La historia como ciencia exacta

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Peter Turchin es un psicólogo y antropólogo americano pero de origen ruso con intereses evolucionistas y autor de una nueva transdisciplina que llama «cliodinámica«. La idea es que a partir de un catálogo de datos (Big data) y su tratamiento matemático podemos hacer predicciones sobre el futuro, más concretamente: que la historia se puede predecir.

Su investigación mostró que alrededor de 40 indicadores sociales aparentemente dispares (pero, según la cliodinámica, relacionados) experimentaron puntos de inflexión durante los años setenta. Históricamente, tales desarrollos han servido como indicadores principales de la agitación política. El modelo indicó que la inestabilidad social y la violencia política alcanzaría su punto máximo en los años 2020.

El modelo sigue una serie de factores. Algunos reflejan los acontecimientos que se han observado y discutido extensamente: creciente desigualdad de la renta y de la abundancia, estancamiento e incluso el descenso del bienestar de la mayoría de los americanos, creciente fragmentación política y disfunción gubernamental (véase el retorno del oprimido). Pero la mayoría de los científicos sociales y los comentaristas políticos tienden a centrarse en una parte particular del problema. No está ampliamente reconocido el hecho de que estos desarrollos están todos interconectados. Nuestra sociedad es un sistema en el que diferentes partes se afectan entre sí, a menudo de maneras inesperadas.

Además, hay otro importante acontecimiento que han pasado por alto la mayoría de los expertos: el papel clave de la «sobreproducción de élite» en las oleadas de violencia política, tanto en las sociedades históricas como en las nuestras (véase Blame Rich, Overeducated Elites como Our Society Frays ) . El aumento de la desigualdad no sólo conduce al crecimiento de las mejores fortunas, sino que también da lugar a un mayor número de poseedores de riqueza, el» 1 por ciento «se convierte en» 2 por ciento «. O incluso más … De 1983 a 2010, el número de hogares estadounidenses por un valor de al menos 10 millones de dólares aumentó a 350.000 de 66.000.Los estadounidenses ricos tienden a ser más activos políticamente que el resto de la población.

La sobreproducción de élite suele conducir a una mayor competencia intra-élite que gradualmente socava el espíritu de cooperación, que es seguido por la polarización ideológica y la fragmentación de la clase política, porque cuanto más contendientes hay, más terminan perdiendo Una clase grande de los aspirantes a la élite descontentos, a menudo bien educados y altamente capaces,  han visto negado el acceso a las posiciones de la élite.

Debe ser por eso que una de las variables que explora Turchin y que predicen inestabilidad es el número de abogados en una comunidad dada. Y no cabe duda de que el incremento de abogados marca lo que el llama una sobreproducción de élites. Y es cierto que las élites están incrementando su número y por tanto fortaleciendo la desigualdad y la brecha entre ricos y pobres con un progresivo deterioro de la clase media, no sólo en cuanto a su poder adquisitivo sino también en sus indicadores de salud y de bienestar.

Todo parece indicar que el contrato social se rompió definitivamente al comenzar el siglo.

La vuelta de los oprimidos.-

La idea de Turchin es en cierta forma opuesta a la idea marxista de que son precisamente los oprimidos los agentes del cambio. Ya no es de la clase obrera o los parias de la tierra, los pobres por así decir de los que hay que esperar movimientos sociales revolucionarios que pongan patas arriba al sistema. Se trata de una nueva clase de oprimidos: aquellos que se criaron en las élites pero han sido desplazados de ella.  Ese médico en paro que era hijo de un arquitecto y a su vez nieto de un panadero, la mayor víctima en su forma de sentir esa desescalada social. Curiosamente el ascenso de su padre en la pirámide social no resultó traumático para nadie y la permeabilidad «hacia arriba» resultó ser muy protectora socialmente. Sin embargo ese descenso del nieto médico que probablemente no encuentre en su país acomodo para sus ambiciones resulta ser muy desestabilizador pues la perdida de rango social es mucho más traumática que la ganancia. Aquí de lo que se trata no es de sobrevivir sino de medrar y por tanto la rivalidad es feroz.

