Volcanes y cromosomas

Ahora que estamos en plena erupción del volcán islandés de nombre impronunciable y hemos comprobado el caos que la susodicha erupción ha causado tanto en las lineas aéreas y las comunicaciones o en los mercados financieros, heridos premórbidos de muerte, es el momento de decir que esta no es la primera erupción que ha tenido lugar sobre la Tierra y desde luego tampoco ha sido la mas letal para la vida terrestre.

Hace unos 75.000 años bubo una enorme erupción conocida como catastrofe de Toba en un volcán  indonesio del mismo nombre que al parecer terminó con la mayor parte de población de homínidos terrestres fueran sapiens o no y dejó una enorme cicatriz ocupada hoy por un gigantesco lago.

En otro orden de cosas es bien sabido que hay genes masculinos y femeninos. Por ejemplo los genes que existen en el ADN mitocondrial son muy feministas pues sólo los trasmiten las madres a sus hijas. Por el contrario hay genes machistas como los que se encuentran enclaustrados en el cromosoma Y que los varones heredamos de nuestro padre.

El caso es que gracias a estos genes podemos rastrear nuestros orígenes y asi sabemos que todos nosotros procedemos de una primera madre africana a la que se conoce en biología como Eva mitocondrial que vivió hace 150.000 años. Del mismo modo podemos rastrear los genes del cromosoma Y en busca de nuestro primer padre Adán. Y resulta que lo que nos hemos encontrado es que Adan y Eva no fueron coetáneos, nada menos que existe entre ellos una diferencia de unos 75.000 años.

La pregunta del millón de dólares entonces seria esta:

¿Con quién copulaban las hembras antecesoras si Adán aun tardaria en aparecer 75.000 años?

Antes de contestar a esta pregunta volvamos sobre el volcán de Toba que al parecer causó tal catástrofe sobre la tierra que practicamente extinguió todas las formas de vida sobre el manto terrestre incluyendo a nuestros antecesores de los que sólo se salvaron algunos miles de parejas.

El misterio es que nuestro cromosoma Y es seguramente posterior a la citada catástrofe, lo que viene a señalar en la dirección de que si bien la fémina actual procede de aquella Eva mitocndrial de 150.000 años, el hombre sapiens sólo tiene 75.000 años algo que se ve claramente al comparar el tamaño del cromosoma X con el irrisorio tamaño del Y.

Es falso pues que Eva procediera de una costilla de Adán y todo parece indicar que seguramente fue al revés: que el hombre es una hembra plus, diferenciada como el lector podrá observar en ese Y que parece un apéndice del X: efectivamente el cromosoma Y sirve para poco si no contamos las duplicidades del X, sólo sirve para construir testiculos y penes.

¿Pero para que le servirian los testículos y penes a una hembra ancestral anterior a la aparición de estos atributos?

Existen varias explicaciones para este hecho:

1.- Que antes del cromosoma Y ya hubieran testículos y penes aunque determinados por otro cromosoma ya desaparecido. Las mariposas por ejemplo tienen cromosomas sexuales diferentes a los nuestros y se les conoce con otras letras (Z y W). La gracia de las mariposas es que en ellas los machos son homocromosómicos mientras que las hembras son heterocromosómicas. Es evidente que podriamos especular que antes de Toba pudo existir un fórmula distinta para los machos que podria ser esta XO. Es decir que la determinación del machismo podria venir de un solo cromosoma X, algo que seguramente divertiria a la ministra Aido.

2.- Otra posibilidad es que nuestra primera madre fuera virgen y lesbiana y que prescindiera de los varones tal y como hacen las lagartijas uniparens de las que hablé en este post. La reproducción partegonogenética de los hominidos es una posibilidad que ha sido desdeñada por los biólogos de una forma radical, aunque seguramente es más poética que la anterior.

3.- La tercera opción es que los biólogos se equivoquen al contar hacia atrás y que no haya tanta distancia entre unos y otras. En realidad la aproximación temporal se hace contando las mutaciones genéticas y suponiendo que cada x tiempo se produce una mutación de modo que el método es poco fiable.

4.- Otra cuestión es si la catástrofe de Toba fue en realidad tal y como se la supone y afectó a todo el planeta o si se trató de un fenomeno más o menos local. Algo que todavia no ha sido desvelado del todo.

5.- La ultima posibilidad es que aceptando que el cromosoma Y es producto de una diferenciación del X es muy posible que antes de él hubiera algo, otra cosa similar, una X o una Z mariposona más grande quizá y que se empequeñeciera para darle gusto a Eva.

Al fin y al cabo la evolución no puede privilegiar a un sexo sobre otro sin perjudicarlos a ambos.

O aborto u orfanato

Recientemente me encontraba haciendo una busqueda en pubmed para documentarme sobre los conflictos entre Eros y Tanathos a fin de escribir un artículo que ando preparando, cuando por causalidad -en realidad por serendipia– apareció un artículo que llamó mi atención: se titulaba «Más alla del aborto: la recurrente batalla sobre la cultura de la muerte» y estaba publicado en Bioethics y firmado por un tal James Evans.

Aunque está en inglés (más abajo lo subo para dejarlo en formato pdf por si acaso alguien lo quiere leer) me interesó muchismo su contenido por plantear en términos psicoanalíticos y culturales el tema del aborto superando asi la miopía de las posiciones destinadas a la confrontación respecto al tema. Me propongo en este post ilustrar las ideas del Sr James y las mias propias que son en esencia similares a las suyas.

