La burbuja del feminismo

Henry Harpending y Gregory Cochran escribieron un libro seminal hace algunos años, Harpending que colaboraba junto a Peter Frost en un blog interesante sobre psicología evolucionista y antropología, desgraciadamente ya murió.

El libro examina entre otras cosas un suceso relativo a la ultima glaciación y las consecuencias evolutivas que tuvo en Europa, un continente que se mantuvo helado durante eones (al menos 20.000 años). En ese momento sucedieron cosas extraordinarias a nivel genético en las poblaciones que ocupaban Eurasia en aquel momento, podríamos decir que casi todas las adaptaciones y modificaciones genéticas de nuestra especie se produjeron en aquel momento. Nombraré sin pretender ser sistemático, las siguientes:

  • Adaptación a la leche (efecto Baldwin). Los europeos toleramos bien la leche pero no los chinos,
  • Piel blanca y ojos azules junto con una preferencia por este color de ojos.
  • Gran éxito de las rubias.
  • Rasgos neoténicos es decir la persistencia de rasgos infantiles en los individuos.
  • La monogamia como estrategia reproductiva predominante.

La mayor parte de estos cambios son debidos a la selección sexual.

La selección sexual supone la persistencia de rasgos que se han seleccionado positivamente porque proporcionaban a sus portadores ventajas evolutivas. Una persistencia que se establece a partir de las preferencias de los hombres sobre las mujeres y de las mujeres frente a los hombres. El gusto por un rasgo establece que ese rasgo se multiplique en la población. Ahora ya sabes porque las mujeres se tiñen el pelo de rubio.

La idea de Harpending y Cochran es que la evolución natural se aceleró por la civilización .

La neotenización del mundo occidental.-

El aspecto externo de los humanos ha sufrido presiones evolutivas muy importantes y no sólo relativas al desempeño sexual o al tamaño de los individuos sino también relacionadas con el atractivo. Estos cambios relativos a los gustos y preferencias individuales se conocen con el nombre de selección sexual.

Los que leyeron este post ya conocen la deriva genética que acaeció en Europa central durante la última glaciación que aisló en aquel nicho geográfico a una población que se tradujo en mutaciones específicas para esa población. Hablábamos allí de que la neotenia era producto de una selección sexual muy intensa que se llevó a cabo en aquella población pero no necesariamente en otras latitudes geográficas o no a la misma velocidad.

La selección sexual es la forma en que la evolución introduce novedades guiada por los gustos y preferencias de los sexos y sobre todo por la precariedad, es decir la falta de parejas.

Algo así parece que sucedió en el paleolítico y en Europa central que quedó aislada por los hielos. Las mujeres derivaron hacia rasgos neoténicos guiadas precisamente por la falta de machos de su especie y favorecieron la monogamia y de paso también favorecieron la domesticación del hombre.

Y esta es la clave: la precariedad.

La precariedad de machos, pues como el lector puede adivinar en ese entorno tan hostil, frío y precario en cuanto a comida, los accidentes de caza eran muy frecuentes, para una mujer tener un hombre proveedor era un seguro de vida, de lo contrario hubieran muerto de hambre y/o de frío. Este escenario explica que en nuestros orígenes el macho haya sido el dominante en las relaciones intimas mientras la mujer se subordinó al hombre. En otras culturas desérticas sucedió algo parecido si bien se eligió otra estrategia reproductiva: la poligamia. Aun hoy y -aunque la poligamia está permitida en este tipo de sociedades- lo que mas llama la atención de su organización social es la extrema dependencia en la que viven las mujeres a las que no se permite mostrarse o caminar solas por la calle.

Como vemos existieron dos evoluciones bien distintas del patriarcado (preeminencia de los hombres sobre las mujeres), en un lugar como Eurasia y otra bien distinta en las zonas desérticas de medio Oriente (el creciente fértil), el lugar donde -por cierto-surgió la agricultura.

La guerra de los sexos.-

Sin embargo en otros lugares ribereños de ríos o de clima tropical, las cosas no evolucionaron del mismo modo y aunque hoy sabemos que el matriarcado nunca existió, lo cierto es que algunas culturas son fuertemente matrilineales. En este post podeís encontrar un desarrollo bien fundamentado sobre eso que ha venido en llamarse la guerra de los sexos que no es otra cosa sino la lucha por el poder entre los sexos antes de que hubiera polarización radical como es hoy.

El patriarcado solo evolucionó en lugares donde la ecología local hacía necesaria la ardua labor de los hombres para sobrevivir. Lugares donde las mujeres no podían alimentarse por si mismas. Lugares con inviernos fríos. Lugares donde necesitabas graneros para almacenar comida para el invierno, y hombres para proteger esos graneros de los pueblos enemigos. En esos lugares, los hombres tenían que gobernar y dominar.

Y así se estableció un sistema donde cada mujer estaba sujeta a un hombre, ya sea su esposo o su padre. El acceso sexual a las mujeres (y su trabajo, que a menudo era bastante útil en el hogar) requería un contrato de por vida, o de lo contrario fenecer. Ahora, algunos patriarcados permiten la poligamia. Europa no lo hizo. Pero el punto general de que las mujeres estaban sujetas a los hombres fue respetado; y eso fue lo que mantuvo a la mayoría de los hombres en el juego, dispuestos a contribuir con su trabajo productivo a la sociedad en general.

