Policías del sentimiento

bildelberg

Primero leímos a Ray Brabdury y su novela de anticipación, Fahrenheit 451 de 1953 donde los bomberos se ocupan de quemar libros en lugar de apagar fuegos, describe una sociedad distópica donde la gente deprivada de cultura sufre de neurosis cotidianas no muy distintas a las de hoy, en estas condiciones emerge una nueva clase de disidentes que se ocupan de memorizar libros enteros para poderlos transmitir a las generaciones siguientes. Luego leímos a Aldous Huxley y su “Mundo feliz”, otra distopía donde se adelanta el origen de las tecnologías reproductivas y la psicodelia con drogas que cambian permanente la sociedad y la convierten en un lugar donde vivir eternamente felices aunque también algo tontorrones. Huxley escribió otra obra no tan radical para salir airoso de las criticas que tuvo que soportar por esta novela y dio a luz a “La isla” donde blanqueó en parte su mensaje original, que no era otro sino la idea de que es imposible liberar al hombre sin someterlo a distintos yugos.

Pero sin lugar a dudas la novela de anticipación política más importante del siglo XX fue “1984”, escrita por George Orwell en 1948, en plena postguerra mundial y donde el autor -que era un excombatiente comunista y presente en la guerra civil española- describe un mundo totalitario (que él mismo vivió sin duda) donde el Estado vigila todas y cada uno de los movimientos de los humanos a través de tecnologías que han recibido el nombre genérico de “Gran hermano” y del que todos tenemos hoy buena noticia. En este mundo está prohibido el amor y cualquier tipo de disidencia aun mental está perseguida por la policía.

Aquí no acaban las novelas de anticipación pero me interesa detenerme ahora y no profundizar en otro de los temas recurrentes en las actuales: los androides y las relaciones que supuestamente mantendremos con ellos. Me interesa detenerme aquí por lo que entiendo es una clave para entender el mundo de hoy y el papel que juega el amor y la soberanía individual como antídoto de las ingenierías sociales que ya están en marcha y que de un modo cada vez más nítido, aparecen ante el observador de un modo más evidente incluyendo a los más recalcitrantes negacionistas.

El ensayo de Cristina Martin Jimenez no es una novela de anticipación sino un trabajo periodístico de investigación sobre uno de los clubes más misteriosos (a pesar de ser públicos y nada secretos) que es el Club Bildelberg.

El clubconferenciagrupo o foro Bilderberg es una reunión anual a la que asisten aproximadamente las 130 personas más influyentes del mundo, mediante invitación. Los miembros de este grupo se reúnen en complejos de lujo ubicados en EuropaNorteamérica y Asia occidental, donde la prensa no tiene ningún tipo de acceso, y sus oficinas están en Leiden (Países Bajos). El nombre de este club procede del hotel en el que tuvo lugar la primera reunión, en los Países Bajos.

Es un foro donde se reúnen las elites a hablar del Estado del mundo y funciona por cooptación (invitación). En realidad los contenidos de lo que allí se habla si es discreto como en la masonería, pero las reuniones son publicas y están publicitadas, sabemos quien es invitado y cuantos españoles lo han hecho ya. Sobre el club Bildelberg existe muchas bibliografía casi siempre orientada hacia las teorías conspirativas, como antes fueron calificadas “la comisión trilateral”, los propios “Iluminati” o la masonería. Muchos piensan que en realidad el Club Bildelberg es una especie de masoneria social, mientras otros creen que en esas reuniones se trama sobre todo la creación de un gobierno mundial, un dominio capitalista y/o una economía planificada.

En realidad no tendría ninguna importancia que ciertas élites financieras y otros muchos agentes políticos, económicos o de la sociedad civil se reunieran de vez en cuando para conocer las opiniones de los demás, pero lo cierto es que el que una teoría sea conspiracionista no implica que sea falsa, del mismo modo que un paranoico puede ser perseguido o un hipocondriaco morir de infarto. Y todo parece indicar que en el mundo y más concretamente en Europa hay demasiadas sinergías en las políticas de los Estados para liquidar el tema como de simple casualidad.

Personalmente no se de donde vienen las órdenes y me da igual puesto que no podemos hacer nada contra todos esos lobbyes que parece que dominan el mundo y hacen coincidir los acontecimientos. Me interesa más saber como neutralizar sus movimientos que parece que no persiguen otro plan más allá de desestabilizar gobiernos y países enteros. De momento os dejo aquí una entrevista donde Cristina Jimenez nos cuenta su visión de los planes del Club para Cataluña:

Cristina piensa que el Club Bildelberg persigue el fin de federalizar España para debilitarla pero yo no veo la diferencia que habría en cuanto a la vitalidad de Estado comparando esa “federalización” con el estado actual de las autonomías. Lo cierto es que Alemania es un estado federal y nadie piensa que Alemania sea un gobierno débil, en el otro lado está Francia que es un estado muy centralizado  y a nadie en Bildelberg se le ocurre meterse en ese berenjenal. Lo que es cierto es que en España el modelo de las autonomías es caro de mantener y no parece haber un marco jurídico que sostenga sus decisiones casi de Estado. Si alguien ha pensado en una reforma de la Constitución española en Bildelberg es obvio que será en el sentido de una recentralización de ciertas competencias. Es obvio que Extremadura o Andalucía podrían vivir mejor sin parlamentos autonómícos. Otra cosa es que se pueda volver atrás, cosa que me parece imposible con el equilibrio de fuerzas actual.

Con todo no me parece que “federalizar” sea una inquietud más allá de ciertos partidos españoles que no se sabe qué entienden por federalizar. Lo cierto es que este debate ha llegado a un punto muerto tras la salida de Ciudadanos de la comisión que se había organizado para debatir el tema.

Más que federalizar yo creo que una de los propósitos de estos lobbyes de intereses se llamen como se llamen es la de disminuir la población mundial y para ello han cambiado de opinión en sus sus dos acciones anteriores: los métodos anticonceptivos solo sirven en los países opulentos pero no en los más empobrecidos como sucede en Africa o en aquellas culturas donde casi están prohibidos por religiones o costumbres, la política del hijo único en China ha provocado muchos malestares sociales al invertir la sex-ratio, el aborto electivo no parece estar al alcance de la población más sensible del mismo modo que sucede con los anticonceptivos. La población mundial no deja de crecer y aunque la mitad de ella vive en condiciones deplorables, hay otra mitad que consume demasiados servicios: pensiones, sanidad o educación gratuitas son un quebradero de cabezas en esta elites que no saben como enfrentarlas.

Orden y caos.-

Lo que yo creo es que no hay una única agenda, no hay un solo grupo de think tanks que piense en cómo arrimar el ascua a su sardina, del mismo modo que creo que habrá otros intereses desinteresados en cómo lograr un mundo mejor. La diversidad de estas agendas es demasiado compleja para poderlas discriminar. En Europa es obvio que hay una agenda rusa, una agenda israelí, una agenda Bildelberg y distintas agendas useñas y otras que van por libre. No se trata de un plan unificado sino de varios planes que se fortalecen o debilitan unos a otros según las circunstancias. Conocer quien es quien tiene la misma dificultad que orientarse en la guerra de Siria. ¿Quien es alli el que usa bombas químicas y para qué? Nunca lo sabremos pero de una cosa podemos estar seguros, Siria es muy importante geopolíticamente, lo que uno crea depende de la propaganda y de las pruebas falsas que como en 1984, podemos confeccionar a nuestra medida en los ministerios de la verdad.

