La gelatina cósmica

La ciencia ficción -como el feminismo- es un género literario que ha atravesado múltiples etapas en su desarrollo, algo así como estas:

  1. Anticipación, como por ejemplo sucedió con los viajes a la luna o el submarino. Es la ciencia ficción de los precursores.
  2. Guerra de mundos que predominó durante la guerra fría, los extraterrestres vistos como los malos de la película.
  3. Contactos benignos con otras entidades. El buenismo de la ciencia ficción, vale la pena señalar ET o encuentros en la tercera fase.
  4. Distopias. La orweliana de 1984, o las de Ray Bradbury en Fahrenheit 451.
  5. Ficción filosófica cuya obra cumbre pertenece a Kubrick y su delirio gnóstico en “2001, una odisea del espacio”.

Después de Kubrick pareciera que estaba todo dicho en ciencia ficción pero llegó Stanislaw Lem (1961) para poner patas arriba el paradigma de la ciencia ficción,, su razón de ser, que no es otro sino el “contactismo”, del cual las abducciones son uno de sus mitos más logrados. La idea de que de existir vida extraterrestre esta debe ser parecida a la nuestra y que su propósito es contactarnos, nos es imposible imaginar una inteligencia superior -pues superior sin duda habrá de ser esa inteligencia, si puede viajar desde lejanas galaxias hasta nosotros- que no proceda de alguna forma de vida similar a la nuestra, se conoce con el nombre de antropomorfismo, la idea de que de existir esas formas de vida deberían ser parecidas a la nuestra con piernas, cabeza y brazos aunque nos los podamos imaginar como hombrecillos verdes.

Lo cierto es que la novela de Lem es una obra cumbre de la ciencia ficción, más que eso, una obra que trata de romper el paradigma clásico del “contacto” y de paso criticar la metafísica Kubrickiana con pretensiones evolucionistas que en 2001 parecía señalar hacia una evolución de la conciencia superior, una idea gnóstica pues la gnosis es el conocimiento basado en la experiencia o percepción personal. En un contexto religioso, la gnosis es conocimiento místico o esotérico basado en la participación directa con lo divino.y es algo que solo puede llevarse a cabo a través de un proceso personal de “escalada” en el nivel de conciencia. Pero Lem está en contra de esta idea, su posición es que la conciencia humana es incapaz de entender ciertos misterios, más que eso, está limitada y su imaginación está presidida por la idea de que de existir otro tipo de inteligencia sería imposible contactar (comunicarse) con ella de una u otra manera.

¿Pero qué sucedería si existiera una forma de inteligencia a-biológica, una inteligencia o pensamiento inmaterial? ¿Se puede pensar sin intentar comunicarse? Algún tipo de inteligencia que procediera de la enormidad, de la masa de algo aparentemente informe o mineral.

Imagina que eres el personaje principal de un juego de ordenador, me refiero a esos juegos donde el protagonista puede crear mundos a su voluntad, para lo que dispone de ciertas herramientas para construir ferrocarriles, puentes, ciudades enteras, puede desviar ríos y construir embalses al mismo tiempo que puede transformar desiertos en huertos llenos de vegetales y frutales, dispone también de armas para enfrentarse a sus enemigos pero no puede evitar someterse a ciertos limites que vienen definidos por las características del propio juego. No puede volar y ha de desplazarse siempre a través de vehículos, no tiene posibilidad de bilocación (no puede estar en dos sitios a la vez), carece de telepatía y no tiene más remedio que comunicarse a través de palabras, etc.

Podríamos decir que nuestro héroe dispone de su imaginación para inventar su mundo pero que también tiene sus limites y su principal limite es que no conoce los códigos con los que el programador ha construido su programa. Puede intentar deducirlos o inventar los suyos propios (si tiene dotes para la informática) pero aun habiéndolos descubierto no podrá estar nunca seguro de que sus códigos coinciden con los códigos del creador del juego.

Esto es lo que les sucede a loa astronautas de Prometeo, la nave que se encuentra en la orbita de Solaris y que están alli para seguir adentrándose en los misterios de ese planeta que ya acumula una enorme cantidad de bibliografía e hipótesis acumuladas durante siglos nunca demostradas.

El oceano de Solaris.-

Solaris es un planeta un poco especial, está constituido por un océano gelatinoso que prácticamente ocupa todo el planeta, lo interesante de este océano es que tiene ciertas características que influyen en aquellos que se le acercan, una influencia sutil, como caricias de terciopelo a los que se les acercan, caricias que no tocan, pero sin duda la influencia más relevante es que es capaz de apropiarse de recuerdos de los nautas y al mismo tiempo de corporeizarlas.

Su superficie está cubierta principalmente por lo que parece el océano de la consistencia gelatinosa, según algunos estudiosos, un ser sensible único y gigantesco capaz de influir incluso en el movimiento del planeta en órbita alrededor de un sistema estelar binario -con dos soles- debe ser irregular y, por lo tanto, no adecuado para el desarrollo de la vida. De manera que los científicos saben que el planeta ha modificado su órbita de un modo autónomo, conformando adaptaciones a ese orbitar por dos soles. esta actividad adaptativa es una prueba de que en él hay algo vivo, algo parecido a una inteligencia.

