Dostoyevski y la psicología

Hay dos formas de considerarse un insecto, una de forma consciente como Gregorio Samsa en la Metamorfosis y otra de forma inconsciente como Raskolnikov en «Crimen y castigo». Son las dos formas más conocidas de autodesprecio. @pacotraver

Recientemente con el crimen de Lardero se ha vuelto a poner de manifiesto la idea repetida hasta la saciedad por mis compañeros psiquiatras de que ese tipo de criminales como Francisco Javier Almeida no son enfermos mentales. Esta idea a la que yo me he adherido durante mucho tiempo, acostumbrado como estaba a ver enfermos mentales, creo que necesita una revisión.

Es verdad que existen crímenes cometidos por enfermos mentales graves como el de la doctora Noelia de Mingo reincidente en su pulsión homicida después de haber sido condenada por un crimen anterior en su Hospital. Pero la verdad es que este tipo de crímenes son poco frecuentes, me refiero a los crímenes que cometen enfermos mentales verdaderos usualmente aquejados de formas malignas de esquizofrenia, donde los motivos para el crimen están relacionados con delirios paranoides u ordenes que el paciente acata automáticamente sin ningún tipo de juicio por su parte.

Pero en realidad los crímenes tienen casi siempre tres móviles 1) la venganza, 2) el sexo y 3) el dinero. También existe el arrebato criminal, es decir aquel que sucede sin ningún tipo de planificación y que responde a un estado mental que pudieramos calificar de enajenación puntual después de una discusión banal de tráfico o de bar, casi siempre en relación con drogas o alcohol.

Pero existen otro tipo de crímenes como el de Lardero que nos ponen los pelos de punta precisamente por dirigirse hacia un niño en una persona con antecedentes muy violentos y que ya había demostrado su interés por los niños y cumplido condena por un crimen anterior con motivación sexual y mucho sadismo de por medio. Dicho de otro modo, se trataba de un psicópata y también de un pederasta y vale la pena recordar que la pederastia es una patología no solo admitida por las clasificaciones internacionales sino por el sentido común: pero hay algo averiado o roto en esas personas que llamamos psicópatas y que no nos atrevemos a clasificar como patología mental quizá porque los rasgos psicopáticos son muy frecuentes en la población general tomados de uno en uno y de alguna forma «ser un psicópata» no fractura de un modo tan impetuoso el sentido de realidad como una psicosis. Un psicópata es una persona indistinguible de cualquier persona, incluso a veces es una persona con cierto atractivo o agradabilidad. Su locura no es cognitiva como en las enfermedades mentales comunes sino moral, y lo moral de momento no está clasificado en ningún manual de psiquiatría, tampoco los DSMs parecen estar interesados en ello.

De manera que lo mejor para saber algo sobre criminales es leer a Dostoyeski, más concretamente «Crimen y castigo».

La Rusia de Dostoyevski.-

Dostoyevski nació en Moscú en el primer cuarto de siglo XIX, me interesa sobre todo dar cuenta de la situación de ese país bajo el dominio de los zares y de las causas de su atraso, también me interesará describir su sociedad dividida en castas inmutables y en un anhelo que parece brotar de todos y cada uno de los personajes de Dostoyevski, me refiero al anhelo de adquirir un mayor estatus del que se tiene, algo que el maestro describe con minuciosas descripciones de la vida corriente en cada un de sus personajes.

El 80% de la población rusa eran, en aquel momento «siervos». Un siervo no era un esclavo como los de USA, tenia ciertos derechos, por ejemplo tenia admitida su condición de humano, por tanto el dueño no podía matarlos, aunque podía maltratarlos y venderlos. Los siervos no podían abandonar la heredad que les correspondía ni viajar libremente y si esta heredad era vendida ellos formaban parte de esa venta aunque podían ser vendidos aisladamente de la tierra.

