Independencia

Este post contiene spoilers, es decir revela datos de la trama de la novela citada, el lector no deberá seguir adelante con la lectura del mismo si planea leerla.

La continuación de Terra Alta de Javier Cercás

Melchor Marin es el protagonista de ambas novelas de Javier Cercás, la primera de ellas nos presenta a un policía de los Mossos que tiene un oscuro pasado, un pasado de «hijo de puta», una puta -su madre asesinada en extrañas circunstancias y cuya muerte nunca fue aclarada- y una estancia por la prisión después de haberse metido en oscuros negocios del menudeo de drogas. Es en la cárcel donde Melchor se redime, gracias a un recluso, el Francés que ejerce de bibliotecario de la prisión. Es allí donde Melchor descubre «los Miserables» que desde ese momento se convertirá en su libro de cabecera y no sólo eso: comenzará a interesarse por la literatura precisamente a raíz de esa lectura.

La lectura le redime.

Melchor sale de la cárcel con una decisión firme: encontrar a los asesinos de su madre y es por eso que se convierte en policía al mismo tiempo que en un héroe del cuerpo al abatir a unos terroristas en Cambrils (este es un hecho real que Cercás utiliza para mezclar realidad y ficción). Es por eso que sus jefes deciden quitarlo de la exposición publica y mandarle a la Terra Alta, una comarca catalana con sede en Gandesa, escenario en la guerra civil de grandes matanzas. Es allí donde Melchor inicia una nueva vida y conoce a Olga -la bibliotecaria- con la que se casa y vive con ella los mejores años de su vida. Tienen una hija que se llama Cosette igual que la heroína de Victor Hugo a quien Jean Valjean rescata de la miseria.

Pero el que nace poli siempre es poli y Melchor interviene en un asunto de asesinato de una familia muy conocida y ayuda a resolverlo sin demasiadas ganas de atribuirse el mérito, sobre todo porque también su mujer es asesinada por los malotes que tratan de alejarlo del caso. Al final Melchor encuentra a los asesinos y logra meterlos en la cárcel. El ambiente de Terra Alta es bastante opresivo y teñido aún de la tragedia de la guerra civil, que Cercás nos recuerda quizá porque este escenario forma parte de sus recuerdos de infancia, pero lo cierto es que «Terra alta» no me gustó demasiado. Se trata de una novela policiaca donde el suspense gira en torno a dos búsquedas simultáneas: la de los asesinos de su madre y la de los asesinos actuales que son los mismos que asesinan a su esposa. La historia siempre se repite a veces como tragedia y a veces como farsa, pero los personajes como Melchor son de una pieza y con pocos matices, es por eso que su destino de poli bueno, no se disipa con el tiempo y Cercás ha escrito una segunda parte con ese personaje ta cercano al Clint Eastwood de «Harry el sucio».

Porque Melchor es un justiciero, de esos policías que precisamente por serlo saben que los malos casi siempre salen de rositas y es precisamente esa la razón por la que en ocasiones se extralimita en el cumplimiento de la ley. La ley de los miserables. Los policías siempre saben quien es el culpable de un delito pero esto ha de demostrarse en los tribunales lo que redunda en beneficio del culpable, por otra parte el sistema judicial no busca la verdad sino solo aquella parte de la verdad que es jurídicamente estable y que nunca coincide con la verdad histórica ni con las narraciones (confesiones) pero siempre coincide con la novela escrita por un narrador omnisciente.

En Independencia Melchor es requerido en comisión de servicios para ayudar al que fue su jefe en la Terra alta y recién ascendido gracias a sus pesquisas. Se trata de averiguar quién está chantajeando a la alcaldesa de Barcelona asegurando que poseen un video sexual sobre ella.

Y este es el mejor hallazgo de Cercás pues aprovecha para escudriñar dentro de la política catalana sin miramientos. «Independencia» es una novela que puede leerse sola, sin haber pasado por la anterior y en ella Cercás brilla a una altura bastante más luminosa que en «Terra», quizá porque ha conseguido llegar a un pacto con sus propios fantasmas, me refiero a sus fantasmas políticos, pues «Independencia» es una trituradora política de eso que ha venido en llamarse «la burguesía catalana» que terminó por someter a toda Cataluña a una sacudida gratuita e incierta a través del «Procés» y que ha llevado a Cataluña a una espiral de ignominia y de ruina. No deja de ser curioso que el sentido común catalán (el seny) haya pactado con anarquistas y populistas para llevar a cabo una tarea imposible por más que el anhelo de independencia haya calado en la mitad de la población. Lo cierto – y eso es lo que la novela denuncia- es que los políticos catalanes han utilizado este anhelo para dirigir a las masas hacia su infortunio mientras ellos mismos descreen del procés.

«Independencia» es una de esas novelas que una vez comenzadas mantienen el interés del lector y su ritmo es trepidante, a veces tienes la impresión de que estás viendo una película, o mejor un juego de ordenador donde unas escenas y unos personajes te llevan indisimuladamente a otros dejando rastros de pruebas falsas que solo la pericia de Melchor termina por esclarecer.

