Tipologías de los tuiteros

Twitter es una red social donde cada perfil esconde una persona que a veces se anuncia con su nombre mientras otras veces se esconde tras un nick. Me he entretenido en clasificar las motivaciones que llevan a las personas como yo a tuitear es decir a emitir juicios, enunciar ideas, promover articulos determinados y a hacerlo públicos siempre atendiendo a la brevedad de los mensajes. He observado estos 9 perfiles o dimensiones:

1.- Los creadores de contenido.-

Solo por ellos merece la pena estar en tuiter, son informadores, divulgadores, opinadores sobre diversos temas y la mayor parte de la gente a la que sigo divulgan cosas en sus blogs, sugieren artículos, proponen temas, hacen encuestas, graban sus videos siempre sosteniendo una especie de uniformidad en sus propuestas, se aprende mucho de ellos. Pero no todos los creadores de contenido son así.

Algunos divulgan un contenido especial: ellos mismos, como si se tomaran a si mismos como marca y a veces estos contenidos tienen cierto valor artístico, con imágenes acompañadas o no de comentarios.

Luego están los aforistas: yo mismo publico casi a diario aforismos, lo que procede es explicar que un aforismo es una sentencia corta que no cierra la posibilidad de debate aunque tuiter no es un buen lugar para debatir, sino para abrir melones sin que se sea obligado cerrar ninguno. En realidad el aforismo es como una ventana que se abre para que fluya el pensamiento, de manera que no se puede estar en contra ni a favor de un aforismo, sirve para sugerir un tema en clave abstracta y pensar.

Los más pedagógicos saben construir largos hilos para sus explicaciones, esas que no caben en un solo tuit y que podrían ser incluso artículos más extensos (tuiter es un mal lugar para las explicaciones largas)

2.- Los puntualizadores.-

Son los que intervienen periódicamente para puntualizar alguna cosa, alguna opinión que precisa de una extensión para que pueda ser compartida por el puntualizador. Los puntualizadores son tímidos y casi nunca generan contenidos y mucho menos opiniones.

3.- Los exégetas.-

Son de dos tipos, los perezosos que simplemente dan un «me gusta» a alguna publicación y los más comprometidos que incluso dan al botón de retuiteo, incluso añadiendo algún comentario.

4.- Los discutidores.-

Son los que vienen a desmentir algún contenido, casi siempre operan contra corriente, parece que disfrutan con llevar la contraria aunque no es posible saber nunca qué piensan, probablemente porque lo que piensan está en función de lo que otros escriben y su habilidad es manifestarse a la contra. Su propósito es debatir y no tanto ridiculizar, probablemente porque mediante el debate aprenden algo sobre lo que piensan en realidad. Pero ya dije que twitter no es un buen lugar para el debate de ideas complejas.

5.- Los simpáticos.-

Son esos perfiles que parece que siempre estan de broma incluso cuando tratan de temas serios, algunos hacen autoterapia con su sentido del humor, mientras que otros resultan muy pedagógicos precisamente por no tomarse demasiado en serio a si mismos y banalizando de forma superficial aspectos de los mas serios. Un subtipo de este tipo son los que generan contenidos de tipo «cotilleo» tratando solo temas superficiales, como está sucediendo hoy con Eurovisión que así y todo ha llegado a un debate político de lo más cutre.

6.- Politicos y agitadores.-

No debe existir ningún político que no tenga twitter, las redes son ideales para la propaganda, pero tiene poca penetrabilidad cuando esta propaganda viene de interesados en ella, los que arriman el ascua a su sardina no interesan a casi nadie. Todos los partidos políticos tienen su gestor de redes y se dedican a la publicidad de sus partidos y se solapan con sus «creyentes» y hooligans. Estos suelen ser más creíbles que los anuncios institucionales, pero pierden credibilidad cuando son detectados como pensadores unidimensionales. «Arrimar el ascua a su sardina» ya no tiene apenas efecto.

Un subtipo de estos agitadores sociales son el grupo de antivacunas y aunque este grupo es muy heterogéneo y hay múltiples sensibilidades entre ellos, lo cierto es que suele ser el tema preferido de algunos tuiteros, algo que considero aburrido a largo plazo pues ya todos tenemos una opinión formada sobre el asunto.