Y también podemos estar seguros de que en nuestro país  alguien o alguienes están conspirando para desestabilizarlo. No sabemos quienes son ni porqué, y es por eso que hay muchas opiniones y teorías al respecto. Pondré algunos acontecimientos ordenados en una listado no necesariamente relacionados unos items con otros pero que me parecen significativos de ese plan de desestabilización:

  1. El plan de secesión de Cataluña
  2. La emergencia de un poder feminista radical (el feminismo de género) con un enorme poder mediático y político.
  3. Leyes LGTBI en casi todos los parlamentos regionales, aprobadas de forma rápida y consensual.
  4. Subvenciones y prebendas a la inmigración.
  5. Silenciamiento de la violencia sexual y otra de bajo umbral por parte de estos elementos foráneos. .
  6. El ataque a los símbolos nacionales, instituciones, Corona, ejercito y recientemente al Poder Judicial.
  7. Persecución virtual y real de los disidentes.

Es obvio que para llevar a cabo estos planes hay que disponer de mucho dinero y también de muchas complicidades políticas. Hoy somos muchos en España los que vemos que desde el PP hasta Podemos, más allá de la escenificación de las diferencias actúan obedeciendo las consignas de algún extraño Amo.

Y todo parece indicar que los planes para nuestros políticos está ya trazado:

Primero sustituir al PP por Ciudadanos y más tarde al PSOE por Podemos, o sea vuelta al bipartidismo, un país con tantos partidos es ingobernable. esto podría explicar que PdCat se haga socio de ERC en sus antípodas ideológicas, que Podemos sea tan bien tratado en las televisiones, que VOX no salga nunca en TV, que un ministro del gobierno se meta con el otro poder del Estado, el judicial. Que Puigdemont se refugie en Bruselas, la sede de la UE (el hijo querido de Bildelberg), que Alemania nos haga el feo de no devolvernos a Puigdemont o que Montoro niegue el despilfarro de Cataluña.

Todo el mundo sabe que después del caos viene el orden, y ese es probablemente el orden que nos quieren imponer y que algunos llaman NOM.

Pero lo más probable es que todo sea un simulacro y todo esté pactado.

No hace falta gastar demasiado dinero en disminuir la población europea, ella solita lo viene haciendo desde hace muchos años. En unos 20 años seremos sustituidos por otros seres más obedientes y resignados y que no cobrarán desempleo ni exigirán medicinas ni educación, solo fútbol y drogas.

Y las tendrán, tal y como Huxley predijo.

El declive de los niños

Esta es una traducción libre de un articulo de Jordan Peterson publicado en “The Australian” y que habla del futuro que les espera a los niños varones en un mundo presidido por el marxismo cultural, el feminismo y la idea de lo políticamente correcto.

12 reglas

 

Los niños están sufriendo en nuestro moderno, y opulento mundo occidental de una manera sutil.

Son más desobedientes – negativamente – o más independientes – positivamente – que las niñas, y sufren por esto, a lo largo de su carrera educativa preuniversitaria.

 

Son menos agradables (la amabilidad es un rasgo de personalidad asociado con la compasión, la empatía y la evitación del conflicto) y son menos susceptibles a la ansiedad y la depresión, al menos después de que ambos sexos alcancen la pubertad. Los intereses de los muchachos se inclinan hacia las cosas; los intereses de las niñas se inclinan hacia las personas.

Estas diferencias, fuertemente influenciadas por factores biológicos, son más pronunciadas (existe una mayor brecha de genero en este sentido) en las sociedades escandinavas donde la igualdad de género ha sido presionada con más fuerza: esto es lo contrario de lo que se esperaría de aquellos que insisten, cada vez más intensamente, en que el género es una construcción social. No lo es, en absoluto, este debate esta desnudo científicamente para los que se oponen o niegan las diferencias biológicas..

A los muchachos les gusta la competencia y no les gusta obedecer, especialmente cuando son adolescentes. Durante ese tiempo, se ven obligados a escapar de sus familias y establecer su propio proyecto de vida. Hay poca diferencia entre hacer eso y desafiar la autoridad. Las escuelas, que se establecieron a fines del siglo XIX para inculcar la obediencia, no se comportan con amabilidad y provocación, sin importar cuán estricta y competente pueda ser para un niño (o una niña).

Otros factores juegan su papel en el declive de los niños: las niñas, por ejemplo, jugarán juegos de niños, pero los niños son mucho más reacios a jugar juegos de niñas. Esto se debe en parte a que es admirable que una niña gane al competir con un niño. Tampoco es ningún drama que pierda ante un chico.

Sin embargo, que un niño le pegue a una niña, no está bien visto, y con la misma frecuencia, está peor visto aun que pierda en una competición con una de ellas. Imagina que un niño y una niña, de nueve años, se pelean. Solo por participar, el chico es sospechoso. Si él gana, es patético. Si pierde, bueno, su vida bien podría haber terminado. Humillado por una chica.

Las niñas pueden ganar al ganar en su propia jerarquía, siendo buenas con lo que las niñas valoran, como las niñas. Pero pueden aumentar esta victoria al ganar en la jerarquía de los muchachos. Los niños, sin embargo, solo pueden ganar al ganar en la jerarquía masculina. Perderán estatus, entre niñas y niños, siendo buenos en lo que las niñas valoran.

Les cuesta perder reputación entre los chicos y les resta atractivo entre las chicas.

Las chicas no se sienten atraídas por los chicos que son sus amigos, aunque les gusten, sea lo que sea que eso signifique. Se sienten atraídos por los niños que ganan concursos de estatus con otros niños. Sin embargo, si eres hombre, no puedes golpear a una hembra tan fuerte como lo harías con un macho. Los niños no pueden jugar juegos verdaderamente competitivos con niñas. No está claro cómo pueden ganar. Cuando el juego se convierte en un juego de niñas, los muchachos se van.

Las universidades, particularmente las humanidades, están a punto de convertirse en un juego de niñas ¿es esto lo que queremos? La situación en las universidades (y en las instituciones educativas en general) es mucho más problemática de lo que indican las estadísticas básicas. Si eliminas los programas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (excluyendo la psicología), la relación mujer-varón es aún más sesgada.

Casi el 80 por ciento de los estudiantes que se especializan en los campos de la salud, la administración pública, la psicología y la educación, que comprenden una cuarta parte de todos los títulos, son mujeres. La disparidad sigue aumentando rápidamente. A este ritmo, habrá muy pocos hombres en la mayoría de las disciplinas universitarias en 15 años.

Esta no es una buena noticia para los hombres. Incluso podría ser una noticia catastrófica para los hombres. Pero tampoco son buenas noticias para las mujeres.

Carrera y matrimonio

A las mujeres de los institutos de educación superior dominados por mujeres les resulta cada vez más difícil organizar una relación de noviazgo incluso de duración moderada. En consecuencia, deben conformarse, si tienen inclinaciones, para una conexión o conexiones secuenciales o bien para sexo de una sola noche.

Tal vez este sea un avance en términos de liberación sexual, pero lo dudo. Creo que es terrible para las chicas. Una relación estable y amorosa es altamente deseable para hombres y mujeres.

