El dormilón

marzo 22, 2015

El dormilón no es sólo una película de Woody Allen sino sobre todo la característica biológica que me define a mí y a muchos otros que siempre fuimos catalogados de vagos, perezosos o indolentes.

Hasta mi padre me pronosticó que nunca llegaría a nada en la vida.

Pero la verdad del asunto según me enteré anoche viendo este documental de “La noche temática” es que hay ciertas personas que estamos desincronizados con los ritmos luz/oscuridad en que evolucionamos nosotros los mamíferos. Claro que nosotros somos noctámbulos porque descendemos de una especie de ratón nocturno -en realidad un primate- que medró escabulléndose cuando los dinosaurios se extinguieron quien sabe si por un cometa o porque comían demasiado y no resultaban del todo sostenibles. En la tierra había dos nichos ecológicos uno ocupado por los grandes reptiles que eran diurnos y otros -los innovadores- mamíferos que podían calentarse a sí mismos y que por tanto podían vivir de noche.

De ahí procedemos y por eso nos pasamos el día de siesta en siesta, y es lógico que nosotros los sapiens seamos noctámbulos porque somos homeotermos, es decir no necesitamos calentarnos al sol y nos basta con la pornografía.

Claro que eso del noctambulismo que nos ataca a los dormilones se cura con la edad, yo ahora duermo lo mismo pero de noche, porque ya no estoy para muchos trotes. Aun recuerdo cuando era joven y las carreras que solía hacer con mi amigo del alma a ver quien podía dormir más horas teniendo un orinal debajo de la cama. Siempre me ganó él, pero lo cierto es que ambos parecíamos parasitados por una especie de acedia vital que muchos identificaban con la pereza, aquel pecado capital de cuando entonces. Ahora igual nos catalogaban de esquizofrénicos simples.

Y estábamos aburridos simplemente como esos adolescentes de ahora que no duermen lo suficiente.

Recientemente estuve en el funeral de este amigo que naturalmente murió durmiendo. Ese amigo del alma, esa alma gemela que nos encontramos en la adolescencia y que luego perdemos en las primeras curvas de la madurez. Ese amigo, cuyo recuerdo nos acompaña siempre a pesar del emborronamiento que el tiempo proyecta sobre nuestra memoria.

Y fue precisamente en ese funeral donde comencé a escribir este post a propósito de la memoria.

Me vino este tema de Serrat, una canción que solía cantar mi amigo (al que le gustaba mucho Serrat). En realidad le gustaba casi lo mismo que a mi y por eso fuimos amigos hasta que la vida en sus continuas bifurcaciones nos separó sin saber bien en cual de ellas nos perdimos el uno al otro. Quizá porque pasamos mucho tiempo dormidos sin atendernos mutuamente.

Fue en todo caso una perdida gratuita.

Y fue en su funeral donde caí en la cuenta de que nuestra memoria no es una película sino un álbum de fotografías discontinuas, de escenas como petrificadas, algunas de las cuales llevan incluso banda sonora.

Fotografias que olvidamos, pues el olvido (el no-recuerdo) no es lo mismo que la ignorancia, el no-saber. Se puede no-recordar y saber.

Y es mucho lo que supimos tu y yo amigo pero ya no recuerdo el qué.

Es por eso que la mejor forma de recordar es a través de la música, esa analogía que en sí misma no significa nada pero que precisamente por eso puede re-significarlo todo. Es asi como te recuerdo amigo, tal y como cuenta Serrat.

Decir amigo
es decir lejos
y antes fue decir adiós.
Y ayer y siempre
lo tuyo nuestro
y lo mío de los dos.

La destrucción creativa

marzo 20, 2015

creativa

Toda innovación plantea un problema nuevo: ¿Qué hacer con lo viejo?

Piensen ustedes en como las grandes superficies han influido en nuestra forma de comprar, en nuestros gustos y aun en nuestro ocio. Piensen qué ha sucedido con el comercio tradicional, ese que ocupaba el centro de las ciudades. Piense en como UBER, esa plataforma de taxis compartidos está poniendo contra las cuerdas al taxi tradicional o piensen en como la industria librera o peliculera se está resintiendo con las “bajadas” -piratería le llaman- en Internet.

Lo viejo se resiste a morir, y levantan barricadas contra cualquier innovación, siempre ha sido asi, sucedió con la rueca de hilar (por agua), con la maquina de Watt, con el comercio a vapor, con la imprenta. Cualquier cosa nueva “deja en el paro” a multitud de negocios y personas y cambia la cultura de un negocio que ha de transformarse o morir. Usualmente y durante un cierto tiempo conviven ambas cosas: lo nuevo y lo viejo y a veces incluso se inventan artiulugios hibridos (como el coche a medio camino entre la gasolina y la pila de litio), La batalla entre lo nuevo y lo viejo no se libra en un sólo dia, es necesario un poco de tiempo para que algún bando se imponga al otro.

Ahora bien, no debemos pensar que inexorablemente lo nuevo se impondrá a lo viejo solo por el efecto de sus bondades supuestas. Evidentemente tener luz electrica es mejor que alumbrarse con faroles de gas, pero la inductria del gas no se quedó de brazos cruzados esperando a que los eléctricos se les impusieran. Del mismo modo la industría electrica no quedará de brazos cruzados ante la inminencia de energias baratas y renovables, incluso habrá gobiernos que se pondrán de su parte. Plantearán su propia guerra y lo harán como siempre se hace: a través de la politica.

Es por eso que los paises no se desarrollaron o prosperaron al mismo tiempo, ciertas couyunturas críticas impusieron un distinto galope en las innovaciones y ciertos gobernantes y sus castas se opusieron a los inventos que traian innovaciones importantes. El imperio otomano se opuso a la imprenta hasta bien entrado el siglo XX, el imperio austrohúngaro, se opuso a la industrialización y hasta al ferrocarril hasta que fue definitivamente derrotado.

Lo viejo se resiste a morir.

La politica es el campo de batalla de intereses económicos que casi siempre muestran su carácter de obstáculo a lo nuevo, su carácter reaccionario.

Algo que explica por qué algunos paises fracasan. Al decir de Acemoglu: fracasan porque poseen instituciones anticuadas y obsoletas, parasitarias, tiránicas o extractivas. Vale la pena listar algunas de las propiedades que ha de tener un pais para que su población progrese:

1.- Un estado centralizado que gestione la paz y el orden. Una justicia que funcione y castigue a los transgresores.

2.-La existencia de incentivos individuales.

3.- Libre comercio y sistemas de comunicación que aseguren el tránsito de mercancias e ideas.

4.-Control democrático y parlamentario de las élites politicas y económicas.

5.-División de poderes al estilo Montesquieu.

6.- Una prensa libre que no dependa de las elites económicas o políticas.

7.- Existencia de la propiedad privada que garantice la seguridad jurídica y evite el expolio por parte de las élites. Recordar que hay dos fromas de expolio, uno es el trabajo sin o con bajos salarios o forzado (servidumbre) y otro es el aumento de impuestos.

8.- Instituciones inclusivas que traten de mejorar las condiciones del pueblo y le provean de servicios suficientes para la conservación de su salud y bienestar.

9.- Enfrentar el problema de la destrucción creativa y gestionar su alcance.

10.-Garantizar la educación de calidad entre sus ciudadanos.

¿Comprendes ahora por qué la democracia no es exportable a todos los paises?

La mayor parte de países pobres ni siquiera han alcanzado el primer nivel, ese estado centralizado que suponga una superación de lo tribal, como Haiti, Agfanistán o Somalia pero hay otros paises donde si se ha conseguido este objetivo de centralización, un ejemplo es Corea del Norte, China, Rusia o Venezuela. En estos paises sin embargo las élites siguen siendo extractivas y se consolidan en el poder de forma ilicita: usualmente a través de lineas endogámicas o hereditarias como las monarquías o a través de procesos pseudodemocráticos, persecución de los disidentes y de los delitos de opinión, y por supuesto inexistencia de prensa libre.  No se trata de paises pobres (Venezuela, Nigeria o Congo podrian ser considerados paises con recursos) sino empobrecidos por élites extractivas crónicas que han logrado perpetuarse en el poder a través de asonadas, golpes de Estado o incluso a través de una democracia secuestrada.

