Razón de Estado

La razón de Estado es un concepto maquiavélico que viene a justificar que ese monstruoso Leviatán ha de defenderse no sólo de los enemigos externos sino también de los internos y que para eso -aun echando mano de la ignominia, la ocultación o el secreto-  está permitido todo, pues el Estado es incluso más importante que la Ley, la Constitución, el derecho a la libre expresión e información o incluso los derechos humanos de los ciudadanos. Es por eso que se inventaron las cloacas, la policía política y los servicios de espionaje que más que espiar se dedican a impedir el blanqueamiento de ciertas actividades turbias de los Estados.

Hay muchas películas que tratan este tema: el de los limites éticos que el Estado puede o no traspasar, baste señalar este film que trata el tema del trafico de armas consentido por todos en guerras promocionadas por ellos mismos. Pero lo cierto es que aunque todos estaríamos de acuerdo en que determinadas actividades de los estados son inmorales, sobre todo la colaboración en actividades sangrientas que buscan retorcer la opinión publica pero lo cierto es que hay otras actividades no tan evidentes de aquellos que “se ponen de perfil” para no abordar cuestiones realmente delicadas, como sucedió en España con el 11-M, un capitulo dramático cerrado en falso y que aun huele a poco que el espectador sensible mantenga su olfato.

Ponerse de perfil cuando uno ha de ponerse enfrente de la razón de Estado es algo complicado que requiere cierta heroicidad, casi nadie lo hace. ¿Podrían los jueces del supremo de EEUU haber admitido a tramite alguna de las querellas que se presentaron contra las elecciones del 3 de Noviembre? Para un juez enfrentarse a ese tipo de estafas electorales es poco menos que imposible pues no podría hacerse sin comprometer al Estado mismo, a sus servicios de información, a la policía, a determinados y poderosos lobbyes, a los políticos, a las instituciones y al mismo sistema. Es por eso que las elecciones nunca se cuestionan y es por eso que hasta los propios políticos -a sabiendas de que ha habido tongo-, callan, pues ellos están en el mismo sistema que tratan de denunciar, son insiders. Las denuncias han de ser minoritarias, de ciertos hombres de paja o provenir de un outsider como Trump y así y todo ya hemos visto como ha terminado todo. Trump estaba rodeado de insiders y ha terminado sirviendo de hombre de paja al sistema.

Trump apeló primero a los tribunales, luego al Supremo, luego a su partido y a su vicepresidente Pence y también a los militares: todos se pusieron de perfil y es muy posible que el segundo impeachment acabe con sus posibilidades políticas en un futuro, si es queda futuro para la democracia en EEUU.

La impresión que deja este episodio de los EEUU es que va a ser imposible ya garantizar unas elecciones libres en ningún lugar del mundo y eso atenta contra la democracia pero no contra el Estado que se preservará aun prescindiendo de la molesta democracia. Hasta que el poder global se haga cargo de nosotros. Es posible que el próximo en caer sea Putin, en eso andan algunos estos días: en desequilibrar Rusia.

Dejo aquí este video de Bertus que me parece muy sensato y comprensible para intentar alumbrar la oscuridad informativa que nos abruma durante estos últimos meses. En él queda muy claro que a pesar de la información y contrainformaciones falsas hay algo que no se moverá y son los valores de los que hoy han perdido las elecciones. Con Trump o sin Trump esos millones de seguidores no van a desaparecer de la noche a la mañana y si queremos volver a ese estado anterior que llamábamos democracia va a hacer falta un reseteo mucho más profundo que el sistema electoral. Es necesario un reseteo moral.

Pero como la vida tiene tanta ironía es muy posible que todo caiga en pedazos por otra cuestión, la más importante, la economía. Más que lo moral, el patriotismo o la democracia el mundo se encamina hacia una crisis global que ya viene anunciándose de muchas formas incluso en Europa y con todos nosotros dentro.

 

Robustos y domesticados

El río Congo separa dos nichos ecológicos bien diferenciados, en una orilla viven los chimpancés, una especie de primates con la que compartimos casi todo el ADN, se trata de una especie jerarquizada, agresiva y donde mandan los machos que forman manadas muy belicosas y que atacan con frecuencia en partidas bien organizadas a otros clanes vecinos para robarles hembras y recursos. En la otra orilla viven los bonobos que viven en una sociedad mucho más divertida, aunque no es cierto que hayan prescindido de las jerarquías y sigue habiendo un macho alfa que a diferencia de los chimpancés no es el más fuerte sino aquel que elige una coalición de mujeres. Es por eso que la sociedad de bonobos es una sociedad matrifocal mientras que el “patriarcado” es el régimen de los chimpancés, por decirlo brevemente.

Juan Luis Arsuaga es un paleoantropólogo que es hoy muy conocido gracias a sus trabajos sobre Atapuerca y que ha escrito varios libros en clave de divulgación sobre ese lugar de los tesoros que es el valle donde inició sus excavaciones. En esta ocasión Arsuaga que es un sapiens se combina con Juan Jose Millás que como todo el mundo sabe es un novelista del que vale la pena recordar su obra que podéis consultar aqui.

