Ser y tiempo

ser y tiempo

Leer a Heidegger no es tarea fácil, es por eso que no recomiendo al lector una lectura directa del libro que preside este post. Lo mejor es que alguien nos lo de masticado, al menos las ideas fundamentales de este libro que según algunos es el libro filosófico más importante del siglo XX.

Eso me sucedió a mi, tuve la suerte de tener un maestro que conocía bien a Heidegger y que me lo desmenuzó al menos para conocer cuales eran las ideas más importantes de este filósofo alemán, que escribía en el único idioma donde la filosofía es posible (junto con el griego), fundamental para la formación de un psiquiatra, sin él, todas las diatribas que hoy mantenemos sobre la identidad son discusiones sin fundamento, polémicas inútiles que ningún pesimista iniciaría de buen grado. Pues para hablar de identidad hemos de hablar de la ontología del Ser y diferenciarla de los entes, que no son la misma cosa.

iglesia-rebelde

Hacía ya mucho tiempo que no pensaba en Heidegger cuando de pronto ha caído en mis manos un libro de Oriol Quintana titulado “Filosofía para una vida peor”, un libro de divulgación pero profundo que pretende ser un libro anti-ayuda y que escarba entre los filósofos pesimistas del siglo XX, allí aparece -como no- un capitulo dedicado a Heidegger.

Y es anti-ayuda porque reniega de la psicología positiva y no se anda por las ramas de los que buscan sucedáneos para encontrar la felicidad o dar recetas para una vida mejor. Según Orion Quintana existen dos clases de personas, los optimistas que mantienen la idea de que el mundo es mejorable, de que todo está conectado, de que es inevitable que las cosas mejoren con el tiempo, de que querer es poder y que disponemos dentro de nosotros de una fuerza monumental de cambio. Y los pesimistas que le han visto las orejas al lobo y ya no pueden mantener la idea que preside el imaginario de los optimistas. Yo también soy un pesimista pero en el siguiente sentido: no creo en la mejora moral de los seres humanos, no creo en el progreso de la humanidad, ni creo en que indefectiblemente vayamos a ir mejorando, pienso que las cosas siempre pueden ir a peor. Soy en ese sentido freudiano y heideggeriano. Un pesimista racional al estilo de John Gray.

Entiéndase bien, no quiero decir que niegue el progreso de la tecnología, de la ciencia o de la medicina, por poner un ejemplo claro. En lo que no creo es en la teleología obligada de sentido único en cuanto al progreso moral del hombre. Lo que hemos conseguido puede perderse fácilmente pues somos -la humanidad entera- un ente muy vulnerable, tanto como cada uno de nosotros, somos profundamente inanes, vanos e insustanciales. Estamos tal y como decía Heidegger orientados a “Ser-para-la muerte”, este es nuestro destino.

Quizá por ello ninguno de nosotros es capaz de mirar a su muerte cara a cara y hemos desarrollado múltiples estrategias para no pensar en ella, blanqueando el mal y la barbarie que anida entre nosotros, llevando a cabo o pensando proyectos que de alguna manera están diseñados como si fuéramos a vivir eternamente, sucedáneos de una felicidad eterna. Ir hacia adelante persiguiendo esa zanahoria que está delante de nuestros ojos es quizá el engaño más sutil que hemos desarrollado para no pensar en la muerte, en la nuestra, la única verdadera.

Es por eso que se han desarrollado teorías para explicar la depresión como si fuera una enfermedad como las demás. ¿Es normal estar deprimido?. Pues parece ser que lo que requiere una explicación no es porqué nos deprimimos sino porque somos tan optimistas, algo así nos explica la teoría del realismo depresivo. ¿Qué razones objetivas tenemos para pensar que todo irá bien?

Obviamente la esperanza siempre será mas adaptativa que la desesperanza, en el sentido de que nos permitirá seguir pensando y haciendo tonterías en nuestra vida, siempre y cuando esa esperanza no nos lleve de bruces hacia la negación total de la muerte que es una idea que se refutará por si misma pronto o tarde. De mi libro anti-ayuda he extraído la siguiente idea: hay que estar preparado para lo peor. Y la peor noticia es que no tenemos el mando del control de este proceso, tanto es así que algunas personas se suicidan para recuperar ese control. Nos moriremos cuando sea, esa es la verdad, siempre en el futuro, pero la muerte es futuro sencillamente porque solo nos morimos una vez y nadie ha muerto en el pasado para tener recuerdos. Por eso nadie cree en su propia muerte, a pesar de las pruebas.

¿Nadie?

Algunas personas si.

Sobre todo aquellas que han vivido en su vida acontecimientos especiales, de esos que nos cambian la vida, y la escinden en un antes y un después. Los supervivientes de algún trauma de la vida, de algún golpe definitivo, esos que nos cambian el cerebro porque atentan contra la confianza (la confianza básica) que contiene estos tres mandamientos:

1.- Nadie me hará daño

2.- Si lo necesito alguien me ayudará

3.- Todo saldrá bien.

Ciertos eventos de la vida rompen esa idea que las personas corrientes desarrollaron durante su infancia, donde fueron queridos, protegidos y puestos a salvo de cualquier mal. La ruptura de la confianza básica es común en todas las personas que han sufrido experiencias devastadoras, que lo han perdido todo, que han presenciado atrocidades o las han cometido bien sea de forma activa o pasiva, en este sentido no hay nadie inocente. Todos aquellos que han cruzado esa linea roja, donde todo se viene abajo han muerto aunque de forma simbólica para la vida, son muertos vivientes, zombis que obligados a deambular -siempre hacia delante- hacia el futuro de la zanahoria, siguen haciéndolo, trabajando o cocinando estúpidos pasteles pero en cualquier caso ya no pueden seguir engañándose a sí mismos: han descubierto el mal y su propia vulnerabilidad, esa es la Verdad.

En “Ser y tiempo” Heidegger explora una cuestión fundamental de la filosofía: ¿Qué es el Ser? ¿Quien soy yo? ¿Que queremos decir cuando decimos “yo soy”? ¿Qué queremos decir cuando decimos “que algo es”?

Es una pregunta clave de la filosofía, ya Platón se ocupó de ella y también Schopenhauer, si bien no llegó a profundizar lo suficiente en ella, cuando le hicieron esta misma pregunta, solo acertó a decir:

“Yo soy el autor de El mundo como voluntad y representación”, una idea que podeís perseguir en este post.

