El escarabajo de Wittgenstein

De lo que no podemos hablar mejor callar (Wittgenstein)

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Ludwig Wittgenstein fue un filósofo cuya especialidad -la filosofía del lenguaje- es de un interés notable para los que como yo estamos interesados en los temas de la conciencia y de la mente humana.

Se trata de un autor muy difícil y tan complejo que es complicado elaborar un post sobre él de manera que me ceñiré en esta ocasión a uno de sus más famosos dilemas filosóficos, el conocido como “escarabajo de Wittgenstein”.

“Imagina que al nacer te dan una caja con un escarabajo dentro. Se trata de un objeto muy valioso y extremadamente personal, tanto, que nadie puede ver el interior de la caja salvo uno mismo. De este modo, no existe una forma objetiva de confirmar que todas las cajas contengan lo mismo. En el mejor de los casos podrían contener un escarabajo de verdad, pero nada garantiza al cien por cien que en lugar del escarabajo no haya otros insectos, como una hormiga o una araña, o que incluso no haya nada, eso sí, sea lo que sea, siempre se considerará bajo el término de «escarabajo».

“Supongamos que la descripción del «escarabajo» se establece teniendo en cuenta solo el que guardamos en nuestra caja, ya que no podemos ver el resto. De ser así, la definición de lo que es un escarabajo cambiaría continuamente, dependiendo de cada persona. Es más, cuando uso la palabra «escarabajo», ¿a cuál de ellos me estoy refiriendo? Sin duda al mío, pero no hay forma posible de saber si al del resto. Es por eso que, según Wittgenstein, para la construcción de la palabra y del concepto «escarabajo» lo que hay dentro de cada caja particular es irrelevante. La palabra bien podría acabar significando, sin más, esa cosa que está en la caja de cada persona”.

Aqui hay un video sobre este mismo dilema (en inglés):

Este dilema nos lleva a algo de interés en nuestro conocimiento de la conciencia humana. En lugar de escarabajos vamos a pensar en el tema del dolor. Como sabemos no existe ningún aparato que pueda medir el dolor que siente una persona, si bien existen algunos métodos de aproximación: uno es bastante tosco y se llama empatía, podemos saber algo del dolor ajeno si coincide con algún tipo de dolor que nosotros hayamos experimentado antes, o bien si existen pruebas palpables y objetivas de dolor (una facies expresiva), una conducta de irritación, de enfermedad, victimista o bien una conducta de inquietud. es así como los médicos podemos diagnosticar un cólico de riñón por ejemplo. No hace falta haber sufrido antes un cólico para saber que estamos delante de un cólico. Hay pruebas objetivas siempre que las podamos relacionar con lo que nuestros enfermos nos cuentan. Pero lo cierto es que no hay manera de saber si el escarabajo que tiene el paciente en su cabeza (el dolor) es el dolor que nosotros identificamos como cólico de riñón.

De manera que cuando un paciente nos habla de su dolor, no hay manera de saber si ese escarabajo es el mismo que el mío, aunque la palabra “dolor” sea común para todos aquellos que compartimos un mismo idioma. Sin embargo el paciente con dolor no puede referirse sino al dolor que él mismo siente y que consensuadamente aceptamos como un universal, un escarabajo compartido.

Pero el escarabajo puede sufrir muchas metamorfosis en el interior de la caja.

Lo cual nos lleva a un nivel distinto. ¿Son los estados mentales algo autónomo de cada mente o son consensos que tomamos como referentes?

Para Wittgenstein, no existe tal cosa como un lenguaje privado. El lenguaje que utilizamos para comunicar sensaciones subjetivas de nuestro mundo privado ‒por ejemplo, del dolor‒ es un lenguaje formado en el ámbito de lo social. Una idea, la del lenguaje como un arte social, sobre la que años después volvería Quine en su ensayo “La relatividad ontológica”, Daniel Dennett, iría todavía más lejos al afirmar en “La conciencia explicada” que una experiencia interior solo puede comprenderse como un acto social porque solo existe en tanto en cuanto es comunicable.

Dennet y los trucos de la mente en TED:

Cuando yo era adolescente ya andaba preocupado por este dilema aun sin saber qué ya Wittgenstein se había ocupado de él. Me preguntaba -cuando escuchaba alguna composición musical, de esas que nos conmueven- si mis compañeros de escucha sentirían lo mismo. Alguna vez les pregunté, ¿Tu oyes lo mismo que yo? ¿Por qué te gusta esto? Naturalmente mis compinches no me daban nunca la clave y lo mismo hubiera sucedido si ellos me hubieran preguntado a mi.

Hay algo en el otro que es inaccesible.

Pero a veces mi escarabajo y el escarabajo de otra persona coincidían y entonces ambos nos conmovíamos o dicho de otra manera: parecía “como si” sintiéramos lo mismo. El problema es que no hay manera de comprobar este dato. Todo pareciera suceder como si, sintiéramos lo mismo. Y hablábamos del escarabajo, dando por supuesto que era el mismo escarabajo.

Pero no lo es. Y no lo es porque “el escarabajo” en realidad es un consenso social y además porque de parecerse en algo, el escarabajo de cada cual va cambiando con el tiempo, haciendo su propia metamorfosis y lo hace a través de dos mecanismos: la propia memoria del escarabajo de cada cual y a través de su interacción del medio ambiente. De tal forma que después de haber oido esa composición que tanto nos agradaba a ambos, el escarabajo cambiaba de forma.

Pero no de nombre.

 

 

La conciencia explicada. Daniel Dennett

Pequeña guía para entender lo que pasa en Europa

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El mundo en la actualidad tiene dos corrientes, una que se llama globalización y otra que se llama soberanismo.

El capital como es natural es partidario de la globalización y su mayor beneficiario, consiste en no pagar tasas, fronteras, peajes, tarifas o aranceles para la libre circulación de personas y de productos . El euro por ejemplo es el símbolo que tenemos más a mano para entender el hecho de que un español puede estar en Grecia e incluso en países que están fuera de la Unión y que tanto valor tiene esta moneda aquí como allí. Es verdad que eso tiene ciertas ventajas sobre todo para los que venden y compran cosas, también para aquellos que viajan por negocios, se instalan en otros países por falta de trabajo en los suyos o simplemente se van de vacaciones o hacen escapadas puntuales.

