La psicología del agente secreto

Este post contiene spoilers, es decir revela datos de la trama de la novela de Lorenzo Silva «Púa», el lector no deberá seguir adelante con la lectura del mismo si planea leerla.

Hay novelas que consiguen atrapar al lector y al mismo tiempo decepcionarle al terminar su lectura, es como si los autores pensaran más y mejor en las primera mitades que en las segundas y sobre todo en los finales que casi siempre nos dejan con ganas de preguntarle algunas cosas al escritor. Así y todo, la novela de Lorenzo Silva es una buena novela, muy bien escrita, literatura de alto sabor si quiere decirse así y que además aborda problemas y dilemas éticos y existenciales de la más variada naturaleza.

¿Qué es un agente secreto?

Un agente secreto no es un policía, ni un funcionario ni tampoco un 007 con licencia para matar y para acudir a coctails o acostarse con mujeres de alta gama. La profesión de agente secreto es bastante aburrida y discurre en la irrelevancia y el anonimato, debido a que cuando sus cometidos tienen éxito, el que se lleva todas las glorias es otro: generalmente un comisario de policía. El agente es sobre todo una persona que hace seguimientos y señala una diana (aunque no sabe para qué) Púa el agente de ficción que nos ocupa ni siquiera tiene nombre ni identidad o domicilio y se le conoce por un apodo que le puso su instructor del mismo modo que al resto de sus compañeros, con los que no les une ningún vinculo personal sino solo el de actuar a veces en parejas teniendo restringido el intercambio personal de cualquier cosa que impida una relación totalmente operativa. Es usual incluso que se busquen personas complementarias pero no afines para conseguir que no se den entre ellos intimidades o secretos ajenos a la Compañía, es decir al centro de mando.

Un centro de mando que, aunque en la novela no aparecen nombres identificativos de ciudades o de siglas, no cabe duda de que estamos hablando del CESID hoy CNI y que la trama discurre en torno a la guerra sucia que el Estado en tiempos de Felipe Gonzalez mantuvo con la ETA. La novela va pues del GAL que tiene a sus espaldas 40 asesinatos (ETA tiene 800) y el secuestro frustrado de Segundo Marey. la duración de sus actividades fue de 4 años y comenzó cuando Enrique Casas fue asesinado en la puerta de su casa por los llamados Comandos autónomos, una escisión de ETA que iba por libre y que trató de escalar en su cuenta de resultados asesinando a uno de los socialistas vizcaínos más admirados y querido por sus compañeros. Hay una fotografía (que no encuentro) de Felipe Gonzalez en su entierro mirando a Carlos Garaicoechea que lo dice todo. Ahí comenzó la secuencia de acción-reacción-acción. Una escalada que no sirvió para acallar las armas pero al menos sirvió para que el gobierno francés, ya en tiempos de Jacques Chirac decidiera tomar cartas en el asunto. Desde entonces el santuario francés comenzó a menguar y a larga seria el fin de ETA.

Lo interesante de la figura del agente secreto es que contrariamente a lo que la gente piensa no es un ejecutor, sino una persona que obtiene información y la pasa a la autoridad competente para que decidan qué hacer. Son los liquidadores los que aprietan el gatillo o montan la bomba, generalmente mercenarios, aunque durante los primeros tiempos del GAL fue la guardia civil o incluso los GEOS los que tomaban cartas en el asunto hasta que el gobierno lo pensó mejor y decidió optar por mercenarios, a veces con simples chorizos, traficantes o soplones de la policía bien untados con dinero claro.

Después de leer la novela de Lorenzo Silva me quedé con ganas de recordar una época que ya había vivido y es por eso que busqué libros que hablaran del asunto, una especie de historia de los GAL y creo que la que escribió Jose Amedo, «Cal viva» es una de las mas completas e interesantes, de primera mano por así decir. Necesitaba saber cómo viven los agentes secretos, aunque Amedo no era agente secreto sino policía y ahí comprendí como se las gastan en determinados entornos unos y otros. Las delaciones, trampas, soplos y traiciones están a la orden día sin contar con el laberinto judicial en que se metió a Amedo. El Sr X nunca apareció pero la plana mayor del gobierno acabó entre rejas, si bien por un tiempo limitado. Los chivos expiatorios aparecen siempre en este tipo de entornos.

Así entendí que Púa, el agente secreto diseñado por Lorenzo Silva no las tuviera todas consigo cuando se retiró. Los agentes secretos se consideran quemados una vez que son demasiado conocidos por sus adversarios pero también cuando sus compañeros de aventuras tienen indiscreciones, cosa que sucede con frecuencia cuando se tiene al mismo tiempo una familia e hijos. ¿Pueden ser agentes secretos personas que tienen este telón de Aquiles? Todo parece indicar que una de las fortalezas de Púa es precisamente esa: ser soltero, lo que no significa que no anduviera enamorado de una tal Irene una vasco-francesa a la que enamoró con una identidad falsa y que posteriormente abandonó embarazada. No es dextrañar que la Compañia ponga distancia cuando sus agentes se relacionan con una mujer. Precisamente en el relato de Amedo se cuenta la anécdota de que Idoia «La tigresa» de ETA, pernoctaba con frecuencia con policías y agentes del otro bando. Eso la ponía, según declaró.

Pero sin duda lo que más me interesó de la novela de Silva fueron los párrafos y capítulos dónde Púa se plantea su adscripción al mal. Aunque él no mata a nadie es obvio que tiene responsabilidades en las muertes que otros propiciaron. ¿Cómo resuelve este dilema moral? Lo resuelve como hacen todos los asesinos y terroristas del mundo: apelando a la legitimidad. hay una legitimidad que procede de la ideología (un mundo mejor), otra de la religión (la guerra contra el infiel) y una legitimidad que procede del estado y que se conoce con el nombre de razón de Estado. Por eso se mata, se ponen bombas o se secuestra y tortura por la razón de ese estado que propicia la legitimidad necesaria para pasar por encima de la moral.

