La sobreescritura y la transdisciplinariedad

Paul Mc Lean fue un psiquiatra norteamericano que hizo una contribución decisiva a la neurociencia con su conceptualización del cerebro trino. La idea es que nuestro cerebro en realidad no era un órgano creado ex novo para nuestra especie sino que en él se daban cita todas las edades de la filogénesis, desde el cerebro profundo (reptiliano), el cerebro límbico o emocional (visceral) y el cerebro propiamente humano (corteza cerebral) con sus prestaciones sofisticadas de lenguaje y pensamiento.

Cada uno de estos cerebros tiene -por asi decir- su propia lógica, el reptiliano la lógica de la supervivencia, el límbico razones del corazón y la corteza razones de la razón. Y sin embargo nuestra experiencia consciente es unitaria, es decir no tenemos la sensación de ser tres en uno sino que tenemos una experiencia unificada donde las razones de cada uno de estos cerebros se encuentran subsumidas las unas en las otras, son- siguiendo los argumentos del post anterior– transdisciplinares.

El cerebro reptiliano se maneja con un código muy simple (lenguaje máquina) que es en realidad una serie de algoritmos que hemos llamado PAF (patrones de acción fijos) que son como la ROM (read only memory) de los ordenadores, sólo pueden leerse pero no sobreescribirse o borrarse. Se trata de patrones vinculados al movimiento y orientados hacia la lucha-huida (fight o flight) podriamos decir que se trata de un cerebro programado para la autoperpetuación y la conservación de la especie (instinto).

La neurogénesis sobreescribe, abarca y subsume a la miogénesis. Lo que es lo mismo: el control neural subsumió a la motilidad muscular pero no la borró. Las fibrillas musculares de una cola de lagartija recien cortada pueden seguir contrayéndose sin el control nervioso. A nivel del cerebro sucede algo parecido: el pensamiento contiene a la emoción y la emoción contiene al movimiento. El pensamiento no es más que una emoción desensorializada, es por eso que pensamos en algo pero no lo oímos, pensamos pero no lo vemos. Del mismo modo la emoción es un movimiento interiorizado. Lo que significa que nuestro pensamiento es en realidad una emoción y un movimiento. Lo cognitivo, las ideas contienen esa matriz filogenética donde se enreda el lenguaje propiamente dicho y que establece redes semánticas (de significado) entre unas y otras que es lo que percibimos cuando pensamos, asociamos o reflexionamos. Menos conscientes somos sin embargo de los materiales ocultos de estos pensamientos y que no son otros sino emociones y movimientos o percepciones.

Pensar no es equivalente a oir, moverse, saltar o ver. Pero no podria haber pensamiento sin percepción, emoción ni movimiento. Todas estas funciones se encuentran subsumidas en el pensamiento y plegadas en él.

Y todo sucede gracias a una estructura cerebral que conocemos con el nombre de tálamo. El tálamo es como una estación de término, la olla a presión de nuestro cerebro, la licuadora donde se exprimen todas las informaciones que le llegan tanto de arriba (corteza y sensorio) como las de abajo (ganglios basales). Con la excepción del olfato todo pasa por el tálamo.

El código máquina se reprograma una vez entra en contacto con el cerebro medio (emocional), es de hecho en ese lugar donde tienen lugar los modelados realmente importantes en la vida futura de los individuos, digamos que las instrucciones del código máquina se subsumen en otras instrucciones que podriamos llamar (siguiendo la metáfora del ordenador) el sistema operativo del cerebro que recibirá influencias -a su vez- de la corteza cerebral, es decir la corteza (la razón) modula e inhibe, controla las emociones y les añade un plus de raciocinio y dirección hacia objetivos.

Para tomar una decisión sobre algo nuestro cerebro tiene primero que nada plantearse que ha de tomar una decisión, de lo contrario diremos que estamos instalados en la apatía o la anergia. Esa necesidad o energia (la voluntad) es el trabajo energético que realizan nuestras estructuras profundas, hay como algo que nos impulsa a hacer, un conatum intencional, un ciego afán, el drang llamado a veces deseo. Ese algo es el código máquina.

