Madrid, 1834

En 1834 Madrid aun conservaba intacta la muralla que había construido Felipe II cuando la convirtió en la capital del reino y que encorsetó su crecimiento demográfico hasta su retirada. Extramuros, se concentraba una población inmigrante de campesinos venidos de todas partes de España que se establecieron en chabolas y barrios insalubres serpenteando el rio Manzanares, donde las aguas fecales convivían con la miseria, la enfermedad y el hambre. Intramuros, en una población ensimismada convivían los estados más altos de la aristocracia, el clero, menestrales, golfos y rateros de toda clase y condición, siendo el clero la población más abundante en aquella época y la prostitución la clave del progreso para algunas. Los palacios de la época de Carlos III y las Iglesias con sus bóvedas que parecían reclamar su parte de prestigio al cielo conformaban gran parte de su paisaje que contrastaba con la pobreza de los barrios más populares y por supuesto con aquellos que vivían fuera de la cerca siempre cerrada a cal y canto sobre todo después de la epidemia de cólera que se había desatado en España dos años antes.

El cólera vino de la India y entró en España por Vigo a través de su puerto, pronto invadió Andalucía y Valencia probablemente a través de otros buques. La primera idea que sostuvo parte del gobierno fue la del «cordón sanitario». ¿Se podía cerrar Galicia a cal y canto? Hubo opiniones de todos los colores, pero al fin se decidió que era imposible y más cuando la ciencia de entonces no se ponía de acuerdo respecto a si el cólera era o no transmisible. La opinión más fundada era de que se trataba de una enfermedad transmitida por miasmas y que era una enfermedad ambiental, algo atmosférico y natural condicionado por la poca higiene. Koch tardaría aun medio siglo en descubrir el germen que estaba detrás de la tuberculosis, de manera que la teoría de los gérmenes aun no andaba presente en la mentalidad de aquella época. Sin embargo, las autoridades prohibieron algunas cosas: las reuniones de más de 10 personas (que no afectaba ni al clero ni a las tertulias aristocráticas) parece que estaban en consonancia con la idea de que podía ser algo transmisible, así como que la venta de verduras se trasladó de lugar, más allá de la cerca. Se sospechaba con razón de que el contagio era oral-fecal, aunque la mayor parte de los médicos creían que se transmitía por el aire. La epidemia de cólera hizo que muchos nobles abandonaran la ciudad empezando por la reina regente Cristina que junto con el gobierno se trasladó a la Granja y allí se confinaron. Sin embargo la situación en los pueblos no era mejor, la mayor parte de los médicos huían de sus puestos por lo que se hizo necesario dictar un decreto para impedirlo. Los que se quedaban acababan muriendo. El cólera mató a unas 800.000 personas en dos años hasta que desapareció sin saber porqué. Más tarde volvería.

La culpa de todo, según la Iglesia era porque Dios estaba muy ofendido con su rebaño, que había perdido la fe y vivía de formas impías. Los curas en sus homilías bramaban contra la molicie de la población y la población más menesterosa por su parte pergeñó otras teorías: la epidemia estaba causada por el envenenamiento de las aguas que los curas y frailes habían propiciado para matar a todos los pobres que vivían fuera de la cerca y lo hacían a través de los aguadores y los golfillos que derramaban en las fuentes su veneno. Ello propició una asonada en Madrid contra los clérigos que terminó con cientos de muertos, heridos y un estropicio en ciertos conventos o basílicas.

Pero la epidemia de cólera no era el único problema que vivía la ciudad. La primera guerra carlista estalló entre la España profunda y la España acomodada de las ciudades. Los carlistas perseguían la instauración de la ley sálica y defendían la opción al trono de Carlos Maria Isidro, hermano del rey Fernando VII que era incluso más reaccionario que él y mantenia ideas absolutistas que parecían de otra época. Los carlistas empezaron tres guerras en el siglo XIX que desangraron España y dividieron el país en dos bloques: liberales o isabelinos y carlistas, algo así como hoy hacemos, derecha e izquierda, progresistas y conservadores, ahora bien el bando liberal no era tampoco trigo limpio, y había muchas sensibilidades -como se dice ahora- en ellos, unos eran radicales como Riego, otros afrancesados, otros solo aspiraban a volver a la Constitución de 1812 y otros que veían el atraso y la pobreza en España solo pretendían modernizar nuestro país. Tuvieron un trienio liberal que también fracasó abortado por un ejercito francés y por las propias contradicciones y que fue la ultima oportunidad de meterse en el progreso. Desde entonces en España todo ha sido una repetición. Los carlistas tenían espías en Madrid y conspiraban y sonsacaban información, los conventos servían de refugio a muchos de ellos, pues había connivencia entre el clero y la causa carlista que era sin duda una causa reaccionaria, si bien la defensa del absolutismo también lo era. Así había no solo isabelinos contra carlistas sino también entre absolutistas y parlamentaristas, los partidarios de dar todo el poder al rey o al parlamento. Y dentro de este circulo, las sociedades secretas, masones, y otros menos recomendables como los comuneros.

El premio planeta 2021.-

Como todo el mundo sabe, el premio planeta de este año ha recaído en una mujer llamada Carmen Mola que no es en realidad una mujer sino el pseudónimo con el que escriben tres escritores bien dotados para el guión cinematográfico. Esta cuestión tenía su morbo, de modo que comencé a interesarme por esa Carmen Mola e incluso leí -sin que llegara a interesarme demasiado- una de las novelas de una trilogía anterior, La «nena», una novela sucia, de esas que acaban por darte asco, de tanta mierda, cerdos, sangre y charcutería humana. ¿De modo que esa era la razón del éxito de la tal Mola? Lo cierto es que la trama me pareció tan inverosímil que terminé la novela con la moral baja pues me había prometido leer «La bestia», un título que tampoco aseguraba mucha sutilidad.

