Una fábula contra-factual

¿Qué pasaria hoy si Trump hubiera ganado las elecciones en USA en 2020?

¿Crees que hubiera habido de todos modos una guerra en Ucrania?

Se trata de una fabula contrafactual, algo parecido a la ficción pero que discurre en el pasado en lugar del futuro donde siempre se suceden esas utopias y distopías que llamamos ciencia o política ficción. Se trata de un artefacto literario, pues es en la literatura donde podemos articular ese fenómeno que llamamos «suspensión de la operatoriedad» y que pone contra las cuerdas el concepto de hipótesis que siempre se ha de verificar en el futuro. ¿Pero podemos llevar a cabo una hipótesis contrafactual? Si, podemos hacerlo siempre y cuando aceptemos que sea cual sea esta hipótesis ya forma parte del metaverso, de esa nube de posibilidades que pudieron ser pero que ya no son operativas. Sin embargo nos permiten pensar en lo que sucede hoy y puede suceder mañana a poco que seamos capaces de tejer flechas de causalidad. Se trata pues de un experimento mental y cualquiera de mis lectores pueden dejar en los comentarios su opinión.

Es por eso que yo creo que esta guerra, de ser Trump el presidente no se hubiera llevado a cabo. Argumentaré ahora esta hipótesis.

El trilema de Rodrick.-

paradoja

El trilema de Rodrik o también llamado el trilema imposible, descrito en su libro, «La paradoja de la globalización» señala que es imposible conseguir al mismo tiempo, la globalización económica, la democracia política y la soberanía nacional. Las tres opciones simultáneas son incompatibles por lo que nos veremos obligados a escoger sólo tres de ellas. Y por supuesto a globalización es incompatible con la democracia.

-Soberanismo sin democracia, la que lleva a cabo Putin.

-Soberanismo y democracia, la que llevó a cabo Trump.

-Globalización sin democracia, la lleva a cabo Biden con sus falacias bien conocidas: argumentos morales y democracia como bandera.

El partido demócrata americano cuya cabeza visible es hoy Biden es probablemente el motor que lleva a cabo ese proyecto que llamamos globalización, al que no solo se oponen Rusia y China, sino todo el mundo árabe. Las razones de esta oposición son más de mentalidad y tradición que de intereses y tienen que ver con conceptos clave en la antropología humana: los rusos son un pueblo conservador y de raíces cristianas y no quieren verse absorbidos por ideologías estúpidas que hoy gobiernan gran parte del mundo protestante y anglófono con sus delirios feministas, sus cabalgatas gays o sus cuotas de poder regaladas a las llamadas identidades minoritarias. Naturalmente estarán de acuerdo con la «cancelación» si bien el Gulag en el caso de Rusia sustituye a la expulsión de la universidad. En este sentido es siempre mejor una ideología democrática donde se respeten ciertos valores humanos que la que viene produciéndose en Rusia y China con los opositores. No es de extrañar puesto que estamos hablando de países con regímenes dictatoriales. No son democracias sino tiranías más o menos encubiertas, pero sí usted cree que esta guerra va de democracias contra dictaduras le adelantaré que está muy equivocado.

El paradigma moral que acusa al Kremlin de esta guerra contra Ucrania parece obvio. ¿Quién puede estar a favor de bombardear un país y matar indiscriminadamente niños, ancianos y enfermos? Ahora bien, las guerras no se previenen ni se acaban con argumentos morales y mucho menos pueden estos paradigmas explicarlas.

El paradigma geopolítico también parece un poco insuficiente para explicar esta guerra. Los militares no son tontos y saben ya a estas horas que invadir un país no es fácil, sobre todo cuando la población se resiste que es casi siempre y menos aun perpetuarse en él, cambiar el gobierno y asentarse en el mismo durante mucho tiempo. El ultimo país que fue conquistado de ese modo fue la Alemania nazi después de la pinza que aliados y rusos montaron sobre Berlin en 1945. Después de esto no ha habido ningún país que haya logrado invadir a otro por la fuerza, ahí está Afganistán, Vietnam, Irak, Libia para demostrarlo. Las guerras ya no pretenden ocupar espacio vital como en la época del Reich sino en cualquier caso enclaves estratégicos como Crimea cuya adhesión se saldó sin víctimas o dejar a un país en la ruina propiciando un lento despegue a largo plazo, un Estado fallido. Las guerras se hacen por otras razones, son en este sentido cortinas de humo para hacer otra cosa o propiciar que se haga otra cosa. Es muy evidente que a Rusia no le hace ninguna gracia que Ucrania entre en la OTAN, como no le haría a China tener una Corea unificada en su frontera y que le pase como a Hong Kong. Pero se equivocan quienes piensan que esta guerra se ha llevado a cabo para liberar dos regiones de Ucrania con mayorías rusas. Hay una prueba irrefutable Rusia no ha sacado toda su potencia letal y se ha conformado con una guerra de low cost con reclutas y artillería.

