Ingeniería social

Dar una definición de qué es ingeniería social es complicado como veremos a continuación. La mayor complicación procede del hecho de discriminar los cambios sociales que proceden de la evolución de las sociedades de forma espontánea, de los dispositivos creados artificialmente para provocar esos mismos u otros cambios en la menor cantidad de tiempo y aprovechando la ventana de Overton.

Lo que define una época es sobre todo su mentalidad, es decir la mentalidad de las mayorías sociales. En la época de mis abuelos, que una pareja conviviera junta sin estar casados, ser homosexual o tener hijos fuera del matrimonio era considerado algo abyecto, inmoral y que merecía toda clase de repudio social. Hoy sin embargo, consideramos que estos estilos de vida son aceptables y merecen el mismo respeto ciudadano que las parejas casadas, los hijos tenidos en el matrimonio o incluso que los niños tengan dos madres o dos padres. ¿Qué ha sucedido para que hayamos cambiado de opinión apenas en dos generaciones?

Lo que ha sucedido es que hemos cambiado una sociedad teológica por una sociedad cívica, donde Dios ya no es el argumento-soporte de la moral social sino que este mismo soporte va cambiando en función de otros cambios sociales que se les solapan. Por ejemplo, la secularización del mundo sucedió al mismo tiempo que la revolución industrial, cuando se precisaba de parejas jóvenes dispuestas a desplazarse a la vecindad de las fábricas, este fenómeno rompió no solo a las familias extensas sino también la manera en que los individuos se relacionaban con desconocidos y también la forma en que valoraban su propia emancipación y libertad. De manera que la mentalidad de una generación depende y mucho de las condiciones económicas, sociales y políticas de un tiempo y la moral emancipada de su fundamento teológico sufrió no pocos vaivenes en su interpretación por parte de los individuos concretos. No es lo mismo ser homosexual en una aldea de 600 habitantes destinada a la ganadería o a una agricultura primitiva que serlo en una gran urbe industrial donde la mayor parte de individuos se desconocen entre sí. Esta privacidad -podríamos decir industrial- fue el primer elemento que tuvo efectos causales sobre la mentalidad de una época.

Pero lo cierto es que las sociedades cívicas tienen grandes contradicciones cuando han de posicionarse contra algo, así la homosexualidad anduvo prohibida en Inglaterra más allá de la segunda guerra mundial, el fundamento ya no era teológico sino moral (una moral victoriana). Sin embargo hoy, la homosexualidad se ha establecido cómo una opción más en las sociedades democráticas y ya no es perseguida por ninguna instancia gubernamental: un homosexual tiene los mismos derechos que un heterosexual. Es como si, hubiéramos llegado a la conclusión de que ser homosexual no atenta contra nadie, incluyendo a la moral del grupo. La pregunta que me hago a continuación es ésta ¿Es este cambio de mentalidad producto de algún tipo de ingeniería social o es el resultado de una cambio social a este respecto?

Mi opinión es que se trata de un cambio social que no es ajeno a la idea de sociedad democrática donde el Estado no debe inmiscuirse en la vida privada de sus ciudadanos. No hay ni hubo nadie al mando de ese cambio social que se produjo casi espontáneamente, por sí mismo si bien anclado en la evolución de esas mismas sociedades democráticas. Algo parecido sucedió con la abolición de la esclavitud o del voto de las mujeres. Se abolió la esclavitud porque democráticamente era imposible imaginar un mundo en USA que aspiraba a una república muy especial, donde los esclavos carecieran forzadamente de la dignidad humana que les atañe, del mismo modo sucedió con el voto femenino: no era de recibo mantener esa exclusión en los ideales democráticos, es decir liberales. Dicho de otra manera, no es que la mentalidad cambiara por razones morales sino que cambió por razones políticas. El realidad el hombre actual es una analfabeto moral que ha progresado poco en este sentido tal y como propone John Gray que sostiene una idea bien distinta a la que propone Kolhberg, la moral no evoluciona como los organismos biológicos, ni en un sentido teleológico, sino dando tumbos y a través del ensayo y el error.

En realidad la moral es:

«Algo que surgió no para autocontrolarnos sino para controlar las conductas de los otros. La moral emergió del mismo modo que el chisme para que el grupo detectara y sancionara a los tramposos. La moral es un juego de grupo y no tanto de personas individuales».

Dicho de otra manera, la moral es una imposición del grupo al individuo, algo que va en contra de las políticas liberales como podemos ver hoy en los conflictos creados por la pandemia sobre la obligatoriedad de las vacunas o los pasaportes sanitarios. Y en ese juego entre moral grupal y libertad individual es donde se juega el partido de las ingenierías sociales.

Podemos definir ingenierías sociales como toda actividad procedente de gobiernos, grupos o lobbys que pretenden modificar la mentalidad de los ciudadanos a través de dos potentes armas: las leyes y la propaganda. Y sus coadjutores: Poderoso caballero es D. dinero. Sin dinero es imposible llevar a cabo ninguna obra de este tipo.

