Hipernormalización

Adam Curtis es un documentalista y escritor británico que suele plantear en sus composiciones visuales contundentes y controvertidas opiniones acerca de cuestiones sociales y políticas, mezclando entrevistas, imágenes de archivo, o cortes de informativos y mezclar estas imágenes con una voz en off de un narrador omnisciente, todo ello aderezado con una banda sonora de lo más concordante con sus teorías que suelen alinearse con las  teorías conspiranoicas (todo está conectado con todo) aunque contienen ciertas novedades con las conspiraranoias tradicionales: Curtis cree que las versiones del mundo en las que cree la gente, por ejemplo la existencia de extraterrestres en realidad están dirigidas desde los gobiernos para ocultar el manejo y ensayo de ciertas armas de alta tecnología.

En realidad la gente está dispuesta a creer cualquier cosa siempre que sea algo fácil de entender, que sea simple y que no desafíe demasiado su pereza mental. Es por eso que ya no se hace la guerra para vencer sino para confundir al personal respecto del propósito de la guerra. ¿Alguien puede comprender quien guerrea en la guerra de Siria y por qué? ¿Cuantos bandos hay o que hace Rusia y Turquia en esa guerra diciendo y desdiciéndose  al día siguiente de su presencia en ese país?

El que se atreva a visionar completo este documental que dura mas de dos horas, acabará comprendiendo las razones históricas de esta guerra pero sobre todo aprenderá mucho sobre estrategias de propaganda, de guerra y de ficciones bélicas destinadas como en la novela de Orwell a mantener un sistema económico de guerra, el miedo y la incertidumbre en la población. Y conocerá a Kurkov (el cardenal gris) que es probablemente después de Goebbels el que más sabe de esto de construir ficciones. Ficciones para desestabilizar y ganar influencia. No en vano es un hombre de teatro que llevó las técnicas del teatro de vanguardia a la política.

El término hipernormalización procede de una novela de Alexis Yurnack y se refiere al hecho de que en la Rusia antes del colapso soviético y aun sabiendo que se dirigían hacia un colapso del sistema, nadie, ni en su ciudadanía ni en sus élites fueron capaces de pensar una alternativa para después del colapso. En lugar de eso los ciudadanos prefirieron tomar prestados ese mundo en miniatura, ese mundo de ficción en el que vivirían, un mundo simplificado donde las cosas parecen reales aunque todo el mundo sabe que son falsas. En realidad el término es muy parecido al término “alienación” de los filósofos de la escuela de Frankfurt si bien en una versión postmoderna y donde la viralización de las redes sociales son capaces de convocar a muchas personas (como sucedió en la primavera árabe) pero no tiene capacidad de liderar ni de pensar en ninguna alternativa. El alienado no sabe que le están engañando pero el hipernormalizado si lo sabe.

Con todo me parece que uno de los hallazgos del documental es la idea de que somos incapaces de discriminar a los buenos de los malos en este simulacro que llamamos realidad. Los disidentes, los contestatarios, la izquierda en general, el movimiento feminista o los opositores al sistema son en realidad quienes le mantienen. ¿Alguien podría pensar que cuando John Lennon escribió Imagine, en realidad estaba escribiendo un himno para los poderosos del mundo? Esos que buscan lo mismo que él, un mundo sin países, sin fronteras, sin posesiones, sin religión. La utopía hippye al servicio de las élites globalizadoras.

Aqui os dejo el documental de Adam Curtis, merece la pena visionarlo.

Muros y paredes

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The wall (El muro) es  un álbum doble de Pink Floyd que terminó por convertirse en una película protagonizada por Bob Geldof en el papel de Pink en 1982.

Este disco doble es un álbum conceptual que nos retrata la vida de una estrella ficticia del rock llamada Pink, basado en las vivencias del mismo Roger Waters, convirtiéndolo así en una especie de álter ego antihéroe. Descrito por Roger Waters, Pink se reprime debido a los traumas que la vida le va deparando: la muerte de su padre en la Segunda Guerra Mundial, la sobreprotección materna, la opresión de la educación británica, los fracasos sentimentales, la presión de ser una figura famosa en el mundo de la música o su controvertido uso de drogas sumado al asma, entre otros, son convertidos por él en «ladrillos de un muro metafórico» que lo aísla, construido con el fin de protegerse del mundo y de la vida, pero que le conduce a un mundo de fantasía autodestructiva.

Vale la pena ver este video, una escena donde Pink en un estado comatoso probablemente debido a una sobredosis de drogas es rescatado por un equipo sanitario que irrumpe en su casa para salvarle la vida y llevarle a un Hospital. La canción que acompaña esta escena es “Confortably numb” que significa “atontado pero confortablemente” y es probablemente una de las mejores canciones dee la historia de rock progresivo que practicaba Pink Floyd.

En realidad existe una historia paralela de locura, drogas y éxito indigerible en la persona de Syd Barret que tuvo que retirarse del mundo del espectáculo por los problemas mentales que padeció. A él le dedicaron sus compañeros el tema “Shine on you crazy diamonds”. La historia de “The wall” en realidad recorre todos estos tópicos, de traumatización que la generación británica de postguerra tuvo que sufrir. Casi todos los grandes genios del pop británicos nacieron entre 1947 y 1952, una explosión de talento.

