Publicidad y anorexia

Hace unos dias me invitaron a participar en una mesa redonda acerca de la relación entre la publicidad y los trastornos alimentarios organizada por la Universidad Jaime I de Castellón y en un ciclo  donde se pretendia sentar a distintos especialistas médicos junto con profesionales de la publicidad a fin de consensuar o al menos debatir estrategias conjuntas de cara a una mejor difusión de ideas saludables.
Lo cierto es que mi mesa a la que habian sido invitados dos personas más procedentes del mundo de la publicidad tuvo un buen debate posterior, con muchas ideas que recoger y que pretendi exponer en este post.

Uno de ellos era Carlos Fanjul con reciente tesis sobre la ortorexia y un experto en temas de publicidad.

La verdad es que existe una idea bastante difundida entre la población general de que existe una relación causal entre los modelos que propone la publicidad y ciertos trastornos mentales como sucede en la anorexia, se acepta de un modo intuitivo que las tallas, la delgadez de las modelos y la publicidad de la moda favorecen los hábitos alimentarios que dan lugar a los trastornos que conocemos como alimentarios. Mi punto de vista es que no existe una relación causal entre ambos fenómenos sino una relación indirecta como más abajo explicaré.

El profesor Rafael Lopez Lita catedrático precisamente de publicidad defendió su profesión con argumentos muy verosímiles, por ejemplo mantuvo que en España un campaña como la que propició el gobierno italiano contra la anorexia seria inviable.

anorexia

Como recordareis Oliviero Toscani inició una campaña contra la anorexia llenando de carteles las calles con esta imagen de arriba y sobre la que ya escribí un post, el escándalo que siempre acompaña al publicista italiano no tardó en aparecer y la campaña que habia propiciado el mismo Ministerio de sanidad italiano fue retirada.

Lo cierto es que lo quieran o no los publicistas y aunque suelen decir que la publicidad no pretende ser ofensiva para nadie, el escándalo tambien vende y a veces los cuerpos monstruosos pueden resultar muy comerciales a pesar de que no logren conseguir los fines para lo que se diseñaron.

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Personalmente creo que una imagen asi no sólo no va a disminuir la incidencia de la anorexia sino que es muy probable que la aumente, pero lo mismo pienso de las campañas sanitarias contra el colesterol, contra los accidentes de tráfico o contra el tabaco: de todas ellas la unica variable que ha resultado ser eficaz ha sido el descuento de puntos en el carnet y las multas, el resto de pretensiones de llegar al publico a través de la imagen no han demostrado su eficacia.

La mejor publicidad sanitaria es la que no existe.

Porque lo cierto es que la publicidad está diseñada para vender y no para limitar u ordenar conductas. Y aunque puede ser cierto que la publicidad no pretende ofender lo que es cierto es que sabemos que lo que sí pretende es seducir y encaprichar. Vender un producto -que en este caso es una imagen esperpéntica- pero una imagen al fin y al cabo que capta nuestra atención y que tiene efectos poco predecibles.

Después hay un problema con la definición de qué es y qué no es publicidad. Para los expertos hay que distinguir entre marketing, merchandising y publicidad. Un producto comercial -por ejemplo una pelicula- no es publicidad aunque puede ser vehiculo de valores publicitarios indirectos, de manera que usaré una definición extendida y hablaremos de productos consumibles sea ropa, música, literatura, juguetes o marcas ¿Qué es Harry Potter, «Crepúsculo» o Hanna Montana?. En este sentido -al menos desde el punto de vista psicológico- es publicidad todo aquello que incita al consumo de ciertos productos que aparecen como apetecibles cuando sentimos que existe alguien deseable que los consume.

Y no solamente los anuncios entre programa y programa televisivo: efectivamente ese tipo de publicidad es inofensiva para lo que estamos hablando, la publicidad que nos interesa es la que va empaquetada en un producto del que se quieren vender copias y que generan a su vez replicantes humanos en forma de clones compradores.

Y uno de los productos más apetecibles está vinculado a la identidad: es apetecible ser como quien quisieramos ser.

