La conversión de Rebeca Sommers

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Rebeca Sommers es una fotógrafa alemana más conocida por ser una activista pro-inmigración y pro-refugiados que recientemente ha saltado a la prensa en una entrevista donde declara su error al haber contribuido a abrir las puertas de Europa a una civilización que -dice ahora- es incompatible con nuestro concepto de civilidad. Aquí teneís la entrevista completa.

Pero yo no voy a hablar de las razones de su “conversión” al fin y al cabo yo soy de los que creo que cambiar de opinión es muy positivo para la maduración de nuestro psíquismo, de lo que me propongo hablar es de un tema un poco más complejo. me refiero a la empatía, la generosidad y el altruismo, valores muy valorados entre nosotros los europeos y que ha derivado en eso que llamamos “buenismo” que parece ser su variante extrema y politica. Más bien voy a hablar del lado oscuro de la empatía y sobre todo del punto de vista de Paul Bloom que acaba de estrenar en español su éxito: “Contra la empatía”.

No cabe duda de que entre nosotros, la empatía es un sentimiento muy valorado y que se encuentra relacionada con aspectos morales y éticos de nuestro comportamiento. Solemos pensar que la falta de empatía es propia de los psicópatas o degenerados y solemos creer que el mundo necesita de una mayor empatía para neutralizar el sufrimiento de muchas personas abandonadas a su suerte , bien por las guerras, bien por la pobreza o bien por otras causas. Tampoco cabe ninguna duda de que hay personas que nos dan  testimonio práctico de su empatía cuando militan en organizaciones dedicadas a salvar náufragos del mar y traerlos a nuestras costas, llevar medicinas o comida allí donde se necesita u organizar esos campamentos donde se hacinan miles de refugiados. ¿Hay alguien que pueda estar en contra de estos actos de solidaridad?

La verdad es que pocos de nosotros encontraremos razones para estar en contra de estas actividades casi siempre calificadas de heroicas. Lo cierto -sin embargo- es que la mayor parte de nosotros no lo hacemos. ¿Es por qué somos egoístas o porque nos falta empatía?

La verdad del asunto es que tal y como dice Bloom, al mundo no le falta empatía sino que le sobra. La mayor parte de estos filántropos son hiper-empáticos (descarto a aquellos profesionales que cobran por su actividad), no cabe duda de que -aparentemente, al menos- son mucho más morales que el termino medio de los europeos. ¿La propia Rebeca Sommers no era en definitiva más solidaria que cualquiera de nosotros, cuando sacrificó su vida, su carrera, su familia, sus hijos (no se si los tiene) o su pareja (que tampoco se si la tiene)?

De manera que este post pretende responder a estas preguntas.

¿Qué impulsa a una persona a sacrificar su vida o parte de ella, su tiempo, su dinero, su salud y a veces su vida por ayudar a desconocidos a los que no ha visto en su vida y de los que solo sabe que son refugiados o como se dice ahora “migrantes”?

La mayor parte de mis lectores ya se habrán contestado a esta pregunta: “Son valores morales los que animan a esta gente a comportarse así”.

De manera que vamos a ver algo más de esos valores morales, de donde vienen y como se configuran en las expectativas de los individuos. De una parte de ellos, claro, porque la mayoría de la población no estaría dispuesta a esos sacrificios, y se conforman con verlos desde la barrera sin cuestionarse su bondad.

Lo valores morales son ideales y cuando digo ideales me refiero a que son abstracciones y no cosas-en-si. Dice la wiki que:

Un ideal es un estado inalcanzable pero infinitamente aproximable, aunque la aproximación no requiere ser continua, puede darse a saltos, con discontinuidades.

Según la definición de A. Cíntora: «en principio, sólo los seres humanos pueden tener ideales o desarrollar un comportamiento en busca de ideales». Puede decirse que entre otras causas, la aproximación continua en busca de ciertos ideales ha participado de lo que comúnmente se denomina progreso de la humanidad.

En la definición operativa que hemos visto ya se pueden vislumbrar dos cuestiones 1) son inalcanzables y 2) están relacionados con el progreso. Me parece que esta definición es muy poco apropiada porque supone que el progreso de la humanidad es una flecha teleológica que se dirige hacia alguna parte​. Así piensa la mayor parte de la gente: que los ideales son necesarios para avanzar. Naturalmente los que así piensan han de ocultar que Hitler, Stalin o cualquier otro tirano homicida de masas también tenía ideales y muy fuertes. Ese es un punto débil de la creencia de que los ideales por si mismos llevan a una mejor humanidad.

¿Qué dice el psicoanálisis acerca de los ideales?

Los ideales son siempre de poco fiar precisamente porque son restos narcisistas incrustados en el Superyó (El Yo-ideal y el Ideal del Yo). Aquellos de ustedes que estén interesados en esta explicación pueden visitar este post donde hablé precisamente de ello. Los que no lo estén pueden seguir mi argumentario. Para simplificar mis argumentos recordaré a mis lectores que “La moral suele ser un disfraz de aspectos ocultos y negados de nuestras pulsiones”, así es muy frecuente que las personas amemos -como le sucede a Eros- precisamente porque necesitamos ser amados. En Eros se concreta precisamente esta pulsión-repulsión. Eros es alguien necesitado de amor que ama. “Amor-a” y “amor-de” como necesidad son causa y efecto en la misma pulsión. Es muy frecuente que las personas necesitadas de amor se presten a sacrificios importantes en cuanto a su identidad, es frecuente ver como estos mendigos de amor pueden sufrir toda clase de contrariedades con tal de preservar su objeto-de-amor.

En un orden más social lo que les sucede a estas personas solidarias y altruistas es que parecen buscar causas bien alejadas de sus entornos habituales, no les basta con socorrer a sus vecinos, a sus familias (a las que muy frecuentemente abandonan) sino que su solidaridad parece que contiene un elemento de aventura exótica. ¿No es lo mismo desde el punto de vista moral socorrer africanos en el mediterráneo que a gitanos acampados en algún lugar inmundo  de nuestro país?

De manera que lo que caracteriza este tipo de empatías y solidaridades es el alejamiento. Es como si a un mayor alejamiento de lo cotidiano, de lo habitual, tuviera su empresa un mayor mérito.

Y es lógico porque la empatía es un sentimiento que evolucionó para la intimidad intragrupo e interpersonal y no para la épica.

Vale la pena visitar el blog de Pablo Malo que ya abordó hace algún tiempo el tema de la empatía y los argumentos de Paul Bloom:

La empatía, además, está sesgada y suele limitarse además a nuestro grupo. Es más fácil que ayudemos a gente guapa o de nuestra etnia o país. La empatía es estrecha, dice Bloom. Lo tenemos muy difícil para que un seguidor del Betis empatice con la suerte de los del Sevilla. En el plano político el problema tampoco es de falta de empatía sino de que la izquierda empatiza más con unos y la derecha con otros. Por ejemplo, los liberales USA están en contra de las armas y empatizan con las víctimas de la violencia por armas. Los conservadores empatizan con las víctimas desarmadas de un crimen que se quedaron indefensas frente a la crueldad de otros. Por lo tanto, si aumentáramos la empatía en el mundo no creas que tus oponentes ideológicos pensarían como tú.