Hay muros literales como el de Berlin y simbólicos como esos que vamos construyendo en nuestro interior con el objetivo de aislarnos del mundo exterior y librarnos de las consecuencias de una vida penosa o irrelevante. El muro de Pink Floyd habla de ese tipo de muros que no tenemos más remedio que ir derribando si queremos integrarnos en una vida plena que necesariamente es social.

Pero si  escribo este post no es para celebrar el aniversario de la caída del muro de Berlin, sino para enlazar esta historia de los muros interiores con las paredes arquitectnicas reales y contestar a este pregunta: ¿existe alguna relación entre entre las construcciones actuales -que preservan nuestra intimidad-y la emergencia de una subjetividad concreta? ¿Es el Yo un efecto secundario de las paredes?

Esta es una idea que tomé prestada de un post de Pablo Malo que puedes leer aqui y que contiene algunas claves para entender qué demonios es eso que llamamos intimidad. ¿Son las enfermedades mentales una secuela de una hipertrofia de nuestra subjetividad? ¿Son las enfermedades mentales el peaje que hemos de pagar por nuestro individualismo?

En realidad la intimidad es algo bastante reciente, aun recuerdo como eran las casas de mi infancia al menos en el medio rural, apenas habían áreas individuales, cocina y comedor eran lugares comunes para toda la familia y los dormitorios usualmente se compartian. La idea de tener una habitación para cada miembro de la familia, con puerta cerrada y toda clase de distracciones en su interior es algo que hemos ya olvidado que es un invento de la modernidad. No deja de ser curioso que actualmente haya corrientes de educación infantil que propugnen el “colecho” como una forma de mantener contacto físico entre padres e hijos, quizá hemos olvidado que el “colecho” fue la norma en nuestra infancia, al menos en los que vivimos en entornos rurales. Hoy pareciera como si el colecho se hubiera moralizado y sus defensores se cuentan por decenas entre las clases más ilustradas de nuestra sociedad.

Frente a ellos hay quien sostiene otra idea bien diferente: que el colecho es malo para los niños debido a la excitación sexual extra que procura, y los defensores del psicoanálisis no se ponen de acuerdo sobre si recomendar o no el dichoso colecho entre padres e hijos.

Y lo cierto de todo esto es que sin paredes no habría fisgoneo, ni espionaje de los desnudos familiares ni existiria eso que Freud llamó la escena primaria. Sencillamente seria algo tan común que ni nos fijariamos en ello. Aunque la verdad sobre todo esto es que desde siempre hemos sabido que la contemplación de la escena primaria tiene efectos bien distintos según la clase social. Y parece tener más efectos secundarios en el imaginario de los niños que tienen paredes que en aquellos que tienen menos obstáculos para convivir.

A propósito de las paredes dice Pablo Malo:

“Las paredes era una nueva tecnología que paradójicamente amenazaba la seguridad de los grupos humanos, porque quitaba de la vista y de los oídos material que era esencial para mantener la paz y la moralidad del grupo. Pero con la agricultura y la ganadería empezó a tener sentido para los pueblos hacerse sedentarios y construir casas con paredes. Pero la gente se resistió en muchos sitios de Asia, Australia o Sudamérica a construir casas, lo que lleva a Amos Rapoport a concluir que construir casas no es un acto natural y que no es universal. En algunos sitios se construyeron casas, pero la gente no vivía en ellas. Lo que se resistía era el final de la transparencia de la vida social, la vida privada originaba curiosidad y sospecha. Entre los Sakalava de Madagascar estar solo en casa se consideraba un signo seguro de maldad, de estar tramando algo. El secreto y la separación se veían como falta de generosidad y como una conducta antisocial o de superioridad o de distinción, y generaba rechazo”.

Y:

“Pero hay más que esto. Cuando el ser humano se mete dentro de las paredes ya no es el mismo que el que estaba a la intemperie. La pared, como cualquier otra tecnología, nos cambia. Es en algunos sentidos como cuando vestimos una máscara, que también nuestra psicología cambia. Aparece la vida privada, diferente de la pública, este producto de la domesticación que es la pared, y detrás de la pared el hombre empieza a hacer cosas que no podría hacer a la vista de los demás, cosas que antes no podía permitirse. De hecho, privado viene del latín “privatus y privare” (privar). Hanna Arendt escribe en The Human condition: “Llevar una vida completamente privada significa sobre todo estar privado de cosas esenciales para una vida humana: estar privado de la realidad que viene de ser visto y oído por los demás, ser privado de la relación objetiva con ellos que viene de estar a la vez relacionado y separado de ellos por el intermediario que es un mundo común de cosas, estar privado de la posibilidad de conseguir algo más permanente que la vida misma. La privación de la privacidad consiste en la ausencia de los otros”.

Y probablemente este es el origen de las perversiones  sexuales, algo que se vió o se oyó, o algo que debería estar a la vista y estaba escondido u oculto. Algo que se fisgoneó, algo que era tabú. Pues no hay privacidad sin tabú.

De manera que ya tenemos una clave para la armonía y la felicidad: Menos paredes aseguran la otredad aunque la renuncia a ese bien tan grácil que hemos venido en llamar “intimidad personal” no es fácil. De manera que al menos con nuestra pareja tendremos que empezar por recordar aquella frase de John Wayne a Maureen O´Hara en “El hombre tranquilo”:

“Entre nosotros no habrá puertas ni cerrojos”

Hanna Arendt

Comprender no significa perdonar (Hanna Arendt)

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Hanna Arendt fue una filósofa discípula y amante de Martin Heidegger de un enorme valor filosófico por sus contribuciones al conocimiento del Mal. hace algún tiempo escribí un post sobre esta portentosa mujer que escribió un libro seminal: Eichman en Jerusalen: la banalidad del mal.