Por último: sin incentivos individuales es imposible construir un estado próspero. Nadie va a trabajar para beneficiar a otro. Y sin las suficientes garantías juridicas nadie va a invertir en el futuro ni habrá ahorro. La amenaza de expolios, nacionalizaciones, impuestos exagerados o confiscaciones no son la mejor forma de dar seguridad a los emprendedores.

Lo normal es que en estos paises no exista innovación ni emprendimiento. Y por eso estos paises han fracasado siguiendo la terminología de Acemoglu.

Y la fórmula critica: sin educación no es posible generar una élite de personas educadas que haga progresar a su país. Simplemente le abandonan a su suerte.

Encuestas crudas y cocinadas

marzo 15, 2015

encuesta

Las encuestas políticas nos rodean a diario desde los medios y es posible que esto se prolongue dado que este es el año en que votaremos peligrosamente, tanto que es muy posible que el votante quede inane antes de terminar el año que es más o menos la fecha en que Rajoy tiene previsto convocar elecciones generales.

Pero las encuestas llevan trampa, la principal de ellas es que tratan de predecir (e influir) en el voto, pero en el momento es que no hay voto. Se trata de una simulación que tiene como consecuencia que lo que las encuestas dicen no es lo que sucederá el día H sino lo que las personas votarían hoy a sabiendas que es de mentirijillas.

Es bien sabido que lo que determina el voto es el bolsillo, es por eso que no hay que creerse del todo esas encuestas que dan a los partidos radicales una bolsa de votos y a veces incluso la mayoría. La gente está enfadada y con razón y la mejor forma de mostrar enfado es retirarle el voto a los grandes partidos, que son PP y PSOE y amagar con que el bipartidismo va a romperse. Pero lo cierto es que si el bipartidismo se rompe será para que emerja otro bipartidismo , eso si con caras nuevas.

Las cocinas de los que se dedican a medir ese barómetro que llamamos predicción de voto lo hacen por teléfono y después de recoger pequeñas muestras de personal hacen una traslación del voto a las comunidades. Es por eso que determinadas encuestas le dan la mayoría a Podemos, ¿pues quién va hoy a declarar que vota al PP o al PSOE? Seria inhumano.

Pero el PP y el PSOE no son simples agrupaciones de personas como Podemos o Ciudadanos, son partidos con implantación nacional, infiltrados en todos sitios, desde la prensa, los sindicatos, el mundo de la fiesta, en la administración, etc. Tienes sedes y mensajes unitarios para todo el Estado, tienen caras conocidas que se dejan ver en todos los foros y corrillos allí donde hay alguien que mire. Van a las Fallas, salen de ninots indultados o no, desfilan a los pies de la virgen, son de una cofradía o de varias, están en los palcos del fútbol y salen en procesión. En fin, tienen eso que se llama circuitería lo que significa que tienen franquicias en todos los poblados, por muy alejados que estén de la capital.

Por contra Podemos o Ciudadanos carecen tanto de circuitería como de caras conocidas. Las elecciones no se ganan en las redes sociales pues en ellas (en las redes) no están los promedios sino los efectos cola de la distribución, es decir el voto extremo. Las elecciones se ganan instalándose en el promedio de las cosas.

En cada provincia hay un abanderado o franquiciado al que no conoce nadie, carecen de sedes y no están infiltrados en ningún lado porque acaban de salir del cascarón. Y lo peor, carecen de un mensaje unitario en todo el Estado, aquí hay un iluminado y allá un mudo. No sabemos lo que piensan ni sabemos que planes tienen para el futuro, municipal o autonómico. Más claros parecen sus planes a nivel de Estado.

Prueba de ello la vamos a tener en Andalucía. El PSOE volverá a ganar a pesar de los ERES, pues Andalucía es como Grecia, una región que vive del subsidio y del “dolce fer niente“. Que no les hablen a los andaluces de innovación, esfuerzo y competitividad. El PSOE les garantiza ese estado de cosas y no habrá gran revolcón, sino tan solo una pequeña perdida de votos que irá a Podemos que engordará así hurtándole votos a  IU, que es un partido que también huele ya  a la naftalina de la casta pero sin posibilidades de repartir. Entre lo que tenemos y lo que nos darán para qué preocuparse.

El PSOE ganará en Andalucía y es posible que Ciudadanos ejerza de bisagra con los votos que logre quitarle al PP o al propio PSOE. En el peor sitio posible pues llamarse Albert en Andalucía es pecado mortal tal y como ha dicho alguien relevante por ahí. Que se lo pregunten a Roca y su invento del PRD.

Luego vienen las catalanas y un poco más tarde las autonómicas y municipales que a mi me interesan: las valencianas.

Un poco la misma idea.

El PP volverá a ganar, con Gurtel y todo, si bien es posible que suceda como en Andalucía sin mayoría absoluta. Será una derrota dulce, no catastrófica.

Las encuestas miden el estado afectivo del pueblo, en estos momentos el cabreo es nacional y bien fundamentado, pero la gente votará mirando la cartera y ya saben a estas horas que hay quien propone su expolio.

Podemos, paradójicamente ha asustado más al personal que toda la corrupción de los partidos junta. No olvidemos que España es un país sin resiliencia y es muy posible que el crecimiento que tiene a día de hoy Ciudadanos proceda de ese voto que hace unos meses decía que quería cambiar el estatu quo y ahora ha encontrado en Ciudadanos una alternativa sensata a los radicales de la coleta. Podemos le ha hecho la campaña, sin quererlo a Ciudadanos.

Que nadie se equivoque, lo primero es la cartera, los cambios pueden esperar.

La mano lenta

marzo 10, 2015

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Está por escribir un libro que explique cual fue esa extraña constelación de razones que hicieron que en la década que va desde 1960 a 1970 hubiera tal explosión de talento musical en las islas británicas.

No sólo se trata de Beatles y Rolling Stones, sino de Moody Blues, Kinks, Who, Procol Harum, Animals, Pink Floyd, Queen, Hollies, Spencer Davis Group, Manfred Man, Cream, Blind Faith, John Mayall  and the blues breakers y un largo etcétera de figuras que desempeñaron papeles importantes bien en solitario o bien en grupo. A veces de las dos maneras.

Es verdad que los precursores se situan en el blues y el rock americanos que pertenecen a la raza negra y a su tradición esclavista, pero no es fácil explicar como fue posible que la llamada musica pop tuviera aquella concentración de artistas innovadores en una generación que o bien nació durante la guerra mundial o bien se crió en condiciones de privación durante la posguerra.

John Lennon nació en 1940, Paul Mc Cartney en 1942, Joe Cocker en 1944, Mick Jagger en 1943, Freddy Mercury en 1946.

En 1945 nacieron Eric Clapton y también Rod Stewart.

Y un detalle para los estudiosos del fenómeno: las ciudades donde nacieron estos artistas, Sheffield, Birmingham, Manchester, Londres o Liverpool son las mismas ciudades donde se desarrolló un par de siglos antes la revolución industrial.

Al parecer Eric Clapton -tal y como cuenta él mismo en sus memorias- tuvo una infancia bastante triste pues se crió sin madre (como John Lennon) pero con ciertas diferencias. Al parecer la madre de Eric le tuvo a los 16 años y nunca conoció a su verdadero padre que era un soldado canadiense casado, quizá por eso sus abuelos la hicieron pasar por su hermana. Eric se crió con su padrastro, con su abuela y su madre que creyó su hermana hasta que tuvo la suficiente sensatez para discriminar su edad.

