La corrupción y las corruptelas

Este año que acaba de terminar ha sido el “año de la corrupción”, hemos tenido casos flagrantes de esos que nos ponen los pelos de punta y nos indignan, pero después de leer este articulo que precisamente ha aparecido hoy, he comprendido que no todo nos indigna por igual, pues no existe solo una modalidad de corrupción sino varias. De eso va este post, de intentar discriminar que es lo qué entendemos por corrupción.

Como corrupción entendemos una amplia y variada práctica generalmente asociada a la administración publica de abuso y poder, influencias para beneficios privados. Lo interesante de esta definición es que parece como si la corrupción o este tipo de prácticas fueran  especificas de lo público pero no de lo privado, es decir de la lógica de los negocios en general.

En este ámbito de comprensión entendemos como corrupción a una amplia variedad de conductas, aunque la más importante y señalada sea la de cobrar comisiones por contratos públicos, una práctica común en la empresa privada donde los negocios se hacen con aquellos que pagan bien al intermediario, es decir al comisionista que es el que tiene la cartera de contactos. Baste señalar hacia el hecho de que cuando usted abre una cuenta bancaria, compra acciones o suscribe un seguro está pagando comisiones, es decir está favoreciendo a un comisionista, aquel que le vende ese producto.

Se dirá que las comisiones encarecen el producto y es cierto, tanto en la publica como en la privada, pero también es cierto que las empresas adjudicatarias después de ganar un concurso publico y de comenzar a ejecutarlo pronto o tarde lo detendrán e intentarán renegociar un nuevo precio. La causa de esto es que la ley de contratos del estado privilegia la mejor oferta que suele ser si no la más barata la segunda más barata. Precios a la baja al principio predicen nuevos contratos a mitad obra. Personalmente no conozco ningún caso de obra publica que se haya terminado con el precio de inicio al que se licitó, hayan o no hayan comisiones.

Las empresas privadas están acostumbradas a pagar este “impuesto revolucionario”, con el tiempo han aprendido que sin mordidas no entran en los concursos y a ellas les da igual a quién han de pagar las comisiones puesto que están acostumbradas a trabajar con intermediarios.

La segunda versión de la corrupción es el nepotismo, el clientelismo o el favoritismo. Entendemos como tal a esa práctica tan española de colocar a nuestros amiguitos, cuñados, amantes, esposas o maridos en puestos clave de la administración una vez que tenemos la sartén por el mango, o bien a aquellos necesitados que nos reconocen en nuestra autoridad. El amiguísimo es una practica muy indignante sobre todo para aquellos que aun creen en la meritocracia, al entender que este sistema de medida les favorece. Pero en realidad la meritocracia solo favorece a los mediocres como más adelante veremos.

Lo cierto es que los políticos una vez se hacen con el poder lo primero que hacen es colocar en puestos claves a gente de “su confianza”, que a veces no merecen tal confianza pero que al menos son de su partido, coalición o bien se trata de un pago de favores políticos a otro agente. Colocar a los nuestros es una corruptela muy extendida y bien vista en nuestro país, aun no conozco a nadie que haya ido a la cárcel por designar a alguien concreto como puestos de “libre designación” cuando la ley marca que ha de hacerse un concurso publico incluso para estos puestos de la administración.

Pero hecha la ley hecha la trampa porque aunque estos puestos hayan de cubrirse mediante este engorro del concurso siempre gana el candidato del conseller, alcalde o presidente de turno. Se cumple un tramite pero en realidad el puesto es para fulanito y todo el mundo lo sabe. Un secreto a voces mucho mejor tolerado que la percepción de comisiones.

El tercer supuesto de corrupción es meter directamente la mano en la caja, es decir desviar el dinero destinado a algún fin concreto, usualmente temas de solidaridad o cooperación con el tercer mundo a los bolsillos privados de un grupo de personas cercanas al preboste. Este tipo de prácticas pueden considerarse robos directos y aqui ya no deberíamos hablar de corrupción, es lo mismo que sacar el dinero de una caja fuerte y llevárselo a casa.

Lo interesante de este tipo de prácticas es que no tienen el mismo reproche social que el cobro de comisiones o el nepotismo familiar. La percepción que tiene la gente es que aquello que mayormente le perjudica de forma directa merece más reproche y castigo que aquello que no le llega. Por ejemplo un médico en paro tenderá a ver más fraudulento un contrato que se salte la bolsa de trabajo que el cobro de comisiones por el servicio de basuras del alcalde su su ciudad. Cada cual se queja según su propia percepción de daño recibido. Y debe ser por eso que en esta encuesta que ayer colgué en twitter existe tan pocas diferencias entre la condena moral que los entrevistados declaran en su percepción de “corrupción”. Podríamos llamarla la ley de los tres tercios, uno de ellos cree que es el cobro de comisiones lo más grave, otros creen que es el nepotismo el enemigo a batir y curiosamente solo otro tercio ven “meter la mano en la caja” como algo grave.