Es precisamente esta nueva clase social -los neo-oprimidos- de los que hay que esperar grandes inestabilidades al garantizar el éxito de los populismos que son en definitiva la otra cara de la polarización -en este caso política- que se nos viene encima. Sólo para seguir alimentando decepciones, claro está pues ningún populismo podrá resolver el problema sistémico que procede del hecho de una mala estratificación social.

Una mala estratificación significa que la brecha entre ricos y pobres se ensancha y ya ha dejado de ser estrecha y larga para convertirse en dos grades bloques donde el colchón de seguridad de las clases medias acabará siendo esquilmado por los Estados cada vez más incapaces de monitorizar estos movimientos oscilatorios, que no afectan solo a lo social o económico sino también a lo político (mas extremismo derecha-izquierda) y a lo sexual: más distancias entre los sexos y más desinterés por el compromiso a largo plazo. Y no cabe ninguna duda de que el feminismo radical es precisamente otro de los marcadores de polarización.

Si a mi me preguntaran por las variables que pueden resultar significativas a la hora de predecir un futuro de inestabilidad añadiría a las nombradas por Turchin algunas que ya han sido señaladas por ciertos ilustrados del siglo XVIII como Hollbach y otras que se conocen a partir de estudios epidemiológicos y que predicen enfermedad mental o al menos sufrimiento mental y alienación y sobre todo esa sensación que tenemos todos de que el mundo se ha vuelto definitivamente loco:

1.- El número de solteros

2.- La edad en la que se tiene el primer hijo (por mujer).

3.- El indice de divorcios.

4.- El número de abortos.

5.- El número de crímenes de género/año

6.- El numero de suicidios/año.

7- El número de accidentes de tráfico/año.

8.- El consumo de antidepresivos/año.

9.- Ancianos viviendo solos.

10.- Niños ingresados en instituciones.

Todos estas variables parecen no tener nada que ver entre ellas, pero tal y como dice Turchin se encuentran relacionadas por un hilo invisible que solo los algoritmos matemáticos pueden desvelar.

Y no se trata de una profecía apocalíptica sino de ciencia.

What if

lideres

La selección natural es una caja de sorpresas que se caracteriza por el ahorro en las soluciones que encuentra a la hora de resolver problemas de esos que nosotros llamamos de atracción-evitación. Problemas que consumen nuestro disco duro y para los que no siempre encontramos soluciones. Por eso existe una teoria matemática que se llama “teoria de los juegos” y que se ocupa de montar simulaciones para predecir qué sucedería si……

El lector interesado puede leer este post donde un congrio, un pulpo y un bogavante se encuentran en el fondo del mar y todos tienen mucha hambre.

Hay que recordar que en el entorno natural pez grande come al chico, como regla fundamental.

¿Pero sucede lo mismo con las decisiones que no pertenecen al mundo natural?

¿Sucede lo mismo con las decisiones políticas?

¿Qué sucederá este año con las alianzas parlamentaria? ¿Quien logrará formar gobierno?

Vamos como está el tema de los escaños:

PP=123

PSOE=90

Ciudadanos=40

Podemos=69

Batiburrillo=28

Hay soluciones aritméticamente posibles pero políticamente poco probables, otras imposibles. Veamos por qué.

1.- PP come PSOE y C´s. Es decir el PP se alimenta (y ha perdido) votos que han ido al PSOE (como sucedió en anteriores elecciones donde el bipartidismo era la única opción) y de C´s que se ha quedado con los votos ilustrados de los votantes usuales del PP.

2.- PSOE come PP y C´s. Por la misma razón anteriormente expuesta el voto al PSOE y al PP es de «va y viene» al menos en aquellos que son bipartitos. Del mismo modo muchos votantes de C´s son antiguos socialdemócratas.

