La corrupción y las corruptelas

Este año que acaba de terminar ha sido el “año de la corrupción”, hemos tenido casos flagrantes de esos que nos ponen los pelos de punta y nos indignan, pero después de leer este articulo que precisamente ha aparecido hoy, he comprendido que no todo nos indigna por igual, pues no existe solo una modalidad de corrupción sino varias. De eso va este post, de intentar discriminar que es lo qué entendemos por corrupción.

Como corrupción entendemos una amplia y variada práctica generalmente asociada a la administración publica de abuso y poder, influencias para beneficios privados. Lo interesante de esta definición es que parece como si la corrupción o este tipo de prácticas fueran  especificas de lo público pero no de lo privado, es decir de la lógica de los negocios en general.

En este ámbito de comprensión entendemos como corrupción a una amplia variedad de conductas, aunque la más importante y señalada sea la de cobrar comisiones por contratos públicos, una práctica común en la empresa privada donde los negocios se hacen con aquellos que pagan bien al intermediario, es decir al comisionista que es el que tiene la cartera de contactos. Baste señalar hacia el hecho de que cuando usted abre una cuenta bancaria, compra acciones o suscribe un seguro está pagando comisiones, es decir está favoreciendo a un comisionista, aquel que le vende ese producto.

Se dirá que las comisiones encarecen el producto y es cierto, tanto en la publica como en la privada, pero también es cierto que las empresas adjudicatarias después de ganar un concurso publico y de comenzar a ejecutarlo pronto o tarde lo detendrán e intentarán renegociar un nuevo precio. La causa de esto es que la ley de contratos del estado privilegia la mejor oferta que suele ser si no la más barata la segunda más barata. Precios a la baja al principio predicen nuevos contratos a mitad obra. Personalmente no conozco ningún caso de obra publica que se haya terminado con el precio de inicio al que se licitó, hayan o no hayan comisiones.

Las empresas privadas están acostumbradas a pagar este “impuesto revolucionario”, con el tiempo han aprendido que sin mordidas no entran en los concursos y a ellas les da igual a quién han de pagar las comisiones puesto que están acostumbradas a trabajar con intermediarios.

La segunda versión de la corrupción es el nepotismo, el clientelismo o el favoritismo. Entendemos como tal a esa práctica tan española de colocar a nuestros amiguitos, cuñados, amantes, esposas o maridos en puestos clave de la administración una vez que tenemos la sartén por el mango, o bien a aquellos necesitados que nos reconocen en nuestra autoridad. El amiguísimo es una practica muy indignante sobre todo para aquellos que aun creen en la meritocracia, al entender que este sistema de medida les favorece. Pero en realidad la meritocracia solo favorece a los mediocres como más adelante veremos.

Lo cierto es que los políticos una vez se hacen con el poder lo primero que hacen es colocar en puestos claves a gente de “su confianza”, que a veces no merecen tal confianza pero que al menos son de su partido, coalición o bien se trata de un pago de favores políticos a otro agente. Colocar a los nuestros es una corruptela muy extendida y bien vista en nuestro país, aun no conozco a nadie que haya ido a la cárcel por designar a alguien concreto como puestos de “libre designación” cuando la ley marca que ha de hacerse un concurso publico incluso para estos puestos de la administración.

Pero hecha la ley hecha la trampa porque aunque estos puestos hayan de cubrirse mediante este engorro del concurso siempre gana el candidato del conseller, alcalde o presidente de turno. Se cumple un tramite pero en realidad el puesto es para fulanito y todo el mundo lo sabe. Un secreto a voces mucho mejor tolerado que la percepción de comisiones.

El tercer supuesto de corrupción es meter directamente la mano en la caja, es decir desviar el dinero destinado a algún fin concreto, usualmente temas de solidaridad o cooperación con el tercer mundo a los bolsillos privados de un grupo de personas cercanas al preboste. Este tipo de prácticas pueden considerarse robos directos y aqui ya no deberíamos hablar de corrupción, es lo mismo que sacar el dinero de una caja fuerte y llevárselo a casa.

Lo interesante de este tipo de prácticas es que no tienen el mismo reproche social que el cobro de comisiones o el nepotismo familiar. La percepción que tiene la gente es que aquello que mayormente le perjudica de forma directa merece más reproche y castigo que aquello que no le llega. Por ejemplo un médico en paro tenderá a ver más fraudulento un contrato que se salte la bolsa de trabajo que el cobro de comisiones por el servicio de basuras del alcalde su su ciudad. Cada cual se queja según su propia percepción de daño recibido. Y debe ser por eso que en esta encuesta que ayer colgué en twitter existe tan pocas diferencias entre la condena moral que los entrevistados declaran en su percepción de “corrupción”. Podríamos llamarla la ley de los tres tercios, uno de ellos cree que es el cobro de comisiones lo más grave, otros creen que es el nepotismo el enemigo a batir y curiosamente solo otro tercio ven “meter la mano en la caja” como algo grave.

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En un reciente estudio de investigación llevado a cabo en la UJI de Castellon se ofrece a los sujetos de experimento actuar de jurado en un ayuntamiento para la concesión de obras públicas a empresas constructoras. Se presentan dos empresas y una de ellas ofrece un soborno en dinero al voluntario. Le avisa que el dinero que le ofrece, lo descontarán del proyecto de obra pública con lo que bajará la calidad final. El 82% de los voluntarios acepta el soborno y solo el 18% lo rechaza. Si se avisa que un inspector revisará el resultado del concurso y, si descubre irregularidades, habrá castigo, el número de voluntarios que acepta baja al 44% y, así, por miedo al castigo, el 56% no lo acepta. Nos queda la esperanza del 18% que no acepta, aún en el caso de no haber amenaza de castigo.

Cuando los autores miden las emociones con la conductividad de la piel, encuentran que los que rechazan el soborno se sienten estresados por hacerlo. Es decir, es más sencillo y menos estresante aceptar el soborno. Duele menos ser corrupto. Alguien dijo hace tiempo que la especie humana tiende biológicamente a la corrupción, o sea, a conseguir recursos como se pueda para el individuo y para el grupo al que pertenece. Quizá por ello hay tantos familiares de corruptos implicados en estos asuntos.

Y quizá sea por eso también que los electores no dejan de votar a los políticos corruptos y se debaten entre corrupto/eficiente y honesto/ineficaz. Siempre habrá quien prefiera a los corruptos que nos traen recursos al pueblo, la provincia o la comunidad que aquellos que prefieren la honestidad aunque vaya con el lastre de la ineficiencia o la inanidad. Parece que estamos ante dos grupos de personas, en este caso de electores.

