Ingeniería social

Dar una definición de qué es ingeniería social es complicado como veremos a continuación. La mayor complicación procede del hecho de discriminar los cambios sociales que proceden de la evolución de las sociedades de forma espontánea, de los dispositivos creados artificialmente para provocar esos mismos u otros cambios en la menor cantidad de tiempo y aprovechando la ventana de Overton.

Lo que define una época es sobre todo su mentalidad, es decir la mentalidad de las mayorías sociales. En la época de mis abuelos, que una pareja conviviera junta sin estar casados, ser homosexual o tener hijos fuera del matrimonio era considerado algo abyecto, inmoral y que merecía toda clase de repudio social. Hoy sin embargo, consideramos que estos estilos de vida son aceptables y merecen el mismo respeto ciudadano que las parejas casadas, los hijos tenidos en el matrimonio o incluso que los niños tengan dos madres o dos padres. ¿Qué ha sucedido para que hayamos cambiado de opinión apenas en dos generaciones?

Lo que ha sucedido es que hemos cambiado una sociedad teológica por una sociedad cívica, donde Dios ya no es el argumento-soporte de la moral social sino que este mismo soporte va cambiando en función de otros cambios sociales que se les solapan. Por ejemplo, la secularización del mundo sucedió al mismo tiempo que la revolución industrial, cuando se precisaba de parejas jóvenes dispuestas a desplazarse a la vecindad de las fábricas, este fenómeno rompió no solo a las familias extensas sino también la manera en que los individuos se relacionaban con desconocidos y también la forma en que valoraban su propia emancipación y libertad. De manera que la mentalidad de una generación depende y mucho de las condiciones económicas, sociales y políticas de un tiempo y la moral emancipada de su fundamento teológico sufrió no pocos vaivenes en su interpretación por parte de los individuos concretos. No es lo mismo ser homosexual en una aldea de 600 habitantes destinada a la ganadería o a una agricultura primitiva que serlo en una gran urbe industrial donde la mayor parte de individuos se desconocen entre sí. Esta privacidad -podríamos decir industrial- fue el primer elemento que tuvo efectos causales sobre la mentalidad de una época.

Pero lo cierto es que las sociedades cívicas tienen grandes contradicciones cuando han de posicionarse contra algo, así la homosexualidad anduvo prohibida en Inglaterra más allá de la segunda guerra mundial, el fundamento ya no era teológico sino moral (una moral victoriana). Sin embargo hoy, la homosexualidad se ha establecido cómo una opción más en las sociedades democráticas y ya no es perseguida por ninguna instancia gubernamental: un homosexual tiene los mismos derechos que un heterosexual. Es como si, hubiéramos llegado a la conclusión de que ser homosexual no atenta contra nadie, incluyendo a la moral del grupo. La pregunta que me hago a continuación es ésta ¿Es este cambio de mentalidad producto de algún tipo de ingeniería social o es el resultado de una cambio social a este respecto?

Mi opinión es que se trata de un cambio social que no es ajeno a la idea de sociedad democrática donde el Estado no debe inmiscuirse en la vida privada de sus ciudadanos. No hay ni hubo nadie al mando de ese cambio social que se produjo casi espontáneamente, por sí mismo si bien anclado en la evolución de esas mismas sociedades democráticas. Algo parecido sucedió con la abolición de la esclavitud o del voto de las mujeres. Se abolió la esclavitud porque democráticamente era imposible imaginar un mundo en USA que aspiraba a una república muy especial, donde los esclavos carecieran forzadamente de la dignidad humana que les atañe, del mismo modo sucedió con el voto femenino: no era de recibo mantener esa exclusión en los ideales democráticos, es decir liberales. Dicho de otra manera, no es que la mentalidad cambiara por razones morales sino que cambió por razones políticas. El realidad el hombre actual es una analfabeto moral que ha progresado poco en este sentido tal y como propone John Gray que sostiene una idea bien distinta a la que propone Kolhberg, la moral no evoluciona como los organismos biológicos, ni en un sentido teleológico, sino dando tumbos y a través del ensayo y el error.

En realidad la moral es:

Algo que surgió no para autocontrolarnos sino para controlar las conductas de los otros. La moral emergió del mismo modo que el chisme para que el grupo detectara y sancionara a los tramposos. La moral es un juego de grupo y no tanto de personas individuales”.

Dicho de otra manera, la moral es una imposición del grupo al individuo, algo que va en contra de las políticas liberales como podemos ver hoy en los conflictos creados por la pandemia sobre la obligatoriedad de las vacunas o los pasaportes sanitarios. Y en ese juego entre moral grupal y libertad individual es donde se juega el partido de las ingenierías sociales.

