La fascinación

Fascinación es una palabra poco usada en castellano que procede del latin «fascinas» y que tiene que ver con la obsesión,  es decir con el amor.

Los sinónimos de esta palabra son: encantamiento, atracción, alucinación, deslumbramiento, embeleso, sugestión, seducción.

Dicho de otra forma «fascinación» es algo mágico e hipnótico, algo que además tiene que ver con la mirada, una especie de hechizo. Y algo que sucede a través del ojo.

El ojo sirve para mirar y para ver si alguien nos mira. El ojo es una lente, si, pero tambien es un espejo.

De manera que al verbo “ver” hay que añadirle otro infinitivo el verbo “mirar”. Ambas funciones del ojo se realizan simultáneamente pero hasta un ciego sabe mirar si bien no puede ver.

Dicho de otra forma: la función del ojo, es una función disociada. Podemos ver y mirar cosas distintas. Podemos mirar sin ser vistos (espiar) podemos ser mirados sin percatarnos de ello, una inversión pasiva del acto “activo” del mirar y mirar al mismo tiempo. Más que eso: podemos tener la sensación ilusoria de que nos miran sin que, en realidad, nadie lo haga. Sucede porque percatarse de algo es bien distinto a saber-conocer algo. Percatarse y saber son dos funciones disociadas sobre las que ya hablé en este post sobre “Susana y los viejos”.

Hay quien mira y hay quien es mirado, aunque en la vida común todos miramos y somos mirados (somos sujetos y objetos) sin caer en la cuenta de que existe un goce especial cuando se elige posición. Naturalmente no me estoy refiriendo al gusto por exhibirse o hacerse visible que presentan algunas personas histriónicas sino al gusto por ser absorbido (o absorber) que probablemente no está en el repertorio de la patolgía sino en las actividades privadas que se realizan a solas. Es por eso por lo que en ciertos rituales eróticos se vendan los ojos al que hace de objeto mirado, a fin de que, a su vez no pueda mirar y quede a merced del mirador. Una disociación forzada entre sujeto y objeto, entre depredador y presa.

“Fascinas”, es una palabra latina que significa encanto. Es interesante observar que seducción, magnetismo, atractivo, absorción, hechizo y fascinación son sinónimos y apelan a un estado de sobrecogimiento o succión que ha sido vulgarizado por fórmulas o sortilegios casi mágicos y a veces por estereotipos sociales banales como cuando decimos al conocer a alguien :”Encantado/a”. En realidad no estamos encantados y todo es una fórmula de cortesía. Estar encantado es algo así como le sucede a la serpiente con la flauta del faquir, un estado de fascinación, un trance hipnótico.

Fascinar es pues capturar con la mirada, algo relacionado con el mal de ojo., la convicción de que alguien puede enfermarnos o capturar nuestra voluntad con la mirada tal y como sucede en el síndrome de Stendhal. Pero también podemos ser fascinados por una idea – usualmente propia-, algo que se pensó, una especie de auto-revelación, una inspiración, una mirada hacia lo interno que por alguna razón ocupa todo el espacio de nuestra atención y se pone en el centro de nuestro campo imaginario, desplazando el interés por otras ideas: una versión muy corriente de este fenómeno es la megalomanía: esa auto-fascinación que los narcisistas tienen por sí mismos. Una idea sobrevalorada que fue a tu debido tiempo fundacional en el autoconcepto.

La fascinación es una prestación de nuestro cerebro que está relacionada con la absorción (la posibilidad de estar absorto y concentrado en algo) y la disociación. Según Tellegen (1974), la absorción es un rasgo de la personalidad que permite que un individuo se implique en una variedad de experiencias mediante la imaginación. Las personas que tienen capacidad de absorción tienen imaginería intensa y vívida, y tienen experiencias sensoriales e imaginativas al punto de perder su sentido del yo (un ejemplo común es ver una película involucrándose tanto en ésta, que se pierde el contexto que lo rodea, incluso si otro le habla).