La primera idea que plantea James es que el tema del aborto se encuentra en el centro de una diatriba cultural que va más allá de cualquier otro tema de interés publico: el terrorismo, el empleo, la guerras, la corrupción de los politicos no plantean ni de lejos, la mitad de los conflictos entre opiniones que plantea el tema del aborto. Es posible afirmar que la sociedad se encuentra dividida en este tema mucho más que en cualquier otro entre los partidarios de la vida: los movimientos pro-vida y los partidarios de la libre elección. Y se encuentra en el centro porque es precisamente en el aborto electivo donde se dan cita el sexo (Eros) y la muerte (interrupción del embarazo o aborto)

Es por eso, -Eros y Tanatos convidados al mismo ágape- por lo que esta cuestión es central en nuestra cultura y no tanto los movimientos en contra de las minas personales de las que, creo, nuestro pais es fabricante y que no convocan manifestaciones de los movimientos pro-vida y casi de nadie.

Se trata, según James, de una guerra cultural que es en cierto modo el mismo concepto freudiano expresado en » los malestares en la cultura» (que puedes decargarte aqui) , un artículo profético que publicó Freud en 1930 y que de alguna manera se encuentra relacionado con el concepto nietzchiano del superhombre. Fue Freud el primero en advertir que el «progreso» y la «civilización» o domesticación de Eros sólo podria hacerse a expensas de grandes costos instintivos con emergencia de nuevos sindromes neuróticos y malestares mentales en cierta manera exóticos.

En síntesis el tema está del siguiente modo:

1.-Los partidarios y militantes pro-vida defienden la idea de que el aborto es un asesinato, algo inmoral que deberia ser declarado tambien ilegal por el Estado, proclaman un compromiso genérico con la vida extendida al estadío fetal. Usualmente proceden de grupos integristas de la derecha tradicional que creen que la libertad sexual y la libertad de decisión de las mujeres en este tema atenta y socava a la familia como institución.

2.-Los militantes pro-elección creen sin embargo que la mujer es plenamente soberana con respecto a su cuerpo y que tiene derecho a decidir si lleva o no su embarazo adelante con independencia de las razones que la obliguen a ello. Usualmente los partidario/as de la libre elección son grupos feministas radicales o militantes de  izquierda, que ven en esta batalla una piedra de toque fundamental para conseguir la «igualdad» entre hombres y mujeres.

Lo que plantea James en su articulo es que tanto los activistas pro-vida como los pro-elección están equivocados por varias razones. Son estas:

Errores y escotomizaciones de los partidarios de la vida.-

– El embrión no es un ser humano, ni siquiera un feto, juridicamente no es una persona por tanto hablar de asesinato en estos casos es un exceso verbal. Solo podemos asesinar a un congénere, es por eso que matar moscas, pollos u ovejas no es un crimen ni puede ser considerado como tal. Ni siquiera la extirpación de ciertas partes del cuerpo pueden ser considerados crimenes sino amputaciones.

– Si el embarazo no fuera consecuencia del sexo ¿Habría la misma oposición al aborto?. James cree que no, que en realidad para algunas personas la amenaza procede del sexo libre y no tanto de los embarazos intempestivos. Los partidarios pro-vida en realidad están en contra del sexo (de Eros) y pretenden limitarlo y amputarlo de las decisiones admisibles de las personas que lo disfrutan que por otra parte somos todos. Las diferentes estrategias de los Estados para regular la vida sexual siempre han fracasado, no hay manera de ponerle diques al deseo sexual, es pues absurdo pretender regularizarlo o constreñirlo a las tareas reproductivas.

– No es verdad que la actividad sexual socave la familia sino que, antes al contrario, la potencia. La mayor parte de rupturas familiares se producen por una mala gestión sexual, no hay familia (pareja) que se separe o divorcie si las cuestiones sexuales y emocionales andan bien. El sexo fuera de la pareja a veces no destruye la pareja sino que la refuerza. La familia es una institución muy poderosa porque es la forma más eficaz de protección para los más débiles, una especie de seguridad social para los malos tiempos, personalmente no veo a ningun Estado capaz de socavar su influencia y tampoco veo por qué iban a hacerlo.

– Los mecanismos de anticoncepción se encuentran bien implantados en nuestra sociedad, la información sexual o la disponibilidad de preservativos son universales pero asi y todo siguen y seguirán habiendo embarazos extemporáneos. La razón es que hay algo en la pulsión sexual que se niega a ser normalizada, sujetarse a reglas. Ellos acusan a las mujeres que se someten a un aborto a ignorancia, falta de moralidad o a simple irresponsabilidad cosas que pueden ser ciertas pero que -como diré más abajo- son periféricas a la cuestión que nos ocupa.

Errores y escotomizaciones de los pro-elección.-

– La idea de que el embrión es «propiedad de la madre» es un error epistemológico fundamental, hasta un niño sabe que para fecundar a una hembra hace falta un macho de manera que apelando a cuestiones genésicas es evidente que la «propiedad» – si es que hay propiedad sobre los hijos- es compartida. El embrión es en este sentido «propiedad» tanto del padre como de la madre e indirectamente también del Estado y de toda la sociedad. ¿Pues quién estará en contra de defender genéricamente la vida?

– Elegir qué hacer en caso de embarazo se limita a dos opciones: seguir adelante con él o interrumpirlo, no cabe otra posibilidad, pero esta elección es fundamentalmente moral. No se trata de una decisión facultativa ni de un derecho de la mujer ¿alguien tiene derecho a que le amputen la vesicula biliar? Cuando un cirujano amputa una parte del cuerpo lo hace para evitar un mal mayor, una enfermedad, invalidez o la muerte. Es posible decir que toda la medicina y la cirugia -con las excepciones que abordaré mas abajo- se ocupan de preservar la vida.