En este sentido me parece procedente señalar que al principio de la novela de Lorenzo Silva hay un par de capítulos donde el niño Púa ya muestra ciertas características de la triada oscura, esas torturas a los gatos, incursiones que lleva a cabo con su amigo de la infancia parecen denotar un aspecto bien conocido de la infancia de los psicópatas. No parece que al autor de la novela se haya detenido demasiado en esos aspectos que me parecen cruciales de sus antecedentes patológicos o al menos algunos de sus rasgos psicopáticos.

Sin embargo, la razón que impulsa a Púa a entrar en la Compañía, es la muerte de su hermano en un atentado precisamente de ETA. Se trata de una explicación fácil y comprensible para todo el mundo, aunque es dudoso que los agentes secretos se recluten entre aquellos que buscan venganza, esos son demasiado chapuceros y peligrosos para cualquier organización. Lo interesante es el mundo interior de Púa que tan acertadamente describe Lorenzo Silva y que nos recuerda a esos héroes míticos teñidos de tragedia que aparecían en la escena griega para advertir a los espectadores y que no terminara sucediendo en la vida real lo que aparecía en el escenario.

¿Complejos o endemoniados?

Dice Javier Recuenco, un experto en CPS (complex problems solving) que un problema complejo es un problema nuevo, y que cuando tratamos de resolverlo con la experiencia previa de otros problemas similares, fracasamos. A mi me gusta mas hablar de problemas endemoniados (wicked problems) cuya definición es algo distinta: un problema endemoniado es un problema que no puede definirse salvo cuando ya está resuelto. Con una coletilla: los problemas endemoniados empeoran cada vez que tratamos de resolverlos, algo asi como que los que los combaten y los que los mantienen son los mismos.

Aqui en este post hablé de esta clase de problemas aplicados a un caso psiquiátrico. Rescataré de aquel post algunas ideas para que el lector se acostumbre a pensar los problemas a los que se enfrenta en esta clave: un problema puede ser domesticable o endemoniado (perverso o complejo).

Este tipo de problemas contrariamente a los formulados con anterioridad son complejos. Complejos no es lo mismo que complicados: significa que sólo pueden formularse cuando ya han sido resueltos. Para que el lector entienda mejor la diferencia entre complejo y complicado, copio la entrada de la wikipedia sobre esta cuestión.

Un sistema complejo está compuesto por varias partes interconectadas o entrelazadas, cuyos vínculos contienen información adicional y oculta al observador. Como resultado de las interacciones entre elementos, surgen propiedades nuevas que no pueden explicarse a partir de las propiedades de los elementos aislados. Dichas propiedades se denominan propiedades emergentes.

El sistema complicado, en contraposición, también está formado por varias partes pero los enlaces entre éstas no añaden información adicional. Nos basta con saber cómo funciona cada una de ellos para entender el sistema. En un sistema complejo, en cambio, existen variables ocultas cuyo desconocimiento nos impide analizar el sistema con precisión. Así pues, un sistema complejo, posee más información que la que cada parte posee independientemente.

Para describir un sistema complejo hace falta conocer no sólo el funcionamiento de las partes sino conocer como se relacionan entre sí.

Lo que significa que estos problemas (wicked problems) apelan a la estructura (framework) y a la dinámica, al contexto mismo desde donde emerge la pregunta: no hay respuestas en términos de verdadero o falso, sino sólo posibilidades mejores o peores. Y que muchas veces los que tratan de arreglar el problema y los que lo causan o agravan son las mismas personas.

Aqui hay un cuadro con las diferencias fundamentales entre los problemas comunes y los «wicked problems«.

PROBLEMAS DOMESTICABLESPROBLEMAS PERVERSOS
(WICKED PROBLEMS)
Puede ser formulado exhaustivamente de tal modo que puede resolverse sin requerir información adicionalNo hay ninguna formulación definitiva a un problema perverso, no tienen una «regla de detención». Paradójicamente, sólo se pueden formular luego de ser resueltos (requieren información adicional cuando se alcanza una solución)
Problema y la solución son 2 cosas diferentesLa formulación del problema corresponde al estado de la solución (y viceversa)
Las soluciones pueden ser consideradas correctas y su espacio de posibilidades es acotadoNo se puede afirmar que exista alguna forma de convergencia. Están acotados por los recursos disponibles: tiempo, capital, dinero, paciencia…
Las soluciones se basan en la lógica bivalente (verdadero/falso)Las soluciones son contexto dependientes y valorables como mejores o peores
Su resolución se basa en un conjunto finito y conocido de operaciones permitidasLa resolución (cuando ello es posible) se realiza sobre la base de principios éticos
El problema puede ser visto como una discrepancia respecto de un estado de normalidadEl problema admite muchas explicaciones no valorables para la misma discrepancia respecto del estado de normalidad. La elección de una explicación determina la naturaleza de la resolución del problema perverso
El problema no considera cuestionamientos adicionalesLa perversión del problema puede ser considerada como síntoma de otro problema (tal vez también perverso)
La solución se puede confirmar y corroborar y tiene carácter estático en el tiempoNo es posible la corroboración de la solución pues tiene carácter dinámica y caótica
Es posible que existan soluciones prototípicas y que el problema sea clasificableCada problema perverso es esencialmente único. No se repiten, la solución es on demand y requieren adaptación (estructural)
La solución es un avance a lo largo de una curva de aprendizajeLa novedad permanente hace inexistente la posibilidad de un aprendizaje progresivo. La resolución de un problema perverso es una operación puntual

Tomado de Schuschny (op cit)

Como ejemplos de problemas domesticables y complejos citaré unos cuantos y dejaré al lector que piense a que item corresponde cada uno de estos problemas:

1.- ¿Cómo disminuir las cifras de suicidio de un país?

2.- ¿Cómo disminuir las cifras de transgenerismo entre las adolescentes?

3.- ¿Cómo disminuir las cifras de aborto en nuestro pais?

