Trump y el cisne negro

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Después de haber pasado la resaca Trump me gustaria abordar esta cuestión para decir algunas cosas que se escuchan poco y que precisan de algunas lecturas como esta del cisne negro de Taleb. Un cisne negro es un evento altamente improbable pero posible y que tiene un gran impacto global.

En el libro plantea Taleb su teoria del empirismo escéptico y de algunas ideas relacionadas con los temas del azar, la suerte, el determinismo, el caos y otras lindezas que el lector puede rastrear en este post del blog “Pensamiento sistémico” donde el autor explora estos conceptos vertidos en el libro citado.

Un cisne negro, es en realidad un acontecimiento improbable que precisamente por serlo no suele ser predecido (aunque si explicado a posteriori) y que genera un alto impacto. Segun Taleb su teoria del cisne negro explicaria:

  • El desproporcionado papel de alto impacto, difícil de predecir, y los eventos extraños que están fuera del ámbito de las expectativas normales de la historia, la ciencia, las finanzas y la tecnología.
  • La no computabilidad de la probabilidad de los eventos raros consecuenciales utilizando métodos científicos (debido a la naturaleza misma de las probabilidades pequeñas).
  • Los sesgos psicológicos que hacen a las personas individual y colectivamente ciegas a la incertidumbre e inconscientes al rol masivo del evento extraño en los asuntos históricos.

(Extraido de la wikipedia)

De modo que la elección de Trump es un cisne negro y aunque hubo quien advirtió de esa posibilidad más por hablar de las consecuencias que tendria para el mundo y asustar al personal, lo cierto es que nadie en su sano juicio lo predijo, ni la prensa, ni los poderes económicos, ni las élites financieras que se posicionaron en su contra desde el principio con ataques ad personam: racista, xenófobo, acosador sexual, etc, los sospechosos habituales. Dicho de otra manera, el triunfo de Trump es un triunfo contra el sistema, contra su partido y contra el sentido común. Es el triunfo de eso que ha venido en llamarse populismo.

Pero en realidad el éxito de Trump es el éxito de la politica no profesional, es el triunfo de lo politicamente incorrecto, es el éxito de lo que piensa una mayoria de la gente pero que nadie se atreve a decir en publico. Es el fracaso del feminismo, de las élites, del periodismo, de los politólogos, de los tertulianos y por supuesto de Soros y sus planes neoconservadores.

No es que Trump sea un comunista pero se encuentra a años luz de ese plan de Soros que es un plan pro-globalización. Trump es un antiglobcon, un soberanista, una de esas personas que ha vendido durante su campaña una vieja idea: “America para los americanos”, que es un poco la misma idea que triunfó en el Brexit: El Reino Unido parados británicos, idea a la que le auguro un futuro prometedor.

El éxito de Trump-un cisne negro- pilló a toda la progresía con el paso cambiado, hubo una histeria colectiva (y aun durará un cierto tiempo) donde los demócratas de toda la vida se plantean ¿Cómo es posible que la gente vote a semejante tipo?. Y es aqui precisamente donde comienza mi post, mi interpretación.

¿Qué es un politico profesional?.-

El sentido común nos lleva de la mano a interpretar que un politico es una persona que trata de mejorar las condiciones de vida de sus ciudadanos, pero los que asi piensan se equivocan. La politica sólo atiende a sí misma (como la memoria), lleva un cierre categorial como decia Gustavo Bueno y aunque se utilice el pretexto del bien común para atender las necesidades de los ciudadanos, en realidad no hace sino interpretar estas necesidades según los parametros de la ideología del de turno. En el fondo todos sabemos que los politicos tienen su propia agenda y que nuestros problemas les importan un bledo. Hacemos como que nos engañan pero sabemos que estamos siendo engañados y vivimos en una simulación que Baudrillard ha llamado hiperrealidad. Este blog va precisamente de eso.

Dicho de otro modo, si eres un politico profesional no atenderás a las necesidades de tus conciudadanos, salvo contadas excepciones vocacionales, esos politicos que acaban dejándose las coronarias en la empresa. Un político profesional solo tiene un amo: la política y sus enredos.

Un político profesional es aquel que pertenece a algun partido del sistema o que se vale de él para ascender al reino de los cielos como ha hecho Trump. Hay un antagonismo muy fuerte entre un partido del sistema y los partidos antisistema, a estos se les aplica la etiqueta de populistas.

El populismo es un fenómeno político de disconformidad con el statu quo de la globalización. Existe en la extrema derecha y existe en la extrema izquierda que se mantienen en ejes de nuestro imaginario colectivo como un representante del ancien régimen, fingimos que existen pero en realidad ya murieron: ya no hay izquierdas ni derechas sino globalizadores y antiglobcon.. El fenómeno de le Pen en Francia o el fenómeno de Podemos en España son ejemplos consistentes, de que s puede estar en la izquierda o en la derecha y defender algunas cosas en común.

El problema del populismo es que no es un fenómeno unitario y en cierta forma adolescente: alli donde hay un tumulto, una reivindicación, una injusticia o un valor que derrocar alli habitará una idea populista a rescatar que pasará a formar parte de un programa de gobierno. El populismo de izquierdas se caracteriza por su heterogeneidad y de momento se limita a captar el descontento y las ganas de cambiar de la mayor parte de la población. A esa población cansada de retórica.

En este sentido, tiene razón Laclau cuando dice que el populismo representa una revivificación de las democracias. En sus palabras, el populismo es: “la construcción imaginaria de un nosotros”.

Dicho de otra manera Trump, es igual de populista que Iglesias solo que Podemos se ha equivocado de ideología al rescatar el estalinismo que tanto daño ha hecho a Europa y aliándose con lo peor del panorama internacional. Sólo asi puede entenderse el desconcierto creado con la victoria de Trump, los Podemitas italianos contentos, como Marine le Pen o Victor Orban pero Irene Montero ya se posicionó en contra: “nos tendrá enfrente” dijo en plena resaca. Y por supuesto todos los socialdemócratas en contra, los bienpensantes, los progres.

Y no caen en la cuenta de que la derrota de Hillary Clinton es la derrota de lo políticamente correcto y no de “la mujer”, la Hillary no es más que una mujer y no una causa de la mujeridad, además es la mamá de Chelsea emparentada con Soros, o sea. La corrección política es esa especie de religión que parece haberse instalado en nuestras sociedades opulentas y que nos obliga a pensar en determinada dirección, dejando en la apostasía a los disidentes. No ha perdido Clinton por sus presuntas corrupteles, ni por los emails mandados desde su servidor privado y filtrados a la prensa, tampoco por sus errores como Secretaria de Estado, ni por la guerra de Libia o por un supuesto apoyo al ISIS en esa guerra imposible de comprender que discurre en Siria.

Clinton ha perdido las elecciones porque es vista como un politico convencional que no se preocupa por el empleo, por la perdida de valor salarial en las clases medias, por su indiferencia con el gran problema que mantiene divorciadas a la gente de sus politicos: el tema de la inmigración. Digamoslo claremente, la gente esta harta de inmigrantes, se ha llegado a un punto de saturación.

Y por mucho que la prensa buenista machaque con la idea de la xenofobia, que parece más bien una patología digna de estar en el DSM-VI, lo cierto es que el abuso de eta palabra acabará por insensibilizar al personal, la gente ya no tiene miedo a ser xenófobo, es ya xenófoba y vota a esos que dicen que son xenófobos. Un post aparte merecería esta etiqueta de la xenofobia agitada por la prensa buena, pero el hartazgo procede de las clases populares, de los trabajadores manuales y  de la inseguridad en ciertos barrios donde no vive la Clinton.

Y son esos los que han votado a Trump a ver si consigue terminar con esa estúpida guerra de Siria y de paso consigue que Apple se instale en USA y cree empleos americanos: abajo la deslocalización.

Y de paso a ver si Amancio Ortega comienza a instalar sus fabricas en España aunque gane menos.

Si yo fuera del PSOE

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Un logo al que le sobra el puño y la O de Obrero.

