El dilema del tranvía y las trombosis

Joshua Greene es un neurofilósofo, en realidad uno de esos psicólogos de Harvard que se ha especializado en una rama de la psicología destinada a investigar sobre la decisión, más concretamente sobre las decisiones con sentido moral. Es muy conocido su experimento conocido como el dilema del tranvía (troley problem).

Se trata de dos supuestos, en el primer supuesto (tal y como puede verse en la viñeta de arriba) el individuo tiene que decidir sobre qué hacer: el tranvía amenaza con matar en una via a cinco personas y en la otra a solo una. El individuo puede desviar al tranvia con apretar solo un botón. La alternativa es que muera un individuo para salvar la vida a otros cinco.

¿Qué haria usted?

El 95% de las personas apretarían el botón para sacrificar a un individuo y salvar la vida a los otros cinco.

En el siguiente supuesto la cosa cambia. Ahora ya no se trata de apretar un botón sino de detener al tranvía arrojando sobre los railes de la vía a un individuo concreto. El asunto parece el mismo: sacrificar a uno para salvarles la vida a cinco, pero hay una variable critica, no hay botón y el individuo tiene que sacrificar él mismo a un individuo arrojándolo sobre la vía.

¿Qué creen ustedes que pasaría?

El 95% de las personas ahora invierten su opinión y dicen que no seria moralmente aceptable salvar la vida a esos cinco individuos arrojando a uno a la vía del tranvía.

Greene concluye que nuestra valoración moral de las cosas depende del grado de cogniciones morales involucradas en una conducta determinada: apretar un botón es algo impersonal que se hace sin que nuestro cerebro tenga demasiadas noticias acerca de sus resultados prácticos, es una acción sin nombres, caras ni apellidos, mientras que arrojar a un tipo a la vía del tren es algo personal e involucra cogniciones morales acerca de la persona en cuestión que va a sacrificarse.

Como puede verse y aunque desde el punto de vista utilitarista las dos decisiones llevan al mismo resultado, en la primera vemos -operando como conductor del tranvía- como su descenso hace inevitable el daño a unos u a otros mientras que nuestras posibilidades -en ausencia de frenos- se reducen a dos. Mientras que en el ejemplo del observador del puente es necesaria una decisión voluntaria que implica la muerte de un individuo de la que nos convertimos en agentes.

La falacia coste beneficio en las vacunas.-

El dilema del tranvía ha sido utilizado en muchas ocasiones para investigar sobre determinados supuestos o en estudios experimentales sobre los efectos de la oxitocina tal y como conté en este post. Se trata de un experimento mental en el que se concentran consensos sobre la cuestión que nos ocupa: la cuantitativa (siempre será mejor que muera una persona que cinco) o la modalidad del empujón que tiene muchas variantes pues esa persona puede ser un gordo, un árabe, un ultraderechista, un terrorista, etc, dando lugar a variadas combinaciones según lo que estemos investigando.

Y este es el dilema que nos plantea la actual campaña de vacunación que estamos viviendo. Al principio nos llegaron noticias -siempre tachadas como fakes- de hipersensibilidad, parálisis del facial, accidentes neurológicos varios (Guillain-Barré) y otros catalogados como banales. Pero de ahí hemos pasado a muertes debidas a trombosis cerebrales sobre todo desde que en Europa hemos llegado a la vacuna de Astra-Zeneca que es la que parece que tiene más efectos adversos de la serie hematológica, aunque esto no quiere decir que el resto no las tenga. Lo cierto es que los efectos adversos reales que tienen estas vacunas son aun mal conocidos porque:

  1. No se comunican todos los efectos adversos
  2. Se han intentado minimizar u ocultar, hay que saber que las vacunas ya se han pagado y existe un buen stock de estas vacunas en la UE.
  3. Aunque por fin estos efectos adversos graves han sido admitidos por las autoridades sanitarias (algunas semanas después de conocerlos) se sigue insistiendo en que el coste beneficio obtenido por las vacunas no aconseja dejar de ponerlas.

Lo cierto es que el argumento que utilizan los poderes públicos se asemeja y mucho al dilema del tranvía, me refiero al segundo caso. Alguien ha de morir para que otros sobrevivan. Este argumento me parece inmoral, aunque solo fuera 1/100.000 habitantes ese único caso es suficiente para suprimir la vacunación y me lo parece por lo siguiente:

Parece que la vacuna de Astra-Zeneca tiene un efecto secundario llamado trombocitopenia que ya se había descrito con la administración de heparina. La heparina es un medicamento que usamos para prevenir las trombosis sobre todo en pacientes encamados largo tiempo o de edad avanzada. Paradójicamente a veces presenta un fenómeno de apelotonamiento de las plaquetas que forman trombos en un lugar y hemorragias -por su déficit- en otro. Parece ser que este raro efecto secundario de la heparina es el mismo que se produce con la vacuna.

