Patria

Este post contiene spoilers, es decir revela datos de la trama de la novela citada, el lector no deberá seguir adelante con la lectura del mismo si planea leerla.

La patria es incierta (Virgilio)

patria

“Patria” es una palabra ambigüa: es de género femenino y masculino a la vez. De ahi viene el concepto “madre patria”, el concepto de “patriarcado” y el concepto de “paternidad” al que se refiere Virgilio para señalar la incertidumbre  del linaje masculino de la descendencia. Una ambigüedad que es precisamente la que podemos leer en “Patria”, la novela de Fernando Aramburu, publicada en 2016 pero que ha recibido el premio nacional de narrativa este año 2017.

Se trata de una muy buena novela que aborda numerosos temas, más allá del conflicto entre ETA y el Estado en aquellos años de hierro que precedieron al abandono de la violencia por parte de la banda armada en 2011. Una novela de esas que enganchan y que contienen sabores y olores, sabor a anchoas y pescado y sobre todo mucha humedad, como en Lovecraft. Y que recuerda mucho a otra novela importante, la de Kundera, “La insoportable levedad del ser”.

Y la recuerda sobre todo por sus personajes, unos personajes absolutamente creíbles que oscilan entre el peso y la levedad, entre la amoralidad y la hipermoralidad, entre la beatería y la lucha armada, entre San Ignacio de Loyola y Josu Ternera.

La novela transcurre en un pueblo de Guipuzcoa, esos lugares donde todo el mundo se conoce, que tienen carnicería, panadería y taberna con hucha de solidaridad para los presos. Esos lugares asfixiantes por más que nosotros mantengamos la idealización de que la vida rural es muy superior a la que llevamos en las grandes urbes. Es lógico, al fin y al cabo si nos remontamos dos o tres generaciones, solo hallaríamos entre nuestros ancestros a campesinos, esos que huyeron de los campos desolados de España buscando trabajo y una vida mejor. Pero lo cierto es que más allá de la idealización la vida en esos lugares es invivible y se encuentra contenida por un enorme muro: el del control social, una mitad controlando lo que hace y piensa la otra mitad: no es de extrañar que en esos lugares la vergüenza sea la emoción más frecuente, pues la vergüenza es una emoción que señala hacia una cultura etnocéntrica y la hipermoralidad (moral overdrive) una de las cartas que juegan las personas comunes para obtener rango y la confiabilidad. Ser “como los demás”, “estar pendiente de lo que otros piensen” es la forma de adquirir reputación de abertzale, en ese lugar es la mejor forma de sobrevivir,  eso o huir.

En “Patria” hay personajes que huyen como Nerea y Xavier, otros se quedan como Miren y Joxian y otros que vuelven como Bittori, pues regresar es también una forma de llegar. Otros encarcelados como Joxe Mari y otros muertos como el Txato.

“Dramatis personae”.-

Patria es la historia de dos familias vecinas y rotas por la política, antes de eso amigas ellas: Miren y Bittori, ambas amigas desde la infancia y beatas que se plantearon hacerse monjas en la juventud, casadas ambas con Joxian y el Txato. Y amigos ellos: Joxian y el Txato, compañeros de mus y de equipo ciclista, amigos con favores no devueltos y ambos dominados por sus esposas y ese matriarcado que domina la escena y que no es solo cosa del Pais vasco, un matriarcado que es la correa de transmisión intergeneracional del odio del que los hombres huyen al refugio de la taberna. Juntos siempre hasta que la política les separó, pues el Txato es un empresario de transportes, un hombre -al decir del pueblo- rico con algunos empleados decididos a denunciarlo a través de sindicatos abertzales. Hasta que ETA comienza a exigirle el impuesto revolucionario y con él la exclusión de todo el pueblo que no sólo le dedica pintadas y escraches sino que al final consiguen señalarlo como blanco para ETA. Un pueblo lleno de chivatos y delatores, venganzas movidas por la envidia y ajustes de cuentas ocultos.

Y nadie quiere saber nada de política, pero si de la liberación del pueblo vasco, un mantra que repiten todos o casi todos, sin tener ni idea de qué significa eso.

Miren y Bittori, son dos personajes con peso, tozudas, dominantes, con una robustez mental a prueba de bomba. Miren, la madre de Joxe Mari que entró en ETA por una querencia épica, sin haber trabajado nunca, sin saber apenas euskera, sin haber oido nunca la palbra “te quiero” de boca de su estrecha novia Josune; movido por ideales que apenas sabe mencionar descontando las consignas. Mucha testosterona y pocas luces. Bittori empeñada en saber quién mató a su marido y que quien fuera que le pida perdón. Ambas mantienen conversaciones con entidades abstractas, Miren con San Ignacio, otro gudari y Bittori con su marido al que visita a diario en un cementerio alejado de su pueblo para que no le hagan pintadas en la lapida.  Allí va Bittori a diario para contarle las novedades de su investigación.

Joxe Mari es el hijo de Joxian y Miren, estuvo implicado en la muerte del Txato, no directamente pero si a través de su comando, alguien de su pueblo lo señaló y él a pesar de su dureza no fue capaz de asesinarlo cuando éste le reconoció. Joxe Mari es otro personaje con peso, de una pieza por así decir, sin matices, del lado duro de la organización. Cumple una larga condena y al final abandona la organización, cuando el cautiverio le ablanda lo suficiente, pierde el pelo y su masa muscular y se convierte en una sombra de lo que fue y una nueva víctima más de este relato, una víctima que lo es por victimizar. Lo que le mantuvo atado a ETA fue, -como no- la vergúenza, el qué dirán los compañeros. La vergúenza una vez mas, una sobredosis de moralina recorre estas familias.

Si hay en la novela un personaje abstruso y leve es sin duda Nerea, la hija pequeña de Bittori y el Txato, un personaje amoral que militó en Herri Batasuna y que por vergüenza no acudió al entierro de su padre, no quería que la relacionarán con él, guardó el secreto durante sus estudios de Derecho en Zaragoza y lo mantuvo frente a los innumerables amantes que tuvo. Hija de su padre, y con una relación espesa con su madre, tiene el costado económico bien cubierto porque su padre se empeñó en protegerla del enrarecido ambiente de su pueblo y la mandó a estudiar fuera. Nerea es el personaje que peor me cayó en esta novela, su deslealtad y su falta de moralidad encuentra su perfecto contrapunto en el peso -personajes de una pieza- del resto de personajes de la novela: esos que se mueven por ideales que otros dispusieron para ellos sin descontar al infame cura D. Serapio asesor de conciencias abertzales. Y que nunca han tenido sexo, ni conocen el amor, esos que se saltaron todas las etapas de la adolescencia por andar metidos en ese desatino de la lucha armada. Inconsistente también es su hermano médico – Xavier-, enmadrado hasta el paroxismo y que pareciera que hubiera llevado a cabo un voto de castidad, tan protector de su madre y dependiente del coñac. Xavier no se casará, ya no.