Y así es, la Bestia es una novela de suspense, una novela negra, también algo «gore» que tiene -sin embargo- una lectura bien distinta a «La nena». Se trata de una serie de crímenes seriales que son investigados por distintas razones por diversos personajes y que se encuentra escrita en esa clave cinematográfica de la que hablaba anteriormente. Los autores nos llevan de la mano de mc guffin en mc guffin, aqui el mc guffin es un anillo, pero en realidad la trama de la ficción (la búsqueda del asesino) me parece secundaria aunque está escrita según los cánones del lector actual, un lector adictivo, de esos que no pueden suspender la lectura hasta que alguien atrapa al culpable, o sea él. Y me parece secundaria porque en la novela hay otra novela inscrita y que es la mejor: el paralelismo entre aquella situación y la actual con nuestra pandemia de COVID. Vale la pena observar como cuando se produce una pandemia como la que estamos viviendo en la actualidad, vuelven a reproducirse todos los artefactos de anteriores pandemias, no importa lo aventajada que se encuentra una sociedad, parece que el miedo reactiva las paranoias, la desconfianza en la ciencia, la segregación entre contagionistas y no-contagionistas, entre vacunados y no vacunados, entre creyentes y descreídos , entre iluminados y pragmáticos. Hoy ya sabemos qué cosa son lo virus, pero basta una pandemia como esta para que surjan como setas interpretaciones delirantes sobre las causas de los contagios (el 5G), los culpables ya no son los curas sino las farmacéuticas, el gobierno desinforma (más por ignorancia que por maldad), las medidas que se toman -por ejemplo las mascarillas- no sirven de nada, las vacunas, es decir los remedios son peligrosos. Ya no son las sanguijuelas el remedio propuesto sino fármacos o hierbas o el clorito que nunca demostraron su eficacia y que nos ocultan a propósito, etc,

Este es el nivel de la novela que a mí más me ha interesado, pero aun falta un elemento en esta ecuación: ¿Alguien sabe qué es el adenocromo? Se trata de una sustancia que en ciertos medios suponen que es consumida por las élites y que se extrae de niños asesinados y torturados a fin de extraerles la sangre. Ese era el elemento que le faltaba a la novela para considerarse una paranovela, es decir una novela inscrita en otra novela, en realidad una teoría sobre lo que estamos viviendo en la actualidad.

Y esta teoría es que hemos progresado muy poco colectivamente si nos comparamos con aquella generación que en 1834 sufrieron la epidemia de Madrid y que la volverían a sufrir 20 años más tarde.

Un buen documento sobre la epidemia de cólera en Madrid 20 años después

El dilema del tranvía y las trombosis

Joshua Greene es un neurofilósofo, en realidad uno de esos psicólogos de Harvard que se ha especializado en una rama de la psicología destinada a investigar sobre la decisión, más concretamente sobre las decisiones con sentido moral. Es muy conocido su experimento conocido como el dilema del tranvía (troley problem).

Se trata de dos supuestos, en el primer supuesto (tal y como puede verse en la viñeta de arriba) el individuo tiene que decidir sobre qué hacer: el tranvía amenaza con matar en una via a cinco personas y en la otra a solo una. El individuo puede desviar al tranvia con apretar solo un botón. La alternativa es que muera un individuo para salvar la vida a otros cinco.

¿Qué haria usted?

El 95% de las personas apretarían el botón para sacrificar a un individuo y salvar la vida a los otros cinco.

En el siguiente supuesto la cosa cambia. Ahora ya no se trata de apretar un botón sino de detener al tranvía arrojando sobre los railes de la vía a un individuo concreto. El asunto parece el mismo: sacrificar a uno para salvarles la vida a cinco, pero hay una variable critica, no hay botón y el individuo tiene que sacrificar él mismo a un individuo arrojándolo sobre la vía.

¿Qué creen ustedes que pasaría?

El 95% de las personas ahora invierten su opinión y dicen que no seria moralmente aceptable salvar la vida a esos cinco individuos arrojando a uno a la vía del tranvía.

Greene concluye que nuestra valoración moral de las cosas depende del grado de cogniciones morales involucradas en una conducta determinada: apretar un botón es algo impersonal que se hace sin que nuestro cerebro tenga demasiadas noticias acerca de sus resultados prácticos, es una acción sin nombres, caras ni apellidos, mientras que arrojar a un tipo a la vía del tren es algo personal e involucra cogniciones morales acerca de la persona en cuestión que va a sacrificarse.

Como puede verse y aunque desde el punto de vista utilitarista las dos decisiones llevan al mismo resultado, en la primera vemos -operando como conductor del tranvía- como su descenso hace inevitable el daño a unos u a otros mientras que nuestras posibilidades -en ausencia de frenos- se reducen a dos. Mientras que en el ejemplo del observador del puente es necesaria una decisión voluntaria que implica la muerte de un individuo de la que nos convertimos en agentes.

La falacia coste beneficio en las vacunas.-

El dilema del tranvía ha sido utilizado en muchas ocasiones para investigar sobre determinados supuestos o en estudios experimentales sobre los efectos de la oxitocina tal y como conté en este post. Se trata de un experimento mental en el que se concentran consensos sobre la cuestión que nos ocupa: la cuantitativa (siempre será mejor que muera una persona que cinco) o la modalidad del empujón que tiene muchas variantes pues esa persona puede ser un gordo, un árabe, un ultraderechista, un terrorista, etc, dando lugar a variadas combinaciones según lo que estemos investigando.