4.-¿Cómo disminuir la depresión en los adolescentes?

5.- ¿Cómo disminuir las cifras de crímenes de género?

El lector sagaz que haya seguido mi exposición anterior ya sabe que hay problemas complicados, por ejemplo el 3, relativo a las cifras de aborto que son problemas domesticables, sin llegar a la prohibición bastaría con enunciar ciertas políticas de natalidad para hacer disminuir esta cifra. Claro que primero tendríamos -si fuéramos gobierno- que decidir que efectivamente queremos aumentar la natalidad. Todo parece indicar que no es así, pero no se trata en este caso de un problema complejo sino domesticable. Otra cuestión es el problema numero 1. Disminuir las cifras de suicidio de un país. Para ello deberíamos tener cifras fiables y comparativas con respecto a años y décadas anteriores. Solo así podríamos decidir si hay o no hay un problema, puesto que en España las cifras rondan 10 suicidios por cada 100.000 habitantes/año, en las cifras de las que disponemos los investigadores, no tenemos constancia de si estas cifras han experimentado alguna variación significativa. Las gráficas que consulté en su día y que, repito son poco fiables, presentan dientes de sierra con aumentos y descensos alrededor de esta cifra de 10/100.000/ año. Dando por cierto que deberíamos hacer un esfuerzo por rebajar estas cifras, lo cierto es que al tratarse de un problema complejo corremos el riesgo de empeorarlo en lugar de amortiguarlo como ha sucedido con la violencia de género. Y es lo que sucede cuando los medios de comunicación no siguen las reglas éticas consensuadas a la hora de informar sobre estos sucesos. El efecto Wherter y el riesgo de difusión hiperdiádico sobrevuela siempre por las redacciones y en las agendas de los politicos a los que no se les ocurre nada mejor que poner un teléfono de socorro que pocos usan.

Análisis de un caso de complejidad perversa.-

Tomemos por ejemplo el caso de la guerra Ucrania-Rusia. Aparentemente parece una guerra como todas las demás: un conflicto territorial entre países que comparten historia, religión y etnia. Hay un agresor y un agredido y esta es la única dimensión que contempla la mayor parte de la gente que suele ponerse -como es por otra parte lógico- de parte del agredido. Es comprensible desde el punto de vista moral, pero para poder entender un problema de estas características es necesario ir más allá.

Y recordar sobre todo que los problemas complejos carecen de moralidad y no se resuelven con medidas simplistas:

La primera idea a anotar es que estos problemas no se resuelven jamás pero pueden disolverse, perder vigencia o desclasificarse si cambian las condiciones del entorno -las relaciones entre sus enlaces- que es el lugar donde el problema anida.

Veamos pues dónde anida el problema. Vamos a verlo en 4 ejes y en 5 agentes,

1.-Rusia-Ucrania

2.-OTAN- Rusia

3.- USA-OTAN-UE-Rusia

4.- USA-OTAN -Rusia

La idea fundamental es que es imposible desenredar el primer nudo, la guerra concreta entre Rusia y Ucrania sin desenredar los otros nudos, los intereses de USA, los intereses de la OTAN y los intereses de la UE, Creo que a estas horas todo el mundo sabe que la principal víctima económica de esta guerra es la Union Europea, y todo el mundo sabe que Rusia no puede perder esta guerra. Y no puede perderla porque la Federación rusa, no es solamente Rusia sino un sinfín de repúblicas ahheridas que no son tan homogéneas étnica ni religiosamente con Rusia como lo es Ucrania. Significa que Rusia no puede parece débil (un país con armamento nuclear nunca es débil) y si lo fuera correría un riesgo de balcanización similar al que sucedió en Yugoslavia.

Pero USA no dejara caer tampoco a Ucrania, de manera que en mi opinión tenemos un conflicto para rato y nadie, ni China, ni Rusia, ni Ucrania, ni la UE puede pararlo. Solo USA puede,

Con respecto a la OTAN pocas bromas, se puede entrar pero no salir. La OTAN no es solamente una organización militar que nos defiende de un supuesto enemigo (Rusia sin duda hasta ahora) pero también es una organización dedicada a debilitar gobiernos no colaborativos con el orden que USA pretende establecer, y vigilaba además (ahora ya no se si lo hace) que los gobiernos europeos no se escoren demasiado hacia el comunismo. Ahora seguramente ya no les preocupa tanto el comunismo como la ultraderecha. Pero hay que tomárselos muy en serio si no quieres verte metido en un buen lio. Un buen lio para Europa seria una invasión de los yihadistas que aguardan en el Sahel. O que España se hiciera con arsenal atómico. Esto le costó la vida al almirante Carrero Blanco.

¿Como se resuelven los problemas complejos o endemoniados?

Imagine usted que sucede algo de esto:

1.- Asesinan al presidente ucraniano.

2.-Hay un golpe de estado en Rusia y deponen a Putin. O bien Putin muere,

3.- Biden pierde las elecciones y Trump o cualquier otro presidente (Kennedy?) decide hacer todo lo contrario que ha hecho Biden.

4.- Alemania y Bélgica deciden que USA repliegue el armamento nuclear que tiene en su territorio.

5.- Le Pen gana las elecciones en Francia.

6.- Pedro Sanchez traiciona a todo el mundo y decide comprar el crudo ruso. O dicho de otra forma, los paises miembros de la Union hacen trampa con las sanciones.

Como el lector puede ver, cualquier acontecimiento banal puede desenredar los cuatro nudos, unos con mayor probabilidad que otros, pero todos verosímiles. Solo la guerra, será incapaz de terminar con la guerra.