7.- Trolls y acosadores.-

Es el perfil más odioso de tuiter, algunos son pagados bien por partidos, bien por politicos, pero otros van por libre. Insultan y tratan de intimidar a ciertos tuiteros a veces en forma de manada y otras veces traspasando el insulto se instalan en la posibilidad de delito. Hacen comentarios muy hirientes, ofendiendo o incluso llegando a desear la muerte o todo tipo de desgracias a alguien. Hay que denunciarles a la policia cuando se traspasan ciertos limites, no ya de decoro, sino de código penal.

Se trata de perfiles que aparecen y desaparecen de la red y se detectan porque no tienen seguidores y todos usan el anonimato como auto-protección. Deben tener cierto éxito de lo contrario no les contratarían.

8.- Publicidad pura y dura.-

Las corporaciones han descubierto una mina en tuiter, me refiero a bancos, teleoperadoras y televisiones, periódicos, etc. Incluso algunos tienen empleados destinados a atender las criticas que podamos hacer a una determinada entidad. En mi opinión atienden mejor que por teléfono pues tienen pánico a la publicidad negativa de sus productos y son bastante rápidos. Pero en realidad no solventan nunca nada como sus compañeros del teléfono. Son golems.

9.- Los voyeurs.-

Son esos seguidores que leen las publicaciones pero nunca dicen nada, ni positivo, ni negativo, están aquí para mirar por la cerradura, ver sin ser vistos, esa es la esencia de los voyeurs, dejan algunos rastros pero no sabemos quienes son, quizá son tímidos radicales.

¿Y tu con qué perfil te identificas?

Información, desinformación y ruido

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En el post anterior hice una breve incursión en el tema de las conspiranoias y en este me propongo abordar el tema desde un planteamiento general. Ya conté que si existe la conspiranoia es porque la realidad es siempre incompleta, al menos tal y como nos la cuentan los medios informativos, por no hablar de las incompletudes de la verdad jurídica que casi siempre nos resulta decepcionante.

Pero hay otras condiciones para la conspiranoia, una es la facilidad para su difusión, algo que Internet ha venido a cumplimentar sobradamente pues se trata de un medio donde cualquiera puede convertirse en editor de sus propias historias y relatos. Pero existe otra condición que a mi modo de ver es la condición más importante: necesitamos un mundo postmoderno y un pensamiento postmoderno.

¿Qué es la postmodernidad?.-

En este post de Pablo Malo podemos hacernos una idea muy completa de qué significa eso de la postmodernidad. Si la modernidad dio a luz a un hombre dividido, la postmodernidad ha dado a luz a un hombre subjetivo. Dice Pablo Malo:

«El postmodernismo es anti-realista, es decir, afirma que no existe una realidad independiente ahí fuera y la sustituye por un relato socio-lingüístico y construccionista. Epistemológicamente, dado que rechaza la existencia de una realidad exterior, el postmodernismo niega que la razón, o ningún otro método, sean métodos para adquirir un conocimiento objetivo de la realidad. Dado que la realidad es un constructo sociolingüístico, el postmodernismo enfatiza la subjetividad. Las explicaciones o relatos acerca de la naturaleza humana son colectivistas, sosteniendo que las identidades individuales son construidas por los grupos sociolingüísticos de los que los individuos son parte, grupos que son muy variables en dimensiones como sexo, raza, etnia y riqueza. El relato postmodernista consistentemente enfatiza las relaciones de conflicto entre estos grupos y, dado que no se da un papel a la razón, los conflictos entre estos grupos se resuelven fundamentalmente por la fuerza, sea enmascarada o desnuda. El uso de la fuerza lleva a relaciones de dominancia, sumisión y opresión. Finalmente, los temas postmodernistas en ética y política se caracterizan por una identificación con los grupos percibidos como oprimidos en los conflictos, y una voluntad de entrar en la refriega de su lado.

Dicho de otra manera: los relatos conspiranoicos no necesitan ser verdaderos, puesto que la verdad ya no existe, basta con que el relator los crea y su grupo de seguidores le legitime. Así y todo como dice un lector de este blog:

«Del mismo modo que existe ‘la conspiración’, -a veces demostrada-, de que en muchas manifestaciones se infiltran provocadores, -a sueldo de los poderes del estado profundo-, con el fin de sabotearlas; es muy probable que también existan conspiraciones, creadas específicamente, para desarrollar un ruido que oculte a otras conspiraciones por aquello de que: ‘A río revuelto, ganancia de pescadores’.

Y esta es la idea que pretendía desarrollar a continuación. ¿pueden los mismos «conspiradores» desacreditarse a sí mismos intercalando mentiras inverosímiles dentro de un relato creíble en gran parte? ¿Por qué arriesgarse a perder credibilidad mezclando «churras con merinas» es decir un relato verosímil con otros fantásticos?

