Bacavia

catalans

Pocos saben lo que significa esta palabra, que en realidad es un neologismo -en realidad un acróstico- inventado allá por los 80 por un grupo de intelectuales valenciano-catalanes para referirse a los Países catalanes, una entidad jurídica virtual que aun ronda por el imaginario de muchos de ellos ya jubilados o fallecidos como Joan Fuster pero que mantienen la vieja ilusión de construir una entidad política confederada de las tres regiones Ba-leares, Ca-taluña y V-alenc-ia.

Si se inventó esa palabra fue para eludir la hegemonía económica y cultural de Cataluña pues se pensó que los valencianos o los mallorquines podrían oponerse a un término demasiado escorado a favor de Cataluña en la denominación de “Països catalans”. En realidad el invento que se atribuye a ese grupo de intelectuales que se aglutinaban en las tertulias organizadas por Joan Fuster, no fue un invento colectivo sino un invento de Amadeu Fabregat.

Amadeu fabregat es un chico de mi pueblo, aunque educado en Lérida que llegó a ser director de canal 9 (un invento suyo, me refiero al nombre de doble lectura, “nou” de nueve y “nou” de nuevo), es una persona muy ingeniosa, tanto que se las arregló para que le nombraran Director general de canal 9 en la época de Lerma y eso que no era militante del PSOE. Quien le nombró -fuera el que fuera- no lo hizo por su militancia socialista sino por su catalanismo.

Fabregat había destacado por sus programas de radio, sobre todo con aquel “Cal dir” y “De dalt a baix” donde nos enseñó como se decían las cosas en un “valenciano correcto”, es decir normalizado o catalanizado. A mi que soy valenciano parlante siempre me hicieron mucha gracia que me dijeran que no se decía “calcetins” sino “mitjons”, o mitjes pero no calces, que sentarse se llamara “seures” o que “eixugamans” se dijera en realidad “toballola”y cosas así. La teoría es que el valenciano contenía muchas palabras que eran “castellanismos” y que por tanto estaban mal dichas, en su lugar deberíamos aprender a llamarlas por su nombre, catalán por cierto. Amadeu tiene mucho mérito pues hizo en Valencia lo que muchos años antes había hecho Pompeu Fabra con el catalán bajo las ordenes de Prat de la Riba: transformar un rudo idioma de campesinos en un idioma culto.

Pues el valenciano como el catalán anteriormente era un idioma fundamentalmente rural, en Valencia capital no se hablaba el valenciano y los de pueblo apenas sabían hablar el castellano si no habían ido a la mili o no estaban lo suficientemente escolarizados. Eso le pasaba al tío Canya, héroe del valencianismo reivindicativo del orgullo de no conocer el español.

De lo que se trataba a través de la unidad de la lengua era la de delimitar un mapa político distinto al que conocemos (véase el mapa) y de catalanizar el valenciano y llevarlo a la unificación con lo que se hablaba en el Principat, como se llamaba entonces a Cataluña. Primero unifiquemos el idioma, luego ya hablaremos de Bacavia.

Y no cabe duda de que la primera fase de ese proyecto tuvo mucho éxito, hoy para entrar en la Administración valenciana es necesario tener un grado de valenciano que cuentan como si de una tesis se tratara, y todos los niños están sumergidos en ese idioma desde su más tierna infancia. Personalmente no conozco a nadie que no lo entienda y lo hable más o menos correctamente a pesar de todas las batallas que se dieron en los 90 sobre si el valenciano y el catalán son el mismo idioma o no. Al final incluso hubo una Academia de la lengua destinada a este fin de aclarar y marear la perdiz acerca de si estamos hablando el mismo idioma o por el contrario si son dos idiomas diferentes o una ultima vuelta de tuerca: si no seria el catalán un derivado del valenciano como sugiere Luca de Tena.

Para Luca de Tena existe una lengua Valenciano-Occitana, y el Catalán es un dialecto de ella.

Las tres lenguas con substratos propios se producen en la rotura del latín tras el martillazo árabe a los visigodos, y su ímpetu los arrincona respectivamente en Galia, Cantábrica y Occitania (Glacis Francés entre Pirineos y Loira).
Con la reconquista bajarían vigorizadas al reencuentro mozárabe que las conservaba arcaizadas. No olvidemos que la “Covadonga” valenciana está en Poitiers y Tours, donde Carlos Martel inició la Reconquista del Levante Español.

La lengua se obtuvo y tiene cinco variantes: Lemosín, Alvernés, Gascón, Provenzal y Languedocciano. Fue el Provenzal el que entró en Cataluña (Gerona y Barcelona) o Marca Hispánica. El Lemosín, tras la batalla de Murel (1213), es traído a Valencia y Mallorca por los miles de intelectuales occitanos perseguidos por Francia (política) y la Iglesia (religión) durante y después de la Cruzada Albigense.

En el siglo XIX la burguesía catalana afrancesa su lengua distanciándola de la valenciana, y Prat de la Riba en 1906 encarga al ingeniero industrial Pompeu Fabra la fabricación de la lengua catalana. En 1912 se publica la primera gramática catalana independiente de la valenciana, mezcla de arcaísmos, valencianismos, galicismos y palabras inventadas por Fabra. Del mismo modo Fabregat también hizo sus inventos cuando fue director General de Canal 9. En aquel entonces cuando hubo el accidente de Chernobil, se planteó en las redacciones de Canal 9 el siguiente problema ¿Cómo se llama Ucrania en valenciano?

No se llama de ninguna forma porque los idiomas se forjan en determinados entornos, es por eso que existen palabras valencianas para nombrar casi todos los utensilios agrícolas que proceden del árabe pero ninguna para nombrar inventos tecnológicos. Se podría haber llamado Ucrania a Ucrania pero se optó por el neologismo más catalán, Ucraïna.

La pretensión de imponer esta jerga a valencianos y mallorquines para amalgamarlos en un virtual ente de “Países Catalanes”, responde a un chauvinista y práctico deseo catalán de dominar estas dos regiones que acaparan buena parte de la riqueza española, obsérvese el mapa como se abandonan las zonas pobres del interior de Valencia colindantes con Cuenca y otras de Murcia y se invaden territorios hoy de Aragón. A tal fin, una nueva historia, una nueva literatura, han sido creadas para dar carta de naturaleza cultural al País Catalán, el Reino de Valencia y las Islas Baleares, es decir, la nueva nacionalidad catalana, que carece de ella. Por supuesto que valencianos y mallorquines se han opuesto rotundamente a este invento de absorción.

Y aquí es donde entra Bacavia, la primera fase de este plan. Conseguir el poder político era el siguiente paso, pero la sociedad valenciana siempre se ha mostrado impermeable a esas tesis expansionistas y aunque obviamente hemos perdido el primer combate: el lingüistico, la batalla política no ha hecho sino comenzar.

No cabe duda de que las agendas nacionalistas siguen esta secuencia, primero el idioma, pues el idioma y la religión son los principales elementos de cohesión e impulsan el orgullo de todos los tíos Canyas que sufren así un proceso de desclasamiento hacia arriba y pueden incluso llegar a ser diputados con el único mérito de hablar y escribir el valenciano. Por otra parte y una vez establecido esta permeabilidad lo que queda es apoyar la identidad en el idioma. “Som valencians” puede ser dicho de muchas formas pero a  mi personalmente este grito nunca me supo levantar, la verdad. Después viene el derecho a decidir claro.

¿Y que fue de Bacavia?

Pues Bacavia hoy es una productora de películas propiedad de Amadeu Fabregat.

Primero el idioma, después la identidad y más tarde los aranceles.

Y sin TV no se puede construir ninguna identidad.

La persistencia del carlismo

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Casi todas las zonas urbanas se mostraron leales a la monarquía, restos de la muralla liberal de Castellón

Probablemente Fernando VII fue el rey español más nefasto que hayamos tenido en nuestro país, conocido por el rey felón por unos y “El deseado” por otros ya que dejó España sola cuando fue invadida por el francés.

