Las 4 Españas

4 españas

Los estudios sociológicos se pusieron de moda para predecir los resultados de las elecciones y desde entonces los investigadores han tratado de describir perfiles de votantes siendo el nivel de ingresos la variable clásica sobre lo que se han basado estos estudios, una división tosca del mundo entre ricos y pobres. Se suponía que los ricos votaban a la derecha y los pobres a la izquierda. Naturalmente los pobres eran los obreros y los ricos la clase acomodada, esa que vivía de rentas o de profesiones más o menos liberales.

Pero hoy la cosa ya no está tan clara debido a la fragmentación y la atomización que han sufrido nuestras sociedades. La clase obrera pareciera haber desaparecido y en su lugar ha amanecido una clase de parado de alto voltaje de indignación que no ha logrado todavía encontrar trabajo, al menos que corresponda a su titulación.

Fue leyendo este articulo de Ramon Gonzalez como comencé a gestar este post. La idea del articulo es que la brecha actual -postcrisis- ya no es de ingresos, sino generacional. Para ello describe cuatro tipologías descritas en el libro de Belen Barriero (que es la lectura que el articulista nos aconseja) y donde el lector hallará explicaciones a estas 4 Españas que vienen a desmentir la idea de Machado de que una de las dos iba a helarnos el corazón. Al parecer hay más razones para temer esa congelación, con la aparición de estos cuatro tipos: digitales, analógicos, acomodados y empobrecidos.

Pero a mi se me ocurrió leyendo el citado artículo que en realidad la mayor brecha no es tanto digital, de ingresos o generacional sino sexual, entiéndase “reproductiva”. En realidad lo que nos diferencia a los humanos europeos de hoy no es tanto lo que ganamos o la edad que tenemos sino las expectativas que tenemos respecto al futuro, es por eso que me pareció tomar la metodología etológica como guía comprensiva del mundo en que vivimos, las variables criticas suelen estar escondidas allí donde nadie miró y es por eso que me puse las gafas de naturalista.

Los alfa.-

Lo que caracteriza a los alfa es su alto valor de pareja y no tanto los ingresos que tienen, tampoco su edad. No hay que confundirlos con los ricos que es una abstracción poderosa emocionalmente pero muy contraintuitiva. Se puede ser alfa por el dinero desde luego pero también por la belleza, la fama, la inteligencia y también el ser un personaje televisivo, un artista de éxito, un deportista de élite, un personaje de la jet o un líder carismático.

El termino “valor de pareja” se debe a David Buss y el lector puede visitar este post donde hablé precisamente de la precariedad del mercado de parejas, una precariedad que no alcanza a los alfa que son ese tanto por ciento que no pueden quejarse de su éxito sexual.

El término ” valor de la pareja” , es algo que no gusta demasiado a la gente en general que rechaza el termino al hacerlo equivalente al de precio. Valor no es igual a precio pero incluso en términos evolutivos la palabra “valor” no coincide con nuestra interpretación actual, valor se refiere al valor de fitness, se trata de un variable cuantitativa que se mide en puntos evolutivos no en logros sociales o económicos.

Lo cierto es que el valor de pareja no se distribuye uniformemente. Contrariamente a los anhelos de igualdad, todas las personas simplemente no somos equivalentes en la moneda de la calidad de pareja. Algunos son extremadamente valiosos, fértiles, saludables, sexualmente atractivos, ricos en recursos, agradables y capaces de brindar con generosidad sus prestaciones. Son los alfa.

Pero aqui en este territorio la competencia para atraer a los compañeros más deseables es feroz. Por lo tanto, los más valiosos son escasos en comparación con los muchos que les desean. Las personas que tienen un alto valor de pareja parecen además tener éxito en la atracción de los socios más deseables. En una puntuación informal que se llevó a cabo entre estadounidenses, los 9s y 10s se emparejan con otro 9s y 10s. Y con la disminución del valor de la 8s a los 1, las personas deben bajar su mirada de apareamiento proporcionalmente. De lo contrario se produce una mayor probabilidad de rechazo y angustia psicológica. “Lo que quiero me lo niegan y lo que no quiero me lo dan” , decimos nosotros en plan castizo.

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Una hembra alfa de nuestro entorno

Dicho de otro modo, los alfa se emparejan entre ellos o con algunas personas beta que ascienden de rango cuando se emparejan con algún alfa. Los alfa practican la hipergamia y no es raro que acumulen tres o más matrimonios con un número de hijos superior a la media junto con un numero de parejas elevada más o menos pasajeras.