El New Yorker la envió de corresponsal a Jerusalen a informar sobre el juicio que siguió a la captura de Eichman, el nazi que diseñó la “solución final” para los judios en los campos de exterminio nazis.

El caso es que su intervención no fue periodística sino filosófica, una búsqueda de las raíces del mal, más allá de las explicaciones que la gente común da a estas conductas: la monstruosidad o la locura. Arendt demostró  que el mal puede ser ejercido de forma funcionarial, por personas comunes, amantes de sus hijos.  El mal sucede porque las personas han dejado de pensar, de discernir entre lo bello y lo feo, del mal y del bien. Que el pensar da fuerza a las personas para evitar los desastres del mundo.

El mal no puede ser banal y radical al mismo tiempo, el mal es una conducta extrema, solo el bien puede ser consciente y radical.

Aqui os dejo un extracto de la película de Margaret Von Trotta. La escena en la que ella -acosada por su propio pueblo y por parte de los intelectuales judíos americanos- da una clase magistral en la universidad, allí donde debe habitar el pensamiento fuera del alcance de todo prejuicio.

El mal para la Psiquiatria

Nosotros los incautos (II)

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Si la idea es mía es buena, si es tuya la rechazo aunque sea tan buena como la mía

Los que leyeron este post sobre la estupidez ya saben a estas horas que infraestimamos la cantidad o fracción de estúpidos que hay a nuestro alrededor. Lo que probablemente no saben es que la cantidad de incautos es probablemente similar o incluso más elevada.

Es por eso que políticamente hablando lo peor que le puede pasar a un país, es una sinergia, entre estúpidos e incautos dándole el gobierno de una nación a los malvados. Porque -digámoslo claramente- no todos los votantes de Podemos son estúpidos o malvados. Yo podría dar evidencias -ahora que tanto se habla de ellas- de que la mayor parte de votantes de Podemos no son tan malvados como sus líderes y pertenecen a la legión de incautos en su mayoría. Pero hay algo que también conviene saber: la maldad queda muy bien en televisión, alli donde la bondad o la eficiencia es rechazada por pusilánime.

La mayoría de nosotros somos incautos y en realidad lo que nos gustaría es que los partidos políticos se pusieran de acuerdo y formaran un gobierno de coalición para sacar a España de su marasmo. Pero esto es una idea ingenua y lo es por lo siguiente:

¿Si los partidos llegaran a un consenso de investidura para “investir a un presidente”, por ejemplo Sanchez con sus alianzas con todos los partidos de “progreso”, creen ustedes que eso garantizaría un gobierno estable?

Suponemos que los políticos son leales, hasta ahí llega nuestra ingenuidad. Un político no puede ser leal en ningún caso que por eso es político. Salvo si le conviene.

La politica es el campo de juego donde se juegan rivalidades entre Egos mediocres.

Seria como pedirle al Barça y al Real madrid una coalición y que quedarán empatados en todos sus encuentros. ¿Quien iria al campo a ver un empate infinito?

Al dia siguiente emergerían las contradicciones y unos les estarían poniendo zancadillas  a sus compañeros de gobierno o coalición. Pues el político lo que quiere es salir en la tele, a más tele más votos, a más maldades y bravuconerias en la Sexta más votos. El político sabe que a la gente lo que le motiva es el discurso de “la cal viva”, no el “España va bien”. El personal lo que quiere es venganza no estabilidad. La estabilidad solo le importa a una pequeña fracción de ciudadanos ya retirados: los pensionistas.

Un gobierno de coalición tendría perdedores y vencedores, unos (los generosos) perderían votos y otros (los egoístas) los ganarían. ¿Pues qué escenario no le vendría mejor a Podemos sino quedarse solo en la oposición?

El PSOE tendría los días contados si entrara en un gobierno de coalición con el PP donde incluso C´s sobraría. Pero también es posible que el PSOE vaya a la baja con un líder que ha caído en esa trampa sibilina que le ha tendido el malvado Iglesias. Hacer ver que iban a pactar cuando lo único que quiere es arruinar el liderazgo de Sanchez.

La amenaza de nuevas elecciones no será del todo obstáculo porque quizá sea ya la única opción, la menos mala. El problema es qué sucede si vuelve a repetirse la misma correlación de fuerzas u otra muy parecida. ¿Cuantas veces pueden repetirse unas elecciones?

Y nosotros los incautos volveremos a picar el anzuelo y volveremos a las andadas, y a votar lo mismo que votamos en Diciembre, pues nosotros somos incautos en la mayoría. Algunos estúpidos decepcionados es posible que no vayan a votar (los estúpidos se decepcionan con rapidez) pero lo que auguro -si se repiten las elecciones- es un panorama muy parecido al que tenemos ahora. El teatro y la escenificación de nuevo: “yo quería pactar pero no pude por culpa tuya”.

