La agresión sexual: un enfoque evolucionista.

agresión

 

Los lectores que estén casados sabrán por propia experiencia que el matrimonio o la pareja estable con fines reproductivos y  que cualquier forma de convivencia se basa en un continuo equilibrio de fuerzas, en un “toma y daca” constantes que procede de los celos, de las dificultades económicas, de los desacuerdos con el dinero, del orden y la frecuencia con que visitamos a nuestros familiares, etc. Que cualquier aspecto de la convivencia ha de ser pactado una y otra vez hasta llegar a un punto muerto, desde donde es de prever una próxima desavenencia que seguramente dará lugar a un nuevo escenario de negociaciones. Podemos concluir que una relación a largo plazo necesita ser constantemente renegociada y que se establece sobre un permanente forcejeo donde cada miembro trata de librarse en lo posible de las cargas que el otro miembro arroja sobre sus espaldas, mientras trata a su vez de imponer al otro las tareas o cargas que rechaza llevar. Es lo normal y lo previsible desde el punto de vista genético, al fin y al cabo con mi pareja no tengo ningún gen en común, tan sólo compartimos los genes de nuestros hijos, un argumento demasiado débil para ese tanto por ciento cada vez más elevado de parejas que se rompen.

Si es usted divorciado o separado sabrá que una de las razones (aparte de calamidades más serias) por las que se divorció o separó fue seguramente su intolerancia a ese continuo “toma y daca” que es la convivencia en común al margen de las racionalizaciones que cada uno encuentre para salvaguardar su autoestima.

Al margen de concepciones más o menos ideales acerca de la pareja humana lo que es verdad es que existe un intenso antagonismo entre los sexos, un antagonismo que nace de la profunda asimetría de las cargas que nuestra especie ha heredado de sus ancestros los mamíferos y en un orden más profundo de los vertebrados

Ya he nombrado en otro lugar la profunda asimetría creada a partir de la gestación vivípara, las cargas de nursing, la existencia de mamas que entorpecen la carrera por nombrar sólo algunos de los hándicaps de las hembras de nuestra especie y de las que nos precedieron. Los machos también tienen penalizaciones evolutivas, aunque menos reconocidas, no dejan de representar una carga adicional: la rivalidad casi continua con los otros machos, la incertidumbre de la supervivencia de sus propios genes en sus hijos, y el vinculo atávico que el rango social representa para el macho, una especie de seguro reproductivo. De manera que cada sexo tiene sus penalizaciones derivadas de la deriva filogenética, pero lo peor es que somos muy poco conscientes de la sobrecarga que lleva el otro sexo, y es natural porque la sobrecarga que lleva el otro es un alivio para nuestras propias espaldas tanto en un sentido como en otro, no dejamos de ser maquinas egoístas y no estamos dispuestos a ceder. Ceder sería seguramente aliviar al otro llevando su carga a nuestras espaldas.

Dice un conocido chiste que copular es un invento de los machos y hacer el amor un invento de las mujeres y de los tacaños para no pagar. Efectivamente el vínculo fue seguramente una mutación en el cromosoma X y transmitido por tanto por la mujer, pero hacer el amor supone un precio adicional para el macho que tiene que tomar a su cargo a la hembra elegida y a la progenie. El vinculo profundo que representa el amor entre parejas favorecía de un modo intenso a la mujer, no necesito explicar al lector como sería la vida de las mujeres viviendo en una horda y a merced de los apetitos de los machos dominantes y cuan desvalidas se encontrarían en sus labores de nursing.

La pareja monógama representó sin duda un hito para compartir las tareas derivadas de una crianza cada vez más difícil de crías muy mal diseñadas para su autoconservación. Ya he hablado de cómo la especialización, no sólo en las tareas sino en la alimentación pudieron suponer virajes profundos en la dirección de la selección genética promoviendo la cooperación, la fidelidad, la confianza y si se quiere el amor. Al mismo tiempo hay que señalar que la intensidad del vínculo afectivo depende sobre todo del tiempo necesario para conseguir la autonomía de las crías, que en nuestra especie es definitivamente largo.

Es imposible beneficiar a un sexo sin penalizar simétricamente al otro. He hablado en otro lugar de cómo la simetría es un estado ideal, geométrico que no existe en la naturaleza, en cuanto la evolución encuentra dos cosas iguales o casi iguales, inmediatamente tiende a buscar especializaciones entre ellas, eso sucedió probablemente con los gametos y también con los hemisferios cerebrales, desde la casi simetría se evoluciona hacia la asimetría. Y eso precisamente puede estar sucediendo hoy entre las relaciones de pareja. Se ha roto un equilibrio que hasta hace poco dejaba a las mujeres en una posición socialmente subordinada como sucede en los papiones para dejar al hombre en el otro polo del desequilibrio como les sucede a los lagartos.

La agresión de los machos hacia las hembras – me refiero a la agresión con resultado mortal- es efectivamente muy rara en la naturaleza,  sería letal para una comunidad atacar sistemáticamente a las hembras que son las que en definitiva ponen los huevos, todas las especies y con más razón entre las más agresivas disponen de mecanismos inhibitorios de la agresividad que incluyen también a la agresión sexual, mecanismos que son tanto más perfectos cuanto mayor sea el desequilibrio de fuerzas (dimorfismo) entre macho y hembra. Determinados machos podrían aplastar, cornear o devorar a una hembra durante el coito o durante los prolegómenos, (como en determinados insectos sucede lo contrario) si no lo hacen es precisamente porque han desarrollado una inhibición paralela a su potencial efecto letal que se activa con las consabidas maniobras de sumisión. Siempre me he preguntado por qué se dice “llevar cuernos” cuando un hombre o una mujer son engañados por sus parejas; hablando etológicamente el resultado que tendría para el hombre tener cuernos es hacerse más manso, es decir desarrollar una mayor inhibición de su agresividad, una inhibición natural, no una simple represión de la misma dado que la evolución de los cuernos hubiera corrido paralela a la evolución de su agresión que hubiera dado como resultado un equilibrio entre ambas.

Otro mecanismo habitual es que la agresión puede derivarse hacia otros lugares – o desplazarse como dicen los psicoanalistas – donde sus efectos sean menos notables, me refiero a la agresión entre machos o a la agresión extraespecifica, de cualquier manera los machos – son desde el punto de vista evolutivo- superfluos.

Uno de los problemas de las parejas humanas opulentas es que nos hemos quedado sin depredadores naturales, entre otras cosas porque nos hemos encargado de hacerlos desaparecer a todos. Y no lo digo en broma. El viejo mecanismo de transformación de la agresión sexual en agresión extrasexual parece haberse debilitado en nuestra especie, como casi todas las inhibiciones parecen haberse transformado en prescripciones sociales, si atendemos a los casi diarias noticias sobre agresiones en el hogar con resultado de muerte.

Una de las razones de este debilitamiento es que ya no existen depredadores específicos de nuestra especie que puedan ritualizar la defensa común del territorio que es al parecer uno de los mecanismos que hacen de las parejas de pececillos de Lorenz unas parejas fieles y eternos compañeros, la reorientación de la agresión (Tinbergen 1969) o su desplazamiento es uno de los rituales que amortiguan la agresión sexual. Lo curioso de estos peces del género cíclidos, es que tanto la agresión territorial de defensa que es compartida por ambos sexos, como la agresión extraspecífica trae como resultado la indestructibilidad del vínculo de la pareja, pero no crean que el cortejo fue fácil, ella invirtió muchas horas en seducir al aguerrido pececillo macho de colores, siempre entrando en su campo visual de costado y huyendo como marcan los cánones de la buena seducción antes de que el macho le diera un viaje o un buen mordisco. Poco a poco la hembra mediante técnicas depuradas de buena y sumisa seductora va propiciando la desactivación de su agresividad, hasta que llega un día en que estas maniobras de sumisión van dando lugar a una especie de “desafío” de igual a  igual en el centro del territorio del macho. Entonces lo que sucede es algo extraordinario: el macho se apresta al ataque ante tamaña osadía, pero en el último momento, cuando ya se masca la tragedia, el macho desvía su agresión hacia cualquier pececillo de los alrededores. Es entonces cuando la hembra decide poner sus huevos en el suelo o al abrigo de un costado del acuario, el macho los fecunda en el agua y ambos se convierten en una pareja feliz, que defenderá su territorio de por vida, se convierten desde entonces en inseparables. Lorenz interpreta que el cambio de planes del macho se debe al miedo hacia la hembra (en realidad la confusión entre atacar o huir), siempre que la hembra haya logrado mediante su lidia continua haber previamente desactivado cierta dosis de agresión. O dicho de otra manera: en las especies donde la agresión no puede desactivarse del todo tras la copula (es incluso más necesaria que antes) o bien porque se trata de especies muy agresivas, la estrategia de la hembra es una conducta de sumisión que poco a poco va convirtiéndose en desafío a medida que el macho va habituándose a la presencia de una compañera. A medida que la hembra gana la confianza del macho aquel va aceptando su presencia, hasta que en una suprema y heroica confrontación precopulatoria el macho decide desfogarse con otros congéneres y emparejarse definitivamente con la hembra.

Lo realmente curioso de la viñeta anterior es que macho y hembra no se reconocen entre sí, es decir carecen de mecanismos para identificar el sexo de su congénere. Todo parece indicar que en las especies donde la identificación sexual es imposible visualmente es a través del ritual como el macho reconocerá a la hembra y también explica la ambigüedad misma del ritual que es similar tanto con una hembra o un competidor, dado que para el macho cualquier congénere es sobre todo un intruso. Sólo termina por entender que la hembra es una hembra a partir de su ceremonia de sumisión, dicho de otra manera el macho sólo se emparejará con alguien que se le someta y la hembra sólo aceptará a alguien que la haga sentir sometida.

