Activismos y negocios para el futuro próximo

¿Alguna vez ha estado buscando un libro que no ha podido encontrar?

A mi me ha pasado muchas veces, recientemente anduve buscando uno de esos libros «agotados», «descatalogados» o que simplemente ya no existen a pesar de que sus autores están aun vivos. Y que ni siquiera pueden encontrarse en las librerias de segunda mano.

¿Como es posible esto? ¿Es que es tan dificil hacerse con una copia de un libro en tiempo de las fotocopiadoras o en tiempos de máquinas como esta llamada Book machine?

Hay un primer supuesto: si usted ha publicado alguna vez una libro, sabe que cuando firma un contrato con una editorial ha perdido totalmente el control, no ya sobre las ganancias -de las que yendo todo bien usted solo cobrará un 10%- sino tambien sobre las otras variables criticas. Me refiero a la publicidad, la distribución y las reediciones.

Un libro sin publicidad simplemente no se venderá jamás, sin una buena distribución pasará a formar parte de la basura ecológica y sin reedición está condenado a desaparecer sin pena ni gloria.

¿Podemos consentir los usuarios que un libro desaparezca así como asi?

Lo cierto es que la culpa de esta situación no la tienen los escritores sino las editoriales correspondientes que si no lo reeditan es simpemeente porque no les conviene comercialmente y prefieren mantener un silencio opresivo sobre el libro en cuestión mientras sean ellos los propietarios del copyright cuyo periodo de vigencia varía de pais en pais según su politica de derechos de autor. Una politica que siempre atentará contra el derecho a la cultura del lector por una parte y de los derechos del escritor que naturalmente ganará más cuanto más se difunda su obra.

¿De qué hablamos pues cuando hablamos de los derechos de autor?

Hablamos del negocio de los lobbyes de la edición naturalmente y no tanto de los intereses de los autores que algo tendrán que inventar para cobrar honorarios de otra manera.

El siguiente supuesto es qué sucede con los libros cuyo copyright ha caducado y no pagan derechos de autor. ¿Qué sucede con ellos?

Lo que sucede es que tiene que haber una editorial interesada en su reedición y parece que las editoriales están poco interesadas en correr riesgos en libros minoritarios que aunque interesantes para los especialistas, en términos de beneficio pueden no ser rentables a pesar de que una copia es tan barata y se vende tan cara (puede superar hasta 30 veces su precio de coste) que a mi me resulta dificil entender qué clase de rentabilidad persiguen las editoriales..

Dicho de otra manera: tanto los libros descatalogados que aun mantienen derechos de autor como aquellos que ya no tienen ese derecho son poco rentables para el negocio editorial que se pretende alimentar de novedades manufacturadas como los éxitos de quita y pon a los que nos tienen acostumbrados y que reciben el nombre de best- sellers.

Y son los más vendidos precisamente porque son los mas difundidos y mejor publicitados, con independencia de su valor literario, cientifico o humanistico. Este es el juego en que nos encontramos, pero tambien emergen de estas reflexiones algunas oportunidades de negocio.

Algo parecido sucede en la industria discográfica y lo peor: en la industria farmacéutica (aqui hay un post sobre el asunto).

A los laboratorios farmacéuticos lo que les interesa es la propiedad de la molécula que van a lanzar al mercado, dicho de otra forma su patente, usualmente sintética. Las sustancias naturales, fitoterapeuticas o de procedencia animal, al carecer de patente no interesan del mismo modo que los medicamentos cuya patente ya expiró.

Como estos medicamentos no se investigan puede que si alguno de ellos tuviera relevancia para el tratamiento de alguna enfermedad jamás seria demostrado pasando a ser consumido sólo por una minoría marginal o iniciada. A los medicamentos les pasa como a las personas y a los libros, su destino es quedarse huérfanos cuando ya han dado los suficientes beneficios y ya no se espera nada de ellos.

Este estado de cosas no sólo es irracional sino perverso y es por eso que ya se están alzando algunas voces en contra de las patentes y en contra del copyright. Pues lo peor no es que la industria farmaceutica o editorial -asi protegida por el Estado -se convierta en sospechosa de multiples negocios sucios sino que además de eso es perversa contra sí misma porque obstaculiza la innovación y la I+D centrando todo su negocio en plagios de sus propios productos: sucede con los fármacos y sucede con los libros, casi todos recuerdan a otros.

