Policías del sentimiento

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Primero leímos a Ray Brabdury y su novela de anticipación, Fahrenheit 451 de 1953 donde los bomberos se ocupan de quemar libros en lugar de apagar fuegos, describe una sociedad distópica donde la gente deprivada de cultura sufre de neurosis cotidianas no muy distintas a las de hoy, en estas condiciones emerge una nueva clase de disidentes que se ocupan de memorizar libros enteros para poderlos transmitir a las generaciones siguientes. Luego leímos a Aldous Huxley y su “Mundo feliz”, otra distopía donde se adelanta el origen de las tecnologías reproductivas y la psicodelia con drogas que cambian permanente la sociedad y la convierten en un lugar donde vivir eternamente felices aunque también algo tontorrones. Huxley escribió otra obra no tan radical para salir airoso de las criticas que tuvo que soportar por esta novela y dio a luz a “La isla” donde blanqueó en parte su mensaje original, que no era otro sino la idea de que es imposible liberar al hombre sin someterlo a distintos yugos.

Pero sin lugar a dudas la novela de anticipación política más importante del siglo XX fue “1984”, escrita por George Orwell en 1948, en plena postguerra mundial y donde el autor -que era un excombatiente comunista y presente en la guerra civil española- describe un mundo totalitario (que él mismo vivió sin duda) donde el Estado vigila todas y cada uno de los movimientos de los humanos a través de tecnologías que han recibido el nombre genérico de “Gran hermano” y del que todos tenemos hoy buena noticia. En este mundo está prohibido el amor y cualquier tipo de disidencia aun mental está perseguida por la policía.

Aquí no acaban las novelas de anticipación pero me interesa detenerme ahora y no profundizar en otro de los temas recurrentes en las actuales: los androides y las relaciones que supuestamente mantendremos con ellos. Me interesa detenerme aquí por lo que entiendo es una clave para entender el mundo de hoy y el papel que juega el amor y la soberanía individual como antídoto de las ingenierías sociales que ya están en marcha y que de un modo cada vez más nítido, aparecen ante el observador de un modo más evidente incluyendo a los más recalcitrantes negacionistas.

El ensayo de Cristina Martin Jimenez no es una novela de anticipación sino un trabajo periodístico de investigación sobre uno de los clubes más misteriosos (a pesar de ser públicos y nada secretos) que es el Club Bildelberg.

El clubconferenciagrupo o foro Bilderberg es una reunión anual a la que asisten aproximadamente las 130 personas más influyentes del mundo, mediante invitación. Los miembros de este grupo se reúnen en complejos de lujo ubicados en EuropaNorteamérica y Asia occidental, donde la prensa no tiene ningún tipo de acceso, y sus oficinas están en Leiden (Países Bajos). El nombre de este club procede del hotel en el que tuvo lugar la primera reunión, en los Países Bajos.

Es un foro donde se reúnen las elites a hablar del Estado del mundo y funciona por cooptación (invitación). En realidad los contenidos de lo que allí se habla si es discreto como en la masonería, pero las reuniones son publicas y están publicitadas, sabemos quien es invitado y cuantos españoles lo han hecho ya. Sobre el club Bildelberg existe muchas bibliografía casi siempre orientada hacia las teorías conspirativas, como antes fueron calificadas “la comisión trilateral”, los propios “Iluminati” o la masonería. Muchos piensan que en realidad el Club Bildelberg es una especie de masoneria social, mientras otros creen que en esas reuniones se trama sobre todo la creación de un gobierno mundial, un dominio capitalista y/o una economía planificada.

En realidad no tendría ninguna importancia que ciertas élites financieras y otros muchos agentes políticos, económicos o de la sociedad civil se reunieran de vez en cuando para conocer las opiniones de los demás, pero lo cierto es que el que una teoría sea conspiracionista no implica que sea falsa, del mismo modo que un paranoico puede ser perseguido o un hipocondriaco morir de infarto. Y todo parece indicar que en el mundo y más concretamente en Europa hay demasiadas sinergías en las políticas de los Estados para liquidar el tema como de simple casualidad.

Personalmente no se de donde vienen las órdenes y me da igual puesto que no podemos hacer nada contra todos esos lobbyes que parece que dominan el mundo y hacen coincidir los acontecimientos. Me interesa más saber como neutralizar sus movimientos que parece que no persiguen otro plan más allá de desestabilizar gobiernos y países enteros. De momento os dejo aquí una entrevista donde Cristina Jimenez nos cuenta su visión de los planes del Club para Cataluña:

Cristina piensa que el Club Bildelberg persigue el fin de federalizar España para debilitarla pero yo no veo la diferencia que habría en cuanto a la vitalidad de Estado comparando esa “federalización” con el estado actual de las autonomías. Lo cierto es que Alemania es un estado federal y nadie piensa que Alemania sea un gobierno débil, en el otro lado está Francia que es un estado muy centralizado  y a nadie en Bildelberg se le ocurre meterse en ese berenjenal. Lo que es cierto es que en España el modelo de las autonomías es caro de mantener y no parece haber un marco jurídico que sostenga sus decisiones casi de Estado. Si alguien ha pensado en una reforma de la Constitución española en Bildelberg es obvio que será en el sentido de una recentralización de ciertas competencias. Es obvio que Extremadura o Andalucía podrían vivir mejor sin parlamentos autonómícos. Otra cosa es que se pueda volver atrás, cosa que me parece imposible con el equilibrio de fuerzas actual.

Con todo no me parece que “federalizar” sea una inquietud más allá de ciertos partidos españoles que no se sabe qué entienden por federalizar. Lo cierto es que este debate ha llegado a un punto muerto tras la salida de Ciudadanos de la comisión que se había organizado para debatir el tema.

Más que federalizar yo creo que una de los propósitos de estos lobbyes de intereses se llamen como se llamen es la de disminuir la población mundial y para ello han cambiado de opinión en sus sus dos acciones anteriores: los métodos anticonceptivos solo sirven en los países opulentos pero no en los más empobrecidos como sucede en Africa o en aquellas culturas donde casi están prohibidos por religiones o costumbres, la política del hijo único en China ha provocado muchos malestares sociales al invertir la sex-ratio, el aborto electivo no parece estar al alcance de la población más sensible del mismo modo que sucede con los anticonceptivos. La población mundial no deja de crecer y aunque la mitad de ella vive en condiciones deplorables, hay otra mitad que consume demasiados servicios: pensiones, sanidad o educación gratuitas son un quebradero de cabezas en esta elites que no saben como enfrentarlas.

Orden y caos.-

Lo que yo creo es que no hay una única agenda, no hay un solo grupo de think tanks que piense en cómo arrimar el ascua a su sardina, del mismo modo que creo que habrá otros intereses desinteresados en cómo lograr un mundo mejor. La diversidad de estas agendas es demasiado compleja para poderlas discriminar. En Europa es obvio que hay una agenda rusa, una agenda israelí, una agenda Bildelberg y distintas agendas useñas y otras que van por libre. No se trata de un plan unificado sino de varios planes que se fortalecen o debilitan unos a otros según las circunstancias. Conocer quien es quien tiene la misma dificultad que orientarse en la guerra de Siria. ¿Quien es alli el que usa bombas químicas y para qué? Nunca lo sabremos pero de una cosa podemos estar seguros, Siria es muy importante geopolíticamente, lo que uno crea depende de la propaganda y de las pruebas falsas que como en 1984, podemos confeccionar a nuestra medida en los ministerios de la verdad.

