Lo simple, lo complicado, lo complejo y lo caótico

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Vale la pena que el lector comience con este articulo para hacer boca, pero no importa si no lo hace porque voy a basarme en él para intentar explicar un fenómeno que me parece muy confuso sobre todo a la hora de tomar decisiones en entornos de incertidumbre.

Aunque el blog está orientado a temas de marketing y de coaching y remite a la vez a un articulo de Snowden sobre un modelo (Cynefin) de toma de decisiones empresariales que me ha parecido interesante y he querido rescatar algunas de sus conceptualizaciones para intentar explicar temas importantes de la neurociencia, tanto en el ámbito social como en el psicológico y de la Salud mental.

Para empezar describiré uno a uno de estos dominios:

1. Dominio Simple

En este dominio se opera con problemáticas simples. Es muy fácil identificar las causas y sus efectos. Por lo general, la respuesta correcta es clara, conocida por todos e indiscutible, en cierto modo axiomática. En este dominio existen las mejores prácticas, soluciones conocidas para problemas conocidos y al alcance de todos. Los procesos más eficientes en este dominio son aquellos que especifican una serie lógica de pasos y se ejecutan de manera repetitiva, una y otra vez. Ejemplos de este dominio son la construcción en serie de un mismo producto, la producción en cadena o la identificación de causas elementales de enfermedades que dan lugar a través de la acumulación de evidencia a tratamientos eficaces.

2. Dominio Complicado

En este dominio encontramos problemas complicados que no hay que confundir con los complejos. Para abordarlos son necesarias buenas prácticas y perfiles expertos. Hay múltiples soluciones correctas para una misma problemática, pero se requiere del concurso de expertos para poder identificarlas. Un ejemplo típico de este escenario es la solución de un problema de diagnóstico médico de una enfermedad con varias variables donde cada una de ellas opera como una adición a todas las demás. Un ejemplo podria ser: ¿Cuando está indicada hacer una cesárea en un parto? Evidentemente se necesita el concurso  de un experto y de valoración de las circunstancias del embarazo y de la paciente (edad, factores de riesgo, presentación de nalgas, etc). Existen múltiples variables en juego pero todas son computables en la decisión final.

3. Dominio Complejo

Cuando nos enfrentamos a problemas complejos, los resultados se vuelven más impredecibles. No existen ni mejores ni buenas prácticas catalogadas para las situaciones frente a las cuales nos podemos encontrar. Simplemente, no sabemos con anticipación si una determinada solución va a funcionar. Solo podemos examinar los resultados y adaptarnos. Este es el dominio de las prácticas emergentes. Las soluciones encontradas rara vez son replicables, con los mismos resultados, a otros problemas similares.

Para poder operar en la complejidad necesitamos generar contextos donde haya lugar para la experimentación y donde el fallo sea de bajo impacto. Se requieren niveles altos de creatividad, innovación, interacción y comunicación.

En otro lugar he hablado de estos entornos con el nombre de problemas “endemoniados” (wicked problems). Lo interesante es que en este tipo de entornos los expertos no sirven de mucho más que para apuntar opiniones más o menos estandarizadas pues lo que define a un dominio complejo es que el problema no puede ser definido sino después de haberse resuelto,

Este es el campo de las soluciones políticas a problemas difíciles de abordar, y también los problemas sociales y como no, los problemas mentales. Tratar un problema mental siempre se da en un contexto de incertidumbre pues no solo intervienen muchas variables como en el dominio complicado sino que estas variables están ocultas entre los vínculos de una variable y otra.

Tratar un problema mental siempre será mas seguro si lo hace un psiquiatra o un psicólogo pero de ahí no podemos deducir que todos los psiquiatras o todos los psicólogos van a estar de acuerdo, no sólo en el tratamiento sino en la solución del problema. El profesional experto introduce a su vez una variable -la de su personalidad o carisma- que va a operar como una emergencia incierta. Un psicólogo no podrá replicar nunca lo que le enseñó su maestro: siempre habrá que tener en cuenta la novedad y la innovación creadora de su discípulo, que pocas veces será consciente de su potencial de operar cambios en los demás. No solo no hay dos pacientes iguales sino que no hay dos patologías iguales, ni dos terapeutas iguales y lo que hoy fue un éxito aquí mañana puede ser un fracaso allí.

Esto es precisamente la razón por lo que la economía es una de las ciencias más inciertas de todas las que pueblan las mentes de nuestros expertos. No existe ninguna receta que funcione bien en todos los contextos, ni por supuesto tampoco en política: la democracia liberal es un buen paradigma de lo que estoy diciendo: pareciera que ha funcionado muy bien en Europa y America del Norte pero muy mal en Medio oriente, o Sudamerica.

4. Dominio Caótico

Los problemas caóticos son los más amenazantes y se dan cuando los hechos son inciertos, los valores en disputa, las opiniones diversas y las decisiones urgentes, más allá de eso cuando el Poder del estado se debilita o la autoridad no existe a pesar de que.requieren una respuesta inmediata. Estamos en crisis y necesitamos actuar de inmediato para restablecer cierto orden, Es lo que sucede en los países en guerra o en situaciones revolucionarias. Imaginemos que el sistema de despacho de vuelos en un aeropuerto de alto tráfico deja de funcionar, alguien debe tomar el control y mover la situación fuera del caos.

Y por ultimo Snowden nos regala una quinta posibilidad:

5. Dominio Desordenado

Nos movemos en el espacio desordenado cuando no sabemos en qué dominio estamos. Se la clasifica como una zona peligrosa, ya que no podemos medir las situaciones ni determinar la forma de actuar. Es muy típico en estas situaciones que las personas interpreten las situaciones y actúen en base a preferencias personales. El gran peligro del dominio desordenado es actuar de manera diferente a la que se necesita para resolver ciertos problemas. Por ejemplo, mucha gente cree que un problema complejo puede resolverse con una solución simple, pongo el caso del problema catalán. No existen soluciones simples para un problema así, del mismo modo cabe interpretar las soluciones simplistas a problemas muy enredados y con muchas variables ¿Qué hacemos con las drogas?¿Acabaría la legalización con el narcotráfico? ¿Habría mas o menos consumidores? ¿Que impacto tendría en la emergencia de problemas psiquiátricos en la población?¿Qué haríamos con esos nuevos enfermos con patologías mentales?

La lista de propuestas simples a problemas complejos es demasiado larga para que me extienda. Lo importante es que estas soluciones que se proponen son casi siempre demasiado simples pues el que las emite no sabe a qué dominio pertenece el problema.

De manera que:

Si nos encontráramos en el espacio desordenado, todo lo que hagamos debe estar enfocado netamente a salirnos de ese espacio hacia uno mejor identificado, para luego actuar de la manera en que dicho dominio lo requiera.

¿Cómo resolver este tipo de problemas?

La primera idea a anotar es que estos problemas no se resuelven jamás pero pueden disolverse, perder vigencia o desclasificarse si cambian las condiciones del entorno -las relaciones entre sus enlaces- que es el lugar donde el problema anida.

Una consecuencia de esta primera aproximación es que no están justificadas grandes decisiones  y conformarse con no empeorar las cosas: hay que hacer notar que los “wicked problems” tienen tendencia a empeorar precisamente a causa de los esfuerzos que hacemos por mejorarlos.

Otra paradoja psicologica de interés es ésta:  ¿ a quién tratar?  Sin olvidar de que a veces el mejor tratamiento es aquel que no llega a realizarse jamás. Una buena prescripción puede incluir tanto tratar como no tratar.

La segunda consideración es que si bien los problemas comunes admiten sólo una solución verdadera este tipo de problemas admiten muchas explicaciones buenas, son por así decir multidefinibles y pueden ser abordados de múltiples formas bien diferentes entre sí con idénticos resultados. Son problemas que parecen haber evolucionado con la idea de la multidisciplinariedad y múltiples modelos explicativos y quizá por eso pueden adaptarse perfectamente a entornos terapéuticos variados.

Y por fin, una idea fundamental que vale tanto para la psiquiatría como para otros ámbitos de conflicto:

La resolución del problema sólo puede obtenerse a través de principios éticos y no técnicos.

No hay mas remedio que negociar.

Asi se resuelven los “wicked problems” que se resuelven.

O bien se disuelven, por ejemplo ¿quien se acuerda hoy de los piratas de Somalia y se plantea si hay que pagar o no rescates?

La actualidad lo ha quitado del catálogo de problemas sin resolver.