Y lo más grave: a una determinada edad el individuo no sabe discriminar lo que le gusta de lo que quiere ser.

Y deseamos ser aquello que tiene éxito -y obtiene en la cultura concreta en que se desarrolle este gusto- valor añadido aunque sea estético. La delgadez es pues un valor difundido por la cultura y tambien por la publicidad y los estereotipos sociales.

Lo que dicen los publicistas es que la delgadez como valor no ha sido un invento de ellos sino un valor que ha emergido en una determinada sociedad, ellos han ido en pos de su rastro dando al público aquello que les gusta, aquello que vende. Lo cierto es que es verdad porque en mi opinión estas enfermedades, manias  o trastornos que conocemos con el nombre de anorexia, tanorexia, ortorexia o vigorexia no proceden de la simple y burda imitación de modelos impuestos por la publicidad. sino que más bien reflejan un déficit de algo: nos hemos quedado sin intermediarios, sin colchones de seguridad entre el deseo y el mercado.

R. T. Abed es un psicologo evolutivo que en 1998 publicó un articulo muy controvertido y discutido donde planteaba que la anorexia mental y en realidad múltiples sufrimientos que estaban relacionados con la adolescencia se debian a un aumento significativo de las rivalidades sexuales (en este post escribi algo sobre las hipótesis evolutivas de los trastornos alimentarios). Todo el mundo sabe que a esa edad se activan múltiples sentimientos contradictorios en las niñas, por una parte han de lidiar con la separación de los vínculos familiares y su transformación en vinculos de amistad con sus iguales. Pero es precisamente en sus iguales donde van a probar por primera vez en su vida el acero de la rivalidad y la traición. En este momento de vínculos ambiguos con las amigas, la niña ha de competir con ellas a fin de asegurarse cierto grado de popularidad entre el sexo opuesto. La anorexia no seria sino la consecuencia de una rivalidad extrema en persecución de un ideal no tanto de belleza sino de fitness de seducción.

Si esta hipótesis resultara ser cierta tendríamos que investigar qué ha cambiado en el mundo para explicar el hecho de que estas enfermedades sean prevalentes en el mundo actual y muy raras tiempo atrás. ¿Qué ha sucedido? ¿Es que los adolescentes de hoy son más competitivos que los de años atras?

Claro que no, los adolescentes de hoy no son mas competitivos que los de mi generación pero lo son antes (la niñez se ha acortado) y por más tiempo gracias a esa adolescencia ampliada de que «disfrutamos» hoy. Es necesario que entendamos además que la adolescencia no es un segmento de edad sino un sector muy importante de mercado. En realidad la adolescencia fue un invento de mi generación, de aquellos que cumplimos los 18 años en la decada de los sesenta. Nosotros inventamos y deificamos la juventud para diferenciarnos de nuestros aburridos y autoritarios padres inventando al mismo tiempo y sin saberlo la decadencia y la obsolescencia de casi todo incluyendo la caducidad de las cosas. Inventamos los vaqueros icono de una generación que ha servido para mas de una atravesando varias que los siguen usando sin saber muy bien por qué pues ya no encaja con los iconos de hoy. Inventamos la pildora anticonceptiva, el divorcio, el sexo libre, el consumo lúdico de drogas, la paz y el antibelicismo, inventamos una música, una poesia, una literatura, una generación entera sucumbió a los plazos bien cortos con que quisimos devorar el mundo de un solo bocado, como esta señora, la mejor voz blanca de blues que hubo nunca.

Hubo quien ganó mucho dinero con toda esta mercancía y hubo quien murió de una sobredosis de si mismo. La lista seria interminable.

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La mayor parte de nosotros lo que quisimos ser es como estos de aqui arriba, por lo mismo que hoy los chicos quieren parecerse a héroes deportivos, músicos, corredores de motos o barbies, etc, nada ha cambiado en ese sentido, pero ahora ellos están solos frente al mercado, solos sin ningún tipo de colchon de seguridad que se interponga entre ellos y ellos porque hoy todo es posible gracias a la globalización ¿Ser famoso como los Beatles por qué no? ¿Aun no teneis un blog en My Space?