Algunos autores piensan que en realidad es imposible discriminar un cambio social (objetivado en una ley) de una maniobra de ingeniería social. Ponen el ejemplo de la prohibición del homicidio. El homicidio está sancionado fuertemente en los estados modernos, algo más en los estado no democráticos pues existe un consenso en que matar es malo, no solamente para quién muere y su familia, sino para toda la comunidad. Ejercer violencia contra otra persona en sus versiones menores o el robo es disruptivo y atenta contra la cohesión social. Hay que prohibirlo y no solo prohibirlo sino sancionarlo no solamente moralmente sino también jurídicamente. Sin castigo, no habría posibilidad de controlar a los disidentes. Sin castigo no hay civilidad, algo que se opone frontalmente a nuestras concepciones liberales, es por eso que los castigos, aun los muy merecidos están mal vistos y generan disensos en los políticos.

Pero los que ponen este ejemplo pasan por alto una cuestión fundamental: la prohibición del homicidio o del robo es una imposición del grupo social anterior incluso al inicio del Estado como tal, se trata de normas sobre las que existe un consenso desde el inicio de la civilización, sin embargo las consecuencias de ciertas ingenierías sociales no tratan sobre consensos, sino que utilizan la propaganda para manipular las conciencias individuales, se trata de un verdadero atentado a la capacidad racional de los individuos concretos que son tomados como ratones de laboratorio para cambiarles la percepción sobre un determinado hecho. Un ejemplo es el tema de los okupas, ¿cómo podemos tolerar ocupaciones de nuestro espacio más íntimo por parte de unos individuos que paradójicamente son protegidos por la ley? ¿Es que la ley no prohibe la ocupación de un domicilio?¿ Es que no existe derecho de propiedad? ¿Por qué no basta la denuncia a la policía?

Nótese como los okupas ponen patas arriba los consensos anteriores sobre la inviolabilidad del domicilio, pero lo cierto es que la Justicia carece o parece carecer de herramientas para resolver este problema que cuando atañe a una persona concreta parece que se atasca en un enormidad de burocracia. ¿Qué han hecho los ingenieros sociales para lograr meter en la sociedad la idea de que la ocupación es tolerable?

Bueno, a todos nos importa poco que los ocupas ocupen viviendas de bancos, en realidad los bancos son los malos de esta película, los que deshaucian a personas sin domicilio, los que retienen viviendas para hacer negocios, los que venden barrios enteros a fondos buitre, los que cobran hipotecas, etc. Dicho de otra manera, si toleramos la ocupación es porque se nos ha vendido (con la propaganda) de que es algo secundario a la especulación bancaria. De este modo algo abyecto acaba siendo tolerable.

Y esta es una de las diferencias fundamentales entre qué es ingeniería social y qué es cambio social: la manipulación sobre la opinión publica al asociar la ocupación con la conducta de los que tienen y prestan el dinero. El objetivo no es resolver el problema sino crear confusión, y un problema más grande para sabotear en este caso el poder de la banca y la cohesión cívica.

Los ingenieros sociales ocultan siempre sus propósitos pero los tienen bien medidos y siempre van acompañados de bellos discursos sobre el progreso y sobre los derechos de ciertas minorías supuestamente oprimidas. ¿Quién estará en contra de suprimir derechos a estas minorías? ¿Quién estará de acuerdo en que nuestro planeta y nuestro clima sean más bondadosos con nuestra vida en él?

Naturalmente las acciones que llevan a cabo estos ingenieros sociales tienen su réplica y su oposición en algunos ámbitos minoritarios de la prensa, de las personas individuales o de la Ley pero estos ingenieros ya cuentan con eso y tienen en marcha otra estrategia. La cancelación, ya no se trata de asesinar a los disidentes como hacía Mao, pero se pueden condenar al ostracismo, a través de las universidades, las redes sociales, o los contactos sociales o laborales. Se les marca y se les tacha, eso hacen, pero…

Fracasos de la ingeniería social.-

Los intentos teledirigidos de arreglar el mundo desde el Estado o una instancia superior son un rosario de fracasos a pesar de lo que dicen los optimistas racionales, baste recordar ahora el argumento de que la esclavitud ha sido abolida en todo el mundo. Lo cierto es que si bien la esclavitud fue abolida en un primer momento en USA por las razones que ya he dicho, no sucedió lo mismo con la servidumbre vigente aun hoy en media Eurasia y estamos viendo un repunte de la esclavitud sobre todo en esos estados fallidos como Libia y otros. Las cosas pueden ir a peor puesto que el “progreso” no es unidireccional o irreversible, el progreso no es teleológico.