Bibliografía.-

1. Snowden, D. (2000). “Cynefin, A Sense of Time and Place: an Ecological Approach to Sense Making and Learning in Formal and Informal Communities” conference proceedings of KMAC at the University of Aston, July 2000 and Snowden, D. (2000) “Cynefin: a sense of time and space, the social ecology of knowledge management”. In Knowledge Horizons : The Present and the Promise of Knowledge Management ed. C Despres & D Chauvel Butterworth Heinemann October 2000 

La maldad

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Recientemente y a partir del crimen del pequeño Gabriel a manos -supuestamente- de su madastra Ana Julia se han disparado en las redes toda clase de opiniones, algunas de expertos y otras de politicastros resentidos que han abordado el tema del mal desde muy diversas ópticas, siendo la marxista la que más presencia ha tenido en las redes, es decir la idea de que la asesina (presunta) por el hecho de ser negra y una pobre emigrante tiene cierta disculpa en el delito que se le imputa.

Como es bien sabido para los marxistas existe una relación de causa-efecto entre maldad y pobreza, ignorando que la pobreza es una de esas variables omnipresentes se estudie lo que se estudie. También hubo una época en que los psiquiatras marxistas sostenían la idea de que la esquizofrenia estaba relacionada con la pobreza. Nada nuevo bajo el sol.

Otro grupo de argumentos giró en torno a la idea de enfermedad mental. Es lo que suelen hacer los bienpensantes que no entienden que un adulto pueda hacer daño a un niño. La mejor opción es pensarlo como una patología y es obvio que cuando la opinión publica habla de psicopatía está hablando de una enfermedad, la falta de empatía y todo lo demás.

Han sido pocos los que se han acercado al tema desde la óptica adecuada: “la maldad no es una enfermedad”. Esta frase siendo como es tan cierta como que la tierra es redonda, -por alguna razón- no es aceptada del todo por el publico en general. Mi opinión es que cuando hablamos de maldad estamos apelando a algo de lo que no queremos saber: apelamos a la moral. Y lo moral tiene muchas aristas, es una palabra polisémica que cuando la pronunciamos, lo primero que nos viene a la cabeza son curas y cilicios, a veces alguna cofradía de semana santa, casi siempre religión y penitencia.

Y es verdad porque la maldad es un hecho huérfano, es decir es algo que todos reconocemos pero no existe ningún profesional ni disciplina que se ocupe de ella. Aunque hoy existe la ponerología, lo cierto es que esta nueva disciplina no ha sabido escapar de la narrativa de la psicopatía clásica. Ninguna disciplina se ocupa de la maldad: ¿la sociología, la filosofía, la religión? Esas asignaturas que nos quitaron del Bachiller y de las que no tenemos noticia alguna. Y confianza en ellas menos. Todo seria más fácil si los psiquiatras sirvieran en bandeja a los jueces las sentencias. Este está loco y este no, lo dice el DSM-VII.

Y aunque la maldad sea una categoría huérfana lo cierto es que es una categoría biológica. Tan biológica como una nariz o una boca. Tan biológica como el conocimiento.

Jean Piaget fue un psicólogo y epistemólogo suizo de gran calado académico pero poco conocido por el gran publico que trabajó sobre todo en tratar de iluminar cómo se construye el conocimiento sobre las cosas. Piaget era una construccionista es decir una psicólogo que trató de construir un sistema de comprensión de abajo-arriba, es decir siguiendo las rutas del neurodesarrollo y se ocupó no tanto de las bases psicopatológicas de estos aprendizajes sino más bien en dilucidar el desarrollo normal, ontológico. Quizá por esta razón no ha sido demasiado tomado en cuenta por los clínicos pero sus trabajos sobre lo cognitivo son esenciales para comprender como construimos un sentido ético en nuestras relaciones.

Lo que descubrió Piaget fue que aprendemos ética a base de regular, cambiar, permutar o crear las reglas que regulan nuestra interacción con los demás. Se trata de reglas que los niños suelen respetar movidos por sus instintos innatos de justicia.

La ontología de Piaget tiene un deficit de soporte biológico (por el que Piaget no estaba interesado) pero no es contradictoria con los hallazgos de la neurociencia actual.

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El sentido moral se construye jugando tal y como hoy sabemos a partir de los trabajos de Jaak Panksepp que describió un circuito neuronal para el juego. Aprendemos jugando, extrayendo condiciones y reglamentos de nuestros juegos. El juego es la base de la abstracción para los niños, lo que nos socializa que es lo mismo que decir que el juego es la base de la moral, la base de la cooperación.

Pues en el juego no se trata de ganar, de lo que se trata es de que los demás vuelvan a contar contigo para la próxima partida, algo que harán si perciben que tus interacciones son honestas y recíprocas. Si eres un tramposo que solo piensas en ganar aun saltando las reglas, lo que sucederá es que te quedarás solo, lo que no hará sino aumentar tu resentimiento. Y la sociabilidad y aprendizajes relacionados que no hagas de pequeño ya no los harás nunca. La ventana plástica para los aprendizajes sociales se cierra bien pronto. Después de eso solo podemos aprender a refinar las trampas y las mentiras.

La sombra y la persona.-

De Jung ya he hablado lo suficiente en este blog y no quiero volver a repetir lo que ya escribí en este post. Pero me gustaría señalar una de las conceptualizaciones más importantes del maestro: su concepto de “persona” y su concepto de “sombra”.

Persona en griego significa “máscara”. Una persona es esa máscara con la que nos presentamos en sociedad, siempre la versión mejor de nosotros mismos. Conocer a alguien significa siempre llegar a un grado de intimidad tal que podamos ir más allá de esa máscara. Entre la máscara y la sombra, esta el Si-mismo que ha de lidiar con esas dos fuerzas en una dialéctica continua. Ha de conseguir no dejarse absorber por ninguna de ellas, no puede ser dominado por su sombra ni puede ser poseído por su máscara. En ese caso hablamos de identificación con el personaje en el caso de que creamos que esa máscara y el Si-mismo son la misma cosa o de posesión “demoniaca” en el caso de que la sombra haya ocupado el territorio del Si mismo. Es el caso de los malvados, de los desalmados.

Es obvio que la sombra está oculta puesto que representa todo aquello “malo” que la sociedad prohibe, persigue y castiga. El tramposo que ha refinado sus trampas para no ser reconocido como tal no tienen más remedio que cambiar de escenario continuamente para que sus fechorías no sean conocidas por todo el mundo, de este modo tiene siempre a alguien que parasitar y engañar, siempre en su propio beneficio. La sombra se oculta siempre detrás de esa máscara que nos proporciona la suficiente aceptación de los otros para que no nos expulsen del terreno de juego.

Pero el problema es la dualidad en que solemos pensar estos conceptos de “bondad” o “maldad” como si fueran rasgos binarios de nuestra personalidad, como si estar instalado en uno de ellos fuera la solución para esquivar las peticiones del mal, pues no hay que olvidar que en algunas personas la sombra está presidida por la muerte en estado puro, por lo tanático.

El problema es que no hay personas absolutamente buenas y otras que son absolutamente malas. Se trata de un espectro de continuidad donde ciertos fenomenos extremos se materializan, precisamente por el blanqueamiento del mal. Y la mejor manera de evitar las emergencias malignas de la sombra es conocerla bien. ¿Cuantos de nosotros creemos que no seriamos capaces de hacer daño a los demás como sucede en el experimento Milgram? ¿Cuantos de nosotros somos capaces de reconocer ese concepto de “banalidad del mal” que describió Hanna Arendt? ¿Cuantos de nosotros no hubiéramos sido torturadores en la Edad media si nos hubieran ordenado hacerlo?

De manera que conocer nuestra sombra es un ejercicio práctico en el que deberíamos entrenarnos de por vida, conocer, aceptar nuestra sobra y hacerla consciente algo que es más fácil de llevar a cabo por los resentidos. Es por eso que cualquier forma de psicoterapia que no sea capaz de confrontarnos con nuestra maldad es solo placebo.

La mejor forma de evitar la emergencia del mal es hacernos cargo de él y renunciar a esa idea postmoderna de que todo el mundo debe ser bueno (el buenismo impuesto) inventando moralidades nuevas e impostadas. Hacernos cargo de él para revitalizarlo a través de la conciencia, proyectarlo y tratar de convertirlo en algo útil, para nosotros, para los demás y para la comunidad. No hay nada tan inútil como la bondad, la bondad es para las mascotas, pero no para los hombres. Sin la maldad necesaria no se puede mantener una posición, no se puede renunciar al silencio, no se pueden tomar riesgos, no se puede escalar socialmente, ni se puede encontrar pareja. ¿No es cierto?