Naturalmente podemos caer fascinados ante la belleza o lo sublime pero también por la miseria, lo «cutre», lo lejano, lo exótico, lo peligroso, o una abuela que nos cuidó por su elegancia o interés. Lo que explica las preferencias y los gustos individuales.

Dicho de otra manera, la fascinación es un fenómeno hipnótico al que somos sensibles mayormente cuando somos muy impresionables (la infancia) o cuando hemos recibido cierto entrenamiento para saber que lo que vamos a ver es algo extraordinario. La fascinación es probablemente el núcleo donde se articula nuestra identidad, aquello que nos arrebató cuando aun no éramos capaces de discriminar o pesar el valor que le adjudicamos.

Bibliografia.-

Tellegen, A., y Atkinson, G. (1974). Openness to absorbing and self-altering experiences (‘absorption’), a trait related to hypnotic susceptibility. Journal of Abnormal Psychology, 83, 268–277.

Interrelación entre disociación, absorción y propensión a la fantasía con experiencias alucinatorias en población no-clínica Alejandro Parra (2007)

Engagement

marisa

Marisa Salanova es una catedrática de psicología social de la Universidad Jaime I de Castellón, que recientemente estuvo dando una conferencia en el 61 Congreso de la Asociación española de Psiquiatría del niño y del adolescente (AENyA) que tuvo lugar en Castellón titulada precisamente así: «Engagement» que podríamos traducir como compromiso o conexión.

El engagement podría ser comprendido mejor si lo oponemos a otra cuestión relacionada: el burnout o «síndrome del quemado». Posiblemente sabemos más de burnout que de engagement pues la psicología ha invertido mucho más recursos en investigar lo que funciona mal que aquello que funciona bien. De eso se ocupa la psicología positiva, precisamente el área de interés de Marisa Salanova.

Engaged es estar apasionadamente comprometido con el trabajo que uno realiza, disfrutar de él, implica vigor, dedicación y absorción, implica obtener placer y está basado en un concepto aristotélico de la felicidad: aquella que no se encuentra fijada al placer sino a los proyectos, los valores y al sentido de la vida. A las fortalezas de cada cual, hablamos entonces de una felicidad o pasión eudeimónica. Un bien estar que tiene que ver con la conexión a los propios valores y habilidades y no tanto enfocada a los resultados o los beneficios individuales.

Hablamos entonces de personas engaged o equipos engaged, también de instituciones engaged o bien como dice Salanova: organizaciones saludables. Ese lugar donde todos nosotros quisiéramos trabajar.

Entornos que favorecen el engagement o como lograr que su organización sea saludable.-

1.- El liderazgo positivo es aquel que se especializa en mejorar a las personas y atender sus necesidades emocionales y no tanto a controlar, vigilar o mandar. Una de las características de los líderes positivos es que son transformacionales y no tanto autoritarios. El líder es necesario pero el «amo» es un producto medieval, el capataz una función siniestra de la revolución industrial primigenia, el jefe, una antigualla del XX. Nadie trabaja con pasión si está sintiendo que trabaja para otro y que no participa del reparto de los bienes que acumula su trabajo. Por eso suele decirse que el mejor líder es el que no se nota, está ahi, como referencia y es además un catalizador.

Funciones del catalizador o líder positivo.-

-propicia y facilita.
-empodera y responsabiliza.
-enseña a pensar.
-resuelve problemas.
-siembra ideas y plantea preguntas que impulsan la conciencia hacia niveles de definición superiores.
-genera focos de liderazgo a su alrededor, legitima, descentraliza y delega.
-atiende más de un nivel de definición por vez e integra opiniones diferentes.
-no atiende objetivos sino a pequeñas decisiones sensatas.
-trabaja localmente y en red.
-sabe que ninguna decisión es definitiva pero todas son necesarias.
-carece de planes para arreglar el mundo.