Mimoide de Solaris

La actividad de Solaris se manifiesta por la generación continua de estructuras complicadas y gigantescas de naturaleza incomprensible, de material coloidal que se consolida y licúa. Las estructuras más grandes se presentan como representaciones multidimensionales, a menudo con la aparición de emulaciones de estructuras humanas como ciudades; los estudiosos han catalogado tales manifestaciones con nombres extraños como “mimoide” , “simetríada” y “asimetríada” . Algunos investigadores creen que Solaris es capaz de pensar, a pesar de la imposibilidad total de identificar cualquier patrón de comunicación en sus manifestaciones materiales. El propósito de las diferentes misiones es establecer contacto con el planeta y comprender su verdadera naturaleza. A pesar de la gran cantidad de estudios en todas las ramas de la ciencia (que en la novela se define como una disciplina en sí misma, la ” Solaristica “) , el planeta y su Océano siguen siendo un misterio absoluto: Solaris escapa al conocimiento humano, para aquellos que pueden ser los datos recogidos o las teorías formuladas.

El espíritu oceánico.-

La primera idea que asocié a través de la lectura de Solaris fue la idea de “espíritu oceánico” de Roland, que mantuvo un “contacto” epistolar con Freud:

“El sentimiento oceánico se manifiesta en el sujeto como la percepción de que las fronteras entre el yo y el mundo se diluyen por un instante. Esta disolución permite al individuo captar el mundo como totalidad orgánica, interdependiente y bella en sí misma. Los problemas personales se tornan nimios y durante unos momentos nuestro cuerpo se llena de un inusual placer beatífico.

¿De dónde provendría esta sensación? Para Rolland y para aquellos abiertos a la trascendencia, el “sentimiento oceánico” sería una ventana abierta a un mayor nivel de comprensión de la realidad. Es decir, estos estados de conciencia, ya surjan de manera espontánea o sean buscado, nos permiten intuir la imbricación profunda y con sentido de todos los elementos que constituyen la pluralidad de lo que percibimos. Este sentimiento sería, según Rolland, el origen de la religión, pero también es posible que se trate de una experiencia que admita variadas hipótesis como las solaristas.

Freud, desde una perspectiva atrascendentalista, no negará el sentimiento en sí sino la interpretación que de él hace Rolland. El psiquiatra hace un análisis de como se genera en nosotros el concepto de yo; el bebé durante la gestación no siente claramente los límites físico que existen entre el líquido amniótico y su propio cuerpo. En este primer estadio, es un uno indiferenciado con la madre gestante pero el parto no cambia sustantivamente este sentimiento de indiferenciación; el niño solo aprende que es algo distinto al mundo que le rodea tras un largo proceso de desarrollo, en este proceso comprende que el placer y el dolor no proceden de uno mismo sino que es generado por entes distintos a él. De este modo, paulatinamente adquiere la capacidad yoica, y llega a distinguirse del mundo circundante y, por lo tanto, a ser autoconsciente. En este punto Freud concluye que tal sentimiento no puede ser el origen de la religión ya que la fuerza creativa de la mente humana nace de la satisfacción de una necesidad, no de la regresión momentánea a un estadio psíquico anterior”.

El caso es que la experiencia oceánica existe y me llama la atención los paralelismo existentes entre el funcionamiento de la mente humana, los estudios de la neurociencia y los estudios sobre el océano de Solaris, pues como en la mente humana somos capaces de observar su superficie pero los mecanismos que están debajo, tenemos que suponerlos tejiendo una red causal que se revela siempre incierta. Por ejemplo, conocemos bien como funciona la razón pero no sabemos porqué existen vivencias irrazonables, el apego no es razonable, ni la prohibición del incesto ni mucho menos la fobia o vergüenza de los niños a los extraños o a la oscuridad.si bien existen algunas diferencias entre nuestro cerebro y Solaris como veremos inmediatamente.

Kris Kelvin es uno de los astronautas que se encuentra en la estación espacial que sobrevuela la atmósfera de Solaris, se trata de un hombre que arrastra una pena particular, su compañera se suicidó después de que le amenazara con hacerlo y él no la tomara en serio. No sabemos porqué Harey lo hizo pero sabemos que arrastra una culpabilidad bien comprensible por este hecho posterior a una discusión. El asunto es que una vez llega a la estación espacial comienza a visualizar una serie de presencias humanas en su interior que no se corresponden con el resto de personal navegante. Pronto se manifiesta su amada Harey, pero no se trata de un espectro sino una Harey de carne y hueso, solo que carece de memoria, no recuerda nada de su pasado, ni qué hace allí ni como ha llegado pero es un doble perfecto de la Harey original, si bien es un doble, podríamos decir, simplificado que conserva la mente de la original Harey, su lenguaje gestual y su amor por Kris, pero hay un defecto, tiene que estar siempre con él y Kris que al principio está asustado por la aparición no tiene más remedio que hacerla desaparecer poniéndola en órbita con un cohete auxiliar.

Pero Harey aprovecha el sueño de Kris para volver a aparecer -sin recordar pero intuyendo- que Kris pretende deshacerse de ella. Las presencias aprovechan el sueño de los nautas para corporeizarse de nuevo y cada uno de ellos tiene su propia sombra que les acompaña en todo momento. Se trata de recuerdos traumáticos, como no reconocer a esos espectros sin memoria pero con cuerpo real que merodean por nuestra vida, al tiempo que carecen de memoria como los eidolones que pueblan el Hades. Pareciera como si Solaris pudiera detectar esos recuerdos cristalizados y hacerlos emerger.