“La contraposición de lo luminoso y bueno, por un lado, y de lo oscuro y malo, por otro, quedó abandonada abiertamente a su conflicto en cuanto Cristo representa al bien sin más, y el opositor de Cristo, el Diablo, representa el mal. Esta oposición es propiamente el verdadero problema universal, que aún no ha sido resuelto”. (Jung)

Bibliografía.-

Panksepp, J. 1998. Affective Neuroscience: The Foundations of Human and Animal Emotions. New York:

El sindrome del ala rota

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Hace algunos días leí un articulo que hablaba del extraño caso de un perro llamado “Tizón”, mastín de raza, y que unos ciclistas habían encontrado en una excursión por el monte. Al parecer los ciclistas pararon porque observaron a un perro en la carretera que parecía estar muerto. Llamaron incluso a la policía para dar cuenta del hallazgo, pero cuando describieron al animal , su raza (mastín) y su pelaje negro los agentes les tranquilizaron. Al parecer no era la primera vez que Tizón utilizaba el truco de hacerse el muerto para conseguir que le acaricien y le den comida.

Esta noticia fue viral en twitter y hubo varias personas que osaron dar su opinión sobre el caso, pero lo cierto es que ninguna de ellas sabían que es “la congelación” o “freezing” en inglés. Se trata de un truco muy histérico que algunos animales llevan a cabo para conseguir sus propósitos, sean los de ser acariciado, ser llevado en brazos (hacerse el cojo) o salir de paseo. Una técnica que es mucho más propia de los animales que del hombre, aunque como veremos más abajo, los hombres también somos capaces de congelarnos ante un peligro extremo.

Este tipo de conductas que inducen al despiste del observador fueron descritas por un etólogo llamado Nicolas Timbergen que tuvo el honor de recibir el Nobel junto a Konrad Lorenz y Von Frish en el año 1973. Lo describió con el nombre de “síndrome del ala rota” en homenaje a ciertos pájaros que anidan en el suelo y que distraen a sus depredadores cuando se hallan cerca del nido haciéndoles creer que no pueden volar. El truco consiste en algo así, como “sígueme a mi que estoy cojo y no merodees por mi nido”. Estos pájaros suelen salirse con la suya y alejar a los depredadores remontando el vuelo cuando ya han conseguido despistarles del todo.

Dicho de otro modo se trata de una conducta intencional que tiene como objetivo el engaño.

Este síndrome del ala rota ha sido utilizado como mecanismo ancestral explicativo de la histeria de conversión, si bien en nosotros los humanos este tipo de conductas siempre están infiltradas con un cierto sesgo de patología y se muestran y se codifican como involuntarias. Algo así como decir que una parálisis conversiva es y no es -al mismo tiempo- una forma de engaño y una enfermedad.

Hoy mismo ha aparecido en prensa otro articulo que plantea una seria duda diagnóstica en ciertos psiquiatras suecos que han estudiado un síndrome desconocido para ellos al que han llamado “síndrome de resignación” y que suele darse en niños refugiados sobre los que pende una orden de repatriación. Los autores del articulo del Pais se preguntan porque sucede solamente en Suecia, pero se equivocan: recientemente he visto un caso en una adolescente magrebí aquí en Castellón. Lo que ocurre es que no solemos pensar en la congelación y nos conformamos con constatar solamente la lucha y la huida como mecanismos preformados de afrontamiento del estrés.

Lo cierto es que el cuadro está a medio camino entre el coma y el estupor y no es una catatonía sino un síndrome histérico destinado a autoprotegerse sea de lo que sea. Lo más frecuente en niños es que hayan sido abusados sexualmente y que teman que se repita el abuso bien por una repetición de escenarios o bien por reencuentros con el abusador.

Los síntomas coinciden con lo que cuentan los psiquiatras suecos:”totalmente pasivos, inmóviles, carentes de tono, retraídos, mudos, incapaces de comer y beber, incontinentes y sin reaccionar ante los estímulos físicos o el dolor. A los afectados se les llama “niños apáticos”, aunque también hay víctimas adolescentes.

Todo sea por no reconocer que la histeria existe. Antes en la psicopatología clásica se llamaba “estupor”

Y no sólo en los humanos sino en los animales como Tizón.

La anomalía humana en la congelación o “freezing” .-

Poca literatura se dedica a trabajar el tema de la respuesta de congelación en la especie humana. Incluso en el caso de una amenaza muy importante es raro para un ser humano colapsarse y aparecer inconsciente sin herida física. Aunque algunas personas tiemblan y presentan ligeras sacudidas después de un evento que les produce un shock, raramente desarrollan la conducta relativamente estereotipada que se ve en animales. Por el contrario, éstos comentan frecuentemente que se sienten como si estuvieran “en shock”. Ese estado se describe como con una sensación de despegamiento, de acorchamiento emocional o afectivo e incluso de confusión. El tiempo con frecuencia parece quedarse quieto. Algunos pacientes informan que se encuentran como si estuvieran “fuera de sus cuerpos”, comentando los acontecimientos traumáticos como si los estuvieran viendo en una tercera persona.

Aunque algunos comentarán que se encuentran “llenos de adrenalina”, muchos otros comentan la sensación de sentir una calma notable. Aunque pueden haber ocurrido serias heridas, el dolor normalmente no es intenso durante este periodo, un acontecimiento en consonancia con el papel que juegan las endorfinas en la respuesta de congelación. Los psicólogos y psiquiatras se refieren habitualmente a este fenómeno con el término disociación que se define como “un proceso inconsciente por el cual un grupo de procesos mentales se separa del resto del curso del pensamiento, resultando en un funcionamiento independiente de dichos procesos y en una pérdida de las relaciones habituales entre contenidos mentales como, por ejemplo, la separación del afecto de la cognición”.

La disociación muy probablemente constituye un elemento muy fundamental de la respuesta de congelación y las personas que refieren síntomas de shock y acorchamiento emocional después de un evento traumático y exhiben síntomas de disociación, están en ese momento en plena repuesta de congelación.

De hecho, muchos de los síntomas postraumáticos que ocurren con frecuencia durante años después del trauma irresuelto son característicos de la disociación o de la recurrencia de los síntomas de congelación.

El punto más importante en este contexto es que el ser humano parece recobrarse de este estado de shock sin ninguna de las actividades muscular y física observadas en los animales cuando se recuperan del acto de la congelación después de una amenaza. Rara vez ve uno víctimas de un acontecimiento traumático agudo caerse al suelo, temblar, sacudirse o sudar recuperándose a continuación con una respiración profunda y lenta.

Uno está tentado a considerar esta respuesta como una adaptación positiva a la conducta animal básica como resultado del neocortex frontal en desarrollo que nos permite pensar, resolver problemas y planificar sin tener que estar sometidos a la tiranía del instinto más primario. Sin embargo existe una real preocupación de que en la especie humana esta aparente falta de descarga de la energía autónoma después de haber ocurrido una congelación, pueda no ser de hecho un mecanismo adaptativo funcional. En vez de ello, podría representar una peligrosa supresión de la conducta instintiva, resultando en una agravación de la experiencia traumática en la memoria inconsciente y en los sistemas de excitación y alerta del cerebro.

El proceso de culturalización de la especie humana ha resultado en un patrón creciente de vida urbana en un hábitat o confinamiento cerrado que de manera intrínseca puede inhibir la capacidad instintual de huida o de defensa de uno mismo bajo amenaza. Esto, a su vez, puede instaurar un estado de indefensión, predisponiendo una respuesta de congelación en los humanos cuando se encuentran bajo amenaza. Este mismo estado de inmensa proximidad e interdependencia cultural puede también actuar inhibiendo la descarga natural de energía autonómica de congelación en estos casos.

Una repuesta a este dilema puede residir en la observación de la conducta animal. Levine describe una conversación que tuvo con cazadores africanos. Cuando son capturados, los animales entran habitualmente en una repuesta de congelación o inmovilidad. Después de su suelta, éstos atraviesan por un repertorio de conductas típica de la descarga de congelación descrita anteriormente. Si no pasan por el periodo de sacudida y temblor, generalmente mueren después de ser soltados de nuevo al medio salvaje. Este hecho puede llevarle a uno a especular que la retención de la tremenda energía autónoma de la respuesta de lucha / huida / congelación en el cuerpo y en el Sistema Nervioso Central de estos animales les reduce su capacidad para adaptarse a las amenazas y demandas de una existencia en un ambiente salvaje.

 

Pero la respuesta de congelación es también posible en humanos y se debe a una deplección con opioides endógenos, sucede en situaciones como esos chicos suecos que han atravesado media Europa para recalar en una sociedad donde los mecanismos ancestrales de lucha/huida han sido inhibidos culturalmente.

Incluso hay autores que han tratado estos comas histéricos con naloxona (un antagonista de los opioides) con éxito.

Los psiquiatras suecos deberían leer a Bruce Perry, que en su libro “El chico a quien criaron como un perro” cuenta un caso muy parecido, si bien en ese caso había antecedentes de abusos sexuales.