-Y elegir es una eleccion moral que de alguna forma ha sido amputada al discurso politico y social. Las mujeres que interrumpen voluntariamente su embarazo lo hacen movidas por ciertas razones (económicas, sociales, de edad, conveniencia, interés, enfermedades, toma de fármacos peligrosos, etc) pero he visto pocas veces esgrimir el criterio moral como aspecto a tratar en una consulta de interrupción del embarazo. Simplemente ha desaparecido y sobre esto volveré más tarde.

– No cabe tampoco ninguna duda de que aunque abortar no es equivalente a un homicidio, no deja de ser una amputación de una vida potencial e inocente que se desplegaría espontáneamente si la dejaran en paz. Es un acto tanático que procede la pulsión de muerte y más abajo explicitaré las consecuencias que tiene esta elección en la sociedad en general.

Es verdad que una elección siempre tiene que darse en una persona libre y que se es libre en la medida en que somos capaces de escoger entre un amplio abanico de acciones, pero es también verdad que no todos tenemos el mismo desarrollo moral (los desarrollos cognitivos, emocionales, psicosexuales y morales siguen sendas de desarrollo distintas) y es por eso que es posible encontrarse con personas muy inteligentes y formadas que presentan infantilismos psicosexuales y morales, pero cada persona tiene que elegir desde él mismo por lo que si tiene sentido este verbo «elegir» hay que suponer que determinadas personas elegirán cosas que a otro pueden parecerle inmorales.

Y lo cierto es que digan lo que digan los gobiernos de turno la decisión de abortar es una decisión que implica valores morales. Y en eso tienen razón los pro-vida, en lo que se equivocan es en tratar de imponer una moralidad única pasando por alto la diversidad de formaciones y desarrollos morales que existen entre los individuos. La moral o es libre o deja de ser moral, no puede haber una moralidad forzada.

El error que ha cometido nuestro gobierno con la nueva ley no es tanto prever una ley de plazos que sustituya a la vieja ley de los tres supuestos hipócrita y anticuada sino presentarlo como un derecho de la mujer cuando en realidad el aborto es una fatalidad de la especie en su conjunto. Un derecho que han tratado de imponer incluso por encima del derecho de los padres a ser informados. Paralelamente el error que ha cometido la oposición es entregarse politicamente a los movimientos pro-vida y a sus tesis.

Consecuencias de las posiciones del movimiento pro-vida y pro-elección.-

Lo cierto es que una mujer embarazada tal y como he dicho antes tiene ante si sólo dos posibilidades. Está bastante demostrado científicamente que el aborto durante las 22 primeras semanas tiene pocos efectos sobre la salud mental y fisica (cuando se realiza en entornos reglados) de la mujer mientras que llevar adelante un embarazo no deseado tiene consecuencias fatales al menos en tres direcciones, enfermedades mentales de la madre en el embarazo y el puerperio, complicaciones somáticas durante el embarazo o el post parto y sobre todo: trastornos del vínculo entre la madre y su hijo, dificiles de valorar en sus consecuencias, pero bien conocidos por todos. En este artículo hablé precisamente de este tema y de los conflictos agonísticos entre madre e hijo.

La opción de dar al niño en adopción es también una opción mala desde el punto de vista de la salud mental de la madre y seguramente la mayor parte de abortos tienen lugar en personas que se han planteado esta solución. Dar a un niño en adopción no tiene las mismas consecuencias que deshacerse de él durante el embarazo. La penúltima opción que nos queda es el orfanato. ¿Alguien defiende hoy esta posibilidad? Está tambien demostrado que este tipo de instituciones tiene efectos colaterales en los niños que habitaron en ellos tal y como conté en este post.

Y la ultima es el infanticidio. Y un dato clarificador: la cifra de infanticidios disminuye drásticamente en los paises donde al acceso al aborto es habitual. Sin comentarios.

Pero al Estado tambien le interesa la Vida y es por eso que trata de regular los derechos a la «libre elección». Se trata de un elección con fecha de caducidad, no hay una libertad de elección eterna o universal, son 22 semanas, un plazo en cierto modo arbitrario que trata de evitar los abortos de fetos ya formados, es ahi donde el Estado interviene como garante de los abusos predecibles como también lo hace para regular la huelga o la venta de alcohol a menores. En este sentido aplaudo la ley del aborto en lo que tiene de sustitución de una antigua ley obsoleta pero deploro como se ha presentado al publico: una batalla ganada por la mujer en la confrontación de sexos.

La consecuencia más importante de esta guerra que llevan entre si las pulsiones de la vida (Eros) y las pulsiones de muerte (Tanathos) es que en nuestra cultura se han disociado en un par de opuestos: hay quien sostiene el punto de vista de la Vida y otros sostienen el punto de vista contrario como solución para los males sociales y como garantía de las libertades individuales. Hay algo en nuestra naturaleza que nos impide integrar ambas pulsiones y tendemos a llevarlas disociadas. De esta manera los pro-vida reprimen sus pulsiones eróticas mientras que los pro-elección reprimen su pulsiones tanáticas, la sociedad que emerge de este dilema es una sociedad fragmentada en permanente confrontación en la linea que Freud nos adelantó: nunca seremos libres sin integrar y comprender que Eros se encuentra plegado en Tánatos y al contrario,  que nuestra naturaleza humana no es sólo angelical sino también demoníaca y que la maldad no podrá ser extirpada de la humanidad mientras no seamos capaces de integrar nuestra Sombra en nuestro propio Yo y admitir que no debemos interferir en los planes de la vida ni en el momento de hacerla emerger  ni cuando decidimos destruirla, puesto que sólo disponiendo de un gran monto energético destinado a la represión conseguiremos alejarnos tanto de las consecuencias de renunciar a Eros como de mirar hacia otro lado cuando tomamos decisiones tanáticas del tipo del aborto.