Casó cuatro veces y solo con su cuarta esposa acertó a tener descendencia. El problema es que al no tener un heredero varón se le ocurrió cambiar la ley -llamada sálica- que impedía reinar a las mujeres. Hoy sería aclamado por este hecho pero lo que importa recordar es que cambió la ley cuando se le antojó y con esta decisión arrastró a España a un siglo de atraso con respecto a nuestros vecinos, un atraso que se vería mayormente ampliado al final del siglo XIX, después del desastre de Cuba.

Con su cuarta mujer Maria Cristina de las Dos Sicilias tuvo dos hijas, una Isabel que posteriormente sería reina de España con el nombre de Isabel II y otra que desapareció de la escena española Maria Fernanda al casarse con el duque de Montpensier. Fernando VII murió joven  con tan solo 44 años en 1833, razón por la que su esposa Cristina fue la regente durante la minoría de edad de Isabel que tuvo que ser reina prematuramente antes de alcanzar la mayoría de edad.

El problema es que no todo el mundo estuvo de acuerdo con esta abolición de la ley sálica, más concretamente no lo estaba su hermano menor Carlos Isidro cuya personalidad manipuladora y conspiradora ha pasado a la historia con mayor o menor razón. El caso es que Carlos Isidro tras morir su hermano Fernando el 29 de septiembre de 1833, emitió el Manifiesto de Abrantes el 1 de octubre, en el que declaraba su ascensión al trono con el nombre de Carlos V. El 6 de octubre, el general Santos Ladrón de Cegama proclamó a Carlos como rey de España en la localidad de Tricio (La Rioja), fecha en la que se da como comenzada la Primera Guerra Carlista.

Es importante señalar que durante el siglo XIX España tuvo tres guerras carlistas y algún episodio marginal relacionado con ellas, como la Octubrada en 1900, después el carlismo desapareció al menos militarmente hasta la guerra civil española donde los requetés navarros prestaron una ayuda trascendental a Franco y al Alzamiento Nacional, una ayuda que el dictador les pagó en forma de concierto o cupo vasco, sobre todo a Navarra, puesto que Vizcaya y Guipuzcoa fueron castigadas por no sumarse al bando nacional (aunque recuperaron su propio cupo en la Transición).

¿Qué es el carlismo?

Aunque el carlismo aparece en la escena política a partir de ciertas ideas legitimistas, es decir la defensa de un rey verdadero frente a una reina “impostora”, el carlismo es un movimiento mucho más complejo y de alcance más profundo de lo que aparenta. Este post está escrito para alumbrar ciertas ideas que puedan ayudar a comprender como el carlismo del XIX logró sobrevivir al desastre de Cuba, a la guerra civil, al propio Franco y a la Transición democrática española. El carlismo es un fenómeno de largo alcance y aun hoy lo podemos rastrear en ciertos movimientos políticos como el nacionalismo vasco y catalán. No hay que olvidar que tanto el nacionalismo vasco como el catalán aparecen a mitad del siglo XIX.

Más allá de su apariencia legitimista el carlismo es sobre todo un movimiento rural y tradicionalista, un movimiento reaccionario que en sus orígenes propugnaba, no solo la vuelta al Antiguo Régimen, sino también una política de Cristiandad.  Hace falta señalar que el carlismo fue un movimiento anti-urbano, una llamada a la vuelta a los orígenes y que estaba compuesto por beatos, clero, propietarios rurales y gañanes sin educación, no es de extrañar que el carlismo prendiera en el Maestrazgo pero no en Castellón ni en Valencia, lo hizo en Aragón, pero no en Zaragoza, y también en las vascongadas pero no en Bilbao. Por supuesto fue muy importante en Cataluña pero no en Barcelona. 

Si hubo tres guerras carlistas es porque se trataba de un empate infinito, cada guerra terminaba más por agotamiento logístico y hambruna que por victorias claras de un rival sobre el otro. Y el hecho de que durara casi 100 años demuestra que no se trataba de un conflicto baladí sino de algo mucho más profundo que un “quita tu rey para poner el mío”. Lo que estuvo en juego en esa larga guerra fue una España atrasada e inculta, rural, conservadora y ultracatólica contra una España que aspiraba a la modernidad a través de las ideas liberales con una constitución la de 1812 que duró bien poco al ser aniquilada por el propio Fernando VII. Liberales contra carlistas es una forma de decir, rural-católicos contra urbano-aperturistas en la interpretación que hace Sergio del Molino sobre este conflicto.

En este sentido vale la pena leer el libro de Sergio del Molino, titulado “La España vacía”, para del Molino se trataría mas bien de una guerra de una España que empezaba a despoblarse contra la España llena de las ciudades. Una España vacía contra una España llena, tendencia que el propio Molino señala como el Gran Trauma que culminó después de la guerra civil española con el abandono del campo de casi media España.

El anhelo campesino del español medio permanece en nuestro inconsciente colectivo, vale la pena pensar en eso que hemos llamado “fines de semana”, esa especie de peregrinaje continuo de nuestros ciudadanos urbanos en busca de la pureza campestre, que hablan de un retorno, de una nostalgia, de algo que se perdió y que no tuvimos nunca (de ahí su valor de fetiche perdurable) y que podemos recobrar aunque de formas edulcoradas a través de la gastronomía o del turismo rural. Casi todos nosotros si nos remontamos dos o tres generaciones somos campesinos.

Los carlistas de hoy ya no llevan boinas rojas, ni son católicos furibundos y de alguna forma han alzanzado la ilustración, tienen carrera o al menos la empezaron y estudios y aunque están en paro no son en realidad conscientes de sus orígenes. Casi todos son urbanitas y militan en partidos o colectivos de izquierdas o nacionalistas (excepto la CUP o Podemos que tienen otra extracción). Pdcat, Esquerra republicana, el PNV y Bildu son en su origen carlistas reconvertidos al nacionalismo, también algunos representantes del PSOE y del PP.

El nacionalismo en realidad mantiene vigentes ciertas ideas del carlismo, su gusto medievalizante y su añoranza de las instituciones forales. Podría hacerse un catálogo de topónimos y de “nombres medievalizantes. “Juntas”, “Xuntas”, “Cortes”, “Diputación (del) General”, “sindic de greuges“, “Generalitat”, “Consellers”, etc. ¿Cómo puede explicarse que en pleno siglo XXI hablemos de cupos vascos o navarros?

La desigualdad en España se ha profundizado con el estado de las Autonomías que es un sistema federal encubierto y asimétrico, un generador de desigualdades entre los ciudadanos españoles.

No cabe duda de que la España de las autonomías abrió una espoleta oculta de nostalgia de “otro tiempo mejor”, el tiempo en que España aun no podía considerarse un Estado-nación, en realidad los defensores de este modelo fueron los que perdieron privilegios en la Edad Media, baste como ejemplo citar a los comuneros de Castilla, usualmente presentados como héroes, en realidad no eran sino nobles  que temían perder sus privilegios en relación a las huestes de Carlos I que se aprovisionaba en Alemania. Baste recordar que Carlos I se enfrentó al problema de la Reforma que prendió fácilmente en la Alemania feudal y que gran parte de sus problemas procedían de aquel lugar que sufrió una regresión politica con el luteranismo.

imperiofobia

Los poderes locales, reaccionarios y forales fueron los que se enfrentaron al Imperio y lo socavaron desde dentro valiéndose de la propaganda (la leyenda negra que tan bien explica Elvira Roca Barea en su libro “Imperiofobia”.

Hoy la cuestión es un poco más complicada: los antiguos carlistas ya no son rurales sino urbanitas contaminados por la lucha de clases y ya no son ultracatólicos sino indiferentes religiosamente hablando o bien ateos, algunos le llaman la burguesía porque efectivamente las ciudades ya no son solo de su propiedad, los charnegos y en cierta forma los inmigrantes interiores les han cogido la vez. Es por eso que entre los nacionalistas no solo están los antiguos burgueses de la catalanidad bienpensante sino los que se han reconvertido a la fe nacionalista. Rufián es el arquetipo de esta reconversión en Cataluña, una especie de mezcla de chulería y altivez desvergonzada que contrasta con la invisivilidad de sus padres y abuelos, los verdaderos emigrantes que abandonaron sus pueblos andaluces para buscarse un mundo mejor en Cataluña, un arquetipo que asoma en el personaje de Juan Marsé “Pijoaparte” . Ellos, sus nietos han perdido la vergüenza y no necesitan ponerse una boina roja para abrazar las instituciones forales sin caer en la cuenta de su pecado de reacción al progreso.