No se trata tanto de quitarles los derechos de autor a los autores sino conseguir que realmente esos derechos estén sus manos y no en manos de los lobbyes cuyo objetivo es quitar de enmedio todo aquello que plantee injerencias en su propio negocio.

Se tendrá que llegar a un estado de equilibrio entre los derechos de autor y los negocios adyacentes y del mismo modo se tendrá que llegar a un equilibrio entre la investigación teledirigida por la industria farmacéutica -financiada para obtener beneficios- y la investigacion humanitaria -por razones de sensibilidad pública- ¿para cuando una vacuna contra el paludismo?

Pero que nadie se llame a engaño, el dinero no va a hacerse el haraquiri a si mismo. El capital ha de ser obligado a cambiar de estrategia y lo hará en cuando ciertas tecnologías amenacen su hegemonía.

Le sucede a la industria farmacéutica con el mercado de lo natural y le sucederá al negocio editorial con los e-libros.

El problema está en que los mejor posicionados para hacerse con ese mercado emergente son los propios lobbyes que controlan los mercados tradicionales y pronto o tarde caerán en la cuenta de ese negocio alternativo que dejará de ser alternativo si es sometido a las mismas carencias, precios y filosofías que rigen los destinos del disco, libro o medicamento convencional. Algo hay de eso ya, cierto dia pasé por la e-libreria de Amazon y me encontré con que un e-libro valia 7 euros. Me parece un precio desorbitado para algo que ni siquiera es material sino una copia para leerse en su producto estrella el Kindle- Amazon.

¿De qué sirve cambiar de soporte si los precios son los mismos y tampoco voy a encontrar mi libro deseado en e-book?

Aqui hay un buen post sobre este tema.

¿Habrá alguien que se dedique a sumistrar de e-books baratos o en alquiler a ciertos consumidores de libros malditos?

¿De qué sirve no pagar patente por un producto como la melatonina (huerfano en España) si vale tanto como un medicamento convencional y encima no está financiado por la seguridad social?

Hay dos opciones: o pasarse a la desafección y a la clandestinidad, es decir no pagar por ningún producto y adquirirlo en el mercado libre de Internet (bajarselo gratis) o crear empresas o cooperativas que impulsen ese mercado emergente con una nueva sensibilidad.

Entre algunos crece la desesperanza y plantean que tirarse al monte hoy equivale al P2P.

Es por eso que proyectos como este me resultan tan simpáticos: hacerse productor de cine a partir de 2 euros, una buena iniciativa, es asi como podremos competir en este mundo de hienas.

Y negocios como la autoedición tan antipáticos pues algunas editoriales han descubierto otra variante del mismo negocio de siempre pues algunas personas ingenuas son capaces de pagar con tal de ver impreso en papel uno de sus libros ignorando que el destino de esa compra será la estanteria de su casa, pues nadie pagará nada por ellos.

Precisamente porque nunca serán publicitados, ni distribuidos, la venta directa sirve bastante para los fraudes pero no tanto para las necesidades reales de las personas.

Mi necesidad es ésta:

¿Alguien puede conseguirme este libro?

George Devereux. «Ensayos de etnopsiquiatría general», tr. Francisco Monge, Barcelona: Barral, 1973.

Es una oportunidad de negocio. ¿Algún voluntario?

Decálogo para sobrevivir a la web 3.0

Cuando la verdad se pone en contacto con lo humano aparecen las contradicciones

Andrés Schuschny

Todos nosotros somos inmigrantes digitales es decir nos hemos adaptado a la red mal o bien pero no nacimos con ella: toda una generación de niños -esos que ahora  estudian en la escuela 2.0- son los nativos digitales propiamente dichos y en sus manos estarán los proximos desarrollos de la red, tanto los que ya se avecinan en la web 3.0 como los que aparecerán más tarde y que algunos profetas digitales ya llaman la web 4.0.