Este es uno de los fenómenos que el océano puede inducir en aquellos que se les acercan y ellos los nautas están allí precisamente para conocer los procesos que el océano lleva a cabo para ¿comunicasre con ellos? Esta es la teoría del físico de la expedición que se saltará las reglas para inducir cambios a través de rayos X y encefalogramas de Kris.

Kris es psicólogo y sabe o intuye que comunicarse con Solaris es imposible (esta es la tesis de Lem) y que se trata de una metáfora de Dios, pero no del Dios que estamos acostumbrados a pensar sino un Dios imperfecto, no omnisciente, ni omnipotente sino una forma de pensamiento abiológica que no pretende comunicar nada sino simplemente manifestar sus potencialidades, expresando su inteligencia mineral.

De manera que Dios de existir no es como lo imaginábamos sino una forma de inteligencia imperfecta que está mas allá de nuestra comprensión científica y que ninguna hipotesis podrá verificar jamás.

Bibliografia.-

El sentimiento oceanico

Solaris: la novela

Las tribulaciones del pene

Pocas mujeres saben la faena que nos da el pene a los hombres, de ahí que exista tan poca empatía con nosotros, ellas piensan que el pene es un órgano de más y que por eso nos da a los hombres un poder extra, el poder de penetrar, pero pocas saben la verdad: que el pene es un engorro, un órgano vulnerable y exigente, solo Camila Plaglia parece saberlo y asi lo cuenta en esta entrevista.

Vale la pena leer estos párrafos:

“Los hombres están constantemente obligados a hacer frente a su sexualidad. El problema para una mujer es la menstruación, cuando la sangre se derrama. Pero en general, las mujeres pueden olvidarse de su propia sexualidad –nunca tienen que pensar en ella o enfrentarla como los hombres. Cada vez que los hombres orinan, está justo ahí. Tienen que preocuparse por ello constantemente. Es una parte de su cuerpo que no controlan. Puede ser embarazoso. En la clase de gimnasia o donde sea, de repente pueden ser humillados, avergonzados. En ella definen mucho el ser hombres. Debido a la naturaleza del pene, los hombres tienen la ansiedad del rendimiento, mientras que ninguna mujer tiene que probarse a sí misma de esta manera. Así es que los egos de los hombres están totalmente involucrados en el rendimiento, en hacerlo, en lograrlo”.

Una erección es una especie de logro. Así como lo es orinar para un anciano prostático. Como ya he dicho, un niño tiene que aprender a apuntar con el fin de dejar de ser infantil. Así que es un logro. El orgasmo masculino es efímero y transitorio –y esa es la ironía de la sexualidad masculina. Es irónico que el feminismo observa el pene como el poder y la violencia, cuando en realidad es muy débil. Cada vez que un hombre se acerca a una mujer, se supera con ansiedad, porque él se está acercando al lugar donde nació. Hay un recuerdo subliminal de eso y siempre existe la pesadilla de que puede ser deglutido. De súbito, en un silbido, y, como Alicia en el País de las Maravillas, son disparados a través del espejo. Cada vez que un hombre pone su pene en la mujer, está apostando a que él lo va a recuperar. Y en cierto sentido, pierde esa apuesta cada vez. Entra, es muy poderoso, y entonces se acaba y pierde la potencia. Esto pone de manifiesto que las feministas se han equivocado. Me tomó casi toda mi vida darme cuenta de que los hombres no son tiranos o ególatras”.

“Recientemente tuve una epifanía en un centro comercial que puso todo en perspectiva. Estaba comiendo un pedazo de pizza y vi a unos adolescentes corriendo por el centro comercial. Eran salvajes. Los miré y vi la desesperación. Cuando tenía su edad, odiaba a ese tipo de chicos, porque son desagradables. Están tan involucrados en su estatus, ganándolo, con miedo de perderlo. Me alegro de que no tengo por qué ser de esa edad otra vez. Se sentaron a mi lado y no me tomaron en cuenta. Yo no existía en su radar. Pensé, esto es genial. Los miraba. Estaban llenos de energía y vida. Y de repente me di cuenta, Dios mío, la razón por la que son tan escandalosos, la razón por la que son tan descontrolados, la razón por la que los odiaba cuando tenía esa edad, es que crean vínculos en contra de las mujeres. Es la primera vez que son capaces de estar fuera del control de una mujer –su madre. Ellos están por su cuenta y durante ese periodo son muy peligrosos. Las mujeres tienen que tener cuidado cuando van a las fiestas de las fraternidades, porque los hombres están tratando de adquirir un estatus frente a los otros y ahí hay toda esta testosterona. Y luego una chica los atrapa. Y eso es todo. Se acabó para ellos. Se casan y están bajo el control de sus esposas para siempre. Puedes escuchar a estas mujeres todo el tiempo, diciendo sobre el marido, como, Ricki Lake: “Ya sabes, tengo dos hijos, pero en realidad tengo tres hijos”, y es cierto: el marido se vuelve un niño otra vez. Aun cuando los hombres hacen su parte, sacan la basura, trapean, lo que sea, las mujeres siguen mandando en la casa”. 