Naturalmente esto no explica su talento para el blues, ni su pericia con la guitarra eléctrica, tampoco explica su innovación para encontrar sonidos como este:

fender

La Fender stratocaster fue la prótesis que Eric Clapton necesitaba, junto con su tendencia enamoradiza, impulsiva y adicta. Speed, heroína, cocaína y alcohol junto con analgésicos presidieron la vida de este hombre de tendencias autodestructivas y que supo sacar de su Fender y de su formación en blues -esos 12 compases que se repiten según una secuencia especial- los ingredientes necesarios para impulsar la música popular hacia la excelencia y la fusión de estilos.
Al final reconoció que la cocaína no dice siempre la verdad:

Eric Clapton le quitó la novia (Patty Boyd) a su amigo George Harrison y como amor con amor se paga, Mick Jagger le quitó a Carla Bruni, de la que entonces andaba enamoriscado. Pero en realidad todas las mujeres son la misma mujer cuando están representando a la ansiada madre que nunca tuvo. Y la tendencia a la repetición es tal que siempre terminaba eligiendo a mujeres fatales, esas que acaban siempre dejándote por otro macho alfa. Hasta con lady Diana tuvo una experiencia bastante decepcionante. No podía ser de otra manera. Eric era un coleccionista de desamor. Lo que hacia buena a su madre.

¿Quien seria Layla?:

Dos veces intentó suicidarse y no lo consiguió, quizá porque tal y como él dice, “los muertos no beben”. Nunca sabremos si la muerte de su hijo cayendo de un edificio de Manhattan le reconcilió con la muerte. Lo que es seguro es que en el cielo aun lloran por él:

Al final Eric que ahora tiene 70 años se redimió junto a su actual esposa con tres hijas otoñales que más que hijas parecen nietas.

Nuestras desigualdades

marzo 4, 2015

desigualdad

Lo que leyeron el post anterior ya saben a estas horas que hay un hecho incontestable: las sociedades democráticas son más prósperas que las teocráticas, tiránicas o en aquellas donde el Estado no ha conseguido establecer un poder central que asegure, ley y orden.

Pero de la lectura de ese mismo post se deduce otra conclusión: la prosperidad no puede diseñarse. Significa que no sabemos cómo hacer para conseguir eliminar la pobreza, generar igualdad o cambiar el destino de algunos paises deshechos que se baten entre continuas guerras tribales, la miseria de la enfermedad y la pobreza de sus miembros, pero sabemos algunas cosas.

La primera cosa que hemos aprendido es que no se pueden imponer regímenes que han funcionado bien aqui (como la democracia liberal) en otros entornos que históricamente han estado en manos de clases politicas extractivas y donde no existen instituciones inclusivas. La democracia no es exportable y siguiendo las ideas de Acemoglu, la democracia y la prosperidad son algo contingente y provisional, es decir se puede volver atrás en cualquier momento.

Pero saber que la prosperidad es contigente no significa que no sepamos algo fundamental: Un Estado centralizado y fuerte es necesario para que emerjan otras condiciones, como la libertad, los derechos humanos, el derecho de propiedad, etc, pero un Estado centralizado no es condición suficiente. Hace falta algo más.

Es necesario que este Estado no sea extractivo sino inclusivo, es decir que reparta la riqueza entre sus ciudadanos de un modo más o menos justo. Un estado fuerte como el de Corea del Norte, como los paises árabes con petróleo, como en Rusia o en Cuba no garantiza de ninguna manera el bienestar de sus ciudadanos incluso pueden dar la impresión de cierto éxito económico como sucedió con la URSS desde 1940 hasta 1970 en que comenzó su declive.

El éxito de la URSS se debió en gran parte al trasvase de trabajadores desde una atrasada agricultura hacia la industria, pero el sistema soviético carecia de dos de las condiciones más importantes para que ese éxito fuera sostenible: no había incentivos para la excelencia en el trabajo y no había innovación. La industria soviética murió precisamente por falta de innovación y algo así le sucederá a la China actual. Limitarse a copiar diseños de otros y ofrecer al mismo tiempo una mano de obra barata para occidente asegura grandes conflictos en el futuro a la vez que no impedirá el colapso de ese pais en el corto plazo.

Las desigualdades en nuestro entorno.-

Si el lector le ha echado una ojeada a los gráficos que presiden este post habrá comprobado algo que resulta al menos paradójico: ¿Como es posible que en USA, el pais mas rico del mundo sea el más desigual? ¿Como es posible que en los paises donde más democracia, más oportunidades, más innovación y excelencia sean precisamente los que generan mayor desigualdades internas?.

Para empezar hay que decir que cierta desigualdad es necesaria para preservar esa misma innovación, el esfuerzo y el talento individuales. Las personas no somos todos iguales y aunque la igualdad es una norma moral inherente a nuestra ubicación democrática es necesario señalar que “la igualdad” es una abstracción mientras que la desigualdad es algo muy concreto a lo que podemos meterle el dedo. Dicho de otro modo, no son tolerables ciertas desigualdades radicales entre ciudadanos de una misma nación, pero la igualdad es una utopía que hay que optimizar.

Una vez dicho esto, hay que señalar un hecho sorprendente: los Estados democráticos no han dejado -solo por el hecho de ser democráticos- de ser extractivos y expoliadores, algo que hacen a través de los impuestos, las tasas, las multas, la burocracia y las ramificaciones del Estado en todo rincón de lo privado. Tenemos Estados muy intervencionistas que paradójicamente protegen algo que está prohibido y que son los monopolios más o menos camuflados.

Un Estado puede ser democrático en su apariencia y ser imperial en sus relaciones internacionales. ¿Qué hace la UE metiendo la nariz en Ucrania? ¿Tiene algo que ver el gas ruso en todo este lio? Claro, Alemania quiere extraer esa riqueza y ponerla a su disposición. ¿Es que la Merkel no sabia que tendría a Putin enfrente en esa maniobra de acercar a Ucrania a la OTAN?

Un Estado no se convierte de la noche a la mañana en democrático solo por el hecho de haber elecciones. En nuestro entorno por ejemplo lo que observamos cada vez de forma más clara es que el Estado ha sido tomado por los partidos. La llamada partitocracia le da a los partidos políticos una legitimidad que no tienen en puridad democrática. Una cosa es el Estado y otra los partidos. Los partidos son marcas, ideologías que no están ahi para quedarse, sino para dejar sitio a otros niveles de organización democrática.

En España nos hemos quedado con un sistema de gobierno anticuado, con una administración mastodóntica, unos partidos con regimenes estalinistas en su funcionamiento interno y con la paradoja de que los españoles actuales somos mucho más listos que nuestros abuelos y estamos muy bien informados. No nos merecemos los partidos ni los sindicatos, ni las organizaciones empresariales que tenemos. Todo huele a naftalina y todos los españoles nos sentimos expoliados por el recibo de la luz.

Las élites extractivas no son sólo el gobierno (los politicos) y los partidos, no son los ricos, están mucho más cerca de lo que parece: son las empresas que tienen la capacidad de negociar sus precios y sus perdidas, la banca, las multinacionales, las energéticas del IBEX, pero tambien una universidad anticuada que es en realidad una fabrica de parados con doctorados, endogámica e hipertrofiada.

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En una sociedad con tantas élites es necesario que la clase media se empobrezca engordando ese lugar que ha venido en llamarse “riesgo de pobreza o exclusión”. No es sólo el paro, y la poca formación de nuestros trabajadores, es el engorde artificial de esas élites gubernamentales las que expulsan hacia abajo a los más vulnerables.

Ayer salió publicado un informe Forbes que señalaba a Amancio Ortega (el de Zara) como el tercer empresario más rico del mundo. ¿Cómo es posible que un sastre gallego haya llegado tan lejos?

En China hay mucha fuerza de trabajo a la que explotar, de modo que las instituciones democráticas de un pais no sirven para prevenir los abusos en otro. Una especie de colonialismo económico (que ahora se llama globalización) calcado del de Hernan Cortés, el imperio romano u otomano pero sin oro.

La democracia no es exportable pero el dinero no tiene patria.

La desigualdad

febrero 28, 2015

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Parece demostrado que la desigualdad es el origen de gran parte de las tensiones sociales, y no sólo de ellas sino también de la patología mental humana, de la enfermedad física, de las expectativas de vida, de la confianza en el futuro, de la violencia, de la supervivencia de los niños y sus madres y también de mútliples malestares que se proyectan en lo político, lo social o lo subjetivo.