Podemos definir ingenierías sociales como toda actividad procedente de gobiernos, grupos o lobbys que pretenden modificar la mentalidad de los ciudadanos a través de dos potentes armas: las leyes y la propaganda. Y sus coadjutores: Poderoso caballero es D. dinero. Sin dinero es imposible llevar a cabo ninguna obra de este tipo.

Algunos autores piensan que en realidad es imposible discriminar un cambio social (objetivado en una ley) de una maniobra de ingeniería social. Ponen el ejemplo de la prohibición del homicidio. El homicidio está sancionado fuertemente en los estados modernos, algo más en los estado no democráticos pues existe un consenso en que matar es malo, no solamente para quién muere y su familia, sino para toda la comunidad. Ejercer violencia contra otra persona en sus versiones menores o el robo es disruptivo y atenta contra la cohesión social. Hay que prohibirlo y no solo prohibirlo sino sancionarlo no solamente moralmente sino también jurídicamente. Sin castigo, no habría posibilidad de controlar a los disidentes. Sin castigo no hay civilidad, algo que se opone frontalmente a nuestras concepciones liberales, es por eso que los castigos, aun los muy merecidos están mal vistos y generan disensos en los políticos.

Pero los que ponen este ejemplo pasan por alto una cuestión fundamental: la prohibición del homicidio o del robo es una imposición del grupo social anterior incluso al inicio del Estado como tal, se trata de normas sobre las que existe un consenso desde el inicio de la civilización, sin embargo las consecuencias de ciertas ingenierías sociales no tratan sobre consensos, sino que utilizan la propaganda para manipular las conciencias individuales, se trata de un verdadero atentado a la capacidad racional de los individuos concretos que son tomados como ratones de laboratorio para cambiarles la percepción sobre un determinado hecho. Un ejemplo es el tema de los okupas, ¿cómo podemos tolerar ocupaciones de nuestro espacio más íntimo por parte de unos individuos que paradójicamente son protegidos por la ley? ¿Es que la ley no prohibe la ocupación de un domicilio?¿ Es que no existe derecho de propiedad? ¿Por qué no basta la denuncia a la policía?

Nótese como los okupas ponen patas arriba los consensos anteriores sobre la inviolabilidad del domicilio, pero lo cierto es que la Justicia carece o parece carecer de herramientas para resolver este problema que cuando atañe a una persona concreta parece que se atasca en un enormidad de burocracia. ¿Qué han hecho los ingenieros sociales para lograr meter en la sociedad la idea de que la ocupación es tolerable?

Bueno, a todos nos importa poco que los ocupas ocupen viviendas de bancos, en realidad los bancos son los malos de esta película, los que deshaucian a personas sin domicilio, los que retienen viviendas para hacer negocios, los que venden barrios enteros a fondos buitre, los que cobran hipotecas, etc. Dicho de otra manera, si toleramos la ocupación es porque se nos ha vendido (con la propaganda) de que es algo secundario a la especulación bancaria. De este modo algo abyecto acaba siendo tolerable.

Y esta es una de las diferencias fundamentales entre qué es ingeniería social y qué es cambio social: la manipulación sobre la opinión publica al asociar la ocupación con la conducta de los que tienen y prestan el dinero. El objetivo no es resolver el problema sino crear confusión, y un problema más grande para sabotear en este caso el poder de la banca y la cohesión cívica.

Los ingenieros sociales ocultan siempre sus propósitos pero los tienen bien medidos y siempre van acompañados de bellos discursos sobre el progreso y sobre los derechos de ciertas minorías supuestamente oprimidas. ¿Quién estará en contra de suprimir derechos a estas minorías? ¿Quién estará de acuerdo en que nuestro planeta y nuestro clima sean más bondadosos con nuestra vida en él?

Naturalmente las acciones que llevan a cabo estos ingenieros sociales tienen su réplica y su oposición en algunos ámbitos minoritarios de la prensa, de las personas individuales o de la Ley pero estos ingenieros ya cuentan con eso y tienen en marcha otra estrategia. La cancelación, ya no se trata de asesinar a los disidentes como hacía Mao, pero se pueden condenar al ostracismo, a través de las universidades, las redes sociales, o los contactos sociales o laborales. Se les marca y se les tacha, eso hacen, pero…

Fracasos de la ingeniería social.-

Los intentos teledirigidos de arreglar el mundo desde el Estado o una instancia superior son un rosario de fracasos a pesar de lo que dicen los optimistas racionales, baste recordar ahora el argumento de que la esclavitud ha sido abolida en todo el mundo. Lo cierto es que si bien la esclavitud fue abolida en un primer momento en USA por las razones que ya he dicho, no sucedió lo mismo con la servidumbre vigente aun hoy en media Eurasia y estamos viendo un repunte de la esclavitud sobre todo en esos estados fallidos como Libia y otros. Las cosas pueden ir a peor puesto que el “progreso” no es unidireccional o irreversible, el progreso no es teleológico.