Gorka y Arantxa son los dos hermanos de Xose Mari, ambos huyen del pueblo pero con distinta suerte. Gorka es un poeta que domina el euskera y es lo suficientemente inteligente para esconder en aquel entorno su homosexualidad del resto del pueblo, quien le reconoce como “uno de los nuestros” por ser hermano de Joxe Mari, además su dominio del euskera le sirve de salvoconducto social y al final encuentra el amor de la mano de Ramón, con el que termina casándose. Gorka es un personaje evitativo, tímido, cabizbajo que logra sintonizar con el lector, al fin y al cabo es también un superviviente de su madre y de su entorno y ha salido sin demasiadas heridas del mismo.

Arantxa es probablemente el personaje más enternecedor y corajudo de la novela a pesar de su desgraciado matrimonio y de su invalidez a causa de un ictus. Desde su silla y su ipad es la que consigue acercar a todos, tramando encuentros con Bittori y escribiendo y forzando a Joxe Mari a dar una respuesta a las preguntas que encienden el corazón de Bittori. Es el personaje central de la novela, el único humano con dignidad que ni se considera una víctima ni odia a nadie. Al fin y al cabo “nosotros no somos politicos.”

Mi impresión final es que había leído una gran novela, que probablemente no sirva para operar como bálsamo ni para las víctimas ni para los verdugos que sacrificaron su vida por una utopía sin sentido o quizá para un negocio oculto.

Pero que a mi personalmente me ha llegado en forma de una luminosa idea: ninguna patria vale la muerte de un gato.

Pues es el gato de Bittori el que muere como una metáfora de la decadencia, la derrota y la enfermedad de la propia Bittori.

Y de todos los demás.

 

Ser y tiempo

ser y tiempo

Leer a Heidegger no es tarea fácil, es por eso que no recomiendo al lector una lectura directa del libro que preside este post. Lo mejor es que alguien nos lo de masticado, al menos las ideas fundamentales de este libro que según algunos es el libro filosófico más importante del siglo XX.

Eso me sucedió a mi, tuve la suerte de tener un maestro que conocía bien a Heidegger y que me lo desmenuzó al menos para conocer cuales eran las ideas más importantes de este filósofo alemán, que escribía en el único idioma donde la filosofía es posible (junto con el griego), fundamental para la formación de un psiquiatra, sin él, todas las diatribas que hoy mantenemos sobre la identidad son discusiones sin fundamento, polémicas inútiles que ningún pesimista iniciaría de buen grado. Pues para hablar de identidad hemos de hablar de la ontología del Ser y diferenciarla de los entes, que no son la misma cosa.

iglesia-rebelde

Hacía ya mucho tiempo que no pensaba en Heidegger cuando de pronto ha caído en mis manos un libro de Oriol Quintana titulado “Filosofía para una vida peor”, un libro de divulgación pero profundo que pretende ser un libro anti-ayuda y que escarba entre los filósofos pesimistas del siglo XX, allí aparece -como no- un capitulo dedicado a Heidegger.

Y es anti-ayuda porque reniega de la psicología positiva y no se anda por las ramas de los que buscan sucedáneos para encontrar la felicidad o dar recetas para una vida mejor. Según Orion Quintana existen dos clases de personas, los optimistas que mantienen la idea de que el mundo es mejorable, de que todo está conectado, de que es inevitable que las cosas mejoren con el tiempo, de que querer es poder y que disponemos dentro de nosotros de una fuerza monumental de cambio. Y los pesimistas que le han visto las orejas al lobo y ya no pueden mantener la idea que preside el imaginario de los optimistas. Yo también soy un pesimista pero en el siguiente sentido: no creo en la mejora moral de los seres humanos, no creo en el progreso de la humanidad, ni creo en que indefectiblemente vayamos a ir mejorando, pienso que las cosas siempre pueden ir a peor. Soy en ese sentido freudiano y heideggeriano. Un pesimista racional al estilo de John Gray.

Entiéndase bien, no quiero decir que niegue el progreso de la tecnología, de la ciencia o de la medicina, por poner un ejemplo claro. En lo que no creo es en la teleología obligada de sentido único en cuanto al progreso moral del hombre. Lo que hemos conseguido puede perderse fácilmente pues somos -la humanidad entera- un ente muy vulnerable, tanto como cada uno de nosotros, somos profundamente inanes, vanos e insustanciales. Estamos tal y como decía Heidegger orientados a “Ser-para-la muerte”, este es nuestro destino.

Quizá por ello ninguno de nosotros es capaz de mirar a su muerte cara a cara y hemos desarrollado múltiples estrategias para no pensar en ella, blanqueando el mal y la barbarie que anida entre nosotros, llevando a cabo o pensando proyectos que de alguna manera están diseñados como si fuéramos a vivir eternamente, sucedáneos de una felicidad eterna. Ir hacia adelante persiguiendo esa zanahoria que está delante de nuestros ojos es quizá el engaño más sutil que hemos desarrollado para no pensar en la muerte, en la nuestra, la única verdadera.

Es por eso que se han desarrollado teorías para explicar la depresión como si fuera una enfermedad como las demás. ¿Es normal estar deprimido?. Pues parece ser que lo que requiere una explicación no es porqué nos deprimimos sino porque somos tan optimistas, algo así nos explica la teoría del realismo depresivo. ¿Qué razones objetivas tenemos para pensar que todo irá bien?

Obviamente la esperanza siempre será mas adaptativa que la desesperanza, en el sentido de que nos permitirá seguir pensando y haciendo tonterías en nuestra vida, siempre y cuando esa esperanza no nos lleve de bruces hacia la negación total de la muerte que es una idea que se refutará por si misma pronto o tarde. De mi libro anti-ayuda he extraído la siguiente idea: hay que estar preparado para lo peor. Y la peor noticia es que no tenemos el mando del control de este proceso, tanto es así que algunas personas se suicidan para recuperar ese control. Nos moriremos cuando sea, esa es la verdad, siempre en el futuro, pero la muerte es futuro sencillamente porque solo nos morimos una vez y nadie ha muerto en el pasado para tener recuerdos. Por eso nadie cree en su propia muerte, a pesar de las pruebas.

¿Nadie?

Algunas personas si.

Sobre todo aquellas que han vivido en su vida acontecimientos especiales, de esos que nos cambian la vida, y la escinden en un antes y un después. Los supervivientes de algún trauma de la vida, de algún golpe definitivo, esos que nos cambian el cerebro porque atentan contra la confianza (la confianza básica) que contiene estos tres mandamientos:

1.- Nadie me hará daño

2.- Si lo necesito alguien me ayudará

3.- Todo saldrá bien.

Ciertos eventos de la vida rompen esa idea que las personas corrientes desarrollaron durante su infancia, donde fueron queridos, protegidos y puestos a salvo de cualquier mal. La ruptura de la confianza básica es común en todas las personas que han sufrido experiencias devastadoras, que lo han perdido todo, que han presenciado atrocidades o las han cometido bien sea de forma activa o pasiva, en este sentido no hay nadie inocente. Todos aquellos que han cruzado esa linea roja, donde todo se viene abajo han muerto aunque de forma simbólica para la vida, son muertos vivientes, zombis que obligados a deambular -siempre hacia delante- hacia el futuro de la zanahoria, siguen haciéndolo, trabajando o cocinando estúpidos pasteles pero en cualquier caso ya no pueden seguir engañándose a sí mismos: han descubierto el mal y su propia vulnerabilidad, esa es la Verdad.