3.- Ciudadanos come PP y PSOE.

4.- Podemos come PSOE.

5.- El batiburrillo no cuenta salvo para señalar que come y engorda Podemos.

Con este escenario de depredadores-presa, es obvio que los posibles pactos han de mirar no sólo con quien se gobierna sino también y de reojo contra quién. La opción más probable es un gobierno de PSOE y Podemos+Batiburrillo, pero esta opción tiene muchos costes para el PSOE, no olvidemos que Podemos come PSOE.

Una vez descartada la opción PP+ Ciudadanos todo el mundo ha quedado contento puesto que PP come C´s y un posible pacto de gobierno entre ambos seria letal para C´s. Rivera también lo tiene difícil

La Gran Coalición seria una opción políticamente  inteligente pero perjudicaría al PSOE si el candidato a la presidencia es Rajoy y perjudicaría a Rajoy si el candidato fuera Sanchez. Si el candidato fuera Rivera entonces perjudicaría por igual tanto a Rajoy como a Sanchez. Por tanto es poco probable que se de.

La variable del tiempo.-

Dejarla pasar es siempre una buena estrategia como Rajoy sabe bien, de modo que el tiempo juega a favor del PP. Si nadie es capaz de llegar a un pacto el Rey puede disolver las Cortes y convocar nuevas elecciones. Seria para Mayo más o menos.

Y de aqui a Mayo habría un gobierno interino y un gobierno interino puede tomar muchas decisiones populares, las primeras ya han sido tomadas en forma de facturas de la luz y agua. Hay que estar muy atentos a las decisiones del gobierno interino mientras Cataluña se debate entre nuevas elecciones o la cárcel para sus dirigentes sediciosos (y para eso no hace falta gobierno, basta la Ley) y sobre todo hay que estar atentos a otra cuestión, la batalla mediática que se constelará en que la opinión publica elija a un culpable de no llegar a un acuerdo. ¿A quien se elegirá culpable si no se llega a un pacto?

Es obvio que el culpable será Sanchez, de modo que haga lo que haga lo tiene muy difícil y más sabiendo que la ejecutiva del PSOE va a por él, simplemente no da la talla. Pensamiento Alicia como Zapatero.

Dicho todo lo cual me parece que no hay opciones de suma no-cero (donde todos ganan algo) y muchas opciones de suma cero (donde uno pierde lo que otro gana). De modo que lo más probable es que vayamos a Mayo a un nuevo reencuentro con las urnas.

Es lo que le conviene tanto a PP como al Batiburrillo-Podemos.

Y mi profecía para Mayo es ésta:

El pueblo español ya sabe que el PP solo puede gobernar en solitario o a lo sumo con una minoría ciudadana. Pero no darle los suficientes votos a la derecha (en un país de derechas) parece absurdo. Volveremos al bipartidismo pero es muy posible que el batiburrillo se coma al PSOE o se lleve de él un buen bocado.

En el mar se pasa mucha hambre

El ejemplo del congrio, pulpo y bogavante ha sido extraido del libro de Jorge Wagensberg, “El Gozo intelectual: teoría y práctica sobre la inteligibilidad y la belleza”.

The human brain project

Muchas veces he resaltado la paradoja de que un mundo como el nuestro puedan suceder cosas tan incomprensibles como que nos sea posible mantener conversaciones de voz o imagen a cientos de miles de Km de distancia y seamos tan ineptos para haber ya encontrado un medicamento o alguna clase de tecnología para tratar y curar la esquizofrenia, el paludismo o el cáncer. No deja de ser sorprendente que hayamos sido capaces de encontrar soluciones para cosas tan dispares como viajar a la luna o a Marte, encontrar métodos de comunicación sin cables, y sin embargo que nuestro conocimiento de ciertas enfermedades nos resulte tan resbaladizo.