Una vez  hemos decidido que hemos de hacer algo, la decisión pasa al siguiente nivel y se enfrenta con las emociones que hay en ese momento disponibles para teñir, desteñir, ocultar, disfrazar, velar o adoptar una decisión u otra. La corteza cerebral y nuestros lóbulos frontales planean constantemente estrategias y evaluan su oportunidad enviando mensajes hacia abajo (el tálamo) y tratando de neutralizar la energia emocional (el drang) que inevitablemente desbordaría nuestra capacidad sin ese modelado de la razón.

No hay que olvidar que tanto el cerebro profundo (reptiliano) como el límbico (emocional) son sistemas de neurodefensa toscos y afásicos (preverbales). No cabe duda de que las palabras, las abstracciones y los símbolos nos apartaron definitivamente de la determinación pura. La huella del oso no es el oso.

La transdisciplinariedad es un proceso muy similar al que he descrito anteriormente. Del mismo modo que ciertas neuronas se excitan juntas (y asi permanecen juntas) los individuos concretos a través de sus afinidades y las identificaciones pueden operar hacia un determinado fin con esa sinergia cerebral cooperativa y descentralizada.

Un trabajo transdisciplinar (un proyecto entre varios) puede llevarse a cabo de manera análoga a través de la sobreescritura. No conviene confundir la sobreescritura con el cadaver exquisito que inventaron los surrealistas, esos collages que daban lugar mediante la aposición de distintos elementos heterogéneos a una composición artistica.

La sobreescritura supone prolongar mediante la edición, borrado, sustitución, copiado o barajado un texto anterior para dotarle de otros contenidos y otro colorido. Supone mejorar algo al añadirle uno o varios puntos de vista que pudieran integrar al anterior y servir de molde a los que estan aun por llegar, escarbar y abrir nuevas bifurcaciones en las ideas  y explorar su viabilidad, ir marcha atrás cuando un camino se convierta en un «cul de sac» y retroceder hasta la ultima bifurcación. Si es necesario borrar párrafos enteros redundantes o poco claros.

Naturalmente la transdisciplinariedad se enfrenta  a varios problemas relacionados con la autoría y la autoridad. En él los elementos deben renunciar a la «propiedad» de algo en beneficio del común y alguien debe ejercer de director de orquesta para dar entrada a los distintos instrumentos. Esa metaedición es en realidad lo que hace la corteza cerebral en nuestros cerebros: impulsar el trabajo hacia objetivos concretos.

La transversalidad es la superación del individualismo y de la bienintencionada pluridisciplinariedad, es la superación del cuello de botella del v- meme verde y el desembarco pleno en el mundocentrismo del v-meme amarillo. Nosotros, todos.

Eso es lo que pretendemos en el Proyecto GMS «Global Mind Squizzing».

Volcanes y cromosomas

Ahora que estamos en plena erupción del volcán islandés de nombre impronunciable y hemos comprobado el caos que la susodicha erupción ha causado tanto en las lineas aéreas y las comunicaciones o en los mercados financieros, heridos premórbidos de muerte, es el momento de decir que esta no es la primera erupción que ha tenido lugar sobre la Tierra y desde luego tampoco ha sido la mas letal para la vida terrestre.

Hace unos 75.000 años bubo una enorme erupción conocida como catastrofe de Toba en un volcán  indonesio del mismo nombre que al parecer terminó con la mayor parte de población de homínidos terrestres fueran sapiens o no y dejó una enorme cicatriz ocupada hoy por un gigantesco lago.

En otro orden de cosas es bien sabido que hay genes masculinos y femeninos. Por ejemplo los genes que existen en el ADN mitocondrial son muy feministas pues sólo los trasmiten las madres a sus hijas. Por el contrario hay genes machistas como los que se encuentran enclaustrados en el cromosoma Y que los varones heredamos de nuestro padre.