Eso era sólo una función de la economía. Hay muchos lugares donde las mujeres pueden alimentarse sin hombres. Lugares cálidos, tropicales. No hay patriarcado en esos lugares, a menos que una tribu del norte los conquistara y los mantuviera por inercia cultural. Nunca se obtiene un matriarcado, las mujeres nunca son físicamente lo suficientemente fuertes ni lo suficientemente organizadas para gobernar a los hombres. Pero sí se obtienen sociedades matrilíneales: lugares donde las mujeres hacen lo suyo, se alimentan, dominan a sus hijos e interactúan con los hombres, principalmente en los términos de las mujeres. Los chinos llaman a una de estas tribus de las colinas matrilineales tener  , «caminando matrimonio». Debido a que las mujeres viven todas en chozas de mujeres, el sexo ocurre cuando un hombre camina hacia la casa de la mujer, copula con ella y luego se va. El niño pertenece a la casa de la madre, la pareja puede romperse por el capricho del otro (aunque habrá un montón de quejas y chismes en el pueblo), y el hombre puede o no contribuir a alimentar al niño.

Así es como funcionó la sociedad en gran parte de África y el sudeste asiático; Las mujeres vivían en sus propias aldeas, se alimentaban a sí mismas. Los hombres viven con otros hombres, tienen su estilo fresco donde se disfrazan, se adornan, hacen ejercicio y pelean mucho, van y vienen a las aldeas de mujeres de vez en cuando para intercambiar comida y sexo. Por supuesto que no es tan fácil; se trata de algo fuertemente ritualizado con festivales y ceremonias, etc., y se supone que las parejas de sexo son exclusivas a menos que algo salga mal. El difunto Henry Harpending estudió este tipo de sociedades, y cómo los hombres y las mujeres se relacionan entre sí en ausencia de una necesidad apremiante de matrimonio, como en las sociedades de invierno.

De manera que nosotros, los europeos procedemos de una de esas sociedades patriarcales de invierno.

Curiosamente fenómenos como el progresismo, el feminismo, la democracia, el estado del bienestar y la opulencia económica se desarrollaron en estas sociedades patriarcales de invierno.

El éxito del progresismo.-

Decir progresismo es lo mismo que hablar de democracia (en su versión liberal), feminismo, animalismo, ecologismo, o globalismo. Se trata de ideas que han cuajado bien en nuestro imaginario (me refiero al mundo occidental) donde las tesis progresistas han acabado imponiéndose casi como las únicas alternativas políticas a la conquista del Estado.

Ningún partido político hoy en España puede ser anti-feminista por la misma razón que otros abrazan esta bandera formalmente, del mismo modo ningún partido político puede estar en contra de la propiedad privada: no deja de ser curioso que ningún partido del ala izquierda del espectro lo haya puesto sobre la mesa. La razón es muy practica, ningún partido ganaría unas elecciones si dijera que va a acabar con la propiedad privada, por la misma razón no hay ningún partido que plantee tesis que suenen a anti-feministas. Y suena a anti-feminista cualquier opinión que cuestiones esa idea de igualdad que tan mal se sostiene en boca de quienes la utilizan precisamente para desigualar a los varones en derechos frente a la ley: la LVG es un ejemplos muy potente para entender que lo que se busca no es la igualdad ( un significante ambiguo donde los haya) sino el poder.

La propaganda ya se encargaría de hacer aparecer a cualquier disidente como un partido fuera del espectro de lo razonable, de ese consenso sobre la igualdad que esconde tantos esqueletos en el armario. Esta es la razón por la que todos los partidos desde los mas tradicionales-conservadores hasta los más izquierdista propugnen el feminismo y la ideología de genero como núcleos de sus programas. La izquierda progresista ha logrado incluso que el PP en nuestro país sea feminista, al menos al no cuestionar las decisiones que se toman en el Parlamento sobre esta cuestión. Por la misma razón el liberalismo ha sido absorbido por otras teorías políticas y ha desaparecido del mapa. Todos somos progresistas hoy.

Pero no sucede lo mismo en otros lugares del mundo. Por una parte está el mundo árabe donde la mayor parte de sus sociedades combaten la democracia con el mismo fervor que sus secuelas progresistas. Rusia es un país aparentemente democrático pero solo en lo formal y China es una curiosa mezcla de capitalismo salvaje y tiranía política, podríamos calificar a estos países como reaccionarios. «Haz lo que quieras pero no te metas con el gobierno». Naturalmente este tipo de gobiernos tienen un mayor poder de expansión económica y de «sostenibilidad» del bienestar de su populosa población que sus adversarios naturales USA, y UK. La UE por su parte ya está ganando posiciones en esa guerra que se dibuja entre oriente y Occidente: de hecho la UE quiere llegar a acuerdos con Irán bajo la mirada enfadada de Trump.

Y el caso es que muy probablemente Europa será una colonia de ese Imperio en poco tiempo.