Tienen el control y los hombres se convierten de nuevo en subordinados. Así que ¿de qué se preocupan tanto las feministas? ¿De los hombres que están subordinados a sus madres y después a sus esposas? Los hombres buscan consuelo maternal en las mujeres, y esa es la naturaleza de la heterosexualidad. Ahora dime, ¿realmente quién tiene todo el poder?

De manera que Camille Plaglia una mujer lesbiana sabe más de los hombres que casi todo el resto de mujeres y debe ser porque tiene el cerebro de un hombre, es decir que durante su época fetal recibió buenas dosis de testosterona materna a lo que se añade el papel que su padre proyectó sobre ella, su primogénita sobre la que proyectó su deseo frustrado de ser padre de un niño varón. Es muy interesante su punto de vista sobre los hombres y sobre las mujeres de clase media (tal y como podéis leer en la entrevista), nunca he visto tantas verdades juntas dichas sin miedo ni vergüenza de ser acusada de cualquier cosa.

Lo que le falta saber sobre los hombres y sobre nuestros genitales es el precio que pagamos por estar siempre a punto, siempre con la próstata engrasada, se llama adenoma de próstata, esta es la verdad que se esconde en el adagio “semen retenutum venenum est“. Poca gente sabe que el hombre tiene la próstata mas grande que la del toro, lo cual señala en la dirección que ella supone cuando dice que la vida del varón está presidida por el orden de lo sexual, lo sexual lo contamina todo si “contaminar” es una palabra adecuada. Esta es la gran diferencia entre hombres y mujeres, la sexualidad es siempre masculina y la Plaglia lo sabe bien puesto que conoce las dificultades que tuvo de joven al acceso sexual a las mujeres. Como un hombre.

Y si no se casó con un hombre es porque no encontró a ninguno que fuera más hombre que ella, como parece deducirse en ciertas respuestas donde se reencuentra con algunos personajes de su familia tradicional italiana y con hombres no educados en los valores de la ideología de género o la corrección política. Hombres rudos y viriles.

Que los hombres buscamos a una madre es una verdad profunda e incómoda, una forma de volver al lugar del que procedemos, pues todo es volver. Pero es un retorno peligroso y es por eso que la mujer para el hombre siempre es peligrosa, alguien que puede quedarse en su interior con ese órgano tan vulnerable -como saben todos los homosexuales- pero que es autónomo y exigente. Tan exigente que exige sus propios tributos : el adenoma y el carcinoma de próstata además de someternos en nuestra vida a momentos embarazosos y a tensiones que nos vienen desde el pañal primigenio hasta el pañal postrero.

La heterosexualidad es pues una otredad radical, pese al peligro y pese a la asimetría del peso del pene.

Contra la censura

Yo estoy absolutamente en contra de la censura y lo estoy por dos razones: la primera es por razones conceptuales de las que más abajo hablaré y la segunda por razones de la experiencia: porque viví toda mi adolescencia en una dictadura y conozco bien sus entresijos debido mis actividades cantautoriles. La mayor parte de la gente no sabe lo costoso que es mantener un régimen censor, hacen falta muchos funcionarios de esos con manguito que usualmente son muy ignorantes y no comprenden ni las metáforas ni las ironías. Ningún dictador tiene sentido del humor.

Pero la censura precisa además de un entorno muy concreto, es necesario que se implante en un determinado tipo de sociedad, una sociedad tipo 1 al decir de Mencius Moldbug, es necesario que los funcionarios, sean de la inquisición o de la Stasi se crean que están fomentando el bien, hace falta pues una sociedad totalitaria, de lo contrario los funcionarios decaen y miran hacia otro lado, pues no hay que olvidar que esos funcionarios son tontos pero no mancos.

Tan tontos como los algoritmos que han venido a sustituirles en todas las redes sociales, incluyendo a Youtube y Facebook. Pero los algoritmos también son tontos pues solo buscan palabras, como si las palabras no tuvieran matices dependientes del contexto. Por eso los dictadores postmodernos ya están hartos de los algoritmos tontunos que inventaron para detectar a los disidentes del nuevo orden y fueron un paso más allá: inventaron los fact chequers, es decir portales o plataformas que se dedican a verificar la veracidad o falsificación de algunas noticias, lo que nos lleva a otro problema ¿quién verifica a los verificadores?

Es por eso que las fake news han proliferado de una manera portentosa y casi voluptuosa, hasta tal punto de ya no sabemos si lo que estamos leyendo es verdadero, falso, medio verdadero o metafórico, pero lo cierto es que las fake news son mucho más divertidas que las verdades de los verificadores siempre sospechosas de connivencia con el régimen censor.

Personalmente no creo que la censura sea posible en los paises liberales aunque debe ser muy eficaz en los paises comunistas y colectivistas. Por ejemplo los chinos deben ser bastante ajenos a las maniobras de su gobierno con la verdad, al fin y al cabo ellos tienen un emperador en la cabeza, así como los rusos tienen aun un zar. Nosotros los europeos lo que tenemos en la cabeza es a nosotros mismos y a nuestro deseo que siempre es “la razón de todas las cosas”, es por eso que lo más probable en un país como el nuestro es que coexistan verdades o mentiras gubernamentales con verdades y mentiras alternativas. Todos mienten.