El caso es que gracias a estos genes podemos rastrear nuestros orígenes y asi sabemos que todos nosotros procedemos de una primera madre africana a la que se conoce en biología como Eva mitocondrial que vivió hace 150.000 años. Del mismo modo podemos rastrear los genes del cromosoma Y en busca de nuestro primer padre Adán. Y resulta que lo que nos hemos encontrado es que Adan y Eva no fueron coetáneos, nada menos que existe entre ellos una diferencia de unos 75.000 años.

La pregunta del millón de dólares entonces seria esta:

¿Con quién copulaban las hembras antecesoras si Adán aun tardaria en aparecer 75.000 años?

Antes de contestar a esta pregunta volvamos sobre el volcán de Toba que al parecer causó tal catástrofe sobre la tierra que practicamente extinguió todas las formas de vida sobre el manto terrestre incluyendo a nuestros antecesores de los que sólo se salvaron algunos miles de parejas.

El misterio es que nuestro cromosoma Y es seguramente posterior a la citada catástrofe, lo que viene a señalar en la dirección de que si bien la fémina actual procede de aquella Eva mitocndrial de 150.000 años, el hombre sapiens sólo tiene 75.000 años algo que se ve claramente al comparar el tamaño del cromosoma X con el irrisorio tamaño del Y.

Es falso pues que Eva procediera de una costilla de Adán y todo parece indicar que seguramente fue al revés: que el hombre es una hembra plus, diferenciada como el lector podrá observar en ese Y que parece un apéndice del X: efectivamente el cromosoma Y sirve para poco si no contamos las duplicidades del X, sólo sirve para construir testiculos y penes.

¿Pero para que le servirian los testículos y penes a una hembra ancestral anterior a la aparición de estos atributos?

Existen varias explicaciones para este hecho:

1.- Que antes del cromosoma Y ya hubieran testículos y penes aunque determinados por otro cromosoma ya desaparecido. Las mariposas por ejemplo tienen cromosomas sexuales diferentes a los nuestros y se les conoce con otras letras (Z y W). La gracia de las mariposas es que en ellas los machos son homocromosómicos mientras que las hembras son heterocromosómicas. Es evidente que podriamos especular que antes de Toba pudo existir un fórmula distinta para los machos que podria ser esta XO. Es decir que la determinación del machismo podria venir de un solo cromosoma X, algo que seguramente divertiria a la ministra Aido.

2.- Otra posibilidad es que nuestra primera madre fuera virgen y lesbiana y que prescindiera de los varones tal y como hacen las lagartijas uniparens de las que hablé en este post. La reproducción partegonogenética de los hominidos es una posibilidad que ha sido desdeñada por los biólogos de una forma radical, aunque seguramente es más poética que la anterior.

3.- La tercera opción es que los biólogos se equivoquen al contar hacia atrás y que no haya tanta distancia entre unos y otras. En realidad la aproximación temporal se hace contando las mutaciones genéticas y suponiendo que cada x tiempo se produce una mutación de modo que el método es poco fiable.

4.- Otra cuestión es si la catástrofe de Toba fue en realidad tal y como se la supone y afectó a todo el planeta o si se trató de un fenomeno más o menos local. Algo que todavia no ha sido desvelado del todo.

5.- La ultima posibilidad es que aceptando que el cromosoma Y es producto de una diferenciación del X es muy posible que antes de él hubiera algo, otra cosa similar, una X o una Z mariposona más grande quizá y que se empequeñeciera para darle gusto a Eva.

Al fin y al cabo la evolución no puede privilegiar a un sexo sobre otro sin perjudicarlos a ambos.

Simbolodependientes

Las decisiones de una persona están dictadas en su mayoría por la identidad del grupo a que pertenece.