Bloom aplica el mismo argumento al calentamiento global. Nuestro cerebro no está diseñado para enfrentarse al calentamiento global porque nos fijamos en el corto plazo y en lo que podemos ver y percibir con nuestros sentidos, y el cambio climático es casi imperceptible a simple vista y va a afectar a personas en el futuro que no conocemos, o que ni siquiera existen. Nos preocupamos de individuos específicos en el presente y no nos afectan crisis que pueden dañar a gran cantidad de personas en el futuro.”

Lo que propone Bloom es una camino que vaya más allá de la empatía, un camino de compasión racional, postkantiana. Para Bloom la empatía es mala porque funciona como un reflector que se enfoca en algunas personas pero no en otras. Por ejemplo en la guerra de Siria hemos visto imágenes de niños muertos en aguas del Egeo que fueron difundidas hasta la saciedad por los medios dejando muy clara la intención de manipular los sentimientos de los que vieran las imágenes. Esto nos hace insensibles a las consecuencias a largo plazo de nuestros actos y nos ciega frente al sufrimiento de aquellos con los que no empatizamos o no podemos hacerlo. Es por eso parcial, es miope porque nos obliga a hacer cosas que parecen ser buenas a corto plazo pero que convocan grandes malestares en el futuro. Efectivamente los hiperempáticos no se plantean qué hacer una vez se han salvado a las víctimas. ¿Es que creen que traerles a tierra firme y dejarlos vagar por la geografía europea sin documentación o recursos es una buena solución?¿O mantenerles en campos de concentración?

La empatía puede crear violencia: la mayor parte de crímenes tienen un componente moral como ya vimos en otros post. Y sobre todo es corrosiva, agota el espíritu y como se ha evidenciado en el caso de Rebeca Sommer agota el espíritu y las fuerzas del empático.

Donald Black sostiene que sólo el 10% de los homicidios son producidos por rapiña como los que suceden en un robo o hurto, dicho de otra manera: los homicidios que se cometen por incentivos económicos directos son una minoría. El otro 90 por ciento son moralistas, una forma de pena capital en el que los autores son jueces y verdugos de una víctima que perciben que les han hecho daño de alguna manera y son merecedores de la pena de muerte.

Dicho en otras palabras: la mayor parte de los homicidios se cometen durante situaciones de ira, situaciones comunes y banales, donde los individuos parecen no tener control sobre sus emociones pero que paradójicamente se perpetran siguiendo una siniestra inspiración de que el “otro” -la víctima- se lo merecía. Y dónde el agresor no tiene nada que ganar. Dicho de otra manera, la mayor parte de los crímenes se cometen por una interpretación radical de la moralidad.

La empatía es un sentimiento para los tuyos y no puede universalizarse por decreto. Es un refresco azucarado, agradable pero letal si se consume en exceso.

Y lo peor: la empatía supone un rechazo de la razón. Y se encuentra siempre en la linea que divide la generosidad y la intrusión.

La empatía llevada fuera del contexto donde es adaptativa, es hipócrita y es un simulacro, un supremacismo moral.

¿Es peligroso el sexo?

La primera vez que oí esta declaración fue a Jordan Peterson en una de sus conferencias grabadas en youtube. Ya había oído de todo, aunque lo más seguro es que ganara por goleada la idea de “pecado”o “transgresión”. También sabía que el sexo estaba muy regulado en casi todas las culturas, con fuertes prescripciones y prohibiciones. Quizá la más universal de estas prohibiciones sea el “tabú del incesto”, es decir la señalización de algunas personas como parejas prohibidas, usualmente parientes de sangre aunque no es necesario que exista un parentesco genético y a veces basta con la crianza conjunta.

Más adelante y leyendo un libro de Michael Pollan sobre los omnívoros  llegué a darme cuenta de que no solo el sexo estaba regulado por creencias religiosas u ordenanzas estatales, también la alimentación estaba muy regulada, quizá no tanto como el sexo pero al fin y al cabo regulada, con alimentos prohibidos, épocas de ayuno y abstinencia, etc. En este post hablé precisamente de eso y del porqué comer es peligroso.

El sexo es peligroso por muchas razones, las más conocidas de las cuales son quizá las menor importantes desde el punto de vista colectivo: el sexo puede dar lugar a embarazos extemporáneos a veces en edades donde la madre no tiene la suficiente madurez para ocuparse de su descendencia. Naturalmente también hay que citar las ETS, es decir las enfermedades de transmisión sexual. Embarazos y enfermedades son los dos riesgos más fácilmente identificables de su ejercicio. Sin embargo existen otros riesgos que son mucho más perturbadores socialmente hablando, me refiero a las secuelas emocionales que se derivan y se tejen entre personas (parejas) que mantienen relaciones sexuales, tanto al largo como al corto plazo.

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Los niños ya sienten celos a muy temprana edad aunque no los podamos catalogar como sexuales.

La secuela más conocida de entre ellas son los celos. Los celos son una curiosa emoción que probablemente evolucionó como una forma de intimidación a fin de ahuyentar al resto de los machos merodeadores. Hace tiempo escribí un post sobre esta cuestión, aqui.

Obviamente tal y como conté en aquel lejano post, los celos tienen muchos planos explicativos, pero de momento me inclinaré tan solo a recordar uno de ellos: la propiedad sexual amenazada. Y cuando hablo de propiedad amenazada me refiero sobre todo a la mujer como propiedad del hombre, pues de momento me interesa enfocar el tema de los celos desde un punto de vista evolucionista y no desde el punto de vista psicológico. Es obvio que los hombres no quieren alimentar hijos que no llevan sus genes y también es cierto que el hombre no tiene la seguridad de que sus genes están en sus hijos.

En un articulo ya clásico de 1982,  firmado por Margot Wilson, Martin Daly  junto a Suzanne Weghorst esta seria la razón por la que los celos de los hombres inducen muchas mas patologías mas severas y agresión que los celos de las mujeres. Ese “no saber con seguridad” es una fuente de sufrimiento para muchos hombres que evalúan de forma desconfiada a sus parejas y otras veces de forma francamente paranoide. Dicho de otra manera: los celos en los hombres serian una adaptación que conseguiría que los machos de nuestra especie hubieran podido pasar sus genes “celosos” a sucesivas generaciones blindándose frente a eventuales engaños de sus parejas.

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Como podemos observar en esta fotografía los celos de las mujeres son “evaluativos” sobre el potencial erótico de las contrincantes.

