El tablero de Europa: ¿Ajedrez o go? (I)

Después de la segunda guerra mundial, Europa se convirtió en un laboratorio para las democracias liberales, impulsadas por EEUU e Inglaterra. Solo España quedó al margen, -una nota a pie de página-siendo el régimen de Franco, un régimen antiliberal, pero no fascista. Franco se apoyó durante la guerra civil en partidos y grupos de corte fascista como Falange pero entendió muy pronto que España no necesitaba adherirse a ninguna ideología -y mucho menos a las que habían perdido la guerra- para resultar un régimen autoritario y autárquico, aquí teníamos la milicia y la inquisición. España tenia, por así decir tradición en ese sentido y efectivamente el régimen de Franco fue exitoso en lo económico y en cuanto a cohesión social a pesar del aislamiento del que saldría paulatinamente, hasta que al morir el dictador las potencias angloparlantes dirigidas por Kissinger decidieron imponer, esta vez si, la democracia que pivotaría sobre la tradición española, es decir sobre la monarquía.

La resistencia a las democracias liberales está ampliamente distribuida incluso a día de hoy: los países árabes no quieren saber nada de apertura en ese sentido con pornografía y tetas al desnudo, sean o no monarquías o teocracias, más o menos embadurnadas de una apariencia de democracia. Rusia es un país zarista con Putin y el putinismo es un zarismo a largo plazo, pero también celebran elecciones. Las elecciones han pasado a ser un certificado de buena fe democrática pero sabemos que en esta idea hay mucho de trampa. Los países sudamericanos están llenos de gobernantes totalitarios de corte marxista o indigenista con mucho comunismo mal digerido que también salen de las urnas y que inmediatamente se destapan contra los gays. Y está desde luego Corea del Norte, el comunismo más ortodoxo, vecino de China que practica desde hace tiempo un modelo híbrido de capitalismo salvaje y comunismo ortodoxo. Y parece que a China le va bastante bien.

El asunto es que Europa es la heredera de una política de bloques que nos legó la segunda guerra mundial y que consiste en que a EEUU le interesa que Europa sea un conjunto de estados-tampón, que hagan de dique al comunismo o mejor a la posibilidad de una hegemonía comercial comunista . Mejor dicho, que hicieran de dique, pues hoy Rusia ya no es comunista. Lo cierto es que Putin carece de ideología como Franco, no hizo como Hitler que pasó de militar en un partido comunista a inventarse una ideología propia (el nazismo), o como Mussolini otro antiliberal que inventó el fascismo aunque su procedencia política fuera socialista. Putin aun no ha inventado su propia ideología y es por eso que la llamo provisionalmente, trumpismo-putinismo a esa ideología que pretende abandonar a Europa a su suerte frente al enemigo ¿enemigo? ruso. El problema es que Trump perdió las elecciones contra las maquinas de votar y Putin se quedó con un palmo de narices. Trump pretendía romper sus alianzas con Europa a partir de una balanza de pagos fuertemente orientada hacia el lado europeo y un gasto excesivo en seguridad que más allá de la venta de armas no sirve para justificar el enorme dispendio de mantener bases en el mediterráneo y el enorme despliegue de la OTAN donde EEUU corre con los gastos mientras sus socios dicen «OTAN de entrada no».

Lo cierto es que fue Felipe Gonzalez quien nos metió en la OTAN contra la voluntad de gran parte de los españoles y que más allá de liquidar la mili obligatoria, nos ha servido para muy poco. Solo él, Felipe sabe porque cambió de opinión y qué presiones le llevaron a transicionar ese nuevo camino. Pero nos las podemos imaginar. Presiones anglosajonas por no decir americanas.

Pero hoy este panorama ha cambiado y la URSS ya no existe. Más que eso, Rusia es el principal proveedor de gas para Europa y suspira con ampliar su mercado más acá de los Urales. Cuando la UE amenaza a Putin de represalias si invade Ucrania uno no puede más que tomárselo a broma: Putin tiene a Europa cogida por los cataplines. Además la UE no tiene ejercito propio y a Putin le importan un rábano las represalias europeas. Lo que quiere Putin es que la OTAN no avance ni un cm más en su expansión hacia el este. Aquí podemos ver una entrevista donde Putin se expresa mejor que cualquier otro gobernante democrático liberal.

Pues qué quieren que les diga, me parece que Putin tiene razón.

Pero en EEUU las cosas no van demasiado bien, parece que el liberalismo ha llegado a su ultima fase de desarrollo y la democracia parece que no acaba de resolver las dificultades de la población ni las demandas de las mayorías. No parece que haya sido buena idea dar tanto poder a las minorías disidentes, abandonando sus tejidos productivos más allá de sus fronteras. Por otra parte la política de puertas abiertas frente a la inmigración, una política tan liberal como la transexualidad ha demostrado su carácter de inmunodeficiencia política y parece que Biden -sin aceptarlo públicamente- está retrocediendo en aquellas decisiones anti-Trump. Eso parece que vino a demostrar la huida precipitada de Afganistán, un desastre militar en toda regla que Biden se comió solo, a su edad.

