Redes gramscianas

odio

Ayer cayó en mis manos este aritculo titulado ¿Cómo la homofobia se convirtió en una palabra?  que habla de palabras, más concretamente de la palabra “homofobia”. Y habla sobre todo de una investigación que se llevó a cabo ya hace tiempo sobre la condición homosexual y como consiguió revertirse este fenómeno que según el autor provocaba entre los homosexuales vergüenza, culpa,  auto-odio y secretismo.

Lo cierto es que la homosexualidad es una condición neutra que no implica peligrosidad alguna entre sus practicantes y sin embargo es una condición perseguida y condenada sobre todo por las religiones y casi todos los gobiernos autoritarios. La pregunta que se hace el autor es ésta, ¿como puede explicarse esta persecución a una población que por otro lado es inofensiva?

A los homosexuales no solo se les odia, sino que se les teme, concluye Weinberg.

Hay una asociación entre homosexualidad y pederastía yel imaginario colectivo les considera “pervertidores de eniños”   a pesar de que hoy sabemos de que la mayor parte de ofensas a los niños por parte de adultos proceden de heterosexuales bien conocidos por ellos. Otra posible explicación es la infecciosa. Las personas suelen comportarse con los homosexuales como si se tratara de una enfermedad contagiosa, evitándoles y segregándoles. No cabe duda de que aun hoy la mayor parte de la población considera la homosexualidad como un vicio, una condición enfermiza, algo que en cierta forma puede elegirse y que por tanto puede abandonarse a voluntad.

No cabe duda pues de que hay un rechazo social de la homosexualidad.

¿Por qué nuestros abuelos no conocian la palabra homofobia?.-

La palabra homofobia es un invento reciente y con eso no quiero decir que el rechazo a los homosexuales no sea algo bien conocido desde la antigüedad (y dependiente de las culturas), pero la palabra “homofobia” es un neologismo que añade alguna cosa al simple rechazo de antaño. La palabra “homofobia” añade una suposición: la de que es algo patológico, el sufijo “fobia” la emparenta con las enfermedades mentales, y sirve para señalar, para estigmatizar a los homofóbicos. Ser homófobo es hoy un defecto moral, un crimen social como antaño fue ser homosexual.

¿Como se logró esta inversión?

Antonio Gramsci (1891-1937) fue un periodista, escritor e ideólogo comunista italiano que pasó buena parte de su vida en la cárcel y que tuvo mucho tiempo para pensar, tanto que en realidad fue el inventor del neolenguaje, a pesar de que se tuvo en Orwell un precursor. La idea fundamental de Gramsci es en realidad muy lacaniana: si logramos cambiar a través de las palabras el significado de una anterior -aunque conservando algo de su esencia-, modificaremos su sentido a nuestra conveniencia.

Una especie de traslación, de phoroi o de mudanza entre un significado viejo y su permuta por otro nuevo. Algo asi como una metáfora, sin intención poética sino de perversión del lenguaje y del sentido de las palabras.

Recordemos el concepto gramsciano de “hegemonía”:

“Hegemonía es un conjunto de ideas dominantes presentes en la sociedad, a las que la gente da un consentimiento aparentemente natural. La hegemonía manda, no por poder coercitivo económico o político, sino a través de un discurso, o a traves de significados con el que logra un consenso libre y cómplice”.

O lo que es lo mismo si logramos cambiar el discurso y sus significados es posible cambiar el poder de manos. Necesitamos pues una nueva “hegemonía”, en el caso de Gramsci, el ascenso del proletariado al poder. Y para cambiar ese discurso hace falta agitación social, es decir repetir hasta el paroxismo esos nuevos significados a fin de socavar la linea de flotación del poder constituido.

Esta es la idea fundamental de la teoría política de masas que según Gramsci sustituiría paulatinamente a la vieja clase dominante por una clase nueva, que naturalmente y con todo el derecho del mundo barrería a la antigua, lo que no dice Gramsci es qué sucedería en el futuro con esa clase de nuevo poder que una vez establecido tendería a comportarse como el anterior, con formas tiránicas, no hay que olvidar que Orwell era un comunista que escribió 1984 después de su experiencia en España durante la guerra civil. Orwell no hablaba de oídas, estaba hablando en su libro del comunismo real.

Lo que importa comprender en este momento es que, efectivamente el lenguaje tiene diversos niveles de consciencia. Las palabras no son nada neutrales y nos cambian la percepción que tenemos de las cosas. Todos sabemos como los políticos hacen uso malabar de esta propiedad de las palabras, de sus acepciones y sustituciones, de sus desplazamientos, mudanzas y semejanzas; baste recordar que los “recortes” son “ajustes presupuestarios” que la construcción de bloques de cemento en las playas son “crecimiento sostenible”, que el aumento del precio de la energía eléctrica es en realidad “un déficit tarifario” o que el referendum de independencia es simplemente el “derecho a decidir”.

Pero este neolenguaje del telediario es en realidad “pecata minuta” si lo comparamos con el “agit prop”, con la agitación que ciertas ideologías llevan a cabo con percepciones más cercanas a la identidad, a la mismidad por así decir. Y no cabe duda también de que si Gramsci tuviera twitter tendría el valor añadido de la agitación en las redes, más que eso parece que las redes se han vuelto gramscianas y que la inversión de las palabras ha logrado cambiar el discurso de manos.

Todos podemos ser homófobos, pero solo los homosexuales pueden ser homosexuales.

La suerte moral

suerte

Imagina dos amigos, Pedro y Juan, que se van a ver un partido de fútbol y tomar unas cervezas; ambos beben el mismo número de cervezas y sufren una intoxicación etílica con niveles de alcoholemia igualmente elevados. Ambos deciden coger el coche para volver a casa y ambos se duermen al volante, pierden el control del coche y se salen de la carretera. Pedro se sale de la carretera y se golpea contra un árbol. Juan se sale de la carretera, atropella a una chica que iba por la acera y la mata. ¿Debería la diferencia accidental de que en un caso uno se encuentre con un árbol y otro con una chica hacer que la valoración moral sea diferente?

Esto es lo que los filósofos llaman el problema de la suerte moral y lleva décadas dando vueltas por ahí desde que Bernard Williams y Thomas Nagel lo formularan. Según las leyes de diferentes países el resultado sería probablemente que a Pedro le caería una multa y le retirarían el carnet mientras que Juan acabaría en la cárcel. Por un lado, no parece que sea justo castigar más a Juan cuando ha realizado exactamente la misma conducta que Pedro. Pero, por otro lado, parece también injusto meter en la cárcel a Pedro cuando lo único que ha hecho es conducir ebrio o dejar libre a Juan con una multa cuando ha matado a una persona. (tomado de este post)

“El vuelo” es una pelicula de Robert Zemeckis y protagonizada por Denzel Washington en el año 2012 y que cuenta una historia que al parecer fue real, pero que en la ficción de la pelicula contiene algunas variantes que son las que proporcionan los elementos para iluminar el aspecto moral de la cuestión que me propongo analizar en este post.