Hubo un tiempo en que el PSOE fue -como se dice ahora- un partido transversal, en mi ciudad fue Antonio Tirado el primer alcalde democrático que hubo desde la guerra civil. Ellos ganaron aquellas primeras elecciones municipales -que anticipaban otros éxitos- en la época de Felipe Gonzalez sin esperarlo.

Ganaron no porque la mayor parte e la población fuéramos socialistas que en aquella época nadie sabia lo que era. ganaron por lo que representaban, el pelo largo, la pana, las patillas y las trincas ganaron la batalla a los abrigos de franela y a los trajes corbata. Lo nuevo se impuso a lo viejo, representaban como ellos bien sabían el cambio. Ocuparon las instituciones sin ruido haciendo gala de comportamientos democráticos muy lejanos de las voces de su propio partido compuesto entonces por los perdedores de la guerra civil y que clamaban venganza y que aun creían que el socialismo consistía en un ajuste de cuentas.

Hicieron un buena gestión si tenemos en cuenta que no tenían dinero y que España estaba sumida allá por 1979 en una severa crisis pero sobre todo fueron personas que respetaron el compromiso institucional y obtuvieron votos de todas las capas de la sociedad. Yo personalmente les voté hasta bien entrados los ochenta.

Poco a poco el ideario socialista comenzó a naufragar y fueron cometiéndose errores políticos de naturaleza sectaria, aun recuerdo la ley de incompatibilidades que nos dejó a los médicos en la ruina y todas las medidas equivocadas que les siguieron en relación con la clase médica. Los socialistas desde entonces no han conseguido apartarse de esa querencia anti-médica. Nos tienen manía, aunque to creo que se trata mas bien de un error cognitivo que procede de la idea de que los médicos somos una especie de élite ilustrada poco dúctil con las ideas socialistas. Es como digo un error, los médicos somos hoy una clase media más, una clase abandonada por los políticos que se baten entre la privatización de los recursos y los recortes acumulando año tras año más y más incomprensiones. La última es la ley de jubilaciones forzosas, una ley injusta y estúpida que ningún parlamento con mayoría socialista termina de abordar a pesar de las pistas que la judicatura les manda: todas las sentencias van en el sentido de que la jubilación no puede dictarse por una comunidad autónoma y sin embargo las CCAA siguen aplicando la misma doctrina. “Primero te jubilo y si ganas el pleito entonces te admito”. Pleiteando ellos con dinero publico claro.

El socialismo comenzó su declive con Rodriguez Zapatero que hizo suyo el “Pensamiento Alicia” y se rodeó de afines descamisados y cercanos a esa ideología que podría firmar el mismo Disney. Zapatero se hizo la picha un lío por una razón fundamental: el socialismo no encontraba un lugar en el corazón de los votantes y optó por refugiarse en los derechos de las minorías.  Es el drama de la socialdemocracia europea que murió de éxito pues una vez conseguido el Estado del bienestar ¿qué otras trincheras les quedaban por abordar?.

Deberían haber optado por preservarlo y mejorarlo pero lo cierto es que abandonaron ese campo y pusieron su mirada en otro lugar: mujeres, homosexuales e inmigrantes.

De ahi proceden leyes estatales que han convertido al feminismo en una cuestión de Estado y no han hecho más que radicalizarlo, la ley de violencia de género que es como todo el mundo sabe un disparate jurídico que demoniza a los hombres por el hecho de serlo e invierte la carga de la prueba en cualquier Estado de derecho y ya se sabe que es completamente ineficaz como prevención de “los crímenes machistas” y ahora, ya más recientemente la ley de transexualidad que inmediatamente fue asumida por “la derecha” de Cristina Cifuentes en Madrid. Una ley que va más lejos de lo que intenta proteger y sobre la que hablaré otro día.

Pero la mina de oro, el filón filantrópico por excelencia son los inmigrantes, refugiados o no, fotografiados todos los días por los informativos, esa es una verdadera mina, una mina solidaria que desgraciadamente no podemos sostener. Pero si no hay dinero hay al menos la ideología de la compasión, la industria de la solidaridad, esa que envenena a Europa por encontrarse tan alejada de las dificultades de los ciudadanos comunes.

Pocos nichos mediáticos quedan ya por tocar y es por eso que el PSOE se ha quedado sin electorado, pues ese electorado de Centro ha sido ocupado por el PP que a su vez se ha travestido en socialdemócrata con gran enfado de sus militantes católicos. Y luego está su ala izquierda, esa que ocupa Podemos y que se ha convertido en una obsesión para los socialistas de toda la vida. tanta obsesión que gran parte de su militancia son podemitas o aspiran a serlo en un futuro como los comunistas de Garzón que habían sido un grupo minoritario durante toda la democracia,  y ahora creen que pueden tocar poder firmando su sentencia de muerte al asociarse con Iglesias. La obsesión de algunos miembros del PSOE y de sus bases son el miedo a que Podemos les adelante y se conviertan en el primer partido de la oposición y para ello no se les ocurre una idea mejor que la de hacerse mas rojos que los otros aumentando su inquina contra el PP. “No es No”. No han caído en la cuenta de que la guerra civil terminó hace unos 80 años. Aun viven de ese imaginario que llaman “derecha” e “izquierda” como Largo Caballero.

Las clases medias y sus problemas.-

Lo cierto es que las clases medias no poseemos una representación clara, las élites no necesitan representación y las clases bajas y los incautos irredentos han encontrado a Podemos en el que proyectan cada uno de ellos ser la salvación a su problema. PSOE y PP no representan claramente a las clases medias pero antes de proponer nada me gustaría definir qué son clases medias. Una manera de definirla es a través de los ingresos pero a mi personalmente me gustan mas otras definiciones: las que tienen en cuenta los valores. Aquí escribí un post sobre el nacimiento de las clases medias.

Sus valores son:

  • El trabajo creativo, el esfuerzo, la disciplina y la diligencia.
  • La propiedad privada.
  • El ahorro.
  • La inversión educativa en los hijos.
  • La confianza en el Estado para la administración de justicia y otros servicios garantizados y la seguridad. El acatamiento de la autoridad.
  • El abandono de la violencia como método de resolver conflictos.
  • La defensa de la familia.

Naturalmente estos valores clásicos no se encuentran todos garantizados en nuestras sociedades postmodernas. El esfuerzo y la disciplina están en declive en la escuela publica, del mismo modo que el respeto a la autoridad en la calle y el aula. La justicia es lenta y muchas veces incomprensible en sus decisiones, el ahorro es imposible con bajos salarios y la presión fiscal agobiante que soportamos. Los hijos son educados y adoctrinados por el Estado obligándoles a estudiar en idiomas minoritarios que no les servirán de nada en el futuro y que tienden a homogeneizar a todos los estudiantes. La libertad educativa de los padres ha pasado a verse como una antigualla en función de eso que se ha venido en llamar la igualdad, que es un desastre para los rendimientos de los de arriba y los de abajo.

Ningún partido tiene en su agenda política un beneficio para la familia. las políticas pro-natalidad brillan por su ausencia en todos los programas que se embarcan casi constantemente en entender la igualdad como el progreso de las mujeres, sin entender que las políticas de familia y las políticas que favorezcan a las mujeres acaban por socavar tanto a las familias como a las propias mujeres. Y de paso arrastrando tras de si a los hombres que cada vez se encuentran menos comprometidos para el largo plazo y la crianza de hijos. No deja de ser curioso que los mismos que propugnan la idea de que en Europa son necesarios más inmigrantes para compensar los déficits en puestos de trabajo que se preven en el futuro, que ignoran el suicidio demográfico que ha acaecido en nuestro país por falta de políticas activas de apoyo a la familia.

Digámoslo claramente si no hay políticas de protección a la familia es porque son incompatibles con las políticas feministas de Estado.

¿Qué debería hacer el PSOE mañana?

El futuro del PSOE debería estar en hacerse con una imagen transversal y quitarle los votos al PP, que es a fín de cuentas su competidor en esa reserva de votos que llamamos clases medias. Al mismo tiempo debería alcanzarse un compromiso sobre la corrupción que disociara definitivamente la responsabilidad penal de la política. Hay que terminar por judicializarlo todo y esperar a ver que nos traen los informativos para atacar al de enfrente. La política debe dejar de ser un espectáculo y una perfomance de mentiras e hipérboles dialécticas. El político ha de obtener de nuevo aquel perfil de los años 70, y si es necesario volver a la pana, pero no para salir en la tele sino porque la pana mola más.