.-

El efecto Tamames

RamonTamames (1933) tiene 11 años menos que mi padre (1922) y 18 años más que yo (1951). A su generación, mal descrita hasta ahora, pertenecen entre otros Adolfo Suarez (1932) Jordi Pujol (1930) y Fernando Sanchez Dragó (1936),

Si hay algo que caracteriza a la generación de mi padre- esos que nacieron después de la primera guerra mundial- es que vivieron la guerra civil siendo adolescentes o ya adultos engrosando las listas de muertos, desaparecidos y sobre todo escépticos con la política. No deja de ser curioso que después de la primera guerra mundial no hubiera un despegue demográfico tal y como sucedió en la segunda guerra con los boomers. Hay muchas formas de explicar este fenómeno y es muy probable que aquella guerra supusiera una catástrofe melancólica no solo para los que la vivieron en las trincheras de Francia, sino para todo el orbe europeo incluyendo a España que fue neutral. Algunos dicen que no había entonces -como si los hubo en la segunda- bandos buenos y bandos malos y eso tiene efectos colaterales en la moral y mentalidad de los individuos.

Hay pues un patrón de personalidad entre aquellos como mi padre que en la guerra civil tenían 14 años y que sin ir al frente fueron testigos de atrocidades, penurias alimentarias, abusos, contrabando, robos y pillajes. El resultado fue que esa generación se perdió para la política: cada uno a lo suyo solían decir mientras aseguraban con gestos -metiéndose la mano en la cartera- que la política era eso que denotaba el gesto.

De manera que la generación que nos trajo la democracia fue aquella que nació en la década de los 30, eran demasiado niños para que la guerra civil les llenara los ojos de horrores y de hecho fue la generación de los llamados padres de la Constitución y Tamames fue uno de sus ponentes.

Se trata de un catedrático de economia que estuvo dos veces en las carceles franquistas y que pertenecía al PCE a pesar de que:

«Yo no era comunista sino pecero. En aquella época los antifranquistas éramos todos del PCE porque era el único partido en el interior que hacia oposición al franquismo, más tarde e desvinculé de ellos porque nunca entendí eso del socialismo»

Y es cierto, Felipe Gonzalez (1946) y los socialistas nunca hicieron oposición al franquismo desde dentro de España. El PSOE simplemente no existía durante la dictadura, más tarde nos enteramos de que un tal Llopis era el mandamás. Pero era demasiado tarde para él, los socialistas alemanes -Willi Brandt- ya habían decidido poner al joven Gonzalez al mando para que se integrara en la nueva democracia que parecía resistirse durante aquellos años de plomo en que la ETA a punto estuvo de propiciar una regresión a épocas anteriores.

Pero en realidad no había marcha atrás después de que el PCE se aviniera a admitir la monarquía parlamentaria, la bandera tricolor y se redactara una constitución que ha durado hasta hoy. Pero en realidad los que hicieron posible esta constitución fue esa promoción de talentos jurídicos, políticos y económicos que representa hoy Ramon Tamames.

Como todo el mundo sabe Vox presentó a Ramon Tamames como candidato a una moción de censura contra el gobierno presidido por Pedro Sanchez y que finalizó ayer con los votos de Vox y de un diputado llamado Cambronero -ex-ciudadanos- que sumó el suyo al grupo parlamentario de Vox. Pero antes de la moción hubo en las terminales mediáticas un enorme revuelo y hemos escuchado toda clase de falacias dedicadas a la propia moción -que es un mecanismo legal donde un grupo puede presentar al candidato que quiera- y sobre todo insultos dedicados a su edad, descalificaciones cogidas con alfileres como decir que era una forma de darle tregua al gobierno (PP), etc. la cantidad de tonterías que se han dicho es demasiado larga para que la pueda extractar. Nombraré una de las que más me fascinaron: En realidad la moción de censura se utilizó no para oponerse a Tamames sino para criticar a Vox mientras otros criticaban al gobierno pero votaron en contra de la moción como Inés Arrimadas o la inefable Cuca Gamarra.

¿Cómo puede entenderse tal galimatías?

¿Cómo puede explicarse que a pesar de estar de acuerdo en el fondo de la cuestión no se votara a favor de la moción?

Lo cierto es que Tamames en su discurso muy bien medido y con la cortesía parlamentaria que se exige a una persona educada fue desgranando las barbaridades que ha cometido el ejecutivo actual, al tiempo que lanzaba propuestas para resolver los males de España. Sin embargo el talante del viejo profesor buscaba el consenso, como si estuviéramos en los 70. Ignorando que entonces había mucho poder a repartir y ahora ya casi no queda nada. Los poderes ya no están en el ejecutivo sino en las corporaciones externas a España (lease foro de Davos o démosle el nombre que queramos). Los intereses de los españoles ya no cuentan y los gobiernos desde Zapatero hasta hoy legislan para contentar a sus amos. Lo que no puede suceder en ningún caso es que España vuelva a reverdecer sus laureles como en la época de Aznar. Nos quieren pobres y callados. Y en eso están todos.

Seguramente el Sr Tamames no sabe que las políticas nacionalistas, separatistas, feministas, medioambientales y otras similares proceden de algún lejano lugar dedicado a arruinar a España, alimentaria, moral, industrial y demográficamente. Nos quieren junto a Italia como depósitos de pateras. Y por eso creo que el Sr Tamames erró al aceptar ese envite y no fue por vanidad que lo aceptara sino por hacer un ultimo servicio a su país. Algo ingenuamente pensó que podía hacer que el dialogo y el consenso volvieran al Congreso, pero es tarde para eso.

Todos los partidos están contaminados por una especie de vasallaje a esas políticas que otros han diseñado para nosotros, quizá por temor a otro 11-M, quizá por nuestra dependencia económica de otros países o de la misma UE o quizá por pura maldad y traición a nuestros conciudadanos, pero lo cierto es que después de oir las criticas que se le han hecho a la citada moción, criticas despiadadas, me he quedado con la idea de que quizá no ha sido en balde que hayamos oido a un señor mayor diciendo las verdades del barquero, en el tono adecuado y aguantando el embate de casi 10 horas de debate.

Tamames presentó lo males de España y dio muchas soluciones como la modificación de la ley electoral que beneficia a los separatismos gracias a la ley d´Hont. A mi solo por eso ya me vale la pena haberle oido durante casi todo el día. Pues nadie lleva esa modificación en su programa.