Y también podemos estar seguros de que en nuestro país  alguien o alguienes están conspirando para desestabilizarlo. No sabemos quienes son ni porqué, y es por eso que hay muchas opiniones y teorías al respecto. Pondré algunos acontecimientos ordenados en una listado no necesariamente relacionados unos items con otros pero que me parecen significativos de ese plan de desestabilización:

  1. El plan de secesión de Cataluña
  2. La emergencia de un poder feminista radical (el feminismo de género) con un enorme poder mediático y político.
  3. Leyes LGTBI en casi todos los parlamentos regionales, aprobadas de forma rápida y consensual.
  4. Subvenciones y prebendas a la inmigración.
  5. Silenciamiento de la violencia sexual y otra de bajo umbral por parte de estos elementos foráneos. .
  6. El ataque a los símbolos nacionales, instituciones, Corona, ejercito y recientemente al Poder Judicial.
  7. Persecución virtual y real de los disidentes.

Es obvio que para llevar a cabo estos planes hay que disponer de mucho dinero y también de muchas complicidades políticas. Hoy somos muchos en España los que vemos que desde el PP hasta Podemos, más allá de la escenificación de las diferencias actúan obedeciendo las consignas de algún extraño Amo.

Y todo parece indicar que los planes para nuestros políticos está ya trazado:

Primero sustituir al PP por Ciudadanos y más tarde al PSOE por Podemos, o sea vuelta al bipartidismo, un país con tantos partidos es ingobernable. esto podría explicar que PdCat se haga socio de ERC en sus antípodas ideológicas, que Podemos sea tan bien tratado en las televisiones, que VOX no salga nunca en TV, que un ministro del gobierno se meta con el otro poder del Estado, el judicial. Que Puigdemont se refugie en Bruselas, la sede de la UE (el hijo querido de Bildelberg), que Alemania nos haga el feo de no devolvernos a Puigdemont o que Montoro niegue el despilfarro de Cataluña.

Todo el mundo sabe que después del caos viene el orden, y ese es probablemente el orden que nos quieren imponer y que algunos llaman NOM.

Pero lo más probable es que todo sea un simulacro y todo esté pactado.

No hace falta gastar demasiado dinero en disminuir la población europea, ella solita lo viene haciendo desde hace muchos años. En unos 20 años seremos sustituidos por otros seres más obedientes y resignados y que no cobrarán desempleo ni exigirán medicinas ni educación, solo fútbol y drogas.

Y las tendrán, tal y como Huxley predijo.

Perversión y subversión

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Adolf Hitler era sin duda un psicópata con rasgos histriónicos y paranoides adheridos a su personalidad y dotado de una hipnagogia, carisma, determinación y seducción extraordinarias. Una seducción que dejó huella en miles de personas gracias a uno de sus colaboradores más enamorados “Joseff Goebbels” que fue sin ninguna duda el que le catapultó al poder después del fracaso del golpe de Estado que pretendió dar en Munich y por el que fue condenado a 5 años de cárcel de los que solo cumplió 9 meses. Llama la atención la brevedad de su condena jurídica y aun más la brevedad de su estancia en la cárcel ante un delito tan grave. Dicen que fueron sus discursos, pronunciados ante el tribunal que le juzgó la causa de esa “generosidad”.

Fue allí en la cárcel de Landberg donde escribió “Mi lucha” con la colaboración de su secretario personal Rudolff Hess, otro de sus “enamorados” seguidores que por cierto también cumplía condena en la misma prisión.

En el libro pueden perseguirse las ideas fijas que le acompañaron durante toda su vida, el odio que profesaba a los vieneses, a los comunistas y a los judíos. También podemos perseguir ciertas ideas supremacistas que atribuía a la condición alemana, más tarde “raza aria” que Hitler pensaba que tenia una especie de misión universal : dominar el mundo. De manera que podemos ver que su personalidad no era nada sencilla, no era un psicópata cualquiera, no sólo era un gran actor/declamador sino que poseía un magnetismo personal fuera de toda duda, una capacidad persuasiva intensa a pesar de que su cultura era bastante limitada y las ideas que proclamaba eran delirantes.

Hitler se inició a la política después de un periodo errático donde intentó matricularse sin éxito en la escuela de bellas artes y otras ocupaciones menores hasta que conoció al que sería su mentor: un ocultista llamado Eckart que tenía un grupo secreto: la secta esotérica Thule y que esperaba un salvador para Alemania, un Mesías, quizá de esa militancia surgió la idea de la cruz gamada y otras ideas como la de conductor, Führer o Lider. No cabe duda de que Eckart le convenció de una manera u otra de que ese Mesías era él, como en Matrix

El contexto social de aquel tiempo era nefasto para Alemania que después de perder la guerra contra Francia y sus aliados había contraído no pocas deudas de guerra, perdida de territorios y de recursos en la cuenca del Rhur que pasaron a ser explotados por franceses como adelanto de la deuda y que había arruinado a la población condenándola no solo a una humillación histórica sino a la pobreza generalizada. La república de Weimar era débil y se veía continuamente amenazada por milicias armadas tanto de los comunistas como de la extrema derecha. Es interesante observar como gran parte de los alemanes de aquella época militaban en esas milicias que tras la guerra no habían sido desarmadas y cuyos oficiales al mando disponían de recursos limitados pero muy dotados de un personal hambriento y fanatizado que disponían de ese empleo como modo de ganarse la vida a falta de otra cosa mejor. Algo así sucedió también en la segunda República española: sindicatos y partidos disponían de milicias propias, una especie de ejércitos privados que imponían su ley en la calle. Y que naturalmente debilitaban a los gobiernos que se veían incapaces de preservar el orden publico.

Es en este contexto de milicias armadas donde Hitler consigue obtener el favor de algunos militares beligerantes contra el estado de cosas que había dejado el tratado de Versalles y como logró obtener -no solo un partido hecho a su propia medida (El partido obrero alemán)- sino una fuerza de choque nada desdeñable.

Sin embargo durante su estancia en la cárcel Hitler tuvo una revelación: el poder no se conquista con ametralladoras y milicias armadas hasta los dientes sino a través de las urnas. En sus propias palabras: “primero el poder, luego la revolución”. Fue así que poco a poco fue configurando su perfil político en detrimento de su perfil militar o revolucionario. Cayó en la cuenta de que la gente le tenía miedo y que su discurso era demasiado radical, de que era aclamado en las cervecerías pero no en los cócteles sociales, máxime cuando parecía que Alemania emergía de nuevo después de los desastres de la postguerra. La gente se había instalado en su zona de confort y no quería saber nada de revoluciones. Por esta razón el partido nazi que había fundado años atrás para sustituir al viejo modelo de partido obrero alemán, no conseguía despuntar en votos, que nunca pasaban del 3% del total. El partido nazi parecía condenado a su fin pero sucedió algo que le llevaría a la cumbre del poder y ese algo fue el crack de 1929 que dejaría de nuevo a Alemania en una situación peor que la de postguerra.