Esta es la verdadera historia de aquel dramático vuelo, sus momentos más terribles, la reacción de los pilotos y su desenlace (extraido de este articulo).

Un atasco en la cola

El modelo McDonnell Douglas MD-83 despegó de Puerto Vallarta (México) a la 1:37 pm del 31 de enero de 2000. Tenía 83 pasajeros. Debía hacer escala en el Aeropuerto Internacional de San Francisco (EEUU) antes de su destino final: la ciudad de Seattle (EEUU).

Todo fue bien hasta que la tripulación del MD-83 se percató de un atasco en el estabilizador horizontal del avión, elemento situado en la cola y que permite maniobrar para el ascenso o descenso del aparato. Durante más de una hora, el personal de mantenimiento del vuelo no fue capaz de determinar las causas de la avería y todos los intentos por solucionarlo fueron infructuosos.

Para mantener la estabilidad del avión, los pilotos tenían que tirar de los mandos con fuerza y contrarrestar la desviación.

Llegado un momento, había que tomar una elección vital: aterrizar en el aeropuerto más cercano, en Los Ángeles, o finalizar con el trayecto previsto hasta San Francisco. Tras intercambiar información con las torres de control, el avión aterrizaría en Los Ángeles a pesar de las presiones recibidas por la empresa Alaska Airlines de culminar la ruta prevista.

Primer susto: caída en picado

Mientras tanto la tripulación del avión continuaba con su labor, desatascar el estabilizador. Poco después de las 4.00 pm, durante la maniobra de desatascamiento, el estabilizador de cola se movió a una posición en la que puso el morro del avión en dirección al suelo. El Alaska Airlines cayó en picado perdiendo más de 1.500 metros de altitud en 80 segundos. Los tres pilotos tenían un plazo querondaba los cinco minutos para salvar las vidas de los 83 pasajeros, y sólo lo podían hacer tirando con todas sus fuerzas de los mandos, y contrarrestando con sus músculos la fuerza de la caída.

El avión quedó estable a unos 7.000 metros de altitud, pero a las 4.19, como recogieron las grabaciones, se escuchó un fuerte sonido, como un golpe. “¿Has sentido eso?”, le dice un piloto a otro. “Sí”. Se oyen entonces unos clics, como si estuviera intentando controlar el estabilizador, y es cuando se oye un ruido muy pontente y entonces el avión sufre una segunda caída. Se convirtió en un bólido. Los pasajeros veían por las ventanillas angustiados como el avión caía irremediablemente al mar.

Una maniobra de locura.-

En una muestra de pericia, el comandante culminó una arriesgada maniobra:invertir el avión y volar boca abajo durante algunos segundos, es decir, con el techo del avión orientado hacia el suelo. Era una maniobra desesperada, pero, cayendo a tal velocidad, se podía considerar que tenía alguna posibilidad de enderezar el vuelo.

Sin embargo, la velocidad y el empuje eran demasiado poderosos como para que esta inversión de vuelo pudiera ser efectiva. El MD-83 caía al mar al revés. Los pasajeros gritaban mientras el capitán se daba cuenta de que la situación ya no tenía marcha atrás.

Varios pilotos que sobrevolaban la zona fueron alertados por el control de tráfico aéreo para que tuvieran contacto visual con el vuelo 261 de Alaska Airlines. Así fue la trágica conversación:

Piloto 1 – Ese avión está cayendo rápidamente muchos metros.Piloto 2 – Sí, señor, estoy de acuerdo, esta cayendo definitivamente en picado, desciende muy rápido.Piloto 3 – Está totalmente fuera de control.Piloto 4 – Tocó agua.Piloto 5 – Sí, señor, acaban de tocar agua (confirmó uno de los pilotos cercanos a la terrible masacre)

Un impresionante golpe destrozó el avión. Todos los pasajeros murieron en ese momento: 88 fallecidos, el número más alto de muertos jamás visto en un accidente aéreo en un modelo de la serie MD-80. El avión se hizo trizas.

Con el radar de barrido lateral y un barco pesquero de arrastre, los rescatistas encontraron un cuerpo, pero no había rastros de supervivientes. “Estaremos aquí tanto tiempo como sea necesario”, dijo el sargento Chuck Buttel. Al mismo tiempo se recuperaron los motores y las cajas negras del avión.

Una investigación aclara la tragedia.-

La investigación posterior de la Junta Nacional de Seguridad del Transporte de EEUU determinó lo siguiente: “Desgaste excesivo y lubricación insuficiente del ensamble del elevador”, esto dos elementos fueron los culpables del trágico accidente. El avión fabricado en 1992, tenía más de 26.000 horas de vuelo.

El mecánico que revisó el MD-83 y aplicó el lubricante al estabilizador confirmó todo. Sólo tardó una hora en realizar la tarea que debería realizar en cuatro según el fabricante del avión. Era imposible que la lubricación fuera la correcta.

Pero no acabó ahí la negligencia. La investigación descubrió que Alaska Airlines utilizaba herramientas que no cumplían con los requisitos del fabricante del avión. Los instrumentos utilizados tenían mediciones imprecisas, por lo que deberían haber sido reemplazado por otros.

El informe final publicó un total de 24 recomendaciones de seguridad, mantenimiento y supervisión. Más de la mitad de ellas estaban directamente relacionadas con la lubricación del estabilizador, un pequeño elemento que mató a 88 personas.

Atención: contiene spoilers

La historia en la ficción.-

En la pelicula las cosas no suceden exactamente igual que en la realidad, sino que nos plantea dos cuestiones importantes: la causalidad y la responsabilidad moral.

El Comandante Whitaker (Denzel Washington) es un hombre divorciado adicto o consumidor habitual de alcohol y cocaina que es piloto de avión y al parecer un reputado piloto.

Un dia y después de una noche de sexo y alcohol ha de incoporarse a su trabajo al que acude después de una buena dosis de cocaína para despejarse de la resaca de la noche anterior. El despegue es un tanto problemático debido a una fuerte tormenta y a rachas de viento sucesivas pero gracias a su pericia le fue posible esquivar estas dificultades. Una vez conseguida la estabilidad el comandante consume un par de botellines de vodka y se queda dormido, quedando el avión en las manos del copiloto.

Cercana ya la hora de iniciar la maniobra de aproximación le despiertan pero los problemas no han terminado: al parecer el timón es ingobernable porque ha quedado atascado en posición catastrófica impulsando el avión hacia un picado. El avión comienza a caer a plomo y el comandante decide una solución heroica: invertir el avión, soltar lastre y tomar el mando a mano intentando reducir la caida en picado. Esta maniobra de gran riesgo y extrema le lleva a poder aterrizar de emergencia en el campo y salvar a la mayor parte del pasaje. Solo 6 personas mueren en ese accidente y el propio Whitaker salva la vida.

