La gelatina cósmica

La ciencia ficción -como el feminismo- es un género literario que ha atravesado múltiples etapas en su desarrollo, algo así como estas:

  1. Anticipación, como por ejemplo sucedió con los viajes a la luna o el submarino. Es la ciencia ficción de los precursores.
  2. Guerra de mundos que predominó durante la guerra fría, los extraterrestres vistos como los malos de la película.
  3. Contactos benignos con otras entidades. El buenismo de la ciencia ficción, vale la pena señalar ET o encuentros en la tercera fase.
  4. Distopias. La orweliana de 1984, o las de Ray Bradbury en Fahrenheit 451.
  5. Ficción filosófica cuya obra cumbre pertenece a Kubrick y su delirio gnóstico en «2001, una odisea del espacio».

Después de Kubrick pareciera que estaba todo dicho en ciencia ficción pero llegó Stanislaw Lem (1961) para poner patas arriba el paradigma de la ciencia ficción,, su razón de ser, que no es otro sino el «contactismo», del cual las abducciones son uno de sus mitos más logrados. La idea de que de existir vida extraterrestre esta debe ser parecida a la nuestra y que su propósito es contactarnos, nos es imposible imaginar una inteligencia superior -pues superior sin duda habrá de ser esa inteligencia, si puede viajar desde lejanas galaxias hasta nosotros- que no proceda de alguna forma de vida similar a la nuestra, se conoce con el nombre de antropomorfismo, la idea de que de existir esas formas de vida deberían ser parecidas a la nuestra con piernas, cabeza y brazos aunque nos los podamos imaginar como hombrecillos verdes.

Lo cierto es que la novela de Lem es una obra cumbre de la ciencia ficción, más que eso, una obra que trata de romper el paradigma clásico del «contacto» y de paso criticar la metafísica Kubrickiana con pretensiones evolucionistas que en 2001 parecía señalar hacia una evolución de la conciencia superior, una idea gnóstica pues la gnosis es el conocimiento basado en la experiencia o percepción personal. En un contexto religioso, la gnosis es conocimiento místico o esotérico basado en la participación directa con lo divino.y es algo que solo puede llevarse a cabo a través de un proceso personal de «escalada» en el nivel de conciencia. Pero Lem está en contra de esta idea, su posición es que la conciencia humana es incapaz de entender ciertos misterios, más que eso, está limitada y su imaginación está presidida por la idea de que de existir otro tipo de inteligencia sería imposible contactar (comunicarse) con ella de una u otra manera.

¿Pero qué sucedería si existiera una forma de inteligencia a-biológica, una inteligencia o pensamiento inmaterial? ¿Se puede pensar sin intentar comunicarse? Algún tipo de inteligencia que procediera de la enormidad, de la masa de algo aparentemente informe o mineral.

Imagina que eres el personaje principal de un juego de ordenador, me refiero a esos juegos donde el protagonista puede crear mundos a su voluntad, para lo que dispone de ciertas herramientas para construir ferrocarriles, puentes, ciudades enteras, puede desviar ríos y construir embalses al mismo tiempo que puede transformar desiertos en huertos llenos de vegetales y frutales, dispone también de armas para enfrentarse a sus enemigos pero no puede evitar someterse a ciertos limites que vienen definidos por las características del propio juego. No puede volar y ha de desplazarse siempre a través de vehículos, no tiene posibilidad de bilocación (no puede estar en dos sitios a la vez), carece de telepatía y no tiene más remedio que comunicarse a través de palabras, etc.

Podríamos decir que nuestro héroe dispone de su imaginación para inventar su mundo pero que también tiene sus limites y su principal limite es que no conoce los códigos con los que el programador ha construido su programa. Puede intentar deducirlos o inventar los suyos propios (si tiene dotes para la informática) pero aun habiéndolos descubierto no podrá estar nunca seguro de que sus códigos coinciden con los códigos del creador del juego.

Esto es lo que les sucede a loa astronautas de Prometeo, la nave que se encuentra en la orbita de Solaris y que están alli para seguir adentrándose en los misterios de ese planeta que ya acumula una enorme cantidad de bibliografía e hipótesis acumuladas durante siglos nunca demostradas.