La desigualdad parece ser la madre de todos los males y más aun: es posible afirmar que la pobreza está en el origen de casi todos los malestares del mundo moderno que hemos de habitar. Es por eso que el libro de Acemoglu y Robinson me llamó la atención después de haber leído un libro de Nicholas Wade titulado “Una herencia incómoda” donde se cita tanto a Nicholas Clarck como a Daren Acemoglu. De Clarck ya hablé en este post a propósito del nacimiento de la clase media.

El libro de Clarck propone que las instituciones políticas y económicas de un país son la variable critica en las que se basa el bienestar, la libertad, la prosperidad y el desarrollo de una comunidad cualquiera y no tanto de la geografía (como supuso Jared Diamond), la ignorancia o la cultura de ese determinado país. Lo cierto es que el tema de la desigualdad es algo bastante reciente puesto que hasta el siglo XVI prácticamente todo el mundo era bastante igualitario. Todos éramos pobres salvo una pequeña “nomenclatura” -usualmente tiránica- que se dedicaba a extraer recursos pero que no estaba nada interesada en el bienestar de los ciudadanos. Esta preocupación por el bien de los ciudadanos en su conjunto es bastante reciente y según Clarck y también Acemoglu lo sitúan en Inglaterra a partir de la “Revolución Gloriosa”de 1688, que acabó imponiendo el Parlamento a las decisiones absolutistas de los reyes. La revolución francesa tardaría aun un siglo en producirse dando lugar a instituciones mucho más inclusivas y pensadas para favorecer el bienestar de los ciudadanos en su conjunto y no tanto en preservar el poder de reyes, aristócratas, terratenientes y clero.

Fueron precisamente estos cambios los que propiciaron el estallido de la revolución industrial y con ella una mejor calidad de vida para amplias capas de población que pasaron de un estado por debajo el umbral de la pobreza a un trabajo asalariado cerca de las fábricas de Londres con mayores oportunidades. Concretamente la alfabetización, el libre comercio, la propiedad privada y la confianza en el futuro son los dones que obtuvimos de la revolución industrial que para desarrollarse precisaba de una institución que de alguna manera redujera el poder de los monarcas y de los aristócratas y terratenientes.

Acemoglu en su libro, presenta numerosos ejemplos para defender su hipótesis de que son las instituciones la base de la igualdad económica y la prosperidad de la ciudadanía, pero para mí hay algo mucho más importante en su razonamiento: hace un análisis histórico exhaustivo sobre ciertas naciones, desde tribus del Congo, hasta Corea, Europa, los imperios otomanos y español para deducir y concluir: que la historia carece de sentido y de alguna manera los sucesos históricos se producen pos azar, son por ello contingentes.

Contingencia es lo contrario de teleología: todos nosotros estamos persuadidos de que la historia avanza de una forma lineal, de que el “progreso” humano y la “perfectibilidad” del hombre son cuestiones que se alcanzarán irremediablemnte a través del tiempo: la ciencia, la educación, la disminución de la violencia, o la igualdad entre unos y otros, son cosas a las  que se llegará a partir de cambios en la mentalidad humana y de los modos y mecanismos de producción y de distribución de la riqueza. Es el punto de vista de Marx, para el que el socialismo seria la cúspide de una serie de cambios inexorables que tendrían lugar a partir de la superación de ciertas etapas “científicamente” planeadas.

Pero no parece que las cosas sean así, sino que más bien que ciertas innovaciones como la susodicha “revolución industrial” que inauguró Inglaterra en el siglo XVII y que mejoró la vida de la ciudadanía son acontecimientos aleatorios que pueden darse o no darse, se trata de accidentes. ¿Cuanto tiempo pasó antes de que en España se implementara una revolución industrial similar?

Efectivamente estos sucesos no son puntuales sino graduales y existe un componente de azar en ellos: la Constitución de Cadiz que puso los cimientos del liberalismo en España se encontró con múltiples escollos, hasta que fue derogada por Fernando VII, lo que significa que en España no hubo nunca un proceso similar al de Inglaterra al menos hasta bien entrado el siglo XX, concretamente después de la guerra civil y con los precursores de Cataluña en la industria textil o el país vasco en la industria pesada. O dicho de otra manera: que las naciones fracasan y pueden fracasar incluyendo lo que hoy entendemos como mundo opulento y libre. El éxito del que estamos hablando es provisional y todo puede venirse abajo.

Vacas gordas y vacas flacas.-

El mundo opulento es el que entendemos como Occidente: USA, Canada, Europa, Singapur, Corea del Sur, Japón, Australia y Nueva Zelanda, junto con algunas excepciones como Botswuana en el Africa subsahariana. Concretamente en todas ellas las instituciones políticas que las conforman son democráticas y representan sin duda las naciones mas ricas y prósperas del planeta, Frente a ellas una pléyade de naciones pobres, donde no existen derechos humanos o son soslayados con frecuencia y donde no existen democracias ni derechos individuales formales o están muy deteriorados por linajes de gobernantes sin escrúpulos: Corea del Norte, China, Rusia, toda el Africa subsahariana, Afganistán, Iraq,  todos los países árabes donde aquellos que no poseen petróleo tienen niveles muy parecidos a la pobreza del Africa subsahariana, Haiti, Bolivia, Ecuador, Peru, Venezuela, Cuba, etc.

Lo interesante de algunos de estos países es que tienen recursos propios en abundancia, es el caso de Venezuela, Nigeria, Iraq, Congo, o  Camboya que sin embargo no consiguen despegar de la miseria a pesar de haber introducido a veces por obligación democracias formales en sus regiones. ¿Cual es la razón por la que estos países no consiguen establecer niveles de prosperidad entre sus ciudadanos?

Lo que funciona bien en un sitio no necesariamente funciona bien en otro.

Lo que hace Acemoglu en su libro es rastrear los orígenes de las instituciones de cada uno de esos pueblos, por ejemplo entre Corea del Norte y Corea del Sur, pueblos que comparten una misma cultura y geografía, ¿cómo es posible que los coreanos del sur dispongan de mejor calidad de vida que los del norte y obtengan diez veces más PIB que sus vecinos?

Analiza este fenómeno y encuentra que aunque en sus orígenes ambos países compartían cultura. religión, geografía  y tradiciones muy parecidas, cada uno de ellos tomó en su momento y después de la guerra del paralelo 48 una dirección bien diferente. Todo se debió a una contingencia azarosa: el que iba a gobernar Corea del Sur emprendió una serie de políticas bien distintas a la de su vecino del norte, pensaba de forma distinta y tenia para su país un proyecto bien diferente. El factor humano, una contingencia que creó diferencias entre un país comunista y otro capitalista. No todo esta pues en los orígenes sino en la incidencia que ciertos líderes llevan a cabo de forma providencial.

Acemoglu divide a las élites políticas en dos clases: las extractivas y las inclusivas. Lo interesante es que la economía sigue los dictados de la política y así en un país con élites políticas extractivas como en Congo, las empresas (el poder económico) se acoplan en un perfecto maridaje a las instituciones políticas, mientras en otros países con élites políticas inclusivas la economía se adapta a las leyes y a las reglas dictadas por la política.

Otra de las explicaciones que da Acemoglu en su libro para comprender estas diferencias es el proceso de colonización de cada país. Por ejemplo el imperio Inca o azteca eran imperios extractivos que vivían de extraer recursos de los ciudadanos para mantener a sus élites, pero la invasión de Hernán Cortés o de Pizarro no resolvieron este problema sino que lo agrandaron aun más al saquearles de todos sus bienes e imponer en ellos una serie de instituciones extractivas como las haciendas que repartían las tierras entre los colonos dejando  a los indios en la esclavitud. Lo mismo sucedió con la colonización de Africa con belgas, franceses o ingleses. Inglaterra no estaba interesada en liquidar el régimen de castas en la India sino en extraer sus riquezas. No dieron tiempo a que ellos llegaran por sus propios medios a un tipo de organización inclusiva sino que les doblegaron con instituciones extractivas para mucho tiempo y así siguen.