Pero el capital no es sólo ese billete de 50 euros que llevamos en el bolsillo, el Capital tiene planes expansionistas y de beneficios rápidos y uno de los planes más peligrosos que quiere llevar a cabo es el abaratamiento de la mano de obra que obviamente llenaría los bolsillos a las empresas. Le llaman competitividad y consiste en fabricar más barato un artefacto que  compita de este modo con sus similares en el mercado. El Capital quiere además cercenar los derechos sociales de los europeos y su estado de bienestar. No hay ninguna posibilidad de hacer negocios en estados donde hay que pagar las costosas facturas de una sanidad y una educación universales.

El Capital sólo tiene una lógica: el beneficio, cuanto más rápido mejor, el problema es que el capital beneficia sólo a determinadas élites y perjudica a otras clases cuando se plantea en términos de globalización, por otra parte es obvio que la globalización ha dejado afuera a continentes enteros como Africa. Mientras fue un fenómeno local todo parecía estar bajo control: la lucha de clases estaba vigilada de cerca por sindicatos y gobiernos y aunque estas relaciones siempre estuvieron sometidas a cierta tensión, los equilibrios entre empresarios y trabajadores -no terminaron nunca en Europa-de generar revoluciones marxistas tal y como los comunistas de postguerra profetizaban.

Antes al contrario, las democracias se fortalecieron cuando ese equilibrio de fuerzas se consolidó y grandes capas de la población pudieron mejorar sus vidas y sus salarios gracias a la revolución industrial que en España llegó tarde y bajo el régimen franquista, de entonces para acá, todos llegamos a pensar que no podíamos sino mejorar.

Pero todo comenzó a ir mal cuando ese proyecto que conocemos con el nombre de Unión Europea dejó de ser un simple mercado común y se consolidó como una especie de Confederación de estados soberanos bajo el mandato de una Alemania que pretende desde entonces germanizar Europa a golpe de decretos llegados desde ese lugar lleno de burócratas que llamamos Bruselas y con un banco central que nos dice a cada cual lo que podemos gastar.

Vigilar y castigar, al decir de Foucault.

El asunto comenzó a oscurecerse con la llegada del euro, una llegada intempestiva que se llevó a cabo de prisa y corriendo sin consolidar la unión política y fiscal de Europa y no atender a los diferentes niveles de renta de cada uno de estos estados asociados. Aun hoy hay paises que pertenecen a la Unión europea pero no están en el euro (por ejemplo Dinamarca o el reino Unido), y otros que no firmaron el tratado de Shengen que aseguraba la libre circulación de personas.

No se puede comprender demasiado bien que hace Grecia o Hungría en la UE  y por qué otros países están fuera del euro -pero dentro de la UE- como Gran Bretaña. Todo parece indicar que la decisión fue extender el dominio de la UE hasta donde fuera posible sin atender a estas diferencias entre los estados de la union. El resultado ha sido una gran heterogeneidad en las políticas fiscales y un encarecimiento de la vida sin que los salarios hayan subido en lo más mínimo.

El problema que tiene planteado Europa hoy es la decepcion que ha generado entre los llamados euroescépticos y tambien entre las diferencias norte-sur. El euroescepticismo ha generado movimientos politicos paradójicos que tambien pueden denominarse como populistas.

Una extraña confluencia de ideologías políticas extremas que recorren todo el arco parlamentario desde la ultraderecha hasta la extrema izquierda. Para saber más sobre el populismo vale la pena leer al que inventó este termino: el argentino Ernesto Laclau.

El populismo es un fenomeno político de disconformidad con el statu quo de la globalización. Existe en la extrema derecha y existe en la extrema izquierda. El fenómeno de le Pen en Francia o el fenómeno de Podemos en España son ejemplos consistentes.

El problema del populismo es que no es un fenómeno unitario: alli donde hay un tumulto, una reivindicación, una injusticia o un valor que derrocar alli habitará una idea populista a rescatar que pasará a formar parte de un programa de gobierno. El populismo de izquierdas se caracteriza por su heterogeneidad y de momento se limita a captar el descontento y las ganas de cambiar de la mayor parte de la población.

En este sentido, tiene razón Laclau cuando dice que el populismo representa una revivificación de las democracias. En sus palabras, el populismo es: “la construcción imaginaria de un nosotros”.

La idea de Laclau (que es la misma idea de Errejón entre nosotros) es que el populismo de Podemos deberia de ser transversal, es decir debería alcanzar a todas las clases sociales comprometidas con el cambio. Iglesias sin embargo ha optado por una estrategia bien diferente: su defensa de ETA, de las repúblicas bolivarianas y su defensa de los separatismos ibéricos contrasta con su escaso compromiso con ese otro soberanismo  que llamamos España y los españoles.

El soberanismo de las naciones europeas ha quedado en manos de la extrema derecha, que son los que en Francia, Polonia, Hungría y Austria, junto con otros lideres emergentes, han copado estos tres elementos que definen estos movimientos: el soberanismo pero tambien la familia, la defensa de las clases medias y su oposición a la inmigración ilegal.

Ni que decir tiene que en España no existe nigún partido politico (salvo quizá Vox que es extraparlamentario) que defienda esos mismos ideales que en otros lugares ganan tantos sufragios.

Considero paradigmático lo que ha sucedido en Austria recientemente. Un casi empate técnico deshecho por el voto por correo in extremis. Vale la pena echar un vistazo a este gráfico:

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Como puede observarse ese estrecho margen de empate ha sido deshecho por jóvenes universitarias: la brecha entre géneros es ostensible. Es precisamente ahi donde anidan los ideales buenistas de la socialdemocracia, en ese segmento de población femenina. Pero la amenaza que percibe la UE está precisamente en el lado contrario: en la ultraderecha que es precisamente el partido que apoyan los trabajadores austríacos.

No deja de ser paradójico que la clase obrera apoye las tesis de Hofer y le haya dado la espalda a Van der Bellen que es el socialdemócrata austríaco (el equivalente al PSOE aqui). Y lo es por una razón:

Las élites se guían por sus ideales y la clase obrera por la supervivencia y la seguridad de sus barrios, invadidos por inmigrantes que compiten por sus mismos recursos. La disminución de la seguridad en paises y ciudades europeas y ciertas barriadas de ciudades tan europeas como Paris o Bruselas son bien notorias, asi como pueblos enteros en la Alemania profunda o en Suecia han sido tomados por “extranjeros”. Pero la UE está más preocupada en negar este hecho -dicen que para desfavorecer explosiones de xenofobia- que en atajar el problema en su raíz. Otra vez los ideales de compasividad y de altruismo socialdemócrata se impone a las clases más desfavorecidas que son los que en definitiva viven en esos peligrosos barrios.