La estrategia del futuro ya no pasa por dar jaque al rey sino de ocupar territorio como sucede en el go.

La sobreproducción de elites y la crisis del modelo liberal.-

Peter Turchin es un psicólogo y antropólogo americano pero de origen ruso con intereses evolucionistas y autor de una nueva transdisciplina que llama «cliodinámica«. La idea es que a partir de un catálogo de datos (Big data) y su tratamiento matemático podemos hacer predicciones sobre el futuro, más concretamente: que la historia se puede predecir.

Su investigación mostró que alrededor de 40 indicadores sociales aparentemente dispares (pero, según la cliodinámica, relacionados) experimentaron puntos de inflexión durante los años setenta. Históricamente, tales desarrollos han servido como indicadores principales de la agitación política. El modelo indicó que la inestabilidad social y la violencia política alcanzaría su punto máximo en los años 2020. Y ya lo estamos viendo.

Además, hay otro importante acontecimiento que han pasado por alto la mayoría de los expertos: el papel clave de la «sobreproducción de élite» en las oleadas de violencia política, tanto en las sociedades históricas como en las nuestras (véase Blame Rich, Overeducated Elites como Our Society Frays ) . El aumento de la desigualdad no sólo conduce al crecimiento de las mejores fortunas, sino que también da lugar a un mayor número de poseedores de riqueza, el» 1 por ciento «se convierte en» 2 por ciento «. O incluso más … De 1983 a 2010, el número de hogares estadounidenses por un valor de al menos 10 millones de dólares aumentó a 350.000 de 66.000.Los estadounidenses ricos tienden a ser más activos políticamente que el resto de la población.

La sobreproducción de élite suele conducir a una mayor competencia intra-élite que gradualmente socava el espíritu de cooperación, que es seguido por la polarización ideológica y la fragmentación de la clase política, porque cuanto más contendientes hay, más terminan perdiendo. Una clase grande de los aspirantes a la élite descontentos, a menudo bien educados y altamente capaces,  han visto negado el acceso a las posiciones de la élite.

Debe ser por eso que una de las variables que explora Turchin y que predicen inestabilidad es el número de abogados en una comunidad dada. Y no cabe duda de que el incremento de abogados marca lo que el llama una sobreproducción de élites. Y es cierto que las élites están incrementando su número y por tanto fortaleciendo la desigualdad y la brecha entre ricos y pobres con un progresivo deterioro de la clase media, no sólo en cuanto a su poder adquisitivo sino también en sus indicadores de salud y de bienestar.

Y esto puede explicar lo que sucede en España, pero será en mi próximo post.

El hijo del chófer

Este post contiene spoilers, es decir revela datos de la trama de la novela citada, el lector no deberá seguir adelante con la lectura del mismo si planea leerla.

«El hijo del chófer» es una novela -más que una novela es una investigación periodística que se lee como una novela- de Jordi Amat y que describe a Alfons Quintá un periodista catalán que fue testigo de una de las épocas mas escabrosas de Cataluña: desde la transición y el acople del nuevo modelo autonómico hasta la caída del incombustible Pujol.

Pero a mi lo que más me ha interesado es la personalidad del susodicho Quintá del que me es posible intuir -siendo como es un personaje a medio camino entre la ficción y la realidad- que se trataba de una personalidad psicopática de la que no es ajena la época en la que vivió, desde el exilio y la vuelta de Tarradellas hasta las conspiraciones de la burquesía catalana para defenestrarle y ¿cómo no? el caso de Banca Catalana donde el Estado -comandado por Felipe Gonzalez- trató de mirar hacia otro lado y dejar impune una de las mayores estafas a sus clientes y al sistema bancario español. Es imposible comprender el fenómeno actual del procés y su deterioro y putrefacción sin escarbar en aquellos antecedentes de corrupción que rodearon aquel tiempo y como las «familias catalanas» llegaron a entretejer una red de favores, alianzas, conspiraciones, corruptelas y delaciones de los que Alfons Quintá, -buen conocedor de su mecánica- llegó a controlar de tal manera que consiguió escalar a los puestos mas relevantes del periodismo catalán, a pesar de no haber podido terminar sus estudios y tener que hacerlo en una segunda oportunidad ya de mayor.