Más allá del aborto hay una sociedad donde la vida y la muerte ya no serán pulsiones fatales sino un menú deplegable donde los humanos podremos elegir el plato deseado tal y como ya está sucediendo con la cirugia plástica: la unica cirugía no forzada. Esta situación nos obliga a madurar más rápidamente si de verdad pretendemos ser libres y no sucumbir al marasmo de enfermedades mentales nuevas que ya comienzan a emerger como consecuencia de la enorme cantidad de represión que los jóvenes son obligados a soportar.

No cabe duda de que el «progreso» es un campo minado, lleno de trampas y de engaños.

Mi recomendación es que ponga a Eros y a Tánatos -los suyos- a dialogar, acostumbrese a verlos como viejos amigos y no tanto como oponentes, tolerancia para unos y responsabilidad para otros, es la unica receta, sabiendo que asi y todo, la batalla entre ambos contendientes es eterna pues forma parte de la naturaleza humana. Y cuanto antes lo entendamos mejor.

Aqui están peleando en Matrix, es decir en el mundo real.

Beyond abortion De James Evans (en inglés)

Seres vivos, seres humanos y cyborgs

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Fotografía original de Flor Garduño

Hubo un tiempo en que la psicopatologia y el sufrimiento humanos iban enroscados en la sexualidad, el personal se hacia preguntas como ésta: ¿es mi padre un putero? ¿Como sienten las mujeres? ¿Estará enamorado de mí mi cuñado? Y asi, hasta que las mujeres se quitaron el refajo y se liberaron por así decir.

Pero el problema no se resolvió sino que cambio de lugar, durante el siglo XX los problemas se trasladaron al eje del trabajo: a la identidad social, a lo que aparentamos ser. La gente dejó de sufrir por culpabilidades sexuales y se puso  a sufrir por no tener el rango laboral que les tocaba o las caderas que hubieran preferido o la visibilidad social que necesitaban y sentían merecer. El siglo XX fue el siglo de la visibilidad, las mujeres sobre todo adquirieron notoriedad y abandonaron sus hogares dejándolos vacíos y convertidos en lugares de paso, la pildora anticonceptiva añadió nuevas posibilidades sexuales y la gente de tan libre comenzó a caer en la cuenta de que no hacía falta emparejarse ni comprometerse ni tener hijos. Que lo único que valia la pena era el trabajo y el gimnasio, lo demás era prescindible.

La gente se hace esta pregunta hoy ¿por qué la miran a ella y no a mi? ¿Por qué yo no gano lo mismo que los mengano? ¿Por qué  me saldrán estas patas de gallo? ¿Por qué ella no engorda y yo si?

Durante el siglo XX la psicopatologia se enroscó en lo alimentario y en lo social, digamos en aquello que podia enseñarse, en lo demostrativo: aparecieron nuevas patologias relacionadas con la corporalidad y una juventud entera pasó a formar parte de adoradores de ayunos, dietas, retoques y gimnasias. Los cirujanos plásticos fueron mas consultados que los psicoanalistas quizá porque la culpa habia sido desplazada por la perfomance.

Y cuando más iguales éramos nacieron los ministerios de la Igualdad: con una misión fundamental, conseguir que hombres y mujeres fueran más iguales, es por eso que habia que conseguir que desaparecíeran las diferencias reproductivas, mientras hubiera mujeres paridoras la igualdad no podria conseguirse, es por ello que se inventó el aborto libre primero como reivindicación y luego como superficial derecho inalienable de la persona humana.

De lo que se trataba era de blanquear la verdad y eludir el debate moral, la mejor forma de hacerlo es acudir a la idea de que los embriones son una especie distinta a los humanos corrientes y molientes, son como otra cosa, una especie de cyborgs.

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Lo ha dicho la ministra de igualdad, Bibiana Aido: que los embriones son seres vivos pero no humanos. Lo que me ha hecho recordar al neolenguaje del que hablaba Orwell en 1994, de lo que se trata es de cambiar el lenguaje, mecanizarlo, retorcerlo para que coincida con las consignas del partido de turno. El PSOE quiere cambiar la ley del aborto y ya tienen el pretexto, ahora ya lo sabemos: los embriones no son seres humanos.

Lo cierto es que los que hablan de asesinato en el caso del aborto también se equivocan porque el asesinato es una figura jurídica, yo estaría más de acuerdo en decir que el aborto es «quitar la vida» a un ser vivo ahora que ya sabemos que los embriones son seres vivos pero no humanos.

Y me alegro mucho de que hayamos llegado a este punto porque  habrá que admitir a partir de ahora que «quitar la vida» no es lo mismo que asesinar a alguien, por ejemplo un pollo no puede ser asesinado, sólo pueden ser asesinadas las personas humanas, aquellas que tienen el estatuto juridico de personas que no alcanza a los embriones según la ministra de Igualdad.

El problema sin embargo no está resuelto porque no sabemos cuando un embrión se transforma en un feto humano. Por aproximación podriamos pactar esas 22 semanas de gestación, una especie de barrera o linea roja que se encuentra en las leyes de los paises de nuestro entorno: leyes de plazos, lo que significa que cualquier mujer puede abortar en ese lapso de tiempo de 22 semanas donde el embrión es un ser vivo pero no humano. Lo que no sabemos es que pasará con aquellos fetos que ya han dejado de ser embriones y ya han pasado a ser humanos porque eso seguro, seguirán abortándose como hasta la fecha. Lo mejor sería alargar esos plazos hasta los 7 meses de gestación y abolir la figura juridica del infanticidio.