Y este es el dilema que nos plantea la actual campaña de vacunación que estamos viviendo. Al principio nos llegaron noticias -siempre tachadas como fakes- de hipersensibilidad, parálisis del facial, accidentes neurológicos varios (Guillain-Barré) y otros catalogados como banales. Pero de ahí hemos pasado a muertes debidas a trombosis cerebrales sobre todo desde que en Europa hemos llegado a la vacuna de Astra-Zeneca que es la que parece que tiene más efectos adversos de la serie hematológica, aunque esto no quiere decir que el resto no las tenga. Lo cierto es que los efectos adversos reales que tienen estas vacunas son aun mal conocidos porque:

  1. No se comunican todos los efectos adversos
  2. Se han intentado minimizar u ocultar, hay que saber que las vacunas ya se han pagado y existe un buen stock de estas vacunas en la UE.
  3. Aunque por fin estos efectos adversos graves han sido admitidos por las autoridades sanitarias (algunas semanas después de conocerlos) se sigue insistiendo en que el coste beneficio obtenido por las vacunas no aconseja dejar de ponerlas.

Lo cierto es que el argumento que utilizan los poderes públicos se asemeja y mucho al dilema del tranvía, me refiero al segundo caso. Alguien ha de morir para que otros sobrevivan. Este argumento me parece inmoral, aunque solo fuera 1/100.000 habitantes ese único caso es suficiente para suprimir la vacunación y me lo parece por lo siguiente:

Parece que la vacuna de Astra-Zeneca tiene un efecto secundario llamado trombocitopenia que ya se había descrito con la administración de heparina. La heparina es un medicamento que usamos para prevenir las trombosis sobre todo en pacientes encamados largo tiempo o de edad avanzada. Paradójicamente a veces presenta un fenómeno de apelotonamiento de las plaquetas que forman trombos en un lugar y hemorragias -por su déficit- en otro. Parece ser que este raro efecto secundario de la heparina es el mismo que se produce con la vacuna.

La frecuencia de estos efectos secundarios graves son más frecuentes en mujeres fértiles como sucede con todas las enfermedades autoinmunes, de ahí que se considere que esta reacción pueda ser una reacción exagerada del sistema inmune a la vacuna y es cierto que es una reacción rara, que si deja de ser rara es debido al número de personas tan elevado que está vacunándose. Piénsese que no hay ningún medicamento que tome la mayor parte de la población, una N tan alta puede justificar cualquier efecto secundario, solo que la muerte es un efecto inasumible desde el punto de vista moral, del mismo modo que precipitar a un sujeto puente abajo es inasumible moralmente para el 95% de nosotros aunque se trate de salvar la vida a 5. Y lo es porque las personas que se vacunan y mueren están sanas y de no haberse vacunado seguirían estando vivas y sanas. El coste beneficio a nivel individual en este caso es 0. Y lo es porque no sabemos si esta persona se hubiera contagiado de COVID y de haberlo hecho no sabemos su gravedad o si hubiera sido asintomática. No todos nos contagiamos.

¿Cual es el beneficio de seguir vacunando a sabiendas de que 1 de cada 100.000 vacunados morirá?

¿Qué beneficios obtienen los vacunados?

  1. Los vacunados siguen siendo portadores transmisibles del virus
  2. Los vacunados pueden seguir enfermando de COVID-19
  3. La movilidad, la distancia y las mascarillas deben seguir usándose aun entre los vacunados.
  4. El único beneficio parece ser que en caso de contagio la enfermedad seria más leve

La pregunta en este caso es la siguiente. ¿Entonces qué beneficios obtenemos de vacunarnos?

Individualmente muy pocos, colectivamente muchos. Hasta el punto de que si llegáramos a un 70 % de vacunados la epidemia remitiría. Y es probable que sin vacunas también Es la diferencia entre el relato individual y el relato de salud pública. Lo que es bueno para el colectivo puede ser letal para el individuo.

Se trata pues de un dilema moral tal y como plantea Joshua Greene en sus tranvías, pero no es solo un dilema que afecte a los individuos, sino también a los poderes públicos y como no a los fabricantes de vacunas.

Pero si usted muere, usted muere individualmente y no con sentido colectivo ni con perspectiva de género.

Qué es hacer lo correcto por Michael Sandel

El pangolín enmascarado

El síndrome respiratorio agudo grave (SRAS) (en inglés: Severe Acute Respiratory Syndrome, SARS) es una enfermedad respiratoria viral causada por un coronavirus, llamado coronavirus asociado al SRAS (SRAS-CoV). La primera vez que se informó sobre el SRAS fue en Asia en febrero de 2003. A los pocos meses, la enfermedad se propagó en más de dos docenas de país en Norteamérica, Suramérica, Europa y Asia antes de que se pudiera contener el brote global de 2003.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), un total de 8,098 personas en todo el mundo se enfermaron del SRAS durante el brote de 2003. De esta cifra, 774 personas murieron. En los Estados Unidos, solo ochos personas resultaron infectadas por el SRAS-CoV según confirmación hecha en laboratorios. Todas estas personas habían viajado a otras partes del mundo donde había la presencia del SRAS. El SRAS no se propagó más ampliamente en los Estados Unidos.

Tan pronto como ocurrió el SARS-1, (claramente un accidente natural), las zoonosis por coronavirus de murciélago cobraron relevancia . Obviamente. Porque habían matado a mucha gente y casi provocan una pandemia. ¿Por qué no saber más sobre este peligroso fenómeno?

Además, ¿qué mejor manera de investigar el problema de que los virus de los murciélagos se adapten a los humanos que simulando el problema de que los virus de los murciélagos se adapten a los humanos? Y podemos hacer algo mejor … adaptando realmente los virus de murciélago a los humanos.

El brote desapareció sin vacuna ni ninguna estrategia de confinamiento especial, prácticamente ni nos enteramos de que estaba sucediendo. El brote de coronavirus SARS-cov1 del 2003 fue un brote natural, saltó desde el murciélago a los humanos como anteriormente había sucedido con la gripe porcina o el MERS, en este caso procedente del dromedario.