En “Ser y tiempo” Heidegger explora una cuestión fundamental de la filosofía: ¿Qué es el Ser? ¿Quien soy yo? ¿Que queremos decir cuando decimos “yo soy”? ¿Qué queremos decir cuando decimos “que algo es”?

Es una pregunta clave de la filosofía, ya Platón se ocupó de ella y también Schopenhauer, si bien no llegó a profundizar lo suficiente en ella, cuando le hicieron esta misma pregunta, solo acertó a decir:

“Yo soy el autor de El mundo como voluntad y representación”, una idea que podeís perseguir en este post.

Heidegger no estaría de acuerdo con esta respuesta nada metafísica y en cierta forma utilitarista, puesto que uno no es lo que hace, uno es lo que es pero ese Ser que anida en nuestro interior no es la gema de la que hablaba Hofsdadter, no hay ninguna gema. La manera mas acertada de decir qué es ese Ser que anida en nuestro cerebro es decir que es el Ser colectivo, el Ser que anida en todos y cada uno de nosotros, un Ser en cierta manera indiferenciable de los demás. Lo que uno hace -sus proyectos- son la estrategia que tomamos para despistarnos de nuestro verdadero Ser (El Ser en sí mismo) que no es lo mismo que el Dasein (El Ser en el mundo).

Uno es lo que hace cuando anda a ciegas en ese territorio al que ha sido arrojado, un mundo inhóspito (unheimlich) al que llegamos como un astronauta que fuera arrojado a una civilización extraterrestre sin saber nada de ella. Lo que uno hace es en cierto modo una especie de programación social que nos lleva de aquí para allá a fin de ser útiles para la sociedad, trabajar, ganar dinero, pagar hipotecas, casarse o no casarse, tener o no tener hijos, educarles, jugar a los bolos, encender barbacoas, conducir nuestro automóvil para llegar a un trabajo estúpido que no nos llena salvo la barriga que va creciendo cada día más a base de repostería. La tarea del filósofo en este sentido es igual de sin sentido que estas vidas anónimas de seres caducos y transitorios, tan caducos y transitorios como el filósofo. Pero hay una diferencia: algunos filósofos profesionales y otros no profesionales no se dejan engañar por esta visión del mundo y saben la verdad.

Pero la verdad es cara e incómoda, tanto que conocer la verdad es aceptar la muerte pues esa es la única verdad y al mismo tiempo, el fin de cualquier verdad.

 

 

Nosotros los “baby boomers”

Baby boom es el concepto informal con el que se conoce a los que nacimos en la década entre 1947 y 1957 aproximadamente, es decir a la explosión de nacimientos que hubo después de la segunda guerra mundial. Aquellos que alcanzamos la mayoría de edad hacia 1968 coincidiendo con la revolución de mayo de aquel año y que también se conoce como la generación del 68.

Desde entonces no ha habido en Europa otro baby boom y la demografia no ha hecho sino descender.Este post es un homenaje a todos los babyboomers que hoy ya son, somos jubilados.

En un post anterior ya hablé de las características de personalidad de esta generación pero me gustaría volver ahora sobre qué significaba la libertad para nosotros  comparándola con el vacío que hoy podemos observar en la generaciones que nos sucedieron, más amplificadas si cabe con esa otra que ha venido en llamarse millenials.

Ken Wilber describió la patología de nuestra generación, esa que inventó o reeditó el narcisismo, le llamó boomeritis a esta especie de infección memética:

Para Wilber la “boomeritis” es el principal obstáculo para alcanzar el pensamiento de segundo nivel, es decir aquel estado de expansión de la conciencia -una expansión que se realiza en espiral- según la teoría de la “dinámica espiral” propiciada por Clare Graves que representaría el alcanzar un estado tal de elevación que superara las contradicciones y antagonismos propios del pensamiento egocéntrico que caracterizaría el primer nivel.

Pero la boomeritis no aqueja solamente a mi generación porque el narcisismo-egocentrismo es desde el punto de vista evolutivo muy potente: representa algo asi como el muy adaptativo “sálvese quien pueda” que seguramente ha producido grandes servicios a nuestra especie. Despegar de él no es cosa fácil sobre todo en un mundo donde el lucro y los rendimientos personales seguidos de premio o de recompensa son los ídolos en los que creen la mayor parte de la población infectada.

Sin contar con el hecho psicológico de que primero tenemos que diferenciarnos para más tarde integrarnos. Muchos de mi generación lograron el primer objetivo pero no el segundo, debe ser por eso que la mayoria de mi generación terminó apuntándose al PSOE.

Nosotros entendíamos la libertad como una forma de librarnos de las coerciones que procedían tanto de nuestros padres, como de la religión y en menor medida del Estado. Eran los padres los que nos prohibían, los que nos exigían, los que nos mantenían bien atados a la costumbre. Liberarnos de esa coerción paterna era para nosotros la libertad. Vale la pena detenerse un momento sobre esta cuestión. En aquella época los padres no nos dejaban hacer casi nada, ni viajar, ni salir de noche, ni por supuesto beber alcohol. Solo podíamos estudiar y ejercitar algún deporte, las salidas estaban contabilizadas y vigiladas, la hora de vuelta a casa era sagrada y no había lugar para la transgresión. La situación de las chicas era aun peor, condenadas a una castidad perpetua que se prolongaba en la nuestra y a una invisibilidad manifiesta. Las transgresoras eran vistas como chabacanas, flojas, y fáciles: eran así estigmatizadas y sacadas a empujones de la socialización bien entendida.

Fue en el 68 en Paris donde tuvo lugar la ruptura con el padre, el mundo no volvió a ser el mismo, fue en las barricadas donde tuvimos nuestras primeras experiencias sexuales completas con aquellas heroínas hegelianas más bien enloquecidas que buscaban la playa bajo los adoquines. Alcanzamos esa libertad que añorábamos de forma paulatina, la píldora antibaby salió en nuestra ayuda y la minifalda puso el resto. Lo que queríamos era follar y follar sin compromiso, y follar con todas no con la amiga de turno, algunos lo consiguieron sobre todo los alfa del movimiento, esos que se colocaron en algún sitio gubernamental y que la nómina amordazó.

Beatles y la psicodelia, Rolling Stones,  Kinks, Erick Clapton y sus bandas, Steve Winwood, The Who, King Crimson, Yes, era la música que oíamos, la mejor música que se ha hecho en todas las épocas apareció en esa generación mal follada, no es de extrañar. Freud habló de sublimación, ese mecanismo que convierte la pulsión sexual en obra de arte y si a eso le juntamos el trauma generacional que supuso la guerra con embazadas solteras o viudas ya tenemos el cóctel necesario para entender ese fenómeno de explosión de talentos. Y Freud era la lectura de cabecera de mi generación como Poe, Lovecraft, Brabdury, Desmond Morris o Marcuse con aquel ensayo “Eros y civilización” tan freudiano que venia a enfrentar definitivamente la satisfacción erótica con el orden civilizatorio. La creencia en el buen salvaje fue la consecuencia de aquellas lecturas: regresar a la naturaleza era la mejor forma de escapar de las coerciones culturales, esa fue la elección de los que entonces llamábamos hippyes o “progres”, unos personajes que Houellebecq describe tan bien en sus novelas

Pero todo tiene su parte trágica, y esta ganancia de libertad basada en lo sexual tuvo consecuencias imprevisibles en el imaginario humano: la principal consecuencia es la atomización de lo imaginario. Ahora tenemos libertad, al menos aquella libertad que soñábamos pero las cosas parecen haber ido a peor.