Juan Urrutia Elejalde

Hacia tiempo que este post bullía en mi interior, seguramente desde que escribí esta entrada donde nombré -casi pasando de puntillas- el tema del exocerebro.

La idea que expuse en aquel post es una idea orginal de Roger Bartra y que en síntesis podria ser descrita de esta manera:

El éxito de nuestra especie no se debe a las prestaciones de nuestro cerebro sino a sus hándicaps.

Y esta otra idea:

El pensamiento simbólico precedió en eones de tiempo al lenguaje propiamente dicho. Una idea que tiene además un epílogo, un añadido: el lenguaje no apareció en nuestra especie como una ruptura o una mutación genética sino como el aprovechamiento gradual de una conectividad cerebral que preexistía y que se puso en funcionamiento cuando hubo la tecnología suficiente para hacerse realidad o manifestarse.

Esta idea -de resultar cierta- supondría un giro en las especulaciones que realizan los genetistas cuando identifican el proceso de hominización con una mutación genética en cuyo epicentro se encontraria el nacimiento del lenguaje. Dicho de una forma mas clara: quizá el lenguaje no supuso ninguna ruptura genética y no haya ningún gen cuya mutación hiciera aparecer ese código arbitrario que llamamos lenguaje aunque es muy posible que exista una gramatica generativa al estilo de lo que Chomsky describió y que explicaria el rápido aprendizaje de cualquier lengua en casi cualquier niño.

Los niños vienen equipados de serie por una conectividad cerebral que se activa a través de los estímulos de su medio ambiente, algo asi debió suceder en el Homo Ergaster o incluso antes ya en el Homo Erectus.

No significa que nuestros antecesores pudieran pronunciar discursos pero estoy seguro de que emitían algunas silabas que servian de comunicación entre individuos, como sucede por cierto en toda la escala animal. Lo que enriqueció el lenguaje no fue un gen concreto sino la complejidad del mundo que el Sapiens construyó.

El lenguaje apareció como una herramienta destinada a conceptualizar un mundo que ya se había categorizado previamente y que a su vez contribuyó a categorizarlo aun más.

Y desde entonces las ideas sobre las cosas no son las cosas en sí, sino su representación.

Esta representación es el símbolo.

Es bueno señalar en este momento que nuestro cerebro no procesa, almacena o se representa símbolos sino que la conectividad neuronal se hace a base de impulsos quimicos, fisicos y eléctricos.

¿Entonces como se las arregla el cerebro para codificar y decodificar la realidad externa o interna y transformarla en percepciones, memoria, cogniciones o conducta?

¿Como se las arregla nuestro cerebro movido por corrientes eléctricas y fuerza biofisicoquimicas para construir simbolos como estos?

Se trata de una pregunta que no tiene una contestación fácil pero me gustaria en este momento señalar algunas consecuencias importantes que sobre la conciencia humana tuvo esta manía arquitectónica simbólica. Son estas las consecuencias:

  • la primera consecuencia es que estos símbolos no pueden estar en el cerebro sino en la cultura, lo que significa que podriamos entender esta cultura como un almacén externo de conectividad, como una especie de disco duro donde se encuentran todos los símbolos posibles en forma de red.
  • la segunda consecuencia es que sí el símbolo no es «la cosa en si» corremos el riesgo de confundirnos y tomar al símbolo como si fuera algo real o bien el riesgo contrario: dejar de atender la realidad capturados por el peso del símbolo.
  • una tercera consecuencia es que si el símbolo no es «la cosa en si» puede poseer múltiples significados, uno para cada individuo lo que construye una especie de Torre de Babel de confusión entre ellos. En este sentido es muy posible que la confusión de lenguas atribuida al mito no tenga tanto que ver con el idioma sino que se esté refiriendo a algo previo a la emergencia del idioma: la disociación necesaria entre significante/significado.