Los beta.-

Los beta somos el grueso de la población, los pagafantas del sistema. Los que corremos con los gastos del emparejamiento. Somos los que empleamos estrategias “dad” como estrategia de fondo. “Dad” significa papá y es el modelo de emparejamiento de las sociedades tradicionales donde el sexo es caro. En este post puede el lector profundizar en este tipo de estrategias de emparejamiento que se opone a la estrategia “cad” furtiva y errante.

Lo que caracteriza a los hombres beta es su característica de proveedores y lo que caracteriza a la mujer beta es su carga reproductiva que simultanea con las cargas del empleo y su trabajo dentro de la casa. El matrimonio beta es la pareja tradicional, esas parejas que trabajan ambos y que tienen dos hijos, la parejita. Su enemigo más importantes son las desavenencias y el estrés, el divorcio es letal para los beta, pues perjudica fuertemente a los hombres y les encadena a proveer una casa que ya no habitan dejándoles exánimes para construir otro nido. Para las mujeres beta su condena son los hijos y la cruel atadura de sus familias extensas.

Los beta están en regresión y son los más empobrecidos post crisis, son los que soportan una mayor carga fiscal, la clase media por así decir, aunque lo que caracteriza a los beta no es la clase social sino su creencia en cierto valores tradicionales y en cierto modo aquellos que viven con sentimientos de culpa las infidelidades e incluso el divorcio.

Los valores de clase media han sido los colchones de seguridad del sistema y uno de los puntos de apoyo: la familia ha resistido las embestidas de todas las crisis, pero las amenazas que se ciernen sobre ellos son demasiadas para no tenerlas en cuenta.

Los omega.-

Son los parias del sistema, pero en cierto modo también la reserva genética de la civilización dado que los beta son permeables por abajo y son ellos los que corren con los gastos reproductivos más intensos aun sin disponer de recursos. También son los que acumulan menores puntajes de “valor de pareja”. En este extremo de la distribución  están los omegas, tal vez menos saludables, con menos recursos materiales, o con rasgos de personalidad indeseables tales como la agresividad o la inestabilidad emocional que causan grandes perjuicios a las relaciones y a la calidad de vida. Por no hablar de enfermedades graves, invalidantes o enfermedades adictivas, tan frecuentes como el alcoholismo. También los maltratadores de pareja intima suelen ser omegas deprivados de sexo, deprivados de poder y que sueñan con ascender de rango o al menos emular a esos alfas que tanto les llaman la atención.

Sus estrategias reproductivas son similares a los beta pero pueden darse escarceos más o menos regulares en termino de “cad”. Lo que caracteriza a este perfil es que no comparten los valores de la clase media, por ejemplo invertir en la educación de los hijos, para ellos el dinero es para gastarlo en bienes de consumo, no ahorran ni piensan, en el futuro quizá porque no creen en él.

El lector que haya llegado hasta aquí es casi seguro que se haya ubicado ya en alguno de esos grupos o perfiles, teniendo en cuenta que estos compartimentos no son estancos y que una familia o individuo puede transitar de un bloque al otro en función de la suerte y los avatares de la vida. Lo importante son los valores morales y por supuesto el valor de la pareja: los guapos y las guapas tienen el camino más fácil si bien no pueden garantizarse un futuro de certidumbre solo con la belleza. Ya sabemos que un individuo puede estar hoy a todas horas en TV cobrando royalties y el año que viene desaparecer.

Volviendo ahora a la sociología, creo que podemos adivinar por donde irá el voto de cada cual en las elecciones, siempre y cuando se permita una cierta desviación típica en esa consideración, pero a mi juicio lo que falta en este esquema es la cuarta fuerza.

La cuarta fuerza.-

La cuarta fuerza es la que está compuesta por mujeres jóvenes, fértiles, educadas, competentes, universitarias que han logrado un alto estatus profesional y se han liberado, por así decir de la tutela de padres y los hombres en general. No necesitan proveedores, porque ellas mismas se bastan para subsistir, aunque en realidad estas mujeres no están contra los hombres sino contra los niños. Se trata de aquellas mujeres beta que han logrado liberarse de la cruel atadura y han apostado por el sexo a corto plazo (hipergamia) o la monogamia sucesiva y por supuesto por la infertilidad.  Son las que abaratan el sexo y llevan a los hombres hacia su paroxismo de holgazaneria.

Son estas mujeres las que dictan las políticas de Estado sobre casi todo, son feministas y votan progresista, léase socialdemócrata. Son el grupo social con más influencia en estos momentos en Europa, son las que deciden unas elecciones, llevando al voto a su ascua, que no es otro sino seguir manteniendo su poder e influencia y sobre todo esa concepción grácil y emotivista que caracteriza a lo femenino, es el auge del animalismo, del veganismo y de la anorexia mental. Es el predominio de la emoción y de los buenos sentimientos. Es la victoria de la ginecocracia y de los valores matrifocales.

