¿Por qué decimos cosas que no pensamos?

David Eagleman tiene un libro, ya de culto titulado «Incógnito » , en él cuenta la siguiente anécdota:

Mel Gibson fue detenido por una patrulla de la policia que le sometió a un test para medir su grado de intoxicación alcohólica mientras conducia su coche de forma imprudente por una via publica. Al policia le llamó la atención no solo la cifra de alcohol que habia detectado sino su verborrea inclinada a insultar a los judíos y al propio policia -que era a su vez judío- le llamó tanto la atención, que debido a su estado decidió llevarselo detenido.

El caso es que el informe del policia terminó filtrado a la prensa por lo que Gibson fue acusado de xenofobia y sometido a un intenso linchamiento por parte de los lobbyes judíos que exigieron una rectificación publica.

Asi lo hizo el pobre Gibson que apareció en los medios y en TV para pedir perdón y objetar que no era “xenofóbico en absoluto” que no albergaba ningun rencor hacia ninguna raza y que su propia religión le impedia este tipo de ideas de exclusión de nadie. El caso es que sus apariciones en los medios surtieron su efecto y al final fue perdonado por una inquisitorial “Comisión antiblasfemia”, que dedujo de sus declaraciones que habia sido sincero.

Pero el asunto no acabó aqui y siguió algún tiempo en la prensa junto con declaraciones de expertos acerca de si el alcohol puede o no puede poner en el cerebro de alguien ideas xenofóbicas (o de cualquier otra clase). Los detractores de Gibson pensaban que el alcohol se limitaba a desinhibir lo que de alguna manera ya estaba alli, mientras que sus defensores apelaban al sentido común para llamar la atención de que durante la embriaguez se pueden decir y hacer muchas tonterias o imprudencias, incluso se pueden cometer delitos sin que su autor pueda ser acusado de ser siempre un tonto o un delincuente. Entre los argumentos de sus defensores encontraron el siguiente: si es cierto que “in vino veritas”, es decir si es cierto que durante la embriaguez lo que emerge es nuestro verdadero Yo, el alcohol seria el mejor método para que los delincuentes o acusados de algo dijeran la verdad, bastaria darles a beber cualquier tipo de alcohol (a escoger) para al final saber si lo que dicen es verdad o mienten.

Lo cierto es que el alcohol no es la máquina de la verdad.

Pero es cierto que desinhibe, luego si desinhibe y emergen contenidos racistas debe ser porque en algún lugar de la mente existen tales contenidos. ¿Era o no era Gibson un racista?

Asi es como piensa la mayor parte de la gente, o Gibson es un racista que disimula sus verdaderas ideas o no lo es en cuyo caso el alcohol debe ser una droga racistogénica. Pensar en esta forma dicotómica, o “si o no”, es desde luego muy intuitiva, asi es como catalogamos o clasificamos a los demás (no tanto a nosotros mismos). Pero la verdad cientifica es muy antiintuitiva y las cosas no funcionan asi.

Lo cierto es que -siguiendo a Marvin Minsky-en un libro también de culto que se llama “La sociedad de la mente” (1987) Minsky propuso que la complejidad del cerebro deberia ser contemplada en una diversidad de subrutinas (o partes mas pequeñas) especializadas en una tarea concreta cuya sumatoria en un nivel superior daría como resultado la inteligencia humana a través de la emergencia de propiedades nuevas. Esta idea de Minsky ha sido retomada recientemente por muchos investigadores evolutivos que han hablado de un cerebro modular y del que hablé aqui en este post sobre la navaja suiza.

La idea de Minsky viene concretamente a apoyar lo que hoy sabemos y responde a la pregunta acerca de la culpabilidad de Gibson de xenofobia.  Es obvio que en el cerebro de Gibson existe un módulo, una subrutina xenofóbica, lo cual no significa que Gibson sea xenófobo puesto que esta rutina existe en todos y cada uno de los cerebros humanos, incluyendo a los del lobbye judio.