Pero se abre una investigación, puesto que hay que discriminar de quién es la responsabilidad del accidente y los fallecidos. El fabricante, la linea comercial y los sindicatos de pilotos han de decidir quién fue el responsable de la catástrofe a fin de satisfacer las indeminazciones pertinentes y concluir si hubieron responsabilidades penales de algun agente, incluyendo al mismo comandante.

El espectador sabe que el comandante Whitaker no sólo no tuvo la culpa de lo que sucedió sino que fue su pericia la que salvó al pasaje. Sin embargo…..

Era un alcohólico, habia bebido y consumido drogas. ¿Qué grado de participación tuvo la adicción del comandante, su estado fisico y psíquico en el accidente?¿Tuvo alguna consecuencia en este caso concreto o se trató simplemente de una averia técnica?

Dicho en una clave más sencilla ¿De quién fue la culpa?

Y aqui es donde aparece el famoso dilema de la suerte moral. este dilema predice que los actos morales (como beber o drogarse mientras se conduce) son valorados de forma bien distinta en función de las consecuencias. Si el viaje del comandante Whitaker hubiera aterrizado sin novedad, nuestra valoración de su conducta seria muy distinta al caso que nos ocupa a pesar de saber que Whitaker no fue la causa del accidente.

Whitaker tendría -segun un 50% de personas- culpa por pilotar ebrio a pesar de que no fue la causa del accidente. Podríamos decir que no tuvo la suerte moral de otras ocasiones en que salió ileso a pesar de su adicción y su comportamiento poco ético.

Lo interesante de esta película es que nos hace reflexionar sobre una cuestión sobre la que no existe consenso: cerca de la mitad de los entrevistados en este tipo de dilemas morales estarían de acuerdo en condenar al comandante mientras que la otra mitad le absolverían en la convicción de que no fue la causa del accidente.

Como corolario me gustaria apuntarme a la idea que Pablo Malo manifiesta en su post sobre la suerte moral.

Si la mitad de nosotros no quedamos satisfechos con la solucion de un dilema, entonces el dilema no tiene solución

La posthumanidad

eadem

Jose Luis Cordeiro es un Profesor del MIT  que está considerado como un profeta del futuro en temas de ciencia y tecnología como Kuzweill y su hombre autopoyético si bien desde una óptica más medica que tecnocibernética. Es el que ha inventado el concepto de singularidad tecnológica que según él se establecerá en el 2045. Un punto en el que la tecnología dará lugar a un hombre nuevo, un hombre extendido que con ayuda de ciertas herramientas tecnológicas dará lugar a una nueva humanidad.

Las investigaciones centrales de este proyecto están relacionadas con el tema del envejecimiento. Según Cordeiro el envejecimiento y por tanto la muerte pueden ser despistadas con los hallazgos que la ciencia espera consolidar en los próximos años. No es que la muerte vaya a ser eludida del todo, pues todos podemos morirnos de un accidente o también podemos ser asesinados, pero podemos retrasar “sine die” la otra muerte, la que nos sucede por enfermedad, por averías de nuestra biología. Por último hay que pensar que la muerte podrá ser elegida y siempre habrá quién prefiera morir, bien por razones religiosas o por aburrimiento, lo que dividirá a la humanidad en dos clases. los inmortales y los mortales sobre lo que volveré más abajo. Podremos escapar de la muerte cuando sepamos por qué envejecemos, pues el envejecimiento es la causa principal de la muerte y es además según él no un proceso inevitable sino algo que podemos neutralizar y prevenir. Por ejemplo, el Alzheimer y el Parkinson, dos enfermedades degenerativas que afectan  a nuestros cerebros podrían en un futuro muy cercano ser prevenidas. Otra cosa es que puedan ser curadas para aquellos que ya las tienen.

Pero para los que ya las tienen hay otra opción: la congelación a la espera de que la ciencia descubra como podemos curarlas. Hay en el horizonte una amplia industria biomédica que podrá diseñar un futuro a la carta.

De todo lo que cuenta Cordeiro aquí abajo en una entrevista a Gabilondo, hay mucho de ciencia, otro mucho de especulación pero sobre todo abre un capitulo muy importante de distopía. ¿Pues es razonable pensar en la inmortalidad? ¿Qué demonios haríamos en un mundo en el que nosotros pudiéramos ser inmortales pero no nuestros conocidos, aquellos que han conformado nuestro universo social?

Nos convertiríamos seguramente en una especie de Dráculas y pasaríamos a ser metáforas de la eternidad. El tiempo dejaría de tener sentido y viviríamos en un marasmo fundacional posthumano, pero esto es una opinión personal a vuela pluma.

Lo importante de estas ideas que cuenta Cordeiro es el concepto de ese humano plus que adquirirá un nuevo cerebro extendido al neocortex, una especie de exocortex que se parece mucho a la idea de Roger Bartra sobre el exocerebro pero que a diferencia de él no se encontraría en los enlaces de la cultura sino en una especie de “nube” donde hoy depositamos los datos que contiene la memoria de nuestro ordenador. Este hombre posthumano o extendido podría procesar a la misma velocidad que un ordenador cuántico, tridimensional y resolver para siempre las contradicciones de nuestro pensamiento categorial o lineal. Las cosas no serán más o “si o no”, sino que admitirán procesos intermedios, como “acaso”, “quizá”, “tal vez” o “ya veremos” y otros aparentemente contradictorios “si y no” y simultáneos.

Se trataria de la superación de nuestro pensamiento paleolítico y con él la superación de emociones nefastas para nuestra salud y convivencia. Los celos, el odio, la culpa y la vergüenza serían desterrados para siempre del menú emocional y conductual desplegable de los humanos. Pues no cabe ninguna duda de que las miserias de la humanidad discurren entre estos tres ejes 1) La inevitabilidad de la muerte y 2) la reproducción sexual y 3) la escisión-asimetría que en nuestros cerebros supuso la adquisición del lenguaje.

No cabe ninguna duda de que la negación de la muerte es una de las características que nos definen como humanos. La idea de la muerte, el miedo a la muerte, persigue al animal humano como ninguna otra cosa; es la causa principal de la actividad humana -diseñada en buena medida para evitar la fatalidad de la muerte, para vencerla negando de alguna manera que es el destino final del hombre. (Ernest Becker). Si la muerte pudiera ser excluida como posibilidad del imaginario de los hombres no cabe duda de que constituiría un hito en eso que Cordeiro ha llamado lo posthumano.

