El efecto moiré y el cerebro

Hace unos días me encontraba leyendo un articulo sobre el grafeno y me llamó la atención que ciertos investigadores habían descubierto que sí aproximamos dos placas de grafeno emerge un patrón de moiré.

Me llamó la atención porque yo mismo había usado con anterioridad este concepto de moiré para explicarme ciertos fenómenos mentales a sabiendas de que el citado efecto es muy conocido sobre todo por su uso en los tejidos, en la confección de la ropa, también en el arte gráfico, en matemáticas. física y óptica dando lugar a ilusiones visuales como las que presiden este post.

En realidad el efecto moiré es una ilusión óptica que se genera cuando vestimos camisas de mil rayas como ésta. El lector podrá apreciar que esas rayas tan juntas provocan un fenómeno de sobreelevación o de arrugas en el tejido, por eso hay que andar con cuidado cuando estamos frente a una cámara -sobre todo en TV- de no vestir ciertos diseños como éste, si no queremos que la atención de los espectadores se vaya a la ropa y no a lo que decimos.

El patrón o efecto muaré (en castellano) o moiré (en francés) es una interferencia que se produce cuando se superponen dos superficies con líneas en determinado ángulo. El nombre proviene de un tejido de seda francés llamado moiré porque, al estar formado por patrones de líneas, daba la sensación de que se formaban olas de mar.

Al hablar del campo de la impresión, el muaré es el conflicto que se da entre dos motivos repetitivos. Si la relación de tamaño entre esos motivos varía, el muaré aparece o desaparece de forma poco predecible. En esta web podéis leer algunos conceptos sobre el asunto. Y en esta otra algunos ejemplos más.

Pero lo que a mí me interesó hace tiempo de este concepto es la relación que puede tener en neurociencias, más concretamente en relación con el efecto placebo, un tema más psicológico que abordé en un post que titulé «Ruido y señal».

¿Qué sucede cuando se superponen dos patrones similares y repetitivos sean acústicos, ópticos o informacionales?

Lo que sucede es que se genera un patrón que resulta de la interferencia entre ambos, lo podemos oír en dos patrones acústicos acoplados, ese ruido tan desagradable que se mitiga alejándose de uno de los emisores.

¿Es el efecto placebo un efecto moiré?

En términos cibernéticos ruido es todo aquello que no contiene información alguna, mientras que la señal es aquello que contiene información y por tanto es subsidiario de -sobrepasado un cierto umbral- ser decodificado en términos de información con sentido (significado), procesado y guardado en la memoria.

El problema es que en términos cibernéticos no existe información separada del ruido: vienen en el mismo paquete, es por eso que el cerebro no va a percibir señales limpias desde el exterior sino señales contaminadas que viajan galopando en una base de ruido que no contiene información por sí misma y que nos obliga al esfuerzo de discriminar constantemente lo relevante de lo irrelevante cuando no lo verdadero de lo falso. Y por eso lo importante es la relación, el cociente entre señal y ruido más que los valores absolutos del mismo.

Lo mismo le sucede a nuestro cerebro: posee una actividad intrínseca permanente que es ruido neuronal, es decir el ruido que genera la casi continua actividad de nuestras neuronas incluso cuando no hacemos nada. De manera que tenemos ruido afuera y ruido adentro sobre el que van acabalgadas las señales que contienen información relevante tanto en lo que percibimos de afuera como en lo que predecimos desde dentro.

Naturalmente ese ruido no implica audición puesto que no es una señal acústica que pueda llegar a ser audible por nuestros oídos, ni siquiera es una señal que podamos percibir puesto que no alcanza la suficiente intensidad como para traspasar el umbral de nuestra percepción.

Sin embargo es bueno saber que una señal relevante que comunica algo a alguien es siempre una onda que va montada sobre esos carriles que hemos llamado ruido, de tal modo que el aumento del ruido indefectiblemente dará lugar a una potenciación de la señal. O dicho de otra manera si queremos hacer que una señal traspase el umbral perceptivo una forma de hacerlo es aumentar el ruido del sistema. Otra forma es aumentar la redundancia de la señal, es decir repetirla y otra forma es aumentar directamente la intensidad de la señal.

Eso es lo que hacemos cuando damos a un paciente depresivo un antidepresivo, un analgésico al jaquecoso o damos sesiones de acupuntura a un paciente con dolor neuropático.