Pero la razón de mi oposición a la censura es más profunda. ¿Alguien cree de verdad que las fake news van a provocar algún desastre? Podrá decirse que en época de pandemia tener una buena información sobre virus y vacunas es esencial para mantener la salud publica. Pero ¿quién tiene desde el principio esa información veraz sobre ambas cuestiones? ¿Y si la tenían porque no fueron más ágiles en comunicarla? ¿Eran o no eran las mascarillas necesarias para contener el virus en su primera ola? ¿Lo siguen siendo hoy?

Entonces deberíamos admitir que las consignas de genero, la publicidad gay, la pornografía o la publicidad diaria de los crímenes de genero también tienen efectos letales en la sociedad. Y aunque estas ideas o sus contrarias forman parte de ciertas ideologías y no son ciencia, la verdad es que carecen de impacto real en la población general. La gente seguirá creyendo lo que cree a pesar de la propaganda. Al fin y al cabo, repito: “el hombre es el centro de todas las cosas”, el credo liberal.

Lo cierto es que la censura en todo este caos en que se ha ido gobernando la pandemia solo ha servido para una cosa: convertir en verosímil lo delirante.

Yo, que soy freudiano hasta la medula lo compruebo a diario, cuando sufrimos un evento inesperado y de la suficiente intensidad que amenaza nuestra integridad ponemos en marcha los amortiguadores para reducir la fricción entre lo desconocido y lo que conocemos. Les llamamos mecanismos de defensa, que sirven para disminuir la disonancia cognitiva. Estos amortiguadores reducen el impacto de los eventos amenazantes pero según que amortiguador usemos vamos a diluir su efecto de fricción pero también lo vamos a distorsionar. Así, distorsionado lo pasamos a nuestro subconsciente y lo dejamos allí a buen recaudo formando un ovillo (en realidad un nudo semántico) que será muy difícil de desenredar, consumiendo para sí grandes cantidades de energía. Así sucede con la represión, uno de los amortiguadores más caros de mantener y también con la negación que como su nombre indica minimiza o niega las consecuencias dolorosas de su punto de vista. Tan caros de mantener como los funcionarios censores.

Durante la pandemia he podido ver todo tipo de actitudes- amortiguadoras. Los que niegan la pandemia, las que lo minimizan (gobierno incluido al principio con Simon al mando), los agoreros (ya te lo decía yo), los apocalípticos (la próxima será peor), los obsesivos que se lavan los zapatos al entrar en casa. los insurrectos (a mi nadie me dice lo que tengo que hacer), los que viven ajenos a todo (o viven en la España vaciada), los optimistas (a mi no me puede tocar). Actitudes que luego se reeditan con las vacunas y que descartando las guerras comerciales podemos resumir en estas tres actitudes ( sin ánimo de ser exhaustivo):

  1. Quieren matarnos a toda la humanidad.
  2. Quieren implantarnos un chip para controlar nuestra mentes.
  3. Las vacunas no hacen nada porque los virus no existen o no provocan enfermedades.

Y así sucesivamente, es lo que pasa con la censura interna de cada cual: se reactiva cuando vive en un estado donde la censura se convierte en norma de bien pensar, en normatividad. Lo que se consigue con la censura es una paranoidización de la sociedad, pues es cierto que el gobierno no fusila a los disidentes o les lleva a un Gulag, pero el descrédito, la cancelación o el despido son amenazas muy creíbles para los disidentes. Por eso se dan cita en Telegram que al parecer es el único lugar que no practica la censura. Y que es el más divertido.

Y el mundo no se resentirá por discrepar o delirar con lo que a uno le venga en gana admitiendo que estas discrepancias influyen en la salud publica. Efectivamente es seguro que cuando se haya vacunado el 70% de la población la pandemia disminuirá aunque es cierto que los vacunados podemos contagiar la enfermedad o padecerla en sus versiones más leves. Pero la circulación del virus disminuirá y su potencial letal (su carga viral) también pues la carga de un virus depende del numero de pases que haga y ese número de pases depende de su letalidad, por eso cuando un virus es más letal las epidemias duran menos, pues hay menos vivos que contagiar.

Hoy he leído no recuerdo dónde que a los niños hay que protegerlos de las vacunas porque “quieren inyectarles un gen gay” para disminuir aun más la población normativa. Naturalmente es una ciberparanoia que tendrá su numero de seguidores -aunque no existe tal gen gay- pues lo relevante de todo esto es que una democracia es ese lugar tan íntimo y personal donde cada cual puede mantener el delirio que quiera.

Lo que es intolerable es la censura estatal, no solo porque es inmoral sino porque además no sirve para nada salvo para favorecer las paranoias de cada cual y descartar lo que de verosímil pueden aportar los disidentes.

Los censores son golems, no tienen alma y algunos golems son ciberparanoicos. Aunque la ciberparanoia es lo opuesto al golem y en ultima instancia lo que les redime.

La revolución molecular disipada

El concepto de revolución molecular procede de Felix Guattari y es algo así como un tratado de la insurrección.