Si cruzamos los datos que nos vienen de nuestro linaje evolutivo con las amenazas que vislumbramos de los bloques geopolíticos el panorama que se nos viene encima es desesperanzador. Cómo combinar nuestro progresismo con la cultura árabe que ya está afincada en Europa me parece un dilema fascinante por resolver.

Por otra parte y volviendo al titulo de este post  me gustaría recordar ahora que el feminismo actual, también llamado de cuarta generación se apoya en una teoría falsa que es en realidad una ideología que damos por buena: la ideología de género. Hay varias teorías de cómo ha aparecido esta ideología precisamente en el mundo más libre que el planeta Tierra ha tenido jamás. ¿Por qué el feminismo de género se ha desarrollado en Europa pero no en Arabia Saudi o en Irán?

Algunas teorías apuntan a un desarrollo espontáneo como las que apuntan a que son secuelas de la opulencia y otras teorías más conspirativas creen que es un experimento de ingeniería social destinado a disminuir la población europea y suplantarla por una mano de obra no cualificada y barata de entre los africanos que buscan mejorar sus condiciones de vida dando el salto a Europa. Personalmente no encuentro que ambas teorías sean contradictorias entre sí: se pudo escoger Europa para este experimento porque ya el trabajo de descenso de la natalidad había comenzado con la implantación de la píldora anticonceptiva allá por los 60, de manera que parte del trabajo ya estaba hecho. Y en mi opinión no cabe ninguna duda de que ciertos grupos feministas reciben inyecciones de dinero muy importantes. Hablamos de poder otra vez y no de igualdad.

¿Es el feminismo una burbuja?

Si, porque el patriarcado es inevitable y lo será más cuando las cosas se pongan feas.

 

Patria

Este post contiene spoilers, es decir revela datos de la trama de la novela citada, el lector no deberá seguir adelante con la lectura del mismo si planea leerla.

La patria es incierta (Virgilio)

patria

«Patria» es una palabra ambigüa: es de género femenino y masculino a la vez. De ahi viene el concepto «madre patria», el concepto de «patriarcado» y el concepto de «paternidad» al que se refiere Virgilio para señalar la incertidumbre  del linaje masculino de la descendencia. Una ambigüedad que es precisamente la que podemos leer en «Patria», la novela de Fernando Aramburu, publicada en 2016 pero que ha recibido el premio nacional de narrativa este año 2017.

Se trata de una muy buena novela que aborda numerosos temas, más allá del conflicto entre ETA y el Estado en aquellos años de hierro que precedieron al abandono de la violencia por parte de la banda armada en 2011. Una novela de esas que enganchan y que contienen sabores y olores, sabor a anchoas y pescado y sobre todo mucha humedad, como en Lovecraft. Y que recuerda mucho a otra novela importante, la de Kundera, «La insoportable levedad del ser».

Y la recuerda sobre todo por sus personajes, unos personajes absolutamente creíbles que oscilan entre el peso y la levedad, entre la amoralidad y la hipermoralidad, entre la beatería y la lucha armada, entre San Ignacio de Loyola y Josu Ternera.

La novela transcurre en un pueblo de Guipuzcoa, esos lugares donde todo el mundo se conoce, que tienen carnicería, panadería y taberna con hucha de solidaridad para los presos. Esos lugares asfixiantes por más que nosotros mantengamos la idealización de que la vida rural es muy superior a la que llevamos en las grandes urbes. Es lógico, al fin y al cabo si nos remontamos dos o tres generaciones, solo hallaríamos entre nuestros ancestros a campesinos, esos que huyeron de los campos desolados de España buscando trabajo y una vida mejor. Pero lo cierto es que más allá de la idealización la vida en esos lugares es invivible y se encuentra contenida por un enorme muro: el del control social, una mitad controlando lo que hace y piensa la otra mitad: no es de extrañar que en esos lugares la vergüenza sea la emoción más frecuente, pues la vergüenza es una emoción que señala hacia una cultura etnocéntrica y la hipermoralidad (moral overdrive) una de las cartas que juegan las personas comunes para obtener rango y la confiabilidad. Ser «como los demás», «estar pendiente de lo que otros piensen» es la forma de adquirir reputación de abertzale, en ese lugar es la mejor forma de sobrevivir,  eso o huir.

En «Patria» hay personajes que huyen como Nerea y Xavier, otros se quedan como Miren y Joxian y otros que vuelven como Bittori, pues regresar es también una forma de llegar. Otros encarcelados como Joxe Mari y otros muertos como el Txato.

«Dramatis personae».-

Patria es la historia de dos familias vecinas y rotas por la política, antes de eso amigas ellas: Miren y Bittori, ambas amigas desde la infancia y beatas que se plantearon hacerse monjas en la juventud, casadas ambas con Joxian y el Txato. Y amigos ellos: Joxian y el Txato, compañeros de mus y de equipo ciclista, amigos con favores no devueltos y ambos dominados por sus esposas y ese matriarcado que domina la escena y que no es solo cosa del Pais vasco, un matriarcado que es la correa de transmisión intergeneracional del odio del que los hombres huyen al refugio de la taberna. Juntos siempre hasta que la política les separó, pues el Txato es un empresario de transportes, un hombre -al decir del pueblo- rico con algunos empleados decididos a denunciarlo a través de sindicatos abertzales. Hasta que ETA comienza a exigirle el impuesto revolucionario y con él la exclusión de todo el pueblo que no sólo le dedica pintadas y escraches sino que al final consiguen señalarlo como blanco para ETA. Un pueblo lleno de chivatos y delatores, venganzas movidas por la envidia y ajustes de cuentas ocultos.