La revolución bolchevique triunfó en la URSS, en Cuba y en media Europa pero el comunismo fue un fracaso allí donde se instaló y aun podemos ver sus terribles secuelas en Venezuela y en Corea del Norte. Pero las revoluciones no son ingenierías sociales sino evoluciones rápidas, violentas y forzadas dirigidas por ideologías, su antecesor más conocido.

China también tuvo su revolución maoísta pero su estrepitoso fracaso solo pudo soslayarse con la irrupción de un capitalismo salvaje que hace de ella la nación más contaminada del mundo, al tiempo que se restringen libertades. La política del hijo único fue un genocidio encubierto que ha dejado al menos a una generación desparejada con los conflictos que de ello cabe suponer. Un exceso de hombres solteros es una medida de caos social.

Para entender estos sucesivos fracasos de los ingenieros sociales es necesario ver cómo funcionan las sociedades por dentro, y de paso entender como funcionan los cerebros individuales. Todos los intentos diseñados por el hombre para cambiar el mundo fracasarán, pues todos nos ponemos en contra cuando entendemos que nos están manipulando.

Sobre todo cuando se llevan a cabo con la manipulación y el engaño.

Los ingenieros sociales creen que van a ganar y es por eso que ni siquiera disimulan, se han quitado la careta y cada vez más la población general es más consciente de ello aunque no sepan qué está sucediendo en realidad.

Paisaje de amistades y desconciertos

Mi padre siempre me echó en cara mis escasas habilidades sociales, a pesar de que él carecía de esas habilidades que reivindicaba en mí, más como un reproche que como una recomendación, como si fuera una especie de vicio, un defecto de mi personalidad. Para mi padre era muy importante saludar, ser simpático, tener muchos amigos de los convenientes y sobre todo hacer bien la pelota para hacerse de querer por los demás. Es la universidad de la vida, decía.

Lo cierto es que a mi nunca me faltó el querer de los demás y sobre todo el amor incondicional, debe ser por eso que nunca me esforcé en ser simpático. Pero es verdad que nosotros los introvertidos como mi padre y yo tenemos pocas habilidades para hacernos con amistades «convenientes», más allá de esas que nos vienen por naturaleza, la infancia, la vecindad o la escuela. A mi nadie me enseñó pues a ser simpático sino cierta impasibilidad del ademán y cierta beligerancia frente a la estulticia. Debe ser por eso que ahora a mis 69 años me pasa lo que me pasa. No tengo más que un puñado de amigos a los que ni siquiera veo.

Y si escribo este post es para hablarles de la amistad y para completar un antiguo post donde ya había comenzado a hacerlo y todo a causa de ciertos sueños que se van repitiendo en el ultimo año de confinamiento, una clase de sueños que interpreto en clave de recuento, de catálogo quizá de un ajuste de cuentas. Aparecen en mis sueños personajes que he tratado a lo largo de mi vida, amigos, compañeros, conocidos y personajes banales de esos que tuvieron presencia en mi vida aunque de un modo periférico y por poco tiempo. Todos a la vez aparecen en mis sueños como si buscaran rehacer conmigo una amistad que no pudo ser, una amistad perdida o desperdiciada. Es desconcertante.

¿Qué es un amigo? ¿Son amigos todo los que llevan ese titulo?¿Qué queremos decir con la palabra amistad?

Descartados los conocidos y a los vecinos. Existen tres clases de personas a las que nombramos como amigos: los semejantes, los convenientes y los diferentes.

Los semejantes son aquellos con los que nos unimos por afinidad. Son de nuestra misma edad, proceden de nuestra infancia o de nuestra adolescencia, cuando contar con semejantes era necesario para robustecer nuestra identidad y comparten con nosotros aficiones, intereses, proyectos o estilos de vida. Son muy parecidos a nosotros y si no tienen nuestra misma profesión nuestros intereses nunca entrarán en colisión. No solemos competir con ellos y por tanto la amistad puede perdurar a lo largo de los años hasta que la vida por alguna de aquellas bifurcaciones nos separa. Aun así siempre mantenemos el contacto a largo plazo, un contacto que se mantiene por el recuerdo, los buenos recuerdos de cuando entonces alimentados por la nostalgia y la amabilidad con que los evocamos. De hecho en mi recuento, los amigos que mantengo pertenecen a este grupo: aquellos cuyos incentivos eran tan intangibles como los míos: la relación en sí.

La amistad es pues:

Lo que está detrás de la amistad no es ni sexo ni amor romántico sino una emoción llamada “amor compasivo” por los psicólogos evolucionistas y que han descubierto que tiene su propia psicología. Piense usted en una pareja a largo plazo o en dos amigos que han resistido durante muchos años los embates de la vida: ambos se sienten en deuda con los otros, pero son deudas que ni se miden ni existe la obligación de saldarlas, es una deuda satisfactoria (Pinker 1997). El amor compasivo que sólo se da con los verdaderos amigos y excluimos aquí a los amigos ficticios que son aquellos que se hacen amigos de quien les conviene (usualmente personas poderosas que son los que están en condiciones de hacer favores) o entre aquellos que habiendo sido amigos se caen de la amistad por encontrarse en otros planos de definición de su propia realidad. Discriminar un amigo verdadero de uno ficticio es a veces bastante difícil, sobre todo en nuestro mundo actual donde las relaciones están fuertemente intervenidas por los beneficios a corto plazo.