Tanto es asi, que los laboratorios farmacéuticos han tirado la toalla, no sólo por la presión ciudadana que han tenido que soportar a veces con y a veces sin razón sino sobre todo por la ausencia de hallazgos nuevos, es como si la investigación convencional hubiera tocado fondo: después de invertir ingentes cantidades de dinero en investigar en SNC (sistema nervioso central) todo parece indicar que las lineas de investigación destinadas a encontrar nuevas dianas terapéuticas para las enfermedades mentales o neurológicas severas han fracasado. Como muestra un botón: los farmacos antipsicóticos de los que disponemos hoy no aportan nada terapéuticamente hablando a los que usábamos hace 30 años, si bien se ha ganado en seguridad, se han minimizado los efectos secundarios y son mejor tolerados que los de antaño. Sin embargo no es suficiente, en todo el tiempo transcurrido desde que se empezó a usar el Largactil (clorpromazina) o el Tofranil (imipramina) ha pasado demasiado tiempo para no haber dado con alguna otra tecla que pudiera impulsar la investigación hacia otro lado. Seguimos anclados en las monoaminas cerebrales y en los receptores neuronales de las mismas, pero no es suficiente.

Si hiciéramos esta pregunta a algun profesional acreditado seguramente respondería que la razón de nuestra ignorancia hay que ir a buscarla en la complejidad de lo que andamos estudiando, el cerebro. Y es verdad que el cerebro es una de las «máquinas» más complejas que existen en el universo. Y es verdad también que le conocemos mucho mejor que hace 30 años, pero sigue sin explicarse la paradoja a la que me he referido anteriormente. Sabemos muy poco a efectos prácticos, si el objetivo es mejorar la salud de nuestros conciudadanos, sabemos menos del cerebro que los fabricantes de móviles sobre redes inalámbricas y tecnologia punta.

No es sólo por la compleijidad del asunto sino por dos cuestiones añadidas: el dinero y la fragmentación del saber. Ambos están unidos por una industria que privilegia la rivalidad en lugar de la cooperación. En algun otro lugar he dicho que ya sabemos lo suficiente, pero que nos falta un modelo firme sobre el que proyectar todo lo que se sabe. Y además necesitamos coordinar, integrar todo lo que sabemos desde un punto de vista multidisciplinar.

Es por eso que no es posible hoy hablar de un Human Brain Project sin contar con la NASA, sin contar con los fisicos del CERN, sin contar con los mismos neurocientíficos o sin contar con modelos matemáticos y potentes computadoras que sinteticen todo ese saber.

De eso va el «Proyecto cerebro humano» que recientemnte la Union Europea ha dotado con un buen puñado de dinero con una agenda a 10 años junto al proyecto del grafeno , el material del futuro.

Vale la pena oir/ver este video de TED donde Henry Markram nos lo explica bien sencillo, junto con las aplicaciones industriales y las oportunidades de negocio que pueden haber detrás de esta modelización cerebral que ya cuenta con cierta tradición en el Blue Brain Project, su antecesor.

¿Que es información?

EL PINGUINO

Es seguro que usted ha jugado alguna vez este juego:

Se trata de adivinar cual es el animal en que estoy pensando, usted puede hacer preguntas cuyas respuestas (si o no) delimitan el campo y van despejando la incertidumbre poco a poco y por tanto la posibilidad de acertar. De lo que se trata es de adivinar el animal con el menor número de preguntas. Asi:

1.-¿Es un vertebrado?

2.-¿Es un mamífero?

3.-¿Es un ave?

4.-¿Vuela?

Es un pingüino.

La primera pregunta es «si», lo que descarta a los invertebrados y acota al 50% las posibilidades, ya sólo nos tenemos que preocupar de los que tienen columna vertebral.

La segunda pregunta es «no», lo que deja el camino expedito a las aves y a los reptiles.