Y nadie quiere saber nada de política, pero si de la liberación del pueblo vasco, un mantra que repiten todos o casi todos, sin tener ni idea de qué significa eso.

Miren y Bittori, son dos personajes con peso, tozudas, dominantes, con una robustez mental a prueba de bomba. Miren, la madre de Joxe Mari que entró en ETA por una querencia épica, sin haber trabajado nunca, sin saber apenas euskera, sin haber oido nunca la palbra «te quiero» de boca de su estrecha novia Josune; movido por ideales que apenas sabe mencionar descontando las consignas. Mucha testosterona y pocas luces. Bittori empeñada en saber quién mató a su marido y que quien fuera que le pida perdón. Ambas mantienen conversaciones con entidades abstractas, Miren con San Ignacio, otro gudari y Bittori con su marido al que visita a diario en un cementerio alejado de su pueblo para que no le hagan pintadas en la lapida.  Allí va Bittori a diario para contarle las novedades de su investigación.

Joxe Mari es el hijo de Joxian y Miren, estuvo implicado en la muerte del Txato, no directamente pero si a través de su comando, alguien de su pueblo lo señaló y él a pesar de su dureza no fue capaz de asesinarlo cuando éste le reconoció. Joxe Mari es otro personaje con peso, de una pieza por así decir, sin matices, del lado duro de la organización. Cumple una larga condena y al final abandona la organización, cuando el cautiverio le ablanda lo suficiente, pierde el pelo y su masa muscular y se convierte en una sombra de lo que fue y una nueva víctima más de este relato, una víctima que lo es por victimizar. Lo que le mantuvo atado a ETA fue, -como no- la vergúenza, el qué dirán los compañeros. La vergúenza una vez mas, una sobredosis de moralina recorre estas familias.

Si hay en la novela un personaje abstruso y leve es sin duda Nerea, la hija pequeña de Bittori y el Txato, un personaje amoral que militó en Herri Batasuna y que por vergüenza no acudió al entierro de su padre, no quería que la relacionarán con él, guardó el secreto durante sus estudios de Derecho en Zaragoza y lo mantuvo frente a los innumerables amantes que tuvo. Hija de su padre, y con una relación espesa con su madre, tiene el costado económico bien cubierto porque su padre se empeñó en protegerla del enrarecido ambiente de su pueblo y la mandó a estudiar fuera. Nerea es el personaje que peor me cayó en esta novela, su deslealtad y su falta de moralidad encuentra su perfecto contrapunto en el peso -personajes de una pieza- del resto de personajes de la novela: esos que se mueven por ideales que otros dispusieron para ellos sin descontar al infame cura D. Serapio asesor de conciencias abertzales. Y que nunca han tenido sexo, ni conocen el amor, esos que se saltaron todas las etapas de la adolescencia por andar metidos en ese desatino de la lucha armada. Inconsistente también es su hermano médico – Xavier-, enmadrado hasta el paroxismo y que pareciera que hubiera llevado a cabo un voto de castidad, tan protector de su madre y dependiente del coñac. Xavier no se casará, ya no.

Gorka y Arantxa son los dos hermanos de Xose Mari, ambos huyen del pueblo pero con distinta suerte. Gorka es un poeta que domina el euskera y es lo suficientemente inteligente para esconder en aquel entorno su homosexualidad del resto del pueblo, quien le reconoce como «uno de los nuestros» por ser hermano de Joxe Mari, además su dominio del euskera le sirve de salvoconducto social y al final encuentra el amor de la mano de Ramón, con el que termina casándose. Gorka es un personaje evitativo, tímido, cabizbajo que logra sintonizar con el lector, al fin y al cabo es también un superviviente de su madre y de su entorno y ha salido sin demasiadas heridas del mismo.

Arantxa es probablemente el personaje más enternecedor y corajudo de la novela a pesar de su desgraciado matrimonio y de su invalidez a causa de un ictus. Desde su silla y su ipad es la que consigue acercar a todos, tramando encuentros con Bittori y escribiendo y forzando a Joxe Mari a dar una respuesta a las preguntas que encienden el corazón de Bittori. Es el personaje central de la novela, el único humano con dignidad que ni se considera una víctima ni odia a nadie. Al fin y al cabo «nosotros no somos politicos.»

Mi impresión final es que había leído una gran novela, que probablemente no sirva para operar como bálsamo ni para las víctimas ni para los verdugos que sacrificaron su vida por una utopía sin sentido o quizá para un negocio oculto.

Pero que a mi personalmente me ha llegado en forma de una luminosa idea: ninguna patria vale la muerte de un gato.