Soy uno de esos que cambiaron su cerebro a través de la red, supongo que lo mismo les sucedió a los que inventaron la escritura, el arte rupestre, las herramientas en la caverna, la agricultura o la imprenta. Se trata de hitos que no sólo cambiaron la sociedad sino a los individuos y lo hiceron modificando nuestros cerebros. Un ejemplo que aun nadie ha abordado desde la ciencia es el modo en que el uso del teclado -el uso de ambas manos- modificará nuestro cerebro acostumbrado a la escritura diestra. ¿Tendrá esto algo que ver con el abandono de nuestras tendencias verticales, sexistas, paternalistas, autoritarias, conservadoras y afiliativas?.

Escribir con la derecha nos hizo ser adoradores de lo conocido, hooligans del meme azul y según dicen algunos el uso de las dos manos nos llevará de cabeza gradualmente hacia una simetrización de nuestro cerebro: todos seremos asi más femeninos. Si, más aun.

Si bien esta feminización alcanzará tambien a las mujeres demasiado fascinadas aun por el poder del meme azul.

Este post es una especie de guía para aquellos que aun no han entendido qué es lo que hay que hacer para constituirse en un nativo digital, integrarse en la red como si fueramos inmigrantes aculturizados y vivieramos en un pais xenófobo que aun nos mira con cierta prevención y recelo.

1.- Constituya una identidad digital. No es necesario que sea una prolongación de su identidad real. La web 2.0 le da la oportunidad de crear una nueva identidad, lo que usted siempre quiso ser. Pero recuerde que esta identidad ha de estar bien construida y ser coherente -no alejarse demasiado de lo que usted ya es- de lo contrario será usted desenmascarado pronto o tarde. No finja ser quien no es sino conviértase en lo que siempre quiso ser.

2.- Busque a sus afines y despréndase de los pesados, los que solo hablan de politica o aquellos fascinados con la jerarquia azul. Haga lo mismo con los anaranjados que pretenden una red cierta y verdadera, el pensamiento único, hay inquisidores profesionales dedicados a este menester. Hágase desafecto a todos los memes que operan en la red por debajo del verde.

2.- No se conforme con ser un lurker, participe. La red es implacable con los cibertímidos que temen exponer su cuerpo incluso en situaciones donde no es necesario hacerlo: el temor a ser ridiculizado o criticado es el mayor obstáculo para que usted se integre definitivamente en la red.

3.- Abandone su nick. Un nick es un buen lugar para ocultarse pero no para mostrarse. Nadie deberia fiarse de un nick y mucho menos de comentarios anónimos que por definición no hay que admitir en nuestros blogs.

4.- No tenga más de una identidad digital por vez, su prestigio y su reputación digitales dependen de su credibilidad. Y su credibilidad depende de su autenticidad. Nadie es ya fiable si cambia de identidad digital constantemente. El anonimato de Internet es algo trasnochado, ideal para psicópatas pero no para las personas comunes.

5.- No utilice su identidad digital para hacer negocios. Si su interés es comercial hágase con una identidad corporativa. Internet no es el lugar para vender nada más que su propia marca, a sí mismo: su identidad.

6.- Regale y de gratis lo que le sobra: su capacidad para tener seguidores depende de su generosidad y de su capacidad para informar, impulsar, guiar, apoyar, proponer, divertir y ser un lider de opinión. Y recuerde algo muy importante: no todos hemos de ser líderes, el líder romántico -naranja- dotado de talentos o méritos especiales se extinguirá en favor de pequeños lideres locales trabajando en red. Su identidad digital deberá adaptarse a lo que usted puede dar gratis y sin esfuerzo. (Aqui hay una buena entrada sobre esta cuestión). La meritocracia naranja está en retroceso.

7.- Los liderazgos en Internet pueden ser múltiples: no ponga su Ego por delante de otros Egos salvo para discriminar a  los que no entienden que su identidad digital ha de prescindir de las razones azules que parecen presidir el egocentrismo de cuando escribíamos con la mano derecha. Sea beligerante con los competitivos y los que pretenden rivalizar o discrepar eternamente, no tolere ni la envidia ni los celos representantes del meme rojo. No discuta nunca sobre cuestiones opinables como la politica, ni abrace causas que no alcance a comprender. No se confronte jamás con opiniones azules (visiones etnocéntricas del mundo) y cuando lo haga use el humor y la paciente caridad cristiana.