No existe una institución mas perversa desde el punto de vista económico que la esclavitud o la servidumbre (trabajo forzado) que funcionó durante mucho tiempo en Europa oriental (Polonia y Rusia). Nadie está motivado a trabajar por el bien de otro.

Lo interesante es que ciertos modelos de colonización que sirvieron para extraer riqueza de México o los Andes, no sirven siempre y es por eso que la colonización de EEUU (Carolina del Norte) donde no había oro ni plata que extraer (como en Potosí) dio lugar a un nuevo tipo de colonización que desembocó -como en Inglaterra- en un nuevo modelo  inclusivo que tuvo su efecto de llamada en colonos ingleses y europeos para conquistar el Oeste. La democracia en USA tuvo lugar precisamente porque no había nada que expoliar sino mucha tierra para repartir y mucho trabajo que hacer.

Como conclusiones sobre las desigualdades entre países es posible afirmar que la clave de la prosperidad está basada en los siguientes variables:

  • Libertad para establecerse y comerciar.
  • Paz y orden. Una justicia que funcione en las sanciones.
  • Propiedad privada.
  • Trabajo asalariado y negocios libres.
  • Democracia y limitación de los poderes extractivos, participación ciudadana.
  • Inexistencia de élites extractivas.

Perece demostrado que con estas condiciones los países progresan y son prósperos, pero no explica las desigualdades en el mismo país. ¿Como es posible que USA tenga más desigualdades que las medias entre USA y Nigeria?

Será en un próximo post.

Seres corpóreos e incorpóreos

febrero 25, 2015

Pienso luego existo

René Descartes

Se trata de una sentencia muy conocida y tambien su autor pero sin embargo son pocos los lectores que habrán sospechado que tras esta frase existe una avería del autoreconocimiento.

Efectivamente no hace falta pensar para saber que existimos. En realidad la existencia propia es un conocimiento inmediato, algo que es precognitivo, preconceptual y preverbal. Se trata de algo que se tiene o no se tiene, una especie de axioma con el que venimos equipados de serie y que no necesita demostración porque todos nosotros sabemos que existimos, que somos, estamos y que nuestra experiencia nos pertenece, aqui y ahora y que se escribe en primera persona.

Es por eso que la sentencia cartesiana a mi me huele un poco a obsesividad, una especie de mania hipereflexiva que procede sin duda de una averia primaria del autoreconocimiento. Probablemente Descartes era un obsesivo pero no es este el objeto de este post averiguar su personalidad sino más bien escudriñar como funciona este mecanismo del autoreconocimiento y qué tiene que ver con la conciencia humana.

Por eso escribí recientemente este post sobre la esquizofrenia, alli hablaba precisamente de la hipótesis de Stangellini un psiquiatra italiano que desde un punto de vista fenomenológico puso el dedo en la llaga al identificar esa averia del autoreconocimiento como fenómeno nuclear de la esquizofrenia.

Y no es de extrañar puesto que la primera emergencia de la conciencia humana fue seguramente esa conciencia de mismidad, esa especie de autoafecto esencial con la que nos relacionamos con nuestro cuerpo.

Una experiencia nuclear que inaugurará la experiencia humana tal y como la conocemos, una experiencia  fundacional, antes de ella no hay conciencia propiamente dicha sino sólo precursores, las mas conocidos de estas averías son los trastornos del espectro autista: niños que no han logrado “encarnarse” es decir romper la dualidad esencial con la que venimos al mundo. En cierto modo la esquizofrenia es tambien un trastorno autista que permite -sin embargo- al individuo ir más allá en su desarrollo. La esquizofrenia seria como un autismo diferido.


El abrazo de Salmacia y Hermafrodito

Estoy hablando de la interfase entre cuerpo y mente, es decir la manera en que la mente se relaciona con el cuerpo, en cómo la mente se abraza al cuerpo y se funde con él en ese momento determinado en que el niño siente que él es él y que sus experiencias externas o internas le pertenecen, no son algo que alguien puso allí sino que proceden de sí mismo, un gran hallazgo evolutivo -la emergencia de la conciencia- relacionado con la hominización y que se expandirá a partir de entonces, embrionaria aun, y que hará que se desplace y estire siguiendo el rastro de la especie.

Pero esta “fundición” entre cuerpo y mente merece un poco más de atención. ¿Se trata realmente de una fusión? ¿Qué sucede entre dos cuerpos cuando colisionan?

Thomas Reid fue un filósofo de la ilustración poco conocido si lo comparamos con Descartes o con su maestro David Hume y que sin embargo destaca por su modernidad: las propuestas que realizó desde su escuela “La escuela del sentido comun” tienen un enorme interés para la neurociencia actual.

Y en un post anterior me referí precisamente a esta prestación de nuestra conciencia que llamamos “sentido común” y a la que atribuí precisamente la capacidad de jerarquizar cogniciones y respuestas adaptativas.

A él debemos precisamente nuestra actual conceptualización sobre la senso-percepción. En sus propias palabras y siguiendo el ejemplo de la rosa:

Cuando huelo una rosa hay en esta operacion tanto sensación como percepción. El agradable olor que percibo considerado en sí mismo, sin relación con objeto externo alguno es la sensación.La percepción, en contraste siempre tiene un objeto externo y el objeto de mi percepción, en este caso es aquella cualidad de la rosa quu discierno con el sentido del olfato.

La sensación, en este sentido es aquello que experimentamos con nuestro cuerpo como un cambio o una transformación en él. Nos afecta directamente a nosotros y nos concierne de tal manera que no nos puede dejar indiferentes. En contraste, la percepción nos informa de lo que sucede ahi afuera y para conseguir distinguirla no sólo utilizamos información del momento sino tambien de nuestra memoria (Vicente Simón, 2005).

Se trata pues de dos sendas, dos canales de procesamiento distintos y que responden a estas dos preguntas:

¿Que me está sucediendo ahora y a mi?

¿Qué está sucediendo ahi afuera?

De la colisión de estas dos fuerzas emerge la conciencia, su primer estadio o núcleo sobre el que se desarrollará posteriormente todo niño.

Se trata de un hecho catastrófico porque las dos corrientes o canales de señalización deben sumarse para que de ellos aparezca algo nuevo: la conciencia de sí. Algo parecido a lo que sucede en el encuentro de distintos mares como sucede en el cabo de Hornos o en los estrechos bálticos del Kategat y Scategat, una colisión que puede ser elástica o plástica pero siempre caótica.

Los dos canales informativos y computacionales de la sensopercepción (que anotamos ahora como conjunto) son los que dan lugar a ese valioso fenomeno que es en realidad el origen de nuestro autoreconocimiento. Sabemos lo que es Yo y lo que no es Yo, lo saben nuestras células inmunes y lo sabe nuestra mente, de abajo arriba y de arriba abajo.

En la patología psiquiátrica -pero no sólo en ella- podemos encontrar defectos de esta colisión, de este big bang primordial: mente y cuerpo apareceren demasiado separados y los individuos o bien tienen dificutades para autoreconocer-se o bien presentan dificultades a la hora de codificar las intenciones del otro, conocer-le. Pero recordemos de momento que toda la patologia mental – en una concepción integral de jerarquias anidadas- posee un corazón, un centro descosido y fragmentado.

La importancia de esta diferenciación de dos canales de información y procesamiento es que en determinado momento de nuestra historia evolutiva emergió en la confluencia entre ambas corrientes algo que llamamos conciencia.

La modernidad de Reid aparece en todo su esplendor si tenemos en cuenta estos items que están perfectamente alineados con lo que hoy pensamos de la mente:

  • Que los pensamientos de los que soy consciente son pensamientos de mi mismo, mi mente, mi persona;
  • Que sucedieron esas cosas realmente y que las recuerdo indistintamente;
  • Que tenemos un cierto grado de protagonismo sobre nuestras acciones, y la determinación de nuestra voluntad;
  • Que hay una vida e inteligencia en los hombres con quienes conversamos;
  • Que hay un cierto debido respeto al testimonio humano sobre las materias , e incluso a la autoridad humana en materia de opinión;
  • Que, en los fenómenos de la naturaleza, lo que es, probablemente será como ha sido en circunstancias similares.