Dicho de otra manera: toda Europa es socialdemócrata, en España hasta el PP lo es. Los partidos españoles son todos europeístas y lo más probable es que el éxito de Podemos esté relacionado con el hecho de que la mayor parte de los españoles somos soberanistas y antieuropeos, no queremos que nos dicten las politicas sociales desde Europa y desde luego que no nos quiten la semana santa ni el Jabugo.

Pero Podemos no lo sabe y probablemente el que menos lo sepa es Iglesias.

Familias y tribus

Tus hijos no son tus hijos
son hijos e hijas de la vida
deseosa de si misma.

No vienen de ti, sino a traves de ti
y aunque estén contigo
no te pertenecen.

Puedes darles tu amor,
pero no tus pensamientos, pues,
ellos tienen sus propios pensamientos.

Puedes abrigar sus cuerpos,
pero no sus almas, porque ellas,
viven en la casa del mañana,
que no puedes visitar
ni siquiera en sueños.

(Khalil Gibran)

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Es obvio que el poeta no se refería a lo mismo que Anna Gabriel -esa chica del flequillo en casquete- que ha proclamado esta semana en una entrevistas que ha dado mucho que hablar; Gabriel suspira por una especie de propiedad comunal de los hijos, “que los eduque la tribu”, vino a decir. O: los hijos no son de nadie parafraseando a Kahlil. El lector sagaz sabrá discriminar a qué realidad se refiere el poeta -metafórica- y a qué realidad se refiere la catalana anticapitalista, mas bien literal.

A propósito de estas declaraciones de la Gabriel hoy mi compañero Pablo Malo ha subido un interesante post que demuestra el porqué los socialismos utópicos –tipo Saint Simon- fracasaron en el siglo XIX, simplemente habían sido pensados para una especie  de simios diferente a la nuestra. Lo mismo sucedió con la contracultura hippye de los años 60 que yo viví en su esplendor y en su caída: sencillamente las comunas fracasaban por varias razones que el mismo Pablo Malo ha señalado en su post:

Pero vamos a mirar desde el lado práctico la propuesta de volver a las tribus. ¿Cuáles serían las tribus? Los vecinos que viven en un mismo portal? ¿compañeros de trabajo? ¿un grupo que practica el poliamor y quiere vivir juntos? Como decía más arriba, esos vínculos maternales y paternales fuertes no van a surgir viviendo cada uno en su casa así que tendríamos que hablar de algún tipo de vida comunitaria. En las ciudades de hoy en día lo veo difícil. Podemos pasar a construir pisos de 20 habitaciones, o sin habitaciones, para tribus pero va a ser complicado. ¿Qué pasaría con el dinero? El dinero que me den a mí por trabajar lo metemos en una cuenta común para alimentos y colegios de todos los niños de la tribu? ¿cuánto contribuye cada uno? Y si hay gente en paro? Y si hay quien no tiene hijos? Cómo reconocemos legalmente la paternidad o maternidad de los hijos, si es que la reconocemos? ¿Y el sexo?… ¿Nos acostamos unos con otros por turnos cada noche? ¿Y si un hombre prefiere acostarse con una mujer o viceversa y no con otros miembros del grupo ? ¿estaría obligada/o? Por supuesto cada tribu puede poner las normas que quiera pero, a este respecto, la realidad es que todas las comunas que se formaron en época hippies- y otras- acabaron rotas por los celos , el enamoramiento y demás.

Volvemos al eterno problema Nature/Nurture. Creemos que la cultura es una causa que no es causada por nada, que no tiene antecedentes ni factores causales previos. La cultura , en ese modelo, sólo depende de nuestra imaginación: pensamos un modelo de organización y ya está, lo podemos hacer. No nos damos cuenta de que la cultura es un guante que tiene que adaptarse a una mano. Tenemos variabilidad y se pueden hacer muchos tipos de guantes, pero si nos vamos mucho en la relación mano-guante al final el guante no funciona. Si hago un sombrero y lo quiero usar de guante pues no va a funcionar igual de bien que un guante.

Concretamente, estas experiencias fracasaron por una exclusiva razón: nuestra especie no está cableada para querer a los hijos de los demás igual que a los nuestros, para no tener celos, para no enamorarse y pretender exclusividad en nuestras relaciones sexuales. No está cableada para mantener a los demás con nuestro trabajo o esfuerzo. Y no lo está para sacrificarnos por abstracciones sino por las cuestiones concretas que son siempre nepotismos más o menos disfrazados. Somos mamíferos, que es lo mismo que decir que creamos vínculos y uno de los más poderosos es el vinculo materno-filial.

Es por eso que el mejor invento de la humanidad es la propiedad privada, la libertad para los negocios y el aumento y movilidad de nuestro perímetro social, la monogamia ( con trampas, la infidelidad o la monogamia sucesiva para quien la puede pagar) y la paternidad de los hijos. Le llamamos capitalismo a este sistema aunque poco tiene que ver el modelo económico exitoso con el modelo de organización sexual que llamamos “familia” y es verdad que tiene secuelas pero no se ha inventado ningún sistema que haya logrado integrar las necesidades biológicas de nuestra especie con la convivencia comunitaria de una forma tan eficiente. La interacción y la dialéctica entre lo publico y lo privado ha sufrido a lo largo de la historia muchos vaivenes y ensayos, pues el hombre es capaz de imaginar muchas formas de vivir y muchas maneras de interactuar con los demás: de construir un espacio social cómodo y supuestamente feliz, sin tantas contradicciones como las que supuestamente soportamos. Pero no han funcionado y no han funcionado porque se oponen a la naturaleza del hombre, a nuestra naturaleza.

El mismo Carlo Marx cuando andaba haciendo campaña en Inglaterra en tiempos de la revolución industrial ya dejó dicho, ante las preguntas de los deprivados (sexualmente) obreros, lo siguiente:

Oponer a la propiedad privada la propiedad general, puede expresarse también en la forma animal que busca oponer al matrimonio, la comunidad de las mujeres. Este es un comunismo tosco e irreflexivo. La envidia general constituida en poder no es sino la forma escondida en que la codicia se establece o se satisface de otra manera“. (Carlos Marx)

Lo que los obreros le preguntaban era si podrían beneficiarse a todas las mujeres que quisieran, ese era el concepto que los hombres de entonces tenían del socialismo, una igualdad radical en oportunidades. ¿Si no puedes acceder sexualmente con quien quieras en qué consiste el socialismo? ¿En pagar?

Naturalmente esta forma de codicia sexual pensante podemos encontrarla también en la igualdad femenina: ¿Estarían dispuestas todas las mujeres a cohabitar con quién las demandara? ¿Qué sucedería si se resistían o rechazaban a una pareja? ¿Donde quedaría la igualdad si las mujeres fueran obligadas a copular con todos? ¿Que sucedería con las más o los más solicitados? ¿Acabarían creando una casta de élites sexuales?