El amor compasivo consiste en un extraño placer espontáneo que sentimos cuando ayudamos a un amigo de alguna manera que para nosotros carece de costes y produce sin embargo un enorme bienestar a la otra parte, es por eso que la gratitud, la simpatía, el cariño y la confianza son estirados hasta el limite desde un extremo y el otro. La amistad verdadera se reconoce porque -a diferencia del amor que es un pago sin cash- se trata de un cash sin pago, un beneficio mutuo donde no necesariamente se suceden los préstamos y los favores.

La cosa se complica en entornos como en el trabajo, pues en el trabajo casi todos son semejantes pero existen jerarquías, castas y jefes y además los compañeros no son amigos sino desconocidos. Aquí hay una discordancia pues los incentivos materiales, de promoción o de poder van a influir en las relaciones. Hay mucha gente que elige amigos entre sus compañeros de profesión o trabajo pero se trata de una mala idea. No se puede mantener una amistad a largo plazo con aquellos que compiten por los mismos bienes que nosotros. Lo más probable es que emerjan bandos entre unos y otros y la cosa es aun peor si alcanzamos un puesto de relevancia en la jerarquía profesional. Entonces habrá muchos y muchas que se acercarán a nosotros para compartir prebendas y «tocar poder», pero eso no es amistad sino conveniencia. Se trata de amigos que nos abandonan cuando ya no pueden beneficiarse de nosotros.

Uno sabe cuando tiene influencia en una organización cuando observa que se acercan unos y otras en busca de promoción, también nota que le han salido enemigos, adversarios y personas que se nos oponen por razones espúreas, políticas o de mera antipatía personal. Los jefes reclutan muchas antipatías pero también adhesiones quebrantables solo por el tiempo.

Pero existen además las amistades que se sostienen en la admiración, algo que no puede suceder con un semejante y que necesita un modelo al que por alguna razón consideremos superior en alguna cosa. Una especie de sustituto del padre, un sustituto imaginario que viene a coser las carencias que mantuvimos con el nuestro, un anti-Edipo como decían Deleuze y Guattari. Agenciarse un padre alternativo es necesario si queremos completar nuestra identidad adolescente pes los padres biológicos se nos quedaron cortos. Es por eso que hacemos mimesis con él, queremos ser como él, le imitamos en gustos, preferencias y a veces en la elección de una determinada profesión. A lo largo de mi vida he tenido tres o cuatro figuras paternales alternativas y con todos quedé mal y aparecen en mis sueños con frecuencia para reprocharme mi escasa habilidad social o a veces mi traición. Pues los padres sean imaginarios o reales siempre suelen sentirse traicionados por sus hijos pero los hijos no podemos hacer otra cosa sino traicionar a los que nos prestaron su identidad para que en ella apoyáramos la nuestra mientras crecíamos. La deuda lleva cash en este tipo de relaciones.

Pues la paternidad es una tarea imposible, tal y como decía Freud y hagas lo que hagas te equivocarás y eso lo dijo Platón.

Es por eso que es poco realista mantener amistades que en su momento estaban apoyadas en el paternaje o en los intereses. Simplemente se desvanecerán y es bueno para nuestra salud mental que aprendamos a conformarnos con esta idea: las relaciones de poder o de interés -las relaciones desiguales- son imposibles de compatibilizar con la amistad aunque quizá no con el amor.

Solo nos quedan los amigos de la infancia o de la adolescencia, nuestros semejantes, esos que nos quieren como una madre, de forma incondicional por ser quienes somos y por nada más.

Y entonces llegó la pandemia.

Pero he dejado para el final las amistades virtuales que merecen un post aparte.

 

Epidemiología del feminismo

No cabe la menor duda de que el feminismo y la ideología de género que le da soporte es una doctrina que ha tenido mucho éxito. Sin embargo este éxito es más evidente en unos lugares que en otros. Para resumir podríamos decir que -salvando ciertas naciones- el feminismo ha tenido éxito en Occidente incluyendo USA, Canadá y Australia. No es necesario decir que este fenómeno necesita una explicación y más si tenemos en cuenta de que se trata de una ideología falsa que es contraria a casi todo lo que sabemos hoy sobre diferencias de sexos, neurociencia y psicología tanto la humana como la de estirpe evolucionista. Y no solo falsa sino muy nociva para las relaciones entre los sexos, la salud mental y la natalidad.