Como puede observarse el sentido comun del lector y del propio Reid nos lleva a una integración de las funciones que el propio Descartes ponia en duda: el sentido de ser autores de nuestra propia mente y que sus contenidos nos pertenecen, tanto si soñamos, pensamos, decidimos, sentimos, actuamos, planeamos, imaginamos o deliramos.

Reid integra en su “modelo de sentido comun” pasado y presente, la determinación (en cierto modo) y libre albedrío, la teoria de la mente y la suposición axiomática de que los otros tienen, a su vez, mentes como la mia, que existen autoridades humanas sobre las opiniones y que por tanto no todas las opiniones tienen el mismo valor y que lo fenoménico se repite inexorablemente dando lugar a una experiencia comun que llamamos consenso.

Hay pues una experiencia primaria que organiza y jerarquiza la experiencia, la primera muñeca rusa, el corazón de la cebolla que sirve de guía al crecimiento, la maduración o la expansión de la conciencia.

Magritte nos dibujó en este cuadro la experiencia de falta de cierre de la mismidad, una puerta sin marco o donde el mismo marco es la realidad, asi debe ser la conciencia esquizofrénica: una casa sin paredes o una puerta sin pared que franquear. Un espiritu sin encarnar, una dualidad radical.

Bibliografía citada:

Vicente. M. Simón

“Origenes y evolución de la conciencia” en:

La profecia de Darwin: del origen de la mente a la psicopatologia. Julio Sanjuan y Camilo Cela Conde (eds)

Ars medica. Barcelona 2005.

Las baladas de George Harrison

febrero 22, 2015

En un post anterior que titulé “Las joyas de George Harrison” ya me ocupé de las canciones que George Harrison fue escribiendo en solitario durante su época de “Beatles”. En este post me propongo añadir algunas otras joyas encuadradas en lo que entendenmos como baladas, la lírica de la música donde el autor se plantea -en clave de nostalgia- por aquello que perdió, aquello que hoy se añora con una nueva mirada, esos lugares, personas, o amores que no cuajaron por distintos motivos y sobre los que se vuelve una y otra vez, quizá para exorcizar el dolor que quedó prendido de ciertos recuerdos.

Y hablando de lugares les propongo escuchar esta balada, potente y amable al mismo tiempo, titulada “Someplaces else” que se encuentra en el álbum titulado “Cloud nine”. De una belleza sublime. “En algún lugar está lo que quedó de mi”.

Otra de las baladas que más me gustan de Harrison se encuentran en su album seminal “All things must pass”, el primero que lanzó en solitario después de la separación de los Beatles. Esta “Beware of darkness”, el temor a la oscuridad. “Cuídate del desamor”.

Parece que a Harrison le dolió más que a nadie la separación de los Beatles y aunque creo que fue el más beneficiado de la misma – porque fue precisamente la separación la que dio a luz su talento- el mismo lo dice aquí: “Si, fue una lastima”:

“Alguna vez te tuve” es la canción que preside este álbum de “Todo ha de pasar”, no sin pena ni decepción, claro. “Déjame entrar en tu corazón”, un tema muy parecido a “Someplaces else”, del que parece su clon, potente y magnifico. Lo que se perdió en el camino.

Y para terminar con mis recuerdos, este “La luz que iluminó el mundo” en clave metafísica y por ello profunda, más allá de la psicología de la perdida con la que parece vaya a emerger en la primera estrofa:

Un sonido que cambió el mundo.

El principio del placer y su más allá

febrero 15, 2015

El supremo placer erótico es la convicción de estar haciendo el mal (Baudelaire) 

sumision

“En la teoría psicoanalítica adoptamos sin reservas el supuesto de que el decurso de los procesos anímicos es regulado automáticamente por el principio de placer.  Vale decir: creemos que en todos los casos lo pone en marcha una tensión displacentera, y después adopta tal orientación que su resultado final coincide con una disminución de aquella, esto es, con una evitación de displacer o una producción de placer. Cuando consideramos con referencia a ese decurso los procesos anímicos por nosotros estudiados, introducimos en nuestro trabajo el punto de visa económico. A nuestro juicio, una exposición que además de los aspectos tópico y dinámico intente apreciar este otro aspecto, el económico, es la más completa que podamos concebir por el momento y merece distinguirse con el nombre de “exposición metapsicológica”.

[ FREUD, S.: Mas allá del principio del placer)

Lo que Freud quiere decir en este texto un tanto abstruso es que “placer” y “principio del placer” no son la misma cosa. Más aun: “el principio del placer” no requiere ni siquiera el concurso del placer para poderse entender y conceptualizar. En este sentido Freud fue el primero en entender que el principio del placer, lo que en neurobiología conocemos como “teoría del placer-recompensa” no basta para entender la vida anímica, al dejar sin explicar entre otras cosas el principio de repetición, la repetición compulsiva. ¿Como entender que repitamos siempre un mismo patrón a sabiendas de que nos llevará al fracaso? ¿Por qué no aprendemos de nuestros errores?

La repetición compulsiva es un extraño fenómeno al que la Neurociencia actual no ha logrado hincar el diente por falta de una comprensión “económica” del funcionamiento psíquico. Es difícil entender y admitir que la repetición de un mismo patrón -aunque resulte en sí mismo displacentero en un lugar-, ocupe un lugar de placer en otro de la economía psíquica. Es por eso que algunos autores como Lacan hablan de goce como oposición al placer. De este modo el dolor no seria lo contrario del placer sino el goce.

“Se conocen individuos en quienes toda relación humana lleva a idéntico desenlace: benefactores cuyos protegidos (…) se muestran ingratos pasado cierto tiempo, y entonces parecen destinados a apurar entera la amargura de la ingratitud; hombres en quienes toda amistad termina con la traición del amigo; otros que en su vida repiten incontables veces el acto de elevar a una persona a la condición de eminente autoridad para sí mismos o aun para el público, y tras el lapso señalado la destronan para sustituirla por una nueva; amantes cuya relación tierna con la mujer recorre siempre las mismas fases y desemboca en idéntico final. (S. Freud).”

Placer es algo que se añade a la vida, goce es algo que se sustrae a la muerte.

Para entender mejor este concepto de goce el lector puede leer este post donde hablé precisamente de esta amistad peligrosa que reune a ambos en nuestra conducta. Decía allí a propósito de la película “Amistades peligrosas” que:

A ese ir más allá del placer le llamó Jacques Lacan, el goce, (la jouissance) y lo definió del siguiente modo: “placer es aquello que se añade a la vida y goce es aquello que se sustrae a la muerte”. El concepto de goce es algo facilmente reconocible en la conducta de nuestros semejantes y algo además imprescindible para entender el deseo humano, algo que va más allá del reflejo condicionado skinneriano y que situa a lo humano en una dimensión más poperiana que skinneriana, más epistémica que conductual.

Asi Velmont desea seducir a Cecilia Volanges, pero lo que le interesa de ella no es tanto su belleza sino su inocencia. Educada en la moral más rancia y convencional del momento Cecilia acapara en sí los dones que Valmont pretende socavar a través de sus engaños y su constancia en el acecho de la presa. De lo que se trata no es tanto de conseguir a Cecilia sino de retar su resistencia y someterla a la prueba del nueve de la seducción. Es la apuesta que Valmont y la marquesa mantienen y es algo que sólo puede llevar a cabo Valmont, puesto que la marquesa en virtud de su posición no puede acometer por sí misma tamaña heroicidad sin ponerse en entredicho aunque es precisamente ese el deseo que asoma en ella a través de la inducción constante que hace a Valmont acerca de esa posibilidad, asi es la marquesa la que induce, espolea y mantiene.