Quintá era hijo de un viajante de comercio y por tanto disponía de un vehículo propio con el que llevaba a Josep Plá a conspirar con Tarradellas en Francia y con sus huestes pretendidamente intelectuales que le cortejaban como a una especie de gurú catalán. Toda su influencia posterior procede de estos cenáculos donde la créme catalana se reunia y pastoreaba a fin de preparar el día siguiente de la muerte del dictador. Quintá era testigo (su padre le llevaba consigo a ciertas reuniones) y fue así como trabó los contactos que le serian tan necesarios en su escalada social. Y todo a pesar de que era un chico bastante incomodo de soportar y al que no le importaba amenazar a unos y a otros para lograr sus objetivos. Eso mismo hizo con Josep Plá a quien eligió para que convenciera a su padre para que le dejara salir al extranjero a la edad de 17 años. En aquella época no se podía obtener el pasaporte sin permiso paterno y Quintá -que había fracasado en sus estudios de Bachiller- pensó en apartarse de la vida académica e instalarse en algún lugar del extranjero. Padre e hijo nunca se llevaron bien pues Josep Quintá era de esos hombres que llevan una doble vida y prácticamente no pasan por casa más que para dormir de vez en cuando. Algo así como si fuera bígamo o mantuviera una segunda esposa y terceras u cuartas, según sus itinerarios de viajante. Alfons probablemente le odiaba por eso pero sin embargo era algo así como su escudero en todos esos círculos que tanta importancia tuvieron para él en el futuro.

Su personalidad era abiertamente psicopática, le gustaba dominar y que todo el mundo se plegara a sus caprichos, era maleducado y violento y trataba de un modo tiránico tanto a las mujeres como a sus empleados. No le importaba traicionar a sus amigos o despedir a los que en un momento determinado le ayudaron. Tampoco le importaba destruir su obra cuando él ya no tenía responsabilidad en ella, era un egocéntrico insoportable. Era un amoral. En el libro de Amat podrá el lector interesado contemplar las escenas más truculentas y explosivas que puede imaginar, hasta el punto que uno se pregunta como es posible que esta persona fuera promocionada a los lugares de élite que llegó a ostentar: director del Pais en Cataluña o diseñador y ejecutor de TV3. Obviamente era un tipo muy inteligente pero también muy destructivo y sobre todo temible, quizá por eso -por el miedo que causaba- y por los secretos que podía albergar sobre casi todo el mundo se le consintió casi todo: hasta Pujol le encargo la puesta a punto de TV3 a pesar de que Quintá fue uno de los acosadores mediáticos en el tema de Banca Catalana hasta que Juan Luis Cebrian pudo quitárselo de enmedio.

Tan maleducado era Quintá que no usaba cuchara sino que bebía la sopa directamente del plato, hacía comentarios indecentes e inoportunos a las mujeres de su entorno y sobre todo padecía de una hiperfagia exagerada. Amat habla de «bulimia», pero no se trata de un trastornos alimentario, pues la bulimia es el resultado de sufrir hambre cuando una persona quiere hacer régimen pero no lo consigue. Es algo así como un mecanismo de reparación del hambre pasada en personas obsesionadas por el peso. Sin embargo en Quintá no había maniobras de compensación sino que su «bulimia» se parece más una falta de control frontal. Si unimos la hiperfagia, con el hipererotismo y los accesos de cólera tenemos un panorama que más bien recuerda a las caracteropatías prefrontales, donde el lóbulo frontal -ejecutivo- parece haber perdido la capacidad de modular, controlar, dirigir e inhibir y la conducta instintiva. El caso me parece recordar al príncipe D. Carlos, hijo de Felipe II, del que hablé aqui y también -como no- el primer Borbón español, Felipe V, el rey loco.

¿Cómo es posible que un personaje así tuviera tanto éxito en el mundo de seny de la burguesía catalana?

Para contestar a esta pregunta recomiendo a mis lectores que vuelen a leer este post sobre la ponerología.

El libro de Amat es interesante por la investigación que ha llevado a cabo, muy sistemática, pero está escrito de forma descuidada y atropellada, tanto que a veces resulta difícil de seguir. Su interés es histórico o si se quiere político, para saber cómo hemos llegado a esto hay que adentrarse en las claves que lo hicieron posible: y una de esas claves es la impunidad con la que ciertos grupos de presión han llegado a tomar todo el poder de sus territorios. La impunidad y porque no decirlo el totalitarismo con el que algunos siguen gobernando despreciando a sus ciudadanos o tratándoles como idiotas.

Ingeniería social

Dar una definición de qué es ingeniería social es complicado como veremos a continuación. La mayor complicación procede del hecho de discriminar los cambios sociales que proceden de la evolución de las sociedades de forma espontánea, de los dispositivos creados artificialmente para provocar esos mismos u otros cambios en la menor cantidad de tiempo y aprovechando la ventana de Overton.

Lo que define una época es sobre todo su mentalidad, es decir la mentalidad de las mayorías sociales. En la época de mis abuelos, que una pareja conviviera junta sin estar casados, ser homosexual o tener hijos fuera del matrimonio era considerado algo abyecto, inmoral y que merecía toda clase de repudio social. Hoy sin embargo, consideramos que estos estilos de vida son aceptables y merecen el mismo respeto ciudadano que las parejas casadas, los hijos tenidos en el matrimonio o incluso que los niños tengan dos madres o dos padres. ¿Qué ha sucedido para que hayamos cambiado de opinión apenas en dos generaciones?