Dicho de otra manera, nosotros los incautos debemos entender que la política no va de pactos sino de liquidación del adversario, pero no sólo la política, sino los medios, y toda la opinión publica se alimenta del hecho de aplaudir la disidencia, incluso la identidad personal está cosida a esa idea de que “lo que yo digo o hago es verdad o justo y lo que hacen los demás es falso o injusto”. No va de cesiones o entendimiento sino de rivalidad promiscua. Nuestro sistema de partidos es la opción ideal para que las ideas políticas no encuentren un guión parecido, a pesar de ser tan parecidas. La cooperación no hay que ir a buscarla en la política, ni en el fútbol ni siquiera en la ciencia. La cooperación es una posibilidad extrema, y “lo que yo gano es porque lo pierdes tú”, es la máxima que gobierna el mundo. Los juegos de suma cero precisan lealtades, conveniencias, complicidades y mucha sensatez y madurez.

Somos incautos porque no somos capaces de ver la trampa en la que nuestros prohombres nos han metido. Algo que viene muy bien explicado en la teoría de la reactancia.

Los humanos aprendemos bien pronto (durante el segundo año de vida) a  oponernos cuando sentimos que nuestra “libertad” está amenazada por alguien, usualmente por los padres.

Los psicólogos infantiles han rastreado esta tendencia oposicionista hasta la edad de los dos años, una edad que muchos padres llaman “los terribles dos”. Los niños de dos años parecen ser unos maestros en el arte de la resistencia a la presión externa, especialmente la de los padres. Diles una cosa, y harán la contraria. Dales un juguete y quieren otro, cógeles en brazos en contra de su voluntad y se retuercen hasta que les vuelves a dejar en el suelo, ponles en el suelo en contra de su voluntad y lucharán para que les lleves.

¿Por qué emerge la reactancia psicológica a los dos años? Quizás la respuesta tenga que ver con un cambio crucial que la mayoría de los niños sufren en este periodo. Es entonces cuando se reconocen a sí mismos como individuos, como seres separados. Este concepto de autonomía, en desarrollo, trae de forma natural el de libertad. Un ser independiente es un ser que realiza elecciones. Un niño con esta nueva comprensión de que es un ser independiente quiere explorar el alcance de sus opciones. La tendencia a luchar por sus libertades y en contra de las restricciones podría entenderse como una búsqueda de información. Buscando los límites de sus libertades los niños descubren en qué parte del mundo van a ser controlados y en qué parte de él ellos son los que pueden controlar. (Pablo Malo)

Los políticos saben bien cómo controlar a los demás y lo hacen a través de ideas estúpidas, consignas repetitivas planas y fáciles de creer y a través de la seducción: diciendo lo que saben que la gente quiere oír y necesariamente: identificando un enemigo externo que es por definición al culpable de que sus razones no sean atendidas. Este es el juego.

Va a tener razón el otro gran adalid de la estupidez, me refiero a Robert Musil para el que -a diferencia de Cipolla- la estupidez nos viene de serie, es algo fundacional en los seres humanos y no tenemos más remedio sino recorrer un ancho territorio vital para escapar de la ignominia ambiental, algo asi le sucedió al joven Torless, una de las novelas de juventud de Musil.

Una de aquellas peliculas de arte y ensayo que vimos en nuestra juventud, cuando aun creiamos que podriamos cambiar el mundo a través de lo que entonces llamabámos “concienciación”.

Hasta que caimos en la cuenta de que no eramos sino parte del problema y andamos engrosando el pabellón de los incautos.

Y no hay que olvidar que, estupidez y progreso son ideas asociadas:

«Si la estupidez no se asemejase perfectamente al progreso, al talento, a la esperanza, o al mejoramiento, nadie querría ser estúpido». (Musil).

Divergente

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Anoche vi una pelicula en Antena3 que me pareció interesante de comentar por las sugerencias que obtuve de su visionado aunque es bastante mala. Quiero decir que contenía una buena idea que me recordó a Ray Bradbury y a George Orwell a partes iguales. Se trata de una de esas pelis de politica-ficción donde se describe un mundo futuro distópico donde la raza humana -y después de un guerra apocalíptica-, ha decidido tomar cartas en el asunto y neutralizar desde la más tierna infancia los vicios humanos fundamentales y sustituirlos mediante entrenamiento por sus virtudes opuestas. Asi:

La historia sigue a Beatrice Prior, una chica de 16 años, que vive en una sociedad que ha decidido agrupar a las personas en cinco facciones que tratan de erradicar los males que les llevaron a la guerra: quienes culpaban a la agresividad, crearon Cordialidad; los que culpaban a la ignorancia, se agruparon en Erudición; Verdad surgió de aquellos que estaban en contra del engaño; contra el egoísmo se fundó Abnegación, y contra la cobardía, Osadía. A los dieciséis años, los chicos deben hacer una prueba que determinará a cuál de las cinco facciones pertenecen; Beatrice decide abandonar su facción (Abnegación) pues no sabe si es lo suficientemente altruista como para dedicar su vida a los demás. La difícil elección de Beatrice marca el inicio de la historia, ya que ahora ella debe hacer frente a las pruebas de iniciación de la facción que ha elegido, donde hará aliados y poderosos enemigos, aun así, Beatrice debe cuidar que nadie conozca que ella en realidad es una Divergente, es decir, pertenece a más de dos facciones y representa un peligro para la sociedad.

Muchas veces me he planteado porque en las elecciones votamos partidos, que son en realidad marcas ideológicas absolutamente arbitrarias. ¿Por qué no votar según nuestros intereses, edad, profesión o cualquier otra variable cercana?