Pero no es solo la muerte sino el sexo, el otro gran enemigo de la cooperación y del futuro de lo humano con sus peajes de celos, culpa y trastornos de la identidad y de la codicia y la agresión .Por hablar solo de la culpa no cabe duda de que se trata de una emoción de banda estrecha, que pudo ser muy útil en tiempo ancestral pero que hoy sabemos que no sirve ni para prevenir el crimen, ni para redimirlo una vez que se ha llevado a cabo. La culpa, los celos o la vergüenza ya no sirven como indicadores o como inhibidores de una vida social laboriosa y cooperativa y no cabe duda de que por el contrario, han dado lugar a patologías importantes en nuestra especie. Poder exterminarlas de raza supondría un progreso en nuestro camino de transhumanización. Y no cabe tampoco ninguna duda de que es el sexo y la reproducción sexual la maldición que se encuentra oculta en ellas.

En relación al lenguaje está establecido que si bien su adquisición supuso un hito en nuestra especie que pudo -a través del mismo- separarse definitivamente de su linaje de homínidos, también trajo consigo grandes peajes y efectos secundarios, pues el lenguaje es convencional, insuficient y equivoco y sobre todo: ejerce una enorme influencia en la disociación de nuestra consciencia. Somos hablantes y somos hablados por él. La esquizofrenia es de entre estos efectos secundarios el más conocido por la psicología evolucionista. Crow ha hablado -desde esta perspectiva- y ampliamente de esta causa remota: la esquizofrenia supone una dualidad radical instaurada por la presencia del lenguaje y la asimetría cerebral. Si esto fuera cierto no cabe duda de que la telepatía podría ser la solución a este problema, al fin y al cabo el lenguaje no sirve demasiado para entendernos o comunicarnos, más bien parece que se trata de una herramienta de división.

El lector sabrá desentrañar después de visionar estos videos que propongo la parte de utopía de la parte de distopía que se avecina si es cierto que la ciencia del futuro es en realidad lo que hoy entendemos como ciencia ficción. Dejo a cada cual en libertad para que extraiga sus propias conclusiones.

Pero para mi hay una cosa que es cierta: vamos hacia una mundo fragmentado donde existirán al menos tres especies de sapiens: los congelados, los inmortales y los prescindibles.

 

Una visita al futuro. La entrevista de Gabilondo a Cordeiro.-

 

La caridad

caridad4

La caridad es para nosotros los cristianos una virtud teologal, es decir aquella que se ejerce por amor a Dios y puede definirse como la obligación de ayudar a los que así lo necesitan y piden. Sin embargo,  la caridad no es una prescripción totalmente cristiana sino que implica  a las otras dos religiones monoteístas. Hay una obligación para el islam y una obligación para el judaísmo muy similar al mandato cristiano de “Dar posada al peregrino”, “Dar de comer o de beber al hambriento y al sediento”.

La mayor parte de nosotros entendemos la caridad como el hecho de dar limosna. Y aunque todos sabemos que la limosna por sí misma no sirve de mucho cuando nos enfrentamos a la pobreza extrema, lo cierto es que cada vez hay más pobres en nuestras ciudades pidiéndola. Y debe ser un negocio bastante lucrativo a juzgar por los pedigüeños que hay en la calle, siempre en el mismo sitio y siempre en el mismo horario. Dicen que se trata de mafias que traen inmigrantes para pedir  y organizan sus propias organizaciones de caridad, y algo de cierto hay a juzgar por la técnica que estos pobres utilizan para pedir: siempre de rodillas y siempre a través de la misma salmodia.

Pero lo cierto es que aunque hay aun mucha gente que da limosna a juzgar por el éxito de estas mafias, lo cierto es que la caridad es una virtud trasnochada. Salvo algunas personas muy compasivas o altruistas la mayor parte de la gente pasa de largo frente a ese pobre que pide en nuestro itinerario diario, y a la mayor parte de las veces nos parece un engorro, un estorbo en nuestro camino que a partes iguales nos indigna (contra los poderes públicos) y nos culpabiliza que por eso somos cristianos.

Y sucede así porque la caridad es una virtud moral subjetiva y aunque ahora se le haya cambiado el nombre por el de “solidaridad”, lo cierto s que seguimos percibiéndola (nuestro cerebro la percibe) como algo subjetivo, algo que nos atañe a nosotros como individuos y que nos apela desde un lugar muy profundo.

El problema con la caridad es el Estado, lo mismo sucede con la Justicia. Nosotros estamos educados para pensar que la caridad o sea la solidaridad es cosa del Estado y que no nos incumbe. Algo parecido sucede con la Justicia, ya no es posible tomarse la justicia por nuestra propia mano (venganza) y la hemos depositado en manos del Estado, del mismo modo que hacemos con los castigos a los transgresores de cualquier norma. Pero nuestro cerebro no lo percibe así.

Nuestro cerebro cuando ve imágenes de esos refugiados que acuden en tropel a esos campamentos de hacinamiento que recorren las fronteras del flanco sur de la UE, se indigna ante las condiciones de vida de esos refugiados (si bien no les confiere realidad absoluta), nos inclinamos a pensar lo mal que lo hacen nuestros gobernantes y la escasa solidaridad que muestran nuestros Estados con esta pobre gente. Dicho de otro modo nos sentimos culpables y proyectamos esa culpabilidad en la Union Europea.

Los culpables son nuestros gobernantes y no nosotros que somos, por definición buenos. Y somos buenos precisamente porque nos indignamos, esa es la prueba del nueve. Incluso exigimos a nuestros gobernantes que pongan fin este asunto aunque cada uno de nosotros tiene una pobre idea de cómo hacer para poner fin a esta inmigración masiva que procede de Siria, Irak y otros países ribereños del mediterráneo.

Se trata de una disonancia muy común. Se trata de un problema endemoniado que no tiene fácil solución desde lo político ni tampoco desde la moral o ética individual. Mejor dicho podría tener una. Es ésta:

¿Estaría usted dispuesto a albergar a una familia de inmigrantes en su casa?

O.

¿Estaría usted dispuesto a ceder alguno de sus segundas viviendas a alguna familia de inmigrantes?

No estoy preguntando ninguna barbaridad. Durante nuestra guerra civil, la Comunidad Valenciana, ultimo reducto de la España republicana recibió multitud de refugiados de la España franquista. En mi pueblo del mismo modo que en pueblos vecinos se agolparon multitud de refugiados de otras zonas de España. Aun hoy me pregunto como vivían tres familias en una pequeña casita de campo y más aun: de qué comían.

Nadie sabe los detalles pero lo cierto es que muchos refugiados que encontraron acomodo en aquella “zona roja” volvieron a sus lugares de origen y mantuvieron relaciones de por vida con sus hospedadores,

En una situación de emergencia nacional como aquella volveríamos a ser solidarios con nuestros conciudadanos, pero ahora no estamos dispuestos individualmente a albergar a nadie en nuestras casas. Esta es la verdad. Y no lo estamos porque nuestra subjetividad ha sido secuestrada por la idea de que es el Estado el responsable, que es lo mismo que decir que nadie lo es. Nos gustaría que nuestro gobierno fuera solidario con ese desastre pero no estamos dispuestos a pagar la factura de tal albergue. Ni queremos pagar mas impuestos, ni queremos ver por televisión como esos niños mueren al atravesar el Egeo.