Lo que ha sucedido es que hemos cambiado una sociedad teológica por una sociedad cívica, donde Dios ya no es el argumento-soporte de la moral social sino que este mismo soporte va cambiando en función de otros cambios sociales que se les solapan. Por ejemplo, la secularización del mundo sucedió al mismo tiempo que la revolución industrial, cuando se precisaba de parejas jóvenes dispuestas a desplazarse a la vecindad de las fábricas, este fenómeno rompió no solo a las familias extensas sino también la manera en que los individuos se relacionaban con desconocidos y también la forma en que valoraban su propia emancipación y libertad. De manera que la mentalidad de una generación depende y mucho de las condiciones económicas, sociales y políticas de un tiempo y la moral emancipada de su fundamento teológico sufrió no pocos vaivenes en su interpretación por parte de los individuos concretos. No es lo mismo ser homosexual en una aldea de 600 habitantes destinada a la ganadería o a una agricultura primitiva que serlo en una gran urbe industrial donde la mayor parte de individuos se desconocen entre sí. Esta privacidad -podríamos decir industrial- fue el primer elemento que tuvo efectos causales sobre la mentalidad de una época.

Pero lo cierto es que las sociedades cívicas tienen grandes contradicciones cuando han de posicionarse contra algo, así la homosexualidad anduvo prohibida en Inglaterra más allá de la segunda guerra mundial, el fundamento ya no era teológico sino moral (una moral victoriana). Sin embargo hoy, la homosexualidad se ha establecido cómo una opción más en las sociedades democráticas y ya no es perseguida por ninguna instancia gubernamental: un homosexual tiene los mismos derechos que un heterosexual. Es como si, hubiéramos llegado a la conclusión de que ser homosexual no atenta contra nadie, incluyendo a la moral del grupo. La pregunta que me hago a continuación es ésta ¿Es este cambio de mentalidad producto de algún tipo de ingeniería social o es el resultado de una cambio social a este respecto?

Mi opinión es que se trata de un cambio social que no es ajeno a la idea de sociedad democrática donde el Estado no debe inmiscuirse en la vida privada de sus ciudadanos. No hay ni hubo nadie al mando de ese cambio social que se produjo casi espontáneamente, por sí mismo si bien anclado en la evolución de esas mismas sociedades democráticas. Algo parecido sucedió con la abolición de la esclavitud o del voto de las mujeres. Se abolió la esclavitud porque democráticamente era imposible imaginar un mundo en USA que aspiraba a una república muy especial, donde los esclavos carecieran forzadamente de la dignidad humana que les atañe, del mismo modo sucedió con el voto femenino: no era de recibo mantener esa exclusión en los ideales democráticos, es decir liberales. Dicho de otra manera, no es que la mentalidad cambiara por razones morales sino que cambió por razones políticas. El realidad el hombre actual es una analfabeto moral que ha progresado poco en este sentido tal y como propone John Gray que sostiene una idea bien distinta a la que propone Kolhberg, la moral no evoluciona como los organismos biológicos, ni en un sentido teleológico, sino dando tumbos y a través del ensayo y el error.

En realidad la moral es:

«Algo que surgió no para autocontrolarnos sino para controlar las conductas de los otros. La moral emergió del mismo modo que el chisme para que el grupo detectara y sancionara a los tramposos. La moral es un juego de grupo y no tanto de personas individuales».

Dicho de otra manera, la moral es una imposición del grupo al individuo, algo que va en contra de las políticas liberales como podemos ver hoy en los conflictos creados por la pandemia sobre la obligatoriedad de las vacunas o los pasaportes sanitarios. Y en ese juego entre moral grupal y libertad individual es donde se juega el partido de las ingenierías sociales.

Podemos definir ingenierías sociales como toda actividad procedente de gobiernos, grupos o lobbys que pretenden modificar la mentalidad de los ciudadanos a través de dos potentes armas: las leyes y la propaganda. Y sus coadjutores: Poderoso caballero es D. dinero. Sin dinero es imposible llevar a cabo ninguna obra de este tipo.

Algunos autores piensan que en realidad es imposible discriminar un cambio social (objetivado en una ley) de una maniobra de ingeniería social. Ponen el ejemplo de la prohibición del homicidio. El homicidio está sancionado fuertemente en los estados modernos, algo más en los estado no democráticos pues existe un consenso en que matar es malo, no solamente para quién muere y su familia, sino para toda la comunidad. Ejercer violencia contra otra persona en sus versiones menores o el robo es disruptivo y atenta contra la cohesión social. Hay que prohibirlo y no solo prohibirlo sino sancionarlo no solamente moralmente sino también jurídicamente. Sin castigo, no habría posibilidad de controlar a los disidentes. Sin castigo no hay civilidad, algo que se opone frontalmente a nuestras concepciones liberales, es por eso que los castigos, aun los muy merecidos están mal vistos y generan disensos en los políticos.

