Prometeo, el fuego y los pirómanos

bachelard

En la llama misma el tiempo se pone a velar (Bachelard)

Escribo este articulo aun en Agosto, un Agosto donde los incendios provocados han sido especialmente frecuentes y devastadores, destacando sobre todo los de Artana en Castellón y los de Galicia.

Alguien me preguntó si la piromanía es una enfermedad mental y he estado reflexionando sobre esta curiosa y criminal forma de proceder de algunos individuos y he tratado de recordar dónde está clasificada en los manuales operativos esta tendencia. Segun el DSM se trata de una variante de un trastorno de control de los impulsos, algo asi como que el individuo sufre el extraño impulso de quemar un bosque y por alguna razón no es capaz de inhibir tal pulsión y termina llevándola a cabo sin importarle el daño ecológico que causa o el daño incluso personal que puede llegar a causar a los vecinos que viven cerca de las llamas. Un daño que se parece mucho al genocidio y al terrorismo solo que en este caso, la mayor parte de las veces se lleva a cabo contra los árboles, esos que nos sirven a todos para respirar.

Las preguntas que suelen hacerse sobre esta cuestión, son las siguientes ¿Son los pirómanos enfermos mentales?¿Qué buscan los individuos cuando prenden fuego a un bosque?¿Se trata de intereses oscuros cuyos objetivos no son conocidos por la opinión publica?

Para empezar diré que una cosa es ser un pirómano y otra cosa es ser un incendiario. En este segundo caso el autor busca una venganza impersonal o un beneficio personal, otras veces -quizá la mayor parte de ellos- son simples negligencias y en otras ocasiones se trata de enfermos mentales entre los que hay que contar a los débiles mentales que además consumen drogas o que tienen una psicosis crónica comórbida sin tratar. Pero existe un pequeña parte de los incendios donde no es posible encontrar esta relación como por ejemplo sucede con esta mujer. ¿Qué buscaba esta mujer incendiando media Galicia con velas perfumadas?

Esquirol y las monomanías.-

Esquirol fue uno de esos psiquiatras clásicos que vivieron en un momento histórico excepcional, el siglo XIX y ese lugar Paris, el centro del mundo en aquella época en que el Antiguo y el Nuevo régimen se batian no sólo en el terreno de la politica trono/altar contra Republica/ciudadania, sino tambien en el mundo de las ideas: el naturalismo de Condillac peleaba con las ideas teológicas que invocaban causas sobrenaturales para las enfermedades mentales.

Esquirol fue el primer médico que intentó una nosografia natural de las enfermedades mentales y aun sin saber nada de sus causas se atrevió a llevar adelante una clasificación. En ella cabe destacar su idea de monomanía.

Para Esquirol la monomania es un tipo de paranoia en la que el paciente sólo puede pensar en una idea o tipo de ideas. Una idea que toma el mando de la motivación en todo el campo de la conciencia. Asi, describió un grupo de enfermedades mentales -según él-que seguian esta dirección, asi describió la ninfomanía, la cleptomanía, la dipsomanía, la lipemanía (actual depresión) la piromanía y otras. La idea fundamental que preside esta clasificación es la de que estas enfermedades pueden darse de forma independiente, sin comorbilidad con las grandes psicosis. Asi una persona que padeciera manía por robar padecería de cleptomanía que sería en sí misma la enfermedad a tratar con independencia de que el resto de la personalidad estuviera sana.

Lógicamente el naturalismo de Esquirol le hizo perder de vista que muchas de estas “manías” no representaban enfermedades mentales “per se“, sino inclinaciones morales, y más allá de generar un gran desbarajuste entre los jueces sus ideas han sido superadas ya. Hoy no consideramos que el robo o el homicidio sean enfermedades mentales sino condiciones humanas distintas de las que nos ocupamos los psiquiatras.

Sin embargo de sus clasificaciónes nos han quedado algunas prendas, por ejemplo la cleptomania (el robo por motivos no económicos) sigue considerándose una enfermedad mental, la dipsomanía (el alcoholismo episódico) ha pasado a considerarse una adicción y la piromanía ha sido absorbida por las patologías que le son comórbidas (psicosis y retraso mental).

Sin embargo la piromanía pura (en ausencia de enfermedad mental o como pulsión independiente) existe.

Psicoanálisis del fuego.-

Cuando yo era un niño y aun se vivía -en entornos rurales- en aquellas casa con corral y chimenea y aun no habia televisión ni wifi, las veladas después de cenar transcurrian cerca del fuego y de ahi viene la palabra “velada” aunque ya existiera la luz eléctrica. No vale la pena decir que en el fuego hay algo fascinante y cuya contemplación representaba en aquel entonces un espectáculo como hoy es cualquier espacio televisivo. Era algo en lo que participaba toda la familia, conversar, mirar el fuego y domesticar sus llamas.