Los celos de las mujeres son bastante distintos y no se encuentran emparentados con patologías psiquiátricas tan graves como las celotipias delirantes o la conducta disruptiva hostil que caracteriza a estos hombres celosos. Los celos de las mujeres son emocionales por decirlo de una forma fácil de entender y en ellas el miedo está mas relacionado con la perdida o abandono de la pareja a manos de otra pareja más joven o dotada de ciertos encantos. Para el hombre el engaño de su pareja supone cargar con los hijos de otro y para la mujer el engaño de su pareja carece de importancia sino da lugar a un abandono del nido, más allá de -como se dice hoy- la perdida de confianza.

De estas consideraciones se derivan una serie de ideas útiles para comprender ciertos fenómenos como la violencia de género que algunos -entre los que me incluyo- preferimos llamar violencia de pareja íntima.

Nos permite por ejemplo separar dos poblaciones de hombres bien distintas: 1) aquellos que agreden a mujeres con las que no han tenido ni mantienen relación intima alguna y 2) aquellos que agreden o asesinan a parejas o ex-parejas. Dicho de otro modo: lo que parece diferenciar ambos grupos de agresores es una variable: el haber tenido relaciones sexuales con la victima o no. En el primer caso es muy probable que el deseo de mantener relaciones sexuales con una mujer que en condiciones normales rechazaría tal propuesta es la razón por la que el agresor recurre a la violencia sexual. En el segundo caso y tal y como planteaban precisamente Wilson y Daly:

Las conductas celosas se ponen en marcha muy a menudo tras la ruptura de la pareja. El sujeto que se siente abandonado tiende a pensar que esta situación viene determinada por la aparición de un tercer personaje y reivindica, a veces peligrosamente, sus derechos a quien supuestamente ha motivado la ruptura y diversos estudios sociológicos lo confirman (Daly y Wilson, 1982).

Aunque han sido descritas varias tipologías de agresores sexuales que podeis ver aqui, pera hacerlo más sencillo propongo pensarlos como dos grupos en relación con la variable tener/no haber tenido relaciones sexuales con la pareja agredida. El primer grupo de perpetradores lo constituyen personas disreguladas, eventualmente con CI bajos, trastornos de personalidad, abuso de drogas y personas disociales. Entre ellos también es posible encontrar a un subgrupo de personas sobrecontroladas que han sido descritos por Kivisto (2015) como catatímicos, es decir personas que llegan a un episodio de violencia de forma esporádica, como una explosión y por razones poco claras. Es poco probable que el maltratador clásico se encuentre dentro de esta descripción puesto que aunque también hay en ellos mucha hostilidad hacia las mujeres, la deprivación sexual y la envidia no parece ser el gatillo que dispara la agresión, sino más bien la dificultad en mantener-retener a la pareja. Esto podría explicar porqué la mayor parte de homicidios de pareja intima se producen después de que la pareja verbalizara sus deseos de separarse o de abandonar o romper la relación. Todo parece indicar que la ruptura de una relación es intolerable para los agresores de pareja íntima, naturalmente es posible además que haya solapamientos entre ambas poblaciones. Obtener-mantener y retener a una pareja son tareas que pueden separarse para poderse observar mejor pero forman parte de un mismo cluster de conductas seductoras, asi hay hombres (los más psicopáticos) que son capaces de seducir fácilmente a sus parejas pero son incapaces de comportarse de un modo adaptativo en su convivencia motivados probablemente por los celos, la desconfianza, la vida errática y la misoginia, mientras que hay otros que son incapaces de optar al tipo de mujeres que desearían quizá por ciertas peculiaridades de su personalidad que les hacen desagradables y poco fiables y acumulan un gran número de decepciones sexuales en el corto plazo.

De manera que el sexo es peligroso cuando se elige a la pareja inadecuada. Y lo es por razones menos extremas también, pero de momento me serviré de estos casos extremos para señalar el peligro que corren algunas mujeres, fascinadas por los “malotes”. No cabe duda de que son las que más riesgo corren.

La mala noticia es que es son muy difíciles de predecir los crímenes de pareja íntima.

Este estudio de Bridger y cols es muy interesante porque habla de lo difícil que es predecir el homicidio ya que en la mitrad de los caos no hay antecedentes de violencia. Encuentran que el mejor predictor disponible de homicidio doméstico es la anterior conducta suicida del agresor (intentos, amenazas, ideación o autolesiones) que aparece en un 40% de los homicidios.

Este otro estudio de Thorton encuentra que no es posible predecir el homicidio en base a datos policiales previos porque la mayoría (55%) no tienen contactos policiales previos y en los que los tienen la mayoría son catalogados como no de alto riesgo, la tasa de falsos negativos es de 90%.Y de falsos positivos el 100%. El problema es que el homoicidio es un suceso raro y la mayoría de los sujetos de alto riesgo no lo van a cometer. Este estudio tampoco confirma la opinión común de que las agresiones graves son resultado de una escalada de años. Se compara a los que intentaron homicidio o lo consiguieron con sujetos control y los sujetos control tienen más denuncias, arrestos y condenas que los que cometieron homicidio. Esto pone en cuestión la base misma en la que se basan los instrumentos de predicción.

La pregunta que habría que hacerse en este momento es la siguiente: ¿Son los celos siempre sexuales? ¿Por qué los niños tienen también celos?

Será en un próximo post.

 

Bibliografia.-

Daly M, Wilson MI, Weghorst SJ (1982) Male sexual jealousy. Ethology & Sociobiology3: 11-27.

Kivisto, Aaron(2015). Male perpetrators of intimate partner homicide: A review and proposed typology. J Am Acad Psychiatry Law 43 300-12

 

 

El sindrome del ala rota

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Hace algunos días leí un articulo que hablaba del extraño caso de un perro llamado “Tizón”, mastín de raza, y que unos ciclistas habían encontrado en una excursión por el monte. Al parecer los ciclistas pararon porque observaron a un perro en la carretera que parecía estar muerto. Llamaron incluso a la policía para dar cuenta del hallazgo, pero cuando describieron al animal , su raza (mastín) y su pelaje negro los agentes les tranquilizaron. Al parecer no era la primera vez que Tizón utilizaba el truco de hacerse el muerto para conseguir que le acaricien y le den comida.

Esta noticia fue viral en twitter y hubo varias personas que osaron dar su opinión sobre el caso, pero lo cierto es que ninguna de ellas sabían que es “la congelación” o “freezing” en inglés. Se trata de un truco muy histérico que algunos animales llevan a cabo para conseguir sus propósitos, sean los de ser acariciado, ser llevado en brazos (hacerse el cojo) o salir de paseo. Una técnica que es mucho más propia de los animales que del hombre, aunque como veremos más abajo, los hombres también somos capaces de congelarnos ante un peligro extremo.