De esta combinación nace un libro inclasificable que literariamente podría ser considerado un dialogo, entre un experto y uno que se hace el tonto y que va dando forma literaria a las ideas que van surgiendo estampándose siempre en entornos naturales o algo insólitos, como una jugueteria, un parque infantil, un valle inaccesible con paisaje paleolitico, un sex-shop, todo ello bien regado con menús de lugares inhóspitos donde todavía guisan las patatas a la usanza prehistórica o restaurantes indios de Lavapiés.

Así Arsuaga va explicando a través de la pluma de Millás conceptos de la psicología evolutiva trascendentales, como el milagro de la bipedestación (“andar es ir cayéndose”), sobre el dimorfismo sexual, sobre la alimentación humana y otras cuestiones deteniéndose sobre todo en el tema de la domesticación y recordándonos en una juguetería lo que disfrutamos con los niños y cómo y porqué nos provocan tanta ternura. Son dos las razones de esta manipulación que nuestros genes ejercen sobre nuestra conducta y preferencias para el juego y el infantilismo: la redondez y la torpeza. Los niños nos seducen con esa mirada ingenua, con ojos grandes y redondos, es decir con los rasgos de la neotenia.

Los neandhertales era una especie robusta, tosca y muy fuerte, temeraria y muy bien adaptada al frío que no solo coexistieron con los sapiens sino que llegaron a cruzarse con nuestros ancestros. Aun hoy tenemos ADN neandhertal en nuestro genoma lo que demuestra que hubo “follisqueo” entre ambas especies y que dieron lugar a descendencia viable  tal y como podéis ver en este post. donde de paso podéis ver que quizá el trastorno bipolar sea una herencia envenenada que nos dejaron los neandhertales.

Dos especies y una hibridación.-

Hasta hace poco tiempo se consideraba que el sapiens y el neanderthal eran dos especies distintas y que entre ambas especies era imposible el flujo genético. Sin embargo recientemente y después de la secuenciación del genoma neanderthal por Svante Paabo del Intituto Max Plank se ha descubierto que compartimos con los neanderthales entre un 2 y un 5% de nuestro genoma.

Una hipótesis -la más ortodoxa- dice que entre neanderthales y sapiens no hubo intercambio o “robo” de genes sino que ambas especies procederían de un antepasado común, probablemente el “Homo erectus”. Otra hipótesis señala que es muy posible que entre neandethales y sapiens  hubiera cohabitación e intercambios genéticos. En un post anterior revisé la teoría que relacionaba ciertas adaptaciones al clima del neanderthal y las relacionaba con el trastorno bipolar, esta es la hipótesis de Julia Sherman (Sherman 2012) donde propone la idea de que el trastorno bipolar seria el subproducto de una adaptación ancestral a la estacionalidad en una Europa cercada por los glaciares y el frío.

Pero aun existe otra teoría menos conocida, se trata de la hipótesis de Gooch que propone la osada idea de que en realidad nosotros, los “sapiens sapiens” seriamos el resultado de una hibridación entre neanderthales y un sapiens ancestral (cro-magnon).

Sea como fuere lo que sabemos con seguridad es que el sapiens no procede del neanderthal, sino que ambos coexistieron y probablemente se cruzaron en buena vecindad. El neanderthal se extinguió pero no el sapiens a pesar de que la adaptación del neanderthal al clima gélido de Europa era bastante mejor que la del sapiens.

Para explicar la extinción de los neanderthales existe dos teorías: La primera sostiene que los neanderthales no eran una especie separada y que se produjo un mestizaje con los recién llegados “Homo sapiens”, cuyos genes acabaron por ser los dominantes. La segunda afirma que los neanderthales eran una especie distinta, pero que su tasa de natalidad era más baja que la de Homo sapiens, perdieron la batalla por la obtención de recursos y fueron sustituidos por los cromañones, más avanzados culturalmente.

Personalmente me adhiero a la primera. Hubo hibridación con casi total seguridad y una vez establecida tal hibridación los neanderthales se extinguieron en favor de esa nueva especie que pasó a ocupar su nicho ecológico y posteriormente se extendió a toda la tierra, sin prejuzgar la idea cada vez más prevalente de una evolución local independiente y multiregional.

Dicho de otra manera y según Arsuaga, para un Neandhertal los sapiens seriamos algo así como mascotas o peluches. Efectivamente nuestra especie es una especie grácil y donde la neotenia es la regla. Pero lo cierto es que en el mundo actual siguen existiendo ejemplares neanderthalescos y sapiens. El lector solo tiene que ver la morfología y carácter de Trump y compararla con la de Trudeau o Macron.

La domesticación de los humanos.-

La domesticación es una teoría que propuso Wrangram para explicar nuestros rasgos, conducta y sofisticación cultural, nos pasó algo así como a los perros -procedentes de los lobos- que son la especie doméstica más conocida por nosotros, algo que también podemos observar en los bonobos. ¿Quien domesticó a los bonobos para hacerlos tan diferentes a los chimpancés?.

Obviamente fueron las hembras de los bonobos quienes domesticaron a los machos para quitarles tosquedad, agresividad y dominancia, algo a lo que se llega a través de la selección sexual. Evidentemente para una hembra es siempre mejor disponer de un macho doméstico que aporte recursos a la pareja y sus vástagos que un merodeador, pero para eso es necesario algo más que el gusto individual: hace falta que ese gusto sea extensible a toda la especie. Dicho de otra manera es necesaria una coalición de hembras.