La frecuencia de estos efectos secundarios graves son más frecuentes en mujeres fértiles como sucede con todas las enfermedades autoinmunes, de ahí que se considere que esta reacción pueda ser una reacción exagerada del sistema inmune a la vacuna y es cierto que es una reacción rara, que si deja de ser rara es debido al número de personas tan elevado que está vacunándose. Piénsese que no hay ningún medicamento que tome la mayor parte de la población, una N tan alta puede justificar cualquier efecto secundario, solo que la muerte es un efecto inasumible desde el punto de vista moral, del mismo modo que precipitar a un sujeto puente abajo es inasumible moralmente para el 95% de nosotros aunque se trate de salvar la vida a 5. Y lo es porque las personas que se vacunan y mueren están sanas y de no haberse vacunado seguirían estando vivas y sanas. El coste beneficio a nivel individual en este caso es 0. Y lo es porque no sabemos si esta persona se hubiera contagiado de COVID y de haberlo hecho no sabemos su gravedad o si hubiera sido asintomática. No todos nos contagiamos.

¿Cual es el beneficio de seguir vacunando a sabiendas de que 1 de cada 100.000 vacunados morirá?

¿Qué beneficios obtienen los vacunados?

  1. Los vacunados siguen siendo portadores transmisibles del virus
  2. Los vacunados pueden seguir enfermando de COVID-19
  3. La movilidad, la distancia y las mascarillas deben seguir usándose aun entre los vacunados.
  4. El único beneficio parece ser que en caso de contagio la enfermedad seria más leve

La pregunta en este caso es la siguiente. ¿Entonces qué beneficios obtenemos de vacunarnos?

Individualmente muy pocos, colectivamente muchos. Hasta el punto de que si llegáramos a un 70 % de vacunados la epidemia remitiría. Y es probable que sin vacunas también Es la diferencia entre el relato individual y el relato de salud pública. Lo que es bueno para el colectivo puede ser letal para el individuo.

Se trata pues de un dilema moral tal y como plantea Joshua Greene en sus tranvías, pero no es solo un dilema que afecte a los individuos, sino también a los poderes públicos y como no a los fabricantes de vacunas.

Pero si usted muere, usted muere individualmente y no con sentido colectivo ni con perspectiva de género.

Qué es hacer lo correcto por Michael Sandel

El rencor a las marcas

Aquellos que leyeran mi anterior post ya saben que tengo un especial rencor por las teleoperadoras, pues todas -como a casi todo el mundo- me han decepcionado, engañado, cobrado de más y no han respetado en ningún caso mis intereses y casi siempre he sido obligado a comprar un pack donde la TV (que no uso) viene integrada.

Pero hablé con Sylvia Diaz Montenegro especialista en procesos complejos y coautora de este libro que preside este post y del que yo mismo fui coautor con un articulo que llamé “El retorno de Eros”. El articulo de Sylvia lleva por titulo “Un nuevo contrato social” y en él nos cuenta las dificultades que tienen ciertas empresas grandes en dar satisfacción a sus clientes. He de decir que casi me convenció pues al menos dejé de pensar en una determinada marca de teleoperadoras como una entidad sociopática.

Y es verdad que una marca no puede ser un psicópata, eso queda para la complejidad de las personas y no para las firmas o las empresas. Lo cierto es que nosotros los clientes nos relacionamos con las marcas o con determinadas empresas como si fueran personas de carne y hueso y esa es la clave del sin sentido al atribuirle a una entidad valores morales como hacemos con las personas. Pasa con las teleoperadoras y pasa también con la administración y por supuesto con la administración sanitaria y pasa más con aquellas entidades que nos resultan más necesarias. Yo nunca he tenido ningún problema con las aseguradoras de mi coche o de mi casa, sencillamente no tengo intimidad con ellas, pero eso no sucede con las teleoperadoras o con el sistema sanitario. El rencor crece a medida de que nos acercamos más a ciertas instituciones que nos resultan necesarias.

Gran parte del malentendido procede del hecho de que “la revolución digital no ha hecho más que complicar las cosas haciéndonos a todos, incluso a los operarios de estas empresas mucho más dependientes de la tecnología y de la ingeniería de procesos. Pensemos en como funciona un Hospital, uno acude a urgencias donde después de un triaje, el medico llega a una conclusión: una derivación a Cirugía, Medicina Interna o Trauma según la patología. Supongamos que nuestro proceso precisa de una intervención quirúrgica urgente: se lleva a cabo y después de unos días nos dan el alta pero no nos sentimos bien. Llegamos a nuestro medico de cabecera para que nos siga controlando por su cuenta pero él tampoco puede darnos una explicación. Nótese que en este único proceso han intervenido una decena de especialistas, médicos de urgencia, enfermeras, conductores de SAMU, cirujanos, etc y el resultado final es que nadie tiene la llave completa del proceso, lo que significa que nadie sabe qué me pasa, nadie tiene un botón para poder entender mi queja y hasta el medico de cabecera puede quedar incólume ante la ignorancia del proceso y lo peor: nadie entiende mi queja. O dicho de otra manera: los Hospitales funcionan como una cadena de montaje, no importa cuanta digitalización exista pues la revolución digital sigue operando según un modelo fabril. Y un modelo fabril está protocolizado para funcionar en compartimentos estancos donde cada operario solo conoce el segmento de fabricación que le pertenece pero desconoce la globalidad del montaje.

Obviamente, la protocolización del proceso tiene sus ventajas en la calidad final del producto pero el individuo pierde el control del proceso completo, algo que Rousseau definió como alienación.