El miedo parece formar parte de los ingredientes de este fenómeno que Lorenz en otras especies – como los gansos-  ha descrito perfectamente estableciendo una serie de leyes generales acerca de la agresión en relación con la cópula y la formación de parejas bien amorosas o bien de entramados de amistad que se mantienen vivos durante mucho tiempo a pesar de las circunstancias. El miedo parece comportarse como un relé, que tiene una serie de valores críticos. Es mayor entre dos individuos que no se conocen, intermedio en los recién conocidos y menor en los individuos que ya se han hecho vecinos o conocidos. Es el miedo el que induce al ataque, y el miedo el que desactiva el ataque, resultando un desastre cuando desaparece del todo, al menos en las especies muy agresivas como los gansos y los pececillos del coral.

Mecanismos de activación-desactivación de la agresión en la naturaleza

Activación Desactivación
Colorido Decoloración
Desafío Sumisión
Adquirir mayor tamaño Empequeñecerse
Exhuberancia Esconder la cresta
Conducta de adulto Conducta infantil
Mantener la mirada Mostrar las nalgas

 

Como puede observarse en la tabla cada especie tiene mecanismos específicos de activación y desactivación de la agresión que a veces son sexualmente ambiguos, es decir determinadas señalizaciones pueden significar tanto un desafío copulatorio como una conducta de rendición

 

Esta bella historia de amor tiene un corolario un poco más siniestro si modificamos las condiciones del acuario y dejamos a la pareja a solas. ¿Pueden imaginar qué sucederá?. Si, un caso más de violencia doméstica, esta vez en el acuario.

Una de las consecuencias de la falta de enemigos naturales contra los que aliarse en pareja, es que en los humanos la selección parece haberse establecido alrededor de la agresión intraespecifica. Nuestros enemigos son nuestros iguales, nuestro prójimo. “Homo lupus homini”, es muy cierto tal y como decía Rousseau, no sólo porque el hombre es un depredador del hombre sino porque nos ocupamos sin descanso de eliminar a los lobos que hoy ya no representan para nuestra especie ninguna amenaza seria.

Hoy son, paradójicamente, las guerras la única situación que propicia la solidaridad y el sentimiento de estar compartiendo una experiencia, un destino común, fuera de ellas nadie siente a su prójimo como un aliado sino como un enemigo, una estrategia la de las guerras que las ratas mantienen constantemente y que en ellas representa una reorientación de la agresión entre los miembros de un determinado clan, existe la sospecha de que los humanos utilizamos este mismo mecanismo de guerrear contra nuestros vecinos cuando necesitamos aumentar la cohesión de una determinada comunidad.

La agresión desde luego no es tan necesaria en el hogar opulento como en el nido, a pesar de ello la agresión sexual, los crímenes domésticos o pasionales y las agresiones sexuales son tan frecuentes en nuestro mundo civilizado que uno llega a preguntarse qué especie de lógica es posible aplicar para explicar este fenómeno. Respecto a eso sabemos algunas cosas:

La agresión sexual es una excepción en la naturaleza pero es muy frecuente en nuestra especie, la explicación de este fenómeno desde el punto de vista evolutivo es compleja, por una parte se ha señalado (Thornhill & Palmer, 2000) que la violación y la supervivencia de esta estrategia en nuestra especie actual se debe a que los hombres que adoptan esta conducta deben encontrar alguna ventaja en la misma, en el sentido de una mayor supervivencia de sus genes. Personalmente no creo en esta teoría, por la razón siguiente. La violación sólo puede definirse en la especie humana, dado que en el resto de las especies no existe una pulsión sexual disociada de la reproducción, las hembras son inaccesibles fuera del estro y cuando lo son no hay manera de definir claramente lo que es de lo que no es violación, ya he dicho que no hay sexo sin agresión.

Lorenz ha descrito en los gansos una conducta de violación que sucede cuando dos gansos forman una coalición de amistad: una coalición que desde el punto de vista territorial es muy potente, superior a la de cualquier pareja heterosexual. Este entramado de amistad llega a parecerse en casi todo a una unión homosexual, hasta que una hembra hace su aparición en escena y uno de los gansos “la viola”, pasando poco después a formar parte de esa extraña coalición à trois. Lorenz interpretó este triángulo como una reorientación sexual de la pareja de “gansos homosexuales” incapaces de copular entre ellos, pero también puede ser interpretado como una forma de poliandria. Seguramente esta coalición à trois representa muchas ventajas para la hembra elegida ¿podemos entonces hablar de violación?

Si en la especie humana la violación fuera una estrategia copulatoria evolutivamente estable en el sentido de Trivers sería la regla y no la excepción, dado que los machos podrían así eludir el pago o el costo de sus cópulas, por no hablar de sus compromisos de nursing. Además podría haberse inventado inmediatamente una contraestrategia evolutiva que sería incluso mejor: las hembras podrían dejarse violar, con lo que los genes de los violadores se extinguirían a favor de las hembras “que quieren ser violadas”. Ninguna de las dos cosas ha sucedido, y aunque las fantasías de violación son constantes en las hembras humanas, no resulta así en sus conductas prácticas de donde puede deducirse que violar hembras no es una estrategia evolutivamente estable, lo mismo sucede con el canibalismo que es una estrategia alimentaria prácticamente extinguida.

El problema a mi juicio depende de la misma definición de la palabra violación, que supone una conducta copulatoria forzada contra la voluntad de la hembra, una definición más cercana al mundo jurídico que al biológico. ¿Qué podría significar en el paleolítico cuando aun no existía el derecho a la libertad sexual, copular contra la voluntad de la hembra? No me es posible imaginar qué sentido tendría en el paleolítico este constructo; en medio de una horda primigenia la conducta que hoy llamamos violación. Lo que quiero decir es que en aquella época casi todos los coitos podrían ser considerados así observados con los ojos del hombre de hoy, en tanto que las relaciones sexuales están y con más razón debieron estar casi siempre presididas por las relaciones de rango y dominancia. Es muy poco probable que los machos pidieran permiso a las hembras para copular y es también dudoso que estas se sintieran forzadas en un mundo donde otras amenazas y carencias estaban en primer plano y donde el coito  debió ser el pago con que las hembras subordinadas compensaban sus aportes alimentarios, el cobijo y la protección de sí mismas o sus crías. Si el sexo forzado acabó evolucionando hacia el sexo consensuado e incluso hacia la monogamia es porque aquella estrategia no era lo suficientemente buena y podía mejorarse.

La fusión entre ambos programas – dominancia y reproducción – con la necesaria regresión filogenética es lo que probablemente sucede en el violador actual, aunque es necesario contemplar otras circunstancias.

Entre los agresores sexuales se ha señalado (Malamuth 1996), la deprivación sexual como un factor causal de la agresión. Los hombres prefieren mayoritariamente las relaciones sexuales a corto plazo y es precisamente en ese terreno donde tienen problemas de agresión con sus parejas quizá debido a que sus estrategias de preferencia (el corto plazo) les lleva a sufrir dificultades periódicas en el acceso sexual, al que las mujeres por lo general no acceden fácilmente. Otros por el contrario no tienen problemas en encontrar parejas eventuales pero si los presentan a la hora de retener a sus parejas que sólo consiguen mediante la intimidación. Todo parece indicar que las estrategias a corto y a largo plazo en la seducción de parejas difieren en relación con el sexo y se trata de un programa genético distinto a la retención de la pareja a largo plazo y que identifica dos grupos distintos de machos maltratadores

Ambos patrones parecen corresponderse con dos dimensiones de la personalidad entre los hombres: al primero le llamaremos modo indiferenciado, se caracteriza por el énfasis que realizan en su búsqueda de contactos sexuales a fin de mantener su autoestima y la medida de éxito con sus pares, al segundo le llamaremos hostil, combina inseguridad, hipersensibilidad y un placer en dominar sobre todo a las mujeres. Los dos modelos, sobre todo el segundo tienden a acumular decepciones y una historia de rechazos por parte de las mujeres en el corto plazo. Los hombres que acumulan este tipo de percepciones de humillaciones y manipulaciones en su historia relacional con mujeres tienen mas riesgo de resultar agresivos con ellas dado que han llegado a inhibir la empatía y la simpatía necesarias que son los afectos que inhiben la agresión en el ser humano.

Al margen de la teoría de la deprivación, se ha intentado explicar la agresión sexual desde la teoría del rango (Price 1967) Para reproducirse el hombre tiene que competir con otros machos para ganarse el derecho al sexo. ¿Es posible entender que los violadores sean precisamente los perdedores en esta competencia entre machos?. En mi opinión es muy posible especular que son aquellos que han caído en lo más bajo de la jerarquía social a través de su incompetencia con otros machos, los que reorientan su agresión intrasexual hacia los más débiles sean hembras o niños. Se ha especulado (Eibl-Eibesfeldt, 1990) que también en la pedofilia y en ciertas practicas sadomasoquistas lo que se persigue es la fusión entre los programas de rango y sexualidad tratando de recuperar con las víctimas lo que se perdió en la competencia con otros machos a partir del arousal o excitación que procede de las relaciones de rango, superioridad o autoridad

En este sentido, pues, la agresión sexual sería el resultado de una reorientación de la agresión, en un sentido menos social y caballeroso que los pececillos de Lorenz, en un sentido más humano y deshumanizado: una agresión que va del macho a la hembra, del fuerte al débil, del poderoso al necesitado.