Si la hipótesis del exocerebro de Bartra fuera cierta no tendriamos más remedio que reconocer que eso que en psicologia llamamos inconsciente no seria un lugar en el interior de nuestro propio cerebro sino una base de datos de significados múltiples que se encuentra en el exterior: en la trama de relaciones entre símbolos. Nuestra conceptualización de lo inconsciente -una cosa- deberia sustituir al inconsciente, un lugar,  algo que ya abordé en este post sobre las diferencias entre incosnciente freudiano e inconsciente procedural.

La idea fundamental es que el inconsciente freudiano no sería un lugar en el cerebro individual sino cualidades de las distintas operaciones simbólicas que realizariamos procesualmente en nuestra relación con el mundo: la represión, la negación, la proyección y los mecanismos de defensa ampliamente enunciados por la teoría psicoanalitica no seria operaciones de nuestro cerebro con pulsiones, emociones o cogniciones, sino una forma de trasiego constante de la vida contra el medio ambiente o la cultura artificialmente creada por el hombre para orientarse en un medio ambiente hostil. El inconsciente procedural en cambio seria el modo de funcionar de nuestras estructuras arcaicas -reptilianas- que se dedicarían a guardar algoritmos relacionados con la supervivencia y la reproducción de la especie.

Y un corolario: el inconsciente interno (estructuras cerebrales arcaicas) y el inconsciente externo (disponibilidad cultural de significados), sólo tienen una forma de relacionarse y es a través de un interface que llamamos mente o conciencia que sí sabe operar con símbolos pues fue ella precisamente quien los inventó. Y aun más algunas instancias o algoritmos de nuestro cerebro más antiguo son imposibles de simbolizar pongo por caso la muerte, el sexo, el hambre, la respiración o la sed, las conductas de huida o lucha, o los rituales gregarios, sólo pueden ser domesticados , socializados pero quizá nunca simbolizados: se trata de lo real, lo inefable o lo acategorial, el noumeno kantiano.

¿Estamos pues condenados a depender de los símbolos, a depender de los otros, de nuestro grupo de referencia?

No cabe ninguna duda de que la socialización es protectora para las personas y que nos necesitamos unos a otros para cuajar eso que llamamos identidad  -algo que no está en el cerebro individual sino en el exterior- pero permanecer en esa jaula de por vida no es inevitable.

Si construimos significados es precisamente porque somos un cuerpo al mismo tiempo que sabemos que tenemos un cuerpo pero podemos hacer algo con esta dualidad una vez que ya la hemos comprobado: dejar de categorizar: porque si la cultura es el soporte de la verdadera selección natural (y no tanto los genes) es ya demasiado evidente que aislarse socialmente a los 15 años es letal, pero continuar enredado a los 50 lo es también y hay que iniciar el camino de individuación.

Utiliza tu cerebro para algo más que ser adicto a los símbolos y comienza a traicionar la trama inextricable tal y como recomiendan en este post.

Ese es el coste de la diversidad y ese es el plan de la evolución, el plan de la vida..

El emperador del perfume

El olor es la versión portátil de la inteligencia

Chandler Burr

Luca Turin autor de una teoria vibracional para el olor.

El éxito de la novela de Patrick Suskind, «El perfume»,sorprendió no solo a autor y editor sino al propio mercado literario. En aquella novela ambientada en el siglo XVIII, un sujeto que tiene la desgracia de nacer sin olor, busca precisamente capturar los olores de los demás y encontrar la esencia definitiva, algo que trata de conseguir a través de sucesivos crimenes seriales.

En un post anterior que titulé «El Tao del perfume» ya me ocupé de señalar algunas cuestiones de esta novela y tambien me referí a la intangibilidad de los olores. Pero entonces aun no habia leido la novela de Chandler Burr que alguien me recomendó y que tardé cierto tiempo en encontrar. ¿La razón? El libro estaba descatalogado y lo encontré por causalidad alli donde nunca habría buscado de primera intención: en la biblioteca municipal.