¿Pero quién domesticó a los humanos?

La domesticación conduce  a una reducción en la reacción fisiológica periférica a los estímulos o situaciones de estrés, lo que tiene un efecto directo e inmediato en la docilidad al reducir la reactividad temerosa. Belyaev, sin embargo, insistió en una segunda y menos directa, pero igualmente de importante efecto, de desarrollo de la hipofunción simpática en zorros domesticados (Belyaev 1984). Inmediatamente después del nacimiento y durante los primeros 1,5 meses de vida, el eje HPA del zorro es demasiado inmaduro para montar una respuesta en toda regla el estrés y el miedo, a pesar de que los kits para moverse y explorar con los ojos abiertos han madurado ya. Al final de este período, lo kits se convierten en altamente reactivos y temerosos de extraños animales incluyendo seres humanos.

Aunque los zorros domesticados experimentan el mismo efecto, la duración de la inmadurez de su eje HPA es mucho más largo, es decir, de 3-4 meses. Por lo tanto la domesticación parece tener una “ventana de socialización.”  Bajo condiciones de cría en cautividad normales los kits domésticos están expuestos a interacciones repetidas con cuidadores humanos antes de la plena respuesta de miedo fisiológica sea posible (Trut et al. 2004). La exposición humana temprana significa que los cuidadores ya están perceptualmente reconocidos como estímulos de baja amenaza en el momento en el eje HPA está maduro, y por lo tanto la presencia de humanos parece bloquear el componente neural conducido de una respuesta de miedo en el futuro (en este caso, la familiaridad engendra indiferencia) . Diferencias comparables también se observan entre lobos (que tienen una ventana de socialización 1,5-meses) y perros (donde esta ventana se extiende desde 4 a 10 meses), así como en ratones de laboratorio seleccionadas para niveles bajos de agresión (Freedman et al. 1961; Gariepy et al., 2.001).

Fundamentalmente, los perros domesticados, incluso se vuelven temerosos y indomables para la vida si no se les enseña a convivir con seres humanos dentro de esta ventana ampliada (Freedman et al. 1961; de Scott 1962, 1964). Por lo tanto, un retraso heterocrónico leve en la reactividad simpática, causado por retraso en la maduración de la glándula suprarrenal, puede tener efectos de por vida importantes en los niveles cognitivos superiores, a través de un simple prolongación de un período sensible para el contacto positivo con los humanos”.

En resumen, la hipótesis de la autodomesticación predice que las especies de vertebrados y mamíferos que se socializan con la presencia humana sufren una disminución de las células de la cresta neural durante su embriogénesis y que esta reducción tiene que ver con los cambios morfológicos y rasgos caracteriales siendo la agresividad/docilidad el rasgo mas estudiado de entre ellos.

Dicho de otra manera el lobo es robusto, el perro grácil, la agresividad es robusta, la docilidad grácil.

Pero el problema no queda resuelto respecto a la pregunta ¿quién domesticó a los humanos?. Suele decirse que nos autodomesticamos pero esta respuesta no me satisface. Existen en este sentido tres teorías:

  • La teoría de la selección sexual: las mujeres eligieron y seleccionaron positivamente rasgos de pro-sociabilidad en machos favoreciendo así la dispersión de genes domésticos.
  • La teoría cultural: fue la evolución de nuestras instituciones sociales la que domesticó a los humanos, comenzando por la familia monógama ese lugar donde aprendemos a reprimir nuestros impulsos más primitivos siempre y cuando nuestros padres estén ya domesticados.
  • La teoría de Peter Frost llamada “pacificación genética” que atribuye esta mansedumbre de los humanos a la pena de muerte o penas largas de prisión que dejan fuera del mercado reproductivo a los más belicosos de entre nosotros y también a sus genes.

A mi personalmente no me satisface del todo ninguna de esas teorías porque en nuestra especie no hay una “coalición de mujeres” que sean capaces de transmitir esa domesticación de una forma universal. La prueba es que hay muchas mujeres fascinadas aun por los “malotes”  y muchas mujeres por domesticar. Es como si en nuestra especie coexistieran rasgos de personalidad de neandhertales y de sapiens, de bonobos y de chimpancés y que ambas poblaciones estuvieran sujetas a fluctuaciones autoreguladas, lo que redundaría en favor de esa hibridación de la que hablé antes.

Lo que es cierto es que los hombres actuales -hablando en general y de los hombres europeos en particular- han perdido gran parte de su potencialidad viril y reproductiva y cada vez se asemejan más a las mujeres de su entorno abrazando sus valores y sus estrategias reproductivas. Esta uniformidad alosexual solo tiene un problema y es que cada vez hay más hombres que no se interesan por las mujeres, lo que representa sin duda la cara oculta de la domesticación..

 

Por si a alguien le interesa conocer más sobre el tema de la autodomesticación que está muy emparentado con nuestra vulnerabilidad psicológica os dejo aquí un video que grabé hace algún tiempo en un curso sobre el trauma psicológico.

 

Bibliografia.-

Julia Sherman: “Evolutionary origin of bipolar disorder-revised: EOBD-R”Medical hipotheses 78, 2012.