A menudo nos olvidamos de que la sexualidad humana sea reproductiva o no, está presidida por una serie de rituales reptilianos relacionados con el rango y la jerarquía, quizá las sociedades civilizadas hayan blanqueado de tan forma las reglas del juego que las hagan irreconocibles para determinados individuos que no saben a qué atenerse con respecto al acceso a las hembras, confundidos de tal manera determinadas personas pueden hacer regresiones a situaciones filogenéticas donde el sexo sólo puede ser entendido como algo forzado. Este tipo de confusión y  frecuentes desencuentros se deben a dos factores: el primero es que el número de mujeres disponibles en el corto plazo es sensiblemente menor que el de varones  por lo que las oportunidades de tener éxito es mayor para las mujeres, el segundo argumento es que se producen interferencias entre las estrategias de los hombres y las mujeres, según busquen parejas para el corto o el largo plazo, significa que la estrategia del uno interfiere en la estrategia del otro, y da como resultado una decepción, humillación y el consiguiente rencor (Buss 1999)

El acceso a las hembras en nuestras sociedades opulentas parece estar presidido por una serie de reglas secretas que casi todo el mundo respeta y conoce intuitivamente aunque casi todo el mundo niega u oculta. Buss las agrupó en 1994 a partir de un análisis transcultural de las preferencias en la elección de pareja:

1.- Las hembras humanas resultan atraídas por el estatus social de los hombres (con alguna divergencia entre si el flirt es a corto plazo o a largo plazo (Buss 1988) y la superior edad  (Grammer 1995). Estas preferencias no tienen relevancia en la elección sexual de pareja de los hombres

2.- Los hombres buscan relaciones con parejas anónimas, desconocidas mientras que las hembras entienden que los machos desconocidos son una amenaza en el corto plazo (Lewis et alt 1995) .Tanto en el corto como en el largo plazo los hombres buscan mujeres jóvenes y sumisas (citado por Mc Guire y Troisi, op cit)

3.- Las mujeres hacen continuamente balance entre su tarea reproductiva y sus labores de nursing cuando eligen pareja con independencia de que hoy la reproducción sea electiva, la elección de la mujer viene dictada por la presión evolutiva de sus programas genéticos y por tanto su elección de pareja viene determinada a partir de esa presión selectiva. El número disponible de mujeres que buscan relaciones sexuales a corto plazo es sensiblemente menor que el de los hombres. Si a eso añadimos que los hombres de mayor rango acaparan dos o más mujeres, significa que existen muchos hombres que no consiguen mantener relaciones a corto plazo con ninguna mujer.

4.- El hombre, tiene que disponer de un cierto “patrimonio” para hacer frente al pago o costo que la mujer le exigirá antes de confirmarle como pareja o acceder al coito con él. Hacer regalos, proporcionar comida, la destreza en construir nidos o excavar una buena madriguera son las demostraciones que los machos, en toda la escala animal deben de acometer antes de ganarse el derecho a reproducirse.

Todas estas reglas enunciadas pueden resumirse, en nuestra especie a una regla fundamental: sólo la mujer sabe cuando o a qué precio cederá (Bataille, 2000). El hombre no puede hacer nada sino competir con el resto de los machos acumulando bienes, destrezas, habilidades de seducción que muy a menudo son engaños, o rango social que por si mismo resulte un buen reclamo para las mujeres, y eso es lo que hacen , la mayoría de ellos con mayor o menor éxito y criterio.

Otros, más confusos optan por el recurso de la dominancia y es ahí precisamente donde se encuentran la gran mayoría de agresores sexuales, tanto en el corto como en el largo plazo, aunque existen dos motivaciones bien diferentes. El agresor sexual a corto plazo, aquel que tiene problemas para seducir a una pareja sexual opera por rencor, mientras que el agresor a largo plazo, es decir aquel que tiene problemas para retener a su pareja lo hace por celos. El recurso a la intimidación que podemos contemplar en las relaciones de rivalidad agonística entre machos es precisamente el recurso que algunas personas utilizan para el control de la conducta de sus esposas o parejas sexuales. Este patrón que ha sido señalado repetidamente por distintos autores da cuenta de la universalidad de este tipo de reacción aventurándose (Wilson y Daly 1982) a especular que es precisamente la incertidumbre del macho respecto a su progenie la causa última, en el largo plazo, de este desesperado intento por controlar la conducta del partenaire, así como la causa de los celos que según los autores señalados son los responsables de la mayor parte de las agresiones sexuales en parejas institucionalizadas, una amenaza que es posible predecir a partir de ciertos parámetros culturales como son: la edad de la mujer, el índice de divorcios o el grado de independencia de la mujer.

Aparte de la ausencia de depredadores nuestra especie se encuentra con otro problema adicional y es que los rituales – programas genéticos- que gobiernan nuestras relaciones con los demás se han visto sometidos a cambios culturales que han terminado por dejar el escenario de nuestras posibilidades con respecto a la agresión más vacío que la nevera de un soltero, ya he hablado de la posible reorientación que afecta a la agresión intrasexual entre machos en dirección hacia las hembras.

En ausencia de esos rituales inhibidores que podrían socializar la agresión individual el hombre no puede sino manejarla con sus propios medios intrapsíquicos, puede reprimirla, desplazarla o transformarla en categorías opuestas o, si todo fracasa efectuar regresiones puntuales, es decir retrotraerse a escenarios filogenéticos más antiguos, a fin de evacuar su agresión, bien proceda del miedo, del odio o como es más frecuente en el hombre moderno de la desesperación, una forma de agresión que procede de la confusión y la perplejidad, de no saber cuales son las reglas que gobiernan el acceso a las mujeres.

Bibliografía.-

MALAMUTH N.M.:

(1996): “The confluence model of sexual aggression: feminist and evolutionary perspectives”. In D. M. Buss & N.M. Malamuth (eds) Sex, power, conflict: evolutionary and feminist perspectives (pp 269-295) NY. Oxford university Press.

 

TINBERGEN, N.

(1953)” Social behavior in animals”. Methuen. Londres.

(1969) “El estudio del instinto” Siglo XXI. Mexico

(1963) “On aims and methods of ethology” Z. Tierpsychol 20:410-433

THORNHILL, N: (1992): “Human inbreeding” (Research report 10/92) Bielefeld. Germany: Research Group on biological foundations of human culture, Center for interdisciplinary Research. University of Bielefield.

THORNHILL.R, PALMER C (2000): “A natural history of rape: biological bases of sexual coertion”. MIT Press. Cambridge.

THORNHILL R, THORNHILL N & DIZINNO, G: (1986) “The biology of rape” In Tomaselli & Porter, “Rape”. London Basic Blackwell.

EIBL-EIBESFELDT I:

(1971) “Love and hate”. Methuen. London

(1990) “Dominance, submission and love: sexual pathologies from the perspective of ethology” in J:R Feierman (ed) Pedophilia:biosocial dimensions. Springer-Verlag. New York.

 

Atentados suicidas

Una de las diferencias importantes entre los terrorismos antiguos y los modernos es el trato que se le da a la figura del perpetrador. No conozco ningún caso de atentado de la ETA (u otros terrorismos clásicos) donde los perpetradores no se aseguraran de tener expeditas las vías de escape una vez cometido el atentado. En realidad los atetados suicidas son un fenómeno muy reciente, no antes de 1980 si descontamos los suicidios de los kamikazes japoneses que operaban bajo mando militar.

Hace dos días hemos tenido en Europa un atentado suicida cometido por un sujeto que arremetió con un camión de alto tonelaje contra una multitud segando la vida de unos centenares de personas, entre ellos niños de corta edad. Después del desconcierto de los primeros momentos las autoridades no se ponen de acuerdo sobre si se trata de un atentado yihadista o de un “lobo solitario”.

Y lo cierto es que aunque el el ISIS haya dado el visto bueno al atentado y lo haya reivindicado hay serias dudas sobre si se trata de un atentado planeado, dirigido y ordenado desde fuera o bien se trata de una acción puntual de una persona concreta.

Usualmente las explicaciones que se dan sobre el terrorismo suicida son bastante triviales: la religión, el paraíso con las huríes esperando, la culpa de occidente en la descolonización o la maldad intrínseca. Explicaciones banales que no acaban de dar en el blanco de un tema complejo y demasiado banalizado quizá por el miedo que despierta entre la población y los gobernantes.

Y lo cierto es que la religión musulmana prohibe el suicidio, siendo tambien cierto que es una religión de paz en su esencia. Lo cierto es que a diferencia de la nuestra ellos no tienen una autoridad religiosa única. No tienen un Papa y sus autoridades morales se encuentran dispersas siguiendo el rastro de sus luchas tribales. Sencillamente no han alcanzado un liderazgo único e incuestionable en materia moral y es por eso que existen muchas interpretaciones del islam. Y también parece que la guerra actual es entre ellos: por alcanzar un liderazgo único en la interpretación de las escrituras.

Diré antes que nada mi opinión: “Cada cual tiene sus razones para el suicidio pero la ideología les da el mismo pretexto a todos” o dicho de otra manera al menos en los llamados “lobos solitarios”, se trata de suicidas en busca de un pretexto para suicidarse con sentido.

En suma, “El atentado de Niza como el de Orlando solo tiene relación simbólica con el ISIS”, el ISIS pone el pretexto y el suicida pone la acción, una acción redentora.

En mi opinión en todos estos atentados hay algo central: el suicidio y luego algo colateral, el acto terrorista en si. Llama mucho la atención que nunca escape ningún terrorista es como si buscaran activamente la muerte aunque puede haber desertores de ultima hora como sucedió en Bélgica hace poco. Pues también se puede ser un héroe eludiendo la muerte o esperar el turno para reunirse con las huríes. 

El terrorismo yihadista es un atractor, entendiendo como atractor a algo que llena de sentido el sinsentido de algunas personas, una justificación a su odio. Si que existen los lobos solitarios como ese Mohamed que ayer arremetió con su camión en Niza o como aquel otro, reciente de Orlando. No se trata de ramificaciones terroristas en Europa (este crimen) sino algo mucho mas sutil: algunas personas desesperadas se acogen al yihadismo para morir con sentido. Se trata de suicidas llenos de odio que encuentran en la ideología política una justificación para llenar su muerte ya que no pudieron llenar su vida.

Un estudio realizado por el académico alemán Arata Takeda analiza el comportamiento análogo representado en los textos literarios desde la antigüedad hasta el siglo XX ( Sófocles y Ajax , Milton y Samson “Agonistes” , Friedrich Schiller  en “Los ladrones” , Albert Camus en “Los justos” y llega a la conclusión de “que los atentados suicidas no son las expresiones de peculiaridades culturales específicos o exclusivamente fanatismos religiosos. en cambio, representan una opción estratégica de los desesperadamente débiles que estratégicamente se disfrazan bajo la máscara de aparente fuerza, el terror y la invencibilidad.