Pues es el gato de Bittori el que muere como una metáfora de la decadencia, la derrota y la enfermedad de la propia Bittori.

Y de todos los demás.

 

Las dos Españas

Riña_a_garrotazos

No cabe ninguna duda de que España es un país fragmentado y que tal y como rimaba Machado «una de las dos Españas ha de helarte el corazón». Es obvio que los españoles tenemos una larga historia de desencuentros, guerras, asonadas y desacuerdos que han ido cambiando de temática pero que son al fin y al cabo representación de una escisión bien clara entre unos y otros: norte/sur, absolutistas y liberales, isabelinos y carlistas, republicanos y monárquicos, cantonalistas y federalistas, azules y rojos, socialistas y conservadores, etc.

Recientemente he tenido acceso a un informe que viene a plantearse la pregunta clave de esta división de opiniones. ¿Por qué la gente tiene opiniones tan radicales y extremas sobre las cosas? ¿Por qué existen tantas diferencias en la valoración de hechos morales? ¿Por qué en España no hemos sido capaces de alcanzar ciertos consensos sobre cuestiones tan elementales como una ley de Educación? ¿Por qué liberales y socialistas no han conseguido ponerse de acuerdo al menos en respetar las ideas del contrario y extraer lo positivo que cada ideología puede aportar de cara a la convivencia?

Jonathan Haidt en este video de TED nos cuenta los valores que cada ideologia (liberales y conservadores) mantiene como preferencias para su vida. Se trata de una reflexión que trata de conseguir acuerdos o al menos una ética mínima sobre la que reflexionar sobre los puntos de vista ajenos.

Sin embargo, la idea de Haidt es un ideal, lo cierto es que las propuestas de ética mínima no han tenido ningún éxito en nuestro país caracterizado por la intolerancia, el exilio y la supresión del contrario. En este post está la respuesta, dice Eduardo Zugasti a propósito de la diatriba entre Harris y Haidt que:

«Nadie convence a nadie cuando se sostienen punto de vista morales», -parafraseando al propio Zugasti-:

El sentido común, y el registro histórico, apoyan realmente está conclusión. La misma historia de la filosofía es una interminable polémica entre razonadores motivados que a menudo han empleado algo más que “razones” para derrotar las visiones alternativas. El mismo Platón, que empleaba el diálogo como táctica para exponer sus ideas, sugirió prender las obras de sus principales competidores, los atomistas. Aunque sus discípulos le disuadieron, según Diógenes Laercio, lo cierto es que Platón o sus amigos ideológicos terminaron teniendo bastante éxito en la supresión de los puntos de vista alternativos. Todavía hoy si vamos a una librería, podemos comprarnos casi las obras completas de Platón, pero ningún libro de Demócrito. Se trata de puntos de vista suprimidos.

Sam Harris

Sam Harris

Los argumentos morales, en particular, se han mostrado y siguen mostrándose furibundamente resistentes al acuerdo racional. Quizás porque, como recuerda Haidt, se trata de argumentos “antropocéntricos” que no se pueden resolver en la práctica del mismo modo que los argumentos factuales sobre el universo. Los partidarios de las ideas de Habermas llevan ya décadas proponiendo al menos una “ética mínima” o “ética civil” capaz de trascender los desacuerdos religiosos o ideológicos, con poco éxito. Los desacuerdos persisten, y no precisamente afectando a aspectos periféricos del debate. Un ejemplo bastante claro es el dramático desacuerdo moral actual sobre el aborto, o sobre el matrimonio homosexual.

Los desacuerdos son tan extremos que la secesión, de hecho, está apareciendo como una posible solución. Muchos no quieren oir hablar de esto, pero quizás el proyecto ilustrado fracase al asumir que la “naturaleza humana” no es genuinamente variable en sus conceptos morales, allí donde otros proyectos religiosos universalistas fracasaron en la extensión de sus creencias y sus pretensiones de unidad. Una tercera posibilidad oscura que no aparece en la controversia es que terminen creándose sociedades y estados basados en principios morales diferentes o incluso opuestos.

Lo que dice Zugasti es muy interesante pues plantea una secesión que no se basa en lo territorial sino en los propios individuos. Una especie de cantonalismo de los ciudadanos. En este sentido se podría pensar que en tanto y cuanto existen dos maneras de pensar los dilemas morales en lo humano y que las posiciones son irreconciliables, ¿no seria mejor compartir en un mismo territorio dos Estados distintos?

En Ucrania los partidarios de caer bajo la órbita rusa y los partidarios de ser parte de la UE son un ejemplo de sociedad dividida desde lo fáctico. ¿Quién podrá convencer a quién?

Efectivamente, nadie podrá convencer a nadie y las guerras solo aplazan el problema si un bando es capaz de exterminar o acallar al otro tal y como los platónicos hicieron con los atomistas. La guerra es una solución a corto-medio plazo pero el problema no se resuelve, sino que volverá a emerger.

Los españoles somos un ejemplo de esta «vuelta de lo mismo». Todas las guerras son la misma guerra.