Donald Trump era soberanista y demócrata pero intuyó que la prosperidad de China era la ruina de USA propiciada básicamente por la deslocalización de la producción de ciertos bienes y que si bien ha contribuido a disminuir la pobreza de algunos países, tuvo consecuencias nefastas en las economías mas fuertes del planeta sobre todo en USA. El paro ha sido la consecuencia de cierres patronales de empresas que han desplazado sus factorías a países donde la mano de obra y los costes empresariales son menores. La libre circulación de personas con permeabilización de las fronteras ha sido otra de las consecuencias de esta globalización con las secuelas conocidas por todos los occidentales, algo que ha venido en llamarse multiculturalidad, una forma de blanquear estas dificultades a veces insuperables que llamamos integración.

De manera que podemos decir con toda claridad que la globalización ha sido una buena idea para las élites financieras y también para ciertos países que han visto disminuir su pobreza consuetudinaria.

Volviendo al trilema de Rodrik, lo que este autor apunta es que es imposible aspirar a la globalización al tiempo que se mantiene la democracia o la soberanía nacional. De las tres hay que elegir a dos. Trump eligió la soberanía (junto a la democracia) y China optó por la globalización que en cualquier caso la beneficia y la soberanía pero renunció a la democracia y Rusia optó por el soberanismo sin democracia. La UE es un ensayo general de algo más complejo: de lo que se trata es de un experimento de supranacionalidad que necesariamente ha de sacrificar la soberanía de sus miembros en aras de esa entidad que llamamos Unión Europea, algo muy alineado con las tesis globalistas.

El problema es que la Unión europea es en realidad una unión a la alemana en la que apenas caben los países latinos, Francia, Italia y España-Portugal no encajan bien en ese proyecto que parece pensado para sesudos alemanes y  beatos calvinistas. Un proyecto donde los ricos han impuesto sus condiciones a los países del Sur, como ya vimos en Grecia y posteriormente hemos visto como los países de Europa del Este (Polonia, Austria, Hungría) se han sumado al descontento oponiéndose a la inmigración tanto como a la austeridad para llevar a cabo políticas fiscales globales. De manera que el proyecto de la UE, después de la salida de UK, parece hallarse en un impasse, donde el descontento parece haberse transformado en una opción política más, que ahora se articula en una serie de partidos que reciben la etiqueta despectiva de «ultraderecha», cuando en realidad son partidos que cuestionan esa cesión de soberanía a ese ente burócrata con sede en Bruselas.

Pero además sucede otra cosa: la UE juega al disimulo con sus aliados naturales (USA), en realidad USA y la UE son competidores con la balanza de pagos a favor de esta ultima. USA a través de Trump inició un proceso de renegociación de las condiciones comerciales con la UE y la amenaza de desmantelamiento de la OTAN puesto que se cansó de pagar por la seguridad de Europa mientras Europa le ofende continuamente a través de alianzas chavistas, castristas y gobiernos de izquierdas en general, como hace nuestro país desde la época de Zapatero. Lo cierto es que no hay un enemigo común y la UE juega a la ambivalencia desde hace mucho tiempo.

Trump planeaba dejar que Europa se las apañara sola y que decidiera cuales eran sus reclamos de seguridad sin el concurso de la OTAN. Que se pagara un ejercito propio si es que temía ser invadida por Rusia hasta que llegó Biden e invirtió este programa recrudeciendo la postura de la OTAN, algo que viene también de la mano del gas y de sus propios intereses. A USA le interesa que Europa deje de comprar el gas ruso y se lo compre a ellos aunque sea mucho más caro (gas licuado y transportado en barco). Y esta parece ser una parte de la jugada. A mí personalmente me parece que hemos de comprar el gas a quien nos lo venda más barato o a quien nos convenga. ¿Por qué no comprar el gas a Rusia o a Argelia? ¿Solo porque son comunistas?

