Las 4 Españas

4 españas

Los estudios sociológicos se pusieron de moda para predecir los resultados de las elecciones y desde entonces los investigadores han tratado de describir perfiles de votantes siendo el nivel de ingresos la variable clásica sobre lo que se han basado estos estudios, una división tosca del mundo entre ricos y pobres. Se suponía que los ricos votaban a la derecha y los pobres a la izquierda. Naturalmente los pobres eran los obreros y los ricos la clase acomodada, esa que vivía de rentas o de profesiones más o menos liberales.

Pero hoy la cosa ya no está tan clara debido a la fragmentación y la atomización que han sufrido nuestras sociedades. La clase obrera pareciera haber desaparecido y en su lugar ha amanecido una clase de parado de alto voltaje de indignación que no ha logrado todavía encontrar trabajo, al menos que corresponda a su titulación.

Fue leyendo este articulo de Ramon Gonzalez como comencé a gestar este post. La idea del articulo es que la brecha actual -postcrisis- ya no es de ingresos, sino generacional. Para ello describe cuatro tipologías descritas en el libro de Belen Barriero (que es la lectura que el articulista nos aconseja) y donde el lector hallará explicaciones a estas 4 Españas que vienen a desmentir la idea de Machado de que una de las dos iba a helarnos el corazón. Al parecer hay más razones para temer esa congelación, con la aparición de estos cuatro tipos: digitales, analógicos, acomodados y empobrecidos.

Pero a mi se me ocurrió leyendo el citado artículo que en realidad la mayor brecha no es tanto digital, de ingresos o generacional sino sexual, entiéndase “reproductiva”. En realidad lo que nos diferencia a los humanos europeos de hoy no es tanto lo que ganamos o la edad que tenemos sino las expectativas que tenemos respecto al futuro, es por eso que me pareció tomar la metodología etológica como guía comprensiva del mundo en que vivimos, las variables criticas suelen estar escondidas allí donde nadie miró y es por eso que me puse las gafas de naturalista.

Los alfa.-

Lo que caracteriza a los alfa es su alto valor de pareja y no tanto los ingresos que tienen, tampoco su edad. No hay que confundirlos con los ricos que es una abstracción poderosa emocionalmente pero muy contraintuitiva. Se puede ser alfa por el dinero desde luego pero también por la belleza, la fama, la inteligencia y también el ser un personaje televisivo, un artista de éxito, un deportista de élite, un personaje de la jet o un líder carismático.

El termino “valor de pareja” se debe a David Buss y el lector puede visitar este post donde hablé precisamente de la precariedad del mercado de parejas, una precariedad que no alcanza a los alfa que son ese tanto por ciento que no pueden quejarse de su éxito sexual.

El término ” valor de la pareja” , es algo que no gusta demasiado a la gente en general que rechaza el termino al hacerlo equivalente al de precio. Valor no es igual a precio pero incluso en términos evolutivos la palabra “valor” no coincide con nuestra interpretación actual, valor se refiere al valor de fitness, se trata de un variable cuantitativa que se mide en puntos evolutivos no en logros sociales o económicos.

Lo cierto es que el valor de pareja no se distribuye uniformemente. Contrariamente a los anhelos de igualdad, todas las personas simplemente no somos equivalentes en la moneda de la calidad de pareja. Algunos son extremadamente valiosos, fértiles, saludables, sexualmente atractivos, ricos en recursos, agradables y capaces de brindar con generosidad sus prestaciones. Son los alfa.

Pero aqui en este territorio la competencia para atraer a los compañeros más deseables es feroz. Por lo tanto, los más valiosos son escasos en comparación con los muchos que les desean. Las personas que tienen un alto valor de pareja parecen además tener éxito en la atracción de los socios más deseables. En una puntuación informal que se llevó a cabo entre estadounidenses, los 9s y 10s se emparejan con otro 9s y 10s. Y con la disminución del valor de la 8s a los 1, las personas deben bajar su mirada de apareamiento proporcionalmente. De lo contrario se produce una mayor probabilidad de rechazo y angustia psicológica. “Lo que quiero me lo niegan y lo que no quiero me lo dan” , decimos nosotros en plan castizo.

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Una hembra alfa de nuestro entorno

Dicho de otro modo, los alfa se emparejan entre ellos o con algunas personas beta que ascienden de rango cuando se emparejan con algún alfa. Los alfa practican la hipergamia y no es raro que acumulen tres o más matrimonios con un número de hijos superior a la media junto con un numero de parejas elevada más o menos pasajeras.

Los beta.-

Los beta somos el grueso de la población, los pagafantas del sistema. Los que corremos con los gastos del emparejamiento. Somos los que empleamos estrategias “dad” como estrategia de fondo. “Dad” significa papá y es el modelo de emparejamiento de las sociedades tradicionales donde el sexo es caro. En este post puede el lector profundizar en este tipo de estrategias de emparejamiento que se opone a la estrategia “cad” furtiva y errante.

Lo que caracteriza a los hombres beta es su característica de proveedores y lo que caracteriza a la mujer beta es su carga reproductiva que simultanea con las cargas del empleo y su trabajo dentro de la casa. El matrimonio beta es la pareja tradicional, esas parejas que trabajan ambos y que tienen dos hijos, la parejita. Su enemigo más importantes son las desavenencias y el estrés, el divorcio es letal para los beta, pues perjudica fuertemente a los hombres y les encadena a proveer una casa que ya no habitan dejándoles exánimes para construir otro nido. Para las mujeres beta su condena son los hijos y la cruel atadura de sus familias extensas.

Los beta están en regresión y son los más empobrecidos post crisis, son los que soportan una mayor carga fiscal, la clase media por así decir, aunque lo que caracteriza a los beta no es la clase social sino su creencia en cierto valores tradicionales y en cierto modo aquellos que viven con sentimientos de culpa las infidelidades e incluso el divorcio.

Los valores de clase media han sido los colchones de seguridad del sistema y uno de los puntos de apoyo: la familia ha resistido las embestidas de todas las crisis, pero las amenazas que se ciernen sobre ellos son demasiadas para no tenerlas en cuenta.

Los omega.-

Son los parias del sistema, pero en cierto modo también la reserva genética de la civilización dado que los beta son permeables por abajo y son ellos los que corren con los gastos reproductivos más intensos aun sin disponer de recursos. También son los que acumulan menores puntajes de “valor de pareja”. En este extremo de la distribución  están los omegas, tal vez menos saludables, con menos recursos materiales, o con rasgos de personalidad indeseables tales como la agresividad o la inestabilidad emocional que causan grandes perjuicios a las relaciones y a la calidad de vida. Por no hablar de enfermedades graves, invalidantes o enfermedades adictivas, tan frecuentes como el alcoholismo. También los maltratadores de pareja intima suelen ser omegas deprivados de sexo, deprivados de poder y que sueñan con ascender de rango o al menos emular a esos alfas que tanto les llaman la atención.

Sus estrategias reproductivas son similares a los beta pero pueden darse escarceos más o menos regulares en termino de “cad”. Lo que caracteriza a este perfil es que no comparten los valores de la clase media, por ejemplo invertir en la educación de los hijos, para ellos el dinero es para gastarlo en bienes de consumo, no ahorran ni piensan, en el futuro quizá porque no creen en él.

