Los fracasos de la ingeniería social

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¿Por qué fracasan casi todos los intentos de cambiar el mundo que han inventado los hombres? ¿Por qué aun suponiendo que muchas de estas intentonas hayan sido honestas no han logrado penetrar en el imaginario humano? ¿Por qué existe tanta distancia entre las ideas, incluyendo las buenas ideas y la práctica social y política de las mismas?

En estas cosas andaba yo pensando esta mañana después de leer este articulo donde el autor nos alecciona sobre “la ventana Overton” que es una secuencia concreta de acciones para obtener un resultado deseado. La ventana Overton es la que usan  los ingenieros sociales, es decir aquellos que planifican las políticas que nos impondrán aun sin tener la legitimidad para hacerlo. Así Overton, lo que describió fueron los pasos que deberían sucederse desde la consideración de algo inaceptable o inmoral hasta conseguir que se convierta en algo sensato, popular e incluso moral y deseable.

El columnista Evgueni Gorzhaltsán nos cuenta las distintas etapas que han de sortearse para que algo profundamente insensato, inmoral o impensable pase a convertirse incluso en leyes o prácticas indiferentes para la mayoría, la clave parece estar en el marketing de las ideas, algo que en nuestro tiempo y gracias a la tecnología de la que disponemos es mucho más fácil y barato que antaño. Lo impensable ha de hacerse en un primer paso algo radical y cuando la masa critica haya superado cierto número lo radical termina convirtiéndose en algo aceptable. Más tarde lo aceptable se convierte en sensato y más tarde en popular. De ahí a que algunos políticos -defensores de minorías- lo hagan suyo va solo un paso. Entonces nos encontramos con que los que era inaceptable acaba convirtiéndose en una ley.

Un ejemplo es el matrimonio homosexual o el aborto electivo, hoy son tan frecuentes  y aceptables que la mayor parte de nosotros estaríamos dispuestos a admitir aquello de que “cada uno haga lo que quiera con su vida”, que es la manera en que nos referimos a lo aceptable, otra manera de nombrar lo que nos resulta indiferente. Sencillamente nos da igual porque ya estamos contaminados por esos memes de tal manera que hemos llegado a amoralizar ambas conductas.

El lector puede leer el articulo completo en este sitio, su titulo es ¿Cómo legalizar cualquier fenómeno desde la eutanasia hasta el cannibalismo?

Y la verdad es que existen muchos ejemplos que algunos considerarán son efectos del progreso moral de la humanidad mientras otros los consideramos una prueba de su declive. Pondré varios ejemplos que mis abuelos considerarían en su tiempo verdaderas atrocidades: 1) Que un niño pueda elegir su sexo a la carta, 2) Que una mujer aborte por causas electivas, 3) Que dos hombres o dos mujeres contrajeran matrimonio 4) Que una persona decida sobre su propia muerte y así.

Y otras que están por llegar 1) La legalización de la pederastia, 2) El matrimonio interespecies (casarse con una mascota), 3) Mantener relaciones sexuales con animales 4) El canibalismo siempre que sea consentido 4) La legalización de las drogas, 5) El matrimonio incestuoso (entre hermanos o padres/hijos).

Naturalmente las ingenierías destinadas a conseguir estas legitimaciones tienen algún plan, y ese plan solo puede ser conseguir reducir la población occidental a la mitad. Cuando digo occidental me refiero a Europa, America del Norte y Australia/Nueva Zelanda, es decir acabar con el llamado “supremacismo blanco”.

Algunas personas bien sensatas aun no han caído en la cuenta y se preguntan qué razones podrían impulsar a estos ingenieros a buscar algo así. Es muy fácil contestar a esta pregunta: lo hacen para uniformizar el mundo y crear castas de personas uniformes, pacíficas y conformistas, trabajadores que ganen algún dinero para consumirlo en drogas y su propio sustento pero que carezcan de derechos y sobre todo de ese carísimo Estado del Bienestar que disfrutamos -aunque en declive- en toda Europa. Sanidad y educación gratuitas no están en las agendas de estos ingenieros salvo pensándolas como instrumentos de adoctrinamiento político y religioso. Porque claro está, en el tema de la religión también existe un plan: hay demasiadas religiones y lo ideal para esos planes uniformizadores sería que existiera tan solo una. Una que suponga una sumisión total a Dios y no estas religiones donde los hombres nacen a imagen y semejanza de Ël. El cristianismo es peligroso y poco útil para el dominio global.

Fracasos de la ingeniería social.-

Los intentos teledirigidos de arreglar el mundo desde el Estado son un rosario de fracasos a pesar de lo que dicen los optimistas racionales, baste recordar ahora el argumento de que la esclavitud ha sido abolida en todo el mundo. Lo cierto es que si bien la esclavitud fue abolida en un primer momento, no sucedió lo mismo con la servidumbre vigente aun hoy en media Eurasia y estamos viendo un repunte de la esclavitud sobre todo en esos estados fallidos como Libia y otros. Las cosas pueden ir a peor puesto que el “progreso” no es unidireccional o irreversible, el progreso no es teleológico.

La revolución bolchevique triunfó en la URSS, en Cuba y en media Europa pero el comunismo fue un fracaso allí donde se instaló y aun podemos ver sus terribles secuelas en Venezuela y en Corea del Norte.

China también tuvo su revolución maoísta pero su estrepitoso fracaso solo pudo soslayarse con la irrupción de un capitalismo salvaje que hace de ella la nación más contaminada del mundo, al tiempo que se restringen libertades. La política del hijo único fue un genocidio encubierto que ha dejado al menos a una generación desparejada con los conflictos que de ello cabe suponer. Un exceso de hombres solteros es una medida de caos social.

