La utopía aislacionista (I)

El conocimiento del futuro solo es posible en casos en los que dicho conocimiento no impida ese futuro. @pacotraver

Hace algunas semanas una amiga de twitter me planteó mi disponibilidad para asociarme a un proyecto que tenia -junto con otras personas- para escribir sobre utopías. La idea era que casi todo el mundo escribe sobre distopías futuras pero que existe poca literatura sobre utopías, algo así como ¿qué sucederá en el futuro? o bien ¿existe alguna esperanza para la humanidad en este momento donde pintan bastos? O bien ¿cómo imaginarías ese mundo feliz si es que imaginas alguno que se acerque a ese ideal?

Me pareció un ejercicio muy interesante siempre y cuando se entienda que imaginar una utopía lleva consigo y colgando una distopía. Lo que para unos es un ideal para otros puede ser su infierno. Eso aprendimos de Huxley o de Bradbury. Otros como Orwell nos señalaron hacia la distopía total si bien los distópicos escriben precisamente para que las distopías -como la tragedia griega- no se cumplan y no tanto para adivinar el futuro.

Lo cierto es que el futuro no se puede adivinar y las predicciones sobre el mismo casi nunca se cumplen. También es cierto que la mayor parte de las utopías son deseos, bien en positivo o bien en negativo, entonces les llamamos distopías pues ¿quien desea el apocalipsis zombie de la humanidad que pregonan ciertos distopistas?

Sea como sea ni la distopía ni la utopía sirven como medida de lo que sucederá en el futuro, lo que sabemos procede del pasado desde una análisis que hacemos en el presente y desde donde proyectamos lo que puede suceder en el futuro, pero esa proyección está sujeta a errores de bulto, debido al hecho de que las variables y cisnes negros que pueden intervenir en el despliegue de ese futuro son inconmensurables. No basta con tener un check list preciso del pasado o acometer una análisis riguroso desde el presente. La complejidad de las interacciones es enorme lo que hace que el futuro sea impredecible.

Pero la impredictibilidad del futuro no impide nuestras versiones imaginarias de ese futuro, no solo para contar como nos gustaría que fuera sino para que fuera inteligible, y de alguna forma probable en función de las circunstancias del presente.

De manera que cuando me pidieron esa utopía para un libro coral que constituye ese proyecto de utopistas de variado calado y transprofesional, estuve pensando en esta utopia que he llamado «utopia aislacionista» aunque al final opté por otra utopia mas relacionada con mi profesión.

Mi utopía es el aislacionismo y mi distopía es el globalismo.

No cabe duda de que el globalismo es la ideología política que manda en el mundo y aunque hoy esté en horas bajas, lo cierto es que sigue mandando. El globalismo -sea quien sea quien lo dirige- procede de EEUU, si bien Donald Trump es hoy uno de sus enemigos declarados mientras que la UE sigue practicando el dogma globalista, si bien de una manera dispar, siendo España, Francia e Italia junto con el Vaticano sus más profundos idólatras.

El globalismo es el responsable de esta epidemia de coronavirus que nos mantiene a todos confinados en casa, con la economía suspendida y un sinfín de amenazas a nuestra seguridad y a nuestra forma de vida. Pero ya está más o menos claro que más allá de si el virus surgió de un laboratorio o de un mercado de animales, lo cierto es que China tiene una enorme responsabilidad en la difusión global de este virus. No solo trató de silenciar el brote en su origen sino que además de eso no cerró sus fronteras apenas lo detectó, exportando el virus a otros países con los que mantiene relaciones comerciales.

El comercio de China ha sido el huesped intermediario del virus: se transmitió a través de aviones, barcos y eso que llama el libre comercio, un dogma muy querido por los globalistas. No deja de ser curioso que los países que mejor comercio tienen con China hayan sido los más afectados empezando por Irán y la UE.  A EEUU acabó llegando pues a EEUU llega todo, es el país con mayor transito comercial tiene con China.

En realidad el libre comercio ha hecho más daño que bien a los países implicados, el libre comercio es en realidad una trampa que lleva consigo una claúsula maldita: la descentralización de la producción. Significa que el mundo ha confiado a la fábrica de China la producción de casi todos los productos que consumimos debido a una mano de obra barata y a una reglamentación muy laxa respecto a calidad y a controles sanitarios. Esta descentralización ha llevado a la ruina a sectores productivos industriales de muchos países occidentales: ¿si todo se fabrica en China qué haremos con los trabajadores de nuestras naciones? Condenarlos al paro y a la exclusión, obviamente.

De manera que el libre comercio es un beneficio para el capital pero no beneficia en nada a las personas ni a las naciones. Alguien puede comprender que en nuestro país tengamos una dependencia tan macabra de mascarillas y equipos de protección para el coronavirus? ¿Cómo es posible que no tengamos en España una industria dedicada a proveernos de cosas tan elementales?

Alguien decidió en su momento que España era un país de servicios: significa de bares, camareros, restaurantes, playas, putas y turismo. Un turismo artificioso que se alimenta con borracheras, drogas, sexo fácil y callejero, festivales de rock financiados por la administración y que deja pingues beneficios a sus organizadores. ¿Existe alguna ciudad costera que no tenga su propio festival de desenfreno para una juventud aburrida y anómica?