Un partido que gobierne para las clases medias debería ocuparse de una manera urgente en bajar el recibo de la luz, del agua y del gas. Los impuestos que pagamos en nuestros recibos son de autentica vergüenza y además ya sabemos para qué sirven: para favorecer las puertas giratorias de distintos políticos como pago a sus favores a las corporaciones.

Las corporaciones, los lobbyes y los grupos de poder mandan en el mundo y es por eso que las élites no necesitan representación, ya la tienen, pero corporaciones y política deben terminar con ese matrimonio de conveniencia con el que funcionan desde hace años. No se trata de ir contra el Capital así en bloque sino de sus abusos y de sus cómplices.

Y por supuesto el PSOE debería renunciar a todos los ideales que la ciencia ya ha demostrado que son falsos, me refiero sobre todo a la tabla rasa y la idea de que todo puede conseguirse con educación e igualdad de oportunidades.

Y con respecto a leyes comprometidas como la violencia de género y las que afectan a la identidad sexual deberían dejarse aconsejar por los expertos. No sea que estemos agravando los problemas que pretendemos solucionar.

Pero tengo poca fe en ello, aquí nos cuentan cuales son los planes de Pedro Sanchez.

 

El precariado

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Se supone que el término “precariado” se debe a Josep Borrell, ya saben aquel político catalán que fue defenestrado por el stablishment del PSOE cuando se puso de moda la idea de hacer primarias. Las primarias siempre han sido un desastre para los partidos aunque el PSOE sobre todo insisten en ello, otros como el PP o Podemos ya saben que eso de que voten los militantes es muy romántico pero poco práctico, los votantes pueden votar a cualquier botarate. Y no lo digo por Borrell.

Borrell piensa un poco lo mismo que yo cuando analizamos las razones por las que la socialdemocracia ha muerto de éxito. Podríamos escribir libros enteros sobre los éxitos del socialismo democrático que se puso de moda en Europa después de la segunda guerra mundial. Tanto éxito tuvo que incluso los partidos conservadores dejaron de serlo para bucear en ese vivero de votos que alguien llamó “Centro” y que no es ni más ni menos que la expresión de la intolerancia de la gente común a los extremos.

En este post me propongo analizar este término del precariado, no sólo en lo que respecta a la desaparición del proletariado como fuerza política, sino también a otras precariedades sobre todo a la precariedad sexual, que es la otra cara de los “éxitos” de la socialdemocracia.

Ya no hay obreros (aunque el PSOE insiste en su O de obrero) y no cabe duda de que este es un éxito de las políticas socialdemócratas que consiguieron ciertos equilibrios entre el Capital y las fuerzas productivas. Hubo un tiempo en que los sindicatos sirvieron para algo más que para para comer mariscadas y liberarse de los rigores del madrugón. Y no hay ya obreros porque la revolución informática no solo ha hecho desaparecer grandes bolsas de empleo manual sino que amenaza con quitar la mitad de lo que queda. En el futuro no habrá proletarios, ni obreros, ni trabajadores sino acaso “excedentes de empleo” como llaman los economistas a aquello que otros escritores de ciencia ficción llaman “los prescindibles”, esos que conocemos con el nombre más castizo y familiar de “ninis“. Ni estudian ni trabajan, pues no creen el el futuro y hacen bien porque en el futuro que les espera ya no se necesitan administrativos, sino más bien reponedoras en Mercadona o policías. El resto de la humanidad empleada lo estará en eso que llamamos sociedad del conocimiento. De modo que aquellos que huyeron de la agricultura para encontrar una poltrona en cualquier oficina es posible que se equivocaran y ya sea tarde para volver atrás.

La socialdemocracia tuvo éxito por una coyuntura histórica: los excedentes procedentes del desastre de la segunda guerra y el mantenimiento de las colonias. Había mucho para repartir y se repartió bastante bien hasta los 80. El estado del bienestar es el logro más importante de la socialdemocracia y el que aglutina aun hoy la mayor parte de los votos de las clases medias es sin embargo muy vulnerable pues depende de otros variables como la demografía, el empleo, la permeabilidad social y la estabilidad política. El reparto de la riqueza se ha debilitado no sólo por falta de cash sino también por los abusos del capital y sobre todo por la crisis financiera del 2010, así como por políticas equivocadas y desafortunadas de la UE. El Estado del bienestar aun funciona pero se encuentra amenazado por todas partes.

El asunto es que la socialdemocracia se ha quedado sin objetivos, pues los objetivos ya fueron alcanzados y debe ser por eso por lo que buscaron y encontraron nuevas trincheras para engordar la doctrina socialista. La encontraron en las reivindicaciones minoritarias: mujeres, aborto, inmigrantes, pobres, educación laica y toda clase de mitologías que les permitieran mantener viva la trinchera ideológica imaginaria que hay entre ellos y la derecha. Esta deriva ideológica ha cristalizado en una sociedad malcriada y asistencial, buenista y pusilánime  donde las intenciones humanísticas han sustituido a la praxis política, al sentido común y a los instintos de autodefensa.

No ha habido en la historia de la humanidad ninguna ideología política, -si descontamos al pensamiento cristiano- que haya modificado más intensamente el cerebro de nuestros ciudadanos que la socialdemocracia o como dicen algunos, “la síntesis progresista”.

En definitiva la socialdemocracia ha atacado nuestros sistema inmune y nos ha convertido en seres inmunodeficientes, dependientes del Estado, una especie de sidosos cognitivos.

Ahora empezamos a verle las barbas a ese virus y lo estamos viendo en la decadencia de los partidos socialdemócratas europeos y sobre todo en el PSOE español. La crisis del PSOE es una crisis de ubicación. Se están quedando sin electorado: Podemos aprieta por la izquierda del comunismo revolucionario que creímos definitivamente amortizado y el PP socialdemócrata empuja por la derecha.

La post-igualdad.-

Una de las ideas más queridas por los socialdemócratas es una abstracción, que llamamos “igualdad” y que como toda abstracción significa una cosa distinta para cada persona, a la vez que lleva colgando ciertas redes semánticas que se ocultan cuando se habla de ella. Una de los hilos que penden entre esta conceptualización y que se sigue ocultando es que la igualdad no sólo se ha alcanzado ya entre hombres y mujeres sino que se ha superado, se ha ido más allá creando otras desigualdades, incluyendo las jurídicas.

Las políticas destinadas a la promoción de la mujer han dado sus frutos no sólo por la discriminacón positiva que es poco elegante pero banal sino por la igualdad de condiciones educativas, las niñas van a los mismos colegios que los niños y extraen mayores beneficios que ellos de la enseñanza convencional. Si comparo a mis abuelas con mis hijas, es obvio que en tres generaciones se han producido más cambios en la identidad de las mujeres que en los 2000 años anteriores. El siglo XXI será el siglo de las mujeres, ya lo es. No sólo han progresado en el deporte (donde su presencia en las élites era testimonial), sino en todas las profesiones que interesan a las mujeres y un poco menos en aquellas otras que no les interesan tanto. Juezas, abogadas, fiscales, médicos, psicólogas, periodistas, economistas, empresarias innovadoras, incluso algunas han vuelto a la cocina de alto nivel, una profesión que parecía haberse masculinizado por deserción de las féminas. Son ejemplos de profesiones donde las mujeres campan a sus anchas: sus cerebros están cableados para adaptarse a los ritmos de aprendizaje que marca la escuela tradicional, para la enseñanza memorística y están más motivadas que los varones para la renuncia y el sacrificio en la adolescencia lo que les da ciertas ventajas en los largos trayectos universitarios y en las oposiciones.

Pero hay ciertos efectos secundarios: hay una crisis en los mercados sexuales que hacen que estas mujeres competentes, inteligentes, bien preparadas y modernas no encuentren pareja. Me refiero parejas atractivas para el largo plazo.

