¿Existen las enfermedades morales?

julio 27, 2015

Originalmente publicado en neurociencia neurocultura:

Presentamos (supuestos) hechos científicos a 174 participantes estadounidenses que apoyaban o cuestionaban su posición sobre los matrimonios del mismo sexo. Cuando resultaba que los hechos se oponían a sus puntos de vista, nuestros participantes -de ambos bandos del debate- estaban más dispuestos a decir que el matrimonio homosexual realmente no trataba sobre los hechos, sino que era más una cuestión de moralidad. Pero, cuando los hechos resultaban estar de su parte, afirmaban más a menudo que sus opiniones estaban basadas en los hechos y trataban menos de la moral. En otras palabras, observamos algo que va más allá de la negación de unos hechos particulares. Observamos una negación de la relevancia de los hechos.

(Justin Campbell y Justin Friesen, 2015)

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Superplacebos

julio 22, 2015

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Cuando hablamos de placebo todo el mundo piensa en una pastilla de color rojo o azul como en la pelicula de Matrix, una pastilla inerte, que no contiene en si misma ningún principio activo conocido para tratar una enfermedad o un sintoma aislado.

Pero más allá de este concepto de placebo débil, existen otros placebos de los que voy  hablar a continuación, los placebos más potentes que existen son las creencias.

Ayer lei y divulgué en la red un post que me llamó mucho la atención y que está aqui. El lector puede leerlo para entender como -según el autor- los conflictos mentales se inscriben en el cuerpo.

La idea es la siguiente: cada conflicto psíquico o trauma, impresión o estrés es especifico de algun aparato y/o enfermedad. Habría como una equivalencia entre los tipos de estresores y la patología asociada. Me llamó mucho la atención el ejemplo de una mujer que desarrolla un mioma porque aunque -conscientemente queria tener un hijo-, su inconsciente lo rechazaba (sic).

Me hizo tanta gracia este ejemplo concreto que no pude resistirme a escribir un post sobre este tipo de ideas que tanta difusión obtienen en las redes sociales y no solo eso, sino que existe una amplia clientela (de mujeres sobre todo) que consultan a determinados terapeutas para que decodifiquen sus sintomas. El autor de este post propone:

Acércate a descodificar tu síntoma y encontrar el camino a tu felicidad.

Y me pregunté qué había hecho yo estudiando y ejerciendo la medicina y la psiquiatria durante tanto tiempo, ¿Cómo no habia caido antes en la evidencia de que un mioma era un rechazo inconsciente de la maternidad que a lavez se desea en otro lugar?

Dice el autor que:

“Realmente, todo aquello a lo que llamamos enfermedad, es una solución que toma el cuerpo físico ante algo que se cuece en nuestro inconsciente. De manera que cuando nos sucede algo en el cuerpo, mientras tomamos otro tipo de medidas paliativas, deberíamos preguntarnos PARA QUÉ mi cuerpo ha tomado esa resolución. Quizás así podríamos llegar al origen de lo que nos pasa y ponerle solución.

 

Dicho de otra forma: las enfermedades -todas- las crea la mente, y hay una especie de utilitarismo, un para qué..

Es curioso como para el autor de este texto no existe autonomía de lo físico (lo biológico) respecto de lo psíquico; de tal suerte que las enfermedades deberian ser tratadas por “terapeutas” decodificadores y no tanto por médicos de esos que usan fármacos con tantos efectos secundarios, una medicina de bajo nivel.

Pero la verdad del asunto es que este señor no sabe qué es el inconsciente a parte de negar una evidencia cientifica bien conocida que es esta:

1.-Las enfermedades son entidades biológicas independientes del psiquismo en tanto causalidad.

Si bien:

2.- Existen enfermedades que se enredan en la personalidad, lo traumático, lo relacional y en los entornos de vida u otras enfermedades configurando un sindrome clinico donde efectivamente lo psiquico juega un papel causal en el malestar. Un ejemplo es cualquier síntoma histérico, por ejemplo el vaginismo.

Sin embargo no existe una relación lineal entre lo psíquico y lo físico sino caótica o no-lineal.

Si fuera cierto lo que dice este señor todas las mujeres que tienen en su inconsciente aquella pulsión de rechazo a la maternidad deberian desarrollar un mioma. Y más: una vez aclarado que el mioma supone un rechazo a la maternidad el mioma deberia desaparecer, puesto que:

“Si conseguimos hacer cambios a nivel inconsciente de manera que, lo que antes era un conflicto para nosotros ya no lo sea, la enfermedad (solución biológica) deja de tener sentido y desaparece sola”

El lector sagaz ya habrá entendido la idea de que el inconsciente al que se refiere el autor es un inconsciente muy inconsciente, nada que ver con el inconsciente freudiano, pues ejerce su influencia en los niveles más profundos de nuestra fisiología. Se trata pues de un inconsciente lejano, un inconsciente que solo un buen decodificador puede llegar a conocer, a pesar de que hoy sabemos que el inconsciente es imposible de hackear tal y como cuentan en este post.

Afortunadamente, pues el inconsciente hoy es para nosotros:

El inconsciente es un depósito de patrones filogenéticos destinados a la supervivencia y la reproducción. Pero el nuevo inconsciente no es personal sino una especie de almacén de adaptaciones y existe porque contiene ventajas para la supervivencia y el fitness.

El autor decodificador de dicho post supone además que existe una relación mecánica, determinista entre el “trauma” y el síntoma. Una relación predeterminada que no contempla el caos y la no-linealidad entre mente y cuerpo, lo que cierra y oscurece cualquier investigación seria sobre el asunto.

Lo interesante de esta proposición es que carece de refutación puesto que si el mioma no desapareciera (que es lo más probable) entonces siempre hay un truco al que acudir: puede decirse que la mujer se resiste a curarse o que la decodificación por algun misterioso sortilegio no ha causado efecto alguno quizá por algun defecto de la paciente.

Naturalmente los miomas no se curan conociendo el inconsciente de una persona cualquiera (si es que eso se puede llegar a conocer), pero pueden llegar a desaparecer después de la menopausia o al menos dejar de crecer. Dicho de otro modo el tiempo juega de nuestra parte.

Hoy sabemos que el placebo funciona porque toda entidad biologica tiende a la regresión a la media, dicho de una manera clara, si usted hoy está de muy mal humor es seguro que mañana mejorará, si usted está hoy muy contento, es seguro que mañana estará eutimico. Nada es permanente como dicen los budistas y lo extremo tiende a convertirse en rango medio, sea el dolor, el jubilo, la tristeza o cualquier tipo de adversidad de la vida. Todo vuelve a las condiciones iniciales.

Ahora bien, es evidente que estas ideas que se divulgan por las redes captan cada vez una clientela más culta y formada y no solamente ignorantes que son hipnotizados por terapeutas comprometidos con sus ideas.

Imagine por un momento si usted es mujer que efectivamente tiene un mioma, y que no tiene hijos. Se encuentra usted en esa encrucijada de ambigüedad donde ha de decir si quiere o no quiere tenerlos. Usted no es nada especial sino que tiene un conflicto de aceptación-aversión al embarazo. Siga suponiendo que usted va a visitar a ese decodificador y que  le sugiere que usted está “inconscientemente” rechazando su embarazo. Naturalmente a usted esto le suena, pues usted misma abriga ciertos temores.

Entonces le da la razón y legitima al sanador para que siga con su discurso de decodificación. El proceso puede terminar con o sin curación de su mioma pero usted ha logrado construir una narrativa, le ha dado sentido a su sintoma.

Usted en ese momento ha entrado a formar parte de sus seguidores y defensores: la decodificación funciona aunque a usted no le haya funcionado, pues usted es ya una conversa.

Convertirse a una explicación sobre el malestar no tiene nada de malo y yo diría que incluso es inevitable, pues le dota de sentido, lo malo es si usted tiene un cáncer y renuncia a un tratamiento convencional tratando de escudriñar en su inconsciente. Lo malo es si usted se convierte en militante de la decodificación.

Dicho de otra manera si usted no sabe discriminar una enfermedad zigzagueante como un mioma de un cáncer de útero, lo mejor es que busque un médico antes que un decodificador.

Los superplacebos funcionan mejor en las enfermedades vaporosas y aun mejor si usted está completamente sano.

Bibliografia.-

El fenotipo forzado

julio 19, 2015

El problema de la humanidad es que poseemos emociones paleolíticas, instituciones medievales y tecnologías futuristas, casi mágicas (E. O. Wilson)

fenotipo

El fenotipo puede definirse como el genotipo en perfomance sobre su medio ambiente, es por eso que mútliples fenotipos pueden proceder de un mismo genotipo, pues el medio ambiente moldea la expresión de los genes facilitando ciertas manifestaciones e impidiendo otras. Es por eso que solemos decir que los genes no representan un destino fatal o maravilloso por si mismos sino que precisan de un marco de expresión. A ese marco de expresión le llamamos medio ambiente.