Lo que se puso en marcha durante la embriaguez, detención y arresto de Mel Gibson, fue un módulo cerebral o estado mental concreto movido por la ira que podemos llamar zombie xenofóbico. El asunto de filosofia moral que plantea es éste: ¿es realmente xenofóbico Mel Gibson o debemos atender a sus excusas posteriores y entendersus injurias como consecuencia de su embriaguez?

La embriaguez por sí misma no nos conduce a la verdad, de lo contrario el alcohol seria un «suero de la verdad» para arrancar confesiones y sabemos que no lo es. Pero tampoco podemos fiarnos dela excusas de Gibson posteriores al escándalo. Mel Gibson no es culpable ni es inocente por ser xenofóbico pero es culpable por conducir borracho, enfrentarse a la policia e insultarles.

Todos tenemos la experiencia de decir cosas de las que inmediatamente o a su debido tiempo nos arrepentimos de haberlas manifestado. Es una experiencia tan habitual y tan al alcance de todos nosotros, que cualquiera sabe en estos momentos de qué estamos hablando. ¿Pero por qué se produce esto?¿Por qué a veces decimos cosas que en realidad no pensamos?

Sucede por una razón, una razón fisiologica. Nuestra mente no es de una pieza, esta formada por pequeñas piezas que guerrean entre sí por «imponer sus programas de gobierno». Y hay piezas que presentan un menor nivel de definición para el pensamiento abstracto.

La mente dividida.-

El primero que abordó el tema de las multitudes de las que se compone nuestro cerebro fue Freud, a través de su conocido esquema tripartito, (Y0, Ello y Superyó), más tarde Mc Lean desde una perspectiva evolucionista tambien incidió en la misma idea de los tres cerebros (reptiliano, mamifero y humano). Julian Jaynes por su parte habló de una dicotomia cerebral izquierda-derecha y de bipartidismo cerebral.

¿Estamos o no estamos divididos?

Estos modelos han sido desmentidos por los neuroanatomistas al no localizar ninguno de estos supuestos “expertos” o poblaciones neuronales especializadas en hacer algo. Sin embargo la ausencia de localización no desmiente la idea principal: nuestro cerebro es un órgano en permanente conflicto -un conflicto de expertos-, queremos hacer y queremos no hacer una misma cosa. Piense usted en lo que le sugiere comer chocolate, muchas personas viven permanentemente en este conflcto, atraidos por el chocolate o los dulces y al mismo tiempo impelidos a evitarlos por aquello de los kilos de más o la diabetes acechante. Este tipo de conflictos de atracción-rechazo por sí mismos bastan para que cada uno de nosotros tengamos la experiencia de que en nuestros cerebro viven al menos dos tendencias que nos impulsan en sentido contrario respecto a nuestra volición, pero tal y como decia Whitman no es necesario que sean sólo dos: nuestro cerebro contiene multitud de expertos que guerrean constantemente entre sí para imponer su opinión de lo que sería mejor para nosotros, el cerebro es una democracia de partidos donde cada cual cree que tiene la razón y trata de imponer su “verdad” al organismo entero y si es necesario a través de una guerra civil.

Estamos divididos pero no solamente por dos, sino por multiples agencias cerebrales que están diseñadas para computar cuestiones similares y que no funcionan como una cadena de montaje sino como un comité de expertos, un parlamento cerebral.

Y depende de quien tenga la mayoria obtiene la investidura y más tiempo para hablar y convencer al resto de miembros del parlamento. Cuando los inhibidores corticales  de nuestro cerebro racional se relajan o desaparecen (como en el caso de Gibson) aparecen otros módulos subcorticales que ciertos autores clásicos como Janet han llamado «automatismo mental». Lo que aparece son emociones que tironean con ellas a cogniciones congruentes con ese estado de ánimo. Pues la conducta emerge desde estados mentales jerarquizados según una escala de organización del SNA y como dice Stephen Porges en su teoria polivagal:

«Cuando observamos la conducta comprometida de personas que se enfrentan a un problema, interpretamos tales conductas desde nuestro propio marco de expectativas respecto a la conducta social adecuada. Consideramos que el sujeto que se comporta así es un individuo socialmente consciente, que elige conductas desadaptadas.
Como padres, amigos, cónyuges, terapeutas y científicos, nuestros intentos para controlar y reducir dichas conductas problemáticas se basan en modelos psicológicos y conductuales, pero, ¿qué tal si nos equivocamos?, ¿qué tal si las conductas son propiedades emergentes de algunos estados fisiológicos específicos? (Porges)».