Y más: los terroristas suicidas no son psicológicamente normales o estables, y están motivados al suicidio / matanza para enmascarar su deseo de morir bajo un “barniz de la acción heroica”, debido a las consecuencias religiosas de quitarse la vida por completo. Se ha identificado más de 130 terroristas suicidas individuales, incluyendo 9/11 cabecilla Mohamed Atta , con factores de riesgo de suicidio clásicos, como la depresión, el trastorno de estrés post-traumático, otros problemas de salud mental, adicción a las drogas, lesiones físicas graves o discapacidades, o después de haber sufrido la muerte inesperada de un ser querido o de otras crisis personales.

Todo lo cual encaja perfectamente en el perfil del suicida terrorista de Niza:

Lo que sabemos de ese camionero de Niza es que era un delincuente, un maltratador cuya esposa habia abandonado, que se emborrachaba en el Ramadán y que no iba a la mezquita, que no tenia empleo fijo y que no se relacionaba con nadie. Un perfil más de un macarra que de un soldado o militante de ISIS. La muerte es lo único que le podía dar sentido a su vida y por eso eligió esa especie de inmolación, pues el suicidio aislado no podía completar su redención. Era un suicida en busca de un pretexto para morir .

Algo que por cierto no es una conducta solo de terroristas sino de muchas personas que buscan activamente que les maten.

Pero no debemos conlcuir apresuradamente que s etrata de personas que no hemos sabido integrar, se trata de algo más complejo:

Cuando un individuo inmigra de un pais a otro, no sólo cambia de lugar fisico para vivir sino que lleva un cultura detrás que tarde o temprano colisionará con la del hospedador. Y cuando hablo de “cultura” no me estoy refiriendo solo al registro etnográfico, a la religión o a las costumbres más o menos ancestrales como las culturas árabes y su concepto de los derechos de la mujer que es estrictamente opuesta a la europea sino también y sobre todo al manejo de las emociones y sobre todo a las inhibiciones.

En todas las culturas existen inhibiciones intrapsíquicas sobre las conductas desviadas. En nuestra cultura occidental existen dos mecanismos que operan en paralelo para evitar estas conductas, uno es la empatía (el temor a hacer daño) y otro es la culpa. Mediante estos mecanismos los individuos comunes permanecemos alejados de la “desviación” y por asi decir no hacemos daño a los otros. Sin embargo esta internalización de emociones no es algo universal. En otras culturas la emoción inhibidora mas frecuente es la vergüenza (mundo antiguo clásico y mundo ärabe), el honor (mundo medieval y nipón) o el control social de la comunidad o los chismes entre nosotros.

Sucede algo así como una enfermedad injerto-huesped.

Lo interesante de estas ideas es que los miembros de ciertas comunidades no pueden cambiar ese “locus de control interno” desde la vergüenza hasta la culpa, pues se trata de un registro que no está contemplado entre los recursos emocionales de sus culturas. Pero si pueden llegar a prescindir del todo de sus propios recursos inhibitorios en una sociedad abierta y de sexo fácil (desvergonzada).

Debido a que la vergüenza está mediada socialmente, es menos eficaz en las sociedades occidentales modernas, donde por lo general interactúan individuos anónimos. Es por eso que el suicidio no tiene la misma interpretación en una cultura de la culpa que en una cultura de la verguenza.
Dicho de otra manera: la vergüenza es etnocéntrica, necesita testigos y está diseñada para comunidades aisladas que no conviven con otras comunidades que se regulan de otro modo. La culpa y la empatía son individuales, subjetivas, egocéntricas y resultan más eficaces como medio de autocontrol que la vergüenza.

La vergüenza es desvergüenza cuando se pierden los controles sociales que la contextualizan.

Otra de las explicaciones paranoicas que circulan por ahí, es ésta. ¿A quién sirve realmente el terrorismo? es una pregunta falaz que da por supuestas muchas cosas: por ejemplo da por supuesto que hay relaciones causales entre ese alguien y el fenómeno terrorista. Siguen pensando de forma lineal y aun no han caído en la cuenta de que el mundo es demasiado complejo para dar con la causa final. Aun más, es muy posible que esa causa final no exista aunque sea muy intuitiva para nuestras cabezas lineales.

Y aunque linealmente podamos pensar que el camionero de Niza era un soldado del ISIS lo más probable era que fuera un enfermo mental. Un enfermo del choque de culturas.

Bibliografia.

Scot Atram. “La logica moral del terrorismo suicida

La linea Hajnal

hajnal

John Hajnal es un matemático húngaro que se ha ocupado sobre todo de asuntos demográficos, económicos y geográficos. Se le conoce desde que describió lo que ha venido en llamarse la linea de Hajmal, que es un eje virtual que va desde Trieste a San Petersburgo y que divide Europa en dos partes, al oeste de esa linea y al este (en el gráfico la linea roja).

Según Hajnal  esta linea dividiría Europa en dos zonas de diferente nupcialidad. Con algunas excepciones que afectan a Irlanda, Andalucía, el sur de Italia, Finlandia y Sicilia.

Al oeste de esta línea abunda un sistema de baja nupcialidad, con una edad de acceso al primer matrimonio elevada (más de 24 años para las mujeres más de 26 para los hombres) y una alta soltería definitiva (más del 10%). Al este de esta línea, el matrimonio es precoz y casi universal; (antes de los 22 años para las mujeres y a los 24 para los hombres) y la soltería definitiva es inferior al 5%.

Lo interesante de estas mediciones es que no se refieren a la época actual sino que al parecer estas cifras se mantienen bastante estables desde el siglo XVIII, la consecuencia es que,  la natalidad acumulada es hoy unos 10 puntos más elevada en Europa oriental que en Europa occidental (alrededor del 40 por mil en comparación al 30 por mil).

Pero hay otra cuestión interesante y es que la nupcialidad y la natalidad parecen ser dos variables asociadas, algo que parece antiintuitivo con las condiciones sociales que observamos en nuestros entornos: parejas que conviven fuera del matrimonio, la enorme tasa de divorciados y singles, la anticoncepción y el aborto electivo, etc. A pesar de todas estos elementos que parecen conspirar contra la natalidad, lo cierto es que las parejas prefieren estar casadas para tener hijos y que esta preferencia sigue siendo fundacional en los países del este, mientras Europa occidental decae en su natalidad al tiempo que decae su nupcialidad.

Pero hay otras variables que también podrían caer dentro de esa división que genera la linea Hajnal, algunos ejemplos: 1) la socialdemocracia ha tenido mucho éxito en Europa occidental (hasta la crisis) pero muy poca en los países que están al este de la linea, 2) la multiculturalidad es otra de las ideas que encajan bien en nuestro modelo político pero mal en los regímenes del este que aun se baten con los conflictos tribales de sus etnias, 3) la individualidad es probablemente una consecuencia del abandono de la tradición y de la familia extendida por parte de los individuos emancipados del oeste 4) el feminismo de Estado ha propiciado que el matrimonio sea una inversión penosa para los hombres mientras que el divorcio genera fuertes incentivos para la mujer, si a esto unimos la relajación de los controles sexuales podemos entender que los solitarios (singles) con o sin hijos sean una población en continua expansión.

El trato con los muertos.-

Quiero ocuparme ahora de otra diferencia que me parece trascendental y es el trato que damos a la muerte y al vinculo con los antepasados. hace poco tiempo me contaba una muchacha rumana los conflictos que le genera la integración de los valores de su familia con su entorno actual, el entorno que vivimos hoy en nuestro país.

En los países del este el duelo no es una tarea individual como sucede aquí en nuestro entorno sino que es un trabajo colectivo , un trabajo que implica a todos los miembros de la familia y de la comunidad, vecinos y conocidos. El trabajo de recuerdo de los difuntos es un trabajo periódico, que es en cierta forma inacabable: no solamente hay que velar al muerto en su propia casa durante dos o tres días sino también festejar con manjares a los que se invita a todos los que asumen esta tarea colectiva, en ciertos periodos: a la semana, al mes, a los tres meses, al año y más allá de él.

Según la muchacha rumana que entrevisté el duelo no existe en su país. Es muy probable que no exista con la malignidad que se presenta en nuestros entorno según casos, lo que es seguro es que el trabajo no es individual sino colectivo y atañe a todos. No se trata de olvidar a nuestros muertos y no pensar más en ellos, sino recordar y sobre todo comer. El banquete funeral me parece la clave de este fenómeno, pero para entender qué es lo que nos comemos en un funeral no tenemos más remedio que retomar algunos conceptos del psicoanálisis y del chamanismo.

Lo que es seguro es que nuestro individualismo está muy relacionado con los sufrimientos mentales que nos complican nuestro estilo opulento de vida.

¿Incorporar o introyectar?.-

Se trata de dos mecanismos bien distintos, el primero descrito por Melanie Klein y el segundo por Sandor Ferenczi y son los precursores ontogenéticos de la identificación. Mientras la introyección consiste en apropiarse de un rasgo, habilidad, una conducta, una manera de hablar, una profesión de alguno de nuestros modelos de referencia, la incorporación es un mecanismo que implica la boca y que está relacionado con comer, tragar o hablar. La incorporación tiene un pálpito canibalístico y tiene como resultado una apropiación indebida, bien distinta a la introyección que es algo muy cercano a la imitación simbólica de algo. La incorporación es literal (en realidad una anti-metáfora) mientras que la introyección es una metáfora.

Mediante la incorporación lo que hacemos es mantener vivo al muerto, y lo hacemos enterrándolo en una cripta, es por eso que Abraham y Torrök han hablado del fantasma en la cripta.