Para entender estos sucesivos fracasos de los ingenieros sociales es necesario entender como funciona las sociedades por dentro, y de paso entender como funcionan los cerebros individuales. Es la Neurociencia la que nos dará la clave del por qué todos los intentos diseñados por el hombre para cambiar el mundo fracasarán.

La sociedad profunda.-

La idea de “estado profundo” (deep state) está en boca de todos y es un hecho intuitivo: ¿Quién nos sube el recibo de la luz? . Se trata de una ocurrencia reciente estrechamente vinculada con el debate político en los EE.UU. Mike Logfren, un asesor republicano en el Congreso, definió el “estado profundo” en 2014 como “una asociación híbrida de elementos del gobierno y partes de las altas finanzas y la industria que es capaz de gobernar los Estados Unidos sin hacer referencia al consentimiento de los gobernados expresado a través del proceso político formal.

¿No es cierto que siempre decimos que nuestros políticos no mandan? ¿Que en realidad los que mandan son otros, esos que no se presentan a las elecciones? ¿No es verdad que estamos convencidos que los que gobiernan el mundo son esas élites escondidas en algún siniestro lugar de Manhattan desde donde planean el reparto del mundo para sus intereses?

Pues lo mismo sucede con la “sociedad profunda”, algo muy parecido al Internet profundo y por qué no decirlo, algo parecido al inconsciente individual. Se trata de lugares donde no rigen las mismas reglas que las que gobiernan nuestra vida consciente y vigil, ni eso que llamamos sociedad civil. Se trata de una corriente subterránea de creencias, lealtades, emociones, preferencias y obediencias que siempre están ocultas y lo están porque son incompatibles con nuestra idea de democracia.

¿No es cierto que usted se sacrificaría por sus hijos antes de por los míos? ¿No es cierto que en el caso de morir usted quisiera que sus hijos se quedaran con su herencia? ¿A quien salvaría primero en un incendio?

El nepotismo y el etnocentrismo (el conatum étnico) tiene tanta potencia que es indomesticable, al menos a través de las tecnologías que los occidentales hemos propuesto para llevar la paz y la felicidad a algunos pueblos de medio mundo. Sencillamente la idea de democracia no empasta bien en según qué razas humanas. Más concretamente la idea de democracia liberal tal y como la entendemos hoy solo encaja con los pueblos de tradición cristiana.

Y es precisamente esa maleabilidad la que nos hace más vulnerables, reaccionamos con indiferencia ante los intentos de doblegar nuestra civilización pero jugamos con una ventaja: nuestros ingenieros no saben una palabra de neurociencia y no saben que cualquier cambio que no vaya acompañado del apoyo del inconsciente profundo -es decir de todo aquello que no ha sido diseñado conscientemente sino por la evolución natural- fracasará.

Son obras de ingeniería pensadas para robots, androides  o para otra especie pero no para el Sapiens.

La superioridad moral de la derecha

La derecha moraliza más el sexo y la izquierda moraliza más la comida y los animales (Haidt)

¿Por qué la derecha tiene una mayor superioridad moral que la izquierda?

Este es el titulo de un articulo que leí recientemente firmado por Miguel Angel Quintana y que podeís leer aquí.

El autor echa mano de Jonathan Haidt que describió los 5 pilares de la moral y cuya obra podes seguir en el post anteriormente vinculado.

La idea de Haidt es que los sentimientos morales no son algo que se tiene o no se tiene, sino que existen al menos 5 dimensiones que hay que valorar una a una y que configuran patrones morales bien distintos entre los individuos. Concretamente en el video de más abajo podréis ver una serie de diapositivas donde Haidt agrupa estos valores morales según culturas, aunque lo más interesante son sin duda la distinción, el agrupamiento que hacen los individuos concretos según sus opiniones políticas. Así los conservadores aparecen como un grupo bien distinto de los liberales (utilizando terminología americana).

Lo interesante de esta investigación es que tanto los conservadores como los liberales se distinguen no tanto por el valor que dan a su defensa de los oprimidos o su aversión a las injusticias sino a otros parámetros. Así es posible observar como difieren en los valores de Lealtad/traición, Autoridad/subversion y Divinidad/degradación.

En términos concretos significa que los individuos de derechas no se pondrán inmediatamente de parte de minorías oprimidas o de grupos minoritarios (como suelen hacer los de izquierdas) sin valorar además la lealtad debida al grupo, la existencia o no de una autoridad identificable o de hacer algo que degrade la dignidad humana. Es por eso que izquierda y derecha nunca se pondrán de acuerdo (sin abandonar su posición inicial) sobre temas como el aborto, la inmigración ilegal, el feminismo, la eutanasia, el consumo de drogas, el matrimonio homosexual o la educación de los niños.

Lo que nos lleva a concluir que los liberales (los de izquierdas en términos europeos) son personas que se preocupan por los oprimidos y son muy sensibles a las injusticias pero escotomizan las otras tres dimensiones que son también consideradas por los individuos de derechas.

Aqui está el video de TED con subtítulos en español.

Un post relacionado

Redes gramscianas

odio

Ayer cayó en mis manos este aritculo titulado ¿Cómo la homofobia se convirtió en una palabra?  que habla de palabras, más concretamente de la palabra “homofobia”. Y habla sobre todo de una investigación que se llevó a cabo ya hace tiempo sobre la condición homosexual y como consiguió revertirse este fenómeno que según el autor provocaba entre los homosexuales vergüenza, culpa,  auto-odio y secretismo.

Lo cierto es que la homosexualidad es una condición neutra que no implica peligrosidad alguna entre sus practicantes y sin embargo es una condición perseguida y condenada sobre todo por las religiones y casi todos los gobiernos autoritarios. La pregunta que se hace el autor es ésta, ¿como puede explicarse esta persecución a una población que por otro lado es inofensiva?