↵ Belyaev D. K., 1969  La domesticación de animales. Ciencia J. 5: 47-52. Google Académico
↵ Belyaev D. K., 1974  La domesticación, vegetal y animal, pp. Novecientos treinta y seis – novecientos cuarenta y dos en la Enciclopedia Británica, Ed. 15, editado por Benton H. H.. Enciclopedia Británica-Helen Hemingway Benton Publishing, Chicago. Google Académico
↵ Belyaev D. K., 1979  selección desestabilizadora como un factor en la domesticación. J. . Hered 70: trescientos un – trescientas ocho. GRATIS texto completo.
↵ Sapolsky R. METRO., 1992  neuroendocrinología de la respuesta al estrés, comportamiento de Endocrinología, editado por Becker J. B., Breedlove S. M., Crews D.. MIT Press, Cambridge, MA. Google Académico.

El sindrome de domesticación.

Lo que aprendí en el 2020

“Quiero y mando que toda la gente civil… y sus domésticos y criados que no traigan librea de las que se usan, usen precisamente de capa corta (que a lo menos les falta una cuarta para llegar al suelo) o de redingot o capingot y de peluquín o de pelo propio y sombrero de tres picos, de forma que de ningún modo vayan embozados ni oculten el rostro; y por lo que toca a los menestrales y todos los demás del pueblo (que no puedan vestirse de militar), aunque usen de la capa, sea precisamente con sombrero de tres picos o montera de las permitidas al pueblo ínfimo y más pobre y mendigo, bajo de la pena por la primera vez de seis ducados o doce días de cárcel, por la segunda doce ducados o veinticuatro días de cárcel… aplicadas las penas pecuniarias por mitad a los pobres de la cárcel y ministros que hicieren la aprehensión”.
Bando de 10 de marzo de 1766.

Este año ha sido un año difícil, un año de bandos y de pasquines en las redes sociales y todo el mundo sabe porqué. La maldita pandemia ha venido a poner sobre la mesa muchas de nuestras vulnerabilidades, 1) las económicas, con una economía basada en el turismo y la restauración, 2) las sanitarias, creíamos que disponíamos de la mejor sanidad del mundo y lo cierto es que se encontraba exánime por los recortes, por la gazmoñería y por decisiones políticas siempre orientadas a la auto-publicidad y nunca al reparto de recursos entre todos y 3) nuestra clase política que a trancas y a barrancas iba engañándonos cada vez mejor y que ha derivado en un engaño a “cara descubierta” y cuando digo clase política me refiero a todos los políticos.

No es que me haya desengañado este año por primera vez, ya lo hice el 11-M cuando entendí que la razón de Estado era superior al conocimiento de la verdad y la justicia, pero este año he comprendido más cosas: existen intereses supra-estatales que nos gobiernan, que están ahí, pueden verse, están las pruebas sobre la mesa pero el sistema está demasiado corrupto para tomar cartas en el asunto, más que eso, es cómplice de una agenda -agenda 2030- que cada vez es más publica que secreta y hasta tiene pagina web, que no enlazo por pudor.

¿Y los ciudadanos qué hacemos?

Esa ha sido mi mayor decepción.

Pues los ciudadanos estamos más divididos que nunca, incluso en las mismas familias, pero lo curioso de todo esto es que esta división viene de un lado bien distinto al que nos tenían acostumbrados nuestros anteriores gobiernos, ahora la división ya no es entre izquierda y derecha, “progres” y “fachas” sino entre los que creen a pies juntillas en la machacona información que desde las televisiones nos remiten y los llamados negacionistas.

Para entenderlo mejor un negacionista es un ciudadano que:

  • Cree que las mascarillas no sirven de nada, ni las medidas de aislamiento o de distanciamiento
  • Cree que la pandemia no existe o de existir es una gripe sin más y que se trata en cualquier caso de una estrategia de las élites para forzar políticas totalitarias.
  • Organizan fiestas privadas o reuniones y desplazamientos que están prohibidos por sus autoridades sean del estado o de su CCAA. Es decir se rebelan contra el confinamiento que creen que no va con ellos.
  • Piensan que las vacunas no servirán de nada y en cualquier caso son un mecanismo de eliminación de la población, una especie de genocidio programado destinado a disminuir la población mundial empezando por los más débiles organizado por alguna oscura mafia. Se les conoce como antivacunas y difunden teorías como ya hacían antaño sus precursores, esos que decían que las vacunas provocaban el autismo de los niños.

A ellos les recomendaría que leyeran a qué se refiere este principio de la causalidad: “post hoc ergo propter hoc”. Viene a decir que la coincidencia temporal de dos fenómenos no significa que estén relacionados causalmente. La pandemia es verdadera y los intentos totalitarios de los gobiernos también. No parece pues que negar la pandemia sea una buena estrategia para detener los decretos-ley del gobierno español.

El motin de Esquilache.-

Precisamente hoy he vuelto a leer algunas cuestiones que rodearon a aquello que en Madrid llamaron “El motin de Esquilache. Madrid tenia en 1766, unos 50.000 habitantes, reinaba por entonces Carlos III, un Borbón afrancesado e ilustrado que pretendía traer a España la modernidad francesa y lo primero que le llamó la atención de Madrid fue la suciedad, los orines en la calle, los pobres y mendigos que pululaban por sus calles. decidió imponer sus propias normas a fin de iluminar las calles y crear fosas sépticas para el alcantarillado. Solo que…cargó el gasto en los propietarios de las calles que recibieron tal servicio.