8.- Si quiere promocionarse hágalo, pero de algo a cambio. Se ha terminado la publicidad unidireccional. Nadie leerá sus anuncios si no aportan algo más allá de ellos mismos, sin un plus de gracia o valor añadido, tampoco sus blogs si no tiene «ciberamigos» que le promocionen gratis movidos por una generosidad de ida y vuelta. Internet es el territorio del don.

Puede visionar como ejemplo este video, se trata de la publicidad de Evian, un agua mineral. Innovación y desarrollo, prácticamente uno no sabe qué se está anunciado. El medio es el mensaje. No existe una publicidad mas honesta que aquella que oculta el motivo de su esfuerzo: vender.

9.- Comprométase digitalmente con algo, o alguien, no defraude a su red social con abandonos, traiciones, ausencias prolongadas o temores paranoides. Dése a usted mismo, mejor regálese sin esperar nada a cambio.

10.- Seleccione s su red social por afinidades y no para otras utilidades. Prescinda de otros condicionantes como las simpatías o las seducciones sexuales. La red no empasta bien con esto y nunca podrá superar a la vida real, en cualquier caso ya existen páginas de contactos para este menester pragmático. Adáptese a la idea de que la mayor parte de sus amigos no lo serán jamás en la vida real, abandone ese romanticismo fáctico y extienda el poder de su imaginario hacia la red global. Con la vida real ya tenemos bastantes escenarios para equivocarnos en ese sentido.

Atrévase a cambiar su cerebro desde la tecnología que ya tenemos a mano.

Y renacer.

Alex Alemany: Génesis.

La identidad digital: elogio de la ciberamistad

Asi es como imaginan algunos la ciberamistad, pero…

¿De quién somos amigos en Internet?

¿Por qué somos amigos de nuestros amigos?

¿Se parecen en algo las amistades virtuales de las amistades en la realidad-real?

Eche un vistazo a su alrededor y haga un recuento de sus amistades, analice una a una cada una de ellas y se encontrará con que muy pocas de las relaciones de amistad que establece en su vida actual tiene que ver con lo que usted realmente es, hoy.

La mayor parte de sus amistades proceden del pasado, de experiencias comunes, del compañerismo resultante de haber compartido horas de estudios, despacho o de entorno laboral, algunas -las más osadas- proceden de la infancia y se enroscan en una especie de sentimentalismo trasnochado, a veces sosegado y práctico . La mayor parte de las amistades que usted tiene proceden de haber compartido algo con independencia de que ese algo ya haya caducado: es frecuente que ese algo sea o bien el trabajo o ciertos intereses espúreos o una cierta simpatía o bien la crianza de los hijos (los hijos unen y separan las amistades mucho mas que los intereses) o bien la pertenencia a algo que hace de cemento de unión a la amistad.

Uno, en definitiva, solo puede ser amigo de aquellos que estan a su alrededor y son sus coetáneos.

Hay personas que dicen que Internet es un obstáculo para la verdadera socialización y que de alguna forma es una especie de sustituto de la amistad, un refugio para tímidos, frikis o esquizoides. Los que piensan asi creen que hay una amistad verdadera, la que se da cuerpo a cuerpo, y la otra, la virtual donde no hay propiamente amistad sino una especie de juego de sustitución.

Los que así piensan no se han detenido nunca a hacer un catálogo de motivaciones de sus amistades o no las han puesto a prueba. Las amistades reales son por lo general bisociadas, tenemos que aguantar sus defectos mientras nos aprovechamos al mismo tiempo de sus virtudes, algo que no sucede en Internet donde cada uno de nosotros ofrece lo mejor de sí mismo sin ninguna otra intención salvo la de ser coherente con su identidad digital.