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En un reciente estudio de investigación llevado a cabo en la UJI de Castellon se ofrece a los sujetos de experimento actuar de jurado en un ayuntamiento para la concesión de obras públicas a empresas constructoras. Se presentan dos empresas y una de ellas ofrece un soborno en dinero al voluntario. Le avisa que el dinero que le ofrece, lo descontarán del proyecto de obra pública con lo que bajará la calidad final. El 82% de los voluntarios acepta el soborno y solo el 18% lo rechaza. Si se avisa que un inspector revisará el resultado del concurso y, si descubre irregularidades, habrá castigo, el número de voluntarios que acepta baja al 44% y, así, por miedo al castigo, el 56% no lo acepta. Nos queda la esperanza del 18% que no acepta, aún en el caso de no haber amenaza de castigo.

Cuando los autores miden las emociones con la conductividad de la piel, encuentran que los que rechazan el soborno se sienten estresados por hacerlo. Es decir, es más sencillo y menos estresante aceptar el soborno. Duele menos ser corrupto. Alguien dijo hace tiempo que la especie humana tiende biológicamente a la corrupción, o sea, a conseguir recursos como se pueda para el individuo y para el grupo al que pertenece. Quizá por ello hay tantos familiares de corruptos implicados en estos asuntos.

Y quizá sea por eso también que los electores no dejan de votar a los políticos corruptos y se debaten entre corrupto/eficiente y honesto/ineficaz. Siempre habrá quien prefiera a los corruptos que nos traen recursos al pueblo, la provincia o la comunidad que aquellos que prefieren la honestidad aunque vaya con el lastre de la ineficiencia o la inanidad. Parece que estamos ante dos grupos de personas, en este caso de electores.

Todo parece indicar que lo que percibimos es aquello que nos beneficia o beneficia a nuestro grupo de pertenencia con independencia de cómo se consigue, si un alcalde corrupto trae trabajo, enchufes, recursos y riqueza al pueblo estamos dispuestos a mirar hacia otro lado.

Usualmente la corrupción en nuestro país está relacionada con el urbanismo y el boom inmobiliario, pero también en las concesiones administrativas y la Obra publica. Los electores consideran que esta corrupción no perjudica a nadie, excepto al erario público que, por otra parte, consideran que no les pertenece. En cambio, traer dinero al municipio, beneficia a muchos y, en último término, algo toca a todos.

Algo parecido sucede con los fraudes a hacienda, la mayor parte de la gente no condenaría que el fontanero no nos cobre el IVA, podamos hacer una pequeña obra en nuestra casa sin pedir permiso al ayuntamiento o se ahorren impuestos escondiendo nuestras ganancias, sin embargo la cosa cambia cuando se eluden impuestos en paraísos fiscales sobre todo cuando esta evasión la llevan a cabo “los ricachones”, siempre y cuando no sean futbolistas de élite a quienes se le perdona todo.

Dicho de una manera más clara: la moral individual es maniquea y no es de fiar.

Pero lo cierto es que las leyes tampoco son de fiar pues en España tenemos muchos ejemplos de impuestos injustos que pagamos todos desde el recibo de la luz hasta la situación injusta que soportan los pensionistas y los autónomos.

La relación entre la corrupción y la administración del estado.-

No puede disociarse los casos de corrupción en nuestro país sin abordar el tema de la reforma de las administraciones públicas, un texto que duerme en algún cajón del ministerio desde los tiempos de Felipe Gonzalez. Ningún gobernante se ha atrevido a meterle mano al enorme poder que tienen los políticos, los sindicatos y la penuria que atenaza a los profesionales de cualquier ámbito y a los ciudadanos. La ley de financiación de los partidos es un enorme coladero de corrupciones y corruptelas, del mismo modo que sucede con los sindicatos, ya vacíos de sentido en un mundo en el que trabajar será pronto un privilegio y que no han sabido modernizarse con el paso del tiempo. Y no sólo son las leyes administrativas las que hay que cambiar sino la ley del funcionariado que es un verdadero estorbo para el crecimiento de la economia real, para el cambio y para la innovación. Aquí hay un articulo que habla de esto.

No se trata de aplicar el bienintencionado recurso del mérito para acceder a un puesto de trabajo en la administración sino de ir más allá de ese planteamiento del siglo XIX. Los puestos de médicos del sistema por ejemplo no deberían estar sometidos a bolsas de trabajo según un turno o según unas oposiciones que garanticen un trabajo de por vida, sino contratos puntuales por un tiempo determinado 6-8 años y con existencia de reevaluaciones, claro que estas evaluaciones no deben quedar en manos de sindicatos o políticos sino de gerentes independientes y que dispongan de un plan de futuro para su Hospital o su área de salud. Siempre es preferible una cooptación (no confundir con nepotismo) que un meritoriaje de la mediocridad.