La alcaldesa de Barcelona es Virginia y se trata de una mujer ambiciosa y hecha a si misma con la ayuda de su marido ricachón y cínico que es quien la promueve y ejerce su mentoría para terminar divorciándose de él como suele suceder en este tipo de matrimonios: cuando Virginia supone que puede valerse por sí misma.

Pero se equivoca pues Virginia como todo el mundo tiene también un pasado y no hay peor amenaza para un político que su pasado. Y todo marido o esposa es quien más sabe de su pasado.

La primera sospecha es que su ex marido y Vidal -su teniente de alcalde- tienen algo que ver en ese chantaje. es algo demasiado obvio: ambos tienen razones para ello pero la historia ha de dar aún algún vuelco para que todo encaje y es Melchor quien lo hace encajar sacando lo mejor de su instinto justiciero.

Y lo hace como siempre saltándose la ley y ejerciéndola a su manera, ocultando datos y moviendo ficha intentando siempre que en todo caso paguen los verdaderos criminales y no solo los hombres de paja que estos usan para su servicio o para endosarles los muertos. Melchor es más un protector de desdichados -como Jean Valjean- que un funcionario al servicio de la Ley.

Y Melchor Marin lo descubre y termina su misión y vuelve a la Terra Alta donde espera dejar el cuerpo y hacer oposiciones para bibliotecario.

Pero un poli es siempre un poli.

La revolución molecular disipada

El concepto de revolución molecular procede de Felix Guattari y es algo así como un tratado de la insurrección.

Muy inspirado en la corriente francesa del 68 y la escuela de Frankfurt, Guattari era lo que hoy conocemos como un «progre». Un psicoanalista «progre» discípulo de Lacan y compañero de armas de Deleuze, uno de aquellos intelectuales a los que hay que leer varias veces apara atrapar sus ideas, muy enquistadas en el marxismo y que buscaban una nueva teoría para guiar a las masas oprimidas hacia su liberación.

Marx se equivocó varias veces al enunciar su teoría -que se demostró como la teoria psicoanalítica que no era nada predictiva- (aunque pudiera ser explicativa) y no lo era porque Marx se equivocó al pensar que la revolución socialista se produciría en una sociedad industrializada. Lo que sucedió es que se llevó a cabo en una sociedad agrícola y profundamente atrasada y tradicional como en Rusia. La clase trabajadora que era el fundamento de la teoría marxista fue diluyéndose poco a poco a medida de que en Europa los trabajadores mejoraban su nivel de vida, gracias a los salarios altos y a las leyes socialdemócratas que -mientras pudieron- conservaron el nivel de vida a varias generaciones de trabajadores que poco a poco fueron alimentando lo que hoy entendemos como clase media.

De manera que no es posible fiarlo todo a los trabajadores, fue por eso que ciertos intelectuales desengañados por la traición de la clase trabajadora comenzaron a pensar en un plan B. Ya no bastaba con apelar a la conciencia de clase, los trabajadores querian mejorar sus condiciones de vida, piso propio, coche propio y segunda vivienda aunque fuera en el pueblo. China esta hoy en esa fase del desarrollo. Pero en Europa las cosas han tocado fondo: los salarios son cada vez más bajos, los empleos van a ir descendiendo a medida de que progrese la tecnificación de los procesos y el futuro de los hijos va a ser peor que el de sus padres y quizá peor que el de sus abuelos.

Es por eso que era necesaria una nueva vuelta de tuerca y ahí apareció la palabra «molecular». Ya no se trata de encontrar una clase revolucionaria sino en todo caso una serie de identidades fugitivas (al decir de Foucault) que se sientan oprimidas o que puedan ser fácilmente convencidas de que lo son. Así nació el nuevo paradigma identitario: mujeres, gays, razas diversas, inmigrantes, trans, indigenas, etc. Cada uno con su propio problema y su propia subjetividad. La idea era que todos unidos podrían formar parte de esa nueva fuerza revolucionaria para terminar con la opresión.

Los trabajadores ya no interesan como fuerza de cambio, bienvenidas las identidades.

Alexis López Tapia es en realidad un entomólogo chileno que ha profundizado sobre la estrategia molecular de Guattari, es decir sobre ese tratado de insurrección que proponía afinando todavía más en su definición y añadiéndole el epítome de «disipada» a esa revolución molecular. Más abajo veremos porqué disipada.

En todos los modelos revolucionarios anteriores, el comunismo, el marxismo y todo lo que mencioné, siempre trabajaron con grupos o con clases sociales. Así los proletarios, los trabajadores, los campesinos con Mao, etc.

Siempre la noción, la idea de clase estaba allí, en los modelos revolucionarios. Pero los deconstruccionistas se dieron cuenta que eso tenía un problema. Un problema efectivamente hasta el día de hoy. Cuando una persona, por ejemplo el trabajador, no tiene lo que ellos llaman consciencia de clase, es decir, está, -en lenguaje marxista- “alienado”, hay que desalienarlo, adoctrinarlo para que tome conciencia de clase y, entonces, se puede transformar en sujeto revolucionario. Hay un trabajo sistemático que hacer, para que una persona pase de ser una persona socialmente integrada, en el “nivel de clase” que esté, a transformarse en un revolucionario.