Para las mujeres, sin embargo, a menudo es lo que más se desea. De 1997 a 2012, según el Pew Research Center, el número de mujeres entre 18 y 34 años que dijeron que un matrimonio exitoso es una de las cosas más importantes en la vida aumentó del 28 al 37 por ciento. El número de hombres jóvenes que dijeron lo mismo disminuyó del 35 al 29 por ciento. Durante ese tiempo, la proporción de personas casadas mayores de 18 años siguió disminuyendo, de tres cuartas partes en 1960 a la mitad ahora. Finalmente, entre los adultos nunca casados ​​de 30 a 59 años, los hombres tienen tres veces más probabilidades que las mujeres de decir que no quieren casarse (27 contra 8 por ciento).

¿Quién decidió, de todos modos, que la carrera es más importante que el amor y la familia? ¿Trabajar 80 horas a la semana en una firma de abogados de alta gama realmente vale la pena los sacrificios necesarios para ese tipo de éxito? Y si vale la pena, ¿por qué vale la pena? Una minoría de personas (en su mayoría hombres, que obtienen un puntaje bajo en la característica de estar de acuerdo, nuevamente) son hipercompetitivas y quieren ganar a cualquier precio. Una minoría encontrará el trabajo intrínsecamente fascinante. Pero la mayoría no lo son, y el dinero no parece mejorar la vida de las personas, una vez que tienen lo suficiente para evitar a los recaudadores de facturas.

Además, la mayoría de las mujeres de alto rendimiento tienen parejas de alto rendimiento, y eso es más importante para las mujeres. Los datos de Pew también indican que un cónyuge con un trabajo deseable es una alta prioridad para casi el 80 por ciento de las mujeres que nunca se casaron sino que buscan matrimonio (pero para menos del 50 por ciento de los hombres). Cuando llegan a los 30 años, la mayoría de las abogadas de alto nivel renuncian a sus carreras de alta presión. Solo el 15 por ciento de los socios en los 200 bufetes de abogados más importantes de EE. UU. Son mujeres.

Esta cifra no ha cambiado mucho en los últimos 15 años, a pesar de que las mujeres asociadas y los abogados del personal son abundantes. Tampoco es porque las firmas de abogados no quieran que las mujeres se queden y tengan éxito. Hay una escasez crónica de personas excelentes, independientemente de su sexo, y las firmas de abogados están desesperadas por retenerlas.

Las mujeres que se van quieren un trabajo y una vida que les dé tiempo. Después de la escuela de derecho y  los primeros años de trabajo, desarrollan otros intereses. Esto es de conocimiento común en las grandes empresas (aunque no es algo que las personas se sientan cómodas articulando en público, tanto hombres como mujeres).

Hace poco vi a una profesora de la Universidad McGill, sermonear a una sala llena de parejas de abogados o socios cercanos sobre cómo la falta de guarderías y las “definiciones masculinas de éxito” impidieron el progreso de su carrera e hicieron que las mujeres se fueran. Conocía a la mayoría de las mujeres en la sala y habíamos hablado extensamente. Sabía que ellas no estaban de acuerdo con la definición del problema: tenían niñeras, y podían pagarlas. Ya habían subcontratado todas sus obligaciones y necesidades domésticas.

Entendieron también que era el mercado el que definía el éxito, no los hombres con los que trabajaban. Si gana $ C650 por hora en Toronto como abogado principal, y su cliente en Japón lo llama a las 4 am un domingo, responda. Ahora hay que responder incluso si acabas de volver a dormir después de alimentar al bebé.

Usted como hombre responde porque un socio legal hiper ambicioso en Nueva York estaría feliz de responder si no lo hace, y es por eso que el mercado define el trabajo y no los hombres.

El suministro cada vez más escaso de hombres con educación universitaria plantea un problema de severidad creciente para las mujeres que desean casarse, así como para el momento adecuado. En primer lugar, las mujeres tienen una fuerte tendencia a casarse a través o por encima de la jerarquía de dominio económico. Prefieren un compañero de igual o mayor estatus. Esto es cierto transculturalmente.

Lo mismo no ocurre, por cierto, para los hombres, que están perfectamente dispuestos a casarse a través o hacia abajo (como lo indican los datos de Pew), aunque muestran una preferencia por compañeras algo más jóvenes. La tendencia reciente hacia el vaciamiento de la clase media también ha ido en aumento a medida que las mujeres ricas en recursos y/o atractivo tienden cada vez más a asociarse con hombres ricos en recursos.

Debido a esto, y debido al declive en empleos de manufactura que pagan altos salarios para los hombres (uno de cada seis hombres en edad de trabajar actualmente no tiene trabajo en los EE. UU.), El matrimonio es ahora algo cada vez más reservado para los ricos. No puedo evitar encontrar eso divertido de una manera irónicamente negra.

La opresiva institución patriarcal del matrimonio se ha convertido en un lujo. ¿Por qué los ricos se tiranizarían a sí mismos? ¿Por qué las mujeres quieren una pareja empleada, y preferiblemente una de mayor estatus? En gran parte es porque las mujeres se vuelven más vulnerables cuando tienen hijos. Necesitan a alguien competente para apoyar a la madre y al niño cuando sea necesario. Es un acto compensatorio perfectamente racional, aunque también tiene una base biológica.

¿Por qué una mujer que decide hacerse cargo de uno o más bebés también quiere que un adulto le ayude en la crianza? Entonces, el hombre desempleado es un espécimen indeseable y la maternidad soltera es una alternativa indeseable. Los niños en hogares ausentes por padre tienen cuatro veces más probabilidades de ser pobres. Eso significa que sus madres son pobres, también. Los niños sin padre corren un riesgo mucho mayor de abuso de drogas y alcohol. Los niños que viven con padres biológicos casados ​​son menos ansiosos, deprimidos y delincuentes que los niños que viven con uno o más padres no biológicos. Los niños en familias monoparentales también tienen el doble de probabilidades de suicidarse.

El fuerte giro hacia la corrección política en las universidades ha exacerbado el problema. Las voces que gritan contra la opresión se han vuelto más ruidosas, según parece, en proporción precisa a qué tan iguales -incluso ahora cada vez más sesgadas en contra de los hombres- podemos llegar a ser.

Hay disciplinas enteras en las universidades directamente hostiles hacia los hombres. Estas son las áreas de estudio dominadas por la afirmación posmoderna / neomarxista de que la cultura occidental, en particular, es una estructura opresiva creada por los hombres blancos para dominar y excluir a las mujeres (y otros grupos selectos); exitoso solo por esa dominación y exclusión.

Este es un extracto editado de 12 Reglas para la vida: un antídoto contra el caos por la Dr. Jordan Peterson, Allen Lane, ahora, $ 35. Próximamente saldrá al mercado en inglés.

Antinatalistas

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Hoy he leído un articulo en el Mundo, acerca de un grupo de personas que se declaran antinatalistas, no se trata de personas que han decidido no tener hijos (por las razones que sea) Se trata de verdaderos “hooligans” de la no-reproducción, de activistas por así decir que incluso tienen su propio “guru”. Un tal David Benatar profesor de filosofía en algún lugar de la República Sudafricana que es quien ha puesto a punto una filosofía nihilista de fácil consumo para los que abracen esta nueva religión, que tiene por supuesto su penitencia: esterilizarse bien joven.

El viejo sueño eugenésico del nazismo, solo que….electivo.