El globalismo y el libre comercio arruinaron nuestra agricultura y nuestra industria condiciones que impuso la UE a la España de Felipe Gonzalez para permitirnos la entrada en un club donde nunca debimos entrar al menos en esas condiciones. La siderurgia y la industria pesada han desaparecido de nuestro país, carecemos de instalaciones energéticas suficientes que hacen que el precio de la luz sea insoportable y que debamos comprar el suministro a Francia mientras se demoniza la energía nuclear que nos alimenta desde allí a precios sobredimensionados y además en cuyo recibo nos imputan varios conceptos ajenos al consumo: impuestos sobre impuestos.

La agricultura española está arruinada por culpa del libre comercio siendo como somos al menos en teoría un granero fundamental para Europa, no solo entran naranjas marroquíes o de Sud Africa sino frutas tropicales que hacen la competencia a la fruta y verdura española cuyos precios en origen señalan hacia la destrucción de todo el sector agrícola de nuestro país. Os aseguro que se puede vivir sin comer kiwis, bananas de Costa Rica, mangos, papaya, aguacate y otras frutas exóticas.

Una de las cosas positivas que ha traído la pandemia es que nos hará repensar esta dependencia no solo industrial sino alimentaria de otras latitudes y es por eso que algunos pensadores como Mencius Meldbog proponen un aislacionismo hemisférico Norte-sur y este-Oeste) ante la evidencia de que el globalismo ha muerto por el coronavirus.

Lo cierto es que el aislacionismo no es una idea nueva, algunos países aun lo practican: Irán, Corea del Norte o Cuba son buenos ejemplos, si bien con distinta suerte y siempre en relación con regímenes totalitarios. China es una excepción tratándose de un país comunista que ha entrado en el juego neoliberal ciertamente mejorando mucho la situación de sus ciudadanos gracias a una política salvaje capitalista bien combinada con aspectos autoritarios de control de su población. Un amigo mío que hizo ciertos negocios en China solía decir «En China todo es posible pero mariconadas ni una», refiriéndose precisamente a esta combinación de las ideas comunistas con las capitalistas.

También es cierto que el aislacionismo radical no existe: Corea del Norte extrae su tecnología de China y Rusia, Irán lo extrae de China a cambio de petróleo (aunque lo tiene bloqueado por las sanciones de EEUU) y si nos retrotraemos a nuestro país, es un hecho confirmado que el despegue económico de la España franquista fue gracias a ese aislacionismo que tampoco era radical gracias a las relaciones bilaterales con EEUU que instaló aquí sus bases militares. El despegue económico de Alemania tras la II guerra mundial también es un ejemplo de progreso económico (el milagro alemán) aun estando tutelada por los aliados y de alguna manera castigada por su papel bélico anterior,

El aislacionismo protege a los países de influencias nocivas en sus tejidos sociales. Gran parte de la animadversión de los países árabes a occidente se debe a su rechazo de las formas de vida occidentales incompatibles con su tradición y su mentalidad. Los roles de genero occidentales no encajan en su concepción del mundo y hacen bien en preservarlos pues no se trata de una guerra entre progreso y barbarie, sino de una guerra entre globalización y soberanía. Ser esclavo o ser amo de tus propias decisiones y destino, en eso consiste el enfrentamiento.

Existen en la historia muchos ejemplos de países que en un momento determinado optaron pos el aislacionismo, uno de ellos es Japón a través de lo que llaman el Sakoku,un periodo de 220 años de aislacionismo bajo el cual el comercio y el trasiego de personas en Japón se hizo extremadamente limitado. Del mismo modo China anduvo también aislada del mundo hasta que los ingleses entraron a saco en la guerra del opio. El temor a las influencias extranjeras está hoy presente en muchas comunidades y gobiernos y no cabe duda de que ese temor está bien justificado pues la penetración extranjera suele llevarse a cabo de forma gradual y a través de pequeños cambios casi imperceptibles. No cabe duda de que en España la penetración extranjera tuvo lugar en las playas mediterráneas a través del turismo. El primer bikini que vi fue a principio de los años sesenta. En 10 años acabó por imponerse en todas las playas. Naturalmente podrá decirse que este ejemplo es inocente pero es una pequeña anécdota para comprender que lo que hoy se vive en Magaluf en Mallorca seria imposible de contemplar en los años de mi adolescencia, solo que una cosa lleva a la otra y siempre en la dirección de los planes de ese capital que carece de escrúpulos y de compasión.

No son solo los bikinis los responsables del cambio, sino las películas y la industria del cine, la ropa, los gustos de los jóvenes, su manera de divertirse, el alcohol y el culto por las drogas, las ideologías de izquierda, el feminismo, la liberación de todas las sexualidades disidentes, la música y la literatura y ahora Internet con su oferta de pornografía y sexo gratis. No cabe ninguna duda de que el aislacionismo es una cura para todos estos estímulos supranormales que tienen un coste adicional en nuestra salud mental, la cohesión ciudadana y el bienestar.