El oceano de Solaris.-

Solaris es un planeta un poco especial, está constituido por un océano gelatinoso que prácticamente ocupa todo el planeta, lo interesante de este océano es que tiene ciertas características que influyen en aquellos que se le acercan, una influencia sutil, como caricias de terciopelo a los que se les acercan, caricias que no tocan, pero sin duda la influencia más relevante es que es capaz de apropiarse de recuerdos de los nautas y al mismo tiempo de corporeizarlas.

Su superficie está cubierta principalmente por lo que parece el océano de la consistencia gelatinosa, según algunos estudiosos, un ser sensible único y gigantesco capaz de influir incluso en el movimiento del planeta en órbita alrededor de un sistema estelar binario -con dos soles- debe ser irregular y, por lo tanto, no adecuado para el desarrollo de la vida. De manera que los científicos saben que el planeta ha modificado su órbita de un modo autónomo, conformando adaptaciones a ese orbitar por dos soles. esta actividad adaptativa es una prueba de que en él hay algo vivo, algo parecido a una inteligencia.

Mimoide de Solaris

La actividad de Solaris se manifiesta por la generación continua de estructuras complicadas y gigantescas de naturaleza incomprensible, de material coloidal que se consolida y licúa. Las estructuras más grandes se presentan como representaciones multidimensionales, a menudo con la aparición de emulaciones de estructuras humanas como ciudades; los estudiosos han catalogado tales manifestaciones con nombres extraños como «mimoide» , «simetríada» y «asimetríada» . Algunos investigadores creen que Solaris es capaz de pensar, a pesar de la imposibilidad total de identificar cualquier patrón de comunicación en sus manifestaciones materiales. El propósito de las diferentes misiones es establecer contacto con el planeta y comprender su verdadera naturaleza. A pesar de la gran cantidad de estudios en todas las ramas de la ciencia (que en la novela se define como una disciplina en sí misma, la » Solaristica «) , el planeta y su Océano siguen siendo un misterio absoluto: Solaris escapa al conocimiento humano, para aquellos que pueden ser los datos recogidos o las teorías formuladas.

El espíritu oceánico.-

La primera idea que asocié a través de la lectura de Solaris fue la idea de «espíritu oceánico» de Roland, que mantuvo un «contacto» epistolar con Freud:

«El sentimiento oceánico se manifiesta en el sujeto como la percepción de que las fronteras entre el yo y el mundo se diluyen por un instante. Esta disolución permite al individuo captar el mundo como totalidad orgánica, interdependiente y bella en sí misma. Los problemas personales se tornan nimios y durante unos momentos nuestro cuerpo se llena de un inusual placer beatífico.

¿De dónde provendría esta sensación? Para Rolland y para aquellos abiertos a la trascendencia, el “sentimiento oceánico” sería una ventana abierta a un mayor nivel de comprensión de la realidad. Es decir, estos estados de conciencia, ya surjan de manera espontánea o sean buscado, nos permiten intuir la imbricación profunda y con sentido de todos los elementos que constituyen la pluralidad de lo que percibimos. Este sentimiento sería, según Rolland, el origen de la religión, pero también es posible que se trate de una experiencia que admita variadas hipótesis como las solaristas.

Freud, desde una perspectiva atrascendentalista, no negará el sentimiento en sí sino la interpretación que de él hace Rolland. El psiquiatra hace un análisis de como se genera en nosotros el concepto de yo; el bebé durante la gestación no siente claramente los límites físico que existen entre el líquido amniótico y su propio cuerpo. En este primer estadio, es un uno indiferenciado con la madre gestante pero el parto no cambia sustantivamente este sentimiento de indiferenciación; el niño solo aprende que es algo distinto al mundo que le rodea tras un largo proceso de desarrollo, en este proceso comprende que el placer y el dolor no proceden de uno mismo sino que es generado por entes distintos a él. De este modo, paulatinamente adquiere la capacidad yoica, y llega a distinguirse del mundo circundante y, por lo tanto, a ser autoconsciente. En este punto Freud concluye que tal sentimiento no puede ser el origen de la religión ya que la fuerza creativa de la mente humana nace de la satisfacción de una necesidad, no de la regresión momentánea a un estadio psíquico anterior».

El caso es que la experiencia oceánica existe y me llama la atención los paralelismo existentes entre el funcionamiento de la mente humana, los estudios de la neurociencia y los estudios sobre el océano de Solaris, pues como en la mente humana somos capaces de observar su superficie pero los mecanismos que están debajo, tenemos que suponerlos tejiendo una red causal que se revela siempre incierta. Por ejemplo, conocemos bien como funciona la razón pero no sabemos porqué existen vivencias irrazonables, el apego no es razonable, ni la prohibición del incesto ni mucho menos la fobia o vergüenza de los niños a los extraños o a la oscuridad.si bien existen algunas diferencias entre nuestro cerebro y Solaris como veremos inmediatamente.