Un tema más interesante que el anterior y que también aborda el Dr Malo en su post es el tema de la “privatización del matrimonio” que yo mismo abordé en un post anterior. Se trata de una idea que procede de Frederick de Boer  y que no lleva tanto polvo como la idea de la crianza tribal que propone la Gabriel. Es una idea novedosa y que puede argumentarse de esta manera:

El matrimonio ha sido muy protector para la mujer y los hijos debido a que las mujeres eran dependientes de sus parejas, pero ¿tiene sentido seguir manteniendo la idea de que el matrimonio debe seguir siendo público (es decir tutelado por el Estado) en un mundo donde la poligamia es un hecho, donde las mujeres pueden quedar embarazadas (y quedan) por machos merodeadores distintos a sus parejas o incluso sin tener pareja, dónde una mujer ya no necesita un hombre que la mantenga y que al mismo tiempo controle con los anovulatorios la capacidad reproductiva de sus parejas?

No parece muy sensato mantener un orden de cosas que ya no existe en el mundo moderno, sin embargo este modelo no tiene nada que ver con el modelo tribal-comunal de los socialismos utópicos sino que es profundamente sensato y congruente con la realidad que ya estamos viviendo.

El matrimonio es una institución obsoleta y lo es por varias razones:

-Las parejas tienen fecha de caducidad y a nadie se le ocurre formalizar una relación para el corto-medio plazo.

-El acceso de la mujer a su emancipación económica ha hecho innecesaria una “protección” económica de por vida. Hay que señalar que el matrimonio es -ancestralmente hablando- una especie de “seguridad social” para las mujeres. Una especie de seguridad social del desierto. La poligamia es muy protectora con las mujeres aunque ciertos prejucios vayan en dirección contraria. “Ninguna mujer sola” es el slogan de ciertas culturas, algo que se opone a eso que ahora llaman “hogares monoparentales”

– Las segundas parejas son más frecuentes sin papeles que las primeras, los que están divorciados ya han acumulado la suficiente experiencia para no volver a zozobrar en otro matrimonio y además puede que ya tengan su cupo de hijos completo. Hay que recordar que el divorcio es otra institución publica que parece ser el reverso del matrimonio y que favorece a las mujeres mientras que es muy destructivo para los hombres. Si hay matrimonio ha de haber divorcio. Y con uno basta para una economía de clase media.

– El ultimo golpe al matrimonio es la sustitución de los bienes gananciales por los privativos de cada cual. De esta manera el matrimonio ha dejado de ser un contrato mercantil entre iguales y cada uno de sus miembros puede comprar y vender sus bienes aun estando casado, lo cual en mi opinión genera más diferencias que igualdad y predice más hogares de mujeres solas y hombres jóvenes desemparejados.

Y una ultima cuestión: si los homosexuales tienen derecho a casarse ¿por qué los heterosexuales no podemos tener derecho a la poliginia?

Es verdad que  los hombres necesitan saber que sus hijos son sus hijos y aunque el matrimonio por sí mismo no garantiza esta seguridad, lo cierto es que tiene más seguridad que la ordalía o la promiscuidad del todos con todos. Pero no es necesario que el Estado nos de visados de “patria potestad”, basta con los análisis de ADN.

Y la orgía del todos con todos nunca sucederá porque unos , machos y hembras siempre tendrán mas valor de pareja que otros, lo que nos llevará a la mayoría otra vez a la precariedad. Pero se tratará con toda seguridad de una precariedad estratificada, donde los más cotizados tendrán mas oportunidades que los menos favorecidos.

Y se agrandará la grieta que ya se vislumbra.

Hanna Arendt

Comprender no significa perdonar (Hanna Arendt)

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Hanna Arendt fue una filósofa discípula y amante de Martin Heidegger de un enorme valor filosófico por sus contribuciones al conocimiento del Mal. hace algún tiempo escribí un post sobre esta portentosa mujer que escribió un libro seminal: Eichman en Jerusalen: la banalidad del mal.

El New Yorker la envió de corresponsal a Jerusalen a informar sobre el juicio que siguió a la captura de Eichman, el nazi que diseñó la “solución final” para los judios en los campos de exterminio nazis.

El caso es que su intervención no fue periodística sino filosófica, una búsqueda de las raíces del mal, más allá de las explicaciones que la gente común da a estas conductas: la monstruosidad o la locura. Arendt demostró  que el mal puede ser ejercido de forma funcionarial, por personas comunes, amantes de sus hijos.  El mal sucede porque las personas han dejado de pensar, de discernir entre lo bello y lo feo, del mal y del bien. Que el pensar de fuerza a las personas para evitar los desastres del mundo.

El mal no puede ser banal y radical al mismo tiempo, el mal es una conducta extrema, solo el bien puede ser consciente y radical.

Aqui os dejo un extracto de la película de Margaret Von Trotta. La escena en la que ella -acosada por su propio pueblo y por parte de los intelectuales judíos americanos- da una clase magistral en la universidad, allí donde debe habitar el pensamiento fuera del alcance de todo prejuicio.

El mal para la Psiquiatria

El autoengaño

autoengaño

Hoy ha publicado “El Mundo” una entrevista con Jose Bretón, aquel que la justicia condenó por haber asesinado y quemado a sus dos hijos en Sevilla. La entrevista no viene sola sino acompañada por un editorial en la primera página del Mundo atribuible a su director actual – David Jimenez- y una columna complementaria de un psiquiatra forense que reivindica para Bretón algún tipo de enfermedad porque según él, matar a sus dos hijos es por sí misma la expresión de alguna enfermedad, acaso sin filiar, forzando así la conceptualización de “idea delirante” hata el paroxismo.

Lo primero que tengo que decir después de haber leído los argumentos de uno y del otro, es que ambos están equivocados. El primero de ellos por legitimar la entrevista misma en la presunción de que hablar del Mal, no lo justifica sino que simplemente lo explica, es obvio que David Jimenez no sabe qué es la teoría del “frame. Me gustaría saber qué añade esta entrevista a nuestro conocimiento del Mal.

Después de haber leído la entrevista a mi personalmente no me ha aportado nada nuevo sino la reflexión acerca de “la negación” y de las formas en que los humanos nos las arreglamos para decir “no”. ¿Existe algún criminal encarcelado y condenado que reconozca su crimen?