Para resumir la doctrina de estos antinatalistas, decir que lo que pretenden es nada mas y nada menos que terminar con la especie humana a la que identifican con desastres ecológicos y a una presencia presidida por el dolor, el sufrimiento y la enfermedad. ¿Para qué traer niños al mundo si van a sufrir? Una pregunta que resume el argumentario de esta secta. Se trata de un argumento que algunos de los progres de los sesenta también mantenían, solo que no se esterilizaron y no lanzaron campañas mediáticas para difundir sus ideas, muchos de ellos decidieron no tener hijos, otros no pudieron tenerlos y a otros, simplemente se les pasó el arroz. Pero no había una ideología milenarista detrás.

En realidad se trata de una ideología con trampa, puesto que (lo que no dicen) es que quieren acabar con la raza blanca y más en concreto con sus individuos reproductores (heterosexuales). No veo yo que los musulmanes vayan a abrazar con gusto esta ideología fantasmal. Mientras haya musulmanes y chinos la especie humana no corre peligro. Pero los que molestan no son ellos, sino nosotros los blancos heterosexuales que salimos -al parecer- demasiado caros a los planes de uniformización que ciertos lobbyes han puesto en marcha para disminuir los pensionistas del futuro y acabar con la sanidad publica. De lo que se trata es de disminuir la población occidental y dejarla bajo mínimos para así sustiruirla por un proletariado joven, vigoroso y barato que hagan a la vez de reemplazo de una ciudadanía envejecida acostumbrada a tener derechos y pensiones. Un gasto inútil.

Los antinatalistas son la ultima vuelta de tuerca a unos planes bien conocidos por todos.

Pero con todo lo que mas me ha llamado la atención de este articulo es que estos jovenes en realidad viven en parejas, es decir son pares, ¿por qué no vivir en trios o quintetos que sería mucho más ecológico?

Y entonces me acordé de Lorenz y de un post que escribí hace mucho tiempo y que habla de alianzas y coaliciones entre los gansos (la especie más estudiada por Lorenz) a fin de dominar las orillas del río elegidas. Lo que cuenta Lorenz es que:

Lorenz ha descrito en los gansos una conducta de violación que sucede cuando dos gansos forman una coalición de amistad: una coalición que desde el punto de vista territorial es muy potente, superior a la de cualquier pareja heterosexual. Este entramado de amistad llega a parecerse en casi todo a una unión homosexual, hasta que una hembra hace su aparición en escena y uno de los gansos “la viola”, pasando poco después a formar parte de esa extraña coalición à trois. Lorenz interpretó este triángulo como una reorientación sexual de la pareja de “gansos homosexuales” incapaces de copular entre ellos, pero también puede ser interpretado como una forma de poliandria. Seguramente esta coalición a trois es muy potente para la defensa de la ribera del rio, mucho más de lo que seria defenderla con uno o una pareja de gansos.

Dicho de otra manera: una coalición entre tres personas (dos hombres y una mujer o dos mujeres y un hombre) tiene más potencia ecológica que una pareja. Y una vez descontados los sentimientos de celos que van unidos a lo reproductivo, ¿por qué no organizarse en comunas o kibbutzs?, ¿por qué insistir en la parejita tradicional?

Más allá de todo eso, este articulo me ha hecho plantearme algunas cuestiones. ¿Por qué los humanos tenemos esa manía reproductora? No sería más cómodo vivir para uno mismo, enfocándonos en nuestra propia carrera o proyectos individuales y dejar la carga de la natalidad a otros (usualmente más pobres). ¿No es lo más racional? Preguntado de otra manera ¿Por qué tenemos niños?

Precisamente en la pregunta está incluida la respuesta. Porque creemos que tener niños o no tenerlos es algo que podemos elegir.

Y la elegibilidad contiene no pocas paradojas, una de ellas es la posibilidad de ir contra nuestros propios genes, esos replicantes que nos usan como carcasas móviles para conseguir sus planes que no son otros sino pasar a la siguiente generación. Somos más inteligentes que nuestros propios genes y por eso hemos tramado alguna venganza contra ellos: el suicidio, la soltería y ahora la esterilización selectiva.

Confieso que mientras escribía este post ha llegado a mi timeline, otro post de Roberto Colom, donde explica mejor que yo -a través de una fábula- estas mismas ideas. Les dejo pues con él.

Y con una conclusión: si tenemos hijos no es porque lo hayamos decidido, son ellos quienes lo planearon, ese otro lobbye que son nuestros replicantes egoístas y lo hicieron a través de un mandato que más tarde fue usado por algunas religiones: “Creced y multiplicaos”. Afortunadamente el patriarcado inventó los anticonceptivos y con ellos la posibilidad de elegir.

La conexión masculina

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Recientemente he tenido ocasión de leer un post que por su lucidez me ha parecido importante no solo compartir aqui sino prolongar con algunos comentarios relativos a ciertos eventos vitales que me parecen en relación con la construcción de una identidad sexual, en este caso una identidad masculina.

Para empezar señalaré que la identidad sexual no es la misma cosa que la orientación sexual. La identidad sexual es un constructo social relacionado con la socialización como veremos más tarde mientras que la orientación sexual está mas relacionada con lo biológico y lo genético. nadie elige ser homo o heterosexual pero si puede elegirse el género. Más que eso: las personas que presentan disforia de género no son homosexuales, sino que viven una especie de antagonismo entre sus cuerpos y su identidad que en cualquier caso no se corresponde con lo que entendemos como preferencia por el mismo sexo que caracteriza a los homosexuales.

Comenzaré por apuntar ciertos párrafos del citado post (que irán siempre en cursiva) y añadiré algún comentario a su exposición. Se trata de un niño -al que llamaremos Chad- que quiso ser una niña y de las vicisitudes que atravesó durante su evolución existencial y su maduración.

 

Cuando era niño, quería ser una niña. Algunos de mis primeros recuerdos son de rezarle a Dios para que me transformase en niña al despertar. Yo idolatraba a mi abuela y adoptaba sus gestos y su estilo personal. Ella me dejó probar sus anillos y sus joyas, e incluso me sugirió el uso de sus bufandas. Ella pintó mis uñas e incluso me tiñó el pelo, para probar el color antes de usarlo consigo misma. Seguí las niñas en la escuela y en torno siquiera inventar juegos elaborados dónde escondí para jugar a My Little Pony con ellas sin ser descubierto por mi maestra. Puedo recordar a una niña de mi clase que levantó la mano de una manera particularmente femenina y empecé a imitarla. Ella me llevó a un lado un día y me dijo “Tú puedes ser mi amigo sin hacer todo lo que hago”.

Este primer párrafo me parece esclarecedor acerca de una cuestión fascinante: la identificación con una figura significativa de  nuestra infancia. La abuela de este niño fue el objeto elegido en su elección de amor. Y no deja de ser sorprendente este mecanismo de “identificación” descrito por Freud y del que sabemos tan poco. ¿Por qué nos identificamos y por que con ese personaje y no con otro?

En palabras de Freud:

Proceso psicológico mediante el cual un sujeto asimila un aspecto, una propiedad, un atributo de otro y se transforma, total o parcialmente, sobre el modelo de éste. La personalidad se constituye y se diferencia mediante una serie de identificaciones.

Nos identificamos con aquello que (por alguna razón) nos parece atractivo, en resumen la identificación es un acto de amor, un salto que nos permite atravesar la brecha que existe entre sujeto y objeto.