Todo parece indicar que lo que percibimos es aquello que nos beneficia o beneficia a nuestro grupo de pertenencia con independencia de cómo se consigue, si un alcalde corrupto trae trabajo, enchufes, recursos y riqueza al pueblo estamos dispuestos a mirar hacia otro lado.

Usualmente la corrupción en nuestro país está relacionada con el urbanismo y el boom inmobiliario, pero también en las concesiones administrativas y la Obra publica. Los electores consideran que esta corrupción no perjudica a nadie, excepto al erario público que, por otra parte, consideran que no les pertenece. En cambio, traer dinero al municipio, beneficia a muchos y, en último término, algo toca a todos.

Algo parecido sucede con los fraudes a hacienda, la mayor parte de la gente no condenaría que el fontanero no nos cobre el IVA, podamos hacer una pequeña obra en nuestra casa sin pedir permiso al ayuntamiento o se ahorren impuestos escondiendo nuestras ganancias, sin embargo la cosa cambia cuando se eluden impuestos en paraísos fiscales sobre todo cuando esta evasión la llevan a cabo “los ricachones”, siempre y cuando no sean futbolistas de élite a quienes se le perdona todo.

Dicho de una manera más clara: la moral individual es maniquea y no es de fiar.

Pero lo cierto es que las leyes tampoco son de fiar pues en España tenemos muchos ejemplos de impuestos injustos que pagamos todos desde el recibo de la luz hasta la situación injusta que soportan los pensionistas y los autónomos.

La relación entre la corrupción y la administración del estado.-

No puede disociarse los casos de corrupción en nuestro país sin abordar el tema de la reforma de las administraciones públicas, un texto que duerme en algún cajón del ministerio desde los tiempos de Felipe Gonzalez. Ningún gobernante se ha atrevido a meterle mano al enorme poder que tienen los políticos, los sindicatos y la penuria que atenaza a los profesionales de cualquier ámbito y a los ciudadanos. La ley de financiación de los partidos es un enorme coladero de corrupciones y corruptelas, del mismo modo que sucede con los sindicatos, ya vacíos de sentido en un mundo en el que trabajar será pronto un privilegio y que no han sabido modernizarse con el paso del tiempo. Y no sólo son las leyes administrativas las que hay que cambiar sino la ley del funcionariado que es un verdadero estorbo para el crecimiento de la economia real, para el cambio y para la innovación. Aquí hay un articulo que habla de esto.

No se trata de aplicar el bienintencionado recurso del mérito para acceder a un puesto de trabajo en la administración sino de ir más allá de ese planteamiento del siglo XIX. Los puestos de médicos del sistema por ejemplo no deberían estar sometidos a bolsas de trabajo según un turno o según unas oposiciones que garanticen un trabajo de por vida, sino contratos puntuales por un tiempo determinado 6-8 años y con existencia de reevaluaciones, claro que estas evaluaciones no deben quedar en manos de sindicatos o políticos sino de gerentes independientes y que dispongan de un plan de futuro para su Hospital o su área de salud. Siempre es preferible una cooptación (no confundir con nepotismo) que un meritoriaje de la mediocridad.

Es precisamente este sistema de meritoriaje el que impide que nuestro país sea puntero en temas de investigación, al impedir que profesionales de otros países accedan a venir a España a trabajar o que los españoles afincados en el extranjero regresen en condiciones de seguir enseñando a los nuestros. Lo primero que se les pide es una oposición que los primeros espadas siempre rechazan si además va acompañada de un sueldo mísero. Dicho de otra forma: para captar buenos investigadores hemos de cambiar nuestro sistema de contratación y esto mismo sirve para todo el personal sanitario, sean médicos o enfermeros.

Pero no se trata solo de cambiar el sistema de contratación, es necesario además impedir que las investigaciones básicas que se llevan a cabo en nuestro país acaben vendiéndoles las patentes a laboratorio americanos. ¿Qué sentido tiene financiar la investigación para que el investigador acabe vendiéndole la patente a alguien que no es su propio país?

Para los políticos los corruptos siempre son los otros ignorando que la corrupción correlaciona con los años en que se esté en el poder y la existencia de excedentes y oportunidades. El político honesto hoy tiene muchas probabilidades de ser corrupto dentro de 5 años y mucho más si sigue gobernando y si no es él será alguien de su grupo salpicándole también a él. La variable critica es el sistema, es decir la organización administrativa que es realmente una fábrica de corrupciones grandes o pequeñas.

Bibliografía.-

Jaber-López, T. et al. 2014. Physiological and behavioral patterns of corruption. Frontiers in Behavioral Neuroscience doi: 10.3389/fnbeh.2014.00434

Si yo fuera del PSOE

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Un logo al que le sobra el puño y la O de Obrero.

Hubo un tiempo en que el PSOE fue -como se dice ahora- un partido transversal, en mi ciudad fue Antonio Tirado el primer alcalde democrático que hubo desde la guerra civil. Ellos ganaron aquellas primeras elecciones municipales -que anticipaban otros éxitos- en la época de Felipe Gonzalez sin esperarlo.

Ganaron no porque la mayor parte e la población fuéramos socialistas que en aquella época nadie sabia lo que era. ganaron por lo que representaban, el pelo largo, la pana, las patillas y las trincas ganaron la batalla a los abrigos de franela y a los trajes corbata. Lo nuevo se impuso a lo viejo, representaban como ellos bien sabían el cambio. Ocuparon las instituciones sin ruido haciendo gala de comportamientos democráticos muy lejanos de las voces de su propio partido compuesto entonces por los perdedores de la guerra civil y que clamaban venganza y que aun creían que el socialismo consistía en un ajuste de cuentas.

Hicieron un buena gestión si tenemos en cuenta que no tenían dinero y que España estaba sumida allá por 1979 en una severa crisis pero sobre todo fueron personas que respetaron el compromiso institucional y obtuvieron votos de todas las capas de la sociedad. Yo personalmente les voté hasta bien entrados los ochenta.