La alienación es un sentimiento que tiene mucho que ver con el “síndrome del quemado o burnout” y también con el malestar en el trabajo, las depresiones, las bajas médicas e incluso con los suicidios, no es de extrañar que los médicos, junto con los policías sean los trabajadores más representados (en función de su profesión) en las estadisticas de suicidios consumados. Alienación es de alguna manera sinónimo de enfermedad mental, hay que recordar ahora que hasta la Ilustración a los locos se les llamaba alienados. hasta que Séglas se inventó el titulo de “enfermedad mental”, los alienados eran locos y a los médicos que les trataban se les llamaba alienistas. Pero también existe una alienación laboral sobre todo en esos trabajos repetitivos, cansinos y manuales donde el operario no puede llevar a cabo ningún gesto de innovación, improvisación o creatividad, es decir la alienación tiene que ver con el trabajo fuertemente protocolizado: con la ingeniería de procesos. Algo que no afecta los relojeros o los artesanos que no están sometidos a la tiranía del proceso.

Y no solo perjudica al operario o trabajador sea del sector que sea sino también al cliente. Como en la mili, las protestas al cabo furriel. Lo que viene a decir que las protestas, las quejas o la sensación subjetiva de desatención aun habiendo un departamento de quejas y reclamaciones, no se resuelven nunca y no por la psicopatía de los empleados sino porque efectivamente el sistema es sociopático o mejor demente: carece de corteza frontal, está desaferentizado.

Los Golem y los Supra.-

Sylvia Diaz Montenegro llama golem a la tecnología sin alma. Bien es verdad que no carece de alma por maldad sino porque no la tiene aunque la puede recuperar según la versión clásica del mito. O bien el que teniéndola no la utiliza como si fuera el alma desencarnada de una marioneta. Vista desde el punto de vista del cliente una entidad-golem es siniestra pues no hay posibilidad alguna de dialogo. Y se parece mucho a la maldad, por eso desatan el rencor de los usuarios.

Un Supra son esos agentes sociales que no se ven (Vodafone, Telefónica, el sistema sanitario, el BBVA, etc) que antes se concretaban en una señor con cara y conocido (había intimidad) pero ahora son una colección de sistemas automatizados y procesuales que escapan incluso a sus propios trabajadores.

Sylvia propone y predice que si los supras tuvieran la tecnología adecuada podrian gestionar su comportamiento sabiendo que son responsables de mi rencor hacia ellos. Y lo que propone es rescatar el pensamiento femenino (dialogo) en lugar del pensamiento masculino (proceso)

Muchas veces la perdida del alma no tiene que ver con el funcionamiento fabril o la golemización sino con el tamaño del sistema y la perdida de intimidad y dialogo.

El caso del bar Carlos.-

Carlos era el nombre del propietario de un bar de mala muerte en un barrio siniestro que paradójicamente funcionaba muy bien, con apenas seis mesas y una barra atendida por él mismo y sus dos hijos adolescentes que servían unas tapas exquisitas sobre todo del mar, gambas, cigalas, cañaillas, percebes, etc. Era uno de esos lugares donde el suelo estaba lleno de pieles y cabezas de gambas y donde la limpieza no era su principal atributo. Hacían arroces cada día y siempre sus mesas estaban llenas. la gente hacia cola en la destartalada calle esperando su turno. El truco era una buena atención, buen material y un servicio rápido, y sobre todo muy barato. Su mujer en la cocina le echaba muchas ganas y aunque las condiciones del local impedían dar más servicios, lo cierto es que Carlos se hizo rico en poco tiempo.

Y entonces comenzó a pensar en mudarse de local, a uno más grande, mas vistoso, mejor decorado y con una cocina mejor equipada para dar servicio a aquella clientela. Y ese fue su error:

Al principio los clientes fidelizados acudíamos a su nuevo local que estaba decorado de una forma barroca y no era en absoluto un lugar “con encanto” sino un comedor convencional decorado con mal gusto. Los precios comenzaron a subir y los clientes poco a poco desertamos de aquel lugar. Los hijos se fueron a sus estudios y trabajos y Carlos precisó contratar camareros nuevos pero al haber aumentado el numero de sus mesas el servicio se resintió. Todo parecía indicar que el tamaño idóneo de su negocio eran aquellas seis mesas y la barra llena de cascaras. Y gestionado por toda su familia.

El bar Carlos perdió su alma y se convirtió en un golem.

Y encima se divorció.

Políticas low-cost

Estoy seguro de que no soy el único español que ha cambiado varias veces de teleoperadora. Yo las he probado todas, al menos las más importantes: he estado en Movistar (española), Orange (francesa) y Vodafone (inglesa), de una transité a la otra después de una escalada de despropósitos o de errores en la facturación unida a la dificultad de que por teléfono te atienda alguien que no quiera, a su vez, venderte algo. Pero no son solo errores de facturación sino errores de marketing tan graves que – sin entender porqué- estas grandes compañías han optado no por fidelizar a sus clientes sino por ir aumentándoles paulatinamente los cargos sin avisar y de una manera completamente engañosa.

Uno no acaba de entender esta forma de proceder con la clientela a la que por definición no se cuida sino que se la engaña como si fuera la mentira y el fraude impune el modo de hacer de estas compañías.

El truco que utilizan para subirte la factura suele ser el siguiente: te venden un pack promoción de algunos productos que hay que contratar en su conjunto, y al cabo del tiempo retiran este pack y sin avisar te colocan en otro que siempre es más caro que el anterior. Este plan es absolutamente irregular por no decir indecente pues el primer contrato es en realidad el único que se firmó siendo los demás cambios unilaterales y sin el consentimiento del cliente.