A los homosexuales no solo se les odia, sino que se les teme, concluye Weinberg.

Hay una asociación entre homosexualidad y pederastía yel imaginario colectivo les considera “pervertidores de eniños”   a pesar de que hoy sabemos de que la mayor parte de ofensas a los niños por parte de adultos proceden de heterosexuales bien conocidos por ellos. Otra posible explicación es la infecciosa. Las personas suelen comportarse con los homosexuales como si se tratara de una enfermedad contagiosa, evitándoles y segregándoles. No cabe duda de que aun hoy la mayor parte de la población considera la homosexualidad como un vicio, una condición enfermiza, algo que en cierta forma puede elegirse y que por tanto puede abandonarse a voluntad.

No cabe duda pues de que hay un rechazo social de la homosexualidad.

¿Por qué nuestros abuelos no conocian la palabra homofobia?.-

La palabra homofobia es un invento reciente y con eso no quiero decir que el rechazo a los homosexuales no sea algo bien conocido desde la antigüedad (y dependiente de las culturas), pero la palabra “homofobia” es un neologismo que añade alguna cosa al simple rechazo de antaño. La palabra “homofobia” añade una suposición: la de que es algo patológico, el sufijo “fobia” la emparenta con las enfermedades mentales, y sirve para señalar, para estigmatizar a los homofóbicos. Ser homófobo es hoy un defecto moral, un crimen social como antaño fue ser homosexual.

¿Como se logró esta inversión?

Antonio Gramsci (1891-1937) fue un periodista, escritor e ideólogo comunista italiano que pasó buena parte de su vida en la cárcel y que tuvo mucho tiempo para pensar, tanto que en realidad fue el inventor del neolenguaje, a pesar de que se tuvo en Orwell un precursor. La idea fundamental de Gramsci es en realidad muy lacaniana: si logramos cambiar a través de las palabras el significado de una anterior -aunque conservando algo de su esencia-, modificaremos su sentido a nuestra conveniencia.

Una especie de traslación, de phoroi o de mudanza entre un significado viejo y su permuta por otro nuevo. Algo asi como una metáfora, sin intención poética sino de perversión del lenguaje y del sentido de las palabras.

Recordemos el concepto gramsciano de “hegemonía”:

“Hegemonía es un conjunto de ideas dominantes presentes en la sociedad, a las que la gente da un consentimiento aparentemente natural. La hegemonía manda, no por poder coercitivo económico o político, sino a través de un discurso, o a traves de significados con el que logra un consenso libre y cómplice”.

O lo que es lo mismo si logramos cambiar el discurso y sus significados es posible cambiar el poder de manos. Necesitamos pues una nueva “hegemonía”, en el caso de Gramsci, el ascenso del proletariado al poder. Y para cambiar ese discurso hace falta agitación social, es decir repetir hasta el paroxismo esos nuevos significados a fin de socavar la linea de flotación del poder constituido.

Esta es la idea fundamental de la teoría política de masas que según Gramsci sustituiría paulatinamente a la vieja clase dominante por una clase nueva, que naturalmente y con todo el derecho del mundo barrería a la antigua, lo que no dice Gramsci es qué sucedería en el futuro con esa clase de nuevo poder que una vez establecido tendería a comportarse como el anterior, con formas tiránicas, no hay que olvidar que Orwell era un comunista que escribió 1984 después de su experiencia en España durante la guerra civil. Orwell no hablaba de oídas, estaba hablando en su libro del comunismo real.

Lo que importa comprender en este momento es que, efectivamente el lenguaje tiene diversos niveles de consciencia. Las palabras no son nada neutrales y nos cambian la percepción que tenemos de las cosas. Todos sabemos como los políticos hacen uso malabar de esta propiedad de las palabras, de sus acepciones y sustituciones, de sus desplazamientos, mudanzas y semejanzas; baste recordar que los “recortes” son “ajustes presupuestarios” que la construcción de bloques de cemento en las playas son “crecimiento sostenible”, que el aumento del precio de la energía eléctrica es en realidad “un déficit tarifario” o que el referendum de independencia es simplemente el “derecho a decidir”.

Pero este neolenguaje del telediario es en realidad “pecata minuta” si lo comparamos con el “agit prop”, con la agitación que ciertas ideologías llevan a cabo con percepciones más cercanas a la identidad, a la mismidad por así decir. Y no cabe duda también de que si Gramsci tuviera twitter tendría el valor añadido de la agitación en las redes, más que eso parece que las redes se han vuelto gramscianas y que la inversión de las palabras ha logrado cambiar el discurso de manos.

Todos podemos ser homófobos, pero solo los homosexuales pueden ser homosexuales.

Hipernormalización

Adam Curtis es un documentalista y escritor británico que suele plantear en sus composiciones visuales contundentes y controvertidas opiniones acerca de cuestiones sociales y políticas, mezclando entrevistas, imágenes de archivo, o cortes de informativos y mezclar estas imágenes con una voz en off de un narrador omnisciente, todo ello aderezado con una banda sonora de lo más concordante con sus teorías que suelen alinearse con las  teorías conspiranoicas (todo está conectado con todo) aunque contienen ciertas novedades con las conspiraranoias tradicionales: Curtis cree que las versiones del mundo en las que cree la gente, por ejemplo la existencia de extraterrestres en realidad están dirigidas desde los gobiernos para ocultar el manejo y ensayo de ciertas armas de alta tecnología.

En realidad la gente está dispuesta a creer cualquier cosa siempre que sea algo fácil de entender, que sea simple y que no desafíe demasiado su pereza mental. Es por eso que ya no se hace la guerra para vencer sino para confundir al personal respecto del propósito de la guerra. ¿Alguien puede comprender quien guerrea en la guerra de Siria y por qué? ¿Cuantos bandos hay o que hace Rusia y Turquia en esa guerra diciendo y desdiciéndose  al día siguiente de su presencia en ese país?