Pues esto es lo único que aporta la citada entrevista, la idea de que aun condenados los criminales no reconocen su crimen. ¿A qué se debe este fenómeno? ¿Cómo es posible que a un criminal al que le espera una larga condena no reconozca, ni se arrepienta del daño que cometió? ¿Para qué sirve seguir negándolo si la condena es firme?

Con respecto a las ideas que vierte mi compañero psiquiatra Jose Carlos Fuertes donde afirma que:

Bretón es un asesino y está en su sano juicio. Esto es lo obvio, la consecuencia inmediata de la lectura de las sentencias que condenaron a este hombre por la muerte de Ruth y José. No han faltado psiquiatras, psicólogos y algún advenedizo que ha llegado a analizar la “maldad” de este personaje como factor explicativo de su conducta. Otros han llegado al insulto, buscando congraciarse con el respetable, tan amigo de buscar respuestas sencillas ante problemas complejos, siento decir.
La pregunta clave sigue en el aire: ¿qué lleva a un hombre a asesinar de forma cruel a sus dos hijos? No hay respuesta única ni fácil. Porque el fuero interno de cada cual es un campo vedado, también para los psiquiatras. En segundo término, porque Bretón no reconoce nada, lo que habla también de su personalidad y de su equilibrio mental. Y en tercer lugar, porque tampoco hay ninguna razón para investigarla, más allá del análisis científico.
Ahora, la pregunta que me hago es si interesa que los psiquiatras investiguemos a Bretón. Ya no a él mismo, sino al propio sistema. En España, no descubro nada nuevo cuando señalo la cantidad de personas en prisión que son autoras de un delito pero afectadas por una severa enfermedad mental. Ahora, si ustedes me quieren decir que un padre normal puede acabar a sangre fría con sus hijos, no puedo compartirlo, y creo que ustedes tampoco.

Y concluye:

Hay en ella una desviación de la razón cuya explicación, que no justificación, estaría en que estamos ante una idea delirante, pero que el sujeto vive como real, que impregna la totalidad de su conducta por el componente emocional que tiene y que altera su libertad volitiva. Con los datos de que dispongo, sólo puedo lanzar la misma pregunta. ¿Estamos seguros de que Bretón no es un enfermo mental, o conviene que no lo sea? ¿Podríamos castigar de la misma manera a quien es inimputable? ¿Nos interesa llegar a comprender este crimen, o nos basta con castigarlo? Yo tengo mis respuestas, y ustedes, seguro, las suyas propias.

Dicho de una manera mas clara: la conducta de Bretón obedece a un trastorno psiquiátrico porque es incomprensible, luego todo lo incomprensible cae dentro de la categoría de la enfermedad mental.

Esta manera de pensar lo psíquico es muy común entre el publico en general y también en aquellos que creen que la enfermedad mental obedece a las mismas reglas que las enfermedades somáticas: la inmutabilidad. Hay muchos psiquiatras que aun creen o están atrapados en el paradigma kraepeliniano y que piensan así: “o estás loco o estás cuerdo”.

Estos profesionales no saben aun que una cosa es la psicopatología: una disciplina que trata de escarbar en los mecanismos subyacentes a nuestro psiquísmo y otra cosa muy diferente es la enfermedad mental. Es algo muy fácil de entender, Bretón toca los barrotes de su celda con un kleenex, lo que obviamente es un síntoma obsesivo, tiene, al parecer otros síntomas de esta serie (la obsesiva) pero esto no tiene nada que ver con su crimen. Bretón cometió ese crimen por venganza. Punto.

Cualquier persona común puede ser objeto de investigación psicopatológíca sin ser un enfermo mental, se trata de dos disciplinas con “cierre categorial”, lo que una estudia no puede generalizarse en la otra, la psiquiatría, la que agrupa las enfermedades propiamente dichas, aquellas que suelen presentarse con una cierta identidad sintomática, con un curso predecible y un pronóstico parecido.

Aquellos de ustedes que quieran profundizar en estos supuestos pueden visitar este post, aquí descubrirán mis ideas sobre este asunto. Cometer locuras no es lo mismo que estar loco. Las locuras pueden cometerse por muchas razones, las más corrientes de las cuales son las pasiones: el rencor, la venganza o el odio, emociones que pueden estudiarse con la fenomenología psicopatológíca pero que no conforman en sí mismas patología alguna.

Para mi el enigma no procede de la causa del crimen (que está claro) sino del mantenimiento de la negación.  ¿Por qué seguir con la negación de la evidencia?¿Por qué no ocupar el tiempo en el arrepentimiento o en la rehabilitación de estas tendencias antisociales?

Hay muchas razones para seguir con la negación de los hechos pero el lector no llegará a comprender nada si antes no comprende que es el engaño y al autoengaño y como ambas estrategias han llegado a formar parte del repertorio que usamos los humanos para nuestra autopromoción.

Trivers, el engaño y el autoengaño.-

Antropólogo y biólogo Trivers es seguramente uno de los nombres mas importantes de la neurociencia actual y la psicología evolutiva, sus estudios sobre el altruismo recíproco arrojaron luz para la comprensión evolutiva de una de las conductas mas incomprensibles de los organismos vivos a la luz del evolucionismo puro y duro: la ayuda mutua. Menos conocidos son sus estudios sobre el engaño y el autoengaño. Aquí hay un video sobre una entrevista que Punset le hizo a Trivers.

El engaño es una conducta que podemos encontrar en toda la escala animal y que sirve para obtener ventajas en la interacción con otros individuos usualmente de la misma especie pero tambien entre distintas especies y utiliza el amago de las verdaderas intenciones: no hay engaño sin ocultación, a este respecto ya escribí hace un tiempo un post sobre los engaños que ciertas especies efectuaban en relación con sus congéneres u otros a fin de resultar polinizadas o fecundadas, escapar de la rivalidad de los machos dominantes u obtener prebendas en la distribución de cargas.

La idea de Trivers es que el autoengaño evolucionó a partir del engaño: a fin de hacerlo más fiable en su propósito de engañar. Efectivamente los mentirosos con la repetición de sus mentiras corren el riesgo de ser descubiertos con lo que sus engaños resultarían cada vez mas ineficientes. Es por ello que la detección de mentirosos y la sofisticación de los engaños coevolucionaron.

Naturalmente la orquídea no sabe que está engañando al escarabajo pues carece de autoconciencia, ambos no han aprendido -en su escala- a discriminar los engaños de las verdades, simplemente hacen siempre lo mismo eón tras eón sin aportar nada nuevo, no hay conocimiento ni en la orquídea ni en el escarabajo, ambos se limitan generación tras generación a repetir el mismo engaño y la misma conducta engañada.