Los deconstruccionistas sacaron del juego esta noción de clase. Eso es lo primero que hicieron, lo más importante. Ellos van a empezar a hablar de que el nuevo sujeto revolucionario es todo aquel que se encuentre en los márgenes o en la anormalidad. Estos son los dos conceptos, los dos criterios. “En los márgenes” se refiere a que en una curva normal de distribución de la población, todo aquel que está en el margen va a ser transformado en nuevo sujeto revolucionario, pero para esto, y aquí está lo más importante, ellos dicen que basta que una persona se sienta marginada o marginal para que pueda ser transformado en sujeto revolucionario.

 Las clases sociales siempre han sido una teoría falsa de división social. La ocupó Marx precisamente para generar el sujeto revolucionario. Los deconstruccionistas dejaron eso de lado y trabajan con una nueva categoría. Esta categoría de margen o de anormalidad. Digamos de paso, y esto es muy importante para entender por qué lo hicieron, que estos cuatro autores son todos franceses, pero tres de ellos, al igual que Marx, son franceses de padres judíos religiosos y, lo primero que van a hacer, es atacar a la propia religión de sus padres, porque obviamente estamos hablando de comunismo y en el comunismo no hay ninguna idea a trascender. Podían atacar a la religión por ende, pero de una forma mucho más profunda que la que el propio Marx, o cualquiera de los demás, pudo haber hecho. 

Lo segundo es que tres de ellos fueron homosexuales y van a transformar su homosexualidad, que es normal, porque en la sociedad y en la humanidad siempre ha habido homosexualidad, pero es marginal, porque están los márgenes de la distribución de la normalidad, en un elemento de lucha, es decir, en un elemento revolucionario.

De ahí viene todo el movimiento LGTB, al que se le suma el feminismo radical, el indigenismo, el racismo y así lo que ellos llaman fracturas o pliegues sociales, que son áreas donde la sociedad tiene estos márgenes. Como basta que una persona se sienta marginado o marginal, no es un problema objetivo. La persona que por algún motivo llegó a pensar que se la está marginando, puede ser transformado el sujeto revolucionario radicalizándolo ¿pues quién estará contento en su marginalidad?. Ahí está la primera aproximación a este nuevo modelo de deconstrucción y de revolución molecular.

Ya sabemos porque es molecular. Porque es revolución, como todas las revoluciones anteriores, pero ahora, como no hay grupos o clases que vayan a entrar en el proceso revolucionario, sino personas individuales, es decir, moléculas en el lenguaje de la deconstrucción, cualquiera puede ser un sujeto revolucionario o, lo que los deconstruccionistas llaman nuevas máquinas de guerra. Ahí está la explicación más sencilla que puedo dar del nombre de revolución molecular, al que se le agrega, más importante ahora, disipada, porque una vez que los grupos se coordinan, actúan, hacen los actos de protesta, vandalismo, violencia, etc. se desarticulan, desaparecen, se disipan.

Esa es la noción de disipada del modelo.

Significa que estos grupos que tenemos identificados como la guerrilla urbana en Cataluña (tsunami democratic), los BLM en USA, los movimientos antifascistas en Madrid carecen de una estructura orgánica sino que se alimentan de si mismos y de sus vandalismos convocando a una amplia guerrilla de diversas procedencias que gracias a las redes sociales y a la benevolencia de policía campan a sus anchas e incluso tienen sus propios libros de cabecera de guerrilla. El plan es como hemos visto en Chile, aprovecharse de la debilidad de los gobiernos para ir implementando cambios que no se buscan en sí mismos (en realidad las reivindicaciones son pretextos, deconstrucciones) sino para forzar a los gobiernos a sentarse a negociar jactándose precisamente de este hecho sin que lleve adosada una rendición o apaciguamiento en la violencia, que seguirá -no obstante- sea cual sea la respuesta del gobierno, que cada vez estará más débil e irá cediendo hasta que se convierta en una institución vacía.

Dicho de otro modo, el modelo revolucionario actual se parece más al go que al ajedrez. ya no se trata de derrocar al rey sino de ganar territorio.

De tener éxito se trataria del fin del modelo republicano.

Basta observar lo que esta pasando en nuestro país para entender como el Estado y sus instituciones se van vaciando de contenido: policía, parlamento, sistema judicial, autonomías, oposición, orden publico, partidos políticos y lo hace además con la complicidad de casi todo el arco parlamentario, es como si Felix Guattari hubiera renacido de sus cenizas a lomos del neoliberalismo disfrazado de movimiento revolucionario para imponer su dictadura.

El gran despertar

Alexander Dugin es un politólogo, escritor, filósofo e historiador de las religiones de origen ruso que ha estado empeñado en describir lo que a su juicio seria una cuarta teoría política, más allá del fascismo, comunismo o liberalismo. Su propuesta es algo así como un neo-eurosianismo, es decir una superación del bloque soviético y su inclusión en una Europa de base cristiana.

Dejaré abajo el articulo que he usado para confeccionar este post en la bibliografía. Pero pretendo ampliar sus conceptos con otros de mi cosecha. Y para empezar diré que el concepto de «gran despertar» es el nombre informal mediante el cual se ha organizado la resistencia frente al globalismo y el «gran reseteo».