El mejor escenario para un partido revolucionario, es desde luego una atmósfera de indignación sea por las razones que sean, pero es necesario algo más: una crisis social y económica, es ahí donde estos partidos logran establecer sus mayorías parlamentarias, el primer paso para posteriormente debilitar la democracia acaparando todo el poder del estado y quemando el Reichstag. Hitler ya no lo necesitaba. Primero el poder, luego la revolución. Ninguna revolución tiene éxito en una situación de prosperidad.

La democracia es una institución muy vulnerable si no está bien blindada frente a la subversión. Y Hitler demostró que desde dentro de ella se puede destruir, solo mediante los votos y cierta mística propagandística y altercados continuos en las calles. Un enemigo común al que echar la culpa de todos los males y aprovechar la demanda del publico en su seguridad aun renunciando a su libertad. Existe en los humanos una nostalgia por volver a ser siervos y por seguir al abanderado.

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Aun hoy todos los movimientos subversivos del mundo llevan la misma agenda. Goebbels nos la enseñó y un sobrino de Freud , Edward Bernays, nos la escribió. Años más tarde un comunista italiano -Antonio Gramsci- la transformó en una doctrina: la doctrina de la hegemonía del discurso.

Hitler no era un simple xenófobo. La xenofobia es un miedo -un temor- a lo desconocido, al extranjero y es posible afirmar que la xenofobia nos viene de serie, una defensa frente a las amenazas ancestrales que proyectamos en los desconocidos. Pero lo de Hitler no era un temor, sino un delirio antisemita, extendido a otras “razas degeneradas” como gitanos, enfermos mentales, rusos, negros, homosexuales etc. Es el capitulo de la degeneración racial el que Hitler utilizó para colgar su inmenso auto-odio, un odio a todo lo suyo: no hay que olvidar que Hitler era austriaco a pesar de que el se considerara alemán. Me parece trascendente este dato. Un delirio que además pudo compartir con la camarilla fascinada que le seguía, un delirio que naturalmente procedía de la envidia y no del temor.

¿Pero de dónde procedía tal odio?

Lo que sabemos de la infancia de Hitler es bien poco y nada relevante si lo comparamos con miles de niños austríacos de esa época. Norman Mailer tiene un libro donde combina la realidad histórica con la ficción y donde aparecen algunos datos que por otra parte no han sido comprobados documentalmente. Para Mailer el padre de Hitler, Alois, tuvo un hijo con su propia hija, de tal modo que la madre de Hitler – Klara- según esta hipótesis sería al mismo tiempo su hermana. Lo cierto es que el tal Alois se casó tres veces y con su ultima esposa Klara estaba unido por alguna clase de parentesco (primos según los documentos) y tuvo que pedir licencia especial: de los 5 hijos que tuvo el matrimonio solo sobrevivieron dos, el propio Adolf y Paula su hermana. En cualquier caso la hipótesis de la endogamia en familias que vivían aisladas en el campo no sería la excepción sino la regla en aquella época. Personalmente no tengo ninguna duda de que Hitler era el producto de la consaguineidad de una manera u otra.

De su vida sexual tampoco sabemos gran cosa salvo que según todas las pruebas Hitler estaba poco interesado en el sexo: aun así tuvo un asunto bastante escabroso -incestuoso- con su sobrina (hija de su hermana Paula) que terminó suicidándose en circunstancias poco claras. El matrimonio de Hitler con Eva Braun tampoco parecía basarse en una pasión desbordante. A pesar de ser un perverso, Hitler no era especialmente sexual. Las drogas y su sentido de misión redentora probablemente obstruían todo el flujo libidinal del que disponía.

Por otra parte la empatía y la insensibilidad emocional son caracteristicas de todos los psicópatas así como dificultades para la intimidad. Hoy con el DSM en la mano es muy posible que Hitler recibiera tres o cuatro diagnósticos en el eje 2 y alguno en el eje 1. Están documentados algunos episodios conversivos durante la primera guerra mundial, asi como un episodio de ceguera que se resolvió espontáneamente. Su toxicofilia está bien documentada en relación a su adicción a anfetaminas y otras drogas que le procuraba su medico personal.

En relación al eje 2, Hitler cumpliría criterios para el trastorno paranoide y esquizotipico (del cluster A), así como del histriónico en cluster B. y quizá también del narcisista. Una mezcla diabólica que podría resumirse en un trastorno inespecificado de la personalidad.

Pero el DSM con su manía fragmentaria no puede abarcar la complejidad total de la personalidad de Hitler, es por eso que me parece más pertinente la etiqueta de psicópata con todos los apellidos que queramos añadir y que ya llevó a cabo Kurt Schneider, pues su fanatismo paranoide no es propio de todos los psicópatas, ni siquiera su exhibicionismo histriónico. Hitler es un tratado de psicopatología, sin estar loco del todo.

Hitler es un paradigma de como la subversión -política- y la perversión -psicológica- van de la mano, por no decir que son la misma cosa.

Referencias bibliográficas:

  • Koepf, G. & Soyka, M. (2007) Hitler’s missing psychiatric file. European Archives of Psychiatry and Clinical Neuroscience; 257(4).
  • Murray, H.A. (1943). Analysis of the personality of Adolf Hitler. With predictions of his future behavior and suggestions for dealing with him now and after Germany’s surrender.
  • Redlich, F. (1998). Hitler: Diagnosis of a Destructive Prophet. Oxford University Press.
  • Stewart, D. (2005) Inside the mind of Adolf Hitler. BBC.

Lo simple, lo complicado, lo complejo y lo caótico

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Vale la pena que el lector comience con este articulo para hacer boca, pero no importa si no lo hace porque voy a basarme en él para intentar explicar un fenómeno que me parece muy confuso sobre todo a la hora de tomar decisiones en entornos de incertidumbre.

Aunque el blog está orientado a temas de marketing y de coaching y remite a la vez a un articulo de Snowden sobre un modelo (Cynefin) de toma de decisiones empresariales que me ha parecido interesante y he querido rescatar algunas de sus conceptualizaciones para intentar explicar temas importantes de la neurociencia, tanto en el ámbito social como en el psicológico y de la Salud mental.

Para empezar describiré uno a uno de estos dominios:

1. Dominio Simple

En este dominio se opera con problemáticas simples. Es muy fácil identificar las causas y sus efectos. Por lo general, la respuesta correcta es clara, conocida por todos e indiscutible, en cierto modo axiomática. En este dominio existen las mejores prácticas, soluciones conocidas para problemas conocidos y al alcance de todos. Los procesos más eficientes en este dominio son aquellos que especifican una serie lógica de pasos y se ejecutan de manera repetitiva, una y otra vez. Ejemplos de este dominio son la construcción en serie de un mismo producto, la producción en cadena o la identificación de causas elementales de enfermedades que dan lugar a través de la acumulación de evidencia a tratamientos eficaces.

