Gobernar desde la cama

Santiago Posteguillo es un profesor de literatura de la UJI (Universidad Jaime I) de Castellón y es especialista en literatura inglesa y no tanto en literatura clásica, pero lo cierto es que es un erudito en temas relacionados con Roma y el Imperio romano.

De él ya hablé en otros lugares sobre todo a partir de su obra seminal, una trilogía sobre la vida de Escipión el Africano.

Recientemente ha sido premiado con el premio planeta 2018 por su ultima obra acerca del perfil de Julia Domna, esposa de Septimio Severo, un emperador que como ya había sucedido otras veces en Roma en época imperial cuando el Senado ya era solo un recuerdo del pasado de la Republica, se encontró con la tesistura de optar al titulo de emperador cuando la sucesión de Cómodo se volvió complicada debido a las múltiples facciones en liza.

Los poderes fácticos de entonces eran las legiones y Septimio Severo estaba al mando de las legiones de Panonia al sur del Danubio. El problema es que habían otros dos contrincantes en liza: en Siria estaba un tal Pescenio Nigro con una fuerza similar y en Britania Clodio Albino que también contaba con un ejercito de proporciones colosales. De manera que cuando Juliano compró el puesto de emperador tras la debacle que siguió al asesinato de Cómodo y posteriormente también del sucesor que el Senado impuso -Pertinax-, lo cierto era que el que mas cerca de Roma estaba era Severo y sus legiones.

Y era necesario intervenir, por la afrenta que significaba al honor romano, aquella compra.

Atravesar Italia con un ejercito armado era en la antigua Roma un delito, más que eso un sacrilegio, pero ya había el antecedente de Julio Cesar de forma que Severo no tuvo la necesidad de decir aquello de “Alea jacta est” cuando cruzó el Rubicón. Su problema, una vez resuelto el gobierno de Roma era ver que pasaría con sus compañeros de armas en Siria y en Britania.

No quiero contar el intríngulis de estas guerras porque en parte son el argumento de la novela de Posteguillo, la otra mitad de la novela está dedicada a la propia Julia Domna segunda esposa siria de Severo a quien Posteguillo atribuye un papel singular en la ambición y planes de su esposo a la hora de conseguir el poder omnímodo del Imperio.

No cabe duda de que para ganar un premio literario hoy es necesario que se den simultáneamente tres cuestiones: una que la obra esté bien escrita y acapare el interés del lector, otra que esté escrita por una mujer (y este no es el caso) pero el éxito está garantizado si la protagonista es una desconocida a quien el autor atribuye una serie de méritos, inteligencia y oscurantismo histórico.

Lo cierto es que nadie salvo los eruditos habrán oído hablar de Julia Domna antes de leer la novela de Posteguillo, algo que suele atribuirse hoy a la opacidad de las figuras femeninas de la historia a las que siempre se las exagera en sus méritos a pesar de no saberse gran cosa de ella. Posteguillo parece tan fascinado como Severo con esta mujer, pero lo cierto es que a mi personalmente no me ha logrado caer simpática. Me parece una mujer manipuladora tal vez del mismo estilo que Livia (esposa de Augusto) y madre de Tiberio y Germánico que logro “colocar” a su hijo Tiberio en el puesto de emperador a pesar de no ser hijo de Augusto.

Algo así perseguía Julia Domna, no se conformaba con un Imperio sino que perseguía un linaje de emperadores. Algo que no solía suceder con las leyes de la herencia bien por la mortalidad infantil o bien por las acciones de guerra o por la acción de los venenos.

Dicho de otra forma Julia Domna tenia un plan y gobernó desde el lecho tratando de involucrar a su marido en una guerra que de otra forma hubiera podido evitarse y que dejó a Roma sin legiones apenas.

Severo y Julia tuvieron dos hijos: Caracalla y Geta, el primero fue proclamado emperador y el segundo augusto. Pero como casi siempre sucedía en aquel entorno Caracalla comenzó a dar muestras de ese tipo de locura que solía atacar a los emperadores, mezcla de perversiones, paranoia y excesos y acabó siendo asesinado después de que se asegurara de que Geta también lo fuera.

De modo que Julia Domna se quedó sin linaje en la primera generación, dando lugar a una serie de tragedias sucesorias que terminaron con Heliogábalo que también estaba emparentado con los Severos.