Y una vez conseguida de lo que se trata es de abandonarla pues el goce no está diseñado para acomodarse a una vida hogareña confortable y práctica, sino precisamente para eludir los compromisos del amor y escamotearle al deseo una cama doméstica aun siendo una cama confortable y acogedora. De eso va el deseo libertino, un deseo que se alimenta en ese recorrido del apetito, resistencia, engaño y consumación. Siempre es necesario el engaño puesto que el plan consiste en abandonar a la presa apenas rendida por amor y es precisamente esta rendición que se hace en nombre del amor lo que hace a la presa tan peligrosa y cuando se ha llegado a este punto lo que se impone es cambiar de víctima y buscarse un nuevo reto, un más difícil todavía dejando a la anterior mancillada de por vida y enclaustrada en un convento.

El goce es pues el deseo del deseo. El deseo de desear.

Es obvio que la conducta humana y de cualquier animal puede resumirse en una palabra: todo ser vivo se orienta hacia la consecución de placer y la evitación del displacer. Pero estamos lejos de haber comprendido el mecanismo de estas conductas de acercamiento/repulsión, puesto que el displacer en sí mismo supone una excitación creciente y el placer es en cierto modo la solución al displacer. Lo que es intolerable es la excitación, proceda del dolor, o de cualquier otra fuente excitatoria. Sea comida o sexo, lo que nos impulsa a buscarles es la expectativa de alcanzarlos y de descargar en ellos esa tensión, sea comiendo o copulando.

Claro que el final del displacer no es siempre el placer, pero si el punto final del displacer no es el placer, ¿qué es?  Es la reducción de esa tensión, pero ¿qué en qué consiste esta reducción?

La anulación del displacer no es necesariamente placer, podemos hacerlo durmiendo, tomando Orfidal,  vomitando, podemos beber alcohol, meditar, correr, conductas que conocemos como “de escape”. ¿En el coito, qué es más importante el momento del orgasmo o la eliminación de la tensión displacentera de una excitación?.  Yo diría que muy probablemente el incremento de la tensión erótica no es displacentera por necesidad; y segundo que el orgasmo no es un requisito necesario para la eliminación del displacer de una tensión erótica.

De manera que el placer es un plus, algo que se añade al coito pero que no justifica al coito en sí mismo como subproducto del principio del placer.

Freud ejemplifica ese problema, lo ha abordado en las “Lecciones introductorias al Psicoanalisis”. Y él habla de los sueños de castigo que son distintos de los sueños traumáticos, entre paréntesis. El sueño de castigo es un sueño en el cual efectivamente hay un castigo y un dolor y una molestia y ansiedad; y Freud lo explica diciendo que no se puede abordar el principio del placer desde el ángulo única y exclusivamente de la pulsión, que el principio del placer se conecta también a complacer -que no es lo mismo que tener placer- a complacer a otras instancias psíquicas, por ejemplo al Superyo; con lo cual tú puedes comprender que el principio del placer no puede ser formulado en puros término de placer o dolor, o de displacer y dolor, o de displacer versus placer, o de dolor versus placer; sino que también tiene que ser enunciado o percibido en la clínica a la luz de una especie de circulación intersistémica. ¿Qué es lo que logra que alguien evite el displacer y tenga al mismo tiempo placer?: Un acuerdo intersistémico; un acuerdo entre el yo y el ello, por decir así, una coordinación, una transacción entre el Yo, el Ello y el Superyo o, si tú quieres, en términos de la antigua tópica: una transacción entre consciente e inconsciente. La angustia a nivel preconsciente de un elemento sustitutivo que permita cruzar desplazadamente o condensadamente la pulsión. En ese sentido, la palabra placer pierde sentido y, desde esa perspectiva, tú ya no puedes hablar de placer. (tomado de este articulo de Bernardo Arensburg).

De modo que no todo placer es placentero en sí mismo sino que obtiene legitimidad en el hecho de complacer: a otro o a otra instancia psíquica, algo que entronca con el masoquismo y el narcisismo. Renunciar a un placer es a veces la mejor forma de anular un displacer y alinearse con el placer de otro es sin duda un lugar masoquista donde uno se pone en el lugar imaginario que presupone en el otro.

Pero no se trata solamente de la evitación del displacer a través de una especie de exportación del propio deseo en otro u otra cosa sino que hay aun otra vuelta de tuerca, otro más allá:

El concepto de goce -jouisance- en Lacan, por ejemplo, tiende a dar cuenta de esto, pretende dar cuenta en términos de que sería como la postulación de que en todo síntoma, en toda situación sintomática habría un goce secreto que podemos presumir como un goce masoquista en la medida en que se acompaña de dolor.  Y Freud lo dice muy claramente, por ejemplo en “El hombre de las ratas”, cuando el H.R. relata el terror y el desagrado frente a la exposición de la tortura china por el capitán cruel. Freud dice: “Un brillo de goce en su mirada”; no usa la palabra placer, curiosamente, sino que usa la palabra goce que es la que Lacan retoma. Hay un goce, dice él. Ahí podríamos equiparar goce con placer y decir que se trata de un placer masoquista; pero yo no suscribiría el planteo de Lacan. No se trata de una situación estrictamente masoquista; puede tratarse de una situación moral, por ejemplo; puede tratarse de algo ligado al narcisismo que exige no un placer sino una eliminación de los malos pensamientos displacientes, por así decir, lo que no produce placer sino que produce un alivio frente al sentimiento de pecado o al sentimiento de malestar con el propio ideal del yo o con el Superyo. (Arensburg, 1996)

Nosotros los humanos venimos de serie cableados con un sistema de placer-recompensa inacabado, a medio hacer, esto explica el por qué los conceptos neurobiológicos de apetencia y consumación no son suficientes para explicar los trasiegos del deseo que ha de viajar y sortear distintas instancias psiquicas y sociales para poderse vertir al exterior. Los conceptos de excitación-displacentera y su evitación o descarga placentera y su repetición no pueden contener la enorme variedad de combinaciones que aparecen como pactos entre el narcisismo, el Superyó o la parte moral y la histeria con su represión de lo inaceptable con el Yo o la consciencia.

Lo que está más allá del principio del placer apunta a una indiferenciación sistémica.

El deseo del no-deseo, es decir la muerte.

Bibliografía.-

S. Freud (1919-1920). “Más allá del principio del placer”.

La nostalgia de la tribu

febrero 5, 2015

fukuyama

La forma de organización más antigua de la que tenemos noticia es el clan, formado por unos 150 individuos -casi todos emparentados entre si- cazadores-recolectores que se desplazaban continuamente dejando tras de sí territorios esquilmados, nuestros antecesores ancestrales se organizaban sin autoridad, compartian todo, el reparto del trabajo y la cooperación era la regla. ¿Cómo se llevó a cabo la transformación de este diseño de clan en tribu, parece que esta bastante claro leyendo el libro de Fukuyama y el más reciente y en español de Nicholas Wade (Una herencia incómoda).

La tribu es una organización de superior complejidad al clan y supone una población mas sedentaria que ocupa un espacio bien delimitado que compite, a su vez con otras tribus vecinas separadas por el bosque, el desierto o la selva. La actividad más corriente de la tribu es la guerra, una guerra discontinua pero perpetua con las otras tribus y compitiendo por los recursos, la tierra o las mujeres. Tal y como ha señalado Napoleon Chagnon los hombres primitivos no eran tan pacíficos como nos los pintaron los exégetas del “Buen Salvaje”.

Lo que define a este estadío de la tribu son las fronteras idiomáticas (cada tribu tiene su propio idioma), la desconfianza hacia el vecino, el nepotismo hacia lo propio, siendo la religión y el parentesco los factores que cohesionan las mismas. Lógicamente la desconfianza no construye carreteras y por tanto los intercambios culturales entre tribus o el comercio no pueden darse en este tipo de organizaciones pero sí la rapiña y el rapto.