Pero los humanos gracias a la aparición del lenguaje hemos refinado mucho nuestros métodos de engaño, hasta tal punto que Guidano supone que no hay conciencia humana sin autoengaño, o dicho de otra forma, el autoengaño parece ser la prestación por defecto de nuestro cerebro: de lo que se trata es de construir un mundo que encaje con el modelo original, un modelo coherente o de alta relevancia en relación con el contexto, hacer encajar un mundo cambiante con el modelo previo que el cerebro ya ha construido. Nuestro cerebro no está pues destinado a encontrar la verdad sino a hacer congruente lo que se encuentra ahi afuera con el mapa que tiene de sí mismo adentro: el autoconcepto.

La mejor forma de mentir es que los demás no detecten nuestras mentiras- a través de esas pequeñas señales psicosomáticas que delatan una falsedad- y la mejor forma de hacerlo es llegar a creerse las propias mentiras. Esto es precisamente el autoengaño, una adaptación destinada a incorporar nuestras mentiras y hacerlas inconscientes o poco visibles a fin de aparentar ser fiables pues todo engaño está destinado a la autopromoción.

Para nosotros psiquiatras y psicólogos entender mejor estas formas sutiles o burdas de autoengaños son profundamente importantes en nuestro quehacer: prácticamente todas las patologías psiquiátricas o psicológicas están construidas con los materiales del autoengaño, la mentira, la falsificación o el disimulo. De entre ellas destaca una conocida desde la antiguedad aqunque poco frecuente: la pseudologia fantástica o mitomania a medio camino entre la histeria, la psicopatia y el delirio megalómano y que hoy ocupa un lugar destacado entre los trastornos facticios, es decir entre aquellos donde la intención de engañar o autoengañarse son tan evidentes que merecen por si mismos un capitulo aparte.

Si el autoengaño tuvo éxito como estrategia evolutiva fue por la razón de que ahorraba muchos esfuerzos al mentiroso: si alguien cree en sus propias mentiras no tiene que estar todo el tiempo vigilando las cosas que dice o hace a fin de no revelar sus falsedades. Sin embargo el autoengaño tiene un coste muy alto desde el punto de vista de la prueba de la realidad: el autoengañado ha de fragmentar el mundo en aquellas parcelas en las que se autoengaña y aquellas otras donde aplica el principio de realidad a rajatabla. Esta fragmentación del mundo tiene consecuencias mentales (la perdida del sentido de la realidad o la creación de irrealidades tal y como solemos ver en ciertos trastornos de personalidad) y somáticas, consecuencias psicosomáticas importantes aparecen al mantener constantemente esta división de múltiples estados o niveles de conciencia, es como si el individuo fuera un funambulista a gran altura: caerse es fácil y la enfermedad es su coste.

En realidad tanto las personas consideradas normales como los pacientes psiquiátricos nos autoengañamos pues el autoengaño forma parte del peaje evolutivo que pagamos por ser tan inteligentes y a fin de cuentas lo que un organismo vivo pretende es medrar y autopromoverse, lo que sucede es que unos lo hacen más que otros, todo el tiempo, de forma más intensa o abarcando campos cognitivos más amplios. La diferencia que existe entre un delirio (convicción máxima), la pseudología o la histeria de conversión (simulación máxima), la simple falsedad (inconsistencia, falsificación y superficialidad) y aquel que finge a sabiendas como puede ser el caso de un actor es a veces dificil de objetivar.

Ciertos investigadores están persuadidos de que el delirio es la forma más perturbada de autoengaño, pero aun no sabemos cual es la linea que la conciencia humana cruza para transformar un simple y a veces banal autoengaño en una enfermedad que perturba psicóticamente la prueba de la realidad.

En realidad la negación de Bretón también perturba el principio de realidad como cualquier negación y no se debe olvidar que la negación no es una estrategia cognitiva destinada a engañar sino a sacudirse de encima en la angustia y la culpa: se trata pues de un mecanismo de defensa, un autoengaño, no de una elaboración positiva y adaptada de lo que sucedió sino de la conversión de una memoria disociada y por tanto incompleta o falaz. La negación de un crimen es comprensible, no solo para obtener ventajas en una situación de privación de libertad sino también una manera de defenderse de la culpa y la ansiedad.

Es muy probable que Bretón ni recuerde cómo mató a sus hijos. Es lo más probable: matar a tus propios hijos -y aquí si le doy la razón a mi compañero- debe ser una experiencia atroz y mucho más después de haberse realizado. Mientras se lleva a cabo debe haber algun mecanismo protector (disociativo) anestésico que nos hace perpetrar el crimen de una forma más o menos planeada, pero cometer un crimen tan execrable debe ser una experiencia traumática para quien la lleva a cabo.

Existen al menos tres niveles explicativos: 1) el por qué, la causa del crimen, y es la venganza, 2) la perpetración del crimen en sí: el bajo nivel de mecanismos inhibitorios de la agresión y la nula empatía  y 3) la causa de la negación posterior: la culpa y su evidencia: la negación.

Pero ninguna de estas variables solas ni todas juntas componen una enfermedad (o trastorno mental) aunque si una psicopatología.

La teoria del “frame”

encuadre

Podríamos traducir “frame” como “marco” o quizá mejor como “encuadre”. La teoría habla y estudia la percepción que tiene el público de los hechos sociales y sostiene que esta percepción está condicionada por el proceso de reconstrucción subjetiva de la realidad que llevan a cabo los medios de comunicación como intermediarios entre la realidad y la noticia. Desde este punto de vista cada información muestra un “frame”; es decir, un enfoque determinado de la realidad, producto de una manera de seleccionar los hechos, los personajes, las imágenes o las palabras en las que enfatiza la noticia.

O dicho de otra manera, tal y como decía Mc Luhan, “el medio es el mensaje”. Otra manera de entender este fenómeno de una forma empírica es esta verdad, “que hablen de nosotros aunque sea mal”. Que hablen es el “frame” y de lo que hablen es el contenido, poco importa.

Efectivamente, la publicidad se basa precisamente en eso: la repetición de un eslogan hasta la saciedad que socava nuestra capacidad de discriminación y nos impulsa a consumir aquello que se publicita. Pero la teoría del “frame” va más allá que esta verdad e implica no solo el mensaje que se pretende “vender” sino también su “marco”.

Observen esta imagen:

anorexia

En realidad procede de un desfile de moda y en los desfiles de moda lo que se pretende vender es ropa. Pero no cualquier tipo de ropa sino una ropa que encaje bien en este modelo de mujer esquelética que la porta. En este caso el “frame” es la escuálida muchacha que luce el modelito, en este caso ropa interior.