Suele decirse que con él comienza la decadencia de Roma pero yo creo que la decadencia comenzó con anterioridad cuando la ley dejó de respetarse y el más fuerte se aseguraba todo el poder frente a los poderes senatoriales que eran en definitiva los guardianes de la República.

En suma un libro interesante debido a la gran erudición de Posteguillo que nos traslada a Roma y a la vida doméstica de aquellos tiempos de la misma forma que al centro de las batallas. Sin embargo no ha superado su primera obra: Africanus, un héroe más que moderno que fue traicionado pro Roma y condenado al ostracismo. Esta novela me parece un guiño feminista, una manera de quedar bien con las mujeres y poco más.

Nota liminar.-

Dion Casio, historiador y contemporáneo de la pareja es la fuente más importante en la que se ha apoyado Posteguillo para trazar los perfiles de la historia junto con los chismes de la época. Lo que es probablemente cierto es que Julia Domna era una hetaira, así al menos la llamaban sus contrincantes en Roma para desacreditarla y si no lo era hay que reconocerle o suponerle grandes dotes eróticas en el lecho a juzgar por la facilidad que tuvo en llevarle la contraria a su marido casi permanentemente y salirse con la suya. Y no era Severo precisamente un hombre débil o caprichoso.

Guerras solapadas

chalecos

Estamos asistiendo en Francia a un episodio que comenzó como una protesta por la subida de los carburantes y que nos recuerda a quienes lo vivimos a Mayo del 68, un movimiento sin líderes que traduce un descontento difuso al que poco a poco han ido añadiéndose otros alborotadores profesionales, al tiempo que en España la CDR (comités de defensa de la República) cortan carreteras y provocan asonadas de mayor o menor gravedad en distintos lugares. La pregunta que cabria hacerse es ésta: ¿Se trata del mismo fenómeno? ¿Es la violencia del país vecino similar a la violencia urbana que persiguen los llamados comités de defensa de la república catalana?

La respuesta es no.

Basta echar una ojeada al programa escrito sobre ese fondo del chaleco amarillo francés para caer en la cuenta que sus reivindicaciones bien podrían pasar por ser un programa de eso que en España llamamos extrema derecha, un programa que podrían firmar Vox en España o el frente Nacional de le Pen en Francia. Los chalecos amarillos responden a una lógica insurreccional derivada del agotamiento de amplias capas de la población machacada por el encarecimiento de la vida y que tienen en el automóvil su única oportunidad de vida, es por eso que los carburantes encendieron la mecha aunque el descontento es más amplio y difuso. Los comités CDR de la República son un grupo con líderes y con objetivos bien conocidos por todos.

Pero para entender las causas de los malestares sociales y encuadrarlos más eficientemente, es necesario que comentemos algo sobre el precio de la globalización, el precio que tiene para occidente. Para ello tomaremos como referencia el llamado trilema de Rodrick.

El trilema de Rodrick.-

paradoja

El trilema de Rodrick o también llamado el trilema imposible, descrito en su libro, “La paradoja de la globalización” señala que es imposible conseguir al mismo tiempo, la globalización económica, la democracia política y la soberanía nacional. Las tres opciones simultáneas son incompatibles por lo que nos veremos obligados a escoger sólo dos de ellas.

Dice la wiki que “globalización” es un “proceso económicotecnológicopolítico, social, empresarial y cultural a escala mundial que consiste en la creciente comunicación e interdependencia entre los distintos países del mundo uniendo sus mercados, sociedades y culturas, a través de una serie de transformaciones sociales, económicas y políticas que les dan un carácter global. La globalización es a menudo identificada como un proceso dinámico  producido principalmente por la sociedad, y que han abierto sus puertas a la revolución informática, llegando a un nivel considerable de liberalización y democratización en su cultura política, en su ordenamiento jurídico y económico nacional, y en sus relaciones nacionales e internacionales.

No está claro si este proceso tiene un fin claro, lo que es seguro es que de momento solo se ha llevado a cabo en dos cuestiones no baladíes; la circulación de capitales e Internet, es decir la disponibilidad inmediata y universal del conocimiento. También es cierto que ha favorecido la deslocalización de la producción de ciertos bienes y que ha contribuido a disminuir la pobreza de algunos países, pero lo que nadie dijo o advirtió es que tendría consecuencias nefastas en las economías mas fuertes del planeta. El paro ha sido la consecuencia de cierres patronales de empresas que han desplazado sus factorías a países donde la mano de obra y los costes empresariales son menores. La libre circulación de personas con permeabilización de las fronteras ha sido otra de las consecuencias de esta globalización con las secuelas conocidas por todos los occidentales, algo que ha venido en llamarse multiculturalidad, una forma de blanquear estas dificultades a veces insuperables que llamamos integración.