El lugar donde deberian estar los libros y no en estanterias privadas criando ácaros.

Chandler Burr cuenta la historia veridica de Luca Turin un biólogo obsesionado por los olores que emite una teoría nueva sobre la percepción del olor. Una teoria nada neutral que encontrará enemigos en la ciencia oficial y más tarde entre las propios lobbyes de la perfumería.

Después de leer la novela de Burr se le ocurren al lector múltiples reflexiones, las más en clave neurocientífica ¿Cómo olemos? ¿Es el olor algo aprendido o se trata de un mecanismo innato? ¿Por qué a algunos olores les consideramos agradables y otros nos repugnan?

Consideraciones que Burr recorre en su libro mezclando la peripecia personal de Luca Turin con sus hallazgos y buenas dosis de química y un buen catálogo de aromas: una orgía sensorial que bordea la sinestesia para el que los lee y que dio lugar a una guía de perfumes que tuvo mucho más éxito que su teoría de la vibración.

Lo que Turin descubrió fue una refutación de la teoria de la forma que considera que el olor puede ser explicado mediante el acoplamiento de la molécula odorífera a un receptor olfativo. Dicho de otra forma los olores -según esta teoría- serian posibles a través de un mecanismo muy parecido a como un neurotransmisor se acopla a su receptor.

Esta teoría tiene algunos huecos difíciles de eludir: el primero de ellos y el más importante es el caso de los enantiómeros, moléculas iguales orientadas una a la izquierda (levógira) y otra a la derecha (dextrógira) que tienen la misma forma pero distinto olor.

Luca descubrió que cada molécula tiene una vibración particular que puede detectarse con la espectrometría y que construye como acordes pulsátiles que transportados a sus equivalentes acústicos podrían constituir música. Estas pulsaciones se realizarían en un teclado de 4000 teclas y donde cada molécula -en realidad cada enlace- ocuparía un lugar y no otro. Un olor y no otro.

La nariz seria pues un espectroscopio de carne.

Existiria un olor especifico para cada enlace OH, CO, NH o SH que ocuparia a lo largo de esa banda de vibración un lugar (una vibración) especial expresada en longitud de onda. Cada molécula estaria compuesta de distintas «notas» o vibraciones y daria como resultado un sonido especial, un arpegio autoreferente que la identificaría.

Que se puede hallar de la siguiente forma:

El numero total de vibraciones es igual al numero de atomos multiplicados por 3 y restando 6.

Así la molécula de agua tendría 3 notas (frecuencias en este caso sin olor), porque tiene 2 átomos de hidrogeno y uno de oxigeno que multiplicados por3 dan nueve y que al restarle 6 dan 3.

De manera que determinados enlaces como los del agua carecen de olor precisamente porque lo que vibra es un enlace y no la molécula en sí. Lo que huele son las combinaciones de enlaces aromáticos y cada uno de ellos ocupa una posición determinada en el teclado de 4000 teclas.

Lo que hizo Turin, fue además de poner nombres a todos y cada uno de los olores que identificó, llegar a predecir a qué olería una molécula determinada (un enlace) así como su aspecto contrario llegar a predecir el lugar que ocuparía una determinada molécula identificada a través del olor. Turin le puso nombre a los intangibles olores inaugurando así una jerga compartida con los perfumistas y químicos industriales.

El olfato es desde luego un órgano sensorial muy complejo y misterioso y que probablemente se halla más desarrollado entre las mujeres que entre los hombres. Al parecer podemos llegar a identificar unos 10.000 olores y aunque no tenemos palabras para cada uno de ellos los nombramos a través de una metáfora, un «como si»:

  • Olor a almendras amargas (grupos sulfidrilo)
  • Olor a pescado (grupos nitrilo)
  • Olor a alcoholes (OH)
  • Olor a pies (acido butírico)

En otras ocasiones nombramos directamente la fuente de donde procede familiarmente cada olor:

  • Rosas
  • Alcanfor
  • Madera quemada
  • Gambas
  • Plátano
  • Cítricos
  • Menta
  • Vainilla
  • Albahaca, etc

Un clásico del perfume ya antiguo, según Turin uno de los mejores del mundo.