El que se atreva a visionar completo este documental que dura mas de dos horas, acabará comprendiendo las razones históricas de esta guerra pero sobre todo aprenderá mucho sobre estrategias de propaganda, de guerra y de ficciones bélicas destinadas como en la novela de Orwell a mantener un sistema económico de guerra, el miedo y la incertidumbre en la población. Y conocerá a Kurkov (el cardenal gris) que es probablemente después de Goebbels el que más sabe de esto de construir ficciones. Ficciones para desestabilizar y ganar influencia. No en vano es un hombre de teatro que llevó las técnicas del teatro de vanguardia a la política.

El término hipernormalización procede de una novela de Alexis Yurnack y se refiere al hecho de que en la Rusia antes del colapso soviético y aun sabiendo que se dirigían hacia un colapso del sistema, nadie, ni en su ciudadanía ni en sus élites fueron capaces de pensar una alternativa para después del colapso. En lugar de eso los ciudadanos prefirieron tomar prestados ese mundo en miniatura, ese mundo de ficción en el que vivirían, un mundo simplificado donde las cosas parecen reales aunque todo el mundo sabe que son falsas. En realidad el término es muy parecido al término “alienación” de los filósofos de la escuela de Frankfurt si bien en una versión postmoderna y donde la viralización de las redes sociales son capaces de convocar a muchas personas (como sucedió en la primavera árabe) pero no tiene capacidad de liderar ni de pensar en ninguna alternativa. El alienado no sabe que le están engañando pero el hipernormalizado si lo sabe.

Con todo me parece que uno de los hallazgos del documental es la idea de que somos incapaces de discriminar a los buenos de los malos en este simulacro que llamamos realidad. Los disidentes, los contestatarios, la izquierda en general, el movimiento feminista o los opositores al sistema son en realidad quienes le mantienen. ¿Alguien podría pensar que cuando John Lennon escribió Imagine, en realidad estaba escribiendo un himno para los poderosos del mundo? Esos que buscan lo mismo que él, un mundo sin países, sin fronteras, sin posesiones, sin religión. La utopía hippye al servicio de las élites globalizadoras.

Aqui os dejo el documental de Adam Curtis, merece la pena visionarlo.

¿Quien es el Trump español?

tridimensional

Antes de contestar esta pregunta déjenme hablarles de un diagnóstico dimensional de la ideología.

Usualmente solemos clasificar a las personas en izquierda/derecha aunque solemos pensar que la mayoría de nosotros somos de centro. La existencia virtual de ese centro sucede porque no nos vemos en los extremos de las ideologías, ni somos muy conservadores, ni somos comunistas. Pero este punto de vista unidimensional es muy simple.

Es el conocido continuum unidimesional, la recta.

Subamos el nivel añadiendo otra variable ortogonal. Esta variable introduce la segunda dimensión, hablamos entonces de autoritario/libertario. Casi cualquiera de nosotros podría ubicarse en esos cuatro cuadrantes que salen de la introducción de este segundo eje de coordenadas. Diríamos soy de derechas pero libertario (liberal) o de izquierdas y autoritario (comunista), de izquierdas pero libertario (ácrata) o de derechas y autoritario (conservador)

cuadrantes
Pero aqui no termina la cosa, porque existe una tercera dimensión, la que introduce el eje soberanista/globalista, que es el que hoy en día está en juego oscureciendo las otras variables del plano.

Ya somos un cubo. Somos tridimensionales. Ser de derechas/izquierdas o autoritario/libertario son variables trasnochadas que ya no definen nuestra posición en el mundo que nos ha tocado vivir.

En este sentido Trump es DAS (de derechas, autoritario y soberanista) mientras que Iglesias es de IAS y digo que Iglesias es soberanista porque así se dio a conocer, era anti-UE, pero no se si habrá cambiado de opinión. Que es autoritario no cabe ninguna duda y si no que le pregunten a Errejón.

El fenómeno Trump es imposible en España por varias razones, la más importante de las cuales es que las mujeres no le votarían, otra razón es porque en España todo lo que huela a extrema derecha será condenado al ostracismo, por razones bien sabidas por todos los que vivimos en Planilandia y aunque Abascal el de Vox es el representante canónico de la llamada alt-right, en España tiene poco recorrido . Pero no hay ninguna razón para que pudiera existir un Trump de izquierdas y con coleta. En ese sentido estoy convencido de que Iglesias es el Trump español y acabará -llegado el caso- llevándose los votos que el PP ha dejado a su derecha y a los que Rivera no ha sabido meter el diente.

Y aun: existe una cuarta dimensión  es decir el tiempo, no es lo mismo tener 20 años y estar sin trabajo que tener 65 y estar al borde de la jubilación ¿Se entiende no?

De manera que no tenemos más remedio que imaginarnos estas dimensiones en un hipercubo.

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Un hipercubo es una figura que nosotros no podemos ver, pero que es posible pensar e imaginar gracias a las matemáticas y a ciertos benéficos y generosos usuarios que nos lo desgranan para hacerlo más fácil de entender. El hipercubo sería pues un cubo de cuatro dimensiones, un cubo en movimiento. Si miras el gif de arriba con detenimiento verás como a la izquierda aparece un hipercubo que es en realidad un cubo desplazándose al azar dejando como una estela en su trayectoria. El hipercubo sería el resultado del desplazamiento aleatorio de un cubo sólido a través de la cuarta dimensión, esa 4ª dimensión no puede ser otra sino el tiempo, pero contiene una novedad:el cubo está delante y detrás al mismo tiempo, arriba y abajo, porque el hipercubo está presente en todos y cada uno de esos instantes en que se descompone el tiempo, al menos para hacerlo apreciable a la vista humana.