2.-Naturalmente las organizaciones saludables precisan también de recursos, la inversión en recursos es necesaria para construir equipos engaged. En la miseria o los recortes es difícil encontrar los recursos necesarios para transformar una organización basada en la competitividad, la lucha contra la toxicidad de los jefes o el malhumor de los compañeros. La ausencia de recursos «quema» la organización del mismo modo que el burnout individual puede definirse como el resultado de exigencias mayores que los recursos individuales. Hoy sabemos que una de las causas de «estar quemado» es no disponer de formación suficiente para lidiar con problemas usualmente complejos, también el no conocer el destino de los propios esfuerzos o el no sentirse valorado por la organización y los jefes. Los recursos han de ser adecuados a fin de propiciar esos entornos que llamamos «love companion», es decir el cariño y apoyo entre todos los miembros del equipo: la existencia de buen rollo.

3.- Los individuos han de tener oportunidades de aprendizaje, control sobre su trabajo y variedad a fin de no atrincherarse en el «síndrome del funcionario», bien conocido nuestro y que consiste en esa manera de percibir el trabajo como una condena (de 8 a 3) y que procede de la idea -en cierto modo falsa-, de que necesitamos trabajar para pagarnos nuestras necesidades. Para el «funcionario», el trabajo no es central en su vida sino una dura tarea que hay que cumplir acogiéndose a todas las oportunidades para dejar de estar en cuanto sea posible.

Sin generosidad, responsabilidad, optimismo y amabilidad individual no hay manera de que una organización progrese hacia ninguna parte pues sus usuarios acabarán contagiándose de esta manera de proceder deshumanizada: hay que saber que tanto el engagement, como el burnout o el «síndrome del funcionario» se contagian.

No hay que confundir el engagement con la adicción al trabajo (workaolic). La adicción al trabajo es una manera de obturar otras dificultades personales y no genera engagement en los equipos sino ansiedad y culpa. El individuo trabaja porque no puede parar de hacerlo sin tener un buen bajón de autoestima y cierto síndrome de abstinencia.

La atracción de talento y el mentoring son otras dos formas de conseguir organizaciones saludables y conseguir además que aquellos que hemos captado no se vayan con otra organización a la menor dificultad. Fidelizar los recursos humanos es tan importante como fidelizar a los clientes, usuarios o pacientes.

engaged

Naturalmente el engaged es un compromiso, de manera que hay que terminar diciendo que -salvo excepciones- son las organizaciones las que malgastan los recursos humanos disponibles y que la mala organización es la responsable de que las cosas no funcionen. las personas concretas tienen una responsabilidad limitada y el futuro además está orientado en la dirección de que los empleos innecesarios terminarán siendo absorbidos por las máquinas. De modo que es posible predecir que el futuro será engaged o no será de ninguna otra forma.

Enamórate de tu trabajo o confórmate con ser un excedente laboral.

Marisa Salanova tiene una web donde ha desarrollado un Hospital Optimista y podeis pedirle cita para que os arregle vuestra organización.

Redes gramscianas

odio

Ayer cayó en mis manos este aritculo titulado ¿Cómo la homofobia se convirtió en una palabra?  que habla de palabras, más concretamente de la palabra «homofobia». Y habla sobre todo de una investigación que se llevó a cabo ya hace tiempo sobre la condición homosexual y como consiguió revertirse este fenómeno que según el autor provocaba entre los homosexuales vergüenza, culpa,  auto-odio y secretismo.

Lo cierto es que la homosexualidad es una condición neutra que no implica peligrosidad alguna entre sus practicantes y sin embargo es una condición perseguida y condenada sobre todo por las religiones y casi todos los gobiernos autoritarios. La pregunta que se hace el autor es ésta, ¿como puede explicarse esta persecución a una población que por otro lado es inofensiva?

A los homosexuales no solo se les odia, sino que se les teme, concluye Weinberg.