El murciélago es la especie que mayor número de coronavirus agrupa en su organismo, es por eso que no es de extrañar que las decisiones sobre investigación de virus respiratorios girarán en torno a este mamífero, recogiendo muestras en las cuevas que se exploraron para la ocasión .Es muy posible que el paciente 0 fuera uno de esos exploradores.

Sabemos que los laboratorios chinos en el área de Wuhan estaban experimentando con coronavirus de murciélago humanizados. Sabemos que los chinos no son comedores de murciélagos; por tanto una de las teorías oficiales es que se trataría de una zoonosis a falta de explicar cual era la especie intermedia: el pangolín fue el sospechoso habitual. De manera que:

La hipótesis de que el SARS-CoV-2 fue un accidente de laboratorio chino es la hipótesis nula. Va en el lugar de tu cerebro donde colocas todas las otras cosas que asumes que son ciertas, aunque todavía estás listo para considerar cualquier evidencia en su contra. Simplemente esta hipótesis no ha sido refutada y probablemente nunca lo será por las consecuencias que tiene de todo tipo, políticas en principio pero también haríamos bien en preguntarnos ¿qué demonios hacían los chinos investigando sobre una especie de virus domesticados por la mano del hombre?

La primera cuestión es que no hay una ciencia china, sino occidental, dicho de otra forma: las investigaciones que se llevaron a cabo en Wuhan lo fueron a través de dinero occidental. Es por eso que, la hipotesis del laboratorio nunca será la versión oficial a pesar de que el pangolín no tuvo -el pobre- nada que ver.

Los especialistas disidentes tienen tan alta preparación como sus colegas oficialistas, su defecto es que son especialistas y si el objetivo de pensar con claridad es seguir la hipótesis y ver qué hay detrás de ella es obvio que a nadie le ha seducido hacerlo. En cambio, estos disidentes simplemente prueban la hipótesis una y otra vez.

Según Mencius Moldbug -un generalista- la pregunta correcta para Covid, al igual que para Chernobyl, es qué errores fundamentales del gobierno humano causaron este accidente. Incluso si asumimos que Covid fue filtrado por un laboratorio chino, ni siquiera podemos decir que la causa última del accidente sea china.

«De hecho, afirmo, que era no chino. Es cierto: el accidente debería hacernos pensar menos en los procedimientos de seguridad de los laboratorios chinos. Por mi parte, no había pensado mucho en ellos. Creo que la dirección del PCCh tampoco había pensado mucho en ellos. Ahora, creo, lo han hecho. Estoy seguro de que Mikhail Gorbachev aún no ha perdido su profundo disgusto por los reactores de núcleo de grafito.

Pero los científicos chinos que realizaban este trabajo no seguían (ni siquiera mientras trabajaban en instituciones chinas) un programa de investigación chino, sino un programa de investigación occidental . El Instituto de Wuhan incluso fue financiado con dólares de impuestos estadounidenses . ¿Es este Chernobyl de China? ¿O es nuestro?»

Es en este sentido donde hay que poner los ojos y ver ¿por qué esos trabajos de investigación se hacían en uno de los países menos seguros de la tierra? No es seguro, en sus infraestructuras hidrológicas, ni en sus exigencias de seguridad en los edificios, o en las garantías de calidad de sus productos. China solo fabrica «pichiguilis» y es verdad que los fabrica casi todos.

La ganancia de función.-

El término «ganancia de función» consiste en construir un virus a partir del genoma de otro, a fin de hacerlo más virulento, peligroso o letal para los humanos u otra especie, se eligió un virus ya conocido el SARS cov1. La pregunta que muchos de ustedes se harán ahora es para qué queremos esos virus tan peligrosos. Es poco probable que se llevaran a cabo por razones de bioterrorismo. Lo más probable es que lo fueran para probar vacunas o tratamientos por si acaso. Pero lo cierto es que a veces los simulacros se transforman en realidades. Más que eso: el simulacro de algo aumenta la probabilidad de ocurrencia de ese algo. Y esto es lo que finalmente ha sucedido.

Marc Lipsitch de Harvard, quien antes había denunciado tan fuerte como pudo en la investigación de ganancia de función (por ejemplo, humanizando los coronavirus de murciélagos), era no solo peligrosa sino que no era necesaria en absoluto. Así en una entrevista declara que:

«Los experimentos de ganancia de función hasta la fecha nos han proporcionado solo un conocimiento científico modesto y no han hecho casi nada para mejorar nuestra preparación para las pandemias, sin embargo, se han arriesgado a crear una pandemia accidental. Por tanto, creo que una revisión como la propuesta por el gobierno debería desautorizar la mayoría de estos experimentos arriesgados».

Se refiere a una moratoria a través de la cual este tipo de experimentos se declararon prohibidos en USA. Una moratoria que encontró poderosos antagonistas a sus ideas. como nuestro conciudadano burgalés, el famoso virólogo de Mount Zinai, Adolfo Garcia Sastre, fervientes defensor de «la ganancia de función».

El problema general de la ciencia moderna en la actualidad es la relevancia. Sin embargo, la relevancia casi nunca se puede juzgar científicamente. Dado que debe ser juzgado, se juzga doctrinalmente, dicho de otra manera las toma del dinero o si se quiere del poder que dirige la circulación del dinero . Las decisiones científicas siguen siendo científicas per las decisiones metacientíficas, las decisiones sobre qué hacer con la ciencia , se han vuelto completamente dogmáticas y burocráticas.