La globalización no cambia solo las costumbres o la vestimenta, cambia también los valores. Vale la pena ver «El ultimo samurai» de 2003 para comprender como el Japón tradicional perdió la batalla contra el capital global perdiendo de paso su esencia. Lo que cambió fue la mentalidad de las personas: el honor, la lealtad, la autenticidad, el patriotismo. la devoción a la familia, el respeto hacia la mujer, la vergüenza como inhibidor social, el patriotismo, el culto religioso o a los antepasados fue progresivamente sustituido tanto allí como aquí por valores impersonales como la empatía, el respeto impostado por el medio ambiente, el libertinaje, el divorcio y el aborto sin culpa, la poliginia y la promiscuidad, el porno manga o o la tolerancia frente a cualquier disidencia. Valores que esconden una indiferencia absoluta frente a los demás.

No cabe duda de que el globalismo ha sabido construir una nueva subjetividad humana, que algunos han llamado la sociedad del rendimiento que es la cara de otro tipo de sociedad,  la del cansancio, al haber sustituido lo de dentro con lo de afuera haciendo coincidir al perpetrador con la víctima y no cabe duda de que el ciudadano globalizado es su propio explotador y su propia víctima.

El éxito de esta programación mental está en haber sabido presentar como una liberación o emancipación lo que en realidad es una nueva esclavitud. Pocas personas adictas al low cost son conscientes de que los precios que pagan por artículos prescindibles como la ropa, los viajes o artefactos industriales o tecnológicos tienen como contrapartida no solo el paro y los bajos salarios en su país sino también una enorme bolsa de sufrimiento en otros lugares del mundo por no hablar de nuestras basuras y plásticos que o bien son derramadas en el mar o sumergidos en enormes montañas de basura en Africa u otros lugares.

Probablemente sea el viaje el articulo de consumo más querido por los esclavos globalistas. Ellos disfrutan con poder pasar sus vacaciones en lugares exóticos, en la otra parte de los hemisferios, cuanto más lejos se viaja más atractivo es el viaje sin caer en la cuenta de que eso que ha venido en llamarse «desarrollo o consumo sostenible» es incompatible con los viajes masivos de gente transitando de aquí para allá. Son pocos los que caen en la cuenta de que «sostenible» significa que sobra mucha gente y es por eso que decir genocidios masivos es lo mismo que globalismo. Al capital global le sobran los ancianos, los enfermos, los discapacitados, pues estos apenas consumen y no hacen más que consumir recursos y les faltan inmigrantes pobres que trabajen por comer. Lo hemos visto recientemente en los fallecidos por el coronavirus en las residencias de ancianos: la población más vulnerable a cualquier ataque global. Y no cabe duda de que la pandemia es un ataque global sin prejuzgar su intencionalidad, basta con observar sus resultados. Cum hoc ergo propter hoc.

Pero además hay una contradicción. ¿Qué ha hecho el globalismo por nosotros los españoles durante la pandemia? Ni ha hecho nada ni es posible esperar nada a pesar de que el nuestro es uno de los países más entregados al culto globalista. Como era de esperar todo lo que se ha hecho y se hace es debido al Estado y a sus instituciones sin olvidar las donaciones de verdaderos prohombres y de la solidaridad de los ciudadanos.

Mi utopía es aislacionista, es decir soberanista.

Naturalmente el aislacionismo que propone Mencius Meldbog permitirá el comercio. Compraremos lentejas a Cuenca, fresas a Huelva y cerezas a Extremadura. Venderemos naranjas, manzanas, ciruelos y peras a todo el país y fuera de nuestras fronteras con aquellos países con los que mantengamos relaciones comerciales. El vino de Rioja, o el de Ribera del Duero o el aceite de Jaen serán nuestras cartas de presentación y pagaremos aranceles allí donde no alcancen nuestros acuerdos de comercio. No pasa nada si los japoneses no pueden beber Riojas, ellos tienen el sake pero yo prefiero el Rioja, no pasa nada si no podemos beber el vino francés o la cerveza holandesa.

Alguien puede creer que en un mundo donde el viaje entre hemisferios se interrumpiera la próxima semana, y permaneciera interrumpido durante años, décadas, siglos … ¿Sería  un desastre? No, en realidad estaría bien. Ni siquiera cambiaría mucho la vida de la mayoría de las personas.

Mi utopía es conseguir un país autosuficiente y estar preparados para la próxima pandemia que obviamente volverá a aparecer, pero si lo hace espero que sea con las fronteras bien cerradas tanto por tierra, mar y aire.

 

Los huevos de San Fermin

tetas sanfermin

De San Fermin sabemos muy poco, pero podemos estar seguros de que nació en Pamplona (que entonces se llamaba Pompaelo), que fue obispo de Amiens cuando Navarra era otra cosa bien distinta a la que es ahora y que murió decapitado en el siglo III por un delito de opinión en aquellos tiempos en que irse de la lengua estaba tan perseguido como ahora pasa en Siria o Iraq.

Lo que es seguro es que nunca corrió delante de esos moralcos sean Mihura u otra cosa que recorren las calles de Pamplona y donde los mozos ponen a prueba su virilidad de la única forma que pueden, pues ya no hay iniciaciones consagradas para los varones salvo algunos sanfermines y tomatinas que son en realidad una versión grácil de los sanfermines por aquello de la sangre.

Y no pudo correrlos porque en realidad en aquella época no había toros de lidia y no los había porque el toro de lidia en realidad es un transgénico, algo así como el resultado de una selección artificial. El toro vulgar ese que sirve para dar carne tuvo que atravesar multiples pases de selección para dar con esa nueva especie que llamamos toro de lidia, un toro donde se ha seleccionado su agresividad, su acometitividad. Sus huevos por así decir.