Sobre los efectos placebo de los antidepresivos ya hablé en este post pero me gustaría señalar a continuación que: el efecto placebo no solo puede curar las no-enfermedades sino las enfermedades genuinas y que seguramente lo hace a través del procedimiento señalado como incremento del ruido. No porque el ruido en sí mismo provoque cambios sino porque incrementa la señal (en este caso la expectativa de curación) y al aparecer esta nueva señal generada entre la expectativa y el remedio (efecto moiré) el cerebro no tiene más remedio que reorganizarse y esa organización suele tener lugar en el sentido de lo que el individuo espera de ella aunque también puede suceder lo contrario, entonces hablamos de efecto nocebo. Es por eso que los antidepresivos tienen efecto tanto si tocan la serotonina, la noradrenalina o la dopamina, de lo que se trata en cualquier caso es de que el cerebro se desorganice  para encontrar una nueva estabilidad , cosa que tendrá que suceder necesariamente pues ha de adaptarse al fármaco para lo que precisa cierto tiempo, es por eso que los antidepresivos tienen un periodo refractario en que carecen de actividad alguna. Y es por eso que debe repetirse su aplicación, pues no hay efecto moiré sin repetición.

Los políticos saben usar este mecanismo y lo usan con mucha eficacia, generalmente para lanzar cortinas de humo a través de emitir ruido y no prestar atención a otra señal más importante, dado que la información que obtenemos de los políticos nos viene sesgada y triturada por los medios de comunicación (hiperrealidad), no tenemos más remedio que perecer y atender donde el dedo señala en lugar de mirar a la luna. Un ejemplo de ruido emitido por una ministra del actual gobierno es algo así como esta idea:

«La ley del aborto favorecerá que las mujeres dejen de sentir vergüenza por ponerse un tampax y podamos hacerlo sin escondernos»

Naturalmente en la citada frase todo es ruido, no proporciona información sino una referencia -más que una señal-, la de la menstruación y la higiene intima de la mujer, pero esta frase comprensible en el siglo XIX pierde totalmente su vigencia en el momento actual, es algo así como un retorno a la vaca esférica y una buen forma de desviar debates más provechosos para los ciudadanos cada vez más empobrecidos.

¿Es la psicoterapia un subproducto del efecto moiré?.-

Si el efecto placebo puede explicarse a través del efecto moiré, cualquier tipo de interacción humana donde hay dos emisores y dos receptores participa también de ese efecto. ¿Qué queremos decir cuando decimos que tenemos afinidad, sentimos simpatía, buena onda o atractivo con alguien?¿Qué queremos decir cuando decimos que alguien sabe escuchar?

La psicoterapia puede definirse como una tecnología basada en la conversación entre un experto y un paciente que consulta a partir de unos síntomas de origen psicológico. En la psicoterapia no suelen usarse fármacos aunque también es posible una combinación de ambos. La idea de que la psicoterapia no es más que un placebo es una idea bastante antigua y no ha sido puesta a prueba por la mala fama que arrastra la palabra «placebo» siempre identificada con el engaño. Lo cierto es que sea como sea la efectividad de la psicoterapia es similar al tratamiento convencional con fármacos en las patologías psiquiátricas menores al menos en la población general.

Efectividad de la psicoterapia.-

1)Que la psicoterapia es igualmente de eficaz que los tratamientos médicos convencionales en una muestra aleatoria de pacientes con problemas mentales o emocionales si bien su eficacia aumenta con la repetición de las sesiones y la duración total del tratamiento.
2) Que la variable crítica de la psicoterapia no estaba en la técnica dado que orientaciones diferentes daban los mismos resultados.
3) Que las psicoterapias funcionan por cosas diferentes a las que sus defensores defienden.
4)Que las psicoterapias son más exitosas en un determinado grupo de pacientes y son ineficaces en otros, aquellos pacientes que tienen fácil verbalización, inteligentes, jóvenes, con un gran potencial de cambio y con gusto por el autoexamen, son los mejores candidatos para una psicoterapia. El potencial de cambio y el deseo del mismo son las variables criticas para el logro del cambio.
5) Que el sufrimiento mental no es la misma cosa que la enfermedad o los trastornos mentales reglados y que seguramente aquellos responden mejor que estos últimos.
6) Y que de entre todas la variable más importante de una terapia la personalidad de quien la imparte.

El tema quedó liquidado o casi con estas conclusiones y algo aun más insólito: las psicoterapias eran exitosas o fracasaban por algo que estaba más allá de sus concepciones teóricas. Dicho de otro modo: eran todas igualmente útiles o no lo eran fueran cognitiva, existenciales, dinámicas o conductuales. Y más probablemente el éxito de las psicoterapias se debía a factores comunes, es decir cuando funcionaban lo hacían por algo común a todas ellas y no por lo que los terapeutas especulan.

Y por último: hay algo en el inconsciente del terapeuta que cura y algo en el consciente del pacientes que quiere curarse. Dos plataformas que son complementarias entre sí y que muchas veces dan lugar a anclajes profundos y otras veces a anclajes débiles y burbujas ilusorias pues existe otra cuestión ajena al paciente y al terapeuta: los recursos disponibles.