Lo que hizo el profesor Lipsitch fue realmente muy valiente, si lo piensas bien. ¡Intentó que le quitaran la financiación a sus compañeros! y cuando se retira un proyecto de la lista de relevancia, estás arruinando las carreras de toda una cohorte de científicos : ¿Quién tiene el poder para hacer esto?. Prácticamente nadie. Quizá por eso el profesor Lipsitch no ha vuelto a abrir la boca.

La idea de que la financiación científica debe ser dirigida por científicos parece una idea sensata, ¿pero lo es?. Quizá lo fue en una época donde la motivación que empujaba al científico era la curiosidad, pero esto parece que ha dejado de ser cierto: la gente investiga sobre todo aquello que es relevante para el dinero y no investiga aquello que no proporciona ninguna ventaja económica o política. Quizá por eso hay tanta investigación feminista bien financiada y ninguna sobre el suicidio de los hombres. No sólo es el dinero sino también lo políticamente correcto, de manera que el dinero pueda fluir en la dirección de la corrección.

Al principio, los científicos todavía tomaban buenas decisiones erróneas, porque habían sido entrenados en una cultura anterior a la corrupción de la ciencia por el poder. ¿Cuantos científicos o investigadores hoy pasarían el filtro de no tener conflictos de intereses por lo que están investigando?. Al final, los argumentos para cada proyecto se volvieron estériles y abstractos como este de la ganancia de función en estirpes de murcielagos domesticados.

Lo mejor sería que estas decisiones las tomara un generalista inteligente, con conocimientos y sabiduría y no alguien que deba ser «revisado por pares». Una especie de zar del COVID en palabras de Mencius Moldbug.

Ningún tomador de decisiones sabio, sabiendo lo que sabemos ahora o lo que sabíamos hace diez años, optaría por financiar esta investigación. Por desgracia, la sabiduría no está en ninguna parte del proceso de financiación de la ciencia; y las decisiones están descentralizadas del mismo modo que lo está la industria textil en nuestro país.

El articulo original de Mencius Moldbug

Robustos y domesticados

El río Congo separa dos nichos ecológicos bien diferenciados, en una orilla viven los chimpancés, una especie de primates con la que compartimos casi todo el ADN, se trata de una especie jerarquizada, agresiva y donde mandan los machos que forman manadas muy belicosas y que atacan con frecuencia en partidas bien organizadas a otros clanes vecinos para robarles hembras y recursos. En la otra orilla viven los bonobos que viven en una sociedad mucho más divertida, aunque no es cierto que hayan prescindido de las jerarquías y sigue habiendo un macho alfa que a diferencia de los chimpancés no es el más fuerte sino aquel que elige una coalición de mujeres. Es por eso que la sociedad de bonobos es una sociedad matrifocal mientras que el «patriarcado» es el régimen de los chimpancés, por decirlo brevemente.

Juan Luis Arsuaga es un paleoantropólogo que es hoy muy conocido gracias a sus trabajos sobre Atapuerca y que ha escrito varios libros en clave de divulgación sobre ese lugar de los tesoros que es el valle donde inició sus excavaciones. En esta ocasión Arsuaga que es un sapiens se combina con Juan Jose Millás que como todo el mundo sabe es un novelista del que vale la pena recordar su obra que podéis consultar aqui.

De esta combinación nace un libro inclasificable que literariamente podría ser considerado un dialogo, entre un experto y uno que se hace el tonto y que va dando forma literaria a las ideas que van surgiendo estampándose siempre en entornos naturales o algo insólitos, como una jugueteria, un parque infantil, un valle inaccesible con paisaje paleolitico, un sex-shop, todo ello bien regado con menús de lugares inhóspitos donde todavía guisan las patatas a la usanza prehistórica o restaurantes indios de Lavapiés.

Así Arsuaga va explicando a través de la pluma de Millás conceptos de la psicología evolutiva trascendentales, como el milagro de la bipedestación («andar es ir cayéndose»), sobre el dimorfismo sexual, sobre la alimentación humana y otras cuestiones deteniéndose sobre todo en el tema de la domesticación y recordándonos en una juguetería lo que disfrutamos con los niños y cómo y porqué nos provocan tanta ternura. Son dos las razones de esta manipulación que nuestros genes ejercen sobre nuestra conducta y preferencias para el juego y el infantilismo: la redondez y la torpeza. Los niños nos seducen con esa mirada ingenua, con ojos grandes y redondos, es decir con los rasgos de la neotenia.

Los neandhertales era una especie robusta, tosca y muy fuerte, temeraria y muy bien adaptada al frío que no solo coexistieron con los sapiens sino que llegaron a cruzarse con nuestros ancestros. Aun hoy tenemos ADN neandhertal en nuestro genoma lo que demuestra que hubo «follisqueo» entre ambas especies y que dieron lugar a descendencia viable  tal y como podéis ver en este post. donde de paso podéis ver que quizá el trastorno bipolar sea una herencia envenenada que nos dejaron los neandhertales.

Dos especies y una hibridación.-

Hasta hace poco tiempo se consideraba que el sapiens y el neanderthal eran dos especies distintas y que entre ambas especies era imposible el flujo genético. Sin embargo recientemente y después de la secuenciación del genoma neanderthal por Svante Paabo del Intituto Max Plank se ha descubierto que compartimos con los neanderthales entre un 2 y un 5% de nuestro genoma.

Una hipótesis -la más ortodoxa- dice que entre neanderthales y sapiens no hubo intercambio o “robo” de genes sino que ambas especies procederían de un antepasado común, probablemente el “Homo erectus”. Otra hipótesis señala que es muy posible que entre neandethales y sapiens  hubiera cohabitación e intercambios genéticos. En un post anterior revisé la teoría que relacionaba ciertas adaptaciones al clima del neanderthal y las relacionaba con el trastorno bipolar, esta es la hipótesis de Julia Sherman (Sherman 2012) donde propone la idea de que el trastorno bipolar seria el subproducto de una adaptación ancestral a la estacionalidad en una Europa cercada por los glaciares y el frío.