El argumento moral tiene pocas probabilidades de instalarse en un país como Alemania, ellos seguirán comprándole el gas a Putin aunque sea a escondidas. Mientras tanto en nuestro pais el «tracking sigue siendo ilegal a pesar de que lo acabaremos comprando a USA donde no lo es por orden de la UE.

Lo cierto es que Biden y su prole tienen intereses poco limpios en Ucrania, algo que ya había sido denunciado por Trump y que fue negado no solo por el partido demócrata sino silenciado por casi toda la prensa norteamericana. Ahora los periódicos serios dan marcha atrás y comienzan a destapar la verdad sobre el asunto. Al final es verdad eso de que en Ucrania había laboratorios biológicos clandestinos.

De manera que sí renunciamos al paradigma moral y al geopolítico nos encontramos de bruces con el paradigma globalización-soberanismo. Y con Trump no hubiera habido guerra Rusia-Ucrania porque tanto Trump como Putin eran y son soberanistas y enemigos declarados de la globalización. La OTAN hubiera sido poco a poco desmantelada o trasladada a otro lugar y Europa habría tenido que definir su política de seguridad. El polo Euroasiático hubiera tenido una oportunidad con Trump que no tenia intereses ni en el gas ni en el petroleo ni mucho menos en Ucrania.

Hay algunas pistas que nos permiten responder a la pregunta ¿Qué busca Putin con esta guerra?

Prepararse para el reseteo.

Algunas pistas: 1) Rusia solo aceptará el pago de su gas en rublos que es lo mismo que decir en rublos-oro. Y ¿quién cree usted que tiene las mayores reservas de oro del mundo?

Y otra pista, el próximo día 1 de Abril se pondrá en marcha el sistema cuántico que vendrá sustituir al viejo SWIFT. El dólar dejará de ser la moneda madre en las compras internacionales.

China gana tal como Trump predijo

Un post necesario para entender por qué los enemigos de mis enemigos son mis amigos hasta que dejan de serlo.

La respuesta está en este post

El señor del anillo único

El señor de los anillos es una novela fantástica de J. R. Tolkien y -sin pretender revelar nada de su trama- para aquellos que aun no la hayan leído, se trata de na historia que se desarrolla en la Tercera Edad del Sol de la Tierra Media, un lugar ficticio poblado por hombres y otras razas antropomorfas como los hobbits, los elfos o los enanos, así como por muchas otras criaturas reales y fantásticas. La novela narra el viaje del protagonista principal, Frodo Bolsón, hobbit de la Comarca, para destruir el Anillo Único y la consiguiente guerra que provocará el enemigo para recuperarlo, ya que es la principal fuente de poder de su creador, el Señor oscuro, Sauron.

«Tres Anillos para los Reyes Elfos bajo el cielo.
Siete para los Señores Enanos en palacios de piedra
.
Nueve para los Hombres Mortales condenados a morir.
Uno para el Señor Oscuro, sobre el trono oscuro
en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras.
Un Anillo para gobernarlos a todos. Un Anillo para encontrarlos,
un Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas
en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras».

Para mi la novela es muy sugerente de los momentos financieros por los que está atravesando el planeta. No cabe duda de que Sauron pretende un anillo (una moneda) única y no cabe tampoco ninguna duda de que existen al menos otros tres anillos en pugna: por una parte el nuevo dólar, el yuan chino y el euro.

Y más allá de la ficción de la novela me interesa decir algunas cosas sobre las monedas fiduciarias, que son las monedas actuales controladas por bancos centrales y las monedas digitales y diferenciar estas de las criptomonedas. Para ahorrar tiempo al lector diré que existe un consenso universal con la idea de que el dinero fiduciario toca a su fin. No parece buena idea seguir dándole a la maquina de hacer billetes para colocar deuda aquí y allá endeudando a los países sobre todo después de que se haya desvelado la inmoralidad de esa conducta. Pero ahora viene el problema porque las monedas digitales no resuelven tampoco el control centralizado del Estado y China ya está trabajando en un yuan digital que en realidad es el anillo unico con el que sueña Saurón.