Ignoro la razón de este proceder aunque supongo que las teleoperadoras tienen mucho poder y por asi decir hacen lo que quieren. Al mismo tiempo se han asegurado a través de la atención telefónica de que el cliente no tenga más remedio que protestar siempre a través de las organizaciones de consumo y que en la práctica no se resuelva nunca a su favor o demasiado tarde cualquier reclamación. El vis a vis está desapareciendo no solo en las teleoperadoras sino también en la Banca, algo que no se hace solo para ahorrar costes sino también para dejar al cliente indefenso pues ¿a quién protestar?

La mayor parte de la gente que conozco ya arrojaron la toalla y suelen decir con resignación : “todas son iguales” y permaneces en alguna de esas tres grandes, pero lo cierto es que no todas son iguales, me refiero a las compañías emergentes: Pepephone, Yoigo, Digi, o Symio. Se trata de pequeñas compañías que no venden paquetes de telefonía sino que se eligen sus servicios según las necesidades del cliente y además de eso son mucho más baratas y que alquilan o subcontratan a las grandes compañias su red de fibra o telefonía, tan baratas que a veces uno termina por pagar la mitad de lo que pagaba y algunas de ellas para fidelizar al cliente no solo no te aumentan la cuota sino que te la bajan con el tiempo.

Una se pregunta el dinero que deben ganar las teleoperadoras convencionales para que no les importe que los clientes les abandonen, deberán creer que “todo esta atado y bien atado” y que el cliente volverá si se le vuelve a presentar una oferta interesante. Pero se equivocan, yo he encontrado una compañía que me da lo que necesito con el mismo precio para siempre y así y todo gana dinero. ¿Cómo es posible?. Lo es, porque ganan lo suficiente pero no están en la pomada política, lo que es lo mismo: han encontrado un nicho para sobrevivir, el nicho que dejaron abierto las tres grandes, demasiado ocupadas en su chiringuito político para ocuparse de sus clientes.

Dicho de otra forma: las compañías emergentes tienen éxito porque están orientadas al cliente y a las grandes les pasa lo mismo que a los partidos políticos: no se ocupan de las necesidades de los ciudadanos sino de hacer política.

Gestión y politica.-

Hace algunos años y por razones de mi cargo me solían convocar periódicamente a ese tipo de reuniones que llamaban de “coordinación” para hablar de asuntos asistenciales. En realidad esas reuniones eran aburridas y muchas veces estúpidas y tenían como objetivo tantear opiniones de los profesionales pero no con la intención de mejorar nada sino con la motivación de conocer el grado de adhesión al político de turno. Por eso allí solo algunos deciamos lo que de verdad pensábamos, el resto hacían la pelota y medía mucho sus expresiones.

En la ultima reunión a la que acudí se presentó allí la consejera de sanidad para conocernos a todos y darnos un mitin sobre sus intenciones. En un momento determinado soltó una frase que para mi fue definitiva: “yo no estoy aquí para hacer gestión sino para hacer política”. Hacer política significaba ponerse medallas como vender que hacía leyes de atención psiquiátrica a mujeres maltratadas (como si no se hiciera ya), planes para la prevención del suicidio (sin aumentar las plantillas) o leyes para cambiar de sexo gratis. En eso consistía el “hacer política”, ni una palabra sobre recursos, sobre planes o sobre modelos. Sólo política. Ese fue el ultimo día que asistí a ese tipo de reuniones. Y estuve sin volver a ninguna hasta que me jubilé.

Desde entonces he pensado mucho en esa dicotomía que planteaba la consellera: o política o gestión. Pero si los políticos no van a gestionar nada ¿quién va a hacerlo? Poco se puede gestionar sin dinero, sin recursos, sin líderes o sin planes, lo único que se puede hacer es -como ha demostrado la pandemia- acudir a trabajar todos los días sin saber qué nos espera al llegar al Hospital. El personal sanitario trabaja en condiciones deplorables y aunque muchas cabezas han pensado soluciones para implementar en la comunidad, lo cierto es que los políticos escuchan pero no atienden ninguna petición. Ellos hacen política y hacer política es incompatible con el sentido común, hacer política al parecer consistió siempre en mantener los aeropuertos abiertos. Lo cierto es que si en Enero de 2020 se hubiera cerrado el tráfico aéreo nos hubiéramos ahorrados unos 30.000 muertos. Pero ellos hacen política y el espacio Shengen al parecer es lo más político que hay. Y hoy los aeropuertos siguen abiertos mientras los españoles estamos confinados en nuestras comunidades. ¿Alguien puede resolver esta contradicción?

Pero a los políticos les está pasando lo mismo que a las teleoperadoras: abusan de los ciudadanos y poco a poco los ciudadanos se han cansado de ellos. Es verdad que les siguen votando pero no es menos cierto que les votan desde el rencor, desde el divorcio emocional o desde la indiferencia. Cuando emerge un líder nuevo y atractivo la gente vuelve a ilusionarse hasta que la ilusión acaba en decepción. Pues hacer política es elegir damnificados y más si se hacen malas políticas o si los ciudadanos perciben que los políticos mienten, son deshonestos o que solo se preocupan por sí mismos.