Pero aun existe otra teoría menos conocida, se trata de la hipótesis de Gooch que propone la osada idea de que en realidad nosotros, los “sapiens sapiens” seriamos el resultado de una hibridación entre neanderthales y un sapiens ancestral (cro-magnon).

Sea como fuere lo que sabemos con seguridad es que el sapiens no procede del neanderthal, sino que ambos coexistieron y probablemente se cruzaron en buena vecindad. El neanderthal se extinguió pero no el sapiens a pesar de que la adaptación del neanderthal al clima gélido de Europa era bastante mejor que la del sapiens.

Para explicar la extinción de los neanderthales existe dos teorías: La primera sostiene que los neanderthales no eran una especie separada y que se produjo un mestizaje con los recién llegados “Homo sapiens”, cuyos genes acabaron por ser los dominantes. La segunda afirma que los neanderthales eran una especie distinta, pero que su tasa de natalidad era más baja que la de Homo sapiens, perdieron la batalla por la obtención de recursos y fueron sustituidos por los cromañones, más avanzados culturalmente.

Personalmente me adhiero a la primera. Hubo hibridación con casi total seguridad y una vez establecida tal hibridación los neanderthales se extinguieron en favor de esa nueva especie que pasó a ocupar su nicho ecológico y posteriormente se extendió a toda la tierra, sin prejuzgar la idea cada vez más prevalente de una evolución local independiente y multiregional.

Dicho de otra manera y según Arsuaga, para un Neandhertal los sapiens seriamos algo así como mascotas o peluches. Efectivamente nuestra especie es una especie grácil y donde la neotenia es la regla. Pero lo cierto es que en el mundo actual siguen existiendo ejemplares neanderthalescos y sapiens. El lector solo tiene que ver la morfología y carácter de Trump y compararla con la de Trudeau o Macron.

La domesticación de los humanos.-

La domesticación es una teoría que propuso Wrangram para explicar nuestros rasgos, conducta y sofisticación cultural, nos pasó algo así como a los perros -procedentes de los lobos- que son la especie doméstica más conocida por nosotros, algo que también podemos observar en los bonobos. ¿Quien domesticó a los bonobos para hacerlos tan diferentes a los chimpancés?.

Obviamente fueron las hembras de los bonobos quienes domesticaron a los machos para quitarles tosquedad, agresividad y dominancia, algo a lo que se llega a través de la selección sexual. Evidentemente para una hembra es siempre mejor disponer de un macho doméstico que aporte recursos a la pareja y sus vástagos que un merodeador, pero para eso es necesario algo más que el gusto individual: hace falta que ese gusto sea extensible a toda la especie. Dicho de otra manera es necesaria una coalición de hembras.

¿Pero quién domesticó a los humanos?

La domesticación conduce  a una reducción en la reacción fisiológica periférica a los estímulos o situaciones de estrés, lo que tiene un efecto directo e inmediato en la docilidad al reducir la reactividad temerosa. Belyaev, sin embargo, insistió en una segunda y menos directa, pero igualmente de importante efecto, de desarrollo de la hipofunción simpática en zorros domesticados (Belyaev 1984). Inmediatamente después del nacimiento y durante los primeros 1,5 meses de vida, el eje HPA del zorro es demasiado inmaduro para montar una respuesta en toda regla el estrés y el miedo, a pesar de que los kits para moverse y explorar con los ojos abiertos han madurado ya. Al final de este período, lo kits se convierten en altamente reactivos y temerosos de extraños animales incluyendo seres humanos.

Aunque los zorros domesticados experimentan el mismo efecto, la duración de la inmadurez de su eje HPA es mucho más largo, es decir, de 3-4 meses. Por lo tanto la domesticación parece tener una “ventana de socialización.”  Bajo condiciones de cría en cautividad normales los kits domésticos están expuestos a interacciones repetidas con cuidadores humanos antes de la plena respuesta de miedo fisiológica sea posible (Trut et al. 2004). La exposición humana temprana significa que los cuidadores ya están perceptualmente reconocidos como estímulos de baja amenaza en el momento en el eje HPA está maduro, y por lo tanto la presencia de humanos parece bloquear el componente neural conducido de una respuesta de miedo en el futuro (en este caso, la familiaridad engendra indiferencia) . Diferencias comparables también se observan entre lobos (que tienen una ventana de socialización 1,5-meses) y perros (donde esta ventana se extiende desde 4 a 10 meses), así como en ratones de laboratorio seleccionadas para niveles bajos de agresión (Freedman et al. 1961; Gariepy et al., 2.001).

Fundamentalmente, los perros domesticados, incluso se vuelven temerosos y indomables para la vida si no se les enseña a convivir con seres humanos dentro de esta ventana ampliada (Freedman et al. 1961; de Scott 1962, 1964). Por lo tanto, un retraso heterocrónico leve en la reactividad simpática, causado por retraso en la maduración de la glándula suprarrenal, puede tener efectos de por vida importantes en los niveles cognitivos superiores, a través de un simple prolongación de un período sensible para el contacto positivo con los humanos”.

En resumen, la hipótesis de la autodomesticación predice que las especies de vertebrados y mamíferos que se socializan con la presencia humana sufren una disminución de las células de la cresta neural durante su embriogénesis y que esta reducción tiene que ver con los cambios morfológicos y rasgos caracteriales siendo la agresividad/docilidad el rasgo mas estudiado de entre ellos.

Dicho de otra manera el lobo es robusto, el perro grácil, la agresividad es robusta, la docilidad grácil.