Los defensores de la teoría de la vibración perdieron las primeras escaramuzas científicas a principios del siglo XX mientras que la teoría de las formas se expandió llegando a constituirse com un dogma científico. Turin propuso una nueva teoría del olfato que recurría a la diabólica física cuántica, anatemizada por las doctrinas científicas convencionales. Para Turin lo que hacia vibrar las moléculas odoríferas era precisamente un electrón que escapaba de la membrana celular y excitaba a dicha molécula en una vibración especial reconocible por el olfato.

Este mecanismo conocido como efecto túnel es un efecto cuántico aplicable a la biología humana y que hasta el momento no ha recibido el apoyo unánime de la ciencia que se muestra refractaria a incluir la física cuántica entre sus modelos explicativos.

El libro de Chandler nos explica el por qué de todas estas resistencias: existe toda una industria y todo un cuerpo científico que de ser cierta la teoría del olor de Turin deberían comenzar a buscarse otro trabajo.

Aquí hay una buena web con explicaciones interesantes sobre el sonido, el espectro visual y el olfativo, junto con figuras, fórmulas y el conocido algoritmo de Turin para calcular el número de vibraciones de cada molécula.

Y aquí hay una presentación sobre percepción olfativa en ppt, muy pedagógica para los que quieran profundizar sobre el tema. Cortesía de Francesc Montejo.

Avatares

Un avatar -en su acepción de la red-es una imagen que ejemplifica nuestra identidad digital pero es tambien una pelicula más que recomendable que se proyecta actualmente en los cines tanto en 3-D como en pantalla normal.

Pero en realidad la palabra avatar se refiere en el hinduismo a la encarnación terrestre de un Dios, usualmente Vishnu. Asi los dioses terrestres serian secuenciales encarnaciones o versiones de la deidad original.

Y es por eso que en la pelicula «Avatares» existen duplicados de personas concretas que pueden adquirir formas diversas. Se trataria de cuerpos que comparten una misma mente, una especie de trasplante mental hace las veces -en la ficción de la pelicula- de esta duplicación.

Todos tenemos un avatar porque todos tenemos una imagen de nosotros mismos. El lector puede visitar este post donde abordé el tema del doble cuerpo.

Y todos somos capaces de formar imágenes porque tenemos imaginación.

La imaginacion es una prestación de nuestra mente que aparece despues de la caida. Y la caida es aquel hito mental que nos hace darnos cuenta de que existe un otro, que la madre es el otro. Hasta este momento del desarrollo no existe imagen ni imaginacion y el bebe navega en un oceano beatífico de estupida euforia sin llegar a discriminar su cuerpo de su mente, su propio cuerpo del cuerpo de la madre, el tiempo y el espacio aun no existen y el niño sólo puede percibir eventos desconectados entre si.

La caida de Icaro

Pero después de la caida el niño no tiene más remedio que asumir que su madre y él están separados y que tienen cuerpos ditintos y más aun: que existen momentos de ausencia de la madre. Esta fluctuación entre presencias/ausencias -entre el está y no está- son los germenes de la imaginación pues el niño aprende poco a poco a guardar recuerdos de la imagen materna. Un buen dia descubrimos que ese niño busca con la mirada algo que recuerda, es entonces cuando obtenemos la prueba de que aquello que se busca es algo que se retuvo en la memoria y que la imaginación puede evocar. Recomiendo al lector la lectura de este post donde abordé la transición desde el Yo urobórico al Yo tifónico.