Pero seria imposible hacer una aproximación a este fenómeno -que es en cierto modo un fenómeno memético- sin entender el papel de los activismos políticos que se diseminan a través de las redes sociales y los medios de comunicación, tales como el buenismo, el animalismo, el ecologismo o el activismo LGTBi entre otros. Es interesante que el lector visione este video de una youtuber llamada Xeno y que pertenece a una serie titulada «La revolución sexual», de donde he extraído las ideas que más abajo desglosaré.

Las ideas fuerza de este video pertenecen a la tesis doctoral de Christine Brophy de la Universidad de Toronto que investigó otro fenómeno paralelo, «la correccion social»  una indagación previa al fenómeno que nos ocupa y del que es una derivada psicológica. Brophy llegó a la conclusión de que no se trataba de un fenómeno unitario. Encontró al menos dos tipos de feministas a las que llamaremos tipo I y tipo II.

La pregunta inicial que se hace Brophy es ésta: ¿existe algún tipo de personalidad que nos haga más vulnerables a esta ideología?

La primera variable es la edad: el feminismo se contagia más frecuentemente entre adolescentes y con un repunte entre las mujeres mayores. Las mujeres en edad de trabajar son menos feministas que aquellas que tienen mucho tiempo y ninguna obligación. Tampoco suelen ser madres. La segunda variable en liza es la opulencia, no cabe duda de que se trata de una ideología que ha prendido en ciertas sociedades pero no en otras, seria absurdo buscar en el Chad a alguna feminista o en algún país musulmán. La tercera variable es el concurso de otras feministas en el entorno de la contagiada: la escuela, las redes sociales y la universidad son los lugares donde se difunda con más celeridad esta ideología contagiosa. La cuarta variable es la rabia, el enfado, el malestar o la indignación que suele estallar cuando ciertas noticias (como la de la manada) sometidas a ciertos sesgos por los informadores.

Pero no todas las feministas son iguales. En este sentido Brophy identifica -epidemiológicamente- dos patrones:

La feminista tipo I.-

1.- Baja inteligencia verbal, para comprender argumentos complejos y sobre todo para verbalizar opiniones propias atendiendo a los argumentos ajenos, sin demonizarlos y sin descartarlos en forma de ataque. Existe como un deficit cognitivo que impide a estas personas argumentar racionalmente, sobre todo cuando sus argumentos son vencidos por los de su oponente.

2.- Alta repugnancia moral. La repugnancia moral es una derivada de una emoción conocida con el nombre de asco y de la que he hablado ya en múltiples ocasiones en otros lugares. Decir que la repugnancia moral es un derivado del asco que surgió por razones evolutivas para defendernos de los venenos presentes en la comida. De ahí derivó a una emoción propiamente moral tal y como propuso Paul Rozin.

3.-Altos puntajes de ansiedad. Se trata de un rasgo heredable y adosado a la variable «neuroticismo» bien conocida por la psicología desde hace mucho tiempo. Se sabe que las mujeres puntúan más alto que los hombres en neuroticismo. Se trata de personas con baja tolerancia a las opiniones que desafían su concepción del mundo.

4.- Alta compasión o hiperempatía. Se trata de un rasgo que comparten con el segundo tipo

La feminista tipo II.-

1.- Se adoctrinaron en algún tipo de seminario o congreso -sobre todo en edades tempranas- donde se apeló sobre todo a su compasión.

2.- Alta apertura psicológica, una tendencia a favorecer la diversidad, y tendencias hacia ideologías de izquierda política y una mayor querencia a involucrar al Estado en sus ideales políticos.

3.- Alta inteligencia verbal pero escaso pensamiento critico. Es decir son hábiles con las palabras y los conceptos, ignoran sus propias contradicciones y toda su «labia» es utilizada para defender sus argumentos, basándose en sus propios símbolos y jerga.

Yo añadiría con permiso de la Brohy, otro modelo como:

Feministas tipo III.- Son las feministas de «boquilla» o de «postureo», esas señoras de buen ver que se autodefinen como tales y están bien protegidas y en muchos casos financiadas por sus maridos, mientras ellas compaginan sus actividades con la crianza de sus hijos bien apoyadas por mucamas extranjeras. Por supuesto estas mujeres no van a las manifestaciones.

Las feministas de tipo II y las de tipo I mantienen una curiosa relación entre si, en función de ese rasgos compartido que hemos llamado «compasión».

La compasión evolucionó entre nosotros los sapiens como un desarrollo de las relaciones afectivas entre madre e hijo que se extendió en otro tipo de relaciones por las ventajas que dotan al grupo. Las feministas de tipo II son las mamás de las feministas (niñas) del tipo I. O lo que es lo mismo, las feministas moderadas son las que guardan las espaldas a las feministas radicales. Haciéndoles parecer mucho más sensatas (haciendo de policía bueno) logran penetrar aun más en el tejido social buscando nuevos cerebros a los que parasitar.