El lector que haya llegado hasta aquí es casi seguro que se haya ubicado ya en alguno de esos grupos o perfiles, teniendo en cuenta que estos compartimentos no son estancos y que una familia o individuo puede transitar de un bloque al otro en función de la suerte y los avatares de la vida. Lo importante son los valores morales y por supuesto el valor de la pareja: los guapos y las guapas tienen el camino más fácil si bien no pueden garantizarse un futuro de certidumbre solo con la belleza. Ya sabemos que un individuo puede estar hoy a todas horas en TV cobrando royalties y el año que viene desaparecer.

Volviendo ahora a la sociología, creo que podemos adivinar por donde irá el voto de cada cual en las elecciones, siempre y cuando se permita una cierta desviación típica en esa consideración, pero a mi juicio lo que falta en este esquema es la cuarta fuerza.

La cuarta fuerza.-

La cuarta fuerza es la que está compuesta por mujeres jóvenes, fértiles, educadas, competentes, universitarias que han logrado un alto estatus profesional y se han liberado, por así decir de la tutela de padres y los hombres en general. No necesitan proveedores, porque ellas mismas se bastan para subsistir, aunque en realidad estas mujeres no están contra los hombres sino contra los niños. Se trata de aquellas mujeres beta que han logrado liberarse de la cruel atadura y han apostado por el sexo a corto plazo (hipergamia) o la monogamia sucesiva y por supuesto por la infertilidad.  Son las que abaratan el sexo y llevan a los hombres hacia su paroxismo de holgazaneria.

Son estas mujeres las que dictan las políticas de Estado sobre casi todo, son feministas y votan progresista, léase socialdemócrata. Son el grupo social con más influencia en estos momentos en Europa, son las que deciden unas elecciones, llevando al voto a su ascua, que no es otro sino seguir manteniendo su poder e influencia y sobre todo esa concepción grácil y emotivista que caracteriza a lo femenino, es el auge del animalismo, del veganismo y de la anorexia mental. Es el predominio de la emoción y de los buenos sentimientos. Es la victoria de la ginecocracia y de los valores matrifocales.

Pero en el pecado está la penitencia porque ¿de qué sirve tener éxito sino no va acompañado del éxito reproductivo?

Usted puede vivir 100 años con buena salud, puede ser poseedor de un magnífico cerebro y haber tenido éxito en su vida profesional pero si no se reproduce, todas esos éxitos van a perderse en el limbo de los justos. El fitness es un concepto etológico de importancia capital pues combina la supervivencia con la reproducción, el fitness es por definición inclusivo, sin sobrevivir no hay reproducción pero sin reproducción la supervivencia es superflua.

La demografía y la política están en manos de esta cuarta fuerza pero en su fortaleza se esconde precisamente nuestra debilidad, la de todos.

Nosotros los “baby boomers”

Baby boom es el concepto informal con el que se conoce a los que nacimos en la década entre 1947 y 1957 aproximadamente, es decir a la explosión de nacimientos que hubo después de la segunda guerra mundial. Aquellos que alcanzamos la mayoría de edad hacia 1968 coincidiendo con la revolución de mayo de aquel año y que también se conoce como la generación del 68.

Desde entonces no ha habido en Europa otro baby boom y la demografia no ha hecho sino descender.Este post es un homenaje a todos los babyboomers que hoy ya son, somos jubilados.

En un post anterior ya hablé de las características de personalidad de esta generación pero me gustaría volver ahora sobre qué significaba la libertad para nosotros  comparándola con el vacío que hoy podemos observar en la generaciones que nos sucedieron, más amplificadas si cabe con esa otra que ha venido en llamarse millenials.

Ken Wilber describió la patología de nuestra generación, esa que inventó o reeditó el narcisismo, le llamó boomeritis a esta especie de infección memética:

Para Wilber la “boomeritis” es el principal obstáculo para alcanzar el pensamiento de segundo nivel, es decir aquel estado de expansión de la conciencia -una expansión que se realiza en espiral- según la teoría de la “dinámica espiral” propiciada por Clare Graves que representaría el alcanzar un estado tal de elevación que superara las contradicciones y antagonismos propios del pensamiento egocéntrico que caracterizaría el primer nivel.

Pero la boomeritis no aqueja solamente a mi generación porque el narcisismo-egocentrismo es desde el punto de vista evolutivo muy potente: representa algo asi como el muy adaptativo “sálvese quien pueda” que seguramente ha producido grandes servicios a nuestra especie. Despegar de él no es cosa fácil sobre todo en un mundo donde el lucro y los rendimientos personales seguidos de premio o de recompensa son los ídolos en los que creen la mayor parte de la población infectada.

Sin contar con el hecho psicológico de que primero tenemos que diferenciarnos para más tarde integrarnos. Muchos de mi generación lograron el primer objetivo pero no el segundo, debe ser por eso que la mayoria de mi generación terminó apuntándose al PSOE.

Nosotros entendíamos la libertad como una forma de librarnos de las coerciones que procedían tanto de nuestros padres, como de la religión y en menor medida del Estado. Eran los padres los que nos prohibían, los que nos exigían, los que nos mantenían bien atados a la costumbre. Liberarnos de esa coerción paterna era para nosotros la libertad. Vale la pena detenerse un momento sobre esta cuestión. En aquella época los padres no nos dejaban hacer casi nada, ni viajar, ni salir de noche, ni por supuesto beber alcohol. Solo podíamos estudiar y ejercitar algún deporte, las salidas estaban contabilizadas y vigiladas, la hora de vuelta a casa era sagrada y no había lugar para la transgresión. La situación de las chicas era aun peor, condenadas a una castidad perpetua que se prolongaba en la nuestra y a una invisibilidad manifiesta. Las transgresoras eran vistas como chabacanas, flojas, y fáciles: eran así estigmatizadas y sacadas a empujones de la socialización bien entendida.

Fue en el 68 en Paris donde tuvo lugar la ruptura con el padre, el mundo no volvió a ser el mismo, fue en las barricadas donde tuvimos nuestras primeras experiencias sexuales completas con aquellas heroínas hegelianas más bien enloquecidas que buscaban la playa bajo los adoquines. Alcanzamos esa libertad que añorábamos de forma paulatina, la píldora antibaby salió en nuestra ayuda y la minifalda puso el resto. Lo que queríamos era follar y follar sin compromiso, y follar con todas no con la amiga de turno, algunos lo consiguieron sobre todo los alfa del movimiento, esos que se colocaron en algún sitio gubernamental y que la nómina amordazó.