Vale la pena señalar que las condiciones de vida de estos siervos era -sin embargo- muy parecida a la de los esclavos de las plantaciones de algodón de USA y que el maltrato y el látigo solían ser la forma de castigo usual para cuando las expectativas de los amos no fueren cumplidas. Lo importante es señalar que el padre de Dostoyeski -que era medico en un Hospital de pobres- tenia siervos a su servicio en alguna de esas fincas enormes dedicadas a abastecer de cereales las grandes ciudades rusas. El padre de nuestro autor fue asesinado precisamente como venganza de sus siervos. Es interesante señalar ahora que en Crimen y castigo, Raskolnikov también tiene un padre que es asesinado; hay pues ciertas concomitancias autobiográficas entre Dostoyevski y Raskolnikov. Podríamos decir que Dostoyeski y Raskolnikov son la misma persona aquejada por un trauma que para Freud, fue determinante en su vida ulterior. En su ensayo «Dostoyeski y el parricidio» plantea Freud su hipótesis de que la culpabilidad de ambos personajes -uno real y otro imaginario- procede de este hecho. Culpabilidad que deriva del hecho -según Freud- del deseo parricida que ambos desarrollaron a lo largo de su vida. Cosa que, por otra parte es probablemente cierta a poco que sepamos del carácter de estos padres de aquella época, excesivamente severos en su trato con sus 7 hijos, en suma lo que hoy entendemos como maltratadores y que a la postre le costó la vida.

Paradójicamente la servidumbre operó como un freno para la revolución industrial, mientras las clases trabajadoras progresaban en toda Europa gracias a la aparición de las clases medias y la «mentalidad de tendero», los pequeños negocios que hoy llamamos Pymes, en Rusia el atraso de una sociedad agrícola, con estructuras políticas y leyes anticuadas y una población analfabeta, atrasada y famélica no logró escapar de su destino ni siquiera con la medida del zar Alejandro de liberar a los siervos.

Liberar a los siervos no resolvió el problema sino que lo agravó. Lo que sucedió fue que muchos de ellos emigraron a las grandes ciudades, Moscú y San Petersburgo, pero allí no solo no había trabajo sino que las condiciones de vivienda eran degradantes, el hacinamiento era la regla: una familia con 5 o 6 hijos vivían amontonados en una habitación donde escaseaban no solo los alimentos sino la calefacción. San Petersburgo alcanzo en 1844 una temperatura de -35 º C. Podemos adivinar las condiciones en la que aquellos ex-siervos -ahora liberados- vivían sus vidas agravadas por el vodka y todos los vicios. Lo usual era que las muchachas jóvenes se prostituyeran para mantener a sus familias donde siempre había un padre borracho, algo que también describe con toda clase de detalles nuestro autor.

Raskolnikov es un estudiante de derecho que queda sin recursos y no puede seguir estudiando, se dedica a vagar, visitar tabernas, escuchar conversaciones y tratar con todo tipo de parias que la vida le pone a mano. Lo interesante de su psicología es que Raskolnikov presenta cierta anomalía mental que es difícil de atrapar y sobre todo una personalidad complicada. Por ejemplo, piensa que existe y debe existir una doble moral, una para los hombres corrientes y otra para los hombres extraordinarios, aquí se encuentra en embrión la teoría del Superhombre de Nietzsche del que Dostoyevski es un adelantado. Naturalmente Raskolnikov siente que pertenece a este tipo de hombres, algo que es recurrente en la obra de Dostoyeski: sus personajes tienen pretensiones (como él las tuvo literarias). Pretenden cosas que existen pero que no están a su alcance, merced a esa sociedad cerrada que no permite ascensores sociales en su seno: la única manera de progresar en esa Rusia es el matrimonio, no es de extrañar pues que cierta frustración social acompañe a todos y cada uno de los personajes del autor. Frustración que además les acompaña en sus aventuras sentimentales. Ser rechazado por la dama a la que se aspira es otro de los temas de Dostoievski, parece que en Rusia en esa época nadie obtiene lo que desea.

Pero la frustración de Raskolnikov es el dinero pues está siendo mantenido por su madre y su hermana aunque dispone de algunas joyas que empeñar e ir tirando. Eso hace cuando conoce a la vieja prestamista, una usurera.