Usualmente decimos que fenotipo es aquello que se ve, aquello que podemos contemplar. Creemos que el fenotipo es todo lo observable en un organismo, pero lo cierto es que existe un fenotipo oculto, por ejemplo la falta o déficit de lactasa que necesariamente genera una intolerancia a la leche. Naturalmente esa falta de enzima está oculto y es también fenotípico.

Ahora bien el “medio ambiente” es más difícil de entender, cuando hablamos de él solemos pensar en la cultura en que vivimos, el lugar geográfico o en el clima, pero no solemos darnos cuenta que el medio ambiente también comprende a nuestra vida fetal, el barrio en que vivimos, si tuvimos meningitis de pequeños, si fumamos o tomamos drogas o si vivimos en un entono familiar enloquecedor o suficientemente bueno.

Es decir nuestras experiencias personales tienen mucho que ver con nuestro medio ambiente, con aquel en que nos hemos desarrollado y dependen del fenotipo, cada persona hará una internalización distinta de lo vivido según su fenotipo.

De este concepto vaporoso que llamamos “medio ambiente” una de las variables que más nos interesan para los argumentos que voy a utilizar en este post, son los que se refieren a las construcciones sociales, es decir al diseño que los hombres hemos llevado a cabo para regular nuestra vida social y en común, hablaré de instituciones y de creencias compartidas.

El fenotipo hasta cierto punto es moldeable a diferencia de nuestro genotipo que es el que es. El fenotipo sirve a la diosa adaptación y nos permite dentro de ciertos márgenes llevar a cabo el proyecto de nuestros genes (reproducirnos) en distintos encuadres ambientales.

El lecho de Procusto es un mito griego que se ha convertido en nuestro entorno en una perfecta metáfora de la uniformidad y conformidad. Una metáfora donde el tamaño de un hombre debía ajustarse a la medida de aquella cama mitológica que medía precisamente esta uniformidad. Los que no cabían en esa cama eran desechados en el mito. Es Teseo el que somete a tortura a Procusto para ajustarlo la cama de Procusto que desde entonces sirve como estandard de esta conducta de uniformización.

Dicho de otro modo: ciertos fenotipos son forzados a encajar en nuestra sociedad o son desechados.

Lo interesante es que el mundo en que vivimos no es una entelequia que nos viene pre-dada o preformada desde alguna torre siniestra de Manhattan sino la suma de muchos fenotipos aislados que han dado como resultado en su sumatoria, una cultura cualquiera, unas creencias e ideales concretos. La cultura es fenotipo.

Pero antes de ver como se fuerzan ciertos fenotipos a encajar en nuestro “medio ambiente extendido” es decir nuestra cultura vamos a refrescar un concepto de la genética de poblaciones que se conoce con el nombre de deriva genética.

¿Qué es la deriva genética?

La deriva genética o deriva génica (traducción del término genetic drift) es una fuerza evolutiva que actúa junto con la selección natural cambiando las frecuencias alélicas de las especies en el tiempo. Es un efecto estocástico que es consecuencia del muestreo aleatorio en la reproducción y de la pérdida de unos alelos por azar y no por selección natural. Se trata de un cambio aleatorio en la frecuencia de alelos de una generación a otra. Normalmente se da una pérdida de los alelos menos frecuentes y una fijación (frecuencia próxima al 100%) de los más frecuentes, resultando una disminución en la diversidad genética de la población.

Al igual que la selección natural, actúa sobre las poblaciones, alterando la frecuencia de los alelos (frecuencia alélica) y la predominancia de los caracteres sobre los miembros de una población, y cambiando la diversidad genética del grupo. Los efectos de la deriva se acentúan en poblaciones de tamaño pequeño (como puede ocurrir en el efecto de cuello de botella o el efecto fundador), y resultan en cambios que no son necesariamente adaptativos. (Tomado de la wiki).

Dicho de otra manera: la deriva evolutiva supone una oscilación de frecuencia en determinados alelos, hasta su fijación (alcanza al 100% de la población) o a su extinción (desaparición del alelo). La mayor parte de alelos están representados en una determinada población con frecuencias medias, un ejemplo muy visual es el llamado efecto Baldwin que es una adaptación de nuestra especie a la leche y sobre la que hablé aqui. Es asi como la selección natural se desprende de alelos innecesarios o redundantes o expande aquellos que resultaron exitosos. Sin embargo es necesario aclarar que la persistencia de un alelo no significa adaptación. Existen alelos que representan desviaciones muy poco adaptativas a las condiciones del mundo actual.

Luego la variable critica es el mundo en que vivimos. ¿Qué hay de nefasto en nuestra sociedad que genera tantas inadaptaciones?

Veamos como responde a este pregunta una lectora de mis blogs llamada Lauri. El entrecomillado es suyo.

“Desde mi punto de vista lo que sucede hoy en las sociedades occidentales es como si se tratase de inculcar artificialmente alelos “obsoletos” en un ambiente que no es acorde, aunque en realidad la cultura no inserta alelos sino memes. Es como querer forzar fenotipos. Los polimorfismos que relacionados con la matri- y/o patrifocalidad ancestrales, vienen impuestos desde fuera (no me refiero al efecto hormonal, ni a las posibles variantes genéticas de las diferentes patologías). Los polimorfismos que quizás hubiesen desaparecido al ritmo de evolución ancestral, se intentan inculcar desde fuera, desde la ideología, desde la moral, desde la cultura…mientras el entorno tecnológico, político y financiero (como ha apuntado) van por otro lado”.

Efectivamente, no cabe ninguna duda de que en el mundo actual existen al menos tres sistemas en continua disonancia:

Los que mandan en el mundo: la tecnología, la ciencia, la economía y los ejércitos, es decir los intereses de lucro.

Los que parecen que mandan: los políticos, definitivamente orientados hacia los valores matrifocales y que ejercen una enorme influencia en las sociedades a través de las creencias compartidas.

Los fenotipos individuales: algunos de los cuales tienen un difícil encaje en nuestro mundo, pongo por ejemplo el caso de los niños varones en una escuela diseñada para las niñas y que privilegian los valores de docilidad y memorística.

Comportamientos o rasgos que deberían haber desaparecido atendiendo a ritmos evolutivos ancestrales, se introducen a modo de calzador en un entorno (ambiente) que no va en sintonía. En ese sentido no hay rienda suelta para la deriva. Hay una desincronización con la biología. No hay engranaje genotipo-ambiente.

“La biología se está convirtiendo en un lastre y de ahi la negación que ciertos colectivos llevan a cabo con los hallazgos cada vez más consistentes sobre las diferencias entre hombres y mujeres, entre razas y entornos geográficos. Y parece que no hay vuelta atrás. A ver cómo nos despojamos de ella… Lo paradójico e irónico es que en los cimientos de todo lo anterior está la propia biología”.

Y es por eso que algunos autores proféticos como Houellebecq proponen una renuncia a la biología, a la sexualidad y hablan de una sociedad inmunodeprimida pues es “imposible liberar al hombre sin someterlo a distintos yugos”.

Y no cabe ninguna duda de que la emergencia de distintas patologiís vaporosas o robustas, tantas inadaptaciones no proceden sino de esta disonancia: vivimos en un mundo donde los ideales concretamente los ideales matrifocales se han privilegiado sobre el Poder real, algo que no logrará cambiar ese poder sino que se limitará a socavarlo desde el flanco más débil: aquellos fenotipos extremos que no caben en el lecho de Procusto.

Paul Gilbert y la compasión

julio 15, 2015

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Hace algunos años tuve ocasión de conocer a una mujer que seguramente representaba un extremo en una supuesta escala analógica de hiperempatía. No he conocido a nadie tan compasiva, tan altruista y tan empática como ella.

No podía ver a un pobre sin darle limosna, de tal modo que era perseguida por una legión de parias en cuanto se daban cuenta de que daba generosas limosnas. Los gatos y perros abandonados eran su debilidad y llenaba su casa con toda una legión de huerfanos caninos y felinos. Como tenia varias casas, una de verano y otra de invierno, se pasaba el dia de aquei para allá llevándoles comida sin que pudiera desprenderse de ninguno de ellos.Se trataba de una especie de síndrome de Diogenes pero con mascotas en lugar de basura o trastos inservibles.