Bueno, la hipótesis del lector que traigo es que ciertos conspiranoicos están a sueldo del otro lado al que pretenden denunciar, algo así como la paradoja del mentiroso.¿Cómo saber cuando miento, si soy un mentiroso declarado?¿Miento cuando digo la verdad?

Otra manera de pensarlo es la propiamente postmoderna. ¿Cómo podemos fiarnos de la información oficial si viene siempre regulada por intermediarios con sus propios sesgos e intereses informativos? Tampoco podemos fiarnos de las redes invadidas por trolls pagados por esos mismos intereses. Las fake news son indistinguibles de la verdadera información, ya no hablamos de sesgos sino directamente de mentiras.

«El problema de los intermediarios es que decodifican la información de los hechos, ya sea inconscientemente, para adaptarla a su sesgo cognitivo preestablecido y evitar una disonancia cognitiva, o voluntariamente y de manera intencionada, para adaptarla a su relato establecido de antemano».

Hace pocos días hubo en Nueva Zelanda un tiroteo llevado a cabo por un tipo con un fusil de repetición en el interior de una mezquita causando un gran número de muertos y heridos. Bueno, lo sabemos porque nos fiamos de los informativos hasta cierto punto a pesar de que no lo vimos personalmente. Pero la noticia lleva colgando otros detalles: se trataría de un ataque ultraderechista, un ataque xenofóbico, supremacista según el País.

Nos lo creemos con algunas dudas dada la adjetivación dudosa siempre de la prensa, pero al cabo de dos días hubo un atentado en Holanda en un tranvía, otro tiroteo de un tipo que logró escapar (pero al poco tiempo se le detuvo). Tampoco estuvimos allí, pero lo creemos y también estamos dispuestos a aceptar que se trató de un atentado yihadista. Pero esta vez la prensa no dijo nada ni de xenofobia, ni de Islam, ni de supremacismo, simplemente dijeron que el individuo era turco.

Aparentemente estos hechos están desconectados entre si y suceden a muchos Km de distancia el uno del otro, es como si fueran atentados de distinto color, con distintos objetivos o incluso como venganza el uno del otro. Voy a ponerme conspiranoico y pensaré, ¿Y si ambos atentados hubieran sido ordenados por la misma persona o personas?

¿Para qué? Pues para enfrentar religiones y sensibilidades políticas, para dividir.

Lo cierto es que a pesar de la proximidad temporal entre ambos ningún relato periodístico ha relacionado ambos atentados. Y sabemos que existen atentados de falsa bandera, es decir ataques que parecen proceder de un agente concreto cuando en realidad pueden obedecer a un plan bien distinto al que parecen perseguir los terroristas regulares por así decir. Por ejemplo, con independencia de quienes fueron los autores del 11- M, es demasiado obvio que aquel atentado se llevó a cabo para influir en las elecciones, aquellas que ganó Zapatero.

Cortinas de humo.-

Sin ánimo de ser exhaustivo me referiré a ciertas conspiranoias de éxito en las redes:

  • Los chemtrails, ya han sido refutados una y otra vez pero siguen acumulando creyentes, sin embargo los disruptores endocrinos, los pesticidas y los plásticos no desarrollan una denuncia de activismo similar. Debe ser porque es cierto y la verdad no interesa.
  • El crimen de Alcasser es probablemente el crimen mas querido por los conspirancionistas que suelen utilizarlo para mezclarlo con sectas satánicas, pederastias y crímenes rituales en donde participan casi siempre personas de muy alto estanding político o empresarial. Lógicamente nadie se planeta una critica política a este poder depredador que tenemos en nuestro país, de ahí la necesidad de aliviarse atribuyéndoles los crímenes más abyectos, Una cortina de humo falsa para ocultar otros crímenes mas domésticos como la corrupción o la falta de democracia. ¿Quién nos sube el recibo de la luz?¿Dónde van a parar nuestros impuestos?
  • Los reptilianos son bien conocidos por el publico en general gracias a la obra del escritor británico David Icke, la figura del reptiliano ha renacido con bastante popularidad, asociándola a teorías conspiratorias de dominación mundial por parte de los reyes, jefes de estado, aristocracia y magnates financieros muy ligados a la masonería contra la humanidad. ¿Qué necesidad hay de inventarse a un reptil con apariencia humana para referirse a las personas que gobiernan el mundo en la sombra? Existe un Estado profundo como existe un Internet profundo alejado de la mirada de extraños, son los que en realidad nos gobiernan y probablemente dominan a nuestros gobernantes con el dinero o las prebendas, pero no son reptiles sino humanos.
  • Con todo, me parece que la conspiranoia que ha tenido más éxito es la mentira de que las vacunas provocan autismo, una cortina de humo para tapar otros errores de las farmaceúticas.