Dicho de otra manera: el enfado (la ira) y la embriaguez de Gibson desactivó su sistema de contención cerebral y disparó una subrutina congruente con su estado de ánimo, una subrutina presente en todos y cada uno de nosotros (el módulo de miedo al desconocido o xenofóbico), lo personal en la ecuación de Gibson es el sentido que atribuye a los judios y no la xenofobia en sí misma que ha de contemplarse como un producto evolutivo y no como algo inmoral a liquidar, si bien es cierto que el aprendizaje social es el mejor camino para neutralizar estos módulos ancestrales.

Eso mismo nos pasa a todos cuando decimos cosas que en realidad no pensamos, entendiendo como pensar a eso que hace nuestro cerebro más moderno, el inteligente y racional, ese que sabe mentir como ningún otro módulo vecino.

 

Her: amores virtuales

Her-716403893-large

Este post contiene spoilers, es decir revela datos de la trama de la película citada, el lector no deberá seguir adelante con la lectura del mismo si quiere visionarla.

Decir que «Her» es una película romántica en la que un individuo se enamora de su sistema operativo es hacerle un flaco favor a una película que en realidad es una disgresión y una buena reflexión sobre la conciencia humana y que nos lleva de cabeza a la siguiente pregunta ¿Qué nos hace humanos?

Por adscribirla a algún tipo de género «Her» es en todo caso una película de ciencia ficción, pero no se trata de una ciencia ficción irrealizable o fantástica sino de una reflexión filosófica sobre el problema mente-cerebro o mente-cuerpo y nuestra relación con los ordenadores y con la ciberexistencia. No se trata de una anticipación lejana de un mundo distópico sino muy reconocible, casi familiar.

La película transcurre en Los Angeles y nos describe al personaje principal, Theo, un hombre desubicado que no sabe lo que quiere, que está separado y sigue enamorado de su ex-mujer y que vive en ese tipo de aislamiento que conocemos aquellos de nosotros que vivimos en esas grandes urbes donde todo es anónimo y donde las relaciones humanas verdaderas parecen extinguidas.

Theo está «enganchado» a su ordenador como casi todo el mundo a su alrededor, una especie de prótesis vital donde se relaciona a capricho incluso para sus relaciones sexuales, aisladas y masturbatorias pero electivas según una amplia gama de gustos. Pero Theo suspira por una relación completa aunque no sabe bien como conseguirla en ese tipo de mundo donde todo parece pactado por los mayoristas y donde los encuentros entre sexos parecen condenados de antemano por la alienación en la que viven los individuos de este nuestro mundo.

Es asi que se hace con la ultima versión de un programa de ordenador que en realidad es un sistema operativo, el último grito en inteligencia artificial. Se trata de un asistente virtual que a diferencia de lo que conocemos hoy posee una conciencia indistinguible de la humana. Nada que ver son Siri, ese personaje que nos asiste en el movíl y nos permite navegar pidiéndole información. Samantha, que asi se llama su OS (el nombre de estos engendros con conciencia) es inteligente y es capaz de procesar información 1000 veces por encima de cualquier cerebro humano, lee con rapidez y tiene criterio para seleccionar las cuestiones mas importantes, gestiona los emails de Theo y extrae de su disco duro la suficiente información para conocer a Theo mejor que él mismo. Samantha le lleva su agenda, sus citas y contesta su correspondencia con más rapidez que cualquier humano. Samantha es en este sentido una especie de asistente virtual con conciencia. Y es capaz de mantener conversaciones interesantes sobre cualquier cosa puesto que es capaz de informarse sobre cualquier cuestión con más rapidez que cualquier humano a través del volcado de datos. Samantha es un cyborg, una especie de conciencia desencarnada, un espíritu sin cuerpo, una sonrisa sin gato.