La revolución sexual trajo algunos efectos adversos:

El término revolución sexual se refiere a una serie de profundos cambios sociales que implicaron a las actitudes, expectativas, relaciones entre los sexos y costumbres realizadas en la mayor parte del mundo occidental en la década de 1960-1970 y que se superpone a ciertos movimientos conocidos como contracultura (el movimiento hippie) asi como a movimientos políticos relacionados con la revolución del Mayo de 1968 llevada a cabo sobre todo en Paris, una revolución contra el padre o la autoridad según algunos autores. La guerra de Vietnam, el consumo de drogas, la aparición del feminismo y el amor libre ocupan el trasfondo de este movimiento que efectivamente cambió el mundo, pero no en el sentido que esperábamos.

Sin embargo el movimiento que conocemos como revolución sexual tuvo una causa y dos efectos que pueden estudiarse juntos como movilizadores de la sociedad,  son estos tres:

  • La contracepción.
  • La incorporación de la mujer al mundo del trabajo.
  • La fragmentación de la familia extensa y la emancipación de la nuclear.

La contracepción es la tecnología que permitió a las mujeres elegir el momento, el cómo, con quién y cuando quedar embarazadas, mientras se multiplicaban los contactos sexuales previos al matrimonio o al compromiso reproductivo, dicho de otro modo, la contracepción es la que permitió multiplicar los contactos sexuales sin el peaje del embarazo que hasta los años 60 era la regla.

El paso al compromiso reproductivo sufrió un enorme retraso lo que dio lugar a un descenso de la natalidad que hoy consideramos en algunos paises ya más que preocupante al tiempo que se introdujeron -paradójicamente- también otras libertades como la del aborto libre o casi libre que en toda Europa se ha consagrado como un principio de derechos femeninos elementales. Lo cierto es que al menos resulta contradictorio que en entornos de libertad y accesibilidad universal de contracepción hayan aumentado los abortos debidos a embarazos no deseados. Llamo la atención del lector sobre esta primera contradicción. No parece pues que la libertad contraceptiva haya llegado a todas las mujeres o bien que la contracepción por sí misma ha generado un efecto contrario al que se esperaba, embarazos no deseados.

Lo asimétrico de la contracepción es que se deja al control de la mujer la descendencia de los hombres, como veremos más abajo esta hegemonía femenina en cuanto a la voluntariedad de tener o no hijos y con quién tiene secuelas sociales.

Por otra parte la incorporación de la mujer al mundo del trabajo, no hubiera sido posible en una sociedad tradicional, fuere agricola o industrial, sencillamente en un mundo sin anticonceptivos la mujer no hubiera podido incorporarse de un modo tan generalizado no ya a los trabajos más devaluados o manuales sino a las carreras y estudios complejos que exigen mucha más postergación en la edad de tener el primer hijo. Naturalmente la familia se resintió, con independencia de aquellas mujeres que supieron acumular o retener apoyos familiares suficientes para ayudar en la crianza de los hijos, lo cierto es que la mayor parte de los hogares donde la mujer trabaja fuera de casa tienen unos estandares de vida mucho peores en tanto a presencia y calidad, cuidados de los niños y tiempo dedicado a sus miembros.

Pero lo más paradójico de esta incorporación de la mujer al mundo del trabajo y por tanto de la autosuficiencia económica es que ha dado a los hombres más oportunidades para financiarse una segunda esposa al abaratar -por asi decir- el despido.

La revolución sexual no tuvo los efectos que pretendíamos los jóvenes de entonces sino -tal y como podemos observar hoy- una fragmentación de las formas de vida que coexisten con bolsas de soledad, familas desestructuradas, anomia social, patología mental y sobre todo, otra cuestión que llama la atención: hogares monoparentales presididos por mujeres que viven solas, que tienen hijos a su cargo y con la ausencia de la figura paterna aunque esta vez no se trata de desaparecidos en combate. Y una consecuencia mas dramática y peligrosa: la disminución de la natalidad.

Me propuse llevar a cabo un pequeño estudio sobre mi entorno inmediato, para ello usé la finca donde vivo y aunque ya sé que esta forma de proceder carece de rigor estadístico, me permitió al menos pensar en algo que nunca antes había pensado. ¿Cuantas personas viven solas con o sin hijos en mi entorno más cercano?

De un total de 28 hogares esta es la distribución:

1.- Parejas con o sin hijos 16 hogares, el 57,1 %.

2.-Mujeres solas con o sin hijos 8 hogares, el 28,57%.

3.-Hombres solos, con o sin hijos, 4 hogares, el 14,28%

Lo importante es señalar que más de la mitad de los hogares (la mayoria) sigue mostrando la configuración tradicional, pero están emergiendo hogares de mujeres solas (y excluyo a las viudas) que tienen hijos a su cargo y trabajan fuera de casa. Por último la causa más importante de soledad entre estas mujeres es el divorcio, se trata sobre todo de mujeres separadas.

Con respecto a los hombres todos los que aparecen en la muestra son divorciados.

Dicho de otro modo: el divorcio parece ser -por encima de la viudedad- la causa más importante de vivir solos, tanto en hombres como en mujeres, aunque la frecuencia de “divorciados” parece ser más significativa en hombres.

Cad o dad.-

“Cad” y “dad” es la forma de llamar en inglés a dos estrategias sexuales de apareamiento en humanos y que implican tanto a los hombres como a las mujeres. “Dad” en inglés significa “papá” de modo que la estrategia “papá” representa el emparejamiento monógamo tradicional (biparental), mientras que la estrategia “cad” viene a referirse a la promiscuidad sexual, con o sin compromisos reproductivos tanto en hombres como en mujeres.

De manera que podemos decir que las sociedades avanzadas, occidentales y opulentas, donde los controles sociales acerca de la sexualidad son débiles son estrategias “cad”, mientras que las sociedades tradicionales con cerrazón sexual, ordenadas y pulcras representan estrategias “dad”.

Vamos ahora a obervar un fenómeno concreto: la tasa reproductiva de hombres y mujeres en una sociedad u otra. Es sabido que desde el punto de vista evolutivo las mujeres en todos los tiempos se reproducen más que los hombres (el éxito reproductivo de las mujeres es superior al de los hombres), Baumeister (2007) ha publicado ciertos porcentajes abrumadores a este respecto, pero lo que interesa señalar es que el éxito reproductivo de las mujeres es el doble que el de los hombres, pero ahora vamos a ver las consecuencias sobre esta variable respecto a las sociedades “cad” y “dad”.

libertadsexual

 

Dicho de otra manera: a mi generación se le fue el asunto de las manos.