Es por eso que el toro de lidia no sirve para otra cosa sino para la lidia.

toro

En realidad existen muchos experimentos con animales que han demostrado que la selección artificial puede enroscarse muy bien con la selección natural que dio lugar a nuestra especie. Los experimentos mas famosos son los del ruso Belyaev y sus zorros plateados. Lo que Belayev demostró es que los sucesivos cruces de zorros en condiciones de cautividad podían dar lugar a zorros neoténicos, una especie domesticada que parecía retener en los adultos las características de los zorros jóvenes. Asi pudimos entender qué había sucedido en nuestra especie y como fuimos domesticados por la selección sexual: las hembras de nuestra especie a través de sus gustos fueron las impulsoras de una menor agresividad de los machos, quizá a través de felaciones o coitos forzados, pero lo cierto es que casi lo consiguen. Hoy sabemos que la evolución de nuestra especie es una lucha constante contra nuestros huevos, o si se quiere entender de otra manera contra la testosterona.

Otra de las razones que esgrimen algunos autores como Peter Frost es la conocida «pacificación genética». La pena de muerte o el encarcelamiento para los machos mas agresivos aseguraba una menor dispersión de sus genes.

Muy resumidamente significa que dado que la agresividad y otros rasgos de la personalidad relacionados con el crimen tienen un componente genético y hereditario, y que el Estado ha ejecutado/encarcelado sistemáticamente a los elementos más proclives al crimen durante siglos, (perjudicando así a su éxito reproductivo), ha habido un proceso de “pacificación genética” por el que los humanos hoy somos menos violentos. No cabe ninguna duda de que la agresividad tiene un origen genético, el más conocido es el alelo del gen MAO A. Lo que hace especialmente peligroso a este gen no es el gen en si mismo sino los promoteres del mismo.

Un promotor es un trozo de ADN que por ser ADN está sometido a las mismas leyes genéticas que el ADN convencional. Dependiendo del número de repeticiones de este alelo el individuo será más o menos violento. Dos repeticiones representan el modo pacifico, mientras que tres o cuatro repeticiones están mucho más representadas en poblaciones de criminales. Lo que se oculta por ser políticamente incorrecto es que este numero de repeticiones vinculado a la violencia está más representado en unas razas que en otras. Y naturalmente el gen MAO A no es incompatible con otros alelos que seguramente nos faltan por conocer.

Sea como fuere, los humanos se domesticaron a sí mismos como antes habian hecho con el tomate, el pimiento , el perro  o las vacas. Se trata en todos estos casos de selección artificial.

La gracilización de las creencias corre pareja a la gracilización morfológica y está emparentada con el tema de la moralización. No hay moralización sin efectos secundarios, todos los preceptos morales tienen algun inconveniente (Diderot) y muchas veces incluso pueden llegar a los extremos de la patologización de las conductas. Existen victimas de la moralización.

No es de extrañar que ciertas culturas se opongan de una manera “robusta” a la “gracilización” que les propone occidente, en temas “gráciles como “los derechos humanos, “derechos de la mujer”, “derecho a la vida”, “prohibición de la pena de muerte” “libertad de elección sexual y sexo fácil”, “aborto libre como un derecho de la mujer”, etc. Existe una resistencia “armada” a la penetración de estas ideas, y es el islamismo radical el representante político actual de esta resistencia.

Y es por eso que hay animalistas que se manifiestan en los sanfermines con poco éxito y mozas que exhiben sus pechos ante esa orgía de machismo que son los sanfermines y es por eso que no hay mozas que hagan la carrera pues las mujeres no necesitan la exhibición de su testosterona para reproducirse, les basta con exhibir sus tetas. Pero un hombre ha de hacer muchas tonterías para iniciarse como hombre.

Pues la testosterona es una hormona diseñada para meternos en lios y el estradiol una hormona para evitarlos. Todo muy complementario.

Y es verdad que correr los sanfermines es una tontería si lo vemos bajo el prisma de lo racional. ¿Para qué arriesgar la vida corriendo delante o detrás  de un toro y arriesgarse a cornadas, tropiezos y empujones?

Pues para llevar esa marca que los hombres necesitamos para exhibir nuestras cicatrices en el campo de batalla.

Sin sangre no hay iniciación para los hombres, es por eso por lo que a veces la tomatina sirve.

Lo excepcional y lo cotidiano

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¿Podría usted ubicar sin pensar demasiado y en un mapa  la ciudad y la provincia de Castellón?.

Es más probable que haya oído hablar de ella, por sus playas, sus arroces, su clima o quizá por sus aeropuertos sin aviones o por alguna otra tropelía de esa naturaleza. Hasta es posible que usted haya oído hablar del FIB (Festival internacional) de Benicasim.

Ese que comienza esta misma semana.

No le recomiendo que venga.

Puesto que en Castellón los festivales musicales van empalmándose unos a otros y la fiesta es continua, lo que significa que el descanso es imposible.

No sólo el FIB sino el Rototom y otro que se han inventado en Burriana de musica electrónica y que se llama el Arenal.