El primer ministro de Carlos III era un italiano muy refinado llamado Leopoldo Esquilache quien hacía y deshacía a su favor dejando al rey en un plano muy inferior al de su rango como siempre ha sucedido en España con los validos. Desde su gobierno se aprobó una subida del pan casi al doble de su valor y por encima de los jornales que los más desfavorecidos cobraban al día, de manera que un jornalero no podía alimentarse ni  a si mismo ni a su prole y estamos hablando del pan que era el alimento esencial en aquella época para la población civil (no el clero ni los aristócratas ,ni mayorales ni militares).

Pero Esquilache cometió un error imperdonable al prohibir la capa larga y el sombrero redondo con el pretexto del embozo. Dicho de otra forma: esta manera de vestir, unida a la falta de iluminación nocturna hacia de Madrid un lugar ideal para malhechores y muy peligroso para deambular por él. A cambio propuso la capa corta y el sombrero de tres picos que dejaban la cara al descubierto y permitían así la identificación visual del malhechor, un poco al revés de lo que sucede hoy con la máscarilla que es el propio gobierno quien la promociona (como medida sanitaria) y a la que consideró inútil al principio de la pandemia y quien la prohibe en las manifestaciones. Una vuelta a Esquilache.

Pues tal y como reza el pasquín:

Yo el gran Leopoldo Primero

Marqués de Esquilache Augusto

Rijo la España a mi gusto

Y mando en Carlos Tercero.

Hago en todo lo que quiero

Nada consulto ni informo

A capricho hago y reformo

A los pueblos aniquilo

Y el buen Carlos, mi pupilo

Dice a todo: “¡Me conformo!”

El motín se produjo de una manera espontánea y el que quiera saber más detalles puede consultarlo en la wiki, pero mi argumento es que en ningún caso el pueblo de Madrid se sublevó por el precio del pan sino por la regulación de la vestimenta. Esa es la cuestión más paradójica, un motín que se extendió a varias ciudades de la Península y que llevaba como argumentario principal la exclusión de Esquilache -que no era español y no entendía nuestra manera de vivir-. Pero lo más paradójico es que el pueblo condenaba a Esquilache pero salvaguardaba al rey y más aun le aplaudía y le vitoreaba como si no tuviera nada que ver con las políticas de su valido. Ninguna política alternativa, ningún plan a medio plazo surgió de aquella asonada. Eso si se consiguió bajar el precio del pan. Dicho de otra manera: el motín de Esquilache fue una revolución francesa light o cañí  que no cambió nada salvo de bando en las élites gubernamentales.

Y si viene a cuento esta lección de historia es para recordar que las masas son eso, masas y nada bueno puede esperarse de ellas ni de sus tumultos pues lo que estamos viendo en nuestro país hoy es algo muy parecido, la gente esta indignada pero no por las políticas del gobierno que cada semana aprueba una ley que atenta contra los intereses de la mayoría de la población a la que desatiende organizando un reemplazo generacional que ya ha comenzado en Canarias, sino por las mascarillas, los botellones y las vacunas.

Estar en contra de las mascarillas, el confinamiento o las vacunas es un desplazamiento de lo abstracto a lo concreto. La gente no se indigna por la ley Celáa,  o por las barbaridades apocalípticas de Pablo Iglesias contra la monarquía sino por no poder ir al bar, al campo de futbol, a cenar con los amigos o que amaguen con vacunas obligatorias de poca fiabilidad.

De manera que la única revolución que podemos esperar procede de los negacionistas.

España sigue siendo un país donde sus reyes y gobernantes tienen miedo a sus ciudadanos (y por eso huyen con sus joyas cuando las cosas se ponen feas) pero ellos no pueden vivir sin reyes ni gobernantes que les vacunen en contra de su voluntad si es necesario.

De manera que mi principal decepción este año ha sido la sociedad civil.

No es posible esperar nada de la sociedad civil, ni de los políticos, ni del ejército estamos en manos de unas élites que andan diseñando un plan, a medio camino entre el neoliberalismo para el capital y el comunismo para los de a pie. Y eso parece que gusta a los que organizan fiestas rave en plena pandemia. Pan y circo para los españoles.

La buena noticia es que esas élites que parecen gobernar el mundo fracasarán porque no saben que los españoles seguiremos llevando la capa larga y el sombrero redondo aunque tengamos que convivir con los turbantes orientales.

2021 es un año para resistir y los que pasamos la adolescencia en pleno franquismo estamos acostumbrados.

Lo trágico en la cultura

La naturaleza es fascista pero la cultura es trágica. @pacotraver

La muerte no es un derecho sino una fatalidad @pacotraver

Recientemente ha sido aprobada en nuestro país una ley sobre eutanasia por una gran mayoría en el Congreso, solo PP y Vox se han posicionado en contra. Es verdad que no he leído la ley y que no conozco el cuidado con la que se ha elaborado pero me parece que el debate al que vamos a asistir no será muy distinto al debate que se mantiene aun con respecto al aborto.

Respecto al aborto ya me pronuncié en este post (en este mismo blog) y también coincido con los argumentos que mi colega Pablo Malo escribió en una entrada de la misma época.