Pero a mi personalmente este nombre no me gusta nada por sus resonancias místicas y esotéricas, en realidad el gran despertar es el nombre con el que se conoció a un movimiento de revitalización cristiana que se extendió por la Europa protestante y América británica, y en especial las colonias norteamericanas en la década de 1730 y 1740, dejando un impacto permanente en la religión norteamericana. Fue el resultado de la predicación de gran alcance que le dio a los oyentes una sensación de revelación personal de su necesidad de salvación por Jesucristo. Apartándose de los rituales y ceremonias, el Gran Despertar comprende un cristianismo intensamente personal para la persona común mediante el fomento de un profundo sentido de convicción espiritual y de la redención, y mediante el fomento de la introspección y el compromiso de una nueva norma de moralidad personal.

Personalmente creo que efectivamente esa resistencia al globalismo aun no tiene nombre ni mucho menos una ideologia que oponer a la de su adversario, pero ha de ser algo nuevo, nunca volver atrás se ha considerado -ante situaciones nuevas- una buena estrategia. Lo cierto es que la resistencia al globalismo es un movimiento patriótico y en cierta forma soberanista pero no puede quedarse en eso si realmente queremos vencer en esa guerra que ya se está llevando a cabo en distintos escenarios globales.

Pero es una guerra nueva, que se lleva a cabo sin tanques ni armas de fuego, ni soldados sino a través de ciberataques, pandemias, desastres naturales, incendios y asonadas y sobre todo una enorme movilización de los medios a fin de proyectar escenarios apocalípticos y sobre todo una imagen de gobiernos incapaces de gestionar las crisis con un mínimo de coherencia a fin de crear un vacío institucional. En esta guerra se mezclan pues elementos bien diversos: noticias falsas, decisiones estúpidas (que podemos contemplar en un continuo vaivén de contradicciones), guerra de guerrillas en las principales ciudades al estilo de la revolución molecular disipativa descrita por Lopez Tapias. mientras la agenda de Davos y el gran reseteo avanza hacia ese objetivo del 2030.

La llegada de Biden a la Casa Blanca marca la señal de que los globalistas están avanzando hacia los siguientes pasos que no son otros sino la instauración de políticas totalitarias (censura, cancelación, persecución de los disidentes, etc) a cara descubierta y mediante la complicidad de las grandes agencias.

Esto afectará a todas las áreas de la vida: los globalistas están regresando al punto en que Trump y otros polos de la creciente multipolaridad lo impidieron. Y ahí es donde el control mental (a través de la censura y manipulación de las redes sociales,  la vigilancia total y la recopilación de datos para todos ) y la introducción de nuevas tecnologías juegan un papel clave.

Es interesante saber que aunque el globalismo ostenta un enorme poder, pues son los propietarios del dinero que pueden ir multiplicando hasta el paroxismo, tienen una fuerte oposición: en EEUU existe unos 70 millones de personas que se oponen a los planes de Biden, lógicamente esto es un hándicap, personalmente encuentro muy complicado gobernar con esa masa de personas opuestas a la globalización. Rusia y China son países antiglobalistas como lo son también los países árabes incluyendo a Irán o Turquia. Dicho de otra manera, allí donde la democracia liberal fracasó volverán a fracasar los planes globalistas. Paradójicamente los planes globalistas de momento van ganando la guerra en Europa, siendo España el país donde más avanza su agenda.

En Europa,  comenzó a surgir una  ola de populismo a medida que estallaba el descontento de los europeos con la inmigración masiva y las políticas de género. Las élites políticas europeas permanecieron completamente subordinadas a la estrategia globalista, como se vio en el Foro de Davos en los informes de sus teóricos Schwab y el Príncipe Carlos, pero las propias sociedades comenzaron a moverse y, a veces, se levantaron en rebelión directa contra las autoridades, como en el caso de las “ protestas de los chalecos amarillos» en Francia. En algunos lugares, como Italia, Alemania o Grecia, los partidos populistas incluso han entrado en el parlamento.

Pero mientras tanto estos planes siguen adelante con sus revoluciones pop (anarquistas) y sus planes de debilitación de los Estados modernos tal y como los conocemos. Y sobre todo mediante el simulacro y la escenificación de grandes desgracias.

No es Trump es el trumpismo.-

No tanto es el propio Trump, sino en su línea de oposición a los globalistas, la que se ha convertido en el núcleo del trumpismo. En su papel de presidente, Trump no siempre estuvo a la altura de su propia tarea articulada. Y no pudo hacer nada al menos cercano a “drenar el pantano” y derrotar al globalismo. Pero a pesar de esto, se ha convertido en un centro de atracción para todos aquellos que conocían o simplemente sentían el peligro que emanaba de las élites globalistas y los representantes de Big Finance y Big Tech inseparables de ellos.

Así, el núcleo del trumpismo comenzó a tomar forma.

La fuerza impulsora detrás de la movilización masiva de los “trumpistas” llegó a ser la organización en red QAnon, que portaba sus críticas al liberalismo, los demócratas y los globalistas en forma de teorías de conspiración. Difundieron un torrente de acusaciones y denuncias por parte de los globalistas, por estar involucrados en escándalos sexuales, pedofilia, corrupción y satanismo.

Dado que las redes sociales son monitoreadas regularmente por partidarios de la élite liberal, recopilar información sobre casi todos los ciudadanos estadounidenses y sus preferencias políticas no fue un problema. Por lo tanto, la llegada de Biden a la Casa Blanca significa que el liberalismo ha adquirido características francamente totalitarias.