Lo que se propone en “Divergente” es la necesidad de afiliarse a una de estas facciones que en realidad son partidos que pugnan por el poder como los partidos convencionales. Solo que las facciones son en realidad “rasgos de personalidad” o preferencias naturales y no ideologías, cada persona ha de elegir a cierta edad a qué facción debe apuntarse con tal de ser útil a su comunidad. Rasgos de personalidad que se parecen mucho al modelo conocido como los 5 grandes de Costa y Mc Rae con algunas variaciones. Tambien hay cierto parecido con el modelo de Cloninger y sus endofenotipos.

Y tambien lo hay con  las “vías de perfección” de las ordenes religiosas y tambien con lo que Santa Teresa denominaba, caminos de la fe. Cada monje o monja ha de elegir a qué regla servir y cada cual tiene predilección por una vía: la humildad (franciscana), la devoción (carmelita) la disciplina (jesuíta) o la del conocimiento (dominicos). Cada cual tiene que adherirse a la que mejor se acople a su menester.

El mundo que describe “Divergente” es un mundo postbélico donde todo parece haber quedado entre muros que dividen a la población y la instalan en guettos al cuidado de los “osados” que son en realidad los soldados, el ejército o la policia de este mundo postapocalíptico: su misión es matar o morir. Dicho de otro modo; los “osados” son precisamente los que tienen el poder real, más aun cuanto que el entrenamiento de estas personas persigue convertirlos en perfectos soldados-zombies, algo que recuerda a la fanatización de los yihadistas actuales, conseguido esta vez con métodos psicofarmacológicos e implantes de memorias biónicas.

Métodos que son proporcionados por los “eruditos” que son en realidad una invocación a los cientificos. Esos que no se preguntan para qué fines sirven sus hallazgos, simplemente los llevan a cabo, poniendo sus avances en las peores manos.

Pero en realidad los que llevan el cotarro y dirigen todo este mundo son aquellos que han encontrado la “verdad”, es decir lo que llamariamos “perfeccionistas” o anancásticos en otras terminologías. Estos tambien están dispuestos a morir por su versión de “la verdad” y son en realidad el enemigo a batir por nuestra heroína, una mujer que es en realidad una divergente.

Un divergente es aquel que se niega a ser clasificado, a ser victima de esa categorización cerrada que impide que las personas sean libres para encajar en según qué contextos. El sueño de un divergente es ser altruista y amable, pero también erudito y osado, valiente diríamos. El guerrero perfecto en su dimensión esotérica. Como aquel entrañable personaje de Orwell que trabajaba en el ministerio de la Verdad y que cae en manos del terror (Gran Hermano) precisamente cuando se enamora. Pues el amor está prohibido siempre en cualquier distopía. Pues es el amor lo que nos hace diferentes.

Aquellos que no pertenecen a ninguna de estas facciones son “los abandonados” y se parecen a los leprosos bíblicos, viven una vida de parias que nos recuerda la vida de los homeless de nuestras ciudades, separados del resto, de las granjas de los abnegados y del contacto con los altruistas.

Ls peliculas de ficción politica sirven en realidad para hacernos pensar en nuestro presente y encontrar simetrías entre la ficción y nuestra realidad. Sirve también para hacernos pensar en las consecuencias de la filiación, sobre todo cuando esta filiación se enrosca en lo imaginario, pues no existe nada más imaginario que la ideología politica, cuyos menús no se encuentran nunca disponibles para sus consumidores. Incluso las facciones descritas en la pelicula fuerzan a las personas a elegir un determinado rasgo cerrado y forzado que es en realidad un plan para dominar a una sociedad aletargada por ese universal que llamamos paz y en cuyo nombre puede ocultarse una tiranía.

Y es que la libertad consiste precisamente en ser un divergente que es lo mismo que ser un diferente.

¿Y tu a qué facción te apuntarias?

El tiempo hechizado

reloj

Imagínate que el dia de hoy se repetirá mañana, pasado y quizá eternamente. Imagínate que todo lo que hagas hoy, será borrado mañana, como si no hubiera sucedido. No importa lo que hayas hecho, mañana amanecerá el mismo dia que hoy en limpio, un nuevo borrador, no habrá rastro alguno de lo que hayas hecho. La realidad no guardará copia de tus actos, aunque tu podrás recordarlo todo.

Podrás hacer cualquier gamberrada, atracar una gasolinera, seducir a la empleada del kiosko, transgredir todas las normas, puedes incluso asesinar a quien se interponga entre tu y tus deseos, no importa si te encierran en la cárcel porque mañana volverás a despertar en tu casa. No importa lo que hagas porque mañana todo habrá sido borrado y amanecerá de nuevo el mismo dia. Todo te será descontado de tu cuenta de “debe”.

Estás en un bucle de tiempo. Todo se repite igual y para que todo sea igual es necesario que todo sea nuevo, esa página en blanco donde escribimos nuestros actos. Nadie guardará esa copia salvo tu mismo. Tu memoria lo recuerda todo, alli están inscritos todos tus atropellos.

Este es el planteamiento de “Atrapado en el tiempo” también conocida como “El dia de la marmota” una comedia muy interesante de ver y de comentar por varias razones que más abajo contaré.

Realizada en 1993 por Harold Ramis -célebre guionista de recordadas comedias como  Los cazafantasmas, Atrapado en el tiempo ocupa hoy un lugar destacado entre las comedias norteamericanas, siendo reconocida por la crítica especializada como una de las mejores y más inteligentes que se hayan realizado.