La revolución bolchevique triunfó en la URSS, en Cuba y en media Europa pero el comunismo fue un fracaso allí donde se instaló y aun podemos ver sus terribles secuelas en Venezuela y en Corea del Norte. Pero las revoluciones no son ingenierías sociales sino evoluciones rápidas, violentas y forzadas dirigidas por ideologías, su antecesor más conocido.

China también tuvo su revolución maoísta pero su estrepitoso fracaso solo pudo soslayarse con la irrupción de un capitalismo salvaje que hace de ella la nación más contaminada del mundo, al tiempo que se restringen libertades. La política del hijo único fue un genocidio encubierto que ha dejado al menos a una generación desparejada con los conflictos que de ello cabe suponer. Un exceso de hombres solteros es una medida de caos social.

Para entender estos sucesivos fracasos de los ingenieros sociales es necesario ver cómo funcionan las sociedades por dentro, y de paso entender como funcionan los cerebros individuales. Todos los intentos diseñados por el hombre para cambiar el mundo fracasarán, pues todos nos ponemos en contra cuando entendemos que nos están manipulando.

Sobre todo cuando se llevan a cabo con la manipulación y el engaño.

Los ingenieros sociales creen que van a ganar y es por eso que ni siquiera disimulan, se han quitado la careta y cada vez más la población general es más consciente de ello aunque no sepan qué está sucediendo en realidad.

Teoría del golpe de Estado

El origen del concepto “golpe de Estado” procede del siglo XVII y de la epoca de Richelieu que encargó a uno de sus bibliotecarios llamado Gabriel Naudé un informe sobre el concepto y la forma de llevarlo a cabo en “Considerations politiques sur le coup d´Etat. Algo que contradice la idea que todos tenemos sobre la cuestión y que nos imaginamos como una forma mas o menos violenta e ilegal de sacar a un principe o a un ejecutivo de sus funciones. En este caso se trataba de mantener a un monarca absolutista en el poder

Tampoco es verdad que los “golpes de estado” sean particularmente violentos o que sean llevados a cabo siempre por militares. En realidad ese es el golpe de Estado tradicional, de esos que se llevan a cabo en Africa, en países con poca o ninguna singularidad estratégica y sin tradición democrática alguna. Lo cierto es que este tipo de golpes ya no se usan en Europa ni en el llamado primer mundo a pesar de que en España tenemos cierta tradición en algo que se le parece mucho: los cuartelazos y los pronunciamientos que según ciertos autores no son la misma cosa.

Según el susodicho Naudé hay que diferenciar entre “golpe de estado” y “razón de estado” y lo que les diferencia es el factor sorpresa y el secreto en su gestación. El golpe de estado se ejecuta, sin embargo en la razón de Estado lo que mueve al gobernante es el uso de ciertas precauciones que en caso de precisar cierta violencia sea guiada por el honor, la justicia, la utilidad y la honradez y sobre todo: el bien común. Así Naudé admite antes de nadie que por razones de estado a veces es legitimo dar golpes de Estado. Hace además una tipología descriptiva de los golpes de Estado:

  • justos e injustos
  • Interés publico o interés particular
  • simples y complejos
  • Llevado a cabo por príncipes o sus ministros
  • fortuitos o casuales.

En 1962 un teórico llamado Finer definió el golpe de estado como el secuestro o eliminación del jefe del Estado con el fin de cambiar al gobierno o a sus políticas. Pero esta estrategia no es tarea fácil, para empezar, un golpe de Estado ha de ser bien visto por la población, algo que no sucederá si se lleva a cabo con violencia, tampoco tendrá buen fin si los países de su ámbito no da en visto bueno al cambio. Un ejemplo de este visto bueno es el caso de el Sisi en Egipto.

Razones para un golpe de estado.-

Los autores que se han interesado por el tema no han llegado a un acuerdo sobre los motivos que impulsan a veces a los militares y a veces a civiles a organizar un acto de esta naturaleza. Se han mencionado las crisis económicas, las peleas entre partidos, la falta o defectos de gobernabilidad, la perdida de una guerra, una crisis diplomática de relieve o la amenaza de una parte del ejército tal y como sucedió en Francia durante la IV República y que terminó con De Gaulle al frente del país con la intención de suavizar las relaciones con el contingente belicoso del ejército en Argelia. Una operación a todas luces ilegal que se llamó “Resurrección” y que representa el golpe de estado moderno en confluencia con la razón de Estado.

Y que dio lugar a una etapa de prosperidad en Francia de más de 30 años. Naturalmente de Gaulle terminó traicionando a sus compañeros de armas por el supremo bien común que no era otro sino el abandono de su aventura de ultramar.