2. Dominio Complicado

En este dominio encontramos problemas complicados que no hay que confundir con los complejos. Para abordarlos son necesarias buenas prácticas y perfiles expertos. Hay múltiples soluciones correctas para una misma problemática, pero se requiere del concurso de expertos para poder identificarlas. Un ejemplo típico de este escenario es la solución de un problema de diagnóstico médico de una enfermedad con varias variables donde cada una de ellas opera como una adición a todas las demás. Un ejemplo podria ser: ¿Cuando está indicada hacer una cesárea en un parto? Evidentemente se necesita el concurso  de un experto y de valoración de las circunstancias del embarazo y de la paciente (edad, factores de riesgo, presentación de nalgas, etc). Existen múltiples variables en juego pero todas son computables en la decisión final.

3. Dominio Complejo

Cuando nos enfrentamos a problemas complejos, los resultados se vuelven más impredecibles. No existen ni mejores ni buenas prácticas catalogadas para las situaciones frente a las cuales nos podemos encontrar. Simplemente, no sabemos con anticipación si una determinada solución va a funcionar. Solo podemos examinar los resultados y adaptarnos. Este es el dominio de las prácticas emergentes. Las soluciones encontradas rara vez son replicables, con los mismos resultados, a otros problemas similares.

Para poder operar en la complejidad necesitamos generar contextos donde haya lugar para la experimentación y donde el fallo sea de bajo impacto. Se requieren niveles altos de creatividad, innovación, interacción y comunicación.

En otro lugar he hablado de estos entornos con el nombre de problemas “endemoniados” (wicked problems). Lo interesante es que en este tipo de entornos los expertos no sirven de mucho más que para apuntar opiniones más o menos estandarizadas pues lo que define a un dominio complejo es que el problema no puede ser definido sino después de haberse resuelto,

Este es el campo de las soluciones políticas a problemas difíciles de abordar, y también los problemas sociales y como no, los problemas mentales. Tratar un problema mental siempre se da en un contexto de incertidumbre pues no solo intervienen muchas variables como en el dominio complicado sino que estas variables están ocultas entre los vínculos de una variable y otra.

Tratar un problema mental siempre será mas seguro si lo hace un psiquiatra o un psicólogo pero de ahí no podemos deducir que todos los psiquiatras o todos los psicólogos van a estar de acuerdo, no sólo en el tratamiento sino en la solución del problema. El profesional experto introduce a su vez una variable -la de su personalidad o carisma- que va a operar como una emergencia incierta. Un psicólogo no podrá replicar nunca lo que le enseñó su maestro: siempre habrá que tener en cuenta la novedad y la innovación creadora de su discípulo, que pocas veces será consciente de su potencial de operar cambios en los demás. No solo no hay dos pacientes iguales sino que no hay dos patologías iguales, ni dos terapeutas iguales y lo que hoy fue un éxito aquí mañana puede ser un fracaso allí.

Esto es precisamente la razón por lo que la economía es una de las ciencias más inciertas de todas las que pueblan las mentes de nuestros expertos. No existe ninguna receta que funcione bien en todos los contextos, ni por supuesto tampoco en política: la democracia liberal es un buen paradigma de lo que estoy diciendo: pareciera que ha funcionado muy bien en Europa y America del Norte pero muy mal en Medio oriente, o Sudamerica.

4. Dominio Caótico

Los problemas caóticos son los más amenazantes y se dan cuando los hechos son inciertos, los valores en disputa, las opiniones diversas y las decisiones urgentes, más allá de eso cuando el Poder del estado se debilita o la autoridad no existe a pesar de que.requieren una respuesta inmediata. Estamos en crisis y necesitamos actuar de inmediato para restablecer cierto orden, Es lo que sucede en los países en guerra o en situaciones revolucionarias. Imaginemos que el sistema de despacho de vuelos en un aeropuerto de alto tráfico deja de funcionar, alguien debe tomar el control y mover la situación fuera del caos.

Y por ultimo Snowden nos regala una quinta posibilidad:

5. Dominio Desordenado

Nos movemos en el espacio desordenado cuando no sabemos en qué dominio estamos. Se la clasifica como una zona peligrosa, ya que no podemos medir las situaciones ni determinar la forma de actuar. Es muy típico en estas situaciones que las personas interpreten las situaciones y actúen en base a preferencias personales. El gran peligro del dominio desordenado es actuar de manera diferente a la que se necesita para resolver ciertos problemas. Por ejemplo, mucha gente cree que un problema complejo puede resolverse con una solución simple, pongo el caso del problema catalán. No existen soluciones simples para un problema así, del mismo modo cabe interpretar las soluciones simplistas a problemas muy enredados y con muchas variables ¿Qué hacemos con las drogas?¿Acabaría la legalización con el narcotráfico? ¿Habría mas o menos consumidores? ¿Que impacto tendría en la emergencia de problemas psiquiátricos en la población?¿Qué haríamos con esos nuevos enfermos con patologías mentales?

La lista de propuestas simples a problemas complejos es demasiado larga para que me extienda. Lo importante es que estas soluciones que se proponen son casi siempre demasiado simples pues el que las emite no sabe a qué dominio pertenece el problema.

De manera que:

Si nos encontráramos en el espacio desordenado, todo lo que hagamos debe estar enfocado netamente a salirnos de ese espacio hacia uno mejor identificado, para luego actuar de la manera en que dicho dominio lo requiera.

¿Cómo resolver este tipo de problemas?

La primera idea a anotar es que estos problemas no se resuelven jamás pero pueden disolverse, perder vigencia o desclasificarse si cambian las condiciones del entorno -las relaciones entre sus enlaces- que es el lugar donde el problema anida.

Una consecuencia de esta primera aproximación es que no están justificadas grandes decisiones  y conformarse con no empeorar las cosas: hay que hacer notar que los “wicked problems” tienen tendencia a empeorar precisamente a causa de los esfuerzos que hacemos por mejorarlos.

Otra paradoja psicologica de interés es ésta:  ¿ a quién tratar?  Sin olvidar de que a veces el mejor tratamiento es aquel que no llega a realizarse jamás. Una buena prescripción puede incluir tanto tratar como no tratar.

La segunda consideración es que si bien los problemas comunes admiten sólo una solución verdadera este tipo de problemas admiten muchas explicaciones buenas, son por así decir multidefinibles y pueden ser abordados de múltiples formas bien diferentes entre sí con idénticos resultados. Son problemas que parecen haber evolucionado con la idea de la multidisciplinariedad y múltiples modelos explicativos y quizá por eso pueden adaptarse perfectamente a entornos terapéuticos variados.

Y por fin, una idea fundamental que vale tanto para la psiquiatría como para otros ámbitos de conflicto:

La resolución del problema sólo puede obtenerse a través de principios éticos y no técnicos.