El lector notará enseguida que el marco elude el discurso de los contenidos, no importa la ropa que lleven estos modelos, lo que importa es su delgadez. Lo que el publico interpreta en estos desfiles es que hay que ser muy delgada para aparecer en ellos  y por tanto la belleza, el glamour o la elegancia están vinculadas a las tallas pequeñas.

La talla 36 es el sueño de toda mujer que se precie y lo que es peor: existe un verdadero fetichismo del número de talla, tanto es así que una mujer puede decidir no comprar algo si lleva la talla 38, el número, esa etiqueta se muestra como un “frame” oculto. Lo que importa es la talla, no tanto el vestido en sí.

“Que hablen de nosotros aunque sea mal” tiene consecuencias importantes de cara al marketing personal, pues la repetición de un mensaje lleva consigo un proceso de desensibilización que termina por colar cualquier mentira. Este es el proceso de transformación que cualquier periodista sabe que lleva colgando cualquier noticia. En la manera de contarla está la intención.

En la TV por ejemplo, quedan mejor los malvados que los personajes serios o rigurosos. En un supuesto debate entre Belen Esteban y Gustavo Bueno , ella ganaría a los puntos discutieran de lo que discutieran. La TV es muy mentirosa como todo el mundo que haya pisado un plató sabe por experiencia, pues la TV es en sí misma un “frame“. El mentiroso parece que tenga razón, el malvado o el rencoroso acapararán simpatías para su causa, el asesino en serie -proclamando su inocencia- lograra engatusar a cierto publico, lo que vemos en TV como deseable lo pretendemos para nosotros y lo indeseable a fuerza de repetirse consigue cansar nuestro buen juicio y nos lleva a la indiferencia.

Entrevistar a asesinos o terroristas es muy televisivo, como también lo seria un reality sobre autopsias en directo o presenciar un crimen o suicidios reales. De no ser por el “frame” cualquier periodista podría intentarlo quizá en alguna sociedad offshore mediática. Pero los contenidos no pueden separarse del contexto, no es lo mismo emitir pornografia a las dos de la mañana que en prime time. Por cierto hasta donde yo se, ninguna TV ni privada ni publica emite pornografía al menos en España. Pero los informativos están llenos de muertos, hay días que incluso me entretengo en contarlos.

Fotos de muertos y de niños muertos, reportajes sobre ahogados, gaseados, apaleados, bombardeados, decapitados, detenidos que salen con pena de telediario, manos en el cogote de algún policía.

Aqui nos hemos especializado en otro tipo de pornología. Me refiero a la pornografia política que envuelta en ese celofán que llamamos derecho de información o derecho de opinión recorre todos los rastros de la ignominia. Es por eso que la entrevista a Otegi ha levantado tanta polvareda, incluso antes de que Evole la emitiera. Y es por eso que algunas voces como la de Arcadi Espada se han levantado contra lo que el denomina, la mayor corrupción moral que ha existido en este país.

Aqui en este pais, España donde nos llevamos las manos a la cabeza cuando un alcalde de pueblo recalifica un terreno para llevarse una comisión, aquí digo le ofrecemos espacios largos en televisión a los peores enemigos de la democracia española. Aquí digo, está pasando. Nos preocupan más los papeles de Panamá que un terrorista llegue a lendakari.

Otros dos temas que están relacionados con la teoria del “frame” son el suicidio y los crímenes llamados machistas. ¿Están relacionados con la teoria del encuadre?

Es obvio que tanto el suicidio como los crímenes domésticos se plagian. Cualquier periodista medianamente sensato lo sabe. Sabe que los suicidios se contaminan y por eso hablamos de epidemias de suicidios y sabe que la excesiva publicitación de ciertos crímenes en TV y a la hora de comer dan ideas a aquellos de cómo resolver sus problemas emocionales. La noticia de un crimen es inseparable de su publicidad. Hablar de crímenes es invitar a consumirlos, como cualquier producto desechable, peor si el crimen lo comete una figura mediática.

Y es por eso que los periodistas no suelen hablar de suicidios. Ni los nombran. Se llama efecto Werther y hay quien está muy interesado en que el suicidio deje de ser un tabú, como si dejar de serlo fuera a disminuir los casos.

Luego salen los expertos especulando sobre las razones de la radicalización de los yihadistas en nuestras sociedades mediáticas.

Desconocen el efecto “frame”.

Y desconocen el efecto de la hiperrealidad que es un poco la misma idea:

Los diarios y los informativos televisivos son una fuente inagotable de hiperrealidad. Pero a veces la hiperrealidad no está en una noticia suelta sino en la agrupación de varias noticias simultáneas que aparentemente no tienen relación unas con otras. Pongo como ejemplo las siguientes y dejo al intrépido y sagaz lector que haga su composición de lugar y que encuentre entre ellas -si hubiere lugar- la conexión.

 

La hiperrealidad es pues el mismo concepto de la teoria del “frame”.

Una definición.-

Tal y como ha sido definida por la wikipedia la hiperrealidad es una “realidad que viene definida por intermediarios”, es decir no se trata de una experiencia perceptiva directa sino mediada por alguien, usualmente los medios de comunicación, las drogas o el arte. En este sentido postmoderno ya no hay simuladores porque ya no hay realidad sino un constructo pactado y decodificado por los operadores mediáticos. Significa que la realidad-real ha sido penetrada por la función simbólica, diluyendo la realidad fenoménica y convirtiéndola en un remedio de nuestra imaginación, una imaginación que ha sido hurtada a la mente individual y depositada en casa de aquellos que trafican con la realidad, por eso Baudrillard dice que la guerra del golfo nunca existió.

La entrevista a Otegi si existió pero no voy a colgarla aqui, pues eso seria inevitablemente publicidad.

 

Nosotros los incautos (II)

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Si la idea es mía es buena, si es tuya la rechazo aunque sea tan buena como la mía

Los que leyeron este post sobre la estupidez ya saben a estas horas que infraestimamos la cantidad o fracción de estúpidos que hay a nuestro alrededor. Lo que probablemente no saben es que la cantidad de incautos es probablemente similar o incluso más elevada.

Es por eso que políticamente hablando lo peor que le puede pasar a un país, es una sinergia, entre estúpidos e incautos dándole el gobierno de una nación a los malvados. Porque -digámoslo claramente- no todos los votantes de Podemos son estúpidos o malvados. Yo podría dar evidencias -ahora que tanto se habla de ellas- de que la mayor parte de votantes de Podemos no son tan malvados como sus líderes y pertenecen a la legión de incautos en su mayoría. Pero hay algo que también conviene saber: la maldad queda muy bien en televisión, alli donde la bondad o la eficiencia es rechazada por pusilánime.