Muy inspirado en la corriente francesa del 68 y la escuela de Frankfurt, Guattari era lo que hoy conocemos como un “progre”. Un psicoanalista “progre” discípulo de Lacan y compañero de armas de Deleuze, uno de aquellos intelectuales a los que hay que leer varias veces apara atrapar sus ideas, muy enquistadas en el marxismo y que buscaban una nueva teoría para guiar a las masas oprimidas hacia su liberación.

Marx se equivocó varias veces al enunciar su teoría -que se demostró como la teoria psicoanalítica que no era nada predictiva- (aunque pudiera ser explicativa) y no lo era porque Marx se equivocó al pensar que la revolución socialista se produciría en una sociedad industrializada. Lo que sucedió es que se llevó a cabo en una sociedad agrícola y profundamente atrasada y tradicional como en Rusia. La clase trabajadora que era el fundamento de la teoría marxista fue diluyéndose poco a poco a medida de que en Europa los trabajadores mejoraban su nivel de vida, gracias a los salarios altos y a las leyes socialdemócratas que -mientras pudieron- conservaron el nivel de vida a varias generaciones de trabajadores que poco a poco fueron alimentando lo que hoy entendemos como clase media.

De manera que no es posible fiarlo todo a los trabajadores, fue por eso que ciertos intelectuales desengañados por la traición de la clase trabajadora comenzaron a pensar en un plan B. Ya no bastaba con apelar a la conciencia de clase, los trabajadores querian mejorar sus condiciones de vida, piso propio, coche propio y segunda vivienda aunque fuera en el pueblo. China esta hoy en esa fase del desarrollo. Pero en Europa las cosas han tocado fondo: los salarios son cada vez más bajos, los empleos van a ir descendiendo a medida de que progrese la tecnificación de los procesos y el futuro de los hijos va a ser peor que el de sus padres y quizá peor que el de sus abuelos.

Es por eso que era necesaria una nueva vuelta de tuerca y ahí apareció la palabra “molecular”. Ya no se trata de encontrar una clase revolucionaria sino en todo caso una serie de identidades fugitivas (al decir de Foucault) que se sientan oprimidas o que puedan ser fácilmente convencidas de que lo son. Así nació el nuevo paradigma identitario: mujeres, gays, razas diversas, inmigrantes, trans, indigenas, etc. Cada uno con su propio problema y su propia subjetividad. La idea era que todos unidos podrían formar parte de esa nueva fuerza revolucionaria para terminar con la opresión.

Los trabajadores ya no interesan como fuerza de cambio, bienvenidas las identidades.

Alexis López Tapia es en realidad un entomólogo chileno que ha profundizado sobre la estrategia molecular de Guattari, es decir sobre ese tratado de insurrección que proponía afinando todavía más en su definición y añadiéndole el epítome de “disipada” a esa revolución molecular. Más abajo veremos porqué disipada.

En todos los modelos revolucionarios anteriores, el comunismo, el marxismo y todo lo que mencioné, siempre trabajaron con grupos o con clases sociales. Así los proletarios, los trabajadores, los campesinos con Mao, etc.

Siempre la noción, la idea de clase estaba allí, en los modelos revolucionarios. Pero los deconstruccionistas se dieron cuenta que eso tenía un problema. Un problema efectivamente hasta el día de hoy. Cuando una persona, por ejemplo el trabajador, no tiene lo que ellos llaman consciencia de clase, es decir, está, -en lenguaje marxista- “alienado”, hay que desalienarlo, adoctrinarlo para que tome conciencia de clase y, entonces, se puede transformar en sujeto revolucionario. Hay un trabajo sistemático que hacer, para que una persona pase de ser una persona socialmente integrada, en el “nivel de clase” que esté, a transformarse en un revolucionario.

Los deconstruccionistas sacaron del juego esta noción de clase. Eso es lo primero que hicieron, lo más importante. Ellos van a empezar a hablar de que el nuevo sujeto revolucionario es todo aquel que se encuentre en los márgenes o en la anormalidad. Estos son los dos conceptos, los dos criterios. “En los márgenes” se refiere a que en una curva normal de distribución de la población, todo aquel que está en el margen va a ser transformado en nuevo sujeto revolucionario, pero para esto, y aquí está lo más importante, ellos dicen que basta que una persona se sienta marginada o marginal para que pueda ser transformado en sujeto revolucionario.

 Las clases sociales siempre han sido una teoría falsa de división social. La ocupó Marx precisamente para generar el sujeto revolucionario. Los deconstruccionistas dejaron eso de lado y trabajan con una nueva categoría. Esta categoría de margen o de anormalidad. Digamos de paso, y esto es muy importante para entender por qué lo hicieron, que estos cuatro autores son todos franceses, pero tres de ellos, al igual que Marx, son franceses de padres judíos religiosos y, lo primero que van a hacer, es atacar a la propia religión de sus padres, porque obviamente estamos hablando de comunismo y en el comunismo no hay ninguna idea a trascender. Podían atacar a la religión por ende, pero de una forma mucho más profunda que la que el propio Marx, o cualquiera de los demás, pudo haber hecho. 

Lo segundo es que tres de ellos fueron homosexuales y van a transformar su homosexualidad, que es normal, porque en la sociedad y en la humanidad siempre ha habido homosexualidad, pero es marginal, porque están los márgenes de la distribución de la normalidad, en un elemento de lucha, es decir, en un elemento revolucionario.