Y que quepan todas las opciones: de lo que se trata es de no criminalizar a las mujeres que hayan decidido no llevar adelante sus embarazos aunque para legitimarlas debamos adaptar el diccionario de la RAE a nuestros objetivos y restringir las evidencias. Y la evidencia es que cualquier embrión es un proyecto humano, una continuidad embriológica, hasta que se transforma en un ser humano en el momento del alumbramiento. La distinción entre embrión, feto y bebé es descriptiva, igual que niño, adolescente o anciano.

Al pan, pan y al vino, vino. Y la verdad es que un embrión es un ser humano vivo aunque incompleto.

Pero el problema de la tecnología reproductiva no ha hecho más que empezar, poco a poco vamos a tener que pronunciarnos en cuestiones como ésta ¿Es ético tener un hijo-medicamento para que haga de donante de un hermano enfermo? ¿Es ético elegir los embriones a la carta?

Lo cierto es que la tecnología siempre va a ir por delante de la evolución moral de la conciencia humana y además da dinero, es por eso que según algunos las sociedades liberales son un mal lugar para plantearse estos dilemas que siempre serán soslayados por la posibilidad de poderse llevar a cabo, lo cierto es que con dinero estas tecnologías serán posibles como posible es ya de hecho en nuestro pais abortar electivamente con independencia de ser menor o mayor de edad.

Y lo que es aun más cierto: a la gente le importan un bledo los dilemas éticos, porque lo que les interesa es su propio bienestar.

Lo que nos lleva de cabeza a señalar hacia uno de los efectos secundarios de la libertad: la irresponsabilidad galopante que se nos viene encima, una irresponsabilidad egoísta que aliada con el dinero que hay para ganar en estas tecnologías permite predecir un claro crecimiento y abuso de ellas.

Lo cierto es que la gente aborta porque ante sí se les abre una amplia oferta de servicios a la carta de sus oscilantes deseos e intereses, la gente aborta por irresponsabilidad y una carencia de sensibilidad moral. Para empezar porque ejercieron una sexualidad que les iba demasiado grande, no será por falta de información por lo que quedaron embarazadas sino quiza por su exceso. Efectivamente, sabemos demasiado de todo y  es por eso que cada vez somos mas irreponsables, pues los adolescentes de ahora fueron criados por madres ausentes del hogar y padres desaparecidos que no pudieron ejercer su función cultural con normalidad y que sustituyeron información o bienes materiales por amor y dedicación. Lo normal en este siglo XX fue que la función paterna estuviera oculta o ausente, hay algo de la función paterna que desapareció definitivamente con la incoporación de la mujer al mundo del trabajo.

No es de extrañar pues que las hijas de esos hogares de paso sean irresponsables y se queden embarazadas aun viviendo en uno de los paises con mayor oferta anticonceptiva del mundo. Habría que dar una especie de carnet al personal para que se les permitiera copular del mismo modo que hacemos con los conductores. Una especie de carnet por puntos: quedarse embarazada llevaría aparejada la perdida de 10 puntos, primero por «burra», y luego otros 10 por copular sin protección propagando enfermedades.

La ignorancia activa deberia pagar peaje en las sociedades liberales.

Durante el siglo XXI el sufrimiento humano irá enroscado a la reproducción, no poder tener hijos cuando se quiere, la esterilidad: no poder concebir, no poder ser padres perfectos, o tener hijos perfectos, a la carta, ese será el sufrimiento de los ciudadanos del siglo, las preguntas que se hará el personal ya no procederán del descontento con el sexo, el poder o la visibilidad social sino con la incapacidad de algunos de aceptar el azar, el desorden de la naturaleza y que se  manifestará en la mente individual en un ansia titánica de buenismo y perfección: para entonces ya no existirán hogares sino manufacturas reproductivas.

Los hombres ya no vivirán con mujeres de su especie sino con robots enamorados., cyborgs diseñados al gusto de los hombres.

Y las mujeres seguirán con su mania reproductiva produciendo hijos fuera de su vientre: hijos perfectos.

Tener hijos dejará de ser una consecuencia de tener sexo y pasará a formar parte de una expectativa quasiquirurgica de la vida, una expectativa protésica.

¿Hijos o cyborgs? Esta es la cuestión.

¿Pero a quién le importa?

Abuelas esclavas

La mujer es una esclava que busca un amo para reinar sobre él

Jacques Lacan

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Antes de que en el mundo hubiera crisis económica, guerras en Irak, crimenes domésticos o agujeros de ozono, ya habíase inventado por los mamiferos el apego, la dependencia y la imitación. Pero mucho antes de todo esto los reptiles ya habian patentado los mecanismos de supervivencia, una especie de imitación de lo militar, ellos descubireron el rango, la violación, el territorio, el nido y la propiedad privada.

No es de extrañar pues que nosotros los seres humanos respiremos sin saber respirar o comamos sin saber comer pues se trata de conductas (de programas) filogenéticos instalados en nuestro cerebro más antiguo y heredados de nuestros ancestros remotos, los reptiles, mucho tenemos que agradecerles pues ya se sabe que los diseños evolutivos solo pueden mejorar lo heredado pero la evolución no puede ir hacia atrás, es por eso que los mamiferos son reptiles evolucionados y nosotros los hombres no somos sino simios con pedigree y algunos -no todos- con un añadido que llamamos conciencia.