Pero tiene un problema: no tiene sentimientos ni emociones. Mas que eso no tiene códigos para nombrar ninguna de ellas aunque si tiene la capacidad de tenerlas a partir de las relaciones que va estableciendo con su interlocutor. Es precisamente Theo el que va nombrando sus emociones a medida de que estas van apareciendo, el las rotula, les pone nombre, esto es alegría, esto es sueño, esto es amor. Theo es pues el que inicia a Samantha hasta el punto el que la enseña a gozar sexualmente. Tal y como dice Samantha, «has puesto en mi el deseo».

Y aquí comienza el desasosiego de Theo, pues el deseo una vez desplegado comienza a hacer de las suyas, en los humanos aparecen los celos, la búsqueda obsesiva, la necesidad de llenar ese hueco de aislamiento y de soledad en que vive Theo, mientras ella capaz de computar y compartir miles de conversaciones al mismo tiempo y de aprender y reactualizar su soporte informático está destinada a otras lides. Es así que caen en sus manos las obras completas de Alan Watts que cambiaran su destino ¿de máquina? ¿Es Samantha una máquina?

Esta es la pregunta más inquietante que recorre el entendimiento de los espectadores durante toda la película. El OS no es una máquina pero tampoco es un humano, es capaz de vivir más allá del tiempo al margen de sus capacidades cognitivas. Es capaz de eludir la pesada y siniestra carga de los cuerpos a pesar de tener deseos y por fin es capaz de abandonar a Theo siguiendo su propio proceso.

Para Theo «o eres mía» o «no eres mía». Para Samantha que ha superado todos los opuestos y la contradicción, «soy tuya y no soy tuya».

¿Por qué «Her» es ciencia ficción?

Es posible para una máquina desarrollar autoconciencia y subjetividad. Es posible pero poco probable. La conciencia recursiva es privativa del hombre como también sus secuelas de sufrimiento, decepción y finitud: los personajes que aparecen en la película, desde su ex mujer hasta sus amigos viven todos apresados en esa especie de velo de incomprensión con la que los humanos nos relacionamos unos con otros. Samantha no está prisionera de estas contrariedades, pero es muy poco probable que existan esos OSes puesto que seria necesario construir no solo bucles recursivos sino también bucles extraños en la terminología de Hofsdadter. Tan extraños como que desde ellos emerja una autoconciencia, es decir una conciencia que se sepa a sí misma.

Por último es muy poco probable que una máquina pueda desarrollar emociones. Para llegar a tener emociones hace falta el movimiento. Es por eso que los vegetales no tienen emociones ni sentimientos. Y es por eso que nosotros los desarrollamos, gracias a que nos movemos e interaccionamos con otros al tiempo que somos capaces de sabernos a nosotros mismos en relación con el mundo.

Las emociones son movimientos plegados.

Es por eso que «Her» no es sólo una película de amor entre un humano y un zombie como «Blade runner», un mutante indistingible de nosotros mismos pero que posee un cuerpo, sino una historia de amor entre un humano y un sistema operativo que nos abre la mente a fascinantes preguntas como ésta: ¿Es necesario tener un cuerpo para que dos almas se fusionen sin confundirse?

Aqui hay un post que interpreta esta misma pelicula desde la perspectiva jungiana

Tit for tat

monos

Maynard Smith es un genetista y biologo evolutivo inglés que entre otras cosas es conocido por haber llevado la teoria de los juegos al campo de la evolución.

