El fuego de San Antonio

Muchas veces me he preguntado la razón por la que a San Antonio se le relaciona con el fuego y cuya festividad -el dia 17 de Enero- coincide con la bendición de los animales y con hogueras. Al principio creí que era una cuestión de simple sincretismo con alguna fiesta pagana relacionada con el solsticio de invierno pero esa idea no explicaba el por qué San Antonio precisamente representaba esa celebración.

San Antonio abad fue un monje eremita que vivió en el siglo I de nuestra era y que representa el ascetismo religioso más duro de todos aquellos que alcanzaron la santidad a través de la via de la renuncia, es decir la perfección a través de la restricción. Este tipo de personas que incluyen al mismo Jesucristo con su retirada al desierto se relacionan con vivencias alucinatorias de caracter visual que en la lectura religiosa e icónica se han representado como tentaciones de Lucifer.

No es de extrañar pues hoy sabemos que la deprivación sensorial por si misma es capaz de generar alucinaciones y que estas alucinaciones tienen que ver con formas animales  (tal y como sucede en los delirios de base orgánica como el delirium tremens). La figura de San Antonio eternamente vinculada a un cerdito habla por si misma de esta relación entre el mistico y sus alucinaciones de animales y de entidades infrahumanas que han quedado eternizadas a través de pintores de la talla de Brüguel, El Bosco, Dali y otros.

El santo es acosado por alucinaciones tenebrosas y amenazadoras que representan por un lado el lado oscuro del mal y de ahi su caracter de tentación. ¿En que consisten estas tentaciones? Son el sexo, el poder y la riqueza los anzuelos de los que se sirve Lucifer para engañar al santo (o al héroe) e impedirle que se cumpla su ideal de perfección.

Sin embargo vale la pena destacar que Lucifer (el portador de la Luz) es parte necesaria para que el santo llegue a serlo. ¿Podriamos decantarnos por el Bien sin la existencia del Mal? ¿Qué mérito tendria entonces la gesta del héroe o el camino de perfección del santo?

Es facil renegar o blanquear el mal, todos lo hacemos de una forma u otra a través de la disociación, simplemente aparcamos, reprimimos o negamos el mal en nosotros mismos y aun negándolo o escotomizándolo en otros. Esta renegación o blanqueamiento del mal es hoy una de las causas de que vivamos en una sociedad donde lo deseable, lo ideal y sus simulacros  hayan conseguido dejar a nuestras sociedades opulentas en un estado de inmunosupresión donde el mal siempre está en el otro, mientras en nosotros mismos no vemos sino virtudes que no hacen de nosotros seres virtuosos, sino neuróticos en toda regla.

Pues el mal -como opuesto del bien- ha de ser asumido por todos nosotros. El mal es necesario que sea ejercido siempre con el objetivo de alcanzar un bien comun de nivel más elevado pues porque:

“Preciso es que el placer tenga sus penas y el dolor sus placeres” (Fausto).

Y tal y como afirma Mefistófeles:

“Cuanto más me empeño en hacer el mal más beneficios reparto”.

Lo que significa que el Bien y el Mal mantienen entre sí relaciones especiales como opuestos complementarios que son. Y que la enantiodromia sea la acción predecible, la oscilación necesaria entre ambos pares y que tal como apunté en este post:

Todo camina hacia su contrario.

Y eso es precisamente lo que hacen los santos: enfrentar su sombra, su parte oculta y es por eso que sus visiones son siempre del otro lado,aterrorizantes y tentadoras, pues sin esa experiencia no pasaríamos de ser aquiescentes adoradores teóricos del bien siendo como somos malvados domesticados y gratuitos.

Y cuando alguien ha conseguido integrar esa maldad intrínseca, enfrentándose cara a cara con ella adquiere poderes especiales: se transforma en un chamán.

Y esto es lo que San Antonio llego a ser y es por eso que su orden: los antonianos o eremitas se especializaron en una enfermedad llamada precisamente asi “El fuego de S. Antonio” o “fuego del diablo” que conocemos hoy como ergotismo (aqui hay una buena explicación de estos extremos).

El ergotismo fue una enfermedad durante amplios periodos de tiempo y que estaba provocada por la ingestión de cereales contaminados por un hongo llamado cornezuelo de centeno (secale cornutum). Su ingestión provocaba un cuadro casi siempre mortal que debutaba con alucinaciones y episodios psicóticos y una vasoconstricción generalizada que terminaba con necrosis perifericas, ulceras y toda clase de lesiones hasta que acaecia la muerte por fallos sistemicos. Naturalmente el tratamiento de esta intoxicación -cuyo origen se desconocia- era aislarse de la consumisión de es ehongo. ¿Pero como hacerlo sabiendo que la mayor parte de la dieta en epocas medievales estaba basada en el pan?. La unica solución era la peregrinación, fuera del alcance del consumo de los cereales contaminados. Aun hoy celebramos el exito terapeutico de estas peregrinaciones a través de fiestas y folclore vinculado a ciertos milagros de determinados santos. Antropológicamente hablando es interesante observar que la curación de este mal estaba vinculado al desplazamiento de las poblaciones a lugares donde el hongo no hubiera aun contaminado los campos de trigo.

Fue asi como nacieron ciertas ordenes religiosas como las que antes nombré y que asistian a estos peregrinos en sus desplazamientos,  brindándoles además una ayuda complementaria al atenderles mientras alucinaban y probablemente tambien a fin de dar sentido a todas aquellas visiones en clave de salvación.

Del cornezuelo de centeno se extrajeron multiples alcaloides interesantes para la medicina como la ergotamina (y otros) que aun hoy se usa para evitar las hemorragias del parto, la bromocriptina para el Parkinson y otros derivados de uso para la jaqueca, la hipotensión y tambien el famoso y maldito LSD, una droga que prometia como psicofármaco pero que fue arrastrado al baul de las prohibiciones en cuanto su uso comenzó a popularizarse.

Y esa es la razón por la que San Antonio, el fuego del diablo y los animales se encuentran relacionados: lo están a través de las alucinaciones que comparten los santos y los intoxicados por el cornezuelo a la vez que vinculan la curación de ciertas enfermedades mentales con la experiencia similar que solo los chamanes, aquellos que han logrado unificar su sombra con sus ideales pueden lograr. Curar a otro es posible si el que cura a su vez ha logrado curarse. ¿De qué? De la dualidad, de esa mania de separar los contrarios y tratarlos como categorias antagónicas.

Nota liminar a cargo de Carl Gustav Jung.-

“La contraposición de lo luminoso y bueno, por un lado, y de lo oscuro y malo, por otro, quedó abandonada abiertamente a su conflicto en cuanto Cristo representa al bien sin más, y el opositor de Cristo, el Diablo, representa el mal. Esta oposición es propiamente el verdadero problema universal, que aún no ha sido resuelto”.

El lugar de Dios y la alucinación

Por otro lado, el problema de la alucinación tiene que ver en gran manera con el hecho de que concibamos culturalmente, o no, una “instancia externa” supranatural con la que pueda existir un intercambio bi o unidireccional, según cómo y cuando. Si es desde uno a la instancia se ora, si es desde la instancia a uno hay revelación. Si no hay nada y hay deprivación sensorial por exceso o por defecto, entonces se alucina en un bucle interno intracerebral reverberante sin instancia interna o externa a la que proyectar. Si hay las dos cosas, oración y revelación, entonces entramos en lo místico. (Francisco Orengo)

Escribo este post el día de Pascua de Resurrección del 2011, animado por varias circunstancias que se han unido estos dias en mi inconsciente narrativo. Una de ellas es este post que escribí en mi otro blog y del que éste es una apoyatura o tratará de serlo. La otra es la noticia leída hoy en un periódico de tirada nacional acerca de la publicación por parte de Francisco Mora (pinchar sobre el nombre para ver una entrevista en TV3) de un nuevo libro sobre neuroteología que se titula “El Dios de cada uno”.