De manera que podemos decir con toda claridad que la globalización ha sido una buena idea para las elites financieras y también para ciertos países que han visto disminuir su pobreza consuetudinaria.

Volviendo al trilema de Rodrick, lo que este autor apunta es que es imposible aspirar a la globalización al tiempo que se mantiene la democracia o la soberanía nacional. De las tres hay que elegir a dos. Trump eligió la soberanía (junto a la democracia) y China optó por la globalización y la soberanía pero renunció a la democracia. La UE es un ensayo general de algo más complejo: de lo que se trata es de un experimento de supranacionalidad que necesariamente ha de sacrificar la soberanía de sus miembros en aras de esa entidad que llamamos Unión Europea.

El problema es que la Unión europea es en realidad una unión a la alemana en la que apenas caben los países latinos, Francia, Italia y España-Portugal no encajan bien en ese proyecto que parece pensado para sesudos alemanes y  beatos calvinistas. Un proyecto donde los ricos han impuesto sus condiciones a los países del Sur, como ya vimos en Grecia y posteriormente hemos visto como los países de Europa del Este (Polonia, Austria, Hungría) se han sumado al descontento oponiéndose a la inmigración tanto como a la austeridad para llevar a cabo políticas fiscales globales. De manera que el proyecto de la UE, después de la salida de UK, parece hallarse en un impasse, donde el descontento parece haberse transformado en una opción política más, que ahora se articula en una serie de partidos que reciben la etiqueta despectiva de “ultraderecha”, cuando en realidad son partidos que cuestionan esa cesión de soberanía a ese ente burócrata con sede en Bruselas.

Lo que estamos viendo en Francia es en realidad una insurrección contra Macron que es el representante de  Rothschild en Francia, es decir el delegado de esas políticas globales que tanto gustan a las élites financieras. Se trata pues de una insurrección contra el precio -en este caso del gas-oil- que los franceses no quieren pagar a la globalización. “Demasiados impuestos” podría ser la soflama-consigna de los indignados franceses.

Nada que ver pues, esta movilización de “chalecos amarillos” con las CDR catalanas. A la UE no le gustan nada las reivindicaciones nacionalistas y no quieren saber nada de debates secesionistas, es por eso que Cataluña no tendrá nunca el visto bueno de la UE, al menos de esta UE. No es hora de abrir el melón de las nacionalidades ni del federalismo, eso ya vendrá si la UE es capaz de organizarse política, fiscal y militarmente. A la UE lo que le interesa sobre todo es preservar el statu quo de las políticas centradas. Es por eso que el centro tiene tanto éxito y todos los partidos pugnan por aparecer más radicalmente centrados, no importa si la cara es de Pedro Sanchez, de Rivera o de Casado, todos se ajustan bien a ese perfil. Todos cumplirían a la perfección con las políticas de apretarse el cinturón, de abrir las fronteras a los futuros habitantes de Europa (jornaleros sin ningún oficio conocido) y disminuir la población europea con las políticas de género.

Bueno, no todos, por que a Iglesias no lo quieren ver ni en pintura, si no es para domesticarle como hicieron con Tsipras. Pero así y todo Iglesias es menos peligroso que Abascal, al fin y al cabo nadie sabe si Podemos es o no es un partido globalista y está muy claro que Vox es un partido soberanista.

De manera que la guerra ya no es entre izquierda y derecha como muchos se empeñan en pensar sino entre globalistas-soberanistas por un lado y por totalitarios-demócratas por otro. Se trata de guerras solapadas que operan con máscaras: parecen responder a la lógica lineal izquierda-derecha pero en realidad son otra cosa. Los totalitarios serán capaces de cualquier cosa para aumentar la confusión y el caos, son en este sentido “pescadores en aguas turbias” que se aprovechan de la pelea entre los otros bandos.

Dos bandos que es donde se cuece en realidad la batalla que definirá el resultado final: la UE puede desaparecer, puede quedarse en lo que debió siempre ser, un mercado común o una refundación total que incluya a todos los países en igualdad.