 

Buscar playas donde no las hay es mal asunto. Y la verdad es que la sexualidad es mejor que esté regulada si queremos que sea igualitaria.

 

El curador de contenidos

portada-el-content-curator

Siempre me habían dicho que mi mente era como una licuadora, otros hablaron de pensamiento lateral, otros de heterodoxia, pero he tenido que escuchar una ponencia de @paulatraver en Gandia 2.0 para saber que lo que soy en realidad es un curador de contenidos. Un “content curator” por decirlo en inglés que es el idioma en que se inventó el término.

Un término que acuñó un tal Rohit Barghava que tiene una web con manifiesto y todo. y donde supone que el curador de contenidos es una ocupación con mucho futuro, que nunca podrán hacer las maquinas. La robotización no es pues una amenaza para nuestro curador de contenidos.

¿Pero por qué curador de contenidos? ¿Es que los contenidos están enfermos?

Bueno, los contenidos no pueden enfermar pero pueden ponernos enfermos de tanto contenido que circula por la red, tanto que ya es necesario que existan profesionales que se dediquen a organizar ese aluvión de información que amenaza con enterrarnos vivos y que llamamos infoxicación.

El curador de contenidos seria pues un profesional que se dedica a organizar esa información, pero con ciertas diferencias a como lo venían haciendo aquellos empleados de bibliotecas con manguito y flexo.

Las cuatro eses.-

4 eses

Search.- Significa “buscar”, y es algo que todo el mundo puede hacer desde que Google puso en nuestro camino su celebre buscador, pero es obvio que no vale cualquier búsqueda, hay que saber qué estamos buscando. Por ejemplo os hablaré d mis áreas de interés: “neurociencia”, “psiquiatría”, “psicología evolucionista”, “psicoanálisis”, “psicología”, “evolución”. Se trata de etiquetas que operan como buscadores en cualquier plataforma diseñada para tal fin. Busca esas etiquetas de tus áreas de interés y comienza a hacer búsquedas primero de forma grosera, mas adelante ya refinarás los resultados.

Select.- Significa “seleccionar” y esta es probablemente la tarea mas “profesional” de nuestro curador. Para seleccionar es necesario ser al mismo tiempo un experto en aquello que se busca pues de lo contrario lo banal puede estropearnos nuestra curación. Si no eres un experto en alguna parcela de conocimiento no podrás tener el criterio necesario para separar el grano de la paja y precisamente por eso las máquinas del futuro no podrán quitarte el sustento.

Este blog de Pablo Malo (@pitiklinov) es el “dorado” de la psicología evolucionista en castellano y uno de mis blogs de cabecera, en él encuentro no sólo las ideas y los temas que más me pueden interesar sino una amplia bibliografía de temas a consultar junto con ese gran invento que es el hyperlink que nos lleva siempre hacia territorios inhóspitos.

Sense making.- Dotar de sentido a  nuestro hallazgos es quizá la parte mas creativa e innovadora de nuestro curador. No se trata de juntar ideas o hallazgos de otros sino de -a partir de nuestra selección-  aportar nuestra propia visión del tema que llevemos entre manos. En este sentido el “blog de blogs” es decir la selección o recolección  de materiales diversos no cumpliría este criterio de “dotar de un sentido nuevo” y por tanto no será curación de contenidos, tampoco las noticias de un periódico cumplen esta condición y más aun: las noticias operan en un sentido contrario: no admiten la interpretación del periodista cuyo trabajo está mas cerca de la fidelidad a los hechos que a sus interpretaciones.

La hermenéutica empasta mal con el periodismo al menos en su versión más tradicional de informar sobre lo que sucede en el mundo siendo lo más objetivo posible sobre los hechos a comunicar.

Share.- Esta ultima condición es probablemente la novedad que ha introducido Internet en esta tarea -por otra parte conocida de selección e interpretación- que es la herramienta de cualquier experto que escribe un articulo sobre su especialidad. La novedad es que todo este proceso de “curación de contenidos” tiene como propósito el hecho de compartir. Si nuestro trabajo no se comparte y además de forma gratuita no podemos hablar de curación. Devolver a la red lo que es de la red.

Compartir cambiará el mundo y nuestra mentalidad a largo plazo, pero antes tendremos que librar una dura batalla contra las patentes, los derechos de autor y la censura, los monstruos que acechan a la red.

Pues compartir es lo que hace crecer exponencialmente el conocimiento pero precisamente este crecimiento exponencial es el que hace cada vez más necesario el “curador e contenidos” a fin de que la jungla de datos no invada nuestros cerebros y lo parasite como un germen llevándonos al marasmo. Las máquinas nunca podrán tener ese “dador de sentido” que es el cerebro del experto diseñado precisamente para operar “a prueba de fallos” y de tolerar fallos en su procesamiento. La máquina nos puede ayudar a proveernos de información pero el segundo y el tercer paso son puramente humanos.

 

Bibliografia.-

El blog de Paula Traver

Los contents curators

 

 

 

 

 

El conflicto de Geminis

geminisn

Paz era una muchacha que contaba con 15 años cuando ingresó en nuestra unidad para tratamiento por una anorexia mental que arrastraba desde hacía más de un año y que la mantenía 12 kilos por debajo de sus necesidades y 25 kilos con respecto a su hermana gemela univitelina. Paz tenía amenorrea desde los 14 años y solo había tenido el período durante unos pocos meses. Era una muchacha muy talentosa que sacaba muy buenas notas en el colegio y que además realizaba toda clase de deportes siendo una buena danzarina de rock acrobático que era al parecer lo que más le gustaba hacer.

Paz era inteligente pero esquinada, reservada y manipuladora, enseguida detectamos que se sometía pasivamente a todas nuestras indicaciones a fin de conseguir el alta hospitalaria, pero no habíamos logrado modificar de ningún modo su percepción interior, la hospitalización no había logrado esa iniciación que muchas veces se consigue simplemente con la exposición del cuerpo en un lugar estructurado y donde es posible contemplar el destino que espera a una anoréxica de seguir con sus malos hábitos alimentarios. Además Paz era dominante y se lograba imponer a sus padres, un hogar donde Paz reinaba sobre todos los demás debido al prestigio que había conseguido por sus esfuerzos y también debido a la escasa capacidad observadora por parte de los padres, cuyas limitaciones intelectuales contrastaban con la hipermadurez y capacidad de disimulo de Paz.

En cuanto consiguió llegar al peso acordado se le dio de alta y se decidió su tratamiento ambulatorio, pero apenas llegaba a su casa comenzaba de nuevo con sus medidas restrictivas llegando a perder el peso que había conseguido en el ambiente cerrado del Hospital. Paz llevaba camino de convertirse en una paciente resistente y decidimos ingresarla en el Hospital de día a fin de comenzar con ella el tratamiento cognitivo-conductual que prescribimos a todas las pacientes y que, en ese régimen, incluye además ciertas técnicas grupales y de tratamientos intensivos destinados a modificar sus hábitos y creencias alimentarias.