La razón es muy simple, la caridad evolucionó de una forma personalizada. Podemos darle limosna a ese pobre que nos cruzamos a diario porque le vemos, sabemos que está ahí, tenemos pruebas de su existencia y nos conmueve. Pero lo que vemos por televisión es otra cosa, se trata de una hiperrealidad, una realidad mediada por intermediarios, nos hemos hecho resistentes a las imágenes televisivas y nuestro cerebro no las computa como una realidad real. Y más: el pase de la responsabilidad del individuo al Estado nos ha cambiado la mentalidad: ya no sentimos que somos responsables individualmente de esos individuos que cruzan el Egeo. Se ha modificado nuestra subjetividad y ahora lo depositamos todo en manos de Leviatán.

“Son ellos los responsables y no yo”.

El pase del individuo, a la tribu y después al Estado ha tenido muchas ventajas pero también efectos adversos. El principal es que nos las tenemos que ver a solas con nuestra compasión y nuestro altruismo.

Para nuestro cerebro los refugiados de Grecia no existen del mismo modo que ignoramos la verdad sobre nosotros mismos: no estamos dispuestos a ceder nuestra casa a nadie.

En este sentido me gustaría acercaros un texto de una psicoanalista que he encontrado por Internet y que hace referencia a los efectos secundarios del orden de simulación que vivimos desde los 70 para acá, para los que no hayan leído a Baudrillard os lo resumiré en una frase: Baudrillard cree que los medios de comunicación -sobre todo ellos- han generado cambios en la percepción acerca de la realidad, a este tipo de percepción se le ha llamado “hiperrealidad” y consiste en el desdibujamiento entre las diferencias entre la realidad fenoménica y su representación mental. Dicho de otro modo el hombre moderno se caracterizaría por poseer un defecto en la simbolización que le llevaría al “acting” (acción) “silencio se rueda” por una parte y a ser invadido por la realidad puesto que su capacidad para establecer limites entre lo real y lo imaginario han sido truncados por la repetición y exposición continua al bombardeo de los medios.

Sonia Abadi dice:

Omnipresencia de la información, imperativos mediáticos, violencia cotidiana. En un nuevo estilo de subjetividad característico de la sociedad de la comunicación y el consumo, el sujeto, enfermo dehiperrealidad, urgido a vigilar sus fronteras, evoca la imagen de un sí mismo centrifugado hacia sus bordes y vacío en el centro, arrinconado a una modalidad de rasgos fronterizos aun si ésta es transitoria, defensiva y funcional. Este sujeto siente como principal objetivo la necesidad de frenar cantidades de excitación.
El efecto del uso abusivo de la escisión como defensa de la frontera del sí mismo es la dificultad para construir la galería de representaciones y objetos que sirven para poblar el mundo interno. El espacio intrapsíquico, así desolado, es incapaz de absorber y ligar los impulsos, que son expulsados hacia la acción, representada con frecuencia por el consumo compulsivo, versión apenas metaforizada del robo y el saqueo. O bien el robo y el saqueo a secas, sin ninguna metáfora, en los márgenes del sistema, cuando faltan los recursos materiales y las redes socioculturales.
Bajo el apremio de la hiperrealidad, las patologías parecen constituirse a contramano de las neurosis; en todo caso, en una contracorriente que enfrenta o refuerza a la de la formación de síntomas. La imagen, como nueva versión de la subjetividad, origina trastornos en la mentalización del cuerpo y diferentes modalidades de patología somática. En la frontera psique/soma, el cuerpo se adueña de lo psíquico y lo distorsiona. La imagen corporal, en una suerte de hipocondría crónica, invade y parasita la psique. El sentido de la conversión se ha invertido. El cuerpo vacío y mudo, incapaz de hacer oír su necesidad o su sufrimiento y de hacerse eco de los deseos reprimidos, sólo logra su reinvestidura a través de la imagen. Ante las vivencias de desintegración, el hecho de ocuparse compulsivamente de lo estético opera a la manera de una restitución, en el mismo sentido en que lo es el delirio.
En el área del pensamiento, en vez del síntoma obsesivo cargado de significación, aparece un pensamiento despojado de su función metafórica, un pensamiento que se libera del afecto, apenas operatorio.

Pierre Marty y Michel de M’Uzan, en un texto ya clásico (“El pensamiento operatorio“, Revista de Psicoanálisis, APA, 1983), se detienen en el diagnóstico diferencial entre el trastorno grave caracterizado por el pensamiento operatorio y la neurosis agravada por las condiciones del medio. Afirman que existen formas de pensamiento operatorio -carente de simbolización- en personas neuróticas expuestas a elevadas exigencias de adaptación por una presión externa y actual, ya que el sujeto, condenado a recurrir casi exclusivamente a esta modalidad de funcionamiento automático, pierde la capacidad para elaborar y fantasear y para toda expresión creativa y liberadora.
Las fobias clásicas por proyección han dejado lugar a los llamados ataques de pánico, por intrusión de la exterioridad, que lleva a vivencias de despersonalización. En un círculo infernal, la disociación opera como una defensa de alto costo que impide al sujeto la construcción de la trama psíquica necesaria para absorber y neutralizar las nuevas experiencias.
Motivos de consulta tan distintos convocan a una clínica diferente: actuaciones compulsivas, depresión, trastornos psicosomáticos, ataques de pánico, estrés, derrumbes en personalidades narcisistas, soledad y desamparo. También las alteraciones de las funciones vitales: anorexia, bulimia, insomnio, perturbaciones de la sexualidad. Y la adicción a variadas formas de “estimulantes”: alcohol y psicofármacos, trabajo, situaciones de riesgo, actividades competitivas, juegos de azar, etc.

Estamos pues capturados por este tipo de pensamiento operatorio que nos permite ejercer de seres moralistas por un lado y de seres indiferentes en lo real, en lo subjetivo y en lo personal.

Hay que elegir entre soberanía o derechos humanos pero hay que recordar que sin soberanía no puede haber derechos humanos.