La mayoría de nosotros somos incautos y en realidad lo que nos gustaría es que los partidos políticos se pusieran de acuerdo y formaran un gobierno de coalición para sacar a España de su marasmo. Pero esto es una idea ingenua y lo es por lo siguiente:

¿Si los partidos llegaran a un consenso de investidura para “investir a un presidente”, por ejemplo Sanchez con sus alianzas con todos los partidos de “progreso”, creen ustedes que eso garantizaría un gobierno estable?

Suponemos que los políticos son leales, hasta ahí llega nuestra ingenuidad. Un político no puede ser leal en ningún caso que por eso es político. Salvo si le conviene.

La politica es el campo de juego donde se juegan rivalidades entre Egos mediocres.

Seria como pedirle al Barça y al Real madrid una coalición y que quedarán empatados en todos sus encuentros. ¿Quien iria al campo a ver un empate infinito?

Al dia siguiente emergerían las contradicciones y unos les estarían poniendo zancadillas  a sus compañeros de gobierno o coalición. Pues el político lo que quiere es salir en la tele, a más tele más votos, a más maldades y bravuconerias en la Sexta más votos. El político sabe que a la gente lo que le motiva es el discurso de “la cal viva”, no el “España va bien”. El personal lo que quiere es venganza no estabilidad. La estabilidad solo le importa a una pequeña fracción de ciudadanos ya retirados: los pensionistas.

Un gobierno de coalición tendría perdedores y vencedores, unos (los generosos) perderían votos y otros (los egoístas) los ganarían. ¿Pues qué escenario no le vendría mejor a Podemos sino quedarse solo en la oposición?

El PSOE tendría los días contados si entrara en un gobierno de coalición con el PP donde incluso C´s sobraría. Pero también es posible que el PSOE vaya a la baja con un líder que ha caído en esa trampa sibilina que le ha tendido el malvado Iglesias. Hacer ver que iban a pactar cuando lo único que quiere es arruinar el liderazgo de Sanchez.

La amenaza de nuevas elecciones no será del todo obstáculo porque quizá sea ya la única opción, la menos mala. El problema es qué sucede si vuelve a repetirse la misma correlación de fuerzas u otra muy parecida. ¿Cuantas veces pueden repetirse unas elecciones?

Y nosotros los incautos volveremos a picar el anzuelo y volveremos a las andadas, y a votar lo mismo que votamos en Diciembre, pues nosotros somos incautos en la mayoría. Algunos estúpidos decepcionados es posible que no vayan a votar (los estúpidos se decepcionan con rapidez) pero lo que auguro -si se repiten las elecciones- es un panorama muy parecido al que tenemos ahora. El teatro y la escenificación de nuevo: “yo quería pactar pero no pude por culpa tuya”.

Dicho de otra manera, nosotros los incautos debemos entender que la política no va de pactos sino de liquidación del adversario, pero no sólo la política, sino los medios, y toda la opinión publica se alimenta del hecho de aplaudir la disidencia, incluso la identidad personal está cosida a esa idea de que “lo que yo digo o hago es verdad o justo y lo que hacen los demás es falso o injusto”. No va de cesiones o entendimiento sino de rivalidad promiscua. Nuestro sistema de partidos es la opción ideal para que las ideas políticas no encuentren un guión parecido, a pesar de ser tan parecidas. La cooperación no hay que ir a buscarla en la política, ni en el fútbol ni siquiera en la ciencia. La cooperación es una posibilidad extrema, y “lo que yo gano es porque lo pierdes tú”, es la máxima que gobierna el mundo. Los juegos de suma cero precisan lealtades, conveniencias, complicidades y mucha sensatez y madurez.

Somos incautos porque no somos capaces de ver la trampa en la que nuestros prohombres nos han metido. Algo que viene muy bien explicado en la teoría de la reactancia.

Los humanos aprendemos bien pronto (durante el segundo año de vida) a  oponernos cuando sentimos que nuestra “libertad” está amenazada por alguien, usualmente por los padres.

Los psicólogos infantiles han rastreado esta tendencia oposicionista hasta la edad de los dos años, una edad que muchos padres llaman “los terribles dos”. Los niños de dos años parecen ser unos maestros en el arte de la resistencia a la presión externa, especialmente la de los padres. Diles una cosa, y harán la contraria. Dales un juguete y quieren otro, cógeles en brazos en contra de su voluntad y se retuercen hasta que les vuelves a dejar en el suelo, ponles en el suelo en contra de su voluntad y lucharán para que les lleves.

¿Por qué emerge la reactancia psicológica a los dos años? Quizás la respuesta tenga que ver con un cambio crucial que la mayoría de los niños sufren en este periodo. Es entonces cuando se reconocen a sí mismos como individuos, como seres separados. Este concepto de autonomía, en desarrollo, trae de forma natural el de libertad. Un ser independiente es un ser que realiza elecciones. Un niño con esta nueva comprensión de que es un ser independiente quiere explorar el alcance de sus opciones. La tendencia a luchar por sus libertades y en contra de las restricciones podría entenderse como una búsqueda de información. Buscando los límites de sus libertades los niños descubren en qué parte del mundo van a ser controlados y en qué parte de él ellos son los que pueden controlar. (Pablo Malo)

Los políticos saben bien cómo controlar a los demás y lo hacen a través de ideas estúpidas, consignas repetitivas planas y fáciles de creer y a través de la seducción: diciendo lo que saben que la gente quiere oír y necesariamente: identificando un enemigo externo que es por definición al culpable de que sus razones no sean atendidas. Este es el juego.

Va a tener razón el otro gran adalid de la estupidez, me refiero a Robert Musil para el que -a diferencia de Cipolla- la estupidez nos viene de serie, es algo fundacional en los seres humanos y no tenemos más remedio sino recorrer un ancho territorio vital para escapar de la ignominia ambiental, algo asi le sucedió al joven Torless, una de las novelas de juventud de Musil.

Una de aquellas peliculas de arte y ensayo que vimos en nuestra juventud, cuando aun creiamos que podriamos cambiar el mundo a través de lo que entonces llamabámos “concienciación”.

Hasta que caimos en la cuenta de que no eramos sino parte del problema y andamos engrosando el pabellón de los incautos.

Y no hay que olvidar que, estupidez y progreso son ideas asociadas:

«Si la estupidez no se asemejase perfectamente al progreso, al talento, a la esperanza, o al mejoramiento, nadie querría ser estúpido». (Musil).