Claro que no aconsejaría a nadie que hiciera una visita a estos albergues por el mal olor que desprendía siempre su hogar y que daba lugar a quejas e intervenciones de agentes del ayuntamiento. No cabe ninguna duda de que aquella mujer era muy compasiva, es decir compartía el sufrimiento de todos aquellos animales abandonados, hasta el punto de identificarse con ellos, en una especie de sinestesia perruna en la que hacía suyos el dolor abandónico de sus mascotas.

Lo interesante es que estas mascotas no tenían siquiera nombre, no había una relación personalizada con ninguno de ellos, me llamó siempre la atención la impersonalidad de su trato y la ambigüa tortura de tener a aquellos animales prisioneros en pisos sin salir apenas a la calle: naturalmente era imposible sacarlos de su presidio.

La compasión en psicoterapia.-

Recientemente ha visitado nuestro país -más concretamente Valencia- el psicoterapeuta, profesor e investigador inglés Paul Gilbert, fundador de una Terapia Centrada en la Compasión. Su trabajo se apoya, en otras disciplinas, en conocimientos provenientes del campo de la Psicología del Desarrollo y de Psicología Social. Gilbert descubrió nuevas tácticas para ayudar a los pacientes a entender que no son culpables de su patología ni de sus síntomas, sino que estos provienen de la condición humana.

Lo interesante del planteamiento de Gilbert es que está hablando de una compasión bien diferente a la que mostré más arriba con el caso de mi conocida.

Para derribar el primer mito: sentir compasión no significa sentir lástima hacia los demás. Hagamos el ejercicio de imaginarnos a nosotros mismos, tan solo por un instante, en medio del sufrimiento. Desde esa posición, observemos con atención el efecto que nos produce que el otro nos mire con pena, lo mal que nos hace sentir. Es fácil comprender, desde esta perspectiva, lo poco edificante que es el sentimiento de lástima, dirigido hacia los demás o hacia nosotros mismos. El sufrimiento es parte de la vida y a todos nos toca una porción. Frente a esta certeza nos queda poco lugar para la lástima.

Inducidos por mensajes culturales, asociamos la compasión a una condición de bondad tan pura que nada debería contaminarla: quienes se consideran a sí mismos seres compasivos se paralizan al constatar que, al mismo tiempo, son capaces de enojarse o incapaces de perdonar. Ven “manchado” ese “noble” sentimiento y cuestionado el absoluto de su ideal.Pero ese absoluto está lejos de ser deseable. Chogyam Trungpa, maestro budista de Meditación, forjó el concepto de “compasión idiota”: el equívoco que nos lleva a perdonar una mala actitud del otro, movidos por la compasión, propiciando su reincidencia. Podemos sentir que alguien se está equivocando cuando decide hacer el mal, y por ello sentir por tristeza por él, incluso compasión por el sufrimiento que esa persona produce en sí misma y en los demás. Pero permitir que los demás hagan cualquier cosa porque nosotros no tenemos coraje para ponerles límites no significa, ciertamente, ser compasivos.  La compasión inteligente es desear a otra persona que se libere del sufrimiento por sus propios medios.
Más autocompasión y menos autoestima seria la receta adecuada para una psicoterapia basada en la compasión como la que propone Gilbert..
Las psicoterapias de primera generación pre-cognitivas como el psicoanálisis o la psicoterapia humanística o existencial conteniín no pocos elementos de compasión bien entendida, es interesante comprobar como las llamadas psicoterapias de tercera generación como el mindfullnes o la terapia gilbertiana vuelven a incidir en la necesidad de compadecerse pero no identificarse con el paciente. El “pobrecito mío” que practican algunos psicólogos tiene muy poco de terapeutico y mucho de paternalismo compasivo. Una compasíón débil y en el fondo matriarcal.

El lado oscuro de la compasión.

Barbara Oakley define un “altruista patológico” como “una persona que se implica sinceramente en lo que pretende que sea un acto altruísta pero que (de un modo que pueda ser razonablemente anticipado) termina dañando a la persona o el grupo que intenta ayudar”. Diferentes personalidades pueden comportarse como altruístas patológicos y el espectro de conductas que pueden caer bajo esta definición es todavía más amplio, desde la decisión de no vacunar a un niño a las políticas de cooperación y ayuda internacional.

Existe claramente un “lado oscuro” de la empatía, como muestran algunos desórdenes de personalidad caracterizados por la hiperempatía como el TLP (trastorno limite de la personalidad), quizás la anorexia mental. Pero estos fallos de la cooperación son más difíciles de detectar debido a que los sentimientos empáticos y altruístas no proceden normalmente de procesos cognitivos “lentos” en el sentido de Daniel Kahneman, sino de nuestra forma de pensar “rápida”. Existe algo así como un “sesgo proempático” según el cual cualquier comportamiento señalado como altruísta es percibido como inherentemente positivo, con relativa independencia de las consecuencias. Es más, este es un sesgo especialmente difícil de superar, incluso para las personas inteligentes y científicamente informadas, debido a que implica examinar “lo que los grupos o científicos supuestamente racionales y objetivos han llegado a considerar subliminalmente sagrado”..

Por último no hay que olvidar que la empatía excesiva no implica necesariamente autoconocimiento y que por supuesto empatizar excesivamente con las necesidades de otros puede servir al propósito de ocultar las necesidades propias.

La excesiva empatía no es bondad si esa bondad no es en primer lugar para uno mismo.

Los huevos de San Fermin

julio 11, 2015

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De San Fermin sabemos muy poco, pero podemos estar seguros de que nació en Pamplona (que entonces se llamaba Pompaelo), que fue obispo de Amiens cuando Navarra era otra cosa bien distinta a la que es ahora y que murió decapitado en el siglo III por un delito de opinión en aquellos tiempos en que irse de la lengua estaba tan perseguido como ahora pasa en Siria o Iraq.

Lo que es seguro es que nunca corrió delante de esos moralcos sean Mihura u otra cosa que recorren las calles de Pamplona y donde los mozos ponen a prueba su virilidad de la única forma que pueden, pues ya no hay iniciaciones consagradas para los varones salvo algunos sanfermines y tomatinas que son en realidad una versión grácil de los sanfermines por aquello de la sangre.

Y no pudo correrlos porque en realidad en aquella época no había toros de lidia y no los había porque el toro de lidia en realidad es un transgénico, algo así como el resultado de una selección artificial. El toro vulgar ese que sirve para dar carne tuvo que atravesar multiples pases de selección para dar con esa nueva especie que llamamos toro de lidia, un toro donde se ha seleccionado su agresividad, su acometitividad. Sus huevos por así decir.

Es por eso que el toro de lidia no sirve para otra cosa sino para la lidia.

toro

En realidad existen muchos experimentos con animales que han demostrado que la selección artificial puede enroscarse muy bien con la selección natural que dio lugar a nuestra especie. Los experimentos mas famosos son los del ruso Belyaev y sus zorros plateados. Lo que Belayev demostró es que los sucesivos cruces de zorros en condiciones de cautividad podían dar lugar a zorros neoténicos, una especie domesticada que parecía retener en los adultos las características de los zorros jóvenes. Asi pudimos entender qué había sucedido en nuestra especie y como fuimos domesticados por la selección sexual: las hembras de nuestra especie a través de sus gustos fueron las impulsoras de una menor agresividad de los machos, quizá a través de felaciones o coitos forzados, pero lo cierto es que casi lo consiguen. Hoy sabemos que la evolución de nuestra especie es una lucha constante contra nuestros huevos, o si se quiere entender de otra manera contra la testosterona.

Otra de las razones que esgrimen algunos autores como Peter Frost es la conocida “pacificación genética”. La pena de muerte o el encarcelamiento para los machos mas agresivos aseguraba una menor dispersión de sus genes.

Muy resumidamente significa que dado que la agresividad y otros rasgos de la personalidad relacionados con el crimen tienen un componente genético y hereditario, y que el Estado ha ejecutado/encarcelado sistemáticamente a los elementos más proclives al crimen durante siglos, (perjudicando así a su éxito reproductivo), ha habido un proceso de “pacificación genética” por el que los humanos hoy somos menos violentos. No cabe ninguna duda de que la agresividad tiene un origen genético, el más conocido es el alelo del gen MAO A. Lo que hace especialmente peligroso a este gen no es el gen en si mismo sino los promoteres del mismo.

Un promotor es un trozo de ADN que por ser ADN está sometido a las mismas leyes genéticas que el ADN convencional. Dependiendo del número de repeticiones de este alelo el individuo será más o menos violento. Dos repeticiones representan el modo pacifico, mientras que tres o cuatro repeticiones están mucho más representadas en poblaciones de criminales. Lo que se oculta por ser políticamente incorrecto es que este numero de repeticiones vinculado a la violencia está más representado en unas razas que en otras. Y naturalmente el gen MAO A no es incompatible con otros alelos que seguramente nos faltan por conocer.