El paciente lleva una camisa a rayas y el terapeuta otra camisa parecida, cuando se da cierto ángulo que en este caso es la proximidad y la escucha, sucede algo extraordinario: emerge un nuevo patrón que llamaremos vínculo y que es en realidad una negociación, una modificación cognitiva de lo vivido, un cambio en el relato que el paciente nos trajo. Un trabajo creativo llevado a cabo entre dos que pactan una nueva novela sobre lo que sucedió, lo que está sucediendo y lo que podrá suceder.

Esta forma de pensar la psicoterapia excede lo que en términos clásicos llamamos transferencia y contratransferencia. En realidad lo que se transfiere es el rayado de la camisa de cada cual que puede ser muy parecido o en absoluto concordante con la plataforma ajena. Simplemente hay rayados que son compatibles y rayados que no lo son, como sucede en el amor: ese otro encuentro mágico.

Si el lector quiere profundizar en los riesgos de la psicoterapia le aconsejo que visite este post

Constelaciones familiares

mesmer

Mas allá de la multitud de supersticiones pasadas de moda, ridículas o contradictorias, la New Age responde a un sufrimiento real provocado por una dislocación psicológica, ontológica y social.

La New Age manifiesta una voluntad real de ruptura con el siglo XX, con su inmoralidad, su individualismo, sus aspectos libertarios y antisociales; expresa que ninguna sociedad es viable sin el eje federador de una religión cualquiera, constituía una poderosa llamada a un cambio de paradigma. (M. Houellebecq)

 

Recientemente he participado en un debate en las redes acerca de esta «terapia» que está haciendo furor en nuestros conciudadanos y he recordado a partir de este debate que tenia pendiente escribir acerca de ello. He procrastinado ya lo suficiente y es por eso que me gustaria dejar aqui mi opinión.

Ayer leí este articulo acerca de este mismo tema y cuando se lee un artículo hay que atender a los contenidos, es decir a los argumentos, pero también hay que atender simultáneamente a otro nivel de narración: qué es lo que el articulista defiende o pretende atacar o socavar, y por supuesto atender otra cuestión: desde dónde se defiende o se ataca un argumento.

El artículo en cuestión que procede del blog, -por otra parte interesante- y que se llama «La venganza de Hipatia», ya sugiere con su título sus contenidos: podria titularse también ·»Todo lo que sea verdad en psicologia» y se limita a atacar esta terapia que inventó un tal Bert Hellinger básicamente con argumentos «ad personam«, un tipo con antecedentes de nazismo y de predicador, sin titulos universitarios que le legitimen para ejercer la psicología.

Lo cierto es que a la psicologia canónica le han salido muchos imitadores y tambien muchos intrusos. Un hecho que por sí mismo deberia llevar a los psicólogos a preguntarse el porqué. El propio Bessel Van der Kolk se preguntó lo mismo cuando se dió cuenta que después de 11-S las victimas del desastre que habian recibido fondos para acudir a terapeutas especializados y prevenir el probable TEPT que les esperaba, lo que hicieron fue renunciar a esas ayudas estatales y acudir en masa a consultas de acupuntores, homeópatas y masajistas pagados de su bolsillo. Es obvio que ninguna de estas técnicas está indicada para el tratamiento o la prevención del TEPT.

Y lanzó esta pregunta ¿Por qué la gente ignora las recomendaciones de las autoridades sanitarias y acude a terapias pseudocientíficas para aliviar sus problemas?

La razón es ésta: Vale más una superstición útil que una verdad científica inalcanzable.

Lo que los psicólogos deberían saber desde ya es que nuestro cerebro no está cableado para encontrar la verdad sino para encontrar alivio ante un problema cualquiera, un problema que se aliviará encontrando un sentido y ese sentido por más anticientífico que sea basta con que nos resulte útil. «A mi me fue muy bien», es el argumento con más peso psíquico que se puede encontrar. Una herejía científica.

Naturalmente que la teoria de las constelaciones familiares es falsa pero contiene algunas gotas de verdad: existe un espíritu familiar que se transmite de arriba a abajo a través de la imitación y de patrones de carácter, gustos, preferencias, ideas politicas, profesiones, enfermedades, sabor de las comidas, sin olvidar la teoria del trauma transgeneracional de Greene que aun se encuentra en discusión, algo asi como que determinados eventos traumáticos o cierta tendencia a sufrirlos se trasmite de generación en generación como una especie de karma maldito.

Pero no es posible establecer equivalencias lineales entre los traumas familiares y las consecuencias sobre la salud actual de nuestros pacientes. Efectivamente, existe una especie de enmarañamiento de lo familiar, lo social, lo epigenético y lo individual que se constituye como una especie de ambigüo condicionamiento muy alejado de cualquier forma de equivalencia entre lo que sucedió y lo que nos sucede.

Ahora bien; las terapias que funcionan nunca lo hacen por lo que sus practicantes dicen. Las terapias funcionan por sus variables ocultas. De manera que el éxito de las terapias conocidas como «Constelaciones familiares» no funciona – si es que funciona- por lo que el constelador dice sino por otros aspectos.