Lo cierto es que una España de los territorios es una antigualla que persiste en parte gracias a los repartos de poder políticos. No necesitamos territorios ni autonomías, pues la soberanía no reside en el territorio sino en los ciudadanos, tampoco la lengua asegura una cohesión entre los distintos intereses de los ciudadanos libres. Del mismo modo las tradiciones se resienten cuando se confrontan con la libertad para medrar: nos hemos quedado sin mitos que llevarnos a la boca y es ya imposible pensar en banderas, patrias o dias nacionales para cohesionar nuestras sociedades. Lo que propongo es algo parecido al conocido eslogan de Ikea: «Bienvenido a la república de mi casa».

Para cualquier ciudadano su territorio es su casa y su trabajo, no necesitamos «espacio vital», lo que necesitamos es bienestar, seguridad y representatividad. A lo que aspiramos los ciudadanos actuales es a vivir bien y no tanto a dominar territorios.

Pensar la escisión de los territorios es una estrategia politica para seguir manteniendo el poder o quizá acrecentarlo en la linea que propone Mas y ERC en Cataluña. Sin embargo una escisión tal no resolvería el problema de fondo pues -a su vez- Cataluña podria ser una patria incomoda para tortosinos o tarraconenses, quizá los araneses no estuvieran de acuerdo en pertenecer a este Estado y reivindicaran un espacio propio.

Pues los territorios no dividen a las personas sino las ideas y sobre todo la representación que cada cual hace de su bienestar. Los partidarios del aborto libre y los defensores antiabortistas de la vida representan mejor esta escisión que una supuesta división territorial. La verdadera grieta está ahi, una grieta insalvable según la hipótesis de Zugasti. Y es insalvable porque ningún proabortista convencerá nunca a ningún antiabortista y lo peor: no podemos cambiar las leyes cada vez que llega al poder un partido concreto. Lo sensato parece que cada uno de ellos pertenezca a un Estado distinto y que pague sus impuestos a sus administradores puntuales.

¿Será el futuro, un futuro de escisión entre ciudadanos en lugar  de ser de los territorios?

Derecho a decidir.

#Spanishrevolution

En Abril  de 1968 andaba yo por Paris y por casualidad me encontré alli con la revolución, algo que no busqué activamente pues en aquella época los jóvenes lo que buscábamos era a nosotros mismos y atisbar aquello que llamábamos nuestra identidad. Naturalmente yo no sabia nada de revoluciones pero era joven (aun no habia cumplido los 17) y todo aquello me pareció simpático y una buena oportunidad para ligar con francesas que como todo el mundo sabe son las que inventaron el beso (francés para más señas), incluso me distraje mirando debajo de los adoquines para comprobar que no habia playas a pesar de los esloganes.

El asunto es que me repatrié antes de que las cosas se pusieran feas y me traje para España una buena colección de panfletos revolucionarios, muchas conversaciones con les gauchistes de entonces y algun otro recuerdo de ligues de heroinas de barricada a las que nunca volvería a ver.

Al llegar a España fui victima de muchos interrogatorios, una de las preguntas que me repetian con mas frecuencia era ésta:

– ¿Pero esos jóvenes qué quieren?

La verdad es que yo no se muy bien que queriamos los jovenes de entonces más allá de cambiarlo todo y aunque entonces no lo supimos ver lo cierto es que visto desde aqui y ahora, Paris, Mayo del 68, cambió el mundo aunque De Gaulle nunca lo tuviera claro ni nosotros tampoco.

– Lo que más me ha llamado la atención de los revolucionarios parisinos es que iban con corbata, asi de pulcros son los franceses -solia decir a mis interlocutores.

La verdad es que la revolución de Mayo como casi todas las revoluciones surgen del malestar o del descontento social, son asi de ambigüas y quizá más tarde alguien les pone nombres y apellidos: son los lideres, los que arriman el ascua a su sardina, alli surgieron lideres como Cohn Bendit del mismo modo que en Octubre del 17 surgió Lenin para ponerse al frente de aquella turba que asaltó el palacio de invierno . Sin líderes no habria revoluciones sino sólo motines o asonadas.

Para que veaís a que se dedica ahora Cohn Bendit en ese mausoleo que llamamos Parlamento Europeo:

Y ahora que se ha montado en España una revolución más parecida a las árabes que a las de Paris-68, más de ágora que de adoquín es la hora de hacer recuento de los discursos politicos que son los interpretes de la misma pues para eso tienen medios de comunicación comprados, publicidad y gabinetes de comunicación y mi impresión es que siguen haciendo interpretaciones sesgadas de los acontecimientos tratando de arrimar el ascua a su sardina.

Los del PP dicen que todo es culpa del paro propiciado por la politica del PSOE, los de PSOE dicen que los jóvenes tienen razón de estar cabreados y les invitan a votarles a ellos, Llamazares llama a la  insumisión frente a la decisión de la Junta electoral central por acampar en la puerta del Sol y desbaratar asi la programación de los mitines «legales». Para acabar de empastrar la cosa las plataformas #acampadasol #nolesvotes y #spanishrevolution que son los lideres teóricos de esta rebelión convocan una manifestación para el dia de reflexión, una dia «sagrado» para la democracia según he oido hoy en Onda Cero. Rubalcaba que sigue siendo ministro de Interior desoye la órdenes de la Junta electoral central y no desaloja la plaza por temor a que le llamen «carca» y todos nos advierten de la simpatía que goza tal manifestación a pesar de que pone en jaque a las instituciones y al Estado mismo.