Beatles y la psicodelia, Rolling Stones,  Kinks, Erick Clapton y sus bandas, Steve Winwood, The Who, King Crimson, Yes, era la música que oíamos, la mejor música que se ha hecho en todas las épocas apareció en esa generación mal follada, no es de extrañar. Freud habló de sublimación, ese mecanismo que convierte la pulsión sexual en obra de arte y si a eso le juntamos el trauma generacional que supuso la guerra con embazadas solteras o viudas ya tenemos el cóctel necesario para entender ese fenómeno de explosión de talentos. Y Freud era la lectura de cabecera de mi generación como Poe, Lovecraft, Brabdury, Desmond Morris o Marcuse con aquel ensayo “Eros y civilización” tan freudiano que venia a enfrentar definitivamente la satisfacción erótica con el orden civilizatorio. La creencia en el buen salvaje fue la consecuencia de aquellas lecturas: regresar a la naturaleza era la mejor forma de escapar de las coerciones culturales, esa fue la elección de los que entonces llamábamos hippyes o “progres”, unos personajes que Houellebecq describe tan bien en sus novelas

Pero todo tiene su parte trágica, y esta ganancia de libertad basada en lo sexual tuvo consecuencias imprevisibles en el imaginario humano: la principal consecuencia es la atomización de lo imaginario. Ahora tenemos libertad, al menos aquella libertad que soñábamos pero las cosas parecen haber ido a peor.

La revolución sexual trajo algunos efectos adversos:

El término revolución sexual se refiere a una serie de profundos cambios sociales que implicaron a las actitudes, expectativas, relaciones entre los sexos y costumbres realizadas en la mayor parte del mundo occidental en la década de 1960-1970 y que se superpone a ciertos movimientos conocidos como contracultura (el movimiento hippie) asi como a movimientos políticos relacionados con la revolución del Mayo de 1968 llevada a cabo sobre todo en Paris, una revolución contra el padre o la autoridad según algunos autores. La guerra de Vietnam, el consumo de drogas, la aparición del feminismo y el amor libre ocupan el trasfondo de este movimiento que efectivamente cambió el mundo, pero no en el sentido que esperábamos.

Sin embargo el movimiento que conocemos como revolución sexual tuvo una causa y dos efectos que pueden estudiarse juntos como movilizadores de la sociedad,  son estos tres:

  • La contracepción.
  • La incorporación de la mujer al mundo del trabajo.
  • La fragmentación de la familia extensa y la emancipación de la nuclear.

La contracepción es la tecnología que permitió a las mujeres elegir el momento, el cómo, con quién y cuando quedar embarazadas, mientras se multiplicaban los contactos sexuales previos al matrimonio o al compromiso reproductivo, dicho de otro modo, la contracepción es la que permitió multiplicar los contactos sexuales sin el peaje del embarazo que hasta los años 60 era la regla.

El paso al compromiso reproductivo sufrió un enorme retraso lo que dio lugar a un descenso de la natalidad que hoy consideramos en algunos paises ya más que preocupante al tiempo que se introdujeron -paradójicamente- también otras libertades como la del aborto libre o casi libre que en toda Europa se ha consagrado como un principio de derechos femeninos elementales. Lo cierto es que al menos resulta contradictorio que en entornos de libertad y accesibilidad universal de contracepción hayan aumentado los abortos debidos a embarazos no deseados. Llamo la atención del lector sobre esta primera contradicción. No parece pues que la libertad contraceptiva haya llegado a todas las mujeres o bien que la contracepción por sí misma ha generado un efecto contrario al que se esperaba, embarazos no deseados.

Lo asimétrico de la contracepción es que se deja al control de la mujer la descendencia de los hombres, como veremos más abajo esta hegemonía femenina en cuanto a la voluntariedad de tener o no hijos y con quién tiene secuelas sociales.

Por otra parte la incorporación de la mujer al mundo del trabajo, no hubiera sido posible en una sociedad tradicional, fuere agricola o industrial, sencillamente en un mundo sin anticonceptivos la mujer no hubiera podido incorporarse de un modo tan generalizado no ya a los trabajos más devaluados o manuales sino a las carreras y estudios complejos que exigen mucha más postergación en la edad de tener el primer hijo. Naturalmente la familia se resintió, con independencia de aquellas mujeres que supieron acumular o retener apoyos familiares suficientes para ayudar en la crianza de los hijos, lo cierto es que la mayor parte de los hogares donde la mujer trabaja fuera de casa tienen unos estandares de vida mucho peores en tanto a presencia y calidad, cuidados de los niños y tiempo dedicado a sus miembros.

Pero lo más paradójico de esta incorporación de la mujer al mundo del trabajo y por tanto de la autosuficiencia económica es que ha dado a los hombres más oportunidades para financiarse una segunda esposa al abaratar -por asi decir- el despido.

La revolución sexual no tuvo los efectos que pretendíamos los jóvenes de entonces sino -tal y como podemos observar hoy- una fragmentación de las formas de vida que coexisten con bolsas de soledad, familas desestructuradas, anomia social, patología mental y sobre todo, otra cuestión que llama la atención: hogares monoparentales presididos por mujeres que viven solas, que tienen hijos a su cargo y con la ausencia de la figura paterna aunque esta vez no se trata de desaparecidos en combate. Y una consecuencia mas dramática y peligrosa: la disminución de la natalidad.

Me propuse llevar a cabo un pequeño estudio sobre mi entorno inmediato, para ello usé la finca donde vivo y aunque ya sé que esta forma de proceder carece de rigor estadístico, me permitió al menos pensar en algo que nunca antes había pensado. ¿Cuantas personas viven solas con o sin hijos en mi entorno más cercano?

De un total de 28 hogares esta es la distribución:

1.- Parejas con o sin hijos 16 hogares, el 57,1 %.

2.-Mujeres solas con o sin hijos 8 hogares, el 28,57%.

3.-Hombres solos, con o sin hijos, 4 hogares, el 14,28%

Lo importante es señalar que más de la mitad de los hogares (la mayoria) sigue mostrando la configuración tradicional, pero están emergiendo hogares de mujeres solas (y excluyo a las viudas) que tienen hijos a su cargo y trabajan fuera de casa. Por último la causa más importante de soledad entre estas mujeres es el divorcio, se trata sobre todo de mujeres separadas.

Con respecto a los hombres todos los que aparecen en la muestra son divorciados.

Dicho de otro modo: el divorcio parece ser -por encima de la viudedad- la causa más importante de vivir solos, tanto en hombres como en mujeres, aunque la frecuencia de “divorciados” parece ser más significativa en hombres.

Cad o dad.-

“Cad” y “dad” es la forma de llamar en inglés a dos estrategias sexuales de apareamiento en humanos y que implican tanto a los hombres como a las mujeres. “Dad” en inglés significa “papá” de modo que la estrategia “papá” representa el emparejamiento monógamo tradicional (biparental), mientras que la estrategia “cad” viene a referirse a la promiscuidad sexual, con o sin compromisos reproductivos tanto en hombres como en mujeres.

De manera que podemos decir que las sociedades avanzadas, occidentales y opulentas, donde los controles sociales acerca de la sexualidad son débiles son estrategias “cad”, mientras que las sociedades tradicionales con cerrazón sexual, ordenadas y pulcras representan estrategias “dad”.