Nueva Guinea contabilizaba 1500 tribus en su territorio a la llegada de los primeros colonizadores. Estos señalaron la evidencia de la imposibilidad de que estas tribus se organizaran en una organización política superior o más compleja, simplemente no se entendían entre ellos y la desconfianza guiaba sus relaciones inevitables en tan poco espacio de tierra. Las diferentes lenguas operaban como accidentes geográficos e impulsaban la barrera entre estos primeros pobladores tribales, de lo que se extrae una consecuencia muy clara: tal y como sucede en el mito hebreo de Babel, Dios inventó las lenguas para dividir y confundir a los hombres, operando como una barrera genética entre poblaciones, como un río, un mar, o una cadena montañosa. La consecuencia es el aislamiento. La solución fue, otra vez la guerra. Unificar es guerrear, no se conoce ninguna sociedad que se haya unificado espontánea o voluntariamente.

Algo bien diferente sucedió entre los judíos, no necesitaron ser colonizados: Abraham consiguió cohesionar las tribus nómadas dedicadas al pastoreo precisamente a través de la religión. Yahvé logró unificar tribus aisladas y convertirlas en un “pueblo”, elegido por El mismo aunque la guerra no está ausente de esta unificación si leemos el Antiguo Testamento. Por contra los árabes de oriente medio nunca llegaron a alcanzar lo que entendemos como un Estado centralizado: la tribu sobrevive aun en aquellos lugares donde hay Estados formales.

La diferencia que existe entre un Estado formal y lo tribal es el uso que se hace de la justicia o por decirlo en términos más individuales, la venganza privada. Allí donde no hay Estado las tribus imparten su propia justicia castigando -como se hace en todas las sociedades- a los transgresores, pero de una forma un poco distinta a como nos la imaginamos nosotros: son los propios familiares los que tienen a cargo la ejecución del castigo de su pariente díscolo. La consecuencia inmediata de esta forma de impartir justicia es que no hace falta guardar rencor a aquellos que deberían aplicar el castigo. Cuando alguien ofende a la tribu, o causa daños a alguien de la misma todo queda en familia, es ahí donde se lavan los trapos sucios.

Las sociedades avanzadas -centralizadas en forma de Estado- se distinguen por el hecho de que el Estado ha quedado con la exclusiva de la aplicación de los castigos a los transgresores. Algo que ha tenido consecuencias evolutivas sobre ciertas razas pero no en otras: nos ha hecho menos agresivos, al no ser necesaria la agresividad para la defensa propia o de los nuestros, una especie de domesticación; algo que siendo como es un fenómeno relativo al comportamiento puede rastrearse a partir de una mayor gracilización del esqueleto, cráneos mas pequeños y un comportamiento más refinado, prudente y confiado.

Cada raza se centralizó a su manera, los hebreos con Yahvé y un código de leyes, los chinos a través de guerras que comenzaron antes de J.C y que terminaron en el 1000 A.C, se trata de la sociedad mas antiguamente centralizada, los Indios siguieron a China pero nunca llegaron a construir un Estado fuerte y a cambio tienen una sociedad muy fuerte con castas y divisiones que apelan a su origen tribal. En Europa podemos seguir el rastro del Estado a partir de Roma y su Imperio, su caída y posterior reconstrucción Carolingia sobre sus restos. En Europa sin embargo la construcción de los Estados se encontró con un problema sobreañadido: el poderío del feudalismo y de la Iglesia que se opusieron mientras pudieron a una centralización del poder político que no se dedicara a expoliar a los ciudadanos sino que gobernara para ellos y su bienestar. Inglaterra fue el primer país en aplicar aquello que el rey no puede estar por encima de la Ley.

El tribalismo tiene en origen una fuerte desconfianza a los poderes centralizados y en cierto modo es incompatible con ellos; a veces con razón, los reyes  y los tiranos que aun hoy gobiernan en Africa tienen poco interés por el bienestar de sus ciudadanos, antes bien se ocupan ellos mismos de la depredación y de favorecer a sus familias, parentelas y concubinas. En entornos así es poco probable que las tribus dispersas de un país aun formalmente establecido respeten los poderes e instituciones que en teoría les gobiernan: los individuos vuelven su cabeza hacia las formulas arcaicas y el tribalismo se robustece. Y con él, la miseria económica, la violencia y el hambre.

No cabe ninguna duda de que existe una relación entre las diversas formas de organización política e institucional y el bienestar de los ciudadanos. No hay que fiarlo todo a los recursos, Singapur no tiene recursos pero es más rica que Nigeria y si queremos hilar más fino Corea del Sur tiene una calidad mayor de vida que sus coetáneos del Norte, Venezuela no tiene nada que ver con Inglaterra a pesar de poseer petróleo, lo mismo es aplicable a Irak o a cualquier otro país productor de petróleo o recursos naturales como el coltán del Congo. Los ricos son pocos y los pobres casi todos los demás, que son encima los que pagan más impuestos o son explotados como esclavos por gobiernos corruptos que se suceden unos a otros vertiginosamente sólo para hacer añorar al anterior como menos malo.

Todo parece indicar que la variable critica de esa transición evolutiva que va de la tribu al Estado estuvo llena de escollos tal y como he señalado antes con el caso de Europa y su feudalismo hegemónico junto con el poder de la Iglesia. Al principio los reyes no eran solo reyes por la vía hereditaria sino también sacerdotes, acumulaban así en su persona los tres poderes, el teológico, el militar y el civil. Los reyes eran absolutos, casi dioses rompiendo de este modo el estilo tribal igualitarista donde estos poderes estaban más distribuidos, sin acabar con la practica del nepotismo para los suyos. Fue Roma la primera en poner en tela de juicio esta forma de gobierno, para ello inventó instituciones -como la República- que eran una especie de vacuna contra los reyes tiranos del pasado. Esa forma de gobierno fue la que le dio a Roma su esplendor, su dominio del mundo y su expansión territorial. No puede entenderse la historia de Europa sin Roma, sus instituciones y su organización política y cómo esas instituciones forjaron y seleccionaron comportamientos concretos entre sus ciudadanos. Una de las claves fue ésta: cualquier ciudadano libre de la República podía llegar a Cónsul. Se inventó así el mérito individual, un hallazgo de los Estados como mucho antes ya había sucedido en China: el mandarinato era por oposición desde tiempo inmemorial y cualquier ciudadano podía presentarse a este cargo.

Los chinos presentan IQs unos cuantos puntos por encima de nosotros los europeos, son un poco más inteligentes, pero sobre todos los rasgos de su personalidad el más importante es el conformismo con los poderes públicos, es por eso que los chinos han tenido gobernantes tan nefastos como Mao y aun hoy el poder político está en manos de comunistas trasnochados. No existe otro país que haya abordado más obras publicas ostentosas que China. La gran Muralla China sólo podría ser trabajo de chinos si se me permite la broma. Sus ciudadanos han sido expoliados por el Estado más veces y más intensamente que cualquier otro país. India es uno de esos países donde no se puede abordar ninguna obra publica sin la oposición de gran parte de la población. Es interesante preguntarse donde quedamos nosotros los españoles entre esos dos modelos, el chino con su conformismo aquiescente o el indio con su tozudez frente a cualquier innovación.

Nuestra naturaleza está plenamente arraigada en las formas tribales de subsistencia, no hay mas que contemplar fenómenos como los nacionalismos, esos del “derecho a decidir” son en realidad los fenómenos tribales de nuestro tiempo, una nostalgia de cuando fuimos tribus. También el nepotismo de nuestros políticos corruptos que se lo llevan todo a casa. ¿No es el caso de Pujol un fenómeno nepotista, donde uno defiende a los suyos? Cualquier forma de saqueo que tienda a favorecer a los nuestros es tribal, la política basada en partidos es necesariamente tribal; los Eres de Andalucía, las tarjetas B de los banqueros, las secesiones de los partidos, de las religiones: todo tiende a escindirse. Como los imperios vuelven a ser estados después de sus declives mas o menos predecibles. Todo vuelve, todo regresa. El eterno retorno de lo diferente que no de lo idéntico, pues una vez inventada una organización de nivel superior, con idas y venidas, ascensos y descensos se habrá alcanzado un hito para los humanos.

Lastima que hasta dentro de tres o cuatro generaciones no nos enteraremos de que lo que hoy tenemos no es necesariamente peor que lo que queda por venir.

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