En este video puedes ver un habitaculo hipercúbico desde dentro, como si habitaras en él, mejor dicho como si estuvieras preso en él.

Y nos pasará como a los habitantes de Flatlands.

Edwing Abott escribió una novela profética casi hace 100 años llamada “Flatlands”, que en castellano podemos traducir como “Planilandia”. Este universo habitado por sujetos en dos dimensiones y que viven en el plano han alcanzado un cierto desarrollo científico, hasta que un dia son visitados por especímenes que viven en tres dimensiones (como nosotros), los cientificos de Flatlands tratan de explicarse determinados fenómenos incomprensibles, puesto que en su universo y su percepción- diseñada para las dos dimensiones- no es posible percibir a seres que presentan una dimensión adicional. De ellos solo pueden apresar ciertos contornos, las sombras.

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Como puede observarse en esta figura, si en ese universo plano cayera esta pipa, sus habitantes sólo podrian percibir la huella o intersección de la pipa en el plano mientras cae o se desplaza, hasta desaparecer. Una huella ininterpretable, misteriosa y de alguna forma un enigma para ellos y sus cientificos que no pueden ver o percibir esa tercera dimensión. Una huella que sería fácilmente descrita como una casualidad.

A veces eso pasa en la vida política, a veces pensamos que ciertos políticos representan lo más antiguo como si viviéramos un día de la marmota eterno y nos volviera lo viejo. En realidad lo que sucede es que seguimos viviendo en Planilandia y lo que interpretamos es algo relativo a las coordenadas de nuestro plano de categorizaciones.

Y también pensamos que un Trump en España necesariamente debería ser una copia del mismo, un militante antiguo del PP , un ex-falangista, Aznar o algún miembro poco conocido de Vox como ese Abascal. A nadie se le ha ocurrido que el Trump español es Iglesias, solo que…..

La población española está demasiado envejecida para votar a Iglesias.

¿Cómo explicar el hipercubo en un bar?

 

La era anti-Trump

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Personalmente me gusta usar twitter para hacer encuestas a sabiendas de que esas encuestas tienen muy poco valor estadístico, por dos razones, la primera es que el número de participantes es muy bajo y la segunda es que twitter no es “población general” y por tanto las opiniones de los tuiteros no tienen porque coincidir con el grueso de la población. Lo que es probable es que el grueso de la población no tenga ninguna opinión formada sobre lo que se pregunta y lo cierto es que los tuiteros si tienen opinión sobre casi cualquier cosa.

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La encuesta que puse hace algunos dias en circulación había cuatro preguntas en relación con nuestra identidad ideológica, así, “Soy”: 1) Soberanista, 2) Feminista, 3) Supremacista blanco y 4) Globalista.

La opción que ganó fue Globalista con un 32%.

Lo cierto es que el globalismo tiene sus defensores y sus enemigos y a juzgar por las reacciones que se han visto por televisión después de la toma de posesión de Trump, parece que los globalistas ganan por goleada, en oposición a aquellos que defienden el soberanismo, es decir la preeminencia de los intereses nacionales por encima de los intereses del conjunto de las naciones.

Lo cierto es que la palabra “globalismo” tiene buena prensa a pesar de que solo beneficia al capital, a las multinacionales y a los mercados de trabajo a la baja. Para entender mejor cuales son los propósitos de estos “globalizadores” el lector puede visitar este articulo de hoy a propósito de los planes que -ya sin ningun pudor- expresan las élites reunidas en Davos: el plan puede resumirse en una palabra, hay que empobrecer a Europa.

Lo cierto es que la globalización beneficia al Capital y a los inmigrantes (esa quinta columna del Capital) y a China  pero perjudica a las clases medias, a los trabajadores, a los pensionistas, a la Pymes y a los profesionales. Es decir perjudica a la mayoría de Europa y de USA.

Frente a eso, parece que anda surgiendo una nueva ideología que podriamos llamar para entendernos Alt-right o “derecha alternativa” como la llamamos en español. Lo que defiende esta nueva derecha es el soberanismo frente a la globalización, más concretamente se oponen en la UE a las politicas de Angela Merkel sobre todo en dos de sus principales políticas: la política de endeudamiento forzado de las naciones del sur de Europa y su política sobre los inmigrantes, un verdadero despropósito a cambio de extender el mercado alemán hacia el este, otro verdadero despropósito que ha terminado enfrentando la UE con Rusia por Ucrania.

Pero lo que más me llama la atención que los defensores de la soberania nacional sean hoy partidos de derecha cuando no hace mucho los antiglobalistas eran precisamente los perroflautas del sistema, anticapitalistas por asi decir. Uno no termina de entender el giro que ha sufrido esta oposición a un sistema capitalista global que amenaza tanto las libertades como el Estado del bienestar. ¿Cómo es posible que la izquierda de la noche a la mañana se haya convertido a la globalización?

Si atendemos al recibimiento que el stablishment ha hecho a Trump deberiamos empezar a sospechar que les ha amargado los planes. Al parecer Obama y la Clinton representaban mejor que él esos intereses a veces oscuros y a veces transparentes que las élites del mundo llevan a cabo para ocultar sus fines. Pero ahora parece que todos los velos se han descorrido y Trump aparece como el enemigo a batir.

Dicen que es nacionalista, machista, maleducado, populista, aislacionista y fascista (evito otros epitetos que tienen que ver con su salud fisica o sexual), pero aqui Francisco Rubiales dice todo lo contrario. Lo que viene a decir es que:

“El liderazgo de Donald Trump no representa la involución y el nacionalismo, como ellos dicen, sino un retorno a la democracia original, muchos más limpia y decente que la democracia degenerada que nos gobierna en el mundo del presente”.

Y entonces no se por qué me acordé de Podemos.