Lo cierto es que el valor de pareja no se distribuye uniformemente. Contrariamente a los anhelos de igualdad, todas las personas simplemente no son equivalentes en la moneda de la calidad de pareja. Algunos son extremadamente valiosos, fértiles, saludables, sexualmente atractivos, ricos en recursos, agradables y capaces de brindar con generosidad sus prestaciones. En el otro extremo de la distribución están los menos afortunados, tal vez menos saludables, con menos recursos materiales, o con rasgos de personalidad indeseables tales como la agresividad o la inestabilidad emocional que causan grandes perjuicios a las relaciones y a la calidad de vida. Por no hablar de enfermedades graves, invalidantes o enfermedades adictivas, tan frecuentes como el alcoholismo.

Todos no somos pues iguales en la valoración de los otros en cuanto a nuestro valor como parejas. La igualdad se revela aquí como una quimera.

La competencia para atraer a los compañeros más deseables es feroz. Por lo tanto, los más valiosos son escasos en comparación con los muchos que les desean. Las personas que tienen un alto valor de pareja parecen además tener éxito en la atracción de los socios más deseables. En una puntuación informal que se llevó a cabo entre estadounidenses, los 9s y 10s se emparejan con otro 9s y 10s. Y con la disminución del valor de la 8s a los 1, las personas deben bajar su mirada de apareamiento proporcionalmente. De lo contrario se produce una mayor probabilidad de rechazo y angustia psicológica. “Lo que quiero me lo niegan y lo que no quiero me lo dan” , decimos nosotros en plan castizo.

Naturalmente este estado de cosas beneficia políticamente a las mujeres pero sexualmente el beneficiado es el hombre que se encuentra con una amplia oferta sexual de mujeres independientes emocionalmente inmaduras, emancipadas y sedientas de amor que tratan de sustituirlo por sexo ocasional o por la búsqueda de un semental. El hombre se ha librado de los costes del sexo al existir una amplia oferta de mujeres que o bien no pretenden establecer parejas a largo plazo o bien no encuentran la pareja deseada.

Y los hombres ante esta amplia oferta de sexo se han hecho mas holgazanes e indolentes. El lector interesado puede consultar en este post las consecuencias de la sex-ratio (proporción de sexos) tiene sobre los deseos individuales y por supuesto no solo es la sex-ratio la variable importante en esta ecuación sino otras como la disponibilidad de mujeres jóvenes, desemparejadas, guapas, competentes y emancipadas.

La lección que hemos de aprender de este estado de cosas es esta: la igualdad genera más desigualdades, solo que en otro lugar.

El feminismo ha muerto, del mismo modo que la socialdemocracia. Murieron de éxito y el problema es encontrar nuevos nichos de actividad para los idealísmos, tanto de la igualdad o mejor la lucha contra la desigualdad como de la redistribución de la riqueza, siempre -claro está- que haya algo para repartir. La próxima movilización de talento debe estar al servicio de liquidar los efectos secundarios del socialismo y reconocerle, eso si, los servicios prestados.

Probablemente la próxima abstracción que nos saldrá al paso será la felicidad o quizá la búsqueda de la inmortalidad.

¿Se puede rechazar la maternidad y amar a los hijos?

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Recientemente ha aparecido un libro de Orna Donath que se llama “Madres arrepentidas” que aborda un tema mucho más complejo de lo que aparentemente parece. A través de un serie de entrevistas la autora propone la idea -a través de ciertos testimonios personales- de que algunas mujeres están arrepentidas de haber sido madres a pesar de que siguen queriendo a sus hijos, eso es lo que dicen.

Naturalmente el libro ha generado una polémica muy intensa en ciertos entornos. El lector que quiera saber la letra de este libro sin tener que leérselo puede acudir a este articulo.

La tesis que defiende Donath en este libro puede resumirse en esta frase clave:

“No por el hecho de sentirnos mujeres disfrutamos de ser mamás”

Lo cierto es que en esta frase está contenida la contradicción que vive esta mujer y que probablemente alcanza a una mayoría de mujeres de nuestro tiempo. ¿Pues se puede ser una buena madre y rechazar la maternidad?

Esta es una pregunta interesante de este dilema, la siguiente es esta otra ¿Se puede amar a los hijos y rechazar la maternidad? ¿Cuando se dice rechazar la maternidad de qué estamos hablando?

Lo primero que haré es referirme a la frase de Donath, efectivamente la maternidad no es algo que esté puesto ahí para disfrutar. A la evolución no le interesa el disfrute de los individuos sino la persistencia de la especie y la diversidad de los genes, por tanto es una ingenuidad suponer que la maternidad es algo para poder disfrutar, algo puesto ahí como si fuera una distracción, un pasatiempo o un entretenimiento. La maternidad es una fatalidad como el sexo, y en nosotros los vivíparos contiene peajes, el más conocido es lo que llamamos “la cruel atadura”.

“La cruel atadura” es el precio que los vivíparos pagamos por mantener el embarazo dentro del cuerpo de la madre, es obvio que los ovíparos tienen otro tipo de relación con sus descendientes a los que abandonan a su suerte en la arena de alguna playa. Las hembras vivíparas llevan consigo a sus hijos en largos embarazos y luego, han de sostenerlos, alimentarlos y protegerlos hasta que se destetan. En nuestra especie y debido a la precocidad de los partos, lo bebés nacen completamente indefensos y han de someterse a cuidados al menos hasta que alcanzan una edad avanzada y son capaces de alimentarse por sí mismos. Depende de las culturas, pero en Occidente un niño no ha madurado al menos hasta los 18 años. De manera que cuando hablamos de maternidad no estamos hablando de gestación, parto y amamantamiento sino de un largo periodo de dependencia emocional entre madres e hijos.

El asunto es que sexo, reproducción, maternaje e hijos van en un mismo paquete: los programas genéticos destinados al maternaje son los mismos que los destinados a la reproducción.

¿Entonces cómo contestar a esa pregunta que encabeza este post? Recientemente he llevado a cabo una encuesta en twitter y el 70% de los que la han contestado dicen que si, que es posible amar a los hijos al mismo tiempo que se mantiene el rechazo a la maternidad. Están equivocados, lo que no es posible es amar a todos los hijos por igual.

Mi opinión es que no es posible, aunque haré una pequeña matización, es posible en tanto que podemos disociar la maternidad de los hijos. Podemos pensarlo pues nuestro cerebro no sólo percibe la realidad tal y como es sino que la inventa y a veces la transforma.

Lo que ocurre es que hay fuertes indicios de que la maternidad puede llevarse a cabo por poderes, no hay distinción entre el amor y atenciones que una mujer dedica a sus hijos biológicos comparándoles con las atenciones que dedica a sus hijos adoptados. Si existen diferencias estas caerían dentro del campo de la psicopatología y esta no es la intención de este post. Los niños adoptados tienen muchos riesgos pero lo cierto es que también podría escribirse un libro entero de como las madres adoptivas (y los padres) experimentan a sus hijos adoptados como si fueran suyos e incluso encuentran parecidos más o menos sobrevalorados. Son madres con independencia de que no les hayan parido, basta con el contacto afectivo repetido y la crianza. Lo mismo sucede con las madres que han sido inseminadas artificialmente o las madres que han llegado a serlo a través de una madre de alquiler: los mecanismos que se ponen en juego son los mismos que en el parto común. Un baño de hormonas y neurotransmisores vinculados a la oxitocina, la hormona del parto, del amamantamiento y de la afiliación.

También hay mujeres que no han sido madres y que sin embargo mantienen una buena relación con los niños y saben cuidar a los de otros, las tías solteras son un buen ejemplo de ello. Una habilidad que no se pierde en la menopausia sino que se conserva de por vida. Ser madre es algo que va más allá de haber parido y que contiene aspectos psicológicos que parecen ser autónomos a la maternidad propiamente dicha.

Para entender como algunas personas pueden disociar la maternidad, la sexualidad y los hijos baste con recordar un hecho trascendental: desde que se inventaron los anticonceptivos, sexo y reproducción se separaron definitivamente no solo de la fisiología humana sino también de su imaginario: se puede disfrutar del sexo sin el inconveniente de quedar embarazada. Este hecho tiene muchas ventajas pero también alguna desventaja. ¿Para qué voy a quedar embarazada si puedo disfrutar del sexo sin tapujos?¿Para qué soportar el engorro y los gastos de criar hijos si puedo evitar los costes del sexo?