Mesmer y la mesmerización.-

Franz Anton Mesmer fue un médico que vivió en el siglo XVIII y que se especializó en tratamientos basados en lo que el llamaba «magnetismo animal». Concebía una especie de «fluido universal» que estaba relacionado con el magnetismo terrestre y que servía, según él para una vez redistribuido a través de imposiciones de manos, imanes u otros utensilios restablecer la salud de los pacientes que usualmente padecian histeria o trastornos psicosomáticos.

Naturalmente con el tiempo Mesmer cayó en la cuenta de que no eran los imanes los responsables de sus «curaciones» sino su propio poder de sugestión, ello le llevó bien pronto a prescindir de estos artilugios. A lo que nunca renunció fue a sus «puestas en escena» que incluian desmayos, catarsis emocionales diversas e incluso ataques pseudoepilépticos en sus seguidores y que según él era la prueba de que el magnetismo animal existía.

Lo que curaba en Mesmer era lo que hoy entendemos como sugestión. ¿Ahora bien qué es lo que entendemos hoy como sugestión y cómo funciona?

La mayor parte de los médicos aun hoy desprecian la sugestión y por tanto tambien al efecto placebo al que consideran una especie de engaño. Basta con seguir los debates sobre la homeopatía para entender que hay un bando de médicos o agitadores que están absolutamente en contra y otros -practicantes de la misma- que defienden algúna razón mal conocida para defender su eficacia.Lo cierto es que la homeopatia con razón o sin ella a veces funciona, como funciona tambien la acupuntura o cualquier intervención de medicina alternativa. Incluyo tambien al psicoanálisis al que muchos consideran tambén una practica anticientifica. Y seguramente lo es. Aunque yo siempre suelo decir que el psicoanálisis es un área de conocimiento más que una técnica. Más abajo volveré sobre esta idea.

Pero a veces funcionan. Y funcionan porque la gente no se cura por la ciencia sino por otras cuestiones aun mal conocidas.

Hay otra variable oculta: este tipo de terapias funcionan mejor en aquellos pacientes que no están demasiado enfermos, es decir en aquellos que están sanos y que están ubicados en esa zona de umbral que llamamos liminarización. Entre dos aguas. Ni están enfermos ni se sienten sanos.

Y lo cierto es que venimos de serie cableados para responder al efecto placebo.

Pero para ello necesitamos cruzar el umbral.

Lo liminar.-

En la antropología , la liminalidad (de los limen palabra latina, que significa «un umbral» es la condición de la ambigüedad o la desorientación que se produce en la etapa media de los rituales , cuando los participantes ya no siguen en su estado pre-ritual, pero aún no han comenzado la transición hacia el estado final y que mantienen hasta que se haya completado el ritual. Durante la etapa liminar de un ritual, los participantes «están en el umbral» entre su anterior forma de estructurar su identidad, el tiempo, o de la comunidad, y una nueva forma, que establece el ritual.

Dicho de otra forma: en las terapias que funcionan a través de la sugestión es necesario establecer un ritual que se encargue de transportar al sujeto a un estado pre-racional, mágico por asi decir: que se deje absorber por el ritual. En este sentido se trataria de un estado de absorción, una especie de trance de bajo nivel donde se mantiene el estado de vigilia pero caen las defensas racionales de nuestro cerebro más moderno.

Las terapias de constelaciones familiares se parecen y mucho a los fenomenos que aparecen en ciertas religiones o sectas y que operan a través de la conversión, tomando elementos del espectáculo, el drama donde el terapeuta hace las veces de predicador y se  dedica a atacar sin piedad las defensas del auditorio a través de proclamas, descalificaciones o insultos a todos aquellos que no quieren alcanzar la verdad. El ambiente que se genera es algo muy parecido a ese cruce del umbral al que más arriba me referí. El publico actua de amplificador y el sujeto puede ser más o menos sugestionable y practicar cierta excelencia absortiva espontánea. Esos son los mejores candidatos.

Pero estoy muy lejos de satanizar este tipo de prácticas, nos hallamos hambrientos de rituales y de sentido, de ceremonias de pase y anhelantes de absorción y ese es precisamente el espacio que los intrusos han ocupado y han terminado por desplazar a los psicólogos colegiados.

Quizá el problema de fondo se encuentre en una mejor definición de que es terapia y qué cosas son paideia. es decir educación en el sentido más psicológico de la palabra: saber algo de sí. Ir al teatro, oír música, leer un libro o conversar con un amigo no son terapia aunque puedan ser terapéuticas.

Pero no debemos alarmarnos por admitir que ciertas cosas pueden ser terapéuticas sin haber pasado por el filtro de la ciencia, la evidencia científica no siempre puede establecerse como un filtro para separar lo puro de lo impuro. Y es casi seguro que la pureza está reñida con el bienestar.

Y se puede pecar contra la ciencia. ¿Contra quien si no?