Es por eso que:

“Cuando alguien muere sin que un trabajo o duelo le haga llegar a las puertas de la Gran Luz, entonces se crea, entre el muerto y los vivos, esta entidad relacional denominada fantasma, que les permite, a los dos, seguir viviendo juntos, aunque ilusoriamente. Sin embargo transmitirse de generación en generación, esta entidad relacional se va convirtiendo en patógena, porque no está al servicio de los proyectos de los vivos, sino de los que el muerto no ha podido realizar.”

Pasaje de: Patrice Van Eersel & Catherine Maillard. “Mis antepasados me duelen.”

De modo que la incorporación lo que hace es mantener vivo al fantasma con todos sus proyectos inconclusos, una entidad relacional entre los vivos y los muertos y es por eso que la prevención del duelo consiste en obligar a los vivos a devorar a los muertos y convertirlos en materia fecal. Es así como se expulsa al fantasma y no mediante el silencio o agrandando la cripta.

Bibliografia.-

O duelo o melancolia, de Abraham y Torrok

Contra el diagnóstico

crazy

El diágnóstico psiquiátrico se encuentra en entredicho, en parte debido a las interferencias que se atribuyen a los tratamientos psiquiátricos que se ven desde distintos ámbitos como abusivos, inoperantes, peligrosos y reciben muchas criticas no tanto por el publico en general sino incluso por los profesionales de la salud y no sólo desde su costado más radical.

Para que el lector tenga una idea lo más próxima a la realidad posible le recomendaré un post  de un amigo mío psiquiatra que escribe en evolucionyneurociencias y ha abordado este problema desde distintos puntos de vista, a mi juicio muy sensatos.

A mi me gustaría sin embargo abordar otro tipo de fenómenos que se me aparecen colgando de los argumentos que se debate. Me refiero a la diferencia que existe entre “diagnóstico” y “conceptualización”. Un diagnóstico es desde luego una conceptualización, pero una conceptualización a la que se llega con el fin de atajar en la toma de decisiones. Diagnosticar requiere saber medicina, pues sin este conocimiento cualquier malestar de abdomen nos parecería similar a una apendicitis.

Hace pocos días una colega mía que se dedica a la medicina familiar, me preguntaba ¿Cómo se puede diferenciar un delirio de un relato extravagante o poco creíble? Le contesté que la única manera de discriminar el grano de la paja, es sabiendo psicopatología. Es esta disciplina la que se ocupa de esas cosas y de diferenciar una idea delirante, de una deliroide, una obsesiva o una idea sobrevalorada.

Saltar de nivel -una vez explorado el paciente- requiere llegar a un diágnóstico, pero el diagnóstico por sí mismo carece de interés si la enfermedad no es tratable, si se trata de un  niño que todavía no ha desplegado todas sus potencialidades de maduración o si estamos frente a un demente con cáncer metastático. ¿Qué interés puede tener averiguar en este caso el origen del cáncer primario?

Pero a mi juicio, hay otras razones por las que el diagnóstico puede ser un obstáculo para entender qué sucede en el entorno inmediato del paciente más que una ayuda real al mismo. Es cuando el diagnóstico lleva implícito un tratamiento, algo que sucede por ejemplo en el TDAH. Es tan directa la relación entre el diagnóstico de TDAH y la prescripción de metilfenidato que muchas veces los chicos nos vienen remitidos ya por el neuropediatra con el tratamiento de marras. ¿Para qué remitir un paciente al psiquiatra si ya se tiene el diagnóstico y el tratamiento?

Existen sospechas bien fundadas de que los laboratorios farmacéuticos -que son en definitiva los que financian el DSM a través de la APA americana- están muy interesados en multiplicar las entidades con el fin de hacer encajar en ellas a sus medicamentos. Inventado un medicamento -por ejemplo con acción antiobsesiva de esos que causan indiferencia- vamos a ver en que nicho nosográfico lo encajamos y si no existe se inventa. A la industria no le hizo falta inventar ese nicho porque “la depresión” existía y era reconocida (con el nombre de melancolía) desde tiempo inmemorial en sus diversas formas. Fue así como los ISRS (inhibidores de la recaptación de serotonina) lograron venderse como antidepresivos a pesar de no serlo.

¿Ahora bien qué significa que un medicamento sea un antidepresivo?

Lo insólito es que creemos saber qué es una depresión y también creemos que hay una disfunción cerebral que la causa (si bien reconocemos que ignoramos tal disfunción), diríamos que es una enfermedad con tales síntomas y que existe una predisposición genética para padecerla, también diríamos que los eventos de la vida y el estrés tienen parte de culpa en que enfermemos de un trastorno afectivo. Pero no somos conscientes de que estamos hablando de un “concepto” no de una realidad fáctica material a la que se le puede meter el dedo. Decir “depresión” no es decir nada salvo la conceptualización que hemos consensuado aquí en nuestro tiempo y cultura y que no es intercambiable a otra época o cultura. Es por eso que distintos psicofármacos -independientemente de su mecanismo de acción- tienen efectos “antidepresivos”, cada uno con su perfil farmacológico modifica el ambiente cerebral de una manera concreta y a veces esta modificación se traduce en una mejoría para el enfermo. No hay fármacos antidepresivos porque no sabemos qué queremos decir cuando hablamos de depresión. Pero lo más paradójico es que suelen funcionar. Y es por eso que hay dos maneras de ver la psiquiatría: el modelo centrado en el cerebro y el modelo centrado en el fármaco. (Montcrieff, 2013) y yo añadiría otro: el modelo centrado en la demanda, ¿de qué quiere curarse el paciente?

Y la peor noticia: esta incongruencia entre diagnósticos (conceptualizaciones) y tratamientos no es exclusiva de la psiquiatría sino que afecta a toda la medicina. De manera que no se entiende bien por qué los ataques más feroces se dirigen a la psiquiatría y no a otras especialidades.

Hay dos explicaciones, una es la consabida explicación del estigma que a mi personalmente no me gusta nada y que vendría a decir algo así como que, los síntomas psiquiátricos, los enfermos psiquiátricos y los que nos dedicamos a ellos somos personas percibidas como peligrosas, abusivas, violentas y poco fiables cuando no embaucadores y farsantes.

La otra explicación es la de lo posible adyacente de Kauffman. Hay ciertas diferencias entre tener una depresión y tener un cáncer (diferencias que se pueden cuantificar incluso en el dinero que se invierte en investigación). El cáncer genera miedo y compasión, la depresión despide un cierto tufo de ventajismo, de ficción, de irrealidad, de debilidad o de exageración. Si usted no está de acuerdo con esta idea pruebe a vivir con un depresivo crónico y verá como con el tiempo su empatía se va desgastando, su compasión se adormece y su día a día con el o ella se hace invivible. En el vis a vis con un enfermo mental es imposible mantenerse en pie por mucho tiempo puesto que en un enfermo mental lo que funciona mal es la interrelación en sí misma y es seguro que acabará afectándole. Pero hay otra dificultad para el reconocimiento del dolor ajeno de causa mental.

Se trata de que el sufrimiento mental es demasiado parecido a lo que nos pasa a todos en condiciones de estrés, ¿quien no ha estado muy cansado ,muy triste, muy angustiado, ebrio, o ha cometido alguna locura? La experiencia que todos tenemos del sufrimiento mental es breve, recortada y puntual, pero hemos acabado saliendo de ella. ¿Por qué el o ella no le echa un poco de voluntad y hace como hacemos nosotros? ¿Habrá algún motivo oculto para que siga quejándose de lo mismo?

Además nadie se muere de una depresión pero si de un cáncer. La explicación folkclórica más frecuente del sufrimiento mental es que el paciente quiere llamar la atención.

Nuestras conceptualizaciones constriñen el campo de nuestro trabajo, de nuestro apoyo y de nuestra socialización. Construimos narrativas que creemos pueden funcionar en cualquier tiempo o cultura y si podemos exportamos estas conceptualizaciones a otros entornos. ¿Pero qué sucede cuando hacemos esto?

 

En 1994, una adolescente emaciada de 14 años cayó muerta a plena luz del día en una calle de Hong Kong. La prensa local, en su afán por cubrir un suceso tan impactante, encontró en Internet la descripción de un trastorno, la anorexia nerviosa, con la concepción occidental de la importancia de la obsesión por la delgadez. Encontraron un filón, y sus informaciones, tan alarmistas como bienintencionadas, dieron lugar a una explosión de la prevalencia de la anorexia en la ciudad y a campañas de concienciación sobre riesgos (que tal vez lo que consiguieron fue aumentar el número de casos). No es que no hubiera comportamientos de restricción dietética en la cultura china, sino que su contexto clínico y cultural era muy diferente al que conocemos en Occidente, además de que su número era muy inferior al que resultó después de la campaña periodística. Nadie mejor para atestiguarlo que un psiquiatra local, formado en el Reino Unido, el dr. Sing Lee, que acompaña y orienta a Watters en este capítulo y que le explica cómo a su regreso a Asia se encontró con esa forma local de restricción alimentaria, en absoluto vinculada a temor a la obesidad o a un culto a los cánones modernos de belleza femenina, pero que tras la muerte de la adolescente en la calle y la campaña mediática desatada asistió perplejo, años después, a la “occidentalización” de la anorexia en China, acompañada, además, de un espectacular incremento de de su prevalencia.

En este post (de donde he extraido el párrafo anterior podrá el lector saber más sobre otras epidemias, lo que el autor ha llamado la globalización de la locura

¿Cómo pueden interpretarse estos fenómenos? ¿Es que en China no había anorexia mental?

En China naturalmente habría casos de mujeres que dejarían de comer voluntariamente (aunque con muy poca prevalencia) y entrarían en inanición pero es seguro que las razones por las que dejaban de comer no son las mismas que en nuestro entorno, recordemos que las razones por las que una adolescente deja de comer y se pone a dieta en nuestros países occidentales son un rechazo de la obesidad, un deseo de acoplarse a los cánones estéticos difundidos por la moda y las imágenes y el deseo de resultar admitida por el grupo de pertenencia y resultar atractiva.