Sea como fuere, los humanos se domesticaron a sí mismos como antes habian hecho con el tomate, el pimiento , el perro  o las vacas. Se trata en todos estos casos de selección artificial.

La gracilización de las creencias corre pareja a la gracilización morfológica y está emparentada con el tema de la moralización. No hay moralización sin efectos secundarios, todos los preceptos morales tienen algun inconveniente (Diderot) y muchas veces incluso pueden llegar a los extremos de la patologización de las conductas. Existen victimas de la moralización.

No es de extrañar que ciertas culturas se opongan de una manera “robusta” a la “gracilización” que les propone occidente, en temas “gráciles como “los derechos humanos, “derechos de la mujer”, “derecho a la vida”, “prohibición de la pena de muerte” “libertad de elección sexual y sexo fácil”, “aborto libre como un derecho de la mujer”, etc. Existe una resistencia “armada” a la penetración de estas ideas, y es el islamismo radical el representante político actual de esta resistencia.

Y es por eso que hay animalistas que se manifiestan en los sanfermines con poco éxito y mozas que exhiben sus pechos ante esa orgía de machismo que son los sanfermines y es por eso que no hay mozas que hagan la carrera pues las mujeres no necesitan la exhibición de su testosterona para reproducirse, les basta con exhibir sus tetas. Pero un hombre ha de hacer muchas tonterías para iniciarse como hombre.

Pues la testosterona es una hormona diseñada para meternos en lios y el estradiol una hormona para evitarlos. Todo muy complementario.

Y es verdad que correr los sanfermines es una tontería si lo vemos bajo el prisma de lo racional. ¿Para qué arriesgar la vida corriendo delante o detrás  de un toro y arriesgarse a cornadas, tropiezos y empujones?

Pues para llevar esa marca que los hombres necesitamos para exhibir nuestras cicatrices en el campo de batalla.

Sin sangre no hay iniciación para los hombres, es por eso por lo que aveces la tomatina sirve.

Muy padre

julio 1, 2015

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Recientemente he sabido a través de una amiga mexicana que allá tienen una expresión emparentada con la nuestra “de puta madre” que es como llamamos aquí  a una cosa muy buena. Los mexicanos sin embargo y quizá intoxicados por el azúcar de la coca cola y las hamburguesas o tal vez por una visión trágica de la vida no hablan de madres sino de padres.

Ellos dicen que algo es “muy padre” cuando una cosa es muy buena, muy guai como decimos ahora en castizo del guasap. A mi estas cuestiones antropológicas me gustan mucho, de manera que interrogué más profundamente a la centroamericana a este menester.

Quería saber por qué en Mexico a algo bueno, le llaman “muy padre” en lugar de apelar al puterío liberador de la madre. Mi interlocutora me contestó, “pues porque son los papás los que tienen el dinero, yo por ejemplo estoy en España gracias a que mi papá me ha pagado el viaje”, contestó sin azorarse. Entonces averigüe otras cosas: que aquel iphone 6 plus que llevaba consigo era también un regalo de su papá y que un papá está para eso: para atender los gastos de sus hijos máxime cuando papá y mamá están divorciados que suelen ser la mayoría.

Los regalos a los hijos son así como un peaje revolucionario que los padres hacen a sus hijos, por aquello que “nada les falte” aunque lo más probable es que se trate de un residuo culpable por haberse buscado la vida con otra más joven..

Entonces, no se por qué me acordé de aquella canción de Seguridad Social que se titula “Adios papá”, toda una declaración generacional “un poco de dinero más” . Es eso, los papás se divorcian y entonces han de pagar no solo pensiones a la abandonada sino los caprichos de sus hijos. Serán cosas del divorcio pensé y ahi lo dejé.

Pero a los pocos días y como si hubiera habido una especie de sincronicidad entre mi amiga y yo, cayó en mis manos este articulo, que se titula ¿Por qué es más importante tener papá que mamá?” escrito por Francesca Caregnato una psicologa clinica también mexicana  a juzgar por las expresiones castellanas con tintes de mañanitas.

En realidad el articulo puede ser entendido entre nosotros que no tenemos papás tan proveedores y un exceso de mamás como sexista pero si el lector supera las dificultades idiomáticas verán como tiene algo de razón.

Toda la razón diría yo que tiene la autora de este articulo  El argumento evolucionista es muy claro, no se trata de poner en una balanza el peso de las mamás y compararlo con el de los papás que es lo primero que nos viene a la cabeza en las comparaciones, sino entender que la maternidad y la paternidad son cosas muy distintas-

Para empezar, el maternaje es obligado, si usted es la mamá de alguien no tiene más remedio que serlo. Hay en ello una seguridad cien por cien. Usted sabe (si es mujer) que sus hijos son sus hijos. Es verdad que usted puede morirse, abandonar a sus hijos en un orfanato o bien practicar el machista “ahí te quedas” pero sus hijos siempre encontrarán una mamá suplente. Cualquier persona puede ejercer de mamás de sus hijos, incluso un hombre.

Esta posibilidad de reemplazo de la matenridad es una forma de aloparentalidad que se da con la función materna pero es muy rara entre los hombres. Si un papá desaparece de casa (cosa que al parecer es bastante frecuente en Sudamerica) es poco probable que otro hombre se haga cargo de los hijos de usted. ¿La razón? Los hombres estamos poco motivados a hacernos cargo de los hijos de otros.

No cabe ninguna duda de que es muy padre tener padre, mejor si está en casa que conviviendo con otra mujer, pero menos da una piedra.

Volviendo al articulo en cuestión son interesantes los argumentos que maneja la autora para ponerse del lado de la importancia de un padre en un hogar, algo que viene aderezado con algunos casos clinicos y los efectos que esta carencia tiene en los hijos.

Muchos de los problemas actuales de niños y adolescentes tienen su origen en una falta de atención o deficiente implicación de sus progenitores, especialmente de los padres (Calvo, 2014). En nuestra cultura cuando por la razón que sea un niño o una niña no cuentan con su madre biológica o ésta es marginal o ausente, inmediatamente se despliegan varias figuras maternas sustitutas que suplen esta carencia: abuela, tía, prima, vecina. E incluso cuando sí hay una mamá, parece que no basta y con frecuencia se crean alrededor del niño o niña una serie de “mamás extras” que quedarán tales para toda la vida.

Si no hay papá:por el contrario no hay despliegue de figuras paternas, hay un empobrecimiento del entorno y una ausencia de referentes que tienen distintas consecuencias según se trate de niñas o niños.

En el citado articulo se lee: “México es un país huérfano de padre”, y creo que es verdad. Muchos, demasiados hijos nacen sin padre; muchos, demasiados padres abandonan a sus hijos; muchas, demasiadas madres alejan a los padres de sus hijos.

El rol de la paternidad ha sufrido diversas modificaciones en la historia. Ha pasado de un modelo rígido y dominante a una estructura más flexible e igualitaria; de sólo proveedor económico los padres ahora pueden ser proveedores de cuidados, afectos, enseñanza y formación. La función paterna es entonces una función afectiva, sociocultural, relativizada por los momentos históricos (Aray, 1992).

Actualmente los hombres están en transición de un modelo tradicional a un nuevo modelo inacabado al cual adherirse y que han cambiado con respecto a la paternidad de sus propios padres. Hoy el rol paterno es más impreciso y menos establecido que antes, y sobre todo con respecto al de la madre. Además, el papel del padre está más determinado por factores individuales, familiares, y culturales que influyen en su práctica, lo que no ocurre con la maternidad. La función paterna en psicoanálisis funge como reguladora del deseo y el goce, que censura el incesto y la fusión madre-hijo. Es una función psicocultural que facilita el distanciamiento de lo biológico, de lo instintivo-pulsional favoreciendo el acceso a lo simbólico (Arvelo, 2000).

Consecuencias conocidas de la ausencia de padre.-

En un trabajo de investigación que se basó en un seguimiento de más de 70.000 adolescentes y adultos jóvenes de ambos sexos a lo largo de casi 20 años (McLanahan & Sandefur, 2000; en: Chouhy, 2000), se estudiaron las siguientes variables: 1) riesgo de interrumpir estudios secundarios 2) riesgo de permanecer sin estudiar ni trabajar por períodos prolongados (idleness) 3) riesgo de embarazo en la adolescencia, comparando a jóvenes que crecieron con un padre, con aquellos que crecieron sin un padre. Los resultados obtenidos fueron:

  1. El riesgo de permanecer sin estudiar ni trabajar por períodos prolongados es un 50% más alto para jóvenes que crecieron sin su padre.
  2. El riesgo de interrumpir estudios secundarios es un 100% más alto.
  3. El riesgo de embarazo en la adolescencia es también un 100% más alto.