Es muy posible que otros digan que la moción no sirvió de nada porque estaba escrito que se perdería. Es cierto, pero la moción no se hizo para ganarla sino para hablar y oir hablar en el parlamento de cuestiones de las que nadie había oido hablar, que nadie conoce, que están silenciadas por los medios de comunicación o simplemente porque el debate está siempre oscurecido por el ultimo escándalo. Y que no merecen casi nunca una reflexión como sucede con los ocupas y ocupados: una agresión muy frontal al derecho de propiedad. Y todos callados mientras votamos leyes que no cambian la vida de la gente sino que solo favorecen las sinecuras de algunos y algunas.

En mi opinión Tamames rompió la mecánica parlamentaria que nos obliga a presenciar cada x dias un espectáculo circense determinado. Al parlamento se viene a hablar no a chillar.

Es una forma de romper la dinámica de hiperrealidad donde parece a ojos del espectador de que todos se hayan vuelto locos. Solo por eso ya vale la pena haberle oido.

Distorsiones cognitivas desveladas

Tamames for ever.

La chinificación del mundo

Recientemente he leído en twitter un hilo sobre política y China escrito por un tuitero que vive alli y que nos habla e interpreta esta política según su punto de vista que me parece interesante reseñar aunque tenga mis discrepancias con algunas de sus aseveraciones que mas abajo aclararé. El nombre del tuitero está en chino por lo tanto no le citaré sino con esa ideografía.

马悟空, lo único que sabemos de él es que es un gallego residente en China, pero dejaré aqui su pagina de perfil en twitter por citarle de alguna manera.

El hilo.-

Más allá de la batalla del relato, en la que China aparece como enemigo de occidente, se obvia un hecho irrefutable que perjudica a todos en caso de ser ocultado: el Partido Comunista Chino ha triunfado porque se ha adaptado a China, y no al revés.

La descripción simplona y que muchos buscan vender para los cortos de espíritu es que China es un país «autoritario», sugiriendo que el PCCh, de algún modo, «oprime» a sus ciudadanos, que no tienen «libertades». Que dicho partido sea «comunista» pone las cosas más sencillas.

Entiendo que los que no tienen relación con China, e incluso los que viven aquí y no pasan del analfabetismo, compren dicha teoría. Un análisis a pie de campo de cualquier occidental (como yo) que intente ir un poco más allá se dará cuenta de cómo funcionan las cosas realmente.

Las relaciones en China se basan en claras, clarísimas, estructuras de poder. Dichas relaciones no son horizontales, son verticales. Estas ocurren a lo largo y ancho de toda la sociedad en China, no solo a nivel político.

Ocurren a nivel educativo, donde el profesor es una figura referencial al que el alumno venera; ocurren a nivel familiar, donde los mayores deciden todo; ocurren a nivel laboral, donde el jefe no aconseja o guía, simplemente decide.

En China no se valora el diálogo como algo absolutamente necesario para alcanzar un acuerdo; la experiencia del que ocupa el poder es una forma más factible de ver cómo se van a tomar las decisiones.

Estas posiciones de poder se articulan en torno al mérito. China es una meritocracia factual. Ejemplo claro, el ‘Gaokao’: un examen que, literalmente, puede determinar tu posición social hasta que te mueras.

En China, cada vez más, se ríen de la «libertad de expresión» en occidente, del hecho de que cualquiera pueda expresar su opinión y que cualquier opinión tenga el mismo valor. Esto aquí no ocurre.

Tu opinión no es valorada por ser una opinión en sí, es valorada por quién eres, desde dónde hablas, qué has hecho para llegar al lugar que ocupas. Tienes que ganarte el respeto para que tu opinión sea tenida en cuenta.

Esto descoloca a cualquier occidental que venga, por ejemplo, a trabajar a China. Sin embargo, muchos notarán que tienen un trato preferencial. Su opinión cuenta más. ¿Por qué? Porque vienes de un país desarrollado y es eso, y no tu opinión en sí, lo que te da poder.

Como foráneo, veo cómo los chinos se mueven a lo largo y ancho de estas estructuras de poder. Moldean su comportamiento en función de con quién estén. He visto a compañeros tratar a inferiores como seres inmorales, pero, a los 5 min., ser terriblemente dóciles con un superior.

El ideólogo.-

Muy poca gente conoce a este señor, pero se puede decir que Wang Huning (王沪宁) es el principal ideólogo chino de las últimas 3 décadas.

Es miembro del Politburó solo desde 2017, pero sus ideas son centrales en la República Popular China actual y ocupan un papel crucial en el marco discursivo usado por Xi Jinping. Repasemos algunos puntos clave de su posicionamiento ideológico a través de sus primeros años.

Wang desarrolló sus primeros trabajos acerca de la idea occidental de soberanía nacional, desde la Antigua Grecia hasta la modernidad, contrastada con la historia tradicional política china. Estos estudios comparativos serían la base para desarrollar su posterior pensamiento.

En 1988 escribiría «La estructura de la cultura política cambiante de China». Texto fundamental en la China moderna. Os dejo aquí el enlace al texto como introducción, en inglés: https://readingthechinadream.com/wang-huning-ldquothe-structure-of-chinarsquos-changing-political-culturerdquo.html

Aclarar que Wang evolucionó ideológicamente, aunque siempre anclado en la necesidad de atenerse a las particularidades de China, desde unas posturas aperturistas y liberales a unas claramente nacionalistas y proteccionistas. Expliquemos qué pasó

En dicho texto, Wang expone que la «consciencia colectiva» en los sistemas occidentales se centra en la regulación externa, esto es, regula la acción humana a través de sistemas legales, sistemas políticos, relaciones de poder, etc. para alcanzar objetivos políticos y sociales.