A los niños nos prohibían acercarnos demasiado y teníamos prohibido también alimentarlo con ramitas secas. La prohibición venia siempre de los mayores y nos amenazaban con:

“No juegues con el fuego o te harás pipi en la cama”.

Años más tarde supe que Sigmund Freud habia escrito en su “Intepretación de los sueños” esa misma frase. ¿Como lo sabía mi abuela si ella nunca leyó a Freud?

Es la primera vez que alguien que no era mi abuela aceptaba la idea de que existía una relación entre “jugar con fuego” y la enuresis. Pues en las mismas palabras de Freud:

“El placer de encender fuego está precisamente en la capacidad de apagarlo”

Al leer esta frase comprendí la dicotomía bombero/pirómano, la dualidad.

Probablemente los homínidos se encontraron con el fuego por casualidad, quizá como resultado de un incendio casual causado por un rayo. Podemos imaginar la sorpresa de aquellos hombres primitivos al encontrarse con ese “objeto” que quema, se extiende pero que no puede capturarse o llevarse en brazos como cualquier otro objeto o animal. Obviamente tardarian mucho tiempo en aprender a domesticarlo, pues el fuego ha de alimentarse para que no se extinga y sobre todo precisa de una cierta tecnología para poderse encender “ex novo”. El dominio del fuego supuso un hito en la evolución de nuestra especie pues nos permitió no solo cocinar los alimentos, sino calentarnos en entornos frios y ahuyentar a las fieras. Es posible asegurar que el dominio de las tecnologias ígneas cambió nuestro cerebro para siempre y aceleró la revolución cognitiva. El sapiens no sería sapiens sin la cocina, fue así como abandonamos la carroña y lo crudo y le hicimos de paso un gran favor a nuestro sistema digestivo del que se aprovechó nuestro cerebro.

Pero hay otro aspecto más allá del puramente evolutivo que me gustaria añadir a propósito del fuego: me refiero a la relación entre el fuego y la excitación sexual. Y otra cuestión: agua y fuego son contrarios, antagónicos. No pueden existir conjuntamente, el agua extingue el fuego pero el fuego hace hervir al agua. Vale la pena decir ahora que Nirvana significa “extinguir el fuego” en este caso Siddartha se referia al fuego del deseo, origen -según él- de todos los malestares del hombre. Extinguir el fuego es pues el propósito no solo de bomberos/pirómanos sino tambien un propósito religioso, mistico o espiritual.

Decir agua es lo mismo que decir orina. Es interesante señalar que el pene es un órgano tan curioso que de él sale orina al tiempo que tambien es capaz de engendrar niños. ¿Cómo es posible esta hazaña?

Es capaz de las dos cosas pero no al mismo tiempo, un pene en erección no puede orinar y si lo hace perderá inmediatamente la erección. Lo que es lo mismo que decir que la excitación sexual es incompatible con la emisión de orina (en el hombre). El hombre inhibe involuntariamente su micción durante el coito. Lo que es lo mismo que decir que el hombre dispone de agua para apagar su fuego, algo que hacemos todas las mañanas cuando nos despertamos, si bien las erecciones espontáneas matutinas son la señal que nos lleva a orinar, nótese la ambigüedad.

Fue asi que Freud enunció que  la enuresis está relacionada con la excitación sexual precoz.

La conquista del fuego estaria relacionada con la evitación -la renuncia – a su extinción. No es de extrañar tampoco que en ciertas culturas esté prohibido orinar sobre el fuego (Freud 1932).

Prometeo, el mito.-

Según el mito griego,fue Prometeo quien trajo el fuego a los hombres. Prometeo era un titán, es decir estaba a medio camino entre los dioses , con quien tenia linea directa y los hombres y cometió un crimen de lesa majestad: robar el fuego de los dioses para darselo a los hombres.

Las relaciones entre los dioses olímpicos y los hombres eran bastante distintas a las relaciones que mantenemos con el Dios monoteista -en el que creamos o no- ha modelado nuestra relación con lo oculto.

Los dioses griegos, necesitaban continuas ofrendas y muestras de agradecimiento por parte de los hombres para serles favorables. las relaciones entre dioses y hombres eran relaciones mercantiles y la dificultad de los humanos consistia en averiguar a qué Dios del panteón debian de honrar cuando la cosas salían según sus planes o a quién apaciguar cuando las cosas se torcian. Y por alguna razón a los dioses les gustaba mantener a los humanos en la precariedad.