Y es que el sueño de un alcalde es tener o bien un campo de golf o bien un festival de música aunque sea en la playa y sin urinarios. Dicen que esas cosas atraen mucho al turismo y es una fuente de ingresos para el sector. Debe ser por eso que las instituciones ayudan a financiar con dinero publico los citados festivales, tanto Ayuntamientos como la Diputación pagan y aguantan los sobornos de las empresas que gestionan esos eventos que todos los años amenazan con llevarse el festival a otros lugares. Los políticos acceden a ese chantaje continuo persuadidos de que su mantenimiento es «bueno» para el «pueblo».

¿Pero es lógico que la administración financie aun en parte estos eventos?

Cuando oigo la palabra «pueblo» me echo a temblar porque el «pueblo» es una abstracción que necesita de hermeneutas. Estos traductores de los deseos del «pueblo»suelen ser politicos o tenderos y son ellos los que deciden que festivales como ese del FIB es esencial para el turismo de Benicasim.

Pero en realidad el FIB beneficia a una minoría y perjudica a una mayoria silenciosa o silenciada por aguafiestas. Pero esa mayoría perjudicada carece de voz y se la silencia casi siempre con la evidencia «científica» de que estos eventos son buenos para el «pueblo».

Benicasim es una ciudad costera próxima a Castellón donde los castellonenses tenemos nuestra segunda vivienda. Muchos incluso viven y pagan allí sus impuestos:  son ya de hecho ciudadanos de Benicasim, la mayoría sin embargo sólo pasamos alli las calores estivales. Benicasim ha prosperado básicamente a costa de las parcelas y los apartamentos que han crecido mas o menos ordenadamente en la linea costera que une Castellón con el termino municipal de Benicasim, pero sin embargo y a pesar de que el enriquecimiento de los ciudadanos de Benicasim ha sido a costa de los veraneantes de Castellón, su política ha sido la del agravio. Un agravio parecido al de los catalanes y que ha dividido el municipio entre veraneantes y autóctonos.

Los autóctonos se quejan sobre todo de que los veraneantes -por su proximidad con Castellón- no gastan en el pueblo, cosa que es cierta si comparamos los precios de aquellos pequeños negocios familiares con las grandes superficies o por la cercanía a Castellón. Todo lo cual ha generado un estado de cosas de profunda división entre los partidarios de favorecer el comercio local y los que tienen una mente más aperturista y han favorecido el establecimiento de locales de restauración, picoteo y copas y alterne nocturnos y ciertos servicios.

Pero las copas nocturnas a su vez molestan a los ciudadanos del pueblo que incluso han llegado a través de ciertos alcaldes a promover un horario casi de «estado de sitio» para impedir el griterío constante nocturno.

Lo cierto es que esta política de «contaminación acústica» y de cierres precoces casi llevan a los ciudadanos del pueblo a la ruina y es por eso que dejaron de votar al alcalde que promovió tan circunspecta y pulcra costumbre.

La contradicción en la que se mueven los ciudadanos del pueblo es ésta: si no hay jaleo no venden y si hay jaleo no pueden dormir. ¿Qué hacer?

Fue así que se inventó el FIB, la idea era atraer a muchos turistas y llevarlos a un descampado donde no molesten demasiado, alli en un recinto cerrado en tierra de nadie, en un pastizal más parecido a Soria que a lo vergeles valencianos y con un diseño mas parecido a Mathaussen que a otra cosa se diseñó un espacio para  se pudiera consolidar el dichoso FIB.

Y se consolidó pero no sólo él, puesto que el dilema vendría enseguida a imponerse por la naturaleza de las cosas Ahora que ya tenemos la inversión del FIB, tenemos que aprovecharla y generar mas festivales y mas turismo. Y así nació el Rototom.

El problema era que los festivales tenían que estar lo suficientemente distanciados el uno del otro para que los tenderos del lugar hicieran no solo su Agosto sino también su Julio.

Y asi sucedió, prácticamente todo el verano los muchachos que acuden a Benicasim a divertirse en este lugar siniestro dejan en Benicasim sus ahorros. ¿Es bueno para el turismo de Benicasim, tanta inversión para una semana?

Lo cierto es que la muchachada del FIB (mùsica indie) y la del Rototom difieren mucho entre si, unos (los del FIB) suelen ser anglosajones, de tez blanquecina y con mas poder económico que la muchachada del Rototom (música reggae), y más popular por decirlo francamente, llevan más rastas y son mas proclives a invadir y dormir en lugares inverosímiles, incluso a ducharse en las piscinas de lo veraneantes mientras consumen las cervezas de los del «pueblo».

El problema político del ayuntamiento sin embargo es solo la punta del iceberg de un problema mucho más grave que incluye los servicios pensados para una población tradicional que se triplica en verano: transportes (si usted ha bajado alguna vez en la estación de Benicasim observará que no hay servicios públicos de transporte no ya al FIB sino al pueblo), seguridad, (la movilización de efectivos de la guardia civil llega a los 6000 agentes), los sanitarios (se incrementan las urgencias psiquiátricas que son las que mi me atañen) y los problemas de acampada puesto que la mayor parte de la gente ha de acomodarse o bien en los escasos campings funcionantes o bien dentro del recinto del propio FIB.