Poco a poco el ideario socialista comenzó a naufragar y fueron cometiéndose errores políticos de naturaleza sectaria, aun recuerdo la ley de incompatibilidades que nos dejó a los médicos en la ruina y todas las medidas equivocadas que les siguieron en relación con la clase médica. Los socialistas desde entonces no han conseguido apartarse de esa querencia anti-médica. Nos tienen manía, aunque to creo que se trata mas bien de un error cognitivo que procede de la idea de que los médicos somos una especie de élite ilustrada poco dúctil con las ideas socialistas. Es como digo un error, los médicos somos hoy una clase media más, una clase abandonada por los políticos que se baten entre la privatización de los recursos y los recortes acumulando año tras año más y más incomprensiones. La última es la ley de jubilaciones forzosas, una ley injusta y estúpida que ningún parlamento con mayoría socialista termina de abordar a pesar de las pistas que la judicatura les manda: todas las sentencias van en el sentido de que la jubilación no puede dictarse por una comunidad autónoma y sin embargo las CCAA siguen aplicando la misma doctrina. “Primero te jubilo y si ganas el pleito entonces te admito”. Pleiteando ellos con dinero publico claro.

El socialismo comenzó su declive con Rodriguez Zapatero que hizo suyo el “Pensamiento Alicia” y se rodeó de afines descamisados y cercanos a esa ideología que podría firmar el mismo Disney. Zapatero se hizo la picha un lío por una razón fundamental: el socialismo no encontraba un lugar en el corazón de los votantes y optó por refugiarse en los derechos de las minorías.  Es el drama de la socialdemocracia europea que murió de éxito pues una vez conseguido el Estado del bienestar ¿qué otras trincheras les quedaban por abordar?.

Deberían haber optado por preservarlo y mejorarlo pero lo cierto es que abandonaron ese campo y pusieron su mirada en otro lugar: mujeres, homosexuales e inmigrantes.

De ahi proceden leyes estatales que han convertido al feminismo en una cuestión de Estado y no han hecho más que radicalizarlo, la ley de violencia de género que es como todo el mundo sabe un disparate jurídico que demoniza a los hombres por el hecho de serlo e invierte la carga de la prueba en cualquier Estado de derecho y ya se sabe que es completamente ineficaz como prevención de “los crímenes machistas” y ahora, ya más recientemente la ley de transexualidad que inmediatamente fue asumida por “la derecha” de Cristina Cifuentes en Madrid. Una ley que va más lejos de lo que intenta proteger y sobre la que hablaré otro día.

Pero la mina de oro, el filón filantrópico por excelencia son los inmigrantes, refugiados o no, fotografiados todos los días por los informativos, esa es una verdadera mina, una mina solidaria que desgraciadamente no podemos sostener. Pero si no hay dinero hay al menos la ideología de la compasión, la industria de la solidaridad, esa que envenena a Europa por encontrarse tan alejada de las dificultades de los ciudadanos comunes.

Pocos nichos mediáticos quedan ya por tocar y es por eso que el PSOE se ha quedado sin electorado, pues ese electorado de Centro ha sido ocupado por el PP que a su vez se ha travestido en socialdemócrata con gran enfado de sus militantes católicos. Y luego está su ala izquierda, esa que ocupa Podemos y que se ha convertido en una obsesión para los socialistas de toda la vida. tanta obsesión que gran parte de su militancia son podemitas o aspiran a serlo en un futuro como los comunistas de Garzón que habían sido un grupo minoritario durante toda la democracia,  y ahora creen que pueden tocar poder firmando su sentencia de muerte al asociarse con Iglesias. La obsesión de algunos miembros del PSOE y de sus bases son el miedo a que Podemos les adelante y se conviertan en el primer partido de la oposición y para ello no se les ocurre una idea mejor que la de hacerse mas rojos que los otros aumentando su inquina contra el PP. “No es No”. No han caído en la cuenta de que la guerra civil terminó hace unos 80 años. Aun viven de ese imaginario que llaman “derecha” e “izquierda” como Largo Caballero.

Las clases medias y sus problemas.-

Lo cierto es que las clases medias no poseemos una representación clara, las élites no necesitan representación y las clases bajas y los incautos irredentos han encontrado a Podemos en el que proyectan cada uno de ellos ser la salvación a su problema. PSOE y PP no representan claramente a las clases medias pero antes de proponer nada me gustaría definir qué son clases medias. Una manera de definirla es a través de los ingresos pero a mi personalmente me gustan mas otras definiciones: las que tienen en cuenta los valores. Aquí escribí un post sobre el nacimiento de las clases medias.

Sus valores son:

  • El trabajo creativo, el esfuerzo, la disciplina y la diligencia.
  • La propiedad privada.
  • El ahorro.
  • La inversión educativa en los hijos.
  • La confianza en el Estado para la administración de justicia y otros servicios garantizados y la seguridad. El acatamiento de la autoridad.
  • El abandono de la violencia como método de resolver conflictos.
  • La defensa de la familia.

Naturalmente estos valores clásicos no se encuentran todos garantizados en nuestras sociedades postmodernas. El esfuerzo y la disciplina están en declive en la escuela publica, del mismo modo que el respeto a la autoridad en la calle y el aula. La justicia es lenta y muchas veces incomprensible en sus decisiones, el ahorro es imposible con bajos salarios y la presión fiscal agobiante que soportamos. Los hijos son educados y adoctrinados por el Estado obligándoles a estudiar en idiomas minoritarios que no les servirán de nada en el futuro y que tienden a homogeneizar a todos los estudiantes. La libertad educativa de los padres ha pasado a verse como una antigualla en función de eso que se ha venido en llamar la igualdad, que es un desastre para los rendimientos de los de arriba y los de abajo.

Ningún partido tiene en su agenda política un beneficio para la familia. las políticas pro-natalidad brillan por su ausencia en todos los programas que se embarcan casi constantemente en entender la igualdad como el progreso de las mujeres, sin entender que las políticas de familia y las políticas que favorezcan a las mujeres acaban por socavar tanto a las familias como a las propias mujeres. Y de paso arrastrando tras de si a los hombres que cada vez se encuentran menos comprometidos para el largo plazo y la crianza de hijos. No deja de ser curioso que los mismos que propugnan la idea de que en Europa son necesarios más inmigrantes para compensar los déficits en puestos de trabajo que se preven en el futuro, que ignoran el suicidio demográfico que ha acaecido en nuestro país por falta de políticas activas de apoyo a la familia.

Digámoslo claramente si no hay políticas de protección a la familia es porque son incompatibles con las políticas feministas de Estado.

¿Qué debería hacer el PSOE mañana?

El futuro del PSOE debería estar en hacerse con una imagen transversal y quitarle los votos al PP, que es a fín de cuentas su competidor en esa reserva de votos que llamamos clases medias. Al mismo tiempo debería alcanzarse un compromiso sobre la corrupción que disociara definitivamente la responsabilidad penal de la política. Hay que terminar por judicializarlo todo y esperar a ver que nos traen los informativos para atacar al de enfrente. La política debe dejar de ser un espectáculo y una perfomance de mentiras e hipérboles dialécticas. El político ha de obtener de nuevo aquel perfil de los años 70, y si es necesario volver a la pana, pero no para salir en la tele sino porque la pana mola más.