Hay una asociación entre homosexualidad y pederastía yel imaginario colectivo les considera «pervertidores de eniños»   a pesar de que hoy sabemos de que la mayor parte de ofensas a los niños por parte de adultos proceden de heterosexuales bien conocidos por ellos. Otra posible explicación es la infecciosa. Las personas suelen comportarse con los homosexuales como si se tratara de una enfermedad contagiosa, evitándoles y segregándoles. No cabe duda de que aun hoy la mayor parte de la población considera la homosexualidad como un vicio, una condición enfermiza, algo que en cierta forma puede elegirse y que por tanto puede abandonarse a voluntad.

No cabe duda pues de que hay un rechazo social de la homosexualidad.

¿Por qué nuestros abuelos no conocian la palabra homofobia?.-

La palabra homofobia es un invento reciente y con eso no quiero decir que el rechazo a los homosexuales no sea algo bien conocido desde la antigüedad (y dependiente de las culturas), pero la palabra «homofobia» es un neologismo que añade alguna cosa al simple rechazo de antaño. La palabra «homofobia» añade una suposición: la de que es algo patológico, el sufijo «fobia» la emparenta con las enfermedades mentales, y sirve para señalar, para estigmatizar a los homofóbicos. Ser homófobo es hoy un defecto moral, un crimen social como antaño fue ser homosexual.

¿Como se logró esta inversión?

Antonio Gramsci (1891-1937) fue un periodista, escritor e ideólogo comunista italiano que pasó buena parte de su vida en la cárcel y que tuvo mucho tiempo para pensar, tanto que en realidad fue el inventor del neolenguaje, a pesar de que se tuvo en Orwell un precursor. La idea fundamental de Gramsci es en realidad muy lacaniana: si logramos cambiar a través de las palabras el significado de una anterior -aunque conservando algo de su esencia-, modificaremos su sentido a nuestra conveniencia.

Una especie de traslación, de phoroi o de mudanza entre un significado viejo y su permuta por otro nuevo. Algo asi como una metáfora, sin intención poética sino de perversión del lenguaje y del sentido de las palabras.

Recordemos el concepto gramsciano de “hegemonía”:

“Hegemonía es un conjunto de ideas dominantes presentes en la sociedad, a las que la gente da un consentimiento aparentemente natural. La hegemonía manda, no por poder coercitivo económico o político, sino a través de un discurso, o a traves de significados con el que logra un consenso libre y cómplice”.

O lo que es lo mismo si logramos cambiar el discurso y sus significados es posible cambiar el poder de manos. Necesitamos pues una nueva “hegemonía”, en el caso de Gramsci, el ascenso del proletariado al poder. Y para cambiar ese discurso hace falta agitación social, es decir repetir hasta el paroxismo esos nuevos significados a fin de socavar la linea de flotación del poder constituido.

Esta es la idea fundamental de la teoría política de masas que según Gramsci sustituiría paulatinamente a la vieja clase dominante por una clase nueva, que naturalmente y con todo el derecho del mundo barrería a la antigua, lo que no dice Gramsci es qué sucedería en el futuro con esa clase de nuevo poder que una vez establecido tendería a comportarse como el anterior, con formas tiránicas, no hay que olvidar que Orwell era un comunista que escribió 1984 después de su experiencia en España durante la guerra civil. Orwell no hablaba de oídas, estaba hablando en su libro del comunismo real.

Lo que importa comprender en este momento es que, efectivamente el lenguaje tiene diversos niveles de consciencia. Las palabras no son nada neutrales y nos cambian la percepción que tenemos de las cosas. Todos sabemos como los políticos hacen uso malabar de esta propiedad de las palabras, de sus acepciones y sustituciones, de sus desplazamientos, mudanzas y semejanzas; baste recordar que los “recortes” son “ajustes presupuestarios” que la construcción de bloques de cemento en las playas son “crecimiento sostenible”, que el aumento del precio de la energía eléctrica es en realidad “un déficit tarifario” o que el referendum de independencia es simplemente el “derecho a decidir”.