Pero el problema no queda resuelto respecto a la pregunta ¿quién domesticó a los humanos?. Suele decirse que nos autodomesticamos pero esta respuesta no me satisface. Existen en este sentido tres teorías:

  • La teoría de la selección sexual: las mujeres eligieron y seleccionaron positivamente rasgos de pro-sociabilidad en machos favoreciendo así la dispersión de genes domésticos.
  • La teoría cultural: fue la evolución de nuestras instituciones sociales la que domesticó a los humanos, comenzando por la familia monógama ese lugar donde aprendemos a reprimir nuestros impulsos más primitivos siempre y cuando nuestros padres estén ya domesticados.
  • La teoría de Peter Frost llamada «pacificación genética» que atribuye esta mansedumbre de los humanos a la pena de muerte o penas largas de prisión que dejan fuera del mercado reproductivo a los más belicosos de entre nosotros y también a sus genes.

A mi personalmente no me satisface del todo ninguna de esas teorías porque en nuestra especie no hay una «coalición de mujeres» que sean capaces de transmitir esa domesticación de una forma universal. La prueba es que hay muchas mujeres fascinadas aun por los «malotes»  y muchas mujeres por domesticar. Es como si en nuestra especie coexistieran rasgos de personalidad de neandhertales y de sapiens, de bonobos y de chimpancés y que ambas poblaciones estuvieran sujetas a fluctuaciones autoreguladas, lo que redundaría en favor de esa hibridación de la que hablé antes.

Lo que es cierto es que los hombres actuales -hablando en general y de los hombres europeos en particular- han perdido gran parte de su potencialidad viril y reproductiva y cada vez se asemejan más a las mujeres de su entorno abrazando sus valores y sus estrategias reproductivas. Esta uniformidad alosexual solo tiene un problema y es que cada vez hay más hombres que no se interesan por las mujeres, lo que representa sin duda la cara oculta de la domesticación..

 

Por si a alguien le interesa conocer más sobre el tema de la autodomesticación que está muy emparentado con nuestra vulnerabilidad psicológica os dejo aquí un video que grabé hace algún tiempo en un curso sobre el trauma psicológico.

 

Bibliografia.-

Julia Sherman: “Evolutionary origin of bipolar disorder-revised: EOBD-R”Medical hipotheses 78, 2012.

↵ Belyaev D. K., 1969  La domesticación de animales. Ciencia J. 5: 47-52. Google Académico
↵ Belyaev D. K., 1974  La domesticación, vegetal y animal, pp. Novecientos treinta y seis – novecientos cuarenta y dos en la Enciclopedia Británica, Ed. 15, editado por Benton H. H.. Enciclopedia Británica-Helen Hemingway Benton Publishing, Chicago. Google Académico
↵ Belyaev D. K., 1979  selección desestabilizadora como un factor en la domesticación. J. . Hered 70: trescientos un – trescientas ocho. GRATIS texto completo.
↵ Sapolsky R. METRO., 1992  neuroendocrinología de la respuesta al estrés, comportamiento de Endocrinología, editado por Becker J. B., Breedlove S. M., Crews D.. MIT Press, Cambridge, MA. Google Académico.

El sindrome de domesticación.

Los fracasos de la ingeniería social

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¿Por qué fracasan casi todos los intentos de cambiar el mundo que han inventado los hombres? ¿Por qué aun suponiendo que muchas de estas intentonas hayan sido honestas no han logrado penetrar en el imaginario humano? ¿Por qué existe tanta distancia entre las ideas, incluyendo las buenas ideas y la práctica social y política de las mismas?

En estas cosas andaba yo pensando esta mañana después de leer este articulo donde el autor nos alecciona sobre «la ventana Overton» que es una secuencia concreta de acciones para obtener un resultado deseado. La ventana Overton es la que usan  los ingenieros sociales, es decir aquellos que planifican las políticas que nos impondrán aun sin tener la legitimidad para hacerlo. Así Overton, lo que describió fueron los pasos que deberían sucederse desde la consideración de algo inaceptable o inmoral hasta conseguir que se convierta en algo sensato, popular e incluso moral y deseable.

El columnista Evgueni Gorzhaltsán nos cuenta las distintas etapas que han de sortearse para que algo profundamente insensato, inmoral o impensable pase a convertirse incluso en leyes o prácticas indiferentes para la mayoría, la clave parece estar en el marketing de las ideas, algo que en nuestro tiempo y gracias a la tecnología de la que disponemos es mucho más fácil y barato que antaño. Lo impensable ha de hacerse en un primer paso algo radical y cuando la masa critica haya superado cierto número lo radical termina convirtiéndose en algo aceptable. Más tarde lo aceptable se convierte en sensato y más tarde en popular. De ahí a que algunos políticos -defensores de minorías- lo hagan suyo va solo un paso. Entonces nos encontramos con que los que era inaceptable acaba convirtiéndose en una ley.

Un ejemplo es el matrimonio homosexual o el aborto electivo, hoy son tan frecuentes  y aceptables que la mayor parte de nosotros estaríamos dispuestos a admitir aquello de que «cada uno haga lo que quiera con su vida», que es la manera en que nos referimos a lo aceptable, otra manera de nombrar lo que nos resulta indiferente. Sencillamente nos da igual porque ya estamos contaminados por esos memes de tal manera que hemos llegado a amoralizar ambas conductas.

El lector puede leer el articulo completo en este sitio, su titulo es ¿Cómo legalizar cualquier fenómeno desde la eutanasia hasta el cannibalismo?

Y la verdad es que existen muchos ejemplos que algunos considerarán son efectos del progreso moral de la humanidad mientras otros los consideramos una prueba de su declive. Pondré varios ejemplos que mis abuelos considerarían en su tiempo verdaderas atrocidades: 1) Que un niño pueda elegir su sexo a la carta, 2) Que una mujer aborte por causas electivas, 3) Que dos hombres o dos mujeres contrajeran matrimonio 4) Que una persona decida sobre su propia muerte y así.