Y no creo que sobreviva si no es capaz de asegurar esa igualdad.

 

Los tres juanes de Juan

Sagitario

Sagitario es el arquetipo de la desidentificación, el opuesto a Geminis

En Juan hay tres juanes:

1) El Juan que él cree ser
2) El Juan que los demás creen que es
3) y el Juan que realmente es.

Al primero le llamamos identidad, al segundo reputación y al tercero esencia.
En realidad los tres se presentan juntos en el mismo pack, de manera que es complicado decir a que Juan nos estamos refiriendo cuando nos evaluamos o definimos de una forma u otra. Pero lo cierto es que no siempre aparecen juntos o coordinados. A veces hay disonancias. A estas disonancias:
1) Si uno es mayor que 2, estamos en el terreno del narcisismo
2) Si 2 es mayor que 1 estamos en el terreno de la humildad.

El Juan que realmente eres (la esencia) es el autoafecto, la mismidad, la identificación con uno mismo. El Juan que realmente eres es hombre o mujer sin géneros intermedios, sin “tertium inter pares”. Es un conocimiento próximo, axiomático (no precisa demostración) y siempre es verdad. Es el Juan que está presente en el sueño aunque no sueñe, mientras no hacemos nada, ni enjuiciamos, cuando tenemos el cerebro en reposo o contemplamos un atardecer u oímos una canción.

El Juan que creemos ser es un Juan identitario, un Juan que tiene una historia y por tanto una narrativa, es un Juan memoria, un Juan que se reconoce autor, personaje y lector de su propio relato. Es un Juan que fuma o un Juan que está jubilado como yo.

El Juan que los demás creen que soy es el Juan social, el Juan de la reputación (buena o mala), el Juan de los amigos, de la familia, del trabajo, de la comunidad por así decir, esos que nos legitiman o devaluan con sus juicios, los que nos dejan de lado o nos aplauden, los que nos invisibilizan o nos hacen favores sin pedirselos.

De estos tres juanes solo hay uno que puede enfermar y otro que nos puede enfermar: son los juanes de la identidad y el de la reputación, pues no hay enfermedad sin relato, sin identidad y sin legitimidad del otro por eso pueden enfermarnos las opiniones ajenas, es por eso que es conveniente mantenerse alejado de la murmuración y de los chismes. Pero ningún Juan esencial está enfermo o sufre porque la esencia de cada uno es una gema, una piedra brillante que hay que tratar con mucho decoro y finura una vez descubierta.

Curarse con el método Barrueco o cómo tratar con nuestra identidad.-

La identidad es ilusoria en efecto. En lo que a mi respecta no soy ni psiquiatra ni psicólogo, solo hablo por mi propia experiencia. Cuando sufría de depresión me observaba a mi mismo y me di cuenta de una cosa: mientras dormía no había sufrimiento. Sólo sufría cuando estaba despierto. Entonces comprendí que el sufrimiento no era algo inherente a mi mismo en sentido absoluto, porque sí así hubiera sido, dado que yo soy yo despierto o dormido, tendría que sufrir aún durmiendo.

Entonces me propuse ver cómo era que mi sufrimiento aparecía. Y me di cuenta que aparecía no en el instante mismo de despertarme, tal como suele ocurrir con las dolencias físicas, sino que aparecía cuando “volvía a recordar quien yo era, es decir, cuando recuperaba el recuerdo de mi circunstancia”. Esto fue muy revelador para mí, porque me permitió comprender la diferencia entre lo que soy, y mi identidad. Lo que soy lo soy estando despierto o dormido, más mi identidad es lo que creo ser cuando estoy despierto, porque mi identidad es un producto de mi memoria: es una construcción, una imagen que elaboré de mi mismo utilizando mis recuerdos, y a la que miro todo el tiempo; es como una ropa que me coloco ni bien me despierto. Mi identidad entonces es lo que me digo que soy.

Ahora bien, si mi sufrimiento aparecía sólo recién cuando me acordaba de mi circunstancia, apenas un instante después de despertarme, era un sufrimiento que se disparaba cuando volvía a vestir la ropa de mi identidad, y esa ropa estaba guardada en el closet de mi memoria. Entonces me dije: “Y si pruebo no vestirme ni bien me despierto? Y si soy capaz de eso y pruebo luego a vestirme con otra ropa?” Ahí pude comenzar a ver mi identidad como desde afuera, como la ropa que elijo ponerme cada día al despertar.