Este tipo de festivales son el lugar ideal para probar drogas nuevas, de hecho conocí el Miau-miau a costa de un paciente que terminó suicidándose durante el FIB de 2011. Y asi sucede que los fabricantes de estas nuevas drogas de síntesis tienen a sus conejillos de indias gratis y concentrados en aquel lugar dispuestos a probar cualquier cosa. Ahora las que se llevan son las spices, no las spice girls aquel grupo donde cantaba la mujer de cierto futbolista, sino una droga nueva que lleva el nombre de aquel grupo y que se puede comprar por Internet. Una droga que hace estragos y los hará.

Pero no crean que «me la cojo con papel de fumar» y que estoy en contra de que la gente se divierta, solo estoy en contra del integrismo del ocio de los jóvenes que no se puede criticar sin ser acusado inmediatamente de «estar contra el progreso» y más cuando encubre una falacia como la que sustentan estos festivales. ¿A quién benefician?

Pues a los tenderos locales, a todos aquellos que venden algo y por que no decirlo a Mercadona y Consum, bien implantados en la población. Para el resto de la ciudadanía es una molestia, bien que situada en los andurriales de Soria moleste poco el descanso nocturno y que la cosa dependa mas bien del viento.

Lo excepcional no crea riqueza, puesto que no puede haber un festival cada mes para sostener el chanchullo. es el desarrollo sostenible de lo cotidiano lo que crea riqueza, pero lo excepcional tiene un coste perverso sobre las expectativas de los ciudadanos de Benicasim acostumbrados como están a que la Administración les proporcione clientes a costa del resto de los contribuyentes.

Y lo peor: optar por este tipo de turismo de borrachera desestabiliza la oferta turistica seria que podría ya estar emergiendo.

Los totalitarismos blandos

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Después de leer este libro de Muñoz Molina he llegado a dos conclusiones importantes. La primera es que aquella generación que en los 70 alcanzamos la mayoria de edad mantenemos todavia un espiritu crítico que en el caso de Muñoz Molina podemos calificar como clarividencia o si se quiere -de un modo menos retórico- lucidez.

Mucha lucidez se requiere si se quiere mantener el sentido común en sus registros criticos después de todo lo que ha llovido en estos últimos 40 años y que el propio Muñoz Molina describe con pulcritud en su libro y, si se quiere sin acritud y sin tomar partido por ninguno de los bloques estereotipados en forma de ideologías que durante este tiempo han presidido nuestro imaginario: izquierdas, derechas y nacionalistas. Muñoz Molina desenmascara los totalitarismos blandos, integrismos al fin y al cabo que presiden nuestra manera de pensar, nuestra forma de hacer politica y que se ha logrado infiltrar de tal modo en nuestros cerebros individuales llevando a cabo un pasmoso socavamiento de todo sentimiento ciudadano.

Integrismos que impregnan a la politica, al Estado, al ocio, a la juventud, a la mujer, a la administración, a la opinión publica, a la educación y a las subjetivas expectativas ciudadanas que asisten en la ultima etapa de esta debacle a la mayor crsis, no ya financiera, o de valores como suele decirse sino al deshilachamiento y la atomización del Estado. Y que se traducen en una aniquilación del concepto de ciudadanía que ha venido a ser sustituido por mitos sobre el origen y mitos sobre el destino.

Si Jose Antonio Primo de Rivera levantara la cabeza hoy caería en la cuenta de que todos, izquierdas y derechas han terminado por hacerse nacionalistas, una especie de reedición de aquella idea conque nos machacaban en la escuela: «una unidad de destino en lo universal». Eso  era en el franquismo como llamaban a España, aunque hoy ese sentimiento ha sido trasplantado a las comunidades autónomas y aún a los municipios y no sólo a aquellas comunidades «históricas» (que de históricas no tienen nada) sino a todas. El «café para todos» ha dado como resultado que casi cualquier identidad haya conseguido abrirse paso hasta la Prehistoria si es necesario para conseguir unas señas de identidad tan falsas como letales para cualquier aspiración a una ciudadania laica y moderna.

«Teruel existe», «el Ebro es nuestro», «Extremadura escenario de vida», «Pasión por Castellón», «Ja som sis millions», «Al andalus: el misterio de Tartessos, Covadonga y Asturias», son esloganes que van más allá de la captación de turistas, son sobre todo una invención sobre ciertas señas de identidad que se constituyen en fundacionales, en argumentos sobre la diferencia, una diferencia que se enrosca en ciertos relatos miticos y que pasan por encima del Estado, creando la ilusoria idea de que sólo por ser de Extremadura (pongo por caso) uno ya es algo especial, y obviando que los que nos hace especiales a todos los españoles es un regimen jurídico, pues un pueblo no es una entidad biológica, etnográfica o antropológica sino una entidad jurídica.

Y lo peor: aquellas comunidades que tienen una lengua propia la han utilizado para este mismo fin, no tanto para preservar la riqueza de la misma sino para utilizarla según el principio nosotros/ellos, no tanto para diferenciarse sino para anatemizar a los vecinos y de ahi que la lengua se haya convertido en uno de los principales argumentos integristas, «som més que un club» dicen los culés del Barça o «som una nació» creen los catalanes. Lo que significa: o eres de los nuestros o eres de los opresores.