No hay mas remedio que negociar.

Asi se resuelven los “wicked problems” que se resuelven.

O bien se disuelven, por ejemplo ¿quien se acuerda hoy de los piratas de Somalia y se plantea si hay que pagar o no rescates?

La actualidad lo ha quitado del catálogo de problemas sin resolver.

Bibliografía.-

1. Snowden, D. (2000). “Cynefin, A Sense of Time and Place: an Ecological Approach to Sense Making and Learning in Formal and Informal Communities” conference proceedings of KMAC at the University of Aston, July 2000 and Snowden, D. (2000) “Cynefin: a sense of time and space, the social ecology of knowledge management”. In Knowledge Horizons : The Present and the Promise of Knowledge Management ed. C Despres & D Chauvel Butterworth Heinemann October 2000 

Los enemigos de la realidad

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Carátula del primer tomo (de 3) de Los enemigos del comercio donde Jesus expulsa a los mercaderes del templo en Jerusalén.

Antonio Escohotado es un profesor universitario, pensador y ensayista muy conocido entre nosotros por aquella obra titulada “Historia general de las drogas” que constituyó un verdadero escándalo cuando se publicó y una obra realmente provocadora que admitiría -aun hoy- un sin fin de polémicas, interminables. Sus convicciones son antiprohibicionistas como todo el mundo sabe hoy, y aunque podamos estar o no de acuerdo con él, lo cierto es que sus  argumentos son sólidos y muy bien articulados en su discurso. Una vida a medio camino entre la novela de acción y reflexión que poco a poco vamos conociendo mejor gracias a los videos que publica en youtube y donde mantiene una lucidez y sinceridad radical en sus explicaciones.

Una de las más queridas por mi es su conversión desde el comunismo de su juventud hasta el sentido común de su posicionamiento actual. Llega a preguntarse ¿cómo es posible que estuviera tan equivocado? ¿Cómo pude sostener que el comunismo es la solución para organizar la vida social de una sociedad?¿Como pudimos cerrar los ojos a los crímenes de Stalin, Lenin o Mao?

Dice que es su obra póstuma, esta “Los enemigos del comercio”, pero yo le veo en plena forma a pesar de sus 77 años muy trabajados en las grietas de su rostro.

Los enemigos del comercio sostiene la tesis de que el progreso, la democracia, la libertad  todos los valores que sostenemos los demócratas proceden de dos hechos: la libertad de comerciar y la propiedad privada que legar a nuestros descendientes. Dicho de otra manera es un alegato contra todas esas formas de gobierno obsoletas, basadas en la idea de que el comercio es la base de la codicia humana, que los humanos hemos inventado para convivir y para organizar la vida social.

Para ello hace un recorrido desde la antigüedad hasta nuestros días y la acumulación de sus documentos es tan densa y sistemática que podemos hablar de un tratado universal sobre el comercio y que en mi opinión será de los más consultados en el futuro cuando alguien aborde estas misma problemática. Un tratado que se situará en el top de las bibliografías necesarias.

Y si, Jesucristo fue el primer comunista como solíamos decir en nuestra juventud, ya lo intuíamos. Sólo que Escohotado llama a esta vieja idea esenia, el pobrismo.

El pobrismo es la idea que se transmitió con el cristianismo y que llegó hasta la Reforma y Contrareforma, allí ya todo el mundo se puso de acuerdo en que ser rico no era pecado.

Pero aun hay quien lo cree.

Pero mejor es escuchar la conferencia que sobre este tema pronunció en la UAM, una verdadera clase magistral.

 

La maldad

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Recientemente y a partir del crimen del pequeño Gabriel a manos -supuestamente- de su madastra Ana Julia se han disparado en las redes toda clase de opiniones, algunas de expertos y otras de politicastros resentidos que han abordado el tema del mal desde muy diversas ópticas, siendo la marxista la que más presencia ha tenido en las redes, es decir la idea de que la asesina (presunta) por el hecho de ser negra y una pobre emigrante tiene cierta disculpa en el delito que se le imputa.

Como es bien sabido para los marxistas existe una relación de causa-efecto entre maldad y pobreza, ignorando que la pobreza es una de esas variables omnipresentes se estudie lo que se estudie. También hubo una época en que los psiquiatras marxistas sostenían la idea de que la esquizofrenia estaba relacionada con la pobreza. Nada nuevo bajo el sol.

Otro grupo de argumentos giró en torno a la idea de enfermedad mental. Es lo que suelen hacer los bienpensantes que no entienden que un adulto pueda hacer daño a un niño. La mejor opción es pensarlo como una patología y es obvio que cuando la opinión publica habla de psicopatía está hablando de una enfermedad, la falta de empatía y todo lo demás.

Han sido pocos los que se han acercado al tema desde la óptica adecuada: “la maldad no es una enfermedad”. Esta frase siendo como es tan cierta como que la tierra es redonda, -por alguna razón- no es aceptada del todo por el publico en general. Mi opinión es que cuando hablamos de maldad estamos apelando a algo de lo que no queremos saber: apelamos a la moral. Y lo moral tiene muchas aristas, es una palabra polisémica que cuando la pronunciamos, lo primero que nos viene a la cabeza son curas y cilicios, a veces alguna cofradía de semana santa, casi siempre religión y penitencia.

Y es verdad porque la maldad es un hecho huérfano, es decir es algo que todos reconocemos pero no existe ningún profesional ni disciplina que se ocupe de ella. Aunque hoy existe la ponerología, lo cierto es que esta nueva disciplina no ha sabido escapar de la narrativa de la psicopatía clásica. Ninguna disciplina se ocupa de la maldad: ¿la sociología, la filosofía, la religión? Esas asignaturas que nos quitaron del Bachiller y de las que no tenemos noticia alguna. Y confianza en ellas menos. Todo seria más fácil si los psiquiatras sirvieran en bandeja a los jueces las sentencias. Este está loco y este no, lo dice el DSM-VII.

Y aunque la maldad sea una categoría huérfana lo cierto es que es una categoría biológica. Tan biológica como una nariz o una boca. Tan biológica como el conocimiento.

Jean Piaget fue un psicólogo y epistemólogo suizo de gran calado académico pero poco conocido por el gran publico que trabajó sobre todo en tratar de iluminar cómo se construye el conocimiento sobre las cosas. Piaget era una construccionista es decir una psicólogo que trató de construir un sistema de comprensión de abajo-arriba, es decir siguiendo las rutas del neurodesarrollo y se ocupó no tanto de las bases psicopatológicas de estos aprendizajes sino más bien en dilucidar el desarrollo normal, ontológico. Quizá por esta razón no ha sido demasiado tomado en cuenta por los clínicos pero sus trabajos sobre lo cognitivo son esenciales para comprender como construimos un sentido ético en nuestras relaciones.

Lo que descubrió Piaget fue que aprendemos ética a base de regular, cambiar, permutar o crear las reglas que regulan nuestra interacción con los demás. Se trata de reglas que los niños suelen respetar movidos por sus instintos innatos de justicia.