Naturalmente detrás de un diagnóstico de “anorexia mental” no hay intereses de la Big Pharma, pues no existe ningún fármaco que cure o mejore la anorexia, sino un completo programa de lo más antiguo: calentar, prohibir el ejercicio y alimentación forzada, el mismo tratamiento que recomendó Lasègue, su descriptor en 1886.

No tenemos ninguna evidencia de que el cuadro anoréxico de las mujeres chinas se deba a esta misma conceptualización que sirve en nuestro entorno y lo peor: una vez introducido (globalizado) el modelo occidental en la cultura china, como si de hamburguesas se tratara, los casos de anorexia se multiplicaron. Personalmente solo he conocido un caso de “anorexia mental” en una mujer china y mi opinión es que el cuadro chino es mucho más complejo de lo que podemos imaginar con nuestros referentes occidentales y se parece mas a un suicidio larvado que a una enfermedad en la que se persigue un ideal estético.

Lo más interesante de todos estos hechos es la evidencia de que en sus entornos las enfermedades mentales ( se llamen como se llamen) tienen mejor pronóstico cuando responden a sus propias claves culturales mientras que empeora su pronóstico cuando son obligadas a adaptarse al lecho de Procusto de una teorización ajena.

En mi opinión hemos de andarnos con mucho cuidado con los diagnósticos y no usarlos como fetiches, como algo que realmente denota una disfunción cerebral concreta sino como lo que son: maneras de entendernos entre los que hablamos el mismo idioma y que no prejuzga en ningún caso ni tratamientos ni hechos neurofisiologicos probados.

El diagnostico es una hiperrealidad, una más.

 

¿Demasiadas mujeres?

demasiadas mujeres

La idea de que la proporción de sexos (sex ratio) tiene consecuencias sobre las conductas de los individuos es una idea intuitiva y de la que tenemos noticia sobre todo, en relación con la guerra. Como es bien sabido la mayor parte de los muertos en las guerras son hombres y como consecuencia las mujeres quedan o bien solas durante la campaña, o bien viudas después de la guerra. Las guerras, con sus mortandades asociadas tienen importantes consecuencias en los emparejamientos posibles y también en hacer emerger roles y actitudes de aloparentalidad (ayuda mutua) y conductas emancipatorias, a veces incluso en ciertos lugares las mujeres toman el relevo de sus caídos en combate como hoy podemos observar en las mujeres kurdas.

El ejemplo que se pone mas comúnmente del exceso de mujeres de un pais es Rusia. En Rusia hay unos diez millones más de mujeres que de hombres.

Obsérvese el mapa mundial:  en rojo, mayor proporción de mujeres, en azul mayor proporción de hombres. en verde porcentajes similares.

Sex_ratio_total_population

¿Qué consecuenias tiene esta desproporción en los individuos comunes?

Cuando en una comunidad hay más mujeres que hombres, las mujeres tienen como es obvio más dificultades para emparejarse y entonces emergen -entre las mujeres- estas estrategias:

  • O se rebajan los estandares (expectativas) hacia las parejas.
  • O se renuncia al emparejamiento a largo plazo, que no necesariamente implica la renuncia al sexo ocasional.

Lo que parece que sucede en la realidad es que las mujeres tienden a arreglárselas solas invirtiendo más en sus propias carreras, en sus proyectos de vida o en sus familias, algo parecido a lo que sucedía en las postguerras. Lo que parece que sucede con menor frecuencia es que las mujeres rebajen sus expectativas de emparejamientos a largo plazo. Dicho de otro modo: prefieren quedarse solteras antes de “cargar” con un hombre inadecuado, tiránico o sin atractivo.

Por su parte los hombres ante un exceso de mujeres tienden a la holgazanería, al abuso de alcohol y a aprovechar todas las oportunidades de sexo a corto plazo pero tienen aversión a comprometerse en el largo plazo.

En USA, tambien existe esta desproporción aunque no tan profunda como en Rusia, alli ciertos autores han estudiado los emparejamientos en relación con el estatus.

Un reciente articulo de Kahn y Carbones nos abre multitud de ventanas en la comprensión de este fenómeno de cómo está cambiando el matrimonio en la sociedad americana. Sin embargo la interpretación de los datos no es fácil, todo parece indicar que existen tendencias contradictorias o curvas bien diferentes según la población que estemos estudiando, más concretamente según su nivel socioeconómico: así en relación con la tendencia al divorcio, parece bastante sólido el argumento de que las mujeres más inteligentes y de más nivel profesional y económico se divorcian menos que las mujeres con bajos niveles educativos o con bajos salarios. Parece que las mujeres con alto estatus estan “mejor casadas” o al menos se sienten subjetivamente mejor casadas.

El largo y lento camino de emancipación de las mujeres ha incrementado su independencia. Las mujeres ya no tienen que casarse o permanecer casadas para criar niños, lo cual tiene consecuencias indeseables en otro segmento de población, los hogares monoparentales tan frecuentes en la población negra. Divorciarse sin culpa ha ayudado a producir un treinta por ciento de reducción en la violencia doméstica y un descenso significativo en las tasas de suicidio de las mujeres y también ha hecho mucho más fácil para las mujeres tomar la decisión de abandonar maridos abusivos.

Pero estos factores no explican por qué los matrimonios y las familias de la élite son tan diferentes de los de la media de América.

Los psico-sociólogos Marcia Guttentag y Paul Secord explican que un cambio en la proporción de sexos – el número de hombres y mujeres en una comunidad – cambia el comportamiento de todo el grupo . Cuando los hombres superan a las mujeres, los hombres compiten por ellas. Se vuelven más ansiosos por casarse porque de lo contrario, podrían quedar sin pareja. Para ello, invierten más en las cosas que atraigan a las mujeres: trabajan más duro, se vuelven más fieles, incluso pueden llegar a ser más respetuosos de la ley. Las mujeres pueden elegir. Algunas preferirán hombres mayores con altos ingresos; otros podrían preferir los hombres mejor educados, o más divertidos, más ingeniosos o más atentos. Estos rasgos definirán las normas de la comunidad.

Sin embargo, las cuestiones complejas no admiten una interpretación lineal, pues no es solo la sex ratio, la variable única en esa ecuación, sino tambien el estatus, la educación y la salud las otras variables ocultas en este fenómeno que describen Guttentag y Secord.

Hay otros ejemplo de esta misma complejidad. Como todos sabemos los suicidios son más frecuentes en el sexo masculino que en el femenino. Pero hay una excepción: en China se suicidan mas mujeres que hombres, y casi igual en otros paises vecinos como India. En China donde ser mujer es algo bastante cotizado no parece que sirva como contención a la hora de decidir quitarse la vida y quizá haya otras variables que incluir en la ecuación.

Lo interesante desde mi punto de vista es lo que en teoria del caos se llama una bifurcación, algo que sucede cuando un sistema se encuentra lejos de su equilibrio, como por ejemplo sucede cuando la población de mujeres supera a la población de hombres

Lo que sucede lejos del equilibrio es que el sistema se organiza -estabiliza- produciendo una serie de fenómenos que conocemos gracias a las matemáticas no lineales o, dicho de una forma más gráfica, a través de las leyes del caos.

Cerca del equilibrio encontramos fenómenos repetitivos y leyes universales, pero, a medida que nos alejamos de él, nos desplazamos de lo universal a lo único, hacia la riqueza y la novedad. Esta es, sin duda, una de las características bien conocidas de la vida.

Otro de los fenómenos interesantes de la teoría de Prigogine es la existencia de bifurcaciones, es decir, la “elección” de un camino que no puede ser pronosticado y que, en términos generales, termina en transformación o colapso del sistema.

Ejemplos.-

  • En las sociedades donde los trastornos alimentarios (anorexia nerviosa y otras) son prevalentes también lo es la obesidad.
  • Anorexia nerviosa con sus restricciones y contenciones aparece junto a la bulimia nerviosa, una enfermedad de sentido opuesto y caracterizada por la multiimpulsividad.
  • En las sociedades con exceso de mujeres y de convenciones sexuales liberales existirán más mujeres desinhibidas que serán promiscuas y mujeres sin ínterés por el sexo, solteras, amenorreicas o con sintomatologia somatomorfa.
  • En las sociedades con exceso de hombres habrá más rivalidad, más violencia, más agresiones sexuales, más conflictos con la ley en coexistencia con islas de orden: machos proveedores y comprometidos a largo plazo.
  • En las sociedades opulentas hay más cáncer y más depresión que en las sociedades empobrecidas.

Todo parece indicar que cuando los sistemas se estiran demasiado aparecen bifurcaciones que se nos aparecen como paradojas.

En este punto me gustaria invitar al lector a darse una vuelta por el concepto de psicología del caos, del que hablé aqui y de cuyo post extraeré algunas conclusiones para explicar cómo es posible que variables sociales como la sex ratio tengan traducción a nivel individual.

El punto de vista del fractal.-

Desde este punto de vista podemos comprender mejor qué es lo que se trasmite desde una persona a otra de la misma familia: una familia y tambien una comunidad es aquel lugar donde se comparten fractales (patrones), es decir modos de entender el mundo e intercambios de solidaridad donde unos toman a cargo el sufrimiento de otros. Si un miembro de una familia rígida se cura o mejora de una enfermedad mental y otro enferma de un cáncer o de una enfermedad cardiaca por ejemplo podemos afirmar que el caos necesitó reorganizarse después del cese de un bucle diabólico en uno de sus miembros. Y el caos se manifiesta en cada individuo de una forma bien distinta. Lo que se trasmite no es pues un virus, sino un patrón energético que más arriba hemos llamado fractal.

Una familia en este sentido es una totalidad y la totalidad se manifiesta en las partes: no significa que la cada parte contenga un trozo de la totalidad sino que en cada parte se encuentra la totalidad entera, como sucede en el modelo holográfico de Pribram. Asi un individuo contiene a la totalidad de su familia como potencialidad en su generador propio de fractales y cada familia a su vez contiene las fractales (fracciones) individuales que cada cual construye por sí mismo siempre que no haya desviaciones importantes. De manera que la enfermedad de uno de sus miembros puede resultar en la obturación o deslizamiento de enfermedades o calamidades de otros y viceversa: las desviaciones de unos pueden ser benefactoras para otros. Es impredecible pues que una enfermedad en un miembro cualquiera de la familia vaya a resultar en pérdida o ganancia de salud en otros miembros pero es previsible que suceda en una forma u otra.