Pero han pasado más de 40 años y sigue sin haber amor libre, los anovulatorios se han convertido en algo anticuado, ahora se toman decisiones más arriesgadas y dramáticas, pildoras del dia después y abortos a pelo, lo realmente curioso es que ahora hay más competencia para todo incluso para fornicar, los feos, las gordas y los cargantes siguen sin tocar bola como solia decirse antes de todo. Y ese es el problema de fondo, el mundo que soñamos construir dio una voltereta y se convirtió en todo aquello que no deseábamos: ahora todo es pagando. Nos pasó como a la publicidad sanitaria: que siempre consigue lo contrario de lo que pretende.

El mundo en que vivimos, el mundo de las lolitas anoréxicas, es un mundo peor, invivible, competitivo y rapaz donde sigue sobresaliendo el más competitivo, la más guapa, la más alta, la más delgada y la más perfeccionista. Esa es la verdad, las otras, las gordas y gordos, los feos y feas del mundanal arrabal pasan la mano por la pared mucho más que antes de la revolución sexual.

Y se ponen enfermas ¿quienes? pues los que resultan perdedores en este mundo de brutal comparación de volúmenes y bragas.

De manera que la publicidad no tiene nada que ver causalmente con los trastornos alimentarios pero el mercado incluyendo al sexual si tiene mucha culpa en como se trajinan los adolescentes con su deseo. El problema no es psicológico sino social: hemos construido un mundo donde lo que importa es vender y por tanto consumir y ese mundo tiene secuelas y víctimas.

Y el agente de ventas más importante de ese mundo es la publicidad aunque es verdad que no sólo ella representa al capital y el afán de lucro sino que hay otros agentes implicados en la conspiración.

Pero dejaré que sean ustedes quienes los identifiquen.

Bibliografia.-

ABED R T. :
– «The sexual competition hypothesis for eating disorders» British Journal of Medical Psychology» 71:525-547 1998.

El metapost

blogger

Hace algún tiempo que tenia pendiente escribir este post: un post sobre este fenómeno que llamamos post. Un post acerca de los post.

Después de más de dos años de existencia de mis posts y de cientos de miles de entradas he acumulado la suficiente experiencia para hablar de este nuevo mecanismo de expresión que es el post, para mi un nuevo género literario como intentaré explicar más abajo y que ha dado ya paso a una nueva ciencia emergente: la etnografia virtual.

Un nuevo género literario que se encuentra entre el artículo periodístico y la ficción narrativa, entre la divulgación y el ensayo sin ser ni una cosa ni otra, un género del que no son ajenas un par de cuestiones como estas: la libertad de expresión, (la no censura) y la inmediatez.

Algo que revela inmediatamente sus diferencias con el artículo o con la ficción literaria que siempre precisan un reposo, un volver sobre lo mismo, una recursividad y por tanto una autocensura hasta adaptarse a las exigencias del editor. Desde mi punto de vista es precisamente este carácter de improvisación que tiene el post lo que es capaz de liberar tanta energia creativa y generar tantas visitas, por ejemplo yo suelo tener en este blog una media de 400 visitas diarias mientras en su hermano mayor (neurociencia y neurocultura) este verano he llegado a los 1000 visitantes de media.

¿Existe algun escritor convencional, de esos que escriben libros que tenga tantos lectores? Sólo algunos periodistas profesionales y con mucho caché podrian ostentar estos records, el post -digamoslo claramente- interesa más que la prensa de papel y aunque son muchos los que afirman que los géneros electronicos y el papel seguirán coexistiendo durante mucho tiempo yo estoy seguro de que a menos que se de una apagón antidemocrático de este medio, los periódicos tienen los dias contados y tambien cierto tipo de literatura, me refiero a los productos literarios y no a la literatura en sí misma. Y lo creo por una razón:

Los medios están controlados por lobbyes de poder y en ellos los que alli escriben lo hacen al dictado de sus empresas, los periódicos subsisten gracias a la publicidad institucional y a las subvenciones, de no ser por ellas ningun periódico en España y me refiero a los de gran tirada subsistiria. Politica e información forman un matrimonio de conveniencia y todo politico sueña con controlar los medios a su alcance pues todos ellos saben que sin esa ayuda no les votaria ni su familia. Existe pues un pacto siniestro entre la politica y los medios de comunicación convencionales tanto es asi que cada vez crece más el numero de desafectos tanto a una cosa como a la otra. De no ser que alguien lo remedie el público terminará por darles ala espalda tanto a unos como a otros.