De manera que los golpes de Estado a veces tienen consecuencias positivas sobre todo cuando se llevan a cabo de una forma organizada, sin violencia y por un tiempo breve. De Gaulle se presentó a las elecciones siguientes y arrasó en las urnas a pesar de haber cometido una ilegalidad.

Los golpes de Estado modernos.-

Los militares al menos en Europa no están muy interesados como antaño en acceder al poder político, han llegado a la conclusión de que los militares no son buenos gobernantes y además han sido educados para otro tipo de menesteres bien vistos por la población, como intervenciones en procesos de paz o ayuda en catástrofes naturales y sobre todo para intervenir en caso de agresión extranjera pero ya no se meten en la política de puertas adentro. Pero lo cierto es que para dar un golpe de estado ya no es necesario utilizar al ejército, en caso de necesidad se puede echar mano de ejércitos extranjeros o de pequeños grupos de mercenarios bien entrenados. Dar un golpe de Estado con secuestro o eliminación del ejecutivo es fácil, el problema es qué hacer después, qué hacer ante el vacío de poder o qué respuestas darles a nuestros vecinos con los que estamos necesariamente vinculados.

Es por eso que ese tipo de golpes ya no se usan, es mucho mejor utilizar atentados terroristas del calibre que se precise para irrumpir ante la opinión publica con un efecto de sorpresa y de pavor. A continuación se busca un culpable o se adjudica el atentado a quien más interese. Naturalmente este tipo de golpes necesitan preparación , no tanto en la técnica del atentado (llevado a cabo por profesionales) sino en la dirección que han de tomar las noticias inmediatamente después, algunas de las cuales ya se encuentran prefabricadas, asi como las pruebas para señalar, de modo que solo es necesaria la complicidad de un pequeño grupo de personas bien ubicadas en ciertas instituciones.

Después del atentado terrorista lo mejor es convocar un referendum ilegal. la función de un referendum ilegal no es tanto conseguir que el pueblo de la razón al gobernante con una mayoría de “Síes” sino conseguir dividir a la población entre los que van a votar (los que están de acuerdo) y los que no van votar (que están por el No). No importa la participación, lo que quedará en la memoria colectiva es que el “Si” ganó por mayoría, algo que se adereza con fotografías o videos de inocentes votantes agredidos por la policía. Piénsese que todo golpe de Estado ha de estar presidido por la idea de “democracia”. Y votar es democrático, y esa es la verdad abyecta que subyace a todos los intentos de violar la ley. De lo que se trata es de capturar voluntades escindidas o dudosas que puedan decantarse hacia la ilegalidad por motivos emocionales.

Pero sin duda la mejor forma de dar un golpe de Estado blando es ir poco a poco. Un golpe de Estado de esta naturaleza no puede llevarse a cabo en una legislatura, necesita un plan a largo plazo. Para ello lo más importante es derrotar al adversario a veces con trampas mediáticas o propaganda orientada a identificarle con el demonio. Es por eso que un golpe de estado no siempre consiste en quitar al que manda, sino impedir que otro pueda mandar.

De la ley a la ley, es una frase que se atribuye a Fernandez Miranda que fue el arquitecto jurídico de la transición y el que consiguió por arte de magia el paso de una dictadura a una democracia coronada. Es la mejor estrategia y la más limpia -la que ahora gracias a la pandemia hemos conocido-, consiste en gobernar por decreto, anular el Parlamento, silenciar a la prensa, no aparecer en TV más que para dar buenas noticias, ampliar la base social clientelar en forma creciente y darle la culpa de los problemas a los demás. Se consigue crear un clima de indefensión aprendida (no se puede hacer nada) que hace que poco a poco el escaso tejido social se debilite, que los otrora independientes se hagan dependientes y que cada vez haya mas gente desinteresada en lo publico y refugiada en su pequeño mundo doméstico.

Es imposible en España hoy cambiar la Constitución por eso la mejor estrategia es vaciarla de sentido, algo que se conoce con el nombre de revolución molecular disipada.

Dicho de otra manera ya no es necesaria una intervención armada o violenta para cambiar los gobiernos, de lo que se trata es de que no cambien y tengan tiempo para ir implantando medidas congruentes con sus planes, pues es verdad como dice Monedero (aquí abajo) que el problema de la política es el cortoplacismo y así es imposible gobernar más que con la antigua alternancia izquierda-derecha.

Bibliografía.-

El manual de Monedero

Subtipos del golpe de estado

El misticismo secular

La secularización del mundo puede definirse con aquel proceso o paso desde una sociedad organizada desde un paradigma religioso a una sociedad civil. En Europa, este paso tuvo derivadas políticas en forma de violencia, desastres y anarquía y enormes cambios sociales que se atribuyen a la Revolución francesa que vino acompañada de un enorme terremoto cultural: la Ilustración, apoyado en distintas formas de entender el naturalismo. Pues esa era la idea: sustituir el derecho feudal por el derecho natural.