Pero este neolenguaje del telediario es en realidad “pecata minuta” si lo comparamos con el “agit prop”, con la agitación que ciertas ideologías llevan a cabo con percepciones más cercanas a la identidad, a la mismidad por así decir. Y no cabe duda también de que si Gramsci tuviera twitter tendría el valor añadido de la agitación en las redes, más que eso parece que las redes se han vuelto gramscianas y que la inversión de las palabras ha logrado cambiar el discurso de manos.

Todos podemos ser homófobos, pero solo los homosexuales pueden ser homosexuales.

La destrucción creativa

creativa

Toda innovación plantea un problema nuevo: ¿Qué hacer con lo viejo?

Piensen ustedes en como las grandes superficies han influido en nuestra forma de comprar, en nuestros gustos y aun en nuestro ocio. Piensen qué ha sucedido con el comercio tradicional, ese que ocupaba el centro de las ciudades. Piense en como UBER, esa plataforma de taxis compartidos está poniendo contra las cuerdas al taxi tradicional o piensen en como la industria librera o peliculera se está resintiendo con las «bajadas» -piratería le llaman- en Internet.

Lo viejo se resiste a morir, y levantan barricadas contra cualquier innovación, siempre ha sido asi, sucedió con la rueca de hilar (por agua), con la maquina de Watt, con el comercio a vapor, con la imprenta. Cualquier cosa nueva «deja en el paro» a multitud de negocios y personas y cambia la cultura de un negocio que ha de transformarse o morir. Usualmente y durante un cierto tiempo conviven ambas cosas: lo nuevo y lo viejo y a veces incluso se inventan artiulugios hibridos (como el coche a medio camino entre la gasolina y la pila de litio), La batalla entre lo nuevo y lo viejo no se libra en un sólo dia, es necesario un poco de tiempo para que algún bando se imponga al otro.

Ahora bien, no debemos pensar que inexorablemente lo nuevo se impondrá a lo viejo solo por el efecto de sus bondades supuestas. Evidentemente tener luz electrica es mejor que alumbrarse con faroles de gas, pero la inductria del gas no se quedó de brazos cruzados esperando a que los eléctricos se les impusieran. Del mismo modo la industría electrica no quedará de brazos cruzados ante la inminencia de energias baratas y renovables, incluso habrá gobiernos que se pondrán de su parte. Plantearán su propia guerra y lo harán como siempre se hace: a través de la politica.

Es por eso que los paises no se desarrollaron o prosperaron al mismo tiempo, ciertas couyunturas críticas impusieron un distinto galope en las innovaciones y ciertos gobernantes y sus castas se opusieron a los inventos que traian innovaciones importantes. El imperio otomano se opuso a la imprenta hasta bien entrado el siglo XX, el imperio austrohúngaro, se opuso a la industrialización y hasta al ferrocarril hasta que fue definitivamente derrotado.

Lo viejo se resiste a morir.

La politica es el campo de batalla de intereses económicos que casi siempre muestran su carácter de obstáculo a lo nuevo, su carácter reaccionario.

Algo que explica por qué algunos paises fracasan. Al decir de Acemoglu: fracasan porque poseen instituciones anticuadas y obsoletas, parasitarias, tiránicas o extractivas. Vale la pena listar algunas de las propiedades que ha de tener un pais para que su población progrese:

1.- Un estado centralizado que gestione la paz y el orden. Una justicia que funcione y castigue a los transgresores.

2.-La existencia de incentivos individuales.

3.- Libre comercio y sistemas de comunicación que aseguren el tránsito de mercancias e ideas.

4.-Control democrático y parlamentario de las élites politicas y económicas.

5.-División de poderes al estilo Montesquieu.

6.- Una prensa libre que no dependa de las elites económicas o políticas.