Una moneda descentralizada como el Bitcoin es en realidad el enemigo principal del yuan chino pues se trata de una moneda descentralizada y controlada por blockchain, es decir democrática, participativa y distribuida, algo que no precisa de un gerente central, ni de un dueño de la moneda. es por eso que el bitcoin y el Ethereum reciben tantas criticas desde el sistema saurónico. No les interesa que hayan tantos anillos, quieren ser el anillo único.

Y esta es la guerra a la que se enfrenta el mundo. Para los que aun anden despistados les diré que Rusia y Putin a la cabeza están ya muy adelantados a la hora de evitar que China -que esta semana ha vendido parte de la deuda USA que obraba en su poder- pretende llegar la primera a este mercado. El dólar digital sigue a la zaga y es muy posible de que en los próximos días se produzca el tan ansiado reseteo del sistema financiero mundial.

¿Quien ganará esta batalla por destruir el anillo único?

Trump y Putin son aliados en esta guerra contra Saurón, no lo olviden.

 

Guerras solapadas

chalecos

Estamos asistiendo en Francia a un episodio que comenzó como una protesta por la subida de los carburantes y que nos recuerda a quienes lo vivimos a Mayo del 68, un movimiento sin líderes que traduce un descontento difuso al que poco a poco han ido añadiéndose otros alborotadores profesionales, al tiempo que en España la CDR (comités de defensa de la República) cortan carreteras y provocan asonadas de mayor o menor gravedad en distintos lugares. La pregunta que cabria hacerse es ésta: ¿Se trata del mismo fenómeno? ¿Es la violencia del país vecino similar a la violencia urbana que persiguen los llamados comités de defensa de la república catalana?

La respuesta es no.

Basta echar una ojeada al programa escrito sobre ese fondo del chaleco amarillo francés para caer en la cuenta que sus reivindicaciones bien podrían pasar por ser un programa de eso que en España llamamos extrema derecha, un programa que podrían firmar Vox en España o el frente Nacional de le Pen en Francia. Los chalecos amarillos responden a una lógica insurreccional derivada del agotamiento de amplias capas de la población machacada por el encarecimiento de la vida y que tienen en el automóvil su única oportunidad de vida, es por eso que los carburantes encendieron la mecha aunque el descontento es más amplio y difuso. Los comités CDR de la República son un grupo con líderes y con objetivos bien conocidos por todos.

Pero para entender las causas de los malestares sociales y encuadrarlos más eficientemente, es necesario que comentemos algo sobre el precio de la globalización, el precio que tiene para occidente. Para ello tomaremos como referencia el llamado trilema de Rodrick.

El trilema de Rodrick.-

paradoja

El trilema de Rodrick o también llamado el trilema imposible, descrito en su libro, «La paradoja de la globalización» señala que es imposible conseguir al mismo tiempo, la globalización económica, la democracia política y la soberanía nacional. Las tres opciones simultáneas son incompatibles por lo que nos veremos obligados a escoger sólo dos de ellas.

Dice la wiki que «globalización» es un «proceso económicotecnológicopolítico, social, empresarial y cultural a escala mundial que consiste en la creciente comunicación e interdependencia entre los distintos países del mundo uniendo sus mercados, sociedades y culturas, a través de una serie de transformaciones sociales, económicas y políticas que les dan un carácter global. La globalización es a menudo identificada como un proceso dinámico  producido principalmente por la sociedad, y que han abierto sus puertas a la revolución informática, llegando a un nivel considerable de liberalización y democratización en su cultura política, en su ordenamiento jurídico y económico nacional, y en sus relaciones nacionales e internacionales.