Las elecciones de momento las ganan los medios, ¿pero sucederá siempre asi? Los politicos se encuentran pues en manos de la prensa tanto la escrita como la audiovisual, no es de extrañar que se encuentren atormentados por las escenas que se trasmiten en los telediarios más que en el hecho de gobernar.

La mejor manera de estar bien informado es a través de Internet y lo digo aun sabiendo que la mayor parte de las noticias que circulan por la red son de dudosa procedencia y quizá hasta falsas pero por lo menos son libres, dicho de otra manera los que escribimos aqui lo podemos hacer por muchos motivos excepto por uno: nadie nos paga, es por eso que somos fiables y es por eso que tengo más entradas que la tirada del periódico local de mi ciudad que si subsiste es porque está financiado.

El hecho de no estar financiados por nadie nos da la credibilidad a los blogueros y la inmediatez (el poder colgar un post sin pedir permiso a nadie) libera tal cantidad de creatividad que amenaza con disparar todas las alarmas del sistema y colapsar al Estado mismo tal y como predijo Marshall Mc Luham: tener presencia en la red se ha convertido en una obsesión tanto para aquellos que se anuncian, venden algo o simplemente hacen politica que la red se ha convertido en un laberinto de información donde un bibliotecario viejo pero no ciego alberga en su torre babilónica los mecanismos que la gobiernan.

La publicidad, la venta, los negocios y la politica tienen pocas esperanzas de prosperar en Internet asi como todos aquellos que pensaron que la red era una oportunidad de publicitarse a sí mismos sin necesidad de dar nada a cambio, sin entender que el capital ya no son ellos mismos sino ese intangible que llamamos lectores.

Los lectores simplemente ignoran a esos narcisos como ignoran las fuentes oficiales de donde proceden las noticias y las consideran una especie de spam con el que hay que convivir. El video-blog de Rajoy tiene menos interés que una tesis doctoral sobre teoria del derecho municipal en la epoca fenicia.

Lo que nos lleva a otro asunto relacionado con los blogs: su rigor.

Esta falta de rigor -que incluso se ha detectado en la Wikipedia, por ejemplo- es lo que lleva a algunos a criticar los contenidos de la red y a veces a erigirse en guardianes de la misma; más abajo volveré sobre esta nueva casta administrativa que recorre los blogs tratando de encontrar las grietas por donde deslizar su propia visión del mundo y discrepar de lo alli expuesto.

Otra de las diferencias entre el post y el artículo periodístico es la posibilidad de dejar comentarios, aunque en realidad esta posibilidad tiene un fundamento más profundo: la posibilidad de debatir.

Lo cierto es que, en mi experiencia, la capacidad de debatir de los españoles es bastante floja, simplemente no tenemos costumbre de aparcar las propias opiniones en aras de alcanzar conclusiones consensuadas. La mayor parte de los debates que se encuentran en la cola de los post terminan de forma abrupta: la gente se enfada o se molesta con los interlocutores o administradores que piensan de modo distinto y se recurre entonces al aullido o al insulto personal.

Más sutilmente algunos prescinden del insulto y se limitan a la descalificación de las ideas ajenas, el ataque a la figura del bloguero sustituye muchas veces al argumento: lo que se intenta es desprestigiar una determinada entrada como me sucedió a mi por ejemplo en este post.

Acerca de los comentarios.-

Hacen falta entre 120-160 entradas para que se de un comentario (incluyendo los propios que son contestaciones a los comentarios propiamente dichos) lo que significa que existe pocas personas que se atrevan a dejar un comentario a pie de página.