El Gran Trauma

De Peter Turchin ya hablé aquí en otro post donde comenté su libro seminal “Tiempo de discordia”, donde pronostica un tiempo histórico de grandes convulsiones que serán de proporciones crecientes hasta 2020. Se trata del creador de una nueva ciencia basada en el “big data” y que ha llamado “Cliodinámica”.

Turchin es en realidad un biólogo evolucionista que ha intentado aplicar las leyes evolucionistas a la historia, algo al menos sorprendente pues no está nada claro que la cultura evolucione tal y como entendemos la evolución de los seres vivos, Pero sus ideas son interesantes porque nos permiten pronosticar al menos de una forma aproximada por donde van a ir los conflictos en las sociedades contemporáneas, -los malestares de nuestra cultura- a partir de una serie de datos enlazados con su algoritmo.

Escribo este post después del día 1 de Octubre, un día aciago en nuestra historia presente y me voy a referir a él simplemente para hablar de su ultimo post, donde precisamente aborda el tema de la independencia de Cataluña.

Parece que Turchin se alinea con los independentistas y no solo con los catalanes. Según él, la viabilidad de un Estado está relacionada con su tamaño y se hace la siguiente pregunta ¿Qué tamaño ideal ha de tener un Estado para poder soñar con ser independiente? Turchin da por buena la idea de que Cataluña y también Escocia podrían ser independientes al asegurar que tributan más a Madrid que el resto de regiones españolas. Pero también cuenta que un Estado tiene costes, como embajadas, ejércitos, reconocimiento internacional, etc y sobre todo el tema del euro y su pertenencia a la UE y sobre todo la cuestión siempre aplazada d ella deuda, ¿Cuanto dinero debe Cataluña a la UE?.

La teoria de Turchin es que la población que vota en un referéndum de estas características no está informada de las consecuencias de sus actos y es por eso que suele decirse que los referéndums los carga el diablo. Pero Turchin no se equivoca al pensar que las sociedades, al menos algunas sociedades que se consideran a sí mismas minorías lingüísticas (como Flandes) o étnicas (como Silesia) junto a otras más económicas como Cataluña tienen espejos en Europa que podrían estallar al mismo tiempo que Cataluña, baste recordar a Occitania o  Bretaña en Francia o Baviera en Alemania o Padania en Italia. ¿Pero se vive ahora mejor en Croacia o en Bosnia que en la época en que Yugoeslavia era una nación unificada?.

Ya sabemos como terminó ese proceso de fragmentación de la antigua Yugoeslavia que llamamos “balcanización”, sabemos que costó muchas vidas humanas en una guerra fratricida cuyas consecuencias aun están lejos de evaluarse. Es por eso que en adelante voy a hablar de ese proceso que llamamos “balcanización” y que es al parecer lo que Turchin defiende o mejor, pronostica. Y que ha sido nombrado también como la Europa de los pueblos una especie de federación de regiones con Estado incluido que obviamente deberían segregarse de su patria común.

La balcanización de Europa parece que está en la agenda de algunos de esos oscuros poderes que nos gobiernan desde el deep state (la sociedad profunda de la que hablé en este post). Y si admitimos que este proyecto existe aparecen inmediatamente dos posturas 1) los que creen que la balcanizacion es previa a la islamización y 2) los que creen que la Europa de los pueblos haría a la UE más fuerte y cohesiva de lo que es ahora.

No se si Turchin en su algoritmo ha tenido en cuenta estos designios de las “deep states” o si cuenta con el poder de la propaganda en estas regiones. Por ejemplo no ha contemplado que el proceso de paso desde el catalanismo al nacionalismo catalán ha sido un proceso de unos 30 años, privilegiando una educación sesgada y unas prebendas hacia todos los medios simpatizantes con el proyecto. No se tampoco si en su algoritmo entraba la crisis económica que hemos tenido que soportar todos los españoles (y de la que casi ya habíamos salido) o las castas corruptas del 3% que pretenden escapar de la Justicia española.

Es muy probable que en su algoritmo estos detalles relativos a Cataluña no hayan sido tenidos en cuenta, pero a mi me gustaría añadir algunas cuestiones después de leer este libro que me ha parecido muy ilustrativo de los males de España. Se titula “La España vacía” de Sergio del Molino.

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Probablemente usted no habrá nunca pensado en el tamaño de nuestro país y el tamaño importa como verá a continuación. España es el segundo país de Europa en cuanto a extensión por detrás de Francia y por delante de Alemania. España es un país muy grande aunque no lo parezca en el mapa, pues en las proyecciones de los mismos los países mas al norte parecen más grandes que los países del sur.

Aqui tienen un gráfico de la extensión de distintos países europeos. Observarán como España es el segundo después de Francia. Ahora vamos a ver otro gráfico con la densidad demográfica. Observarán que el país con mayor densidad geográfica es Holanda y el menor Islandia. España sin embargo se sitúa por detrás de Francia, Alemania, Hungría, Italia y Txequia. Dicho de otro modo España es un país poco poblado con grandes áreas desérticas.

Si descontamos el Centro y Madrid, toda la población española se agolpa en el litoral mientras que grandes zonas de la Mancha, Aragón, Extremadura, y Castilla- León se encuentran despobladas, mal atendidas en cuanto a servicios y abandonadas a su suerte, es importante señalar que Soria aun no tiene ferrocarril. Aquí hay un gráfico de Km de ferrocarril en términos relativos:

Transporte-G06

Pero el dato más interesante es sin duda este que habla de población bruta: España tiene 46, 5 millones de habitantes mientras que Alemania con una menor extensión tiene 86, 6. Y Cataluña 7, 6 millones lo que supone el 16% de la población total española. ¿Cual de estas naciones tiene más oportunidades para ser un estado independiente y autónomo. ¿Es Cataluña demasiado pequeña? ¿Es Alemania demasiado grande?

Lo cierto es que tanto ser demasiado pequeña como demasiado grande son hándicaps para una desarrollo igualitario de sus ciudadanos, el ejemplo que siempre se pone es Rusia, un país absolutamente invertebrado. Lo mismo sucede en la UE, un país demasiado potente como Alemania o Francia acaba por imponer sus agendas nacionales al resto de los países del sur y ésta es una de las críticas más importantes que se ha llevado Alemania desde sus socios del sur como Grecia, Italia o España.

Lo que está fuera de toda duda es que España es un país a medio hacer o como dice Sergio del Molino, un país que nunca fue y señala el Gran Trauma que se produjo después de la guerra civil (década 50-60) con la inmigración interior desde las zonas rurales hacia las ciudades. En su libro hay cantidad de anécdotas sobre la invertebración de nuestro país pone como ejemplo las Hurdes y los Monegros  (pero podríamos poner muchos más ejemplos) abandonadas a su suerte durante siglos hasta que ciertos personajes ilustrados como Marañón y más tarde Buñuel irrumpieron en aquel trato obligando al Gobierno a intervenir.

España es solo su litoral y su centro, un modelo jacobino y radial disfrazado de federal por sus autonomías profundamente ineficaces que no han resuelto en gran parte el tema de las desigualdades entre regiones y ni siquiera han sido capaces de atender a sus propios ciudadanos. Y esta es precisamente su debilidad.

Lo realmente interesante del caso español es que no son las regiones más pobres las que reivindican o piden un trato más justo por parte del Estado sino su región más rica, Cataluña lo que nos hace pensar en que no vamos hacia una Europa de los pueblos sino a una nueva imposición de ciertas élites que utilizan los sentimientos nacionales para ejecutar sus planes de balcanización.