Sin embargo, la «consciencia colectiva» en China enfatiza valores como la sabiduría, la lealtad, la piedad filial, el perdón… la unión del cielo y el hombre con el objetivo de convertirse en un sabio por dentro y un rey por fuera (格物致知诚意正心修身齐家治国平天下).

Esta idea hace que, en China, exista una distinción muy clara entre el líder y el pueblo. Wang argumenta que dichos valores no han mutado y afirma que el confucianismo ejecuta su influencia culturalmente, anclado en la naturaleza humana y su idea pacífica del mundo.

Wang concluye que las ideas tradicionales de la cultura democrática occidental (derecho natural, soberanía popular, contratos sociales, separación de poderes) son contrarias al espíritu de las estructuras clásicas de China.

El problema de la nueva China (contexto: finales de los años 80), por tanto, puede reducirse a crear una cultura social que pueda generar nuevos comportamientos y cambiar las condiciones psicológicas de los gobernantes y los gobernados y su relación entre los mismos.

La cultura, los valores y las actitudes del pueblo son tan importantes como la economía, las instituciones y el sistema en sí. Este es un punto fundamental que rompe con el materialismo ortodoxo marxista.

Como ya hemos apuntado en esta cuenta en muchas ocasiones, el éxito absoluto actual del PCCh, y su apoyo y legitimidad masiva, real, genuina, por parte de los chinos, se debe a que ha sabido incorporarse a la civilización china y no imponerse sobre ella.

Wang creía que la modernidad y el desarrollo materialista que estaba imponiendo Deng Xiaoping deslocalizaba a los chinos y los dejaba sin ninguna referencia cultural autóctona. Sin valores, ni dirección. Esto, según él, acabaría provocando rechazo masivo a las instituciones.

Es así como Wang regenera el «Socialismo con Características Chinas»: podemos aceptar ideas marxistas o extranjeras, pero todas han de anclarse y reflejarse en la flexibilidad que permitan los valores tradicionales chinos.

Tras este texto y convertirse en el profesor más joven de la Uni. de Fudan, Wang viajó a EEUU

Antes de dicho viaje, repetimos: Wang sostenía ideas ciertamente liberales, rechazada la «ideología de izquierdas» y creía en la ulterior democratización (a la occidental) de China.

Con «ideología de izquierdas» parece claro que Wang no sostiene una opinión muy favorable de lo que fue la Revolución Cultural, que para él fue consecuencia de la incapacidad del marxismo de adaptarse a la China de la época. Para él, un mal necesario, aunque ese es otro tema.

Todo cambió una vez vio Estados Unidos de primera mano. Su pensamiento sobre Occidente ya no sería el mismo. Reflejó dichas ideas en ‘Estados Unidos contra Estados Unidos’, en 1991. El libro es una auténtica profecía sobre el Estados Unidos de 2023, por cierto.

Wang había dedicado sus trabajos a encontrar unos valores fundacionales sobre los que asentar al PCCh en China, pero se dio cuenta que la principal fuerza de Estados Unidos era el nihilismo. Rechazó el extremo individualismo del país y que absolutamente todo se mercantilizase.

Argumentó que la mercantilización de todo lo material y espiritual corrompía a la sociedad y que el sistema económico de «conducía a la extrema soledad humana» y «a una extrema desigualdad». Vaticinaba que dicha sociedad acabaría explotando tarde o temprano.

Le alertó la extrema desconexión entre las generaciones más jóvenes y los valores ilustrados. Se dio cuenta de que todo lo que admiraba desde China no existía. Así, al volver a China, se convirtió en un firme opositor a la liberalización del país.

Wang, entonces, empezó a abogar por una civilización china orgullosa, unificada culturalmente, que fuese gobernada por un potente Partido único, que abarcase a todos los chinos. Wang fundó el llamado «neo-conservadurismo» chino, movimiento y corriente líder de la China actual.

Puntos clave: 1) Socialismo marxista. 2) Legalismo, filosofía china. 3) Valores tradicionales confucianos. 4) Ideas maximalistas occidentales sobre control y poder del Estado. 5) NACIONALISMO CHINO.

Lo demás, es historia. Tras una década de los 80 tumultuosa, donde Deng Xiaoping empezó la transformación de China enfocándose solo en lo material, el PCCh necesitaba un anclaje ideológico y un modelo de Estado para legitimarse. Y ahí apareció Wang Huning.

En 1993, Wang llamó la atención de Jiang Zemin ganando un debate en Singapur acerca del modelo de Estado liberal occidental: «El modelo civilizatorio occidental puede que traiga la prosperidad material, pero no mejora necesariamente a la naturaleza humana.»

Se sabe muy poco de Wang Huning. Los que lo conocen dicen que es arisco, que trabaja enfermizamente y que es receloso hasta lo patológico. La verdad es que sobre su batuta se mueve la arquitectura de la China contemporánea: el maestro en la sombra.

Contraargumentos.-

En el mundo han existido y existen 4 ideologías: el liberalismo, el fascismo, el comunismo y las teocracias. siendo el socialismo una evolución europea del comunismo. Pero incluso podemos decir que aun existe otra ideología: el globalismo.

De todas ellas el liberalismo es la que ha tenido históricamente un mayor éxito en cuanto a bienestar y libertades, o sea lo que nosotros entendemos como democracias liberales: estado de derecho, elecciones, prensa libre, etc.

También la historia nos ha demostrado que ciertas culturas son impermeables a esta ideología. Así los países árabes, China, Rusia o Corea del norte rechazan el liberalismo no tanto por su vertiente económica sino por el efecto de arrastre de su decadencia moral. No es posible decir que China es en lo económico comunista ni socialista, es fundamentalmente un mercado casi libre con algunas condiciones. Una de ellas para quien quiera hacer negocios allí, es tener un chino de socio con otras condiciones que no vienen al caso. Lo cierto es que algunos países son comunistas aun manteniendo la fachada de las elecciones como es el caso de Venezuela o Rusia que es un país monárquico (zarista) con la misma fachada de democracias que celebran elecciones, mientras otros como Cuba ni siquiera tienen esa fachada. Dicho de otra forma: mantener esa fachada de democracia parece que interesa mucho a ciertos países aunque no sean en absoluto democráticos y mantengan un control férreo de sus instituciones, de la disidencia política, sus minorías étnicas y de la prensa.