Y así, poco a poco, probé cada mañana al despertar no colocarme la ropa habitual de inmediato, sino continuar un rato así, desnudo. Desnudo. Y me fui afianzando en sostener ese momento en que, estando desnudo, era libre de la compulsión de correr al closet a vestirme. La compulsión de ir de inmediato a verificar mi identidad, a mirarme en el espejo de mi memoria.

Al descubrir que no era mi ropa: mi identidad, y que podía elegir qué ponerme, comencé a ser el dueño de mi sufrimiento y no su esclavo. Indagando más profundamente en porqué tenía esa compulsión de despertarme y lanzarme inmediatamente sobre mi memoria activando el sufrimiento, me di cuenta que de alguna manera era adicto a mi identidad, como si fuera adicto a usar siempre las mismas ropas. De algún modo sentía que si no hacía así estaba traicionando mis recuerdos, mi memoria, la memoria de quienes vivían en mi memoria, lo que me habían hecho, lo que yo había hecho, lo que me había sucedido, etc. Y sentía que no podía traicionar aquello sin sentir que me traicionaba a mí mismo. Desentenderme de mi sufrimiento era sentido por mí entonces como un acto de crueldad, de abandono, hacia un sufriente que era yo. Era como una claudicación moral, como un acto de desamor, que me avergonzaba profundamente, al tiempo que parecía algo muy peligroso de hacer.

Pero al afirmarme en el pensamiento de que yo no era mis ropas, que yo no era ese aspecto de mi identidad, dejé de sentir que me traicionaba a mi mismo si elegía usar otras ropas. Mis queridas y tan usadas ropas de dolor continuaban allí guardadas en el clóset, así que no estaba traicionando nada ni siendo cruel con nadie y simplemente yo elegía ese día no vestir esas ropas, no ponérmelas, sabiendo que si quería volver a usarlas estaban allí al alcance de mi mano en el clóset de mi memoria. Y así poco a poco fui desidentificándome con aquel sufrimiento, con aquellas ropas, y fui dejando de usarlas. Y con ello poco a poco fui dejando atrás el sufrimiento. No hubo violencia, hubo paciencia, mucha paciencia y amor a mi mismo, hubo confianza y un esfuerzo, si, por persistir en pensar de un modo diferente.

 

 

 

La rana Gustavo

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De Jordan Peterson ya hablé aquí, a propósito de su libro -ya editado en español- 12 reglas para la vida. De la rana Gustavo no había oído hablar pero fue recientemente en la entrevista que “Un tío blanco hetero” (UTBH) le hizo a Peterson cuando me enteré de su filiación y de que la rana Gustavo era el mal nombre que algunos le habían sacado al bueno de Peterson.

Jordan Peterson ha estado en España y ha concedido múltiples entrevistas con ocasión de la presentación de ese libro – que pretende ser un libro de autoayuda- sin llegar a serlo, ya os conté en otro lugar que estoy en contra de los libros de autoayuda y a favor de los de anti-ayuda-

Debe ser por eso que me gusta Peterson a pesar de que a nosotros los europeos del Sur su estilo de predicador nos ponga un poco de uñas, porque nos tememos lo peor. Un poco lo contrario que le sucede a UTBH que no tiene nada de predicador y si de personaje hiperrealista, como de cómic con sentido común: un comunicador diríamos hoy.

Os dejo con la entrevista y otro día hablaremos de como youtube es nuestra ultima esperanza.

La IV guerra mundial

La política es siempre antiética (Gustavo Bueno)

No cabe ninguna duda de que Gustavo Bueno ha sido uno de los grandes intelectuales de este siglo. Aquí en este video que cuelgo, hay una conferencia que dictó en Santo Domingo de la Calzada, en uno de esos seminarios de verano tan frecuentes en nuestro país.

El video es un poco largo pero digno de verse pues Bueno analiza en él. -con su habitual maestría destinada a iluminar conceptos-, aspectos que nos llevan a confusión con respecto a si son o no son actos terroristas, si están conectados entre si, si responden a una estrategia global de guerra, etc. En suma se trata de un video especial pues no está dirigido a un publico especialista sino al publico general. En él aborda con ejemplos sacados de la vida cotidiana los grandes temas de nuestro tiempo: la globalización, terrorismo, guerra, paz, atentados del 11-M, la diferencia entre ética, moral y política, etc.