La identidad digital es una construcción creativa de lo que uno quiere ser, una segunda oportunidad que no tuvimos mientras nos hacíamos o nos hacían la nuestra. Lo cierto es que la identidad es un producto de una serie de circunstancias que proceden tanto de elecciones que hicimos en su momento como de adjudicaciones más o menos acertadas de los que otros esperaban de nosotros. No existe una identidad verdadera y una identidad falsa, sino una identidad cómoda y otra identidad incómoda. Toda identidad es ilusoria.

¿A quien no le gustaria poder modificar lo que los demás piensan de uno mismo o sacudirse de encima ciertas etiquetas que le colgaron?

La gracia que tiene Internet es que el pasado no existe sino sólo el aqui y ahora, sólo importa la coherencia interna. Nadie puede equivocarse con una determinada identidad pues todo el mundo sabe que tras una identidad digital puede esconderse quizá una persona cargante o antipática con la que no seria posible salir a tomar un café sin aburrirse, una cuestión que en la realidad puede tardar cierto tiempo en descubrir.

Pues en la realidad la gente encubre y oculta su lado oscuro. Pues es la realidad la que nos obliga a disociarnos con sus prescripciones sobre lo conveniente y lo inconveniente.

En Internet no sucede este fenómeno porque allí tenemos la oportunidad de construir nuestra reputación desde cero: no existen pues prejuicios. Uno es lo que quiere ser.

Y siempre se puede tachar a ese amigo cargante que siempre habla de -hace apología- política o de sí mismo.

La identidad digital es como una marca, una especie de reputación o prestigio que procede de tres ideas fundamentales: la autenticidad, la coherencia y la fiabilidad.

Y como es imposible no comunicar nada según la primera ley de la teoria de la información, lo cierto es que de tal modo como sucede en la vida real, nuestra personalidad digital tambien trasmite algo, pero esta vez es algo que podemos diseñar nosotros mismos eludiendo los clichés y se encuentra además descorporeizado pudiendo eludir asi las señales analógicas que trasmite nuestro cuerpo en interacción y que son fuente de no pocos desencuentros.

En la vida real lo fiamos todo a la visión. La realidad está llena de prejuicios.

Visuales.

Y cuando uno consige una identidad digital ya está en condiciones de tener amigos en la red, no es necesario que los busque, ellos te encontrarán a ti con una condición que he leido hoy en un twitteo: «quien no está dispuesto a escucharme no merece mi atención».

O dicho de otra forma la red impone una mutualidad que va más allá de la cortesía, impone un seguimiento de ida y vuelta, una identificación que impone un refuerzo de aquel que te refuerza. La indiferencia en lo digital se paga con la muerte digital, del mismo modo que la tacañeria, el egocentrismo y la ocultación.

Si tienes algo que decir compártelo y si no guárdalo para conseguir derechos de autor.

O la una o la otra.

Los ciberamigos llegan buscando a los afines y son de alguna forma tus clientes ylos mejores promotores de tu obra: aquellos que difunden tu creatividad y lo hacen gratis, sin esperar nada a cambio y de una forma altruista y comprometida. Los ciberamigos son tu publicidad digital, no se trata de conseguir ventas sino de conseguir intangibles, algo que no suele suceder en la vida real donde por definición entre amistades hay siempre una insoportable ambivalencia teñida de envidia o una tenue maledicencia que se encuentra a buen recaudo: allá en la parte mas inaccesible del inconsciente donde nadie la puede ver y sólo un psiquiatra como yo sabe husmear.

En este blog de un bloguero doctoral llamado Joan Jimenez hay un post que habla de los problemas que se encuentran la gente con talento a medida que van teniendo éxito. Pone como ejemplo el caso de Messi, no sólo recomiendo su lectura sino además que os aficioneís a su periódica lectura: ahi hay una verdadera teorización sobre el modelo digital. El problema del talento de Messi es que es un talento cautivo del Barça del mismo modo que el Barça tiene un problema con el talento de Messi como antes lo tuvo con Ronaldo, Ronaldinho, Maradona o Etoo.

En Internet no existe la ambivalencia y cuando sucede se borra al amigo y ya está: sólo interesan los ciberamigos que comparten la siguiente idea:

No se trata de renegar del Ego sino de integrar los talentos individuales en un proyecto integrador donde cada uno tenga un espacio sin necesidad de arrebatárselo a otros.