Pero es cierto que la mentalidad de los pueblos hace que ciertas formas de gobierno sean más eficaces que otras en según dónde, estoy de acuerdo con el amigo tuitero en que la mentalidad china está mas relacionada -en función del confucionismo entre otras cosas- con la aceptación de liderazgos casi divinos o providenciales. Pero lo cierto es que mantener la cohesión de un país de la extensión y población de China que no permite ninguna disidencia solo puede conseguirse a través de una fuerte represión. Decir que tenemos una idea equivocada sobre esta cuestión me parece un broma, claro que China es un país autoritario y claro que existen redadas de ciudadanos díscolos o caídos en desgracia y campos de concentración donde se lleva a ciudadanos a «reeducarse» cuyo paradero es imposible de saber.

De manera que sin negar su éxito económico que procede de un sistema hibrido que combina aspectos neo-liberales en lo económico con comunistas en lo social y lo político, he de admitir que a mi personalmente no me gustaría vivir en ese país, donde la policía puede entrar en tu casa y detenerte sin que uno sepa bien y nunca llegará a saber porqué. Lo que sí me gusta es la idea de que, cualquier régimen ha de contar con la idiosincrasia de su población y que la democracia liberal no es buena para todo el mundo. Y lo peor: parece cada vez más que ya no es buena ni siquiera para nosotros los occidentales.

Algo que sucede porque el sistema democrático liberal se ha pervertido, de manera que también estoy de acuerdo en que:

La cultura, los valores y las actitudes del pueblo son tan importantes como la economía, las instituciones y el sistema en sí. Este es un punto fundamental que rompe con el materialismo ortodoxo marxista.

Efectivamente , esta idea se parece mucho más a lo que aquí llamamos ultraderecha que a una idea comunista. Una idea inseparable del nacionalismo. Eso es, los chinos son nacionalistas, es decir los verdaderos opositores al globalismo junto con Rusia y Polonia y Hungría entre nosotros.

Aunque la verdad es que al globalismo le encantaría implantar un régimen global a lo chino: una economía neo-liberal a lo bruto, sin restricciones éticas ni respeto por el medio ambiente (aunque digan lo contrario) y un control sobre la población y sus disidentes bien organizada.Pero los chinos, a su vez, no están nada interesados en una globalización a la occidental, teniendo en cuenta que la globalización es una uniformización de las mentalidades, sin tradición, cultura o religión. Los chinos saben que son ellos los que pueden llegar a ganar esta guerra cultural, económica, científica y militar. No necesitan a los liberales occidentales para ello.

Por otra parte es obvio que las democracias occidentales están pervertidas moralmente y que huelen a cadáver ideológico por sus errores conceptuales que se basan en una carrera de derechos cada vez más delirantes que paradójicamente se vuelven contra sus mayorías . Las democracias carecen de un sistema protector de la propia democracia, carecen de anticuerpos, lo que es lo mismo que admitir que no pueden defenderse de las amenazas que proceden de la inmigración ilegal, la violencia en las calles, los crímenes sexuales, las mafias organizadas, el narcotráfico o los terroristas radicales. Por otra parte su dependencia en su propia de la defensa de USA les situa en una posición de vasallaje que consiste sobre todo en el seguimiento de políticas globalistas poco congruentes con la mentalidad europea. Asi tenemos paises como Hungría o Polonia que se oponen a las directrices woke de las politicas europeas sin nombrar las diferencias entre los paises del Norete y del Sur que van agrandandose cada vez mas.

Mi conclusión es que necesitamos una nueva ideología que tome de cada una de las que ya se han inventado lo mejor de cada una de ellas, pero me temo que ni el globalismo ni los chinos nos dejarán y nos arrastrarán a una guerra de bloques similar a la que estamos viendo en Ucrania: una guerra proxy entre Rusia y USA.

.

No escape from reality

El titulo de este post remite a una canción de Queen, cuyo autor Freddy Mercury escribió quizá una de las canciones más celebradas del siglo pasado, me refiero a Bohemian rhapsody, que es efectivamente una rapsodia escrita con fragmentos de otros estilos musicales distintos al rock progresivo y que incluye algunos guiños a la opera. Eso es una rapsodia un ejercicio de mezcla de fragmentos que dan como resultado una obra unitaria, que no pierde en la suma de sus partes la esencia de su unidad.

En ella el cantante acompañándose del piano le cuenta a su madre que acaba de matar a un hombre y es de ese pasaje donde sale el titulo de este post, pues el criminal sabe que no puede escapar de la realidad pero en este caso se trata de una realidad sin marcha atrás. es como aquel que ha cruzado un limite y ya no puede retroceder, o puede hacer otra cosa sino intentar escapar de la angustia de haber perpetrado un crimen. Haga lo que haga no se puede volver atrás y recomponer aquella escena, no hay salida, solo queda purgar por esa culpa, podrá ser perdonado pero no puede ser absuelto moralmente de su decisión.

En eso andaba yo pensando mientras leía este libro de Deaton que habla de salud, progreso y desigualdad.

Un experimento mental.-

Imagínese que usted es un soldado y que ha sido hecho prisionero y ubicado en un campo de concentración enemigo. Vamos a suponer que ese campo tiene 100 cautivos y que usted como casi todos los que allí se dan cita lo que quieren es escapar. Hay varios compañeros que hacen planes para construir un túnel que comunique el campo con el exterior. de manera que usted y digamos 20 más de su barracón comienzan a excavar un túnel. La marcha de las obras ha de ser necesariamente lenta para pasar desapercibidos para los guardianes, y ustedes tienen una idea: no construiran solo un tunel sino dos de manera que si uno quedara descubierto e inutilizado siempre quedaria el otro. Para ello necesitan más manos, de modo que el plan ya no se limita a su propio barracón sino que se lleva la noticia más allá a otros barracones siempre a través del secreto de estas comunicaciones.