Pero en realidad la mitad de la tarea ya estaba hecha, las grandes desigualdades que existen en nuestro país suponían un caldo de cultivo ideal para que sucediera este fenómeno: la enorme concentración de recursos en el centro y en Barcelona ha dejado despoblada la península, el fenómeno contrario al de nuestra guerra civil. Entonces la mitad de la población vivía en entornos rurales, era casi analfabeta y pasaba mucha hambre.

Se trata ahora de la rebelión de las élites. Los ricos se han cansado de pagar.

Eso es todo.

Nota liminar.-

En España existe al menos otro gran Trauma previo al que señala Sergio del Molino : el de la perdida de las ultimas colonias en Cuba y Filipinas. 1898 es el inicio del fin del Imperio y nos ha costado un siglo XIX caótico y mísero con tres guerras carlistas, pronunciamientos militares, una República fallida y muchos muertos. Parece que el bucle melancólico aun no ha terminado.

Pero la guerra ha dejado de ser el motor de la evolución social. Las identidades son las que han venido a sustituir a la conquista bélica, son los ciudadanos a través de sus sentimientos los que parecen dirigir la evolución de los hechos, siempre apoyados, claro está por aquellos que buscan obtener beneficio.

 

La claridad de las naciones

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Dice Pedro Sanchez que España es una nación de naciones y es por eso que propone un arreglo constitucional para adaptar la ley de leyes a esta nueva ocurrencia. Nadie sabe en cuantas naciones está pensando Sanchez pero no seria descabellado suponer que aparte de Cataluña y Euskadi también Galicia podría beneficiarse de un estatuto jurídico ad hoc. Lo que no sabemos es qué pensarán el resto de Comunidades, me refiero a esas otras españitas que constituyen los parientes pobres de nuestro Estado.

Yo admitiría de buen grado que Extremadura o la Mancha se constituyeran en algo diferente a los que son pues estamos hablando de comunidades depauperadas y que representan la cara más humilde de nuestro Estado. No se entiende como las reivindicaciones siempre vienen de las comunidades mas ricas y no de esos otros abandonados y con tanta desigualdades que parece que sean -esta vez si- de otro país. Pero no voy a hablar del derecho al pataleo sino de proponer soluciones a ese problema endemoniado que es el encaje de Cataluña.

El problema es que cuando hablamos de nacionalidades estamos pensando en territorios y no en ciudadanos.

¿Por qué la comunidad valenciana comienza en Vinaroz y acaba en Orihuela? ¿Qué tiene que ver Cofrentes o Ademuz con lo valenciano? ¿Por qué Segorbe y toda la comarca del alto Palancia pertenece a Castellón y no a Teruel?¿Es Tortosa una nación en sí misma como en la época de los templarios? ¿Es catalán el valle de Arán o francés?

Digámoslo claramente, se trata de decisiones administrativas antiguas, mas cercanas a la Constitución de Cadiz que a la actual en donde la provincia emergió como unidad geográfico-administrativa a veces forzando la realidad de las comunicaciones o proximidades. Fue en cierto modo una decisión arbitraria, trazada sobre mapas y por encima de los ciudadanos.

El proceso de secesión que estamos viendo estos días en Cataluña es un ejemplo respecto a esta cuestión. La mitad de la ciudadanía quiere emanciparse de España y la otra mitad no. ¿Qué se hace en este tipo de situaciones? La mayor parte de nosotros estaríamos de acuerdo en que se preguntara a los ciudadanos, ¿pero cual seria la pregunta adecuada?

Para mi la pregunta adecuada seria esta: ¿A quién quiere ud pagar impuestos, al Estado o a su comunidad autónoma? Una vez contestada esta pregunta, cada ciudadano tendría un referente administrativo, habría quien elegiría al Estado y habría quien financiaría a su propia comunidad. Sin escindir los territorios, los ciudadanos tendrían esta vez si, la oportunidad de decidir. Y naturalmente este derecho a decidir seria para todos los españoles y no solo para los catalanes.

La oportunidad o derecho de decidir, en otro orden de cosas también merecería la pena integrarlo en una nueva redacción de la Constitución (entre otras muchas cosas). Pero hay que decidir qué es lo que los ciudadanos pueden decidir y qué no pueden decidir, necesitamos una ley de claridad.

Quebec es una de las diez regiones federadas y que constituyen el Canadá actual. De habla francófona se diferencia sustancialmente del resto de provincias y nacionalidades canadienses que son fundamentalmente anglófonas. Allí en Quebec ya han habido dos procesos para decidir si irse o quedarse. Y allí, en Canada es donde estas cosas sobre lo que se puede o no decidir están puestas en blanco y negro en forma de ley. Se llama ley de claridad.

La ley de claridad.-

El primer requisito es que el proceso comenzaría con una pregunta clara e indubitada en un referéndum sobre el deseo de secesión (y de ahí el nombre de “Ley de Claridad” como se conoce a la norma). Y que el mismo deba ganarse con unos requisitos especiales de participación, pues no se considera razonable que un cambio tan trascendental y de efectos tan generales sea decidido en definitiva por un sector minoritario de la población, como pretenden los impulsores del referéndum catalán y como ocurrió también con el aprobatorio de la última reforma estatutaria que tantos problemas ocasionó.

-El segundo requisito es que ese referéndum ganado sería un mero comienzo, y no un final del proceso de separación. Allí no pierden de vista que ese camino requeriría complejas negociaciones para resolver de forma amistosa todos los enormemente arduos problemas que una secesión trae consigo. Mucho mayores, por ejemplo, que los que ha de resolver el Reino Unido para salir de la Unión Europea, donde aun así se considera asfixiante el plazo legal de dos años para concluir un acuerdo.

-El tercero es que la cesión no ha de darse necesariamente sobre toda la provincia canadiense en la extensión territorial que hoy tiene. En este requisito quiero insistir hoy.

Si existen en la provincia consultada ciudades y territorios en los que la proporción de unionistas sea sustancial y claramente mayoritaria, aquélla, para separarse, debe aceptar desprenderse de ellos para que puedan (por ejemplo, formando para ello una nueva provincia) seguir siendo parte de Canadá. Esto parece que tiene una buena justificación. De la misma manera que Canadá adopta una postura abierta respecto a la potencial salida de territorios con una sustancial mayoría de habitantes que no desean seguir siendo canadienses, la Provincia también debe aceptar desprenderse de porciones de la misma por la razón, en este caso simétrica e idéntica, de que una mayoría sustancial de su población sí desee seguir siendo canadiense. (Extraido de esta web)

Dicho de otro modo, el derecho a decidir es para todos y si Tortosa o Barcelona no quisieran separarse, los independentistas deberían aceptar “el derecho a decidir” de sus vecinos.

Naturalmente los independendistas rechazarían esta opción por las mismas razones con las que el Estado rechaza fragmentar el país: la integridad territorial, algo sagrado para casi todos. Ambos contemplan el fenómeno en clave territorial y se olvidan de las personas. Un independentista tenderá siempre a querer absorber territorios que considera irredentos más que a estar dispuesto a desprenderse de otros sobre los que domine. Si consideramos encuestas y comportamientos electorales recurrentes, la renuncia a Barcelona, a su zona metropolitana, a buena parte de la costa, además del Valle de Arán y probablemente otras comarcas, para respetar la voluntad claramente mayoritaria de sus habitantes de querer seguir siendo parte de España y de la Unión Europea puede producir un efecto paralizante del impulso hoy desbocado del nacionalismo a la secesión.

Como ha ocurrido en Quebec, donde los nacionalistas no están de ninguna manera dispuestos a renunciar a Montreal y a otras zonas trascendentales por su riqueza, cultura y valor simbólico para constituirse como un país más rural, atrasado y reducido de lo que hoy son.

Debe ser por eso que los independendistas de Quebec ya no quieren referéndums, lo que demuestra que la “ley de claridad” consiguió desactivar ese nacionalismo antiguo que trata de fragmentar países más allá de construir puentes entre los ciudadanos.

Y es precisamente en este argumento donde el “derecho a decidir” hace aguas. Derecho a decidir si, para todos y según la ley.

En el debate es preciso introducir ya este factor. España debe en todo caso empezar a amparar a sus ciudadanos que, en Cataluña, desean seguir siendo españoles y están hartos de sentirse rehenes abandonados al nacionalismo.