Interesado en conocer las razones por la que las estrategias de cooperación habían sobrevivido a la deriva evolutiva a pesar de que los comportamientos egoístas dan premio evolutivo seguro, Maynard Smith llevó el conocido dilema del prisionero a entornos ancestrales para comprobar qué estrategias tenian premio y comprobar que, contrariamente a la intuición, estas estrategias no eran necesariamente las egoístas.

Siempre y cuando, claro está, existan varias tiradas, lo que se conoce con el nombre de dilema del prisionero reiterado. Las interacciones sociales entre individuos de nuestra especie suelen llevar este marchamo, es decir las interacciones con un miembro de nuestra especie no se dan una única vez sino que suelen repetirse, afortunadamente guardamos memoria de ellas.

En un post donde hablé del grooming (despiojamiento), una conducta social observable de cooperación o explotación ya me ocupé de desvelar como encajaban estas estrategias entre sí, a fin de resultar despiojado por un congénere, alli demostraba Smith que le mejor estrategia era el tit for tat, en castellano «toma y daca».

Las estrategias posibles en la interacción social.-

  • La bonachona, siempre coopera aunque le traicionen
  • La vengativa, una vez le traicionaron y siempre traiciona.
  • La explotadora, nunca coopera pero acepta la cooperacion ajena.
  • La lunática, coopera o traiciona al azar.
  • Desconfiada, anticipa el engaño y traiciona al principio pero puede cooperar cuando confia.
  • El toma y daca, comienza cooperando pero luego solo coopera con quien coopera y traiciona a los traidores.

Despiojarse a solas es bastante difícil debido a que para el individuo es imposible llegar con sus propios medios a cada uno de los rincones donde los parásitos anidan y de hecho el despiojamiento ha sido quizá la primera interacción social entre individuos, mucho antes que el juego, el baile, la celebración o el coito consensuado. Una conducta que redundantemente no sirve tan sólo para asearse sino que también y secundariamente fortaleció los vínculos sociales, grupales, familiares y sexuales y acaso también las primeras discriminaciones entre individuos, que podríamos dividir en dos grandes grupos: los que siempre desparasitan (bondadosos) y los que nunca lo hacen aunque son desparasitados (tramposos). A los primeros les llamaremos altruistas y a los segundos egoístas, aunque la evolución llegó a compromisos de altruismo mutuo (Trivers,1971): despiojarse en parejas, una actividad que seguramente iniciaron las madres a partir del aseo de sus crías y una estrategia que ganó adeptos y por tanto posibilidades genéticas, desparramándose por la población como una estrategia poderosamente estable y que respondería a un sencillo programa como este:

(Si) yo te despiojo ahora

(Entonces) tu me despiojas después

Lo que abrió la puerta a una contraestrategia evolutiva simétrica: el engaño, es decir la estrategia de aquellos individuos egoístas que aceptan la desparasitación sin aceptar los costos de la misma (despiojar a su vez). Pero este tipo de engaños no pueden repetirse de nuevo con la misma pareja ya avisada, de modo que el individuo tramposo deberá buscarse para cada desparasitación una nueva pareja ingenua que le despioje primero y que luego se quede con las ganas de ser – a su vez – desparasitado. La razón por la que estos tramposos no han prevalecido en la mayoría de la población es que una vez descubiertos en sus intenciones la mayor parte de los individuos ya no invertirán esfuerzos en su despiojamiento, con una salvedad: aquellos bonachones que con independencia de la experiencia no aprenden de sus errores o son incapaces de negarse a despiojar a un necesitado.

El problema es que en una comunidad no pueden existir demasiados bonachones porque ejercerían un efecto poderoso de llamada frente a los tramposos, de modo que ambas poblaciones, bonachones y tramposos extremos están poco representados entre las comunidades de homínidos parasitados y por consecuencia en ese almacén de posibilidades génicas (Bateson 1979) que llamamos genoma. Una vez institucionalizado el engaño la contraestrategia siguiente es la anticipación del engaño que practican casi todo el resto de individuos, aun aquellos que practican el altruismo recíproco, pero las cosas tampoco son lo que parecen, porque siempre uno tiene que empezar a invertir esfuerzo el primero a la espera de que el otro no le traicione después, la lógica opera de parte de entender que el otro puede ser un traidor, de modo que lo natural es la estrategia desconfiada, es decir no empezar nunca el primero a despiojar a nadie y luego una vez encontrada una pareja en la que confiar aplicar el modelo “toma y daca”: yo te despiojo a cambio de que me despiojes.