De ahí viene todo el movimiento LGTB, al que se le suma el feminismo radical, el indigenismo, el racismo y así lo que ellos llaman fracturas o pliegues sociales, que son áreas donde la sociedad tiene estos márgenes. Como basta que una persona se sienta marginado o marginal, no es un problema objetivo. La persona que por algún motivo llegó a pensar que se la está marginando, puede ser transformado el sujeto revolucionario radicalizándolo ¿pues quién estará contento en su marginalidad?. Ahí está la primera aproximación a este nuevo modelo de deconstrucción y de revolución molecular.

Ya sabemos porque es molecular. Porque es revolución, como todas las revoluciones anteriores, pero ahora, como no hay grupos o clases que vayan a entrar en el proceso revolucionario, sino personas individuales, es decir, moléculas en el lenguaje de la deconstrucción, cualquiera puede ser un sujeto revolucionario o, lo que los deconstruccionistas llaman nuevas máquinas de guerra. Ahí está la explicación más sencilla que puedo dar del nombre de revolución molecular, al que se le agrega, más importante ahora, disipada, porque una vez que los grupos se coordinan, actúan, hacen los actos de protesta, vandalismo, violencia, etc. se desarticulan, desaparecen, se disipan.

Esa es la noción de disipada del modelo.

Significa que estos grupos que tenemos identificados como la guerrilla urbana en Cataluña (tsunami democratic), los BLM en USA, los movimientos antifascistas en Madrid carecen de una estructura orgánica sino que se alimentan de si mismos y de sus vandalismos convocando a una amplia guerrilla de diversas procedencias que gracias a las redes sociales y a la benevolencia de policía campan a sus anchas e incluso tienen sus propios libros de cabecera de guerrilla. El plan es como hemos visto en Chile, aprovecharse de la debilidad de los gobiernos para ir implementando cambios que no se buscan en sí mismos (en realidad las reivindicaciones son pretextos, deconstrucciones) sino para forzar a los gobiernos a sentarse a negociar jactándose precisamente de este hecho sin que lleve adosada una rendición o apaciguamiento en la violencia, que seguirá -no obstante- sea cual sea la respuesta del gobierno, que cada vez estará más débil e irá cediendo hasta que se convierta en una institución vacía.

Dicho de otro modo, el modelo revolucionario actual se parece más al go que al ajedrez. ya no se trata de derrocar al rey sino de ganar territorio.

De tener éxito se trataria del fin del modelo republicano.

Basta observar lo que esta pasando en nuestro país para entender como el Estado y sus instituciones se van vaciando de contenido: policía, parlamento, sistema judicial, autonomías, oposición, orden publico, partidos políticos y lo hace además con la complicidad de casi todo el arco parlamentario, es como si Felix Guattari hubiera renacido de sus cenizas a lomos del neoliberalismo disfrazado de movimiento revolucionario para imponer su dictadura.

Parecido, mimesis y empatía

A menudo los hijos se nos parecen
Así nos dan la primera satisfacción
Esos que se menean con nuestros gestos
Echando mano a cuanto hay a su alrededor

(Joan Manuel Serrat)

Serrat pone en esta canción (Esos locos bajitos) el dedo en la llaga respecto al parecido que los niños presentan con sus padres. ¿En qué consiste ese parecido?. Naturalmente en principio, en algo visible, los niños no son pizarras en blanco y traen de serie algunos elementos fácilmente identificables con una u otra estirpe, según la dominancia de ciertos alelos. Así es frecuente que ciertas narices se hagan ostensibles ya en época fetal, ese tipo de narices que identifican a una familia chata. También los ojos, el pelo, la barbilla son elementos recurrentes en un linaje cualquiera . Pero hay otras cosas que no son tan visibles: la estatura que ese niño alcanzará en su edad adulta, su inteligencia y las enfermedades que padecerá de mayor son también señas de identidad, los hijos también se nos parecen en eso.

Y es verdad que así nos dan la primera satisfacción pues alguien ha pensado alguna vez si ¿sentiríamos empatía por un bebé que se parece a nuestro mas despreciable enemigo? A veces sucede que el niño no se parece, no nos recuerda a nadie, ni de la familia de él ni la de ella, entonces quedamos ciertamente pasmados, algo así debe sucederles a ciertos pájaros cuando se dan cuenta de que sus polluelos no son de su especie sino de un cuco tramposo.

Los hijos se nos parecen ya al nacer sin que haya mediado ninguna influencia medioambiental, más allá del útero pero aquí no termina la cosa porque el niño bien pronto comenzará una danza de gestos a través de ese espejo que es su madre: reaccionará a su semblante y se mirará en él compartiendo sus señales de alegría y de cualquier otra emoción. Es necesario recordar ahora que el “Yo es el otro”, como decía Lacan pero también Rimbaud. Dicho de otra manera, nuestro Yo, nuestra identidad se forma a través de los materiales de la madre o el padre. Más concretamente lo hacemos a partir de los estados mentales que detectamos en la cara de ese Otro, en sus gestos y posturas, más tarde onomatopeyas y frases hechas.