Mi testamento psiquiátrico (extended)

El pasado dia 2 de Junio tuvo lugar una cena de despedida a mi persona con motivo de mi jubilación forzosa, en ella conté algunas cosas a modo de despedida (testamento) que me gustaría ahora dejar por escrito de un modo más largo de lo que hice en mi intervención oral. Es ésta:

Queridos amigos y compañeros:

Lo primero que quiero decir es que os agradezco a todos vuestra presencia aquí, no solo es un acto de amor sino de higiene mental. Las transiciones de la vida hay que hacerlas mediante un ritual, así sucede con las comuniones, los bautizos, las bodas y los funerales, sin ritual nuestro cerebro -que es tonto- no se enteraría de lo que sucede más que de un modo cognitivo pero no mediante ese código de conducta que precisa rituales y demostraciones, ese lugar donde los símbolos nos apresan y podemos fluir. Y un ritual exige un discurso, es éste:

Cuando pensaba en qué decir esta noche se me ocurrieron tres modelos, el primero es -como hace casi todo el mundo-, una especie de historia sentimental de mi pasado, de mis padres, novias, amantes, una justificación de la vocación que en mi caso despertó a los 14 después de leer un libro -que no entendí- y que se llamaba “Introducción al psicoanálisis” de Freud. Que no entendí pero que era un regalo procedente de uno de esos amigos del alma que tanto nos influyen en la vida y que siempre desaparecen prematuramente. Mi segundo guión hubiera estado relacionado con mi historia en ese Hospital Provincial de Castellón, en el que lo fui todo: medico interno, adjunto de psiquiatría, medico de guardia, Director gerente y últimamente jefe de servicio de Salud mental, pero no me gustó porque necesariamente hubiera tenido que hablar de política, politiqueos, traiciones, persecuciones, exilios y venganzas, de modo que elegí como tema el futuro de nuestra especialidad, la Psiquiatría.

Digo “Psiquiatría” y no “Salud mental” porque me parece que este término y como diré más abajo es uno de los errores más graves de banalización que se han cometido con nuestra especialidad. No hay salud mental porque nosotros los profesionales no nos dedicamos a promover la salud de nadie sino a atajar las enfermedades con los medios de que disponemos y a modificar su curso -usualmente maligno- de las enfermedades mentales más graves, así como a rehabilitar a aquellos que han quedado con secuelas. Lo mismo sucede en Medicina: los médicos no alargan la vida media de la población porque nos proporcionen salud sino porque hemos sido capaces de atajar las causas de mortalidad precoces como las enfermedades infecciosas, la mortalidad infantil y puerperal o los accidentes con graves daños.

Por otra parte en nuestra especialidad, lo que llamamos salud se confunde con la palabra “bienestar” y “felicidad”, la misma OMS define así la salud. De modo que cuando hablamos de salud mental no sabemos de qué estamos hablando. La psiquiatría no emergió para procurar salud sino para identificar qué cosa eran enfermedades y qué cosa no eran sino “formas de ser”, de modo que el término “salud mental” no es más que una falacia.

Yo he atravesado tres siglos en la organización de nuestra especialidad aunque solo he trabajado 41 años: la era manicomial, la era “progre” (que ahora vuelve) y la era DSM. Las tres epistemologías han fracasado, si bien hemos aprendido algunas cosas de este periplo por las ideas del siglo XX.

En lo que existe un consenso universal es que los manicomios, frenopáticos u Hospitales psiquiátricos eran instituciones alienantes y totalitarias y había que acabar con ellos. Uno entraba en uno de esos antros, mediante una orden gubernativa (Ley de la República de 1931) pero no sabía como salir. El manicomio era como una cárcel pero sin condena, el condenado no sabia ni siquiera de que se le acusaba como en la novela de Kafka.

Eran finales de los años 70 y comienzos de los 80, la antipsiquiatría -una ideología radical que negaba la enfermedad mental- tenia muchos seguidores en España, era hegemónica fuera de la Universidad y fueron estas ideas radicales las que lograron imponer una revisión de eso que se llamaban “manicomios”. Sin la antipsiquiatría no hubiéramos sido capaces de cerrar esas instituciones, si bien las ideas radicales nunca consiguen lo que se proponen, pues inmediatamente surge una reacción, un revisionismo. La antipsiquiátria era un movimiento populista similar al “Podemos” actual en el campo de la política. No tenían razón pero les asistían muchas razones.

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Por eso surgió la antítesis: “la Comisión Espino”, fue una comisión ministerial nombrada para arreglar el desaguisado y cerrar los manicomios. La llamada informalmente  “comisión Espino” tuvo sobre todo dos grandes ideas: la creación de unidades de hospitalización psiquiátrica en todos los hospitales generales (UHB) que nacían para homologar a la Psiquiatria con el resto de especialidades bajo el paradigma de la brevedad del internamiento y la creación de una red de unidades ambulatorias de salud mental (USMs) dispersas por el territorio que en teoría deberían haberse cargo de estos pacientes dados de alta desde las UHB. Se pensó también en unidades a medio camino que nunca se desarrollaron.

Como todos los proyectos y leyes que nacen sin presupuesto finalista, la reforma solo fue un “brindis al sol” en el fondo de la cuestión porque aunque es verdad que el estatuto de los enfermos mentales mejoró con su nueva ubicación en lugares ortodoxos como son los Hospitales en igualdad de condiciones con el resto de enfermos, lo cierto es que las USM fueron muy pronto bloqueadas por una multitud de demandas de psiquiatría menor que colapsaron sus plantillas. Unas plantillas que nunca llegaron a completarse por falta de recursos económicos y de desidia de los políticos que nunca abordaron el problema de frente y se limitaron a hacer política con los enfermos mentales, anunciando prioridades que nunca han coagulado en nada práctico.

Aunque la creación de UHB fue una buena idea en algunos aspectos y que mejoró sobre todo el estigma manicomial, lo cierto es que la mentalidad gerencial hospitalaria no está pensada para los enfermos mentales, el índice de rotación de las camas en nuestra especialidad es siempre más largo y oneroso que en cualquier especialidad, además nuestros pacientes no necesitan guardar cama como del resto de pacientes y es difícil mantenerlos en unidades cerradas y en algún caso abyectas y mal dotadas. Su ubicación en pisos altos es siempre un riesgo en nuestra especialidad y la ausencia de servicios intermedios ha hecho que el trasiego entre lo hospitalario y lo ambulatorio más que un escalón sea una grieta. Los enfermos más graves se pierden por esas grietas mientras las USMs siguen bloqueadas por problemas mentales espurios, problemas sociales, informes jurídicos y laborales y diversas adversidades de la vida.

No hay un observatorio mejor que una USM para ver como los individuos recurren a la Psiquiatría para resolver problemas que ni son psiquiátricos ni sanitarios. Y naturalmente la Psiquiatría no sirve para eso y la psicología tampoco. La mayor parte de la población buscan soluciones fáciles que no hacen sino menoscabar su resiliencia. Y no hay nada tan fácil como buscar una pastilla para dormir sino se duerme o en otra para estar relajado si uno está preocupado.

Vienen muy malos tiempos para la Psiquiatría, van a haber más recortes en el seno de una reforma inacabada, más patologías que atender y más pacientes graves resbalando por las grietas del sistema. Obviamente el crecimiento sostenible no existe: todo crecimiento es insostenible y si se aguanta es gracias, al déficit, la deuda y los impuestos.

Y si no podemos crecer eternamente no tenemos más remedio que repensar nuestra especialidad, repensar qué pacientes tienen enfermedades y qué pacientes no las tienen. No quiero decir que el sufrimiento mental no haya que atenderlo en algún lugar, lo que quiero decir es que los psiquiatras y sobre todo el sistema sanitario no tiene porqué recoger esos malestares. Habrá que repensar qué mecanismos intermedios hemos de inventar para que la gente desdichada tenga un espacio de atención y que esa atención no sea necesariamente psiquiátrica o médica, ni siquiera sanitaria.

Necesitamos una nueva nosología psiquiátrica que supere los DSMs generados bajo el auspicio de la industria y que defina y discrimine lo patológico de lo adaptativo. Necesitamos redimensionar la atención sanitaria que prestamos a los pacientes gravemente perturbados y necesitamos además recuperar a aquellos que hoy duermevelan en algún hospicio de Bienestar Social, un ministerio que ha de servir para lo que se pensó: para mejorar las condiciones de vida de las personas y no para inventar “manicomios” con otros nombres. Vale la pena señalar que a pesar de la Comisión Espino aun existen en España 8 CCAA que mantienen manicomios a los que se les ha cambiado el nombre pero siguen siendo lo que son: manicomios.