Pero Paz no mejoraba, apenas era dada de alta volvía a sus hábitos y resultaba difícil de manejar ambulatoriamente. Tampoco resultaba fácil abordarla a través de la conversación, donde se mostraba huidiza, casi hermética, contestado con monosílabos y sonrisas tímidas y escurridizas.

El equipo se reunió para hablar de ese caso y se decidió modificar algunas cosas en la técnica que estábamos aplicando. Mi opinión fue la siguiente: se trataba de construir un hipótesis narrativa que fuera capaz de rescatar a Paz y de acercarla al tratamiento que hasta ahora había sido rechazado, en mi opinión por estar demasiado alejado de sus intereses. Paz tiene una hermana obesa, la gemela que nació primero y que es lo opuesto de Paz: ella es torpe, obesa, dócil, indolente, obediente y conformista, mientras que Paz es lista, inteligente, rebelde y disciplinada. Es evidente que Paz no ha mejorado porque mantiene objetivos distintos a los nuestros: Paz sabe perfectamente cuáles son los riesgos de la anorexia, pero también sabe hacernos creer que está colaborando, ha renunciado a su rock acrobático pero mantiene su deseo de adelgazar y lo mantiene precisamente porque observa a su hermana y no quiere ser como ella, con la que por otra parte se identifica. Este es el problema de Paz, aseguré. El objetivo del tratamiento de Paz ha de centrarse en aceptar esa visión de las cosas, hay que legitimar a Paz en ese miedo y hay que ayudarla a no convertirse en un clon de su hermana, hay que ayudarla a diferenciarse de Beatriz.

La hiperrealidad de los gemelos.-

Los gemelos representan desde la antigüedad algo numinoso, siniestro que conecta con la ilusión del doble y que nos lleva de cabeza otra vez hacia el tema del cuerpo y el simulacro, la realidad y su representación. Aún hoy nos resulta fascinante ver a dos personas que pareciendo la misma persona no lo son. Los gemelos representan la polaridad de los opuestos y no es raro encontrar en la mitología un gemelo bueno y otro malo, uno varonil y otro afeminado, uno amado por sus padres y otro rechazado, uno guerrero y el otro poeta. Aún en los mitos de Afrodita y Atenea podemos rastrear esta polaridad; al fin y al cabo Afrodita era sensual y promiscua y Atenea una diosa virgen, no cabe una polaridad mayor aún sin ser gemelas. En la gemelaridad se produce además otro fenómeno, y es la incapacidad de poder escapar a esta misma polaridad más que sumergiéndose en la indiferenciación. No es de extrañar que ese miedo opere como polo en tanto que sirve como frontera del Yo amenazado por el gemelo (vale también hermano, esposa o marido), Usualmente las personas, cuando estamos en guerra con nosotros mismos, podemos proyectar nuestros problemas en otros y así atribuir a los demás lo que no son sino antagonismos propios. En los gemelos, este dinamismo de ida y vuelta, proyección-introyección, se hace imposible porque los antagonismos se han hecho carne huyendo del magma de lo común, amorfo o indiferenciado y cada uno de ellos asume el papel opuesto que ha quedado vacante en el reparto de papeles en la familia.

Pero además los gemelos comparten un mismo destino genético, de manera que cada uno de ellos se convierte en el espejo del otro y que incluye el compartir la tendencia a padecer las mismas enfermedades y las mismas o casi mismas peripecias médicas. Podríamos decir que cada uno de los gemelos en este caso contiene el remedio (y es a su vez el veneno) del otro. Así, Beatriz contiene el remedio (sus kilos de más) de Paz, y Paz el remedio de Beatriz (su disciplina para ponerse a dieta). Es muy frecuente que los gemelos no logren diferenciarse el uno del otro hasta la segunda parte de la vida, cuando se ven obligados a enfrentarse a su subjetividad y a los conflictos interiores; mientras son jóvenes lo usual es que se mantengan o bien muy indiferenciados o bien muy polarizados, una forma de obtener algún tipo de intimidad interna.

El arco que sostiene Paz está apuntando como en el caso de Quirón a su propia herida y está señalando en su hermana otro tipo de “enfermedad” que hasta ahora no se ha identificado: su sobrepeso, que es lo que en sí misma teme.

Hasta el momento hemos tenido oportunidad de tratar 3 pares de gemelas en nuestra Unidad, después de 700 casos tratados. Nuestras pacientes siempre eran anoréxicas restrictivas; en un caso la obesidad estaba en la hermana y en los otros dos en la madre. A pesar de los informes que enfatizan el hecho de que los trastornos alimentarios dependen de un gen o genes determinados que aumentan las probabilidades de padecerlo en una determinada población que se somete a regímenes hipocalóricos, es más que evidente que en estas familias coexisten casos de sobrepeso y casos de anorexia, lo que señala en la dirección de que ambas condiciones tienen un denominador común y que, probablemente, la incapacidad para mantener el peso o alcanzarlo sean distintos aspectos de la misma enfermedad mediados por lo mental, es decir, por las maniobras que una paciente realiza para no acabar convirtiéndose en obesa y que suelen ser mecanismos obsesivos – el autocontrol sobre todo– activados y mantenidos por el ayuno. Si esto resultara cierto, el tratamiento de una anorexia no debería interrumpirse después de haber alcanzado el peso adecuado y debería prevenirse el casi seguro viraje al abandono en manos del exceso, que seguramente es el polo que tiene mayor verosimilitud biológica.

Bibliografia.-

Francisco Traver: “Mito , narrativa y trastornos alimentarios”

Redes gramscianas

odio

Ayer cayó en mis manos este aritculo titulado ¿Cómo la homofobia se convirtió en una palabra?  que habla de palabras, más concretamente de la palabra “homofobia”. Y habla sobre todo de una investigación que se llevó a cabo ya hace tiempo sobre la condición homosexual y como consiguió revertirse este fenómeno que según el autor provocaba entre los homosexuales vergüenza, culpa,  auto-odio y secretismo.

Lo cierto es que la homosexualidad es una condición neutra que no implica peligrosidad alguna entre sus practicantes y sin embargo es una condición perseguida y condenada sobre todo por las religiones y casi todos los gobiernos autoritarios. La pregunta que se hace el autor es ésta, ¿como puede explicarse esta persecución a una población que por otro lado es inofensiva?

A los homosexuales no solo se les odia, sino que se les teme, concluye Weinberg.

Hay una asociación entre homosexualidad y pederastía yel imaginario colectivo les considera “pervertidores de eniños”   a pesar de que hoy sabemos de que la mayor parte de ofensas a los niños por parte de adultos proceden de heterosexuales bien conocidos por ellos. Otra posible explicación es la infecciosa. Las personas suelen comportarse con los homosexuales como si se tratara de una enfermedad contagiosa, evitándoles y segregándoles. No cabe duda de que aun hoy la mayor parte de la población considera la homosexualidad como un vicio, una condición enfermiza, algo que en cierta forma puede elegirse y que por tanto puede abandonarse a voluntad.

No cabe duda pues de que hay un rechazo social de la homosexualidad.