En él, Mora pasa revista a la idea en clave evolutiva de que la “religiosidad” es adaptativa y ha servido a los fines de la supervivencia -muy popular en ciertos ambientes neurocientíficos- y vinculada a la idea de que la pulsión religiosa es algo así como un hecho biológico, una especie de rasgo de personalidad innato que en términos vulgares puede ser traducido (esto es lo que la gente entiende) que el sentimiento religioso anida en algun gen de nuestro patrimonio genético, que Dios vive entre nuestras neuronas o algo así.

Ni que decir tiene que estoy en contra de esta teoría, tal y como ya comenté en varios posts anteriores. Lo cierto es que el sentimiento religioso es un subproducto social, es decir un rastro de nuestras habilidades sociales (sociabilidad) que están determinadas genéticamente como corresponde a toda especie gregaria, si hemos sobrevidido ha sido efectivamente gracias a nuestra capacidad de establecer vínculos significativos con los otros. La religiosidad es inseparable de ciertos rasgos biológicos como son el apego, la necesidad de pertenencia o la afiliación. Dicho de otra manera estamos diseñados para el etnocentrismo, para la adherencia a un clan, a una ciudad, una patria, una bandera, a un himno, a un campanario y a una religión. Ese es precisamente nuestro drama como especie y el cuello de botella que aplasta nuestra evolución hacia otros niveles de conciencia más abarcativos o universales.

Ignoro la razón por la que el que inventó a Dios lo puso en el cielo en lugar de meterlo en nuestro interior, en el centro de la mente. Lo cierto es que lo puso en un lugar inalcanzable y aun más: la comunicación entre El y el hombre pasó a ser imposible directamente y sometida al escrutinio de una casta iniciática especializada en su traducción: curas, sacerdotes, iniciados, santos, misticos, pastorcillos, mártires y herejes. Meter a Dios fuera del horizonte de la mente humana individual y meterlo además en un lugar inhóspito ha traido ciertas consecuencias sobre el desarrollo del psíquismo humano.

La primera consecuencia es que el hombre, al fiarlo todo en el afuera, es un completo analfabeto sobre lo que tiene dentro y a pesar de los grandes maestros que han insistido en no buscar afuera lo que podemos encontrar en nosotros mismos es posible afirmar que la mayor parte de la población -aun sin creer en Dios- situa en el afuera, es decir en el no-Yo las cosas que le suceden sin sentido o no puede comprender tal y como hicieron nuestros ancestros en el paleolítico, bien sea para adorar una fuerza natural, un tótem, un ídolo, un Dios o el culto a las personas concretas.

Lo de afuera es lo ajeno, lo inconmensurable: le llamamos lo sobrenatural y ahí depositamos la causalidad de lo que nos sucede aquí cuando esa causalidad carece de explicación razonable: “Dios lo quiso así” ha sido el argumento tranquilizador para gran parte de la población sometida a las adversidades de la vida, es una explicación poderosa puesto que los designios de Dios son imposibles de adivinar y desde luego son tranquilizadores porque al menos apelan a un cierto sentido, a un orden (aunque inescrutable) de las cosas. Siempre es mejor atribuir al designio divino una calamidad que pensarlo desde el lado del sin sentido. A fin de cuentas a nosotros los sapiens lo que nos interesa no es la verdad sino el sentido de las cosas.

Pero la idea de un Dios alejado viviendo en algun lugar inaccesible del Cosmos ha tenido más consecuencias a largo plazo: ha dotado de explicaciones esotéricas a fenómenos bien conocidos aunque mal explicados por la ciencia. Pongo el ejemplo de la alucinación de la que hablé en este post y donde apuntaba hacia la posibilidad de que el fenomeno alucinatorio andaba de la mano junto a la predisposición de los humanos a obtener explicaciones sobrenaturales sobre fenómenos que en realidadcomo los sueños- nos están representando a nosotros mismos y nos aluden o apelan en lo más íntimo. No quiero decir con eso que la alucinación como fenómeno neurobiológico proceda del hecho de creer en un Dios inalcanzable que está en el cielo, lo que quiero decir es que usualmente las explicaciones que los alucinadores dan a su alucinación son sobrenaturales, tanto los alucinadores patológicos (psicóticos) como aquellos heautoscópicos que han tenido experiencias cercanas a la muerte.

Se encuentra ciertamente difundida -por parte de ese fenómeno religioso que llamamos new age- la idea de que en realidad los alucinados ven cosas que nosotros somos incapaces de ver, volvemos asi al concepto griego de “enfermedad sagrada”. No se trata en esta concepción del fenómeno que el cerebro del alucinado se halle distorsionado de una u otra forma sino que somos nosotros -los que no alucinamos espontáneamente- los que padecemos de algun extraño déficit corregible con ciertas experiencias con drogas o a través de ciertas practicas espirituales. Es verdad que intoxicados por ciertas drogas somos capaces de tener experiencias visionarias de lo más interesantes pero esta experiencia no representa de ningún modo una conexión con lo sobrenatural ni con Dios sino con las posibilidades de nuestra conciencia expandida inexploradas.

“No hay que buscar afuera lo que tienes dentro”, le dijo fray Pedro de Alcántara a Santa Teresa de Jesus cuando está le consultó a propósito de sus desgarros interiores motivados por sus alucinaciones continuas que ella interpretaba como favores de Dios. Esta sencilla prescripción del franciscano fue suficiente para invertir el rumbo de la vida espiritual de Teresa desde la contemplación pasiva y torturante de fenómenos alucinatorios constantes hacia una vida social de reforma y viajes. Pedro de Alcántara la curó de sus alucinaciones invirtiendo el sentido de su experiencia y haciéndole ver otra misión para sí misma, encontrándole un lugar en lo simbólico. A partir de entonces Teresa ya no fue una alucinada sino una fundadora.

Efectivamente el viaje interior es el más eficaz de todos los viajes, volver el rumbo hacia nosotros mismos en lugar de prestarle atención a los designios divinos tiene consecuencias psicológicas importantes sobre la salud de las personas. En realidad, la alucinación sólo es patológica cuando uno trata de explicársela a partir de narraciones extraordinarias y fuera de la realidad que incluyen distorsiones importantes por sí mismas. Para una persona del siglo XVI que aspiraba a la santidad la alucinación no tiene la misma trascendencia que para un sujeto laíco y contemporáneo nuestro que carece de intereses religiosos y que no ha alcanzado el suficiente nivel de conciencia para integrar su experiencia -sea la que fuere- en su narración vital. Es así como se comienza a delirar y todo delirio construye por sí mismo irrealidades que alejan cada vez más al alucinado de su posición de salida, es por eso que decimos que la experiencia alucinatoria es enloquecedora por sí misma.

La psicosis, por cierto no es sólo una enfermedad alucinatoria o una ocurrencia extravagante sino una alucinación a la que no se encontró sentido y que se transvistió en delirio y que una vez establecido se hizo fuerte en las creencias individuales modificando para siempre la experiencia consesuada, hay algo en la psicosis que el sujeto se niega a abandonar. ¿Qué? Pues su concepción del mundo tal y como por cierto hacemos nosotros, adheridos siempre a nuestras viejas y a veces insostenibles ideas.

De manera que lo que caracteriza a la psicosis no es la alucinación (incluso hay psicosis sin alucinaciones) sino la convicción en defender el delirio que interpretará a las alucinaciones y su adherencia ulterior al pensamiento no consensual que caracteriza la psicosis.

Lo cierto es que todo el sistema atributivo de una alucinación se modificaría si Dios en lugar de haberse ubicado en el cielo hubiera sido puesto enmedio de nuestra mente como un contenido mental más. Si tuvieramos la convicción de que en nosotros hay una chispa divina en lugar de poner todo el fuego en lo celestial, la alucinación hubiera cambiado su color y no sería posible aludir a lo sobrenatural como explicación de experiencias no consensuadas de conciencia.