¿Hay alguna relación entre Podemos y Trump?

Ambos son productos de laboratorio, de marketing político. Y en el plano politico veo algunos paralelismos, el primero es el tono mitinero, agresivo, descalificador y casi siempre ofensivo de ambos líderes. Y hoy mismo he tenido la prueba de que Trump e Iglesias piensan lo mismo al menos en la cuestión de la prensa. Se trata de el sector más corrupto de la sociedad, para Trump la CNN y para Iglesias El Pais.

Pero lo cierto es que las noticias falsas, las fake-news y las mentiras son tan frecuentes tanto en la prensa seria como en la otra: la financiada por oscuros intereses. De manera que para el ciudadano común no hay manera de saber qué es verdad y qué es mentira, dicen que estamos en tiempos de la post-verdad lo que significa que ya da igual si lo que nos cuentan es verdad o mentira, se imponen los relatos subjetivos sobre las cosas.

El borramiento de los limites entre lo cierto y lo falso explica la victoria de Trump, un verdadero cisne negro en la politica, pero queda sin explicar si Trump es un Robin Hood de las clases medias, o un infiltrado más que el Capital y los intereses espurios han puesto ahi para despistar. Un quintacolumnista del sistema.

Pero hay un segundo cisne negro en la elección de Donald Tromp como presidente de los Estados Unidos, un cisne negro que parece darle la razón a Peter Turchin de quien hablé en el post anterior y que pronosticaba que:

La sobreproducción de élites suele conducir a una mayor competencia intra-élite que gradualmente socava el espíritu de cooperación, que es seguido por la polarización ideológica y la fragmentación de la clase política, porque cuanto más contendientes hay, más terminan perdiendo Una clase grande de los aspirantes a la élite descontentos, a menudo bien educados y altamente capaces, han visto negado el acceso a las posiciones de la élite.Hay opiniones para todos los gustos.

De manera que ya podemos dejar de hablar de lucha de clases y comenzar a hablar de lucha de élites.

Al final el que gana es el que construye un mejor relato y el mejor relato es el que coincide con la percepción que los ciudadanos tienen de su vida diaria.

El discurso de toma de posesión de Trump:

Presidente del Tribunal Supremo Roberts, presidente Carter, presidente Clinton, presidente Bush, presidente Obama, compatriotas, pueblos del mundo: gracias.

Nosotros, los ciudadanos de América, estamos juntos hoy en un gran esfuerzo nacional para reconstruir nuestro país y restablecer su compromiso con todo nuestro pueblo. Juntos determinaremos el rumbo de América y el mundo durante los próximos años.Nos encontraremos con retos. Nos encontraremos con dificultades. Pero lo conseguiremos.

Cada cuatro años, nos reunimos en estas escaleras para llevar a cabo el traspaso ordenado y pacífico de poder, y damos las gracias al presidente Obama y la primera dama, Michelle Obama, por su generosa ayuda durante esta transición. Han estado magníficos. Sin embargo, la ceremonia de hoy tiene un significado muy especial. Porque hoy no solo estamos traspasando el poder de un gobierno a otro ni de un partido a otro, sino que estamos transfiriéndolo de Washington, D.C. al pueblo americano.

Durante demasiado tiempo, un pequeño grupo de personas en la capital de nuestra nación ha cosechado los frutos del gobierno mientras el pueblo soportaba los costes. Washington prosperaba, pero el pueblo no compartía su riqueza. Los políticos prosperaban, pero el empleo desaparecía y las fábricas cerraban. El aparato se protegía a sí mismo, pero no a los ciudadanos de nuestro país.

Sus victorias no han sido vuestras victorias; sus triunfos no han sido vuestros triunfos; y, aunque había celebraciones en la capital de nuestra nación, había poco que celebrar para las familias que sufrían penalidades en todo el país. Todo eso va a cambiar, a partir de este mismo instante, porque este momento es vuestro momento, os pertenece a vosotros. Pertenece a todos los que se han reunido hoy aquí y a todos los que nos están viendo desde sus hogares.

Este es vuestro día. Esta es vuestra celebración.Y este, Estados Unidos de América, es vuestro país. Lo que verdaderamente importa no es qué partido controla nuestro gobierno, sino si la gente controla o no el gobierno. El 20 de enero de 2017 se recordará como el día en el que el pueblo volvió a gobernar este país.

Los hombres y mujeres olvidados de nuestro país dejarán de estar olvidados. Ahora, todo el mundo os escucha. Vinisteis, decenas de millones de vosotros, para formar parte de un movimiento histórico como el mundo no ha conocido jamás. Y en el centro de ese movimiento figura una convicción fundamental: que una nación existe para servir a sus ciudadanos.

Los americanos quieren buenas escuelas para sus hijos, barrios seguros para sus familias y buenos puestos de trabajo para sí mismos.Son las demandas justas y razonables de un pueblo honrado. Pero, para muchos ciudadanos, la realidad es muy diferente: madres y hijos atrapados en la pobreza en nuestros barrios más deprimidos; fábricas herrumbrosas y esparcidas como lápidas funerarias en el paisaje; un sistema educativo lleno de dinero pero que deja a nuestros jóvenes y hermosos alumnos sin conocimientos; y la criminalidad, las bandas y las drogas que tantas vidas han robado y tanto potencial han impedido hacer realidad.

Esta carnicería debe terminar ya. Somos una sola nación, y su sufrimiento es el nuestro. Sus sueños son nuestros sueños; y sus triunfos serán nuestros triunfos. Tenemos un mismo corazón, un hogar y un glorioso destino.