Así la secularización tiene versiones políticas, la aparición del tercer Estado, la burguesía, pero también consecuencias científicas como por ejemplo la consideración de que las enfermedades mentales eran enfermedades genuinas como las enfermedades somáticas y como no, consecuencias culturales: la Enciclopedia.

Pero la secularización supuso un cambio en el orden político de consecuencias inciertas tal y como siempre sucede con las revoluciones, donde el caos tiende a limitarse -cuando ya no es posible manejarle- con soluciones drásticas. Es necesario recordar que Napoleon y el Imperio – La Grandeur– es una consecuencia directa de la Revolución francesa.

Sin embargo la secularización, es decir la idea que las relaciones entre los hombres, y los hombres con el Estado ya no estaban fundadas sobre la teología divina y que dictaba el clero en convivencia con la nobleza, trajo muchos problemas morales a la población civil. Problemas que han ido instaurándose poco a poco, de manera sutil sobre el imaginario de los ciudadanos y que podríamos responder atendiendo a esta pregunta ¿Por qué es bueno ser bueno si Dios ya no aparece como árbitro de nuestros actos?

Esta pregunta no es baladí pues toda moral necesita de un Fundamento y no cabe duda de que el Antiguo régimen contenía una cláusula fundamental: el mandato divino es el Fundamento de toda moral. El problema vino después, si Dios ya no es el fundamento de nuestra moral ¿quién está a cargo?

La solución que se dio a este problema se llamaba República, esto es lo que hoy llamamos civismo republicano: libertad, fraternidad e igualdad, eran las guías de la nueva moral, una moral civil completamente despojada de su origen, un mandato divino inapelable. Una moral a cargo del Estado que se mantuvo como el garante de la seguridad y libertad de sus individuos a través del derecho republicano. Algo que paulatinamente fueron adoptando todos los Estados en Europa que pasaron así a declararse aconfesionales y a tolerar cualquier culto religioso en su seno. Algo que se universaizó en Europa con el idealismo kantiano, que es un cristianismo protestón.

De manera que hoy vivimos en sociedades secularizadas pero…

Pero había algo que quedó colgando en el tintero de la historia, un anhelo que quedó suspendido en el aire: la pretensión del hombre de participar en la divinidad que justificaba moralmente a otros personajes de ficción romántica como Raskolnikov en “Crimen y castigo” que declara que “Si Dios no existe todo está permitido”. Una forma de decir que sin Fundamento divino no puede existir moral o bien que el hombre debería convertirse en Dios tal y como Nietzsche sugirió.

El gnosticismo es una doctrina surgida del cristianismo primitivo -y que terminó declarada como herejía- que sugería que la salvación individual no sobrevendría solamente por el sacrificio de Cristo o la fe, sino que era necesario que cada hombre y cada mujer adquirieran un cierto conocimiento de lo divino a fin de acercarse a él. Pues gnosticismo significa “conocimiento”. Su contrario es el agnosticismo, es decir la aceptación de que Dios, de existir no puede ser hackeado por la voluntad del hombre pues el concepto de Dios es inabarcable e inaccesible a la mente humana. Dios -de ser algo- no es ni una persona, ni siquiera un ser con existencia biológica propia, Dios puede ser una serie de leyes físicas desconocidas por los hombres, una especie de programa de ordenador, algo que gobierna el cosmos o que como en el post anterior se parece más bien a un océano informe y sin planes bien descrito por Stanislaw Lem. Mas que eso: podría haber un Dios creador y un Dios sin capacidad creadora pero organizadora conocido como Demiurgo.

Pero a pesar de su declive en la doctrina católica, el gnosticismo ha tenido mucho éxito popular , es la base de la masonería por ejemplo, pero también de ciertas creencias esotéricas de la salvación, es decir de la vida eterna. Se mezclan sincréticamente creencias orientalistas e ideas de la filosofía griega, principalmente platónica. Es una creencia dualista: el bien frente al mal, el espíritu frente a la materia, el ser supremo frente al Demiurgo, el espíritu frente al cuerpo y el alma. Es pues una creencia maniquea, que necesita de lo diabólico para mantenerse en pie.

Es también la base de ciertos movimientos sociales que son en realidad una rebelión contra los poderes establecidos y que en muchas ocasiones rayan en lo conspiranoico, como la creencia en ciertos remedios que no son medicamentos controlados, o la creencia en extraterrestres, en el Gran despertar o en la confederación galáctica (termino extraído de la ciencia ficción de Asimov) tienen hoy muchos creyentes, así como la creencia de la llegada de un nuevo Mesías que muchos creyeron encontrar en Donald Trump o que la entrada en la 5ª dimensión está ya preparada para la ascensión de los elegidos, sin que nadie haya explicado ni comprendido qué es eso de la 5ª dimensión. Dicho de otra forma: el mundo está lleno de gnósticos que mantienen la vieja teoría de que por una parte están los despiertos (ellos) y por otra los dormidos. Los que usan estos adjetivos ignoran hasta que punto los primitivos gnósticos eran también algo elitistas y que los dormidos siempre son los otros.