Llegados a este punto y admitiendo que la ideología de genero es un peligro para la humanidad en tanto que polariza a los sexos, induce enormes bolsas de resentimiento entre hombres y mujeres y reduce drásticamente la natalidad, habría que preguntarse por su futuro. ¿Dónde va a llevarnos esta ideología? ¿Qué podemos hacer para combatirla?

Esperaremos al proximo post.

Bibliografía.-

Rozin, P y A, Fallon (1987): «A perspective of Disgust», Psychological Review, nº 94,pags. 23-4.

La tesis de Brophy (en inglés).

 

Conspiranoicos de falsa bandera

iluminatis

Confieso que el sábado pasado, como propietario de este blog sobre hiper-realidad, vi el festival de Eurovisión, casi completo descontando los viajes a mi fumadero particular. Ya saben ese festival que antes era un concurso de canciones y ahora es una puesta en escena de la agenda globalista, mucho buenismo, LGTBi, y los consabidos compadreos entre países vecinos, nombraré al lobbie balcánico, al lobbie del este y al lobbie escandinavo. Llegué a una conclusión: el problema de nuestro país es que no tenemos vecinos, sólo tenemos uno que es francés y nos odia, el otro ibérico ya ni nos hace caso. De manera que estamos solos pero no es de nuestra soledad hispánica de lo que quiero hablar.

Fue viendo la actuación de Madonna con aquella puesta en escena sionista-masónica-satánica que comencé a recordar a mis amigos youtubers y blogueros conspiranoicos. ¿tendrán razón? ¿No será todo una conspiración en clave piramidal, ojo que todo lo ve en plan Horus, encapuchados, dameros, escaleras y misas negras?

A quien le interese aquí hay una hermenéutica de la actuación de Madonna:

Lo cierto es que me gustan mucho los conspiranoicos, de no ser por ellos nos quedaríamos sin saber nada de la realidad. Y no es que sepamos mucho pero nos han enseñado a dudar y a dudar de esas dudas que maldito bulo quiere aclarar para que no nos la cuelen. Pero también nos ayudan a confundirnos como si no estuviéramos ya suficientemente confundidos. Y lo hacen cuando hablan de arcontes, reptilianos, iluminattis y cosas tan inverosímiles como que Begoña Gomez -la esposa de Pedro Sanchez- es en realidad un hombre o que Michele Obama es un trans. Y yo me pregunto ¿por qué llevar la conspiración tan lejos y adentrarse en lo delirante?.

He estado pensando mucho en ello. Por ejemplo sigo con deleite (a pesar de su visión apocalíptica) el blog de Eladio Fernandez porque creo que es un periodista que sabe mucho de geopolítica. El problema es que en sus posts mezcla algunas informaciones (tam tams lejanos) verosímiles con otras cosas inverosímiles, sin pruebas y dándolas como por sabidas y obvias. A veces incluso se permite pronosticar con fecha y todo algún acontecimiento que luego nunca sucede. Esta función de futurólogo es común entre todos los conspiranoicos que sigo y es su principal debilidad. ¿Para qué dar fechas y plazos? El buen adivino no debe nunca mojarse.

Creo que la trampa está precisamente en que aquellos que saben cosas que no deberían saber no deben aparentar que las saben y emborronan sus intervenciones con cuestiones absolutamente absurdas que no añaden conocimiento a lo que divulgan.

Uno de ellos es un youtuber llamado Berthus, es un especialista en el tema del reseteo monetario del dólar a la vez que un reputado esotérico de una serie llamada Annunaki. Aquí os dejo un ejemplo de las cosas interesantes que dice, sobre las otras, las podeís buscar en su canal.

No pongo más ejemplos de momento, pero me interesa lanzar una pregunta para que cada cual se la conteste bien en los comentarios, bien para sus adentros. ¿Existe un deseo de autosabotaje, de mezclar verdades con mentiras para disimular y que nadie les crea?

Lo cierto es que las verdades solo pueden sostenerse enmedio de ruido y de mentiras pues solo podemos tolerar pequeñas porciones de verdad.

¿Sin fakes, cómo sabríamos lo que es falso?

¿Existen conspiranoicos de falsa bandera que son en realidad disidentes controlados?

 

 

Información, desinformación y ruido

soros

En el post anterior hice una breve incursión en el tema de las conspiranoias y en este me propongo abordar el tema desde un planteamiento general. Ya conté que si existe la conspiranoia es porque la realidad es siempre incompleta, al menos tal y como nos la cuentan los medios informativos, por no hablar de las incompletudes de la verdad jurídica que casi siempre nos resulta decepcionante.

Pero hay otras condiciones para la conspiranoia, una es la facilidad para su difusión, algo que Internet ha venido a cumplimentar sobradamente pues se trata de un medio donde cualquiera puede convertirse en editor de sus propias historias y relatos. Pero existe otra condición que a mi modo de ver es la condición más importante: necesitamos un mundo postmoderno y un pensamiento postmoderno.