La figura del usurero es una figura antipática para todos nosotros, lectores de novelas. Cobrar intereses por prestamos que se conceden a veces en condiciones dramáticas es algo que nos desagrada, que nos conmueve. Es por eso que el crimen de Raskolnikov cuenta con las simpatías del lector, a fin y al cabo la vieja prestamista era un personaje despreciable, se lo merecía. Quien no se lo merecía era la joven sobrina que por accidente coincide en la escena del crimen y se lleva también un hachazo por parte de Raskolnikov y aquí comienzan las dudas del lector: «No quise matarla» le confiesa Raskolnikov a Porfirio el juez que investiga el crimen.

Lo cierto es que el robo parece el movil del crimen pero Raskolnikov pierde parte de su botín en su huida y además entierra la otra parte sin que en toda la novela tenga la necesidad de rescatarlo. El botín le quema en las manos. Podriamos decir que le enferma pensar en él.

Lo cierto es que su crimen no parece un crimen psicopático a juzgar por los sentimientos de culpabilidad que le siguen (un psicópata no siente culpa). Más que eso, después del crimen Raskolnikov parece entrar en un estado disociativo, que Dostoievski llama «delirio» por su parecido a un delirio febril. Raskolnikov enferma después del crimen y sobre todo siente una pulsión que podríamos llamar «pulsión a confesarlo todo», pues esta es quizá la mejor forma de quitarse de encima la culpabilidad que siempre es individual. El castigo es la mejor forma de purgar una culpa.

Vale la pena que el lector lea el próximo post dónde abordaré los diálogos entre Raskolnikov y su médico Azimov. Observaremos allí como existió una psicología realista antes de que existiera una psicología naturalista calcada del modelo biomédico.

Hoy es precisamente ese modelo biomédico el que no nos permite calificar de forma psiquiátrica al asesino de Lardero. No cabe en las clasificaciones, se cae por las grietas y es posible que encontremos en TVE durante un tiempo a psiquiatras diciendo que estos criminales no están enfermos pero si perturbados o enajenados. Esta contradicción hay que perseguirla históricamente a través de la novela que es mucho más fiable y descriptiva que las historias clínicas de entonces y las de ahora.

Bibliografía.-

S. Freud (1927) Dostoyevski y el parricidio

El retorno de las Ménades

Dioniso era hijo de Zeus y de Semele, era por tanto un Dios inmortal, se le conoce con el nombre de «nacido dos veces», pues nació una vez de mujer y otra de hombre, pues Semele su madre murió cuando Zeus la mató con su rayo olímpico al dejarla deslumbrada y se incrustó al feto en uno de sus muslos hasta que estuvo listo para nacer. Fue criado y mimado por todas las ninfas a las que más tarde acabó poseyendo y pervirtiéndolas hasta el paroxismo. Posteriormente estas ninfas constituirían su séquito acompañándole constantemente en correrías, juergas y orgías. No en vano Dioniso es el Dios del sexo y del vino. Los romanos le adoptaron con posterioridad y le llamaron Baco y a sus acompañantes las Bacantes, aunque de alguna forma blanquearon el costado místico que acompañaba al Dios griego dejándole solo con el gobierno del vino y ese estado mental que llamamos embriaguez.

En realidad las Ménades son el alter ego de Dioniso, su parte femenina por así decir. Cada vez más femenina a medida de que iba helenizándose su cuerpo y su representación puesto que en realidad Dioniso no es un Dios griego sino tracio o frigio. Se trata de un coro de acompañantes que en su multiplicidad ocultan precisamente esa dualidad del Dios. Un protagonista múltiple es un recurso que podemos observar aun en nuestros sueños, en el mito representan la multiplicidad de voces de la conciencia aunque suelen operar de modo coordinado y coherente como una sola mujer.