Es por eso que la ciberamistad es algo que sucede un escalón más arriba de la conciencia, en un nivel mas alto y es por eso que cualquier identidad digital siempre es más elevada que la identidad que nos endosaron otros, salvo la del psicópata, claro está, pero eso es harina de otro costal.

¿Y todo esto para qué?

Pues para que nos quieran.

En este enlace podeis ver la teorización de cómo vender nuestra identidad digital de un modo eficaz a fin de conseguir lo que todos buscamos: amor y reconocimiento y algunas claves para lograrlo: nadie nos comprará la marca de nuestra identidad sin amor.

Negocios pasados y pirateria digital

En un post anterior hablé de mi fascinación por el fenómeno del twiteo, decia alli que se trataba de un nuevo género literario. En este post voy a plantearme otra cuestión que afecta no solo a los twiteos, sino a los posts en general y a todo lo que se publica en Internet incluyendo eso que ha venido en llamarse «compartir» archivos, un tema candente y de actualidad con opiniones enfrentadas.

Compartir, para mi, significa utilizar entre varios algo que se partió previamente. Esta partición no es hacer pedazos un libro o un disco sino partir o separarlo de su valor original, compartir no es robar porque la compartición no pertenece a nadie ni la copia tampoco, se trata de un negocio trasnochado basado en la aquiescencia a una autoridad que nos oprime. Compartir es depositar la copia en el lugar que le corresponde: un disco duro o una permanencia on-line y no limita la capacidad de otro para usarla, compartir no atenta contra la libertad del autor pues el autor solo tiene derecho a la «propiedad intelectual» y a cobrar por su original. La copia de algo no es un original y por lo tanto no vale nada más allá de lo que cuesta imprimirlo. El dinero solo puede gastarse una vez, ¿por qué las copias tienen el mismo valor que los originales?

Como mis twiteos de ayer, que no sólo no valen nada sino que además nadie los lee. Simplemente se han caido al infierno de la red, ya no están en portada, no son actualidad y además de eso: no tienen copyright.

¿Por qué mis twiteos no tienen copyright y los discos de Ana Belén si los tienen?

Lo cierto es que la celeridad que impone la red ha propiciado una instalación en el aqui y ahora tal y como me contaba mi buen amigo Andres Schuschny mientras comiamos chuletas en un bar de Castellón recientemente. Para Schuchsny esta manera de operar generará  largo plazo una disipación del pasado. Nadie tiene un pasado en Internet aunque sí una credibilidad digital, unos lectores fieles y un prestigio que procede de dar gratis aquello que otros dan pagando.

Creo que se trata de una de las diferencias entre los que publican en papel y los que publican en digital. El papel permanece, se amontona y cria ácaros, la red se modifica dia a dia y no queda ni rastro de algo que se dijo anteayer. Los del papel o plástico cobran royalties y pueden no trabajar y dedicarse «en exclusiva» a su oficio de entretener a los demás.

¿Pero puede hoy sostenerse que una persona viva de vender copias de papel o de plástico?

Será por eso que la SGAE ha sacado a sus músicos a protestar porque dicen ellos que si no se ataja la pirateria dentro de unos 5 años ya nadie hará musica, a lo que ellos llaman, pomposamente, cultura siendo como son agentes del entretenimiento muy bien pagados que cobran no por lo que trabajan hoy sino por lo que trabajaron ayer.

Y además confunden los productos comerciales con los bienes culturales ignorando el hecho de que el mejor bien cultural es internet y toda la tecnología ligada a él.

Que yo sepa no existe ningun oficio que obtenga sus beneficios por algo que no esté haciendo en la actualidad.

Pero en realidad el debate de fondo es sí es honesto y legal cobrar por una copia en papel o plástico de algo que se puede duplicar hasta el paroxismo como una célula cancerosa.

¿Cual es el limite del beneficio?

Alguien podrá decir que el limite lo pone el mercado.

A lo que yo añado, que por desgracia lo pone el mercado, pero es muy bueno que comencemos a plantearnos que determinadas reglas dictadas por el mercado son parasitarias y ciertamente injustas.