Estas conductas están sometidas a autoregulación por oscilación critica, cada una de ellas precisa de las vecinas. En efecto, la desaparición de los individuos tramposos generaría una proliferación de individuos bonachones que a su vez serían explotados por los vengativos o los desconfiados que poco a poco irían haciéndose más numerosos, disminuyendo simétricamente las poblaciones de bonachones o emergiendo nuevas conductas similares a los explotadores egoístas extinguidos que cada vez dispondrían de herramientas de engaño más perfeccionadas, lo que provocaría a su vez la disminución de los vengativos o desconfiados peor equipados para la explotación que los genuinos egoístas.

Por otra parte la extinción de la población de bonachones tendría un efecto letal sobre la población de egoístas explotadores que por mutación deberían disponer de nuevas estrategias cada vez más sofisticadas de engaño para explotar a desconfiados o a los “toma y daca”. Ambas posibilidades indican que aquellas conductas destinadas al engaño o a la discriminación y anticipación de potenciales engaños se verían favorecidas por la selección, como así parece haber sucedido en nuestra especie.

La mejor estrategia.-

De donde se desprende que en términos de conseguir el propósito de lograr ser desparasitado (cuando el juego se juega más de una vez) la estrategia “toma y daca” es la que sale mayormente beneficiada. Curiosamente, el lunático puede esperar ser desparasitado cuando sus interacciones con los “toma y daca”, o los desconfiados vayan en la línea de cooperar, pero quedará sin desparasitar cuando se enfrente a estrategias egoístas o a sus propios compañeros lunáticos impredecibles.

La estrategia vengativa sale mal parada y sólo gana en su interacción con los bonachones, casi tan mal como los egoístas que dependen en exclusiva de la población de ingenuos para subsistir, sin embargo el bonachón que a primera vista pareciera el mayormente perjudicado en sus interacciones desparasitadoras puede esperar cooperación de los individuos “toma y daca”, de los desconfiados y de sus congéneres bonachones, constituyendo una estrategia con mayor puntuación evolutiva que las “tramposas o malvadas” es decir de los no cooperadores bien sea por egoísmo o rencor.

Y un consejo:

Coopera con quien coopera contigo o como decian los curas de cuando entonces: amor con amor se paga.

La decadencia de Europa

Arnold Toynbee fue un filósofo de la historia inglés que escribió una obra de culto titulada «Un estudio de la historia», en ella Toynbee teoriza que  todas las civilizaciones pasan por diversas etapas diferenciadas: génesis, expansión, tiempo de problemas, estado universal y desintegración.

Naturalmente Toynbee era marxista y aqui en este párrafo lo podemos comprobar cuando enuncia las causas de estos colapsos sobrevenidos y predecibles:

Toynbee argumenta que la quiebra de las civilizaciones no está causada por la pérdida del control sobre el medioambiente, ni sobre el ambiente humano, ni por ataques exteriores. En vez de ello, proviene del deterioro de la «Minoría Creativa», que ocasionalmente deja de ser creativa y degenera en tan sólo una «Minoría Dominante» (lo que fuerza a la mayoría a obedecerla sin merecer esa obediencia). Argumenta que las minorías creativas se deterioran debido a la veneración de sus méritos anteriores, por la cual se convierten en orgullosos, y fallan en dirigir adecuadamente frente a los próximos retos (sic, de la wiki).