No está claro si este proceso tiene un fin claro, lo que es seguro es que de momento solo se ha llevado a cabo en dos cuestiones no baladíes; la circulación de capitales e Internet, es decir la disponibilidad inmediata y universal del conocimiento. También es cierto que ha favorecido la deslocalización de la producción de ciertos bienes y que ha contribuido a disminuir la pobreza de algunos países, pero lo que nadie dijo o advirtió es que tendría consecuencias nefastas en las economías mas fuertes del planeta. El paro ha sido la consecuencia de cierres patronales de empresas que han desplazado sus factorías a países donde la mano de obra y los costes empresariales son menores. La libre circulación de personas con permeabilización de las fronteras ha sido otra de las consecuencias de esta globalización con las secuelas conocidas por todos los occidentales, algo que ha venido en llamarse multiculturalidad, una forma de blanquear estas dificultades a veces insuperables que llamamos integración.

De manera que podemos decir con toda claridad que la globalización ha sido una buena idea para las elites financieras y también para ciertos países que han visto disminuir su pobreza consuetudinaria.

Volviendo al trilema de Rodrick, lo que este autor apunta es que es imposible aspirar a la globalización al tiempo que se mantiene la democracia o la soberanía nacional. De las tres hay que elegir a dos. Trump eligió la soberanía (junto a la democracia) y China optó por la globalización y la soberanía pero renunció a la democracia. La UE es un ensayo general de algo más complejo: de lo que se trata es de un experimento de supranacionalidad que necesariamente ha de sacrificar la soberanía de sus miembros en aras de esa entidad que llamamos Unión Europea.

El problema es que la Unión europea es en realidad una unión a la alemana en la que apenas caben los países latinos, Francia, Italia y España-Portugal no encajan bien en ese proyecto que parece pensado para sesudos alemanes y  beatos calvinistas. Un proyecto donde los ricos han impuesto sus condiciones a los países del Sur, como ya vimos en Grecia y posteriormente hemos visto como los países de Europa del Este (Polonia, Austria, Hungría) se han sumado al descontento oponiéndose a la inmigración tanto como a la austeridad para llevar a cabo políticas fiscales globales. De manera que el proyecto de la UE, después de la salida de UK, parece hallarse en un impasse, donde el descontento parece haberse transformado en una opción política más, que ahora se articula en una serie de partidos que reciben la etiqueta despectiva de «ultraderecha», cuando en realidad son partidos que cuestionan esa cesión de soberanía a ese ente burócrata con sede en Bruselas.

Lo que estamos viendo en Francia es en realidad una insurrección contra Macron que es el representante de  Rothschild en Francia, es decir el delegado de esas políticas globales que tanto gustan a las élites financieras. Se trata pues de una insurrección contra el precio -en este caso del gas-oil- que los franceses no quieren pagar a la globalización. «Demasiados impuestos» podría ser la soflama-consigna de los indignados franceses.

Nada que ver pues, esta movilización de «chalecos amarillos» con las CDR catalanas. A la UE no le gustan nada las reivindicaciones nacionalistas y no quieren saber nada de debates secesionistas, es por eso que Cataluña no tendrá nunca el visto bueno de la UE, al menos de esta UE. No es hora de abrir el melón de las nacionalidades ni del federalismo, eso ya vendrá si la UE es capaz de organizarse política, fiscal y militarmente. A la UE lo que le interesa sobre todo es preservar el statu quo de las políticas centradas. Es por eso que el centro tiene tanto éxito y todos los partidos pugnan por aparecer más radicalmente centrados, no importa si la cara es de Pedro Sanchez, de Rivera o de Casado, todos se ajustan bien a ese perfil. Todos cumplirían a la perfección con las políticas de apretarse el cinturón, de abrir las fronteras a los futuros habitantes de Europa (jornaleros sin ningún oficio conocido) y disminuir la población europea con las políticas de género.

Bueno, no todos, por que a Iglesias no lo quieren ver ni en pintura, si no es para domesticarle como hicieron con Tsipras. Pero así y todo Iglesias es menos peligroso que Abascal, al fin y al cabo nadie sabe si Podemos es o no es un partido globalista y está muy claro que Vox es un partido soberanista.

De manera que la guerra ya no es entre izquierda y derecha como muchos se empeñan en pensar sino entre globalistas-soberanistas por un lado y por totalitarios-demócratas por otro. Se trata de guerras solapadas que operan con máscaras: parecen responder a la lógica lineal izquierda-derecha pero en realidad son otra cosa. Los totalitarios serán capaces de cualquier cosa para aumentar la confusión y el caos, son en este sentido «pescadores en aguas turbias» que se aprovechan de la pelea entre los otros bandos.