Tal y como conté en un post anterior, los héroes y dioses de la mitología griega tienen múltiples caras y de ellos hay versiones diversas, pareciera como si esos protagonistas se fueran adaptando a culturas diversas y concretas. A veces un héroe está repetido y aparece con distintos nombres aunque su gesta sea similar. Otras veces el héroe tiene un opuesto, en este caso el opuesto terrestre a Dioniso es Orfeo aunque el opuesto celestial de Dioniso, su antagonista sea en realidad Apolo. De ahí la dialéctica eterna entre lo apolíneo y lo dionisíaco que me parece más acertado que hablar de contrarios en el caso de lo masculino y lo femenino.

Lo que caracteriza a las Ménades es su furor ctónico, su furor homicida, su crueldad y su amoralidad. Sus victimas son sobre todo niños, aunque su maldad mas conocida es la que ejercieron sobre Orfeo, un Dioniso bueno y apolíneo (era hijo de Apolo y Calliope), tan bueno era que incluso bajó al Hades a rescatar a su esposa Euridice. Quizá las menades sintieron celos de ese amor conyugal y terminaron despedazándole.

Ménade significa «las que desvarían» es decir se trata de mujeres inducidas precisamente por Dioniso a una especie de locura mística, un frenesí sangriento, una descomunal voracidad sexual y una incapacidad total para adquirir la compasión o como diríamos hoy la empatía que se le supone a cualquier mujer al menos con los niños.  Las Ménades son personajes terribles, histéricas en un grado psicótico, malvadas, exaltadas e ignominiosas. Las ménades son la naturaleza en estado bruto, la expresión de una locura primigenia, lo telúrico. Las ménades son la mujer antes de tener ojos para ver la belleza, la virtud y la cultura. Ese invento del patriarcado.

Las Ménades y en realidad todas las particularidades sanguinarias de las mujeres han sido reprimidas constantemente por la sociedad, las religiones, y los regímenes políticos y es bien sabido que el destino de lo reprimido es volver en forma de tragedia. Según Nietzsche, en la visión trágica del mundo, vida y muerte, nacimiento y decadencia de lo finito se encuentran entrelazados.

«El hundimiento de lo finito no significa la aniquilación total, sino la vuelta al fondo de la vida de donde surge todo lo individualizado. El pathos trágico se fundamenta en el saber de que todo es uno. Vida y muerte se encuentran profundamente hermanadas en un movimiento rotatorio misterioso; cuando una sube, la otra tiene que bajar; unas figuras se forman al romperse otras, cuando algo sale a la luz, otra tiene que hundirse en la noche. Pero la luz y la noche, la figura y la sombra, etc son sólo aspectos de una y la misma ola de la vida. El camino arriba y abajo es uno y el mismo, había dicho Heráclito exponiendo este tipo de sentir trágico. En la tragedia de los griegos, Nietzsche, cree descubrir la antítesis entre peras (lo finito) y apeiron (infinito), es decir, entre ser finito destinado a la aniquilación que se hunde en el fondo de lo infinito que hace surgir de nuevo otras figuras. Pues bien, a este vaivén entre lo finito y lo infinito lo denomina Nietzsche como la contraposición entre lo apolíneo y lo dionisíaco». (Extraido de esta web)

Niestzche nos lo contó en este libro en el que dedicó mucho tiempo a explicar las relaciones entre lo trágico, Dioniso y sus Ménades y las alternancias históricas entre los apolíneo y lo dionisíaco que como el día y la noche se suceden constantemente.

El infanticidio.-

El infanticidio ha sido practicado en todos los continentes y por gente de todos niveles de complejidad cultural, desde los cazadores nómadas hasta nuestros propios ancestros. Más que una excepción, ha sido la regla. (Williamson).

Dicho de otra manera, el filicidio es natural.