7.- Existencia de la propiedad privada que garantice la seguridad jurídica y evite el expolio por parte de las élites. Recordar que hay dos fromas de expolio, uno es el trabajo sin o con bajos salarios o forzado (servidumbre) y otro es el aumento de impuestos.

8.- Instituciones inclusivas que traten de mejorar las condiciones del pueblo y le provean de servicios suficientes para la conservación de su salud y bienestar.

9.- Enfrentar el problema de la destrucción creativa y gestionar su alcance.

10.-Garantizar la educación de calidad entre sus ciudadanos.

¿Comprendes ahora por qué la democracia no es exportable a todos los paises?

La mayor parte de países pobres ni siquiera han alcanzado el primer nivel, ese estado centralizado que suponga una superación de lo tribal, como Haiti, Agfanistán o Somalia pero hay otros paises donde si se ha conseguido este objetivo de centralización, un ejemplo es Corea del Norte, China, Rusia o Venezuela. En estos paises sin embargo las élites siguen siendo extractivas y se consolidan en el poder de forma ilicita: usualmente a través de lineas endogámicas o hereditarias como las monarquías o a través de procesos pseudodemocráticos, persecución de los disidentes y de los delitos de opinión, y por supuesto inexistencia de prensa libre.  No se trata de paises pobres (Venezuela, Nigeria o Congo podrian ser considerados paises con recursos) sino empobrecidos por élites extractivas crónicas que han logrado perpetuarse en el poder a través de asonadas, golpes de Estado o incluso a través de una democracia secuestrada.

Por último: sin incentivos individuales es imposible construir un estado próspero. Nadie va a trabajar para beneficiar a otro. Y sin las suficientes garantías juridicas nadie va a invertir en el futuro ni habrá ahorro. La amenaza de expolios, nacionalizaciones, impuestos exagerados o confiscaciones no son la mejor forma de dar seguridad a los emprendedores.

Lo normal es que en estos paises no exista innovación ni emprendimiento. Y por eso estos paises han fracasado siguiendo la terminología de Acemoglu.

Y la fórmula critica: sin educación no es posible generar una élite de personas educadas que haga progresar a su país. Simplemente le abandonan a su suerte.

Las máscaras de la fe

La fé como todo el mundo sabe es creer en algo sin pruebas. He hablado en algunos posts anteriores sobre la idea de que la fé, no es un simple ejercicio de ignorancia o de pusilanimidad sino una tecnología muy importante de nuestro cerebro y que suele coincidir con nuestros planes más secretos de redención o de brillo. Creer sin pruebas es una prestación a la que nos impulsa nuestra condición de seres deficitarios que se hacen preguntas y que sin embargo no tienen a su disposición las herramientas necesarias para construir hipótesis ni la valentía para verificarlas. Ni ganas.

La fe, es sin duda una posibilidad al alcance de todos, barata y democrática.

Al principio la fé se alimentaba de tótems, de espiritismos varios, de ídolos, de la sensación de que habia algo más allá, ¿dónde van los que pierden el aliento y mueren?, todas esas preguntas metafísicas que ya el homo habilis llegó a plantearse. El problema de la fé es que ha evolucionado mucho desde nuestra mentalidad medieval, alli donde entendíamos que todo era un plan de Dios y que a nosotros no nos cabia otra sino adecuarnos a ese plan y encontrar en él alguna pista sobre el proceder de los Dioses, fueran cuales fueran.

El caso es que el personal sigue teniendo mucha fé, pero el caso es que no lo saben. Ya no creen en Dios y es por eso que lo han inventado según sus conveniencias y es asi que se explica el éxito de la new age que posibilita la inducción de un Dios individual, un Dios a cada manera (in my way).

La new age puede definirse como un movimiento cultural que trata de revitalizar todo aquello que la ciencia y el conocimiento -con razón o sin ella- descartó del mundo de lo racional por considerarlos algo cercano a la brujeria, la magia, lo oculto y lo esotérico, y es asi como las hipótesis ciberparanoicas, las interpretaciones sesgadas, las creencias sobrenaturales más o menos disfrazadas de astrología o de extraterrestres y las mentiras con buena prensa se divulgan en la red. Pues sin red no habría new age y puede considerarse a la misma, como el eje de torsión de estas ideas ingenuas y de buena apariencia que las conforman.