Paranoia y conspiranoia.-

La paranoia es una de las tres psicosis clásicas (las otras dos son la esquizofrenia y la psicosis maniaco-depresiva). La mayor parte de la gente llama «paranoicos» a muchos de estos conspiranoicos que publican en youtube sus videos o escriben en blogs propios. Personalmente no creo que estas personas sean paranoicos.

La paranoia -que ahora se llama trastorno delirante– supone la presencia de un delirio siendo el delirio de persecución probablemente el más frecuente. Pero para que exista un delirio es necesario que el individuo salte por encima del principio de realidad y mantenga sus convicciones de forma persistente, sean impermeables a la persuasión o a la presentación de pruebas en contra de esa creencia y estén descontextualizadas. En el lenguaje cotidiano, describe una creencia que es falsa, extravagante o derivada de un engaño. En psiquiatría, implica que la creencia es patológica (el resultado de una enfermedad o proceso de una enfermedad). Como patología, es distinta de una creencia basada en información falsa o incompleta o de ciertos efectos de la percepción que se denominan, con más precisión, apercepción o ilusión.

Pero además es necesario que exista una realidad-real. Sin realidad no hay atentado contra el principio de realidad y como vimos más arriba la postmodenidad se caracteriza por una negación de la verdad y la realidad, si todo es un constructo entonces todo lo que pienso es verdadero. El conspiranoico puede mezclar convicciones verdaderas con otras falsas o extremadamente fantásticas, pues es víctima de su propia subjetividad sin la plomada de la realidad.

La paranoia, en este sentido ha muerto y ha mudado en conspiranoia, aunque ciertamente los paranoicos siguen existiendo y se distinguen más claramente de estos por su rencor. Los conspiranoicos no suelen ser personas rencorosas, al contrario son muchas veces personas bondadosas y empáticas y más allá de eso conocen muy bien el tema del que hablan seguramente porque han dedicado muchos esfuerzos -obsesivos- en su búsqueda.

En su búsqueda de la verdad, que no hallarán pues viven en un mundo donde la verdad ha sido descontextualizada y puesta al servicio del subjetivismo, mejor si es compartido con algún grupo. Es decir mejor si se puede crear identidad al tiempo que se conoce. Es por eso que prefiero hablar de metanoia en lugar de paranoia.

Los conspiranoicos

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Hace pocos días se cumplió el XV aniversario de los atentados del 11-M y hemos vuelto a desempolvar teorías conspirativas que parecía que se habían debilitado con el tiempo. Sin embargo en este aniversario han vuelto a salir las teorías de Luis del Pino y de Jimenez Losantos que son -al parecer- los periodistas que han investigado más en esta linea o al menos los que han mantenido una idea bien contraria a la versión oficial.

Lo que faltó para acabar de calentar el ambiente fue unas declaraciones del comisario Villarejo que como todo el mundo sabe está en prisión y mantiene con ciertos periódicos digitales una continuo goteo de noticias escandalosas que usualmente publica en moncloa.com. Es en ese periódico donde se apuntaba a la idea de que el 11-M fue pensado. dirigido, planeado y sufragado por ciertos servicios secretos.

Pero este post no va del 11-M y sus secretos, si los hubiere, sino de la conspiranoia en sí misma. ¿Por qué existe la conspiranoia, por qué existen conspiranoicos?¿ Por qué no creemos lo que el gobierno de turno nos dice sobre cómo ocurrieron las cosas?¿Por qué desconfiamos de las noticias oficiales?

Mi opinión personal es que ni son fiables las noticias oficiales ni tampoco las versiones conspiranoicas y no lo son por motivos obvios: ambos relatos pueden proceder de un mismo autor, sin contar con las noticias falsas o la intoxicación. Siempre que existe un magnicidio (pensemos ahora en el caso de Kennedy) o cuando existe una masacre como el 11-S o el 11-M siempre se termina por coger a un culpable o a varios a veces sospechosamente temprano.