El partido okupa.-

Por eso hace falta una nueva política, una política low-cost, una no-política. Un no-partido que se dedique a hacer gestión eficiente y nada de política. La ventaja de un no-partido así es que sería transversal, es decir podría ser votado por hooligans de ambos lados del espectro político, pues la gente sensata lo que quiere es que los poderes públicos atiendan sus necesidades, que exista una cierta empatía percibida por los problemas reales que preocupan a la mayoría y no tanto las grandes palabras, grandes proyectos o promesas destinadas a engañar o aplazar decisiones movidas por el cálculo electoral.

Estoy pensando en una especie de partido okupa, que se ocupe de ese tipo de necesidades de los ciudadanos sin necesidad de comprar todo el pack ideológico que nos venden los partidos. Un partido que ocupe los intersticios que dejan los grandes partidos nacionales y que mientras ellos sigan discutiendo o insultándose en el Congreso, se ocupe de las necesidades reales de los ciudadanos. A mi me importa poco lo que piense mi alcalde sobre el aborto, la inmigración o el matrimonio gay, lo que me importa es que su gestión sea eficaz y que los autobuses pasen a la hora concertada, que las calles estén limpias y que no me cambien los nombres de las calles.

Antes se decía que en las municipales votábamos a las personas y en las generales votábamos a los partidos, pero esto es una falacia pues esa persona a la que votamos o bien se presenta por un partido o bien por una agrupación que funciona como un partido, esto es haciendo política.

El no partido no haría mociones, ni participaría en debates ideológicos, entre sus estatutos tendría enmarcada en oro esta propuesta “Prohibido hablar de política”. Incluso para aquellos que defienden que todo es política. No es verdad, todo es gestión. Todo es mejorar la vida de las personas corrientes y eso no es política.

Ambito del partido okupa.-

Naturalmente un partido asi tendría un ámbito muy concreto: el municipio y acaso la provincia, sería un micropartido que podría tener sus equivalentes en todas y cada una de las provincias españolas pero no hace falta ninguna coordinación entre ellos pues en ningún caso se trataría de una federación de partidos locales, eso le convertiría en un partido como los demás: el ámbito nacional lo dejaríamos a los partido convencionales del mismo modo que dejamos las inversiones de cable o telefonía a las teleoperadoras potentes.

Esos partidos deberían emerger desde la base, es decir sería una especie de organización de personas concretas, fiables, sensatas y honestas que no aspirarían a nada político sino simplemente a poner orden en las cuestiones de su ámbito, las locales o municipales. ¿No hay en nuestra ciudad 10-12 personas así para conformar una lista? Yo creo que si y alguna vez se ha intentado. Un ejemplo es “Teruel existe” que cuenta con un diputado en el congreso, pero lo cierto es que el error de “Teruel existe” es que pretende ser un partido como los demás que represente los intereses de Teruel. Lo cierto es que los intereses de Teruel están en Madrid y no en Madrid.

Pero mi impresión es que estos partidos localistas van a ir a más en España a poco que la gente caiga en la cuenta de que la proximidad en las decisiones es la clave para el bienestar.

El municipio es el ámbito natural donde nos desenvolvemos nosotros los humanos, mucho más que la región o el Estado. es el lugar donde están los recursos que más necesitamos: los servicios. Hospitales, escuelas, ambulatorios, institutos, universidad, residencias, autobuses, metro, tiendas, bancos, restaurantes, pequeños negocios, talleres, ocio, etc. De tal manera que podríamos vivir toda una vida sin salir de nuestro municipio o al menos de nuestra provincia, la política no es indispensable para la vida, los servicios, la comunidad o el entretenimiento si.

Estoy pensando ahora en el caso de las Fallas de Valencia. Las Fallas tienen una estructura organizativa de ese estilo que propongo, no se trata solo de hacer un monumento para quemarlo el día de San José, es un entramado de personas autoorganizadas que viven todo el años envueltas en una tradición que se consume aparentemente en un solo día, pero las fallas tienen casales, equipos de futbol, escuelas de música, bares, falleros y falleras, manejan dinero para pagar los monumentos y la diversión durante todo el año , con sus presentaciones, sus desfiles, sus algaradas, sus petardos y sus bandas de música, una verdadera atalaya para músicos jóvenes que aprenden a tocar instrumentos de viento gracias a la labor docente que se practica en los casales. ¿Alguien puede creer que las fallas pueden ser politizadas? No es que no se haya intentado pero al parecer no se ha logrado.

Lo mismo sucede con la ofrenda de flores a la Virgen de los desamparados, otro de los hitos de esas fiestas falleras donde todo el mundo participa de forma transversal sea cual sea su ideología política. ¿Alguien puede creerse que es un acto religioso? Más que eso, es un acto etnográfico, donde las falleras que votan Compromís lloran a moco tendido cuando depositan su ramo de flores en la plaza de la Virgen. Hace años conocí a una fallera que llevaba una pegatina de “Terra lliure” en su delantal. ¿Alguien puede negar la transversalidad de la fiesta?

Si es posible conseguir que la gente se despolitice para celebrar una fiesta ¿cómo no va a ser posible encontrar a un puñados de hombres y mujeres despolitizados para gobernar una ciudad?

El municipalismo es el futuro.