Un partido que gobierne para las clases medias debería ocuparse de una manera urgente en bajar el recibo de la luz, del agua y del gas. Los impuestos que pagamos en nuestros recibos son de autentica vergüenza y además ya sabemos para qué sirven: para favorecer las puertas giratorias de distintos políticos como pago a sus favores a las corporaciones.

Las corporaciones, los lobbyes y los grupos de poder mandan en el mundo y es por eso que las élites no necesitan representación, ya la tienen, pero corporaciones y política deben terminar con ese matrimonio de conveniencia con el que funcionan desde hace años. No se trata de ir contra el Capital así en bloque sino de sus abusos y de sus cómplices.

Y por supuesto el PSOE debería renunciar a todos los ideales que la ciencia ya ha demostrado que son falsos, me refiero sobre todo a la tabla rasa y la idea de que todo puede conseguirse con educación e igualdad de oportunidades.

Y con respecto a leyes comprometidas como la violencia de género y las que afectan a la identidad sexual deberían dejarse aconsejar por los expertos. No sea que estemos agravando los problemas que pretendemos solucionar.

Pero tengo poca fe en ello, aquí nos cuentan cuales son los planes de Pedro Sanchez.

 

Contra el diagnóstico

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El diágnóstico psiquiátrico se encuentra en entredicho, en parte debido a las interferencias que se atribuyen a los tratamientos psiquiátricos que se ven desde distintos ámbitos como abusivos, inoperantes, peligrosos y reciben muchas criticas no tanto por el publico en general sino incluso por los profesionales de la salud y no sólo desde su costado más radical.

Para que el lector tenga una idea lo más próxima a la realidad posible le recomendaré un post  de un amigo mío psiquiatra que escribe en evolucionyneurociencias y ha abordado este problema desde distintos puntos de vista, a mi juicio muy sensatos.

A mi me gustaría sin embargo abordar otro tipo de fenómenos que se me aparecen colgando de los argumentos que se debate. Me refiero a la diferencia que existe entre “diagnóstico” y “conceptualización”. Un diagnóstico es desde luego una conceptualización, pero una conceptualización a la que se llega con el fin de atajar en la toma de decisiones. Diagnosticar requiere saber medicina, pues sin este conocimiento cualquier malestar de abdomen nos parecería similar a una apendicitis.

Hace pocos días una colega mía que se dedica a la medicina familiar, me preguntaba ¿Cómo se puede diferenciar un delirio de un relato extravagante o poco creíble? Le contesté que la única manera de discriminar el grano de la paja, es sabiendo psicopatología. Es esta disciplina la que se ocupa de esas cosas y de diferenciar una idea delirante, de una deliroide, una obsesiva o una idea sobrevalorada.

Saltar de nivel -una vez explorado el paciente- requiere llegar a un diágnóstico, pero el diagnóstico por sí mismo carece de interés si la enfermedad no es tratable, si se trata de un  niño que todavía no ha desplegado todas sus potencialidades de maduración o si estamos frente a un demente con cáncer metastático. ¿Qué interés puede tener averiguar en este caso el origen del cáncer primario?

Pero a mi juicio, hay otras razones por las que el diagnóstico puede ser un obstáculo para entender qué sucede en el entorno inmediato del paciente más que una ayuda real al mismo. Es cuando el diagnóstico lleva implícito un tratamiento, algo que sucede por ejemplo en el TDAH. Es tan directa la relación entre el diagnóstico de TDAH y la prescripción de metilfenidato que muchas veces los chicos nos vienen remitidos ya por el neuropediatra con el tratamiento de marras. ¿Para qué remitir un paciente al psiquiatra si ya se tiene el diagnóstico y el tratamiento?

Existen sospechas bien fundadas de que los laboratorios farmacéuticos -que son en definitiva los que financian el DSM a través de la APA americana- están muy interesados en multiplicar las entidades con el fin de hacer encajar en ellas a sus medicamentos. Inventado un medicamento -por ejemplo con acción antiobsesiva de esos que causan indiferencia- vamos a ver en que nicho nosográfico lo encajamos y si no existe se inventa. A la industria no le hizo falta inventar ese nicho porque “la depresión” existía y era reconocida (con el nombre de melancolía) desde tiempo inmemorial en sus diversas formas. Fue así como los ISRS (inhibidores de la recaptación de serotonina) lograron venderse como antidepresivos a pesar de no serlo.

¿Ahora bien qué significa que un medicamento sea un antidepresivo?

Lo insólito es que creemos saber qué es una depresión y también creemos que hay una disfunción cerebral que la causa (si bien reconocemos que ignoramos tal disfunción), diríamos que es una enfermedad con tales síntomas y que existe una predisposición genética para padecerla, también diríamos que los eventos de la vida y el estrés tienen parte de culpa en que enfermemos de un trastorno afectivo. Pero no somos conscientes de que estamos hablando de un “concepto” no de una realidad fáctica material a la que se le puede meter el dedo. Decir “depresión” no es decir nada salvo la conceptualización que hemos consensuado aquí en nuestro tiempo y cultura y que no es intercambiable a otra época o cultura. Es por eso que distintos psicofármacos -independientemente de su mecanismo de acción- tienen efectos “antidepresivos”, cada uno con su perfil farmacológico modifica el ambiente cerebral de una manera concreta y a veces esta modificación se traduce en una mejoría para el enfermo. No hay fármacos antidepresivos porque no sabemos qué queremos decir cuando hablamos de depresión. Pero lo más paradójico es que suelen funcionar. Y es por eso que hay dos maneras de ver la psiquiatría: el modelo centrado en el cerebro y el modelo centrado en el fármaco. (Montcrieff, 2013) y yo añadiría otro: el modelo centrado en la demanda, ¿de qué quiere curarse el paciente?

Y la peor noticia: esta incongruencia entre diagnósticos (conceptualizaciones) y tratamientos no es exclusiva de la psiquiatría sino que afecta a toda la medicina. De manera que no se entiende bien por qué los ataques más feroces se dirigen a la psiquiatría y no a otras especialidades.

Hay dos explicaciones, una es la consabida explicación del estigma que a mi personalmente no me gusta nada y que vendría a decir algo así como que, los síntomas psiquiátricos, los enfermos psiquiátricos y los que nos dedicamos a ellos somos personas percibidas como peligrosas, abusivas, violentas y poco fiables cuando no embaucadores y farsantes.