Pero los que ponen este ejemplo pasan por alto una cuestión fundamental: la prohibición del homicidio o del robo es una imposición del grupo social anterior incluso al inicio del Estado como tal, se trata de normas sobre las que existe un consenso desde el inicio de la civilización, sin embargo las consecuencias de ciertas ingenierías sociales no tratan sobre consensos, sino que utilizan la propaganda para manipular las conciencias individuales, se trata de un verdadero atentado a la capacidad racional de los individuos concretos que son tomados como ratones de laboratorio para cambiarles la percepción sobre un determinado hecho. Un ejemplo es el tema de los okupas, ¿cómo podemos tolerar ocupaciones de nuestro espacio más íntimo por parte de unos individuos que paradójicamente son protegidos por la ley? ¿Es que la ley no prohibe la ocupación de un domicilio?¿ Es que no existe derecho de propiedad? ¿Por qué no basta la denuncia a la policía?

Nótese como los okupas ponen patas arriba los consensos anteriores sobre la inviolabilidad del domicilio, pero lo cierto es que la Justicia carece o parece carecer de herramientas para resolver este problema que cuando atañe a una persona concreta parece que se atasca en un enormidad de burocracia. ¿Qué han hecho los ingenieros sociales para lograr meter en la sociedad la idea de que la ocupación es tolerable?

Bueno, a todos nos importa poco que los ocupas ocupen viviendas de bancos, en realidad los bancos son los malos de esta película, los que deshaucian a personas sin domicilio, los que retienen viviendas para hacer negocios, los que venden barrios enteros a fondos buitre, los que cobran hipotecas, etc. Dicho de otra manera, si toleramos la ocupación es porque se nos ha vendido (con la propaganda) de que es algo secundario a la especulación bancaria. De este modo algo abyecto acaba siendo tolerable.

Y esta es una de las diferencias fundamentales entre qué es ingeniería social y qué es cambio social: la manipulación sobre la opinión publica al asociar la ocupación con la conducta de los que tienen y prestan el dinero. El objetivo no es resolver el problema sino crear confusión, y un problema más grande para sabotear en este caso el poder de la banca y la cohesión cívica.

Los ingenieros sociales ocultan siempre sus propósitos pero los tienen bien medidos y siempre van acompañados de bellos discursos sobre el progreso y sobre los derechos de ciertas minorías supuestamente oprimidas. ¿Quién estará en contra de suprimir derechos a estas minorías? ¿Quién estará de acuerdo en que nuestro planeta y nuestro clima sean más bondadosos con nuestra vida en él?

Naturalmente las acciones que llevan a cabo estos ingenieros sociales tienen su réplica y su oposición en algunos ámbitos minoritarios de la prensa, de las personas individuales o de la Ley pero estos ingenieros ya cuentan con eso y tienen en marcha otra estrategia. La cancelación, ya no se trata de asesinar a los disidentes como hacía Mao, pero se pueden condenar al ostracismo, a través de las universidades, las redes sociales, o los contactos sociales o laborales. Se les marca y se les tacha, eso hacen, pero…

Fracasos de la ingeniería social.-

Los intentos teledirigidos de arreglar el mundo desde el Estado o una instancia superior son un rosario de fracasos a pesar de lo que dicen los optimistas racionales, baste recordar ahora el argumento de que la esclavitud ha sido abolida en todo el mundo. Lo cierto es que si bien la esclavitud fue abolida en un primer momento en USA por las razones que ya he dicho, no sucedió lo mismo con la servidumbre vigente aun hoy en media Eurasia y estamos viendo un repunte de la esclavitud sobre todo en esos estados fallidos como Libia y otros. Las cosas pueden ir a peor puesto que el “progreso” no es unidireccional o irreversible, el progreso no es teleológico.

La revolución bolchevique triunfó en la URSS, en Cuba y en media Europa pero el comunismo fue un fracaso allí donde se instaló y aun podemos ver sus terribles secuelas en Venezuela y en Corea del Norte. Pero las revoluciones no son ingenierías sociales sino evoluciones rápidas, violentas y forzadas dirigidas por ideologías, su antecesor más conocido.

China también tuvo su revolución maoísta pero su estrepitoso fracaso solo pudo soslayarse con la irrupción de un capitalismo salvaje que hace de ella la nación más contaminada del mundo, al tiempo que se restringen libertades. La política del hijo único fue un genocidio encubierto que ha dejado al menos a una generación desparejada con los conflictos que de ello cabe suponer. Un exceso de hombres solteros es una medida de caos social.

Para entender estos sucesivos fracasos de los ingenieros sociales es necesario ver cómo funcionan las sociedades por dentro, y de paso entender como funcionan los cerebros individuales. Todos los intentos diseñados por el hombre para cambiar el mundo fracasarán, pues todos nos ponemos en contra cuando entendemos que nos están manipulando.

Sobre todo cuando se llevan a cabo con la manipulación y el engaño.

Los ingenieros sociales creen que van a ganar y es por eso que ni siquiera disimulan, se han quitado la careta y cada vez más la población general es más consciente de ello aunque no sepan qué está sucediendo en realidad.