Algunos partidos como Vox proponen la recentralización de los recursos al menos en Sanidad o Educación en el Estado para lo cual habría que vaciar de contenido las competencias de las CCAA. Naturalmente todos los demás partidos están en contra de esta idea por razones obvias: el despliegue político de las comunidades da para muchos sueldos y chiringuitos y es verdad que este despliegue es caro, redundante, reproduce todos los vicios de corruptelas nacionales y es poco eficaz (también la pandemia lo ha demostrado) pero yo no estoy de acuerdo con esta idea de Vox, creo que la proximidad de las decisiones es vital para el ciudadano. ¿Ha intentado usted alguna vez hacer una gestión en Madrid? Eso sería un poco como el funcionamiento de las teleoperadoras: separar al cliente de su tienda o su proveedor cercano acaba por dinamitar las relaciones entre cliente y su marca y estamos instalados en el rencor a las marcas. Pasará mucho tiempo hasta que se me pase el enojo con las teleoperadoras convencionales, hasta que se transforme en indiferencia.

Lo que yo propongo es distinto: aproximar recursos al municipio en lugar de fiarlo todo a la comunidad autónoma. ¿Por qué mi ciudad no puede tener un Hospital municipal? ¿Una escuela publica municipal? ¿Por qué hemos de depender de decisiones que se toman fuera de la ciudad?

¿No queríamos proximidad?

¿O era un truco para conseguir poder político regional?

El zar de la polio

Poca gente sabe que Franklin D. Roosevelt padeció en 1921 la poliomielitis, una enfermedad que hacia estragos en aquellos tiempos en los niños de todo el mundo. Del mismo modo poca gente sabe que aunque esta enfermedad ataca más frecuentemente a los niños, los adultos también pueden contraerla. Esta fue la carta que el destino tenia marcada para el futuro presidente de EEUU, que gozaba de una salud y de una voluntad de hierro.

De manera que estaba muy motivado, no solo para seguir las instrucciones de rehabilitación muscular que le propusieron sino para poner en marcha una fundación para la asistencia, divulgación, investigación y tratamiento de la enfermedad. Para lo cual puso al frente de la misma a Basil O´Connor una persona que no era médico pero que tenia fama de buen organizador y honestidad. O´Connor era uno de esos hombres que carecían de ambición, no buscaba la notoriedad ni era sospechoso de tener conflictos de intereses. Roosevelt convirtió a O´Connor en el zar de la polio, un mando único como propone Mencius Moldbug en la pandemia actual.

March of dimes.-

Durante mas de 20 años O´Connor se empeñó en financiar su fundación con el fin de lograr fondos para la investigación y lo hizo de una manera que hoy consideraríamos extravagante: pidió que todo el mundo contribuyera con 10 centavos a la causa que debían mandar en un sobre cerrado a la Casa Blanca. Su idea era que si bien los ricos podían financiar esta investigación no había nadie tan pobre en USA que no dispusiera de esos 10 centavos para aportar a una campaña que para él era una campaña del pueblo y para el pueblo. Lo cierto es que estas campañas necesitaron repetirse varias veces y siempre tuvieron éxito.

La consecuencia de estas campañas es que la primera vacuna – la vacuna de Salk- contra la polio no llegó a patentarse.

La enfermedad.-

La poliomielitis es una enfermedad vírica muy contagiosa debida a un enterovirus que se propaga a través del contacto físico y por vía oral-fecal, es de carácter estacional con una frecuencia bimodal (verano y otoño). Sin embargo las infecciones que provoca son a menudo banales y solo una pequeña proporción de infectados adquieren la enfermedad severa y de ellos, solo unos pocos mueren. Afecta a los músculos, sobre todo a los de las piernas causando parálisis flácida y graves secuelas de por vida con atrofias musculares. Cuando afecta al diafragma los enfermos pueden llegar a morir si no son conectados a lo que entonces se llamaba “pulmón de acero”. La vida en uno de esos pulmones debió ser terrorífica para los niños que la precisaron, pero les salvó la vida hasta que pudieron respirar por sí mismos. Frida Kahlo no precisó de este artilugio pero tuvo que estar en cama durante mas de un año: muchos de sus cuadros relatan el aislamiento y las incomodidades de esta convalecencia y por supuesto la carga de la ortopedia.

La historia pareció cambiar su curso cuando O´Connor conoció a Jonas Salk en un barco en pleno atlántico después de asistir a una conferencia sobre el tema. Salk era el alter ego de O´Connor, su contrario, era un hombre ambicioso, “echado para adelante” y curtido en mil peleas: tenia en mente una idea para fabricar una vacuna. Esta idea era considerada por la ciencia de ese momento como inadecuada: consistía en atenuar con formaldehido a los virus y debilitarlos para lo cual tenia un plan: primero había que conseguir los virus vivos con los que trabajaba su oponente -Sabin- que defendía el uso de virus vivos pues era precisamente él quien había conseguido aislar el virus. La mala noticia era que necesitaba al menos 10 años para desarrollar con éxito su vacuna. El argumento que esgrimía es que los virus muertos no causarían anticuerpos y por tanto no tendrían ningún efecto en los vacunados. De modo que en ese momento había dos hipótesis la de Salk (virus atenuados) y la de Sabin (virus vivos) que efectivamente tardó aun más de 10 años en ponerse a punto.

Pero O´Connor tenia prisa y confió en Jonas Salk que en 1952 tuvo ya a unto su vacuna después de demostrar en chimpancés y en voluntarios que efectivamente la vacuna generaba anticuerpos. Se comenzó a vacunar y fue un verdadero éxito, su uso comenzó en 1955.