Es precisamente este sistema de meritoriaje el que impide que nuestro país sea puntero en temas de investigación, al impedir que profesionales de otros países accedan a venir a España a trabajar o que los españoles afincados en el extranjero regresen en condiciones de seguir enseñando a los nuestros. Lo primero que se les pide es una oposición que los primeros espadas siempre rechazan si además va acompañada de un sueldo mísero. Dicho de otra forma: para captar buenos investigadores hemos de cambiar nuestro sistema de contratación y esto mismo sirve para todo el personal sanitario, sean médicos o enfermeros.

Pero no se trata solo de cambiar el sistema de contratación, es necesario además impedir que las investigaciones básicas que se llevan a cabo en nuestro país acaben vendiéndoles las patentes a laboratorio americanos. ¿Qué sentido tiene financiar la investigación para que el investigador acabe vendiéndole la patente a alguien que no es su propio país?

Para los políticos los corruptos siempre son los otros ignorando que la corrupción correlaciona con los años en que se esté en el poder y la existencia de excedentes y oportunidades. El político honesto hoy tiene muchas probabilidades de ser corrupto dentro de 5 años y mucho más si sigue gobernando y si no es él será alguien de su grupo salpicándole también a él. La variable critica es el sistema, es decir la organización administrativa que es realmente una fábrica de corrupciones grandes o pequeñas.

Bibliografía.-

Jaber-López, T. et al. 2014. Physiological and behavioral patterns of corruption. Frontiers in Behavioral Neuroscience doi: 10.3389/fnbeh.2014.00434

Lo que el dinero no puede comprar

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Decían “The Beatles” que no podían comprar su amor en aquella celebre canción titulada Can´t buy me love, aquí:

 

También Joan Manuel Serrat en una de sus baladas nos enseñó que no era lo mismo el valor de algo que su precio. Casi todo el mundo estará de acuerdo en que hay cosas que no se pueden comprar. ¿Pero cuales son esas cosas?

Michael Sandel es un filósofo muy renombrado cuando estamos hablando de dilemas éticos y ya hablé de él precisamente cuando hablé del aborto  y de la selección de embriones en un post anterior. Recientemente ha publicado un libro donde aborda precisamente este tema y pone varios ejemplos para ponernos en el brete de dudar de esa idea de que el dinero no puede comprarlo todo. Habla del tráfico de órganos y de los niños asiáticos que son comprados por familias europeas deseosas de tener hijos, habla de celdas en una cárcel que pueden cambiarse por otras mejores y de los menús carceleros que pueden canjearse con dinero, habla de pobres haciendo la cola para los ricos y habla sobre todo de las cosas que tenemos que hacer para mejorar al mercado y sobre todo para evitar que una economía de mercado acabe convirtiéndose en una sociedad de mercado, donde todo tiene un precio y que no hace sino incrementar las diferencias entre pobres y ricos.

Si hasta la guerra puede estar sometida a subcontratas entonces hemos de concluir que el mercado ha invadido zonas de la vida donde el dinero no hace sino corromperlo todo. Sandel nos vuelve a poner delante los valores en que una sociedad ha de sostener para seguir siendo una sociedad digna de vivir en ella, sabiendo de antemano que la democracia no es perfecta y que la igualdad radical nunca podrá ser conseguida. De lo que se trata es que la vida entre unos y otros con independencia de la clase social a la que se pertenezca pueda ser compartida, pueda ser vivida y no segregada en guettos.

A mi me ha parecido una conferencia extraordinaria y la dejo aquí para que podas verla completa. Su intervención en TED: no podemos confiar nuestra vida cívica a los mercados

La desigualdad

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Parece demostrado que la desigualdad es el origen de gran parte de las tensiones sociales, y no sólo de ellas sino también de la patología mental humana, de la enfermedad física, de las expectativas de vida, de la confianza en el futuro, de la violencia, de la supervivencia de los niños y sus madres y también de mútliples malestares que se proyectan en lo político, lo social o lo subjetivo.

La desigualdad parece ser la madre de todos los males y más aun: es posible afirmar que la pobreza está en el origen de casi todos los malestares del mundo moderno que hemos de habitar. Es por eso que el libro de Acemoglu y Robinson me llamó la atención después de haber leído un libro de Nicholas Wade titulado “Una herencia incómoda” donde se cita tanto a Nicholas Clarck como a Daren Acemoglu. De Clarck ya hablé en este post a propósito del nacimiento de la clase media.