Pero en el pecado está la penitencia porque ¿de qué sirve tener éxito sino no va acompañado del éxito reproductivo?

Usted puede vivir 100 años con buena salud, puede ser poseedor de un magnífico cerebro y haber tenido éxito en su vida profesional pero si no se reproduce, todas esos éxitos van a perderse en el limbo de los justos. El fitness es un concepto etológico de importancia capital pues combina la supervivencia con la reproducción, el fitness es por definición inclusivo, sin sobrevivir no hay reproducción pero sin reproducción la supervivencia es superflua.

La demografía y la política están en manos de esta cuarta fuerza pero en su fortaleza se esconde precisamente nuestra debilidad, la de todos.

¿Cooperativos o competitivos?

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Konrad Lorenz ha pasado a la historia de la medicina por muchas razones a pesar de no ser médico y haber recibido el premio Nobel en 1972 junto con Nicola Timbergen y Von Frish. En realidad Lorenz era un biólogo que inventó una nueva disciplina llamada etología.

Uno de los hallazgos más importantes de Konrad Lorenz fue el elaborar una nueva teoría sobre el instinto. Se ocupó para ello de investigar sobre los cuatro grandes: huir, aparearse, comer y luchar y hacerlo a través de la observación de gansos en su medio ambiente. Uno de sus descubrimientos más importantes es la idea de que existe una separación entre causa y propósito, entre pulsión e impulso. Asi la causa del hambre no es la necesidad de alimentarse sin embargo el propósito del hambre es la alimentación. En términos comprensibles significa que por primera vez un etólogo aportó una nueva lectura del instinto que iba más allá de la causalidad o determinismo lineal, una lectura no teleológica. Los animales no comen o dejan de comer sólo porque tengan hambre o falta de apetito, sino que en el hambre intervienen otros factores que no tienen nada que ver con la alimentación. Por ejemplo el hambre puede inhibirse cuando un animal dominante merodea por los alrededores o puede excitarse a raiz de una ganancia de rango.

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Otro de sus hallazgos fue haber descubierto “la impronta” (imprinting). Los gansos siguen a aquel que identifican como su madre, en este caso el propio Lorenz que se retrató muchas veces con una buena camada de gansos siguiéndole aqui y allá. Pero en este post me propongo divulgar uno de los hallazgos más importantes a mi juicio que viene descrito en su libro: “Sobre la agresión: el pretendido mal”.

Los gansos son animales muy agresivos y territoriales. Se organizan en torno a figuras dominantes, un macho al que se le unen hembras de forma discontinua. Usualmente los machos dominantes dominan ciertos recodos del rio, allí donde los recursos son más abundantes. Hasta aquí, normal. Los dominantes acumulan hembras y recursos, mientras que los demás han de conformarse con “picotear” las sobras y quedarse con las hembras más perifericas de la manada.

Lo que Lorenz describió fue una conducta insólita que parece remedar una especie de homosexualidad entre los gansos. Sucede que a veces se forman parejas de machos que se alían para defender ciertas zonas de los ribazos. Y pareciera tratarse efectivamente de una pareja homosexual pues hasta parece que copulen entre si, un poco para engañar  a sus contrincantes, como diciendo: “aquí somos dos, no os acerquéis”.

Pero la cosa no termina aquí, porque no es lo mismo dos amigos que se alían entre si y que parece que copulen, que carecer de una estrategia reproductiva efectiva . Al fin y al cabo el mandato biológico no es “come lo que quieras” sino “creced y multiplicaos” y una pareja de machos no puede reproducirse aunque su alianza sea muy potente como estrategia de defensa.

Es por eso, que “no hay dos sin tres” y pronto una hembra se acerca a la pareja para triangular la cuestión y entonces se producen escenas como las que describe Luis Eduardo Aute en “Una de dos”, “o me llevo a esa mujer o entre los tres nos arreglamos”. Y eso hacen los dos machos, compartir a la hembra, ahora tu y ahora yo. No parece que los celos jueguen ninguna función importante en esta familia alternativa. Tres siempre serán mejor que dos tanto como defensa del territorio como protección para los polluelos.

Hay varias preguntas que el lector sagaz podria hacerse a continuación, la primera es ¿son homosexuales esos gansos? Lo cierto es que de serlo son bastante diferentes a lo que conocemos como homosexualidad humana. En principio no afecta a la identidad y por otro lado se trata de un simulacro de homosexualidad que no les impide forman tríos o parejas y por tanto no impide la reproducción. El lecto que quiera profundizar en esta cuestión de psicología evolutiva sobre la homosexualidad puede visitar este post.