La pregunta tres «Si» ya acota un nuevo territorio de posibilidades, sabemos que es un ave.

La pregunta cuatro es decisiva, pues damos por sentado que todas las aves vuelan, y no tomamos el ejemplo de las gallinas o los pingüinos (que usan las alas para nadar). De manera que un «no» ya acota las posibilidades sólo  a dos clases de especies.

La última ya no es una pregunta sino una afirmación. «Si».

Con cuatro preguntas hemos acertado la adivinanza.

Y sucede por una cuestión: las preguntas reducían de mayor a menor (de lo universal a lo particular) el campo de elección que iba estrechándose hasta dar con la respuesta adecuada. Dicho de otro modo las preguntas estaban cargadas de intención y las respuestas estaban cargadas de información.

Información son noticias sobre la diferencia, y llamamos información a una comunicación que reduce las probabilidades de elección al 50%, entonces hablamos de un bit de información. Cada «si» o cada «no» contiene un bit. Un bit es la unidad de información que disminuye la incertidumbre en un 50%.

Un invento de Claude Shannon el padre de la teoría de la información.

Shannon era un ingeniero que estaba dedicado a investigar alguna forma de reducir los mensajes telegráficos a fin de que fueran legibles por un receptor y que resultaran lo más económicos posibles sin perder legibilidad. Un ejemplo de la codificación que propuso Shannon es lo que hoy entendemos como «enlaces cortos» de una web. Asi esta página tiene un titulo demasado largo https://carmesi.wordpress.com/2012/12/28/que-es-informacion/. Pero hay otra forma de llegar hasta aqui, es ésta: http://wp.me/p4oJn-1dV.

La segunda opción (vínculo corto) es tan eficaz como la otra, en el sentido de que los dos vínculos nos llevarían a la web pero como el lector podrá sospechar los dos vínculos difieren en una cuestión: el primero, es más largo pero contiene -de forma legible- más información que la segunda (que es una codificación arbitraria). A la hora de enviar un telegrama es preferible la segunda opción (que es más barata) pero pierde definición, es decir no hay manera de saber a qué se refiere si no no va acompañada de una etiqueta como ésta (pag carmesí).

Otro ejemplo, es algo que a mi me pasa continuamente, cuando estoy en mi despacho trabajando suelo atender llamadas de teléfono, a veces me dan un número y lo anoto en un pos-it. Lo que sucede es que casi nunca anoto a quien pertenece el teléfono. Pasan los dias y el pos-it con el número de telefono pierde definición y llega un día en que no se a quién pertenece. El número de teléfono es una buena buena información de una persona concreta, pero sin saber a quién pertenece, la información no informa de nada.

Lo que nos lleva a una cuestión fundamental descrita por Shannon. En la información hay que contar con dos cuestiones supletorias: el ruido (lo que no contiene ninguna información) y la redundancia (las repeticiones).

Ruido es todo aquello que no contiene novedad alguna. Imagine que le digo a mi vecino: «En nuestra calle hay una panaderia». Nótese que esta información no aporta nada a mi vecino que vive aqui ya demasiados años para saber que hay una panaderia en nuestra calle. Ahora bien, si yo le dijera «han abierto una panaderia nueva en nuestra calle», entonces esta frase si contiene información que quizá resulte una novedad para mi vecino, algo ha cambiado en nuestro entorno, eso es información. Pero hay otra manera de comunicar lo mismo (de forma analógica) y sería que me encontrara con mi vecino en el ascensor portando una barra de pan envuelto en el celofán de la nueva panaderia. Eso es información codificada.

Si usted está casado es seguro que ya sabe qué es la redundancia; esas cosas que su esposa repite cientos de veces, anécdotas, instrucciones, avisos, etc. No es baladí decir que en los discursos de las mujeres hay mucha mas redundancia que información codificada. Pero no es una critica al pensamiento femenino, pues más abajo verá el lector como la redundancia es necesaria para una buena transmision de información. El ejemplo más  conocido o próximo es la música. ¿Alguien conoce alguna pieza que no se repita al menos una vez, algunos de sus tramos?