Pero el asunto se complicó más porque el que inventó a Dios y lo situó en lo alto enseguida encontró a otro que inventó al demonio y lo situó en el abajo.

Y de ahi se nutren la mayor parte de las alucinaciones y de los delirios y tiene su explicación en ese orden inventado en el que alguien decidiera que la comunicación con Dios era imposible pero no así con el demonio que andaba con nosotros, tan cerca que incluso a veces podia poseernos (como sostenian los teólogos de la Edad media) y hacernos sentir cosas que no estaban en nuestra naturaleza, una explicación de la causalidad que una vez más ponia la causa en el afuera, esta vez en el abajo. El demonio y el Mal fueron así dispuestos como más cercanos y accesibles a lo humano que el propio Dios que se mantenía mudo y a distancia.

No es de extrañar pues que la mayor parte de las alucinaciones contengan imagineria torturante, órdenes, influjos malévolos, espionajes, persecuciones, delaciones, traiciones, imprecaciones, insultos, comentarios humillantes, infidelidades, envenenamientos, transmisión mágica de enfermedades, localizaciones de vacíos inconcretos, ondas controladoras, robos del pensamiento, difusión de la identidad, enamorados perseguidores, fragmentación del mundo, hilo directo con extraterrestres, Dioses y diablos de cualquier naturaleza y todas las versiones de lo apocalíptico segun el nivel narrativo de cada cual.

Una minoría, sin embargo es capaz de alucinar con cosas agradables, otros viven en una especie de megalomanía subproducto de un narcisismo mal resuelto, los maníacos que creen ser millonarios, omnipotentes o genios, inventores, profetas, adivinos, hijos o hijas de Dios o ser señalados por el dedo de la divinidad en una especie de implosión de hybris que de cualquier forma situa al alucinado fuera de la realidad.

Efectivamente, Dios de ser alguna cosa es un lugar, pero yo creo que habita entre nosotros y está en mí. Hay una chispa divina en cada uno de nosotros lo que sucede es que nos hemos conformado con acceder a ese Dios inalcanzable que está en los cielos y con el que no podemos relacionarnos más que a través del delirio o la alucinación sucedáneos de otras posibilidades de nuestra conciencia expandida.

Dios no es una alucinación como propone Dawkins es simplemente una idea indemostrable, más que una idea es un lugar, un dedo que debió señalar en el centro de la frente de los humanos y nunca al azul del cielo.

En los dominios del Bardo

El libro tibetano de los muertos es un texto manuscrito tibetano encontrado en un lejano monasterio que data del siglo VIII de nuestra era y que ha sido descrito por algunos de sus estudiosos como una guía de viajes. En realidad trata de las peripecias que el alma sigue después de la muerte hasta encontrar su destino, bien en la Totalidad de la Luz pura -donde desaparece fundida con ella- o bien en la reencarnación, la vuelta al pleroma de dónde al parecer todos procedemos.

La mayor parte de la gente cree, sin embargo, que el libro tibetano de los muertos es algo intangible, indemostrable y quizá esóterico o sobrenatural pero desde mi punto de vista se trata de uno de los textos más sublimes que se han escrito acerca de ese tránsito o intervalo que acaece desde la muerte hasta la proxima reencarnación, un periodo que tiene segun los budistas 49 dias.

Pero no hay que creer que este intervalo se refiere tan solo al tránsito desde la muerte hasta la próxima reencarnacion sino que tiene muchas aplicaciones prácticas aqui y ahora. Este periodo o intervalo que los budistas llaman El Bardo, es algo que podemos experimentar en nuestra propia vida, algo doméstico y familiar, porque todos morimos y renacemos a cada instante si bien no somos demasiado cosncientes de ello.

Y no lo somos porque nuestra conciencia se encarga de rellenar los espacios entre instantes y dotar a la experiencia de continuidad, sin embargo la esencia de nuestra conciencia es ese latido, ese momento que se desvanece apenas ha sido proclamado. Del mismo modo que nuestro corazón genera sistoles-diastoles o nuestra respiración genera inspiraciones o espiraciones. Sin embargo entre latido y latido del corazón, inspiracion y espiración o momento y momento de conciencia hay un periodo mudo, un periodo libre donde la actividad parece haber desaparecido.

¿Qué sucede ahi?

Estamos en los dominios del Bardo.

O dicho en términos cientificos: estamos en los dominios de la microgenia.

Aquellos que quieran saber más sobre la teoria microgenética de la conciencia les recomiendo lean este post donde hablé precisamente de esta teoria fascinante formulada por un neurólogo llamado Jason W. Brown.

Esto es el trazado de un ECG (electrocardiograma), observarán que desde la primera onda (P) hasta la ultima onda (T) se suceden una serie de eventos que traducen la polarización y despolarización de aurículas y ventriculos correspondiendo la onda más alta (R) a la sístole cardiaca. Observarán que entre latido y latido completo hay un intervalo donde la actividad eléctrica del corazón está a cero.

Segun Brown lo que sucede en ese intervalo (el Bardo) es lo mismo que los budistas describen en su libro Tibetano de los muertos, lo que viene a señalar en torno a la idea de que el ciclo muerte/renacimiento no es algo que sólo pueda ser aplicado a la muerte fisica sino que es una experiencia común en todos los seres vivos: una sensación de morir y renacer a cada momento, si bien no tenemos noticia demasiado clara sobre ello debido a una ilusión que crea nuestra propia mente: una experiencia de continuidad.

Lo que dice Brown que sucede en estos momentos es que el ritmo cardiaco (o cerebral) “vaga libremente” fuera del control del marcapasos original. Este vagar -que se produce en un entorno de bajisimas frecuencias (ELF) – es en realidad una muerte seguida de un renacimiento. Se trata de un intervalo que es muy vulnerable tanto a los efectos negativos de los traumas como susceptible de ser resincronizado a partir de campos energéticos que -coherentes con él- pueden resultar terapéuticos. Lo importante es darse cuenta de que los potenciales de sanación están relacionados con este intervalo y que existe en él una susceptibilidad tanto para enfermar como para sanar. Algo parecido a lo que sucede en la otra muerte -la verdadera- el sujeto puede dirigirse hacia la Luz o puede retirarse de ella, cegado por su resplandor. Eso es lo que hacemos casi todos, segun la doctrina budista y es por eso que acabámos en  otro tiempo, en otro vientre y en otra mujer dispuestos a seguir nuestro aprendizaje al fin de alcanzar la suficiente evolución de nuestra conciencia para no repetir el mismo viaje.

Es importante señalar que para los budistas la salvación, o el nirvana no es igual a como nos lo imaginamos nosotros los que abrazamos religiones monoteistas, de lo que se trata no es de salvarse, resucitar o vivir eternamente en un edén glorioso, sino de desaparecer del todo, algo que sólo lograremos cuando nuestra conciencia -despues de vivir varias vidas- se haya purificado lo suficiente y alcanzado una cierta evolucion.

Por tanto renacer es siempre un castigo, una penitencia añadida que puede repetirse tantas veces como sea necesario esta purificación.

El Bardo tambien llamado el periodo intermedio tiene que ver con las tendencias involutivas (de contracción) que se oponen a las tendencias evolutivas o de expansión. El periodo involutivo se repite instante a instante, en un momento usted es Dios y al momento siguiente usted es fulano de tal, en un breve pestañeo usted pasa de ser divino a ser humano, un ego aislado que conserva en su inconsciente -plegado en él- todas las potencialidades que aprendió en su otra vida y que ya no recuerda pues su alma es amnésica.

En cada momento el individuo atraviesa -en la microgenia- la totalidad de la secuencia del Bardo y sólo recuerda alli donde ha evolucionado.