Y todo esto viene a cuento porque hace poco estuve en uno de esos banquetes donde  a uno le sientan entre personas que apenas conoce y no tiene más remedio que atender a las conversaciones ajenas o bien a intentar proponer diálogos para ver si alguno cuaja, como la mayoria de mis vecinas de mesa eran mujeres no tuve más remedio que someterme al imperio de su locuaz mandato y hacer de oyente. La vecina de mesa que más llamó mi atención fue una señora -que enseguida supe que era viuda-  muy elegante y aun apetecible a la que conocia de vista y que despertó mi interés a partir de algunas sentencias y perlas que lanzó durante la cena y posterior velada.

Al parecer la señora en cuestión -se quejaba a una vecina de mesa- habia pasado toda su vida de casada esclavizada por su marido, en palabras propias. El asunto es que desde que quedó viuda su vida cambió de tal modo que rejuveneció, por primera vez en su vida -a su parecer- pudo hacer lo que le venia en gana. Algunas perlas que rescaté de aquella conversación:

– La viudedad es el estado ideal de la mujer.

– Hombre, ni uno más, con Pepe ya tuve bastante.

-Nunca pude hacer nada por mi cuenta, ahora voy a desquitarme.

-Ellos buscan una criada, y yo de eso ya he tenido bastante.

Tanto despertó mi interés tan lúcidos argumentos que venian a apoyar mi hipótesis de que entre hombre y mujer hay algo más que un abismo hormonal sino algo que procede de la persecución de los mismos roles, que poco a poco pasé de oyente a interlocutor y comencé a meter baza en la conversación que tocaba uno de los temas más apasionantes de la convivencia humana: el dilema del deseo y sus diferencias sexuales.

Poco a poco me fui enterando en qué consistia para la señora «hacer lo que le venia en gana». En realidad lo que le venía en gana era cuidar de sus nietos y asistir en tareas multifuncionales a sus egoistas hijos que la utilizaban de recadera y de cocinera dia si y dia tambien, de manera que cuando no pude más intervine de esta guisa:

– A ver si lo entiendo, -puse cara de sabio distraido- haga usted algo por la ciencia ¿qué induce a una mujer que se ha visto esclavizada por su marido durante toda su vida a aceptar una otoñal esclavitud por parte de sus hijos y nietos?

A lo que ella -muy segura de sí misma-, contestó.

-Ah, porque mis hijos y mis nietos son mios y a Pepe le encontré en la calle.

O sea aclarado, se trata de un caso de propiedad reptiliana.

Efectivamente, la clave está en el posesivo, «mio», algo que apela a las propiedades, a los objetos, a las fincas o al ganado. La señora sentía que sus hijos eran de «su propiedad» y por delegación tambien sus nietos, pero a su marido no le sentía de su propiedad aunque si por cierto la casa de lujo que ambos compartieron durante su matrimonio, su nido.

Provocativamente lancé este dardo envenenado:

– A lo mejor si usted hubiera aceptado ser la esclava de su marido su matrimonio hubiera podido ir mejor.

Mis convecinos de mesa abrieron la boca y los párpados -como hacen los reptiles- muy sorprendidos por mi audacia, pero antes de que arguyeran en contra de mi «machismo», apostillé:

– El problema es éste, ¿por que una mujer acepta ser la esclava de sus hijos y no la esclava de su marido? Usted misma lo ha dicho, porque usted siente  a sus hijos como suyos, pero siento decepcionarla, sus hijos no son suyos, igual que su marido no lo era. Es muy probable además de que a su marido le sucediera algo parecido a lo de usted, quizá el creyó tambien que usted era de su propiedad y quizá por eso la tiranizó toda su vida. Claro que eso no lo podemos saber porque no está aqui para respondernos lo que está claro es que usted tiene una cierta tendencia a la esclavitud tal y como se deduce de su dedicación en cuerpo y alma a la vida de sus parientes. Quizá lo que suceda es que usted ha sido siempre una esclava con mala conciencia y nunca lo disfrutó tanto como ahora, le negó a Pepe lo que regala a sus hijos y ahora a nosotros: simplemente dice la verdad sobre su goce.

-Y entonces les pregunté a bocajarro algo que me guardaba en la recámara de mis argumentos psicológicos evolutivos desde el primer plato donde se comentó el ultimo crimen de género de nuestra ciudad, era ésta: ¿saben ustedes porque los hombres asesinan a sus parejas?

– Es un problema de educación y de machismo, dijo la más enterada del grupo, una rubia pizpireta que parecia cualquier cosa menos un mujer liberada.

– No, es porque las mujeres no suelen matar a sus maridos, por que no les sienten como suyos, ellas se distraen atormentando, enfermando o haciéndoles la vida imposible a sus hijos y cuando son ya mayores para eso lo que hacen es disfrutar haciéndolo, no es que se hayan vuelto sumisas de la noche a la mañana, es que han descubierto el enorme potencial de placer que podrian desplegar haciendo lo que realmente desearon toda la vida hacer: cuidar, alimentar, educar. El único problema es que lo descubrieron demasiado tarde y no pudieron emplearlo con otros fines sino para velar por los hijos de otros. Las mujeres para los hombres son parte de su territorio pero para las mujeres es el nido lo importante, es decir la casa y los hijos. es por eso que los hombres se enfadan muchisimo cuando pierden su «territorio» y algunos pasan a la acción y las mujeres se enfadan mucho cuando sus hijos se van del nido y algunas se ponen enfermas.

El mismo problema induce respuestas distintas segun el sexo. En los hombres violencia territorial y en la mujer pérdida del nido y depresión.

– Ese es un argumento anticuado y machista siguió la rubia cada vez más irritada.