Hay otra variable moduladora junto al mercado y es la tecnología: la tecnología hace posible lo que el mercado hará mañana probablemente con distintoa actores pues los actuales quedaran absolutamente desacreditados. Los músicos del futuro tendrán que reinventar su oficio.

¿Se imaginan la cara que se les debió poner a los monjes copistas del medioevo cuando se inventó la imprenta?

Supongo que no les haria mucha gracia, pero ellos siguieron con su trabajo de copiar incunables simultánemente al trabajo de las rotativas.

La imprenta no terminó con las copias de los monjes sino la desaparición de los monasterios y la falta -por asi decir- de vocaciones.

La llegada de los ordenadores, la red global, los sistemas de compartir archivos y las web dedicadas a difundir música o cine proliferan por doquier y seguramente terminarán con oficios que hoy son muy lucrativos y con industrias boyantes. Pero no se preocupen los señores de la SGAE que ya aparecerán otras oportunidades de negocio.

En cualquier caso los que tienen que adaptarse son ellos y no nosotros.

A mi lo que me preocupa no es tanto que los cantantes se queden sin negocio sino que los que alimentamos blogs y lo hacemos además gratis tengamos esa sensación de transitoriedad. Supongo que nos tendremos que adaptar como ellos a dejar de ser pequeñas estrellas literarias y renunciar a esa pequeña vanidad que no cobra royalties pero que es igualmente egocéntrica.

Y todo seguirá asi, los lobbyes tratarán de protegerse con leyes, firewalls y desenchufando los p2p y asi será hasta que seamos conscientes que el nuestro poder no está en el voto sino en qué cosas consumimos y qué cosas regalamos.

Yo me apunto al futuro aunque me quede sin pasado. El pasado sólo puede interesar a aquellos que viven de él. Es por eso que seguiré escribiendo post y twiteos destinados al olvido.

Y ahora que viene Navidad es un buen momento para ejercitar tu poder contra la pandemia social del consumismo. Aqui hay un buen post sobre el asunto, para que usted vea cual es el verdadero problema, en realidad todos esos cantantes pancarteros no se quejarían tanto si no vieran peligrar un negocio que subsiste gracias a ti.

Y lo que a ti te sobra es porque le falta a otros.

La gasificación de la vida

Confieso que no me gustan nada las reuniones y mucho menos las asambleas y sé que se trata de una contradicción pues en cierto modo las reuniones de equipo fueron inventadas por los de mi generación, me refiero a eso que Wilber ha llamado la generación del Yo, esa generación tan llena de generosidad e idealismo como de narcisismo e individualismo: una generación egocéntrica

Es paradójico que fueramos nosotros los que inventáramos el equipo multidisciplinar y la toma de decisiones compartida, claro que en todo esto yo siempre he visto una falacia y quizá por eso he sido siempre acusado de individualista furibundo.

La función de una reunión en realidad es alimentarse a sí misma y decidir no tanto lo que hay que hacer sino la fecha de la proxima reunión, las reuniones son como células cancerosas que tratan de reproducirse a si mismas a través de copias o clones.

Y es que he reflexionado mucho sobre las reuniones quizá porque me he aburrido mucho en ellas aunque nunca supe por qué , asi que daba por buenas las acusaciones de mis compañeros que ya he dicho más arriba de qué me acusaron siempre.

Pero ahora si lo sé, despues de haber leido un libro de Ken Wilber titulado «Teoria de todo» que te puedes bajar gratis aqui.

Bajo la fachada de una toma de decisiones democrática las más de las veces la reunión sirve de pretexto para no tomar ninguna decisión, aplazarla sine die, o culpabilizar a los que carecen de poder de tomarlas de no hacer nada. He observado que muchas veces los que dirigen este tipo de reuniones grupales son personas con una repugnancia visceral hacia la jerarquía que ellos mismos ostentan y que practican una forma de pluralismo nihilista desparramando una atmósfera libertaria fingida de la que nadie se fía. Simplemente no desean ser vistos como personas autoritarias aunque en realidad suelen ser bastante sectarios o manipuladores quizá tambien por esa tendencia a «no querer ser autoritarios».