Parece razonable, ¿pero entonces porque las mujeres occidentales siguen teniendo hijos (cada vez menos por cierto)? Algunos dicen que hay una especie de instinto maternal que pugna por abrirse paso y es así que las mujeres acaban quedando embarazadas cuando eligen, al menos uno por pareja, tener la experiencia y cosas así.

Pero tal instinto no existe si se lo piensa como algo que pugna por emerger independientemente del sexo, lo que existe es la pulsión sexual indisociable de la reproducción al menos para nuestro cerebro. Dicho de otra manera: desde que el embarazo es electivo nuestro imaginario se ha modificado y también nuestra potencialidad genésica. No es sólo que queramos tener menos hijos es que cuando queremos ya no podemos.

Amor, nepotismo y apego.-

Somos mamíferos y por tanto tenemos un botón en nuestro cerebro profundo que pone en marcha un sistema, conocido como apego que vincula fuertemente a madres e hijos sobre todo, pero también a otras parejas: hermanos, padres y mamás, padres e hijos, etc. El apego es el antecesor filogenético del amor. Eso que nosotros llamamos amor no puede ser definido en ausencia del apego que como mamíferos nos viene de serie. La diferencia entre una cebra y una serpiente es precisamente ese sistema de apego mucho más desarrollado en los vivíparos de aquellos que ponen huevos. Pero no somos unos mamíferos cualesquiera sino unos mamíferos podríamos llamar extendidos, por la capacidad de extender esos vínculos de apego a otras personas y situaciones abstractas a veces hasta el paroxismo de la dependencia extrema.

Pero hay más, se trata del nepotismo genético, del egoísmo genético del que hablaba Dawkins. Yo quiero a mis hijos más que a los hijos de mi vecino, ¿no le sucede a usted lo mismo? Las madres quieren a sus hijos porque son suyos y ese posesivo “suyos” es inclusivo, es decir puede incluir a aquellos que siente como suyos aunque no lo sean.

Tener hijos es fruto de las relaciones sexuales conviene no olvidarlo y es por eso que amar a los hijos es indisociable de quererse a una misma, querer tu cuerpo, aceptar que eres una mujer, estar contenta con tu género y aceptar las limitaciones de la naturaleza que nos hizo como somos, algo a lo que no podemos renunciar sin renunciar a nuestra propia naturaleza.

Pero aun hay más: ¿Por qué las madres han de querer a sus hijos? ¿Dónde se encuentra esa orden, ese mandato? La verdad sobre este asunto es que las madres no quieren a todos sus hijos igual, incluso pueden aborrecerles por razones personales, algunas veces muy comprensibles. Amar a los hijos no es obligatorio aunque venga en el mismo paquete del cuarto mandamiento. Amar obligatoriamente es inhumano y es por eso que no sucede en la realidad sino solo en nuestros criterios morales. Una prescripción social tan incumplible como amar a unos padres que nos han maltratado, abandonado o escarnecido.

Y ahi reside precisamente la trampa inconsciente que atrapa a esta mujeres, se arrepienten de ser madres a pesar de declarar su amor por sus hijos. ¿Se atreverían a decir la verdad y a poner el foco en esa prescripción moral que nos obliga a amar a todos los hijos por igual?

Es falso, no quieren a sus hijos y simplemente no lo aceptan y están bien protegidas por el tabú que sigue considerando a la maternidad de un orden arcangélico.

Más allá de lo humano.

 

 

Constelaciones familiares

mesmer

Mas allá de la multitud de supersticiones pasadas de moda, ridículas o contradictorias, la New Age responde a un sufrimiento real provocado por una dislocación psicológica, ontológica y social.

La New Age manifiesta una voluntad real de ruptura con el siglo XX, con su inmoralidad, su individualismo, sus aspectos libertarios y antisociales; expresa que ninguna sociedad es viable sin el eje federador de una religión cualquiera, constituía una poderosa llamada a un cambio de paradigma. (M. Houellebecq)

 

Recientemente he participado en un debate en las redes acerca de esta “terapia” que está haciendo furor en nuestros conciudadanos y he recordado a partir de este debate que tenia pendiente escribir acerca de ello. He procrastinado ya lo suficiente y es por eso que me gustaria dejar aqui mi opinión.

Ayer leí este articulo acerca de este mismo tema y cuando se lee un artículo hay que atender a los contenidos, es decir a los argumentos, pero también hay que atender simultáneamente a otro nivel de narración: qué es lo que el articulista defiende o pretende atacar o socavar, y por supuesto atender otra cuestión: desde dónde se defiende o se ataca un argumento.

El artículo en cuestión que procede del blog, -por otra parte interesante- y que se llama “La venganza de Hipatia”, ya sugiere con su título sus contenidos: podria titularse también ·”Todo lo que sea verdad en psicologia” y se limita a atacar esta terapia que inventó un tal Bert Hellinger básicamente con argumentos “ad personam“, un tipo con antecedentes de nazismo y de predicador, sin titulos universitarios que le legitimen para ejercer la psicología.

Lo cierto es que a la psicologia canónica le han salido muchos imitadores y tambien muchos intrusos. Un hecho que por sí mismo deberia llevar a los psicólogos a preguntarse el porqué. El propio Bessel Van der Kolk se preguntó lo mismo cuando se dió cuenta que después de 11-S las victimas del desastre que habian recibido fondos para acudir a terapeutas especializados y prevenir el probable TEPT que les esperaba, lo que hicieron fue renunciar a esas ayudas estatales y acudir en masa a consultas de acupuntores, homeópatas y masajistas pagados de su bolsillo. Es obvio que ninguna de estas técnicas está indicada para el tratamiento o la prevención del TEPT.

Y lanzó esta pregunta ¿Por qué la gente ignora las recomendaciones de las autoridades sanitarias y acude a terapias pseudocientíficas para aliviar sus problemas?

La razón es ésta: Vale más una superstición útil que una verdad científica inalcanzable.

Lo que los psicólogos deberían saber desde ya es que nuestro cerebro no está cableado para encontrar la verdad sino para encontrar alivio ante un problema cualquiera, un problema que se aliviará encontrando un sentido y ese sentido por más anticientífico que sea basta con que nos resulte útil. “A mi me fue muy bien”, es el argumento con más peso psíquico que se puede encontrar. Una herejía científica.

Naturalmente que la teoria de las constelaciones familiares es falsa pero contiene algunas gotas de verdad: existe un espíritu familiar que se transmite de arriba a abajo a través de la imitación y de patrones de carácter, gustos, preferencias, ideas politicas, profesiones, enfermedades, sabor de las comidas, sin olvidar la teoria del trauma transgeneracional de Greene que aun se encuentra en discusión, algo asi como que determinados eventos traumáticos o cierta tendencia a sufrirlos se trasmite de generación en generación como una especie de karma maldito.

Pero no es posible establecer equivalencias lineales entre los traumas familiares y las consecuencias sobre la salud actual de nuestros pacientes. Efectivamente, existe una especie de enmarañamiento de lo familiar, lo social, lo epigenético y lo individual que se constituye como una especie de ambigüo condicionamiento muy alejado de cualquier forma de equivalencia entre lo que sucedió y lo que nos sucede.

Ahora bien; las terapias que funcionan nunca lo hacen por lo que sus practicantes dicen. Las terapias funcionan por sus variables ocultas. De manera que el éxito de las terapias conocidas como “Constelaciones familiares” no funciona – si es que funciona- por lo que el constelador dice sino por otros aspectos.

Mesmer y la mesmerización.-

Franz Anton Mesmer fue un médico que vivió en el siglo XVIII y que se especializó en tratamientos basados en lo que el llamaba “magnetismo animal”. Concebía una especie de “fluido universal” que estaba relacionado con el magnetismo terrestre y que servía, según él para una vez redistribuido a través de imposiciones de manos, imanes u otros utensilios restablecer la salud de los pacientes que usualmente padecian histeria o trastornos psicosomáticos.