He utilizado el verbo «atrever» porque creo que los que evitan dejar comentarios son en realidad personas que temen exponerse en opiniones sobre algo, son la mayoria por desgracia. Significa que la mayor parte de los lectores de este post son anónimos y no se ni por qué vienen, ni si están de acuerdo o si discrepan. Esta falta de feed-backs es absolutamente negativa para el bloguero que vive precisamente de generar estados de opinión o -como es mi caso- de divulgar el pensamiento lateral.

El miedo escénico es tan frecuente en la Red como en la vida real.

Existen los lectores bienintencionados que dejan comentarios que son en realidad felicitaciones que se encuentran más cerca de la cortesía que del hallazgo. Una curiosidad que he detectado es que la gente que deja comentarios elogiosos ya no vuelve, es decir no es un lector habitual sino ocasional.

Los que si vuelven son los que discrepan. Es realmente fascinante ver como algunos lectores viven divididos entre una preferencia estética o intelectual (razón por la que nos visitan) y su tendencia bien a oponerse o bien a dejar su propio comentario ajeno totalmente al discurso que propone un post determinado.

He observado que algunos lectores de este estilo no pueden reprimir su deseo de «dejar su marca» como si sus palabras contuvieran una especie de ferormona volátil con la que marcar su «territorio».

Es por eso que digo que los españoles no sabemos debatir, sabemos oponernos y sabemos marcar el territorio ajeno a veces manchándolo con exabruptos y otras veces dejando por aqui algun rastro sin sentido.

Claro que está la oportunidad de borrar los mensajes que contienen basura o ruido comunicacional pero yo sólo aplico esta máxima a aquellas cadenas agramaticales en forma de gruñidos que periódicamente me dejan algunos adolescentes enfurruñados.

En mis blogs sólo censuro pues a dos tipos de personas: los que aúllan (o insultan) y aquellos que depositan allí sus excrementos entendiendo como excrementos la idea de Freud de agresión con exhibibionismo y ostentosidad macabra. El resto son siempre bienvenidos.

Hasta he desarrollado cierta tolerancia  a los envidiosos que son muy fáciles de detectar porque se constituyen en una especie de inquisidores de la red y buscan el flanco más debil del post para descalificarlo en su totalidad y de paso también al autor. Son los presuntuosos que muestran lo que saben (algunos son verdaderos expertos en algo) pero no pueden hacerlo sin descalificar a alguien quizá porque carecen de talento postiano. Esos pelmas son tan pesados en la vida real como en la red, yo he optado por no borrarles los comentarios sino por dejarles con puntos suspensivos, es decir no entrar a ese trapo sin fin que nos llevaría a una discusión eterna. Ellos buscan el empate infinito y yo ya estoy pensando en el próximo post.

Suelen ser jóvenes e intolerantes y yo siempre les digo que yo no soy lo suficientemente joven para saberlo todo. Luego están los frikis, los coleccionistas de algo o los misteriosos, todos son asumibles incluso los disidentes sexuales que a veces aprovechan algunos de mis posts para ligar.

Los que piensan parecido a mí nunca me ayudan en los frecuentes escarceos que se producen en determinadas entradas. Huyen, es decir hacen como en la vida real, esconden la cabeza debajo el ala. La mayor parte de mis amigos, conocidos, compañeros de trabajo o los que piensan como yo no me leen. Esto sí que es una curiosidad que merecería una tesis doctoral.

Dicho de otra manera: el bloguero está solo.

Lo que no es ni debe llegar a ser un post:

Un post no es una tesis doctoral ni un informe administrativo, es por eso que yo tengo miles de entradas y los que escriben tesis ninguna. Con eso quiero decir que el post es más un ejercicio literario que un informe riguroso sobre cualquier cosa.

De lo que se deduce una cuestión: el post ni Internet son buenos lugares para hacer deberes de clase, las inexactitudes y la temeridad son demasiado notorias para que los escolares lo fien todo a la Red. Gran parte de la información que se encuentra en la Red no está contrastada. Uno de mis post que titulé ¿Qué es un gen? fue el más visitado de mi blog durante años y al final descubrí en él algun error de bulto. Desde entonces me propuse no escribir post de divulgación sobre temas banales que pueden encontrarse en cualquier sitio.