El efecto Cutter.-

Pero aun había otro obstáculo que superar: la fabricación.

Al parecer ciertos lotes de la vacuna que se fabricaba en los laboratorios Cutter de California tuvieron algunos accidentes: los niños que recibían esta vacuna (aun inyectable) comenzaron a adquirir la enfermedad que la vacuna pretendía prevenir. Al parecer este accidente se debió a que esos lotes no tenían el virus perfectamente desactivado pues no habían seguido el protocolo de Salk de desactivación de formaldehido de una manera rigurosa. Después de acusarse mutuamente las autoridades federales intervinieron por motivos de salud publica (que hasta el éxito de la vacuna de Salk se habían mantenido al margen) y se dictaron nuevos protocolos de calidad para hacer las vacunas más seguras.

10 años más tarde ya en la década de los 60 Sabin puso a punto su vacuna oral que es la que se usa hoy. Pero esa si tiene patente.

La poliomielitis se considera hoy erradicada en casi todo el mundo salvo en Pakistan o Afganistan donde suelen haber casos puntuales. En nuestro país ninguna vacuna es obligatoria pero se recomienda la vacuna de Sabin en todos los calendarios vacunales de los niños que varían según la comunidad autónoma.

¿Toda esta historia te suena de algo?

Cuando vi este documental emitido ayer 20 de Marzo de 2020 en “La noche temática” tuve un dejà vu.

 

El pangolín enmascarado

El síndrome respiratorio agudo grave (SRAS) (en inglés: Severe Acute Respiratory Syndrome, SARS) es una enfermedad respiratoria viral causada por un coronavirus, llamado coronavirus asociado al SRAS (SRAS-CoV). La primera vez que se informó sobre el SRAS fue en Asia en febrero de 2003. A los pocos meses, la enfermedad se propagó en más de dos docenas de país en Norteamérica, Suramérica, Europa y Asia antes de que se pudiera contener el brote global de 2003.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), un total de 8,098 personas en todo el mundo se enfermaron del SRAS durante el brote de 2003. De esta cifra, 774 personas murieron. En los Estados Unidos, solo ochos personas resultaron infectadas por el SRAS-CoV según confirmación hecha en laboratorios. Todas estas personas habían viajado a otras partes del mundo donde había la presencia del SRAS. El SRAS no se propagó más ampliamente en los Estados Unidos.

Tan pronto como ocurrió el SARS-1, (claramente un accidente natural), las zoonosis por coronavirus de murciélago cobraron relevancia . Obviamente. Porque habían matado a mucha gente y casi provocan una pandemia. ¿Por qué no saber más sobre este peligroso fenómeno?

Además, ¿qué mejor manera de investigar el problema de que los virus de los murciélagos se adapten a los humanos que simulando el problema de que los virus de los murciélagos se adapten a los humanos? Y podemos hacer algo mejor … adaptando realmente los virus de murciélago a los humanos.

El brote desapareció sin vacuna ni ninguna estrategia de confinamiento especial, prácticamente ni nos enteramos de que estaba sucediendo. El brote de coronavirus SARS-cov1 del 2003 fue un brote natural, saltó desde el murciélago a los humanos como anteriormente había sucedido con la gripe porcina o el MERS, en este caso procedente del dromedario.

El murciélago es la especie que mayor número de coronavirus agrupa en su organismo, es por eso que no es de extrañar que las decisiones sobre investigación de virus respiratorios girarán en torno a este mamífero, recogiendo muestras en las cuevas que se exploraron para la ocasión .Es muy posible que el paciente 0 fuera uno de esos exploradores.

Sabemos que los laboratorios chinos en el área de Wuhan estaban experimentando con coronavirus de murciélago humanizados. Sabemos que los chinos no son comedores de murciélagos; por tanto una de las teorías oficiales es que se trataría de una zoonosis a falta de explicar cual era la especie intermedia: el pangolín fue el sospechoso habitual. De manera que:

La hipótesis de que el SARS-CoV-2 fue un accidente de laboratorio chino es la hipótesis nula. Va en el lugar de tu cerebro donde colocas todas las otras cosas que asumes que son ciertas, aunque todavía estás listo para considerar cualquier evidencia en su contra. Simplemente esta hipótesis no ha sido refutada y probablemente nunca lo será por las consecuencias que tiene de todo tipo, políticas en principio pero también haríamos bien en preguntarnos ¿qué demonios hacían los chinos investigando sobre una especie de virus domesticados por la mano del hombre?

La primera cuestión es que no hay una ciencia china, sino occidental, dicho de otra forma: las investigaciones que se llevaron a cabo en Wuhan lo fueron a través de dinero occidental. Es por eso que, la hipotesis del laboratorio nunca será la versión oficial a pesar de que el pangolín no tuvo -el pobre- nada que ver.

Los especialistas disidentes tienen tan alta preparación como sus colegas oficialistas, su defecto es que son especialistas y si el objetivo de pensar con claridad es seguir la hipótesis y ver qué hay detrás de ella es obvio que a nadie le ha seducido hacerlo. En cambio, estos disidentes simplemente prueban la hipótesis una y otra vez.

Según Mencius Moldbug -un generalista- la pregunta correcta para Covid, al igual que para Chernobyl, es qué errores fundamentales del gobierno humano causaron este accidente. Incluso si asumimos que Covid fue filtrado por un laboratorio chino, ni siquiera podemos decir que la causa última del accidente sea china.