Llega el día en el que el plan parece haber llegado a un consenso entre los lideres de la fuga: unos 20 saldrán por el primer túnel y otros 20 saldrán por el otro después de dejar pasar una hora más a o menos para dar tiempo al primer grupo a que se aleje lo suficiente y dispersar a los soldados perseguidores en el caso de ser detectados.

Lo interesante de esta fuga es que -después de la construcción del túnel- no todos los cautivos parecen dispuestos a abandonar el campo, donde al menos tienen comida y pueden guarecerse de los elementos climáticos., incluyendo a aquellos que colaboraron en su construcción. Al final solo 20 son los decididos a escapar y se dividen en dos grupos. El resto (80) prefieren no correr ese riesgo, que no es otro sino perder la vida y en el caso de volver a ser capturados perder todas las prebendas que ahora disfrutan pues pasarían a otro campo con condiciones de vida mucho más duras.

De manera que tenemos un grupo (1) de 20 escapistas y un grupo (2) de 80 conformistas.

Podrá preguntarse porqué esas 80 personas rechazan la aventura de escapar. Bueno, unos por miedo, otros por alguna enfermedad, herida o incapacidad para sobrevivir en la escapada, otros por su edad. Pero hay una segunda lectura que procede de los escapistas. Estos lo hacen porque prefieren la libertad a la seguridad y porqué no decirlo, de llegar a las posiciones amigas serian inmediatamente devueltos al frente. Para algunos es mejor permanecer en el campo que volver a la trinchera.

Pero hay más: los delatores. Basta con que en esos 80 haya un delator para que el plan se venga abajo, al menos en parte. Esto es lo que sucedió: 2 delatores de dos pabellones adyacentes dieron parte a los guardianes de que se acercaba el momento de la fuga y aunque no podían saber a ciencia cierta por donde discurrían los túneles, lo cierto es que avisaron a tiempo suficiente para impedir la segunda fuga. De manera que solo 10 escapistas lograron su propósito. Inmediatamente se dio la voz de alarma y fueron perseguidos no sin antes comprobar qué dirección habían tomado los escapistas.

Es interesante este experimento mental para que cada uno de nosotros piense en qué haría en esa situación, veamos el resultado de la fuga:

  • Diez fueron los fugados por el primer tunel. De esos 10, 5 fueron ejecutados durante la persecución, los otros 5 consiguieron llegar a las lineas amigas.
  • Los delatores ganaron prestigio y prebendas entre sus guardianes y consiguieron beneficios por su «soplo», mejores raciones de comida y eludir los trabajos más penosos. Naturalmente sus compañeros ignoraban quien eran los delatores aunque habian ciertas sospechas bien fundadas.
  • Las condiciones del campo empeoraron con la fuga y el régimen disciplinario se endureció. Las raciones fueron más cortas, el tabaco escaseaba y los trabajos y los registros fueron mas duros y frecuentes.

En resumen: de esos 100 solo lograron su objetivo 5, lo que representa un 5% de la población total. 5 murieron en la intentona. El resto de internos acabó perdiendo en ese juego donde pocos ganaron. Los únicos que se beneficiaron de la situación fueron esos dos delatores.

Sin embargo hay un matiz que creo importante señalar. Los 80 que quedaron en el campo de manera voluntaria sostuvieron un moral muy alta y dirigieron sus oraciones y deseos al éxito de la empresa de sus compañeros, aunque perdieran comodidades llegaron a suplirlas con algo más: un criterio moral de resistencia. Los delatores por su parte no terminaban de estar bien a pesar de haber ganado bienestar en el campo, pues lo hicieron a costa de traicionar a sus propios compañeros.

El bienestar no siempre coincide con la felicidad, pues el bienestar es la valoración que hacemos de nuestros actos y de nuestro modo de vida, mientras que la felicidad es un estado fisiológico, una emoción que va y viene pero que casi nunca persiste.

Si a mí me preguntaran de qué va este libro de Deaton, no contestaría sino que pondría este experimento mental para que el lector se haga esa pregunta que más arriba me hacía. ¿En qué grupo se situaría? Naturalmente nadie se pondría en el papel del delator, pero es necesario que aquel que se traza un mapa del mundo sepa que los delatores o traidores existen en una proporción al menos similar a ese 2%. El libro de Deaton nos da ciertas claves para disminuir la desigualdad y parece que se alinea con la idea de: más capitalismo, más democracia, más seguridad y más libertad. Pero no termina de resolver el dilema de la desigualdad pues el hecho de no aprobar las ayudas a los más necesitados de ella no parece que resuelva nada, si bien es cierto que las ayudas acaban siempre corrompiendo instituciones y promoviendo dictaduras en los países a los que se destina. Los poderes extractivos funcionan como los delatores, impidiendo u obstaculizando el progreso.

En suma alcanzar un buen nivel de bienestar está relacionado con el dinero (renta per capita) pero no solo con el dinero. ¿De qué sirve tener bienestar material en un país como Bulgaria o Togo donde la realización personal es de las mas bajas del mundo? ¿De qué sirve ser rico en un país lleno de delincuentes o de inseguridad para la vida o la propiedad? Ese algo más que se añade al dinero es precisamente la seguridad pero sobre todo la libertad. Encontrar un equlibrio entre ambas es la tarea que nos corresponde a los ciudadanos del siglo XXI pues es muy posible que hayamos tocado fondo en expectativa de vida y en opulencia material sin olvidar que el progreso por si mismo lleva aparejadas bolsas de desigualdad, de alienación y de patologías mentales. No hay que olvidar que la opulencia sienta muy mal a nuestro cerebro. Y más.

La idea fundamental es que se puede escapar de la pobreza, de la muerte precoz y de la miseria moral.

Sin olvidarnos de la suerte.

Aqui hay una buena critica del libro.