Las autonomías en un país centralizado.-

Personalmente siempre estuve a favor de las autonomías, es necesario reconocer que sin ellas no tendríamos carreteras, ni Hospitales, ni teatros, ni casi nada en las provincias más periféricas del Estado. ¿Por qué iban a ocuparse en un lejano ministerio madrileño por los accidentes de una determinada carretera nacional si a ellos no les afecta?¿Hubiera sido posible un aeropuerto en Castellón si hubiera sido decisión del ministerio de obras publicas? Otra cosa es discutir si era necesario o no, pero lo que es cierto es que no se hubiera construido de no darse ciertas circunstancias bien conocidas por el publico en general.

Las decisiones del Estado siempre quedan empantanadas en los despachos madrileños durante años y como ejemplo tenemos “el corredor mediterráneo”, una obra vertebradora para las provincias que más lo necesitan y que son las que abastecen los mercados con más cantidad de productos. Las autonomías al acercar el foco de las decisiones a los ciudadanos han conseguido romper la simetría nacional, para lo bueno y para lo malo. España ya no se puede pensar como un círculo de cuyo centro nacen rayos que llegan a todos los puntos de la circunferencia. Y lo cierto es que estos recursos, con ese modelo ya no llegaban o cuando llegaban ya estaban obsoletos.

Pero lo cierto es que el modelo autonómico ha aflorado todas sus contradicciones y es hoy un peso muerto para nuestra deuda externa y el Estado que ha de lidiar constantemente con las comparaciones que unas y otras -y con respecto a su financiación- llevan a cabo las autonomías como eje de su política.

Así va creciendo entre la opinión publica, sobre todo de aquellos que se encuentran mas cerca de Madrid, la idea de que las autonomías sobran y que el Estado debería volver a asumir el control de la periferia. No estoy de acuerdo con esta idea, salvo en algunos detalles: por ejemplo debería haber una ley de educación nacional que implicara a todas las autonomías, debería haber un plan hidrográfico nacional y deberían abordarse de forma centralizada las decisiones sobre el trazado de ese corredor mediterráneo que naturalmente debe pasar por Cataluña y no por Aragón. Del mismo modo el estado debería asistir de forma muy prioritaria las comunicaciones en Extremadura. ¿Qué está pasando con el ferrocarril en Extremadura?

Las autonomías no debieron pensarse como parlamentos regionales que dictaran sus propias leyes, sino como centros de gestión descentralizada que complementaran las funciones del Estado central. Tal y como están diseñadas son demasiado caras y generan más divisiones que cohesión entre los españoles. Cada uno mira su campanario y es incapaz de ocuparse del resto de asuntos colectivos. Demasiado despliegue de políticos, funcionarios y demasiada burocracia sin acabar de resolver el tema de que Castellón o  Alicante siempre serán periferia para Valencia. De manera que aquellos que como yo viven en una ciudad pequeña mantenemos con la capital el mismo trato que mantuvimos con Madrid. Estamos solos.

Es lógico porque los políticos piensan en términos de territorios y privilegian a los núcleos urbanos donde hay mas riqueza y población, en este caso Valencia por encima de Alicante o Castellón. Tanto el modelo territorial como el poblacional son disfuncionales.

Solo si estamos de acuerdo en que los individuos, los ciudadanos somos iguales y tenemos los mismo derechos y creo que esa idea es muy compartida por todos los españoles.

Un modelo centrado en la ciudadanía.-

El modelo que propongo es que cada ciudadano pueda elegir con independencia del territorio en el que viva su régimen de dependencia administrativa. Un modelo dual por así decir que no afecte a los territorios sino a las personas. Unos pagarían sus impuestos completos al Estado y otros a su Autonomía. seriamos por así decir clientes de dos empresas distintas y que se dedicarían a implementar servicios que ofrecer a sus “clientes”. Naturalmente el Estado correría con el gasto del ejército y fuerzas de seguridad, la Justicia, las pensiones y ciertas leyes de obligado cumplimiento para todos. Asimismo el Estado y las Autonomías deberían abrir un periodo de negociación para ver la titularidad de ciertos servicios, por ejemplo qué Hospitales son del estado y cuales de la Autonomía con independencia de que entre ellos pudieran llegar a acuerdos y facturarse entre sí.

Yo podría ser del estado y mi mujer de la Autonomía, lo que redundaría en un cambio en esa sensación de irredentismo sagrado que acompaña a todo lo nacional, patrias, idiomas y tradiciones pasarían al museo etnográfico (al aire libre) de donde nunca debieron salir.

Qué más da cuantas naciones hay, somos 43 millones de ciudadanos.

 

 

La ley de secesión y sus limites: la ley de claridad canadiense

¿Nos enriquece la diversidad cultural?

Diversidad-Cultural

Robert Putnam es un sociólogo y politólogo, profesor de la universidad de Harvard, especialista en temas de confianza social, actitudes cívicas y sobre todo acuñando un concepto, el de capital social, un concepto interesante que está muy relacionado con lo que nosotros llamamos “apoyo social” y que sabemos que tiene mucha relación con la evolución de ciertas enfermedades.

Entiende Putnam que capital social es:

Los beneficios colectivos o económicos derivados del trato preferencial y la cooperación entre individuos y grupos. Aunque las diferentes ciencias sociales enfatizan diferentes aspectos del capital social, tienden a compartir la idea central “que las redes sociales tienen un valor”.Así como un destornillador (capital físico) o una formación universitaria (capital cultural o capital humano) pueden aumentar la productividad (tanto individual como colectiva), los contactos sociales afectan a la productividad y convivencia de las personas y los grupos. Así, el capital social de una sociedad en concreto, sería la capacidad de generar bienestar de forma coordinada con las personas que rodean a uno y forman parte de su comunidad, bien sea colaborando en procesos sociales (como la política u organismos caritativos o culturales) que tengan impactos positivos, o por la capacidad de respetar las zonas comunes, la propiedad, la integridad física, el respeto a tus semejantes derivadas de la confianza y la integración y cohesión del grupo social.

En su investigación de más de cinco años  Putnam, halló (a su pesar) que la inmigración y la diversidad étnica tenían un devastador efecto a corto y medio plazo, influenciando negativamente el Capital Social, el tejido asociativo, la confianza y vecindad que crean y sostienen las comunidades. La inmigración y la diversidad no solo reduce el Capital Social entre los distintos grupos étnicos, sino en el seno de los grupos mismos.Así, la confianza, incluso entre miembros de un mismo grupo étnico o raza es menor, el altruismo y la cooperación más escaso, e incluso el número de amistades y el tiempo que se pasa con ellas disminuye. Putnam declaraba que “a corto plazo, cuánto más diverso étnicamente es el barrio en que vives, más todos nosotros tendemos a agazaparnos, retirarnos de la vida social, y cuando digo todos, me refiero a todos nosotros”.

Me refiero a los negros y los blancos,los asiáticos y los latinos, todos nosotros. A mayor diversidad étnica del grupo que nos rodea, en nuestro barrio, menos confíamos en nadie, incluyendo a las personas que se parecen a nosotros. Los blancos confían menos en los blancos y los negros confían menos en los negros, en entornos más diversos .El problema, no es tanto en sí el conflicto étnico, o relaciones raciales problemáticas, sino la desaparición de la confianza en sus vecinos en las instituciones públicas, el retiro de la vida social, y el aislamiento de los individuos. Las personas que viven en zonas étnicamente diversas:

  • Son menos propensos a tener confianza en el gobierno local.
  • Los líderes locales y los medios de comunicación local.tienen menor creencia en que pueden influir en la política se inscriben en menor proporción para votar, aunque tienen un mayor conocimiento general de los asuntos públicos.
  • Es menos probable que crean que otros colaborarán cuando sea necesaria la acción colectiva, colaborando asimismo ellos menos también.
  • Menos expectativa de cooperación con otros para resolver dilemas de acción colectiva (por ejemplo, el ahorro voluntario para aliviar la escasez de agua o energía por problemas en la distribución).
  • Disminuye el trabajo en proyectos comunitarios o voluntariado.
  • Tienen menos amigos cercanos.
  • Pasan más tiempo viendo la televisión, y reportan en mayor proporción estar de acuerdo con la frase: “la televisión es mi más importante forma de entretenimiento”.
  • Reportan menos felicidad y una menor calidad de vida.