La otra explicación es la de lo posible adyacente de Kauffman. Hay ciertas diferencias entre tener una depresión y tener un cáncer (diferencias que se pueden cuantificar incluso en el dinero que se invierte en investigación). El cáncer genera miedo y compasión, la depresión despide un cierto tufo de ventajismo, de ficción, de irrealidad, de debilidad o de exageración. Si usted no está de acuerdo con esta idea pruebe a vivir con un depresivo crónico y verá como con el tiempo su empatía se va desgastando, su compasión se adormece y su día a día con el o ella se hace invivible. En el vis a vis con un enfermo mental es imposible mantenerse en pie por mucho tiempo puesto que en un enfermo mental lo que funciona mal es la interrelación en sí misma y es seguro que acabará afectándole. Pero hay otra dificultad para el reconocimiento del dolor ajeno de causa mental.

Se trata de que el sufrimiento mental es demasiado parecido a lo que nos pasa a todos en condiciones de estrés, ¿quien no ha estado muy cansado ,muy triste, muy angustiado, ebrio, o ha cometido alguna locura? La experiencia que todos tenemos del sufrimiento mental es breve, recortada y puntual, pero hemos acabado saliendo de ella. ¿Por qué el o ella no le echa un poco de voluntad y hace como hacemos nosotros? ¿Habrá algún motivo oculto para que siga quejándose de lo mismo?

Además nadie se muere de una depresión pero si de un cáncer. La explicación folkclórica más frecuente del sufrimiento mental es que el paciente quiere llamar la atención.

Nuestras conceptualizaciones constriñen el campo de nuestro trabajo, de nuestro apoyo y de nuestra socialización. Construimos narrativas que creemos pueden funcionar en cualquier tiempo o cultura y si podemos exportamos estas conceptualizaciones a otros entornos. ¿Pero qué sucede cuando hacemos esto?

 

En 1994, una adolescente emaciada de 14 años cayó muerta a plena luz del día en una calle de Hong Kong. La prensa local, en su afán por cubrir un suceso tan impactante, encontró en Internet la descripción de un trastorno, la anorexia nerviosa, con la concepción occidental de la importancia de la obsesión por la delgadez. Encontraron un filón, y sus informaciones, tan alarmistas como bienintencionadas, dieron lugar a una explosión de la prevalencia de la anorexia en la ciudad y a campañas de concienciación sobre riesgos (que tal vez lo que consiguieron fue aumentar el número de casos). No es que no hubiera comportamientos de restricción dietética en la cultura china, sino que su contexto clínico y cultural era muy diferente al que conocemos en Occidente, además de que su número era muy inferior al que resultó después de la campaña periodística. Nadie mejor para atestiguarlo que un psiquiatra local, formado en el Reino Unido, el dr. Sing Lee, que acompaña y orienta a Watters en este capítulo y que le explica cómo a su regreso a Asia se encontró con esa forma local de restricción alimentaria, en absoluto vinculada a temor a la obesidad o a un culto a los cánones modernos de belleza femenina, pero que tras la muerte de la adolescente en la calle y la campaña mediática desatada asistió perplejo, años después, a la “occidentalización” de la anorexia en China, acompañada, además, de un espectacular incremento de de su prevalencia.

En este post (de donde he extraido el párrafo anterior podrá el lector saber más sobre otras epidemias, lo que el autor ha llamado la globalización de la locura

¿Cómo pueden interpretarse estos fenómenos? ¿Es que en China no había anorexia mental?

En China naturalmente habría casos de mujeres que dejarían de comer voluntariamente (aunque con muy poca prevalencia) y entrarían en inanición pero es seguro que las razones por las que dejaban de comer no son las mismas que en nuestro entorno, recordemos que las razones por las que una adolescente deja de comer y se pone a dieta en nuestros países occidentales son un rechazo de la obesidad, un deseo de acoplarse a los cánones estéticos difundidos por la moda y las imágenes y el deseo de resultar admitida por el grupo de pertenencia y resultar atractiva.

Naturalmente detrás de un diagnóstico de “anorexia mental” no hay intereses de la Big Pharma, pues no existe ningún fármaco que cure o mejore la anorexia, sino un completo programa de lo más antiguo: calentar, prohibir el ejercicio y alimentación forzada, el mismo tratamiento que recomendó Lasègue, su descriptor en 1886.

No tenemos ninguna evidencia de que el cuadro anoréxico de las mujeres chinas se deba a esta misma conceptualización que sirve en nuestro entorno y lo peor: una vez introducido (globalizado) el modelo occidental en la cultura china, como si de hamburguesas se tratara, los casos de anorexia se multiplicaron. Personalmente solo he conocido un caso de “anorexia mental” en una mujer china y mi opinión es que el cuadro chino es mucho más complejo de lo que podemos imaginar con nuestros referentes occidentales y se parece mas a un suicidio larvado que a una enfermedad en la que se persigue un ideal estético.

Lo más interesante de todos estos hechos es la evidencia de que en sus entornos las enfermedades mentales ( se llamen como se llamen) tienen mejor pronóstico cuando responden a sus propias claves culturales mientras que empeora su pronóstico cuando son obligadas a adaptarse al lecho de Procusto de una teorización ajena.

En mi opinión hemos de andarnos con mucho cuidado con los diagnósticos y no usarlos como fetiches, como algo que realmente denota una disfunción cerebral concreta sino como lo que son: maneras de entendernos entre los que hablamos el mismo idioma y que no prejuzga en ningún caso ni tratamientos ni hechos neurofisiologicos probados.

El diagnostico es una hiperrealidad, una más.

 

¿Demasiadas mujeres?

demasiadas mujeres

La idea de que la proporción de sexos (sex ratio) tiene consecuencias sobre las conductas de los individuos es una idea intuitiva y de la que tenemos noticia sobre todo, en relación con la guerra. Como es bien sabido la mayor parte de los muertos en las guerras son hombres y como consecuencia las mujeres quedan o bien solas durante la campaña, o bien viudas después de la guerra. Las guerras, con sus mortandades asociadas tienen importantes consecuencias en los emparejamientos posibles y también en hacer emerger roles y actitudes de aloparentalidad (ayuda mutua) y conductas emancipatorias, a veces incluso en ciertos lugares las mujeres toman el relevo de sus caídos en combate como hoy podemos observar en las mujeres kurdas.

El ejemplo que se pone mas comúnmente del exceso de mujeres de un pais es Rusia. En Rusia hay unos diez millones más de mujeres que de hombres.

Obsérvese el mapa mundial:  en rojo, mayor proporción de mujeres, en azul mayor proporción de hombres. en verde porcentajes similares.