Naturalmente con el tiempo Mesmer cayó en la cuenta de que no eran los imanes los responsables de sus “curaciones” sino su propio poder de sugestión, ello le llevó bien pronto a prescindir de estos artilugios. A lo que nunca renunció fue a sus “puestas en escena” que incluian desmayos, catarsis emocionales diversas e incluso ataques pseudoepilépticos en sus seguidores y que según él era la prueba de que el magnetismo animal existía.

Lo que curaba en Mesmer era lo que hoy entendemos como sugestión. ¿Ahora bien qué es lo que entendemos hoy como sugestión y cómo funciona?

La mayor parte de los médicos aun hoy desprecian la sugestión y por tanto tambien al efecto placebo al que consideran una especie de engaño. Basta con seguir los debates sobre la homeopatía para entender que hay un bando de médicos o agitadores que están absolutamente en contra y otros -practicantes de la misma- que defienden algúna razón mal conocida para defender su eficacia.Lo cierto es que la homeopatia con razón o sin ella a veces funciona, como funciona tambien la acupuntura o cualquier intervención de medicina alternativa. Incluyo tambien al psicoanálisis al que muchos consideran tambén una practica anticientifica. Y seguramente lo es. Aunque yo siempre suelo decir que el psicoanálisis es un área de conocimiento más que una técnica. Más abajo volveré sobre esta idea.

Pero a veces funcionan. Y funcionan porque la gente no se cura por la ciencia sino por otras cuestiones aun mal conocidas.

Hay otra variable oculta: este tipo de terapias funcionan mejor en aquellos pacientes que no están demasiado enfermos, es decir en aquellos que están sanos y que están ubicados en esa zona de umbral que llamamos liminarización. Entre dos aguas. Ni están enfermos ni se sienten sanos.

Y lo cierto es que venimos de serie cableados para responder al efecto placebo.

Pero para ello necesitamos cruzar el umbral.

Lo liminar.-

En la antropología , la liminalidad (de los limen palabra latina, que significa “un umbral” es la condición de la ambigüedad o la desorientación que se produce en la etapa media de los rituales , cuando los participantes ya no siguen en su estado pre-ritual, pero aún no han comenzado la transición hacia el estado final y que mantienen hasta que se haya completado el ritual. Durante la etapa liminar de un ritual, los participantes “están en el umbral” entre su anterior forma de estructurar su identidad, el tiempo, o de la comunidad, y una nueva forma, que establece el ritual.

Dicho de otra forma: en las terapias que funcionan a través de la sugestión es necesario establecer un ritual que se encargue de transportar al sujeto a un estado pre-racional, mágico por asi decir: que se deje absorber por el ritual. En este sentido se trataria de un estado de absorción, una especie de trance de bajo nivel donde se mantiene el estado de vigilia pero caen las defensas racionales de nuestro cerebro más moderno.

Las terapias de constelaciones familiares se parecen y mucho a los fenomenos que aparecen en ciertas religiones o sectas y que operan a través de la conversión, tomando elementos del espectáculo, el drama donde el terapeuta hace las veces de predicador y se  dedica a atacar sin piedad las defensas del auditorio a través de proclamas, descalificaciones o insultos a todos aquellos que no quieren alcanzar la verdad. El ambiente que se genera es algo muy parecido a ese cruce del umbral al que más arriba me referí. El publico actua de amplificador y el sujeto puede ser más o menos sugestionable y practicar cierta excelencia absortiva espontánea. Esos son los mejores candidatos.

Pero estoy muy lejos de satanizar este tipo de prácticas, nos hallamos hambrientos de rituales y de sentido, de ceremonias de pase y anhelantes de absorción y ese es precisamente el espacio que los intrusos han ocupado y han terminado por desplazar a los psicólogos colegiados.

Quizá el problema de fondo se encuentre en una mejor definición de que es terapia y qué cosas son paideia. es decir educación en el sentido más psicológico de la palabra: saber algo de sí. Ir al teatro, oír música, leer un libro o conversar con un amigo no son terapia aunque puedan ser terapéuticas.

Pero no debemos alarmarnos por admitir que ciertas cosas pueden ser terapéuticas sin haber pasado por el filtro de la ciencia, la evidencia científica no siempre puede establecerse como un filtro para separar lo puro de lo impuro. Y es casi seguro que la pureza está reñida con el bienestar.

Y se puede pecar contra la ciencia. ¿Contra quien si no?

 

Un ejemplo de absorción.-

¿Pues cómo traducir en palabras ese instante de júbilo, de felicidad inexplicable que no responde a ningún dato objetivo de la realidad, que no puede asociarse con nada concreto?. No se trata de una comprensión súbita al estilo del insight, es más parecido al éxtasis. Pero tampoco es un éxtasis propiamente dicho pues no va unido a imágenes, ni a recuerdos, no hay memoria, ni existe aquella quietud que describen los místicos con el nombre de arrobamiento o “pajarismo” y que invoca una contemplación preñada de quietud o de estrechamiento del campo visual. Al contrario, es una experiencia sensible pura, sin cognición, ni memoria y que no impele a conducta alguna. Ningun observador podria apercibirse de que “eso” está ahora en mi. Pues uno sólo puede saber algo de “eso” cuando eso está en él, desafortunadamente la mayor parte de las personas reaccionan como yo al principio de todo, con miedo o con indiferencia. (Extraido de este post)

 

Bibliografía.-

Transgenerational Actions of Environmental Compounds on Reproductive Disease and Identification of Epigenetic Biomarkers of Ancestral Exposures, [en línea], formato html. Disponible en:
http://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0031901

Werba, Alicia. Transmisión entre generaciones. Los secretos y los duelos ancestrales, [en línea], formato pdf. Disponible en:
http://www.apdeba.org/wp-content/uploads/werba.pdf

Moralidad y moralización

No se puede acorralar al caos, ni se puede exiliar a la barbarie. Viven entre nosotros y han venido para quedarse.

Y paradójicamente la barbarie que pugna por emerger desde sus escondites culturales lo hará a través de la deriva moral. Nuestra civilización está enferma de moralidad y de valores intramitables.

La compasión es la comprensión plena de la necesidad del mal (John Gray citando a Leopardi).

voltaire

La moralidad es una guía, un sistema de valores por así decir que nos sirve de apoyo para la toma de decisiones, algo así como una matriz de creencias, que no es inmutable y en cierta forma constituye un registro de lo más sobornable, no podemos fiarlo todo a la moral individual que siempre estará en desventaja frente a los intereses personales. Tanto es así que podemos estar seguros de que somos nuestros principales transgresores y que lo hacemos muchas veces en nuestra vida y siempre que nos conviene con mejor o peor suerte en el autoengaño.

Es natural que sea así puesto que la moral surgió no para autocontrolarnos sino para controlar las conductas de los otros. La moral emergió del mismo modo que el chisme para que el grupo detectara y sancionara a los tramposos. La moral es un juego de grupo y no tanto de personas individuales.

Y si las personas tenemos moral es precisamente porque hemos logrado internalizar las normas del grupo de tal modo que se constituyen en una ventaja evolutiva. La moral no es pues un órgano sino un acatamiento que se hace en nombre de algo, sea Dios, el civismo, la ética o la sanción social o penal. Asi decimos que hay cosas que son inmorales pero no ilegales, aunque las ilegales suelen llevar colgando tambien una condena moral.

Una de las características que tienen los hechos morales es que tienden a su universalización, tienen, por asi decir una vocación misionera si lo queremos decir con palabras cristianas o con la yijad si lo decimos con palabras islamicas. Tienden a capturar más y más cerebros en esa vocación de universalidad, no es de extrañar puesto que la moralización es una secuela teologica en un mundo laico que ha quedado sin referentes morales y que por tanto ha de inventar nuevos totems o idolos que temer, adorar o evitar.