La ontología de Piaget tiene un deficit de soporte biológico (por el que Piaget no estaba interesado) pero no es contradictoria con los hallazgos de la neurociencia actual.

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El sentido moral se construye jugando tal y como hoy sabemos a partir de los trabajos de Jaak Panksepp que describió un circuito neuronal para el juego. Aprendemos jugando, extrayendo condiciones y reglamentos de nuestros juegos. El juego es la base de la abstracción para los niños, lo que nos socializa que es lo mismo que decir que el juego es la base de la moral, la base de la cooperación.

Pues en el juego no se trata de ganar, de lo que se trata es de que los demás vuelvan a contar contigo para la próxima partida, algo que harán si perciben que tus interacciones son honestas y recíprocas. Si eres un tramposo que solo piensas en ganar aun saltando las reglas, lo que sucederá es que te quedarás solo, lo que no hará sino aumentar tu resentimiento. Y la sociabilidad y aprendizajes relacionados que no hagas de pequeño ya no los harás nunca. La ventana plástica para los aprendizajes sociales se cierra bien pronto. Después de eso solo podemos aprender a refinar las trampas y las mentiras.

La sombra y la persona.-

De Jung ya he hablado lo suficiente en este blog y no quiero volver a repetir lo que ya escribí en este post. Pero me gustaría señalar una de las conceptualizaciones más importantes del maestro: su concepto de “persona” y su concepto de “sombra”.

Persona en griego significa “máscara”. Una persona es esa máscara con la que nos presentamos en sociedad, siempre la versión mejor de nosotros mismos. Conocer a alguien significa siempre llegar a un grado de intimidad tal que podamos ir más allá de esa máscara. Entre la máscara y la sombra, esta el Si-mismo que ha de lidiar con esas dos fuerzas en una dialéctica continua. Ha de conseguir no dejarse absorber por ninguna de ellas, no puede ser dominado por su sombra ni puede ser poseído por su máscara. En ese caso hablamos de identificación con el personaje en el caso de que creamos que esa máscara y el Si-mismo son la misma cosa o de posesión “demoniaca” en el caso de que la sombra haya ocupado el territorio del Si mismo. Es el caso de los malvados, de los desalmados.

Es obvio que la sombra está oculta puesto que representa todo aquello “malo” que la sociedad prohibe, persigue y castiga. El tramposo que ha refinado sus trampas para no ser reconocido como tal no tienen más remedio que cambiar de escenario continuamente para que sus fechorías no sean conocidas por todo el mundo, de este modo tiene siempre a alguien que parasitar y engañar, siempre en su propio beneficio. La sombra se oculta siempre detrás de esa máscara que nos proporciona la suficiente aceptación de los otros para que no nos expulsen del terreno de juego.

Pero el problema es la dualidad en que solemos pensar estos conceptos de “bondad” o “maldad” como si fueran rasgos binarios de nuestra personalidad, como si estar instalado en uno de ellos fuera la solución para esquivar las peticiones del mal, pues no hay que olvidar que en algunas personas la sombra está presidida por la muerte en estado puro, por lo tanático.

El problema es que no hay personas absolutamente buenas y otras que son absolutamente malas. Se trata de un espectro de continuidad donde ciertos fenomenos extremos se materializan, precisamente por el blanqueamiento del mal. Y la mejor manera de evitar las emergencias malignas de la sombra es conocerla bien. ¿Cuantos de nosotros creemos que no seriamos capaces de hacer daño a los demás como sucede en el experimento Milgram? ¿Cuantos de nosotros somos capaces de reconocer ese concepto de “banalidad del mal” que describió Hanna Arendt? ¿Cuantos de nosotros no hubiéramos sido torturadores en la Edad media si nos hubieran ordenado hacerlo?

De manera que conocer nuestra sombra es un ejercicio práctico en el que deberíamos entrenarnos de por vida, conocer, aceptar nuestra sobra y hacerla consciente algo que es más fácil de llevar a cabo por los resentidos. Es por eso que cualquier forma de psicoterapia que no sea capaz de confrontarnos con nuestra maldad es solo placebo.

La mejor forma de evitar la emergencia del mal es hacernos cargo de él y renunciar a esa idea postmoderna de que todo el mundo debe ser bueno (el buenismo impuesto) inventando moralidades nuevas e impostadas. Hacernos cargo de él para revitalizarlo a través de la conciencia, proyectarlo y tratar de convertirlo en algo útil, para nosotros, para los demás y para la comunidad. No hay nada tan inútil como la bondad, la bondad es para las mascotas, pero no para los hombres. Sin la maldad necesaria no se puede mantener una posición, no se puede renunciar al silencio, no se pueden tomar riesgos, no se puede escalar socialmente, ni se puede encontrar pareja. ¿No es cierto?

“La contraposición de lo luminoso y bueno, por un lado, y de lo oscuro y malo, por otro, quedó abandonada abiertamente a su conflicto en cuanto Cristo representa al bien sin más, y el opositor de Cristo, el Diablo, representa el mal. Esta oposición es propiamente el verdadero problema universal, que aún no ha sido resuelto”. (Jung)

Bibliografía.-

Panksepp, J. 1998. Affective Neuroscience: The Foundations of Human and Animal Emotions. New York:

Afrodita desenmascarada

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Maria Blanco es una feminista atípica en el panorama español de feminismos utópicos, con ideas liberales y más parecida a Camilla Plaglia o Cristina Sommers que a Barbihijaputa y cuyo blog esta aqui. Recientemente ha escrito un libro que habla precisamente de sus ideas acerca del feminismo de tercera ola o como yo suelo llamarle “feminismo postmoderno” que naturalmente está en manos de la izquierda y la extrema izquierda. Se trata de una voz que hay que escuchar precisamente por su sentido común y por su versión naturalmente opositora a las tesis más conocidas y que tienen que ver con la idea de que el hombre y la mujer son enemigos por naturaleza, que en todo hombre hay un violador al acecho y que “la igualdad aun no se ha conseguido por culpa del capitalismo”.

La verdad es que -como dice Arcadi Espada hoy en un articulo del Mundo-, la igualdad ya se ha alcanzado y la huelga de hoy no es sino una huelga contra la vida, ya no quedan leyes por hacer.

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Es por eso que la ampliación del campo de batalla se ha llevado a extremos tragicómicos pues ya no hay ninguna trinchera que conquistar en los derechos de género salvo violentando la naturaleza humana.

La elección de Afrodita para el titulo de este libro me parece muy apropiado, pero ¿quién era Afrodita?