En este sentido la involución es simplemente una interrupción de la microinvolucion: cuanto más evolucione una persona menor será su involución.

La misión del alma humana es recordar y es precisamente el fracaso de la memoria la que provoca la caida del alma -que aunque ha estado en contemplación de la verdad- es incapaz de recordarla.

Es por eso por lo que Ken Wilber dice que la evolución es la involución recordada pues ambos procesos, expansivos y contractivos, eróticos y tanáticos se encuentran plegados unos dentro de otros y es por eso también por lo que desde la materia es capaz de emerger algo tan sutil como una mente, no tanto porque de lo inferior se derive lo superior -como dicen los emergentistas- sino porque lo superior se encuentra plegado (arrugado) en lo inferior.

He recopilado esta serie de documentales que por su interés me ha parecido adecuado que estuvieran presentes en este post.

Video 1.-

Video 2.-

Video 3.-

Video 4.-

Video 5.-

Video 6.-

La tensegridad

buckminster-fuller

Es curioso que haya sido precisamente un arquitecto al que debamos una de las ideas que amenaza con convertirse en el nuevo paradigma de la nueva medicina que se está gestando. Me refiero a Richard Busckmister Fuller un arquitecto al que debemos algunos conceptos -algunos de ellos muy conocidos-como sinergia y otros menos conocidos como el concepto de tensegridad.

needle tower

La tensegridad es un concepto de ingenieria que tiene que ver con la proporción (la integridad) entre determinadas fuerzas de compresión y de tracción. Precisamente la Needle Tower (la Torre de aguja) es una estructura que ilustra perfectamente este concepto sobre el que volveré más abajo.

Buckmister Fuller y sus estructuras más conocidas como las geodésicas representan un punto de encuentro entre la ciencia y las humanidades, entre el saber experimental y el saber empírico y es uno de los profetas de lo que hoy se conoce como “tercera cultura” es decir la fusión de saberes entre disciplinas científicas y disciplinas artísticas. Hace algun tiempo hablé de él precisamente en este post donde tambien nombré de pasada uno de los libros de culto de esta tendencia a refundir saberes de unas disciplinas con otras ,me refiero al libro de Ersnt Peter Fisher, “La otra cultura”.

Convencido de que determinadas estructuras se repiten de un modo demasiado tozudo en la naturaleza, Buckmister se pregunta por qué. Una pregunta que procede de ser un convencido activista medio-ambiental y probablemente el que inició este movimiento. El tetraedro (del que ya hablé en este post), los triángulos, las cúpulas geodésicas, la espiral son estructuras que se repiten en los cristales, los virus, las moléculas, el ADN y en toda forma de vida y de ahi que Buckmister se preguntara qué clase de secreto habia en esas formas que parecian acoplarse mejor que otras a los planes de la vida.

Suele decirse desde un punto de vista nihilista, postmoderno o neodarwinista que la vida carece de planes (y por ende tampoco la evolución) sin embargo Lynn Margulis ha argumentado espléndidamente en su libro “Captando genomas” que la evolución si tiene un propósito.

Lo cierto es que la palabra “propósito” es bastante mala para iluminar lo que quiero decir pues nadie somos capaces de imaginarnos un propósito que no proceda de un plan imaginado por una mente humana o sobrehumana. Al hablar de propósito parece que estuvieramos invocando a Dios, pero no cabe duda de que la evolución tiene propósitos (usaremos esta palabra a falta de otra mejor), el propósito de la evolución es crear una complejidad creciente.

¿Para qué necesitamos una complejidad creciente?

Pues para disminuir los gradientes que la propia biosfera genera continuamente. O dicho de otra forma: para conseguir que ese gran sistema llamado por algunos Gaia no se aleje demasiado del equilibrio, es por eso que existen fenómenos naturales terribles para el hombre pero benéficos para Gaia como huracanes, tempestades, erupciones volcánicas, terremotos o inundaciones. Es la forma que tiene Gaia de conseguir volver al equilibrio anterior: todo tiende al equilibrio, es decir a la ganancia de entropia, lo que entendemos como enfermedades sean atmosfericas, terrenas o humanas, no son sino estornudos de Gaia en busca de recuperar el equilibrio perdido, la simetria rota.

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Todo lo cual nos lleva a una deducción lógica, ese propósito que parece dirigir la evolución hacia formas de vida más y más complejas tiene un selector natural y se llama Gaia. O si lo prefieren decir de este modo menos poético: la biomasa o biosfera.

Determinados hallazgos o conceptualizaciones que hoy damos como ciertas y comprobables cientificamente proceden y suelen estar precedidas de especulaciones filosóficas, iluminaciones artisticas con o sin pretensiones esotéricas ¿hubiera sido posible el psicoanálisis sin Dovstoievsky? ¿Turner sin Maxwell? ¿Degas sin la teoria corpuscular de la luz? ¿Newton sin la alquimia?

Algo así sucede con un concepto creado precisamente por nuestro arquitecto místico Buckmister que creó el concepto de tensegridad que hoy es necesario para entender nuestra constitución celular y mas allá de eso la estructura de la matriz extracelular conocido como tercer sistema de Pischinger.

El sistema de Pischinger o matriz extracelular es una estructura tridimensional que comunica entre sí todas las células de nuestro cuerpo. Se trata de un espacio donde se dan cita nervios (terminaciones nerviosas) y neurotransmisores, células conectivas como los fibroblastos, las celulas cebadas, algunos adipocitos y macrófagos, alimentos y nutrientes procedentes de la sangre y elementos inmunitarios. En palabras de Tomás Alvaro que recientemente ha escrito un articulo monumental sobre el asunto (y que está aqui), la matrix es:

(..) un filtro biofisico a través del cual las células se protegen, se nutren y se inervan. Estructurada sobre la base de un colágeno firme y una elastina flexible, accesibles al estudio in vivo mediantemicroscopia multifotónica (…)

(..) Constituye el lugar de encuentro  para las diversas subpoblaciones celulares que constituyen la respuesta inmune, el proceso de angiogénesis, la fibrosis y la regeneración tisular.

(..) Y representa el medio de transmisión de fuerzas mecánicas a la membrana basal y a! todo el aparato de mecanotransducción celular, que a través del sistema de las integrinas pone en marcha el sistema de tensegridad y la activación de los mecanismos epigenéticos celulares. (..)

Como podemos observar Alvaro toma prestado de Buckmister Fuller su concepto de tensegridad. ¿Por qué un patólogo toma este concepto que en realidad tiene que ver con estructuras arquitectónicas?

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Pues por qué el cuerpo humano está sometido a esas mismas fuerzas de tensión-compresión y tracción. Por eso tenemos huesos, músculos, ligamentos, articulaciones y  sensores mecanotrasductores para la vibración porque muy probablemente la integridad de esa matriz extracelular tenga que ver con ese concepto que Buckmister Fuller llamó tensegridad, algo que podemos imaginar como un hilo tirante: efectivamente para que la matriz extracelular sea permeable y cumpla su función tienen que suceder dos cosas:

  • Una que mantenga sus diferencias de potencial (que se encuentre constantemente polarizada), pues una de las funciones de esta matriz es la de ser reservorio de electrones que nos protegen de los radicales libres (de la oxidación) y del calcio que continuamente emana del interior de la célula. Si la matriz se convierte en un dieléctrico (un no conductor de electricidad) enfermará a su medio ambiente. Es decir la matriz tiene un latido propio que se modifica segun los ritmos circadianos y que oscila segun la alcalinidad o la acidosis del microambiente.
  • La matriz tiene que estar tirante como el sedal de una caña de pescar, de lo contrario las macromoléculas que la pueblan se enredarian entre ellas y los filamentos o cilios -el andamiaje- que sirven de autopistas de información, asimilación y excreción resultarian obstruidos.