El juramento que presto hoy es un juramento de lealtad a todos los estadounidenses. Llevamos muchas décadas enriqueciendo a la industria extranjera a expensas de la industria americana. Financiando los ejércitos de otros países mientras permitíamos el triste desgaste de nuestro ejército. Hemos defendido las fronteras de otros países mientras nos negábamos a defender las nuestras. Y hemos gastado billones de dólares en el extranjero mientras las infraestructuras nacionales caían en el deterioro y el abandono.

Hemos enriquecido a otros países mientras la riqueza, la fortaleza y la confianza de nuestro país desaparecían tras el horizonte. Una a una, las fábricas cerraban y se iban más allá de nuestras fronteras, sin pensar ni por un instante en los millones y millones de trabajadores estadounidenses que se quedaban atrás. Se ha arrebatado la riqueza a nuestra clase media para redistribuirla por todo el mundo. Pero eso queda en el pasado. Ahora debemos pensar en el futuro.

Nos hemos reunido hoy aquí para dictar un nuevo decreto que se oirá en cada ciudad, cada capital extranjera y cada corredor del poder. A partir de este día, una nueva visión va a gobernar nuestro país. A partir de este momento, va a ser América primero. Cada decisión sobre temas de comercio, impuestos, inmigración, asuntos exteriores, se tomará en beneficio de los trabajadores y las familias americanas.

Debemos proteger nuestras fronteras de los estragos de otros países que fabrican nuestros productos, roban nuestras empresas y destruyen nuestros puestos de trabajo. La protección engendrará prosperidad y fuerza.

Voy a luchar por vosotros hasta el último aliento, y nunca, jamás, os abandonaré. América volverá a triunfar, como nunca antes. Vamos a recuperar nuestro empleo. Vamos a recuperar nuestras fronteras. Vamos a recuperar nuestra riqueza. Y vamos a recuperar nuestros sueños. Construiremos nuevas carreteras, y autopistas, y puentes, y aeropuertos, y túneles y ferrocarriles por todo nuestro maravilloso país. Sacaremos a la gente de las ayudas sociales y la pondremos a trabajar, reconstruiremos nuestro país con mano de obra estadounidense.

Vamos a seguir dos reglas muy sencillas: compra estadounidense y contrata a estadounidenses. Buscaremos la amistad y la buena voluntad con todas las naciones del mundo, pero lo haremos teniendo claro que todos los países tienen derecho a poner sus propios intereses por delante. No queremos imponer nuestro modo de vida a nadie, sino dejar que sea un ejemplo reluciente para que todos lo sigan. Reforzaremos las viejas alianzas y formaremos otras nuevas, y uniremos al mundo civilizado contra el terrorismo islámico radical, que vamos a erradicar por completo de la faz de la tierra.

La base de nuestra política será una fidelidad total a los Estados Unidos de América, y, a través de la lealtad a nuestro país, redescubriremos la lealtad entre nosotros. Cuando uno abre su corazón al patriotismo, no queda sitio para los prejuicios.

La Biblia nos dice: “Qué bueno y placentero es que el pueblo de Dios viva unido”. Debemos expresar nuestras opiniones abiertamente, debatir con sinceridad nuestras discrepancias, pero siempre buscar la solidaridad. Cuando el país está unido, es imparable. No hay que temer nada, estamos protegidos, y siempre lo estaremos. Estamos protegidos por los grandes hombres y mujeres de nuestras fuerzas armadas y policiales y, sobre todo, estamos protegidos por Dios.

Por último, debemos tener grandes ideas y sueños aún más grandes. En América sabemos que una nación solo está viva si se esfuerza. No vamos a seguir aceptando a políticos que hablan mucho pero no hacen nada, que se quejan sin cesar pero nunca hacen nada al respecto. Las palabras huecas son cosa del pasado. Ha llegado la hora de actuar. Que nadie os diga que no es posible. Ningún obstáculo puede parar el corazón, el ánimo y el espíritu de América. No vamos a fallar. Nuestro país saldrá adelante y volverá a ser próspero. Estamos en el comienzo de un nuevo milenio, preparados para desvelar los misterios del espacio, liberar la tierra de la enfermedad y controlar las energías, las industrias y las tecnologías del mañana.

Un nuevo orgullo nacional nos levantará el ánimo, elevará nuestras aspiraciones y cerrará nuestras divisiones. Ya es hora de recordar lo que nuestros soldados nunca olvidan: que, seamos blancos, negros o marrones, todos tenemos la misma sangre roja de los patriotas, todos disfrutamos de las mismas libertades gloriosas y todos honramos la misma gran bandera americana.

Un niño que nace en la gran urbe de Detroit y otro que nace en las llanuras barridas por el viento de Nebraska ven el mismo cielo, tienen los mismos sueños en sus corazones y reciben su aliento vital del mismo Creador todopoderoso. Por eso os digo a todos los estadounidenses, en todas las ciudades próximas y lejanas, pequeñas y grandes, de montaña a montaña y de océano a océano, que oigáis estas palabras:

Nunca volveréis a ser ignorados. Vuestra voz, vuestras esperanzas y vuestros sueños definirán nuestro destino como nación. Y vuestro valor, vuestra bondad y vuestro amor nos guiarán siempre en el camino. Juntos vamos a hacer que América vuelva a ser fuerte. Vamos a hacer que América vuelva a ser rico. Vamos a hacer que América vuelva a estar orgulloso. Vamos a hacer que América vuelva a ser seguro. Y juntos, vamos a hacer que América vuelva a ser grande. Gracias, que Dios os bendiga y que Dios bendiga a América.

La historia como ciencia exacta

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Peter Turchin es un psicólogo y antropólogo americano pero de origen ruso con intereses evolucionistas y autor de una nueva transdisciplina que llama “cliodinámica“. La idea es que a partir de un catálogo de datos (Big data) y su tratamiento matemático podemos hacer predicciones sobre el futuro, más concretamente: que la historia se puede predecir.