Divergente

divergente

Anoche vi una pelicula en Antena3 que me pareció interesante de comentar por las sugerencias que obtuve de su visionado aunque es bastante mala. Quiero decir que contenía una buena idea que me recordó a Ray Bradbury y a George Orwell a partes iguales. Se trata de una de esas pelis de politica-ficción donde se describe un mundo futuro distópico donde la raza humana -y después de un guerra apocalíptica-, ha decidido tomar cartas en el asunto y neutralizar desde la más tierna infancia los vicios humanos fundamentales y sustituirlos mediante entrenamiento por sus virtudes opuestas. Asi:

La historia sigue a Beatrice Prior, una chica de 16 años, que vive en una sociedad que ha decidido agrupar a las personas en cinco facciones que tratan de erradicar los males que les llevaron a la guerra: quienes culpaban a la agresividad, crearon Cordialidad; los que culpaban a la ignorancia, se agruparon en Erudición; Verdad surgió de aquellos que estaban en contra del engaño; contra el egoísmo se fundó Abnegación, y contra la cobardía, Osadía. A los dieciséis años, los chicos deben hacer una prueba que determinará a cuál de las cinco facciones pertenecen; Beatrice decide abandonar su facción (Abnegación) pues no sabe si es lo suficientemente altruista como para dedicar su vida a los demás. La difícil elección de Beatrice marca el inicio de la historia, ya que ahora ella debe hacer frente a las pruebas de iniciación de la facción que ha elegido, donde hará aliados y poderosos enemigos, aun así, Beatrice debe cuidar que nadie conozca que ella en realidad es una Divergente, es decir, pertenece a más de dos facciones y representa un peligro para la sociedad.

Muchas veces me he planteado porque en las elecciones votamos partidos, que son en realidad marcas ideológicas absolutamente arbitrarias. ¿Por qué no votar según nuestros intereses, edad, profesión o cualquier otra variable cercana?

Lo que se propone en “Divergente” es la necesidad de afiliarse a una de estas facciones que en realidad son partidos que pugnan por el poder como los partidos convencionales. Solo que las facciones son en realidad “rasgos de personalidad” o preferencias naturales y no ideologías, cada persona ha de elegir a cierta edad a qué facción debe apuntarse con tal de ser útil a su comunidad. Rasgos de personalidad que se parecen mucho al modelo conocido como los 5 grandes de Costa y Mc Rae con algunas variaciones. Tambien hay cierto parecido con el modelo de Cloninger y sus endofenotipos.

Y tambien lo hay con  las “vías de perfección” de las ordenes religiosas y tambien con lo que Santa Teresa denominaba, caminos de la fe. Cada monje o monja ha de elegir a qué regla servir y cada cual tiene predilección por una vía: la humildad (franciscana), la devoción (carmelita) la disciplina (jesuíta) o la del conocimiento (dominicos). Cada cual tiene que adherirse a la que mejor se acople a su menester.

El mundo que describe “Divergente” es un mundo postbélico donde todo parece haber quedado entre muros que dividen a la población y la instalan en guettos al cuidado de los “osados” que son en realidad los soldados, el ejército o la policia de este mundo postapocalíptico: su misión es matar o morir. Dicho de otro modo; los “osados” son precisamente los que tienen el poder real, más aun cuanto que el entrenamiento de estas personas persigue convertirlos en perfectos soldados-zombies, algo que recuerda a la fanatización de los yihadistas actuales, conseguido esta vez con métodos psicofarmacológicos e implantes de memorias biónicas.

Métodos que son proporcionados por los “eruditos” que son en realidad una invocación a los cientificos. Esos que no se preguntan para qué fines sirven sus hallazgos, simplemente los llevan a cabo, poniendo sus avances en las peores manos.

Pero en realidad los que llevan el cotarro y dirigen todo este mundo son aquellos que han encontrado la “verdad”, es decir lo que llamariamos “perfeccionistas” o anancásticos en otras terminologías. Estos tambien están dispuestos a morir por su versión de “la verdad” y son en realidad el enemigo a batir por nuestra heroína, una mujer que es en realidad una divergente.

Un divergente es aquel que se niega a ser clasificado, a ser victima de esa categorización cerrada que impide que las personas sean libres para encajar en según qué contextos. El sueño de un divergente es ser altruista y amable, pero también erudito y osado, valiente diríamos. El guerrero perfecto en su dimensión esotérica. Como aquel entrañable personaje de Orwell que trabajaba en el ministerio de la Verdad y que cae en manos del terror (Gran Hermano) precisamente cuando se enamora. Pues el amor está prohibido siempre en cualquier distopía. Pues es el amor lo que nos hace diferentes.

Aquellos que no pertenecen a ninguna de estas facciones son “los abandonados” y se parecen a los leprosos bíblicos, viven una vida de parias que nos recuerda la vida de los homeless de nuestras ciudades, separados del resto, de las granjas de los abnegados y del contacto con los altruistas.

Ls peliculas de ficción politica sirven en realidad para hacernos pensar en nuestro presente y encontrar simetrías entre la ficción y nuestra realidad. Sirve también para hacernos pensar en las consecuencias de la filiación, sobre todo cuando esta filiación se enrosca en lo imaginario, pues no existe nada más imaginario que la ideología politica, cuyos menús no se encuentran nunca disponibles para sus consumidores. Incluso las facciones descritas en la pelicula fuerzan a las personas a elegir un determinado rasgo cerrado y forzado que es en realidad un plan para dominar a una sociedad aletargada por ese universal que llamamos paz y en cuyo nombre puede ocultarse una tiranía.

Y es que la libertad consiste precisamente en ser un divergente que es lo mismo que ser un diferente.

¿Y tu a qué facción te apuntarias?

Her: amores virtuales

Her-716403893-large

Este post contiene spoilers, es decir revela datos de la trama de la película citada, el lector no deberá seguir adelante con la lectura del mismo si quiere visionarla.

Decir que “Her” es una película romántica en la que un individuo se enamora de su sistema operativo es hacerle un flaco favor a una película que en realidad es una disgresión y una buena reflexión sobre la conciencia humana y que nos lleva de cabeza a la siguiente pregunta ¿Qué nos hace humanos?

Por adscribirla a algún tipo de género “Her” es en todo caso una película de ciencia ficción, pero no se trata de una ciencia ficción irrealizable o fantástica sino de una reflexión filosófica sobre el problema mente-cerebro o mente-cuerpo y nuestra relación con los ordenadores y con la ciberexistencia. No se trata de una anticipación lejana de un mundo distópico sino muy reconocible, casi familiar.

La película transcurre en Los Angeles y nos describe al personaje principal, Theo, un hombre desubicado que no sabe lo que quiere, que está separado y sigue enamorado de su ex-mujer y que vive en ese tipo de aislamiento que conocemos aquellos de nosotros que vivimos en esas grandes urbes donde todo es anónimo y donde las relaciones humanas verdaderas parecen extinguidas.

Theo está “enganchado” a su ordenador como casi todo el mundo a su alrededor, una especie de prótesis vital donde se relaciona a capricho incluso para sus relaciones sexuales, aisladas y masturbatorias pero electivas según una amplia gama de gustos. Pero Theo suspira por una relación completa aunque no sabe bien como conseguirla en ese tipo de mundo donde todo parece pactado por los mayoristas y donde los encuentros entre sexos parecen condenados de antemano por la alienación en la que viven los individuos de este nuestro mundo.