Como vemos el concepto de tensegridad precisaba primero ser formulado por un visionario y más tarde aplicado a la ciencia, es asi como podemos avanzar más rápidamente, unos imaginan y los otros -años o siglos más tarde- demuestran o refutan.

Pero mientras esas demostraciones suceden ya están emergiendo nuevas ideas que se plantearan en el futuro como hipótesis verificables, valga como ejemplo este post donde me planteaba si la anorexia mental no sería una enfermedad de la matrix. Otro ejemplo de ese segmento de tiempo (el que va desde la formulación de una hipótesis hasta su demostración) que parece vacío está en realidad plagado de un saber oculto en las bibliografías malditas y que no detiene los nuevos tratamientos -aun no verificados- pero que apuntan a convertirse en el futuro en verdaderos tratamientos de la matrix extracelular y que aportarán muchisimas oportunidades a enfermedades que hoy no sabemos como tratar .

El ejemplo más conocido por todos es la osteopatia. O la quiropráctica.

¿No es la osteopatia una manipulación del sistema de compresión (huesos) y del sistema de tracción (ligamentos, musculos).

Se trata de manipuladores-rehabilitadores de la tensegridad perdida en la enfermedad.

No es de extrañar que en el futuro las jaquecas, el dolor de espalda, las alergias, la fibromialgia, la osteoporosis, la obesidad, la anorexia mental, el colon irritable, el asma y todo eso que llamamos a veces enfermedades psicosomáticas las traten los fisioterapeutas.

Al fin y al cabo ya existen ensayos más o menos esotéricos en esa dirección como pueden ver en esta web.

¿Y si alguien demostrara cientificamente que todas estas técnicas tienen un fundamento más allá del doctrinal que emerge de su propia práctica?

¿Será la tensegridad un nuevo paradigma médico?

Estoy sin embargo seguro de que las terapias corporales ganarán la batalla a las terapias basadas en la palabra. Al fin y al cabo está demostrado que tocar, acariciar, masajear o besar son mas terapéuticos que hablar.

Tocar a alguien es tocarle el genoma.

A través de ese andamiaje que comunica la matriz extracelular, con la citoplásmica  y la nuclear.


La enantiodromia: Freud y Jung

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La enantiodromia es una palabra dificil de pronunciar y también de escribir pero es un concepto fácil de comprender: se trata de la transformación de algo en su opuesto.

Asi una persona seria se da a la bebida, una persona melancólica se transforma en alguien dominado por el exceso o la lujuria, una mujer comedida y tímida en una desbocada devoradora de hombres, un pusilánime en un lider politico, económico o social.

La enantiodromia tiene pues un tenue parecido con la conversión, me refiero a la religiosa como aquella que acaeció en S. Pablo que a raíz de una caida de caballo se convirtió de perseguidor de los cristianos en un padre de la Iglesia y uno de sus furibundos defensores, de los más dogmáticos por asi decir.

También mantiene algunas relaciones de vecindad con “la metanoia” aunque es más radical. La metanoia no implica convertirse en lo contrario de algo sino simplemente un cambio de personalidad que acaece despues de una experiencia significativa como aquella de la que hablé en este post y que apareció despues de una experiencia cercana a la muerte y que no prejuzga psicopatología.

La enantiodromia sin embargo tiene siempre un tufillo psicopatológico, el ejemplo mas común es el trastorno bipolar esa extraña enfermedad que parece discurrir entre dos polos de opuestos (tristeza-alegria) que fluctuan permanentemente y que ahora se manifiesta con depresión y mas tarde con manía dejando un espacio vacío de síntomas que se mantiene estable de forma temporal hasta una próxima descompensación.

Efectivamente, permutar los opuestos, navegando entre extremos no parece ser una buena estrategia de salud mental pues para ello es necesario que el control y la mesura aparezcan enmedio de una cierta tolerancia a la emergencia de lo caótico.

“Nada en exceso”, rezaba en el frontispicio del oráculo de Delfos.

Carl Gustav Jung fue un psiquiatra suizo que mantuvo con Sigmund Freud una historia densa de rivalidad y desencuentros. Pero no hay que entenderlo como una antipatía personal sino una diferente concepción del destino del hombre a partir de sus convicciones religiosas. Freud era judío materialista y ateo y su concepción del hombre era muy negativa y pesimista, Freud pensaba que el hombre y la humanidad no tenian arreglo y predijo además en “El porvenir de una ilusión” que las religiones le ganarian la partida a la ciencia.

Aunque Freud no supo predecir que la ciencia se convertiría, a su vez, en una religión.

Sin embargo Jung pensaba lo contrario: que el hombre tenia una redención posible y que esa redención estaba ubicada en sí mismo, en su interior y a través de un proceso forzosamente individual que llamó “camino de individuación” una especie de superación de los opuestos, es decir de la dualidad.

Jung era una versión de Freud pero en cristiano y no se conformó con ser el  sucesor del maestro, Jung aspiraba a algo más: a una ruptura en el interior del movimiento psicoanalítico, algo que consiguió -como siempre sucede- en estos casos: a través de una bifurcación, de una escisión. El discípulo díscolo con suficiente liderazgo acaba por conseguir siempre este propósito. Es asi como el conocimiento avanza, a través de supuraciones , de amputaciones y de herejias.

Lo paradójico de esta cuestión es que Jung y Freud se parecian mucho entre sí, Jung estaba fascinado por el descubrimiento del inconsciente y de las fuerzas que lo gobiernan descritas por Freud, y éste, a su vez, estaba decidido a darle a Jung un creciente protagonismo en el seno del movimiento psicoanalítico puesto que Jung era psiquiatra y trabajaba en un Hospital suizo de renombre. Freud -que era neurólogo- necesitaba el visto bueno de la psiquiatría oficial para que sus teorías fueran aceptadas por la ciencia y esta es la razón por la que instituyó de hecho a Jung como su sucesor.

Jung era la sombra de Freud y al revés: Freud era la sombra de Jung. Cada uno de ellos representaba para el otro esa parte a la que uno renuncia u oculta por razones de educación, formación o karmáticas. Cada uno está obligado a seguir sus propios caminos una vez amputados los caminos de la Sombra y esos caminos casi siempre nos ponen en contraposición con los caminos de los demás cuando se persigue un mismo fin.

Y ambos seguian el camino de su propia ambición. El otro no era sino un obstáculo.

Jung aportó al psicoanálisis una dimensión que Freud soslayó, una dimensión trascendente, una dimensión alquímica de autotransformación a través de un largo periplo espiritual. No es de extrañar que Jung fuera calvinista y se apoyara en la mística del trabajo individual como forma de acercarse a  este fin de individuación y que representaria algo así como la fusión del Yo -el neopreno de la corporalidad y la narrativa individual- con el Si- mismo -el camino ascendente de la conciencia, algo que se llevaría a cabo a través de la superación de los opuestos y que daría como resultado una fuente de iluminación personal, el nacimiento de un carismático hombre nuevo.

Para Jung “La sombra” seria uno más de los arquetipos del inconsciente, de los más profundos y estremecedores donde los humanos guardamos todo aquello que rechazamos de nosotros mismos y que tratamos como algo ajeno, como algo que alguien puso ahi, como algo alienado. La novedad que aportó Jung al psicoanálisis fue el tratamiento que propuso dar a esta sombra: lejos de mantenerla oculta de lo que se trataba era de confrontarla manteniendo una cierta tensión entre los opuestos: el tratamiento consistiria en mantener esta tensión el tiempo suficiente para que el individuo no tuviera más remedio sino acoplar la sombra a su proyecto de individuación pues no puede haber camino trascendente sin integración de la sombra.

sombra

Freud pensaba que de lo que se trataba en un tratamiento era de integrar tambien lo rechazado pero entendía lo rechazado siempre en clave personal, histórica que dependía de los sucesos individuales a los que el enfermo hubiera asistido junto con las estrategias destinadas a mantener estas pulsiones a buen recaudo.