Este tipo de conductas que inducen al despiste del observador fueron descritas por un etólogo llamado Nicolas Timbergen que tuvo el honor de recibir el Nobel junto a Konrad Lorenz y Von Frish en el año 1973. Lo describió con el nombre de “síndrome del ala rota” en homenaje a ciertos pájaros que anidan en el suelo y que distraen a sus depredadores cuando se hallan cerca del nido haciéndoles creer que no pueden volar. El truco consiste en algo así, como “sígueme a mi que estoy cojo y no merodees por mi nido”. Estos pájaros suelen salirse con la suya y alejar a los depredadores remontando el vuelo cuando ya han conseguido despistarles del todo.

Dicho de otro modo se trata de una conducta intencional que tiene como objetivo el engaño.

Este síndrome del ala rota ha sido utilizado como mecanismo ancestral explicativo de la histeria de conversión, si bien en nosotros los humanos este tipo de conductas siempre están infiltradas con un cierto sesgo de patología y se muestran y se codifican como involuntarias. Algo así como decir que una parálisis conversiva es y no es -al mismo tiempo- una forma de engaño y una enfermedad.

Hoy mismo ha aparecido en prensa otro articulo que plantea una seria duda diagnóstica en ciertos psiquiatras suecos que han estudiado un síndrome desconocido para ellos al que han llamado “síndrome de resignación” y que suele darse en niños refugiados sobre los que pende una orden de repatriación. Los autores del articulo del Pais se preguntan porque sucede solamente en Suecia, pero se equivocan: recientemente he visto un caso en una adolescente magrebí aquí en Castellón. Lo que ocurre es que no solemos pensar en la congelación y nos conformamos con constatar solamente la lucha y la huida como mecanismos preformados de afrontamiento del estrés.

Lo cierto es que el cuadro está a medio camino entre el coma y el estupor y no es una catatonía sino un síndrome histérico destinado a autoprotegerse sea de lo que sea. Lo más frecuente en niños es que hayan sido abusados sexualmente y que teman que se repita el abuso bien por una repetición de escenarios o bien por reencuentros con el abusador.

Los síntomas coinciden con lo que cuentan los psiquiatras suecos:”totalmente pasivos, inmóviles, carentes de tono, retraídos, mudos, incapaces de comer y beber, incontinentes y sin reaccionar ante los estímulos físicos o el dolor. A los afectados se les llama “niños apáticos”, aunque también hay víctimas adolescentes.

Todo sea por no reconocer que la histeria existe. Antes en la psicopatología clásica se llamaba “estupor”

Y no sólo en los humanos sino en los animales como Tizón.

La anomalía humana en la congelación o “freezing” .-

Poca literatura se dedica a trabajar el tema de la respuesta de congelación en la especie humana. Incluso en el caso de una amenaza muy importante es raro para un ser humano colapsarse y aparecer inconsciente sin herida física. Aunque algunas personas tiemblan y presentan ligeras sacudidas después de un evento que les produce un shock, raramente desarrollan la conducta relativamente estereotipada que se ve en animales. Por el contrario, éstos comentan frecuentemente que se sienten como si estuvieran “en shock”. Ese estado se describe como con una sensación de despegamiento, de acorchamiento emocional o afectivo e incluso de confusión. El tiempo con frecuencia parece quedarse quieto. Algunos pacientes informan que se encuentran como si estuvieran “fuera de sus cuerpos”, comentando los acontecimientos traumáticos como si los estuvieran viendo en una tercera persona.

Aunque algunos comentarán que se encuentran “llenos de adrenalina”, muchos otros comentan la sensación de sentir una calma notable. Aunque pueden haber ocurrido serias heridas, el dolor normalmente no es intenso durante este periodo, un acontecimiento en consonancia con el papel que juegan las endorfinas en la respuesta de congelación. Los psicólogos y psiquiatras se refieren habitualmente a este fenómeno con el término disociación que se define como “un proceso inconsciente por el cual un grupo de procesos mentales se separa del resto del curso del pensamiento, resultando en un funcionamiento independiente de dichos procesos y en una pérdida de las relaciones habituales entre contenidos mentales como, por ejemplo, la separación del afecto de la cognición”.

La disociación muy probablemente constituye un elemento muy fundamental de la respuesta de congelación y las personas que refieren síntomas de shock y acorchamiento emocional después de un evento traumático y exhiben síntomas de disociación, están en ese momento en plena repuesta de congelación.

De hecho, muchos de los síntomas postraumáticos que ocurren con frecuencia durante años después del trauma irresuelto son característicos de la disociación o de la recurrencia de los síntomas de congelación.

El punto más importante en este contexto es que el ser humano parece recobrarse de este estado de shock sin ninguna de las actividades muscular y física observadas en los animales cuando se recuperan del acto de la congelación después de una amenaza. Rara vez ve uno víctimas de un acontecimiento traumático agudo caerse al suelo, temblar, sacudirse o sudar recuperándose a continuación con una respiración profunda y lenta.

Uno está tentado a considerar esta respuesta como una adaptación positiva a la conducta animal básica como resultado del neocortex frontal en desarrollo que nos permite pensar, resolver problemas y planificar sin tener que estar sometidos a la tiranía del instinto más primario. Sin embargo existe una real preocupación de que en la especie humana esta aparente falta de descarga de la energía autónoma después de haber ocurrido una congelación, pueda no ser de hecho un mecanismo adaptativo funcional. En vez de ello, podría representar una peligrosa supresión de la conducta instintiva, resultando en una agravación de la experiencia traumática en la memoria inconsciente y en los sistemas de excitación y alerta del cerebro.

El proceso de culturalización de la especie humana ha resultado en un patrón creciente de vida urbana en un hábitat o confinamiento cerrado que de manera intrínseca puede inhibir la capacidad instintual de huida o de defensa de uno mismo bajo amenaza. Esto, a su vez, puede instaurar un estado de indefensión, predisponiendo una respuesta de congelación en los humanos cuando se encuentran bajo amenaza. Este mismo estado de inmensa proximidad e interdependencia cultural puede también actuar inhibiendo la descarga natural de energía autonómica de congelación en estos casos.

Una repuesta a este dilema puede residir en la observación de la conducta animal. Levine describe una conversación que tuvo con cazadores africanos. Cuando son capturados, los animales entran habitualmente en una repuesta de congelación o inmovilidad. Después de su suelta, éstos atraviesan por un repertorio de conductas típica de la descarga de congelación descrita anteriormente. Si no pasan por el periodo de sacudida y temblor, generalmente mueren después de ser soltados de nuevo al medio salvaje. Este hecho puede llevarle a uno a especular que la retención de la tremenda energía autónoma de la respuesta de lucha / huida / congelación en el cuerpo y en el Sistema Nervioso Central de estos animales les reduce su capacidad para adaptarse a las amenazas y demandas de una existencia en un ambiente salvaje.