Lo que si podemos inferir de esta anécdota de los gansos y los tríos sexuales es que efectivamente en el mundo animal (y en el humano) las alianzas son muy importantes de cara a conseguir recursos. Hay algo que acompaña y se solapa a la rivalidad por esos recursos, ese “únete a ellos, cuando no puedes ganar” es una estrategia muy representada en nuestra especie. Existen las alianzas y las coaliciones.

Las alianzas se establecen como estrategia ante un enemigo común, las coaliciones se establecen para ser más potentes aunque no exista un enemigo identificado. La verdad del asunto es que evolutivamente hablando me resulta difícil encontrar algún ejemplo (salvo los altruísmos con la propia prole (descritos por Hamilton) o los errores de reconocimiento de la misma) que refute el tópico viejo de “supervivencia del más fuerte”. Es cierto que existen ejemplos de cooperación que dan buenos dividendos, ¿pero sin ellos habría realmente cooperación?

El egoismo y los altruismos

El lado oscuro del altruismo

¿Es posible la prosperidad sin crecimiento?

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Un gubernamental “hutu” toma los datos antropométricos de un “tutsi”, una etnia masacrada en Ruanda.

Mientras leía este post recordaba que esta era precisamente una idea que siempre me había rondado por la cabeza. Cuando era más joven la respuesta que me habia dado a esta pregunta hubiera sido afirmativa.

La idea que propone el autor del citado post es bastante lógica y comprensible: dado que ya hemos llegado al convencimiento de que el crecimiento no es sostenible indefinidamente, lo mejor es detenerse y conformarse con lo que tenemos.

Afirma: El crecimiento no es la solución, es el problema. En tiempos de recesión, la sociedad del crecimiento nos conduce al colapso económico y, en tiempos de bonanza, nos lleva directamente al colapso ecológico.

Define el autor a este dilema como “el dilema del crecimiento” al que atribuye el paro,  la pobreza y la agresión a la naturaleza,el cambio climático,  la crisis alimentaria y perdida de biodiversidad cuando la economía rebrota.Estamos pues condenados a una especie de trastorno bipolar que agrede nuestro medio ambiente cuando nosotros estamos más joviales pero que nos deprime cuando tocan medidas de austeridad. Propone una tercera vía: “es hora de poner en marcha una “prosperidad sin crecimiento”, entendida como nuestra capacidad de vivir bien y felices dentro de los límites ecológicos de la naturaleza”. Habla de: “ soberanía alimentaria y agroecología, autosuficiencia energética, banca ética, monedas locales, ciudades en transición, etc que desafían diariamente al coloso liberal-productivista con pies de barro y construyen ya la transición social, ecológica y ética de la sociedad”.

En resumen propone una utopía. Una utopía obligatoria.

Y la trampa está en la palabra “crecimiento”. ¿Qué es crecimiento? Naturalmente el autor del citado post se refiere al crecimiento económico pero no habla del otro crecimiento: el crecimiento de la población.

Lo cierto es que es imposible mantener al planeta vivo con tanta población, somos ya 7000 millones y en el último siglo esta cifra ha aumentado en un tercio. La verdad es que para que las cosas pintaran bien necesitaríamos reducir la población mundial de un modo drástico. Unos 3000 o 4000 millones seria el tamaño ideal de la humanidad.

Claro que no toda la humanidad crece al mismo ritmo, por ejemplo estas cifras coexisten con lo que ha venido en llamarse el suicidio demográfico de Europa donde no llegamos a un indice de reemplazo dos por dos.

Dicho de otra manera comprensible: los que más hijos tienen son los pobres.

Los pobres tienen más hijos por varias razones y no todas están ligadas a la ignorancia, la falta de métodos anticonceptivos o concepciones arcaicas o religiosas sobre la reproducción, sino que muchas veces la reproducción indiscriminada se utiliza como un arma de guerra. Ciertos países ponen en marcha políticas que prohiben las prácticas inhibidoras de la gestación y no solamente en relación con el concepto que algunos países mantienen sobre la mujer.

Aqui en este post podemos ver por donde andan los planes de ciertos regímenes, por no hablar de la estrategia del pueblo palestino que viene a ser muy parecida.

Lo cierto es que tendemos a ver ciertos conflictos como guerras tribales, entre ideas o religiosas cuando en realidad la guerra actual ya no se hace por ideas o por el nombre de un dios concreto sino por los recursos. La guerra en el siglo XXI, será por recursos, algunos de ellos tan poco poéticos como el agua.