Teoría del golpe de Estado

El origen del concepto «golpe de Estado» procede del siglo XVII y de la epoca de Richelieu que encargó a uno de sus bibliotecarios llamado Gabriel Naudé un informe sobre el concepto y la forma de llevarlo a cabo en «Considerations politiques sur le coup d´Etat. Algo que contradice la idea que todos tenemos sobre la cuestión y que nos imaginamos como una forma mas o menos violenta e ilegal de sacar a un principe o a un ejecutivo de sus funciones. En este caso se trataba de mantener a un monarca absolutista en el poder

Tampoco es verdad que los «golpes de estado» sean particularmente violentos o que sean llevados a cabo siempre por militares. En realidad ese es el golpe de Estado tradicional, de esos que se llevan a cabo en Africa, en países con poca o ninguna singularidad estratégica y sin tradición democrática alguna. Lo cierto es que este tipo de golpes ya no se usan en Europa ni en el llamado primer mundo a pesar de que en España tenemos cierta tradición en algo que se le parece mucho: los cuartelazos y los pronunciamientos que según ciertos autores no son la misma cosa.

Según el susodicho Naudé hay que diferenciar entre «golpe de estado» y «razón de estado» y lo que les diferencia es el factor sorpresa y el secreto en su gestación. El golpe de estado se ejecuta, sin embargo en la razón de Estado lo que mueve al gobernante es el uso de ciertas precauciones que en caso de precisar cierta violencia sea guiada por el honor, la justicia, la utilidad y la honradez y sobre todo: el bien común. Así Naudé admite antes de nadie que por razones de estado a veces es legitimo dar golpes de Estado. Hace además una tipología descriptiva de los golpes de Estado:

  • justos e injustos
  • Interés publico o interés particular
  • simples y complejos
  • Llevado a cabo por príncipes o sus ministros
  • fortuitos o casuales.

En 1962 un teórico llamado Finer definió el golpe de estado como el secuestro o eliminación del jefe del Estado con el fin de cambiar al gobierno o a sus políticas. Pero esta estrategia no es tarea fácil, para empezar, un golpe de Estado ha de ser bien visto por la población, algo que no sucederá si se lleva a cabo con violencia, tampoco tendrá buen fin si los países de su ámbito no da en visto bueno al cambio. Un ejemplo de este visto bueno es el caso de el Sisi en Egipto.

Razones para un golpe de estado.-

Los autores que se han interesado por el tema no han llegado a un acuerdo sobre los motivos que impulsan a veces a los militares y a veces a civiles a organizar un acto de esta naturaleza. Se han mencionado las crisis económicas, las peleas entre partidos, la falta o defectos de gobernabilidad, la perdida de una guerra, una crisis diplomática de relieve o la amenaza de una parte del ejército tal y como sucedió en Francia durante la IV República y que terminó con De Gaulle al frente del país con la intención de suavizar las relaciones con el contingente belicoso del ejército en Argelia. Una operación a todas luces ilegal que se llamó «Resurrección» y que representa el golpe de estado moderno en confluencia con la razón de Estado.

Y que dio lugar a una etapa de prosperidad en Francia de más de 30 años. Naturalmente de Gaulle terminó traicionando a sus compañeros de armas por el supremo bien común que no era otro sino el abandono de su aventura de ultramar.

De manera que los golpes de Estado a veces tienen consecuencias positivas sobre todo cuando se llevan a cabo de una forma organizada, sin violencia y por un tiempo breve. De Gaulle se presentó a las elecciones siguientes y arrasó en las urnas a pesar de haber cometido una ilegalidad.

Los golpes de Estado modernos.-

Los militares al menos en Europa no están muy interesados como antaño en acceder al poder político, han llegado a la conclusión de que los militares no son buenos gobernantes y además han sido educados para otro tipo de menesteres bien vistos por la población, como intervenciones en procesos de paz o ayuda en catástrofes naturales y sobre todo para intervenir en caso de agresión extranjera pero ya no se meten en la política de puertas adentro. Pero lo cierto es que para dar un golpe de estado ya no es necesario utilizar al ejército, en caso de necesidad se puede echar mano de ejércitos extranjeros o de pequeños grupos de mercenarios bien entrenados. Dar un golpe de Estado con secuestro o eliminación del ejecutivo es fácil, el problema es qué hacer después, qué hacer ante el vacío de poder o qué respuestas darles a nuestros vecinos con los que estamos necesariamente vinculados.

Es por eso que ese tipo de golpes ya no se usan, es mucho mejor utilizar atentados terroristas del calibre que se precise para irrumpir ante la opinión publica con un efecto de sorpresa y de pavor. A continuación se busca un culpable o se adjudica el atentado a quien más interese. Naturalmente este tipo de golpes necesitan preparación , no tanto en la técnica del atentado (llevado a cabo por profesionales) sino en la dirección que han de tomar las noticias inmediatamente después, algunas de las cuales ya se encuentran prefabricadas, asi como las pruebas para señalar, de modo que solo es necesaria la complicidad de un pequeño grupo de personas bien ubicadas en ciertas instituciones.