 

Un ejemplo de absorción.-

¿Pues cómo traducir en palabras ese instante de júbilo, de felicidad inexplicable que no responde a ningún dato objetivo de la realidad, que no puede asociarse con nada concreto?. No se trata de una comprensión súbita al estilo del insight, es más parecido al éxtasis. Pero tampoco es un éxtasis propiamente dicho pues no va unido a imágenes, ni a recuerdos, no hay memoria, ni existe aquella quietud que describen los místicos con el nombre de arrobamiento o “pajarismo” y que invoca una contemplación preñada de quietud o de estrechamiento del campo visual. Al contrario, es una experiencia sensible pura, sin cognición, ni memoria y que no impele a conducta alguna. Ningun observador podria apercibirse de que “eso” está ahora en mi. Pues uno sólo puede saber algo de “eso” cuando eso está en él, desafortunadamente la mayor parte de las personas reaccionan como yo al principio de todo, con miedo o con indiferencia. (Extraido de este post)

 

Bibliografía.-

Transgenerational Actions of Environmental Compounds on Reproductive Disease and Identification of Epigenetic Biomarkers of Ancestral Exposures, [en línea], formato html. Disponible en:
http://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0031901

Werba, Alicia. Transmisión entre generaciones. Los secretos y los duelos ancestrales, [en línea], formato pdf. Disponible en:
http://www.apdeba.org/wp-content/uploads/werba.pdf

¿Es la acupuntura un placebo?

acupuntura

La acupuntura es un metodo tradicional de la medicina china que se basa en la implantación de agujas en ciertos puntos anatómicos por donde supuestamente circula el Qi, una energia que se corresponde con cada órgano concreto y que discurre a través de unos canales o meridianos que se identifican en la piel.

De lo que se trata en la acupuntura es de dirigir, estimular, inhibir o compensar esta «energía» de forma tal que fluya de una forma fisiológica en la suposición de que cada organo tiene su propia energía, la acupuntura propone una anatomía virtual que no es ni de lejos la anatomía convencional que los médicos conocemos, se trata de una anatomía energética que no discurre por los nervios.

Antes de exponer aquí lo que hoy sabemos de la acupuntura a través de estudios controlados me gustaría advertir al lector que se trata de un método muy usado por la población general en combinación o independientemente de otros tratamientos alopáticos. Y que además se le supone cierto éxito en determinadas patologías relacionadas con el dolor neuropático (migrañas, fibromialgia, cefaleas tensionales, etc) pero también en el dolor osteoarticular como veremos más abajo.

La pregunta que suelen hacerse los médicos es ésta: ¿Es la acupuntura un placebo exitoso? Lo cierto es que contiene ciertos elementos para serlo: una explicación exótica, un ritual característico y una práctica individualizada que incluye «algo que se le hace al paciente» en este caso pincharle.

De manera que los médicos occidentales por lo general dan poca fiabilidad a este método tradicional y de alguna forma lo identifican con el placebo.

Pero aquellos de ustedes que hayan leído este post, sabrán ya que el placebo es un fenómeno bastante difícil de atrapar y medir. De manera que este fin de semana me he distraido en revisar las «evidencias» que ha ido acumulando un señor llamado Dieter Melchart quien en 2005 publicó una serie de artículos destinados a aclarar su mecanismo de acción si es que la acupuntura tiene alguna acción cerebral.

Pues si que la tiene, y como es natural el PET ha demostrado que lo que se estimula cuando se ponen las agujas es el sistema de recompensa es decir el circuito que podriamos llamar como el circuito de las expectativas.

Ahora bien, tal cosa no demuestra que la acupuntura sea eficaz, sino que las expectativas de mejoría de los pacientes son los responsables de tal mejoría. Y claro los pacientes esperan mejorar en sufrimientos sensibles a los tratamientos, es poco probable que un paciente con cáncer espere mejorar o curarse de su enfermedad pues el cáncer arrastra un historia de fatalidad que por sí misma refrena cualquier optimismo. Pero en el dolor crónico la cosa cambia puesto que el dolor es una experiencia emocional y como tal aparece y desaparece fluctuando periódicamente. Todo el mundo sabe que el dolor no nos matará si bien puede hacer de nuestra vida un infierno. Una jaqueca es una enfermedad benigna y el paciente jaquecoso tiene otro tipo de expectativa muy diferente a la del paciente oncológico.

Para averiguar la eficacia real de la acupuntura Melchart dividió a sus pacientes aleatoriamente en tres grupos: uno recibió el tratamiento de acupuntura siguiendo todos los cánones de la MTC, otro grupo recibió agujas placebo y un tercer grupo pasó a formar parte de la lista de espera. Los resultados no se hicieron esperar, para el grupo de jaquecosos los grupos primero y segundo mejoraron significativamente más que el grupo-espera. No hubo diferencias estadísticas entre el grupo que recibió la acupuntura buena y la falsa si bien si hubo diferencias clínicas entre ambos grupos. Estas diferencias fueron más leves en el caso de las jaquecas tensionales, es decir hubo menos diferencias entre un grupo y otro aunque los resultados fueron mejores significativamente en los grupos que recibieron algún tratamiento en contraste con los que esperaban.