Pero aquí no termina la cuestión del parecido porque venimos también de serie equipados para la imitación, para la mimesis que implica tanto la exterocepción como la interocepción. La mimesis no es sinónimo de imitación sino que requiere adoptar la actitud del modelo, postura, gestos y disposición de ánimo. No es algo que se aprende por imitación simple sino por aprehender los esquemas corporales de las acciones de los otros (Marino Perez, 2012). No es algo consciente ni voluntario, sino algo que acaece automáticamente, sin darse cuenta apenas, uno acaba -como el niño de Serrat- andando, riendo, gesticulando como lo hace su madre o su padre. Estamos en el campo de la mimesis pre-conceptual, de la mimesis pre-reflexiva. La mimesis es el soporte del estilo de un individuo, algo que va más allá del parecido e incluso podríamos decir que tiene más peso que el parecido físico: muchos niños adoptados acaban pareciéndose a sus adoptantes precisamente a partir de la mimesis que hacen de ellos y también de la necesidad de ellos de que sea así.

Del mismo modo la empatía está emparentada con la mimesis y supone “sentir con y cómo el otro” que nos afecta con su sentimiento, sea de malestar o bienestar. Es por eso que las madres deprimidas transmiten sentimientos de malestar a sus hijos o aquellas con baja empatía terminan por criar hijos similares. A veces solemos atribuir a la genética este tipo de parecidos, pero no tomamos en cuenta el juego de balanceo, la danza que se produce entre los semblantes de madres, padres e hijos para configurar estos estados que se activan automáticamente más allá de la voluntad. Y sin empatía no hay apego. Hablo de esa empatía caliente, pre-reflexiva que nos hace vibrar con las modulaciones del otro y que es la empatía verdadera, pues la otra, la empatía fría, racional la puede sentir hasta un psicópata o cualquier persona que haya desarrollado una hiperempatía quizá como resultado de un deficit de empatía caliente.

Es por eso que amar a nuestros hijos es la mejor forma de criar niños amorosos y sanos. Ahora bien, el amor es un sentimiento y un sentir es siempre un híbrido entre lo que se percibe y lo que se experimenta. Es por eso que pueden aparecer disonancias entre ambos campos. Podemos amar a alguien (experimentar) pero podemos percibir que no nos quieren o anticipar que no nos van a querer. Es por eso que el amor no es una pócima que todo lo cura, un bálsamo de Fierabrás sino un nudo que -en cualquier caso- hay que desenredar. Nadie sabe porque nos quieren los que nos quieren, ni podemos saber porque no nos aman los que deberían amarnos. tampoco sabemos las razones por las que amamos a quien no nos conviene como aprendimos en Anna Karenina. Algo de eso dice el conde Brodsky al ser preguntado por la Karenina que lleva su pasión amorosa hasta el borde de lo irracional, pues nada es más irracional que suicidarse por amor.

Ahí en esa irracionalidad encontramos a veces la pasión amorosa cuando se traspasan los limites que la sociedad impone en el caso de la Karenina, pero también cuando olvidamos que ese dipolo que el amor es un sentimiento para saltar la distancia entre objeto y sujeto y se convierte en una hazaña para desafiar un concepto. Karenina se enamora del amor (el concepto), en este caso romántico que inauguraría una era de mayor libertad para las mujeres, pero también de un mayor extravío. En este sentido la subjetividad de la Karenina inaugura la modernidad en Rusia como en Francia la inauguró Flaubert con su madame Bovary.

Amamos a nuestros hijos porque son nuestros y se nos parecen y empáticamente podemos sentir amor -en otro nivel de intensidad y definición- por los hijos de los demás. En realidad la ternura que experimentamos por los niños procede de su vulnerabilidad y de nuestra capacidad de empatizar con ellos. Los dipolos, ambos han de estar activados.

Con el tiempo entramos en una mimesis y en una empatía conceptuales, reflexivas. Ya no imitamos a nuestros modelos (con el tiempo aparecerán otros modelos) más que marginalmente. Lo hacemos siguiendo su estela, sus logros. El chico que quiere estudiar medicina porque su padre o madre son médicos aspira a un estatus similar al de ellos, lo que se mimetiza aquí ya no es un estado mental, ni unos gestos o una manera de moverse sino un estatus, una manera de ser-en-el-mundo, pues la elección de una profesión es precisamente eso, una forma de estar en el mundo que precisa de un complemento de habilidades para llevarla a término. Del mismo modo podemos hacer una elección inversa tratando de hacer todo lo contrario de lo que hemos observado, en cualquier caso se trata de una copia del original que se toma como referencia.

Lo interesante en esta cuestión es que no se mimetiza todo sino solo una parte, una parte que es suficiente para abrir el dipolo, pues la imitación de algo se hace para que pase la corriente entre un sujeto y un objeto pero no es necesario hacer una copia precisa al carbón del objeto en su totalidad. Hablamos entonces de identificación, una persona puede identificarse y suele hacerlo de una característica de su parentela no necesariamente benéfica. Un depresivo puede ser un depresivo como su madre, alcohólico y violento como su padre o un migrañoso como cualquiera de ambos. En este sentido la identificación se acopla y señala siempre en la dirección de la toxicidad que motivó el malestar, pues es también una forma de abrir el dipolo cuando todo ha fallado.

La enfermedad vincula al sujeto con su objeto perdido cuando no se pudo llevar a cabo de otra manera.

Debe ser esa la razón por la que abandonar ese habito, aun patógeno es tan difícil.