¿Qué es la postmodernidad?.-

En este post de Pablo Malo podemos hacernos una idea muy completa de qué significa eso de la postmodernidad. Si la modernidad dio a luz a un hombre dividido, la postmodernidad ha dado a luz a un hombre subjetivo. Dice Pablo Malo:

«El postmodernismo es anti-realista, es decir, afirma que no existe una realidad independiente ahí fuera y la sustituye por un relato socio-lingüístico y construccionista. Epistemológicamente, dado que rechaza la existencia de una realidad exterior, el postmodernismo niega que la razón, o ningún otro método, sean métodos para adquirir un conocimiento objetivo de la realidad. Dado que la realidad es un constructo sociolingüístico, el postmodernismo enfatiza la subjetividad. Las explicaciones o relatos acerca de la naturaleza humana son colectivistas, sosteniendo que las identidades individuales son construidas por los grupos sociolingüísticos de los que los individuos son parte, grupos que son muy variables en dimensiones como sexo, raza, etnia y riqueza. El relato postmodernista consistentemente enfatiza las relaciones de conflicto entre estos grupos y, dado que no se da un papel a la razón, los conflictos entre estos grupos se resuelven fundamentalmente por la fuerza, sea enmascarada o desnuda. El uso de la fuerza lleva a relaciones de dominancia, sumisión y opresión. Finalmente, los temas postmodernistas en ética y política se caracterizan por una identificación con los grupos percibidos como oprimidos en los conflictos, y una voluntad de entrar en la refriega de su lado.

Dicho de otra manera: los relatos conspiranoicos no necesitan ser verdaderos, puesto que la verdad ya no existe, basta con que el relator los crea y su grupo de seguidores le legitime. Así y todo como dice un lector de este blog:

«Del mismo modo que existe ‘la conspiración’, -a veces demostrada-, de que en muchas manifestaciones se infiltran provocadores, -a sueldo de los poderes del estado profundo-, con el fin de sabotearlas; es muy probable que también existan conspiraciones, creadas específicamente, para desarrollar un ruido que oculte a otras conspiraciones por aquello de que: ‘A río revuelto, ganancia de pescadores’.

Y esta es la idea que pretendía desarrollar a continuación. ¿pueden los mismos «conspiradores» desacreditarse a sí mismos intercalando mentiras inverosímiles dentro de un relato creíble en gran parte? ¿Por qué arriesgarse a perder credibilidad mezclando «churras con merinas» es decir un relato verosímil con otros fantásticos?

Bueno, la hipótesis del lector que traigo es que ciertos conspiranoicos están a sueldo del otro lado al que pretenden denunciar, algo así como la paradoja del mentiroso.¿Cómo saber cuando miento, si soy un mentiroso declarado?¿Miento cuando digo la verdad?

Otra manera de pensarlo es la propiamente postmoderna. ¿Cómo podemos fiarnos de la información oficial si viene siempre regulada por intermediarios con sus propios sesgos e intereses informativos? Tampoco podemos fiarnos de las redes invadidas por trolls pagados por esos mismos intereses. Las fake news son indistinguibles de la verdadera información, ya no hablamos de sesgos sino directamente de mentiras.

«El problema de los intermediarios es que decodifican la información de los hechos, ya sea inconscientemente, para adaptarla a su sesgo cognitivo preestablecido y evitar una disonancia cognitiva, o voluntariamente y de manera intencionada, para adaptarla a su relato establecido de antemano».

Hace pocos días hubo en Nueva Zelanda un tiroteo llevado a cabo por un tipo con un fusil de repetición en el interior de una mezquita causando un gran número de muertos y heridos. Bueno, lo sabemos porque nos fiamos de los informativos hasta cierto punto a pesar de que no lo vimos personalmente. Pero la noticia lleva colgando otros detalles: se trataría de un ataque ultraderechista, un ataque xenofóbico, supremacista según el País.

Nos lo creemos con algunas dudas dada la adjetivación dudosa siempre de la prensa, pero al cabo de dos días hubo un atentado en Holanda en un tranvía, otro tiroteo de un tipo que logró escapar (pero al poco tiempo se le detuvo). Tampoco estuvimos allí, pero lo creemos y también estamos dispuestos a aceptar que se trató de un atentado yihadista. Pero esta vez la prensa no dijo nada ni de xenofobia, ni de Islam, ni de supremacismo, simplemente dijeron que el individuo era turco.

Aparentemente estos hechos están desconectados entre si y suceden a muchos Km de distancia el uno del otro, es como si fueran atentados de distinto color, con distintos objetivos o incluso como venganza el uno del otro. Voy a ponerme conspiranoico y pensaré, ¿Y si ambos atentados hubieran sido ordenados por la misma persona o personas?