La moralización es pues un proceso muy parecido a la deriva génica, muy parecido al efecto Baldwin, que es la adaptación que sufrimos algunos representantes de nuestra especie. Lo interesante es que esta deriva genica, es decir la adaptación a la leche no es un proceso universal sino un proceso local y geográfico tal y como conté en este post. Algo parecido sucede con los valores morales: no existe ningun valor moral universal común a toda la humanidad salvo aquellos que han pasado el filtro de la selección natural: el canibalismo, el incesto y en menor medida la prohibición del homicidio. Usualmente suele ponerse la esclavitud como ejemplo del progreso humano pero lo cierto es que la esclavitud solo parece ser un valor-tabú en Occidente.La esclavitud sigue existiendo a pesar de que en occidente consideremos que es detestable.

Las dimensiones de la moral.-

La moralidad no es pues una categoría (un si o un no) sino un cluster de al menos 5 dimensiones, que explica las razones por las que una persona puede defender una cuestión moral y sin embargo violar otras. Por ejemplo una persona puede ser favorable al aborto (una violacion de daño-cuidado) y ser una defensora de las causas de los animales (pureza-santidad) o un protector de la fidelidad conyugal y un violador económico de los derechos publicos.

Cada persona aparece como un “especialista” en uno de esos pilares morales, asi un ama de casa “padecedora” seria una persona que ha desarrollado hasta el paroxismo sus capacidades morales de cuidado y de protección del daño de los suyos, activando al mismo tiempo las emociones de culpa que van vinculadas con ellos. Excesos de empatía y excesos de “distribución moral” que terminan construyendo una matriz depresiva que se manifiesta como un rasgo permanente de personalidad.

Moralizar es el proceso contrario a naturalizar y podemos definir la moralización -siguiendo a Paul Rozin- como la adquisición de cualidades morales por parte de objetos y actividades que previamente eran moralmente neutras. Un ejemplo de ello es la esclavitud.o el consumo de tabaco, actividades neutras antes del siglo XVII o XX pero que hoy han pasado a ser actividades inmorales tanto la una como la otra, mientras que consumir drogas es hoy una enfermedad, una forma de medicalizar o amoralizar (naturalizar).

El nicho que deja vacío una actividad naturalizada inmediatamente e socupado por otra actividad anteriormente neutra.

Los que compartimos una determinada cultura compartimos también valores morales, pero no todos los individuos participamos de igual modo en un sometimiento acrítico a los mismos, al fin y al cabo los valores morales son memes y se comportan como virus. Es por eso que existen transgresores incluso a los mandatos biológicos más implantados en nuestra especie: hay asesinos, ladrones y pederastas, claro pero existe un amplio consenso universal en torno a la idea de que robar, asesinar o violar niños son cosas malas y que se deben evitar.

Se deben evitar por cuestiones morales pues matar, robar o abusar de niños perturban gravemente a cohesión de los grupos y hacen desaparecer los incentivos para una vida cooperativa y laboriosa. Es decir socavan el eje de torsión de los intercambios humanos: la sociabilidad, la confianza y la cooperación. Son malos para el grupo luego son malos.

La mayor parte de nosotros estamos bien lejos de ese tipo de actividades porque las hemos internalizado, un proceso ex novo que cada persona tiene que llevar a cabo con las normas sociales. Algo que no nos viene de serie y que adquirimos a través del proceso de socialización.

Socializarse consiste en internalizar las reglas morales de una determinada cultura.

Ahora bien, no todos los individuos tienen la misma facilidad para identificarse (internalizar) estas normas. En los extremos de la curva están los que no son capaces de internalizar ninguna de ellas y los que, por el contrario, son hiper-internalizadores y operan casi siempre en overdrive moral, es decir son personas que se rigen por el principio del deber o bien enferman a consecuencia de un exceso de moralización.

Pero al margen de esta “especialización” existe otro problema añadido. Dado que la moralización es un proceso lo que hemos de esperar es que los valores cambien muy deprisa sin dar tiempo a que la selección natural haga su trabajo, es decir para que se produzca una selección de valores adaptativos,  para lo que necesita de algunas generaciones. Hoy la velocidad con la que las sociedades cambian de opinión respecto a lo que es moral o inmoral generan importantes dosis de conflicto entre los humanos. Por ejemplo no existe un consenso universal sobre el trato que damos a los animales, baste con observar los diferentes criterios que existen entre los ciudadanos de Tordesillas y los animalistas.

Y que explica mucho sobre los procesos de moralización. Los defensores de una moral para los animales dividen el mundo -sin saberlo quizá- en un nosotros-ellos. Nosotros cargados de razones de superioridad moral y ellos herejes antidiluvianos que han de ser sometidos a la fuerza a la buena nueva. Una moral que trata de imponerse a la fuerza huele mucho a precepto divino.

Una de las consecuencias que tienen los procesos de moralización es que arrastran las condenas bíblicas de las religiones tradicionales y con ellas las ideas de castigo y de exclusión. No es posible moralizar sin separar el mundo en buenos y malos y esas son las principales secuelas de la moralización.

Moralización y moralidad no son pues la misma cosa, pues no puede haber moralización sin amoralización o naturalización de ciertas conductas. La moralización implica un desplazamiento, una búsqueda de nuevos nichos donde colgar las prohibiciones y los tabúes que los hombres seamos capaces de inventar para reemplazar a los antiguos.

Afortunadamente no todas las ideas morales sobrevivirán y no lo harán precisamente porque no resultan adaptativas para la especie humana en general.

Pero para nuestra degracia y tal como decia Chesterton, “desde que el hombre no cree en Dios, cree ya en cualquier cosa”.

 

Prometeo, el fuego y los pirómanos

bachelard

En la llama misma el tiempo se pone a velar (Bachelard)

Escribo este articulo aun en Agosto, un Agosto donde los incendios provocados han sido especialmente frecuentes y devastadores, destacando sobre todo los de Artana en Castellón y los de Galicia.

Alguien me preguntó si la piromanía es una enfermedad mental y he estado reflexionando sobre esta curiosa y criminal forma de proceder de algunos individuos y he tratado de recordar dónde está clasificada en los manuales operativos esta tendencia. Segun el DSM se trata de una variante de un trastorno de control de los impulsos, algo asi como que el individuo sufre el extraño impulso de quemar un bosque y por alguna razón no es capaz de inhibir tal pulsión y termina llevándola a cabo sin importarle el daño ecológico que causa o el daño incluso personal que puede llegar a causar a los vecinos que viven cerca de las llamas. Un daño que se parece mucho al genocidio y al terrorismo solo que en este caso, la mayor parte de las veces se lleva a cabo contra los árboles, esos que nos sirven a todos para respirar.

Las preguntas que suelen hacerse sobre esta cuestión, son las siguientes ¿Son los pirómanos enfermos mentales?¿Qué buscan los individuos cuando prenden fuego a un bosque?¿Se trata de intereses oscuros cuyos objetivos no son conocidos por la opinión publica?

Para empezar diré que una cosa es ser un pirómano y otra cosa es ser un incendiario. En este segundo caso el autor busca una venganza impersonal o un beneficio personal, otras veces -quizá la mayor parte de ellos- son simples negligencias y en otras ocasiones se trata de enfermos mentales entre los que hay que contar a los débiles mentales que además consumen drogas o que tienen una psicosis crónica comórbida sin tratar. Pero existe un pequeña parte de los incendios donde no es posible encontrar esta relación como por ejemplo sucede con esta mujer. ¿Qué buscaba esta mujer incendiando media Galicia con velas perfumadas?

Esquirol y las monomanías.-

Esquirol fue uno de esos psiquiatras clásicos que vivieron en un momento histórico excepcional, el siglo XIX y ese lugar Paris, el centro del mundo en aquella época en que el Antiguo y el Nuevo régimen se batian no sólo en el terreno de la politica trono/altar contra Republica/ciudadania, sino tambien en el mundo de las ideas: el naturalismo de Condillac peleaba con las ideas teológicas que invocaban causas sobrenaturales para las enfermedades mentales.

Esquirol fue el primer médico que intentó una nosografia natural de las enfermedades mentales y aun sin saber nada de sus causas se atrevió a llevar adelante una clasificación. En ella cabe destacar su idea de monomanía.