Kris Kelvin es uno de los astronautas que se encuentra en la estación espacial que sobrevuela la atmósfera de Solaris, se trata de un hombre que arrastra una pena particular, su compañera se suicidó después de que le amenazara con hacerlo y él no la tomara en serio. No sabemos porqué Harey lo hizo pero sabemos que arrastra una culpabilidad bien comprensible por este hecho posterior a una discusión. El asunto es que una vez llega a la estación espacial comienza a visualizar una serie de presencias humanas en su interior que no se corresponden con el resto de personal navegante. Pronto se manifiesta su amada Harey, pero no se trata de un espectro sino una Harey de carne y hueso, solo que carece de memoria, no recuerda nada de su pasado, ni qué hace allí ni como ha llegado pero es un doble perfecto de la Harey original, si bien es un doble, podríamos decir, simplificado que conserva la mente de la original Harey, su lenguaje gestual y su amor por Kris, pero hay un defecto, tiene que estar siempre con él y Kris que al principio está asustado por la aparición no tiene más remedio que hacerla desaparecer poniéndola en órbita con un cohete auxiliar.

Pero Harey aprovecha el sueño de Kris para volver a aparecer -sin recordar pero intuyendo- que Kris pretende deshacerse de ella. Las presencias aprovechan el sueño de los nautas para corporeizarse de nuevo y cada uno de ellos tiene su propia sombra que les acompaña en todo momento. Se trata de recuerdos traumáticos, como no reconocer a esos espectros sin memoria pero con cuerpo real que merodean por nuestra vida, al tiempo que carecen de memoria como los eidolones que pueblan el Hades. Pareciera como si Solaris pudiera detectar esos recuerdos cristalizados y hacerlos emerger.

Este es uno de los fenómenos que el océano puede inducir en aquellos que se les acercan y ellos los nautas están allí precisamente para conocer los procesos que el océano lleva a cabo para ¿comunicasre con ellos? Esta es la teoría del físico de la expedición que se saltará las reglas para inducir cambios a través de rayos X y encefalogramas de Kris.

Kris es psicólogo y sabe o intuye que comunicarse con Solaris es imposible (esta es la tesis de Lem) y que se trata de una metáfora de Dios, pero no del Dios que estamos acostumbrados a pensar sino un Dios imperfecto, no omnisciente, ni omnipotente sino una forma de pensamiento abiológica que no pretende comunicar nada sino simplemente manifestar sus potencialidades, expresando su inteligencia mineral.

De manera que Dios de existir no es como lo imaginábamos sino una forma de inteligencia imperfecta que está mas allá de nuestra comprensión científica y que ninguna hipotesis podrá verificar jamás.

Bibliografia.-

El sentimiento oceanico

Solaris: la novela

El supercentro

soraya

Escribo este post hoy después de haber visto por TV como Rajoy dimitía como presidente del PP. Muchos conocidos míos se han alegrado mucho de esta dimisión y han aprovechado para decir o preguntarse qué hubiera pasado si hubiera dimitido antes.

La mayor parte de mis lectores estarán de acuerdo con la siguiente idea: Rajoy y el PP son de derechas. Y de eso va este post qué comienza con la siguiente pregunta ¿Existe en España algún partido de derechas?

Bueno alguien podría decirme que es Vox ese partido de derechas, pero lo cierto es que Vox no tienen representación parlamentaria de modo que lo dejaremos en el frigorifico porque mi hipótesis de la que beberá este post es que en España todos los partidos que pretenden gobernar son de Centro.

¿Qué es el centro político?

El Centro político es un invento de alguien (probablemente de Suarez) que pretendió hacer emerger un partido que no oliera demasiado al antiguo régimen y que se aprovechó del miedo que el votante español de entonces tenia de las izquierdas y el rechazo de la derecha tradicional de AP. Pero lo cierto es que Centro nos remite a una posición geométrica, un punto equidistante entre una supuesta extrema izquierda y una supuesta extrema derecha. Pero la verdad del asunto es que el Centro no es un punto sino un tumulto de partidos que abrazan una misma política: la que les dicta la UE y esa constelación de intereses que nos dicta lo que ha venido en llamarse «la corrección política». Soros, Rusia, USA, la propia UE y como no Merkel y otros actores de las finanzas internacionales.