Dicho de otra manera somos una especie de conglomerado de identificaciones de aquí y de alláuna especie de puzzle de actitudes, gestos, pensamientos, creencias y parecidos con nuestros objetos de identificaciónSomos grandes imitadores y plagiadores de todo aquello que vemos a nuestro alrededor y sobre todo somos copias de un original al que en un tiempo lejano, amamos

Y otra cuestión importante identificarse es un movimiento mental, en cierto modo hegeliano (no podemos conocer al otro pero podemos ser como él a través del aufheben) que tiene al menos dos formas, la incorporación y la imitación que es la forma más conocida de saltar esa grieta que separa a las personas de sus objetos de amor y precisamente aquí aparece este elemento: se imita aquello que nos resulta atractivo, aquello que amamos. Más adelante dejamos de imitar para identificarnos plenamente con el objeto o con alguna de sus características.

Algo parecido le sucede con una niña del colegio a la vez que ésta le da una pista que resultara crítica para su desarrollo posterior: “no necesitas imitarme para ser mi amigo”.

La ironía de todo esto es que durante toda mi infancia me obsesioné completamente con la masculinidad. Me encantaban los cómics como X-Men, siendo Superman mi favorito. Me encantaba la lucha libre de la WWE. Me encantó ver las competiciones de culturismo y mirando a través de revistas de musculación. Fantaseaba con superhéroes que aparecen desde el cielo, que me decían que yo también tenía un superpoder y que después me rescataban de una vida que simplemente no parecía aceptarme. Quería que gigantescos hombres musculosos fuesen mis amigos, me protegiesen de los agresores y me ayudasen a ser uno de ellos.

Donde podemos ver que el muchacho anda buscando una identidad masculina en este caso a través de héroes de cómic o del cine. Nótese que la fantasía no se enrosca en el deseo sexual sino en el deseo de ser “uno de ellos”. Por otra parte es lógico porque aunque no dice la edad que tenía cuando surgieron estas fantasías es probable suponer que no había alcanzado aun la pubertad. Lo que destaca es la ambivalencia de esta fantasía que es la opuesta a la original.

Y aquí nos cuenta en otro alarde de lucidez la verdad:

La verdad era que simplemente deseaba ser aceptado por otros niños, y quería unirme a ellos. Solo que no tenía ni idea de cómo hacerlo. Nunca supe cómo comunicarme con los niños. Me quedaba torpemente en silencio cuando me obligaban a relacionarme con ellos, y me miraban como si fuera un extraterrestre. Pero en el fondo solo quería ser uno de ellos. Puedo recordar el razonamiento, muy temprano, de que ya no podía dominar el arte de ser un niño, quizás al ser una chica se me permitiría el acceso a su mundo. A los niños les gustaban las niñas. Si yo fuese una niña, todo sería mucho más fácil.

Es decir nuestro muchacho se sentía excluido socialmente y sentía que no encajaba en ningún modelo de masculinidad a su alcance. De ahí su conclusión: si fuera niña todo sería más fácil.

Continuó de la misma forma hasta poco más o menos la vientena e incluso:

Durante mis primeros veinte años consideraba la idea de que yo era transgénero y hablé con varios terapeutas sobre este tema. Vi documentales, leí libros, estudiaba en línea, y sabía los pasos necesarios para completar la transición. Incluso tenía un plan para la gestión del trabajo, mientras durase la transición. Compré ropa de mujer, una peluca y un poco de maquillaje y traté de hacerme pasar por algo que no se pareciese a una “drag queen” a las tres de la mañana. Practiqué con mi voz y mis gestos. Se lo conté a mis amigos e incluso a mi familia. Estaba preparado. El único problema era el dinero.

La decisión quedo aplazada pues por un asunto económico. Chad decidió esperar.

Esto fue a principios de la década del 2000, por lo que la transición en los primeros 20 años no era tan común fuera de mayores centros gais. Hoy veo a los jóvenes adolescentes vivir su transición de cintura para arriba en su día a día. Así que en ese momento, me di cuenta de que sólo tendría que esperar hasta que pudiera permitirme el lujo de hacerlo. Aunque esto me llenaba de frustración y ansiedad lo acepté como la fría realidad a la que me enfrentaba. Pero entonces algo cambió.

Chad lo explica aqui, el encuentro con la conexión masculina que en un primer momento precisó de un objeto transicional femenino:

Yo estaba en la universidad y por un puro accidente de programación, pasé algún tiempo con un tipo de mi misma edad y su novia y decidimos que todos íbamos a ser amigos. Era una especie de tipo brusco y no hablaba mucho, pero ella y yo nos llevamos muy bien. Pronto estaba pasando casi todas las noches con ellos y lo más importante, pasando tiempo con él sin que estuviese ella allí a la manera de amortiguador. Yo siempre me aseguraba de tener una chica cerca cuando se trataba de chicos. De alguna manera él y yo estábamos unidos a pesar de que teníamos muy poco en común, excepto su novia y un interés general en los videojuegos. Hoy es uno de mis mejores amigos. Se convirtió en la primera conexión masculina que tenía que no implicaba sexo, y se las arregló para enseñarme todo lo que había estado deseando saber desde la infancia.

¿Deseaba saber qué? Qué es un hombre.

Aprendí cómo hablan los chicos. Aprendí cómo bromean. Aprendí que compiten por la posición. Se burló de mí sin parar, y al principio, me derrumbaba cada vez que lo hacía cuando estaba solo. De alguna manera he aprendido con el tiempo que era su manera de unirse a mí. A día de hoy me humilla en múltiples ocasiones para pasar el rato, y he aprendido a devolver el golpe y él se ríe. Él me desafió físicamente, me enseñó cómo hacer las cosas, e incluso cuando se ríe de que soy una chica para él, siempre me incluye.

Hace dos años conocí a otro chico de mi edad por pura casualidad con el que me habría aterrorizado hacer contacto visual en la secundaria. De hecho, fuimos juntos a la secundaria, y apenas se fijó en mí. Él es más viejo, muy masculino y con la pinta de un tipo que nunca esperaría a ser amigo de alguien como yo. Nos conocimos cuando estaba tratando con una relación difícil y yo le daba consejo y aliento. Él me enseñó acerca de la lealtad, y sobre el tipo de unión que los hombres pueden tener en momentos de estrés y dificultad. Nunca me tira abajo, siempre alienta mis mejores atributos, y confía en mí.

Y al fin el hallazgo:

Soy un hombre, y es mi naturaleza. Incluso si no es tan pronunciada o dominante como lo es en otros hombres. Lo que he estado intentando crear durante gran parte de mi vida era una adaptación al entorno que era simplemente imposible. Nunca hubiera encontrado la paz conmigo mismo y la conexión con otros hombres si hubiese hecho la transición a una mujer legal.

Hay muchas formas pues de ser hombre, múltiples formas de masculinidad y es muy posible que las dificultades que algunos muchachos tienen de encajar procedan de un idea estereotipada de la masculinidad junto con el rechazo de los vigilantes del lecho de Procusto. La exclusión social es una de las variables implicadas en estos desarrollos donde el excluido puede sentir que siendo del otro sexo pudiera ser mejor aceptado hasta que un dia en ese proceso sucede algo que modifica todo el encuadre: un amigo, un amigo que pudo utilizarse como modelo.

La identidad sexual no es pues, algo que siempre estuvo ahí esperando a que alguien la descubriera sino un conglomerado de creencias, mecanismos de defensa y predilecciones que cambian con el tiempo y las experiencias. Hubiera sido una mala elección para Chad decidir cambiar de sexo antes de explorar todas las opciones.

Afortunadamente para él no vive hoy en España.