El libro de Clarck propone que las instituciones políticas y económicas de un país son la variable critica en las que se basa el bienestar, la libertad, la prosperidad y el desarrollo de una comunidad cualquiera y no tanto de la geografía (como supuso Jared Diamond), la ignorancia o la cultura de ese determinado país. Lo cierto es que el tema de la desigualdad es algo bastante reciente puesto que hasta el siglo XVI prácticamente todo el mundo era bastante igualitario. Todos éramos pobres salvo una pequeña “nomenclatura” -usualmente tiránica- que se dedicaba a extraer recursos pero que no estaba nada interesada en el bienestar de los ciudadanos. Esta preocupación por el bien de los ciudadanos en su conjunto es bastante reciente y según Clarck y también Acemoglu lo sitúan en Inglaterra a partir de la “Revolución Gloriosa”de 1688, que acabó imponiendo el Parlamento a las decisiones absolutistas de los reyes. La revolución francesa tardaría aun un siglo en producirse dando lugar a instituciones mucho más inclusivas y pensadas para favorecer el bienestar de los ciudadanos en su conjunto y no tanto en preservar el poder de reyes, aristócratas, terratenientes y clero.

Fueron precisamente estos cambios los que propiciaron el estallido de la revolución industrial y con ella una mejor calidad de vida para amplias capas de población que pasaron de un estado por debajo el umbral de la pobreza a un trabajo asalariado cerca de las fábricas de Londres con mayores oportunidades. Concretamente la alfabetización, el libre comercio, la propiedad privada y la confianza en el futuro son los dones que obtuvimos de la revolución industrial que para desarrollarse precisaba de una institución que de alguna manera redujera el poder de los monarcas y de los aristócratas y terratenientes.

Acemoglu en su libro, presenta numerosos ejemplos para defender su hipótesis de que son las instituciones la base de la igualdad económica y la prosperidad de la ciudadanía, pero para mí hay algo mucho más importante en su razonamiento: hace un análisis histórico exhaustivo sobre ciertas naciones, desde tribus del Congo, hasta Corea, Europa, los imperios otomanos y español para deducir y concluir: que la historia carece de sentido y de alguna manera los sucesos históricos se producen pos azar, son por ello contingentes.

Contingencia es lo contrario de teleología: todos nosotros estamos persuadidos de que la historia avanza de una forma lineal, de que el “progreso” humano y la “perfectibilidad” del hombre son cuestiones que se alcanzarán irremediablemnte a través del tiempo: la ciencia, la educación, la disminución de la violencia, o la igualdad entre unos y otros, son cosas a las  que se llegará a partir de cambios en la mentalidad humana y de los modos y mecanismos de producción y de distribución de la riqueza. Es el punto de vista de Marx, para el que el socialismo seria la cúspide de una serie de cambios inexorables que tendrían lugar a partir de la superación de ciertas etapas “científicamente” planeadas.

Pero no parece que las cosas sean así, sino que más bien que ciertas innovaciones como la susodicha “revolución industrial” que inauguró Inglaterra en el siglo XVII y que mejoró la vida de la ciudadanía son acontecimientos aleatorios que pueden darse o no darse, se trata de accidentes. ¿Cuanto tiempo pasó antes de que en España se implementara una revolución industrial similar?

Efectivamente estos sucesos no son puntuales sino graduales y existe un componente de azar en ellos: la Constitución de Cadiz que puso los cimientos del liberalismo en España se encontró con múltiples escollos, hasta que fue derogada por Fernando VII, lo que significa que en España no hubo nunca un proceso similar al de Inglaterra al menos hasta bien entrado el siglo XX, concretamente después de la guerra civil y con los precursores de Cataluña en la industria textil o el país vasco en la industria pesada. O dicho de otra manera: que las naciones fracasan y pueden fracasar incluyendo lo que hoy entendemos como mundo opulento y libre. El éxito del que estamos hablando es provisional y todo puede venirse abajo.

Vacas gordas y vacas flacas.-

El mundo opulento es el que entendemos como Occidente: USA, Canada, Europa, Singapur, Corea del Sur, Japón, Australia y Nueva Zelanda, junto con algunas excepciones como Botswuana en el Africa subsahariana. Concretamente en todas ellas las instituciones políticas que las conforman son democráticas y representan sin duda las naciones mas ricas y prósperas del planeta, Frente a ellas una pléyade de naciones pobres, donde no existen derechos humanos o son soslayados con frecuencia y donde no existen democracias ni derechos individuales formales o están muy deteriorados por linajes de gobernantes sin escrúpulos: Corea del Norte, China, Rusia, toda el Africa subsahariana, Afganistán, Iraq,  todos los países árabes donde aquellos que no poseen petróleo tienen niveles muy parecidos a la pobreza del Africa subsahariana, Haiti, Bolivia, Ecuador, Peru, Venezuela, Cuba, etc.