Miren Alemania, ¿quien gobierna allí? Pues una coalición de un partido liberal y otro socialdemócrata, los dos se definen como de Centro. ¿Quien gobierna en Francia? Pues un tal Macron al que no conocía nadie y que de la noche a la mañana aparece como el líder de un país donde precisamente tanto izquierda como derecha salieron derrotados. ¿Quien gobierna en Italia? Pues parece que una coalición de extrema derecha y extrema izquierda que paradójicamente se ponen de acuerdo en elegir a un primer ministro que curiosamente recibe vetos por parte del Presidente de la República. No importa, de lo que se trata es de seguir las consignas de Bruselas y que todos paguen sus deudas. Ah de aquel que no pague.

En España se bromea mucho con el PPSOE y con la «casta» o con el bipartidismo, pero lo cierto es que Rivera no parece diferenciarse mucho de Rajoy o de Sanchez. El PP y el PSOE salvo cuestiones puntuales harían y harán la misma politica: la que nos venga dictada por Bruselas. Rivera del mismo modo hará una política en el caso de que algún día gobierne muy parecida a sus predecesores.

¿Y cual es el ese programa de gobierno?

Pues parece que la nomenclatura belga ha optado por un programa buenista que en otros lados se ha llamado la «síntesis progresista» y que es un heredero de la socialdemocracia postmoderna, entiéndase bien la socialdemocracia de cuando los socialistas dejaron de interesarse por las necesidades de la gente y pasaron a tratar al mundo como identidades, de cuando renunciaron a gobernar individuos para tratar con colectivos. Es verdad que la socialdemocracia ha sido una ideología que ha tenido mucho éxito en Europa pero que se encuentra en decadencia no cabe tampoco ninguna duda: los ciudadanos han sabido percibir ese cambio de ejes en las preocupaciones de sus políticos: desde las necesidades a las igualdades.

Hoy mientras Rajoy pronunciaba su discurso de despedida y se atribuía éxitos que sin duda ha tenido en el campo de lo económico no he podido sino construir un discurso paralelo en plan abogado del diablo. Por ejemplo, es cierto que recibió un país en bancarrota por parte de Zapatero pero también es cierto que la precariedad en el mundo laboral no parece que incline a nuestro país en un sentido de crecimiento más allá de las grandes cifras y todo ello lo llevó a cabo el PP sin tener en cuenta al individuo promedio que desde el inicio de la crisis se ha empobrecido independientemente de lo que digan las cifras. Dicho de otra manera, no cabe ninguna duda de que Rajoy ha hecho la economía que le mandaron en Bruselas y lo ha hecho bastante bien.

También es cierto que ETA desapareció en el gobierno del PP pero también es cierto que Rajoy dio por buena la hoja de ruta que había pactado Zapatero sin borrar ni añadir una sola coma. Tal y como él mismo decía hoy «no moverse cuando no toca» ha sido la máxima de su gobierno. No se le puede criticar por lo que ha hecho pero muchos en su propio partido le critican por lo que no ha hecho «atado al mástil del barco como Ulises a fin de desoir el canto de las sirenas», lo cito textualmente.

Lo cierto es que si el PP es un partido de derechas lo ha disimulado muy bien:

  • Ha mantenido la ley del aborto de Bibiana Aido.
  • Ha mantenido el matrimonio homosexual.
  • Ha respetado la hoja de ruta del fin de ETA, haciendo la vista gorda a algunas excarcelaciones.
  • Ha dado dinero a las organizaciones feministas.
  • No ha derogado ni «la ley de memoria histórica», ni la «ley de violencia de género», verdaderas monstruosidades de la legislatura anterior.
  • En las CCAA y a través de barones del PP ha promulgado leyes a favor de la transexualidad y eso que ha venido en llamarse «identidad de género».
  • Ante el problema catalán reaccionó tarde y de forma muy débil, depositando el peso del Estado en manos de los jueces y abandonando a su suerte a los catalanes españoles que hoy se sienten ninguneados y abandonados por el Estado. El referendum de la independencia se llevó a cabo a pesar de que negó por activa y por pasiva que fuera a celebrarse.