Lo que me lleva a hablar de un problema que aun no ha explotado pero que ya amenaza con hacerlo: me refiero a los recursos de tutela de niños y adolescentes que la administración atiende y cuya asistencia delega en lugares muy poco procedentes. No se trata de si son atendidos por monjas, frailes o personal funcionario: los centros de menores han de liquidarse de una vez e implementar políticas de tutela, familias de acogida o adopciones congruentes con lo que sabemos hoy de las teorías del apego y de la crianza. Hay que abordar de una vez una ley de adopciones que prioricen el bienestar de los niños y no tanto el de los padres biológicos o adoptantes.

La infancia- adolescencia es uno de los colectivos mas abandonados que tenemos en nuestro país, con leyes y reglamentos que parecen pensados para la beneficencia del siglo XIX y no tanto para un mundo donde ciertas evidencias se han hecho oir a pesar de la sordera con la que se han manejado. Me refiero a la evidencia del apego: sin respeto a las leyes del apego un niño hoy tiene todas las probabilidades de convertirse en un enfermo mental mañana.

Leí el otro dia un articulo que decía que en USA una de cada 4 niñas de 14 años presenta una depresión. No se si este dato es extrapolable a nuestro país, lo que es cierto es que si hay un hecho inexplicable desde el punto de vista de la epidemiología psiquiátrica que yo aprendí es que cada vez las enfermedades mentales severas son más frecuentes a una edad más precoz. Niños o niñas con trastorno bipolar a los 8 años no son hoy una rareza: lo que yo aprendí es que el trastorno bipolar era más bien una psicosis de la edad adulta mientras que la esquizofrenia era más frecuente en la juventud. ¿Qué ha sucedido para que esto sea así?¿Qué estamos haciendo mal?

La psiquiatría del futuro tendrá que abordar este problema de una vez y denunciar como ciertas ingenierías sociales interfieren con la salud de los niños: la sexualización precoz, la infantilización de los padres, las políticas de igualdad, la mercantilización de la vida, los escasos espacios de juego al aire libre, la alimentación deficitaria y la escasa presencia de los padres en el hogar son multicausas de un estado de cosas que no parecen independientes de una mente perversa que trata sin duda de socavar nuestra civilización y nuestra forma de vida. Obviamente será función de los psiquiatras denunciar estos hechos y ofrecer a la población ideas y conocimientos de la manera en cómo lidiar con estos conflictos que los padres mantienen con sus hijos.

Así y todo me parece que el futuro en el que vais a tratar de sobrevivir no me parece muy halagüeño, es por eso que no recomendé a mi hija que siguiera mis pasos en una profesión (e incluyo también a la psicología) que parece diseñada para seguir neutralizando un sistema que parece desmoronarse y no tanto con las ideas que me llevaron a ejercer esta profesión.

En mi caso, lo que quería era una respuesta a esta pregunta.

¿Qué hay en la mente de esta persona para actuar de este modo?

Muchas gracias a todos por vuestra atención y repito mi agradecimiento por vuestro amor.

Al fin y al cabo habeís venido aquí por amor

Lo unico que puede redimirnos.

Y para que veaís que también nos divertimos y todos juntos:

La falacia de la igualdad

palozanahoria

Casi todas las palabras que terminan en castellano en “dad” tienen algo en común entre ellas. No existen materialmente, se trata de abstracciones, de ideas o ideales, pues ideas, ideales o ídolos poseen la misma raiz etimológica, el “eidolon”, es decir el espectro. Pero esta característica tiene sus excepciones: por ejemplo la palabra “corporeidad” es una cosa, algo material. La corporeidad no es un intangible como la palabra “libertad”, “igualdad” o “felicidad” siendo como es una abstracción, sin embargo es una abstracción sensorial, no cognitiva. Se trata de otro nivel de definición, en este caso la corporeidad seria ese doble cuerpo que como un papel de celofán recubrirá el cuerpo material duplicando su anatomía, si bien sin seguir las mismas vias nerviosas que gobiernan nuestro cuerpo material.

La palabra “igualdad” por ejemplo contiene una falacia, pues se trata de una palabra polisémica (como sus primas) que tiene múltiples interpretaciones, tantas como individuos que las piensan. En realidad podríamos consensuar que “igualdad” significa similitud o parecido. Es algo que un niño de 6-8 meses ya ha descubierto: hay cosas que se parecen por su color, su tamaño o su forma y que pueden agruparse entre sí. Las similitudes entre los objetos nos atraen, del mismo modo aprendemos a discriminar (atención a este verbo!) sus diferencias: hay cosas distintas, bien en tamaño, color o forma.

De manera que aprendemos muy pronto a clasificar las cosas según sus similitudes o diferencias, pero la palabra “igualdad” va más lejos que esta comparación infantil entre objetos. El primer problema epistémico que se le presenta a un niño es la diferencia sexual. ¿Los niños y las niñas son iguales o diferentes?. ¿Un niño varón se parece más a su madre o  a su padre?

No hace falta que pregunten  a sus hijos, pues ustedes ya saben la contestación.

Pero “igualdad” como toda abstracción cognitiva, es decir del pensamiento va más allá y poco a poco -a medida que se aleja de lo comparativamente medible- va instalándose en lo imaginario. Podemos imaginar cada uno de nosotros la igualdad como queramos.

La mayor parte de los discursos feministas por ejemplo reivindican la igualdad entre hombres y mujeres pero cuando se les pide que concreten más sobre qué cuestiones faltan por igualar, la mayor parte de estos discursos tienden a regresar a los hechos conocidos de antaño, es como si concretar la palabra “igualdad” requiriera de un esfuerzo mental soreañadido a lo subjetivo que pocas veces es posible apresar. Un ejemplo de esta reinvindicación es el ejemplo de los sueldos, de las oportunidades y del acceso a ciertos puestos relevantes en la ciencia, la alta dirección o el mundo de las finanzas. ¿Cuantas mujeres directoras de Hospital existen hoy en dia?

El lector puede leer ahora este post donde precisamente se aborda esta cuestión. El artículo rechaza la idea de que un mayor número de mujeres médicas no es la variable crítica que nos puede señalar si existe o no existe discriminación en este terreno. Para el autor del mismo la variable critica es el acceso a puestos de dirección.

En ningún momento el autor se pregunta si las mujeres están interesadas en esos puestos, se da por hecho que lo están y que por el hecho de ser mujeres se ven constreñidas a aspirar a ellos. Es decir la medida que se utiliza para medir (si es que es posible) la igualdad es que las mujeres tengan la misma representación que los hombres en ciertas ocupaciones de prestigio, para este fin no sirven las profesiones de bajo nivel como por ejemplo los fontaneros. Pero la verdadera igualdad consiste en que cada cual aspire a lo que quiera más allá de las recomendaciones feministas. ¿No es cierto?

Esa es la verdadera igualdad, la que tiene en cuenta la libertad de elegir. Cuando una persona puede elegir -según sus preferencias- es cuando decimos que se ha alcanzado la igualdad.

En el servicio de salud mental de mi Hospital (mi servicio) hay un número muy parecido de hombres y mujeres (62-38%) irrelevante si se tiene en cuenta la edad media de su población (cercana a los 50 años). Sin embargo el numero de residentes de psicologia (PIR) o de psiquiatria (MIR) del año pasado (2016) se distribuye de la siguiente forma: mujeres 90% y hombres 10%). Dicho de otra manera las nuevas generaciones aportan más mujeres que hombres a la formación médica y a la psicología clinica. Y por cierto todos ganan el mismo dinero, al menos en la administración pública no existen esas diferencias que siempre salen en los medios como un mantra tendencioso y que casi siempre se refuta con datos.

Ahora bien, el sueldo en bruto que ganan unos y otros no es suficiente para medir lo que ganan hombres y mujeres. Hay que meter otras variables y la más importante es si tienen o no consulta privada. En mi servicio hay 9 psiquiatras-psicólogos hombres que tienen consulta privada y solo 4 mujeres. Obviamente en este sentido ganan más los hombres que las mujeres.

En mi servicio hay solo 6 personas que tienen el doctorado y los 6 son los mejores curriculos del staff. Todos son hombres. Las mujeres parecen poco interesadas en sus carreras una vez conseguida la propiedad de sus plazas, y si bien son igualmente competentes en su tarea, lo que destaca en ellas es su falta de ambición, dedicación, compromiso e iniciativa. Es lógico al fin y al cabo tienen sus familias, sus hijos y esta parece ser su actividad principal. Es la gran diferencia.

Sin embargo existe otra variable que aparece contradiciendo a la anterior, el indice reproductivo de los hombres es de 1,46. mientras que el de las mujeres es de 1,27. Dicho de otra manera, los hombres tienen más hijos que las mujeres (aunque ambos están muy por debajo de la media nacional).