En Ruanda tuvo lugar hace poco tiempo un genocidio a gran escala entre dos tribus de etnia diferente (aunque indistingibles para nosotros), los tutsis y los hutus. Todo el mundo conoce los resultados de aquella masacre casi televisada en directo como estos días estamos viendo en los telediarios con el otro conflicto eterno entre israelíes y palestinos. Pero poca gente sabe que Ruanda es el país de mayor sobrepoblación que existe en el mundo, al menos así era antes de comenzar aquella guerra. Una mujer ruandesa media tenia 8 hijos.

Y lo que nadie dice es que con ese nivel de “crecimiento” es imposible no ya mantener el medio ambiente sino una mínima cohesión entre aquellos que compiten por los mismos recursos, agua y comida.

Desde hace más de 200 años, la advertencia ya era explícita: el inglés Thomas Malthus advertía en su célebre “Ensayo sobre el principio de la población” que los recursos naturales serían insuficientes para abastecer a la población mundial. La investigadora Rosamund McDougall, directora adjunta de la ONG Fondo para una Población Óptima (OPT, en inglés) advierte que “una población de más de 9.000 millones de personas tendría un impacto terrible sobre la Tierra, no sólo en la calidad de vida. La cantidad de emisión de gases de efecto invernadero haría imposible vivir en el planeta en 2050”.

Lo cierto es que Malthus ha sido estigmatizado no ya por los cristianos sino por eso que ha venido en llamarse la “síntesis progresista”, los socialdemócratas, para entendernos. Ser malthusiano está mal visto, y se considera hoy una visión apocaliptica y de derecha radical. Politicamente incorrecta digamos.

La fe en el futuro de la humanidad ha sustituido a la fe en Dios, y la mayor parte de cientificos y politicos están convencidos de que Dios o la Ciencia proveerá.

Pero Malthus tenia razón y con él los defensores de la hipótesis Gaia que ven en la Tierra un ser vivo que de cuando en cuando ha de llevarse por delante a unos cuantos ciudadanos para poder respirar. Como un perro cuando se quita de encima las pulgas que tanto le molestan asimismo el planeta ensaya a través de catástrofes naturales despiojarse de vez en cuando.

Catástrofes que son como crisis epilépticas por parte de Gaia y guerras por los recursos son el resultado de este estado de cosas derivadas de la sobrepoblación. Del mismo modo que el perro, Gaia solo puede aliviarse momentáneamente, su única esperanza es la desaparición de nuestra especie.

Dado que no hay ni nunca habrá un gobierno mundial que se haga cargo del problema -digan lo que digan los conspiracionistas (I)- preveo que el futuro que nos espera es bastante desolador. De manera que hoy contestaría a la pregunta que planteo en el post de este otro modo ¿Podremos adaptarnos a la escasez y a la idea de que el crecimiento ha terminado?

(I) ¿Que dicen los conspiracionistas? Véase este blog y verán por donde andan.

Malestares en la conciencia perruna

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¿Fue su ancestro un lobo?

 

Está bien establecido que los perros que nos acompañan en nuestras urbanitas soledades, -esos que llamamos mascotas- tienen todos un ancestro común, que fue un lobo, de la que el perro (canis lupus) es una subespecie, algo bastante contraintuitivo si contemplamos a ese peluche de más arriba. De los lobos heredaron los perros actuales esa tendencia al gregarismo, a la jerarquía, a la lealtad a la manada que los diferencia profundamente de las otras “mascotas” de compañía, como los gatos, independientes y solitarios.

No cabe ninguna duda de que los perros se han aclimatado perfectamente a la compañía humana y lo han hecho porque socialmente son muy parecidos a nosotros en su organización social. Pero no siempre fue así, lobo y hombre no se han llevado siempre bien, puesto que están en juego conflictos de intereses, fundamentalmente intereses ganaderos. Hombres y lobos compiten por las mismas ovejas.

O dicho de otra manera compartimos con ellos un mismo ecosistema, lo que explicaría ese miedo ancestral que les tenemos y los continuos exterminios de los mismos, hasta el punto de que hoy -incluso protegida- es una especie amenazada de extinción, al menos en la península ibérica.

Es por eso, que somos vecinos, que el lobo pudo domesticarse. Probablemente el primer lobo domesticado fue un lobo hipofóbico, un ejemplar que tuvo poco miedo del hombre y con el que acabó llevándose bien. Recuerdo ahora a “Calcetines” el perro de “Bailando con lobos” que hasta que es asesinado intenta un acercamiento al teniente Dunbar, la única compañía de la que pudo gozar hasta encontrar novia.