Supongamos que su mujer le dice ¿Te has cambiado los calcetines? Y usted contesta, no. Ella insiste ¿No quedamos en que te los cambiarias lunes y jueves (un suponer). Si, dice él. Pues hoy es jueves. ¡Cambiate los calcetines!, ordena cuando usted ya se ha vestido. Lo que ha sucedido es que a pesar de las repeticiones , las redundancias usted se ha olvidado. Le ha pasado como al teléfono anónimo del pos-it. Usted no puede utilizar la información simplemente porque no la recuerda.

Dicho de otro modo la redundancia sirve para evitar errores en la transmisión de la información y para evitar acoplamientos. Ninguna melodía podria ser recordada sin estribillos.

Las redundancias sirven para desambigüar los contenidos de la información, es asi como funcionan los buscadores tipo Google. Por ejemplo si usted pone en Google, «El detector de humos», lo que le saldrá será publicidad de todos los fabricantes que se dedican a construir estos artefactos. Pero usted no está buscando dichos artilugios sino que quiere buscar «La teoria del detector de humos de Randolph Nesse» Es posible que asi y todo Google le devuelva una búsqueda poco precisa sobre este asunto, y usted deberá buscarlo en inglés, su idioma original pues en la traducción puede haberse perdido parte de su esencia.

Y es precisamente por esta razón que existen las repeticiones y las redundancias, para asegurar que no se pierde información como les sucede a las fotocopias, que con el tiempo pierden definición y legibilidad.

Y por otra razón: impedir los acoplamientos. Piense usted en la siguiente frase: «tengo un perro de raza boxer». Es seguro que Shannon diria que a esa frase le sobran (para hacerlas mas económica) dos palabras, «perro» y «raza». Con decir «Tengo un boxer» es suficiente. ¿Pero lo es?

Para evitar conflictos entre subrutinas es mejor agregar la palabra «perro», pues «boxer» puede hacer referencia a una palabra inglesa que significa boxeador y a aquellos rebeldes sudafricanos que guerrearon contra los ingleses. En definitiva la emisión del mensaje puede llevar a acoplamientos con otras subrutinas o módulos incrustadas en la red principal.

El ADN es en realidad una doble hélice portadora de información, pero no sólo de información vive el hombre, sino también de la posibilidad de poderla utilizar.

Es por eso que el ADN contiene además de información, repeticiones (redundancias) duplicaciones (copia y pega) y ADN basura que no codifica nada y más allá de eso es interesante rescatar una idea de Dawkins en el sentido de que a veces los genes se comportan como planos y otras veces como recetas. Si usted disfruta en la cocina ya sabe que las recetas por muy precisas que sean nunca alcanzan el sabor original (que no puede comprimirse) y que una tortilla siempre acoge el estilo de quién la cocina.

Asi es la información genética, a veces determinista y a veces indeterminada, esperando su cocinero.

Bibliografía.-

Richard Dawkins. «El capellán del diablo: reflexiones sobre la esperanza, la mentira, la ciencia y el amor». Gedisa 2003.

El azar

La suerte es el azar visto desde el egoismo

(Pitigrilli)

A la gente le gusta poco que sus logros o estatus se atribuyan al azar, tal y como cuenta Michael Lewis en este video sobre una conferencia que impartió en Princeton.

Lo cierto es que minusvaloramos el impacto del azar en nuestras vidas y nos aplicamos en explicar nuestras cosas un poco «aprés coup» como dicen los franceses y que es lo mismo que sentencia este latinajo: «Post hoc ergo propter hoc» que viene a decir que nuestro cerebro está diseñado para encontrar sentido a las cosas incluso cuando no tienen sentido (que es la mayor parte de las veces) y a encontrar una explicación o un designio en los vericuetos del azar y de la casualidad.