Aunque para nosotros sea hoy considerado como un delito de esos abyectos por incomprensibles no deja de ser natural, pero todo lo natural no es bueno como sostiene la falacia naturalista. Pues la naturaleza es fascista y no puede psicologizarse. El filicidio puede ser llevado a cabo por mujeres o por hombres, pero se considera que es más frecuente en mujeres, por la misma razón que el femicidio es más frecuente en hombres, pues cada uno solo mata a aquel que por su incapacidad física o dependencia puede ser asesinado. Tratar de explicar los casos puntuales que vamos conociendo por la prensa es una tarea imposible. ¿Qué es lo que impulsa a una madre (o padre o ambos) a deshacerse de un recién nacido? Podemos explicarlo psicológica o socialmente pero siempre resultará infructuoso. La naturaleza se resiste solo puede ser dominada, domesticada.

La pregunta a esta hora parece ser la siguiente: ¿Vivimos hoy en una época apolínea o dionisíaca?

Dejo al lector que analice esta creencia que ya es una consigna social: «El género es una construcción social». ¿Qué opina usted, se trata de una creencia apolínea o dionisíaca?

Obviamente es una hipertrofia de lo cultural y lo biológico, lo natural parece haberse desvanecido. Si adjudicamos a esta creencia el vector cultural de nuestro tiempo concluiremos que estamos en modo apolíneo. Ahora atienda a esta otra frase recientemente emitida por una feminista que es además profesora: «¿Qué pasaría si castráramos a todos los niños varones al nacer»? Esta posición es desmembradora y por tanto podría ser asumida por cualquier ménade moderna aun solo planteándola como un dilema mental.

La negación de la naturaleza lleva consigo un peaje de retorno de lo reprimido, de caos y desorden pero esto no es lo peor de nuestro tiempo: lo peor es que lo dionisiaco se disfraza a veces de ley apolínea lo que garantiza que lo recto no se imponga sobre la oscuridad y la sombra. Lo apolíneo nació para dominar la naturaleza y si no es posible para domesticarla pero no está preparado para ser sustituido solo por la apariencia de lo moral. El orden (cultura) divorciado de lo que se intenta ordenar (naturaleza). O peor, un orden que niega lo que pretende ordenar.

Dioniso siempre tiene a sus ménades disfrazadas para hacer la guerra sucia.

Bibliografía.-

El nacimiento de la tragedia de Frederich Nietzsche.

Williamson, Laila (1978), «Infanticide: an anthropological analysis», Kohl, Marvin, ed., Infanticide and the Value of Life, NY: Prometheus Books.

Al alba

«Al alba» es una canción de Luis Eduardo Aute escrita en 1975 y que rápidamente se convirtió en un himno contra el régimen de Franco ya en sus estertores, unos hechos que se produjeron y que dieron lugar a los últimos y extemporáneos fusilamientos de la dictadura. El mismo Aute nos da esta versión en una entrevista que podeís leer aquí junto a la letra de la canción, redonda y potente. Sin embargo no hay que fiarlo todo a la interpetación del autor que –aprés coup– pudo adherirse a la interpretación que el publico llevó a cabo de la canción.

De lo que no cabe duda es que el poema habla del amor y de la muerte.

El poema tiene bastantes hallazgos estéticos, el primero de todos es el fonema que propio titulo. Obsérvese que !al alba» es fonéticamente bien distinto a «alba» o «el alba». Un sustantivo y una contracción llenan toda nuestra boca. El titulo en sí mismo es ya un minipoema pues evoca no solo el amanecer sino algo que sucede, que está inscrito en él.

Sólo hay una alusión a estas ejecuciones cuando habla de «pólvora de la mañana», pero el resto del poema no contiene ninguna clave que nos permita esclarecer de qué está hablando el poeta.

Así cuando dice:

Presiento que tras la noche
vendrá la noche más larga.

¿A qué noche se refiere? Lo lógico es pensar que el alba termina con la noche a la que teme, pero entonces qué es esa noche larga?

Y cuando dice:

Los hijos que no tuvimos
se esconden en las cloacas.

¿A que hijos se refiere? ¿Está hablando de hijos que no llegaron a engendrarse o bien a abortos clandestinos?