La novedad que aporta Jung es precisamente el descubrimiento del inconsciente colectivo, es decir la existencia de un inconsciente no personal, -transpersonal al decir de los terapeutas actuales- y que no tiene tanto que ver con los sucesos acecidos en la vida de una persona sino que procederian de la cultura humana o más alla de ella, de la propia naturaleza.

Para Jung el inconsciente colectivo es sinónimo de naturaleza de dónde procedemos, tambien de la cultura que construimos, el hombre se encontraría en esa interfase de donde extrae los símbolos y la energia que alimenta esos mismos procesos inconscientes sin negar el inconsciente freudiano propiamente dicho.

Un ejemplo de esta idea es el arquetipo del Diablo, del dragón, la serpiente, la luna y los lunáticos, una idea relacionada con la libido, con lo prohibido, con lo sexual o con lo destructivo que siempre anida en esa parte incognoscible que llamamos inconsciente, alli se encuentra relegada y no porque el individuo haya optado por hacerlo así (algunos optan por identificarse con ese arquetipo) sino porque hay algo prehumano que lo confinó a aquel lugar. Una vez bifurcado el mundo en dos, el ser humano no tiene más remedio que navegar por la dualidad que le viene servida de oficio, instalada de origen. La funcion del individuo es la superación de esa dualidad, la superación de la enantiodromia.

Es sólo asi, integrándolo como el Diablo dejará de torturarnos.

Todo camino de individuación además trata de recorrer esa “Noche oscura del alma” de la que hablaban los místicos pues es a oscuras la forma en que  se realiza la mayor parte del trayecto, al final del cual hay la luz, el supremo arquetipo universal, el vacío que todo lo crea y de donde todo procede. Jung mantenia -a diferencia de Freud- un concepto trascendente de lo humano. El camino está -como todo camino heroico- lleno de peligros y de fracasos. La enfermedad mental sería la expresión de ese fracaso.

Pero Jung no hubiera podido existir sin Freud, porque Freud era su sombra y no tuvo más remedio que intergrarla y no perecer aplastado por ella.

La enantiodromia es pues una especie de opción por la navegación de opuesto en opuesto bien de forma temporal bien en forma de modelo de vida, cuando sucede significa un encuentro con la sombra, una oportunidad, algunos tienen que enfermar fisicamente para darse de bruces con su propia sombra y otros enloquecen cuando se la encuentran.

Otros con más suerte se la encuentran con forma humana como en la fotografía de Remedios Varó de más arriba y se preguntan entonces quién de los dos es el soporte de ese Yo en el que siempre creyeron y entonces comienzan a entender.

Y entonces cuando caen en la cuenta de que el Yo es una cremallera destinada a cerrar todos los goznes, las grietas de la Conciencia.

Me gustaria terminar este post con una cita de Jung acerca de dónde proceden los males de la humanidad, al menos de la nuestra, la que está vinculada a la religión judeo-cristiana. Para Jung el origen de todos los males es la dualidad en la que el cristinianismo profundizó hasta el paroxismo. Cristo es representante de todo lo bueno sin ninguna grieta ni defecto humano a diferencia de todas las religiones monosteistas cuyos dioses sufrian debilidades muy humanas y reconocibles. La fundación de un Cristo superbueno incluyó inmediantemente un Diablo supermalo y la separación entre los opuestos aumentó su distancia, entre ambos apareció una oquedad insalvable, la grieta de la dualidad. Y con ella la represión, el ocultamiento, la supresión y la negación de lo intolerable.

“La contraposición de lo luminoso y bueno, por un lado, y de lo oscuro y malo, por otro, quedó abandonada abiertamente a su conflicto en cuanto Cristo representa al bien sin más, y el opositor de Cristo, el Diablo, representa el mal. Esta oposición es propiamente el verdadero problema universal, que aún no ha sido resuelto”.

El ecologismo de Dios

“Primero sustituimos a la religión por el cientificismo y luego dejamos de creer en la ciencia y nos quedamos sin nada.”

Ralph Abraham

DIOS

Rupert Sheldrake, Terence Mc Kenna y el propio Ralph Abraham publicaron en el año 2005 un libro al que titularon “Caos, creatividad y conciencia cósmica” que es en realidad un refrito de triálogos sobre múltiples temas relacionados con la conciencia del que he elegido la idea de la resacralización del mundo como manera de reconectar al hombre moderno con lo sagrado.

La idea esencial es que en algun momento históricamente indeterminado la religión abandonó su conexión con lo sagrado y se especializó en dogmas, preceptos y control politico. No es necesario que hable sobre la fuerza con que los integrismos religiosos siguen tirando de la conciencia humana quizá porque lo sagrado es uno de los atractores más potentes que existen en el universo.

La revolución cientifica del siglo de las Luces provocó un fenómeno de transferencia de la fe religiosa hacia la ciencia. Los científicos comenzaron a mirar a la religión por encima del hombro y a considerar sus creencias como algo supersticioso. Acabaron por quitarles la clientela que resultó ser la misma, pues la ciencia no es más que un conjunto de creencias que no admite herejías ni disidencias.

La gran masa de la población transfirió su fe religiosa a la ciencia a partir de las expectativas que se abrieron con sus primeros y útiles hallazgos, aunque poco a poco estas expectativas acabaron viéndose defraudadas: muy probablemente hoy el público tiene un profunda desconfianza hacia la ciencia solo superada por su desafección a la política.

La gente teme a los instrumentos domésticos que usa y que le dan bienestar y seguridad, los medicamentos que consume que alivian sus sufrimientos, los consejos de sus médicos; quizá todo el mundo sospecha o sabe que detrás de la ciencia se esconde un enorme negocio de proporciones gigantescas que las más de las veces colisiona con una mentalidad ecológica y respetuosa con las distintas subjetividades. Se trata de personas que abominan del crecimiento o del progreso sin límites pero que se encuentran atrapados en él: un modelo en el que estamos sumergidos y que sólo es contestado aún por demasiadas pocas personas.

Tal y como profetiza Abraham en la cita del principio de este post, gran parte de la población ha quedado encallada en este vacío de sin sentidos en el que se desarrolla su vida y que aparece ante sí después de la caducidad de las religiones oficiales y de la ciencia en general.

El modelo de “La resacralización del mundo” propone una refundición de paradigmas perdidos en la evolución de los monoteismos y que sea -al mismo tiempo- capaz de rescatar e integrar los aspectos paganos incluyendo a los animistas que fueron rechazados por todas las Iglesias: lo que proponen es, en definitiva, un neoecumenismo religioso que integre a paganos, cristianos primitivos, gnósticos, sufies, cabalistas, etc., sin renunciar a lo que nos han aportado las religiones oficiales; proponen para ello, siguiendo la profecia de Marshall Mc Luhan, la fundación de una nueva religión que integraría ecología, espiritualidad, mística y psicodelia.

Marshall Mc Luhan -el padre de la aldea global y sobre el que ya escribí un post-, profetizó que la revolución de la Red terminaría provocando un colapso de los Estados tal y como los conocemos hoy. En realidad Internet no sólo ha revolucionado el mundo de las noticias, de la cooperación y del nuevo fenómeno del compartir,  sino que también nos ha cambiado el cerebro tal y como nos lo cambió la lectura, el invento de la imprenta. La revolución de las comunicaciones tendrá un efecto sobre nuestros hemisferios cerebrales similar al que tuvo la tradición oral: estamos en el camino de vuelta de la hegemonía del hemisferio izquierdo.

Lo que es lo mismo que decir que estamos de vuelta del patriarcalismo y del racionalismo que dominó nuestras vidas y mentes desde el siglo XVII hasta nuestros días.