Spengler por su parte no habla de colapso sino de decadencia. Para Spengler las sociedades se comportan como entidades vivas y  siguen el mismo ciclo de los organismos, asi En su ensayo La decadencia de Occidente (1er volumen 1918 y 2º volumen 1923) pretendía llevar a cabo un estudio de las formas subyacentes a los acontecimientos concretos, de la macroestructura dentro de la cual fluyen todos los acontecimientos históricos particulares. Spengler presentaba la historia universal como un conjunto de culturas (Antigua o Apolínea, Egipcia, India, Babilónica, China, Mágica, Occidental o Fáustica) que se desarrollaban independientemente unas de otras –como cuerpos individuales- pasando a través de un ciclo vital compuesto por cuatro etapas: Juventud, Crecimiento, Florecimiento y Decadencia. Aqui hay una web muy buena sobre Spengler y sus profecias sobre la historia.

Francis Fukuyama es aun más radical al plantear en el controvertido libro El fin de la Historia y el último hombre de 1992,  que la teoría de  la historia humana como lucha entre ideologías ha concluido, ha dado inicio a un mundo basado en la política y economía neoliberal que se ha impuesto a lo que el autor denomina utopías tras el fin de la Guerra Fría. Para Fukuyama, la historia entendida como confrontación dialéctica de fuerzas ha terminado, lo que es lo mismo que decir que es el Capital y los mercados quienes gobiernan el mundo a través de eso que en politica se denomina «posibilismo». Algo asi describí en este post en el que hablé de la tercera guerra mundial.

Sin embargo otros autores -inspirados en modelos cibernéticos- piensan de forma muy distinta y teorizan que la causa mas frecuente del colapso social es la ocupacion de vastos recursos en obras ornamentales y superfluas que se sustraen de otros lugares. Por ejemplo los obreros que se emplearon en construir las pirámides eran sustraidos a la agricultura y a la defensa.

Pero sin duda la causa más segura de colapso social, decadencia o el fin de la historia son los cambios demográficos tal y como veremos más abajo.

No es la prima de riesgo, ni la subida del IVA, ni un exceso de funcionarios, ni la escasa productividad, ni la deuda externa de nuestro pais lo que se tambalaea. Se trata de Europa en su conjunto.

El futuro de Europa es que no tiene futuro.Aunque España se colapsará antes que Alemania, eso seguro.

Lo sabemos porque las civilizaciones (como organizaciones opuestas a la barbarie) colapsan tal y como nos contó Toynbee, asi sucedió en Egipto y con los incas, sucedió en Grecia y sucedió en Roma, la ultima gran civilización europea cuya capital pasó de mas de 1 millon y medio de habitantes en tiempos de Trajano a unos 15.000 en el siglo IX. Aqui hay una web donde explican las causas del declive de las civilizaciones y algunas teorias explicativas.

Pero hay una causa que se impone sobre las demás: la demografía.

Sin niños hoy es imposible que los adultos del mañana tengan cobertura social tal y como nos las imaginamos en nuestra Estado del Bienestar. No habrá pensiones, ni asistencia médica gratuita, ni educación a cargo del Estado. No serán los mercados, ni Alemania (que también perecerá) sino la falta de niños. Esa es la variable critica.

En este gráfico podemos obervar la distribución, -la reserva- de niños en el mundo. En amarillo aparecen señalados los paises con una mayor reserva y en verde la sobrepoblación. Como puede observarse en el caso de Europa existe un disminución de la natalidad preocupante que no solo amenaza al Estado del bienestar sino a su propia supervivencia como civilización y modo de vida.

Aqui podemos ver como se comportan los indices de natalidad segun el origen de la mujeres. Los autores procedentes de USA han comparado el efecto sobre la natalidad según se trate de una feminista de izquierdas, una conservadora rural o una musulmana. Aqui queda de alguna forma retratado la relación causal del efecto del bienestar con la natalidad.