En cualquier caso me parece un poema y una canción excepcionales, una canción que representa toda una época, pero que sigue conteniendo algunos misterios. Es por eso que me ha parecido interesante este video de Pedro Bustamante donde analiza la canción en otra clave: simbólica-esotérica, dejando bien a las claras que el arte está abierto a cualquier interpretación y que al final lo que nos queda es la belleza y un agridulce recuerdo de una época.

Desde la cuna

pareja

Desde la cuna es un álbum de Eric Clapton donde el músico homenajea el blues que señala sus orígenes musicales. Pero no es de Eric Clapton de quien voy a hablar en este post sino de otras cunas, y de bebés. Bebés que son raptados en sus cunas.

Fue al leer esta novela cuando recuperé la memoria de Madeleine Mc Cann, ¿recuerdan? aquella niña que fue raptada mientras sus padres cenaban con sus amigos en un resort del Algarbe. Algo así sucede en el caso de Cora, una niña de pocos meses que es raptada de su cuna mientras sus padres cenaban en la casa de los vecinos de al lado. Una novela  muy interesante de leer aunque con un final  un poco extravagante obra de una escritora canadiense llamada Shari Lapena.

Aunque quizá el caso más mediático de niños raptados desde su cuna es el del hijo del matrimonio Lindberg que fue raptado por un individuo que escaló hasta el segundo piso de un edificio y que probablemente el niño murió accidentalmente durante ese rapto.

Los secuestros de niños son probablemente uno de los eventos que mayormente movilizan a la opinión publica y quizá por eso son seguidos por los medios de comunicación hasta el paroxismo. Muchas veces los padres utilizan a los medios precisamente para obligar a que el caso no se olvide o para obtener colaboraciones de posibles testigos. Lo cierto es que lo que consiguen es oscurecer aun más las investigaciones porque la mejor forma de sumar confusión a lo sucedido es divulgar opiniones y sobre todo los inevitables chismes o disparatadas hipótesis por parte del publico y la prensa. Tanto para lo que pudo suceder como para encontrar al presuntamente niño raptado.

Y digo presuntamente porque una posibilidad en la que los no profesionales no piensan nunca es que un secuestro puede haber sido simulado tal y como sucede en la novela de Lapena.

Es más: la mayor parte de niños raptados en su cuna, son simulados por los padres con o sin ayuda externa. Esos sucede en la novela que cito, un verdadero tratado sobre criminología del secuestro. También es la hipótesis de Gonzalo Amaral que fue el inspector portugués que investigó el caso de Madeleine Mc Cann. Aquí os dejo un video sobre sus opiniones expertas.

De manera que si usted ha perdido un hijo en estas condiciones que se narran, ha de saber que es usted el mayor sospechoso para la policía. Es por eso que cuando sucede algo así (un niño es raptado en su casa) la policía traerá unos perros entrenados en detectar sangre. He dicho sangre y no perros de presa. La policía buscará indicios de que cerca de esa cuna ha habido sangre o ha habido violencia de algún tipo.

Se trata de estadística, los raptos de niños tienen -por asi decir- mal pronostico y aunque para los no expertos, la primera causa de desapariciones de menores son los secuestros con el fin de obtener rescates o los más conspiranoicos: raptos por bandas de pederastas u otros pervertidos, lo cierto es que los más frecuentes son los secuestros simulados. Aunque no fue raptado en su cuna estoy recordando ahora el secuestro del joven Gabriel por parte de su madastra. En realidad un crimen que trató de ocultar detrás de un supuesto secuestro.

La mente experta.-

pensar

Propongo un ejercicio intelectual extraído de este libro de Kahneman.

En una ciudad cualquiera, una noche cualquiera un taxi atropella a un peatón y se da a la fuga. La policía comienza con sus indagaciones.

1) En la ciudad existen dos clases de taxis, unos verdes y otros azules.

2) Hay un único testigo poco fiable -según la policía- que asegura que el taxi era de color azul.

3) La policía averigua que los taxis verdes en la ciudad representan el 80% del total, siendo los azules solo un 20%.