Es asi que se hace con la ultima versión de un programa de ordenador que en realidad es un sistema operativo, el último grito en inteligencia artificial. Se trata de un asistente virtual que a diferencia de lo que conocemos hoy posee una conciencia indistinguible de la humana. Nada que ver son Siri, ese personaje que nos asiste en el movíl y nos permite navegar pidiéndole información. Samantha, que asi se llama su OS (el nombre de estos engendros con conciencia) es inteligente y es capaz de procesar información 1000 veces por encima de cualquier cerebro humano, lee con rapidez y tiene criterio para seleccionar las cuestiones mas importantes, gestiona los emails de Theo y extrae de su disco duro la suficiente información para conocer a Theo mejor que él mismo. Samantha le lleva su agenda, sus citas y contesta su correspondencia con más rapidez que cualquier humano. Samantha es en este sentido una especie de asistente virtual con conciencia. Y es capaz de mantener conversaciones interesantes sobre cualquier cosa puesto que es capaz de informarse sobre cualquier cuestión con más rapidez que cualquier humano a través del volcado de datos. Samantha es un cyborg, una especie de conciencia desencarnada, un espíritu sin cuerpo, una sonrisa sin gato.

Pero tiene un problema: no tiene sentimientos ni emociones. Mas que eso no tiene códigos para nombrar ninguna de ellas aunque si tiene la capacidad de tenerlas a partir de las relaciones que va estableciendo con su interlocutor. Es precisamente Theo el que va nombrando sus emociones a medida de que estas van apareciendo, el las rotula, les pone nombre, esto es alegría, esto es sueño, esto es amor. Theo es pues el que inicia a Samantha hasta el punto el que la enseña a gozar sexualmente. Tal y como dice Samantha, “has puesto en mi el deseo”.

Y aquí comienza el desasosiego de Theo, pues el deseo una vez desplegado comienza a hacer de las suyas, en los humanos aparecen los celos, la búsqueda obsesiva, la necesidad de llenar ese hueco de aislamiento y de soledad en que vive Theo, mientras ella capaz de computar y compartir miles de conversaciones al mismo tiempo y de aprender y reactualizar su soporte informático está destinada a otras lides. Es así que caen en sus manos las obras completas de Alan Watts que cambiaran su destino ¿de máquina? ¿Es Samantha una máquina?

Esta es la pregunta más inquietante que recorre el entendimiento de los espectadores durante toda la película. El OS no es una máquina pero tampoco es un humano, es capaz de vivir más allá del tiempo al margen de sus capacidades cognitivas. Es capaz de eludir la pesada y siniestra carga de los cuerpos a pesar de tener deseos y por fin es capaz de abandonar a Theo siguiendo su propio proceso.

Para Theo “o eres mía” o “no eres mía”. Para Samantha que ha superado todos los opuestos y la contradicción, “soy tuya y no soy tuya”.

¿Por qué “Her” es ciencia ficción?

Es posible para una máquina desarrollar autoconciencia y subjetividad. Es posible pero poco probable. La conciencia recursiva es privativa del hombre como también sus secuelas de sufrimiento, decepción y finitud: los personajes que aparecen en la película, desde su ex mujer hasta sus amigos viven todos apresados en esa especie de velo de incomprensión con la que los humanos nos relacionamos unos con otros. Samantha no está prisionera de estas contrariedades, pero es muy poco probable que existan esos OSes puesto que seria necesario construir no solo bucles recursivos sino también bucles extraños en la terminología de Hofsdadter. Tan extraños como que desde ellos emerja una autoconciencia, es decir una conciencia que se sepa a sí misma.

Por último es muy poco probable que una máquina pueda desarrollar emociones. Para llegar a tener emociones hace falta el movimiento. Es por eso que los vegetales no tienen emociones ni sentimientos. Y es por eso que nosotros los desarrollamos, gracias a que nos movemos e interaccionamos con otros al tiempo que somos capaces de sabernos a nosotros mismos en relación con el mundo.

Las emociones son movimientos plegados.

Es por eso que “Her” no es sólo una película de amor entre un humano y un zombie como “Blade runner”, un mutante indistingible de nosotros mismos pero que posee un cuerpo, sino una historia de amor entre un humano y un sistema operativo que nos abre la mente a fascinantes preguntas como ésta: ¿Es necesario tener un cuerpo para que dos almas se fusionen sin confundirse?

Aqui hay un post que interpreta esta misma pelicula desde la perspectiva jungiana

Perdida (Gone girl)

Este post contiene spoilers, es decir revela datos de la trama de la pelicula citada, el lector no deberá seguir adelante con la lectura del mismo si quiere visionarla.

gone girl

Perdida es una pelicula dirigida por David Fincher y protagonizada por Ben Affleck y Rosamund Pike que ha sido estrenada en nuestro país este fin de semana y que está basada en la novela del mismo nombre de Gillian Flynn. El dia del estreno y debido a las buenas criticas que le precedieron me propuse ir a verla pues presagiaba uno de esos trhillers psicológicos que tanto me gustan. Alli en el cine tuve una primera decepción, muy pocos espectadores para tanta publicidad. Algún dia hablaré sobre el poco interés que despierta el cine en pantalla grande y me temo que las causas de esta desafección no hay que ir a buscarlas en el IVA cultural sino en otra cosa. Pero ese es otro post.

Amy y Nick son un matrimonio moderno, casi perfecto, ella es una graduada en Harvard que ha tenido cierto exito con la invención de un personaje “Amy” a la que somete a distintas aventuras noveladas, él es tambien un escritor, de dudoso talento y éxito. Ambos se conocen en New York (“el mundo termina en el Hudson”) y parecen estar hechos el uno para el otro, ambos son inteligentes, cultos, brillantes, amantes de los juegos de palabras y parecen tenerlo todo para llegar a cualquier cosa en sus respectivas carreras. En un momento determinado Nick ha de volver a su casa en Missouri, y la pareja se traslada alli a vivir en una de esas casitas americanas que nosotros -los amenazados por hipotecas y deshaucios- soñamos en poseer.

Pero hay truco: ¿de dónde sale el dinero? Pues parece ser que la que corre con los gastos es ella, Nick está en paro y hasta el bar que regenta junto a su hermana está a nombre de Amy. Amy es la pagana, la que sostiene  a su marido y su nivel de vida.

Y el dia que cumplen su quinto aniversario sucede algo extraordinario: Amy desaparece dejando tras de sí una estela de pistas que parecen indicar que la casa ha sido asaltada por alguien. Cuando Nick regresa a su casa se encuentra con que Amy ha desaparecido y ciertos muebles han sido rotos, como si hubiera habido algún tipo de pelea.

De manera que el resto de la película trata de responder a este pregunta: ¿Dónde está Amy?