 

Pero la respuesta de congelación es también posible en humanos y se debe a una deplección con opioides endógenos, sucede en situaciones como esos chicos suecos que han atravesado media Europa para recalar en una sociedad donde los mecanismos ancestrales de lucha/huida han sido inhibidos culturalmente.

Incluso hay autores que han tratado estos comas histéricos con naloxona (un antagonista de los opioides) con éxito.

Los psiquiatras suecos deberían leer a Bruce Perry, que en su libro “El chico a quien criaron como un perro” cuenta un caso muy parecido, si bien en ese caso había antecedentes de abusos sexuales.

La masculinidad tóxica

“No dejes que te engañe tu cerebro, Kev, con todos esos exámenes que no te dejan ver la realidad. Solo hay una diferencia entre tú y yo: Yo lo quiero y voy a por ello, tú lo quieres y no vas a por ello”
“Estás asustado Kev, tienes miedo. Tienes miedo de todo, lo veo en tus ojos. Miedo de las consecuencias. Miedo de que te cojan. Miedo de lo que pensarán. Miedo de lo que te harán cuando vengan a llamar a tu puerta. Tienes miedo de mí”
“Mírate. Tienes razón, tú estás fuera y yo estoy aquí dentro. Pero…¿quién es libre, Kev? Libre de verdad, quiero decir. ¿Tú o yo? Piensa en ello esta noche. ¿Dónde están los barrotes de verdad Kev? ¿Ahí afuera ?( señala la ventana). ¿O aquí dentro? ( y se toca la sien). (De la entrevista a un psicópata, Kevin Dutton).

Aquellos que hayaís leído este libro de Dutton ya sabreís como piensan los psicópatas y también habreís comprobado sus habilidades para conseguir lo que desean, dado que apenas tienen emociones y carecen de empatía caliente son capaces de cualquier cosa. Carecen de inhibiciones morales o sociales y solo se mueven a expensas del principio del placer. Pero no todo es negativo en ellos, hay algunas características de su personalidad que les hacen deseables como compañeros. Imaginaros en guerra con un psicópata como compañero en una trinchera. Aquí en este post hablé precisamente de ciertas dimensiones de su personalidad que son ideales para tiempos de guerra por su escasa reactividad al miedo.

No cabe duda de que existen formas extremas de la masculinidad y también de la feminidad que son tóxicas. Los psicópatas descritos por Dutton son una buena parte de ellos, sin embargo no todos los varones ni las mujeres tóxicas son psicópatas. Estos solo representan los extremos de las alas donde se dispersan los casos más graves o supertóxicos.

Existe en nuestro entorno una proliferación de escritos sobre esta patología extrema, vídeos en youtube donde abordan todos estos supuestos en clave de narcisismo y algunos otros bienintencionados que suelen titularse de este modo ¿Cómo detectar la toxicidad de tu pareja? y cosas así.

Este post viene inspirado por la lectura de otro post de Justin Murphy y traducido por Cultura 3.0 y que se titula “Feminismo y masculinidad supertóxica“. Murphy plantea en su articulo un tema muy interesante sobre todos los demás: que la proliferación de masculinidades supertóxicas procede del hecho de que los varones normales han sido domesticados dejándoles el campo expedito a los más tóxicos de ellos.

Basándose en dos personajes como Mc Affe o Trump, Murphy plantea que:

La hipótesis que quisiera proponer es que esta domesticación social de las tendencias masculinas ha hecho que nuestra sociedad sea más vulnerable a los raros casos de hombres que escapan al filtro del oprobio social. La vida de John McAfee es un caso de estudio de este problema. ¿Por qué la pacificación social de la que una vez fue una masculinidad moderada y popular empodera las formas virulentas de masculinidad violenta? Muchos izquierdistas creen que pacificando a la gran masa de hombres se conseguirá hacer variar toda la distribución de la conducta masculina, bajando el listón de lo malo que pueden llegar a ser los peores hombres. Diría que este es el modelo mental dominante en la mayoría de los guerreros por la justicia social, porque es la imagen básica que procede de la educación en las artes liberales de hoy.

El problema es que cuando la base de la expresión de dominio masculino se mantiene por debajo de su tendencia orgánica, definida simplemente cómo lo que los hombres harían en ausencia de campañas culturales que se lo impidan, esto hace que se incrementen las ganancias potenciales de aquellos que se atreven a ejercerlo, puesto que hay más recursos para dominar precisamente en la medida en que hay menos hombres para contestarles. Esto no sólo hace que aumenten las recompensas disponibles, sino que disminuye el riesgo de competir por ellas, en la medida en que hay menos ocasiones de ser derrotado por un macho igualmente agresivo, o incluso de encontrarse con competición costosa, en comparación con la que existiría en un mundo con muchos excesos masculinos locales, pero de carácter menor. También podríamos aducir un efecto de “vigilante oxidado”: A través de la domesticación de los hombres a lo largo del tiempo, la mayoría de la gente se vuelve olvidadiza con respecto a lo que los hombres genuinamente peligrosos son capaces de hacer, disminuyendo la probabilidad o la velocidad con la que los machos domesticados podrían despertar de su letargo.

¿Quién es más machista? ¿Este hombre?

 

Esta idea es profundamente evolucionista y creo que es verosímil si tenemos en cuenta el proceso de domesticación que ha sobrellevado la especie humana y más profundamente el sexo masculino. La domesticación es una hipótesis de Wrangham de la que hablé aquí y que viene a explicar que en nuestra especie la docilidad ha sido seleccionada positivamente por la selección en este caso sexual. Habrían sido las mujeres las que hubieran presionado selectivamente para disminuir la agresividad masculina y las sociedades en su conjunto a través de lo que Frost ha llamado “pacificación genética”. Muy resumidamente significa que dado que la agresividad y otros rasgos de la personalidad relacionados con el crimen tienen un componente genético y hereditario, y que el Estado ha ejecutado/encarcelado sistemáticamente a los elementos más proclives al crimen durante siglos, (perjudicando así a su éxito reproductivo), ha habido un proceso de “pacificación genética” por el que los humanos hoy somos menos violentos. No cabe ninguna duda de que la agresividad tiene un origen genético, el más conocido es el alelo del gen MAO A. aunque es muy probable que no sea el único gen implicado en las conductas violentas.

¿O éste?

 

Si la teoría de Murphy fuera cierta explicaría porque Trump nos parece mas machista que Trudeau o que Macron. La clave es que unos parecen más machistas que otros que simplemente lo disimulan, es decir disimulan sus deseos de dominio. Si atribuimos la agresividad a la testosterona resulta difícil entender que las motivaciones de Trump sean distintas a las de Trudeau o Macron. Todos ellos son machos alfa, fascinados por el poder, motivados para la competitividad, la poliginia y el dinero , los valores de todas las masculinidades tanto las normales como las tóxicas y sin embargo Trump nos parece el más “machista de todos ellos” aunque probablemente lo es o al menos lo exhibe públicamente quizá para romper este estereotipo.