Más de 500 estudios (sintetizados en el National Fatherhood Initiative, disponible en www.fatherhood.org/ soportan el mayor impacto del rechazo paterno versus el materno en relación a sus consecuencias.

Algunos resultados de este meta análisis arrojan que crecer sin un padre explica (pero no implica):

• 5 veces más propensión a ser pobres en la adultez

• 20 veces más propensión a los desórdenes de conducta

• 14 veces más propensión a violar a una persona

• 10 veces más propensión a adicciones

• 20 veces más propensión a la depresión

• 5 veces más propensión a cometer suicidio

• 32 veces más propensión a escapar del hogar

La conexión entre ausencia del padre y delincuencia surge de numerosos trabajos de investigación. En Estados Unidos por ejemplo, el 70% de los delincuentes juveniles, de los homicidas menores de 20 años y de los individuos arrestados por violación y otras ofensas sexuales graves crecieron sin padre. En la comunidad afro-americana, en la que la figura paterna ha virtualmente desaparecido, uno de tres menores de 25 años está preso o en libertad condicional. Un padre ausente es el mejor predictor de criminalidad en el hijo varón (Adams, Milner & Schrepf, 1984; Anderson, 1968, Chilton & Markle, 1972; Monahan, 1972; Mosher, 1969; Robins & Hill, 1966; Stevenson & Black, 1988; Wilson & Herrnstein, 1985; Bohman, 1971; Kellam, Ensminger & Turner, 1977. Todos en: Chouhy, 2000).

La falta de padre constituye además un factor de riesgo para la salud mental del niño, quien además presenta mayores dificultades para controlar sus impulsos, de ser más vulnerable a la presión de sus pares y de tener problemas con la ley (Angel & Angel, 1993; en: Chouhy, 2000).

Y así llegamos a lo importante: la paternidad no es una persona, es un síimbolo, un Gran Otro, por decirlo en términos lacanianos, algo vinculado a lo vertical, a la autoridad, de manera que el lector ya puede ir husmeando por donde andarán los conflictos de un adolescente sin padre: podrá identificarse pero no diferenciarse. Podrá parecerse a ese otro imaginario que nunca conoció pero no diferenciarse de él.

Terminaria este post diciendo con Virgilio que la patria es incierta y la maternidad inevitable.

En este articulo de Satoshi Kanazawa puede el lector conocer como la ausencia del padre precipita la menarquía en las chicas, es decir favorece la precocidad sexual. De manera que ya sabemos porque en algunas culturas ser “muy padre es algo que se asocia con lo bueno, con la suerte. Lo que no me queda claro es por qué para nosotros lo bueno es “de puta madre”. ¿Será que tenemos un exceso de madres santas? ¿O será que las putas no son madres?

La relación en sí

junio 21, 2015

escher

Recientemente estuve hablando con un amigo mío que se ha separado de su mujer con la que llevan mal viviendo unos 30 años. Lo cierto es que soy amigo tanto de él como de ella y es por eso por lo que me limité a escuchar su declaración con cara de póker (sin dar mi opinión) como pocos días antes había escuchado la declaración de ella.

Lo que me llamó la atención de ambas narraciones es que los dos acusaban al otro básicamente de las mismas cosas, es como si de repente en un paroxismo de insight hubieran caído en la cuenta de que su pareja era un manojo de defectos, todos los defectos del mundo, había una aire acusatorio en ambos, una atmósfera de vicitimismo y una velada intencionalidad vengativa que se podría sintetizar de este modo: “te voy a hacer la vida imposible”. ¿Cómo? Pues con el dinero, porque los hijos ya son demasiado mayores para ser usados como expiación de cualquier mal.

Otra cosa que me llamó la atención es que ambos parecían buscar en su declaración, simpatizantes para su causa. Es como si me exigieran ponerme de parte bien de él, bien de ella. Naturalmente no me puse de parte de ninguno de los dos, lo que significa que he perdido dos amigos.

Porque cada uno de ellos por separado sentirá que no he apoyado su posición, su causa.

Nosotros los españoles somos en este sentido bien distintos a los escandinavos por ejemplo, nos encanta contar y enseñar nuestras intimidades a los demás cuando las cosas se ponen feas y necesitamos apoyo. Confundimos además, el apoyo con el que nos den la razón y la razón es que en estas cosas del amor y las rupturas sentimentales es que no la tiene nadie.

Porque el problema no está en las personas sino en las relaciones. Las personas no pueden hackearse.

Es verdad que si Juan tiene un problema con Maria, una dificultad, un desacuerdo o una vida incomoda o nefasta tenderá a culpar a la otra parte y a veces incluso es verdad. Aunque solo es verdad en parte. Con respecto a los amigos de los que estoy hablando estoy seguro que cualquier interlocutor se pondría de parte de ella, es lógico: es la parte más débil y la que mejor escenificará su posición subalterna. A lo mejor hasta es verdad que él es un mujeriego empedernido, un incompetente o un irresponsable. Pero estas cosas son sólo verdad en los extremos.

Sucede como en las tertulias de TV, siempre parece que gana las discusiones el que menos razón tiene.

Lo que quiero decir es que con algunas personas es bastante dificil e incluso imposible tejer un relato común y sin relato común no hay relación sino tan solo dos personas que viven en lados opuestos del espejo y que se encuentran de vez en cuando para librar agrias discusiones.

Darle la culpa al otro de lo que nos pasa (con él) es lógico. Si yo estoy molesto con Maria lo lógico es que suponga que Maria me ha molestado adrede, con alguna treta dirigida aposta para crearme malestar. Somos en este sentido totalmente inconscientes de lo que nosotros hemos hecho con anterioridad pero aun mas: somos totalmente inconscientes de que el problema que atribuimos a Maria en realidad puede no proceder de la Maria de carne y hueso sino de la relación con Maria.

Y no se conoce ningún caso en los anales de la historia de una persona que haya convencido a otra de sus razones, pues el otro siempre opondrá las suyas que son ininteligibles para el otro, de manera que la gente hablando no se entiende. La gente llega a acuerdos si tiene incentivos para hacerlo.

Maria (o Juan) y su personalidad son por así decir inaccesibles, nadie puede cambiar a nadie ni en una relación de pareja ni en ningún otro tipo de relación pero a cambio de esta imposibilidad podemos hacer una cosa casi mágica: podemos construir (y deconstruir) una relación con casi cualquier persona con mimbres de nuestra creación.

Lo interesante es que la relación no se ve, no es algo material a lo que se pueda meter el dedo, es algo que se encuentra en un nivel de definición muy abstracto, algo que no equivale a la suma de dos personas interactuando entre si. Una relación es algo vivo que es capaz de hacer emerger propiedades distintas a Juan y a Maria y distintas a la suma de lo que ambos aportan a la relación. Es por eso que muchas parejas no son conscientes de las reglas que gobiernan su relación.

Una relación es un intangible que vamos construyendo entre dos, ladrillo a ladrillo. No es una intersección, ni es un territorio neutral entre dos personas, es una neopersona, una especie de ente que preside, bendice, maldice y predice lo que sucederá entre dos personas.

Las relaciones por ser intangibles no se regulan con emociones, se gobiernan con reglas como un programa de ordenador. El orgullo es siempre un cuerpo extraño en cualquier relación de pareja o amistad. No tiene cómputo en la relación pues pertenece a un orden inferior a la relación propiamente dicha.

Una relación de pareja se basa en tres elementos fundamentales: confianza, lealtad y cuidado. Nótese que no he hablado de amor o de atractivo físico, o de dinero o estatus social. Y no he hablado de eso porque estas cosas no pertenecen a la relación sino a sus componentes, al deseo de cada uno de sus miembros. A Juan le puede parecer atractiva Maria pero a “la relación en sí” le importa un bledo el atractivo de Maria, lo que le importa son esos incentivos que no podemos nombrar porque no los consideramos propios ni necesarios para nosotros mismos.

Y es verdad que algunas personas no pueden consensuar reglas sobre todo cuando sienten que son imposiciones del otro, pero las relaciones son capaces de crear y sostener sus propias reglas sin que emanen de un sujeto concreto.