 

 

 

 

 

Las 4 Españas

4 españas

Los estudios sociológicos se pusieron de moda para predecir los resultados de las elecciones y desde entonces los investigadores han tratado de describir perfiles de votantes siendo el nivel de ingresos la variable clásica sobre lo que se han basado estos estudios, una división tosca del mundo entre ricos y pobres. Se suponía que los ricos votaban a la derecha y los pobres a la izquierda. Naturalmente los pobres eran los obreros y los ricos la clase acomodada, esa que vivía de rentas o de profesiones más o menos liberales.

Pero hoy la cosa ya no está tan clara debido a la fragmentación y la atomización que han sufrido nuestras sociedades. La clase obrera pareciera haber desaparecido y en su lugar ha amanecido una clase de parado de alto voltaje de indignación que no ha logrado todavía encontrar trabajo, al menos que corresponda a su titulación.

Fue leyendo este articulo de Ramon Gonzalez como comencé a gestar este post. La idea del articulo es que la brecha actual -postcrisis- ya no es de ingresos, sino generacional. Para ello describe cuatro tipologías descritas en el libro de Belen Barriero (que es la lectura que el articulista nos aconseja) y donde el lector hallará explicaciones a estas 4 Españas que vienen a desmentir la idea de Machado de que una de las dos iba a helarnos el corazón. Al parecer hay más razones para temer esa congelación, con la aparición de estos cuatro tipos: digitales, analógicos, acomodados y empobrecidos.

Pero a mi se me ocurrió leyendo el citado artículo que en realidad la mayor brecha no es tanto digital, de ingresos o generacional sino sexual, entiéndase “reproductiva”. En realidad lo que nos diferencia a los humanos europeos de hoy no es tanto lo que ganamos o la edad que tenemos sino las expectativas que tenemos respecto al futuro, es por eso que me pareció tomar la metodología etológica como guía comprensiva del mundo en que vivimos, las variables criticas suelen estar escondidas allí donde nadie miró y es por eso que me puse las gafas de naturalista.

Los alfa.-

Lo que caracteriza a los alfa es su alto valor de pareja y no tanto los ingresos que tienen, tampoco su edad. No hay que confundirlos con los ricos que es una abstracción poderosa emocionalmente pero muy contraintuitiva. Se puede ser alfa por el dinero desde luego pero también por la belleza, la fama, la inteligencia y también el ser un personaje televisivo, un artista de éxito, un deportista de élite, un personaje de la jet o un líder carismático.

El termino “valor de pareja” se debe a David Buss y el lector puede visitar este post donde hablé precisamente de la precariedad del mercado de parejas, una precariedad que no alcanza a los alfa que son ese tanto por ciento que no pueden quejarse de su éxito sexual.

El término ” valor de la pareja” , es algo que no gusta demasiado a la gente en general que rechaza el termino al hacerlo equivalente al de precio. Valor no es igual a precio pero incluso en términos evolutivos la palabra “valor” no coincide con nuestra interpretación actual, valor se refiere al valor de fitness, se trata de un variable cuantitativa que se mide en puntos evolutivos no en logros sociales o económicos.

Lo cierto es que el valor de pareja no se distribuye uniformemente. Contrariamente a los anhelos de igualdad, todas las personas simplemente no somos equivalentes en la moneda de la calidad de pareja. Algunos son extremadamente valiosos, fértiles, saludables, sexualmente atractivos, ricos en recursos, agradables y capaces de brindar con generosidad sus prestaciones. Son los alfa.

Pero aqui en este territorio la competencia para atraer a los compañeros más deseables es feroz. Por lo tanto, los más valiosos son escasos en comparación con los muchos que les desean. Las personas que tienen un alto valor de pareja parecen además tener éxito en la atracción de los socios más deseables. En una puntuación informal que se llevó a cabo entre estadounidenses, los 9s y 10s se emparejan con otro 9s y 10s. Y con la disminución del valor de la 8s a los 1, las personas deben bajar su mirada de apareamiento proporcionalmente. De lo contrario se produce una mayor probabilidad de rechazo y angustia psicológica. “Lo que quiero me lo niegan y lo que no quiero me lo dan” , decimos nosotros en plan castizo.

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Una hembra alfa de nuestro entorno

Dicho de otro modo, los alfa se emparejan entre ellos o con algunas personas beta que ascienden de rango cuando se emparejan con algún alfa. Los alfa practican la hipergamia y no es raro que acumulen tres o más matrimonios con un número de hijos superior a la media junto con un numero de parejas elevada más o menos pasajeras.

Los beta.-

Los beta somos el grueso de la población, los pagafantas del sistema. Los que corremos con los gastos del emparejamiento. Somos los que empleamos estrategias “dad” como estrategia de fondo. “Dad” significa papá y es el modelo de emparejamiento de las sociedades tradicionales donde el sexo es caro. En este post puede el lector profundizar en este tipo de estrategias de emparejamiento que se opone a la estrategia “cad” furtiva y errante.

Lo que caracteriza a los hombres beta es su característica de proveedores y lo que caracteriza a la mujer beta es su carga reproductiva que simultanea con las cargas del empleo y su trabajo dentro de la casa. El matrimonio beta es la pareja tradicional, esas parejas que trabajan ambos y que tienen dos hijos, la parejita. Su enemigo más importantes son las desavenencias y el estrés, el divorcio es letal para los beta, pues perjudica fuertemente a los hombres y les encadena a proveer una casa que ya no habitan dejándoles exánimes para construir otro nido. Para las mujeres beta su condena son los hijos y la cruel atadura de sus familias extensas.

Los beta están en regresión y son los más empobrecidos post crisis, son los que soportan una mayor carga fiscal, la clase media por así decir, aunque lo que caracteriza a los beta no es la clase social sino su creencia en cierto valores tradicionales y en cierto modo aquellos que viven con sentimientos de culpa las infidelidades e incluso el divorcio.

Los valores de clase media han sido los colchones de seguridad del sistema y uno de los puntos de apoyo: la familia ha resistido las embestidas de todas las crisis, pero las amenazas que se ciernen sobre ellos son demasiadas para no tenerlas en cuenta.

Los omega.-

Son los parias del sistema, pero en cierto modo también la reserva genética de la civilización dado que los beta son permeables por abajo y son ellos los que corren con los gastos reproductivos más intensos aun sin disponer de recursos. También son los que acumulan menores puntajes de “valor de pareja”. En este extremo de la distribución  están los omegas, tal vez menos saludables, con menos recursos materiales, o con rasgos de personalidad indeseables tales como la agresividad o la inestabilidad emocional que causan grandes perjuicios a las relaciones y a la calidad de vida. Por no hablar de enfermedades graves, invalidantes o enfermedades adictivas, tan frecuentes como el alcoholismo. También los maltratadores de pareja intima suelen ser omegas deprivados de sexo, deprivados de poder y que sueñan con ascender de rango o al menos emular a esos alfas que tanto les llaman la atención.

Sus estrategias reproductivas son similares a los beta pero pueden darse escarceos más o menos regulares en termino de “cad”. Lo que caracteriza a este perfil es que no comparten los valores de la clase media, por ejemplo invertir en la educación de los hijos, para ellos el dinero es para gastarlo en bienes de consumo, no ahorran ni piensan, en el futuro quizá porque no creen en él.