Un gran intelectual que ya nos abandonó por desgracia para el pensamiento español.

Fantasias femeninas: la sombra feminista

Una colaboración de Santiago Ledesma

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Hace una semanas cayó en mis manos un libro, que podríamos denominar como arqueología de la sexualidad femenina.

El libro se titula “My secret garden” (Mi jardín secreto) y fue escrito por una tal Nancy Friday que bien podría ser un pseudónimo y cuya primera edición vio la luz en 1973.

El libro trata un tema muy poco expuesto en la época: las fantasías eróticas femeninas. De hecho la sexualidad femenina era un campo poco investigado hasta la segunda mitad del siglo XX y su investigación hasta entonces se focalizaba más hacia aspectos patológicos y casi virgen hasta los trabajos de Masters y Johnson iniciados a finales de la década de los 40 del pasado siglo y continuados durante los 50. Incluso la época dorada del psicoanálisis siempre se fijó más en los aspectos más medicalizables de la fantasía sexual femenina.

La revolución cultural de Mayo del 68 marca un hito en el reconocimiento de una sexualidad femenina que se completa con la década del destape los 90 del siglo pasado, cuando la sexualidad femenina se destapa del todo.

Por lo tanto el libro de Friday entra de lleno en los inicios de esa revolución sexual. Según la autora todo lo descrito en el libro se basa en mas de diez mil entrevistas, presenciales, telefónicas o epistolares. Lo cual nos da si es cierto un amplio abanico más que suficiente para sacar conclusiones. Tal vez el único pero que se le puede poner es cierto sesgo sociocultural ya que la mayoría de ejemplos expuestos corresponden al concepto “WASP” (blanco anglosajón y protestante de clase media) y apenas hay ejemplos de otros estratos socioculturales. También hay que poner en contexto temporal la obra; primeros de los 70 sociedad estadounidense. Porque hay determinadas cosas que chocan como la cantidad de mujeres menores de 25 años con uno o varios hijos ya.

Aun teniendo en cuenta todas esas variables temporales y sociales si hay diversas conclusiones extrapolables a la actualidad. Friday concluye que hay 5 grandes grupos de fantasías que se repiten en la mujer y que suelen aparecer en forma de ensoñaciones despiertas o bien como incentivo masturbatorio o bien como apoyo para lograr una mayor excitación durante el sexo o incluso como forma de vencer la insatisfacción sexual. Estas 5 fantasías madre son:

-Las fantasías de sumisión
-Las fantasías de dominación
-Las fantasías de sexo grupal
-Las fantasías de exhibicionismo y voyeurismo
-Las fantasías de hurgar en la sexualidad de terceras personas.

Sobre estas fantasías quiero hacer algún apunte. Las dos primeras sumisión y dominación pueden parecer antagonistas sin embargo, siempre se presentan como la protagonista como objeto de atenciones tanto si es a través de la sumisión como la dominación la mujer aparece como el centro de atención de la fantasía y esto es especialmente interesante porque en este tipo de fantasías en hombres ellos tanto desde arriba como desde abajo siempre adoptan un rol de servidumbre. Las fantasías de sexo grupal también muy comunes en el libro en la mayoría de casos repiten el patrón; la protagonista fantasea con la idea de ser poseída por varios hombres generalmente siendo ella la única mujer, por lo tanto el centro de atención o la fuente del deseo.

Cuando ya entramos en lo puramente descriptivo y sin entrar en casos concretos nos encontramos con diversas cosas que llaman poderosamente la atención quizá la que más es la poderosa impronta del falo. Son innumerables los testimonios que describen con todo lujo de detalles el pene, desde el sabor, hasta la textura o los cambios que producen en este órgano las acciones femeninas. Es sorprendente también que muchas de esas fantasías tengan un componente zoofílico, son habituales descripciones de fantasías en las que aparecen animales como perros, caballos o asnos en los cuales siempre se describe un falo enorme o afilado recreado con detalle que las posee. Posiblemente esto sea debido a que la primera visión de un pene erecto en la infancia en muchos casos fuera el de un animal. También son frecuentes la fantasías con un hombre de raza negra el cual es siempre descrito con un pene descomunal. Un caso en concreto une a esa fantasía el voyeurismo ya que confiesa fijarse siempre en los negros más rudos en el metro por ejemplo y no poder evitar dejarles de mirar la entrepierna. Si nos ponemos en contexto histórico los Estados Unidos de primeros de los 70 era un país con aun muchos prejuicios raciales y tanto la idea de un animal con un gran falo o un negro con idéntico atributo nos expresa un deseo de una supuesta animalidad fuera de control. La importancia del falo se ve incluso en las fantasías lesbianas ya que una fantasía muy común entre las lesbianas entrevistadas es la de un clítoris que muta a falo durante el acto sexual con el que penetrar o ser penetrada por su compañera de juegos durante el acto sexual.