Lo interesante de algunos de estos países es que tienen recursos propios en abundancia, es el caso de Venezuela, Nigeria, Iraq, Congo, o  Camboya que sin embargo no consiguen despegar de la miseria a pesar de haber introducido a veces por obligación democracias formales en sus regiones. ¿Cual es la razón por la que estos países no consiguen establecer niveles de prosperidad entre sus ciudadanos?

Lo que funciona bien en un sitio no necesariamente funciona bien en otro.

Lo que hace Acemoglu en su libro es rastrear los orígenes de las instituciones de cada uno de esos pueblos, por ejemplo entre Corea del Norte y Corea del Sur, pueblos que comparten una misma cultura y geografía, ¿cómo es posible que los coreanos del sur dispongan de mejor calidad de vida que los del norte y obtengan diez veces más PIB que sus vecinos?

Analiza este fenómeno y encuentra que aunque en sus orígenes ambos países compartían cultura. religión, geografía  y tradiciones muy parecidas, cada uno de ellos tomó en su momento y después de la guerra del paralelo 48 una dirección bien diferente. Todo se debió a una contingencia azarosa: el que iba a gobernar Corea del Sur emprendió una serie de políticas bien distintas a la de su vecino del norte, pensaba de forma distinta y tenia para su país un proyecto bien diferente. El factor humano, una contingencia que creó diferencias entre un país comunista y otro capitalista. No todo esta pues en los orígenes sino en la incidencia que ciertos líderes llevan a cabo de forma providencial.

Acemoglu divide a las élites políticas en dos clases: las extractivas y las inclusivas. Lo interesante es que la economía sigue los dictados de la política y así en un país con élites políticas extractivas como en Congo, las empresas (el poder económico) se acoplan en un perfecto maridaje a las instituciones políticas, mientras en otros países con élites políticas inclusivas la economía se adapta a las leyes y a las reglas dictadas por la política.

Otra de las explicaciones que da Acemoglu en su libro para comprender estas diferencias es el proceso de colonización de cada país. Por ejemplo el imperio Inca o azteca eran imperios extractivos que vivían de extraer recursos de los ciudadanos para mantener a sus élites, pero la invasión de Hernán Cortés o de Pizarro no resolvieron este problema sino que lo agrandaron aun más al saquearles de todos sus bienes e imponer en ellos una serie de instituciones extractivas como las haciendas que repartían las tierras entre los colonos dejando  a los indios en la esclavitud. Lo mismo sucedió con la colonización de Africa con belgas, franceses o ingleses. Inglaterra no estaba interesada en liquidar el régimen de castas en la India sino en extraer sus riquezas. No dieron tiempo a que ellos llegaran por sus propios medios a un tipo de organización inclusiva sino que les doblegaron con instituciones extractivas para mucho tiempo y así siguen.

No existe una institución mas perversa desde el punto de vista económico que la esclavitud o la servidumbre (trabajo forzado) que funcionó durante mucho tiempo en Europa oriental (Polonia y Rusia). Nadie está motivado a trabajar por el bien de otro.

Lo interesante es que ciertos modelos de colonización que sirvieron para extraer riqueza de México o los Andes, no sirven siempre y es por eso que la colonización de EEUU (Carolina del Norte) donde no había oro ni plata que extraer (como en Potosí) dio lugar a un nuevo tipo de colonización que desembocó -como en Inglaterra- en un nuevo modelo  inclusivo que tuvo su efecto de llamada en colonos ingleses y europeos para conquistar el Oeste. La democracia en USA tuvo lugar precisamente porque no había nada que expoliar sino mucha tierra para repartir y mucho trabajo que hacer.

Como conclusiones sobre las desigualdades entre países es posible afirmar que la clave de la prosperidad está basada en los siguientes variables:

  • Libertad para establecerse y comerciar.
  • Paz y orden. Una justicia que funcione en las sanciones.
  • Propiedad privada.
  • Trabajo asalariado y negocios libres.
  • Democracia y limitación de los poderes extractivos, participación ciudadana.
  • Inexistencia de élites extractivas.

Perece demostrado que con estas condiciones los países progresan y son prósperos, pero no explica las desigualdades en el mismo país. ¿Como es posible que USA tenga más desigualdades que las medias entre USA y Nigeria?

Será en un próximo post.

El advenedizo

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El advenedizo adviene

Esta es una palabra que me gusta mucho y que suele usarse poco para describir a un tipo de personas que usualmente describimos como “pillos” o “listillos”. Pero lo cierto es que el advenedizo no es un simple listillo o un aprovechado , es algo más. Veamos: Dice la RAE que un advenedizo es:

1. adj. Extranjero o forastero, que no es natural u originario del lugar. U. t. c. s.

2. adj. Dicho de una persona: Que, siendo de origen humilde y habiendo reunido cierta fortuna, pretende figurar entre gentes de más alta condición social. U. t. c. s.