Un hombre está atrapado en un loop temporal que lo obliga a vivir el mismo día todos los días, una idea que esconde como subtexto una formidable reflexión filosófica sobre el sentido de la existencia y la posición ética del sujeto ante el deseo y los otros.

El título original del film –Groundhog day (literalmente: “día de la marmota”)- alude a una festividad que se celebra anualmente en varias poblaciones de Norteamérica y Canadá el 2 de febrero. Para predecir el fin del invierno, los granjeros se valen del comportamiento de una marmota cuando en esa fecha sale de hibernar. Se cree que si el animal al salir de su madriguera no ve su sombra, no vuelve a entrar, lo que indicaría que el invierno está por terminar. Si en cambio ve su sombra y se mete de nuevo en su madriguera, eso indicaría que el invierno durará por lo menos un mes y medio más. La más famosa marmota de esta celebración es Phil del pueblo de Punxsutawney, en el estado de Pensilvania, comunidad que se viene realizando este festejo ininterrumpidamente desde 1887.

Lo interesante del encarcelamiento temporal de Phil en la pelicula es que es un pretexto más que metafórico, literal de lo que Freud llamó, la compulsión repetitiva. Tambien Soren Kierkegaard y Friedrich Nietzsche hicieron de la repetición el objeto supremo de la voluntad y la libertad. Para ambos se trata de actuar, de hacer de la repetición una novedad, una tarea de la libertad, el objeto mismo del querer. Con su concepción de “eterno retorno”, Nietzsche hace de la repetición misma la forma de una ley que supera a la moral kantiana: si el imperativo categórico kantiano ordenaba actuar de modo que nuestro acto pudiera ser elevado a ley universal válida para todos, el imperativo nietzscheano es “actúa de manera tal que desees que tu vida se repita eternamente”, “Aquello que quieras, quiérelo de tal forma que lo quieras a la vez como eterno retorno.” No todo lo que hacemos en la vida querríamos que se repita eternamente. Muchas cosas preferiríamos que queden enterradas en el pasado y el olvido. Una relación más ética con el deseo que nos habita implica un tipo de vida en la que el sujeto no se traiciona respecto de lo que desea. Un sujeto que pueda vivir deseando el eterno retorno nietzscheano. (Extraido de esta web)

Esta es la receta para subvertir el destino que nos viene relatado por esa maldición que llamamos  karma o compulsión repetitiva:

“Actúa de manera tal que desees que tu vida se repita eternamente”, (imperativo nietzschiano).

gaya

Phil es un cínico egocéntrico que trata de seducir a Rita. Rita es el objeto de su deseo, pero Phil no tiene buenas relaciones con sus deseos y todo lo que hace para seducirla parece que está condenado al fracaso. Rita le rechaza una y otra vez en la convicción de que Phil “solo puede quererse a sí mismo”. Este es el drama de Phil, su máscara porque en el fondo lo que le sucede es que Phil no sabe nada de su deseo. Es por eso que está condenado a repetirlo una y otra vez.

A lo largo de ese dia lleno de causas y efectos que se suceden uno tras otro para ser borrados al dia siguiente, Phil descubre tres cosas muy importantes: 1) No puede hacer que Rita le ame y 2) No puede impedir la muerte del otro y padójicamente 3) No puede suicidarse, no puede matar el tiempo.

¿Como salir de ese bucle infernal que es la vuelta de lo mismo?

Un dia Phil decide contarle a Rita lo que le sucede: su atrapamiento en un mismo dia, ella se propone ayudarle y acompañarlo, asi nace entre ellos un nuevo vinculo, un vinculo objetal, bastante distinto al que proponia Phil al principio y que no era sino un sustituto del deseo-del-otro. Ella le sugiere que auizá lo que le está sucediendo no es una maldición, sino algo que quizá esté relacionado consigo mismo. Para Phil esta conversación tiene el valor de un insignh, de un descubrimiento, de un eureka. Phil que habia pasado por varios estadios en su deambular constante por lo msimo y que ahora está deprimido, comienza contemplar su problema desde otro ángulo:

Se despierta su deseo por aprender a hacer esculturas y a tocar el piano. Por otro lado, al saber cada detalle de lo que ocurrirá ese día, asume la responsabilidad sobre ese saber, y se propondrá ayudar a la gente, ya que ha decidido emplear lo que conoce para que nadie sufra o muera.

Esta vía también probará sus límites: Phil descubre que ese día el mendigo del pueblo muere, e intentará salvarle la vida. Le dará de comer, lo llevará a la guardia del hospital, y hasta le hará respiración boca a boca, pero no puede impedir que al final del día fallezca inexorablemente. En el proceso de intentar vencer la muerte, Phil se topa con otro imposible. Pero al mismo tiempo se ha vuelto alguien preocupado por el otro: no puede burlar la muerte, pero puede conmoverse por el semejante.

Es asi como Phil se reconcilia con su propia responsabilidad. Se da cuenta de que es suya la responsabilidad de evitar que cada dia sea una misma repetición de un mismo dia. Es asi como Phil encuentra una ascesis del deseo. (Extraido de esta web)

Un cambio de posición (de tópica) que hace que emerja un cambio en el vinculo con los demás y que incluye no solo a Rita sino a todos los habitantes del pueblo.