Es obvio que ninguna de estas políticas es de derechas sino de centro progresista (socialdemócratas postmodernas). No es de extrañar pues que muchos de sus votantes se hayan ido a Ciudadanos y otros a Vox según dicen.

Y todos estos errores se podrían acumular a otras cosas que no ha hecho: 1) abordar el plan hidrográfico nacional, 2) Abordar de forma valiente el problema de la corrupción de su partido y 3) Llevar a cabo un proyecto  educativo que al menos nos dure unos cuantos años y 4) Modificar algún texto de la Constitución para que el español pueda ser aprendido en cualquier lugar de España, 5) Legislaciones a favor de energías renovables, etc.

Dicho de otra forma: el mandato de Rajoy se recordará por su inactividad, bien es cierto que no se pueden llevar a cabo grades reformas con la aritmética parlamentaria actual pero también es cierto que Rajoy venia de una mayoría absoluta que aprovechó para apretarnos los tornillos fiscales a los españoles. No ha hecho pues ni una sola política de derechas, ni un solo gesto. Es por eso por lo que los españoles tardaremos mucho tiempo en otorgar otra mayoría como la que Rajoy disfrutó en la legislatura anterior.

Los españoles hemos aprendido que con o sin mayorías absolutas los políticos no van a gobernar por y para los ciudadanos sino para esa constelación de intereses que llamamos la Troika.

Rajoy lo ha hecho mal en mi opinión, pero no solo lo ha hecho mal sino que ha provocado una enorme desafección en su votante natural, ¿quien recogerá esos votos?

Se abre ahora un periodo de incertidumbre, pues el PP ha de elegir un nuevo presidente, o más bien presidenta que sea del agrado de Bildelberg. Mientras tanto gobernará Pedro Sanchez con los presupuestos expansivos del PP y tiene un buen año por delante sin demasiadas interferencias salvo el casus belli de Cataluña que ha venido para quedarse muchos años por obra y gracia de una Constitución que no supo anudar las competencias del Estado y de las Comunidades autónomas. Pedro Sanchez toreará mejor que Rajoy ese asunto sin mojarse demasiado. Es verdad que necesitamos otra Constitución pero no hay consensos y por lo tanto tendremos que tirar con la que tenemos.

Mientras tanto la Troika ira evaluando a sus tres candidatos, el que salga del PP renovado, a Pedro Sanchez y a Alberto Rivera y ellos dirán qué es lo que conviene a los españoles: aquel que demuestre mejor ser de centro centrado.

Nota liminar.-

En un post anterior hablé del club Bildeberg y me gustaría ahora hacer una apostilla sobre los planes que según Cristina Martin tiene este selecto club con España. Mi opinión es que el plan de federalizar España no es un proyecto europeo, creo que el proyecto propiamente europeo es el de centrar el voto y el deseo en los europeos. Pero el lector debe entender que existe una confluencia de intereses que proceden de distintos lugares. Obviamente a George Soros le importan un bledo los transexuales: su interés es otro, y la secesión de Cataluña puede interesarle a él pero no a la Merkel ni a las elites europeas. Lógicamente Rusia también tiene oscuros intereses en Europa y a Trump lo que le interesa es dejar de pagar la factura de la OTAN. Y no descarto de que haya otras agendas que no soy capaz de detectar.

En resumen, a mi no me preocupa nada que Pedro Sanchez sea el presidente interino de España, lo que me preocupa es a quién designarán los poderes fácticos y economicos para dentro de dos años.

Y creo que será una mujer. De armas tomar, claro.

El dormilón

El dormilón no es sólo una película de Woody Allen sino sobre todo la característica biológica que me define a mí y a muchos otros que siempre fuimos catalogados de vagos, perezosos o indolentes.

Hasta mi padre me pronosticó que nunca llegaría a nada en la vida.

Pero la verdad del asunto según me enteré anoche viendo este documental de «La noche temática» es que hay ciertas personas que estamos desincronizados con los ritmos luz/oscuridad en que evolucionamos nosotros los mamíferos. Claro que nosotros somos noctámbulos porque descendemos de una especie de ratón nocturno -en realidad un primate- que medró escabulléndose cuando los dinosaurios se extinguieron quien sabe si por un cometa o porque comían demasiado y no resultaban del todo sostenibles. En la tierra había dos nichos ecológicos uno ocupado por los grandes reptiles que eran diurnos y otros -los innovadores- mamíferos que podían calentarse a sí mismos y que por tanto podían vivir de noche.