Aunque la aptitud para trabajar (al menos de psiquiatra o psicólogo) es la misma en hombres y mujeres,  la actitud es bastante distinta: los hombres poseen más ambición y ponen más carne en el asador en sus respectivas carreras que las mujeres, a pesar de que las residentes femeninas de cualquier especialidad médica posean mejores curriculos durante su residencia. Todo parece indicar que más tarde se estancan o bien carecen de la motivación suficiente para seguir haciendo carrera, tengan muchos hijos o pocos.

La mayor parte de desigualdades en este terreno no proceden del sexo sino que proceden de razones económicas, la clase social de origen es más importante que el sexo. ¿Cuantas personas se ven determinadas a elegir trabajos que no les gustan simplemente porque sus padres no pueden costearles los estudios? Este problema afecta tanto a hombres como a mujeres y es la principal causa de discriminación. Otra razón que puede inducir a elegir erróneamente los estudios o las profesiones son las presiones culturales, sociales o parentales por seguir determinada tradición o para atender las necesidades de un pais en desarrollo por ejemplo.

Lo que casi nunca se tiene en cuenta es que no necesariamente la igualdad de oportunidades se traduce en una igualdad de resultados, dado que no todo el mundo puede hacer cualquier cosa, lo que debemos esperar cuando hablamos de “igualdad” es que de conseguirse una igualdad ideal entre todas las personas sus rendimientos y resultados volverían a introducir la diferencia.

Por otra parte la igualdad tambien debe perseguirse por abajo. ¿Por qué los hombres son casi mayoria en las profesiones de mayor riesgo? Bomberos, policias antidisturbios, desactivadores de bombas, conductores de autobuses o camiones, mineros, etc, junto con otras profesiones de no tanto riesgo como albañiles, fontaneros, electricistas, cristaleros, etc. ¿Por qué cuando se habla de igualdad se está pensando en los trabajos de élite, aquellos mejor pagados y con mayor estatus?

Lo cierto es que lo que muchas mujeres consideran una discriminación en realidad procede de la escotomización que hacen de las diferencias sexuales. La principal diferencia entre los cerebros entre hombres y mujeres procede de la selección sexual: los hombres aspiran al dinero, al poder y al estatus porque a las mujeres las fascinan los hombres poderosos, ricos, exitosos o influyentes. Esa es la verdad que no es cierta si se invierte: a los hombres no nos interesan esas cosas de las mujeres.

Los hombres se arriesgan, compiten entre ellos y muestran sus hazañas para obtener rango, pues sin algún tipo de rango carecerían de atractivo y lo saben. Y mueren en el intento: en nuestro pais los hombres muertos en accidentes de trabajo es muy superior a las muertas por violencia de género, es un dato que vale la pena repensar.

En mi opinión perseguir la igualdad es como perseguir una zanahoria que sostiene un jinete como reclamo para que el caballo siga caminando sin caer en la cuenta de que nunca la alcanzará. Más concretamente parece que a más igualdad más brecha de género, al menos en los rasgos de personalidad que intervienen en las elecciones y dedicación profesionales. Cuando las personas pueden elegir libremente, tienden a escoger profesiones de cuidado (las mujeres) y carreras técnicas los hombres. Y si siguen pudiendo elegir, las mujeres elegirán un trabajo que puedan compatibilizar con la atención a su familia y no tanto a esos trabajos de alta dirección que  ocupan gran parte del dia a los hombres.

Ninguna igualdad podrá conseguirse sin atender a las diferencias en los cerebros de hombres y mujeres y que no son sólo anatómicas sino funcionales y que implican diferencias en su personalidad, preferencias, gustos y conducta y también en sus estrategias reproductivas, familiares y concepción del bienestar a largo plazo.

Una falacia es algo que parece ser verdad pero es falso. Y la falsedad procede del uso ideológico de un concepto borroso como es este de la igualdad.

La paradoja es ésta: una pareja de la igualitaria Noruega tendría hoy más probabilidades de desarrollar rasgos de personalidad diferentes que una pareja que viva en una sociedad patriarcal africana. De manera que la brecha de género en personalidad no procede tanto de la opresión sino de la opulencia.

Bibliografía.-

Schmitt, DP.; Realo, A; Voracek, M; Allik, J. (2008) Why can’t a man be more like a woman? Sex differences in Big Five personality traits across 55 cultures. Journal of Personality and Social Psychology, Vol 94(1), Jan 2008, 168-182.

Prometeo, el fuego y los pirómanos

bachelard

En la llama misma el tiempo se pone a velar (Bachelard)

Escribo este articulo aun en Agosto, un Agosto donde los incendios provocados han sido especialmente frecuentes y devastadores, destacando sobre todo los de Artana en Castellón y los de Galicia.

Alguien me preguntó si la piromanía es una enfermedad mental y he estado reflexionando sobre esta curiosa y criminal forma de proceder de algunos individuos y he tratado de recordar dónde está clasificada en los manuales operativos esta tendencia. Segun el DSM se trata de una variante de un trastorno de control de los impulsos, algo asi como que el individuo sufre el extraño impulso de quemar un bosque y por alguna razón no es capaz de inhibir tal pulsión y termina llevándola a cabo sin importarle el daño ecológico que causa o el daño incluso personal que puede llegar a causar a los vecinos que viven cerca de las llamas. Un daño que se parece mucho al genocidio y al terrorismo solo que en este caso, la mayor parte de las veces se lleva a cabo contra los árboles, esos que nos sirven a todos para respirar.

Las preguntas que suelen hacerse sobre esta cuestión, son las siguientes ¿Son los pirómanos enfermos mentales?¿Qué buscan los individuos cuando prenden fuego a un bosque?¿Se trata de intereses oscuros cuyos objetivos no son conocidos por la opinión publica?

Para empezar diré que una cosa es ser un pirómano y otra cosa es ser un incendiario. En este segundo caso el autor busca una venganza impersonal o un beneficio personal, otras veces -quizá la mayor parte de ellos- son simples negligencias y en otras ocasiones se trata de enfermos mentales entre los que hay que contar a los débiles mentales que además consumen drogas o que tienen una psicosis crónica comórbida sin tratar. Pero existe un pequeña parte de los incendios donde no es posible encontrar esta relación como por ejemplo sucede con esta mujer. ¿Qué buscaba esta mujer incendiando media Galicia con velas perfumadas?

Esquirol y las monomanías.-

Esquirol fue uno de esos psiquiatras clásicos que vivieron en un momento histórico excepcional, el siglo XIX y ese lugar Paris, el centro del mundo en aquella época en que el Antiguo y el Nuevo régimen se batian no sólo en el terreno de la politica trono/altar contra Republica/ciudadania, sino tambien en el mundo de las ideas: el naturalismo de Condillac peleaba con las ideas teológicas que invocaban causas sobrenaturales para las enfermedades mentales.

Esquirol fue el primer médico que intentó una nosografia natural de las enfermedades mentales y aun sin saber nada de sus causas se atrevió a llevar adelante una clasificación. En ella cabe destacar su idea de monomanía.

Para Esquirol la monomania es un tipo de paranoia en la que el paciente sólo puede pensar en una idea o tipo de ideas. Una idea que toma el mando de la motivación en todo el campo de la conciencia. Asi, describió un grupo de enfermedades mentales -según él-que seguian esta dirección, asi describió la ninfomanía, la cleptomanía, la dipsomanía, la lipemanía (actual depresión) la piromanía y otras. La idea fundamental que preside esta clasificación es la de que estas enfermedades pueden darse de forma independiente, sin comorbilidad con las grandes psicosis. Asi una persona que padeciera manía por robar padecería de cleptomanía que sería en sí misma la enfermedad a tratar con independencia de que el resto de la personalidad estuviera sana.

Lógicamente el naturalismo de Esquirol le hizo perder de vista que muchas de estas “manías” no representaban enfermedades mentales “per se“, sino inclinaciones morales, y más allá de generar un gran desbarajuste entre los jueces sus ideas han sido superadas ya. Hoy no consideramos que el robo o el homicidio sean enfermedades mentales sino condiciones humanas distintas de las que nos ocupamos los psiquiatras.

Sin embargo de sus clasificaciónes nos han quedado algunas prendas, por ejemplo la cleptomania (el robo por motivos no económicos) sigue considerándose una enfermedad mental, la dipsomanía (el alcoholismo episódico) ha pasado a considerarse una adicción y la piromanía ha sido absorbida por las patologías que le son comórbidas (psicosis y retraso mental).

Sin embargo la piromanía pura (en ausencia de enfermedad mental o como pulsión independiente) existe.