Lo interesante es que ambos bandos se enzarzan en discusiones que no pueden llegar a buen puerto pues cada uno pone el foco en un plano de definición distinto al de su oponente, pasa con el aborto y pasa ya con la eutanasia. Y lo peor: no se escuchan entre sí.

Hoy mismo en twitter he podido observar como ya comienza el debate acalorado entre unos y otros -los defensores de la vida como si la vida fuera un valor absoluto  y los defensores de la dignidad como si hubiera algo en la muerte de digno- todo ello aderezado con la intervención de la OMC (organización medico colegial) que nos recuerda el juramento hipocrático y que los médicos estamos para defender la vida, cosa que por otra parte es obvia. Algo que me ha recordado a cuando se propuso el tratamiento con metadona de los adictos a la heroína por vía intravenosa. Se decía que permutar una droga por otra no podía considerarse un tratamiento médico y hubo muchos colegas (no necesariamente de derechas) que se opusieron a este plan que poco a poco fue implantándose en todo el territorio nacional. Y hay que decirlo: fue un éxito y lo fue por dos razones: la primera porque de lo que se trataba no era de curar sino de minimizar los daños de la jeringuilla compartida, apartar al drogadicto de la vía inyectable y acercarlo al sistema sanitario y la segunda razón porque el tema no se politizó, había representantes de los dos bandos en las dos posturas.

Con el aborto y la eutanasia pasa todo lo contrario, cada bando mantiene una postura fija e inamovible, algo que siempre sucede cuando se habla sin saber de qué se habla porque ¿qué es la eutanasia?

Eutanasia significa “buena muerte” es decir eso que los chinos llaman septimo cielo, una muerte dulce, sin sufrimiento, una muerte sobrevenida y dulce, quizá durmiendo, algo que en cualquier caso no lleva ningún dolor para el “mortiturus” que apenas se entera de que está muriendo. En este sentido la inyección letal que se aplica a los condenados a muerte, es eutanásica (eutanasia procesal), también los que descerrajan un tiro en la nuca a un opositor político. Es una muerte rápida e indolora y por tanto eutanásica.

Desenchufar los aparatos de ventilación que preservan una vida vegetativa se llama eutanasia pasiva, mientras que no enchufarlos (privar al enfermo de tal prótesis) se llama eutanasia activa. También están los cuidados paliativos que se prestan en situaciones terminales y son una forma de eutanasia (por sedación terminal) cuando ya es imposible esperar ninguna mejoría en un paciente determinado. Los cuidados paliativos se emplean ya en nuestros hospitales y precisan de un permiso especial tanto por los comités de ética de los hospitales como del conocimiento de la familia. Así y todo dan lugar a pleitos cuando la familia no acaba de estar de acuerdo con ciertas decisiones. En este sentido los médicos que practican esta forma de eutanasia con esta ley van a sentirse mucho más amparados, pero lo cierto es que cuando pensamos en eutanasia no estamos pensando en estos casos limites entre la vida y la muerte, estamos pensando en el caso de Ramón Sampedro de aquella película de Amenabar llamada “Mar adentro” que cuenta un caso real.

Se trataba del caso de un tetrapléjico que vive inmerso en su propia cama y que necesita cuidados de todo tipo para seguir viviendo, así y todo Sampedro tenia una vida social más intensa que la mía: recibía visitas continuas de amigos, cuidadores y de algunos activistas del asunto que nos incumbe. Al final convence a una cuidadora “compasiva para que le administre una inyección letal. Curiosamente no anima a sus activistas a reivindicar una mejor atención a los dependientes.

Dicho de otra forma: pensamos la eutanasia como una petición formal de alguien que se ha cansado de vivir, alguien que conserva los cinco sentidos intactos para realizar tal petición y además existe una patología intratable que no es posible que vaya a mejorar con el tiempo. Necesita además alguien que se haga cargo de “quitarle la vida” puesto que él solo no podría llevarlo a cabo. Estamos en el territorio del suicidio asistido.

De manera que la palabra “eutanasia” es confusa y nos hace pensar en prácticas que nada tienen que ver con la eutanasia propiamente dicha. En Sampedro estamos pensando o bien en este caso, donde el marido acaba suicidando a su esposa también por compasión.

De manera que el conflicto procede del hecho de si se puede o no “quitar la vida” a alguien por compasión.

Pero la ley no se ha llevado al Congreso por este tipo de casos que son en cualquier caso discutibles según las preferencias sentimentales de cada cual. Se trata de casos extremos y lo peor que se puede hacer es legislar para los casos extremos pues lo que va a suceder una vez esta ley se haya aprobado es que van a surgir innumerables casos promedio que no van a reclutar tanta empatía en el publico en general. Al tiempo que cada vez se banalizará más tal práctica y las peticiones que alcanzarán a personas absolutamente desquiciadas, llevando la ley al esperpento.

¿Pues qué hacer en el caso de una demencia de larga duración, donde el paciente no puede dar su consentimiento ni ha verbalizado su intención de llevar a cabo la eutanasia? Estos van a ser los casos más abundantes junto con los grandes dependientes psíquicos o físicos. ¿Quién va a pedir la eutanasia por ellos?