Su investigación mostró que alrededor de 40 indicadores sociales aparentemente dispares (pero, según la cliodinámica, relacionados) experimentaron puntos de inflexión durante los años setenta. Históricamente, tales desarrollos han servido como indicadores principales de la agitación política. El modelo indicó que la inestabilidad social y la violencia política alcanzaría su punto máximo en los años 2020.

El modelo sigue una serie de factores. Algunos reflejan los acontecimientos que se han observado y discutido extensamente: creciente desigualdad de la renta y de la abundancia, estancamiento e incluso el descenso del bienestar de la mayoría de los americanos, creciente fragmentación política y disfunción gubernamental (véase el retorno del oprimido). Pero la mayoría de los científicos sociales y los comentaristas políticos tienden a centrarse en una parte particular del problema. No está ampliamente reconocido el hecho de que estos desarrollos están todos interconectados. Nuestra sociedad es un sistema en el que diferentes partes se afectan entre sí, a menudo de maneras inesperadas.

Además, hay otro importante acontecimiento que han pasado por alto la mayoría de los expertos: el papel clave de la “sobreproducción de élite” en las oleadas de violencia política, tanto en las sociedades históricas como en las nuestras (véase Blame Rich, Overeducated Elites como Our Society Frays ) . El aumento de la desigualdad no sólo conduce al crecimiento de las mejores fortunas, sino que también da lugar a un mayor número de poseedores de riqueza, el” 1 por ciento “se convierte en” 2 por ciento “. O incluso más … De 1983 a 2010, el número de hogares estadounidenses por un valor de al menos 10 millones de dólares aumentó a 350.000 de 66.000.Los estadounidenses ricos tienden a ser más activos políticamente que el resto de la población.

La sobreproducción de élite suele conducir a una mayor competencia intra-élite que gradualmente socava el espíritu de cooperación, que es seguido por la polarización ideológica y la fragmentación de la clase política, porque cuanto más contendientes hay, más terminan perdiendo Una clase grande de los aspirantes a la élite descontentos, a menudo bien educados y altamente capaces,  han visto negado el acceso a las posiciones de la élite.

Debe ser por eso que una de las variables que explora Turchin y que predicen inestabilidad es el número de abogados en una comunidad dada. Y no cabe duda de que el incremento de abogados marca lo que el llama una sobreproducción de élites. Y es cierto que las élites están incrementando su número y por tanto fortaleciendo la desigualdad y la brecha entre ricos y pobres con un progresivo deterioro de la clase media, no sólo en cuanto a su poder adquisitivo sino tambien en sus indicadores de salud y de bienestar.
Todo parece indicar que el contrato social se rompió definitivamente al comenzar el siglo.
La vuelta de los oprimidos.-
La idea de Turchin es en cierta forma opuesta a la idea marxista de que son precisamente los oprimidos los agentes del cambio. Ya no es de la clase obrera o los parias de la tierra, los pobres por así decir de los que hay que esperar movimientos sociales revolucionarios que pongan patas arriba al sistema. Se trata de una nueva clase de oprimidos: aquellos que se criaron en las élites pero han sido desplazados de ella.  Ese médico en paro que era hijo de un arquitecto y a su vez nieto de un panadero, la mayor víctima en su forma de sentir esa desescalada social. Curiosamente el ascenso de su padre en la pirámide social no resultó traumático para nadie y la permeabilidad “hacia arriba” resultó ser muy protectora socialmente. Sin embargo ese descenso del nieto médico que probablemente no encuentre en su país acomodo para sus ambiciones resulta ser muy inestabilizador pues la perdida de rango social es mucho más traumática que la ganancia. Aquí de lo que se trata es de sobrevivir y por tanto la rivalidad es feroz.
Es precisamente esta nueva clase social -los neo-oprimidos- de los que hay que esperar grandes inestabilidades al garantizar el éxito de los populismos que son en definitiva la otra cara de la polarización -en este caso política- que se nos viene encima. Sólo para seguir alimentando decepciones, claro está pues ningún populismo podrá resolver el problema sistémico que procede del hecho de una mala estratificación social.
Una mala estratificación significa que la brecha entre ricos y pobres se ensancha y ya ha dejado de ser estrecha y larga para convertirse en dos grades bloques donde el colchón de seguridad de las clases medias acabará siendo esquilmado por los Estados cada vez más incapaces de monitorizar estos movimientos oscilatorios, que no afectan solo a lo social o económico sino también a lo político (mas extremismo derecha-izquierda) y a lo sexual: más distancias entre los sexos y más desinterés por el compromiso a largo plazo. Y no cabe ninguna duda de que el feminismo radical es precisamente otro de los marcadores de polarización.
Si a mi me preguntaran por las variables que pueden resultar significativas a la hora de predecir un futuro de inestabilidad añadiría a las nombradas por Turchin algunas que ya han sido señaladas por ciertos ilustrados del siglo XVIII como Hollbach y otras que se conocen a partir de estudios epidemiológicos y que predicen enfermedad mental o al menos sufrimiento mental y alienación y sobre todo esa sensación que tenemos todos de que el mundo se ha vuelto definitivamente loco:
1.- El número de solteros
2.- La edad en la que se tiene el primer hijo (por mujer).
3.- El indice de divorcios.
4.- El número de abortos.
5.- El número de crímenes de género/año
6.- El numero de suicidios/año.
7- El número de accidentes de tráfico/año.
8.- El consumo de antidepresivos/año.
9.- Ancianos viviendo solos.
10.- Niños ingresados en instituciones.
Todos estas variables parecen no tener nada que ver entre ellas, pero tal y como dice Turchin se encuentran relacionadas por un hilo invisible que solo los algoritmos matemáticos pueden desvelar.
Y no se trata de una profecía apocalíptica sino de ciencia.