Putnam tomó en cuenta las dos escuelas de pensamiento dominantes en el estudio social de la diversidad étnica y racial: la hipótesis del “contacto” y la teoría del “conflicto”. Bajo la hipótesis del “contacto”, pasar más tiempo con gente de otros orígenes conduciría a una mayor comprensión y armonía entre los grupos (integración). Bajo la teoría del “conflicto”, la proximidad produciría tensión y discordia. Aunque reconoce que la mayoría de estudios empíricos parecen favorecer como correcta en la mayoría de las ocasiones la teoría del “conflicto”, expone que no solo en ambientes de gran diversidad tendemos a juntarnos aún más con “los nuestros” (sirvan como ejemplo los fenómenos de White flight, gentrificación y guetos), sino que, consistentemente según las observaciones, también disminuye el contacto incluso entre gente de la misma etnia.También descubrió que las comunidades con mayor diversidad tienden a ser más grandes, tener un mayor diferencial en los ingresos (más brecha entre ricos y pobres), mayores tasas de criminalidad, y que hay más movilidad entre sus habitantes (tienden a mudarse más), todo ello relacionado con la diversidad étnica más que con ningún otro factor, consistentemente en todas las comunidades estudiadas. Todos éstos factores por si mismos deprimen el Capital Social independientemente de cualquier impacto étnico que la diversidad pudiera tener; siendo otro factor más a sumar.Este patrón se repitió en las 41 localidades estudiadas, desde grandes ciudades como Los Ángeles, Chicago, Houston y Boston a las pequeñas Yakimaen Washington, zonas rurales de Dakota del Sur, y de las montañas de West Virginia. En las diversas San Francisco y Los Angeles, alrededor del 30%de las personas dicen confíar mucho en sus vecinos. En comunidades étnicamente homogéneas en las Dakotas, la respuesta es del 70 al 80%.

Dicho de otra manera la diversidad tiene efectos devastadores en lo que Putnam ha llamado “capital social”, que es un intangible de gran importancia en la cohesión o cooperación entre los grupos sociales.

Putnam que es un “progresista” se sintió muy afectado por la polémica que sus hallazgos iban a tener y por la misma cualidad de los mismos  opuestos a su manera de pensar la integración. Pero no tuvo mucho tiempo para preocuparse pues:

Incluso a día de hoy, la narrativa oficial de la Universidad de Harvard, incluyendo los muchos asesores políticos en la administración Obama (y anteriores), grandes figuras de los medios y altos funcionarios que estudiaron allí, y que influencian la opinión pública y las políticas sociales de mediomundo, hacen oídos sordos a sus propios hallazgos, y promueven la diversidad como algo positivo. O peor aún, lo hacen ocultando datos a sus colegas investigadores. El buenismo sigue ganando.

Los hallazgos de Putnam dispersos en distintos artículos pueden consultarse en esta web

El blanqueamiento del mal

baudrillard

¿Y si toda la publicidad fuera la apología no de un producto, sino de la propia publicidad? ¿Y si la información no remitiera a un acontecimiento, sino a la promoción de la propia información como acontecimiento? ¿Y si la comunicación no remitiera a un mensaje, sino a la promoción de la propia comunicación como mito.

 

Todo el discurso posmoderno de la diferencia, de la alteridad radical, del respeto al Otro y de la inclusión serían así una forma de desactivar a esa misma alteridad.

Jean Baudrillard.

Para conocer en profundidad los fenómenos extremos es bueno leer a Baudrillard, sobre todo este ensayo sobre “La transparencia del mal” y que dejo aqui en pdf para el que lo quiera leer.

De este libro he tomado la idea principal para ilustrar algunos fenómenos del atentado yihadista de ayer en Barcelona y Cambrils que me parecieron novedades sobre todo en la semántica de las redes, lo que Baudrillard ha llamado “hiperespacio” ese lugar donde suceden cosas que no son eventos. La idea siendo breves seria esta:  “Baudrillard dice que estamos ante una transición de fase en la cual el Mal es innombrable. Ya no es el Mal que Nietzsche rescató del olvido, ese mal del derrotado, del perdedor, ya no es tampoco el Mal sustantivado del judeocristianismo y la Ilustración. El nuevo Mal sería el Mal de los fenómenos extremos, de los fenómenos que desestabilizan el funcionamiento del sistema. Algo es malo porque es disruptivo. Algo es malo cuando rebasa nuestro fetichismo institucional. Algo es malo cuando la superficie se fractura” .

En el atentado de ayer hubo al menos dos novedades: los terroristas no acabaron suicidados, sino detenidos o abatidos por la policía, la siguiente novedad fue una campaña destinada a desincentivar las imágenes del terror. Twitter ayer ardió de mensajes donde la propia Guardia civil y la policía advertían de que tomar fotografías o vídeos del escenario del crimen representaba un peligro para la propia investigación policial, inmediatamente hubo otros agentes que se dedicaron a disuadir al resto de tuiteros de que “por respeto a las victimas” era mejor no distribuir imágenes del atropello, de los heridos y de los cadáveres que poblaban la acera. Así y todo no solo los tuiteros sino los medios de comunicación “amarillistas” en opinión de algunos hicieron caso omiso a las recomendaciones y hasta en televisión hemos visto vídeos de muertos sobre la calzada, incluyendo niños.

Personalmente nunca me he dedicado a distribuir vídeos ni fotografías que pudieran herir al buen gusto de nadie, de modo que me dediqué a explorar qué opinan sobre este asunto otras personas con criterio. Es verdad lo que dice Baudrillard, pues ¿de qué sirve un atentando terrorista que no salga por TV? Si nadie se entera de qué pasó, si nadie puede estremecerse, asquearse o -como dicen algunos- estimular su morbo el atentado carece de fundamento. Se atenta en una ciudad concreta, nótese que no se atenta en Badajoz o en Soria, llena de público, con medios de comunicación alrededor y con una gran resonancia mediática. Se atenta para salir en los medios, del mismo modo que algunos youtubers graban sus hazañas para medrar.

Baudrillard apunta a la manera en la cual vivimos el pasado cual futuro, en nuestros ideales, en nuestros diagnósticos, en nuestras estrategias mismas de lucha: no queremos reconocer que muchos de los referentes están perdidos, refutados o desacreditados. Habitamos en una crisis de significación. La información es autoreferencial y la publicidad es un simulacro que anuncia productos chatarra. Pero la misma política se volvió un simulacro, y la denuncia de esa política funciona de manera análoga. Baudrillard anticipó la miseria, no sólo de la prensa, sino de las redes sociales que critican la construcción mediática pero que despliegan el mismo estilo de argumentación en su construcción de héroes, villanos y senderos de lucha.

El problema es tratar  al pasado cual futuro y de ahí que el comunismo-populismo haya vuelto con fuerza. El problema de ver a los ismos estéticos como si todavía fueran vanguardia. El problema de seguir pensando en los viejos ideales comunistas, socialistas y feministas como si el siglo XX no hubieran pasado. La invitación al quietismo indiferente retorna reforzada. Baudrillard nos habla de esta situación post-orgiástica en la que vivimos los fracasos de esos humanismos y tenemos, empero, que pretender que no fracasaron. Tenemos que vivirlos como si no fueran un pasado sino como si apuntaran aún al futuro.

Pero si estos humanismos trasnochados vuelven después de haber demostrado su fracaso es porque no fue publicitada adecuadamente su barbarie. Y este es el argumento que utilizan otros, quizá los reaccionarios para dejar por escrito que:

¿Cuantas películas de nazis has visto en tu vida? ¿hay alguién que no conozca a través de documentales o del cine la barbarie nazi?¿Por que no sabemos nada de las matanzas de Stalin, los jemeres rojos o de Mao? ¿Por qué no se han hecho películas sobre las matanzas de los milicianos durante la II Republica española a pesar de tener al cine subvencionado por el Estado? ¿Qué pasó realmente en los Gulags? ¿Y sobre el genocidio armenio?