Dos bandos que es donde se cuece en realidad la batalla que definirá el resultado final: la UE puede desaparecer, puede quedarse en lo que debió siempre ser, un mercado común o una refundación total que incluya a todos los países en igualdad.

Y no creo que sobreviva si no es capaz de asegurar esa igualdad.

 

Desigualdad para todos

Robert Reich es un economista, profesor universitario, pensador y comunicador que ha estado ocupando diversos cargos en sucesivos gobiernos de USA, el ultimo con Clinton donde ocupó un importante cargo relacionado con el mundo del trabajo. Aquí os dejo una de sus conferencias donde podremos indagar en uno de sus temas preferidos: la desigualdad.

La desigualdad parece seguir ciertos patrones cíclicos y es precisamente el análisis de ese patrón lo que lleva a Reich a poder predecir nuevos ciclos económicos y también lo que hay que hacer para combatirlos y prevenirlos.

  1. El patrón de 1918 es similar al de 2008 (las mayorías se empobrecen y las minorías se enriquecen)
  2. La igualdad está relacionada con la democracia.
  3. La desigualdad amenaza no solo a las economías particulares sino tambien a la democracia misma.
  4. Todas las políticas que se destinan a favorecer a las clases medias previenen los ciclos de desigualdad.
  5. Las políticas que amenazan a las clases medias paradójicamente favorecen a las élites.
  6. La acumulación de dinero en las clases mas favorecidas es absurda y no sirve para mejorar sus niveles de bienestar, es dinero desperdiciado.
  7. Las empresas pagan menos impuestos que las personas físicas.
  8. La globalización y la tecnología tienen efectos paradójicos: por una parte destruyen empleos y por otra abaratan el consumo de sus productos.
  9. La educación y la inversión de los gobiernos en educación es la mejor estrategia para luchar y prevenir la desigualdad.
  10. La presión fiscal sobre las personas físicas es la mayor amenaza contra las clases medias.

Y por ultimo un corolario: los lobbies y los financieros que están detrás de las campañas electorales de los candidatos USA son una amenaza para la democracia que aparece como secuestrada por esos excedentes de las élites.

Todos los malestares de la situación actual están relacionados con la desigualdad.

Los gobiernos están obligados a regular las transacciones de dinero y las reglas de juego adaptándolas a la situación de cada época. El objetivo no es alcanzar una igualdad utòpica sino disminuir las desigualdades.

Personalmente creo que algunos de nuestros gobernantes deberían ver este video.

 

El declive de la clase media

El nacimiento de la clase media

Policías del sentimiento

bildelberg

Primero leímos a Ray Brabdury y su novela de anticipación, Fahrenheit 451 de 1953 donde los bomberos se ocupan de quemar libros en lugar de apagar fuegos, describe una sociedad distópica donde la gente deprivada de cultura sufre de neurosis cotidianas no muy distintas a las de hoy, en estas condiciones emerge una nueva clase de disidentes que se ocupan de memorizar libros enteros para poderlos transmitir a las generaciones siguientes. Luego leímos a Aldous Huxley y su «Mundo feliz», otra distopía donde se adelanta el origen de las tecnologías reproductivas y la psicodelia con drogas que cambian permanente la sociedad y la convierten en un lugar donde vivir eternamente felices aunque también algo tontorrones. Huxley escribió otra obra no tan radical para salir airoso de las criticas que tuvo que soportar por esta novela y dio a luz a «La isla» donde blanqueó en parte su mensaje original, que no era otro sino la idea de que es imposible liberar al hombre sin someterlo a distintos yugos.

Pero sin lugar a dudas la novela de anticipación política más importante del siglo XX fue «1984», escrita por George Orwell en 1948, en plena postguerra mundial y donde el autor -que era un excombatiente comunista y presente en la guerra civil española- describe un mundo totalitario (que él mismo vivió sin duda) donde el Estado vigila todas y cada uno de los movimientos de los humanos a través de tecnologías que han recibido el nombre genérico de «Gran hermano» y del que todos tenemos hoy buena noticia. En este mundo está prohibido el amor y cualquier tipo de disidencia aun mental está perseguida por la policía.