Y nos queda el caso de los pacientes psiquiátricos. Es seguro que esta ley va a promover demandas de eutanasia, estoy pensando en casos que he visto personalmente: psicóticos crónicos, depresivos profundos, incluso anorexias graves, trastornos de personalidad, etc. Todos ellos pacientes jóvenes que intentaron suicidarse algunas veces en su vida sin éxito y que es probable que se acojan a esta ley que en ningún caso parece que va a hacer excepciones con ellos llevando a su asistencia a una contradicción: son pacientes que usualmente reciben tratamientos o ingresos involuntarios pero podrán elegir de forma voluntaria la eutanasia.

Hay algo en la cultura -tal y como dice Simmel- que es trágico y lo es porque existen contradicciones insalvables entre la ética que es individual, la moral que es grupal o social y el Derecho que es Estado.

El Estado es un mal garante de la moral social y de la ética individual pues la política no se ocupa de estas cuestiones y nos lleva a un atolladero: podemos pensar que la eutanasia es inmoral y al mismo tiempo vivir en un entorno donde está permitida con toda la tecnología puesta a su servicio.

Pero nadie ha resuelto el dilema de fondo: los mismos que promueven el aborto y la eutanasia son los que se oponen a la pena de muerte, es decir a la eutanasia procesal.

No es necesario que nadie me lo explique, porque también es verdad lo contrario: los que defienden el derecho a la vida no se oponen en el fondo a la pena de muerte, por las mismas razones: por compasión. La pena de muerte tiene algo de compasiva pues determinados criminales pareciera que anduvieran buscando un castigo proporcional a sus crímenes y su degeneración moral es similar a la decrepitud física de muchos enfermos.

El desengaño

¿Qué fama te engañó? (Lope de Vega)

La educación consiste en que cada uno aprenda a desengañarse sin venirse abajo o dicho de otra manera: educarse es prevenirse contra el autoengaño.

No cabe ninguna duda de que los humanos hemos desarrollado una gran capacidad para el autoengaño pues es la mejor forma de engañar a los demás. Pero el autoengaño precisa defenderse de la realidad y es por eso que algunos humanos tienden a la fanatización. Pero no es necesario recurrir al ejemplo de la defensa fanática de las ideas propias sino contemplar la adherencia que tenemos hacia nuestras propias incoherencias. Hasta los enfermos mentales -incluyendo a los más adaptados- defienden su visión del mundo y se resisten a mejorar si esta mejora precisa de cambios en la manera de percibir y pensar el mundo y sobre todo las relaciones interpersonales. Este fenómeno que describió Freud con el nombre de “resistencia” es algo que no es privativo de la situación analítica sino un fenómeno universal. El hombre es un animal que se resiste a cambiar de opinión.

Los humanos buscamos, la fama, el poder, el dinero o por decirlo con otras palabras el estatus. De lo que se trata es de ganar estatus pues es lo que garantiza, una buena salud y ser despiojados (grooming) con más frecuencia, solo los alfas de un grupo son los que tienen mayor probabilidad de vivir más tiempo, mejores condiciones de vida e incluso menor probabilidad de adquirir enfermedades respiratorias. Y por supuesto mayores oportunidades de copular.

No es de extrañar pues que la mayor parte de la gente mal dotada de talento para el liderazgo o el ascenso social busque aumentar su estatus a través de atajos: la fama, o el “famoseo” como se llama ahora gracias a medios e comunicación basura son los grades facilitadores de este ascenso. Pero la fama siempre acaba decepcionando a aquellos que más la merecen y fortaleciendo a aquellos que no la merecen, de ahí que la fama no sea sino una perversión más de nuestras sociedades. Lope de Vega nos advirtió sobre ello, no solo porque los que más lo merecen no llegan casi nunca a ella, sino porque aunque llegaran a adquirirla solo seria para advertir que el famoso es venerado por razones banales pues el público en general no comprende en absoluto lo que el famoso dice e interpreta las razones de su fama por su propia necesidad de admirar a alguien para decepcionarse más tarde de él. El famoso merecedor de tal titulo es siempre un outsider, un incomprendido de su tiempo y de su grupo. El verdadero famoso acaba renegando de su fama.

El genio y nuestro tiempo.-

El libro que preside este post escrito por Dutton y Charlton se titula “Hambre de genios” y en él, los autores se preguntan porqué han desaparecido los genios de nuestro mundo. ¿Por qué ya no hay Leonardos, ni Beethovenes, ni Einsteins, ni Cervantes, ni Shakesperare ni Lopes?

Como es sabido los autores del libro tienen una teoría llamada “epistasis social” de la que hablé aquí en este post. Su hipótesis es que la inteligencia ha sufrido un gran retroceso generación tras generación y muy recientemente. Basta con escuchar la música popular actual y compararla con la que se hacia en los años 60-70. El retroceso es más que evidente. Una explicación a este fenómeno podría ser la siguiente: aunque pensamos que hemos llegado a la cumbre de la tecnología, la ciencia o las artes, en realidad esta tendencia al alza es más visible durante las escaladas y es posible que se pierda en las mesetas de esa curva. Pero también es posible que la deriva social (genética según los autores) empuje hacia ciertas variables de la personalidad incompatibles con el talento. Ser un genio es muy costoso y es además un aislante social en el sentido de que el vulgo le rechazará y él mismo se aislará del mundo debido a esta incomprensión. Pues:

El genio es extremadamente alto en inteligencia, pero moderadamente bajo en sociabilidad y Amabilidad, que, cuando se combina con una alta creatividad, se asocia con el rasgo de la personalidad “psicoticismo”. Esto es crucial para el genio porque el genio consiste en idear y presentar una idea innovadora y muy original. Con frecuencia, implica resolver un problema muy difícil y trabajar para resolverlo, con exclusión de la mayoría de las otras cosas, durante años y años.