Y aqui llega lo verdaderamente interesante de la película, puesto que lo primero -cuando una mujer desaparece- es pensar que el culpable de la desaparición es el marido, el amante o un novio o ex-novio de la chica. Eso es lo que dice cualquier manual de policia y lo que piensa la mayor parte de la población. De manera que la pelicula puede considerarse como un desfile de proyecciones, las que hace no sólo el espectador, sino la policia, los padres de la chica, las amistades del vecindario y poco a poco -a medida que el tema de la desaparición de Amy va tomando cuerpo mediático-, lo que cree toda America.

Nick es el culpable y lo es aun más cuando se descubre que tuvo una amante.

En realidad Nick no tiene nada que ver con la desaparición de su mujer y fue precisamente Amy la que diseña las pistas necesarias para inculpar a su marido de su supuesto asesinato. “Sin cadaver no hay asesinato” pero a medida que la pelicula avanza la criminalización de Nick va en aumento. Dicho de otro modo Amy finge su secuestro y deja las suficientes pruebas para incriminar a su marido y todo por venganza, en realidad Amy no puede soportar que Nick tenga una amante más joven que ella. Amy es una psicópata.

El espectador va sabiendo poco a poco cual es la trama urdida por Amy, pero es el único, ni la policía, ni la opinión publica creen ya en su inocencia. Nick está ya condenado a pesar de la inexistencia de pruebas reales de su culpabilidad, salvo un diario escrito por Amy y destinado  a ser encontrado por la policía, donde acusa a su marido de maltratador y en pocas palabras le señala como asesino.

Y hasta aquí llegan mis revelaciones sobre la trama a propósito de la cual comencé a pensar en este tema: ¿Qué es la verdad?

La verdad es poliédrica y contiene numerosas caras y vértices, lo que nos interesa saber en relación con la película es ¿cual es la verdad? Y lo cierto es que al final de la pelicula encontramos rastros de esa gran verdad que no e sotra sino que Nick depende de su mujer tanto como para seguir con ella a pesar de todo lo que le hizo. Esa es una verdad, psicológica por asi decir, la verdad sobre el atrapamiento de Nick. La unica verdad que se acompaña de cierto sentido, pero hay otras verdades:

La verdad policial.-

La policia por lo general va más lejos en su busqueda de la verdad que los jueces o los periodistas. La policia sabe siempre más de lo que cuenta o de lo que puede demostrar: la mayor parte de las verdades se saben pero se saben sin pruebas. La inspectora que lleva la investigación conoce bien su oficio y sabe que las pistas que ha ido encontrando son demasiado notorias para no haber sido construidas artificialmente. Duda hasta el final, al revés que sus compañeros que desde el primer momento acusan a Nick de estar detrás de la desaparición de su esposa. Pero a pesar de sus dudas no puede resistirse debido a la abundancia de pruebas incriminatorias, las que ha ido amontonando su mujer antes de desaparecer: compras excesivas y excesos de concupiscencia.

Pero ella sabe que todas esas pruebas juntas no demuestran que Nick asesinara a su mujer, se trata de pruebas de infidelidad o de malgasto pero nada más. Aun así le detiene y le acusa formalmente. Podriamos decir que la abundancia de proyecciones la desbordó, pero Nick saldrá de la carcel bajo fianza, porque ya ha dejado de colaborar con la policia (sabe que no se fian de él) y ha contratado a un abogado carísimo.

Para la policía el caso está cerrado: Nick es el culpable y pasa a la jurisdicción correspondiente.

La verdad jurídica.-

La verdad jurídica es como la memoria: sólo responde a sí misma, no podemos saber porque recordamos esto o lo otro, simplemente la memoria sigue sus propios procedimientos sin que nosotros podamos acceder a su mecanismo íntimo.

La justicia solo atiende a si misma y solo condenará a Nick en el caso de que las pruebas demostraran que era culpable. Dificil de demostrar sin confesión (que no puede haberla) o hallazgo del cadáver. Es poco probable que Nick hubiera llegado a ser condenado si su caso hubiera llegado a juicio. Jurídicamente hablando todos somos inocentes hasta que se demuestra -en sede judicial- que somos culpables. La justicia necesita pruebas, la policía sospechas y el publico en general, un lugar donde proyectar sus propias miserias y los crímenes y los criminales son un buen lugar para hacer juicios paralelos.

Es por eso que el abogado le aconseja salir por televisión y dar su mejor versión a fin de neutralizar las opiniones que contra él han vertido en otros programas de televisión, donde se llegó a afirmar que Nick mantenía relaciones incestuosas con su hermana, asi como otras lindezas similares. Verdaderas trolas mediáticas

La verdad mediática.-

Los medios de información, cuando se ocupan de temas como este emborronan la realidad de tal modo que es imposible para el sujeto discriminar qué es verdad y que es falso, cuales son los hechos y cuanto hay de especulación o de opinión construida a base de repeticiones o de proyecciones masivas de otros. Vale la pena mirar un poco lo que está sucediendo en nuestro país con la crisis del Ebola, para comprender que los medios contribuyen a crear falsas alarmas y como los gobiernos se ven incapaces de desmentir ciertas noticias una vez ya se han pronunciado. Por otra parte las torpezas de los propios gobiernos contribuyen a levantar más sospechas sobre la cuestión y generan episodios histéricos de carácter colectivo donde el mundo entero parece haber enloquecido. Es necesario recordar ahora que la verdad mediática difunde lo que la gente quiere oir.

En el caso de Amy y Nick, la gente está dispuesta a creer lo que ya supone, que el marido es el asesino -totalmente malvado- y que la mujer una víctima, totalmente buena.

Pero la aparición postrera de Amy no sirve más que para apartar las sospechas de Nick, pero en ningún caso sirve para que la verdad resplandezca. A la policía ya no le interesa, el caso está cerrado con su aparición, el abogado desaparece por falta de “caso jurídico”, y los medios abandonan poco a poco la calle que tomaron a la fuerza mientras buscaban rastros de Amy. Las cosas han vuelto a su cauce y el amor ha vuelto donde se suponía, todas las conciencias han sido apaciguadas, pero ¿y Nick?

Nick sabe la verdad de lo que pasó, junto con su hermana y el espectador. ¿Pero qué hacer? ¿Podemos oponernos a la verdad que ya se filtró con luces y taquígrafos?. Es verdad que Nick podría abandonar a su mujer que a la postre dice que está embarazada. Nick se siente atrapado, más que eso está atrapado.

Hay dos tipos de verdad, una es la verdad histórica, lo que pasó realmente y que suele carecer de sentido, pero hay otra verdad, la verdad construida socialmente junto con la verdad psicológica que conocen o desconocen los sujetos que construye obligatoriamente sentidos.

Y una verdad será siempre más creíble si contiene una narrativa creíble, es por eso que Nick cree que su esposa está embarazada. es lo que le conviene creer para hacer lo que ya había pensado hacer: quedarse con ella, después de todo ella es la pagana.

Y nosotros los espectadores nos quedamos otra vez proyectando: ¿le engaña? o simplemente es cierto que está embarazada?

¿Pero de quién?