Aquí no acaban las novelas de anticipación pero me interesa detenerme ahora y no profundizar en otro de los temas recurrentes en las actuales: los androides y las relaciones que supuestamente mantendremos con ellos. Me interesa detenerme aquí por lo que entiendo es una clave para entender el mundo de hoy y el papel que juega el amor y la soberanía individual como antídoto de las ingenierías sociales que ya están en marcha y que de un modo cada vez más nítido, aparecen ante el observador de un modo más evidente incluyendo a los más recalcitrantes negacionistas.

El ensayo de Cristina Martin Jimenez no es una novela de anticipación sino un trabajo periodístico de investigación sobre uno de los clubes más misteriosos (a pesar de ser públicos y nada secretos) que es el Club Bildelberg.

El clubconferenciagrupo o foro Bilderberg es una reunión anual a la que asisten aproximadamente las 130 personas más influyentes del mundo, mediante invitación. Los miembros de este grupo se reúnen en complejos de lujo ubicados en EuropaNorteamérica y Asia occidental, donde la prensa no tiene ningún tipo de acceso, y sus oficinas están en Leiden (Países Bajos). El nombre de este club procede del hotel en el que tuvo lugar la primera reunión, en los Países Bajos.

Es un foro donde se reúnen las elites a hablar del Estado del mundo y funciona por cooptación (invitación). En realidad los contenidos de lo que allí se habla si es discreto como en la masonería, pero las reuniones son publicas y están publicitadas, sabemos quien es invitado y cuantos españoles lo han hecho ya. Sobre el club Bildelberg existe muchas bibliografía casi siempre orientada hacia las teorías conspirativas, como antes fueron calificadas «la comisión trilateral», los propios «Iluminati» o la masonería. Muchos piensan que en realidad el Club Bildelberg es una especie de masoneria social, mientras otros creen que en esas reuniones se trama sobre todo la creación de un gobierno mundial, un dominio capitalista y/o una economía planificada.

En realidad no tendría ninguna importancia que ciertas élites financieras y otros muchos agentes políticos, económicos o de la sociedad civil se reunieran de vez en cuando para conocer las opiniones de los demás, pero lo cierto es que el que una teoría sea conspiracionista no implica que sea falsa, del mismo modo que un paranoico puede ser perseguido o un hipocondriaco morir de infarto. Y todo parece indicar que en el mundo y más concretamente en Europa hay demasiadas sinergías en las políticas de los Estados para liquidar el tema como de simple casualidad.

Personalmente no se de donde vienen las órdenes y me da igual puesto que no podemos hacer nada contra todos esos lobbyes que parece que dominan el mundo y hacen coincidir los acontecimientos. Me interesa más saber como neutralizar sus movimientos que parece que no persiguen otro plan más allá de desestabilizar gobiernos y países enteros. De momento os dejo aquí una entrevista donde Cristina Jimenez nos cuenta su visión de los planes del Club para Cataluña:

Cristina piensa que el Club Bildelberg persigue el fin de federalizar España para debilitarla pero yo no veo la diferencia que habría en cuanto a la vitalidad de Estado comparando esa «federalización» con el estado actual de las autonomías. Lo cierto es que Alemania es un estado federal y nadie piensa que Alemania sea un gobierno débil, en el otro lado está Francia que es un estado muy centralizado  y a nadie en Bildelberg se le ocurre meterse en ese berenjenal. Lo que es cierto es que en España el modelo de las autonomías es caro de mantener y no parece haber un marco jurídico que sostenga sus decisiones casi de Estado. Si alguien ha pensado en una reforma de la Constitución española en Bildelberg es obvio que será en el sentido de una recentralización de ciertas competencias. Es obvio que Extremadura o Andalucía podrían vivir mejor sin parlamentos autonómícos. Otra cosa es que se pueda volver atrás, cosa que me parece imposible con el equilibrio de fuerzas actual.

Con todo no me parece que «federalizar» sea una inquietud más allá de ciertos partidos españoles que no se sabe qué entienden por federalizar. Lo cierto es que este debate ha llegado a un punto muerto tras la salida de Ciudadanos de la comisión que se había organizado para debatir el tema.