El lector que haya llegado hasta aquí es casi seguro que se haya ubicado ya en alguno de esos grupos o perfiles, teniendo en cuenta que estos compartimentos no son estancos y que una familia o individuo puede transitar de un bloque al otro en función de la suerte y los avatares de la vida. Lo importante son los valores morales y por supuesto el valor de la pareja: los guapos y las guapas tienen el camino más fácil si bien no pueden garantizarse un futuro de certidumbre solo con la belleza. Ya sabemos que un individuo puede estar hoy a todas horas en TV cobrando royalties y el año que viene desaparecer.

Volviendo ahora a la sociología, creo que podemos adivinar por donde irá el voto de cada cual en las elecciones, siempre y cuando se permita una cierta desviación típica en esa consideración, pero a mi juicio lo que falta en este esquema es la cuarta fuerza.

La cuarta fuerza.-

La cuarta fuerza es la que está compuesta por mujeres jóvenes, fértiles, educadas, competentes, universitarias que han logrado un alto estatus profesional y se han liberado, por así decir de la tutela de padres y los hombres en general. No necesitan proveedores, porque ellas mismas se bastan para subsistir, aunque en realidad estas mujeres no están contra los hombres sino contra los niños. Se trata de aquellas mujeres beta que han logrado liberarse de la cruel atadura y han apostado por el sexo a corto plazo (hipergamia) o la monogamia sucesiva y por supuesto por la infertilidad.  Son las que abaratan el sexo y llevan a los hombres hacia su paroxismo de holgazaneria.

Son estas mujeres las que dictan las políticas de Estado sobre casi todo, son feministas y votan progresista, léase socialdemócrata. Son el grupo social con más influencia en estos momentos en Europa, son las que deciden unas elecciones, llevando al voto a su ascua, que no es otro sino seguir manteniendo su poder e influencia y sobre todo esa concepción grácil y emotivista que caracteriza a lo femenino, es el auge del animalismo, del veganismo y de la anorexia mental. Es el predominio de la emoción y de los buenos sentimientos. Es la victoria de la ginecocracia y de los valores matrifocales.

Pero en el pecado está la penitencia porque ¿de qué sirve tener éxito sino no va acompañado del éxito reproductivo?

Usted puede vivir 100 años con buena salud, puede ser poseedor de un magnífico cerebro y haber tenido éxito en su vida profesional pero si no se reproduce, todas esos éxitos van a perderse en el limbo de los justos. El fitness es un concepto etológico de importancia capital pues combina la supervivencia con la reproducción, el fitness es por definición inclusivo, sin sobrevivir no hay reproducción pero sin reproducción la supervivencia es superflua.

La demografía y la política están en manos de esta cuarta fuerza pero en su fortaleza se esconde precisamente nuestra debilidad, la de todos.

Apego y base segura

Debemos a John Bowlby (1958) una teoria observacional y cientifica que conocemos como teoria del apego  acerca de las modalidades de crianza y que podemos resumir diciendo que:

  1. Venimos de serie cableados para establecer vínculos de apego con nuestro cuidador principal (la madre), se trata de una variable que podemos observar en todos los mamíferos. es decir venimos con una predisposición genética a vincularnos con nuestro cuidador.
  2. El niño se sincroniza en relación con su medio ambiente y madura con ello su eje y la respuesta al estrés, mas tarde organiza su conducta y pensamiento con el objetivo de mantener esta relación de apego que es crucial para su supervivencia física y psicológica.
  3. Las distorsiones en los modos de sentir y de pensar que se originan en las perturbaciones tempranas en el apego,  a menudo ocurren como respuestas a la incapacidad de los padres de satisfacer las necesidades de: confort, seguridad y afirmación emocional del bebé.
  4. El cuidador es un “regulador oculto” de diversos mecanismos de regulación fisiológica, psicológica y social, en donde diversas acciones forman y desarrollan diversos tipos de mecanismos neurosecuenciales (primero las funciones relativas al tronco cerebral y meséncefalo, mas tarde las emociones y sistema limico y más tarde aun las relacionadas con la corteza cerebral).
  5. El legado del apego provee de un desarrollo desigual de estos mecanismos, generando una mayor o menor probabilidad de adaptación al estrés.
  6. Cuando la madre regula el estrés del niño lo que está haciendo es enseñándole a regular sus propios mecanismos internos.
  7. Las perturbaciones de la madre en el sentido de un apego distorsionado cuando fue bebé se trasmiten al apego con su hijo. Es por eso que el apego debe leerse siempre en clave trigeneracional.

Aquí en este video podemos observar dos tipos de apego (el seguro y el inseguro) en un experimento observacional llamado “la situación extraña” de  Mary. Ainsworth.

La “situación extraña” es un proceso de laboratorio que implica estudiar al niño en su interacción con la madre y con un adulto (extraño) en un entorno no familiar.

Esta investigación fue desarrollada en 1960 por Mary Ainsworth como parte de un estudio longitudinal del proceso de apego.

Se realiza con niños generalmente a partir de unos 12 meses de edad, momento en que la relación debe estar claramente establecida.

Está diseñada para comprobar la calidad de la relación entre el bebé y su cuidador/a o madre, por lo que durante la observación es de especial interés las reacciones del niño al separarlo de la madre y cuando vuelve a reunirse con ella.

La importancia de esta vinculación es tal que condiciona y determina la seguridad y el éxito con el que  el bebé explora y se enfrenta a un  mundo desconocido para él, utilizando como base segura a su figura de apego.

A través de los estudios realizados, se pudo determinar la existencia de varios patrones de apego:

  • Seguro: Se quejan la figura de apego desaparece y dejan de explorar. Buscan la proximidad con ella cuando vuelve y la usan de base segura para la exploración.
  • Inseguro Evitativo: No se quejan con la separación y cuando vuelve tiende a ignorar o evitar a su figura de apego.

–Inseguro Ambivalente: Se estresan profundamente con la separación y reciben la vuelta con ambivalencia que puede llegar a ser enfado.

–Desorganizado: con características del evitativo y ambivalente es el menos frecuente.

 

El apego a pesar de ser cambiante en cuanto a las figuras que lo sostienen tiende a perpetuarse de por vida, lo que significa que nos apegamos a los objetos de nuestro ambiente de forma similar al apego que sostuvimos con  nuestros primeros objetos de vinculación.

¿Se puede rechazar la maternidad y amar a los hijos?

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Recientemente ha aparecido un libro de Orna Donath que se llama “Madres arrepentidas” que aborda un tema mucho más complejo de lo que aparentemente parece. A través de un serie de entrevistas la autora propone la idea -a través de ciertos testimonios personales- de que algunas mujeres están arrepentidas de haber sido madres a pesar de que siguen queriendo a sus hijos, eso es lo que dicen.

Naturalmente el libro ha generado una polémica muy intensa en ciertos entornos. El lector que quiera saber la letra de este libro sin tener que leérselo puede acudir a este articulo.

La tesis que defiende Donath en este libro puede resumirse en esta frase clave:

“No por el hecho de sentirnos mujeres disfrutamos de ser mamás”

Lo cierto es que en esta frase está contenida la contradicción que vive esta mujer y que probablemente alcanza a una mayoría de mujeres de nuestro tiempo. ¿Pues se puede ser una buena madre y rechazar la maternidad?

Esta es una pregunta interesante de este dilema, la siguiente es esta otra ¿Se puede amar a los hijos y rechazar la maternidad? ¿Cuando se dice rechazar la maternidad de qué estamos hablando?