La new age puede considerarse como una condensación de creencias orientales, ideas politicas anarquistas, medicinas alternativas y sobre todo una desconfianza extrema en los valores en los que uno -paradójicamente vive- y que al mismo tiempo rechaza para adentrarse en ideas sobadas como la del «buen salvaje» o la «tabla rasa». Hay también una new age politica e incluso gastronomica, una new age sexual y otra new age económica que no tiene en cuenta la evidencia del dinero,  los gastos y el valor que cada uno de nosotros añade con su actividad y que tratan de emprender cruzadas insostenibles con el gasto -sanitario por ejemplo- mientras en otro lado defienden el gasto sostenible. Dicho de otra manera: la new age es un agregado de creencias y prácticas sincréticas sin ton ni son que encuentran su legitimidad precisamente en la marginalidad de sus propuestas. Como si todas las ideas que hemos ido descartando fueran, por eso mismo, verdaderas.

Recetario de imágenes new age.-

Me he dedicado a recolectar algunas sentencias y soflamas new age para que el lector pueda apreciar la ingenuidad bienintencionada, la mezcolanza de temas y causas que se defienden muchas veces contradictorios entre sí y la negación de las disciplinas científicas como fuente de conocimiento estandard.

1.- Politicas.-

Y que puede simplificarse así con respecto al sistema:

O sea que «os den»: que es lo mismo que se critica aqui:

2.- Derechos humanos.-

Por otra parte una de las causas new age que acapara mas atención son los animales y sus derechos, algo que sorprende por la animalización con que se trata a algunas personas de derechas casi siempre.

Hay tambien tabúes, por ejemplo el de los toros, por eso no subiré ninguna imagen de tan preciado animal por solidaridad con los antitaurinos ni tampoco de ratitas de laboratorio. ¿O si? Ahora que el enemigo se llama Tordesillas ya podemos publicitar la tortura.

Una de las barricadas donde los newageros han encontrado carnaza es en el tema de los ilegales, una trinchera que puede dar mucho de sí aunque nadie sepa como sufragar los gastos de los legales.

Como dice aqui, todos fuimos ilegales en algun momento aunque antes se les llamaba colonos.

Y la metáfora del nazi vuelve para renombrar a los que pretenden cobrar los servicios sanitarios a los que no los pagan.

El culto a las diferencias también es muy newagero, y el de las minusvalías aunque en otro lugar se proclame el derecho al aborto

3.- Recetas de salud mental.-

Estas recetas son aun peores que las del ministerio de Sanidad, ya sabes, si no eres feliz es porque no quieres.

La clave está en deshacerse del rencor. Cosa fácil y al alcance de cualquiera.

Y la solución de todo, la pócima que todo lo cura es el amor.

¿Por qué elegir pues la desgracia si todo depende de ti?

Las contradicciones parecen no importar demasiado en la filosofía new age que trata de diversificar un culto a todo lo esotérico o exótico -intrínsecamente bueno-, la unica barrera «mal vista» es la defensa de los valores en los que se vive, lo que nos da de comer , la negación de nuestras verdaderas creencias que no son otras sino la forma en que vivimos y de qué vivimos y que aunque parezca imposible son las que nos sostienen.

Ya me he cansado de poner ejemplos, la filofofía new age es insostenible intelectualmente hablando, de modo que le auguro un gran porvenir pues es la fé ( y el rencor) y no la razón quien la alimenta: la nostalgia de cuando teniamos un Dios al que adorar y unos reglamentos que obedecer. Antes de ser laicos y libres.

Hasta que el hombre descubrió que él era Dios.

Lo malo es cómo poner de acuerdo a tantos diosecillos.