De ahí procedemos y por eso nos pasamos el día de siesta en siesta, y es lógico que nosotros los sapiens seamos noctámbulos porque somos homeotermos, es decir no necesitamos calentarnos al sol y nos basta con la pornografía.

Claro que eso del noctambulismo que nos ataca a los dormilones se cura con la edad, yo ahora duermo lo mismo pero de noche, porque ya no estoy para muchos trotes. Aun recuerdo cuando era joven y las carreras que solía hacer con mi amigo del alma a ver quien podía dormir más horas teniendo un orinal debajo de la cama. Siempre me ganó él, pero lo cierto es que ambos parecíamos parasitados por una especie de acedia vital que muchos identificaban con la pereza, aquel pecado capital de cuando entonces. Ahora igual nos catalogaban de esquizofrénicos simples.

Y estábamos aburridos simplemente como esos adolescentes de ahora que no duermen lo suficiente.

Recientemente estuve en el funeral de este amigo que naturalmente murió durmiendo. Ese amigo del alma, esa alma gemela que nos encontramos en la adolescencia y que luego perdemos en las primeras curvas de la madurez. Ese amigo, cuyo recuerdo nos acompaña siempre a pesar del emborronamiento que el tiempo proyecta sobre nuestra memoria.

Y fue precisamente en ese funeral donde comencé a escribir este post a propósito de la memoria.

Me vino este tema de Serrat, una canción que solía cantar mi amigo (al que le gustaba mucho Serrat). En realidad le gustaba casi lo mismo que a mi y por eso fuimos amigos hasta que la vida en sus continuas bifurcaciones nos separó sin saber bien en cual de ellas nos perdimos el uno al otro. Quizá porque pasamos mucho tiempo dormidos sin atendernos mutuamente.

Fue en todo caso una perdida gratuita.

Y fue en su funeral donde caí en la cuenta de que nuestra memoria no es una película sino un álbum de fotografías discontinuas, de escenas como petrificadas, algunas de las cuales llevan incluso banda sonora.

Fotografias que olvidamos, pues el olvido (el no-recuerdo) no es lo mismo que la ignorancia, el no-saber. Se puede no-recordar y saber.

Y es mucho lo que supimos tu y yo amigo pero ya no recuerdo el qué.

Es por eso que la mejor forma de recordar es a través de la música, esa analogía que en sí misma no significa nada pero que precisamente por eso puede re-significarlo todo. Es asi como te recuerdo amigo, tal y como cuenta Serrat.

Decir amigo
es decir lejos
y antes fue decir adiós.
Y ayer y siempre
lo tuyo nuestro
y lo mío de los dos.

Falsos recuerdos

La mayor parte de nosotros estamos convencidos de que la memoria es un proceso de evocación-anticipación que va desde el pasado hacia el presente, siguiendo la flecha del tiempo. Es lo que se llama la flecha energética, desde el pasado hacia el futuro. Sin embargo la memoria funciona también al revés tal y como Alfred North Whitehead propuso allá por 1929 en «Proceso y realidad». El presente puede modificar el pasado o el futuro el presente. Decimos entonces que existe una causalidad invertida que va en contra de la flecha del tiempo.

Es por eso que los recuerdos se pueden implantar, sugerir y construir incluso narrativas falsas, identidades inventadas o incluso confabulaciones complejas.

Es entonces cuando comprendemos en toda su profundidad aquella frase de Freud que rezaba así: «La culpa es anterior que la falta», lo que significa que en el psíquismo humano muchas veces el efecto es anterior a la causa y lo es no porque el tiempo se desdoble como escribí en este post sino porque el tiempo puede ir en el sentido energético o en el sentido inverso, pues el tiempo va plegado en las formas y el tiempo que nosotros medimos con el reloj no es el tiempo en sí sino la duración de las cosas.