Heidegger no estaría de acuerdo con esta respuesta nada metafísica y en cierta forma utilitarista, puesto que uno no es lo que hace, uno es lo que es pero ese Ser que anida en nuestro interior no es la gema de la que hablaba Hofsdadter, no hay ninguna gema. La manera mas acertada de decir qué es ese Ser que anida en nuestro cerebro es decir que es el Ser colectivo, el Ser que anida en todos y cada uno de nosotros, un Ser en cierta manera indiferenciable de los demás. Lo que uno hace -sus proyectos- son la estrategia que tomamos para despistarnos de nuestro verdadero Ser (El Ser en sí mismo) que no es lo mismo que el Dasein (El Ser en el mundo).

Uno es lo que hace cuando anda a ciegas en ese territorio al que ha sido arrojado, un mundo inhóspito (unheimlich) al que llegamos como un astronauta que fuera arrojado a una civilización extraterrestre sin saber nada de ella. Lo que uno hace es en cierto modo una especie de programación social que nos lleva de aquí para allá a fin de ser útiles para la sociedad, trabajar, ganar dinero, pagar hipotecas, casarse o no casarse, tener o no tener hijos, educarles, jugar a los bolos, encender barbacoas, conducir nuestro automóvil para llegar a un trabajo estúpido que no nos llena salvo la barriga que va creciendo cada día más a base de repostería. La tarea del filósofo en este sentido es igual de sin sentido que estas vidas anónimas de seres caducos y transitorios, tan caducos y transitorios como el filósofo. Pero hay una diferencia: algunos filósofos profesionales y otros no profesionales no se dejan engañar por esta visión del mundo y saben la verdad.

Pero la verdad es cara e incómoda, tanto que conocer la verdad es aceptar la muerte pues esa es la única verdad y al mismo tiempo, el fin de cualquier verdad.

 

 

El Gran Trauma

De Peter Turchin ya hablé aquí en otro post donde comenté su libro seminal “Tiempo de discordia”, donde pronostica un tiempo histórico de grandes convulsiones que serán de proporciones crecientes hasta 2020. Se trata del creador de una nueva ciencia basada en el “big data” y que ha llamado “Cliodinámica”.

Turchin es en realidad un biólogo evolucionista que ha intentado aplicar las leyes evolucionistas a la historia, algo al menos sorprendente pues no está nada claro que la cultura evolucione tal y como entendemos la evolución de los seres vivos, Pero sus ideas son interesantes porque nos permiten pronosticar al menos de una forma aproximada por donde van a ir los conflictos en las sociedades contemporáneas, -los malestares de nuestra cultura- a partir de una serie de datos enlazados con su algoritmo.

Escribo este post después del día 1 de Octubre, un día aciago en nuestra historia presente y me voy a referir a él simplemente para hablar de su ultimo post, donde precisamente aborda el tema de la independencia de Cataluña.

Parece que Turchin se alinea con los independentistas y no solo con los catalanes. Según él, la viabilidad de un Estado está relacionada con su tamaño y se hace la siguiente pregunta ¿Qué tamaño ideal ha de tener un Estado para poder soñar con ser independiente? Turchin da por buena la idea de que Cataluña y también Escocia podrían ser independientes al asegurar que tributan más a Madrid que el resto de regiones españolas. Pero también cuenta que un Estado tiene costes, como embajadas, ejércitos, reconocimiento internacional, etc y sobre todo el tema del euro y su pertenencia a la UE y sobre todo la cuestión siempre aplazada d ella deuda, ¿Cuanto dinero debe Cataluña a la UE?.

La teoria de Turchin es que la población que vota en un referéndum de estas características no está informada de las consecuencias de sus actos y es por eso que suele decirse que los referéndums los carga el diablo. Pero Turchin no se equivoca al pensar que las sociedades, al menos algunas sociedades que se consideran a sí mismas minorías lingüísticas (como Flandes) o étnicas (como Silesia) junto a otras más económicas como Cataluña tienen espejos en Europa que podrían estallar al mismo tiempo que Cataluña, baste recordar a Occitania o  Bretaña en Francia o Baviera en Alemania o Padania en Italia. ¿Pero se vive ahora mejor en Croacia o en Bosnia que en la época en que Yugoeslavia era una nación unificada?.

Ya sabemos como terminó ese proceso de fragmentación de la antigua Yugoeslavia que llamamos “balcanización”, sabemos que costó muchas vidas humanas en una guerra fratricida cuyas consecuencias aun están lejos de evaluarse. Es por eso que en adelante voy a hablar de ese proceso que llamamos “balcanización” y que es al parecer lo que Turchin defiende o mejor, pronostica. Y que ha sido nombrado también como la Europa de los pueblos una especie de federación de regiones con Estado incluido que obviamente deberían segregarse de su patria común.

La balcanización de Europa parece que está en la agenda de algunos de esos oscuros poderes que nos gobiernan desde el deep state (la sociedad profunda de la que hablé en este post). Y si admitimos que este proyecto existe aparecen inmediatamente dos posturas 1) los que creen que la balcanizacion es previa a la islamización y 2) los que creen que la Europa de los pueblos haría a la UE más fuerte y cohesiva de lo que es ahora.

No se si Turchin en su algoritmo ha tenido en cuenta estos designios de las “deep states” o si cuenta con el poder de la propaganda en estas regiones. Por ejemplo no ha contemplado que el proceso de paso desde el catalanismo al nacionalismo catalán ha sido un proceso de unos 30 años, privilegiando una educación sesgada y unas prebendas hacia todos los medios simpatizantes con el proyecto. No se tampoco si en su algoritmo entraba la crisis económica que hemos tenido que soportar todos los españoles (y de la que casi ya habíamos salido) o las castas corruptas del 3% que pretenden escapar de la Justicia española.

Es muy probable que en su algoritmo estos detalles relativos a Cataluña no hayan sido tenidos en cuenta, pero a mi me gustaría añadir algunas cuestiones después de leer este libro que me ha parecido muy ilustrativo de los males de España. Se titula “La España vacía” de Sergio del Molino.

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Probablemente usted no habrá nunca pensado en el tamaño de nuestro país y el tamaño importa como verá a continuación. España es el segundo país de Europa en cuanto a extensión por detrás de Francia y por delante de Alemania. España es un país muy grande aunque no lo parezca en el mapa, pues en las proyecciones de los mismos los países mas al norte parecen más grandes que los países del sur.