En la domesticación de los lobos sin embargo tuvo mucho que ver el hecho de modificar sus costumbres alimentarias: los lobos son carnívoros, pero los perros actuales han desarrollado tolerancia al almidón, una especie de efecto Baldwin en los perros. Como es sabido nosotros los humanos también nos adaptamos a la leche después de hacernos sedentarios y acabamos desarrollando un enzima: la lactasa, ampliamente distribuida por toda la población mundial, es un ejemplo de como el medio ambiente puede modificar las instrucciones genéticas que nos vienen de serie. Los perros cambiaron en su constante interacción con los humanos, no sólo por selección artificial (como el toro de lidia) sino también por selección natural y por su contacto casi continuo con nuestra especie, que tomó su olfato, su instinto cazador, su capacidad de aprendizaje, su sociabilidad y su territorialidad como elementos en donde nos ha prestado enormes servicios.

Pero en todo perro coexiste una conciencia de lobo, una conciencia que en cualquier caso se encuentra subsumida en su conciencia más actual de perro. Ambas conciencias se solapan.

Como en nosotros.

Lo interesante de los perros actuales es que han desarrollado enfermedades muy parecidas a las nuestras y que además están inducidas por sus propios dueños, asi veo en la wikipedia que:

Los trastornos de la conducta canina se clasifican en tres tipos: 1) patologías del desarrollo, 2) sociopatías —relacionadas con el ambiente y su jauría humana o animal—, 3) comportamientos disfuncionales que alteran la conducta normal, y que se ajustan para hacer frente a una situación cotidiana (fobia). Según la tesis de zoopsiquiatría desarrollada por Patrick Pageat:

  • Agresiones de tipo jerárquicas, territorial/maternal, por miedo, irritación, predatorias y redirigida.
  • Destructivas, orina/defecaciones indeseadas, ansiedades, miedos y fobias (a la pirotecnia, por ejemplo),
  • Trastornos compulsivos y estereotipias (persecución de cola, autolamido).
  • Trastornos alimentarios y dípsicos (anorexia/bulimia, potomanía).
  • Trastornos sexuales (hípersexualidad, pseudogestación), depresión de involución.

Cabe señalar también que muchas de las malas costumbres caninas son la muestra de comportamientos desarrollados por razones tales como: falta de actividad —como puede ser caminatas o deportes caninos—, ausencia de socialización, disciplina, entrenamiento o educación irresponsable por parte de los propios dueños.

Dicho de otra manera si los perros desarrollan enfermedades tan similares a las nuestras es porque nosotros sus dueños no estamos a la altura de las circunstancias para serlo. Somos malos amos y ellos claro, se resienten puesto que los perros han sido cableados para obedecer y seguir al jerarca de su manada -dando incluso su vida por él-  y que proyectan en su dueño. Dicho de otra forma: los perros que conocemos hoy, esos que viven en pisos de ciudad, que no tienen oportunidad de correr y desgastar su energía, que no se socializan con otros perros, están tan neuróticos como nosotros, solo que nosotros no tenemos a quien echarle las culpas de nuestra neurosis.

El caso es que esta neurotización no tiene nada que ver con sus genes ni con su conciencia ancestral que de vez en cuando puede irrumpir en determinadas ocasiones en forma de agresividad o de ataque a su propia familia humana. Los perros están cableados para morder del mismo modo que estan cableados para orinar las farolas (en realidad marcar su territorio). Aunque vivan en una ciudad y sigan meando las farolas y ahora marcar el territorio ya no les sirva de mucho, lo cierto es que esta conducta les seria muy útil si volvieran a su entorno natural. Allí tampoco lo tendrían fácil para reproducirse pero lo cierto es que aquí viviendo con nosotros les tenemos bien castrados, bien físicamente o bien condenándoles a una vida monacal.

Pero lo cierto es que ellos aguantan tan bien la castidad impuesta como nosotros. Al fin y al cabo la neurotización de los humanos procede sin ninguna duda de las coerciones que la sexualidad ha sufrido a lo largo de la historia humana. Bien por una razón o bien por otra el sexo ha estado mal visto socialmente y hasta se han inventado religiones para condenarlo y constreñirlo. Nosotros les hemos inculcado a nuestras mascotas esta manía tambien, e incluso les castramos para que no tengan el celo, sobre todo a ellas porque ensucian. ¿Cómo no van a estar neuróticos  y pasarse el dia lloriqueando?

La conciencia de perro se ha impuesto a la conciencia de lobo y aunque esta irrumpa a veces con una conducta “psicótica”, la verdad es que los perros han seguido en su conciencia una direccción muy parecida a la humana: Su conciencia ancestral ha sido opacada por una conciencia “civilizada” y es ésta conciencia civilizada la que -a su vez- obtura la satisfacción corporal.

Y lo obturado siempre vuelve.

Nota.- La zoopsiquiatria es la disciplina que se ocupa del estudio de la conducta animal en condiciones no naturales o de domesticación mientras que la etología es el estudio de esa conducta en condiciones naturales.