Después del atentado terrorista lo mejor es convocar un referendum ilegal. la función de un referendum ilegal no es tanto conseguir que el pueblo de la razón al gobernante con una mayoría de «Síes» sino conseguir dividir a la población entre los que van a votar (los que están de acuerdo) y los que no van votar (que están por el No). No importa la participación, lo que quedará en la memoria colectiva es que el «Si» ganó por mayoría, algo que se adereza con fotografías o videos de inocentes votantes agredidos por la policía. Piénsese que todo golpe de Estado ha de estar presidido por la idea de «democracia». Y votar es democrático, y esa es la verdad abyecta que subyace a todos los intentos de violar la ley. De lo que se trata es de capturar voluntades escindidas o dudosas que puedan decantarse hacia la ilegalidad por motivos emocionales.

Pero sin duda la mejor forma de dar un golpe de Estado blando es ir poco a poco. Un golpe de Estado de esta naturaleza no puede llevarse a cabo en una legislatura, necesita un plan a largo plazo. Para ello lo más importante es derrotar al adversario a veces con trampas mediáticas o propaganda orientada a identificarle con el demonio. Es por eso que un golpe de estado no siempre consiste en quitar al que manda, sino impedir que otro pueda mandar.

De la ley a la ley, es una frase que se atribuye a Fernandez Miranda que fue el arquitecto jurídico de la transición y el que consiguió por arte de magia el paso de una dictadura a una democracia coronada. Es la mejor estrategia y la más limpia -la que ahora gracias a la pandemia hemos conocido-, consiste en gobernar por decreto, anular el Parlamento, silenciar a la prensa, no aparecer en TV más que para dar buenas noticias, ampliar la base social clientelar en forma creciente y darle la culpa de los problemas a los demás. Se consigue crear un clima de indefensión aprendida (no se puede hacer nada) que hace que poco a poco el escaso tejido social se debilite, que los otrora independientes se hagan dependientes y que cada vez haya mas gente desinteresada en lo publico y refugiada en su pequeño mundo doméstico.

Es imposible en España hoy cambiar la Constitución por eso la mejor estrategia es vaciarla de sentido, algo que se conoce con el nombre de revolución molecular disipada.

Dicho de otra manera ya no es necesaria una intervención armada o violenta para cambiar los gobiernos, de lo que se trata es de que no cambien y tengan tiempo para ir implantando medidas congruentes con sus planes, pues es verdad como dice Monedero (aquí abajo) que el problema de la política es el cortoplacismo y así es imposible gobernar más que con la antigua alternancia izquierda-derecha.

Bibliografía.-

El manual de Monedero

Subtipos del golpe de estado

El misticismo secular

La secularización del mundo puede definirse con aquel proceso o paso desde una sociedad organizada desde un paradigma religioso a una sociedad civil. En Europa, este paso tuvo derivadas políticas en forma de violencia, desastres y anarquía y enormes cambios sociales que se atribuyen a la Revolución francesa que vino acompañada de un enorme terremoto cultural: la Ilustración, apoyado en distintas formas de entender el naturalismo. Pues esa era la idea: sustituir el derecho feudal por el derecho natural.

Así la secularización tiene versiones políticas, la aparición del tercer Estado, la burguesía, pero también consecuencias científicas como por ejemplo la consideración de que las enfermedades mentales eran enfermedades genuinas como las enfermedades somáticas y como no, consecuencias culturales: la Enciclopedia.

Pero la secularización supuso un cambio en el orden político de consecuencias inciertas tal y como siempre sucede con las revoluciones, donde el caos tiende a limitarse -cuando ya no es posible manejarle- con soluciones drásticas. Es necesario recordar que Napoleon y el Imperio – La Grandeur– es una consecuencia directa de la Revolución francesa.

Sin embargo la secularización, es decir la idea que las relaciones entre los hombres, y los hombres con el Estado ya no estaban fundadas sobre la teología divina y que dictaba el clero en convivencia con la nobleza, trajo muchos problemas morales a la población civil. Problemas que han ido instaurándose poco a poco, de manera sutil sobre el imaginario de los ciudadanos y que podríamos responder atendiendo a esta pregunta ¿Por qué es bueno ser bueno si Dios ya no aparece como árbitro de nuestros actos?

Esta pregunta no es baladí pues toda moral necesita de un Fundamento y no cabe duda de que el Antiguo régimen contenía una cláusula fundamental: el mandato divino es el Fundamento de toda moral. El problema vino después, si Dios ya no es el fundamento de nuestra moral ¿quién está a cargo?