Sin embargo en otro ensayo similar lo que se exploró fue el dolor de rodilla secundario a osteocondritis. Se diseño un ensayo aleatorizado similar al anterior y lo que se encontró fue algo inesperado: los pacientes que recibían el tratamiento convencional mejoraron tanto clínica com estadísticamente en relación con el grupo que recibió la acupuntura placebo.

Melchart concluye que en la  acupuntura hay algo que le da más eficacia que el placebo dependiendo  -claro está- de la patología asociada, presupone que su mecanismo de acción podría estar relacionado con los opioides endógenos y el receptor mu, algo así como que la acupuntura podría poner en marcha un mecanismo natural de autoreparación del dolor aprovechando las propias reservas de endorfinas de nuestro cerebro.

Pero otra vez, las cosas en medicina no suceden como esperamos puesto que al parecer, los responsables de la analgesia no son los opioides endógenos sino la vasopresina. Una hormona que puede calcularse en sangre y que podría servir de marcador para conocer de antemano quien va a responder a la acupuntura y quien será refractario.

Bibliografía.-

Articulos de D. Melchart.

¿Es la homeopatía un placebo?

placebo

La mayor parte de los informadísimos lectores que usan la red estarían dispuestos a contestar «si» a esta pregunta. Algunos de ellos irian más lejos y dirán que es un timo. Otros se conformarán con atacar la idea de que en una dilución infinitesimal de un preparado homeopático no puede haber moléculas de una sustancia activa, por tanto en la homeopatía no hay nada mas que agua y sacarosa como excipiente.

El problema de todas estas opiniones es que casi nadie sabe qué es un placebo o lo que es peor: el placebo es casi siempre visto como un obstáculo o un engaño, una especie de sombreado que oculta la verdad con intenciones espúreas.

La verdad no es otra -según este modo de pensar- que los medicamentos verdaderos tienen efectos verdaderos mientras que los placebos operan por sugestión. Y la sugestión es cosa de tontos, de personas crédulas, desesperadas o ingenuas intoxicadas por falsa información.

Lo que se enfrenta con el hecho muy conocido ya de que el público -generalmente el mejor informado- recurre a las terapias alternativas con más frecuencia de lo que seria de esperar en un mundo medicalizado y materialista con una medicina que nos ha traido bienestar y longevidad pero tambien cronicidad y efectos secundarios severos.

Y en realidad el placebo es un obstáculo para la industria farmacéutica que debe demostrar -antes de comercializar un determinado medicamento- que su efecto terapeutico es superior al placebo. Es por eso que en investigación de nuevas moléculas es necesario pasar por una prueba -que la ciencia admite como el paradigma de la verdad- y que se conoce con el nombre de doble ciego.

En el doble ciego ni el médico que administra el medicamento sabe si está usando el medicamento verdadero o el placebo (la sustancia inerte), pero ahora les contaré donde está la trampa.

Pero el uso del doble ciego en estos ensayos ya nos permite reconocer que los placebos curan y a veces de una forma muy parecida a los fármacos que pretenden comercializarse.

La trampa es ésta: el medicamento verdadero tiene efectos secundarios y el placebo no. Tomemos por ejemplo la fluoxetina (Prozac), da trastornos digestivos, sexuales y quizá dolor de cabeza. Estoy seguro que cuando se midió su efecto antidepresivo, tanto los pacientes como los médicos supieron quien tomaba el fármaco verdadero y el falso. Efectivamente los que tomaron placebo no presentaron tanta incidencia de efectos secundarios (aunque el efecto nocebo tambíen se presenta en los placebos).

Lo cual no hace sino agrandar la distancia entre la efectividad de la fluoxetina y el placebo. La mayor parte de la gente sabe que la fluoxetina es un fármaco verdadero porque provoca malestar al menos los primeros dias. Dicho de otra manera: los efectos secundarios son el mejor placebo que existe al señalar al paciente que lo que está tomando tiene un efecto biológico. Y también: no podemos descartar que en un medicamento verdadero no exista además un efecto placebo sobreañadido.

En conclusión, el método doble ciego es un coladero que en ciertas enfermedades no discrimina al placebo-placebo del placebo-medicamento. Una de estas enfermedades es la depresión, una de las que más y mejor responden al placebo.

Lo que nos lleva al otro aspecto de la cuestión: No todas las enfermedades  responden al placebo. Algunas mucho, otras muy poco y algunas son absolutamente refractarias al mismo. Como ejemplo de refractariedad me gustaria nombrar la anorexia mental y las adicciones, como ejemplo de una escasa respuesta el cáncer en todas sus formas. Como ejemplo de sensibilidad, el dolor neuropático, la migraña y la depresión.