Vamos ahora a obervar un fenómeno concreto: la tasa reproductiva de hombres y mujeres en una sociedad u otra. Es sabido que desde el punto de vista evolutivo las mujeres en todos los tiempos se reproducen más que los hombres (el éxito reproductivo de las mujeres es superior al de los hombres), Baumeister (2007) ha publicado ciertos porcentajes abrumadores a este respecto, pero lo que interesa señalar es que el éxito reproductivo de las mujeres es el doble que el de los hombres, pero ahora vamos a ver las consecuencias sobre esta variable respecto a las sociedades “cad” y “dad”.

libertadsexual

 

Dicho de otra manera: a mi generación se le fue el asunto de las manos.

 

Buscar playas donde no las hay es mal asunto. Y la verdad es que la sexualidad es mejor que esté regulada si queremos que sea igualitaria.

 

Engagement

marisa

Marisa Salanova es una catedrática de psicología social de la Universidad Jaime I de Castellón, que recientemente estuvo dando una conferencia en el 61 Congreso de la Asociación española de Psiquiatría del niño y del adolescente (AENyA) que tuvo lugar en Castellón titulada precisamente así: “Engagement” que podríamos traducir como compromiso o conexión.

El engagement podría ser comprendido mejor si lo oponemos a otra cuestión relacionada: el burnout o “síndrome del quemado”. Posiblemente sabemos más de burnout que de engagement pues la psicología ha invertido mucho más recursos en investigar lo que funciona mal que aquello que funciona bien. De eso se ocupa la psicología positiva, precisamente el área de interés de Marisa Salanova.

Engaged es estar apasionadamente comprometido con el trabajo que uno realiza, disfrutar de él, implica vigor, dedicación y absorción, implica obtener placer y está basado en un concepto aristotélico de la felicidad: aquella que no se encuentra fijada al placer sino a los proyectos, los valores y al sentido de la vida. A las fortalezas de cada cual, hablamos entonces de una felicidad o pasión eudeimónica. Un bien estar que tiene que ver con la conexión a los propios valores y habilidades y no tanto enfocada a los resultados o los beneficios individuales.

Hablamos entonces de personas engaged o equipos engaged, también de instituciones engaged o bien como dice Salanova: organizaciones saludables. Ese lugar donde todos nosotros quisiéramos trabajar.

Entornos que favorecen el engagement o como lograr que su organización sea saludable.-

1.- El liderazgo positivo es aquel que se especializa en mejorar a las personas y atender sus necesidades emocionales y no tanto a controlar, vigilar o mandar. Una de las características de los líderes positivos es que son transformacionales y no tanto autoritarios. El líder es necesario pero el “amo” es un producto medieval, el capataz una función siniestra de la revolución industrial primigenia, el jefe, una antigualla del XX. Nadie trabaja con pasión si está sintiendo que trabaja para otro y que no participa del reparto de los bienes que acumula su trabajo. Por eso suele decirse que el mejor líder es el que no se nota, está ahi, como referencia y es además un catalizador.

Funciones del catalizador o líder positivo.-

-propicia y facilita.
-empodera y responsabiliza.
-enseña a pensar.
-resuelve problemas.
-siembra ideas y plantea preguntas que impulsan la conciencia hacia niveles de definición superiores.
-genera focos de liderazgo a su alrededor, legitima, descentraliza y delega.
-atiende más de un nivel de definición por vez e integra opiniones diferentes.
-no atiende objetivos sino a pequeñas decisiones sensatas.
-trabaja localmente y en red.
-sabe que ninguna decisión es definitiva pero todas son necesarias.
-carece de planes para arreglar el mundo.

2.-Naturalmente las organizaciones saludables precisan también de recursos, la inversión en recursos es necesaria para construir equipos engaged. En la miseria o los recortes es difícil encontrar los recursos necesarios para transformar una organización basada en la competitividad, la lucha contra la toxicidad de los jefes o el malhumor de los compañeros. La ausencia de recursos “quema” la organización del mismo modo que el burnout individual puede definirse como el resultado de exigencias mayores que los recursos individuales. Hoy sabemos que una de las causas de “estar quemado” es no disponer de formación suficiente para lidiar con problemas usualmente complejos, también el no conocer el destino de los propios esfuerzos o el no sentirse valorado por la organización y los jefes. Los recursos han de ser adecuados a fin de propiciar esos entornos que llamamos “love companion”, es decir el cariño y apoyo entre todos los miembros del equipo: la existencia de buen rollo.

3.- Los individuos han de tener oportunidades de aprendizaje, control sobre su trabajo y variedad a fin de no atrincherarse en el “síndrome del funcionario”, bien conocido nuestro y que consiste en esa manera de percibir el trabajo como una condena (de 8 a 3) y que procede de la idea -en cierto modo falsa-, de que necesitamos trabajar para pagarnos nuestras necesidades. Para el “funcionario”, el trabajo no es central en su vida sino una dura tarea que hay que cumplir acogiéndose a todas las oportunidades para dejar de estar en cuanto sea posible.

Sin generosidad, responsabilidad, optimismo y amabilidad individual no hay manera de que una organización progrese hacia ninguna parte pues sus usuarios acabarán contagiándose de esta manera de proceder deshumanizada: hay que saber que tanto el engagement, como el burnout o el “síndrome del funcionario” se contagian.

No hay que confundir el engagement con la adicción al trabajo (workaolic). La adicción al trabajo es una manera de obturar otras dificultades personales y no genera engagement en los equipos sino ansiedad y culpa. El individuo trabaja porque no puede parar de hacerlo sin tener un buen bajón de autoestima y cierto síndrome de abstinencia.

La atracción de talento y el mentoring son otras dos formas de conseguir organizaciones saludables y conseguir además que aquellos que hemos captado no se vayan con otra organización a la menor dificultad. Fidelizar los recursos humanos es tan importante como fidelizar a los clientes, usuarios o pacientes.

engaged

Naturalmente el engaged es un compromiso, de manera que hay que terminar diciendo que -salvo excepciones- son las organizaciones las que malgastan los recursos humanos disponibles y que la mala organización es la responsable de que las cosas no funcionen. las personas concretas tienen una responsabilidad limitada y el futuro además está orientado en la dirección de que los empleos innecesarios terminarán siendo absorbidos por las máquinas. De modo que es posible predecir que el futuro será engaged o no será de ninguna otra forma.

Enamórate de tu trabajo o confórmate con ser un excedente laboral.

Marisa Salanova tiene una web donde ha desarrollado un Hospital Optimista y podeis pedirle cita para que os arregle vuestra organización.