La solución que se dio a este problema se llamaba República, esto es lo que hoy llamamos civismo republicano: libertad, fraternidad e igualdad, eran las guías de la nueva moral, una moral civil completamente despojada de su origen, un mandato divino inapelable. Una moral a cargo del Estado que se mantuvo como el garante de la seguridad y libertad de sus individuos a través del derecho republicano. Algo que paulatinamente fueron adoptando todos los Estados en Europa que pasaron así a declararse aconfesionales y a tolerar cualquier culto religioso en su seno. Algo que se universaizó en Europa con el idealismo kantiano, que es un cristianismo protestón.

De manera que hoy vivimos en sociedades secularizadas pero…

Pero había algo que quedó colgando en el tintero de la historia, un anhelo que quedó suspendido en el aire: la pretensión del hombre de participar en la divinidad que justificaba moralmente a otros personajes de ficción romántica como Raskolnikov en «Crimen y castigo» que declara que «Si Dios no existe todo está permitido». Una forma de decir que sin Fundamento divino no puede existir moral o bien que el hombre debería convertirse en Dios tal y como Nietzsche sugirió.

El gnosticismo es una doctrina surgida del cristianismo primitivo -y que terminó declarada como herejía- que sugería que la salvación individual no sobrevendría solamente por el sacrificio de Cristo o la fe, sino que era necesario que cada hombre y cada mujer adquirieran un cierto conocimiento de lo divino a fin de acercarse a él. Pues gnosticismo significa «conocimiento». Su contrario es el agnosticismo, es decir la aceptación de que Dios, de existir no puede ser hackeado por la voluntad del hombre pues el concepto de Dios es inabarcable e inaccesible a la mente humana. Dios -de ser algo- no es ni una persona, ni siquiera un ser con existencia biológica propia, Dios puede ser una serie de leyes físicas desconocidas por los hombres, una especie de programa de ordenador, algo que gobierna el cosmos o que como en el post anterior se parece más bien a un océano informe y sin planes bien descrito por Stanislaw Lem. Mas que eso: podría haber un Dios creador y un Dios sin capacidad creadora pero organizadora conocido como Demiurgo.

Pero a pesar de su declive en la doctrina católica, el gnosticismo ha tenido mucho éxito popular , es la base de la masonería por ejemplo, pero también de ciertas creencias esotéricas de la salvación, es decir de la vida eterna. Se mezclan sincréticamente creencias orientalistas e ideas de la filosofía griega, principalmente platónica. Es una creencia dualista: el bien frente al mal, el espíritu frente a la materia, el ser supremo frente al Demiurgo, el espíritu frente al cuerpo y el alma. Es pues una creencia maniquea, que necesita de lo diabólico para mantenerse en pie.

Es también la base de ciertos movimientos sociales que son en realidad una rebelión contra los poderes establecidos y que en muchas ocasiones rayan en lo conspiranoico, como la creencia en ciertos remedios que no son medicamentos controlados, o la creencia en extraterrestres, en el Gran despertar o en la confederación galáctica (termino extraído de la ciencia ficción de Asimov) tienen hoy muchos creyentes, así como la creencia de la llegada de un nuevo Mesías que muchos creyeron encontrar en Donald Trump o que la entrada en la 5ª dimensión está ya preparada para la ascensión de los elegidos, sin que nadie haya explicado ni comprendido qué es eso de la 5ª dimensión. Dicho de otra forma: el mundo está lleno de gnósticos que mantienen la vieja teoría de que por una parte están los despiertos (ellos) y por otra los dormidos. Los que usan estos adjetivos ignoran hasta que punto los primitivos gnósticos eran también algo elitistas y que los dormidos siempre son los otros.

Pero lo cierto es que ese mismo elitismo es el que practican las élites, me refiero a las élites verdaderas, las que tienen la sartén por el mango. Ellos también piensan que el conocimiento – en este caso del demiurgo- es una especie de escalera, que contienen 33 escalones y que ese escalón 33 supone el climax del conocimiento. Un conocimiento que sirve para, en teoría mejorar el mundo, bajo el mando, claro está, de los despiertos.

Yo soy agnóstico y ya sabéis qué significa esta palabra pero es verdad que estoy interesado en el conocimiento, pero no creo que podamos acceder a un conocimiento más allá de lo que nuestros sentidos puedan computar, a cambio estoy a favor de la tradición y el derecho natural y para mi la sociedad civil es el Fundamento de la moral, si bien esta sociedad civil parece hoy trastornada por las formas en que nuestras democracias se han ido instalando, siempre de manera imperfecta sobre fórmulas que parecen perpetuar el poder de ciertas castas políticas o financieras. Pero arreglar el mundo es una tarea a la que renuncié en mi juventud, me parece una tarea sospechosa y siempre relacionada con ciertos vacíos en el conocimiento que algunos esperan alcanzar por gracia divina. Arreglar el mundo es tarea de gnósticos, esos que no gobiernan en parte alguna pero son tan influyentes que colocan a sus peones en los gobiernos.

Pero hay algo que se: las ingenierías sociales siempre fracasan y lo hacen porque no tienen en cuenta los anhelos humanos tanto conscientes como inconscientes y lo cierto es que hay más democracia en un casal fallero que en el congreso de los diputados.