Y aun más: no todos los placebos son iguales. Y esta es una propuesta que me gustaria dejar aqui, supongamos que usted padece migraña y que me pregunta qué tratamiento le puede ir mejor. Esta es una pregunta inteligente (que es la que la gente se hace o hace al médico). La pregunta mala es si tal medicamento es superior al placebo (evidencia), pero al paciente no le interesa esa demostración, de modo que lo mejor seria no comparar un medicamento concreto con placebo sino comparar los distintos tratamientos entre sí. ¿Es mejor la acupuntura, la PNL, la homeopatia, la cirugía o la dieta para la migraña?

Se trataria de cambiar el paradigma del «doble ciego» por el método de comparación entre distintas terapias que se atribuyen la capacidad de curar una determinada patología.

Lo que nos permitiria ir un poco más lejos porque podríamos no sólo comparar terapias entre sí, sino tambien terapeutas, y por supuesto un ahorro en medicamentos cada vez más caros y donde la innovación brilla por su ausencia.

En resumen, antes de afirmar que algo es placebo tratando de descalificar este mecanismo natural de sanación es mejor tratar de averiguar qué entendemos como placebo porque «no importa que el placebo sea un acto de sugestión, lo que importa es saber como aprovecharlo mejor voluntariamente».

¿Es la respuesta al placebo un acto de sugestión, de creencia, de fe?

¿Y si fuera así, cómo podríamos aliarnos con esos mecanismos neurobiológicos subyacentes para ponerlos a trabajar en favor de la salud de nuestros pacientes?

En resumen:

1.- Sabemos poco de cómo funcionan los mecanismo de reparación de nuestro cuerpo.

2.- Sabemos poco sobre los mecanismos con los que opera el placebo.

3.- Los medicamentos convencionales no descartan el fenómeno placebo.

4.- Los placebos no son todos iguales.

5.- Las enfermedades no responden igual al placebo.

6.- Los terapeutas muestran una amplia variabilidad de respuesta a sus influencias.

Y una consideración final sobre el concepto de simulacro: todo simulacro es verdadero. Asi de tonto es nuestro cerebro, pero a veces nuestra mente es mas tonta que él al rechazar lo placébico como falso o lo peor: como un fraude.

Post relacionados.-

Mas allá del placebo

El Tao del placebo

Placebo, sugestión e intención

Placebo y causalidad no lineal

Un buen articulo publicado en Lancet sobre el placebo

El uso del placebo en ensayos clinicos

Recortes y derroches

Mi abuelo era una hombre de aquellos de antes: de una pieza y que tuvo en su vida varias heridas, accidentes, enfermedades infecciosas y hasta una sepsis de las que salió bien librado supongo que por una especie de fortaleza vital superior a la media. Vivió aquella epoca de transición de cuando Girón inventó la seguridad social plagiada de la politica sanitaria del Kaiser.

Un dia hacia -los sesenta- se rompió un brazo (una fractura de Colles) y el médico le dijo que tenia que ir al Hospital para hacerse una radiografia. Naturalmente a mi abuelo nunca le habian hecho radiografías y no comprendía qué necesidad tenia el médico de hacérsela puesto que el tratamiento de aquella fractura debia ser como el de todas: inmovilizarle el brazo. De mala gana le llevamos al Hospital (con nuestros propios medios) y en el trayecto mi abuelo pronosticó un futuro sombrío para la seguridad social. «Ese médico acabará arruinándola», aseguró.

No se imaginaba mi abuelo hasta donde iba a llegar el derroche de la seguridad social que desde que es «gratuita y universal» ha pasado a ser insostenible, más por universal que por gratuita.

Andaba yo pensando en esta escena el otro dia mientras esperaba el turno en Rehabilitación donde acudo de acompañante de familiares mios que por unas razones u otras han terminado en ese fondo de saco que son los servicios de rehabilitación, muy parecidos a los de psiquiatría en densidad de cronicidades por metro cuadrado. Alli me encontré con un viejo conocido mio, un chico que a raiz de un accidente de tráfico precisó de tratamiento rehabilitador, pero mi sorpresa no fue recordar esta necesidad sino que el accidente en cuestión tuvo lugar hace 20 años. «No ha faltado ni un dia a las sesiones», me aseguró un fisio que andaba por alli con unas roquilletas en la mano, «ni tiempo para almorzar» me dijo.

Me pregunté que impulsaria a aquel muchacho a seguir acudiendo a sus sesiones siendo como es que ya no va a poder recuperar más movilidad de la que tiene, cualquiera de nosotros hubiéramos renunciado a los dos meses, es un decir. El haíia convertido aquel peregrinaje diario en su identidad, en su función en la vida, era un enfermo profesional.

«Es un hiperfrecuentador», -me dijo otro fisio de rostro melancólico-.