Se enseña algo para ocultar algo más grande, es como si el chivo expiatorio fuera necesario precisamente para ocultar a los culpables intelectuales y es bastante probable que este chivo expiatorio ya estuviera elegido antes de que sucediera todo. Lee Harvey Oswald y Jamal Zougan fueron elegidos antes de que cometieran el crimen, pero es obvio y resulta un insulto a la inteligencia media de los ciudadanos suponer que un atentado tan complejo como el de Dallas o el de Atocha fueron llevados a cabo por una persona solitaria disparando desde una ventana o de un grupo de árabes que al parecer eran expertos en montar bombas con móviles. Ni los balazos que recibió John F. Kennedy procedían de una única carabina, ni debe ser tan fácil montar explosivos para que exploten a través de una llamada móvil. De ser tan fácil los terroristas estarían atentando más asiduamente con ese método. No es nada fácil.

Las versiones oficiales son poco fiables y lo son probablemente porque la verdad ha de permanecer en secreto, no puede divulgarse cuando esa verdad afecta a la seguridad nacional o a otros intereses espúreos o no. Es por eso que existen versiones conspiranoicas para casi cualquier acontecimiento pues la conspiranoia es un nuevo género literario que ha venido a reemplazar a las versiones oficiales casi siempre falsas o incompletas.

Y también por otra razón: la realidad que percibimos nos viene decodificada por intermediarios y no es una realidad que podamos percibir directamente.  Baudrillard llamó a ese fenómeno hiperrealidad y este blog nació precisamente a través de esa idea. (Aqui hay una selección de post de este blog con esta etiqueta).

Dicho de otra manera: si las noticias oficiales nos vienen filtradas por el poder mediático-oficial que es por definición poco fiable y mentiroso surge como reacción otro contrapoder youtuber o bloguero de sentido contrario que tampoco puede librarse de la exageración o del simulacro.

Los conspiranoicos que conozco son muy buenos relatores e interpretes de sucesos poco claros, con sus ideas contribuyen a profundizar en la manera de pensar la realidad, no son paranoicos ni están locos aunque la mayor parte de las veces defiendan certezas falsas (errores tipo I).

Un error tipo I es ver algo allí donde no hay nada, mientras que un error tipo II es no ver algo obvio que está delante de nuestra narices. La gente por lo general comete más errores tipo II que tipo I. Sucede porque la mayor parte de la gente no ve (es ciega), no quiere ver (es cobarde) o cobra para mirar hacia otro lado (es corrupta). La gente que comete más errores tipo I es naturalmente aquella que construye enlaces entre las cosas que aparentemente no están relacionadas entre sí. Son precisamente estas personas que practican este pensamiento lateral los que cometen más errores o los que mantienen más creencias falsas. Son estas personas precisamente los conspiranoicos habituales.

A mi la conspiranoia como género literario e interpretativo me gusta mucho y amplía mi punto de vista sobre las cosas, mucho más que los aburridos informativos que de tan predecibles ya sabemos de qué nos van a hablar. Y de entre los conspiradores que pueblan youtube, uno de los que mas me gusta es Pedro Bustamante, que incluso tiene una web que él mismo califica como delirante. Y es uno de los que más me gusta porque sabe mucho de casi todo, es un talento renacentista, sabe de simbología, de cine (es un experto en Kubrick) y ha escrito libros bastante difíciles de leer como el que preside este post.

La dificultad en la lectura de estos exploradores de lo remoto y lo inverosímil es que requiere un enorme esfuerzo de epoché, es decir de suspensión del juicio: hay que entrenar mucho para seguir adelante leyendo cuando se afirma que «Diana Quer es una hija secreta de Diana de Gales» o cuando se relacionan ciertos crímenes o desapariciones con planes secretos de no se qué poderes en la sombra que siempre son o sionistas o jesuitas.

Sin embargo esos poderes existen no son una invención de los conspiranoicos si bien por hallarse bien escondidos detrás de montañas de capas de cebolla que les sirven de disfraz no es posible detectarlos y mucho menos ponerles nombre, tampoco están en todos los crímenes, atentados o planes malévolos de la humanidad. La humanidad tiene suficientes malvados que van a la suya y no siguen instrucciones de nadie.

Si no fuera por el enorme trabajo que supone separar el grano de la paja, los conspiranoicos podrían llegar a despertar a más gente y traernos alguna gota de verdad desde afuera de Matrix, de esas que no aparecen nunca en entornos académicos y ni siquiera son pensadas por la gente común. Por ejemplo ¿alguien ha pensado alguna vez que existe un plan de feminización del mundo con el fin de hacer infértil a la humanidad? Cuando digo humanidad estoy pensando en Europa y su crisis demográfica. ¿Alguien ha pensado que el capitalismo global busca federalizar es decir separar y fragmentar las naciones a fin de robar su soberanía para hacerlas más débiles?