De donde se deduce -aunque mucha gente lo cree así- que un post no es un artículo de divulgación sino en todo caso una ficción sobre algo, destinada a hacer pensar al personal y no a ayudarle a hacer los deberes. Un post por esta razón no debe ser escrtutado como un articulo cientifico -si es que se trata d eun post de ciencia- porque no resistiria los controles académicos rigurosos que se exigen en este tipo de literatura.

Es por eso que algunos detestamos los articulos cientificos y optamos en su dia por el post.

El post es un magnífico soporte para la información nueva y avanzada no para recalcar lo ya sabido y demostrado porque exige por parte del bloguero de un compromiso con lo nuevo. Una especie de talento para fundir lo humanístico con lo científico y con lo narrativo que dé ganas de leerlo y no de hacer zapping.

Ya sé que los blogs más visitados en Internet son los médicos. A la gente le encanta diagnosticarse y así examinar a su médico cuando le consultan. A la gente lo que más le interesa son sus llagas y no el conocimiento en sí mismo, pero he de decir que el problema que tienen los blogs médicos -yo tuve una web de ese estilo durante años- es que termina por aglutinar una serie de lectores que buscan fervientemente consultas médicas. Y mi opinión en este sentido es que este medio no está diseñado para sustituir la relación medico-paciente sino para ir más allá de ella, o sea para cambiarla.

De manera que un post tampoco es el lugar donde hacer consultas sobre problemas individuales sino para difundir algunas abstracciones sobre las enfermedades o sobre cómo se construyen los malestares concretos, pero no para resolverlos uno a uno.

No hay más remedio que prescindir de las motivaciones personales. Por eso el mejor lector es aquel que carece de intereses como este bloguero que también carece de interés de lucro.

Un post tampoco es un entorno ideal para publicar poemas o novelas que nunca fueron editados por los mercaderes del lucro. Con independecia de su valor literario o artístico el lector de blogs no busca poemas ni ficciones. El lector de post busca ideas nuevas comprimidas para profundizar en aquellas que más le interesen. El poema o la ficcion literaria no funden bien con el espacio visual de una pantalla donde la imagen predomina sobre el texto. Internet nunca será un buen medio para poetas y novelistas convencionales pero sí para poetas visuales o artistas gráficos.

También para aquellos que defendemos hipótesis insólitas y que nunca podríamos verlas publicadas en papel siempre y cuando lo hagamos de un modo ameno, no es necesario ponerselo fácil a los lectores (que son muy listos) aunque sí inteligible y si es posible divertido.

Entonces ¿qué es un post?

Un post es como un artículo de periódico escrito no por un periodista sino por un experto que encima sabe escribir, o es así o el post resultará tan aburrido como un catedrático y tan banal como un periodista orgánico.

Que tiene ideas que expresar y que puede hacerlo gracias a Internet y que además no puede hacerlo de otra manera.

El blogger es un escritor obligado.

Un post no debe ser ni lo suficientemente largo ni lo suficientemente escueto, debe contener pocas imágenes (y no debe fiarlo todo a los videos de youtube, la mayor parte de la gente se los salta); igual sucede con el hipertexto, uno de los hallazgos del texto electrónico y que encuentra aún poco eco entre los lectores acostumbrados a leer como si estuvieran leyendo un libro.

Lo que me lleva a una última consideración: el texto electrónico es más parecido al conocimiento oral que al conocimiento escrito. Un libro una vez escrito ya no se puede cambiar pero un blog está siempre abierto a modificaciones. Implica que el lector no debe conformarse con leer un post sino en observarlo como se observa una imagen percibiendo de ella una gestalt, una totalidad, una idea embrionaria en continua evolución.

El lector de un blog no debe ser un crítico sobre lo que lee sino una pieza más de la conformación de un discurso, al fin y alcabo yo he escrito muchos post inspirados en las ideas que sobre algunos de ellos volcaron algunos lectores audaces y lúcidos.

La red permite este refuerzo y esta recursividad ¿por qué perder el tiempo y con la oposición basada en el pequeño detalle?