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¿Qué consecuenias tiene esta desproporción en los individuos comunes?

Cuando en una comunidad hay más mujeres que hombres, las mujeres tienen como es obvio más dificultades para emparejarse y entonces emergen -entre las mujeres- estas estrategias:

  • O se rebajan los estandares (expectativas) hacia las parejas.
  • O se renuncia al emparejamiento a largo plazo, que no necesariamente implica la renuncia al sexo ocasional.

Lo que parece que sucede en la realidad es que las mujeres tienden a arreglárselas solas invirtiendo más en sus propias carreras, en sus proyectos de vida o en sus familias, algo parecido a lo que sucedía en las postguerras. Lo que parece que sucede con menor frecuencia es que las mujeres rebajen sus expectativas de emparejamientos a largo plazo. Dicho de otro modo: prefieren quedarse solteras antes de “cargar” con un hombre inadecuado, tiránico o sin atractivo.

Por su parte los hombres ante un exceso de mujeres tienden a la holgazanería, al abuso de alcohol y a aprovechar todas las oportunidades de sexo a corto plazo pero tienen aversión a comprometerse en el largo plazo.

En USA, tambien existe esta desproporción aunque no tan profunda como en Rusia, alli ciertos autores han estudiado los emparejamientos en relación con el estatus.

Un reciente articulo de Kahn y Carbones nos abre multitud de ventanas en la comprensión de este fenómeno de cómo está cambiando el matrimonio en la sociedad americana. Sin embargo la interpretación de los datos no es fácil, todo parece indicar que existen tendencias contradictorias o curvas bien diferentes según la población que estemos estudiando, más concretamente según su nivel socioeconómico: así en relación con la tendencia al divorcio, parece bastante sólido el argumento de que las mujeres más inteligentes y de más nivel profesional y económico se divorcian menos que las mujeres con bajos niveles educativos o con bajos salarios. Parece que las mujeres con alto estatus estan “mejor casadas” o al menos se sienten subjetivamente mejor casadas.

El largo y lento camino de emancipación de las mujeres ha incrementado su independencia. Las mujeres ya no tienen que casarse o permanecer casadas para criar niños, lo cual tiene consecuencias indeseables en otro segmento de población, los hogares monoparentales tan frecuentes en la población negra. Divorciarse sin culpa ha ayudado a producir un treinta por ciento de reducción en la violencia doméstica y un descenso significativo en las tasas de suicidio de las mujeres y también ha hecho mucho más fácil para las mujeres tomar la decisión de abandonar maridos abusivos.

Pero estos factores no explican por qué los matrimonios y las familias de la élite son tan diferentes de los de la media de América.

Los psico-sociólogos Marcia Guttentag y Paul Secord explican que un cambio en la proporción de sexos – el número de hombres y mujeres en una comunidad – cambia el comportamiento de todo el grupo . Cuando los hombres superan a las mujeres, los hombres compiten por ellas. Se vuelven más ansiosos por casarse porque de lo contrario, podrían quedar sin pareja. Para ello, invierten más en las cosas que atraigan a las mujeres: trabajan más duro, se vuelven más fieles, incluso pueden llegar a ser más respetuosos de la ley. Las mujeres pueden elegir. Algunas preferirán hombres mayores con altos ingresos; otros podrían preferir los hombres mejor educados, o más divertidos, más ingeniosos o más atentos. Estos rasgos definirán las normas de la comunidad.

Sin embargo, las cuestiones complejas no admiten una interpretación lineal, pues no es solo la sex ratio, la variable única en esa ecuación, sino tambien el estatus, la educación y la salud las otras variables ocultas en este fenómeno que describen Guttentag y Secord.

Hay otros ejemplo de esta misma complejidad. Como todos sabemos los suicidios son más frecuentes en el sexo masculino que en el femenino. Pero hay una excepción: en China se suicidan mas mujeres que hombres, y casi igual en otros paises vecinos como India. En China donde ser mujer es algo bastante cotizado no parece que sirva como contención a la hora de decidir quitarse la vida y quizá haya otras variables que incluir en la ecuación.

Lo interesante desde mi punto de vista es lo que en teoria del caos se llama una bifurcación, algo que sucede cuando un sistema se encuentra lejos de su equilibrio, como por ejemplo sucede cuando la población de mujeres supera a la población de hombres

Lo que sucede lejos del equilibrio es que el sistema se organiza -estabiliza- produciendo una serie de fenómenos que conocemos gracias a las matemáticas no lineales o, dicho de una forma más gráfica, a través de las leyes del caos.

Cerca del equilibrio encontramos fenómenos repetitivos y leyes universales, pero, a medida que nos alejamos de él, nos desplazamos de lo universal a lo único, hacia la riqueza y la novedad. Esta es, sin duda, una de las características bien conocidas de la vida.

Otro de los fenómenos interesantes de la teoría de Prigogine es la existencia de bifurcaciones, es decir, la “elección” de un camino que no puede ser pronosticado y que, en términos generales, termina en transformación o colapso del sistema.

Ejemplos.-

  • En las sociedades donde los trastornos alimentarios (anorexia nerviosa y otras) son prevalentes también lo es la obesidad.
  • Anorexia nerviosa con sus restricciones y contenciones aparece junto a la bulimia nerviosa, una enfermedad de sentido opuesto y caracterizada por la multiimpulsividad.
  • En las sociedades con exceso de mujeres y de convenciones sexuales liberales existirán más mujeres desinhibidas que serán promiscuas y mujeres sin ínterés por el sexo, solteras, amenorreicas o con sintomatologia somatomorfa.
  • En las sociedades con exceso de hombres habrá más rivalidad, más violencia, más agresiones sexuales, más conflictos con la ley en coexistencia con islas de orden: machos proveedores y comprometidos a largo plazo.
  • En las sociedades opulentas hay más cáncer y más depresión que en las sociedades empobrecidas.

Todo parece indicar que cuando los sistemas se estiran demasiado aparecen bifurcaciones que se nos aparecen como paradojas.

En este punto me gustaria invitar al lector a darse una vuelta por el concepto de psicología del caos, del que hablé aqui y de cuyo post extraeré algunas conclusiones para explicar cómo es posible que variables sociales como la sex ratio tengan traducción a nivel individual.