Bueno estoy seguro de que mucha gente suscribiría esta ultima hipótesis, no tanto la primera y lo que es casi seguro es que pocos habrán pensado que la hipótesis de la androginización y la hipótesis de la federalización proceden del mismo autor o forman parte de la misma agenda. Algunos le han llamado agenda transhumana y yo mismo me he referido a ella en algunos post.

El problema de los conspiranoicos es que no controlan su furor conspiranoico y junto a verdades que intuyen y construyen de forma coherente desbarran a continuación tratando de extender su raciocinio hasta lugares inverosímiles incluso imposibles. Diríamos que hay algunas verdades escondidas en mucha paja irracional.

Lo que me ha llevado a pensar si no habrá alguien que trate de -a través de la conspiranoia- a desacreditar las versiones no oficiales-alternativas o disidentes de las cosas.

Pero así y todo vale la pena seguir a algunos de ellos,  uno aprende muchas cosas que no sabía y se desintoxica de tanta vacuidad. Y sobre todo robustece su principio de realidad.

Existan o no los Iluminati es en cualquier caso una idea bella.

El curador de contenidos

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Siempre me habían dicho que mi mente era como una licuadora, otros hablaron de pensamiento lateral, otros de heterodoxia, pero he tenido que escuchar una ponencia de @paulatraver en Gandia 2.0 para saber que lo que soy en realidad es un curador de contenidos. Un «content curator» por decirlo en inglés que es el idioma en que se inventó el término.

Un término que acuñó un tal Rohit Barghava que tiene una web con manifiesto y todo. y donde supone que el curador de contenidos es una ocupación con mucho futuro, que nunca podrán hacer las maquinas. La robotización no es pues una amenaza para nuestro curador de contenidos.

¿Pero por qué curador de contenidos? ¿Es que los contenidos están enfermos?

Bueno, los contenidos no pueden enfermar pero pueden ponernos enfermos de tanto contenido que circula por la red, tanto que ya es necesario que existan profesionales que se dediquen a organizar ese aluvión de información que amenaza con enterrarnos vivos y que llamamos infoxicación.

El curador de contenidos seria pues un profesional que se dedica a organizar esa información, pero con ciertas diferencias a como lo venían haciendo aquellos empleados de bibliotecas con manguito y flexo.

Las cuatro eses.-

4 eses

Search.- Significa «buscar», y es algo que todo el mundo puede hacer desde que Google puso en nuestro camino su celebre buscador, pero es obvio que no vale cualquier búsqueda, hay que saber qué estamos buscando. Por ejemplo os hablaré d mis áreas de interés: «neurociencia», «psiquiatría», «psicología evolucionista», «psicoanálisis», «psicología», «evolución». Se trata de etiquetas que operan como buscadores en cualquier plataforma diseñada para tal fin. Busca esas etiquetas de tus áreas de interés y comienza a hacer búsquedas primero de forma grosera, mas adelante ya refinarás los resultados.

Select.- Significa «seleccionar» y esta es probablemente la tarea mas «profesional» de nuestro curador. Para seleccionar es necesario ser al mismo tiempo un experto en aquello que se busca pues de lo contrario lo banal puede estropearnos nuestra curación. Si no eres un experto en alguna parcela de conocimiento no podrás tener el criterio necesario para separar el grano de la paja y precisamente por eso las máquinas del futuro no podrán quitarte el sustento.

Este blog de Pablo Malo (@pitiklinov) es el «dorado» de la psicología evolucionista en castellano y uno de mis blogs de cabecera, en él encuentro no sólo las ideas y los temas que más me pueden interesar sino una amplia bibliografía de temas a consultar junto con ese gran invento que es el hyperlink que nos lleva siempre hacia territorios inhóspitos.

Sense making.- Dotar de sentido a  nuestro hallazgos es quizá la parte mas creativa e innovadora de nuestro curador. No se trata de juntar ideas o hallazgos de otros sino de -a partir de nuestra selección-  aportar nuestra propia visión del tema que llevemos entre manos. En este sentido el «blog de blogs» es decir la selección o recolección  de materiales diversos no cumpliría este criterio de «dotar de un sentido nuevo» y por tanto no será curación de contenidos, tampoco las noticias de un periódico cumplen esta condición y más aun: las noticias operan en un sentido contrario: no admiten la interpretación del periodista cuyo trabajo está mas cerca de la fidelidad a los hechos que a sus interpretaciones.