¿Era el taxi, de color verde o como asegura el testigo era azul?

El lector puede hacer aquí su propia predicción.

Y ahora contemplemos el asunto visto de otra manera.

Y añadamos una información más:

“La mayor parte de los taxistas verdes son unos imprudentes, extranjeros y en su mayor

parte ilegales”

¿Variaría en algo su predicción anterior?

Lo cierto es que la mayor parte de nosotros daríamos a esta segunda versión más peso de verosimilitud que a la primera. La razón de esta predilección es que mientras en la primera versión sólo tenemos tasas estadísticas frías que no informan de nada, en las segunda hay un dato causal: si es verdad que los taxistas verdes son imprudentes entonces ya tenemos una hipótesis causal, existe una historia, un relato, una narrativa. En realidad el primer supuesto -puramente estadístico- informa mucho más que el segundo, pero atendemos más al segundo al considerarlo más plausible. Sin embargo lo más probable es que el taxi fuera verde si atendemos a las tasas de frecuencia de taxis de la ciudad.

Dicho de otro modo es mejor echar mano de las tasas que de los estereotipos. Aunque la mejor estrategia es una combinación de ambos.

En realidad los estereotipos nos parecen detestables, cuando señalan razas, nacionalidades, sexo o religiones. Son una especie de prejuicios incompatibles con nuestra idea de la democracia, pero los estereotipos existen y representan atajos en el razonamiento de manera que un buen policía no debería negarlos o subestimarlos. Pero no conviene confundir los estereotipos con los prejuicios o con la inventiva del publico o la prensa en general.

Pero hay otros estereotipos que son en todo caso inciertos y en algunos casos refuerzan el pensamiento en forma de tasas. Un policía haría mal en no sospechar -ante el asesinato de una mujer- en que el criminal es su marido o una pareja o ex-pareja. Aunque la “violencia machista” es un estereotipo contiene cierta verdad en relación con un pensamiento bayesiano.,Efectivamente la mayor parte de crímenes contra las mujeres los cometen parejas agraviadas. Es poco probable el asesinato de una mujer por otra mujer. Pero hay excepciones en la literatura y el cine.

Y haría mal ante un niño raptado desde su cuna en no pensar en sus padres juntos o por separado, con o sin cómplices, con accidente o sin él.

La verdad es estadística, el problema es que no sabemos qué significa.

Por eso las versiones que llevan consigo un relato tienen tanto éxito:

Gobernar desde la cama

Santiago Posteguillo es un profesor de literatura de la UJI (Universidad Jaime I) de Castellón y es especialista en literatura inglesa y no tanto en literatura clásica, pero lo cierto es que es un erudito en temas relacionados con Roma y el Imperio romano.

De él ya hablé en otros lugares sobre todo a partir de su obra seminal, una trilogía sobre la vida de Escipión el Africano.

Recientemente ha sido premiado con el premio planeta 2018 por su ultima obra acerca del perfil de Julia Domna, esposa de Septimio Severo, un emperador que como ya había sucedido otras veces en Roma en época imperial cuando el Senado ya era solo un recuerdo del pasado de la Republica, se encontró con la tesistura de optar al titulo de emperador cuando la sucesión de Cómodo se volvió complicada debido a las múltiples facciones en liza.

Los poderes fácticos de entonces eran las legiones y Septimio Severo estaba al mando de las legiones de Panonia al sur del Danubio. El problema es que habían otros dos contrincantes en liza: en Siria estaba un tal Pescenio Nigro con una fuerza similar y en Britania Clodio Albino que también contaba con un ejercito de proporciones colosales. De manera que cuando Juliano compró el puesto de emperador tras la debacle que siguió al asesinato de Cómodo y posteriormente también del sucesor que el Senado impuso -Pertinax-, lo cierto era que el que mas cerca de Roma estaba era Severo y sus legiones.

Y era necesario intervenir, por la afrenta que significaba al honor romano, aquella compra.