Uno huye del fuego y se mete de lleno en las llamas, eso es lo que sucede.

Quieren oir todas las voces, dicen, aunque de alguna forma prefieren que la gente «exprese sus sentimientos» en total libertad. Y este es el objetivo de las reuniones: que cada cual exprese su opinión aunque no haya nadie para decidir cuales opiniones son las mejores.

La falacia sobre la que se asientan estas clases de personas es que creen que todas las opiniones tienen el mismo valor.

Se trata de la conocida falacia descrita por Wilber y que nos pone en guardia contra una forma de relativismo muy frecuente en nuestro mundo de hoy y que halla precisamente en Internet un ejemplo bien conocido. Las ideas de Wilber sobre la Red están expuestas en esta entrevista.

Efectivamente si usted visita este enlace verá como cualquiera de nosotros podemos ser periodistas y de alguna manera podemos escoger los titulares a nuestro gusto haciendo coincidir nuestra visión del mundo con la de nuestros pares. Ya no hay filtros y la mediocridad nos alcanza a todos, todos tenemos razón y en algunas paginas web nos pueden machacar con mentiras, supersticiones o falsedades que viven en completa armonia con la verdad.

Asi nos hemos convertido en editores, lectores, criticos y creativos de nosotros mismos lo que nos pone a todos en la misma linea de salida con respecto a nuestra veracidad o fiabilidad y dependientes del share -como la peor televisión- y obligados por el número de visitas- un intangible que no reporta beneficio alguno- o por una supuesta lista de los más votados como sucede en ese portal nombrado mas arriba «menéame» donde las noticias que ocupan la portada son las mas votadas es decir las que mas se menean.

¡Que horrorosa palabra el meneo!

Sin embargo y aunque creo que Wilber tiene razón en lo que respecta a la veracidad/falsedad de lo que podemos leer en Internet, creo que es precisamente esta labor de discriminar lo valioso de lo banal lo que de forma gradual nos cambiará el mundo no sé si para dejar las cosas en su sitio o para modificarlas.

Mi punto de vista está mas cerca de lo que opina este bloguero -el amigo Andrés-  sobre el asunto que de los temores de Wilber sobre la equiparación o el borramiento de bordes entre el subjetivismo y la verdadera creatividad.

El peligro está ciertamente en la gasificación de la red, algo que sucederia inevitablemente si esperamos que se convierta en una especie de lugar donde se cumplan las deseables leyes de la justicia distributiva. Lo cierto es que la principal labor de un cibernauta está relacionada con el hecho de decidir a quien lee y a quien no, y además esta decisión es modificable con el tiempo: podemos elegir tener muchos amigos en Facebook o en Twitter y mas tarde terminar está relación simplemente borrando a nuestros interlocutores de nuestras listas.

En Internet seguirán habiendo malditos, famosillos y gurús igual como sucede en la vida real. Naturalmente también existirán novelistas o músicos fracasados o poetas nunca leidos, no hay que esperar en la red milagro alguno.

Nuestra función es más seleccionar y discriminar entre la avalancha de información que suele estar en proporción inversa con el conocimiento consolidado.

Algo que no podemos hacer en las reuniones de personal a las que estamos obligados a acudir.

Las reuniones que he descrito se parecen mucho a ciertos blogs: se trata de escaparates de ciertos tipos de expresión narcisista o de repudio de la jeraquia, son como spam informacional, ruido blanco que no aporta nada, salvo ponerse en cotacto con los afines.

Una caricatura egocéntrica de quien lo escribe que sirve sólo a un fin: el engorde del Yo.

En mi opinión la red está diseñada para compartir más que para competir y mucho más para regalar que para vender, más para descartar y no para acumular. No para mostrar lo que se sabe sino para averiguar qué es lo que se sabe.

No hay que hacerle ascos a tomar la decisión de borrar comentarios o de ejercer la censura sobre determinados contenidos destinados a mantener una reunión sin fin con el objetivo de volver hacia una vida en continua asamblea.

Eso es, desde luego, aburrido y tenemos derecho a que nos resulte insoportable.