Es por eso que el robo del fuego por parte de Prometeo -el padre de la humanidad- emparentado con la figura de Jesucristo fue considerada un sacrilegio y los dioses tomaron medidas contra él.

El hallazgo y la domesticación del fuego es en el mito la adquisición de un conocimiento sagrado.

La triada homicida.-

Aunque no todos los especialistas están de acuerdo McDonald, un psiquiatra neozelandés acuñó en 1963 lo que llamó la tríada homicida que incluia:

1.- Antecedentes de enuresis infantil

2.- Piromania.

3.-Antecedentes de maltrato a animales.

Según McDonald estos antecedentes se encuentran en muchos asesinos en serie que él mismo estudió y se complementa con la triada oscura: narcisismo, psicopatía y maquiavelismo. Pero es a Mc Donald a quien le corresponde el mérito de haber relacionado -desde fuera del psicoanálisis- a la enuresis y la piromanía.

¿Que es la piromanía?

Muy probablemente la piromanía represente a un cluster de conductas bien ensambladas en nuestro inconsciente y que contenga elementos tanto evolutivos como de psicologia personal. Probablemente se trate de un estado disociativo, una especie de estado de trance durante el cual ciertos individuos llevan a cabo el ataquea e los bosques como una forma de obetener tranquilización cuando se encuentran sometidos a una alta tensión emocional y que el fuego sea una forma de descargar como sucede en los cleptómanos o los dipsómanos: formas de conseguir ese estado de analgesia y anestesia que llamamos disociación.

Es la disociación la que termina con el malestar del mismo modo que el agua apaga el fuego.

Bibliografía.-

Sigmund Freud. Sobre la conquista del fuego.

 

Macdonald, John M. (August 1963). “The threat to kill”. Am J Psychiatry. 120 (2): 125–130.

 

 

4 comentarios en “Prometeo, el fuego y los pirómanos

  1. Paco, el último parrafo de tu interesante post me evoca la siguiente experiencia:

    En 1990 me encontraba en el NIMH, en Bethesda, Md. Por más señas, en la Unit on dissociative disorders. Compartia un despacho con Frank W. Putnam, director y único miembro de la misma. Putnam era un empleado del gobierno en ese momento, por trabajar en el National Institute of Mental Health.

    Pues bien, como parte de sus obligaciones como empleados del gobierno americano, los cientificos de alto nivel, recibian en sus despachos de cuando en cuando, consultas de profesionales que venian a presentarles casos de especial dificultad o relevancia. Mientras Putnam los exploraba, yo permanecia en el despacho escuchando y observando la escena.

    En este caso hablaré de Bill.

    La psicóloga que lo trataba relató a Putnam, antes de que pasara el propio paciente, que Bill habia sido un ñiño adoptado por padres cientificos, muy “frios” de temperamento y que Bill les habia dado una infancia terrible. Ya de niño, su principal “jugarreta” era montar pequeños fuegos.

    Pues bien, Bill que en este momento de la exploración tendría unos 45 años,era el principal sospechoso de haber prendido fuego a varias papeleras en sendos hoteles de Washington D.C., originando gran pánico en los huespedes de los hoteles y algunos daños.

    Pues bien, en esta exploración que hizo Putnam me quedó claro por primera vez lo que era una personalidad múltiple.

    Con gran suavidad y paciencia, Putnam le dijo a Bill que sabia por lo que le habia contado su psicóloga que él, de niño, le gustaba hacer fuegos y prender cerillas. Con gran sutileza fue “acorralando” a lo largo de la exploración al personaje, a la “personality” de Bill niño, encendiendo fuegos y prendiendo cerillas y dejandole que le contara el placer o displacer que experimentaba cuando lo hacia.

    Bill, después de unos titubeos iniciales que fueron superados por la invitación de Putnam que, dijo, queria “hablar o contactar” con interés con la “personality” “Bill niño”, narró con detalle la ambivalencia inscrita en la fascinación de ver arder algo y al mismo tiempo sentir miedo atroz por el castigo consecutivo a la venganza contenida en el fuego que destruye. En este caso, hacia sus padres que lo habia dado en adopción y a los adoptivos tambien que, según él, lo tenian secuestrado.

    El relato fue largo y el paciente contó muchas cosas, ademas del encendido de innumerables cerillas, caja a caja. Finalmente, Putnam, le preguntó directamente, pidiendole su consejo, que quien creia él que podria haber sido el que prendia papeleras en los hoteles de Washington…, dibujándose entonces en su cara una expresión que conjugaba la expresión del que ha sido cogido in fraganti con la del que se siente profundamenre orgulloso y reconocido por haber conseguido algo.

    Si, pura disociación…

    So far.

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