Predecir un suceso inesperado sigue siendo más dificil que encontrarle una explicación.

Por ejemplo el 11-S,  nadie lo predijo, sin embargo una vez llevado a cabo existen cientos de explicaciones, desde las oficiales hasta las conspiranoicas, explicaciones para todos los gustos.

Pero no voy a hablar de politica sino de fútbol, voy a hablar de la final de la Eurocopa 2012, es decir la final España-Italia, ¿que sucederá?

Lo cierto es que no podemos saberlo y hay que preguntarle al pulpo Paul para interrogar al futuro. Y aunque yo no soy un pulpo, he descubierto en mí ciertos poderes adivinatorios u oraculares y de eso voy a hablarles.

Un partido de fútbol, su resultado depende mucho más del azar que de la alineación o de si hay o no hay un falso nueve pero la prensa vive de esa ficción. Es curioso que la prensa deportiva se ocupe de todos estos factores negando la mayor que no es otra sino que la incertidumbre preside todo el proceso, lo que sucederá mañana es azar, es decir existe una incertidumbre total al 50%.

Si los resultados de fútbol no estuvieran sometidos al azar acertar una quiniela seria muy fácil y como todo el mundo sabe, es bastante complicado (aunque no imposible debido al número de apuestas), sin embargo hay ciertos elementos que diferencian una quiniela de la ruleta, la lotería o el cara y cruz de una moneda lanzada al aire.

En un partido de fútbol no todo es azar, dicho de otro modo existen algunos elementos que juegan un cierto papel y disminuyen la incertidumbre, por ejemplo el factor campo, es por eso que los unos en una quiniela son siempre más numerosos que los doses (que gane el equipo visitante) y los doses a su vez son menos frecuentes que las equis (los empates).

Sin embargo hay otro factor que juega en favor del no-azar o cierta determinación: se trata del número de partidos o de jugadas. No es lo mismo una quiniela donde hay 15 partidos y donde habrá siempre mayor diversidad de probabilidades (y es aqui donde entra la estadistica) que el partido único.

Pequeñas modificaciones en el partido de mañana pueden inclinar el resultado hacia un lado u otro, sin contar con el azar que siempre presidirá el resultado: una lesión, una expulsión, un jugador clave en baja forma, una volea azarosa, un penalty injusto y todo el tinglado matemático se viene abajo y de ahi la calidad de un arbitraje. Dicho de otro modo el partido único de dos equipos más o menos del mismo nivel está absolutamente presidido por al azar dejando muy poco espacio para la manifestación de otros factores como la mejor preparacion fisica, la mejor técnica, el juego más elaborado, la posesión de balon y otros.

El jugar bonito de cara a la galería, no asegura en absoluto un mejor resultado.

En realidad cualquier partido de la selección española de esta Eurocopa ha sido un partido de azar, si exceptuamos el partido de Francia y el de Irlanda, en todos los demás tuvimos mucha suerte: la tuvimos con Italia, con Croacia y con Portugal. Nos hemos plantado en la final un poco por suerte del mismo modo que nos plantamos en la final del mundial.

Es por eso que no creo que mañana ganemos esa final contra Italia pues el azar está regido por una ley insondable: el azar no repite suerte.

Lo que quiere decir que no hay que fiarse de la suerte del campeón y que con «toda» seguridad mañana perderemos contra Italia esa final. Toca ya perder pues el azar es la suerte vista desde el egoismo. Nosotros perdemos y los italianos ganan.

Y lo peor serán las críticas que recibirá nuestra selección y del Bosque que tendrán que asumir con frialdad toda la avalancha de descalificaciones que le vendrán encima por jugar sin un 9 claro como si esa fuera la causa de la derrota, como si en España hubiera un sustituto de Villa y con su misma chance.

Definitivamente nadie cree en el azar.

Y por eso los pulpos aciertan.