¿Por qué nuestros abuelos no conocian la palabra homofobia?.-

La palabra homofobia es un invento reciente y con eso no quiero decir que el rechazo a los homosexuales no sea algo bien conocido desde la antigüedad (y dependiente de las culturas), pero la palabra “homofobia” es un neologismo que añade alguna cosa al simple rechazo de antaño. La palabra “homofobia” añade una suposición: la de que es algo patológico, el sufijo “fobia” la emparenta con las enfermedades mentales, y sirve para señalar, para estigmatizar a los homofóbicos. Ser homófobo es hoy un defecto moral, un crimen social como antaño fue ser homosexual.

¿Como se logró esta inversión?

Antonio Gramsci (1891-1937) fue un periodista, escritor e ideólogo comunista italiano que pasó buena parte de su vida en la cárcel y que tuvo mucho tiempo para pensar, tanto que en realidad fue el inventor del neolenguaje, a pesar de que se tuvo en Orwell un precursor. La idea fundamental de Gramsci es en realidad muy lacaniana: si logramos cambiar a través de las palabras el significado de una anterior -aunque conservando algo de su esencia-, modificaremos su sentido a nuestra conveniencia.

Una especie de traslación, de phoroi o de mudanza entre un significado viejo y su permuta por otro nuevo. Algo asi como una metáfora, sin intención poética sino de perversión del lenguaje y del sentido de las palabras.

Recordemos el concepto gramsciano de “hegemonía”:

“Hegemonía es un conjunto de ideas dominantes presentes en la sociedad, a las que la gente da un consentimiento aparentemente natural. La hegemonía manda, no por poder coercitivo económico o político, sino a través de un discurso, o a traves de significados con el que logra un consenso libre y cómplice”.

O lo que es lo mismo si logramos cambiar el discurso y sus significados es posible cambiar el poder de manos. Necesitamos pues una nueva “hegemonía”, en el caso de Gramsci, el ascenso del proletariado al poder. Y para cambiar ese discurso hace falta agitación social, es decir repetir hasta el paroxismo esos nuevos significados a fin de socavar la linea de flotación del poder constituido.

Esta es la idea fundamental de la teoría política de masas que según Gramsci sustituiría paulatinamente a la vieja clase dominante por una clase nueva, que naturalmente y con todo el derecho del mundo barrería a la antigua, lo que no dice Gramsci es qué sucedería en el futuro con esa clase de nuevo poder que una vez establecido tendería a comportarse como el anterior, con formas tiránicas, no hay que olvidar que Orwell era un comunista que escribió 1984 después de su experiencia en España durante la guerra civil. Orwell no hablaba de oídas, estaba hablando en su libro del comunismo real.

Lo que importa comprender en este momento es que, efectivamente el lenguaje tiene diversos niveles de consciencia. Las palabras no son nada neutrales y nos cambian la percepción que tenemos de las cosas. Todos sabemos como los políticos hacen uso malabar de esta propiedad de las palabras, de sus acepciones y sustituciones, de sus desplazamientos, mudanzas y semejanzas; baste recordar que los “recortes” son “ajustes presupuestarios” que la construcción de bloques de cemento en las playas son “crecimiento sostenible”, que el aumento del precio de la energía eléctrica es en realidad “un déficit tarifario” o que el referendum de independencia es simplemente el “derecho a decidir”.

Pero este neolenguaje del telediario es en realidad “pecata minuta” si lo comparamos con el “agit prop”, con la agitación que ciertas ideologías llevan a cabo con percepciones más cercanas a la identidad, a la mismidad por así decir. Y no cabe duda también de que si Gramsci tuviera twitter tendría el valor añadido de la agitación en las redes, más que eso parece que las redes se han vuelto gramscianas y que la inversión de las palabras ha logrado cambiar el discurso de manos.

Todos podemos ser homófobos, pero solo los homosexuales pueden ser homosexuales.

Sexual personae

sexual personae

Camilla Plaglia es una socióloga norteamericana de origen italiano – y lesbiana para más señas- que pertenece a eso que hemos convenido en llamar “feminismo de la diferencia”.

Un tipo de feminismo que se opone al feminismo hostil, ese que en España conocemos con el nombre informal de “feminazis” y que consiste más o menos en en proponer directamente la eliminación de la masculinidad por la vía directa de la castración -química o ideológica- y al feminismo ingenuo, un tipo de feminismo más sutil pero que comparte con el anterior la negación de lo biológico en la diferencia de los sexos y la idea de simplificar groseramente el problema del sexo al reducirlo a un problema de convención social. Creen estas ingenuas que reformando a los hombres, eliminado las diferencias entre los sexos, purificando los roles sexuales, reinará la armonía y la felicidad. y desaparecerán todas las lacras de la sexualidad: el abuso, la violencia de genero, la pederastia y otras lacras.

La ingenuidad es la misma que la de Rousseau, quien idealizaba la naturaleza, como si la sociedad no fuera una construcción artificial de los seres humanos para defenderse del poder de la misma. Poder expresado por fuerzas externas, tales como animales salvajes, virus mortales, accidentes geológicos, inclemencias del tiempo, o por fuerzas internas, como las descritas por Sade.

En la naturaleza la fuerza bruta es la ley, la supervivencia es la del más apto. En la sociedad, en cambio, hay protección para los débiles. La sociedad es una barrera, frágil pero barrera al fin, para detener la naturaleza.

Pero el hombre civilizado, demasiado acostumbrado a la protección, dice Camille Paglia, niega su dependencia de la naturaleza, al igual que las feministas que excedieron su objetivo, el de lograr una igualdad política de hombres y mujeres, para pasar a rechazar la contingencia, es decir, las limitaciones humanas por naturaleza o destino, suponiendo que no hay diferencias entre los sexos.

Cuenta Camille Plaglia que cuando hay una violación, efectivamente se la debe denunciar, (otra cosa es la visibilización mediática que es una estrategia estúpida y que consigue lo contrario de lo que busca) pero que en primer lugar no se debe jugar con fuego y hay que enseñar a las mujeres no solo a protegerse de una manera sensata (como hacen todas las mujeres sensatas) sino que es necesaria una mejor educación sentimental para que las mujeres conozcan mejor sus emociones y sepan como gestionarlas. ”

“En mi época de estudiante (1963), declara, las estudiantes universitarias debían estar en sus dormitorios antes de las 11.00 P.M. Luchamos para combatir ese reglamento, queríamos que se nos deje decidir lo que haríamos con nuestras vidas, lo que incluía nuestra vida sexual. Luchamos para que las autoridades universitarias no se metieran en nuestras vidas, en nuestras relaciones personales. Queríamos correr con el riesgo de la decisión”.

Hoy dice ocurre lo contrario. Con la bandera del feminismo reclaman que sus derechos no son respetados, que sufren acoso sexual, y solicitan la intervención de las autoridades cuando no saben cómo manejar sus relaciones. Y no se están refiriendo al acoso sexual de profesores, caso para el cual, de ser real, las autoridades universitarias deberían tomar medidas, sino del acoso en las citas entre los jóvenes, lo que demuestra bien las dificultades de las jóvenes universitarias para manejar su propia sexualidad. Agrega que estas jóvenes creen que pueden participar en una reunión de fraternidad, típicas de las universidades norteamericanas y antiguamente solo para hombres, emborracharse, ¿por qué no?, si lo hacen los hombres, y aceptar ser conducida por uno o más de uno de sus compañeros a las piezas de arriba, para luego denunciar que fue violada”.