La hermenéutica empasta mal con el periodismo al menos en su versión más tradicional de informar sobre lo que sucede en el mundo siendo lo más objetivo posible sobre los hechos a comunicar.

Share.- Esta ultima condición es probablemente la novedad que ha introducido Internet en esta tarea -por otra parte conocida de selección e interpretación- que es la herramienta de cualquier experto que escribe un articulo sobre su especialidad. La novedad es que todo este proceso de «curación de contenidos» tiene como propósito el hecho de compartir. Si nuestro trabajo no se comparte y además de forma gratuita no podemos hablar de curación. Devolver a la red lo que es de la red.

Compartir cambiará el mundo y nuestra mentalidad a largo plazo, pero antes tendremos que librar una dura batalla contra las patentes, los derechos de autor y la censura, los monstruos que acechan a la red.

Pues compartir es lo que hace crecer exponencialmente el conocimiento pero precisamente este crecimiento exponencial es el que hace cada vez más necesario el «curador e contenidos» a fin de que la jungla de datos no invada nuestros cerebros y lo parasite como un germen llevándonos al marasmo. Las máquinas nunca podrán tener ese «dador de sentido» que es el cerebro del experto diseñado precisamente para operar «a prueba de fallos» y de tolerar fallos en su procesamiento. La máquina nos puede ayudar a proveernos de información pero el segundo y el tercer paso son puramente humanos.

 

Bibliografia.-

El blog de Paula Traver

Los contents curators

 

 

 

 

 

El efecto Werther

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Fue Phillps el que pidió prestado a Goethe esta conceptualización sobre los efectos miméticos de los suicidios que comenzaron a ser conocidos a partir del éxito editorial de una novela «Las penas del joven Werther» cuya popularidad y lectura hizo estragos entre los adolescentes de cuando entonces desatándose una verdadera epidemia de suicidios.

Desde entonces se enseña en las facultades de periodismo que no hay que hacer demasiada publicidad a este fenómeno ante la evidencia de que la publicidad incrementa los imitadores. de hecho los periodistas andan con mucho cuidado cuando informan de esta clase de cosas que en realidad contrastan con otros fenómenos que no obtienen el mismo tratamiento pero que también se contagian como la violencia de género, las agresiones contra niños y las andanzas de pederastas en la red o fuera de ella.

Recientemente parece que se ha abierto la veda sobre este asunto o al menos así lo reclaman algunos que se fundan en los siguientes argumentos:

  • El suicidio es la primera causa de muerte violenta en nuestro país
  • Dicen y es posible que en los últimos años haya habido un repunte de el numero total de casos debido a la crisis económica
  • Hay una relación (esto no está demostrado) entre los deshaucios y ciertos suicidios.
  • El ultimo tabú de nuestra sociedad debe caer y ser sustituido por información, aquí en este post el lector puede seguir los argumentos politicos en clave «progre» de este autor

Naturalmente hablar del suicidio en plan abstracto no perjudica a nadie, ni las estadísticas sobre el mismo o las teorías psicológicas sobre sus causas pero personalmente estoy convencido de que informar sobre el suicidio de tal persona en particular o los suicidios mediáticos incrementarían el número de víctimas de manera que les adelantaré mi posición sobre el asunto: los periodistas harán bien en mantener en secreto todo lo que sepan sobre esta conducta irreversible, su divulgación no haría sino seguirse de una oleada de imitadores, naturalmente teniendo en cuanta la popularidad de la víctima principal. ¿Se imaginan ustedes uno de esos programas de tertulias de telebasura añadiendo detalles morbosos al suicidio de una estrella del deporte o del rock?

Lo que dice Phillips en el efecto Wherter es que lo que seguiría a ese suicidio mediático seria una epidemis de suicidios y lo más sorpendente: de accidentes de tráfico que son  a veces suicidios encubiertos.

Como el lector puede observar la ratio de suicidios en España ronda los 10/1000.000 habitantes año y nos situamos en la segunda linea de una serie de paises que superan los 14/100.000 habitantes, naturalmente ciertos países no tienen estadisticas y es imposible conocer la incidencia de suicidio en ellos.