Mi testamento psiquiátrico (extended)

El pasado dia 2 de Junio tuvo lugar una cena de despedida a mi persona con motivo de mi jubilación forzosa, en ella conté algunas cosas a modo de despedida (testamento) que me gustaría ahora dejar por escrito de un modo más largo de lo que hice en mi intervención oral. Es ésta:

Queridos amigos y compañeros:

Lo primero que quiero decir es que os agradezco a todos vuestra presencia aquí, no solo es un acto de amor sino de higiene mental. Las transiciones de la vida hay que hacerlas mediante un ritual, así sucede con las comuniones, los bautizos, las bodas y los funerales, sin ritual nuestro cerebro -que es tonto- no se enteraría de lo que sucede más que de un modo cognitivo pero no mediante ese código de conducta que precisa rituales y demostraciones, ese lugar donde los símbolos nos apresan y podemos fluir. Y un ritual exige un discurso, es éste:

Cuando pensaba en qué decir esta noche se me ocurrieron tres modelos, el primero es -como hace casi todo el mundo-, una especie de historia sentimental de mi pasado, de mis padres, novias, amantes, una justificación de la vocación que en mi caso despertó a los 14 después de leer un libro -que no entendí- y que se llamaba “Introducción al psicoanálisis” de Freud. Que no entendí pero que era un regalo procedente de uno de esos amigos del alma que tanto nos influyen en la vida y que siempre desaparecen prematuramente. Mi segundo guión hubiera estado relacionado con mi historia en ese Hospital Provincial de Castellón, en el que lo fui todo: medico interno, adjunto de psiquiatría, medico de guardia, Director gerente y últimamente jefe de servicio de Salud mental, pero no me gustó porque necesariamente hubiera tenido que hablar de política, politiqueos, traiciones, persecuciones, exilios y venganzas, de modo que elegí como tema el futuro de nuestra especialidad, la Psiquiatría.

Digo “Psiquiatría” y no “Salud mental” porque me parece que este término y como diré más abajo es uno de los errores más graves de banalización que se han cometido con nuestra especialidad. No hay salud mental porque nosotros los profesionales no nos dedicamos a promover la salud de nadie sino a atajar las enfermedades con los medios de que disponemos y a modificar su curso -usualmente maligno- de las enfermedades mentales más graves, así como a rehabilitar a aquellos que han quedado con secuelas. Lo mismo sucede en Medicina: los médicos no alargan la vida media de la población porque nos proporcionen salud sino porque hemos sido capaces de atajar las causas de mortalidad precoces como las enfermedades infecciosas, la mortalidad infantil y puerperal o los accidentes con graves daños.

Por otra parte en nuestra especialidad, lo que llamamos salud se confunde con la palabra “bienestar” y “felicidad”, la misma OMS define así la salud. De modo que cuando hablamos de salud mental no sabemos de qué estamos hablando. La psiquiatría no emergió para procurar salud sino para identificar qué cosa eran enfermedades y qué cosa no eran sino “formas de ser”, de modo que el término “salud mental” no es más que una falacia.

Yo he atravesado tres siglos en la organización de nuestra especialidad aunque solo he trabajado 41 años: la era manicomial, la era “progre” (que ahora vuelve) y la era DSM. Las tres epistemologías han fracasado, si bien hemos aprendido algunas cosas de este periplo por las ideas del siglo XX.

En lo que existe un consenso universal es que los manicomios, frenopáticos u Hospitales psiquiátricos eran instituciones alienantes y totalitarias y había que acabar con ellos. Uno entraba en uno de esos antros, mediante una orden gubernativa (Ley de la República de 1931) pero no sabía como salir. El manicomio era como una cárcel pero sin condena, el condenado no sabia ni siquiera de que se le acusaba como en la novela de Kafka.

Eran finales de los años 70 y comienzos de los 80, la antipsiquiatría -una ideología radical que negaba la enfermedad mental- tenia muchos seguidores en España, era hegemónica fuera de la Universidad y fueron estas ideas radicales las que lograron imponer una revisión de eso que se llamaban “manicomios”. Sin la antipsiquiatría no hubiéramos sido capaces de cerrar esas instituciones, si bien las ideas radicales nunca consiguen lo que se proponen, pues inmediatamente surge una reacción, un revisionismo. La antipsiquiátria era un movimiento populista similar al “Podemos” actual en el campo de la política. No tenían razón pero les asistían muchas razones.

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Por eso surgió la antítesis: “la Comisión Espino”, fue una comisión ministerial nombrada para arreglar el desaguisado y cerrar los manicomios. La llamada informalmente  “comisión Espino” tuvo sobre todo dos grandes ideas: la creación de unidades de hospitalización psiquiátrica en todos los hospitales generales (UHB) que nacían para homologar a la Psiquiatria con el resto de especialidades bajo el paradigma de la brevedad del internamiento y la creación de una red de unidades ambulatorias de salud mental (USMs) dispersas por el territorio que en teoría deberían haberse cargo de estos pacientes dados de alta desde las UHB. Se pensó también en unidades a medio camino que nunca se desarrollaron.

Como todos los proyectos y leyes que nacen sin presupuesto finalista, la reforma solo fue un “brindis al sol” en el fondo de la cuestión porque aunque es verdad que el estatuto de los enfermos mentales mejoró con su nueva ubicación en lugares ortodoxos como son los Hospitales en igualdad de condiciones con el resto de enfermos, lo cierto es que las USM fueron muy pronto bloqueadas por una multitud de demandas de psiquiatría menor que colapsaron sus plantillas. Unas plantillas que nunca llegaron a completarse por falta de recursos económicos y de desidia de los políticos que nunca abordaron el problema de frente y se limitaron a hacer política con los enfermos mentales, anunciando prioridades que nunca han coagulado en nada práctico.

Aunque la creación de UHB fue una buena idea en algunos aspectos y que mejoró sobre todo el estigma manicomial, lo cierto es que la mentalidad gerencial hospitalaria no está pensada para los enfermos mentales, el índice de rotación de las camas en nuestra especialidad es siempre más largo y oneroso que en cualquier especialidad, además nuestros pacientes no necesitan guardar cama como del resto de pacientes y es difícil mantenerlos en unidades cerradas y en algún caso abyectas y mal dotadas. Su ubicación en pisos altos es siempre un riesgo en nuestra especialidad y la ausencia de servicios intermedios ha hecho que el trasiego entre lo hospitalario y lo ambulatorio más que un escalón sea una grieta. Los enfermos más graves se pierden por esas grietas mientras las USMs siguen bloqueadas por problemas mentales espurios, problemas sociales, informes jurídicos y laborales y diversas adversidades de la vida.

No hay un observatorio mejor que una USM para ver como los individuos recurren a la Psiquiatría para resolver problemas que ni son psiquiátricos ni sanitarios. Y naturalmente la Psiquiatría no sirve para eso y la psicología tampoco. La mayor parte de la población buscan soluciones fáciles que no hacen sino menoscabar su resiliencia. Y no hay nada tan fácil como buscar una pastilla para dormir sino se duerme o en otra para estar relajado si uno está preocupado.

Vienen muy malos tiempos para la Psiquiatría, van a haber más recortes en el seno de una reforma inacabada, más patologías que atender y más pacientes graves resbalando por las grietas del sistema. Obviamente el crecimiento sostenible no existe: todo crecimiento es insostenible y si se aguanta es gracias, al déficit, la deuda y los impuestos.

Y si no podemos crecer eternamente no tenemos más remedio que repensar nuestra especialidad, repensar qué pacientes tienen enfermedades y qué pacientes no las tienen. No quiero decir que el sufrimiento mental no haya que atenderlo en algún lugar, lo que quiero decir es que los psiquiatras y sobre todo el sistema sanitario no tiene porqué recoger esos malestares. Habrá que repensar qué mecanismos intermedios hemos de inventar para que la gente desdichada tenga un espacio de atención y que esa atención no sea necesariamente psiquiátrica o médica, ni siquiera sanitaria.