Lo primero que haré es referirme a la frase de Donath, efectivamente la maternidad no es algo que esté puesto ahí para disfrutar. A la evolución no le interesa el disfrute de los individuos sino la persistencia de la especie y la diversidad de los genes, por tanto es una ingenuidad suponer que la maternidad es algo para poder disfrutar, algo puesto ahí como si fuera una distracción, un pasatiempo o un entretenimiento. La maternidad es una fatalidad como el sexo, y en nosotros los vivíparos contiene peajes, el más conocido es lo que llamamos “la cruel atadura”.

“La cruel atadura” es el precio que los vivíparos pagamos por mantener el embarazo dentro del cuerpo de la madre, es obvio que los ovíparos tienen otro tipo de relación con sus descendientes a los que abandonan a su suerte en la arena de alguna playa. Las hembras vivíparas llevan consigo a sus hijos en largos embarazos y luego, han de sostenerlos, alimentarlos y protegerlos hasta que se destetan. En nuestra especie y debido a la precocidad de los partos, lo bebés nacen completamente indefensos y han de someterse a cuidados al menos hasta que alcanzan una edad avanzada y son capaces de alimentarse por sí mismos. Depende de las culturas, pero en Occidente un niño no ha madurado al menos hasta los 18 años. De manera que cuando hablamos de maternidad no estamos hablando de gestación, parto y amamantamiento sino de un largo periodo de dependencia emocional entre madres e hijos.

El asunto es que sexo, reproducción, maternaje e hijos van en un mismo paquete: los programas genéticos destinados al maternaje son los mismos que los destinados a la reproducción.

¿Entonces cómo contestar a esa pregunta que encabeza este post? Recientemente he llevado a cabo una encuesta en twitter y el 70% de los que la han contestado dicen que si, que es posible amar a los hijos al mismo tiempo que se mantiene el rechazo a la maternidad. Están equivocados, lo que no es posible es amar a todos los hijos por igual.

Mi opinión es que no es posible, aunque haré una pequeña matización, es posible en tanto que podemos disociar la maternidad de los hijos. Podemos pensarlo pues nuestro cerebro no sólo percibe la realidad tal y como es sino que la inventa y a veces la transforma.

Lo que ocurre es que hay fuertes indicios de que la maternidad puede llevarse a cabo por poderes, no hay distinción entre el amor y atenciones que una mujer dedica a sus hijos biológicos comparándoles con las atenciones que dedica a sus hijos adoptados. Si existen diferencias estas caerían dentro del campo de la psicopatología y esta no es la intención de este post. Los niños adoptados tienen muchos riesgos pero lo cierto es que también podría escribirse un libro entero de como las madres adoptivas (y los padres) experimentan a sus hijos adoptados como si fueran suyos e incluso encuentran parecidos más o menos sobrevalorados. Son madres con independencia de que no les hayan parido, basta con el contacto afectivo repetido y la crianza. Lo mismo sucede con las madres que han sido inseminadas artificialmente o las madres que han llegado a serlo a través de una madre de alquiler: los mecanismos que se ponen en juego son los mismos que en el parto común. Un baño de hormonas y neurotransmisores vinculados a la oxitocina, la hormona del parto, del amamantamiento y de la afiliación.

También hay mujeres que no han sido madres y que sin embargo mantienen una buena relación con los niños y saben cuidar a los de otros, las tías solteras son un buen ejemplo de ello. Una habilidad que no se pierde en la menopausia sino que se conserva de por vida. Ser madre es algo que va más allá de haber parido y que contiene aspectos psicológicos que parecen ser autónomos a la maternidad propiamente dicha.

Para entender como algunas personas pueden disociar la maternidad, la sexualidad y los hijos baste con recordar un hecho trascendental: desde que se inventaron los anticonceptivos, sexo y reproducción se separaron definitivamente no solo de la fisiología humana sino también de su imaginario: se puede disfrutar del sexo sin el inconveniente de quedar embarazada. Este hecho tiene muchas ventajas pero también alguna desventaja. ¿Para qué voy a quedar embarazada si puedo disfrutar del sexo sin tapujos?¿Para qué soportar el engorro y los gastos de criar hijos si puedo evitar los costes del sexo?

Parece razonable, ¿pero entonces porque las mujeres occidentales siguen teniendo hijos (cada vez menos por cierto)? Algunos dicen que hay una especie de instinto maternal que pugna por abrirse paso y es así que las mujeres acaban quedando embarazadas cuando eligen, al menos uno por pareja, tener la experiencia y cosas así.

Pero tal instinto no existe si se lo piensa como algo que pugna por emerger independientemente del sexo, lo que existe es la pulsión sexual indisociable de la reproducción al menos para nuestro cerebro. Dicho de otra manera: desde que el embarazo es electivo nuestro imaginario se ha modificado y también nuestra potencialidad genésica. No es sólo que queramos tener menos hijos es que cuando queremos ya no podemos.

Amor, nepotismo y apego.-

Somos mamíferos y por tanto tenemos un botón en nuestro cerebro profundo que pone en marcha un sistema, conocido como apego que vincula fuertemente a madres e hijos sobre todo, pero también a otras parejas: hermanos, padres y mamás, padres e hijos, etc. El apego es el antecesor filogenético del amor. Eso que nosotros llamamos amor no puede ser definido en ausencia del apego que como mamíferos nos viene de serie. La diferencia entre una cebra y una serpiente es precisamente ese sistema de apego mucho más desarrollado en los vivíparos de aquellos que ponen huevos. Pero no somos unos mamíferos cualesquiera sino unos mamíferos podríamos llamar extendidos, por la capacidad de extender esos vínculos de apego a otras personas y situaciones abstractas a veces hasta el paroxismo de la dependencia extrema.

Pero hay más, se trata del nepotismo genético, del egoísmo genético del que hablaba Dawkins. Yo quiero a mis hijos más que a los hijos de mi vecino, ¿no le sucede a usted lo mismo? Las madres quieren a sus hijos porque son suyos y ese posesivo “suyos” es inclusivo, es decir puede incluir a aquellos que siente como suyos aunque no lo sean.

Tener hijos es fruto de las relaciones sexuales conviene no olvidarlo y es por eso que amar a los hijos es indisociable de quererse a una misma, querer tu cuerpo, aceptar que eres una mujer, estar contenta con tu género y aceptar las limitaciones de la naturaleza que nos hizo como somos, algo a lo que no podemos renunciar sin renunciar a nuestra propia naturaleza.

Pero aun hay más: ¿Por qué las madres han de querer a sus hijos? ¿Dónde se encuentra esa orden, ese mandato? La verdad sobre este asunto es que las madres no quieren a todos sus hijos igual, incluso pueden aborrecerles por razones personales, algunas veces muy comprensibles. Amar a los hijos no es obligatorio aunque venga en el mismo paquete del cuarto mandamiento. Amar obligatoriamente es inhumano y es por eso que no sucede en la realidad sino solo en nuestros criterios morales. Una prescripción social tan incumplible como amar a unos padres que nos han maltratado, abandonado o escarnecido.

Y ahi reside precisamente la trampa inconsciente que atrapa a esta mujeres, se arrepienten de ser madres a pesar de declarar su amor por sus hijos. ¿Se atreverían a decir la verdad y a poner el foco en esa prescripción moral que nos obliga a amar a todos los hijos por igual?

Es falso, no quieren a sus hijos y simplemente no lo aceptan y están bien protegidas por el tabú que sigue considerando a la maternidad de un orden arcangélico.

Más allá de lo humano.