¿Para qué? Pues para enfrentar religiones y sensibilidades políticas, para dividir.

Lo cierto es que a pesar de la proximidad temporal entre ambos ningún relato periodístico ha relacionado ambos atentados. Y sabemos que existen atentados de falsa bandera, es decir ataques que parecen proceder de un agente concreto cuando en realidad pueden obedecer a un plan bien distinto al que parecen perseguir los terroristas regulares por así decir. Por ejemplo, con independencia de quienes fueron los autores del 11- M, es demasiado obvio que aquel atentado se llevó a cabo para influir en las elecciones, aquellas que ganó Zapatero.

Cortinas de humo.-

Sin ánimo de ser exhaustivo me referiré a ciertas conspiranoias de éxito en las redes:

  • Los chemtrails, ya han sido refutados una y otra vez pero siguen acumulando creyentes, sin embargo los disruptores endocrinos, los pesticidas y los plásticos no desarrollan una denuncia de activismo similar. Debe ser porque es cierto y la verdad no interesa.
  • El crimen de Alcasser es probablemente el crimen mas querido por los conspirancionistas que suelen utilizarlo para mezclarlo con sectas satánicas, pederastias y crímenes rituales en donde participan casi siempre personas de muy alto estanding político o empresarial. Lógicamente nadie se planeta una critica política a este poder depredador que tenemos en nuestro país, de ahí la necesidad de aliviarse atribuyéndoles los crímenes más abyectos, Una cortina de humo falsa para ocultar otros crímenes mas domésticos como la corrupción o la falta de democracia. ¿Quién nos sube el recibo de la luz?¿Dónde van a parar nuestros impuestos?
  • Los reptilianos son bien conocidos por el publico en general gracias a la obra del escritor británico David Icke, la figura del reptiliano ha renacido con bastante popularidad, asociándola a teorías conspiratorias de dominación mundial por parte de los reyes, jefes de estado, aristocracia y magnates financieros muy ligados a la masonería contra la humanidad. ¿Qué necesidad hay de inventarse a un reptil con apariencia humana para referirse a las personas que gobiernan el mundo en la sombra? Existe un Estado profundo como existe un Internet profundo alejado de la mirada de extraños, son los que en realidad nos gobiernan y probablemente dominan a nuestros gobernantes con el dinero o las prebendas, pero no son reptiles sino humanos.
  • Con todo, me parece que la conspiranoia que ha tenido más éxito es la mentira de que las vacunas provocan autismo, una cortina de humo para tapar otros errores de las farmaceúticas.

Paranoia y conspiranoia.-

La paranoia es una de las tres psicosis clásicas (las otras dos son la esquizofrenia y la psicosis maniaco-depresiva). La mayor parte de la gente llama «paranoicos» a muchos de estos conspiranoicos que publican en youtube sus videos o escriben en blogs propios. Personalmente no creo que estas personas sean paranoicos.

La paranoia -que ahora se llama trastorno delirante– supone la presencia de un delirio siendo el delirio de persecución probablemente el más frecuente. Pero para que exista un delirio es necesario que el individuo salte por encima del principio de realidad y mantenga sus convicciones de forma persistente, sean impermeables a la persuasión o a la presentación de pruebas en contra de esa creencia y estén descontextualizadas. En el lenguaje cotidiano, describe una creencia que es falsa, extravagante o derivada de un engaño. En psiquiatría, implica que la creencia es patológica (el resultado de una enfermedad o proceso de una enfermedad). Como patología, es distinta de una creencia basada en información falsa o incompleta o de ciertos efectos de la percepción que se denominan, con más precisión, apercepción o ilusión.

Pero además es necesario que exista una realidad-real. Sin realidad no hay atentado contra el principio de realidad y como vimos más arriba la postmodenidad se caracteriza por una negación de la verdad y la realidad, si todo es un constructo entonces todo lo que pienso es verdadero. El conspiranoico puede mezclar convicciones verdaderas con otras falsas o extremadamente fantásticas, pues es víctima de su propia subjetividad sin la plomada de la realidad.

La paranoia, en este sentido ha muerto y ha mudado en conspiranoia, aunque ciertamente los paranoicos siguen existiendo y se distinguen más claramente de estos por su rencor. Los conspiranoicos no suelen ser personas rencorosas, al contrario son muchas veces personas bondadosas y empáticas y más allá de eso conocen muy bien el tema del que hablan seguramente porque han dedicado muchos esfuerzos -obsesivos- en su búsqueda.

En su búsqueda de la verdad, que no hallarán pues viven en un mundo donde la verdad ha sido descontextualizada y puesta al servicio del subjetivismo, mejor si es compartido con algún grupo. Es decir mejor si se puede crear identidad al tiempo que se conoce. Es por eso que prefiero hablar de metanoia en lugar de paranoia.