A partir de ahora, el trumpismo, el populismo, la defensa de los valores familiares y cualquier atisbo de conservadurismo o desacuerdo con los principios del liberalismo globalista en Estados Unidos  será casi equivalente a un crimen  : discurso de odio y “fascismo”.

Pero el trumpismo no acabará con la victoria de Biden ni se terminará con la retirada de Trump.

El  Gran Despertar  no se trata de élites e intelectuales, sino de personas, de masas, de personas reales.

Y el Despertar en cuestión no se trata de análisis ideológico. Es una reacción espontánea de las masas, poco competentes en filosofía, que de repente se dieron cuenta, como ganado frente al matadero, que su destino ya lo decidieron sus gobernantes y que no hay más espacio para la gente en el futuro, pues la ultima fase del reseteo es acabar con todo lo humano que hay en el hombre.

El Gran Despertar es espontáneo, en gran parte inconsciente, intuitivo y ciego. De ninguna manera es un escape de la conciencia, de la conclusión, del análisis histórico profundo. Como vimos en las imágenes del Capitolio, los activistas de Trump y los participantes de Qanon parecen personajes de cómics o superhéroes de Marvel. La conspiración es un sarampión infantil antiglobalización. Pero, por otro lado, este es el comienzo de un proceso histórico fundamental. Es así como surge el polo de oposición al curso de la historia en su sentido literal.

Es por eso que la tesis del Gran Despertar no debe cargarse apresuradamente con detalles ideológicos, ya sea conservadurismo fundamental (incluido el conservadurismo religioso), tradicionalismo, crítica marxista del capital o protesta por la protesta anarquista. El Gran Despertar es algo más orgánico, más espontáneo y al mismo tiempo tectónico. Así es como la humanidad se está iluminando repentinamente por la conciencia de la proximidad de su inminente fin.

Y es por eso que el Gran Despertar es tan serio. Y por eso viene de dentro de Estados Unidos, esa civilización donde el ocaso del liberalismo es más espeso. Es un grito desde el centro mismo del infierno, desde esa zona donde el futuro negro ha llegado parcialmente.

El articulo original de Alexander Dugin

Políticas low-cost

Estoy seguro de que no soy el único español que ha cambiado varias veces de teleoperadora. Yo las he probado todas, al menos las más importantes: he estado en Movistar (española), Orange (francesa) y Vodafone (inglesa), de una transité a la otra después de una escalada de despropósitos o de errores en la facturación unida a la dificultad de que por teléfono te atienda alguien que no quiera, a su vez, venderte algo. Pero no son solo errores de facturación sino errores de marketing tan graves que – sin entender porqué- estas grandes compañías han optado no por fidelizar a sus clientes sino por ir aumentándoles paulatinamente los cargos sin avisar y de una manera completamente engañosa.

Uno no acaba de entender esta forma de proceder con la clientela a la que por definición no se cuida sino que se la engaña como si fuera la mentira y el fraude impune el modo de hacer de estas compañías.

El truco que utilizan para subirte la factura suele ser el siguiente: te venden un pack promoción de algunos productos que hay que contratar en su conjunto, y al cabo del tiempo retiran este pack y sin avisar te colocan en otro que siempre es más caro que el anterior. Este plan es absolutamente irregular por no decir indecente pues el primer contrato es en realidad el único que se firmó siendo los demás cambios unilaterales y sin el consentimiento del cliente.

Ignoro la razón de este proceder aunque supongo que las teleoperadoras tienen mucho poder y por asi decir hacen lo que quieren. Al mismo tiempo se han asegurado a través de la atención telefónica de que el cliente no tenga más remedio que protestar siempre a través de las organizaciones de consumo y que en la práctica no se resuelva nunca a su favor o demasiado tarde cualquier reclamación. El vis a vis está desapareciendo no solo en las teleoperadoras sino también en la Banca, algo que no se hace solo para ahorrar costes sino también para dejar al cliente indefenso pues ¿a quién protestar?

La mayor parte de la gente que conozco ya arrojaron la toalla y suelen decir con resignación : «todas son iguales» y permaneces en alguna de esas tres grandes, pero lo cierto es que no todas son iguales, me refiero a las compañías emergentes: Pepephone, Yoigo, Digi, o Symio. Se trata de pequeñas compañías que no venden paquetes de telefonía sino que se eligen sus servicios según las necesidades del cliente y además de eso son mucho más baratas y que alquilan o subcontratan a las grandes compañias su red de fibra o telefonía, tan baratas que a veces uno termina por pagar la mitad de lo que pagaba y algunas de ellas para fidelizar al cliente no solo no te aumentan la cuota sino que te la bajan con el tiempo.

Una se pregunta el dinero que deben ganar las teleoperadoras convencionales para que no les importe que los clientes les abandonen, deberán creer que «todo esta atado y bien atado» y que el cliente volverá si se le vuelve a presentar una oferta interesante. Pero se equivocan, yo he encontrado una compañía que me da lo que necesito con el mismo precio para siempre y así y todo gana dinero. ¿Cómo es posible?. Lo es, porque ganan lo suficiente pero no están en la pomada política, lo que es lo mismo: han encontrado un nicho para sobrevivir, el nicho que dejaron abierto las tres grandes, demasiado ocupadas en su chiringuito político para ocuparse de sus clientes.