El punto de vista del fractal.-

Desde este punto de vista podemos comprender mejor qué es lo que se trasmite desde una persona a otra de la misma familia: una familia y tambien una comunidad es aquel lugar donde se comparten fractales (patrones), es decir modos de entender el mundo e intercambios de solidaridad donde unos toman a cargo el sufrimiento de otros. Si un miembro de una familia rígida se cura o mejora de una enfermedad mental y otro enferma de un cáncer o de una enfermedad cardiaca por ejemplo podemos afirmar que el caos necesitó reorganizarse después del cese de un bucle diabólico en uno de sus miembros. Y el caos se manifiesta en cada individuo de una forma bien distinta. Lo que se trasmite no es pues un virus, sino un patrón energético que más arriba hemos llamado fractal.

Una familia en este sentido es una totalidad y la totalidad se manifiesta en las partes: no significa que la cada parte contenga un trozo de la totalidad sino que en cada parte se encuentra la totalidad entera, como sucede en el modelo holográfico de Pribram. Asi un individuo contiene a la totalidad de su familia como potencialidad en su generador propio de fractales y cada familia a su vez contiene las fractales (fracciones) individuales que cada cual construye por sí mismo siempre que no haya desviaciones importantes. De manera que la enfermedad de uno de sus miembros puede resultar en la obturación o deslizamiento de enfermedades o calamidades de otros y viceversa: las desviaciones de unos pueden ser benefactoras para otros. Es impredecible pues que una enfermedad en un miembro cualquiera de la familia vaya a resultar en pérdida o ganancia de salud en otros miembros pero es previsible que suceda en una forma u otra.

Del mismo modo es absolutamente imposible predecir si la curación de alguien redundará en beneficio o prejuicio de otros: todo depende de los fractales que compartan y seguramente no existen rutas iguales en ningun miembro. Por ejemplo en una familia con pasión por la belleza, por el qué dirán o por aparecer ante los demás con su mejor versión es previsible que aparezcan en distintas escalas, gustos, estilos de vida o patologías autosimilares: efectivamente las fractales son autosimilares pero no son idénticas y son además irregulares, aunque lo que en un miembro es rasgo o coraza en otro puede ser una anorexia mental y en otro un cáncer linfoide puesto que todos gravitan hacia un temor esencial: el miedo a la desvalorización de los otros que se constituye asi en un algoritmo recursivo.

Todos los fractales de una familia determinada se parecen (como se parecen los padres a los hijos) puesto que todos comparten una matriz común: la pasión por el escaparate, el deseo de ser vistos, la idolatría del cuerpo o de la apariencia gravitan hacia un atractor: un miedo arcaico que tiene correspondencias con la supervivencia.

Naturalmente el conocimiento de estas estructuras disipativas de energia que llamamos fractales explican gran parte de estos fenómenos sociales como el que aqui me he permitido señalar: ¿Cómo afecta la sex ratio a los individuos concretos?

El lector sagaz podrá comenzar a sospechar como ciertos fenómenos sociales son bifurcaciones que surgen cuando un sistema se lleva lejos de sus condiciones iniciales. No hace falta que les cuente (o quizá si) como este fenómeno de la polarización del voto en España, es en realidad un fenómeno caótico pero predecible.

Predecible para aquellos que entienden algo de las leyes del caos.

E impredecible en cuanto a sus resultados: cambio o colapso.

Demasiadas mujeres el libro de Marcia Guttentag y Paul Secord analizado por Teresa A. Sullivan

 

El escarabajo de Wittgenstein

De lo que no podemos hablar mejor callar (Wittgenstein)

el-escarabajo-de-wittgenstein

 

Ludwig Wittgenstein fue un filósofo cuya especialidad -la filosofía del lenguaje- es de un interés notable para los que como yo estamos interesados en los temas de la conciencia y de la mente humana.

Se trata de un autor muy difícil y tan complejo que es complicado elaborar un post sobre él de manera que me ceñiré en esta ocasión a uno de sus más famosos dilemas filosóficos, el conocido como “escarabajo de Wittgenstein”.

“Imagina que al nacer te dan una caja con un escarabajo dentro. Se trata de un objeto muy valioso y extremadamente personal, tanto, que nadie puede ver el interior de la caja salvo uno mismo. De este modo, no existe una forma objetiva de confirmar que todas las cajas contengan lo mismo. En el mejor de los casos podrían contener un escarabajo de verdad, pero nada garantiza al cien por cien que en lugar del escarabajo no haya otros insectos, como una hormiga o una araña, o que incluso no haya nada, eso sí, sea lo que sea, siempre se considerará bajo el término de «escarabajo».

“Supongamos que la descripción del «escarabajo» se establece teniendo en cuenta solo el que guardamos en nuestra caja, ya que no podemos ver el resto. De ser así, la definición de lo que es un escarabajo cambiaría continuamente, dependiendo de cada persona. Es más, cuando uso la palabra «escarabajo», ¿a cuál de ellos me estoy refiriendo? Sin duda al mío, pero no hay forma posible de saber si al del resto. Es por eso que, según Wittgenstein, para la construcción de la palabra y del concepto «escarabajo» lo que hay dentro de cada caja particular es irrelevante. La palabra bien podría acabar significando, sin más, esa cosa que está en la caja de cada persona”.

Aqui hay un video sobre este mismo dilema (en inglés):

Este dilema nos lleva a algo de interés en nuestro conocimiento de la conciencia humana. En lugar de escarabajos vamos a pensar en el tema del dolor. Como sabemos no existe ningún aparato que pueda medir el dolor que siente una persona, si bien existen algunos métodos de aproximación: uno es bastante tosco y se llama empatía, podemos saber algo del dolor ajeno si coincide con algún tipo de dolor que nosotros hayamos experimentado antes, o bien si existen pruebas palpables y objetivas de dolor (una facies expresiva), una conducta de irritación, de enfermedad, victimista o bien una conducta de inquietud. es así como los médicos podemos diagnosticar un cólico de riñón por ejemplo. No hace falta haber sufrido antes un cólico para saber que estamos delante de un cólico. Hay pruebas objetivas siempre que las podamos relacionar con lo que nuestros enfermos nos cuentan. Pero lo cierto es que no hay manera de saber si el escarabajo que tiene el paciente en su cabeza (el dolor) es el dolor que nosotros identificamos como cólico de riñón.

De manera que cuando un paciente nos habla de su dolor, no hay manera de saber si ese escarabajo es el mismo que el mío, aunque la palabra “dolor” sea común para todos aquellos que compartimos un mismo idioma. Sin embargo el paciente con dolor no puede referirse sino al dolor que él mismo siente y que consensuadamente aceptamos como un universal, un escarabajo compartido.

Pero el escarabajo puede sufrir muchas metamorfosis en el interior de la caja.