3. adj. despect. Dicho de una persona: Que, sin empleo u oficio, va a establecerse en un país o en un pueblo. U. t. c. s.

4. adj. ant. Gentil o mahometano convertido al cristianismo. Era u. t. c. s.

Dicho de otra forma un advenedizo es alguien que no viene, ni ha venido, ni vendrá, sino alguien que adviene, allí donde nadie le espera. No se trata de un simple adherido, sino alguien que está alli donde nadie le ha llamado, una especie de pelma. Un pelma que puede convertirse en alguien útil, porque el advenedizo lo que pretende es medrar, progresar, alcanzar algo que por sus propios méritos no podrían alcanzar, es por eso que los advenedizos pueden convertirse en rufianes, en una especie de criada para todo que funciona casi siempre a las ordenes de alguien,  de aquel que cree teledirigirle, sin saber que el advenedizo puede parecer muy leal cuando en realidad desprecia a su señor (como decía Ausías March) i solo busca las ventajas de sus servicios, dispuesto a trabajar con varias barajas en la mano. Todas las que haga falta, pues un advenedizo es sobre todo un impostor y un intruso, alguien que se hace pasar o que parece ser aquello que no es y que está allí donde no debe estar.

Como esos que van a una boda o a un cóctel con merienda incluida y que nadie conoce pero todos piensan que les habrá invitado otro, el novio piensa que es familia de la novia y viceversa. En las presentaciones de libros hay muchos advenedizos sobre todo si hay un buen canapé que llevarse a la boca, se trata de personajes bien retratados en la picaresca que siguió a la guerra española y a sus hambrunas madrileñas. Y esta es la versión ligera del asunto, la versión del “pillo”. En un país donde el Lazarillo de Tormes es literatura universal no es de extrañar que haya muchos individuos dispuestos a hacerse pasar por quién no son para comer y ligar, menos frecuente es que se haga para medrar o cobrar comisiones.

Ryan O'Neal (Barry Lyndon)

La literatura y el cine están llenos de personajes de este estilo, estoy pensando ahora en aquella obra maestra del cine firmada por Stanley Kubrick llamada “Barry Lindon” que describe las andanzas de un “pillo” (¿por qué llamarle psicópata?) que consigue librarse de la miseria gracias a su gracia (valga la redundancia) para abrirse paso entre las damas y los ambientes más pulcros y corruptos de su época. Y lo cierto es que el retrato de Kubrick nos hace aparecer al pillo como alguien agradable e incluso simpático, un gran seductor. Hasta la belleza parece hacerse compatible con la usura sentimental. Sobre todo si interviene Schubert.

Dicho de otra manera el advenedizo es alguien que suele caer bien y si además es útil para los trabajos sucios, mejor aun. Es así como hace curriculum el advenedizo, naturalmente hasta que todo sale a la luz y entonces aparece la parte cutre de la cuestión, usualmente los latrocinios y la ruina como en el caso de Barry Lindon.

En nuestro mundo actual el lugar donde ponen sus huevos todos los advenedizos es por supuesto la política. ¿Existe algún lugar donde alguien pueda medrar sin ser nadie? Sin tener títulos, curriculums, habilidades u ostentar algun tipo de saber. ¿Conoce usted una manera más rápida de progresar sin méritos que la política?. Bueno, hay otras formas de progresar efectivamente: los negocios, y casualmente el negocio del ladrillo. Es por eso que la connivencia entre advenedizos, políticos y empresarios es un matrimonio de interés, que suele funcionar mientras haya para repartir. El advenedizo es el que lleva el maletín, en coche oficial o alquilado.

Ahora bien, usted se equivocará si pretende psiquiatrizar esta cuestión, el advenedizo no es un confabulador que rellena sus amnesias con falsos recuerdos, ni un mitómano que sabe que está siendo mitómano cuando habla de sus tierras en Cuba, ni mucho menos un delirante megalómano. No, un advenedizo es solamente alguien que adviene. Adviene a un lugar que ya está formado y plenamente vigente. El escenario existe.

Y que está donde no le correspondería estar por sus méritos.

El advenedizo es pues un simulador.

El problema que queda por dilucidar es ¿Por qué hay quien les legitima saliendo en la foto?

CeroCeroCero

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Probablemente haya sido Apple la compañía que más ha ganado en bolsa en los últimos años. Supongamos que usted invirtió 1000 euros antes de que Apple sacara el iphone 5, en poco tiempo habría ganado 1650 euros. Una ganancia de 650 euros es una buena inversión, de las mejores. Pero si usted hubiera invertido en cocaína su apuesta de 1000 euros se hubiera convertido  en 65.000 euros. No hay ningún negocio mejor que la cocaína.