Aqui tienen un gráfico de la extensión de distintos países europeos. Observarán como España es el segundo después de Francia. Ahora vamos a ver otro gráfico con la densidad demográfica. Observarán que el país con mayor densidad geográfica es Holanda y el menor Islandia. España sin embargo se sitúa por detrás de Francia, Alemania, Hungría, Italia y Txequia. Dicho de otro modo España es un país poco poblado con grandes áreas desérticas.

Si descontamos el Centro y Madrid, toda la población española se agolpa en el litoral mientras que grandes zonas de la Mancha, Aragón, Extremadura, y Castilla- León se encuentran despobladas, mal atendidas en cuanto a servicios y abandonadas a su suerte, es importante señalar que Soria aun no tiene ferrocarril. Aquí hay un gráfico de Km de ferrocarril en términos relativos:

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Pero el dato más interesante es sin duda este que habla de población bruta: España tiene 46, 5 millones de habitantes mientras que Alemania con una menor extensión tiene 86, 6. Y Cataluña 7, 6 millones lo que supone el 16% de la población total española. ¿Cual de estas naciones tiene más oportunidades para ser un estado independiente y autónomo. ¿Es Cataluña demasiado pequeña? ¿Es Alemania demasiado grande?

Lo cierto es que tanto ser demasiado pequeña como demasiado grande son hándicaps para una desarrollo igualitario de sus ciudadanos, el ejemplo que siempre se pone es Rusia, un país absolutamente invertebrado. Lo mismo sucede en la UE, un país demasiado potente como Alemania o Francia acaba por imponer sus agendas nacionales al resto de los países del sur y ésta es una de las críticas más importantes que se ha llevado Alemania desde sus socios del sur como Grecia, Italia o España.

Lo que está fuera de toda duda es que España es un país a medio hacer o como dice Sergio del Molino, un país que nunca fue y señala el Gran Trauma que se produjo después de la guerra civil (década 50-60) con la inmigración interior desde las zonas rurales hacia las ciudades. En su libro hay cantidad de anécdotas sobre la invertebración de nuestro país pone como ejemplo las Hurdes y los Monegros  (pero podríamos poner muchos más ejemplos) abandonadas a su suerte durante siglos hasta que ciertos personajes ilustrados como Marañón y más tarde Buñuel irrumpieron en aquel trato obligando al Gobierno a intervenir.

España es solo su litoral y su centro, un modelo jacobino y radial disfrazado de federal por sus autonomías profundamente ineficaces que no han resuelto en gran parte el tema de las desigualdades entre regiones y ni siquiera han sido capaces de atender a sus propios ciudadanos. Y esta es precisamente su debilidad.

Lo realmente interesante del caso español es que no son las regiones más pobres las que reivindican o piden un trato más justo por parte del Estado sino su región más rica, Cataluña lo que nos hace pensar en que no vamos hacia una Europa de los pueblos sino a una nueva imposición de ciertas élites que utilizan los sentimientos nacionales para ejecutar sus planes de balcanización.

Pero en realidad la mitad de la tarea ya estaba hecha, las grandes desigualdades que existen en nuestro país suponían un caldo de cultivo ideal para que sucediera este fenómeno: la enorme concentración de recursos en el centro y en Barcelona ha dejado despoblada la península, el fenómeno contrario al de nuestra guerra civil. Entonces la mitad de la población vivía en entornos rurales, era casi analfabeta y pasaba mucha hambre.

Se trata ahora de la rebelión de las élites. Los ricos se han cansado de pagar.

Eso es todo.

Nota liminar.-

En España existe al menos otro gran Trauma previo al que señala Sergio del Molino : el de la perdida de las ultimas colonias en Cuba y Filipinas. 1898 es el inicio del fin del Imperio y nos ha costado un siglo XIX caótico y mísero con tres guerras carlistas, pronunciamientos militares, una República fallida y muchos muertos. Parece que el bucle melancólico aun no ha terminado.

Pero la guerra ha dejado de ser el motor de la evolución social. Las identidades son las que han venido a sustituir a la conquista bélica, son los ciudadanos a través de sus sentimientos los que parecen dirigir la evolución de los hechos, siempre apoyados, claro está por aquellos que buscan obtener beneficio.

 

El curador de contenidos

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Siempre me habían dicho que mi mente era como una licuadora, otros hablaron de pensamiento lateral, otros de heterodoxia, pero he tenido que escuchar una ponencia de @paulatraver en Gandia 2.0 para saber que lo que soy en realidad es un curador de contenidos. Un “content curator” por decirlo en inglés que es el idioma en que se inventó el término.

Un término que acuñó un tal Rohit Barghava que tiene una web con manifiesto y todo. y donde supone que el curador de contenidos es una ocupación con mucho futuro, que nunca podrán hacer las maquinas. La robotización no es pues una amenaza para nuestro curador de contenidos.

¿Pero por qué curador de contenidos? ¿Es que los contenidos están enfermos?

Bueno, los contenidos no pueden enfermar pero pueden ponernos enfermos de tanto contenido que circula por la red, tanto que ya es necesario que existan profesionales que se dediquen a organizar ese aluvión de información que amenaza con enterrarnos vivos y que llamamos infoxicación.

El curador de contenidos seria pues un profesional que se dedica a organizar esa información, pero con ciertas diferencias a como lo venían haciendo aquellos empleados de bibliotecas con manguito y flexo.

Las cuatro eses.-

4 eses

Search.- Significa “buscar”, y es algo que todo el mundo puede hacer desde que Google puso en nuestro camino su celebre buscador, pero es obvio que no vale cualquier búsqueda, hay que saber qué estamos buscando. Por ejemplo os hablaré d mis áreas de interés: “neurociencia”, “psiquiatría”, “psicología evolucionista”, “psicoanálisis”, “psicología”, “evolución”. Se trata de etiquetas que operan como buscadores en cualquier plataforma diseñada para tal fin. Busca esas etiquetas de tus áreas de interés y comienza a hacer búsquedas primero de forma grosera, mas adelante ya refinarás los resultados.

Select.- Significa “seleccionar” y esta es probablemente la tarea mas “profesional” de nuestro curador. Para seleccionar es necesario ser al mismo tiempo un experto en aquello que se busca pues de lo contrario lo banal puede estropearnos nuestra curación. Si no eres un experto en alguna parcela de conocimiento no podrás tener el criterio necesario para separar el grano de la paja y precisamente por eso las máquinas del futuro no podrán quitarte el sustento.