Pero lo cierto es que ese mismo elitismo es el que practican las élites, me refiero a las élites verdaderas, las que tienen la sartén por el mango. Ellos también piensan que el conocimiento – en este caso del demiurgo- es una especie de escalera, que contienen 33 escalones y que ese escalón 33 supone el climax del conocimiento. Un conocimiento que sirve para, en teoría mejorar el mundo, bajo el mando, claro está, de los despiertos.

Yo soy agnóstico y ya sabéis qué significa esta palabra pero es verdad que estoy interesado en el conocimiento, pero no creo que podamos acceder a un conocimiento más allá de lo que nuestros sentidos puedan computar, a cambio estoy a favor de la tradición y el derecho natural y para mi la sociedad civil es el Fundamento de la moral, si bien esta sociedad civil parece hoy trastornada por las formas en que nuestras democracias se han ido instalando, siempre de manera imperfecta sobre fórmulas que parecen perpetuar el poder de ciertas castas políticas o financieras. Pero arreglar el mundo es una tarea a la que renuncié en mi juventud, me parece una tarea sospechosa y siempre relacionada con ciertos vacíos en el conocimiento que algunos esperan alcanzar por gracia divina. Arreglar el mundo es tarea de gnósticos, esos que no gobiernan en parte alguna pero son tan influyentes que colocan a sus peones en los gobiernos.

Pero hay algo que se: las ingenierías sociales siempre fracasan y lo hacen porque no tienen en cuenta los anhelos humanos tanto conscientes como inconscientes y lo cierto es que hay más democracia en un casal fallero que en el congreso de los diputados.

El pacifismo integrista

No cabe duda de que estamos en un momento histórico de la mayor relevancia y que tiene en la guerra entre Israel y Palestina o en los sucesos que estamos viendo en Colombia, dos de los máximos exponentes de violencia, dificiles de explicar en términos de un relato comprensible para todos aquellos que se conforman con explicaciones simples a los problemas complejos.

En el caso de Israel-palestina hay dos clases de personas, uno como Errejón que ya lo tienen claro y que recomienda -para liquidar el asunto- que Israel deje de bombardear la franja de Gaza. Así según el Masmadridista se acabaría el problema. Así piensan la mayor parte de las personas: hay un bueno y uno malo en todas las contiendas y hay que tomar partido por quién se percibe más debil, algo que se decide según la ideología que siempre es un atajo para tomar decisiones, naturalmente desde la distancia. Los otros son -como Biden- los que se posicionan a favor de Israel.

El problema es mucho más complejo de lo que piensan las mentes simplistas y abarca condiciones antropológicas, históricas. territoriales, educativas y religiosas. Pero además afecta a la definición filosófica de la paz.

Mucha gente cree que la paz es lo contrario de la guerra, pero son pocos los que contemplan el término desde otro punto de vista. ¿Contra quién se firma la paz? Hay siempre dos paces, una para el vencedor y otra para el perdedor de una contienda, hay otra paz, la romana que consiste en vender la paz a cambio de sometimiento. Si *vis pacem para bellum¨ decía Julio Cesar y tenía mucha razón pues la mejor forma de asegurar la paz es una amenaza creíble de guerra pues los intereses de unos y de otros no van a coincidir nunca en una supuesta armonía de una humanidad al completo.

Decir que estamos contra la guerra por motivos humanitarios es como decir que estamos contra el Alzheimer: un significante vacío, una forma de ejercitar el pensamiento Alicia del buen rollo. Y así no se acaba con ninguna enfermedad, solo la investigación puede hacerlo.

Si alguien quiere profundizar en este concepto de paz, puede visionar este video donde Fortunata y Jacinta nos acompaña a través del pensamiento de Gustavo Bueno y su “materialismo filosófico”.

La sanidad estresada

Somos muchos los que pensábamos que nuestra sanidad, me refiero a la española era una de las mejores del mundo. Y es verdad que existen segmentos donde no solamente es buena sino excelente. Me refiero a por ejemplo nuestro plan de trasplantes, uno de los mejores del mundo y ¿saben por qué? Porque nació financiado adecuadamente: si a mí me llaman para hacer una extracción de córnea por la noche, me levantaré porque me van a pagar, eso es todo: lo que está bien financiado funciona y nuestra sanidad por lo general se encuentra infrafinanciada.