Necesitamos una nueva nosología psiquiátrica que supere los DSMs generados bajo el auspicio de la industria y que defina y discrimine lo patológico de lo adaptativo. Necesitamos redimensionar la atención sanitaria que prestamos a los pacientes gravemente perturbados y necesitamos además recuperar a aquellos que hoy duermevelan en algún hospicio de Bienestar Social, un ministerio que ha de servir para lo que se pensó: para mejorar las condiciones de vida de las personas y no para inventar “manicomios” con otros nombres. Vale la pena señalar que a pesar de la Comisión Espino aun existen en España 8 CCAA que mantienen manicomios a los que se les ha cambiado el nombre pero siguen siendo lo que son: manicomios.

Lo que me lleva a hablar de un problema que aun no ha explotado pero que ya amenaza con hacerlo: me refiero a los recursos de tutela de niños y adolescentes que la administración atiende y cuya asistencia delega en lugares muy poco procedentes. No se trata de si son atendidos por monjas, frailes o personal funcionario: los centros de menores han de liquidarse de una vez e implementar políticas de tutela, familias de acogida o adopciones congruentes con lo que sabemos hoy de las teorías del apego y de la crianza. Hay que abordar de una vez una ley de adopciones que prioricen el bienestar de los niños y no tanto el de los padres biológicos o adoptantes.

La infancia- adolescencia es uno de los colectivos mas abandonados que tenemos en nuestro país, con leyes y reglamentos que parecen pensados para la beneficencia del siglo XIX y no tanto para un mundo donde ciertas evidencias se han hecho oir a pesar de la sordera con la que se han manejado. Me refiero a la evidencia del apego: sin respeto a las leyes del apego un niño hoy tiene todas las probabilidades de convertirse en un enfermo mental mañana.

Leí el otro dia un articulo que decía que en USA una de cada 4 niñas de 14 años presenta una depresión. No se si este dato es extrapolable a nuestro país, lo que es cierto es que si hay un hecho inexplicable desde el punto de vista de la epidemiología psiquiátrica que yo aprendí es que cada vez las enfermedades mentales severas son más frecuentes a una edad más precoz. Niños o niñas con trastorno bipolar a los 8 años no son hoy una rareza: lo que yo aprendí es que el trastorno bipolar era más bien una psicosis de la edad adulta mientras que la esquizofrenia era más frecuente en la juventud. ¿Qué ha sucedido para que esto sea así?¿Qué estamos haciendo mal?

La psiquiatría del futuro tendrá que abordar este problema de una vez y denunciar como ciertas ingenierías sociales interfieren con la salud de los niños: la sexualización precoz, la infantilización de los padres, las políticas de igualdad, la mercantilización de la vida, los escasos espacios de juego al aire libre, la alimentación deficitaria y la escasa presencia de los padres en el hogar son multicausas de un estado de cosas que no parecen independientes de una mente perversa que trata sin duda de socavar nuestra civilización y nuestra forma de vida. Obviamente será función de los psiquiatras denunciar estos hechos y ofrecer a la población ideas y conocimientos de la manera en cómo lidiar con estos conflictos que los padres mantienen con sus hijos.

Así y todo me parece que el futuro en el que vais a tratar de sobrevivir no me parece muy halagüeño, es por eso que no recomendé a mi hija que siguiera mis pasos en una profesión (e incluyo también a la psicología) que parece diseñada para seguir neutralizando un sistema que parece desmoronarse y no tanto con las ideas que me llevaron a ejercer esta profesión.

En mi caso, lo que quería era una respuesta a esta pregunta.

¿Qué hay en la mente de esta persona para actuar de este modo?

Muchas gracias a todos por vuestra atención y repito mi agradecimiento por vuestro amor.

Al fin y al cabo habeís venido aquí por amor

Lo unico que puede redimirnos.

Y para que veaís que también nos divertimos y todos juntos:

El sentimiento de injusticia

Venimos de serie cableados para sentir que somos víctimas de injusticias que no es lo mismo que suponer que nuestro sentido de la justicia es algo innato.

En este ya celebre experimento con monos capuchinos, los investigadores trataron de demostrar que estos simios detectan de un modo casi humano las desigualdades y que reaccionan frente a ellas con indignación.

Podeis ver en el anterior video como el capuchino que recibe el pepino se indigna cuando ve que el compañero recibe la uva, cosa que no hace si su compañero recibe el mismo alimento que él.

En mi opinión esto no demuestra que los simios (o los niños de corta edad) vengan con un sentido innato de la equidad sino que vienen con un instinto muy acusado de comparación y que se indignan solo cuando sienten que han salido perjudicados en el reparto. Naturalmente el mono favorecido no se siente en absoluto “culpable” de haberlo sido y se limita a disfrutar de su estatus.

Algo parecido pasa entre nosotros los humanos y cualquiera de nosotros, si hemos tenido hermanos sabe de que hablo. Todos sentimos que hemos recibido menos de lo que merecíamos y siempre y por comparación tendemos a identificar muy claramente al hermano más favorecido, ¿no es cierto?

Pero esto no significa que vengamos programados con un sentido de justicia innato sino que venimos cableados para sentir que hemos sido tratados injustamente (siempre en comparación con otro). Es el sentimiento de injusticia lo que es innato y no tanto la equidad o la justicia. De la justicia solo nos acordamos cuando nos perjudica pero no cuando nos beneficia como el mono de la uva, sentimos que lo hemos merecido, ¡como no!

La idea fundamental es que todos venimos de serie con una sensibilidad especial a las injusticias, unos podrían puntuar en una escala de 0 a 4, como 0 (nada sensibles o altruistas) y otros 4 (muy sensibles o egoistas). Con independencia de los repartos de incentivos que siempre y en todo lugar van a ser distintos para cada individuo, lo cierto es que algunos de ellos van a sentirse más perjudicados que otros en esos repartos en en otro lugar he llamado “Edipo destetado” o como la atención de los padres tiene efectos a largo plazo en la personalidad de los individuos.

Entre los hermanos, la rivalidad atraviesa toda la infancia y va dejando sus secuelas para toda la vida, en una u otra forma: es lógico , los hermanos compiten por la comida, la atención y un rol de privilegio en el seno de la familia. La rivalidad entre hermanos (que muy frecuentemente es identificada por los padres como celos) tiene dos objetivos preferenciales:

  • Obtener de los padres más de lo que los padres están dispuestos a dar.
  • Arrebatarles a los hermanos su participación en los beneficios.

Así cada uno de los hermanos adoptará una estrategia u otra, dependiendo del nicho ecológico que quede libre en la familia a fin de salirse cada uno con la suya. Este es un fenómeno que ha sido observado en toda la escala animal, las crías tratan de prolongar su periodo de dependencia de los padres a traves de diferentes engaños, haciendose el tonto, no mudando de plumaje, hacerse caca cuando ya deberian controlar esfínteres, negándose a comer, hacerse el débil o el necesitado, a través de berrinches, pataletas y en el caso de los humanos a través de enfermedades coactivas o ciertos retrasos que hacen recaer sobre el niño más atenciones. Cada cual elige una estrategia distinta con arreglo a su patrimonio genético y adopta, construye y modifica su estrategia puliéndola a medida que va creciendo e implementandola con nuevas sofisticaciones.