Del mismo modo es absolutamente imposible predecir si la curación de alguien redundará en beneficio o prejuicio de otros: todo depende de los fractales que compartan y seguramente no existen rutas iguales en ningun miembro. Por ejemplo en una familia con pasión por la belleza, por el qué dirán o por aparecer ante los demás con su mejor versión es previsible que aparezcan en distintas escalas, gustos, estilos de vida o patologías autosimilares: efectivamente las fractales son autosimilares pero no son idénticas y son además irregulares, aunque lo que en un miembro es rasgo o coraza en otro puede ser una anorexia mental y en otro un cáncer linfoide puesto que todos gravitan hacia un temor esencial: el miedo a la desvalorización de los otros que se constituye asi en un algoritmo recursivo.

Todos los fractales de una familia determinada se parecen (como se parecen los padres a los hijos) puesto que todos comparten una matriz común: la pasión por el escaparate, el deseo de ser vistos, la idolatría del cuerpo o de la apariencia gravitan hacia un atractor: un miedo arcaico que tiene correspondencias con la supervivencia.

Naturalmente el conocimiento de estas estructuras disipativas de energia que llamamos fractales explican gran parte de estos fenómenos sociales como el que aqui me he permitido señalar: ¿Cómo afecta la sex ratio a los individuos concretos?

El lector sagaz podrá comenzar a sospechar como ciertos fenómenos sociales son bifurcaciones que surgen cuando un sistema se lleva lejos de sus condiciones iniciales. No hace falta que les cuente (o quizá si) como este fenómeno de la polarización del voto en España, es en realidad un fenómeno caótico pero predecible.

Predecible para aquellos que entienden algo de las leyes del caos.

E impredecible en cuanto a sus resultados: cambio o colapso.

Demasiadas mujeres el libro de Marcia Guttentag y Paul Secord analizado por Teresa A. Sullivan

 

¿Por qué decimos cosas que no pensamos?

David Eagleman tiene un libro, ya de culto titulado “Incógnito ” , en él cuenta la siguiente anécdota:

Mel Gibson fue detenido por una patrulla de la policia que le sometió a un test para medir su grado de intoxicación alcohólica mientras conducia su coche de forma imprudente por una via publica. Al policia le llamó la atención no solo la cifra de alcohol que habia detectado sino su verborrea inclinada a insultar a los judíos y al propio policia -que era a su vez judío- le llamó tanto la atención, que debido a su estado decidió llevarselo detenido.

El caso es que el informe del policia terminó filtrado a la prensa por lo que Gibson fue acusado de xenofobia y sometido a un intenso linchamiento por parte de los lobbyes judíos que exigieron una rectificación publica.

Asi lo hizo el pobre Gibson que apareció en los medios y en TV para pedir perdón y objetar que no era “xenofóbico en absoluto” que no albergaba ningun rencor hacia ninguna raza y que su propia religión le impedia este tipo de ideas de exclusión de nadie. El caso es que sus apariciones en los medios surtieron su efecto y al final fue perdonado por una inquisitorial “Comisión antiblasfemia”, que dedujo de sus declaraciones que habia sido sincero.

Pero el asunto no acabó aqui y siguió algún tiempo en la prensa junto con declaraciones de expertos acerca de si el alcohol puede o no puede poner en el cerebro de alguien ideas xenofóbicas (o de cualquier otra clase). Los detractores de Gibson pensaban que el alcohol se limitaba a desinhibir lo que de alguna manera ya estaba alli, mientras que sus defensores apelaban al sentido común para llamar la atención de que durante la embriaguez se pueden decir y hacer muchas tonterias o imprudencias, incluso se pueden cometer delitos sin que su autor pueda ser acusado de ser siempre un tonto o un delincuente. Entre los argumentos de sus defensores encontraron el siguiente: si es cierto que “in vino veritas”, es decir si es cierto que durante la embriaguez lo que emerge es nuestro verdadero Yo, el alcohol seria el mejor método para que los delincuentes o acusados de algo dijeran la verdad, bastaria darles a beber cualquier tipo de alcohol (a escoger) para al final saber si lo que dicen es verdad o mienten.

Lo cierto es que el alcohol no es la máquina de la verdad.

Pero es cierto que desinhibe, luego si desinhibe y emergen contenidos racistas debe ser porque en algún lugar de la mente existen tales contenidos. ¿Era o no era Gibson un racista?

Asi es como piensa la mayor parte de la gente, o Gibson es un racista que disimula sus verdaderas ideas o no lo es en cuyo caso el alcohol debe ser una droga racistogénica. Pensar en esta forma dicotómica, o “si o no”, es desde luego muy intuitiva, asi es como catalogamos o clasificamos a los demás (no tanto a nosotros mismos). Pero la verdad cientifica es muy antiintuitiva y las cosas no funcionan asi.

Lo cierto es que -siguiendo a Marvin Minsky-en un libro también de culto que se llama “La sociedad de la mente” (1987) Minsky propuso que la complejidad del cerebro deberia ser contemplada en una diversidad de subrutinas (o partes mas pequeñas) especializadas en una tarea concreta cuya sumatoria en un nivel superior daría como resultado la inteligencia humana a través de la emergencia de propiedades nuevas. Esta idea de Minsky ha sido retomada recientemente por muchos investigadores evolutivos que han hablado de un cerebro modular y del que hablé aqui en este post sobre la navaja suiza.

La idea de Minsky viene concretamente a apoyar lo que hoy sabemos y responde a la pregunta acerca de la culpabilidad de Gibson de xenofobia.  Es obvio que en el cerebro de Gibson existe un módulo, una subrutina xenofóbica, lo cual no significa que Gibson sea xenófobo puesto que esta rutina existe en todos y cada uno de los cerebros humanos, incluyendo a los del lobbye judio.

Lo que se puso en marcha durante la embriaguez, detención y arresto de Mel Gibson, fue un módulo cerebral o estado mental concreto movido por la ira que podemos llamar zombie xenofóbico. El asunto de filosofia moral que plantea es éste: ¿es realmente xenofóbico Mel Gibson o debemos atender a sus excusas posteriores y entendersus injurias como consecuencia de su embriaguez?

La embriaguez por sí misma no nos conduce a la verdad, de lo contrario el alcohol seria un “suero de la verdad” para arrancar confesiones y sabemos que no lo es. Pero tampoco podemos fiarnos dela excusas de Gibson posteriores al escándalo. Mel Gibson no es culpable ni es inocente por ser xenofóbico pero es culpable por conducir borracho, enfrentarse a la policia e insultarles.

Todos tenemos la experiencia de decir cosas de las que inmediatamente o a su debido tiempo nos arrepentimos de haberlas manifestado. Es una experiencia tan habitual y tan al alcance de todos nosotros, que cualquiera sabe en estos momentos de qué estamos hablando. ¿Pero por qué se produce esto?¿Por qué a veces decimos cosas que en realidad no pensamos?

Sucede por una razón, una razón fisiologica. Nuestra mente no es de una pieza, esta formada por pequeñas piezas que guerrean entre sí por “imponer sus programas de gobierno”. Y hay piezas que presentan un menor nivel de definición para el pensamiento abstracto.

La mente dividida.-

El primero que abordó el tema de las multitudes de las que se compone nuestro cerebro fue Freud, a través de su conocido esquema tripartito, (Y0, Ello y Superyó), más tarde Mc Lean desde una perspectiva evolucionista tambien incidió en la misma idea de los tres cerebros (reptiliano, mamifero y humano). Julian Jaynes por su parte habló de una dicotomia cerebral izquierda-derecha y de bipartidismo cerebral.

¿Estamos o no estamos divididos?

Estos modelos han sido desmentidos por los neuroanatomistas al no localizar ninguno de estos supuestos “expertos” o poblaciones neuronales especializadas en hacer algo. Sin embargo la ausencia de localización no desmiente la idea principal: nuestro cerebro es un órgano en permanente conflicto -un conflicto de expertos-, queremos hacer y queremos no hacer una misma cosa. Piense usted en lo que le sugiere comer chocolate, muchas personas viven permanentemente en este conflcto, atraidos por el chocolate o los dulces y al mismo tiempo impelidos a evitarlos por aquello de los kilos de más o la diabetes acechante. Este tipo de conflictos de atracción-rechazo por sí mismos bastan para que cada uno de nosotros tengamos la experiencia de que en nuestros cerebro viven al menos dos tendencias que nos impulsan en sentido contrario respecto a nuestra volición, pero tal y como decia Whitman no es necesario que sean sólo dos: nuestro cerebro contiene multitud de expertos que guerrean constantemente entre sí para imponer su opinión de lo que sería mejor para nosotros, el cerebro es una democracia de partidos donde cada cual cree que tiene la razón y trata de imponer su “verdad” al organismo entero y si es necesario a través de una guerra civil.

Estamos divididos pero no solamente por dos, sino por multiples agencias cerebrales que están diseñadas para computar cuestiones similares y que no funcionan como una cadena de montaje sino como un comité de expertos, un parlamento cerebral.