Las relaciones de pareja son microsistemas que funcionan con la lógica de la dinámica de sistemas, son sobre todo información, no son nada material, ni espiritual sino todo lo contrario. Se trata de bucles de retroalimentación, en este caso de bucles perversos que se repiten una y otra vez. Juan y Maria no fueron capaces de construir una dinámica relacional protectora, donde cada uno ocupa un lugar y asiste al otro en relevos constantes de rol. Se enquistaron a si mismos en una reedición de sus discusiones adolescentes y no han movido ni un ápice su manera de percibir al otro al tiempo que no han sido capaces nunca de romper definitivamente.

Ambos necesitan del otro para seguir adelante con su juego perverso, hay en su relación algo que les proporciona un goce suplementario probablemente a nivel individual y en otro nivel.

Es como si ambos estuvieran contando este relato:

“Soy tan desgraciada como mi madre fue” o “con las mujeres no se puede contar para nada”

El sesgo de negatividad.

¿Qué es peor perder y salir derrotado de una relación o seguir con ella aunque sea insalubre?

Podemos querer romper una relación si carece de incentivos pero tendemos a mantenerla si el precio es salir derrotados.

Y lo que solemos hacer después de enfrentamientos crónicos es romper la relación, pues las relaciones tienen menos peso que las derrotas. Hay un sesgo de negatividad.

Lo que nos lleva a pensar el por qué las relaciones entre pares tienen hoy tanta levedad. Tanta que en nuestro pais el número de divorcios es casi similar al número de matrimonios y por lo que llevo visto en la vida el número de hermanos que no se hablan o el número de hijos que rompen todo vínculo con sus padres es mucho más elevado de lo que pensamos. Inferior desde luego al número de parejas con las que hemos roto a lo largo de nuestra vida o al número de amigos que hemos perdido por un “quítame allá esas pajas”. O al número de parejas que se rompen al dia, unas 2800 en España sin contar las que no aparecen en los censos.

De manera que nuestra biografía está llena de “cadáveres”. Acumulamos más cadáveres , es decir personas que hemos abandonado que derrotas, entendiendo derrotas a haber sido abandonados o a haber dado “nuestro brazo a torcer” con tal de mantener una relación.

Lo cierto es que “dar nuestro brazo a torcer” no es una buena estrategia de relación porque nuestro adversario puede convertirse en un abusador o en un parásito, de modo que es comprensible que la mayor parte de las personas opten por la primera opción en lugar de la segunda. Al fin y al cabo y como decía más arriba nuestro propio narcisismo vale más que una relación de mediana intensidad. Sin embargo esta conceptualización no sirve para explicar las rupturas de relaciones intensas y provechosas y tampoco explica el pugilato eterno entre personas emparentadas entre sí. Tampoco explica el abandono de nuestros progenitores a su suerte.

Todo parece indicar que hay algo en nuestro entorno que propicia estos malos resultados en nuestro apego con aquellas personas significativas de nuestra vida. De manera que repasaré algunas de las caracteristicas de las sociedades postindustriales en las que vivimos y que en mi opinión conspiran contra la durabilidad de las relaciones.

1.- La primera variable es la desaparición de la familia extensa. El colchón de sguridad que representaba el contar con hermanos, primos, tios y tias, abuelos y progenitores, junto a los vecinos y conocidos de nuestros entornos preindustriales (rurales) ha sido socavado por la llegada de la modernidad. Estamos solos con nuestra propia subjetividad para hacer frente a problemas endiablados y no podemos contar ni con el consejo ni la protección de nuestros parientes. Tampoco podemos fiarlo todo a nuestra parentela sin sufrir un menoscabo de nuestro autoconcepto y autonomía  que valoramos por encima de cualquier otra cosa.

2.-Otra variable de interés es el entorno urbano. La vida rural transcurría entre la proximidad de grupos emparentados entre sí, con menor o mayor lejanía, pero el apoyo y la solidaridad entre grupos (a no ser que estuvieran enfrentados) era la norma. La vida urbana transcurre por el contrario entre extraños, es decir con personas no emparentadas entre sí y de los que no es posible esperar grandes inversiones en nuestro bienestar.

3.-Este modo de vida hace que las relaciones entre personas se hayan mercantilizado o cosificado, añadiéndoles un plus de objetos de consumo y de desechables como si fueran plásticos. Naturalmente en este entorno es imposible esperar inversiones, cuidados o siquiera interés.

4.- Es obvio que nos hemos independizado tanto de los demás que las relaciones de apego están obsoletas. Lo que hemos ganado en autonomia lo hemos perdido en apoyos y apegos. Sin embargo nuestro narcisismo no ha sido removido en todo este proceso y parece que incluso ha sufrido un refuerzo, ¿pues si no podemos fiarnos de nosotros de quién lo haremos?.

5.- Por último los cambios demográficos, sociales incluyendo al descenso de la natalidad influyen (correlacionan) con estas cuestiones de las que ya hablé aqui en este post sobre la decadencia de Europa.

En conclusión, mi opinión es que es el narcisismo (la defensa del núcleo de intimidad privado e hiperinflacionado que cada persona guarda en su interior) el responsable de que no nos duelan prendas para desprendernos de las relaciones que forjamos con los otros, al fin y al cabo no les necesitamos, si viven demasiado lejos o si no estamos vinculados a ellos por intereses  próximos y prácticos.

Las relaciones se enquistan precisamente cuando no somos capaces de visualizar una vida autónoma sin esa relación que hemos declarado como insoportable y que hemos soportado como Juan y Maria durante 30 años.

Pero existen más razones para explicar este estropicio: la principal es que no sabemos negociar cuando algo en la relación no acaba de ser de nuestro agrado, somos torpes y carecemos de habilidades para establecer nuevos compromisos que vayan mas allá de los que se establecieron cuando la relación se conformó. No caemos en la cuenta de que una relación puede cambiar de nivel de definición aun después de un agravio más o menos real. La mayor parte de nosotros no sabemos cambiar una relación filial en una relación entre pares (aunque sea con nuestro propio padre), simplemente nos vemos como hijos y les exigimos como tales incluso a una edad provecta.

En el caso de las parejas puede renegociarse una relación constructiva en otro nivel. ¿Por qué la mayor parte de parejas se rompen enmedio del odio, el rencor o la violencia?. Una pareja puede transformarse en una relación de amistad, simplemente no sabemos cómo hacerlo y nuestra autoestima parece sufrir menos con la ruptura que con la transformación.

Lo cierto es que hay algunas excepciones a esta cuestión. Por ejemplo las relaciones que establecimos mientras andábamos codificando el mundo son más duraderas que aquellas que suceden después. Entre amigos es más facil conservar a “los amigos de siempre” que a los nuevos. Si Sapolsky conociera este dato es seguro que enviaría a alguno de sus becarios a investigar el asunto. Es muy probable que nuestra capacidad para establecer vínculos de amistad se cierre después de una cierta edad igual que sucede con nuestros gustos musicales o con las comidas que nos gustan. O dicho de otra forma: que se cierre la ventana plástica para establecer amistades.

Curiosamente, de existir esta ventana plástica no debe coincidir con la ventana plástica para las relaciones eróticas que permanece abierta toda la vida dependiendo de las necesidades de cada cual. Todo parece indiciar que el sexo y la amistad van por caminos diferentes o surgen de momentos vitales distintos, sin embargo no hay razón para creer que el sexo y la amistad son incompatibles, de hecho es imposible el amor sin una minima identificación, sin un minimo compañerismo.

Y de hecho es bien cierto que las relaciones de pareja parecen ser más vulnerables a esta tendencia postindustrial a cambiar de partenaire como el que cambia de automóvil. Todo parece indicar sin embargo que las relaciones que establecimos en nuestra infancia-adolescencia resisten mejor los embates de la vida moderna siempre y cuando, claro está, no se compita por el mismo recurso en cuyo caso está asegurado el fracaso.

Quizá sea cierto como decía Borges que la amistad es preferible al amor porque no precisa frecuencia. Y debe serlo porque las relaciones a largo plazo que resisten los embates del tiempo se parecen más a una amistad o fraternidad que a otra cosa. El apego es el único que puede vencer a la rivalidad, aunque sea impuesto por las circunstancias.

Respeto, aceptación y compromiso, parece ser la receta universal para sostener las relaciones.

Y lo que no interesa, no interesa.

El error fundamental de atribución y la corrupción

junio 14, 2015

corrupcion

¿Es España un paíis corrupto? ¿Estamos rodeados de ladrones y de pillos? ¿Es España un país tan corrupto como esas repúblicas bananeras donde la polícía te pide una mordida a cambio de no multarte? ¿Cómo es posible que sin narcotráfico a gran escala haya tanta corrupción?