No cabe duda de que el Mal se ha blanqueado más en un sentido que en otro, los crímenes comunistas y de la izquierda en general no resultan tan obvios para la población en general y lo cierto es que no se han publicitado lo suficiente. Aun hoy los crímenes yihadistas cuentan con una comprensión general que para sí desearía cualquier dictador ya fallecido como Franco, que continuamente es rescatado de la historia para volver a ponerle sobre el tapete en un estúpido  recuento de muertos. ¿Quien mató más Hitler o Stalin?

Ninguna estadística vendrá a cambiar la opinión de toda una generación de jóvenes educados en la idea repetida hasta el paroxismo de que los malos son necesariamente unos y los buenos (Che Guevara, Castro, Maduro) otros. Todo depende de la propaganda. Nuestros conciudadanos creen que Trump es el mal y sin embargo nadie que yo sepa critica al coreano del norte que nos amenaza con un conflicto nuclear nada menos.

De manera que yo me manifiesto a favor de la publicidad de los muertos por el terrorismo yihadista, pues es la única manera de que aquellos que no tienen criterio se formen uno, al menos icónico y que recuerden que también mueren niños inocentes aunque sea en la Rambla de Barcelona.

Baudrillard tiene razón cuando afirma que hay una crisis de significación. Los jóvenes más comprometidos de hoy parecen ver y no ver las dimensiones mediáticas de la política y la economía, de los medios y las instituciones.

Ven eso y creen que ven al mal en su transparencia. Es un otro que camina, que tiene nombre y que puede ser identificado; hay veces que es persona, otras tantas es sistema o casta. Convocan a exorcizar a ese Mal, mayusculado. Pero parecen no darse cuenta de que ellos están entrampados en esa misma crisis de significación. Invocan para sí una legitimidad que ya no descansa siquiera en un formalismo democrático sino en la fantasía de la simulación de un compromiso ante un todo social que también es una simulación.

Esos mismos jóvenes de hoy están atrapados entre un diagnóstico ultra crítico y ultra cínico que exhibe la brutalidad kantiano-sadeana del Estado, por un lado, y una estrategia de lucha que presupone olvidar los fracasos del pasado. Parecen estar al tanto de ese infierno de lo mismo que despedaza toda diferencia. Están al tanto de la crisis de una legitimidad que ya no puede anclarse en las democracias formales cuando éstas son cómplices de la Razón de Estado qua Violencia de Estado. Los jóvenes de hoy están atrapados entre ese diagnóstico y una pronostico que apunta a un futuro como repetición del pasado. Es por eso que etiquetas como “fascismo”, “nazi”, “franquismo” “machismo” tienen tanto éxito en las redes y en las diatribas cínicas de la red. Los ingenuos no ven que esas etiquetas están muertas y no significan nada y lo peor: ellos tampoco tienen ninguna buena nueva que anunciar. (tomado de esta web)

Siguen pensando en La Revolución de un proletariado que Baudrillard ha declarado muerto. La masa no es el proletariado. No ya porque esté ideologizada o alineada y, por tanto, alejada de su conciencia de clase, la masa no es el proletariado porque jamás estuvo ideologizada y además porque el proletariado ya no existe, simplemente nos lo hicieron creer los marxistas. Nos entrampó en un simulacro de su propia teoría.

Y lo que queda son las buenas intenciones, el buenismo como nuevo ídolo al que adorar, la putrefacción de instinto de conservación y el entreguismo histerico de toda una civilización.

Pero no me gustaría despedir este post sin decir mi opinión sobre ese fenómeno extremo que conocemos con el nombre de terrorismo islámico. Personalmente creo que estos ataques no tendrán ningún efecto en los Estados europeos, solo podrán alcanzar a hacernos cosquillas. No habrá nazis ni xenofobos saliendo por las noches con cuchillos largos, ni habrá reacción contrafóbica de las clases medias contra las mezquitas. Hay demasiada indiferencia y bienestar en nuestra vidas. El islamismo se impondrá por la demografía no por el terror, pues toda ideología precisa de un extremo radical que haga bueno al moderado.

Y el plan de la islamización de Europa vendrá no por el terrorismo sino por la moderación de los que hoy callan.

¿Es la homosexualidad o la promiscuidad lo que causa rechazo?

orgullo gay

Partiremos de la base de que la homosexualidad causa rechazo moral, no en vano se trata de una conducta que está prohibida aun en 126 países ¿Pero por qué la homosexualidad, -que es una actividad privada y de alguna forma innata- causa tanto rechazo?

En este post voy a utilizar como guía un reciente articulo de Jesse Marzick publicado en psychology today y dónde el autor plantea una hipótesis muy interesante a recordar para todos aquellos que están comprometidos en la normalización de la causa homosexual.

La primera respuesta que nos viene a la cabeza y a la que Marzick presta atención es a la causa religiosa. Efectivamente las religiones (sobre todo las monoteístas) condenan la homosexualidad y por extensión el rechazo hacia los homosexuales es mayor en las personas religiosas que en los ateos o agnósticos. Existe un perfil de conservadurismo- religiosidad que nos puede dar ciertas pistas acerca de este rechazo, en cualquier caso se trata de una causa que afecta a los grupos humanos y no tanto a los individuos concretos y como novedad os revelaré que el mito que relacionaba la homofobia con la homosexualidad latente es falso. Los homofóbicos no son homosexuales escondidos en el armario tal y como cuenta el mismo Marzcick en este articulo. 

La mayor parte de la gente cree que las religiones son una forma de mantener contacto con lo desconocido, con Dios por así decir, pero en realidad las religiones (me refiero a las monoteístas) nacieron para cohesionar a los grupos y hacerlos mas cooperativos y laboriosos. De tribus dispersas que guerreaban entre sí por los recursos y las mujeres, consiguió Abraham unificarlas y lo hizo a través de la invención de un Dios único que de alguna manera venia a agrupar y reunir los cultos individuales de cada una de esas tribus y llevarlas en cierto modo hacia la cohesión social.

Yahvé era un Dios vengativo, que prohibía la idolatría e incluso que se le pudiera nombrar y se comunicaba con los hombres a través de un texto sagrado. La invención de un Dios único creó un pueblo: el hebreo que al principio practicaba la poligamia pero que poco a poco fue entrando en vereda por así decir, (más abajo veremos las ventajas de la monogamia). Con esta política social Abraham y sus descendientes consiguieron cohesionar esas tribus dispersas que estaban dispersas precisamente por sus respectivas culturas etnocéntricas, con distintas religiones, idiomas, cultos y costumbres que operaban como barreras geográficas e impedían la libre circulación de ideas y materias (sobre todo ganado). Abraham inventó una forma de liquidar el aislamiento tribal.

De manera que los grupos humanos tienen una serie de coerciones sobre las conductas individuales, una de estas coerciones-prohihibiones, es el robo, otra el asesinato. La conducta sexual y la conducta alimentaria (en otro orden de cosas) también aparecen muy reglamentadas en estas religiones y no cabe duda de que entran en colisión con la libertad individual. Hay algo en la libertad individual que es profundamente perturbador para los grupos que han de defenderse de las transgresiones individuales de una manera u otra: una forma es el exilio, otra el chisme, la burla o las humillaciones publicas, por no hablar de los castigos físicos y la pena de muerte que aun hoy se aplica con severidad en algunos países y en relación con crímenes de honor que están relacionados con el sexo y con las deudas.

En nuestro entorno la homosexualidad sigue siendo condenada a nivel moral y una manera tautológica de contestar a esta pregunta seria decir que la religión la condena y que por lo tanto las personas religiosas la condenan porque su religión las condena. Pero hay algo más:

Un cuadro más detallado empieza a surgir cuando se considera lo que predice la religiosidad en primer lugar; ¿Qué tipo de persona es atraída a estos grupos religiosos?