Lo cual nos lleva a un nivel distinto. ¿Son los estados mentales algo autónomo de cada mente o son consensos que tomamos como referentes?

Para Wittgenstein, no existe tal cosa como un lenguaje privado. El lenguaje que utilizamos para comunicar sensaciones subjetivas de nuestro mundo privado ‒por ejemplo, del dolor‒ es un lenguaje formado en el ámbito de lo social. Una idea, la del lenguaje como un arte social, sobre la que años después volvería Quine en su ensayo “La relatividad ontológica”, Daniel Dennett, iría todavía más lejos al afirmar en “La conciencia explicada” que una experiencia interior solo puede comprenderse como un acto social porque solo existe en tanto en cuanto es comunicable.

Dennet y los trucos de la mente en TED:

Cuando yo era adolescente ya andaba preocupado por este dilema aun sin saber qué ya Wittgenstein se había ocupado de él. Me preguntaba -cuando escuchaba alguna composición musical, de esas que nos conmueven- si mis compañeros de escucha sentirían lo mismo. Alguna vez les pregunté, ¿Tu oyes lo mismo que yo? ¿Por qué te gusta esto? Naturalmente mis compinches no me daban nunca la clave y lo mismo hubiera sucedido si ellos me hubieran preguntado a mi.

Hay algo en el otro que es inaccesible.

Pero a veces mi escarabajo y el escarabajo de otra persona coincidían y entonces ambos nos conmovíamos o dicho de otra manera: parecía “como si” sintiéramos lo mismo. El problema es que no hay manera de comprobar este dato. Todo pareciera suceder como si, sintiéramos lo mismo. Y hablábamos del escarabajo, dando por supuesto que era el mismo escarabajo.

Pero no lo es. Y no lo es porque “el escarabajo” en realidad es un consenso social y además porque de parecerse en algo, el escarabajo de cada cual va cambiando con el tiempo, haciendo su propia metamorfosis y lo hace a través de dos mecanismos: la propia memoria del escarabajo de cada cual y a través de su interacción del medio ambiente. De tal forma que después de haber oido esa composición que tanto nos agradaba a ambos, el escarabajo cambiaba de forma.

Pero no de nombre.

 

 

La conciencia explicada. Daniel Dennett

¿Utilizas las medicinas alternativas?

No cabe ninguna duda de que las medicinas alternativas se utilizan cada vez más y no se trata de un problema d ignorancia de la población, puesto que la mayor parte de sus usuarios son las capas más ilustradas de la población. Por otra parte y digan lo que digan sus detractores, los pediatras y los oncólogos son los especialistas que más remiten a sus pacientes a este tipo de terapias que cuentan con una amplia aceptación en determinadas capas de la población.

No podemos seguir afirmando que la gente que utiliza estas terapias son personas desinformadas, no se trata de ignorancia, se trata de desconfianza en la medicina oficial.

Las razones de esta desconfianza tal y como conté en este post son múltiples, por un lado está la asociación que el público hace entre la medicina oficial y los negocios o el poder, pero hay otras causas: la más importante es que la emergencia de nuevas patologías (como la fibromialgia o el síndrome de fatiga crónica), las cistitis inexplicables y repetitivas, las contracturas y diversos síndromes psicosomáticos donde lo psicosomático se intuye pero no se deja atrapar fácilmente. Se trata de cuadros que nos han pillado a los médicos con el paso cambiado. Nuestra ignorancia de estas enfermedades sin causa médica han sacado la peor desconfianza entre los profesionales: “Se queja porque quiere, o porque exagera” es la explicación más frecuente entre los galenos. La mayor parte de la clínica actual se compone de síndromes médicos inexplicables para los que los médicos no han recibido la suficiente formación.

Por otra parte los avances de la medicina convencional han logrado curar o mitigar muchas enfermedades que antaño hubieran sido mortales pero a cambio de algo: cronificarlas. Hoy un cáncer de mama se ha convertido en una enfermedad crónica, lo que significa una atención de por vida. Sobrevivimos más pero nuestra calidad de vida ha empeorado.

También el factor humano ha empeorado. Los médicos de hoy son buenos técnicos pero carecen del suficiente calor humano, empatía y la suficiente disponibilidad para llegar a un grado suficiente de intimidad con los pacientes para que la relación terapéutica se establezca y perdure. Detrás de los ordenadores, guías clínicas , papers, congresos y protocolos no existe otra cosa sino el vacío.

Y por último están los efectos secundarios, no ya de los tratamientos, sino también de las exploraciones y la yatrogenia que procede de las opiniones mutantes de los expertos lo que genera una “sociedad clínica” donde la hipocondría y la querulancia parecen haberse instalado en el imaginario no sólo de pacientes sino también de los médicos que como defensa practican la carísima medicina defensiva.

Para conocer las opiniones de mis lectores sobre esta cuestión he preparado la siguiente encuesta acerca del uso que hacemos de estas medicinas complementarias. No importa si estas técnicas son la acupuntura, la homeopatía, los masajes, la descodificación biológica o las más conocidas -aunque calificadas de pseudociencia- como el psicoanálisis.

 

Sano y salvo

sano y salvo

Juan Gervás y su esposa Mercedes Perez han escrito recientemente este libro que preside este post y al que yo ya conocía por twitter. Se trata de un profesional que dice verdades a espuertas, ese tipo de verdades que la gente no quiere oír porque parece que se oponen a la verdad revelada que los medios comparten y el publico consumen hasta la saciedad. Piensa cosas muy parecidas a las que cualquier profesional con experiencia podría adherirse, por ejemplo sus ideas sobre chequeos, exploraciones, como las mamografías, tratamientos para la hipertensión, el colesterol o duelo pero es demasiado radical en otras bordeando el utopismo profesional.

Y en algunos momentos recuerda a un telepredicador, lo que le resta credibilidad.

Por otra parte ¿cómo salir de esta “sociedad clínica” donde los bienes sanitarios se han convertido en una especie de objetos consumibles, al tiempo que se mantienen los mismos recursos para hacer frente a la adversidad clínica?. Es algo que Gervás no nos cuenta.

Su discurso basado en la “vocación” científico-humanitaria del médico parece un poco trasnochado y es poco probable que por sí mismo cambie las cosas. Al contrario defender el sistema sanitario publico y al mismo tiempo mantener opiniones de cuando el medico de cabecera era algo así como un personaje sagrado en cada casa, es bastante contradictorio y la verdad es que me resulta difícil de seguir.

Pero les dejo aqui esta entrevista un poco informal que le hicieron en TV3 para que cada cual se forje su propia opinión.

 

http://www.ccma.cat/video/embed/5581121