Oyendo a los políitcos que estos días han tomado las riendas del poder gracias a un marketing anticorrupción a gran escala uno se pregunta qué sucederá ahora que los buenos por fin han tomado sus varas de mando. ¿Estamos a las puertas de un buenismo generalizado donde la corrupción habrá terminado por fin?

Ya verán como no.

Saldrán enanos por doquier.

Recientemente en un programa de esos de tertulias me quedé con los argumentos de una mujer (cuya identidad no importa) que decía en un tono muy bélico que la culpa de todo estaba en el PP, dejando de lado la evidencia de que la corrupción había alcanzado a todos los partidos (y que acabará alcanzando a todos los demás, incluyendo a los debutantes). El argumento de la reivindicadora y locuaz señora consistía en identificar corrupción con PP. Un argumento de mucho peso intelectual, no tanto porque sea verdad sino porque es fácil de creer.

El problema está en la misma palabra “corrupción”. ¿Qué significa “corrupción”?.

Para un ciudadano normal corrupción es todo lo que sale en el telediario y lleva esa etiqueta. El ciudadanos de a pie identifica corrupción con imputación judicial o mediática, da igual si la imputación es por un fraude fiscal, que por meter la mano en la caja o bien por favorecer a la empresa del cuñado en un concurso publico de farolas. ¿Todo es corrupción pues?

Pues no. Esconder dinero para no pagar al fisco no es corrupción, ni siquiera utilizar nuestros contactos para arrimar el ascua a nuestra sardina lo es. Corrupción es corromper las reglas por las que debería regirse un contrato publico entre la administración y un proveedor. Favorecer al amiguete es corrupción siempre y cuando de tal favor se desprenda un beneficio económico, pues sin beneficio económico ¿hablaríamos de corrupción o simplemente de intercambio de favores?.

Desviar fondos destinados a la formación de personal y convertirlos en subsidios para los militantes de un determinado partido es corrupción a gran escala, una especie de ingeniería de la corrupción, como esas tramas llamadas Gurtel o Púnica lo son. Se trata de tramas destinadas a corromper el funcionamiento de algo que se organiza según una serie de reglas que son de esta manera corrupta, corrompidas.

La linea que separa lo intolerable de lo comprensible y del encaje normal de favores y “pago de deudas” emocionales es una linea muy delgada y yo ya no se qué es y qué no es corrupción, más allá de lo que dice el telediario desde que se ha puesto de moda la “pena de telediario”.

Esto me decía un amigo mio ricachón (el único ricachón que conozco) el otro día mientras comíamos en un restarurante de esos “low cost” que ahora se han puesto de moda. El mismo -que es un comercial- y se dedica a vender productos al extranjero, tiene una amplia experiencia en “corruptelas” de esas que están muy bien vistas en la empresa privada y tan mal vistas en la pública. Me aseguraba que sin comisiones, sin restaurantes caros, sin putas y sin chanchullos no venderia nada. Y él que está acostumbrado a viajar a países árabes, USA, Rusia y otros países semejantes me contaba que más allá de la nacionalidad todos los que compran sus productos están dispuestos a dejarse “agasajar” con esos regalos que los vendedores usan para “comprar” voluntades. “Y si no los compro yo se irán a la competencia”.

Vender algo consiste en comprar la voluntad de alguien. Así llegamos al postre.

Dicho de otra manera y volviendo al tema de la corrupción – se entiende de la corrupción de la administración- y no la de mi amigo que no es pecado. Volviendo al tema digo: los que quieren vender algo siempre buscarán a aquel que pueda facilitarles el camino para hacerlo. Y aquel que está en condiciones de hacerlo es el que manda en cualquier departamento donde se ventilen compras, favores, contratos y proveedores.

Habrá quien ceda a la “tentación” y habrá quien se resista, lo que es seguro que aquellos de nosotros que no estamos en esa situación de decidir nos quedamos con las ganas de saber si somos honrados o corruptibles. Y esos -la inmensa mayoría son los que están en contra de la corrupción- de los otros, claro. ¿Que diria Freud?

Lo que si sabemos es que cada uno de ellos presentaría una autojustificación (en el caso de haber caído en la tentación) o una inquisitorial moralización contra el otro en el caso de haber resistido la misma. Dicho de otro modo el que ha hecho un mayor sacrificio (en resistir) es menos tolerante a la corruptela del amigo. Para saber más de este fenómeno les recomiendo que lean este post.

Pero más allá de la corrupción como fenómeno jurídico-administrativo, me interesa hablar de otro fenómeno asociado que está relacionado con el concepto de la atribución. Más concretamente sobre el “error fundamental de la atribución” que he extraido de este post y del cual he elegido algunos párrafos:

El Error Fundamental de Atribución.-

En uno de los experimentos más conocidos de la psicología, Jones y Harris (1967) pidieron a un grupo de personas que estimaran la actitud verdadera de otras personas tras haber leído o escuchado las opiniones de estas sobre un tema controvertido. Es decir, les daban a leer (o a escuchar) un texto y, acto seguido, les preguntaban si pensaban que la persona que lo escribió pensaba realmente lo que había escrito.

Jones y Harris se dieron cuenta de que los participantes tendían a creer que las personas pensaban sinceramente lo que decían con independencia de que esas fueran sus opiniones reales. Esto resultaba curioso en un experimento en el que se les pedía a los participantes explícitamente que estimaran la ‘actitud real’ de los que escribían; o sea, que pese a que las mismas instrucciones experimentales dejaban claro que podía haber actitudes fingidas y actitudes reales, los participantes pensaban que la mayoría eran reales.

Como se suele decir (Jones, 1990, p. 138), este es “uno de los descubrimientos más robustos y estables de la psicología social”. Y es tan fundamental que los psicólogos le llaman así, “Error Fundamental de Atribución” (Ross, 1977). El Error Fundamental de Atribución  nos dice que tendemos a pensar que la conducta de otras personas está provocada por factores internos (disposicionales) como la personalidad, más que por factores externos (situacionales) del momento en que esa conducta ocurre. Es decir, que las personas tendemos a minusvalorar sistemáticamente el contexto y a adjudicar la causa de la conducta a cómo es “en realidad” la persona.

Dicho de otra manera tendemos a pensar que el que roba es (siempre) un ladrón y el que se corrompe es (siempre) un corrupto. Sin embargo cuando nos evaluamos a nosotros mismos tendemos a verlo de una manera más realistica, no tanto como algo disposicional sino situacional. ¿Nunca has cometido una infracción de tráfico? ¿Siempre cobras o pagas el IVA a tus clientes?

Seguro que en algún momento os habréis dado cuenta de que los conductores suelen condenar las infracciones o imprudencias de otros porque ‘no saben conducir’, mientras que disculpan las propias porque ‘no podía hacer otra cosa’.

Así, el “Error fundamental de atribución”, usado como atajo mental, nos da las claves para entender muchas de las cosas que podemos ver en el día a día. También en la política. Y, por supuesto, también para entender con más claridad la extraña idea de que determinada persona o grupo político va a solucionar todo.

El error fundamental de atribución en el tema que nos ocupa es creer que los políticos (sobre todo los del PP) son corruptos de forma innata, mientras que los demás o bien son menos corruptos o son incorruptibles por una extraña naturaleza angelical.

Y no caer en la cuenta de que es el propio sistema político con su amplia designación de poderes municipales, estatales y regionales abandonado en manos de personas que no dan la talla suficiente es el responsable de que haya demasiados incentivos en juego en la administración de lo publico. hay demasiado dinero en juego, demasiado poder y pocos controles internos y externos para oponerse a lo que es de esperar: que el egoísmo de unos pocos se infiltre en el sistema contaminando a todos sus miembros.

Y así todos somos corruptos, pero tu más claro, y más si eres del PP.

Corpus incorruptus

junio 5, 2015

Madre Mariana de Jesus 00

Como ayer fue el Corpus, ese jueves que reluce más que el sol y en Esoaña no se habla de otra cosa que de corrupción, me he propuesto escribir un post sobre los incorruptos, esa especie emergente que ha aparecido en España al menos en dos partidos, uno de ellos ya ha desaparecido, UpD se llamaba a pesar de ser -según su presidenta- el único partido que se había especializado en perseguir a los corruptos de toda clase que hay en España. El otro C´s también se ha ubicado en ese azote inquisitorial de perseguir la corrupción y es así que no puede lograr pactos en ningún sitio. ¿Pues existe alguien honrado en España?

Eso mismo se preguntó Diogenes y por eso se afanaba en buscarlos con aquella lampara encendida, tampoco los encontró Lot en aquella bacanal de Sodoma y Gomorra y por eso al final no pudo pactar ni con su mujer que se convirtió en estatua de sal por aquello de mirar atrás.