Dicho de otra forma las crias compiten por seguir siendo niños y gozar de los bienes que sus padres (y nadie más) les aseguran. Para Westermarck es el destete más que el Edipo la clave de las rivalidades infantiles que en oposición a Freud no son sexuales.

Lo interesante es que según este reciente trabajo de Sebastian Butz, Pascal Kieslich, y Herbert Bless titulado ¿Por qué los conservadores son más felices que los que los liberales? Es que ser liberal (o de izquierdas en Europa) tendría cierta relación con ese sentimiento crónico de injusticia mientras que ser conservador (de derechas según el mapa europeo) correlacionaría mas con una menor sensibilidad a las injusticias. Los autores del citado articulo van aun más lejos y predicen que la felicidad o bienestar subjetivo de los individuos de derechas seria más intenso que el de los de izquierdas que se parecerían más a ese rebelde sin causa que preside este post.

Es lógico al fin y al cabo es un problema de atribución: si sentimos que somos infelices por algo ajeno a nosotros tendremos menos control que si sentimos que la causa de la infelicidad radica en nuestro interior. Nosotros podemos cambiarnos pero cambiar el mundo es mucho más complicado.

Pero la cosa se complica aun más porque vivimos en una sociedad en la que el victimismo ha sustituido a la dignidad y al honor, de tal modo que hoy la victimización da resultado por si misma se tenga o no se tenga razón. Vivimos en un mundo donde hoy James Dean cobraría una pensión o seria diputado por ser tan rebelde y llegar a atribuir su difícil personalidad a una crianza abusiva o al menos injusta.

De esa manera y apelando al sentido de la justicia es como la injusticia vuelve a morderse la cola a si misma en un bucle que parece sin fin.

Un post relacionado.

 

 

El curador de contenidos

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Siempre me habían dicho que mi mente era como una licuadora, otros hablaron de pensamiento lateral, otros de heterodoxia, pero he tenido que escuchar una ponencia de @paulatraver en Gandia 2.0 para saber que lo que soy en realidad es un curador de contenidos. Un “content curator” por decirlo en inglés que es el idioma en que se inventó el término.

Un término que acuñó un tal Rohit Barghava que tiene una web con manifiesto y todo. y donde supone que el curador de contenidos es una ocupación con mucho futuro, que nunca podrán hacer las maquinas. La robotización no es pues una amenaza para nuestro curador de contenidos.

¿Pero por qué curador de contenidos? ¿Es que los contenidos están enfermos?

Bueno, los contenidos no pueden enfermar pero pueden ponernos enfermos de tanto contenido que circula por la red, tanto que ya es necesario que existan profesionales que se dediquen a organizar ese aluvión de información que amenaza con enterrarnos vivos y que llamamos infoxicación.

El curador de contenidos seria pues un profesional que se dedica a organizar esa información, pero con ciertas diferencias a como lo venían haciendo aquellos empleados de bibliotecas con manguito y flexo.

Las cuatro eses.-

4 eses

Search.- Significa “buscar”, y es algo que todo el mundo puede hacer desde que Google puso en nuestro camino su celebre buscador, pero es obvio que no vale cualquier búsqueda, hay que saber qué estamos buscando. Por ejemplo os hablaré d mis áreas de interés: “neurociencia”, “psiquiatría”, “psicología evolucionista”, “psicoanálisis”, “psicología”, “evolución”. Se trata de etiquetas que operan como buscadores en cualquier plataforma diseñada para tal fin. Busca esas etiquetas de tus áreas de interés y comienza a hacer búsquedas primero de forma grosera, mas adelante ya refinarás los resultados.

Select.- Significa “seleccionar” y esta es probablemente la tarea mas “profesional” de nuestro curador. Para seleccionar es necesario ser al mismo tiempo un experto en aquello que se busca pues de lo contrario lo banal puede estropearnos nuestra curación. Si no eres un experto en alguna parcela de conocimiento no podrás tener el criterio necesario para separar el grano de la paja y precisamente por eso las máquinas del futuro no podrán quitarte el sustento.

Este blog de Pablo Malo (@pitiklinov) es el “dorado” de la psicología evolucionista en castellano y uno de mis blogs de cabecera, en él encuentro no sólo las ideas y los temas que más me pueden interesar sino una amplia bibliografía de temas a consultar junto con ese gran invento que es el hyperlink que nos lleva siempre hacia territorios inhóspitos.

Sense making.- Dotar de sentido a  nuestro hallazgos es quizá la parte mas creativa e innovadora de nuestro curador. No se trata de juntar ideas o hallazgos de otros sino de -a partir de nuestra selección-  aportar nuestra propia visión del tema que llevemos entre manos. En este sentido el “blog de blogs” es decir la selección o recolección  de materiales diversos no cumpliría este criterio de “dotar de un sentido nuevo” y por tanto no será curación de contenidos, tampoco las noticias de un periódico cumplen esta condición y más aun: las noticias operan en un sentido contrario: no admiten la interpretación del periodista cuyo trabajo está mas cerca de la fidelidad a los hechos que a sus interpretaciones.

La hermenéutica empasta mal con el periodismo al menos en su versión más tradicional de informar sobre lo que sucede en el mundo siendo lo más objetivo posible sobre los hechos a comunicar.

Share.- Esta ultima condición es probablemente la novedad que ha introducido Internet en esta tarea -por otra parte conocida de selección e interpretación- que es la herramienta de cualquier experto que escribe un articulo sobre su especialidad. La novedad es que todo este proceso de “curación de contenidos” tiene como propósito el hecho de compartir. Si nuestro trabajo no se comparte y además de forma gratuita no podemos hablar de curación. Devolver a la red lo que es de la red.

Compartir cambiará el mundo y nuestra mentalidad a largo plazo, pero antes tendremos que librar una dura batalla contra las patentes, los derechos de autor y la censura, los monstruos que acechan a la red.

Pues compartir es lo que hace crecer exponencialmente el conocimiento pero precisamente este crecimiento exponencial es el que hace cada vez más necesario el “curador e contenidos” a fin de que la jungla de datos no invada nuestros cerebros y lo parasite como un germen llevándonos al marasmo. Las máquinas nunca podrán tener ese “dador de sentido” que es el cerebro del experto diseñado precisamente para operar “a prueba de fallos” y de tolerar fallos en su procesamiento. La máquina nos puede ayudar a proveernos de información pero el segundo y el tercer paso son puramente humanos.

 

Bibliografia.-

El blog de Paula Traver

Los contents curators

 

 

 

 

 

El conflicto de Geminis

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Paz era una muchacha que contaba con 15 años cuando ingresó en nuestra unidad para tratamiento por una anorexia mental que arrastraba desde hacía más de un año y que la mantenía 12 kilos por debajo de sus necesidades y 25 kilos con respecto a su hermana gemela univitelina. Paz tenía amenorrea desde los 14 años y solo había tenido el período durante unos pocos meses. Era una muchacha muy talentosa que sacaba muy buenas notas en el colegio y que además realizaba toda clase de deportes siendo una buena danzarina de rock acrobático que era al parecer lo que más le gustaba hacer.