Surgen manifiestos y declaraciones, los antisistema violentos se unen a ellos apara armar gresca, los hipotecados reclaman que los bancos les condonen la deuda, los parados quieren una oportunidad como aquellos maletillas que peregrinaban por las plazas de toros antaño y todos los descontentos sociales se dan cita -en las de momento- acampadas pacificas y a-ideológicas manifestaciones de ciudadanos cargados de razón pero sin esloganes, lideres, propuestas, ni programas pero con una fortaleza: internet y las redes, la mejor publicidad para una causa.

El descontento social es heterogéneo, no cabe duda.

Pero no sólo los politicos niegan la mayor, tambien los periodicos critican la #spanishrevolution como hacen aqui, en catalán claro, haciendo caer sobre ellos la sombra de la sospecha: son niños bien o ni-nis, lo mismo que decian nuestros papás en 1968.

Dicho de otra manera: no han entendido nada.

O si la han entendido han decidido sabotearla y no es de extrañar puesto que #spanishrevolution no sólo cuestiona al poder politico, sino tambien los poderes financieros y mediáticos , pues el poder judicial ya tiene al Gobierno para desacreditarle o cuestionarle.

Hoy he oido en una radio la idea de un contertulio que es ésta: si quieren algo que lo hagan a través del mecanismo oportuno, lo mismo que les dicen a los de ETA. Significa que sólo la politica partidista es el vehiculo legal de participación. Y esa es la debilidad de este movimiento, si consiguen transformarlo en un partido politico, en una institución centralizada habrán terminado con él. El movimiento no es un partido sino un antipartido, lo que pretenden los acampados es una participación politica diferente a la representatividad que ejercen en exclusiva los partidos politicos.

La idea de democracia real que tienen los acampados y la que tiene nuestra clase politica es al parecer diferente. Los politicos dicen: «preséntate a las elecciones que ya te daremos con la maza de Hont». Y los acampados dicen «nosotros no queremos una politica basada en la confrontación y sesgada por las ideologias del siglo XIX, nosotros queremos participar todos los dias no cada 4 años votando listas cerradas dominadas por los partidos».

Dicho de otra forma: los intereses de los partidos y del mercado electoral discrepan de los intereses de los revolucionarios españoles. Es poco probable que la clase politica se hagan el harakiri, tal y como hicieron las cortes franquistas. Aqui hay mucho que perder.

Pero la asamblea de Sol ya han decidido ponerse como objetivo cambiar la ley electoral. Un objetivo sensato y posible que tendria como prioridad desde mi punto de vista alcanzar un pequeño logro:

Un cambio que propiciara que pudieramos votar a través de listas abiertas a nuestros alcaldes, presidentes de comunidad o presidentes del gobierno poniendo una cruz en una casilla con independencia de que ese voto fuera a un politico profesional o a un independiente, a un sindicalista  o a un lider vecinal, a un cientifico o a un corrupto. Es la superación del modelo politico caduco que arrastramos desde hace muchos años y que ha llenado nuestro pais de lacras y nuestra economia de trampas.

En el siguiente video puedes ver un pequeño resumen de los acontecimientos:

¿Y mientras tanto qué hacer? ¿Cual es la consigna?

El Domingo haz lo que quieras, vota PP, PSOE, IU, o CIU, en blanco o abstente, nada de lo que hagas servirá de nada, lo importante comienza el lunes si somos capaces de mantener la tensión y algún politico profesional decidirá pronto o tarde cambiar esa ley electoral. Estaremos vigilantes.

Bella y bestia soy

A todos aquellos que aun se hagan preguntas sobre el amor -esa insondable decisión del ser- les recomiendo que vuelvan a ver King Kong, una película de esas que han sido versionadas un sin fin de veces y que ayer volvi a ver en su última versión -la del 2005-, llena de efectos especiales, una pelicula entre «El señor de los anillos» y la aventuras de «Indiana Jones» que pese a no contar con una rubia de nivel como Jessica Lange no puede eludir el enfrentar las grandes preguntas de la naturaleza humana: el enfrentamiento entre la pulsión biológica, descarnada y ciega y su domesticación civilizadora.

King Kong no es sólo un simio gigantesco sino una metáfora de lo instintivo más allá de la realidad del instinto animal, puesto que no existen simios de ese tamaño aterrador, King Kong sirve como andamiaje imaginario de lo que entendemos como pulsión, la trieb freudiana, parcializada, fragmentada, oscura y destructiva, King Kong representa pues a la pulsión humana y sus destinos no son más que dos:

  • el camino del mal
  • el camino de la civilización algo que sólo consigue transformar el amor.

El amor es pues la redención de la pulsión, su conversión en deseo proporciona a la pulsión ojos y oidos, tacto y palabras, un andamiaje para que se transforme en deseo humano. Algo así parece sucederle al monstruo cuando se «enamora» de la rubia de turno que en la versión de 1976 contaba con este animal erótico, nada menos que Jessica Lange en edad de merecer.