Dicho de otra forma: las compañías emergentes tienen éxito porque están orientadas al cliente y a las grandes les pasa lo mismo que a los partidos políticos: no se ocupan de las necesidades de los ciudadanos sino de hacer política.

Gestión y politica.-

Hace algunos años y por razones de mi cargo me solían convocar periódicamente a ese tipo de reuniones que llamaban de «coordinación» para hablar de asuntos asistenciales. En realidad esas reuniones eran aburridas y muchas veces estúpidas y tenían como objetivo tantear opiniones de los profesionales pero no con la intención de mejorar nada sino con la motivación de conocer el grado de adhesión al político de turno. Por eso allí solo algunos deciamos lo que de verdad pensábamos, el resto hacían la pelota y medía mucho sus expresiones.

En la ultima reunión a la que acudí se presentó allí la consejera de sanidad para conocernos a todos y darnos un mitin sobre sus intenciones. En un momento determinado soltó una frase que para mi fue definitiva: «yo no estoy aquí para hacer gestión sino para hacer política». Hacer política significaba ponerse medallas como vender que hacía leyes de atención psiquiátrica a mujeres maltratadas (como si no se hiciera ya), planes para la prevención del suicidio (sin aumentar las plantillas) o leyes para cambiar de sexo gratis. En eso consistía el «hacer política», ni una palabra sobre recursos, sobre planes o sobre modelos. Sólo política. Ese fue el ultimo día que asistí a ese tipo de reuniones. Y estuve sin volver a ninguna hasta que me jubilé.

Desde entonces he pensado mucho en esa dicotomía que planteaba la consellera: o política o gestión. Pero si los políticos no van a gestionar nada ¿quién va a hacerlo? Poco se puede gestionar sin dinero, sin recursos, sin líderes o sin planes, lo único que se puede hacer es -como ha demostrado la pandemia- acudir a trabajar todos los días sin saber qué nos espera al llegar al Hospital. El personal sanitario trabaja en condiciones deplorables y aunque muchas cabezas han pensado soluciones para implementar en la comunidad, lo cierto es que los políticos escuchan pero no atienden ninguna petición. Ellos hacen política y hacer política es incompatible con el sentido común, hacer política al parecer consistió siempre en mantener los aeropuertos abiertos. Lo cierto es que si en Enero de 2020 se hubiera cerrado el tráfico aéreo nos hubiéramos ahorrados unos 30.000 muertos. Pero ellos hacen política y el espacio Shengen al parecer es lo más político que hay. Y hoy los aeropuertos siguen abiertos mientras los españoles estamos confinados en nuestras comunidades. ¿Alguien puede resolver esta contradicción?

Pero a los políticos les está pasando lo mismo que a las teleoperadoras: abusan de los ciudadanos y poco a poco los ciudadanos se han cansado de ellos. Es verdad que les siguen votando pero no es menos cierto que les votan desde el rencor, desde el divorcio emocional o desde la indiferencia. Cuando emerge un líder nuevo y atractivo la gente vuelve a ilusionarse hasta que la ilusión acaba en decepción. Pues hacer política es elegir damnificados y más si se hacen malas políticas o si los ciudadanos perciben que los políticos mienten, son deshonestos o que solo se preocupan por sí mismos.

El partido okupa.-

Por eso hace falta una nueva política, una política low-cost, una no-política. Un no-partido que se dedique a hacer gestión eficiente y nada de política. La ventaja de un no-partido así es que sería transversal, es decir podría ser votado por hooligans de ambos lados del espectro político, pues la gente sensata lo que quiere es que los poderes públicos atiendan sus necesidades, que exista una cierta empatía percibida por los problemas reales que preocupan a la mayoría y no tanto las grandes palabras, grandes proyectos o promesas destinadas a engañar o aplazar decisiones movidas por el cálculo electoral.

Estoy pensando en una especie de partido okupa, que se ocupe de ese tipo de necesidades de los ciudadanos sin necesidad de comprar todo el pack ideológico que nos venden los partidos. Un partido que ocupe los intersticios que dejan los grandes partidos nacionales y que mientras ellos sigan discutiendo o insultándose en el Congreso, se ocupe de las necesidades reales de los ciudadanos. A mi me importa poco lo que piense mi alcalde sobre el aborto, la inmigración o el matrimonio gay, lo que me importa es que su gestión sea eficaz y que los autobuses pasen a la hora concertada, que las calles estén limpias y que no me cambien los nombres de las calles.

Antes se decía que en las municipales votábamos a las personas y en las generales votábamos a los partidos, pero esto es una falacia pues esa persona a la que votamos o bien se presenta por un partido o bien por una agrupación que funciona como un partido, esto es haciendo política.

El no partido no haría mociones, ni participaría en debates ideológicos, entre sus estatutos tendría enmarcada en oro esta propuesta «Prohibido hablar de política». Incluso para aquellos que defienden que todo es política. No es verdad, todo es gestión. Todo es mejorar la vida de las personas corrientes y eso no es política.