Pero es verdad que “no solo de pan vive el hombre” y si algo es excelente no solo solo se debe al “poderoso caballero” sino a otro factor: la ambición de ciertos servicios, personas y hospitales por ser excelentes. Y es verdad que no todos los hospitales españoles funcionan uniformemente en este parámetro. Basta con ver qué especialidades y qué Hospitales eligen los primeros espadas del MIR para saber de qué estamos hablando: no es lo mismo hacer Cardiología en La Paz que en el Hospital de Soria, cuyo nombre ignoro.

De modo que hemos de admitir que existen distintos niveles de excelencia entre los distintos recursos sanitarios y que los más favorecidos son los grandes hospitales de la capital o de Barcelona, Bilbao o Valencia. Podríamos hablar pues de una grieta, un gap, similar a la de la España vaciada y la España litoral-central habitada. Esta es la primera desigualdad sanitaria, ni todos los ciudadanos ni todos los territorios se encuentran igualmente dotados, ni en recursos, ni en excelencia profesional.

La pandemia de coronavirus ha venido para someter nuestro sistema sanitario a un estrés muy intenso que ha hecho saltar por los aires toda idea ilusoria de que vivíamos en un país con una sanidad lo suficientemente buena a pesar de los recortes y desmantelamientos que sufríamos desde 2008 y de la que son responsables tanto los partidos de izquierda como los de derecha. Todos perdimos recursos y personal desde esa fecha y yo lo he vivido en mis propias carnes.

Pero la pandemia ha venido a sonsacar muchas más debilidades y contradicciones en nuestra sanidad: y la principal y que no está resuelta ni abordada es la dicotomía entre primaria y especializada. Se trata de una “patata caliente” que ha sido detectada y abordada sin éxito por algunos gobiernos, sobre todo del PP con aquella consigna de una “asistencia sin escalones”. La idea era terminar con esa grieta que parece separar a los profesionales de primaria (médicos de familia sobre todo) de sus colegas hospitalarios. Lo cierto es que un médico hospitalario y especialista gana más, y tiene más prestigio que sus colegas de ambulatorio , lo que significa que existen más incentivos para ser especialista que para ser medico de familia.

Y este es el principal problema: para cambiar algo es necesario tener en cuenta el asunto de los incentivos. Y no cabe duda de que esos incentivos han de ir urgentemente a nuestros médicos de familia y sus equipos de asistencia primaria: la puerta del sistema sanitario al ciudadano. La pandemia ha triturado completamente estos lugares de primera necesidad y ha demostrado algunas cosas:

  • Insuficiencia de personal sanitario (médico, enfermería y paramédico incluyendo administrativos)
  • Personal quemado y en cierta forma distante y poco amable.
  • Insuficiencia de la red telefónica para atender llamadas de pacientes. “El medico le llamará” significa que el médico no llama y no llama porque no hay un protocolo para seguir de una forma racional, simplemente las ordenes de llamadas se traspapelan.
  • O sencillamente nadie atiende el teléfono.
  • Dejar de ver a los pacientes con la excusa del coronavirus ha disminuido la frecuentación excesiva pero también impide que los pacientes no-covid sigan llevando sus controles y tratamientos.
  • Las listas de espera han engrosado después de casi un año de pandemia pero ¿era necesario suspender las intervenciones hasta el punto de no operar más que urgencias?
  • Por otra parte las consultas médicas de los distintos especialistas también se han ralentizado haciendo crecer la espera a limites insoportables, lo que no hace más que engordar las cifras de personas que recurren a urgencias como ultimo recurso.

Por ser médico no he necesitado acudir a ningún ambulatorio ni siquiera a mi hospital para nada, he atendido personalmente a los familiares que han enfermado con resfriados, toses, mocos o cualquier otra cosa, pero cuando he necesitado repetirme un control hematológico me he encontrado con que mi analítica -después de 15 días- nadie me ha llamado para decirme qué ha pasado con ella. Y si llamo al ambulatorio me dicen que la doctora ya me llamará, solo falta que me digan que pulse el 1 o el 2 como las teleoperadoras. Dicho de otra manera: la asistencia no funciona en tiempos del coronavirus, no hemos recuperado el nivel de funcionamiento pre-covid que aunque tenia muchas cosas que mejorar solía funcionar.

Si queremos que exista una asistencia primaria suficientemente buena, esa puerta de entrada ha de estar abierta continuamente, mañana y tarde y las citas no pueden demorarse mas de dos días. Dos días como tope de espera.

La mayor parte de mis compañeros estarán de acuerdo conmigo pero inmediatamente me contestarán que necesitan más recursos y más personal, hasta los espacios se han quedado pequeños. Me consta que están -la mayor parte de ellos- agotados del mismo modo que los intensivistas o los urgenciólogos. Se les ha obligado a doblar o triplicar turnos durante toda la pandemia a lo que hay que unir el estrés de la muerte, el contagio y el miedo a contagiar a sus familiares.