Y depende de quien tenga la mayoria obtiene la investidura y más tiempo para hablar y convencer al resto de miembros del parlamento. Cuando los inhibidores corticales  de nuestro cerebro racional se relajan o desaparecen (como en el caso de Gibson) aparecen otros módulos subcorticales que ciertos autores clásicos como Janet han llamado “automatismo mental”. Lo que aparece son emociones que tironean con ellas a cogniciones congruentes con ese estado de ánimo. Pues la conducta emerge desde estados mentales jerarquizados según una escala de organización del SNA y como dice Stephen Porges en su teoria polivagal:

“Cuando observamos la conducta comprometida de personas que se enfrentan a un problema, interpretamos tales conductas desde nuestro propio marco de expectativas respecto a la conducta social adecuada. Consideramos que el sujeto que se comporta así es un individuo socialmente consciente, que elige conductas desadaptadas.
Como padres, amigos, cónyuges, terapeutas y científicos, nuestros intentos para controlar y reducir dichas conductas problemáticas se basan en modelos psicológicos y conductuales, pero, ¿qué tal si nos equivocamos?, ¿qué tal si las conductas son propiedades emergentes de algunos estados fisiológicos específicos? (Porges)”.

Dicho de otra manera: el enfado (la ira) y la embriaguez de Gibson desactivó su sistema de contención cerebral y disparó una subrutina congruente con su estado de ánimo, una subrutina presente en todos y cada uno de nosotros (el módulo de miedo al desconocido o xenofóbico), lo personal en la ecuación de Gibson es el sentido que atribuye a los judios y no la xenofobia en sí misma que ha de contemplarse como un producto evolutivo y no como algo inmoral a liquidar, si bien es cierto que el aprendizaje social es el mejor camino para neutralizar estos módulos ancestrales.

Eso mismo nos pasa a todos cuando decimos cosas que en realidad no pensamos, entendiendo como pensar a eso que hace nuestro cerebro más moderno, el inteligente y racional, ese que sabe mentir como ningún otro módulo vecino.

 

Atractores extraños

La condición intelectual de los lúcidos que han tenido la oportunidad de vivir en un mundo como el nuestro donde la mayor parte de la población parece no darse cuenta de la ignominia, la mentira, las convenciones sin sentido, los informativos que nos intoxican, la publicidad engañosa, la inversión del sentido comun, el esperpento de las relaciones aun las familiares, las ideas estereotipadas y falsas difundidas hasta la saciedad, las condiciones de vida asesinas, los sinvivires. Los que no alcanzan a contemplar la tragedia y se embriagan tratando de huir sin plantear batalla, los que se rinden y se refugian en paraisos artificiales. Los alienados por la opulencia que han permutado poseer por ser.

brocoli

No se me ocurre explicar de un modo más fácil qué es un atractor que el recurso del brócoli. Hay algo en el brócoli que atrae al brócoli a crecer del modo que crece , a ser lo que es. La esencia del brócoli es matemática y de éste orden: un conjunto de valores numéricos hacia la cual un sistema tiende a evolucionar, en una amplia variedad de condiciones iniciales del sistema.

El atractor es una condición de la proximidad, de la posibilidad adyacente. Es posible porque unos elementos están cerca de otros. Pero la cosa se complica un poco más cuando en lugar de ser un punto, un segmento o una curva el atractor es un conjunto complicado de estructura fractal. es entonces cuando hablamos de atractor extraño.

Lo que caracteriza un atractor extraño es la incertidumbre: no existe una relación lineal entre el tipo de crianza y sus resultados por ejemplo. Lo que existe es una relación no-lineal es decir caótica, o dicho de otra manera impredecible.

Cualquier sistema vivo se expandirá hacia lo posible adyacente y al hacer eso aumenta la diversidad de lo que puede ocurrir luego. También, que las biosferas maximizan la tasa de exploración de lo posible adyacente porque si se expandieran demasiado rápido podrían destruir su propia organización interna y extinguirse.

Así crecen los partidos políticos: hacia lo posible adyacente.

Vamos a observar a cuatro atractores extraños, les llamaremos Rajoy, Sanchez, Rivera e Iglesias.

Todos son socialdemócratas aunque no lo parezcan, veamos:

El PP y Rajoy es un partido que en teoría es de derechas pero no es verdad del todo a juzgar por el cabreo que tienen los militantes cristianos con él a raíz del lío con el aborto y la ley de plazos de aquella señora Zapateril y para cabreo los de Aznar y su gente de bien. ¿Soberanista? No lo es en absoluto, es más bien un partido europeísta, merkelista al dictado de lo que mande la Europa del Norte y lo que manda la Europa protestante y calvinista es más trabajo y menos vicio, decires incompatibles con los sentires mediterráneos.

El pensamiento Alicia sin duda sigue encarnado en el PSOE, nadie sabe que es lo que defiende el PSOE y es por eso que anda perdiendo votos por su izquierda (su posible adyacente). Un partido que debería haber sido reformista y que sin embargo no ha reformado nada o por lo menos no ha tocado los grandes males de España que son tres: el latrocinio, los altos impuestos y el recibo de la luz.

Lo cierto es que ningún partido de la casta ha sido capaz de explicarnos a los españoles porque las grandes empresas, esas que llaman multinacionales mandan más que los gobiernos, aunque somos conscientes de las colocaciones de rigor a los políticos en riguroso turno de jubilación cuando dejan de gobernar, una especie de retiro dorado aseguran.

El PP también pierde votos por su izquierda, su posible adyacente se llama Ciudadanos y es un partido demasiado pulcro para un país de pecadores como es España: querían hacer un partido sin tener un partido ni implantación local y lo que han hecho es una operación de ingeniería política para manejar a la militancia desde Madrid o desde Barcelona, y es por eso que las maniobras del aparato, como esos militantes de aquí que aparecen allí es un maniobra típica de la casta. Se inflan los censos aquí para que allí gane el que yo quiero que salga. ¿Primarias para qué? Lo decimos pero no lo haremos jamás.

Ciudadanos se la coge con papel de fumar para al final acabar escupiendo en el suelo. No son fiables o mejor dicho son inciertos. Tan inciertos como los demás.

A los que mejor se les ve el plumero es a Podemos. Es cierto que desde Marx no ha habido ninguna teoría política que explique los fenómenos sociales, políticos y económicos mejor que la suya y aunque el marxismo es antinatural lo cierto es que su opuesto el neoliberalismo (que es lo más natural en nuestra especie) es el peor sistema que podríamos adoptar.

De modo que para qué vamos a esconder nuestras intenciones: lo que Podemos quiere es sovietizar España, ya suficientemente fragmentada por las autonomías en origen. Podemos tampoco es un partido sino una especie de magma tumultuario y a eso ahora le llaman populismo, un invento de un argentino que hasta tiene una teoría para explicar qué es el populismo. Laclau se llama por si quereís leerle.

Dicen que un partido así, -populista quiero decir- no puede gobernar por las contradicciones entre sus socios. Pero si ellos gobernaran dejarían de ser populistas y se quitarían la máscara para ser lo que en realidad son : comunistas, (a pesar de que ahora se han definido como socialdemócratas). Y el que se mueva al Gulag.

No cabe duda de que si todos los atractores españoles son socialdemócratas (aunque lo sean de mentirijillas) es por el éxito que las políticas socialdemócratas han tenido en la Europa protestante, otros les llaman moderados, pero moderado significa socialdemócrata para entendernos. Dejo fuera a España, Grecia e Italia, aquí en la Europa del sur parece que lo que mejor funciona es el chanchullo y el batiburrillo, el desorden como generador de orden, el caos, pues de eso va un atractor extraño y a veces las dictaduras cuando las cosas se ponen feas.

La socialdemocracia murió de éxito y murió por dos razones: la crisis económica y la otra crisis, la de los refugiados. Ambas han puesto en evidencia la vulnerabilidad de los regímenes basados en la opulencia y que no es otro sino la gracilidad de sus ideologías compasivas y asistenciales ignorando la sobrecarga fiscal que soportamos, la inflación de los recibos de teleoperadoras y energía y el timo de los oligopolios mas o menos camuflados. Por no hablar de la despoblación de Europa producto de políticas de bienestar y centradas en la mujer y sus derechos que no son otros sino el control de la reproducción de los hombres.

¿Qué es lo que se amplía en ese campo de batalla que representan el capital y el socialismo? ¿Hacia dónde han derivado las guerras entre el individuo y lo colectivo?

Naturalmente el campo de batalla se ha ampliado hacia el territorio del sexo. La guerra es más evidente desde la revolución sexual. ¿Qué revolucionó la revolución sexual?

Visto asi y atendiendo a la etimología, revolución sexual podria ser considerada como un levantamiento de los tabúes, de la represión, un permiso para gozar más de nuestro cuerpo, una guerra que se libró contra los preceptos religiosos que enjaulaban nuestra sexualidad en aburridos matrimonios o en abyectas escapadas al burdel. El amor libre que decían.

Nada de eso ha sucedido y todo parece haber empeorado: nada ha resuelto el enorme problema que representa el hecho de que la mayoria de los hombres están sexualmente deprivados como esos personajes de Houllebecq -como el repugnante y patético Tisserand- que aun es virgen a los cuarenta, los que han llegado tarde a casi todo, que no tuvieron amores adolescentes, que se saltaron etapas fundacionales en su personalidad, que fueron desatendidos por sus atareadas madres o simplemente ninguneados, que se afanaron en lograr un estatus profesional y alcanzar un empleo bien remunerado, un empleo que a fin de cuentas terminará con sus coronarias y con sus últimas esperanzas de encontrar una relación significativa.

Todas las mentes van cuesta abajo y es por eso que el fractal apunta a la extraña idea de que un país de derechas acabe siendo comunista.

Por eso Podemos apela al sentimiento sexy de la vida, en eso tienen razón pues el resto de partidos no son más que beatos comparados con esos tipos de las rastas y de las asaltacapillas.

¿Podremos tener más sexo después del 25-J?

¿Qué diria Marx?

Oponer a la propiedad privada la propiedad general, puede expresarse también en la forma animal que busca oponer al matrimonio, la comunidad de las mujeres. Este es un comunismo tosco e irreflexivo. La envidia general constituida en poder no es sino la forma escondida en que la codicia se establece o se satisface de otra manera“.  (Carlos Marx).

O sea que no.

Si quieres conseguir una sociedad fragmentada estratificada libera la sexualidad de sus yugos universales o dicho de otra manera “La igualdad genera paradójicamente más desigualdad”.