Eso es lo que nos cuenta Roberto Saviano  -periodista y escritor italiano en su ultimo libro- “CeroCeroCero”, una especie de historia del narcotráfico desde los cárteles colombianos hasta la actualidad, un reportaje que escribe -con nombres y apellidos- desde dentro, desde las profundidades de ese abismo de torturas, dinero, lujos, mujeres, inversiones en la costa del sol, asesinatos, narcofosas, violaciones, ametrallamientos y luchas atroces de unas bandas con otras para defender su hegemonía, una hegemonía que pasó de ser algo territorial hasta lo de hoy, producto de la globalización y de altos ejecutivos con trajes de Armani dispersos por todo el planeta.

Hay dos maneras de contar algo, una forma fisiológica:  metérselo en la boca, saborearlo y luego escupirlo. La otra manera es tragarlo y sufrir las indigestiones de lo que se ha comido. Saviano es de los que han tragado sus propias historias, sus propias letras. Descender a los abismos para luego emerger con escolta. Sus reportajes le han cambiado, arruinado la vida como a Salman Rushdie, uno no puede recobrar su vida anterior después de contar lo que Saviano ha contado. Ya desde su primera novela “Gomorra”, su cabeza tiene precio. Saviano perdió su vida, su novia, sus amigos, todos le abandonaron por miedo. es lógico, la decisión de abismarse fue suya, una obsesión, algo que no se hace por dinero o notoriedad, se hace porque si. La verdad es tan adictiva como la cocaína.

La novela de Saviano contiene no pocas ideas interesantes, una de las que más me llamó la atención es el concepto de banalidad del mal, algo que Arendt ya había adelantado: en realidad el tráfico de cocaína es una actividad tan parecida al comercio de sustancias o productos banales que nos hace pensar ya no sobre la ilegalidad del narcotráfico sino de la banalidad del mal que se encuentra en cualquier forma de comercio.

Y hay una ley elemental de cualquier tipo de comercio: los productores y los consumidores de cualquier producto no ganan apenas nada. Hay que situarse -sean naranjas o cocaína- en el eslabón adecuado para ganar dinero. Son los distribuidores los que se enriquecen con el trabajo de los productores y son los consumidores los que en definitiva consumen el producto final aun adulterado. Así y todo para un campesino colombiano o mexicano siempre será mas rentable cultivar cocaína o adormidera que cereales. Son los distribuidores los que controlan el flujo, el precio y la pureza de la droga que llega a la calle.

Y luego está el tema del consumo. hay una creciente demanda de drogas, hay como una demanda golosa de drogas, mas concretamente de cocaína. La cocaína empasta bien con nuestro tiempo, con la velocidad y la globalización. Todo sucede deprisa, deprisa. Hay un ansia por correr más, por consumir más, por llegar a tiempo, por rendir más ,por aparentar más y por tener mas bienes de consumo al alcance de la mano.

Nosotros los médicos solemos ver las consecuencias de la adicción a las drogas en la escala de los consumidores, tenemos -en este sentido- un sesgo profesional. Pensamos que el uso y abuso de drogas es pernicioso para la salud y sabemos que es muy difícil escapar de una adicción. Casi todos nosotros estamos persuadidos de que las drogas son nefastas no sólo para nuestro cerebro, sino también de nuestro corazón, nuestros riñones y nuestro hígado. Sabemos bien cuales son sus consecuencias a corto, y a largo plazo. Es poco probable encontrar un medico que defienda su legalización. También sabemos de las dificultades para rehabilitar a un drogadicto.

Sin embargo después de leer el libro de Saviano, he construido otro panorama aun más desolador: el narcotráfico no sólo es perjudicial en el entorno de salud de los consumidores, sino que tiene al menos otras dos consecuencias, más graves:

  • El narcotráfico tiene consecuencias sobre los mercados financieros y contamina a través del blanqueo otros negocios que dejan de ser rentables en comparación con los beneficios de la droga. La mayor parte del dinero de la droga se blanquea en los bancos (a pesar de leyes como la Patriot Act) y acaba en el cemento de las inmobiliarias de zonas de lujo en entornos privilegiados de ocio. El dinero del narcotráfico termina por arruinar cualquier tipo de negocio legal a la vez que da trabajo a grandes cantidades de personas enroladas en el negocio de la droga, que pasan a ser delincuentes desalmados.
  • Con todo, el dinero no solo contamina a los capitales legales sino que pervierte a las instituciones: policía, jueces, funcionarios, políticos, funcionarios de prisiones, etc. Cualquiera puede ser arrastrado por el dinero fácil a corromperse.