En este video de TED puedes oír algunas cosas sobre la memoria realmente asombrosas

Déjà vu

Todos tenemos alguna experiencia de la sensación, que nos viene ocasionalmente, de que lo que estamos diciendo o haciendo ya lo hemos dicho y hecho antes, en una época remota; de haber estado rodeados, hace tiempo, por las mismas caras, objetos y circunstancias; de que sabemos perfectamente lo que diremos a continuación, ¡como si de pronto lo recordásemos. (Charles Dickens)

Crosby,_Stills,_Nash_&_Young_-_Deja_Vu

Uno de los mejores álbumes de la historia del pop- rock

El «déjà vu» es un fenómeno psíquico corriente pero misterioso. Se trata de la sensación de que una situación nueva ya se ha experimentado antes, o sentir de que se ha sido testigo de algo ya visto anteriormente. La contradicción está en que si nos encontramos en una situación nueva -como por ejemplo estar en una ciudad en la que nunca antes hemos estado- no es posible recordar nada de ella puesto que de lo contrario no seria para nosotros una novedad y conservaríamos algún recuerdo de la misma. Lo curioso es que la experiencia del «déjà vu» se acompaña de un sentimiento de sobrecogimiento y de extrañeza.

Existen varias versiones del mismo fenómeno, unas veces tenemos la sensación de haber visitado ese lugar (déjà visité) o de haber sentido tal sentimiento o el déjà vécu (ya vivido). En realidad se trata de variantes del mismo fenómeno, una paramnesia por decirlo en términos de fisiología de la memoria. Por misterioso el fenómeno ha sido estudiado por ocultistas, científicos de la memoria y también muchos artistas la han tomado como tema de inspiración, así, Beyoncé, Michael Posner y muchos otros tienen canciones con ese lema. También Crosby, Stills y Nash se ocuparon del asunto en clave de metempsicosis, claro.

La idea es la siguiente: si estoy en una situación nueva y tengo la sensación de que ya he estado aqui, entonces es obvio que yo en otra vida tuve esta experiencia solo que no la recuerdo.

Letra de déjà vu.– If I had ever been here before I would probably know just what todo Don’t you? If I had ever been here before on another time around the wheel I would probably know just how to deal With all of you. And I feel Like I’ve been here before Feel Like I’ve been here before And you know It makes me wonder What’s going on under the ground Do you know? Don’t you wonder? What’s going on down under you. We have all been here before We have all been here before We have all been here before We have all been here before

Que más o menos viene a decir lo siguiente:

Si alguna vez estuve aquí antes sabría que hacer ¿No? Si alguna vez había estado aquí antes en otro momento alrededor de la rueda Yo probablemente sabria cómo tratar Con todos ustedes. Y me siento Como si hubiera estado aquí antes me sientoComo si hubiera estado aquí antes Y sabes, esto me hace preguntarme ¿Qué está pasando debajo de la tierra ¿Sabes? ¿No te preguntas? ¿Qué está pasando por debajo de ti. Todos hemos estado aquí antes, Todos hemos estado aquí antes, Todos hemos estado aquí antes, Todos hemos estado aquí antes.

La hipótesis de CSNY es que la vida es una rueda (¿karmática?) y que todo sucede por debajo de la tierra, algo así como en Matrix.

Lo cierto es que el tema es muy bueno, sin embargo la hipótesis que maneja no me gusta nada, hay otra, es ésta: Cuando nos enfrentamos a una situación nueva sucede algo extraordinario, algo que suele suceder espontáneamente pocas veces en nuestra vida, nos encontramos nosotros allí, inmersos en lo nuevo y es por eso que tenemos o adquirimos una sensibilidad especial a sentirnos (acordarnos de nosotros mismos), ¿quien no ha tenido esa experiencia y no se ha preguntado: qué demonios hago yo aquí?. Uno se siente extraño, conmovido por esa consciencia de sí hipertrofiada y favorecida por las circunstancias de la novedad.

Y lo cierto es que a lo largo de nuestra vida hemos estado expuestos a muchas situaciones de esa naturaleza, hubo un tiempo en que todo era novedad. ¿Qué recordamos de ellas?. Sabemos que sucedieron, por ejemplo yo sé que estuve en Paris en 1968, se que estuve allí (como dicen CSNY) pero apenas puedo recordar con detalle algunas escenas. Lo mismo sucede con todas y cada una de esas novedades que degustamos en algún momento de nuestra vida, recordamos el suceso pero no seriamos capaces de recordar más que detalles irrelevantes e imprecisos del mismo. Más aun podemos falsificar esos mismos detalles.

Y lo que nos queda en el recuerdo es solamente la impresión de sí, aquella extrañeza ¿Qué hago yo aquí? Y eso es lo que nos vuelve cuando estamos en una situación que representa para nosotros alguna novedad. No hay rueda, no hay karma en ello, sólo una jugarreta de la memoria de cuando aun conservábamos la capacidad para el asombro.