Un hiperfrecuentador es una persona que pasa su vida en los médicos, con o sin razón. Que visita a urgencias («ahi te atienden rapido» ) si le pica la nariz y consume dos o tres especialistas si le duele el dedo pulgar. «Es artrosis»,  «pero me duele»  «no hay nada que hacer, es la degeneración del cartilago». Cuando el paciente ya ha llegado a comprender que lo suyo no es para morirse, es demasiado tarde, la factura es ya abrumadora,  lo suficiente para asustar a mi abuelo que en su tumba se revuelve cada vez que hacen una radiografía inútil o se consumen placebos de esos que la medicina de la evidencia científica aconseja aunque luego los farmacéuticos tarden en cobrar o ya no cobren.

Todos sabemos lo que significa «gratuita», significa que pagamos esas radiografías de más entre todos a través de nuestros impuestos, pero es probable que usted no sepa qué significa»universal».

Universal significa que tiene usted asegurada la asistencia y tratamiento de su enfermedad sea la que sea, aunque se la haya provocado usted, comiendo, fumando, drogándose, alcoholizándose o sexeando sin protección, da igual, usted no tiene nada que ver con su enfermedad, carece de responsabilidad, es cosa de los genes. No importa lo caro que resulte el abordaje de esta enfermedad, ni su responsabilidad en ella, sea usted rumano, marroquí o de Guadalajara. Lo que importa es que usted se encuentre en el censo, empadronado que dicen y disponga de un SIP. O sea que es universal en el sentido de una doble extensión: abarca cualquier patología y abarca todo el censo, sea usted contribuyente o no, abarca virtualmente a todo el universo posible.

De manera que como dice el dicho «hecha la ley hecha la trampa», lo que era de esperar es que nuestro pais se convirtiera en una especie de atractor para el turismo sanitario, algo asi como Tailandia con el sexo o Cuba con la salsa. La gente viene aqui a operarse, a tener hijos y a recibir tratamientos oncológicos, hay incluso mafias disfrazadas de «industrias de la caridad» para tramitarles el asunto.

Y es que España es el paraiso terrenal de los inmigrantes por compasión, vienen aqui, se empadronan, no pagan los alquileres, nos roban el cobre, abortan todo lo que quieren, consumen nuestros recursos e incluso abandonan a sus hijos para que reciban en España educación tal y como dice esta noticia. España es como un seminario de curas de aquellos de entonces, cuando las clases subalternas apuntaban al chico espabilado al seminario para que estudiara y se saliera cuando debia coger los hábitos. La caridad aquella ahora es una especie de ONG que administra la compasión socialdemócrata hacia los desfavorecidos del mundo.¡ Oh parias!.

Pero la caridad, tal y como nos contó Jesucristo es otra cosa bien distinta: se trata de hacer el bien y que «tu mano izquierda ignore lo que da tu mano derecha», aunque Jesucristo se olvidó de lo fundamental: se debe hacer caridad con el dinero propio pero no con el ajeno. No es este el caso, porque la compasión socialdemócrata no es caridad sino política clientelar. Y sobre todo hipocresía, yo hago el bien pero con el dinero de todos, asi todos podriamos ser santos.

Y mientras tanto se dilapida con los foráneos, con los enchufados y con cierto sectores de la población con los que se quiere quedar bien (las mujeres), se hacen recortes a los de aqui y a los que más lo necesitan que son aquellos que no se quejan como los enfermos mentales, siempre abandonados pro la administración. Lo pensaba yo recientemente mientras paseaba cabizbajo por el claustro de mi Hospital, ¿cuantos recursos nos sobran?. Pues  siendo sincero, sobran muchas cosas. ¿Alguién de ustedes sabe para que sirven los dispositivos de suelo pélvico? Pensaba yo que usando bolas chinas se puede alcanzar el mismo objetivo que disponiendo de costosas instalaciones para enseñar a las mujeres a usar su vagina como un esfinter a voluntad.

Es todo un problema de educación, efectivamente. Si hubieran aprendido a follar de jóvenes ahora no sería necesaria gimnasia de suelo pélvico para no mearse encima. Es todo un despropósito, lo que se derrocha por aqui se constriñe alli y los politicos no dicen la verdad sobre el verdadero potencial de constricción de las vaginas.

O sea que sobrar si que sobran cosas, no las mismas que pensó mi abuelo, sino un termino medio entre el derroche-trasiego de ambulancias, especialistas, pruebas complementarias e hiperconsumo de medicamentos » con evidencia», de esos que no hacen nada.

Que mi abuelo descanse en paz porque los politicos nos pondrán en nuestro sitio, no a través de la pedagogía sino del «ahi te pudras», no hay que esperar que recorten por donde deben, nos recortarán alli donde más nos duele y el criterio seguirá siendo el político.

Aqui un conseller catalán dice lo que ningún politico nos dijo en muchos años.