Después de ver esta pelicula por segunda vez me di cuenta de que el problema que abruma a Phil es extrapolable a muchos de mis pacientes y no solo a ellos sino tambien a la gente común y por supuesto tambien a mi mismo. La mayor parte de las personas sufren en sus carnes este encarcelamiento que nos hace el tiempo y esaominosa “vuelta de lo mismo” que hace que nos preguntemos si el tiempo se ha detenido o sin todo es una eterna repetición. Pondré un ejemplo más allá de lo individual. ¿Lo que está sucediendo en España en este momento histórico es actual o es por el contrario una repetición de lo que sucedió en 1931-1936?.

Naturalmente lo mismo vuelve no necesariamente de forma idéntica sino con otros ropajes y discursos. No hay quema de conventos y asesinatos de curas y monjas pero hay titiriteros que hacen gracia con este mismo guión.

Phil decide abandonar su cinismo narcisista para soportarse en su deseo como único lugar en el cual puede inscribir diferencia, y hacer de su prisión temporal un recurso donde desplegar una vida que se espera inmortal e infinita. Comienza a aprender a tocar el piano, a hacer esculturas, a saber qué hacer con el deseo que lo habita, sin esperar que eso tenga inscripción en el mundo más allá del día a día. De todas maneras, tiene inscripción en ese Otro que es su inconsciente. Por eso al final Phil puede confesar su amor a Rita sin esperar nada, sino sólo por el hecho de que desea decírselo, aunque ella duerma y no lo escuche, y al día siguiente nada quede en el recuerdo de Rita ni del mundo.

Por eso al final, Phil puede salir del Día de la Marmota. Sucede que al tiempo no se le puede matar, tampoco lo podemos perder si no transcurre pero el tiempo nos puede dar de alta.

 

 

Bibliografia.-

La responsabilidad por la repetición por Eduardo Laso.

Kierkegaard, S.; La repetición

Freud, S.; La transitoriedad, en Obras Completas, Vol. 14, Amorrortu, Buenos Aires, 1990.

Nietzsche, F.; La gaya ciencia.

 

 

La conjetura Dalloway

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A Virginia Woolf le pasó un poco la misma cosa que a Salieri, tuvo la mala suerte de vivir en la misma época que Mozart, en el caso de la Woolf, su contemporáneo James Joyce es aun considerado por su “Ulises” como uno de los mejores escritores del siglo XX. Es por eso que la valoración que hoy se hace de la Woolf no es tanto por su calidad literaria (que la tiene) sino por haber inventado un nuevo tipo de subjetividad femenina.

Y no es única puesto que Flaubert ya nos había iniciado en ese tipo de emergencias en su Madame Bovary o el mismo Tolstoi en Ana Karenina.

Lo que emerge en estos personajes de novela es una nueva posibilidad de ser mujer. Ya no se trata solo de ser esposa, madre o trabajadora en el campo o en la fábrica sino de tener una subjetividad propia con la que navegar por la vida y casi siempre contra corriente. Asi, Emma Bovary sueña con una vida de lujo en Paris mientras se aburre como una ostra siendo la esposa de un médico de pueblo, su periplo psicológico y vital nos sitúa en su drama existencial, sus huidas, sus infidelidades y los dos abandonos que sufre de parte de sus amantes. Hay que situarse en la época para entender que la infidelidad de una meujer casada era algo en lo que pocas personas acomodadas podían pensar y más aun, llevarlas a cabo con todas sus consecuencias trágicas. Algo asi le sucede a Anna karenina, divorciada y enamorada de un hombre que a su vez la victimiza..El suicidio por amor en una mujer de su posición, era tan escandaloso como hoy nos pueda parecer el matrimonio homosexual.

Lo que destaca de estas novelas realistas es precisamente sus desenlaces trágicos, la ruina económica, el suicidio o el exilio en el caso de la Bovary. Todo parece señalar hacia la idea de que esos cambios de subjetividad, que de alguna forma se enfrentan al orden establecido, tienen un peaje que pagar. Un precio que se salda casi siempre con la muerte o el marasmo.

Ms Dalloway.-

Virginia Woolf publicó en 1925 “La señora Dalloway”, novela que relata un día en la vida de Clarissa Dalloway, una mujer perteneciente a la clase alta del Londres de después de la Primera Guerra Mundial. Aparentemente la historia que Woolf pretende contarnos se limita a cómo una ama de casa prepara su fiesta y sus pasteles; sin embargo, gracias al estilo que adopta la autora a la hora de escribir la novela nos damos cuenta de que ésta no trata sólo de Clarissa Dalloway sino de la conciencia de distintos personajes que podemos encontrarnos en la sociedad del periodo de entreguerras.

La perspectiva y estilo narrativo que encontramos en “La señora Dalloway” es uno de los detalles que convierten a esta obra en especial. El empleo de la técnica del monólogo narrado supone la referencia al personaje desde la omnisciencia, en tercera persona, pero a la vez muestra la entonación del habla del personaje por lo que parece que estuviéramos escuchando a éste aunque no estemos ante un texto en primera persona.