Y otras que están por llegar 1) La legalización de la pederastia, 2) El matrimonio interespecies (casarse con una mascota), 3) Mantener relaciones sexuales con animales 4) El canibalismo siempre que sea consentido 4) La legalización de las drogas, 5) El matrimonio incestuoso (entre hermanos o padres/hijos).

Naturalmente las ingenierías destinadas a conseguir estas legitimaciones tienen algún plan, y ese plan solo puede ser conseguir reducir la población occidental a la mitad. Cuando digo occidental me refiero a Europa, America del Norte y Australia/Nueva Zelanda, es decir acabar con el llamado «supremacismo blanco».

Algunas personas bien sensatas aun no han caído en la cuenta y se preguntan qué razones podrían impulsar a estos ingenieros a buscar algo así. Es muy fácil contestar a esta pregunta: lo hacen para uniformizar el mundo y crear castas de personas uniformes, pacíficas y conformistas, trabajadores que ganen algún dinero para consumirlo en drogas y su propio sustento pero que carezcan de derechos y sobre todo de ese carísimo Estado del Bienestar que disfrutamos -aunque en declive- en toda Europa. Sanidad y educación gratuitas no están en las agendas de estos ingenieros salvo pensándolas como instrumentos de adoctrinamiento político y religioso. Porque claro está, en el tema de la religión también existe un plan: hay demasiadas religiones y lo ideal para esos planes uniformizadores sería que existiera tan solo una. Una que suponga una sumisión total a Dios y no estas religiones donde los hombres nacen a imagen y semejanza de Ël. El cristianismo es peligroso y poco útil para el dominio global.

Fracasos de la ingeniería social.-

Los intentos teledirigidos de arreglar el mundo desde el Estado son un rosario de fracasos a pesar de lo que dicen los optimistas racionales, baste recordar ahora el argumento de que la esclavitud ha sido abolida en todo el mundo. Lo cierto es que si bien la esclavitud fue abolida en un primer momento, no sucedió lo mismo con la servidumbre vigente aun hoy en media Eurasia y estamos viendo un repunte de la esclavitud sobre todo en esos estados fallidos como Libia y otros. Las cosas pueden ir a peor puesto que el «progreso» no es unidireccional o irreversible, el progreso no es teleológico.

La revolución bolchevique triunfó en la URSS, en Cuba y en media Europa pero el comunismo fue un fracaso allí donde se instaló y aun podemos ver sus terribles secuelas en Venezuela y en Corea del Norte.

China también tuvo su revolución maoísta pero su estrepitoso fracaso solo pudo soslayarse con la irrupción de un capitalismo salvaje que hace de ella la nación más contaminada del mundo, al tiempo que se restringen libertades. La política del hijo único fue un genocidio encubierto que ha dejado al menos a una generación desparejada con los conflictos que de ello cabe suponer. Un exceso de hombres solteros es una medida de caos social.

Para entender estos sucesivos fracasos de los ingenieros sociales es necesario entender como funciona las sociedades por dentro, y de paso entender como funcionan los cerebros individuales. Es la Neurociencia la que nos dará la clave del por qué todos los intentos diseñados por el hombre para cambiar el mundo fracasarán.

La sociedad profunda.-

La idea de “estado profundo” (deep state) está en boca de todos y es un hecho intuitivo: ¿Quién nos sube el recibo de la luz? . Se trata de una ocurrencia reciente estrechamente vinculada con el debate político en los EE.UU. Mike Logfren, un asesor republicano en el Congreso, definió el “estado profundo” en 2014 como “una asociación híbrida de elementos del gobierno y partes de las altas finanzas y la industria que es capaz de gobernar los Estados Unidos sin hacer referencia al consentimiento de los gobernados expresado a través del proceso político formal.

¿No es cierto que siempre decimos que nuestros políticos no mandan? ¿Que en realidad los que mandan son otros, esos que no se presentan a las elecciones? ¿No es verdad que estamos convencidos que los que gobiernan el mundo son esas élites escondidas en algún siniestro lugar de Manhattan desde donde planean el reparto del mundo para sus intereses?

Pues lo mismo sucede con la «sociedad profunda», algo muy parecido al Internet profundo y por qué no decirlo, algo parecido al inconsciente individual. Se trata de lugares donde no rigen las mismas reglas que las que gobiernan nuestra vida consciente y vigil, ni eso que llamamos sociedad civil. Se trata de una corriente subterránea de creencias, lealtades, emociones, preferencias y obediencias que siempre están ocultas y lo están porque son incompatibles con nuestra idea de democracia.

¿No es cierto que usted se sacrificaría por sus hijos antes de por los míos? ¿No es cierto que en el caso de morir usted quisiera que sus hijos se quedaran con su herencia? ¿A quien salvaría primero en un incendio?

El nepotismo y el etnocentrismo (el conatum étnico) tiene tanta potencia que es indomesticable, al menos a través de las tecnologías que los occidentales hemos propuesto para llevar la paz y la felicidad a algunos pueblos de medio mundo. Sencillamente la idea de democracia no empasta bien en según qué razas humanas. Más concretamente la idea de democracia liberal tal y como la entendemos hoy solo encaja con los pueblos de tradición cristiana.

Y es precisamente esa maleabilidad la que nos hace más vulnerables, reaccionamos con indiferencia ante los intentos de doblegar nuestra civilización pero jugamos con una ventaja: nuestros ingenieros no saben una palabra de neurociencia y no saben que cualquier cambio que no vaya acompañado del apoyo del inconsciente profundo -es decir de todo aquello que no ha sido diseñado conscientemente sino por la evolución natural- fracasará.

Son obras de ingeniería pensadas para robots, androides  o para otra especie pero no para el Sapiens.