El tallo cerebral es el reducto, el disco duro donde guardamos los programas que la filogénesis dispuso para asegurar la supervivencia, la repetición hasta el infinito de estas conductas es la gran baza con que la evolución constituyó eso que siempre se llamaron instintos. Los instintos son conductas innatas, estructuras nerviosas que pueden activarse, dirigirse o orientarse hacia la consecución de akgun fin ligado a la supervivencia propia o de la especie y que pueden además inhibirse a partir de estimulos externos o internos. Los instintos a pesar de ser innatos son modificables aunque heuristicamente han demostrado un enorme potencial de eficacia. Todos nosotros – los que estamos aqui- somos un éxito evolutivo y por eso estamos aqui escrbiendo posts o leyéndolos y si estamos aqui vivos, es precisamente porque disponemos de una herencia legada a través de eones de tiempo y la multiplicidad de antecesores que nos precedieron incluyendo no sólo a la propia especie sino a los ancestros comunes que mejoraron sus diseños y se multiplicaron y bifurcaron en distintas especies animales hasta llegar al hombre.

-Lo que significa que ser machista o ser una matrona esclava es normal, pues ese es el diseño que anida en nuestro tallo cerebral y ahi está precisamente la fuerza, la energia del arquetipo, la enfermedad no está en el instinto sino en su dirección. Si usted es capaz de ser una abnegada abuela es por la fuerza que extrae de su parte reptiliana, allí habitan esas secuencias computacionales que la inducen a hacer lo que está haciendo, ser la esclava de sus hijos y nietos. Pero aqui hay que añadir ahora la otra parte de la cuestión, la especificamente humana, la corteza cerebral, nuestra capacidad de ser inteligentes y adaptarnos a las circunstancias de nuestro medio. Dicho de otra forma: ¿es posible amar de otra manera? ¿podria usted amar a sus hijos más allá de porque son suyos?

A esas horas mis interlocutoras de la mesa se habian cansado y fingian distracción pero los varones comenzaron a sentirse atraidos por mi discurso. Continué sin atender a las caras de asco:

-El mundo está lleno de ejemplos de que esto es posible, de que existen otras condiciones para el amor maternal. Hay pues que inventar otra forma de maternidad y es seguro que entonces ustedes no criarían asesinos en serie ni maridos maltratadores. El problema del maltrato no es educativo, la prueba está en que los mayores índices de maltrato se dan en los paises con la educación más igualitaria, Finlandia por ejemplo. El problema del maltrato está en la crianza reptiliana que las mujeres imponen a sus hijos en un ejercicio de favoritismo negado, aman a sus hijos por encima de sus maridos, instruyen la desigualdad y la distancia entre los padres y ellos y les debilitan induciendo una sutil doble moral, una para los hijos y otra para las parejas, una especie de chauvinismo fatal mientras predican la igualdad: un simulacro sobre el que no se pueden hacer comentarios por temor a la descalificación. Porque efectivamente son suyos y ese es el problema: en la definición del problema está el problema.

En un último alarde de generosidad les recomendé a todas una dosis de Lachesis mutus un remedio homeopático para la posesividad pero ninguna tomó nota.

Afortunadamente en ese momento llegó el café y casi a continuación sonó «Rottllo y canya», el himno de mi ciudad. Nos levantamos y cantamos a viva voz:

Y ellas siguieron hablando de niños y nietos mientras yo me quedaba como siempre solo y pensando que siempre me gustó ese pasodoble.

El sindrome de la abuela esclava

Igualdades y diferencias

Vivimos en un mundo nihilista donde todo el mundo sostiene algo a sabiendas de que es falso.

Francisco Varela, disertando sobre un pensamiento de Nietzsche

Ahora que ya tenemos ministra de Igualdad es el momento para hablar de las diferencias, es cómo si ahora ya no fuera obsceno hablar de ello, como si ya tuviéramos permiso del gobierno, algo asi.

A mi me hace muchas gracia eso de tener un ministerio de Igualdad porque tiene unas resonancias tan orwelianas que a uno se le ponen los pelos de punta pensado en aquel «Gran Hermano» que se metia en nuestras casas a través de las pantallas de televisión y nos vigilaba. En 1984 imaginó Orwell un estado policiaco y buenista que hasta tenia un ministerio de la Verdad y todo y donde funcionarios aplicados se dedicaban precisamente a contar mentiras y a reescribir la historia dia a dia para que encajara en la ficción de una guerras entre bloques que se mantenía precisamente para justificar una economia en quiebra y la miseria a la que estaban sometidos aquellos ciudadanos embrutecidos por la ginebra.

En realidad tener un ministerio de la verdad o de la Igualdad es algo parecido, porque uno se dedica a administrar las falsedades y el otro a la gestión de algunas diferencias. Porque claro, el ministerio que dirige deberia llamarse Ministerio de la Igualdad de género, a eso se dedica en teoría el citado ministerio.

O sea que la igualdad que preocupa a nuestro gobierno es solamente la igualdad entre hombres y mujeres y no tanto la igualdad entre unos humanos y otros a pesar de ser socialistas, será por eso que están cambiando el diccionario y ya han acuñado la palabra «miembra» por aquello de la igualdad de oportunidades. Antes fue jueza y torera. Lo que no han podido cambiar son los sueldos, me refiero por aquello de comparar toreros y albañiles.

Y es que esto de la igualdad es dificil de resolver y mucho más de atrapar pues la igualdad es en realidad una abstracción, como la libertad, la verdad o la salud. Nuestro cerebro en realidad cuando piensa en igualdades sólo descubre desigualdades porque nuestro cerebro lo mejor que sabe hacer es comparar unos tamaños con otros, unos colores con otros y unas hipotecas con aquellos que no tienen hipotecas y que incluso prestan dinero para que otros pierdan su salud intentando pagar.