Afrodita era una diosa griega anterior al orden olímpico, es en este sentido un principio primordial, una diosa solar, que no podía ser victimizada por los hombres, era una diosa “virgen” que no siente ninguna culpabilidad sexual y que solo se ocupa del placer, del arte y de la contemplación de lo bello. A diferencia de las diosas victimizadas por el orden patriarcal, como Hera, Perséfone o Demeter, Afrodita es por así decir una devoradora de hombres con los que mantiene una relación instrumental y a los que abandona cuando ya no la complacen en sus deseos. Dicho de una manera psicoanalítica: Afrodita es una mujer perversa en el sentido de que no ha asumido la castración simbólica, es decir su subordinación al orden masculino, a la Ley. Su equivalente en la Torá es Lilith a la que Yahvé castigó por no querer copular en la posición del misionero. Hathor es su equivalente egipcio.

Es decir se trata de un arquetipo universal-

Lo cierto es que la liberación de la mujer ha sido uno de los hitos más importantes y con mayor calado del siglo XX, no sólo liberó a la mujer de su dependencia económica del hombre, primero padre, luego marido a través del empleo remunerado sino que además tuvo correlatos importantes en la forma de vestir: Cocó Chanel fue sin duda una de sus  mediadoras: la que sustituyó los refajos por vestidos más cómodos y con la inclusión de los pantalones masculinos que dan más juego a las piernas que las fajas y corsés.

Algunos autores piensan que fue la tecnología capitalista y no las sufragistas quienes liberaron a la mujer, por ejemplo aquí en este articulo el autor propone que lo que verdaderamente liberó a las mujeres fue la lavadora y los electrodomésticos en general, se trató de una liberación de tareas domésticas lo que dejó tiempo para otras tareas en ausencia de servicio. La lavadora igualó a la criada con la señora.

Pero personalmente creo que ninguna liberación hubiera podido llevarse a cabo sin la liberación reproductiva, la “cruel atadura” que ata a los vivíparos a los productos de su vientre durante toda una vida. La píldora anticonceptiva permitió planificar los nacimientos de los hijos (a la baja) y dejó tiempo libre a las mujeres muchos años para trabajar fuera de casa, hacer carreras largas o competir para medallas olimpicas.

Pero la píldora anticonceptiva trajo otras liberaciones. La principal -después del dominio sobre la reproducción- fue la del sexo libre, o mejor del disfrute sexual. No cabe duda de que la sexualidad femenina restringida a labores reproductivas no gozaba de plenitud. Muchas de nuestras abuelas no sabían qué era un orgasmo: su sexo no era pues de calidad, sino una especie de débito conyugal que se hacia de mala gana para complacer al marido. Una ama de casa de los años 50 padecía una especie de anestesia sexual que en parte era provocada por el miedo a quedar embarazada y por otro por el “doble standard”, es decir la creencia de que las mujeres no gozaban en el sexo. Muchas supieron por sus hijas y nietas que el sexo era divertido.

El dominio de estas técnicas reproductivas puso en manos de las mujeres la reproducción de los hombres, lo cual generó una inversión en el éxito reproductivo de hombres y mujeres que en estado natural funciona así: el éxito reproductivo de los hombres depende del numero de parejas sexuales que consiga en su vida, mientras que el éxito de las mujeres dependía del numero de óvulos que era capaz de producir. Es por eso que el éxito reproductivo de los hombres siempre fue superior al de las mujeres,pero ahora la situación se invirtió. Las mujeres controlan quién se reproduce con ellas y cuantas veces. La consecuencia de este fenómeno es que las mujeres tienen más éxito reproductivo que los hombres y lo que es peor: algunos hombres no se reproducirán nunca.

Algo que va acompañado de otro fenómeno curioso: hoy cuando una mujer llega al matrimonio ya tiene una amplia experiencia sexual: contactos esporádicos de corta duración que no acaban de dejarla satisfecha. Al fin y al cabo, casi todos queremos tener alguien a quién querer, que nos quiera y formar una pareja a largo plazo. Hasta el sexo puede llegar a ser de mayor calidad en una relación a largo plazo que en los breves escarceos puntuales.

El contrato sexual que había funcionado desde el Neolítico se rompió cuando la mujer se hizo propietaria del cuerpo reproductivo y del cuerpo sexual. ¿Pero qué hizo el hombre?

Los perdedores de la guerra de los sexos acabaron en la cuneta de la historia pagando las facturas de sus hijos después de costosos divorcios o abandonos no reglados, otros pasaron a la acción y espabilaron. ¿Cómo espabilaron los hombres?

Mientras son jóvenes los hombres no oponen demasiada resistencia a este estado de cosas del feminismo, puesto que el sexo fácil y gratuito entra en su catálogo de preferencias. Los contactos fortuitos de una noche pueden ser decepcionantes pero no contienen ningún peaje sobreañadido y son más baratos que los contactos con profesionales. El problema viene cuando ese tipo de contactos son decepcionantes para una sensibilidad concreta. Algunos no se conforman con eso, como este contertulio mío, soltero y que practica el “one night stand” con diversas parejas:

En parte es cierto… pero también necesito confiar, necesito intimar, necesito afecto de alguien conocido, necesito proyectar expectativas (como cualquier ser humano sano con capacidad de representarse el futuro y desear algo) y me he visto obligado a evolucionar para que el duelo propio de la cercenación de deseos y expectativas me dure lo mínimo posible y pueda salir rápidamente a la calle a seguir, o bailando, o follando o enamorándome, según se tercie. y también he evolucionado para aprender a no a hacer chantaje emocional si las expectativas son frustrantes, porque en el fondo, tuve la oportunidad de ver por dentro a esa persona, si mi deseo y mis expectativas no me hubieran cegado….

Pero han espabilado:

Espabilar también significa que una chica buenorra, con la minifalda por encima del ombligo, jugando con tu barba y sentida en tus rodillas, puede que solo signifique “una chica buenorra, con minifalda por encima del ombligo, sentada en tus rodillas”, jugando con tu barba…. y que tal vez, yo luego me siente en las suyas, juegue con la gomita de su sujetador y la deje igualmente con las bragas calientes y me levante y me vaya y nadie tiene que reprocharle nada a nadie.

Eso es muy complicado de encajar, porque ambas partes se cabrean, aunque la mujer solo reconozca el cabreo del hombre cuando se frustra y no reconozca su propio cabreo cuando la frustran a ella y que únicamente reconozca su propio derecho a sentarse en las rodillas de quien les de la gana y levantarse cuando las de la gana; pero no reconozcan el derecho paralelo del hombre. Cierto, estoy de acuerdo con ellas, en que pueden sentarse tranquilamente en mis rodillas y levantarse cuando quieran y yo no las voy a acosar ni les voy a reír las gracias. Ok, tienen razón, pero paralelamente, me reconozco mi derecho a decirles que no se sienten en mis rodillas cuando a mi me de la gana decírselo y también me reconozco mi derecho a sentarme en las de ellas y juguetear con ellas, con su permiso, eso si y sin que se hagan expectativas ni sexuales, ni románticas. Esa es una de las perlas de empoderamiento que las he robado: Yo también quiero esa perla de empoderamiento para mi. Es cojonuda.

En realidad “espabilar” es la contraestrategia masculina al empoderamiento femenino y que consiste en no comprometerse para más allá de una semana. ¿Pues qué ventajas tiene para el hombre formar una pareja con una mujer que por un lado quiere un “hombre de verdad” y por otra pretende poner limites a esa relación, “dure lo que dure”. Se pueden tener hijos e hipotecas con esas condiciones?