Pero el problema tal y como lo plantea Murphy no es construir una escala de machismo sino ¿quien se les enfrentará? Efectivamente, solo un hombre puede enfrentar a otro hombre pues la masculinidad no nos viene de serie sino que se legitima por parte del grupo de hombres que constituyen el grupo social en que nos desenvolvemos. Muchos de estos hombres extremos suelen dedicarse a las finanzas, pues el dinero es el refugio de hombres tóxicos que sustituyen el poder político por el poder del dinero. Trump en este sentido es un caso inédito pues la mayor parte de los políticos actuales se desenvuelven en sociedades matrifocales donde el gusto por los hombres tipo Johnny Depp es superior a los biotipos John Wayne o Kirk Douglas que parecen haber perdido gran parte de su atractivo potencial. Clint Eastwood es una excepción pero se trata de un modelo en extinción. Para tener éxito político un varón de estas características ha de disimular y aparecer como un personaje grácil que defienda los intereses de los lobbyes feministas y que no de demasiado miedo.

Y este es el problema según defiende Murphy. Aquellos hombres que se les podrían enfrentar no están por la labor de hacerlo al haber sido domesticados hasta el paroxismo.

Solo un hombre puede darle miedo a otro hombre y mantenerlo a raya.

Bibliografia.-

El cerebro domesticado

¿Es la homosexualidad o la promiscuidad lo que causa rechazo?

orgullo gay

Partiremos de la base de que la homosexualidad causa rechazo moral, no en vano se trata de una conducta que está prohibida aun en 126 países ¿Pero por qué la homosexualidad, -que es una actividad privada y de alguna forma innata- causa tanto rechazo?

En este post voy a utilizar como guía un reciente articulo de Jesse Marzick publicado en psychology today y dónde el autor plantea una hipótesis muy interesante a recordar para todos aquellos que están comprometidos en la normalización de la causa homosexual.

La primera respuesta que nos viene a la cabeza y a la que Marzick presta atención es a la causa religiosa. Efectivamente las religiones (sobre todo las monoteístas) condenan la homosexualidad y por extensión el rechazo hacia los homosexuales es mayor en las personas religiosas que en los ateos o agnósticos. Existe un perfil de conservadurismo- religiosidad que nos puede dar ciertas pistas acerca de este rechazo, en cualquier caso se trata de una causa que afecta a los grupos humanos y no tanto a los individuos concretos y como novedad os revelaré que el mito que relacionaba la homofobia con la homosexualidad latente es falso. Los homofóbicos no son homosexuales escondidos en el armario tal y como cuenta el mismo Marzcick en este articulo. 

La mayor parte de la gente cree que las religiones son una forma de mantener contacto con lo desconocido, con Dios por así decir, pero en realidad las religiones (me refiero a las monoteístas) nacieron para cohesionar a los grupos y hacerlos mas cooperativos y laboriosos. De tribus dispersas que guerreaban entre sí por los recursos y las mujeres, consiguió Abraham unificarlas y lo hizo a través de la invención de un Dios único que de alguna manera venia a agrupar y reunir los cultos individuales de cada una de esas tribus y llevarlas en cierto modo hacia la cohesión social.

Yahvé era un Dios vengativo, que prohibía la idolatría e incluso que se le pudiera nombrar y se comunicaba con los hombres a través de un texto sagrado. La invención de un Dios único creó un pueblo: el hebreo que al principio practicaba la poligamia pero que poco a poco fue entrando en vereda por así decir, (más abajo veremos las ventajas de la monogamia). Con esta política social Abraham y sus descendientes consiguieron cohesionar esas tribus dispersas que estaban dispersas precisamente por sus respectivas culturas etnocéntricas, con distintas religiones, idiomas, cultos y costumbres que operaban como barreras geográficas e impedían la libre circulación de ideas y materias (sobre todo ganado). Abraham inventó una forma de liquidar el aislamiento tribal.

De manera que los grupos humanos tienen una serie de coerciones sobre las conductas individuales, una de estas coerciones-prohihibiones, es el robo, otra el asesinato. La conducta sexual y la conducta alimentaria (en otro orden de cosas) también aparecen muy reglamentadas en estas religiones y no cabe duda de que entran en colisión con la libertad individual. Hay algo en la libertad individual que es profundamente perturbador para los grupos que han de defenderse de las transgresiones individuales de una manera u otra: una forma es el exilio, otra el chisme, la burla o las humillaciones publicas, por no hablar de los castigos físicos y la pena de muerte que aun hoy se aplica con severidad en algunos países y en relación con crímenes de honor que están relacionados con el sexo y con las deudas.

En nuestro entorno la homosexualidad sigue siendo condenada a nivel moral y una manera tautológica de contestar a esta pregunta seria decir que la religión la condena y que por lo tanto las personas religiosas la condenan porque su religión las condena. Pero hay algo más:

Un cuadro más detallado empieza a surgir cuando se considera lo que predice la religiosidad en primer lugar; ¿Qué tipo de persona es atraída a estos grupos religiosos?

Uno de los mejores predictores de quién termina asociándose con grupos religiosos (y también a quién no lo hace es la estrategia sexual). Los que están más inclinados a la monogamia (o, más precisamente, a la promiscuidad) tienden a ser más religiosos, y esto se mantiene a través de las culturas y religiones . Por el contrario, la religiosidad no predice por si misma la moral cooperativa general o el comportamiento pro-social. Sería notable que las religiones de todas las partes del mundo acabaran tropezando con un desagrado común por la promiscuidad si no estuviera inherentemente ligada a la creencia religiosa. Algo acerca de la conducta sexual es un predictor único de la religiosidad, lo que debería ser extraño cuando se considera que el comportamiento sexual de un individuo debe tener poca influencia en si una deidad (o varias deidades) existen. ¿Qué le importa a Dios que seamos heterosexuales u homosexuales?

Incluso se ha propuesto que los grupos religiosos mismos funcionen para apoyar tipos particulares de arreglos de apareamiento relativamente monogámicos . Desde ese punto de vista, los grupos religiosos pueden ser vistos como una estructura de apoyo para parejas monógamas que planean tener muchos hijos.

Dicho de otra manera, parece que de lo que se trata es de mantener una oposición religiosa a la promiscuidad : la promiscuidad hace que los arreglos monógamos sean más difíciles de sostener, y viceversa.  El sexo fácil y barato es el principal enemigo de la monogamia, si planeas tener un montón de hijos, los hombres se enfrentan a los riesgos de cuckoldry (criar a un niño que fue engendrado por otro hombre), mientras que las mujeres se enfrentan a los riesgos de abandono (si su marido huye con otra mujer, dejándola sola en el cuidado de los hijos). Con el fin de apoyar su estilo de vida más monógamo, entonces, estas personas comienzan a castigar a aquellos que se involucran en comportamientos promiscuos para hacer esas estrategias más costosas para participar y, en consecuencia, más raros.