 

El creciente fértil

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Un area de creciente interés en psicología evolutiva es aprender más de nuestra forma de alimentarnos, de sus origenes y de nuestra especialización en la producción de alimentos que señala al Neolítico (unos 10.000 años atrás) como esa nueva era en la que el humano comenzó a domesticar la naturaleza para proporcionarse alimentos seguros que acumulados y protegidos eficazmente dieron lugar a un fenomenal despliegue de otras tecnologías y novedades: la escritura, la guerra, el tiempo libre, la explosión demográfica y las ciudades están tan vinculadas a la agricultura que merece la pena escarbar un poco en la forma en que el hombre dejó de ser un cazador-recolector y pasó a ser sedentario.

En un post anterior y a propósito de un libro de Jared Diamond, ya planteaba esta pregunta. ¿Por qué el hombre dejó el forrajeo y se convirtió en agricultor? ¿De dónde le vinieron esas enseñanzas?

Decía allí que la innovación de disponer de huertos con alimentos permanentes (o de temporada) ha sido tan ventajoso para las colectividades humanas que intuitivamente nos permite asegurar que la agricultura evolucionó precisamente porque suponía una mejor alimentación, de más personas y al mismo tiempo con menos dedicación y riesgo que el forrajeo o la caza-recolección. 1 Km cuadrado de tierra puede alimentar 100 personas mientras que una sola persona necesitaría esa extensión solo para alimentarse a sí mismo y a su familia.

Otra cuestión es saber cómo se llevo a cabo esa transformación. La agricultura en realidad supone un saber acerca de cómo se cultivan esos alimentos y ese saber no sucedió por “ciencia infusa”, precisa de una explicación. Plantar un árbol, criarlo y esperar a que de frutos no es una cuestión tan fácil como pueda parecer (el lector puede practicar con una semilla de naranja para ver qué ocurre).

Para empezar no todos los árboles se plantan con semillas -que seria la idea mas intuitiva que nos vendría a la cabeza-. La mayor parte de frutales se reproducen por esquejes y otros más sofisticados por injertos: una tecnología que no venía de serie en los humanos ancestrales. Se necesitaba una cultura agrícola y es por eso que se llama agricultura y no agrinatura. Hay algo cultural en las tecnologías que dieron lugar a la agricultura, algo que se transmite con el contacto, la tradición y el intercambio de tecnologías.

Además hay otro problema: los árboles no crecen de un día para otro, hay que esperar años para que den frutos. ¿Que ventajas pudo intuir el humano para esperar a veces 10 años mientras sus árboles se hacían adultos?

Obviamente la agricultura no comenzó con los arboles sino con las semillas y las espigas.

Semillas y espigas.-

Algunas plantas idearon un buen mecanismo para reproducirse: se trataba de construir frutas apetitosas para que alguien las comiera y al mismo tiempo diseminara sus semillas, bien porque las vertiera en el suelo o bien después de un tránsito por un tubo digestivo concreto. Dado que las plantas no tienen piernas y no pueden desplazarse, la estrategia de esconder sus semillas dentro de un fruto comestible era buena a fin de lograr que sus semillas se difundieran y esparcieran llevadas por sus consumidores, sean pájaros, mamíferos o a través del mismo mar.

Otras andaban escondidas en espigas y usaban el viento para su diseminación ofreciendose a sus corrientes cuando comenzaba el tiempo de la germinación, de manera que en tiempos ancestrales ya existían alimentos comestibles en estado silvestre, concretamente el trigo, las fresas, las lentejas, las moras, frambuesas y los guisantes disponen de versiones preagrícolas, algunos de ellos aun existen en estado silvestre si bien el hombre los ha domesticado para doblar su tamaño como sucede con las fresas al cultivarlas en invernaderos y alejándolas de los pájaros.

Es posible afirmar que el paso de la recolección a la agricultura no fue de golpe sino gradual. La agricultura evolucionó desde ciertas plantas que en su estado ancestral ya crecían de forma silvestre. El hombre aprovechó las enseñanzas de esas plantas primitivas para domesticarlas y llevarlas a su terreno. A su terreno de una producción intensiva.

Pero no se trató de un ruptura con la caza-recolección. Los humanos combinaron durante mucho tiempo ambas estrategias alimentarias y lo hicieron precisamente porque disponían de plantas con una reproducción fácil: se trataba de plantas autosuficientes (hermafroditas) que no necesitaban grandes sofisticaciones para reproducirse.