Es por eso que el gobierno para resolver este problema debería haber usado todos los recursos disponibles; me refiero a las mutuas y a la medicina privada. Si no se ha hecho es por criterios politicos, se trataba de demostrar que la sanidad pública era suficiente y sobre todo moralmente superior a la privada. El resultado es que no era suficiente y ahora voy a hablar del supremacismo moral de la sanidad publica.

¿Es la sanidad publica moralmente superior a la privada?

Bueno, esta es una idea universalmente aceptada por las doctrinas de izquierda. Suelen pensar que la sanidad publica es gratis y la privada hay que pagarla o bien que la sanidad privada busca ganar dinero con la salud de todos como dice el eslogan repetido hasta la saciedad.

Pero esta idea es absolutamente falsa porque la sanidad publica no es gratis, cuesta mucho dinero y nadie ha demostrado hasta la fecha que sea más eficiente que la privada. Lo que sabemos es que la mayor parte de los médicos que trabajan en la privada lo hacen también en la publica, por otra parte la formación de ambos grupos es similar en parte por este solapamiento. ¿Por qué existen tantos españoles que se hacen un seguro privado? Pues digámoslo claramente: porque la atención es más veloz y se puede elegir médico. Y la elección de médico es un incentivo para la excelencia del profesional y para la libertad del paciente.

La palabra “privatización” es una palabra polisémica que puede significar varias cosas, suele usarse como critica cuando el Estado se desprende de un servicio público y lo encarga a una empresa privada, algo así sucedió y sucede con la energía eléctrica, el gas o el agua, servicios que en nuestro país están privatizados. También están privatizados muchos servicios que se prestan en los Hospitales como la limpieza o el cathering sin que nadie se eche las manos en la cabeza. Lo cierto es que cuando se habla de privatizaciones estamos pensando en tener que pagar por acto médico o bien suscribir carísimos seguros médicos como sucede en USA.

Pero la verdad es que hay otras formas de privatizar manteniendo el control y la calidad de la sanidad y de sus servicios, una forma es el modelo Alcira que la izquierda se empeñó en desmantelar en la Comunidad Valenciana a pesar de que su funcionamiento era idóneo, una forma de integrismo sanitario. Todo parece señalar en la dirección de que la negativa a utilizar recursos privados está relacionada con el hecho de usar la sanidad para otra cosa bien distinta a ella misma. La sanidad se utiliza para hacer política y completar agendas de adoctrinamiento que acaben por confundir el bienestar sanitario de la población con las políticas de izquierda y por el contrario tratar de identificar a la derecha con los intereses económicos vinculados a la sanidad. Algo que se desmiente por sí mismo pues la región que más hospitales privados tiene es precisamente Andalucía.

La precariedad de los servicios públicos en lo que atañe a la asistencia primaria ser resolvería dando libertad a los ciudadanos para elegir entre la sanidad publica o la privada, del mismo modo que sucede con los colegios concertados. Si hay colegios concertados es porque el tejido educativo español tiene muchas carencias pero la pandemia ha venido a demostrar que estas carencias también existen en Sanidad. ¿Cómo hubiera evolucionado la pandemia si el gobierno hubiera dispuesto que todos los recursos sanitarios se pusieran a disposición de las autoridades sanitarias para afrontar el estrés del coronavirus? ¿Por qué no se han utilizado las farmacias, los espacios privados o las mutualidades como apoyo a los sobrecalentados ambulatorios donde ni siquiera nos dejan pasar? ¿Por qué no se han improvisado nuevos espacios para atender a los pacientes no-covid? ¿Por qué se criticó tanto al Zendal?

No hace falta apelar a la bola de cristal para saber que el impacto hubiera sido mucho menor del que ahora estamos viendo, junto con sus secuelas.

Yo siempre he trabajado en la sanidad publica y la conozco bien desde dentro, y no me cabe ninguna duda de que el mejor modelo sanitario y el más resiliente es un modelo mixto. No se puede demonizar la privada ni los seguros privados pues prestan servicios que en cualquier caso descongestionan a su hermana mayor, esa que tiene el monopolio de la salud. Y los monopolios están prohibidos en democracia.

En conclusión: me parece que los grandes errores que se han cometido durante la pandemia proceden más bien de las ideologías integristas que de la propia pandemia que además de todo ha dejado muy claro que nuestra dependencia de los artículos que se fabrican en China no solo es suicida sino estúpida. No costaría tanto tener -esta vez si- una empresa que se dedicara a fabricar artículos de primera necesidad, así como medicamentos esenciales que ya han perdido la patente. ¿Por qué depender de India para los genéricos? ¿O de China para las mascarillas o las EPIS? ¿Por qué en España no existe una industria para autoabastecernos en caso de colapso sanitario?

Un post para completar el panorama