Dicho de otra forma: la monogamia y la promiscuidad empastan mal y los castigos sociales derivados de estas conductas proceden evolutivamente del hecho de mantener la monogamia como estrategia sexual predominante.

Y en este sentido la condena moral de los homosexuales procedería no tanto del hecho de ser homosexuales como de ser promiscuos. ¿Pero son realmente promiscuos los homosexuales?

grafico partners

La respuesta es si, como puede observarse en el gráfico.  El número de parejas de los homosexuales, lesbianas y bisexuales está muy por encima del número de parejas que declaran los heterosexuales al menos en este trabajo de David Schmidt donde paradójicamente se nos recuerda que nuestra especie se parece más a los chimpancés o bonobos que a los gorilas. Somos pues promiscuos por naturaleza.

¿Pero si somos promiscuos por naturaleza cómo es posible que la monogamia haya tenido tanto éxito evolutivo? ¿Qué ventajas aporta la monogamia?

Obviamente la monogamia aporta ventajas a los grupos humanos y no tantas a los individuos fuertemente determinados para la hipersexualidad.

Para contestar a esta pregunta es mejor que el lector vaya a este magnifico trabajo sobre ese laberinto que llamamos monogamia. Pero resumiré en algunos puntos estas ventajas, algunas son individuales y otras grupales:

¿Qué tiene la monogamia?.

Henrich y cols. (2012)  plantean que cuando aumentaron las desigualdades sociales y las sociedades se hicieron más complejas (en el Neolítico) es cuando aumentaron las ventajas a nivel de grupo de la monogamia. En sociedades relativamente igualitarias (cazadores-recolectores), las consecuencias sociales de la poliginia son menores porque pocos hombres pueden conseguir más de una mujer y, si lo hacen, la mayoría de las veces suela ser sólo una más. Además, como suele haber menos hombres que mujeres por mayor mortalidad masculina por accidentes de caza o conflictos violentos, la poliginia igualaría esas diferencias. En sociedades más complejas la poliginia puede llegar a cotas más altas (harenes de cientos de mujeres) y tener consecuencias mucho más graves, reduciendo la competitividad de esa sociedad.

La monogamia aumenta la rivalidad intrasexual masculina pero favorece la paz social en las comunidades mientras que una gran proporción de solteros predice grandes calamidades,  tiene influencia en las tasas de crímenes, motivaciones masculinas, inversión parental, fertilidad y producción económica. Las menores tasas de crimen favorecen el comercio, las inversiones económicas, el flujo libre de información, y una mejor división del trabajo. La mayor inversión parental y la menor fertilidad favorece la mayor calidad de la descendencia. Todo ello lleva a mayor innovación y crecimiento económico.

La poligamia deja a muchos hombres solteros y tiene además otros efectos indeseables sobre las mujeres: disminuye la edad a la que se casan las mujeres Al no haber mujeres se acuerdan matrimonios con padres y hermanos desde edad temprana. También, al ser la mujer un bien cotizado, aumenta la motivación de los hombres (padres y hermanos) para controlarlas. Esto reduce la libertad de las mujeres, su poder, aumenta la violencia doméstica, y ese menor poder e influencia de las mujeres en las decisiones del hogar resulta en mayor fertilidad.

Por contra, la monogamia disminuye la presión para llevar mujeres al mercado matrimonial, no es tan grande la diferencia de edad entre marido y mujer, no hay tanto control masculino y se reduce la desigualdad de la mujer y la fertilidad. Algunos estudios en sociedades poligínicas encuentran también que no hay ningún caso en el que las relaciones entre co-esposas sean armoniosas. La competencia entre ellas es grande y al haber mayor número de parejas adulto-niño sin relación genética eso aumenta el conflicto a todos los niveles: vivir con adultos no emparentados genéticamente es el factor de riesgo más potente para abuso, negligencia y homicidio de niños. Por otro lado, los niños de hogares poliginicos son los que tienen los niveles más elevados de cortisol, lo que indica un mayor nivel de estrés. La monogamia aumenta también la inversión parental en los hijos y la supervivencia y calidad de los mismos (algunos padres poligínicos no se saben ni el nombre de todos sus hijos). Los padres poligínicos siguen buscando mujeres y gastan recursos en ello en vez de en sus hijos. (Extraido de esta web).

Existe en nuestra especie una disonancia entre nuestras adaptaciones ancestrales (la promiscuidad) y los mandatos de nuestra cultura que parece que favorece la monogamia que también favorece a los individuos concretos, al menos a la mayoría, de lo contrario no habría parejas a largo plazo ni matrimonios. La monogamia es la estrategia sexual predominante en todas las culturas, mientras que la promiscuidad favorece la competencia intrasexual en las mujeres y les da a los hombres poder sobre lo que realmente les interesa: el sexo, a cambio los hombres se hacen holgazanes y poco comprometidos en el largo plazo, algo que sucede cuando la ratio sexual mujer hombre aumenta.

Volviendo al articulo de Marzick, la promiscuidad seria la conducta rechazada y no la homosexualidad. Las sociedades y los grupos humanos podrían rechazar a cualquier individuo que no correspondiera con su conducta sexual al beneficio de la comunidad (un hombre con una mujer). Naturalmente no se trata de una causa única y la homosexualidad puede ser rechazada por otras cuestiones ajenas a la moral: la causa más conocida es la hipótesis del germen gay.  Es posible que parte de la leyenda negra que arrastran los homosexuales proceda del hecho de que la conducta homosexual puede haberse atribuido a una especie de enfermedad contagiosa y por tanto transmisible.

Si la hipótesis de Marzcick fuera cierta la estrategia del “orgullo gay” seria incorrecta y podría ofender no solo a amplias capas de la población sino a una parte de los homosexuales que no comparten esta exposición de estereotipos y conseguir precisamente lo contrario de lo que se pretende: consolidar los derechos de los homosexuales en una sociedad abierta con respecto a las conductas sexuales individuales

Bibliografía.-

Joseph henrich, Robet Boyd y Peter J. Richerson. The puzzle of monogamous marriage. Phil. Trans R. Soc. B 2012 367, 657-669. 

Pinsof, D. & Haselton, M. (2017). El efecto del estereotipo de la promiscuidad en la oposición a los derechos de los homosexuales. PLoS UNO 12 (7) : e0178534.Https://doi.org/10.1371/journal.pone.0178534

El curador de contenidos

portada-el-content-curator

Siempre me habían dicho que mi mente era como una licuadora, otros hablaron de pensamiento lateral, otros de heterodoxia, pero he tenido que escuchar una ponencia de @paulatraver en Gandia 2.0 para saber que lo que soy en realidad es un curador de contenidos. Un “content curator” por decirlo en inglés que es el idioma en que se inventó el término.