Atravesar Italia con un ejercito armado era en la antigua Roma un delito, más que eso un sacrilegio, pero ya había el antecedente de Julio Cesar de forma que Severo no tuvo la necesidad de decir aquello de «Alea jacta est» cuando cruzó el Rubicón. Su problema, una vez resuelto el gobierno de Roma era ver que pasaría con sus compañeros de armas en Siria y en Britania.

No quiero contar el intríngulis de estas guerras porque en parte son el argumento de la novela de Posteguillo, la otra mitad de la novela está dedicada a la propia Julia Domna segunda esposa siria de Severo a quien Posteguillo atribuye un papel singular en la ambición y planes de su esposo a la hora de conseguir el poder omnímodo del Imperio.

No cabe duda de que para ganar un premio literario hoy es necesario que se den simultáneamente tres cuestiones: una que la obra esté bien escrita y acapare el interés del lector, otra que esté escrita por una mujer (y este no es el caso) pero el éxito está garantizado si la protagonista es una desconocida a quien el autor atribuye una serie de méritos, inteligencia y oscurantismo histórico.

Lo cierto es que nadie salvo los eruditos habrán oído hablar de Julia Domna antes de leer la novela de Posteguillo, algo que suele atribuirse hoy a la opacidad de las figuras femeninas de la historia a las que siempre se las exagera en sus méritos a pesar de no saberse gran cosa de ella. Posteguillo parece tan fascinado como Severo con esta mujer, pero lo cierto es que a mi personalmente no me ha logrado caer simpática. Me parece una mujer manipuladora tal vez del mismo estilo que Livia (esposa de Augusto) y madre de Tiberio y Germánico que logro «colocar» a su hijo Tiberio en el puesto de emperador a pesar de no ser hijo de Augusto.

Algo así perseguía Julia Domna, no se conformaba con un Imperio sino que perseguía un linaje de emperadores. Algo que no solía suceder con las leyes de la herencia bien por la mortalidad infantil o bien por las acciones de guerra o por la acción de los venenos.

Dicho de otra forma Julia Domna tenia un plan y gobernó desde el lecho tratando de involucrar a su marido en una guerra que de otra forma hubiera podido evitarse y que dejó a Roma sin legiones apenas.

Severo y Julia tuvieron dos hijos: Caracalla y Geta, el primero fue proclamado emperador y el segundo augusto. Pero como casi siempre sucedía en aquel entorno Caracalla comenzó a dar muestras de ese tipo de locura que solía atacar a los emperadores, mezcla de perversiones, paranoia y excesos y acabó siendo asesinado después de que se asegurara de que Geta también lo fuera.

De modo que Julia Domna se quedó sin linaje en la primera generación, dando lugar a una serie de tragedias sucesorias que terminaron con Heliogábalo que también estaba emparentado con los Severos.

Suele decirse que con él comienza la decadencia de Roma pero yo creo que la decadencia comenzó con anterioridad cuando la ley dejó de respetarse y el más fuerte se aseguraba todo el poder frente a los poderes senatoriales que eran en definitiva los guardianes de la República.

En suma un libro interesante debido a la gran erudición de Posteguillo que nos traslada a Roma y a la vida doméstica de aquellos tiempos de la misma forma que al centro de las batallas. Sin embargo no ha superado su primera obra: Africanus, un héroe más que moderno que fue traicionado pro Roma y condenado al ostracismo. Esta novela me parece un guiño feminista, una manera de quedar bien con las mujeres y poco más.

Nota liminar.-

Dion Casio, historiador y contemporáneo de la pareja es la fuente más importante en la que se ha apoyado Posteguillo para trazar los perfiles de la historia junto con los chismes de la época. Lo que es probablemente cierto es que Julia Domna era una hetaira, así al menos la llamaban sus contrincantes en Roma para desacreditarla y si no lo era hay que reconocerle o suponerle grandes dotes eróticas en el lecho a juzgar por la facilidad que tuvo en llevarle la contraria a su marido casi permanentemente y salirse con la suya. Y no era Severo precisamente un hombre débil o caprichoso.