Este blog de Pablo Malo (@pitiklinov) es el “dorado” de la psicología evolucionista en castellano y uno de mis blogs de cabecera, en él encuentro no sólo las ideas y los temas que más me pueden interesar sino una amplia bibliografía de temas a consultar junto con ese gran invento que es el hyperlink que nos lleva siempre hacia territorios inhóspitos.

Sense making.- Dotar de sentido a  nuestro hallazgos es quizá la parte mas creativa e innovadora de nuestro curador. No se trata de juntar ideas o hallazgos de otros sino de -a partir de nuestra selección-  aportar nuestra propia visión del tema que llevemos entre manos. En este sentido el “blog de blogs” es decir la selección o recolección  de materiales diversos no cumpliría este criterio de “dotar de un sentido nuevo” y por tanto no será curación de contenidos, tampoco las noticias de un periódico cumplen esta condición y más aun: las noticias operan en un sentido contrario: no admiten la interpretación del periodista cuyo trabajo está mas cerca de la fidelidad a los hechos que a sus interpretaciones.

La hermenéutica empasta mal con el periodismo al menos en su versión más tradicional de informar sobre lo que sucede en el mundo siendo lo más objetivo posible sobre los hechos a comunicar.

Share.- Esta ultima condición es probablemente la novedad que ha introducido Internet en esta tarea -por otra parte conocida de selección e interpretación- que es la herramienta de cualquier experto que escribe un articulo sobre su especialidad. La novedad es que todo este proceso de “curación de contenidos” tiene como propósito el hecho de compartir. Si nuestro trabajo no se comparte y además de forma gratuita no podemos hablar de curación. Devolver a la red lo que es de la red.

Compartir cambiará el mundo y nuestra mentalidad a largo plazo, pero antes tendremos que librar una dura batalla contra las patentes, los derechos de autor y la censura, los monstruos que acechan a la red.

Pues compartir es lo que hace crecer exponencialmente el conocimiento pero precisamente este crecimiento exponencial es el que hace cada vez más necesario el “curador e contenidos” a fin de que la jungla de datos no invada nuestros cerebros y lo parasite como un germen llevándonos al marasmo. Las máquinas nunca podrán tener ese “dador de sentido” que es el cerebro del experto diseñado precisamente para operar “a prueba de fallos” y de tolerar fallos en su procesamiento. La máquina nos puede ayudar a proveernos de información pero el segundo y el tercer paso son puramente humanos.

 

Bibliografia.-

El blog de Paula Traver

Los contents curators

 

 

 

 

 

La superioridad moral de la derecha

La derecha moraliza más el sexo y la izquierda moraliza más la comida y los animales (Haidt)

¿Por qué la derecha tiene una mayor superioridad moral que la izquierda?

Este es el titulo de un articulo que leí recientemente firmado por Miguel Angel Quintana y que podeís leer aquí.

El autor echa mano de Jonathan Haidt que describió los 5 pilares de la moral y cuya obra podes seguir en el post anteriormente vinculado.

La idea de Haidt es que los sentimientos morales no son algo que se tiene o no se tiene, sino que existen al menos 5 dimensiones que hay que valorar una a una y que configuran patrones morales bien distintos entre los individuos. Concretamente en el video de más abajo podréis ver una serie de diapositivas donde Haidt agrupa estos valores morales según culturas, aunque lo más interesante son sin duda la distinción, el agrupamiento que hacen los individuos concretos según sus opiniones políticas. Así los conservadores aparecen como un grupo bien distinto de los liberales (utilizando terminología americana).

Lo interesante de esta investigación es que tanto los conservadores como los liberales se distinguen no tanto por el valor que dan a su defensa de los oprimidos o su aversión a las injusticias sino a otros parámetros. Así es posible observar como difieren en los valores de Lealtad/traición, Autoridad/subversion y Divinidad/degradación.

En términos concretos significa que los individuos de derechas no se pondrán inmediatamente de parte de minorías oprimidas o de grupos minoritarios (como suelen hacer los de izquierdas) sin valorar además la lealtad debida al grupo, la existencia o no de una autoridad identificable o de hacer algo que degrade la dignidad humana. Es por eso que izquierda y derecha nunca se pondrán de acuerdo (sin abandonar su posición inicial) sobre temas como el aborto, la inmigración ilegal, el feminismo, la eutanasia, el consumo de drogas, el matrimonio homosexual o la educación de los niños.

Lo que nos lleva a concluir que los liberales (los de izquierdas en términos europeos) son personas que se preocupan por los oprimidos y son muy sensibles a las injusticias pero escotomizan las otras tres dimensiones que son también consideradas por los individuos de derechas.

Aqui está el video de TED con subtítulos en español.

Un post relacionado

El precariado

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Se supone que el término “precariado” se debe a Josep Borrell, ya saben aquel político catalán que fue defenestrado por el stablishment del PSOE cuando se puso de moda la idea de hacer primarias. Las primarias siempre han sido un desastre para los partidos aunque el PSOE sobre todo insisten en ello, otros como el PP o Podemos ya saben que eso de que voten los militantes es muy romántico pero poco práctico, los votantes pueden votar a cualquier botarate. Y no lo digo por Borrell.

Borrell piensa un poco lo mismo que yo cuando analizamos las razones por las que la socialdemocracia ha muerto de éxito. Podríamos escribir libros enteros sobre los éxitos del socialismo democrático que se puso de moda en Europa después de la segunda guerra mundial. Tanto éxito tuvo que incluso los partidos conservadores dejaron de serlo para bucear en ese vivero de votos que alguien llamó “Centro” y que no es ni más ni menos que la expresión de la intolerancia de la gente común a los extremos.

En este post me propongo analizar este término del precariado, no sólo en lo que respecta a la desaparición del proletariado como fuerza política, sino también a otras precariedades sobre todo a la precariedad sexual, que es la otra cara de los “éxitos” de la socialdemocracia.