Clarissa Dalloway, el personaje principal, intenta constantemente equilibrar el mundo que la rodea con su propia vida personal e interior. Se encuentra sumida en el mundo de la alta sociedad londinense que se debe preocupar por trivialidades como la moda o las fiestas, pero cuenta con una gran capacidad emocional de la que otros personajes carecen. De todas formas, Clarissa mantiene las apariencias y se integra perfectamente en la sociedad a pesar de que no comparte sus sentimientos con los demás ya que esta actitud le da más seguridad; sin embargo, este comportamiento no siempre es bueno pues hace que parezca superficial incluso para aquellas personas que la conocen bien. Durante toda la novela percibimos la preocupación de la protagonista por el paso del tiempo, el envejecimiento y la muerte, a pesar de sus esfuerzos por centrarse en vivir la vida de una forma tranquila, como hacen los demás. Una de las cosas que debería proporcionarle seguridad y tranquilidad es el hecho de haberse casado con Richard Dalloway en vez de con su anterior pareja, Peter Walsh; mas es imposible conseguir esa tranquilidad puesto que los recuerdos nunca la abandonan. Clarissa siente constantemente que su existencia podía haber sido de otro modo, que está de alguna manera incómoda con su vida; sin embargo, termina por aceptarla. (Extraida de esta web)

De modo que lo que nos está describiendo la Woolf es una mujer que no encaja en el entorno en el que vive, que se siente desubicada y de alguna forma hiperadaptada a una vida rutinaria y vacía. Algo parecido a lo que le sucedía a la propia autora de este libro, a Virginia Woolf de la que conocemos algunas cosas sobre su vivencia personal y la conocemos a raíz de los personajes femeninos de sus novelas.

Virginia Woof sufría una psicosis maniaco-depresiva (hoy trastorno bipolar) y fue internada en varias ocasiones. Sus medicos le aconsejaron (igual que hacemos hoy) una vida rutinaria, con pocas emociones nuevas con el fin de afrontar el estrés que le proporcionaba, sin ninguna duda el pertenecer al grupo de Bloomsbury, una especie de élite intelectual de su época. Después de su retiro obligado la Woolf se suicidó de la misma forma que Ofelia en el principe Hamlet, por inmersión. Dejó una carta para su marido:

“Siento que voy a enloquecer de nuevo. Creo que no podemos pasar otra vez por una de esas épocas terribles. Y no puedo recuperarme esta vez. Comienzo a oír voces, y no puedo concentrarme. Así que hago lo que me parece lo mejor que puedo hacer. Tú me has dado la máxima felicidad posible. Has sido en todos los sentidos todo lo que cualquiera podría ser. Creo que dos personas no pueden ser más felices hasta que vino esta terrible enfermedad. No puedo luchar más. Sé que estoy arruinando tu vida, que sin mí tú podrás trabajar. Lo harás, lo sé. Ya ves que no puedo ni siquiera escribir esto adecuadamente. No puedo leer. Lo que quiero decir es que debo toda la felicidad de mi vida a ti. Has sido totalmente paciente conmigo e increíblemente bueno. Quiero decirlo —todo el mundo lo sabe. Si alguien podía haberme salvado habrías sido tú. Todo lo he perdido excepto la certeza de tu bondad. No puedo seguir arruinando tu vida durante más tiempo. No creo que dos personas pudieran ser más felices que lo que hemos sido tú y yo”..

Las horas.-

Banda sonora de las Horas por Philip Glass

Las horas (The Hours) es una película dramática estadounidense del año 2002 dirigida por Stephen Daldry. El guion, escrito por David Hare, es una adaptación de la novela homónima de Michael Cunningham, ganadora del Premio Pulitzer en 1999.

La pelicula transcurre en tres planos narrativos y temporales, el primero discurre hacia 1925, protagonizada por Nicole Kidman que estrena nariz y maquillaje y se centra en la vida de la propia Virginia Woolf y en su drama vital. El segundo plano transcurre en 1951 y el personaje es Laura Brown protagonizada por Julianne Moore.Lee la novela de Virginia Woolf durante el día de cumpleaños de su marido. A pesar de la aparente felicidad que envuelve su vida, su mundo se le viene encima al conocer que una vecina a quien ama secretamente se encuentra enferma y puede morir. Intenta suicidarse. Se debate entre seguir con su familia o abandonarla. Tras desistir del suicidio, decide abandonar a su familia después de tener a la hija que espera y después de prepararles a todos el desayuno. Su hijo es el protagonista del tercer nivel narrativo, la acción transcurre en la época actual (2001), se trata de un poeta de éxito que padece el SIDA y que es atendido por su editora (Meryl Streep) en el papel de Clarissa Vaugham, justamente el nombre de Ms Dalloway según Woolf.

Tres épocas y tres mujeres atrapadas en sus papeles de esposas, madres e intelectuales de éxito con una sexualidad indefinida y al mismo tiempo inquietante. por la cotidianeidad de, algo que nos acerca a la idea de “lo ominoso” o “lo siniestro” tal y como diría Freud.

La conjetura Dalloway es la idea de la repetición, la idea de linealidad que existe en las tres historias y que solo se cierra a través de la muerte, es el poeta Richard el que acaba suicidándose con ese siniestro bucle que iniciara la propia Woolf en su propia vida real. Es como si las vidas de las personas estuvieran enroscadas en una especie de maraña y donde las vidas se reptieran fractalmente solo unidas por la misma tragedia existencial. Es como si existiera una tonalidad, que recorriera de principio a fin las partituras de la vida y que atrajeran hacía sí a multitud de vidas que son un “como si”. Como si participaran de una misma tonalidad musical, como si compartieran un colorido,  una determinada constelación de circunstancias, como si no se hubiera podido terminar la construcción de una identidad separada de las demás, autónoma y con sentido.

Como ser mujer.