Después de esa omnipresencia del falo de hecho no se describe en ninguna fantasía los genitales femeninos con la excepción del clítoris y son mucho mas descritos los pechos o las nalgas propias por ejemplo. El otro punto en común de todas las fantasías es la pérdida de cualquier responsabilidad en el acto sexual eso explica por ejemplo el porque de tantas fantasías femeninas en las cuales está presente cierto grado de forzamiento o de no tener más remedio que “someterse” sexualmente y es que parece existir un resorte en la sexualidad femenina que para disfrutar del sexo necesite no tener responsabilidad en él, como si al perder esa responsabilidad la mujer pudiera dejarse llevar y así ser solo cuerpo, incluso para la masturbación.

Estas dos realidades.expuestas chocan de frente con la idea dominante en la actualidad impuesta desde el lobby feminista/LGTB del empoderamiento de la mujer en todos los aspectos y personalmente creo que el fracaso de esa idea va a venir precisamente del sexo. El feminismo niega la sombra de la mujer, su lado oscuro, su sexualidad mas libre y animal entendiendo como animal que toda mujer es una hembra. Como dice Anita Phillips en otro libro: Una Defensa del Masoquismo:

” Allí donde el feminismo fomenta la afirmación y el logro, inevitablemente niega otro lado de la vida. El masoquismo es parte de la sombra feminista, una parte en cuyo seno yacen las imágenes y los anhelos que el feminismo ha descartado pero que perviven con fuerza y están necesariamente presentes en la vida de todas las mujeres ”

Así es el feminismo es anti mujer tanto en cuanto niega a la hembra por lo cual amputa por interés una parte imprescindible de la feminidad y nos presenta una mujer capada que no es real solo un deseo de una perversa obra de ingeniera social condenada al fracaso, ya que serán las mujeres quienes acabaran con el feminismo para salvarse a si mismas de la mutilación que supone a su propia feminidad.

Uno de los testimonios del libro confiesa con un cierto goce: ” someterme me comporta el placer indescriptible de verlo provisionalmente flácido, flojo e impotente, tengo ese poder” a mi eso si me parece empoderamiento.

¿Quien mató a Ofelia?

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John Everett Millais, Ofelia, 1851-52

Ofelia es un personaje de la obra de Shakespeare, Hamlet que acaba suicidándose por inmersión. Hamlet es una obra enmarañada que se clasifica como una tragedia y donde al final todos mueren pero recuperan así el honor, un motivo muy del Barroco y del teatro isabelino del que Shakespeare fue un gran maestro. Pero el interés de las obras de este autor no proceden tan solo de su calidad literaria sino sobre todo porque en ellas aparecen locuras y delirios que hasta entonces no se encontraban documentados.

Shakespeare es por así decir un notario de esta realidad que hoy llamamos esquizofrenia o al menos los trastornos delirantes que acompañan a esta psicosis que hoy acuñamos con el nombre de esquizofrenia o bien locuras parciales. (personas que parecen normales pero están locos). En La tragedia aparecen dos personajes bien perfilados como “locos”, uno es el propio Hamlet y la otra es Ofelia.

Mi intención al escribir este post es basarme en el análisis que Hubertus Tellenbach (1914-1992) llevó a cabo sobre las patologías del padre o como él mismo dice las inconsistencias paternas, no cabe duda de que han sido pocos los psiquiatras interesados en estas deficiencias paternas, el propio Tellenbach tuvo durante su época de profesor en Heidelberg un seminario abierto sobre este tema . Sin embargo es más conocido por haber descrito el “TYPUS MELANCHOLICUS” un rubro que sirve para definir a aquellas personas que presentaban una caracterología “pre-depresiva” y se caracterizaban por presentar los siguientes rasgos constitutivos en su personalidad: afán por el orden, escrupulosidad, obsesividad, autoexigencia con respecto al trabajo, alto rendimiento, hiperresponsabilidad, “sentido de ser para otros” y con elevado sentido de la amistad y lealtad. En suma Tellenbach está describiendo lo que hoy entendemos como personalidad obsesiva.