Para Esquirol la monomania es un tipo de paranoia en la que el paciente sólo puede pensar en una idea o tipo de ideas. Una idea que toma el mando de la motivación en todo el campo de la conciencia. Asi, describió un grupo de enfermedades mentales -según él-que seguian esta dirección, asi describió la ninfomanía, la cleptomanía, la dipsomanía, la lipemanía (actual depresión) la piromanía y otras. La idea fundamental que preside esta clasificación es la de que estas enfermedades pueden darse de forma independiente, sin comorbilidad con las grandes psicosis. Asi una persona que padeciera manía por robar padecería de cleptomanía que sería en sí misma la enfermedad a tratar con independencia de que el resto de la personalidad estuviera sana.

Lógicamente el naturalismo de Esquirol le hizo perder de vista que muchas de estas “manías” no representaban enfermedades mentales “per se“, sino inclinaciones morales, y más allá de generar un gran desbarajuste entre los jueces sus ideas han sido superadas ya. Hoy no consideramos que el robo o el homicidio sean enfermedades mentales sino condiciones humanas distintas de las que nos ocupamos los psiquiatras.

Sin embargo de sus clasificaciónes nos han quedado algunas prendas, por ejemplo la cleptomania (el robo por motivos no económicos) sigue considerándose una enfermedad mental, la dipsomanía (el alcoholismo episódico) ha pasado a considerarse una adicción y la piromanía ha sido absorbida por las patologías que le son comórbidas (psicosis y retraso mental).

Sin embargo la piromanía pura (en ausencia de enfermedad mental o como pulsión independiente) existe.

Psicoanálisis del fuego.-

Cuando yo era un niño y aun se vivía -en entornos rurales- en aquellas casa con corral y chimenea y aun no habia televisión ni wifi, las veladas después de cenar transcurrian cerca del fuego y de ahi viene la palabra “velada” aunque ya existiera la luz eléctrica. No vale la pena decir que en el fuego hay algo fascinante y cuya contemplación representaba en aquel entonces un espectáculo como hoy es cualquier espacio televisivo. Era algo en lo que participaba toda la familia, conversar, mirar el fuego y domesticar sus llamas.

A los niños nos prohibían acercarnos demasiado y teníamos prohibido también alimentarlo con ramitas secas. La prohibición venia siempre de los mayores y nos amenazaban con:

“No juegues con el fuego o te harás pipi en la cama”.

Años más tarde supe que Sigmund Freud habia escrito en su “Intepretación de los sueños” esa misma frase. ¿Como lo sabía mi abuela si ella nunca leyó a Freud?

Es la primera vez que alguien que no era mi abuela aceptaba la idea de que existía una relación entre “jugar con fuego” y la enuresis. Pues en las mismas palabras de Freud:

“El placer de encender fuego está precisamente en la capacidad de apagarlo”

Al leer esta frase comprendí la dicotomía bombero/pirómano, la dualidad.

Probablemente los homínidos se encontraron con el fuego por casualidad, quizá como resultado de un incendio casual causado por un rayo. Podemos imaginar la sorpresa de aquellos hombres primitivos al encontrarse con ese “objeto” que quema, se extiende pero que no puede capturarse o llevarse en brazos como cualquier otro objeto o animal. Obviamente tardarian mucho tiempo en aprender a domesticarlo, pues el fuego ha de alimentarse para que no se extinga y sobre todo precisa de una cierta tecnología para poderse encender “ex novo”. El dominio del fuego supuso un hito en la evolución de nuestra especie pues nos permitió no solo cocinar los alimentos, sino calentarnos en entornos frios y ahuyentar a las fieras. Es posible asegurar que el dominio de las tecnologias ígneas cambió nuestro cerebro para siempre y aceleró la revolución cognitiva. El sapiens no sería sapiens sin la cocina, fue así como abandonamos la carroña y lo crudo y le hicimos de paso un gran favor a nuestro sistema digestivo del que se aprovechó nuestro cerebro.

Pero hay otro aspecto más allá del puramente evolutivo que me gustaria añadir a propósito del fuego: me refiero a la relación entre el fuego y la excitación sexual. Y otra cuestión: agua y fuego son contrarios, antagónicos. No pueden existir conjuntamente, el agua extingue el fuego pero el fuego hace hervir al agua. Vale la pena decir ahora que Nirvana significa “extinguir el fuego” en este caso Siddartha se referia al fuego del deseo, origen -según él- de todos los malestares del hombre. Extinguir el fuego es pues el propósito no solo de bomberos/pirómanos sino tambien un propósito religioso, mistico o espiritual.

Decir agua es lo mismo que decir orina. Es interesante señalar que el pene es un órgano tan curioso que de él sale orina al tiempo que tambien es capaz de engendrar niños. ¿Cómo es posible esta hazaña?

Es capaz de las dos cosas pero no al mismo tiempo, un pene en erección no puede orinar y si lo hace perderá inmediatamente la erección. Lo que es lo mismo que decir que la excitación sexual es incompatible con la emisión de orina (en el hombre). El hombre inhibe involuntariamente su micción durante el coito. Lo que es lo mismo que decir que el hombre dispone de agua para apagar su fuego, algo que hacemos todas las mañanas cuando nos despertamos, si bien las erecciones espontáneas matutinas son la señal que nos lleva a orinar, nótese la ambigüedad.

Fue asi que Freud enunció que  la enuresis está relacionada con la excitación sexual precoz.

La conquista del fuego estaria relacionada con la evitación -la renuncia – a su extinción. No es de extrañar tampoco que en ciertas culturas esté prohibido orinar sobre el fuego (Freud 1932).

Prometeo, el mito.-

Según el mito griego,fue Prometeo quien trajo el fuego a los hombres. Prometeo era un titán, es decir estaba a medio camino entre los dioses , con quien tenia linea directa y los hombres y cometió un crimen de lesa majestad: robar el fuego de los dioses para darselo a los hombres.

Las relaciones entre los dioses olímpicos y los hombres eran bastante distintas a las relaciones que mantenemos con el Dios monoteista -en el que creamos o no- ha modelado nuestra relación con lo oculto.

Los dioses griegos, necesitaban continuas ofrendas y muestras de agradecimiento por parte de los hombres para serles favorables. las relaciones entre dioses y hombres eran relaciones mercantiles y la dificultad de los humanos consistia en averiguar a qué Dios del panteón debian de honrar cuando la cosas salían según sus planes o a quién apaciguar cuando las cosas se torcian. Y por alguna razón a los dioses les gustaba mantener a los humanos en la precariedad.

Es por eso que el robo del fuego por parte de Prometeo -el padre de la humanidad- emparentado con la figura de Jesucristo fue considerada un sacrilegio y los dioses tomaron medidas contra él.

El hallazgo y la domesticación del fuego es en el mito la adquisición de un conocimiento sagrado.

La triada homicida.-

Aunque no todos los especialistas están de acuerdo McDonald, un psiquiatra neozelandés acuñó en 1963 lo que llamó la tríada homicida que incluia:

1.- Antecedentes de enuresis infantil

2.- Piromania.

3.-Antecedentes de maltrato a animales.

Según McDonald estos antecedentes se encuentran en muchos asesinos en serie que él mismo estudió y se complementa con la triada oscura: narcisismo, psicopatía y maquiavelismo. Pero es a Mc Donald a quien le corresponde el mérito de haber relacionado -desde fuera del psicoanálisis- a la enuresis y la piromanía.

¿Que es la piromanía?

Muy probablemente la piromanía represente a un cluster de conductas bien ensambladas en nuestro inconsciente y que contenga elementos tanto evolutivos como de psicologia personal. Probablemente se trate de un estado disociativo, una especie de estado de trance durante el cual ciertos individuos llevan a cabo el ataquea e los bosques como una forma de obetener tranquilización cuando se encuentran sometidos a una alta tensión emocional y que el fuego sea una forma de descargar como sucede en los cleptómanos o los dipsómanos: formas de conseguir ese estado de analgesia y anestesia que llamamos disociación.

Es la disociación la que termina con el malestar del mismo modo que el agua apaga el fuego.

Bibliografía.-

Sigmund Freud. Sobre la conquista del fuego.

 

Macdonald, John M. (August 1963). “The threat to kill”. Am J Psychiatry. 120 (2): 125–130.