¿Y ellas?

Tengo algunas amigas que son buenas profesionales, guapas, independientes, que ganan dinero e inteligentes que no encuentran pareja. Muchas veces me preguntan ¿Es que ya no quedan hombres de verdad?. Yo suelo decirles que lo que ellas llaman “hombres de verdad” son hombres del viejo paradigma o bien algún alelado. Pero esta pregunta tiene trampa porque mis amigas no buscan cualquier pareja, sino una pareja que tenga ciertas características, tanto de personalidad como de ingresos y de masculinidad tradicional. Un imposible porque ese modelo isosexual (1) al que aspiran (el estilo suave de Johnny Depp) solo existe en el cine.

Y si dicen que un hombre simplemente juguetón, no es virii… pues la próxima vez que hagan una revolución, que midan las consecuencias.

En conclusión el feminismo de género es solo la versión extrema de otro feminismo que es continuador de los derechos que las mujeres alcanzaron durante el siglo XX. Derechos que una vez alcanzados han dado lugar a una búsqueda de nuevas trincheras donde encajar distintas reivindicaciones y malestares individuales que se constelan en ventajas a corto plazo para las mujeres en todos los ordenes de la vida. Sin embargo el éxito de estas políticas no es sostenible por falta de niños a quienes adoctrinar y por la previsible deserción de los hombres a mantener ese modelo.

Afrodita queda desenmascarada cuando habla de “hombres de verdad”.

(!) El modelo isosexual de preferencia hoy es aquel deseo femenino que pretende encontrar un hombre con el que compartir todas aquellas cuestiones que antaño se compartían entre sí las mujeres, intimidad, complicidad, confianza, lealtad, etc. Es decir, la isosexualidad es el juego del deseo que las mujeres quieren que los hombres jueguen. Un modelo de igualdad en todo excepto en la cama.

Este es el modelo liberal de feminismo que preconiza Maria Blanco.

La fascinación

Fascinación es una palabra poco usada en castellano que procede del latin “fascinas” y que tiene que ver con la obsesión,  es decir con el amor.

Los sinónimos de esta palabra son: encantamiento, atracción, alucinación, deslumbramiento, embeleso, sugestión, seducción.

Dicho de otra forma “fascinación” es algo mágico e hipnótico, algo que además tiene que ver con la mirada, una especie de hechizo. Y algo que sucede a través del ojo.

El ojo sirve para mirar y para ver si alguien nos mira. El ojo es una lente, si, pero tambien es un espejo.

De manera que al verbo “ver” hay que añadirle otro infinitivo el verbo “mirar”. Ambas funciones del ojo se realizan simultáneamente pero hasta un ciego sabe mirar si bien no puede ver.

Dicho de otra forma: la función del ojo, es una función disociada. Podemos ver y mirar cosas distintas. Podemos mirar sin ser vistos (espiar) podemos ser mirados sin percatarnos de ello, una inversión pasiva del acto “activo” del mirar y mirar al mismo tiempo. Más que eso: podemos tener la sensación ilusoria de que nos miran sin que, en realidad, nadie lo haga. Sucede porque percatarse de algo es bien distinto a saber-conocer algo. Percatarse y saber son dos funciones disociadas sobre las que ya hablé en este post sobre “Susana y los viejos”.

Hay quien mira y hay quien es mirado, aunque en la vida común todos miramos y somos mirados (somos sujetos y objetos) sin caer en la cuenta de que existe un goce especial cuando se elige posición. Naturalmente no me estoy refiriendo al gusto por exhibirse o hacerse visible que presentan algunas personas histriónicas sino al gusto por ser absorbido (o absorber) que probablemente no está en el repertorio de la patolgía sino en las actividades privadas que se realizan a solas. Es por eso por lo que en ciertos rituales eróticos se vendan los ojos al que hace de objeto mirado, a fin de que, a su vez no pueda mirar y quede a merced del mirador. Una disociación forzada entre sujeto y objeto, entre depredador y presa.

“Fascinas”, es una palabra latina que significa encanto. Es interesante observar que seducción, magnetismo, atractivo, absorción, hechizo y fascinación son sinónimos y apelan a un estado de sobrecogimiento o succión que ha sido vulgarizado por fórmulas o sortilegios casi mágicos y a veces por estereotipos sociales banales como cuando decimos al conocer a alguien :”Encantado/a”. En realidad no estamos encantados y todo es una fórmula de cortesía. Estar encantado es algo así como le sucede a la serpiente con la flauta del faquir, un estado de fascinación, un trance hipnótico.

Fascinar es pues capturar con la mirada, algo relacionado con el mal de ojo., la convicción de que alguien puede enfermarnos o capturar nuestra voluntad con la mirada tal y como sucede en el síndrome de Stendhal. Pero también podemos ser fascinados por una idea – usualmente propia-, algo que se pensó, una especie de auto-revelación, una inspiración, una mirada hacia lo interno que por alguna razón ocupa todo el espacio de nuestra atención y se pone en el centro de nuestro campo imaginario, desplazando el interés por otras ideas: una versión muy corriente de este fenómeno es la megalomanía: esa auto-fascinación que los narcisistas tienen por sí mismos. Una idea sobrevalorada que fue a tu debido tiempo fundacional en el autoconcepto.

La fascinación es una prestación de nuestro cerebro que está relacionada con la absorción (la posibilidad de estar absorto y concentrado en algo) y la disociación. Según Tellegen (1974), la absorción es un rasgo de la personalidad que permite que un individuo se implique en una variedad de experiencias mediante la imaginación. Las personas que tienen capacidad de absorción tienen imaginería intensa y vívida, y tienen experiencias sensoriales e imaginativas al punto de perder su sentido del yo (un ejemplo común es ver una película involucrándose tanto en ésta, que se pierde el contexto que lo rodea, incluso si otro le habla).

Naturalmente podemos caer fascinados ante la belleza o lo sublime pero también por la miseria, lo “cutre”, lo lejano, lo exótico, lo peligroso, o una abuela que nos cuidó por su elegancia o interés. Lo que explica las preferencias y los gustos individuales.

Dicho de otra manera, la fascinación es un fenómeno hipnótico al que somos sensibles mayormente cuando somos muy impresionables (la infancia) o cuando hemos recibido cierto entrenamiento para saber que lo que vamos a ver es algo extraordinario. La fascinación es probablemente el núcleo donde se articula nuestra identidad, aquello que nos arrebató cuando aun no éramos capaces de discriminar o pesar el valor que le adjudicamos.

Bibliografia.-

Tellegen, A., y Atkinson, G. (1974). Openness to absorbing and self-altering experiences (‘absorption’), a trait related to hypnotic susceptibility. Journal of Abnormal Psychology, 83, 268–277.

Interrelación entre disociación, absorción y propensión a la fantasía con experiencias alucinatorias en población no-clínica Alejandro Parra (2007)