La historia de la redención de la pulsión a través de ese enlace entre sujeto y objeto que llamamos amor es bien conocida a través de la literatura: cuentos, leyendas y mitos, el más conocido de los cuales y parece ser el tronco comun de donde salió esta historia del mono enamorado, es «La bella y la bestia«, otro relato del que se conocen múltiples versiones y que probablemente es antiguo y presente en casi todas las culturas. De hecho se atribuye a Apuleyo en sus «Metamorfosis» tanto el relato de la bella y la bestia como el mito de Cupido y Psiqué que parece ser el antecesor común de estos cuentos sobre el alma y sus coordenadas relativas al deseo y los vericuetos del amor:el enlace entre el deseo y su objeto.

Todas las «bellas» de este universal relato tienen algo en común: todas son raptadas por alguien, son sacrificadas para salvaguardar el bienestar de su familia o se ofrecen voluntarias para el sacrificio. Es desde esta posición de fuerza que entran en contacto con la bestia y es desde esa posición que consiguen civilizarla perdiendo de paso su inocencia núbil. Todo parece indicar pues que las relaciones que se establecen entre el deseo y la pulsión son retrógradas, es decir fruto de un rapto o paroxismo, de un viaje hacia dentro que las bellas recorren contra los impulsos de su naturaleza, en efecto sólo los héroes recorren ese camino de descenso de arriba a abajo o desde la superficie al interior por propia voluntad. Pero es verdad que todo deseo obtiene su fuerza y su impulso vital de la pulsión y que todo deseo debe asomarse de vez en cuando a la pulsión para recargar las pilas y que resulte posible seguir deseando pues sin deseo el hombre cae en manos de la pulsión ciega o bien perece de acedia o de aburrimiento, de melancolía.

Otra de las versiones del mismo tema es la conocida obra de Gaston Leroux titulada «El fantasma de la ópera«, en ella Cristine opera como la incitadora del deseo del fantasma, un compositor que habita en los laberinticos sótanos de la opera y desde alli maneja asu antojo a los administradores del teatro imponiendo sus gustos y sus preferencias. Naturalmente Cristine forma parte de esa preferencia pues el fantasma está enamorado de ella.

Y es por eso que la rapta, nótese como la rapta del mismo modo como Hades rapta a Perséfone, por la fuerza y la lleva al mundo subterráneo, al infierno, en este caso a los sótanos del edificio, instalado sobre una laguna. Y lo hace a través del espejo

Disney también entró a saco sobre el asunto con una propuesta descafeinada sobre el asunto del deseo, pasando de puntillas para hacer de la historia un consumible para todos los públicos. En este video puede obervarse la versión de dibujos animados de mismo tema.

Pero la moraleja no es que Belle doma a la bestia a partir de su bondad como parece querernos decir el moralista Disney sino que deshace el sortilegio de la Bestia que estaba apresada en un monstruo merced a un hechizo anterior de una bruja. Es solamente cuando ella cede a sus intentos de seducción y pronuncia la frase mágica «Si quiero» cuando la Bestia deja de ser bestia y se convierte en un apuesto principe. Y este es el regalo al que toda niña sin pulsiones conocidas -es decir inocente- aspira, un principe azul, bello, tierno y rico si es posible claro. La pulsión se pierde en la transformación y solo queda el amor, ese amor del cuento que nos asegura una felicidad eterna y que tanto llama la atención de las niñas en esa edad de merecer.

Pero a veces el monstruo no puede ser derrotado sino por el ejército, esa es la propuesta un poco belicista que nos hace King Kong. Reducido a cautividad, a ser mostrado como un animal de circo, el gorila enamorado de una rubia es llevado a Nueva York con la intención de exhibirlo en plan circense. Pero King -la pulsión-es irreductible, es por eso que se encarama a sus rascacielos -simbolo fálico por antonomasia- y desde alli y después de encontrar a su amada es abatido por la fuerza aerea. Al final rubia y galán reencontrados de si mismos y a sabiendas de qué cosa es el deseo se funden en ese amor parejil que precisa del sacrificio de algo para remontar el vuelo, en este caso la muerte de la pulsión y la elección del camino del amor doméstico.

Las heroinas del «Fantasma» y de King Kong no resultan tan insoportablemente beatas como Belle, en efecto, al menos ellas se han asomado a ese pozo sin fondo de lo instintivo y se llevan un «rollo» de lo más ambiguo con sus bestias interiores. Cristine más que raptada por el fantasma se encuentra fascinada por la naturaleza de su relación con él que la distingue de todas sus competidoras y que de alguna forma la protege de sí misma y de los demás, el problema es que Cristine se cree señalada por el destino en forma de «Angel of music». Al final Raul se lleva su trofeo y el amor se impone, al fin y al cabo el fantasma no era más que eso, una imaginación de la propia Cristine: es por eso -que al menos en la versión del musical– desaparece cuando está a punto de ser apresado.

Un fantasma no puede enjaularse, pues no es más que un acicate del deseo y carece de vida real.

Y son los besos son que rompen el hechizo.