Muñoz Molina y yo somos de la misma generación, educados en los principios nacional católicos del franquismo tardío. Una estética fea, aburrida, clerical, amorfa y autoritaria que de tan empalagosa terminó por ponerse en contra a toda una generación. Fuimos demócratas antes que nadie y fuimos de izquierdas, algunos incluso nacionalistas (catalanes o vascos), pero sobre todo la atmósfera de los sesenta fue una atmósfera de renovación y de modernidad, el régimen estaba acabado y ya nadie con cinco dedos de frente podia apoyar aquella mascarada caduca. Nosotros eramos los progres, la innovación como decimos hoy y asi asistimos a la transición democrática, un periodo fascinante de nuestra historia que terminó de forma imperfecta como acaba todo.

La identificación del régimen anterior con la Iglesia y sus procesiones, semana santa, cánticos, penitencias, alabanzas a Dios y presripción de la castidad obligatoria terminó por aburrir tanto al personal que muchos de nosotros abandonamos la tradición católica de nuestras familias por puro hartazgo.

Lo que no podiamos prever los progres de entonces es que después de las elecciones de 1979 que dieron la hegemonía a la izquierda en casi toda España y que anticipaban el triunfo posterior de Felipe Gonzalez, es que la izquierda fuera a jugar la baza nacionalista hasta el paroxismo, abandonando su tradición internacionalista que era su rastro fundacional. La izquierda no solo se hizo nacionalista como sucedió en Cataluña o en Euskadi, pero tambien en Valencia o en Andalucia, todos de repente fueron nacionalistas y se apuntaron a los mitos etnográficos de la barretina o de la boina, los bailes regionales o los toros de «carrer» que tan bien conectan con el imaginario popular. De repente, los ateos llevaban flores a la Virgen de los Desamparados, salian en procesiones de semana santa, solo les faltaba a los políticos el denostado palio bajo el que Franco atravesaba el umbral de las catedrales.

El gasto y la pompa que los politicos han dilapidado en este pais en busca de sus señas de identidad es abrumador: castillos de artificio, edificios pensados para la pompa festiva carísimos y sin pagar, teatros, museos y auditorios faraónicos, aeropuertos sin aviones, trenes sin pasajeros, pero también la gran bouffe de la fiesta permanente. ¿Cuanto dinero público se ha gastado en este país en organizar conciertos de rock, indies, de reggae o de blues? ¿Cuanto dinero en contratar macrofiestas para contentar a los jóvenes? ¿Cuantos botellones se permiten a  pesar de estar prohibido beber en la calle?

Es cultura, dicen.

Los que protestan son aguafiestas o directamente fascistas, es igual que los ciudadanos comunes no puedan dormir a causa de los ruidos o de los cohetes o que tengan que pagar con sus impuestos los destrozos que las algaradas propician en su entorno. Fiestas y fiestecillas inventadas o rescatadas del imaginario arcaico y prácticamente desclasificadas: carnavales, hallowens, ferias, papas noeles, hogueras de San Juan o de San Antonio han venido a sumarse a las tradicionales de cada lugar donde se siguen haciendo esos espectáculos bochornosos llamados juegos florales, procesiones con santo incluido, juegos de exaltación de virgenes que celebran ateos y creyentes al alimón y a cargo del presupuesto municipal o de las diputaciones, pues de lo que se trata de es «ser de los nuestros», el resto son sencillamente forasteros y sólo interesan como turistas accidentales. «Som d´aci»

No cabe ninguna duda de que este pais ha sufrido y sigue sufriendo algunos totalitarismos blandos, una herencia del franquismo que no se abolió del todo con la llegada de la democracia, el Estado simplemente se tomó por la fuerza manteniendo una estructura administrativa caduca, pensada para el siglo XIX. Totalitarismos como el ocio de los jóvenes, y otro nada desdeñable: la duración casi eterna de las festividades locales que unidas a las ya incontables nacionales dibujan un espejismo de pais, un país muy poco serio. Este es un pais para ir de fiesta que ilumina sus calles aun debiéndole dinero a Iberdrola, lanza muchos cohetes y permite el alcohol para emborracharse y a eso vienen los que nos visitan.

Con el dinero del contribuyente claro y no lo olvidemos: de Europa.

La mefedrona (Miau-miau)

Castellón es una provincia pequeña (no llega a los 500.000 habitantes) que tiene seguramente el mejor clima de nuestro pais, y la peor financiación por parte del Estado,  similar a la infrafinanciancion crónica que sufrimos en la Comunidad Valenciana. Si a eso unimos que en verano se triplica su población tenemos ya servido el problema sanitario que todos los veranos sufrimos: una sobrecarga de trabajo  al mismo tiempo que las plantillas se encuentran reducidas por las vacaciones.

Pero además y hablando sólo de salud mental suceden otras cosas curiosas. Me refiero a la concentración de jóvenes que nos visitan con ocasión del FIB y de ROTOToM, el primero un festival de musica «indie» malisimo por cierto pero multitudinario, y desde hace poco más de dos años el Rototom uno de musica «reggae» con muchas rastas.

Ser trata de dos ocasiones para ponerse al dia en el tema de las drogas de moda que suelen solaparse con el consumo masivo de cannabis. Consumos que son responsables de intoxicaciones entre los jóvenes, asi como la emergencia de psicosis tóxicas y de atenciones psiquiátricas urgentes.