También Jesucristo lo dijo -a pesar de no ser andaluz- y ya no nos acordamos: “Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra”

Claro que en España solo algunas santas son incorruptas, como esta Mariana de Jesús o el brazo de Santa Teresa que acompañó a Franco en aquella travesia de post guerra y que tanta suerte le dio.

El resto de españoles somos corruptos y lo somos precisamente porque en España no se puede funcionar más que haciendo trampas, una cuestión adaptativa. Me lo dijo un político relevante en consulta, “aquí si no es con trampas no podríamos arreglar ni una acera”. Y es verdad porque en España tenemos unas leyes que parecen pensadas para imposibilitar cualquier cosa, hacerla difícil, mareante de tanto navegar por papeles y despachos, el atajo se llama influencia y es también un delito si te pillan claro. La ley de contratos del estado por ejemplo parece pensada para hacer trampas y qué decir de la ley de propiedad vertical ¿alguien ha logrado hacer alguna mejora en su finca sin pelearse con todos los vecinos. En España solo hay dos cosas que funcionan, una es la ley hipotecaria que se hizo para favorecer a los bancos y funciona de maravilla con deshaucios y todo. La otra es la hacienda Publica con ese brazo armado que llamamos Agencia tributaria, eso si que funciona bien, es de hecho inapelable aunque se apele.

Es por eso que el fontanero suele decir ¿Con IVA o sin IVA? y el ricachón se lo lleva a Suiza y los andaluces cobran el PER y hacen ERES falsos. Normal, ¿sin trampas de qué iban a vivir los andaluces?.

Y no es que en España haya muchos corruptos, en realidad hay más en Africa o en Latinoamérica, el problema es que en España hay gente que tiene mucho poder y gente que tiene muy poco y esos que tienen mucho abusan, ya saben por donde voy. Es por eso que España parece regirse con un estado de cosas que otros han llamado “La corrupción constituyente” Todo parece diseñado para el engaño puesto que el Estado reposa sobre un abuso, el abuso que otorga a los partidos, sindicatos y patronal representatividad y prebendas bancarias y fiscales.

El problema no son las personas sino el poder absoluto que la Constitución otorga a nuestros representantes y todo poder sin contrapeso es un poder abusivo.

La política o el sindicalismo es una forma de medrar rápido y nos instala si seguimos el guión en un nivel social que no nos mereceríamos en un entorno donde el medraje y el peloteo no fueran la regla . Es por eso que lo mejor de cada casa acude a ese lugar, donde el poder político, las empresas y los advenedizos se dan la mano para extraer las riquezas de la clase media y es por eso que la clase media está en trance de extinción. Y es por eso que existen las puertas giratorias y el IVA del recibo de la luz.

Yo también estoy contra la corrupción sobre todo de los otros y es por eso que aplaudo a esos partidos emergentes cuyo único programa factual es no pactar con ningún corrupto. ¿Qué harán cuando les salgan corruptelas a ellos mismos? Pues que dejarán de pactar consigo mismos y desarrollarán una enfermedad autoinmune mientras media España se agita sin anticuerpos. Unos inmunodeprimidos y otros hiperinmunes.

Cogérsela con papel de fumar no parece muy inteligente ni muy higiénico, pues el pene en sí mismo está lleno de gérmenes y algunos son hasta beneficiosos para la salud.

Para aquellos que aun sostienen que en España pagamos pocos impuestos les receto leer este articulo.

En España pagamos por triplicado, ¿De dónde creen ustedes que sale el dinero para mantener tres instituciones, Estado, CCAA y municipios?

El metodo finlandés

mayo 31, 2015

acoso-escolar

Tal y como prometí en este post, es hora ya de dar algunas indicaciones para sortear eso que llamamos mobbing (en el entorno del trabajo), pero también bullyling (en el entorno escolar) o acoso a secas (familiar, de pareja) cuando no estamos en entornos laborales ni escolares.

He pensado mucho en este tema sobre todo desde que me enteré de este suceso donde una adolescente se suicidó por haber sido acosada por uno o unos compañeros del colegio. No es el primer caso que sucede en España pero es cierto que este tipo de noticias me resultan escalofriantes, no tanto por el acoso en sí que parece que es la norma en las escuelas de hoy, sino por la escasa respuesta que este tipo de conductas tienen en la administración, en los profesores y sobre todo en los compañeros de esas víctimas propiciatorias de la maldad ajena, poca resonancia emocional y mucha frialdad administrativa. Todos parecen mirar hacia otro lado y no parece que denunciar estos casos a la dirección de los centros sirva para nada, pues los centros educativos han de garantizar en cualquier caso la escolarización de los acosadores. recordemos que en España la educación es obligatoria y el traslado a otro centro en época de exámenes es algo así como un “pecado mortal” educativo. La burocracia administrativa educativa es inextricable. Otra vez ganan los malos.

En realidad el mito generalizado entre profesores y educadores es que las víctimas, como también sucede en el mobbing son las culpables de no saber como quitarse de encima al acosador. Es como si se les acusara (sin decirlo) de una “debilidad”, de un no saber defenderse por sí misma. Así la víctima tiene sobre sí un doble estigma: el de ser víctima de un acoso insidioso y sistematizado y una especie de vacío que se crea a su alrededor y que le cuelga además otros sambenito: la supuesta debilidad de carácter.

Los que leyeron mi anterior post sobre el mobbing ya deben saber a estas horas que en el tema del acoso no hay solo dos agentes implicados (el acosador y su víctima) sino los testigos inocentes. Y que todos podemos llegar a ser a convertirnos en espectadores inocentes, del mismo modo que podemos llegar a convertirnos en víctimas o en acosadores, solo tenemos que tener en mente el experimento Milgram.

Que habla de la obediencia a la autoridad, hay que recordar que en el patio de un colegio, la autoridad es del más malo, del más fuerte, de aquel que impone su ley, sobre todo en entornos progresistas. Profesores tolerantes y progresistas engendran “gallitos de pelea” en el patio. Es así.

Un testigo inocente es aquel que sabe lo que está sucediendo pues pertenece al mismo entorno en el que acosador y víctima llevan su juego de depredación y que no hacen nada, miran hacia otro lado o ríen las gracias del acosador a fin de ganarse su favor y que se concentre en ese “chivo expiatorio” y no en ellos.

Lo mismo sucede con la corrupción política: el inmenso grupo de espectadores inocentes que saben lo que sucede y no hacen nada es un fenómeno demasiado importante para dejarlo pasar como intrascendente. Hay una inmensa masa critica de personas que saben lo que sucede y callan. Una especie de omertá  o ley del silencio recorre todas las instituciones del Estado, desde los colegios, los entornos laborales o la administración publica.

El problema tal y como yo lo veo es la linea que separa al chivato del colaborador inconsciente. Ni en el colegio, ni en el trabajo nadie quiere ser considerado un “chivato”. El chivato es detectado con rapidez por los compañeros y sometido a su vez a un mobbing moral. nadie quiere tener al lado a un chivato, pero ¿cómo discriminar a un chivato de una persona honrada que no tolera que se cometan atropellos en su presencia?

El chivato es un aliado del poder, esa es la diferencia. Pero en un colegio el poder no está en el profesorado sino en el gallito de pelea, en el patio. Es por eso que los silencios de los espectadores inocentes benefician siempre a los acosadores (son chivatos que callan) y de pasada también a los profesores que “no se meten en líos” si las denuncias no se formalizan en papeles.

Pero en Finlandia han resuelto el problema en una especie de programa destinado a liquidar este asunto o al menos disminuir su frecuencia, intensidad y dramatismo. De lo que se trata no es de focalizar el problema en la víctima (algo que aumentaría su estigmatización) ni en el acosador que puede dejar de acosar a unos para acosar a otros más débiles o bien puede delegar su acoso en otro imitador sino focalizar la atención en los espectadores inocentes.

En este articulo podemos leer gran parte de la doctrina que lleva consigo este programa llamado KiVa e implantado ya en el 90% de los colegios de aquel país. Los profesores enseñan qué es el acoso en clase a través de una serie de enseñanzas destinadas sobre todo a sensibilizar a los espectadores inocentes a fin de que dejen de serlo. Sin espectadores no hay agresión, esa es la clave del asunto.

Si no hay risa, no hay refuerzo y el acosador no tiene incentivos, pues el incentivo del acosador no procede tanto del sadismo sino de imponerse a los demás a fin de que le reconozcan como tal.

Muerto el perro se acabó la rabia.

Y sin embargo en España seguimos contándonos cuentos con mucha ideología:

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