Ambito del partido okupa.-

Naturalmente un partido asi tendría un ámbito muy concreto: el municipio y acaso la provincia, sería un micropartido que podría tener sus equivalentes en todas y cada una de las provincias españolas pero no hace falta ninguna coordinación entre ellos pues en ningún caso se trataría de una federación de partidos locales, eso le convertiría en un partido como los demás: el ámbito nacional lo dejaríamos a los partido convencionales del mismo modo que dejamos las inversiones de cable o telefonía a las teleoperadoras potentes.

Esos partidos deberían emerger desde la base, es decir sería una especie de organización de personas concretas, fiables, sensatas y honestas que no aspirarían a nada político sino simplemente a poner orden en las cuestiones de su ámbito, las locales o municipales. ¿No hay en nuestra ciudad 10-12 personas así para conformar una lista? Yo creo que si y alguna vez se ha intentado. Un ejemplo es «Teruel existe» que cuenta con un diputado en el congreso, pero lo cierto es que el error de «Teruel existe» es que pretende ser un partido como los demás que represente los intereses de Teruel. Lo cierto es que los intereses de Teruel están en Teruel y no en Madrid.

Pero mi impresión es que estos partidos localistas van a ir a más en España a poco que la gente caiga en la cuenta de que la proximidad en las decisiones es la clave para el bienestar.

El municipio es el ámbito natural donde nos desenvolvemos nosotros los humanos, mucho más que la región o el Estado. es el lugar donde están los recursos que más necesitamos: los servicios. Hospitales, escuelas, ambulatorios, institutos, universidad, residencias, autobuses, metro, tiendas, bancos, restaurantes, pequeños negocios, talleres, ocio, etc. De tal manera que podríamos vivir toda una vida sin salir de nuestro municipio o al menos de nuestra provincia, la política no es indispensable para la vida, los servicios, la comunidad o el entretenimiento si.

Estoy pensando ahora en el caso de las Fallas de Valencia. Las Fallas tienen una estructura organizativa de ese estilo que propongo, no se trata solo de hacer un monumento para quemarlo el día de San José, es un entramado de personas autoorganizadas que viven todo el años envueltas en una tradición que se consume aparentemente en un solo día, pero las fallas tienen casales, equipos de futbol, escuelas de música, bares, falleros y falleras, manejan dinero para pagar los monumentos y la diversión durante todo el año , con sus presentaciones, sus desfiles, sus algaradas, sus petardos y sus bandas de música, una verdadera atalaya para músicos jóvenes que aprenden a tocar instrumentos de viento gracias a la labor docente que se practica en los casales. ¿Alguien puede creer que las fallas pueden ser politizadas? No es que no se haya intentado pero al parecer no se ha logrado.

Lo mismo sucede con la ofrenda de flores a la Virgen de los Desamparados, otro de los hitos de esas fiestas falleras donde todo el mundo participa de forma transversal sea cual sea su ideología política. ¿Alguien puede creerse que es un acto religioso? Más que eso, es un acto etnográfico, donde las falleras que votan Compromís lloran a moco tendido cuando depositan su ramo de flores en la plaza de la Virgen. Hace años conocí a una fallera que llevaba una pegatina de «Terra lliure» en su delantal. ¿Alguien puede negar la transversalidad de la fiesta?

Si es posible conseguir que la gente se despolitice para celebrar una fiesta ¿cómo no va a ser posible encontrar a un puñados de hombres y mujeres despolitizados para gobernar una ciudad?

El municipalismo es el futuro.

Algunos partidos como Vox proponen la recentralización de los recursos al menos en Sanidad o Educación en el Estado para lo cual habría que vaciar de contenido las competencias de las CCAA. Naturalmente todos los demás partidos están en contra de esta idea por razones obvias: el despliegue político de las comunidades da para muchos sueldos y chiringuitos y es verdad que este despliegue es caro, redundante, reproduce todos los vicios de corruptelas nacionales y es poco eficaz (también la pandemia lo ha demostrado) pero yo no estoy de acuerdo con esta idea de Vox, creo que la proximidad de las decisiones es vital para el ciudadano. ¿Ha intentado usted alguna vez hacer una gestión en Madrid? Eso sería un poco como el funcionamiento de las teleoperadoras: separar al cliente de su tienda o su proveedor cercano acaba por dinamitar las relaciones entre cliente y su marca y estamos instalados en el rencor a las marcas. Pasará mucho tiempo hasta que se me pase el enojo con las teleoperadoras convencionales, hasta que se transforme en indiferencia.

Lo que yo propongo es distinto: aproximar recursos al municipio en lugar de fiarlo todo a la comunidad autónoma. ¿Por qué mi ciudad no puede tener un Hospital municipal? ¿Una escuela publica municipal? ¿Por qué hemos de depender de decisiones que se toman fuera de la ciudad?

¿No queríamos proximidad?

¿O era un truco para conseguir poder político regional?

El zar de la polio

Poca gente sabe que Franklin D. Roosevelt padeció en 1921 la poliomielitis, una enfermedad que hacia estragos en aquellos tiempos en los niños de todo el mundo. Del mismo modo poca gente sabe que aunque esta enfermedad ataca más frecuentemente a los niños, los adultos también pueden contraerla. Esta fue la carta que el destino tenia marcada para el futuro presidente de EEUU, que gozaba de una salud y de una voluntad de hierro.