“De hecho, afirmo, que era no chino. Es cierto: el accidente debería hacernos pensar menos en los procedimientos de seguridad de los laboratorios chinos. Por mi parte, no había pensado mucho en ellos. Creo que la dirección del PCCh tampoco había pensado mucho en ellos. Ahora, creo, lo han hecho. Estoy seguro de que Mikhail Gorbachev aún no ha perdido su profundo disgusto por los reactores de núcleo de grafito.

Pero los científicos chinos que realizaban este trabajo no seguían (ni siquiera mientras trabajaban en instituciones chinas) un programa de investigación chino, sino un programa de investigación occidental . El Instituto de Wuhan incluso fue financiado con dólares de impuestos estadounidenses . ¿Es este Chernobyl de China? ¿O es nuestro?”

Es en este sentido donde hay que poner los ojos y ver ¿por qué esos trabajos de investigación se hacían en uno de los países menos seguros de la tierra? No es seguro, en sus infraestructuras hidrológicas, ni en sus exigencias de seguridad en los edificios, o en las garantías de calidad de sus productos. China solo fabrica “pichiguilis” y es verdad que los fabrica casi todos.

La ganancia de función.-

El término “ganancia de función” consiste en construir un virus a partir del genoma de otro, a fin de hacerlo más virulento, peligroso o letal para los humanos u otra especie, se eligió un virus ya conocido el SARS cov1. La pregunta que muchos de ustedes se harán ahora es para qué queremos esos virus tan peligrosos. Es poco probable que se llevaran a cabo por razones de bioterrorismo. Lo más probable es que lo fueran para probar vacunas o tratamientos por si acaso. Pero lo cierto es que a veces los simulacros se transforman en realidades. Más que eso: el simulacro de algo aumenta la probabilidad de ocurrencia de ese algo. Y esto es lo que finalmente ha sucedido.

Marc Lipsitch de Harvard, quien antes había denunciado tan fuerte como pudo en la investigación de ganancia de función (por ejemplo, humanizando los coronavirus de murciélagos), era no solo peligrosa sino que no era necesaria en absoluto. Así en una entrevista declara que:

“Los experimentos de ganancia de función hasta la fecha nos han proporcionado solo un conocimiento científico modesto y no han hecho casi nada para mejorar nuestra preparación para las pandemias, sin embargo, se han arriesgado a crear una pandemia accidental. Por tanto, creo que una revisión como la propuesta por el gobierno debería desautorizar la mayoría de estos experimentos arriesgados”.

Se refiere a una moratoria a través de la cual este tipo de experimentos se declararon prohibidos en USA. Una moratoria que encontró poderosos antagonistas a sus ideas. como nuestro conciudadano burgalés, el famoso virólogo de Mount Zinai, Adolfo Garcia Sastre, fervientes defensor de “la ganancia de función”.

El problema general de la ciencia moderna en la actualidad es la relevancia. Sin embargo, la relevancia casi nunca se puede juzgar científicamente. Dado que debe ser juzgado, se juzga doctrinalmente, dicho de otra manera las toma del dinero o si se quiere del poder que dirige la circulación del dinero . Las decisiones científicas siguen siendo científicas per las decisiones metacientíficas, las decisiones sobre qué hacer con la ciencia , se han vuelto completamente dogmáticas y burocráticas.

Lo que hizo el profesor Lipsitch fue realmente muy valiente, si lo piensas bien. ¡Intentó que le quitaran la financiación a sus compañeros! y cuando se retira un proyecto de la lista de relevancia, estás arruinando las carreras de toda una cohorte de científicos : ¿Quién tiene el poder para hacer esto?. Prácticamente nadie. Quizá por eso el profesor Lipsitch no ha vuelto a abrir la boca.

La idea de que la financiación científica debe ser dirigida por científicos parece una idea sensata, ¿pero lo es?. Quizá lo fue en una época donde la motivación que empujaba al científico era la curiosidad, pero esto parece que ha dejado de ser cierto: la gente investiga sobre todo aquello que es relevante para el dinero y no investiga aquello que no proporciona ninguna ventaja económica o política. Quizá por eso hay tanta investigación feminista bien financiada y ninguna sobre el suicidio de los hombres. No sólo es el dinero sino también lo políticamente correcto, de manera que el dinero pueda fluir en la dirección de la corrección.

Al principio, los científicos todavía tomaban buenas decisiones erróneas, porque habían sido entrenados en una cultura anterior a la corrupción de la ciencia por el poder. ¿Cuantos científicos o investigadores hoy pasarían el filtro de no tener conflictos de intereses por lo que están investigando?. Al final, los argumentos para cada proyecto se volvieron estériles y abstractos como este de la ganancia de función en estirpes de murcielagos domesticados.

Lo mejor sería que estas decisiones las tomara un generalista inteligente, con conocimientos y sabiduría y no alguien que deba ser “revisado por pares”. Una especie de zar del COVID en palabras de Mencius Moldbug.

Ningún tomador de decisiones sabio, sabiendo lo que sabemos ahora o lo que sabíamos hace diez años, optaría por financiar esta investigación. Por desgracia, la sabiduría no está en ninguna parte del proceso de financiación de la ciencia; y las decisiones están descentralizadas del mismo modo que lo está la industria textil en nuestro país.

El articulo original de Mencius Moldbug