La propuesta que realiza Ralph Abraham puede resumirse en estos cinco caminos o vias:

  1. La reanudación de los rituales que todavia existen en algunos pueblos nativos, concretamente el chamanismo tribal.
  2. La revitalización de las religiones existentes atrayendo a las personas de vuelta a las Iglesias del mundo, es en ellas donde se encuentra en campo mórfico de nuestra conexión con lo sagrado, ¿Por qué renunciar a ellas? Podemos realizar una especie de arqueologia del conocimiento, saber cuando se apagó la luz y entonces volver a intentar la conexión.
  3. Las personas pueden optar por permanecer en las sociedad moderna pero fuera de las Iglesias organizadas sustituyéndolas por algo equivalente como soporte de lo sagrado: el arte, la música y el conocimiento. Las experiencias de Totalidad pueden realizarse a través de drogas psicodélicas y a través de rituales guiados.
  4. Una cuarta via sería la revitalización de la ciencia, puesto que la ciencia ha sustituido a la mitologia tradicional cristiana en su propia mitologia y reproduce en sí misma sus debilidades. Aqui está precisamente la raiz de mal del cientificismo incapaz de brindar soluciones y respuestas espirituales a sus consumidores.
  5. El restablecimiento de una sociedad cooperativa y asociativa, lo que es lo mismo que decir la feminización del mundo. Existe una identificación entre ciencia, religión y valores patriarcales lo que no es sino un corolario de la tendencia mecanicista de las sociedades basadas en la dominación

Cada uno puede elegir donde instalarse de acuerdo con su mayor resonancia en uno u otro estilo pero para ser más prácticos lo que Sheldrake propone son estas cuestiones urgentes y individuales:

  • La resacralizacion del hogar. A partir de la revolución de la Red ya no necesitamos territorio ni “espacio vital”, solo un lugar cómodo y práctico de intimidad al que se conoció en otro tiempo como “hogar”, un lugar donde siempre arde una llama. En su hogar puede estar usted conectado con el mundo a través de ese gran invento que llamamos Internet, las guerras por el dominio de un territorio concreto ya no tienen más sentido y son el subproducto de una mentalidad depredadora superviviente del determinismo materialista.

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Vidrieras psicodélicas de la catedral de Leon

  • La resacralizacion del espacio. Muy cerca de usted hay lugares sagrados, catedrales, mezquitas o sinagogas, cuevas, grutas, bosques o bahias, lagos o monumentos megaliticos, cruces de caminos, colinas o ermitorios, pozos de agua, fuentes o rios, puestas y salidas de sol, la luna en sus fases, estrellas, etc. Se trata de esos lugares u observatorios que mantienen un hilo de conexión telúrica con lo sagrado: más allá de si han sido reducidos a escombros en su sentido original por las sucesivas aposiciones icónicas de los monoteismos dominantes conservan todavía un hilo del que es posible estirar para reconectarse al misterio.

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Stonehenge un lugar sagrado megalitico

  • La resacralizacion del tiempo, es una manera de reconectarse con las tradiciones religiosas a través de sus festividades, santoral y celebraciones, se trata de aprovechar sus diseños para ir más allá y recobrar el sentido perdido de rituales que evidentemente para el hombre moderno carecen de sentido, sólo sabemos que hoy es fiesta lo que significa que no vamos a trabajar, más alla de esos no sabemos que es lo que estamos celebrando. Este divorcio entre el tiempo libre y su origen sagrado y perdido es causa de una anomia social y de un vacío que nos deja a solas con nuestra insportable mismidad.
  • La resacralización del ocio. Salir de “marcha” no es malo y hay que reinvidicar lo dionisíaco pero hay que encontrar un lugar para que los dioses internos se expresen. Emborracharse o drogarse para divertirse sin más no parece reconstruir nuestra conexión con lo sagrado más que con el exceso y con el encuentro continuo con el vacío. Cualquier experiencia psicodélica o dionisíaca sin carácter noético es una experiencia baldía.

La religión católica ha ido perdiendo fieles de una forma bastante clara durante los utlimos años, una de las razones para esta pérdida ha sido la naturaleza infantil de sus propuestas y su progresivo alejamiento de la religiosidad profunda, del misterio y de su desconexión con lo sagrado, personalmente no conozco a ningun católico que me haya enseñado nunca nada acerca de la religiosidad a pesar de proceder de una familia católica, se hallan demasiado cercados por dogmas y preceptos cuando no de una atmósfera kitscht e ingenua cuando no abiertamente paternalista y jerarquizada. La religión católica además carece -más allá de la oración- de tecnologías apropiadas que operen desde el punto de vista cognitivo y es por eso que los budistas amenazan con convertirse en la religión de mayor éxito en el occidente culto utilizando una herramienta corriente y barata: el uso de la propia mente para saber cómo sabemos lo que sabemos.

Es necesaria una nueva clase sacerdotal que opere en los conflictos humanos desde una posición fuerte de conocimientos sobre la conciencia humana y es necesario además que esa clase sacerdotal se llene de mujeres.

Los intentos del Vaticano II de acercar la liturgia a los fieles a través de músicas vulgares y del idioma entendible por los fieles no ha logrado revitalizar el culto religioso convencional. En opinión de Abraham, Sheldrake y Mc Kenna la razón hay que ir a buscarla a la abominación que la Iglesia realizó de las prácticas paganas arcaicas y a su desprecio de las deidades femeninas. De no ser porque la Iglesia rescató la figura de la Virgen (el arquetipo de la gran madre tierra o de la Sabiduria) y permitió a regañadientes sus cultos locales la religión católica seria hoy un recuerdo. La potencia del culto católico -su resistencia- dejando a parte su dominación politica durante mas de 800 años ha sido sin duda el aprovechamiento de algunas ideas previas -arquetipos- que no son cristianos como la deificación de la mujer, la idea del purgatorio (una idea céltica que incluye la supervivencia de entidades (elfos, gnomos, hadas, etc) a medio camino entre los vivos y los muertos) y naturalmente la idea de otra vida después de la muerte que es en mi opinión la idea-fuerte fundamental en todas y cada una de las religiones.

Es necesario reinventar mitos y ampliar el sincretismo y revitalizar la magia para deshacer el camino de la historia que las religiones trazaron,  no para destruirlas o desmitificarlas en nombre de la ciencia o del progreso sino para insertar en ellas las ideas que terminarian por reconstruir el mismo concepto religioso y que seguramente arrastrarian a una enorme cantidad de adeptos. Darles espiritualidad, conocimiento, sentido, experiencias místicas, instrucciones para comprender los mensajes de la Totalidad a través de los sueños, la práctica del amor, la compasión y la renuncia, el ecologismo y un deseo de paz en un entorno transversal, de igualdad, de aceptación de las diferencias y de renuncia al lucro, al beneficio individual y a las ventajas es la propuesta que realizan estos investigadores de la conciencia.

No cabe duda de que Dios -de existir- es un ecologista.

Pero yo me inclino a pensar de que Dios es en cualquier caso una ecóloga. Y que habla por boca de Gaya, el alma del mundo.

Música para repensar en el asunto, uno de los nuevos sacramentos que proponen los autores.

Lo inexplicable y la fe

Ayer un amable comentarista dejó colgados una serie de tres videos en mi otro blog, videos que explican en qué consiste la alquimia; a través de Jose Maria Iñigo me enteré que en su antiquisimo y antediluviano programa “Directisimo” -que emitían cuando yo andaba por Alhucemas- tuvo la oportunidad de entrevistar a un tipo que decia era la reencarnación del conde de Saint Germain, el caso es que aquel señor que efectivamente tenia pinta de aristocrata decía ser alquimista y poseer cierta cantidad de piedra filosofal o piedra proyectiva como parece que se llama ahora.

El caso es que este señor a través de esos polvos mágicos era capaz -lo hizo en vivo y en directo y a través de la confirmación que dieron químicos y joyeros- de transformar un trozo de plomo en oro.