Uno de los mejores predictores de quién termina asociándose con grupos religiosos (y también a quién no lo hace es la estrategia sexual). Los que están más inclinados a la monogamia (o, más precisamente, a la promiscuidad) tienden a ser más religiosos, y esto se mantiene a través de las culturas y religiones . Por el contrario, la religiosidad no predice por si misma la moral cooperativa general o el comportamiento pro-social. Sería notable que las religiones de todas las partes del mundo acabaran tropezando con un desagrado común por la promiscuidad si no estuviera inherentemente ligada a la creencia religiosa. Algo acerca de la conducta sexual es un predictor único de la religiosidad, lo que debería ser extraño cuando se considera que el comportamiento sexual de un individuo debe tener poca influencia en si una deidad (o varias deidades) existen. ¿Qué le importa a Dios que seamos heterosexuales u homosexuales?

Incluso se ha propuesto que los grupos religiosos mismos funcionen para apoyar tipos particulares de arreglos de apareamiento relativamente monogámicos . Desde ese punto de vista, los grupos religiosos pueden ser vistos como una estructura de apoyo para parejas monógamas que planean tener muchos hijos.

Dicho de otra manera, parece que de lo que se trata es de mantener una oposición religiosa a la promiscuidad : la promiscuidad hace que los arreglos monógamos sean más difíciles de sostener, y viceversa.  El sexo fácil y barato es el principal enemigo de la monogamia, si planeas tener un montón de hijos, los hombres se enfrentan a los riesgos de cuckoldry (criar a un niño que fue engendrado por otro hombre), mientras que las mujeres se enfrentan a los riesgos de abandono (si su marido huye con otra mujer, dejándola sola en el cuidado de los hijos). Con el fin de apoyar su estilo de vida más monógamo, entonces, estas personas comienzan a castigar a aquellos que se involucran en comportamientos promiscuos para hacer esas estrategias más costosas para participar y, en consecuencia, más raros.

Dicho de otra forma: la monogamia y la promiscuidad empastan mal y los castigos sociales derivados de estas conductas proceden evolutivamente del hecho de mantener la monogamia como estrategia sexual predominante.

Y en este sentido la condena moral de los homosexuales procedería no tanto del hecho de ser homosexuales como de ser promiscuos. ¿Pero son realmente promiscuos los homosexuales?

grafico partners

La respuesta es si, como puede observarse en el gráfico.  El número de parejas de los homosexuales, lesbianas y bisexuales está muy por encima del número de parejas que declaran los heterosexuales al menos en este trabajo de David Schmidt donde paradójicamente se nos recuerda que nuestra especie se parece más a los chimpancés o bonobos que a los gorilas. Somos pues promiscuos por naturaleza.

¿Pero si somos promiscuos por naturaleza cómo es posible que la monogamia haya tenido tanto éxito evolutivo? ¿Qué ventajas aporta la monogamia?

Obviamente la monogamia aporta ventajas a los grupos humanos y no tantas a los individuos fuertemente determinados para la hipersexualidad.

Para contestar a esta pregunta es mejor que el lector vaya a este magnifico trabajo sobre ese laberinto que llamamos monogamia. Pero resumiré en algunos puntos estas ventajas, algunas son individuales y otras grupales:

¿Qué tiene la monogamia?.

Henrich y cols. (2012)  plantean que cuando aumentaron las desigualdades sociales y las sociedades se hicieron más complejas (en el Neolítico) es cuando aumentaron las ventajas a nivel de grupo de la monogamia. En sociedades relativamente igualitarias (cazadores-recolectores), las consecuencias sociales de la poliginia son menores porque pocos hombres pueden conseguir más de una mujer y, si lo hacen, la mayoría de las veces suela ser sólo una más. Además, como suele haber menos hombres que mujeres por mayor mortalidad masculina por accidentes de caza o conflictos violentos, la poliginia igualaría esas diferencias. En sociedades más complejas la poliginia puede llegar a cotas más altas (harenes de cientos de mujeres) y tener consecuencias mucho más graves, reduciendo la competitividad de esa sociedad.

La monogamia aumenta la rivalidad intrasexual masculina pero favorece la paz social en las comunidades mientras que una gran proporción de solteros predice grandes calamidades,  tiene influencia en las tasas de crímenes, motivaciones masculinas, inversión parental, fertilidad y producción económica. Las menores tasas de crimen favorecen el comercio, las inversiones económicas, el flujo libre de información, y una mejor división del trabajo. La mayor inversión parental y la menor fertilidad favorece la mayor calidad de la descendencia. Todo ello lleva a mayor innovación y crecimiento económico.

La poligamia deja a muchos hombres solteros y tiene además otros efectos indeseables sobre las mujeres: disminuye la edad a la que se casan las mujeres Al no haber mujeres se acuerdan matrimonios con padres y hermanos desde edad temprana. También, al ser la mujer un bien cotizado, aumenta la motivación de los hombres (padres y hermanos) para controlarlas. Esto reduce la libertad de las mujeres, su poder, aumenta la violencia doméstica, y ese menor poder e influencia de las mujeres en las decisiones del hogar resulta en mayor fertilidad.

Por contra, la monogamia disminuye la presión para llevar mujeres al mercado matrimonial, no es tan grande la diferencia de edad entre marido y mujer, no hay tanto control masculino y se reduce la desigualdad de la mujer y la fertilidad. Algunos estudios en sociedades poligínicas encuentran también que no hay ningún caso en el que las relaciones entre co-esposas sean armoniosas. La competencia entre ellas es grande y al haber mayor número de parejas adulto-niño sin relación genética eso aumenta el conflicto a todos los niveles: vivir con adultos no emparentados genéticamente es el factor de riesgo más potente para abuso, negligencia y homicidio de niños. Por otro lado, los niños de hogares poliginicos son los que tienen los niveles más elevados de cortisol, lo que indica un mayor nivel de estrés. La monogamia aumenta también la inversión parental en los hijos y la supervivencia y calidad de los mismos (algunos padres poligínicos no se saben ni el nombre de todos sus hijos). Los padres poligínicos siguen buscando mujeres y gastan recursos en ello en vez de en sus hijos. (Extraido de esta web).

Existe en nuestra especie una disonancia entre nuestras adaptaciones ancestrales (la promiscuidad) y los mandatos de nuestra cultura que parece que favorece la monogamia que también favorece a los individuos concretos, al menos a la mayoría, de lo contrario no habría parejas a largo plazo ni matrimonios. La monogamia es la estrategia sexual predominante en todas las culturas, mientras que la promiscuidad favorece la competencia intrasexual en las mujeres y les da a los hombres poder sobre lo que realmente les interesa: el sexo, a cambio los hombres se hacen holgazanes y poco comprometidos en el largo plazo, algo que sucede cuando la ratio sexual mujer hombre aumenta.

Volviendo al articulo de Marzick, la promiscuidad seria la conducta rechazada y no la homosexualidad. Las sociedades y los grupos humanos podrían rechazar a cualquier individuo que no correspondiera con su conducta sexual al beneficio de la comunidad (un hombre con una mujer). Naturalmente no se trata de una causa única y la homosexualidad puede ser rechazada por otras cuestiones ajenas a la moral: la causa más conocida es la hipótesis del germen gay.  Es posible que parte de la leyenda negra que arrastran los homosexuales proceda del hecho de que la conducta homosexual puede haberse atribuido a una especie de enfermedad contagiosa y por tanto transmisible.

Si la hipótesis de Marzcick fuera cierta la estrategia del “orgullo gay” seria incorrecta y podría ofender no solo a amplias capas de la población sino a una parte de los homosexuales que no comparten esta exposición de estereotipos y conseguir precisamente lo contrario de lo que se pretende: consolidar los derechos de los homosexuales en una sociedad abierta con respecto a las conductas sexuales individuales

Bibliografía.-

Joseph henrich, Robet Boyd y Peter J. Richerson. The puzzle of monogamous marriage. Phil. Trans R. Soc. B 2012 367, 657-669. 

Pinsof, D. & Haselton, M. (2017). El efecto del estereotipo de la promiscuidad en la oposición a los derechos de los homosexuales. PLoS UNO 12 (7) : e0178534.Https://doi.org/10.1371/journal.pone.0178534