Naturalmente el desarrollo de la imaginación es un potente tranquilizante porque define el mundo en dos trozos de pastel de confianza/desconfianza o de certidumbre/incertidumbre. La dualidad acabará por imponerse a la mente infantil y escindirá su mundo en esas dos partes que fundarán el mundo real  e instituirán el principio de realidad. Pero además la imaginación es un potente estimulante del miedo tambien, la imaginación es el carajillo del alma. Pues el miedo es siempre el miedo a lo otro.

Con el tiempo la imaginación se hace más y más potente, incluyendo en ella al lenguaje, los escenarios temporo-espaciales precisos y la autodirección de la misma. El mundo de nuestra imaginación representa al mundo en su ausencia y nos permite sobrevivir en ambientes fuertemente precarios. Más allá de eso nos permite construir mundos a nuestro antojo y habitar en ellos. Pues nuestro cerebro procesa de la misma manera tanto aquello que procede de la realidad externa como aquello que procede de la realidad intrinseca de nuestra imaginación.

Con nuestra identidad digital pasa un poco lo mismo: está en nuestra mano configurar una identidad determinada que no necesariamente ha de ser una prolongación de nuestra identidad real, en este post escribí a propósito de esta cuestión.

Esto es un avatar 2.0 (lo que ya tenemos)

De momento los avatares que solemos usar en Internet son bastante primitivos y toscos: burdas imágenes que usamos como Logos de nosotros mismos, para publicitarnos u ocultarnos o bien fotografias de tamaño carnet de nuestra propia cara. Pero llegará un dia -tal y como barrunta la pelicula en cuestión- que nuestros avatares serán de carne y hueso o al menos entidades robotizadas que harán de bots de nuestra subjetividad según nuestros intereses. En la pelicula susodicha el individuo real se encuentra conectado mentalmente -comparte más bien- su mente con la de su avatar y puede asi explorar mundos sin poner en riesgo su propia identidad ni su porpio cuerpo.

El problema que plantea la pelicula es que la vida de un avatar puede ser más interesante que la vida real de su propietario y entonces elige pasarse al mundo de allá tal y como le sucedia a Alicia y también al héroe de «Bailando con lobos» que acaba haciéndose indio renegando de su pasado militar. Aqui en Avatar pasa algo muy parecido, la vida humana es insostenible para el soldado Jake Sully y se pasa de bando por amor y tambien por asco con los de su especie, un poco lo mismo que le pasó al teniente Dunbar que tambien estaba de vuelta de todo después de una herida de guerra y su consiguiente estrés postraumático.

La pelicula de Cameron (Alien, Terminator, Titanic) es un refundido de ideas donde prima el espectáculo no exento de reflexiones míticas, ecológicas, Gaianas, animistas y de la íntima conexión de lo humano y su medio ambiente -holisticas-, una feroz critica al militarismo, al lucro desmedido y a la maquinaria de guerra que acaba imponiéndose a cualquier otra consideración. El enfrentamiento entre la ciencia, la fe, las armas y los negocios parecen referirse al despojo de nuestro planeta más que a una metáfora de algo que sucede en un planeta lejano «Pandora» donde habita una civilización que se pretende desplazar de lugar por asentarse en una mina de un preciado mineral.

El dominio tiene dos partes, uno a través de la antropologia – que fracasa- dando lugar a la acción militar. Sin embargo el estudio de aquella civilización lejana por notables cientificos que buscan una forma de convencerles de que abandonen sus tierras parece calcada de lo que está sucediendo en la selva amazónica donde la maquinaria pesada avanza año tras año esquilmando la selva y desplazando amplias masas de población hasta entornos o reservorios precarios.

Y lo hacen a través de avatares, compuestos a medias de ADN humano y  ADN Navi (los antropoides habitantes de Pandora), para mi lo más conseguido de la pelicula es precisamente la conexión -el vinculo- que logran establecer los humanos con sus avatares y los avatares con todas las criaturas de su medio ambiente.

Hilos invisibels que comunican unos estados mentales con otros.

¿Serán asi los avatares del futuro?

Estado mental frente a estado mental.

¿Será asi la web 3.0?