Tales personalidades aparecen como obsesivas o incluso autísticas, pueden carecer por completo de intereses humanos comunes, como las relaciones con el sexo opuesto o el éxito financiero, y son absolutamente incompetentes en aspectos de la vida práctica fuera de sus campos especializados. Los autores proporcionan un breve vistazo biográfico de Isaac Newton:

“Cuando era niño y joven, Newton pasaba casi todo el tiempo solo y cuando estaba en compañía se quedaba en silencio. Básicamente no tenía amigos, no formaba relaciones con mujeres y hacía muy poco esfuerzo por conformarse. Cuando era niño, sus relaciones con otros niños tendían a ser antagónicas. Realmente no era una persona muy agradable.
Lo que sea que hizo, lo hizo porque quería hacerlo, se absorbió y lo hizo de manera brillante. En aproximadamente un año, pasó de no saber casi nada de matemáticas a estar entre los mejores del mundo; y luego pasó a hacer algunos de los mejores descubrimientos matemáticos de todos los tiempos. Luego dejó de lado las matemáticas y trabajó en un área de la física después de otra, haciendo descubrimientos importantes y luego avanzando. Newton pensaría sólidamente durante hora y hora, a veces, perdido en su propio mundo a mitad de la escalera. Durante muchos años casi nunca abandonó su universidad”.

Los genios tienden a no ser estudiantes modelo. Las calificaciones escolares de Newton eran erráticas. Francis Crick “fue rechazado en Cambridge y fue a la universidad en Londres, donde no logró obtener un título superior. Luego procedió a abandonar una variedad de cursos de doctorado ”antes de descubrir con éxito la estructura de la molécula de ADN con James Watson. Einstein nunca aprendió a conducir un coche. Él “una vez se perdió cerca de su casa en Princeton, Nueva Jersey. Entró en una tienda y dijo: ‘Hola, soy Einstein, ¿me puede llevar a casa, por favor’? ”Se dice que Bertrand Russell nunca ha dominado el arte de hervir agua para su té.
El psicólogo Charles Spearman, quien propuso por primera vez el Factor General de Inteligencia ( g ), también descubrió una explicación para este fenómeno:

“Se ha demostrado que a medida que las personas se vuelven más inteligentes, la relación entre las diferentes habilidades cognitivas se debilita, [es decir,] se especializan más en la naturaleza de su inteligencia. El factor g es algo más débil entre tales individuos, ya que las habilidades especializadas se vuelven más autónomas y desempeñan un papel más importante en la influencia del rendimiento cognitivo”
 
 

De modo que un genio no es un generalista, ni un erudito, ni un experto y se parece más bien a esos organoides que Isabel M. Peñuelas nos cuenta en sus relatos de ciencia ficción. Una persona diseñada para saber de una sola cosa, inútil para lo práctico o lo teórico, un invalido pragmático, es muy posible que si Einstein viviera hoy no sabría poner la lavadora doméstica de mi casa.

El genio tiene cierto parecido con estos humanoides si bien en un sentido opuesto al que imagina Peñuelas en su libro “Mentes colmena”. Allí estos organoides están diseñados para cuidar ancianos, servir de compañía e incluso fornicar pero no para innovar: están hechos con restos de cerebros de rata implantados en cuerpos humanos y el resultado es muy práctico: las personas que solo sirven para una cosa parecen hacerlas muy bien, con la condición de que no se pregunten si podrían hacer algo más o si se sienten satisfechos haciéndolas.

Esa es una buena analogía para comprender qué es un genio: muy probablemente un cerebro sistematizador con una alta inteligencia pero con una distribución de “g” bastante insólita. El genio solo es un genio en lo suyo y lo suyo es lo único que quiere y sabe hacer; está completamente aislado del resto de lo humano (es absurdo pedirle empatía) y además elige que lo suyo es lo único que le importa, de ahí su parecido con la obsesión de la que Tesla es un paradigma. Es como si se hubieran debilitado otras funciones de la inteligencia, como si la energía que consumimos en diversos planos de nuestra existencia hubieran sido amputados de raíz.

No sería posible esperar que Mozart hiciera algún descubrimiento matemático o que Newton compusiera un concierto grosso. Solo Leonardo da Vinci ha combinado elementos del genio con el experto o el generalista.

Es por eso que Dutton dice que necesitamos genios pues son ellos los que en definitiva producen cambios en el arte, la ciencia, la literatura, la tecnología y la política, pues sin cambios no estamos en presencia de un genio, solo de un experto y eso parecen ser los organoides de Peñuelas. Un experto zombificado.

Y los expertos no cambian nada, acaso solo alcanzan la fama mundana, se hacen ricos y mueren como todos los humanos, pero solo ellos -los genios- perseveran en la historia y se “encarnan” o reviven en otros.

A hombros de gigantes.