Un término que acuñó un tal Rohit Barghava que tiene una web con manifiesto y todo. y donde supone que el curador de contenidos es una ocupación con mucho futuro, que nunca podrán hacer las maquinas. La robotización no es pues una amenaza para nuestro curador de contenidos.

¿Pero por qué curador de contenidos? ¿Es que los contenidos están enfermos?

Bueno, los contenidos no pueden enfermar pero pueden ponernos enfermos de tanto contenido que circula por la red, tanto que ya es necesario que existan profesionales que se dediquen a organizar ese aluvión de información que amenaza con enterrarnos vivos y que llamamos infoxicación.

El curador de contenidos seria pues un profesional que se dedica a organizar esa información, pero con ciertas diferencias a como lo venían haciendo aquellos empleados de bibliotecas con manguito y flexo.

Las cuatro eses.-

4 eses

Search.- Significa “buscar”, y es algo que todo el mundo puede hacer desde que Google puso en nuestro camino su celebre buscador, pero es obvio que no vale cualquier búsqueda, hay que saber qué estamos buscando. Por ejemplo os hablaré d mis áreas de interés: “neurociencia”, “psiquiatría”, “psicología evolucionista”, “psicoanálisis”, “psicología”, “evolución”. Se trata de etiquetas que operan como buscadores en cualquier plataforma diseñada para tal fin. Busca esas etiquetas de tus áreas de interés y comienza a hacer búsquedas primero de forma grosera, mas adelante ya refinarás los resultados.

Select.- Significa “seleccionar” y esta es probablemente la tarea mas “profesional” de nuestro curador. Para seleccionar es necesario ser al mismo tiempo un experto en aquello que se busca pues de lo contrario lo banal puede estropearnos nuestra curación. Si no eres un experto en alguna parcela de conocimiento no podrás tener el criterio necesario para separar el grano de la paja y precisamente por eso las máquinas del futuro no podrán quitarte el sustento.

Este blog de Pablo Malo (@pitiklinov) es el “dorado” de la psicología evolucionista en castellano y uno de mis blogs de cabecera, en él encuentro no sólo las ideas y los temas que más me pueden interesar sino una amplia bibliografía de temas a consultar junto con ese gran invento que es el hyperlink que nos lleva siempre hacia territorios inhóspitos.

Sense making.- Dotar de sentido a  nuestro hallazgos es quizá la parte mas creativa e innovadora de nuestro curador. No se trata de juntar ideas o hallazgos de otros sino de -a partir de nuestra selección-  aportar nuestra propia visión del tema que llevemos entre manos. En este sentido el “blog de blogs” es decir la selección o recolección  de materiales diversos no cumpliría este criterio de “dotar de un sentido nuevo” y por tanto no será curación de contenidos, tampoco las noticias de un periódico cumplen esta condición y más aun: las noticias operan en un sentido contrario: no admiten la interpretación del periodista cuyo trabajo está mas cerca de la fidelidad a los hechos que a sus interpretaciones.

La hermenéutica empasta mal con el periodismo al menos en su versión más tradicional de informar sobre lo que sucede en el mundo siendo lo más objetivo posible sobre los hechos a comunicar.

Share.- Esta ultima condición es probablemente la novedad que ha introducido Internet en esta tarea -por otra parte conocida de selección e interpretación- que es la herramienta de cualquier experto que escribe un articulo sobre su especialidad. La novedad es que todo este proceso de “curación de contenidos” tiene como propósito el hecho de compartir. Si nuestro trabajo no se comparte y además de forma gratuita no podemos hablar de curación. Devolver a la red lo que es de la red.

Compartir cambiará el mundo y nuestra mentalidad a largo plazo, pero antes tendremos que librar una dura batalla contra las patentes, los derechos de autor y la censura, los monstruos que acechan a la red.

Pues compartir es lo que hace crecer exponencialmente el conocimiento pero precisamente este crecimiento exponencial es el que hace cada vez más necesario el “curador e contenidos” a fin de que la jungla de datos no invada nuestros cerebros y lo parasite como un germen llevándonos al marasmo. Las máquinas nunca podrán tener ese “dador de sentido” que es el cerebro del experto diseñado precisamente para operar “a prueba de fallos” y de tolerar fallos en su procesamiento. La máquina nos puede ayudar a proveernos de información pero el segundo y el tercer paso son puramente humanos.

 

Bibliografia.-

El blog de Paula Traver

Los contents curators

 

 

 

 

 

La superioridad moral de la derecha

La derecha moraliza más el sexo y la izquierda moraliza más la comida y los animales (Haidt)

¿Por qué la derecha tiene una mayor superioridad moral que la izquierda?

Este es el titulo de un articulo que leí recientemente firmado por Miguel Angel Quintana y que podeís leer aquí.

El autor echa mano de Jonathan Haidt que describió los 5 pilares de la moral y cuya obra podes seguir en el post anteriormente vinculado.

La idea de Haidt es que los sentimientos morales no son algo que se tiene o no se tiene, sino que existen al menos 5 dimensiones que hay que valorar una a una y que configuran patrones morales bien distintos entre los individuos. Concretamente en el video de más abajo podréis ver una serie de diapositivas donde Haidt agrupa estos valores morales según culturas, aunque lo más interesante son sin duda la distinción, el agrupamiento que hacen los individuos concretos según sus opiniones políticas. Así los conservadores aparecen como un grupo bien distinto de los liberales (utilizando terminología americana).

Lo interesante de esta investigación es que tanto los conservadores como los liberales se distinguen no tanto por el valor que dan a su defensa de los oprimidos o su aversión a las injusticias sino a otros parámetros. Así es posible observar como difieren en los valores de Lealtad/traición, Autoridad/subversion y Divinidad/degradación.

En términos concretos significa que los individuos de derechas no se pondrán inmediatamente de parte de minorías oprimidas o de grupos minoritarios (como suelen hacer los de izquierdas) sin valorar además la lealtad debida al grupo, la existencia o no de una autoridad identificable o de hacer algo que degrade la dignidad humana. Es por eso que izquierda y derecha nunca se pondrán de acuerdo (sin abandonar su posición inicial) sobre temas como el aborto, la inmigración ilegal, el feminismo, la eutanasia, el consumo de drogas, el matrimonio homosexual o la educación de los niños.

Lo que nos lleva a concluir que los liberales (los de izquierdas en términos europeos) son personas que se preocupan por los oprimidos y son muy sensibles a las injusticias pero escotomizan las otras tres dimensiones que son también consideradas por los individuos de derechas.

Aqui está el video de TED con subtítulos en español.

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