Paz era inteligente pero esquinada, reservada y manipuladora, enseguida detectamos que se sometía pasivamente a todas nuestras indicaciones a fin de conseguir el alta hospitalaria, pero no habíamos logrado modificar de ningún modo su percepción interior, la hospitalización no había logrado esa iniciación que muchas veces se consigue simplemente con la exposición del cuerpo en un lugar estructurado y donde es posible contemplar el destino que espera a una anoréxica de seguir con sus malos hábitos alimentarios. Además Paz era dominante y se lograba imponer a sus padres, un hogar donde Paz reinaba sobre todos los demás debido al prestigio que había conseguido por sus esfuerzos y también debido a la escasa capacidad observadora por parte de los padres, cuyas limitaciones intelectuales contrastaban con la hipermadurez y capacidad de disimulo de Paz.

En cuanto consiguió llegar al peso acordado se le dio de alta y se decidió su tratamiento ambulatorio, pero apenas llegaba a su casa comenzaba de nuevo con sus medidas restrictivas llegando a perder el peso que había conseguido en el ambiente cerrado del Hospital. Paz llevaba camino de convertirse en una paciente resistente y decidimos ingresarla en el Hospital de día a fin de comenzar con ella el tratamiento cognitivo-conductual que prescribimos a todas las pacientes y que, en ese régimen, incluye además ciertas técnicas grupales y de tratamientos intensivos destinados a modificar sus hábitos y creencias alimentarias.

Pero Paz no mejoraba, apenas era dada de alta volvía a sus hábitos y resultaba difícil de manejar ambulatoriamente. Tampoco resultaba fácil abordarla a través de la conversación, donde se mostraba huidiza, casi hermética, contestado con monosílabos y sonrisas tímidas y escurridizas.

El equipo se reunió para hablar de ese caso y se decidió modificar algunas cosas en la técnica que estábamos aplicando. Mi opinión fue la siguiente: se trataba de construir un hipótesis narrativa que fuera capaz de rescatar a Paz y de acercarla al tratamiento que hasta ahora había sido rechazado, en mi opinión por estar demasiado alejado de sus intereses. Paz tiene una hermana obesa, la gemela que nació primero y que es lo opuesto de Paz: ella es torpe, obesa, dócil, indolente, obediente y conformista, mientras que Paz es lista, inteligente, rebelde y disciplinada. Es evidente que Paz no ha mejorado porque mantiene objetivos distintos a los nuestros: Paz sabe perfectamente cuáles son los riesgos de la anorexia, pero también sabe hacernos creer que está colaborando, ha renunciado a su rock acrobático pero mantiene su deseo de adelgazar y lo mantiene precisamente porque observa a su hermana y no quiere ser como ella, con la que por otra parte se identifica. Este es el problema de Paz, aseguré. El objetivo del tratamiento de Paz ha de centrarse en aceptar esa visión de las cosas, hay que legitimar a Paz en ese miedo y hay que ayudarla a no convertirse en un clon de su hermana, hay que ayudarla a diferenciarse de Beatriz.

La hiperrealidad de los gemelos.-

Los gemelos representan desde la antigüedad algo numinoso, siniestro que conecta con la ilusión del doble y que nos lleva de cabeza otra vez hacia el tema del cuerpo y el simulacro, la realidad y su representación. Aún hoy nos resulta fascinante ver a dos personas que pareciendo la misma persona no lo son. Los gemelos representan la polaridad de los opuestos y no es raro encontrar en la mitología un gemelo bueno y otro malo, uno varonil y otro afeminado, uno amado por sus padres y otro rechazado, uno guerrero y el otro poeta. Aún en los mitos de Afrodita y Atenea podemos rastrear esta polaridad; al fin y al cabo Afrodita era sensual y promiscua y Atenea una diosa virgen, no cabe una polaridad mayor aún sin ser gemelas. En la gemelaridad se produce además otro fenómeno, y es la incapacidad de poder escapar a esta misma polaridad más que sumergiéndose en la indiferenciación. No es de extrañar que ese miedo opere como polo en tanto que sirve como frontera del Yo amenazado por el gemelo (vale también hermano, esposa o marido), Usualmente las personas, cuando estamos en guerra con nosotros mismos, podemos proyectar nuestros problemas en otros y así atribuir a los demás lo que no son sino antagonismos propios. En los gemelos, este dinamismo de ida y vuelta, proyección-introyección, se hace imposible porque los antagonismos se han hecho carne huyendo del magma de lo común, amorfo o indiferenciado y cada uno de ellos asume el papel opuesto que ha quedado vacante en el reparto de papeles en la familia.

Pero además los gemelos comparten un mismo destino genético, de manera que cada uno de ellos se convierte en el espejo del otro y que incluye el compartir la tendencia a padecer las mismas enfermedades y las mismas o casi mismas peripecias médicas. Podríamos decir que cada uno de los gemelos en este caso contiene el remedio (y es a su vez el veneno) del otro. Así, Beatriz contiene el remedio (sus kilos de más) de Paz, y Paz el remedio de Beatriz (su disciplina para ponerse a dieta). Es muy frecuente que los gemelos no logren diferenciarse el uno del otro hasta la segunda parte de la vida, cuando se ven obligados a enfrentarse a su subjetividad y a los conflictos interiores; mientras son jóvenes lo usual es que se mantengan o bien muy indiferenciados o bien muy polarizados, una forma de obtener algún tipo de intimidad interna.

El arco que sostiene Paz está apuntando como en el caso de Quirón a su propia herida y está señalando en su hermana otro tipo de “enfermedad” que hasta ahora no se ha identificado: su sobrepeso, que es lo que en sí misma teme.

Hasta el momento hemos tenido oportunidad de tratar 3 pares de gemelas en nuestra Unidad, después de 700 casos tratados. Nuestras pacientes siempre eran anoréxicas restrictivas; en un caso la obesidad estaba en la hermana y en los otros dos en la madre. A pesar de los informes que enfatizan el hecho de que los trastornos alimentarios dependen de un gen o genes determinados que aumentan las probabilidades de padecerlo en una determinada población que se somete a regímenes hipocalóricos, es más que evidente que en estas familias coexisten casos de sobrepeso y casos de anorexia, lo que señala en la dirección de que ambas condiciones tienen un denominador común y que, probablemente, la incapacidad para mantener el peso o alcanzarlo sean distintos aspectos de la misma enfermedad mediados por lo mental, es decir, por las maniobras que una paciente realiza para no acabar convirtiéndose en obesa y que suelen ser mecanismos obsesivos – el autocontrol sobre todo– activados y mantenidos por el ayuno. Si esto resultara cierto, el tratamiento de una anorexia no debería interrumpirse después de haber alcanzado el peso adecuado y debería prevenirse el casi seguro viraje al abandono en manos del exceso, que seguramente es el polo que tiene mayor verosimilitud biológica.

Bibliografia.-

Francisco Traver: “Mito , narrativa y trastornos alimentarios”