Más que federalizar yo creo que una de los propósitos de estos lobbyes de intereses se llamen como se llamen es la de disminuir la población mundial y para ello han cambiado de opinión en sus sus dos acciones anteriores: los métodos anticonceptivos solo sirven en los países opulentos pero no en los más empobrecidos como sucede en Africa o en aquellas culturas donde casi están prohibidos por religiones o costumbres, la política del hijo único en China ha provocado muchos malestares sociales al invertir la sex-ratio, el aborto electivo no parece estar al alcance de la población más sensible del mismo modo que sucede con los anticonceptivos. La población mundial no deja de crecer y aunque la mitad de ella vive en condiciones deplorables, hay otra mitad que consume demasiados servicios: pensiones, sanidad o educación gratuitas son un quebradero de cabezas en esta elites que no saben como enfrentarlas.

Orden y caos.-

Lo que yo creo es que no hay una única agenda, no hay un solo grupo de think tanks que piense en cómo arrimar el ascua a su sardina, del mismo modo que creo que habrá otros intereses desinteresados en cómo lograr un mundo mejor. La diversidad de estas agendas es demasiado compleja para poderlas discriminar. En Europa es obvio que hay una agenda rusa, una agenda israelí, una agenda Bildelberg y distintas agendas useñas y otras que van por libre. No se trata de un plan unificado sino de varios planes que se fortalecen o debilitan unos a otros según las circunstancias. Conocer quien es quien tiene la misma dificultad que orientarse en la guerra de Siria. ¿Quien es alli el que usa bombas químicas y para qué? Nunca lo sabremos pero de una cosa podemos estar seguros, Siria es muy importante geopolíticamente, lo que uno crea depende de la propaganda y de las pruebas falsas que como en 1984, podemos confeccionar a nuestra medida en los ministerios de la verdad.

Y también podemos estar seguros de que en nuestro país  alguien o alguienes están conspirando para desestabilizarlo. No sabemos quienes son ni porqué, y es por eso que hay muchas opiniones y teorías al respecto. Pondré algunos acontecimientos ordenados en una listado no necesariamente relacionados unos items con otros pero que me parecen significativos de ese plan de desestabilización:

  1. El plan de secesión de Cataluña
  2. La emergencia de un poder feminista radical (el feminismo de género) con un enorme poder mediático y político.
  3. Leyes LGTBI en casi todos los parlamentos regionales, aprobadas de forma rápida y consensual.
  4. Subvenciones y prebendas a la inmigración.
  5. Silenciamiento de la violencia sexual y otra de bajo umbral por parte de estos elementos foráneos. .
  6. El ataque a los símbolos nacionales, instituciones, Corona, ejercito y recientemente al Poder Judicial.
  7. Persecución virtual y real de los disidentes.

Es obvio que para llevar a cabo estos planes hay que disponer de mucho dinero y también de muchas complicidades políticas. Hoy somos muchos en España los que vemos que desde el PP hasta Podemos, más allá de la escenificación de las diferencias actúan obedeciendo las consignas de algún extraño Amo.

Y todo parece indicar que los planes para nuestros políticos está ya trazado:

Primero sustituir al PP por Ciudadanos y más tarde al PSOE por Podemos, o sea vuelta al bipartidismo, un país con tantos partidos es ingobernable. esto podría explicar que PdCat se haga socio de ERC en sus antípodas ideológicas, que Podemos sea tan bien tratado en las televisiones, que VOX no salga nunca en TV, que un ministro del gobierno se meta con el otro poder del Estado, el judicial. Que Puigdemont se refugie en Bruselas, la sede de la UE (el hijo querido de Bildelberg), que Alemania nos haga el feo de no devolvernos a Puigdemont o que Montoro niegue el despilfarro de Cataluña.

Todo el mundo sabe que después del caos viene el orden, y ese es probablemente el orden que nos quieren imponer y que algunos llaman NOM.

Pero lo más probable es que todo sea un simulacro y todo esté pactado.

No hace falta gastar demasiado dinero en disminuir la población europea, ella solita lo viene haciendo desde hace muchos años. En unos 20 años seremos sustituidos por otros seres más obedientes y resignados y que no cobrarán desempleo ni exigirán medicinas ni educación, solo fútbol y drogas.

Y las tendrán, tal y como Huxley predijo.