Un bloguero que no tiene otro capital que sus lectores y que reivindica el derecho a decir lo que quiera con independencia de que lo que diga contradiga las teorias y las creencias asentadas y oficiales sobre las cosas. Y que reinvindica en su blog esta disidencia.

Como este post que es un ejercicio sobre mis lectores y sobre el medio, aunque sin conocerlos a todos ni todo.

Al fin y al cabo es cierto -tal y como pronosticó Mc Luham- que el medio es el mensaje.


Igualdades y diferencias

Vivimos en un mundo nihilista donde todo el mundo sostiene algo a sabiendas de que es falso.

Francisco Varela, disertando sobre un pensamiento de Nietzsche

Ahora que ya tenemos ministra de Igualdad es el momento para hablar de las diferencias, es cómo si ahora ya no fuera obsceno hablar de ello, como si ya tuviéramos permiso del gobierno, algo asi.

A mi me hace muchas gracia eso de tener un ministerio de Igualdad porque tiene unas resonancias tan orwelianas que a uno se le ponen los pelos de punta pensado en aquel «Gran Hermano» que se metia en nuestras casas a través de las pantallas de televisión y nos vigilaba. En 1984 imaginó Orwell un estado policiaco y buenista que hasta tenia un ministerio de la Verdad y todo y donde funcionarios aplicados se dedicaban precisamente a contar mentiras y a reescribir la historia dia a dia para que encajara en la ficción de una guerras entre bloques que se mantenía precisamente para justificar una economia en quiebra y la miseria a la que estaban sometidos aquellos ciudadanos embrutecidos por la ginebra.

En realidad tener un ministerio de la verdad o de la Igualdad es algo parecido, porque uno se dedica a administrar las falsedades y el otro a la gestión de algunas diferencias. Porque claro, el ministerio que dirige deberia llamarse Ministerio de la Igualdad de género, a eso se dedica en teoría el citado ministerio.

O sea que la igualdad que preocupa a nuestro gobierno es solamente la igualdad entre hombres y mujeres y no tanto la igualdad entre unos humanos y otros a pesar de ser socialistas, será por eso que están cambiando el diccionario y ya han acuñado la palabra «miembra» por aquello de la igualdad de oportunidades. Antes fue jueza y torera. Lo que no han podido cambiar son los sueldos, me refiero por aquello de comparar toreros y albañiles.

Y es que esto de la igualdad es dificil de resolver y mucho más de atrapar pues la igualdad es en realidad una abstracción, como la libertad, la verdad o la salud. Nuestro cerebro en realidad cuando piensa en igualdades sólo descubre desigualdades porque nuestro cerebro lo mejor que sabe hacer es comparar unos tamaños con otros, unos colores con otros y unas hipotecas con aquellos que no tienen hipotecas y que incluso prestan dinero para que otros pierdan su salud intentando pagar.

Y ese es precisamente el problema que los seres humanos (incluyendo seres y seras human@s) en realidad no hemos sido capaces de liquidar las desigualdades económicas, de educación o de alimentación y es por eso que nos inventamos un ministerio de igualdad para ver si cuela y la gente se traga eso de que el gobierno apuesta por la igualdad de género que es otra abstracción de esas que tampoco sabemos qué es. Y debe ser porque lo que vemos es el sexo de la personas porque el género verse verse, no se ve en absoluto y le pasa como a la Igualdad que sólo Platón sabe donde buscarla.

Y luego están las otras desigualdades: las más duras de todas, hay gente guapa y gente fea y es por eso que los guapos se juntan entre ellos y cada vez son más iguales, vean si no esta foto de Madonna y Britney Spears, ¿en qué se diferencian?

Pues en nada, a mi que me las pongan juntas. Ni siquiera Marx pudo hacer entender a sus acólitos que el comunismo no significaba libre acceso a todas las hembras del lugar. Es por eso que hay que pagar, lo que nos vuelve a situar de nuevo en nuestro lugar, al parecer los hombres estamos mas predispuestos a pagar por el sexo anónimo que las mujeres. Ah, eso si que es desigualdad.