Ya no hay obreros (aunque el PSOE insiste en su O de obrero) y no cabe duda de que este es un éxito de las políticas socialdemócratas que consiguieron ciertos equilibrios entre el Capital y las fuerzas productivas. Hubo un tiempo en que los sindicatos sirvieron para algo más que para para comer mariscadas y liberarse de los rigores del madrugón. Y no hay ya obreros porque la revolución informática no solo ha hecho desaparecer grandes bolsas de empleo manual sino que amenaza con quitar la mitad de lo que queda. En el futuro no habrá proletarios, ni obreros, ni trabajadores sino acaso “excedentes de empleo” como llaman los economistas a aquello que otros escritores de ciencia ficción llaman “los prescindibles”, esos que conocemos con el nombre más castizo y familiar de “ninis“. Ni estudian ni trabajan, pues no creen el el futuro y hacen bien porque en el futuro que les espera ya no se necesitan administrativos, sino más bien reponedoras en Mercadona o policías. El resto de la humanidad empleada lo estará en eso que llamamos sociedad del conocimiento. De modo que aquellos que huyeron de la agricultura para encontrar una poltrona en cualquier oficina es posible que se equivocaran y ya sea tarde para volver atrás.

La socialdemocracia tuvo éxito por una coyuntura histórica: los excedentes procedentes del desastre de la segunda guerra y el mantenimiento de las colonias. Había mucho para repartir y se repartió bastante bien hasta los 80. El estado del bienestar es el logro más importante de la socialdemocracia y el que aglutina aun hoy la mayor parte de los votos de las clases medias es sin embargo muy vulnerable pues depende de otros variables como la demografía, el empleo, la permeabilidad social y la estabilidad política. El reparto de la riqueza se ha debilitado no sólo por falta de cash sino también por los abusos del capital y sobre todo por la crisis financiera del 2010, así como por políticas equivocadas y desafortunadas de la UE. El Estado del bienestar aun funciona pero se encuentra amenazado por todas partes.

El asunto es que la socialdemocracia se ha quedado sin objetivos, pues los objetivos ya fueron alcanzados y debe ser por eso por lo que buscaron y encontraron nuevas trincheras para engordar la doctrina socialista. La encontraron en las reivindicaciones minoritarias: mujeres, aborto, inmigrantes, pobres, educación laica y toda clase de mitologías que les permitieran mantener viva la trinchera ideológica imaginaria que hay entre ellos y la derecha. Esta deriva ideológica ha cristalizado en una sociedad malcriada y asistencial, buenista y pusilánime  donde las intenciones humanísticas han sustituido a la praxis política, al sentido común y a los instintos de autodefensa.

No ha habido en la historia de la humanidad ninguna ideología política, -si descontamos al pensamiento cristiano- que haya modificado más intensamente el cerebro de nuestros ciudadanos que la socialdemocracia o como dicen algunos, “la síntesis progresista”.

En definitiva la socialdemocracia ha atacado nuestros sistema inmune y nos ha convertido en seres inmunodeficientes, dependientes del Estado, una especie de sidosos cognitivos.

Ahora empezamos a verle las barbas a ese virus y lo estamos viendo en la decadencia de los partidos socialdemócratas europeos y sobre todo en el PSOE español. La crisis del PSOE es una crisis de ubicación. Se están quedando sin electorado: Podemos aprieta por la izquierda del comunismo revolucionario que creímos definitivamente amortizado y el PP socialdemócrata empuja por la derecha.

La post-igualdad.-

Una de las ideas más queridas por los socialdemócratas es una abstracción, que llamamos “igualdad” y que como toda abstracción significa una cosa distinta para cada persona, a la vez que lleva colgando ciertas redes semánticas que se ocultan cuando se habla de ella. Una de los hilos que penden entre esta conceptualización y que se sigue ocultando es que la igualdad no sólo se ha alcanzado ya entre hombres y mujeres sino que se ha superado, se ha ido más allá creando otras desigualdades, incluyendo las jurídicas.

Las políticas destinadas a la promoción de la mujer han dado sus frutos no sólo por la discriminacón positiva que es poco elegante pero banal sino por la igualdad de condiciones educativas, las niñas van a los mismos colegios que los niños y extraen mayores beneficios que ellos de la enseñanza convencional. Si comparo a mis abuelas con mis hijas, es obvio que en tres generaciones se han producido más cambios en la identidad de las mujeres que en los 2000 años anteriores. El siglo XXI será el siglo de las mujeres, ya lo es. No sólo han progresado en el deporte (donde su presencia en las élites era testimonial), sino en todas las profesiones que interesan a las mujeres y un poco menos en aquellas otras que no les interesan tanto. Juezas, abogadas, fiscales, médicos, psicólogas, periodistas, economistas, empresarias innovadoras, incluso algunas han vuelto a la cocina de alto nivel, una profesión que parecía haberse masculinizado por deserción de las féminas. Son ejemplos de profesiones donde las mujeres campan a sus anchas: sus cerebros están cableados para adaptarse a los ritmos de aprendizaje que marca la escuela tradicional, para la enseñanza memorística y están más motivadas que los varones para la renuncia y el sacrificio en la adolescencia lo que les da ciertas ventajas en los largos trayectos universitarios y en las oposiciones.

Pero hay ciertos efectos secundarios: hay una crisis en los mercados sexuales que hacen que estas mujeres competentes, inteligentes, bien preparadas y modernas no encuentren pareja. Me refiero parejas atractivas para el largo plazo.

Lo cierto es que el valor de pareja no se distribuye uniformemente. Contrariamente a los anhelos de igualdad, todas las personas simplemente no son equivalentes en la moneda de la calidad de pareja. Algunos son extremadamente valiosos, fértiles, saludables, sexualmente atractivos, ricos en recursos, agradables y capaces de brindar con generosidad sus prestaciones. En el otro extremo de la distribución están los menos afortunados, tal vez menos saludables, con menos recursos materiales, o con rasgos de personalidad indeseables tales como la agresividad o la inestabilidad emocional que causan grandes perjuicios a las relaciones y a la calidad de vida. Por no hablar de enfermedades graves, invalidantes o enfermedades adictivas, tan frecuentes como el alcoholismo.

Todos no somos pues iguales en la valoración de los otros en cuanto a nuestro valor como parejas. La igualdad se revela aquí como una quimera.

La competencia para atraer a los compañeros más deseables es feroz. Por lo tanto, los más valiosos son escasos en comparación con los muchos que les desean. Las personas que tienen un alto valor de pareja parecen además tener éxito en la atracción de los socios más deseables. En una puntuación informal que se llevó a cabo entre estadounidenses, los 9s y 10s se emparejan con otro 9s y 10s. Y con la disminución del valor de la 8s a los 1, las personas deben bajar su mirada de apareamiento proporcionalmente. De lo contrario se produce una mayor probabilidad de rechazo y angustia psicológica. “Lo que quiero me lo niegan y lo que no quiero me lo dan” , decimos nosotros en plan castizo.