Suele decirse que los gobiernos de nuestros estados democráticos tienen muchos limites a su poder, que en realidad quienes mandan son las grandes corporaciones eléctricas, petroleras, bancos y grandes constructoras. es verdad, lo que no suele decirse es que la corporación más imperante del mundo es el narcotráfico, son ellos los que aportan liquidez al sistema y financian guerras bien directamente aportando armas o bien a través de ciertos intermediarios comunes.

Visto de esta manera la adicción de los individuos consumidores es solo la punta del iceberg de un problema mucho mayor, de un problema global. Un daño colateral como se dice en el Ejército.

Abordar este problema desde la bienintencionada prevención del uso de drogas de nuestros gobiernos se revela como una estrategia pueril. Ninguna política conseguirá nunca reducir la demanda de drogas a no ser que…no haya drogas en las calles. Sin embargo la lucha contra el narcotráfico está destinada al fracaso, no tanto por la ineptitud de las agencias destinadas a tal fin sino por las dificultades jurídicas, los entramados burocráticos, las trampas procesales, la mentalidad democrática y la protección del delincuente es el mejor escondite para los narcos, incluyendo las complicidades que encuentran dentro de las cárceles para seguir con sus negocios en medio de una condena casi siempre benigna y apelable

La democracia es el mejor aliado del narcotráfico que naturalmente no puede progresar allí donde el Estado no tiene leyes, sino reglas mafiosas.

Es por eso que los países totalitarios no tienen drogas.

Leí con avidez el libro de Saviano con tal de llegar al final. ¿Qué propone Saviano?

Lo que propone es una solución que el propio Saviano detesta y que a su parecer es en sí misma inmoral: legalizar el tráfico de drogas siendo el Estado el que monopolice su venta y distribución.

Para hacerse una idea de esta solución: el tráfico de cocaína que se vende en España podría sufragar los gastos en sanidad y educación juntos. 

En España cerca de la mitad de los presos que cumplen condena en la actualidad son delincuentes relacionados con drogas. Son consumidores al mismo que tiempo que pequeños traficantes. Recientemente ha saltado a la prensa el caso de una mujer con un niño de corta edad que había sido condenada a 6 años de cárcel por tener una plantación de cannabis en una nave de su propiedad. Cultivaba cáñamo y al mismo tiempo elaboraba haschis para el consumo y venta. ¿Era una traficante esta mujer?

¿Hay proporción entre su condena y las condenas que se llevan a cabo con los grandes traficantes que cuentan con abogados especialistas en encontrar todos los resquicios a la ley?

En realidad no era más que una consumidora que había aprovechado la facilidad con la que el cáñamo prende en nuestro país para consumo propio y que más adelante había encontrado una forma de ganarse la vida vendiendo sus excedentes. ¿Puede considerarse un delito plantar cáñamo o adormidera, especies bien adaptadas a nuestro clima?

Para mi, esto no debería ser un delito, no más grave que tener una piraña o una boa en casa.

La batalla está pues perdida y da lugar a injusticias sobre el peldaño más débil de la cadena. La democracia y el Estado de derecho han fracasado y cuanto más tiempo tardemos en reconocerlo más víctimas habrá.

Como Saviano, que nunca podrá recuperar una vida normal, ese tipo de vida de los que no quieren ver.

Ha visto más allá de lo tolerable y ya no puede seguir callado.

¿Quién crea el empleo?

Es seguro que usted habrá oido decir que son los ricos los que crean empleo. Es por eso que la mejor politica es reducir los impuestos sobre ellos. Naturalmente esta es una idea perversa, porque los ricos no crean empleo sino las clases medias a través del consumo, esa forma de retroalimentación del sistema.

Si no hay consumo no hay empleo.

Lo dice nada menos que uno de ellos: Nick Hanauer uno de los capitalistas de Amazon. En una conferencia que fue censurada.

Y una idea a rescatar: cuando ya se tiene el suficiente bienestar, acumular más dinero no necesariamente aumenta el bienestar.

 

¿Pública o privada? (I)

En este post y en el próximo me propongo dar mi opinión sobre este debate que está en plena efervescencia a partir de ciertas decisiones de la administración madrileña, en el sentido de privatizar algunos hospitales de la red pública. Y antes de meterme en el tema me gustaria avanzar mi posición. No creo que la privatización de los hospitales publicos sea una buena solución.

Y mis argumentos.

La sanidad pública en nuestro país se ha caracterizado desde los años 70 por una huida hacia delante en el sentido de situarse mas allá de la sostenibilidad. Es obvio que la sanidad y los servicios sanitarios no pueden seguir creciendo indefinidamente y también es cierto que los “bienes sanitarios” son de alguna forma algo de lo que no podemos prescindir. Lo cierto es que nuestra sanidad, me refiero a la española es una sanidad buena en su conjunto, que tiene una alta consideración entre los usuarios, pero la verdad de la cuestión es que nos sale muy cara y de alguna manera resulta ruinosa ya en la actualidad.

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