Después del programa el tipo -tal y como solía hacer el conde verdadero si es que hubo un conde verdadero- desapareció y unos meses depués de aquel programa -que se emitió en 1975- se suicidó.

Dicen que lo hizo porque se le terminaron los polvillos mágicos y que no sabia la fórmula para hacerlos. Algunos expertos en su vida y obra sospechan que él no era alquimista verdadero sino que los polvos proyectivos le habian sido regalados por alguien, no se sabe con que fin.

De manera que cuando se terminó su dosis de polvillos acabó con su vida y me quedé pensando en que eso es lo que nos sucede a todos: que tenemos una cantidad indeterminada de polvillos pero cuando venimos a darnos cuenta ya se nos terminan y nadie nos enseñó a confeccionar una nueva remesa de rescate.

Todos necesitamos pues un maestro que nos llene la caja de polvos mágicos, sin duda.

Después de ver estos videos comencé a plantearme por qué algunas cosas inexplicables nos lo parecen y más allá de esto ¿qué hace la ciencia cuando se encuentra frente a frente con lo inexplicable?

Una posibilidad es negar el fenómeno, negar la mayor y sostener que el fenómeno en sí mismo no existe, algo asi sucede con la levitación, la telepatia y fenómenos de ese tipo que llamamos paranormales.

Otra posibilidad es enfadarse y abandonar inmediatamente el lugar donde el fenómeno ha tenido lugar y del que se ha sido testigo, al parecer eso hicieron los quimicos invitados al programa que habian determinado como expertos que aquel trozo de plomo se habia convertido en oro. Huyeron de alli horrorizados.

Hay mas posibilidades que se dividen entre apelaciones al ilusionismo, a la sugestión o al deseo d ever lo que se ha visto cuando no a la paranoia o a la mala fe. En cualquier caso se sigue huyendo.

Y entonces el fenómeno deja de pertenecer a la ciencia y pasa a formar parte del catálogo de lo sobrenatural. De las cosas inexplicadas.

Abandonado a su propia suerte el fenómeno cambia de manos,  entran en escena teólogos, adivinos, charlatanes, místicos y predicadores que le esconden entre sus jaculatorias y su verborrea y lo oscurecen aún más, de manera que el dichoso fenómeno pierde la poca fiabilidad que tenía mientras fue público y hubo luz y taquígrafos de tal modo que acaba convirtiéndose -ya no en un enigma a resolver- sino en una cuestión baladí o en un timo, me refiero ahora al marketing que se hace de algunas de estas cosas, recordemos ahora las cucharas de Uri Geller o las caras de Belmez. ¿Que sucedió con ellas?

En mi opinión las cosas inexplicadas -me refiero a los fenómenos inexplicados- están sin explicar cientificamenete por una razón de metodología de la propia ciencia. Naturalmente excluyo de todo esto los fenomenos que los ilusionistas manejan con especial maestría como explican en este video.

La ciencia admite un fenómeno a trámite si se puede replicar, es decir: para que un experimento sea demostrado debe de poder hacerse tanto aqui como alli, en Barcelona o Sebastopool, reproduciendo las mismas condiciones ha de dar el mismo resultado.

Pero no sólo eso, un fenómeno además no debe comprometer seriamente las leyes fisicas que se dan como inmutables de lo contrario se archiva como falso.

Vamos a suponer por un momento que un fenómeno X sólo pudiera ser producido por un tipo de persona Y. Y supongamos tambien que esta persona Y pudiera mostrarlo, es decir enseñarlo a todo el mundo, hacerlo público.

Si este fenómeno X que el señor Y puede llevar a cabo no puede reproducirse en otro lugar por usted mismo (en las mismas condiciones) entonces ese fenómeno no seria cientifico, es decir no podria ser de-mostrado aunque pudiera ser mostrado ¿No es algo contradictorio?

Efectivamente lo es.

Y también es verdad lo opuesto: por más que nos repitan que algo es ciencia como sucede en la publicidad de las enfermedades hará usted bien en no creerse la versión oficial sobre todo en esas enfermedades donde no están clara sus causas y donde los investigadores se reparten entre los que defienden una hipótesis y su contraria.

La ciencia de seguir instalada en este modelo corre un riesgo muy importante: puede quedarse sin predecir nada a causa de su propia metodología, algo que podemos observar sobre todo en las ciencias de la mente donde lo demostrado sólo supone un 10% de lo que sabemos con otros métodos: otra de las debilidades del método científico que resulta incluso obsesivo e insuficiente: la ciencia no debe servir sólo para predecir, sino tambien para explicar lo intangible.

Y pensando en lo inexplicable llegué a darme de bruces con la fé.

La fe es una estrategia cognitiva que supone un atajo frente a la incertidumbre pero se trata de algo que tiene muy mala prensa. La razón debe buscarse precisamente en mis argumentos anteriores, si uno no cree en Dios es muy poco probable que desarrolle esa estrategia puesto que la religión de alguna manera la secuestró de nuestro imaginario mental durante siglos.

Si pensamos en esa palabra es muy probable que recordemos que era una virtud teologal, es decir la aceptación de las cosas absurdas o inexplicables sin pruebas que nos proponen las religiones monoteistas. Aun hoy si usted hace una pequeña encuesta entre sus conocidos se dará cuenta de que lo que se entiende por fe es una creencia que se sostiene sin pruebas, algo que nos une con la deidad y aceptando sus dogmas sin la critica de la razón.

Pero yo tengo fe.

Y la tengo porque para mi la fe es la idea de que algo, una creencia quizá es cierta, es decir para mi la fe es la certeza de que algo es verdad. Seguro que usted también tiene ese tipo de certezas, estoy vivo, tengo una mente, una historia, una conciencia. Se trata de una saber inmediato, un axioma, algo que no precisa demostración, experiencias de ese tipo, están relacionadas con la fe y no necesitamos echar mano de la teología para sostener nuestra propia fe en algo.

Lo gracioso de esto es que si usted hace una busqueda por Internet -esa base datos del conocimientoa través de los buscadores comunes caerá en la cuenta de que la palabra fé, esta siempre implicada en la fe cristiana, es decir una virtud teologal segun aprendimos en el catecismo pero existen muy pocas entradas que aborden el tema cognitivo de la fe desde una perspectiva puramente mental. Este blog escrito por un ateo preocupado por cuestiones cristianas es un buen ejemplo de las excepciones.

De manera que al no poder encontrar entradas cognitivas sobre el asunto recurri a las imagenes como ésta de Luis Salvador Carmona:

alegoria de la fe de Luis Salvador Carmona

En esta imagen llamada “Alegoria de la fe” podemos entenderla mejor. Una mujer cuya cara está cubierta con un velo.Un símbolo de que hay algo que no podemos ver sino sólo su rastro. Entonces caí en la cuenta de que en realidad la fe es una abstraccion, algo que pertenece al mundo de las Ideas platónicas, más cercano a los qualia que a los pensamientos comunes y entonces comprendí por qué la fe mueve montañas pues solo accediendo a ese mundo que Popper llamó el mundo 3 y Penrose el mundo platónico podemos incidir sobre lo real, sobre lo físico.

¿Por qué la ciencia abandonó el estudio de la fe y lo dejó en manos de teólogos?.

Esta pregunta precisaría de un desarrollo histórico de la ciencia para poderlo comprender pero es cierto que la fe es uno de los poderes más potentes de la conciencia humana, ahora le llamamos intencionalidad pero en realidad no hay ninguna neuropalabra que pueda sustituir la idea original.

Que la fe procede de la misma raiz latina que la palabra “confianza” y ahi está el meollo de la cuestión, la ciencia abandonó esa cognición y nos enseño a dudar racionalmente.

Pero yo creo que más vale creer en algo falso que descreer algo que es verdadero o que puede estar implicado en el hallazgo de la Verdad.

Y también: que lo inexplicable sólo lo es porque nos negamos a admitir las explicaciones que tenemos a mano.