Naturalmente este estado de cosas beneficia políticamente a las mujeres pero sexualmente el beneficiado es el hombre que se encuentra con una amplia oferta sexual de mujeres independientes emocionalmente inmaduras, emancipadas y sedientas de amor que tratan de sustituirlo por sexo ocasional o por la búsqueda de un semental. El hombre se ha librado de los costes del sexo al existir una amplia oferta de mujeres que o bien no pretenden establecer parejas a largo plazo o bien no encuentran la pareja deseada.

Y los hombres ante esta amplia oferta de sexo se han hecho mas holgazanes e indolentes. El lector interesado puede consultar en este post las consecuencias de la sex-ratio (proporción de sexos) tiene sobre los deseos individuales y por supuesto no solo es la sex-ratio la variable importante en esta ecuación sino otras como la disponibilidad de mujeres jóvenes, desemparejadas, guapas, competentes y emancipadas.

La lección que hemos de aprender de este estado de cosas es esta: la igualdad genera más desigualdades, solo que en otro lugar.

El feminismo ha muerto, del mismo modo que la socialdemocracia. Murieron de éxito y el problema es encontrar nuevos nichos de actividad para los idealísmos, tanto de la igualdad o mejor la lucha contra la desigualdad como de la redistribución de la riqueza, siempre -claro está- que haya algo para repartir. La próxima movilización de talento debe estar al servicio de liquidar los efectos secundarios del socialismo y reconocerle, eso si, los servicios prestados.

Probablemente la próxima abstracción que nos saldrá al paso será la felicidad o quizá la búsqueda de la inmortalidad.

Constelaciones familiares

mesmer

Mas allá de la multitud de supersticiones pasadas de moda, ridículas o contradictorias, la New Age responde a un sufrimiento real provocado por una dislocación psicológica, ontológica y social.

La New Age manifiesta una voluntad real de ruptura con el siglo XX, con su inmoralidad, su individualismo, sus aspectos libertarios y antisociales; expresa que ninguna sociedad es viable sin el eje federador de una religión cualquiera, constituía una poderosa llamada a un cambio de paradigma. (M. Houellebecq)

 

Recientemente he participado en un debate en las redes acerca de esta “terapia” que está haciendo furor en nuestros conciudadanos y he recordado a partir de este debate que tenia pendiente escribir acerca de ello. He procrastinado ya lo suficiente y es por eso que me gustaria dejar aqui mi opinión.

Ayer leí este articulo acerca de este mismo tema y cuando se lee un artículo hay que atender a los contenidos, es decir a los argumentos, pero también hay que atender simultáneamente a otro nivel de narración: qué es lo que el articulista defiende o pretende atacar o socavar, y por supuesto atender otra cuestión: desde dónde se defiende o se ataca un argumento.

El artículo en cuestión que procede del blog, -por otra parte interesante- y que se llama “La venganza de Hipatia”, ya sugiere con su título sus contenidos: podria titularse también ·”Todo lo que sea verdad en psicologia” y se limita a atacar esta terapia que inventó un tal Bert Hellinger básicamente con argumentos “ad personam“, un tipo con antecedentes de nazismo y de predicador, sin titulos universitarios que le legitimen para ejercer la psicología.

Lo cierto es que a la psicologia canónica le han salido muchos imitadores y tambien muchos intrusos. Un hecho que por sí mismo deberia llevar a los psicólogos a preguntarse el porqué. El propio Bessel Van der Kolk se preguntó lo mismo cuando se dió cuenta que después de 11-S las victimas del desastre que habian recibido fondos para acudir a terapeutas especializados y prevenir el probable TEPT que les esperaba, lo que hicieron fue renunciar a esas ayudas estatales y acudir en masa a consultas de acupuntores, homeópatas y masajistas pagados de su bolsillo. Es obvio que ninguna de estas técnicas está indicada para el tratamiento o la prevención del TEPT.

Y lanzó esta pregunta ¿Por qué la gente ignora las recomendaciones de las autoridades sanitarias y acude a terapias pseudocientíficas para aliviar sus problemas?

La razón es ésta: Vale más una superstición útil que una verdad científica inalcanzable.

Lo que los psicólogos deberían saber desde ya es que nuestro cerebro no está cableado para encontrar la verdad sino para encontrar alivio ante un problema cualquiera, un problema que se aliviará encontrando un sentido y ese sentido por más anticientífico que sea basta con que nos resulte útil. “A mi me fue muy bien”, es el argumento con más peso psíquico que se puede encontrar. Una herejía científica.

Naturalmente que la teoria de las constelaciones familiares es falsa pero contiene algunas gotas de verdad: existe un espíritu familiar que se transmite de arriba a abajo a través de la imitación y de patrones de carácter, gustos, preferencias, ideas politicas, profesiones, enfermedades, sabor de las comidas, sin olvidar la teoria del trauma transgeneracional de Greene que aun se encuentra en discusión, algo asi como que determinados eventos traumáticos o cierta tendencia a sufrirlos se trasmite de generación en generación como una especie de karma maldito.

Pero no es posible establecer equivalencias lineales entre los traumas familiares y las consecuencias sobre la salud actual de nuestros pacientes. Efectivamente, existe una especie de enmarañamiento de lo familiar, lo social, lo epigenético y lo individual que se constituye como una especie de ambigüo condicionamiento muy alejado de cualquier forma de equivalencia entre lo que sucedió y lo que nos sucede.

Ahora bien; las terapias que funcionan nunca lo hacen por lo que sus practicantes dicen. Las terapias funcionan por sus variables ocultas. De manera que el éxito de las terapias conocidas como “Constelaciones familiares” no funciona – si es que funciona- por lo que el constelador dice sino por otros aspectos.

Mesmer y la mesmerización.-

Franz Anton Mesmer fue un médico que vivió en el siglo XVIII y que se especializó en tratamientos basados en lo que el llamaba “magnetismo animal”. Concebía una especie de “fluido universal” que estaba relacionado con el magnetismo terrestre y que servía, según él para una vez redistribuido a través de imposiciones de manos, imanes u otros utensilios restablecer la salud de los pacientes que usualmente padecian histeria o trastornos psicosomáticos.