La locura de Hamlet es fingida, cualquier lector de la obra o espectador de la obra teatral sabe que Hamlet finge, lo hace del mismo modo que hizo Ulises, en este caso para evitar ir a la guerra. Hamlet finge estar loco para no delatar su plan de vengar la muerte de su padre a manos de su tío el adultero que yace con su madre aunque Polonio supone que ha enloquecido por la negativa de Ofelia.

Ofelia está enamorada de Hamlet y acepta su compañía y sus devaneos, pero tanto su hermano Laertes como su padre Polonio se oponen a este enlace y tratan de desengañarla y de socavar su confianza en el príncipe Hamlet al que acusan de mentirle para poseerla. Ofelia es una muchacha pura y delicada que se deja arrastrar por las ideas que tanto su padre como su hermano tratan de inducirle y al final solo consiguen un tipo de obediencia compulsiva: Ofelia no sabe qué pensar y es indecisa y sumisa, es por eso que obedece y rompe con Hamlet devolviéndole todas sus cartas. Su hermano parte a la guerra y ella que es huérfana de madre queda sola con su padre al que solo obedece por respeto pues ella sigue enamorada de Hamlet.

Poco después Hamlet inicia su tragedia dando muerte por error a Polonio que le espiaba detrás de una cortina. Este desenlace es el que hace que Ofelia se enfrente a un dilema sin solución, ¿como amar a quien ha dado muerte a su padre cuando su propio padre la había tratado de convencer de que Hamlet no la amaba?

Polonio era un padre inconsistente, insuficiente, incapaz de brindar a su hija un espacio propio para edificar su propia subjetividad separada de él. Es un delator, un “pelota”, un un cortesano sumiso y obsequioso, un soplón, un chivato. Un padre deplorable e insuficiente, Hamlet le llama “pescadero”. Impide el despliegue natural de la pasión de Ofelia, forzándola a fingir, a entrar en el mundo de la apariencia. Ofelia no es capaz ni de oponerse con juicios propios.

Algo parecido sucede en la novela de Paul Claudel, “El rehén”.

El rehén plantea una drama personal complejo: el de una mujer que ha de renunciar al amor a causa de un matrimonio de conveniencia con una persona que además ha arruinado a su familia. Como podrá observarse no se trata de un drama cualquiera sino de un drama doble. Una persona ha de decir “no” al amor y además tiene que correr con los gastos de convivir con su enemigo al que odia. Es aquí donde aparece la mueca, pues es aquí donde el deseo (frustrado) ha de convivir con el deseo (rechazado).No se trata de una frustración cualquiera sino de una frustración a la que se obliga a convivir de forma  subsumida en el rechazo. De tal forma que conforma una herida que jamás puede cerrarse.

Ofelia enloquece cuando siguiendo la opinión de su padre cree que este le ha dado muerte siguiendo su locura que procede del hecho de haberle rechazado. Ofelia se siente culpable de haber propiciado esa muerte y con la muerte de Polonio ella se siente impulsada a borrar de su corazón a Hamlet, su delirio es una mixtificación de Hamlet y Polonio. una identificación ficticia cuyo única salida es la muerte.

Tellenbach creia que estos padres inconsistentes estaban en la base de desarrollos patológicos en sus hijos, incluso dejo escrito que la revolución del 68 en Paris no se debia tanto a una rebelicón contra el padre, como sostienen multitud de investigadores sino a la inconsistencia de la función paterna que se sustraía a toda confrontación y cuyo compromiso con toda esa generación de baby boomers fue muy débil y discontinua.

De manera que repudiar al padre fue muy fácil, casi salió gratis.

Pero el principal efecto secundario de Paris-68 fue la emergencia de un feminismo. No de cualquier feminismo, sino de un feminismo desquiciado, el que hoy vemos como a las claras pretenden el asesinato del padre y una vuelta atrás: hacia una supuesta sociedad arcaica y feliz donde los hombres no ejerzan su paternidad. En ello están.

Una sociedad de mansos como Polonio.