Psicoanálisis del fuego.-

Cuando yo era un niño y aun se vivía -en entornos rurales- en aquellas casa con corral y chimenea y aun no habia televisión ni wifi, las veladas después de cenar transcurrian cerca del fuego y de ahi viene la palabra “velada” aunque ya existiera la luz eléctrica. No vale la pena decir que en el fuego hay algo fascinante y cuya contemplación representaba en aquel entonces un espectáculo como hoy es cualquier espacio televisivo. Era algo en lo que participaba toda la familia, conversar, mirar el fuego y domesticar sus llamas.

A los niños nos prohibían acercarnos demasiado y teníamos prohibido también alimentarlo con ramitas secas. La prohibición venia siempre de los mayores y nos amenazaban con:

“No juegues con el fuego o te harás pipi en la cama”.

Años más tarde supe que Sigmund Freud habia escrito en su “Intepretación de los sueños” esa misma frase. ¿Como lo sabía mi abuela si ella nunca leyó a Freud?

Es la primera vez que alguien que no era mi abuela aceptaba la idea de que existía una relación entre “jugar con fuego” y la enuresis. Pues en las mismas palabras de Freud:

“El placer de encender fuego está precisamente en la capacidad de apagarlo”

Al leer esta frase comprendí la dicotomía bombero/pirómano, la dualidad.

Probablemente los homínidos se encontraron con el fuego por casualidad, quizá como resultado de un incendio casual causado por un rayo. Podemos imaginar la sorpresa de aquellos hombres primitivos al encontrarse con ese “objeto” que quema, se extiende pero que no puede capturarse o llevarse en brazos como cualquier otro objeto o animal. Obviamente tardarian mucho tiempo en aprender a domesticarlo, pues el fuego ha de alimentarse para que no se extinga y sobre todo precisa de una cierta tecnología para poderse encender “ex novo”. El dominio del fuego supuso un hito en la evolución de nuestra especie pues nos permitió no solo cocinar los alimentos, sino calentarnos en entornos frios y ahuyentar a las fieras. Es posible asegurar que el dominio de las tecnologias ígneas cambió nuestro cerebro para siempre y aceleró la revolución cognitiva. El sapiens no sería sapiens sin la cocina, fue así como abandonamos la carroña y lo crudo y le hicimos de paso un gran favor a nuestro sistema digestivo del que se aprovechó nuestro cerebro.

Pero hay otro aspecto más allá del puramente evolutivo que me gustaria añadir a propósito del fuego: me refiero a la relación entre el fuego y la excitación sexual. Y otra cuestión: agua y fuego son contrarios, antagónicos. No pueden existir conjuntamente, el agua extingue el fuego pero el fuego hace hervir al agua. Vale la pena decir ahora que Nirvana significa “extinguir el fuego” en este caso Siddartha se referia al fuego del deseo, origen -según él- de todos los malestares del hombre. Extinguir el fuego es pues el propósito no solo de bomberos/pirómanos sino tambien un propósito religioso, mistico o espiritual.

Decir agua es lo mismo que decir orina. Es interesante señalar que el pene es un órgano tan curioso que de él sale orina al tiempo que tambien es capaz de engendrar niños. ¿Cómo es posible esta hazaña?

Es capaz de las dos cosas pero no al mismo tiempo, un pene en erección no puede orinar y si lo hace perderá inmediatamente la erección. Lo que es lo mismo que decir que la excitación sexual es incompatible con la emisión de orina (en el hombre). El hombre inhibe involuntariamente su micción durante el coito. Lo que es lo mismo que decir que el hombre dispone de agua para apagar su fuego, algo que hacemos todas las mañanas cuando nos despertamos, si bien las erecciones espontáneas matutinas son la señal que nos lleva a orinar, nótese la ambigüedad.

Fue asi que Freud enunció que  la enuresis está relacionada con la excitación sexual precoz.

La conquista del fuego estaria relacionada con la evitación -la renuncia – a su extinción. No es de extrañar tampoco que en ciertas culturas esté prohibido orinar sobre el fuego (Freud 1932).

Prometeo, el mito.-

Según el mito griego,fue Prometeo quien trajo el fuego a los hombres. Prometeo era un titán, es decir estaba a medio camino entre los dioses , con quien tenia linea directa y los hombres y cometió un crimen de lesa majestad: robar el fuego de los dioses para darselo a los hombres.

Las relaciones entre los dioses olímpicos y los hombres eran bastante distintas a las relaciones que mantenemos con el Dios monoteista -en el que creamos o no- ha modelado nuestra relación con lo oculto.

Los dioses griegos, necesitaban continuas ofrendas y muestras de agradecimiento por parte de los hombres para serles favorables. las relaciones entre dioses y hombres eran relaciones mercantiles y la dificultad de los humanos consistia en averiguar a qué Dios del panteón debian de honrar cuando la cosas salían según sus planes o a quién apaciguar cuando las cosas se torcian. Y por alguna razón a los dioses les gustaba mantener a los humanos en la precariedad.

Es por eso que el robo del fuego por parte de Prometeo -el padre de la humanidad- emparentado con la figura de Jesucristo fue considerada un sacrilegio y los dioses tomaron medidas contra él.

El hallazgo y la domesticación del fuego es en el mito la adquisición de un conocimiento sagrado.

La triada homicida.-

Aunque no todos los especialistas están de acuerdo McDonald, un psiquiatra neozelandés acuñó en 1963 lo que llamó la tríada homicida que incluia:

1.- Antecedentes de enuresis infantil

2.- Piromania.

3.-Antecedentes de maltrato a animales.

Según McDonald estos antecedentes se encuentran en muchos asesinos en serie que él mismo estudió y se complementa con la triada oscura: narcisismo, psicopatía y maquiavelismo. Pero es a Mc Donald a quien le corresponde el mérito de haber relacionado -desde fuera del psicoanálisis- a la enuresis y la piromanía.

¿Que es la piromanía?

Muy probablemente la piromanía represente a un cluster de conductas bien ensambladas en nuestro inconsciente y que contenga elementos tanto evolutivos como de psicologia personal. Probablemente se trate de un estado disociativo, una especie de estado de trance durante el cual ciertos individuos llevan a cabo el ataquea e los bosques como una forma de obetener tranquilización cuando se encuentran sometidos a una alta tensión emocional y que el fuego sea una forma de descargar como sucede en los cleptómanos o los dipsómanos: formas de conseguir ese estado de analgesia y anestesia que llamamos disociación.

Es la disociación la que termina con el malestar del mismo modo que el agua apaga el fuego.

Bibliografía.-

Sigmund Freud. Sobre la conquista del fuego.

 

Macdonald, John M. (August 1963). “The threat to kill”. Am J Psychiatry. 120 (2): 125–130.

 

 

Locos por la notoriedad

El suicidio es un homicidio invertido

(S. Freud)

Cuentan de Luis Miguel Dominguín una anécdota – quien sabe si apócrifa- de cuando consiguió seducir a Ava Gardner y llevarsela al catre. En la mañana siguiente se levantó temprano se duchó y se vistió y Ava le pregunto ¿Donde vas tan pronto?. “Pues donde voy a ir, a contarlo”, contestó el torero.

Efectivamente, ¿de qué sirve acostarse con Ava Gardner si luego hay que mantener el secreto?

Bueno, supongo que cada cual dará más o menos importancia al hecho que a la apariencia, pero lo cierto es que el marketing personal tiene mucho que ver con el hecho de divulgar nuestras proezas, por eso tiene tato éxito youtube. A la gente lo que le interesa es salir en la tele, es decir grabar sus heroicidades e incluso sus delitos y luego subirlos a la red. ¿Cómo explicar que se cometa un delito y luego dejes la prueba del mismo grabada y colgada en youtube, dandole el trabajo hecho a la policía?

Ser reina por un dia compensa ir a la cárcel, al menos para algunas personas infectadas por ese deseo de notoriedad que para mi es tan importante como la pulsión de poder y explica las razones por las que el delito o la fechoría han de publicitarse, hacerse públicas como parte o consumación del goce de haberlas llevado a cabo. Ser famoso es tan o más deseable que ser rico, poderoso, atractivo  y por supuesto inteligente.

En estas cosas andaba pensando yo estos dias a raíz de esa epidemia de suicidios-homicidios que viene sacudiendo a Alemania y que parecen darse en cadena después del atentadio de Niza, sobre el que ya hablé aqui.

Las versiones oficiales parecen dividirse entre varias hipótesis: la primera hipótesis es la del trastorno mental, la segunda es un trastorno mental con inspiración islamista o como suelen decir ahora, la acción de un “lobo solitario” y la tercera, la que menos gusta a nuestros gobernantes es la hipótesis del atentado yihadista planificado. Todo parece indicar que Merkel respiró de alivio cuando le dijeron que el atentado de Munich era cosa de un adolescente desesperado que habia sufrido bullying, aunque en realidad lo que más le hubiera gustado es que se tratara de un atentado de la extrema derecha, pues el temor a una explosión de “islamofobia” es superior al temor a los propios yihadistas. hay que recordar que falta un año para las elecciones alemanas y la extrema derecha va ganando terreno.