Y ese es precisamente el problema que los seres humanos (incluyendo seres y seras human@s) en realidad no hemos sido capaces de liquidar las desigualdades económicas, de educación o de alimentación y es por eso que nos inventamos un ministerio de igualdad para ver si cuela y la gente se traga eso de que el gobierno apuesta por la igualdad de género que es otra abstracción de esas que tampoco sabemos qué es. Y debe ser porque lo que vemos es el sexo de la personas porque el género verse verse, no se ve en absoluto y le pasa como a la Igualdad que sólo Platón sabe donde buscarla.

Y luego están las otras desigualdades: las más duras de todas, hay gente guapa y gente fea y es por eso que los guapos se juntan entre ellos y cada vez son más iguales, vean si no esta foto de Madonna y Britney Spears, ¿en qué se diferencian?

Pues en nada, a mi que me las pongan juntas. Ni siquiera Marx pudo hacer entender a sus acólitos que el comunismo no significaba libre acceso a todas las hembras del lugar. Es por eso que hay que pagar, lo que nos vuelve a situar de nuevo en nuestro lugar, al parecer los hombres estamos mas predispuestos a pagar por el sexo anónimo que las mujeres. Ah, eso si que es desigualdad.

Claro que el problema es que la gente confunde desigualdades con diferencias, es por eso que yo todos los sábados compro el Mundo que lleva un suplemento fascinante llamado Yodona, una especie de revista femenina de esas con pretensiones intelectuales -tapadera de otros intereses- y que lleva para disimular una entrevista con algunas mujeres licenciadas en periodismo la mayoria cuando no en hispánicas, mujeres talentosas y de prestigio (a las que nadie conocería de no ser por los lobbyes televisivos) y que semana a semana pontifican sobre el bien y el mal. Hoy hablan de la infidelidad (de él a ella), esa lacra intolerable que las pobrecitas mujeres toleran de sus maridos un poco por estereotipo social y una mizquita de masoquismo moral. La infidelidad segun estas talentosas mujeres -bien dotadas para la psicologia evolutiva- es un crimen de lesa patria, vaya, lo peor que un hombre le puede hacer a una mujer, porque en un hombre infiel ya no se puede volver a confiar y critican de paso a Hillary Clinton que le perdonó a su marido el desliz con la Lewinsky y ellas claro no le perdonan a Hillary su paso atrás en lo que consideran una derrota de la femineidad. Rescato esta perla publicada esta semana (20/9/08) y cuya autora es una tal Lola Beccaria. que encima es psicóloga gestalt, ¡ah! y que no tiene nada que ver con la otra becaria.

La revolución femenina no es acostarme con quien yo quiera sino en poder hablar de temas sexuales con alguien sin que me considere una fresca o una ninfómana.

Es fascinante ¿no creen?, tanto hablar de libertad sexual para que al final todo quede en declaraciones de intenciones: darle a la lengua es más importante que la fornicación en sí misma. Ningún hombre diria eso, creo. Pero seguramente será un desliz freudiano, lo que la Lola está diciendo es que su sexualidad no tiene nada que ver con la mia, marcada por las leyes de la dinámica de fluidos, por lo hidráulico, ella puede optar por la castidad pero yo lo tengo muy dificil, lo tuve -quiero decir- de joven, la edad -ahora si- todo lo cura.

La susodicha revista aparte de esta especie de declaración de intenciones neofeministas con tintes sepulcrales aporta iconografia de lo más interesante en busca de la igualdad: bragas, sujetadores, biquinis, cremas, complementos, anoréxicas de pasarela, niñas famélicas al borde de la pubertad, maquillaje y todos esos elementos que tanto interesan a las mujeres iguales a los hombres. Se trata de una revista que no se si leen las mujeres pero a mi me pone, la verdad. Y no es para menos, la «igualdad» es que pone mucho, algunos ejemplos:

Hasta Demi Moore, otra igual posó en este fascinante traje de baño durante su embarazo.

Todo parece indicar pues que la igualdad que reivindican los politicos es una igualdad de mentirijillas en las que no sólo no creen sus propias ministras sino nadie en sus cabales puede defender, pues aqui la publicidad ya nos indica que a la gente lo que le interesa es lo diferente. Lo diferente es lo que vende. Y lo diferente para un hombre es siempre la mujer y para una mujer el hombre.

Y para eso no hacen falta ministerios de igualdad sino resolver de una vez las contradicciones que hacen que existan tantas desigualdades en otros tantos campos de la vida que nada tienen que ver con la diferencia sexual. Resolver de una vez el núcleo duro del que se alimenta nuestro sistema: el Gran Lucro que no es otra cosa sino ese ídolo al que todo el mundo parece adorar mientras mira hacia otra parte y que impulsa a todo el mundo al maximo beneficio no solo en lo económico sino tambien en lo sexual. Eso nos hace desiguales mucho más que el sexo y el género juntos o asimilados.

Y es por eso que la libertad sexual no existirá nunca mientras no seamos capaces de hacerlo con quien queramos, sin pagos, ni cobros, sin ganancias, beneficios o culpas. La liberación sexual de la mujer no es poder hablar del deseo como dice la Beccaria, sino poder sentir el deseo en bruto: alli donde se produce aunque sea para perder dinero o poder. Ese otro deseo que tiene condiciones, plazos y Euribores no es sexo sino un contrato mercantil, amiga mia. Sólo es sexualidad aquello que es al mismo tiempo una fechoría.