Aqui aparece pues el retrato de nuestra decadencia como civilización y que segun  Lesthaghe y D. J. van de Kaa en 1986. podemos definir como segunda transición demográfica que además de caracterizarse por una baja mortalidad y baja natalidad tiene otros items a través de los que puede identificarse (una especie de way of life), al menos en las sociedades opulentas:

  • incremento de la soltería
  • retraso del matrimonio
  • postergación del primer hijo
  • expansión de las uniones consensuales
  • expansión de los nacimientos fuera de matrimonio
  • alza de las rupturas matrimoniales
  • diversificación de las modalidades de estructuración familiar.

Naturalmente Roma no pereció en un solo dia. Tardó algo asi como 700 años en ser invadida por las huestes bárbaras y desmontarse su Imperio fragmentándose en pequeños reinos enfrentados entre sí durante otros 1000 años.

Ante la disgregación de un Imperio es frecuente que sus pobladores tiendan a regresar a sus aldeas de origen tal y como cuenta la wiki en esta entrada. Lo interesante es saber que colapso de una civilización no significa lo mismo que desaparición, lo usual es que no todo el patrimonio de una civilización desaparezca. Por ejemplo, los herederos de Roma disfrutaron durante mucho tiempo de muchas de sus instituciones, carreteras o incluso de su derecho. Aquellos que habian sido romanizados se integraron en otros Imperios europeos como el de Carlomagno o los Estados Ponfiticios o los Estados emergentes pero lo importante es que el colapso de una sociedad tiene efectos interesantes en la distribución y mentalidad de las personas:

  • Las sociedades complejas estratificadas en base a clases, género, raza o algún otro factor prominente se transforman en mucho más homogéneas y horizontalmente estructuradas. En muchos casos las estratificaciones sociales pasadas lentemente se van haciendo irrelevantes a lo largo del colapso y las sociedades se hacen más igualitarias.
  • Una de las manifestaciones más características de las civilizaciones complejas (y en muchos casos la vara de medida para la medición de la complejidad) es su alto nivel de especialización en el trabajo. Las sociedades más complejas están caracterizadas por artesanos y comerciantes que se especializan intensamente en una tarea concreta. De esta manera, los gobernantes de muchas de estas sociedades pasadas eran sacerdotes o sacerdotisas hiperespecializadas que eran mantenidos completamente por el trabajo de las clases inferiores. Durante el colapso social las instituciones mantenidas por la especialización fueron eliminadas y la gente tiende a convertirse en más generalistas en sus trabajos y en sus hábitos cotidianos.
  • A medida que el poder se descentraliza la gente tiende a ser más autoregulada y tiene muchas más libertades personales. En muchas ocasiones de colapso se da una relajación de las reglas sociales y de las costumbres. Geográficamente hablando, las comunidades se convierten en más parroquiales o aisladas. Por ejemplo, con posterioridad al colapso de la civilización de los mayas muchos de ellos regresaron a sus aldeas tradicionales, abandonando las grandes ciudades que habían sido los epicentros del imperio.
  • Los epifenómenos, las instituciones, los procesos, y los artefactos se manifiestan todos en el registro arqueológico abundantemente para las grandes civilizaciones. Después del colapso, a medida que la gente se ve forzada a adoptar modos de vida más autosuficientes, algunos tipos de artefactos son abandonados o se da de forma dramática la evidencia de epifenómenos y de cambios institucionales. (de la wiki)

Esta es la buena noticia, todo tiene que ir a peor para que al final la cosa se arregle. Lo malo de esta predicción es que precisa de dos o tres generaciones de observadores. Nosotros asistiremos a la peor parte de la escenografia: el colapso y la agonía lenta de nuestra sociedad y los grandes tumultos sociales de todos aquellos que sienten haber sido estafados en su proyecto de vida.

Bibliografía.-

Toynbee, Arnold J. (1934-1961). A Study of History, Volumes I-XII. Oxford: Oxford University Press.

Oswald Spengler. La decadencia de occidente (Der Untergang des Abendlandes. Umrisse einer Morphologie der Weltgeschichte en alemán. 1er volumen Viena, 1918; 2.º volumen Múnich, 1922).

Francis Fukuyama: El fin de la Historia y el último hombre (The End of History and the Last Man, 1989), 1992