Naturalmente con el tiempo Mesmer cayó en la cuenta de que no eran los imanes los responsables de sus “curaciones” sino su propio poder de sugestión, ello le llevó bien pronto a prescindir de estos artilugios. A lo que nunca renunció fue a sus “puestas en escena” que incluian desmayos, catarsis emocionales diversas e incluso ataques pseudoepilépticos en sus seguidores y que según él era la prueba de que el magnetismo animal existía.

Lo que curaba en Mesmer era lo que hoy entendemos como sugestión. ¿Ahora bien qué es lo que entendemos hoy como sugestión y cómo funciona?

La mayor parte de los médicos aun hoy desprecian la sugestión y por tanto tambien al efecto placebo al que consideran una especie de engaño. Basta con seguir los debates sobre la homeopatía para entender que hay un bando de médicos o agitadores que están absolutamente en contra y otros -practicantes de la misma- que defienden algúna razón mal conocida para defender su eficacia.Lo cierto es que la homeopatia con razón o sin ella a veces funciona, como funciona tambien la acupuntura o cualquier intervención de medicina alternativa. Incluyo tambien al psicoanálisis al que muchos consideran tambén una practica anticientifica. Y seguramente lo es. Aunque yo siempre suelo decir que el psicoanálisis es un área de conocimiento más que una técnica. Más abajo volveré sobre esta idea.

Pero a veces funcionan. Y funcionan porque la gente no se cura por la ciencia sino por otras cuestiones aun mal conocidas.

Hay otra variable oculta: este tipo de terapias funcionan mejor en aquellos pacientes que no están demasiado enfermos, es decir en aquellos que están sanos y que están ubicados en esa zona de umbral que llamamos liminarización. Entre dos aguas. Ni están enfermos ni se sienten sanos.

Y lo cierto es que venimos de serie cableados para responder al efecto placebo.

Pero para ello necesitamos cruzar el umbral.

Lo liminar.-

En la antropología , la liminalidad (de los limen palabra latina, que significa “un umbral” es la condición de la ambigüedad o la desorientación que se produce en la etapa media de los rituales , cuando los participantes ya no siguen en su estado pre-ritual, pero aún no han comenzado la transición hacia el estado final y que mantienen hasta que se haya completado el ritual. Durante la etapa liminar de un ritual, los participantes “están en el umbral” entre su anterior forma de estructurar su identidad, el tiempo, o de la comunidad, y una nueva forma, que establece el ritual.

Dicho de otra forma: en las terapias que funcionan a través de la sugestión es necesario establecer un ritual que se encargue de transportar al sujeto a un estado pre-racional, mágico por asi decir: que se deje absorber por el ritual. En este sentido se trataria de un estado de absorción, una especie de trance de bajo nivel donde se mantiene el estado de vigilia pero caen las defensas racionales de nuestro cerebro más moderno.

Las terapias de constelaciones familiares se parecen y mucho a los fenomenos que aparecen en ciertas religiones o sectas y que operan a través de la conversión, tomando elementos del espectáculo, el drama donde el terapeuta hace las veces de predicador y se  dedica a atacar sin piedad las defensas del auditorio a través de proclamas, descalificaciones o insultos a todos aquellos que no quieren alcanzar la verdad. El ambiente que se genera es algo muy parecido a ese cruce del umbral al que más arriba me referí. El publico actua de amplificador y el sujeto puede ser más o menos sugestionable y practicar cierta excelencia absortiva espontánea. Esos son los mejores candidatos.

Pero estoy muy lejos de satanizar este tipo de prácticas, nos hallamos hambrientos de rituales y de sentido, de ceremonias de pase y anhelantes de absorción y ese es precisamente el espacio que los intrusos han ocupado y han terminado por desplazar a los psicólogos colegiados.

Quizá el problema de fondo se encuentre en una mejor definición de que es terapia y qué cosas son paideia. es decir educación en el sentido más psicológico de la palabra: saber algo de sí. Ir al teatro, oír música, leer un libro o conversar con un amigo no son terapia aunque puedan ser terapéuticas.

Pero no debemos alarmarnos por admitir que ciertas cosas pueden ser terapéuticas sin haber pasado por el filtro de la ciencia, la evidencia científica no siempre puede establecerse como un filtro para separar lo puro de lo impuro. Y es casi seguro que la pureza está reñida con el bienestar.

Y se puede pecar contra la ciencia. ¿Contra quien si no?

 

Un ejemplo de absorción.-

¿Pues cómo traducir en palabras ese instante de júbilo, de felicidad inexplicable que no responde a ningún dato objetivo de la realidad, que no puede asociarse con nada concreto?. No se trata de una comprensión súbita al estilo del insight, es más parecido al éxtasis. Pero tampoco es un éxtasis propiamente dicho pues no va unido a imágenes, ni a recuerdos, no hay memoria, ni existe aquella quietud que describen los místicos con el nombre de arrobamiento o “pajarismo” y que invoca una contemplación preñada de quietud o de estrechamiento del campo visual. Al contrario, es una experiencia sensible pura, sin cognición, ni memoria y que no impele a conducta alguna. Ningun observador podria apercibirse de que “eso” está ahora en mi. Pues uno sólo puede saber algo de “eso” cuando eso está en él, desafortunadamente la mayor parte de las personas reaccionan como yo al principio de todo, con miedo o con indiferencia. (Extraido de este post)

 

Bibliografía.-

Transgenerational Actions of Environmental Compounds on Reproductive Disease and Identification of Epigenetic Biomarkers of Ancestral Exposures, [en línea], formato html. Disponible en:
http://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0031901

Werba, Alicia. Transmisión entre generaciones. Los secretos y los duelos ancestrales, [en línea], formato pdf. Disponible en:
http://www.apdeba.org/wp-content/uploads/werba.pdf

Muros y paredes

muro

The wall (El muro) es  un álbum doble de Pink Floyd que terminó por convertirse en una película protagonizada por Bob Geldof en el papel de Pink en 1982.

Este disco doble es un álbum conceptual que nos retrata la vida de una estrella ficticia del rock llamada Pink, basado en las vivencias del mismo Roger Waters, convirtiéndolo así en una especie de álter ego antihéroe. Descrito por Roger Waters, Pink se reprime debido a los traumas que la vida le va deparando: la muerte de su padre en la Segunda Guerra Mundial, la sobreprotección materna, la opresión de la educación británica, los fracasos sentimentales, la presión de ser una figura famosa en el mundo de la música o su controvertido uso de drogas sumado al asma, entre otros, son convertidos por él en «ladrillos de un muro metafórico» que lo aísla, construido con el fin de protegerse del mundo y de la vida, pero que le conduce a un mundo de fantasía autodestructiva.