Dicho de otro modo: los festivales son perfectos «observatorios» de patologia psiquiátrica aguda derivados del consumo masivo de drogas.

El año 2011 fue el año de la mefedrona, una droga de síntesis con un perfil químico similar a las anfetaminas que es peligrosa, barata y hasta entonces medio legal, puesto que al tratarse de un fertilizante vegetal no estaba incluida en la lista de sustancias peligrosas en la UE. De hecho suele ser fácil aun conseguirla en Internet pues se vende como «comida para cactus».

Fueron los ingleses, a través del turismo de borrachera quienes la introdujeron en nuestro pais, a través de Benidorm y de Palma de Mallorca y fue a través de aquellos primeros casos donde aprendimos que los sujetos intoxicados por esta sustancia solían dedicarse a un juego peligroso: el «balconing».

El balconing es segun la prensa una nueva moda que consiste en saltar desde los balcones a las piscinas de los hoteles donde se alojan estos individuos. Aqui hay un video de Antena 3 sobre este asunto.

Pero la realidad de la cuestión es otra: los sujetos intoxicados por esta droga sufren una psicosis tóxica que, como casi todas las psicosis, comienza con una vivencia paranoide de tipo persecutorio..Además de eso existen trastorno perceptivos curiosos relacionados con la espacialidad, por ejemplo el sujeto ve ventanas en el suelo y suelos en el techo, es decir existe una distorsión de la espacialidad y tambien, claro está, de la percepción de las distancias. Es quizá esta la razón por la que algunos sujetos experimentan con el «balconing» movidos precisamente por esta distorsión perceptiva de la situación en el espacio del propio cuerpo.

Si además de eso existe una vivencia persecutoria, la conducta de escape unida a la distorsion perceptiva espacial forman parte de un cóctel demoledor que la mayor parte de las veces termina en tragedia.

De manera que no se trataria tanto de suicidios como de accidentes, sirva como ejemplo el siguiente caso atendido en Urgencias de mi Hospital el vareno del 2011.

El caso Wolgang.-

Wolgang es un alemán de Leipzig, del mismo lugar donde vivió Bach y donde al parecer existe una enorme tradición musical, de modo que Wolgang como no podia ser de otra manera era violinista, al igual que su padre.

El caso es que Wolgang fue detenido por la Guardia civil durante el festival del RoToTom de Benicasim por haber llamado a la policia por una amenaza falsa de bomba en el citado festival. Al ser detenido manifestó una conducta agresiva, llegando a golpear a un guardia civil y presentar un estado de agitación psicomotriz que terminó en las Urgencias de nuestro Hospital con ideas manifestadas a la Guardia civil de que era perseguido por Bin Laden.

Lo curioso es que al llegar a urgencias no se detectó en él patología alguna a pesar de haber sido explorado concienzudamente por el psiquiatra de guardia que le tuvo en observación desde la mañana hasta las 17 horas aproximadamente y que solo apreció ciertos signos neurológicos (rigidez mandibular, alguna fasciculación) inespecificos que no se relacionaron más que con la sospecha de haber ingerido alguna sustancia. Pero ni sombra de psicosis ni de depresión o planes sucidas.

Wolgang negó haber consumido alguna sustancia y las dificultades del idioma, la escasa información por parte de terceros y la negatividad de tóxicos en orina, asi como la no evidencia de trastorno psiquiátrico detectable en aquel momento llevaron a la decisión de darle de alta a media tarde.

El plan de Wolgang era volver a la acampada a recoger sus cosas y volverse a su pais, de donde habia salido meses atrás sin rumbo fijo haciendo de «mochilero» por Andalucía, y habiendo llegado hasta Castellón por casualidad. Estaba preocupado por su violín que se encontraba entre sus posesiones más apreciadas. No supo darnos explicación alguna sobre su vivencia paranoide persecutoria que atribuyó a «un giro de su cerebro», una frase hecha similar a nuestra «perdida de tornillos». Dicho de otro modo habia tenido una experiencia delirante pero no llegó a integrarla ni a criticarla, el psiquiatra por tanto volvió a sospechar de alguna droga no cuantificable en los análisis de orina y dio el episodio por concluido.

El resto es reconstrucción policial y forense.

Hacia las 21,30 de la noche se recibió una llamada de la policia para indagar si Wolgang habia sido atendido en nuestro Hospital. Fue la propia policia la que nos dio la noticia: Wolgang era ya cadáver.

Al parecer había estado deambulando por la ciudad confuso y desorientado pidiendo dinero a los transeuntes, nadie sabe como acabó en aquella terraza que siniestramente tenia la puerta abierta (a pesar de que según los vecinos siempre andaba cerrada) y desde aquel tejado se precipitó a la acera quizá tratando de saltar a la otra parte de la calle que sin ser demasiado accesible pudo parecerle a Wolgang algo posible.

Debe ser esta la razón por la que se le llama Miau-miau a la citada mefedrona, ¿pues no es cierto que los gatos tienen cierta tendencia a deambular por los tejados? ¿Y que a veces se caen?

¿Qué fue lo que indujo a Wolgang a semejante excursión hacia la muerte? ¿Por qué no se le detectó en Urgencias ningún signo que pudiera objetivar su deseo de morir?

Quizá porque no habia en Wolgang ningun plan suicida y todo fue un accidente acaecido a través de la intoxicación del gato.