Lo interesante es que podriamos compararlo por ejemplo con este mapa donde se mide la edad de una primera relación sexual, observen:

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Y también podríamos hacerlo en relación al consumo de alcohol y los accidentes de tráfico, etc. Lo que encontraríamos es que los países occidentales y opulentos (incluyendo a la antigua URSS) presentan diferencias con respecto a sus vecinos del sur, pero si observamos solamente la vieja Europa nos encontraríamos con ciertos solapamientos entre todas y cada una de las variables que nos ocupan, por ejemplo Escandinavia y Centro Europa parecen a la cabeza tanto del suicidio, como de cualquier otra distopía social (alcoholismo, violencia de género, etc).

Lo único que parece afectarse a través de la información y de la prevención (que siempre se percibe como un abuso de autoridad) son los accidentes de tráfico y los accidentes laborales. Dicho de otra forma, las multas y el castigo.

Causas del suicidio.-

Lo primero que hay que saber es que el suicidio no es una enfermedad sino una conducta que no siempre va destinada a perder la vida, de manera que hablar de causalidad lineal es una ligereza. Morir y matarse no son la misma cosa, en las intenciones de un suicida pueden haber ocultas segundas intenciones como vengarse, dejar una buena indeminización a la viuda, la vergüenza (la devotio de los romanos o el harakiri de los japoneses) huir, dejar de sufrir o coaccionar a alguien, por ultimo es necesario recordar la función de «matar a otro» en la imagen interna de esa persona. De manera que es una conducta heterogénea que no debemos observar con la lupa de la causalidad ni de la psicopatología (en cuanto conducta). Por otra parte se sabe que ciertas enfermedades mentales como la depresión grave o el trastorno bipolar junto con ciertos trastornos de la impulsividad como el trastorno limite de la personalidad son grupos de riesgo para el suicidio, del mismo modo otras condiciones sociales como la edad avanzada, el alcoholismo y la soledad son condiciones que favorecen el suicidio. De modo que en cuanto prevención, hay que decir que el consumo de antidepresivos en una sociedad cualquiera minimiza el numero de suicidios de esa misma comunidad, del mismo modo la asistencia a estos colectivos más desamparados es también una buena estrategia de prevención.

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Pero la mejor estrategia para prevenir el suicidio es evitar su mimetización, pero para eso hemos de hablar de una cuestión de la que ya hablé aqui a propósito del libro «Conectados» de Cristakis y Fowler»: la difusión hiperdiádica.

La difusión hiperdiádica es un concepto calcado del concepto «difusión de la identidad» de Erickson, que se utiliza para describir los problemas de identidad que arrastran ciertos pacientes como los border-lines pero no solamente ellos. Estas personas tienen dificultades para sostener un proyecto de vida que encaje con sus preferencias, habilidades y posibilidades y por contra se pegotean a los demás como proveedores de afecto, control y estimulación, también como objetos frustrantes y  quizá enemigos a la larga. Se supone -según la idea de Erickson- que estas personas carecen de una identidad concreta y autónoma y se refugian en las identidades de las que toman como partes con las que ahora se funden y más tarde repudian. Erickson llama difusión a este proceso de porosidad o de volatibilidad de la propia identidad.

En este mismo sentido Cristakis y Fowler proponen este mismo concepto de difusión para explicar que la mayor parte de nuestras preferencias, gustos, aficiones, sentimientos, emociones, proyectos, deseos, etc que no se cuecen en el interior del cerebro sino en los vínculos que establecemos con nuestras relaciones sociales, así concluyen que:

Más que saber cómo estamos hechos lo que interesa es cómo estamos conectados, con qué materiales, intensidades y coloridos.

Volviendo ahora al tema central de este post, el contagio de algunas condiciones o conductas como ponerse a dieta, comer en exceso, fumar cigarrillos o dejar de fumar, la obesidad e incluso la felicidad o el suicidio se contaminan a través de la red social propia según ciertas características que viene definidas por los grados de aproximación. entre cada nodo de la red.

En realidad todas estas ideas no representan ninguna novedad pues ya fueron expuestas por Durkheim en el siglo XIX. Hace algún tiempo hice un post a propósito de una cadena de suicidios que se dio en un lugar de Gales y que se propagó como un virus a través de la red social de Bebo. El lector puede leer allí, las ideas del que hasta la fecha más ha aportado sobre el suicidio.

De manera que me manifiesto a favor de la contención periodística de tales informaciones sobre todo cuando:

  • Se dan detalles sobre la manera de suicidarse.
  • Se dan detalles sobre la ausencia de alternativas en la búsqueda de soluciones a un problema dado.
  • Se dan hipótesis psicológicas no probadas como causa del suicidio.
  • Cuando se trata de una persona mediática que podría arrastrar a muchos seguidores en su contagio.