Vale la pena ver este video, una escena donde Pink en un estado comatoso probablemente debido a una sobredosis de drogas es rescatado por un equipo sanitario que irrumpe en su casa para salvarle la vida y llevarle a un Hospital. La canción que acompaña esta escena es “Confortably numb” que significa “atontado pero confortablemente” y es probablemente una de las mejores canciones dee la historia de rock progresivo que practicaba Pink Floyd.

En realidad existe una historia paralela de locura, drogas y éxito indigerible en la persona de Syd Barret que tuvo que retirarse del mundo del espectáculo por los problemas mentales que padeció. A él le dedicaron sus compañeros el tema “Shine on you crazy diamonds”. La historia de “The wall” en realidad recorre todos estos tópicos, de traumatización que la generación británica de postguerra tuvo que sufrir. Casi todos los grandes genios del pop británicos nacieron entre 1947 y 1952, una explosión de talento.

Hay muros literales como el de Berlin y simbólicos como esos que vamos construyendo en nuestro interior con el objetivo de aislarnos del mundo exterior y librarnos de las consecuencias de una vida penosa o irrelevante. El muro de Pink Floyd habla de ese tipo de muros que no tenemos más remedio que ir derribando si queremos integrarnos en una vida plena que necesariamente es social.

Pero si  escribo este post no es para celebrar el aniversario de la caída del muro de Berlin, sino para enlazar esta historia de los muros interiores con las paredes arquitectnicas reales y contestar a este pregunta: ¿existe alguna relación entre entre las construcciones actuales -que preservan nuestra intimidad-y la emergencia de una subjetividad concreta? ¿Es el Yo un efecto secundario de las paredes?

Esta es una idea que tomé prestada de un post de Pablo Malo que puedes leer aqui y que contiene algunas claves para entender qué demonios es eso que llamamos intimidad. ¿Son las enfermedades mentales una secuela de una hipertrofia de nuestra subjetividad? ¿Son las enfermedades mentales el peaje que hemos de pagar por nuestro individualismo?

En realidad la intimidad es algo bastante reciente, aun recuerdo como eran las casas de mi infancia al menos en el medio rural, apenas habían áreas individuales, cocina y comedor eran lugares comunes para toda la familia y los dormitorios usualmente se compartian. La idea de tener una habitación para cada miembro de la familia, con puerta cerrada y toda clase de distracciones en su interior es algo que hemos ya olvidado que es un invento de la modernidad. No deja de ser curioso que actualmente haya corrientes de educación infantil que propugnen el “colecho” como una forma de mantener contacto físico entre padres e hijos, quizá hemos olvidado que el “colecho” fue la norma en nuestra infancia, al menos en los que vivimos en entornos rurales. Hoy pareciera como si el colecho se hubiera moralizado y sus defensores se cuentan por decenas entre las clases más ilustradas de nuestra sociedad.

Frente a ellos hay quien sostiene otra idea bien diferente: que el colecho es malo para los niños debido a la excitación sexual extra que procura, y los defensores del psicoanálisis no se ponen de acuerdo sobre si recomendar o no el dichoso colecho entre padres e hijos.

Y lo cierto de todo esto es que sin paredes no habría fisgoneo, ni espionaje de los desnudos familiares ni existiria eso que Freud llamó la escena primaria. Sencillamente seria algo tan común que ni nos fijariamos en ello. Aunque la verdad sobre todo esto es que desde siempre hemos sabido que la contemplación de la escena primaria tiene efectos bien distintos según la clase social. Y parece tener más efectos secundarios en el imaginario de los niños que tienen paredes que en aquellos que tienen menos obstáculos para convivir.

A propósito de las paredes dice Pablo Malo:

“Las paredes era una nueva tecnología que paradójicamente amenazaba la seguridad de los grupos humanos, porque quitaba de la vista y de los oídos material que era esencial para mantener la paz y la moralidad del grupo. Pero con la agricultura y la ganadería empezó a tener sentido para los pueblos hacerse sedentarios y construir casas con paredes. Pero la gente se resistió en muchos sitios de Asia, Australia o Sudamérica a construir casas, lo que lleva a Amos Rapoport a concluir que construir casas no es un acto natural y que no es universal. En algunos sitios se construyeron casas, pero la gente no vivía en ellas. Lo que se resistía era el final de la transparencia de la vida social, la vida privada originaba curiosidad y sospecha. Entre los Sakalava de Madagascar estar solo en casa se consideraba un signo seguro de maldad, de estar tramando algo. El secreto y la separación se veían como falta de generosidad y como una conducta antisocial o de superioridad o de distinción, y generaba rechazo”.

Y:

“Pero hay más que esto. Cuando el ser humano se mete dentro de las paredes ya no es el mismo que el que estaba a la intemperie. La pared, como cualquier otra tecnología, nos cambia. Es en algunos sentidos como cuando vestimos una máscara, que también nuestra psicología cambia. Aparece la vida privada, diferente de la pública, este producto de la domesticación que es la pared, y detrás de la pared el hombre empieza a hacer cosas que no podría hacer a la vista de los demás, cosas que antes no podía permitirse. De hecho, privado viene del latín “privatus y privare” (privar). Hanna Arendt escribe en The Human condition: “Llevar una vida completamente privada significa sobre todo estar privado de cosas esenciales para una vida humana: estar privado de la realidad que viene de ser visto y oído por los demás, ser privado de la relación objetiva con ellos que viene de estar a la vez relacionado y separado de ellos por el intermediario que es un mundo común de cosas, estar privado de la posibilidad de conseguir algo más permanente que la vida misma. La privación de la privacidad consiste en la ausencia de los otros”.

Y probablemente este es el origen de las perversiones  sexuales, algo que se vió o se oyó, o algo que debería estar a la vista y estaba escondido u oculto. Algo que se fisgoneó, algo que era tabú. Pues no hay privacidad sin tabú.

De manera que ya tenemos una clave para la armonía y la felicidad: Menos paredes aseguran la otredad aunque la renuncia a ese bien tan grácil que hemos venido en llamar “intimidad personal” no es fácil. De manera que al menos con nuestra pareja tendremos que empezar por recordar aquella frase de John Wayne a Maureen O´Hara en “El hombre tranquilo”:

“Entre nosotros no habrá puertas ni cerrojos”