En realidad lo que buscan nuestros gobernantes es separar estos atentados de eso que ha venido en llamarse “la crisis de los refugiados”. Personalmente creo que se trata de una tarea destinada al fracaso. Para la opinión publica, los atentados son provocados por islamistas, no importa si se trata de refugiados, inmigrantes de segunda generación, enfermos mentales o simples desesperados por el maltrato escolar.

Lo que nos lleva a una reflexión sobre la verdad.

Siendo posible que las versiones oficiales sean ciertas, lo cierto es que la gente no las cree. ¿Por qué sucede tal cosa?

La verdad es ya irrelevante, estamos en el territorio de la post-verdad. La verdad ha dejado de ser relevante porque se ha moralizado y solo aparece esa verdad tan pulcra y políticamente correcta como aspira a ser. Dicho de otra manera, los ciudadanos saben ya a estas horas que nuestros gobernantes mienten y que defienden su propia agenda. No es necesario recurrir a los hechos -desclasificados ahora- sobre los incidentes que tuvieron lugar en el dia de Año nuevo en Colonia y otras ciudades. Merkel quiere imponer a los alemanes sus ideales humanitarios si es necesario escondiendo la verdad. Es por eso que hay un divorcio entre los ciudadanos y sus gobernantes y no solo con ellos, sino con los expertos, economistas y politólogos, conferenciantes o tertulianos, todos apelan al buenismo incluso a la hora de pronunciarse contra el golpe de Estado de Erdogan. De lo que se trata es de defender “el estado de derecho” dicen.

Y es por eso que los ciudadanos parecen haberse vuelto locos cuando votan a populismos sean de derechas o de izquierdas y parecen aun más locos cuando defienden  a Trump. Es muy fácil de entender: los ciudadanos ya no votan sino que dan puñetazos en las urnas.

La contaminación de las ideas suicidas.-

Cuando yo era un joven médico interno, alla por 1976, atendia las urgencias de mi Hospital fueran las que fueran, recuerdo que teníamos entonces dos exigencias legales, dar parte de los accidentes de trabajo a la Inspección correspondiente y dar parte al juzgado de los intentos de suicidio. Aunque esos partes nunca daban lugar a ninguna investigación judicial, lo cierto es que estábamos obligados a hacerlo. Hoy en dia. como todo el mundo sabe un intento de suicidio se considera un episodio psiquiátrico y si no hay ingreso involuntario no damos parte a la instancia judicial, el suicidio se ha naturalizado, ya no es delito intentar suicidarse.

Quizá este hecho nos haya hecho olvidar la vieja idea de Freud de que el suicidio es un homicidio invertido. Tal y como nos contó en “Duelo y melancolía”, “el suicida mata en sí mismo la representación de otro, usualmente un objeto tabú”. Debe ser por esta razón que todas las religiones condenan el suicidio (la islámica también) y debe ser por eso que durante el franquismo suicidarse era un delito, al menos en teoría.

Tambien se conoce perfectamente el llamado efecto Wherter, es decir el suicidio es una conducta que se contamina y es por eso que los periodistas tratan este tema con suma discreción, todo lo contrario que hacen con los crimenes domésticos que tambien están sometidos a este fenómeno de “contaminación” y que son tratados con infame publicitación de los mismos.

Pero probablemente el que más sabe sobre contaminación de conductas suicidas es Durkheim y de él voy a poner un texto para que el lector y tambien los politicos, gobernantes ytodo aquel que pueda entenderle, piense por sí mismo: cada uno se suicida por una cosa distinta  pero todos se mueren por lo mismo.Y algunos movidos por el afán de notoriedad dan a su muerte un ultimo giro hacia la épica. Los lobos solitarios son: “suicidas en busca de un pretexto para suicidarse con sentido”.

El texto seminal de Durkheim.-

Se considera la imitación como el último factor psicológico a tratar antes de poder pasar a hablar sobre las causas sociales del suicidio.

El fenómeno de la imitación se puede dar entre dos personas sin que a estas les una ningún vínculo social, o relación de cualquier tipo, es un fenómeno puramente psicológico e individual, y si llegamos a establecer que contribuye a determinar la cifra de suicidios, resultará que esta cifra depende directamente, total o parcialmente, de causas individuales.

En primer lugar hemos de definir la palabra Imitación que se usa normalmente para designar los tres conceptos siguientes:

Ocurre en el seno de un mismo grupo social, cuyos elementos todos están sometidos a la acción de una misma causa o causas semejantes, en virtud de la que todo el mundo piensa o siente al unísono; en este caso la palabra designa la propiedad que tienen los estados de conciencia, simultáneamente experimentados por un cierto número de sujetos diferentes, y obrar los unos sobre los otros y combinarse, de modo que crean un estado nuevo.

Necesidad que nos impulsa a ponernos en convivencia con la sociedad de la que formamos parte y de este modo a adoptar las maneras de pensar o de hacer que son generales en los que nos rodean. Son un ejemplo muy claro de este caso las modas y las costumbres.

Finalmente puede ocurrir que reproduzcamos un acto que pasa delante de nosotros o que conocemos, únicamente porque ha pasado delante de nosotros o porque hemos oído hablar de él, se copia por el simple hecho de copiarla. Así bailamos, reímos o lloramos cuando otra persona lo hace, es la imitación por sí misma.

Estas tres clases de imitación son completamente diferentes las unas de las otras.

La primera no puede ser considerada como un hecho de reproducción, ya que esta no se produce sino que surge de una síntesis de estados diferentes.

Solo podemos considerar la imitación propiamente dicha cuando un acto tiene como antecedente inmediato la representación de otro acto semejante, anteriormente realizado por otro, sin que entre esta representación y en la ejecución se intercale ninguna operación intelectual, explícita o implícita, que se relacione con los caracteres intrínsecos de los actos reproducidos, esta es la definición que se debe emplear cuando se trata a la imitación como influencia en el suicidio.

Durkheim opina que no hay duda de que el suicidio se comunica por contagio, y relata numerosos casos en los que en lugares donde una persona se ha suicidado después otras de su alrededor lo han hecho también, pero es frecuente atribuir a la imitación cierto número de hechos que pueden tener otro origen, esta es la causa de los que se han tomado a veces pos suicidios obsesionales.

Estos suicidios en masa no parece que tengan por origen una o dos causas individuales, si no que más bien parecen resultar una resolución colectiva, más que una simple propagación contagiosa. La idea no nace de un sujeto en particular para extenderse a los otros sino, que es elaborada por el contingente del grupo que, colocado por entero en una situación desesperada, se sacrifica colectivamente a la muerte.

Generalmente para poder imputar la imitación no basta con comprobar que los hechos se produjeron en el mismo momento y en igual lugar bastante número de suicidios, que pueden ser debidos a un estado general del medio, y por lo tanto ser el resultado de una disposición colectiva del grupo, que se traduce bajo un suicidio múltiple. , por lo tanto hemos de distinguir también entre contagio y epidemia, esta es un hecho social producido por causas sociales; El contagio consiste en un encadenamiento más o menos repetido de unos hechos individuales.

Si la imitación es una fuente de fenómenos sociales se debe testimoniar su efecto sobre el suicidio, especialmente, puesto que no existe ningún hecho sobre el que tenga mayor imperio.

Si esta influencia existe debe de sentirse sobre todo en la distribución geográfica de los suicidios, hay pues que consultar el mapa, pero esto ha de hacerse a través de una metodología.

Para poder afirmar que una tendencia se extiende por imitación es preciso que se le vea salir de los ambientes donde ha nacido y extenderse en actos que por si solos no tengan capacidad para producirla.

En conclusión: no importa si los suicidas-homicidas son pacientes psiquiátricos, suicidas en potencia, depresivos, terroristas adoctrinados que obedecen consignas exteriores, inmigrantes de segunda generación o refugiados, lo que todos tienen en comun es su pertenencia a una determinada religión y una etnicidad concreta.

Es por eso que ningún cristiano se ha contaminado por este meme.

Pues:

Ante todo no puede haber imitación si no existe un modelo al que imitar, y no hay contagio si no existe un foco donde el fenómeno tenga su máxima intensidad.

En este sentido el terrorismo (el clima terrorista actual) es un atractor, entendiendo como atractor a algo que llena de sentido el sinsentido de algunas personas y que recluta odios heterogéneos y diversos que se constelan en actuaciones que remiten al original.

Bibliografia.-

Emil Durkheim, (1897).El suicidio: estudio de sociología.