De manera que estaba muy motivado, no solo para seguir las instrucciones de rehabilitación muscular que le propusieron sino para poner en marcha una fundación para la asistencia, divulgación, investigación y tratamiento de la enfermedad. Para lo cual puso al frente de la misma a Basil O´Connor una persona que no era médico pero que tenia fama de buen organizador y honestidad. O´Connor era uno de esos hombres que carecían de ambición, no buscaba la notoriedad ni era sospechoso de tener conflictos de intereses. Roosevelt convirtió a O´Connor en el zar de la polio, un mando único como propone Mencius Moldbug en la pandemia actual.

March of dimes.-

Durante mas de 20 años O´Connor se empeñó en financiar su fundación con el fin de lograr fondos para la investigación y lo hizo de una manera que hoy consideraríamos extravagante: pidió que todo el mundo contribuyera con 10 centavos a la causa que debían mandar en un sobre cerrado a la Casa Blanca. Su idea era que si bien los ricos podían financiar esta investigación no había nadie tan pobre en USA que no dispusiera de esos 10 centavos para aportar a una campaña que para él era una campaña del pueblo y para el pueblo. Lo cierto es que estas campañas necesitaron repetirse varias veces y siempre tuvieron éxito.

La consecuencia de estas campañas es que la primera vacuna – la vacuna de Salk- contra la polio no llegó a patentarse.

La enfermedad.-

La poliomielitis es una enfermedad vírica muy contagiosa debida a un enterovirus que se propaga a través del contacto físico y por vía oral-fecal, es de carácter estacional con una frecuencia bimodal (verano y otoño). Sin embargo las infecciones que provoca son a menudo banales y solo una pequeña proporción de infectados adquieren la enfermedad severa y de ellos, solo unos pocos mueren. Afecta a los músculos, sobre todo a los de las piernas causando parálisis flácida y graves secuelas de por vida con atrofias musculares. Cuando afecta al diafragma los enfermos pueden llegar a morir si no son conectados a lo que entonces se llamaba «pulmón de acero». La vida en uno de esos pulmones debió ser terrorífica para los niños que la precisaron, pero les salvó la vida hasta que pudieron respirar por sí mismos. Frida Kahlo no precisó de este artilugio pero tuvo que estar en cama durante mas de un año: muchos de sus cuadros relatan el aislamiento y las incomodidades de esta convalecencia y por supuesto la carga de la ortopedia.

La historia pareció cambiar su curso cuando O´Connor conoció a Jonas Salk en un barco en pleno atlántico después de asistir a una conferencia sobre el tema. Salk era el alter ego de O´Connor, su contrario, era un hombre ambicioso, «echado para adelante» y curtido en mil peleas: tenia en mente una idea para fabricar una vacuna. Esta idea era considerada por la ciencia de ese momento como inadecuada: consistía en atenuar con formaldehido a los virus y debilitarlos para lo cual tenia un plan: primero había que conseguir los virus vivos con los que trabajaba su oponente -Sabin- que defendía el uso de virus vivos pues era precisamente él quien había conseguido aislar el virus. La mala noticia era que necesitaba al menos 10 años para desarrollar con éxito su vacuna. El argumento que esgrimía es que los virus muertos no causarían anticuerpos y por tanto no tendrían ningún efecto en los vacunados. De modo que en ese momento había dos hipótesis la de Salk (virus atenuados) y la de Sabin (virus vivos) que efectivamente tardó aun más de 10 años en ponerse a punto.

Pero O´Connor tenia prisa y confió en Jonas Salk que en 1952 tuvo ya a unto su vacuna después de demostrar en chimpancés y en voluntarios que efectivamente la vacuna generaba anticuerpos. Se comenzó a vacunar y fue un verdadero éxito, su uso comenzó en 1955.

El efecto Cutter.-

Pero aun había otro obstáculo que superar: la fabricación.

Al parecer ciertos lotes de la vacuna que se fabricaba en los laboratorios Cutter de California tuvieron algunos accidentes: los niños que recibían esta vacuna (aun inyectable) comenzaron a adquirir la enfermedad que la vacuna pretendía prevenir. Al parecer este accidente se debió a que esos lotes no tenían el virus perfectamente desactivado pues no habían seguido el protocolo de Salk de desactivación de formaldehido de una manera rigurosa. Después de acusarse mutuamente las autoridades federales intervinieron por motivos de salud publica (que hasta el éxito de la vacuna de Salk se habían mantenido al margen) y se dictaron nuevos protocolos de calidad para hacer las vacunas más seguras.

10 años más tarde ya en la década de los 60 Sabin puso a punto su vacuna oral que es la que se usa hoy. Pero esa si tiene patente.

La poliomielitis se considera hoy erradicada en casi todo el mundo salvo en Pakistan o Afganistan donde suelen haber casos puntuales. En nuestro país ninguna vacuna es obligatoria pero se recomienda la vacuna de Sabin en todos los calendarios vacunales de los niños que varían según la comunidad autónoma.

¿Toda esta historia te suena de algo?

Cuando vi este documental emitido ayer 20 de Marzo de 2020 en «La noche temática» tuve un dejà vu.