Claro que el problema es que la gente confunde desigualdades con diferencias, es por eso que yo todos los sábados compro el Mundo que lleva un suplemento fascinante llamado Yodona, una especie de revista femenina de esas con pretensiones intelectuales -tapadera de otros intereses- y que lleva para disimular una entrevista con algunas mujeres licenciadas en periodismo la mayoria cuando no en hispánicas, mujeres talentosas y de prestigio (a las que nadie conocería de no ser por los lobbyes televisivos) y que semana a semana pontifican sobre el bien y el mal. Hoy hablan de la infidelidad (de él a ella), esa lacra intolerable que las pobrecitas mujeres toleran de sus maridos un poco por estereotipo social y una mizquita de masoquismo moral. La infidelidad segun estas talentosas mujeres -bien dotadas para la psicologia evolutiva- es un crimen de lesa patria, vaya, lo peor que un hombre le puede hacer a una mujer, porque en un hombre infiel ya no se puede volver a confiar y critican de paso a Hillary Clinton que le perdonó a su marido el desliz con la Lewinsky y ellas claro no le perdonan a Hillary su paso atrás en lo que consideran una derrota de la femineidad. Rescato esta perla publicada esta semana (20/9/08) y cuya autora es una tal Lola Beccaria. que encima es psicóloga gestalt, ¡ah! y que no tiene nada que ver con la otra becaria.

La revolución femenina no es acostarme con quien yo quiera sino en poder hablar de temas sexuales con alguien sin que me considere una fresca o una ninfómana.

Es fascinante ¿no creen?, tanto hablar de libertad sexual para que al final todo quede en declaraciones de intenciones: darle a la lengua es más importante que la fornicación en sí misma. Ningún hombre diria eso, creo. Pero seguramente será un desliz freudiano, lo que la Lola está diciendo es que su sexualidad no tiene nada que ver con la mia, marcada por las leyes de la dinámica de fluidos, por lo hidráulico, ella puede optar por la castidad pero yo lo tengo muy dificil, lo tuve -quiero decir- de joven, la edad -ahora si- todo lo cura.

La susodicha revista aparte de esta especie de declaración de intenciones neofeministas con tintes sepulcrales aporta iconografia de lo más interesante en busca de la igualdad: bragas, sujetadores, biquinis, cremas, complementos, anoréxicas de pasarela, niñas famélicas al borde de la pubertad, maquillaje y todos esos elementos que tanto interesan a las mujeres iguales a los hombres. Se trata de una revista que no se si leen las mujeres pero a mi me pone, la verdad. Y no es para menos, la «igualdad» es que pone mucho, algunos ejemplos:

Hasta Demi Moore, otra igual posó en este fascinante traje de baño durante su embarazo.

Todo parece indicar pues que la igualdad que reivindican los politicos es una igualdad de mentirijillas en las que no sólo no creen sus propias ministras sino nadie en sus cabales puede defender, pues aqui la publicidad ya nos indica que a la gente lo que le interesa es lo diferente. Lo diferente es lo que vende. Y lo diferente para un hombre es siempre la mujer y para una mujer el hombre.

Y para eso no hacen falta ministerios de igualdad sino resolver de una vez las contradicciones que hacen que existan tantas desigualdades en otros tantos campos de la vida que nada tienen que ver con la diferencia sexual. Resolver de una vez el núcleo duro del que se alimenta nuestro sistema: el Gran Lucro que no es otra cosa sino ese ídolo al que todo el mundo parece adorar mientras mira hacia otra parte y que impulsa a todo el mundo al maximo beneficio no solo en lo económico sino tambien en lo sexual. Eso nos hace desiguales mucho más que el sexo y el género juntos o asimilados.

Y es por eso que la libertad sexual no existirá nunca mientras no seamos capaces de hacerlo con quien queramos, sin pagos, ni cobros, sin ganancias, beneficios o culpas. La liberación sexual de la mujer no es poder hablar del deseo como dice la Beccaria, sino poder sentir el deseo en bruto: alli donde se produce aunque sea para perder dinero o poder. Ese otro deseo que tiene condiciones, plazos y Euribores no es sexo sino un contrato mercantil, amiga mia. Sólo es sexualidad aquello que es al mismo tiempo una fechoría.