Lo interesante de esta cuestión es que la agricultura no se desarrolló uniformemente en todo el planeta sino que escogió precisamente esa franja en forma de C (por eso se llama creciente fértil). No cabe duda de que la agricultura tiene un origen multiregional a pesar de la evidencia de que el clima mediterráneo de esa zona de Oriente próximo era parecido al de California, suroeste de Australia, Nueva Guinea, Chile o Sudáfrica. La diferencia está precisamente en sus plantas silvestres autóctonas aquellas que se habían aclimatado en tiempo ancestral a ese clima que resultaron en el Creciente fértil más ventajosas precisamente por su reproducción autosuficiente.

Algo parecido sucedió con las especies animales domesticadas, alli donde ya no quedaban mamiferos de tamaño medio para domesticar (como el caso de Australia donde todos fueron masacrados) hubo que esperar la colonización por parte de foráneos para que apareciaran ganados tipo ovino que no son autóctonos de Oceanía. En el creciente fértil sin embargo se lograron domesticar casi todos los animales que hoy consideramos aptos para el consumo humano o para las tareas agrícolas. El cerdo, la gallina, ovejas, cabras, vacas y caballos fueron domesticados en esa franja en forma de C.

Almendras y bellotas.-

Solo una pequeña parte de las plantas que se conocen son aptas para el consumo humano y algunas de ellas forman parte de la alimentación esencial en buena parte del planeta: el maíz, el trigo, el arroz y la patata son alimentos báasicos de distintos orígenes en el viejo y nuevo mundo.

Pero existen especies que se resisten a la domesticación, una de ellas es la bellota, mientras otras como la almendra ha sido domesticada.

La historia de la almendra es muy interesante porque las almendras que hoy consumimos no son exactamente iguales que las almendras silvestres que son tóxicas. Todo parece indicar que la estrategia de algunas frutas consistió precisamente en todo lo contrario de aquellas que aparecían como turgentes a fin de que operaran como señuelo para ser comidas. Otras plantas usaron venenos para impedir que se las comieran y así la almendra inventó la amigdalina, un veneno conocido por su sabor amargo y que todavía podemos degustar cuando consumimos almendras. Alguna sale amarga. ¿quien no tiene esa experiencia? e inmediatamente la retiramos de la boca o la escupimos pues contiene cianuro. (Nota: para que sea letal hay que consumir una buena cantidad y no solo una).

El asunto es que después de la selección artificial que el hombre llevó a cabo con las almendras hemos conseguido una estirpe de almendras que no son tóxicas ni amargas. ¿Cómo hizo esto el humano? Pues eligiendo alguna almendra que por azar resultara dulce (una mutación) y consiguiendo (como hizo con las fresas) que se adecuara a nuestros gustos. El problema es que aun sale de vez en cuando alguna almendra amarga ¿Por qué?

Pues porque el gen que regula la producción de amigdalina es dominante y único. Al ser único se facilitó su domesticación y al ser dominante se muestra refractario a su extinción. Es matemáticamente muy probable que si usted consume almendras alguna en un mismo plato sea amarga y le amargue el aperitivo.

Con la bellota pasa algo de sentido contrario, no hay manera de diseñar una bellota comestible, pues también contiene taninos amargos que la hacen tóxica para los humanos, pero no para las ardillas. Al parecer bellotas y ardillas coevolucionaron y la ardilla ha ganado la partida al hombre y a sus intentos de domesticar los encinares.

Ni siquiera hoy con las técnicas mas sofisticadas de ingeniería genética hemos sido capaces de hacerlo. Las encinas son uno de los arboles mas ancestrales que coexisten en la actualidad resistentes al paso del tiempo y a las maniobras humanas para domesticarlo. ¿Las razones?

El tanino de las bellotas no está relacionado con un solo gen sino por varios y una encina -a diferencia del almendro- tarda mas de 10 años en crecer. Demasiado tiempo de espera para un recolector nómada e incluso para un agricultor sedentario. Lo mejor es dejar a las ardillas vivir en sus paraísos de encinares y prescindir de las bellotas.

Bibliografía.-

Jared Diamond: “Armas, germenes y acero: breve historia de la humanidad e los últimos 13000 años

La conciencia global (Globcons)

Recientemente ha tenido lugar en la Universidad Jaime I de Castellón un congreso internacional llamado Globalcon o conciencia global con la conferencia estelar de Ervin Laszlo que desgraciadamente no ha podido ser traducida al castellano por una serie de problemas técnicos pero que podeis ver aqui. o aqui en la lista de reproduccion

Cuelgo aqui la mesa redonda sobre redes y empoderamiento en la que participé con una ponencia que titulé: el Hombre hiperconectado y donde hablo fundamentalmente de cómo el conectivismo nos cambiará no solo el cerebro (algo que ya estamos percibiendo) sino tambien el “contrato social” y nuestra manera de percibir los entornos de sociabilidad.

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