Las mujeres de clase media baja, gente que conoce la calle, sabrán bien de que hablo, están acostumbradas a pasear por entornos peligrosos y saben como defenderse, concretamente las mujeres de la limpieza de esos campus americanos tienen más recursos para defenderse que las propias estudiantes. El problema lo tienen en general mujeres blancas de clase media alta, acomodada, que tienen una imagen muy desvirtuada de la masculinidad. Cuando se topan con el mundo real, se quejan porque las cosas no son como esperaban.Sencillamente no han sido educadas para saber defenderse o detectar el peligro,  creen que son invulnerables, viven ajenas al mal, porque viven en un mundo democrático lleno de derechos y pocas obligaciones. Lo mismo les sucede a los ciclistas o los peatones de una ciudad con demasiados pasos cebra: creen que tienen todos los derechos y bajan la guardia. Y así, los atropellos de peatones en la ciudad correlacionan con los pasos cebra que existan.

En suma se sienten demasiado protegidas. Y la hiperprotección genera más vulnerabilidad. Y hay que recordar ahora que las acusaciones falsas de violación pueden matar.

Hay muchas opiniones sobre qué podemos hacer para disminuir las agresiones sexuales pero tengo la impresión de que se trata de una “wicked problem” es decir de un problema complejo que no admite soluciones simples y que como buen problema endemoniado parece empeorar con cada solución propuesta. La solución más sensata aparentemente es la pedagógica: enseñar desde la escuela a no abusar de nadie y mucho menos de los más débiles. Esta solución que curiosamente es la que funcionó durante décadas se encuentra hoy en franco retroceso por varias razones. la principal es la idea de la igualdad, los chicos en la escuela y movidos por esa idea de igualdad tienden a maltratar o acosar igual a las chicas que a los chicos más débiles y como al parecer esos abusadores de patio de colegio no desaparecen por más que lo deseemos, lo cierto es que cada vez los acosos son más frecuentes y más graves, sobre todo desde que han aparecido nuevas formas de acoso como las redes sociales.

Otra de las ideas interesantes puede verse en este video de Ted:

Lo que propone Jackson Katz para resolver las agresiones o abusos sexuales es superar el énfasis en la díada víctima/perpetrador y pasar a un enfoque donde los hombres tomen a cargo este problema que según él solo afecta a los hombres. Se trata de un asunto de hombres, dice.

Esta idea es calcada del programa Kiva que recientemente se ha implantado en las escuelas finlandesas con un -dicen- gran éxito. Se trata de convertir a los “espectadores inocentes” en agentes del cambio. Los niños que presencian abusos en la escuela no deben mirar hacia otro lado, sino que han de participar en desactivar estas agresiones. Pero el entorno de un aula no es el mismo de la vida real: siempre habrá agresiones sexuales (de hombre a mujer u a otro hombre) del mismo modo que siempre habrá mujeres que tratan de eludir su responsabilidad con denuncias falsas o que tratarán de beneficiarse de su posición de ventaja sea sexual o sea en el ámbito familiar.

La ventaja de este programa es que elude centrarse y enfocar el problema tanto en los abusones como en sus víctimas, traspasando el relevo a esa masa critica de personas que “miran y saben pero no ven”. Es desde luego una buena idea pero en el caso -y ahora vuelvo al video de Katz- fiarlo todo al concurso o a la pedagogía de los hombres no me parece una buena idea. ¿Por qué los hombres?.

Y ahora recuerdo lo que son los microcréditos, esos pequeños prestamos que se les dan a las mujeres para que inicien algún tipo de pequeño negocio que les permita salir de la miseria. darles prestamos a los hombres no resolvería el problema de la miseria en ciertas zonas del mundo.

Por eso creo que la mejor estrategia para minimizar los abusos de los hombres sobre las mujeres es enseñar a las mujeres algunas cosas sobre el amor y sobre las diferentes expectativas que tienen los hombres y ellas mismas sobre el asunto y ahora vuelvo al libro de la Plaglia:

El amor no es libre ni low cost.-

“Así como la sociedad es una barrera contra la naturaleza, la cultura occidental desarrolló el concepto del amor como medio para enfrentar las fuerzas sexuales, un mecanismo de defensa que racionaliza las fuerzas irracionales e ingobernables. El amor dice, es como las religiones primitivas, un instrumento que permite controlar el miedo primario, tanto para el hombre como para la mujer. Pero no por ello lo desmerece. Felices son las épocas en las que el matrimonio y la religión son fuertes. Sistemas y orden nos protegen del sexo y la naturaleza dice Camille, pero desgraciadamente vivimos una época en que las fuerzas del sexo se han desatado sin control.

Aún diciendo que gran parte de la cultura occidental es una distorsión de la realidad, Camille opina que la realidad debe distorsionarse, es decir, debe ser mejorada imaginativamente. La actitud budista de consentimiento frente a la naturaleza, no es justa con el potencial del ser humano. La cultura machista occidental ha sido más beneficiosa para la mujer que la equivalencia entre los sexos en la simbología de la cultura oriental. La medicina y la industria occidentales -machistas ellas- han liberado a las mujeres. Las máquinas hacen el trabajo doméstico, el parto ya no es riesgo de vida, la píldora disipó el miedo al embarazo. Como consecuencia permitió el desarrollo de la mujer agresiva moderna, capaz de pensar como los hombres, enfrentarlos en su terreno y liberarse. Mujer agresiva dice Camille con humor, ìncapaz de escribir libros odiosos, aludiendo a los suyos.

El riesgo para las mujeres de apoderarse del espacio social creado por los hombres (según su opinión la filosofía, la ciencia, el arte, la política, el atletismo, etc., fueron creados por los hombres), es la limitación del erotismo, de la vida imaginada en el terreno sexual, el que puede superponerse con el terreno social pero que no son uno mismo,” (Extraido de este post).

Dicho de otro modo: el progreso de las mujeres se ha debido a los valores patrifocales avanzados y los fenómenos de agresión que estamos viendo hoy paradójicamente no se deben al patriarcado sino a su colapso.

la reserva espiritual del mundo está en manos de esas mujeres que han aprendido a no caer victimas de los hombres ni de otras mujeres, mujeres independientes que trabajando fuera del hogar o permaneciendo en él mientras crian a sus hijos son invulnerables como aquellas diosas griegas preolimpicas, Atenea (la hija del padre), Artemisa (la hermana gemela de Apolo) o Afrodita la deidad que escapó al orden olímpico y se mantienen como decían los griegos, vírgenes, ajenas a la manipulación de los hombres y de sus propias madres.

Son las mujeres del futuro, a ellas hemos de recurrir para proteger a las nuevas Heras, Persefones y Demeteres fascinadas por la igualdad, esas que creen que alguien las protegerá de su propia irresponsabilidad.

Las que viven de espaldas al mal.