Engagement

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Marisa Salanova es una catedrática de psicología social de la Universidad Jaime I de Castellón, que recientemente estuvo dando una conferencia en el 61 Congreso de la Asociación española de Psiquiatría del niño y del adolescente (AENyA) que tuvo lugar en Castellón titulada precisamente así: “Engagement” que podríamos traducir como compromiso o conexión.

El engagement podría ser comprendido mejor si lo oponemos a otra cuestión relacionada: el burnout o “síndrome del quemado”. Posiblemente sabemos más de burnout que de engagement pues la psicología ha invertido mucho más recursos en investigar lo que funciona mal que aquello que funciona bien. De eso se ocupa la psicología positiva, precisamente el área de interés de Marisa Salanova.

Engaged es estar apasionadamente comprometido con el trabajo que uno realiza, disfrutar de él, implica vigor, dedicación y absorción, implica obtener placer y está basado en un concepto aristotélico de la felicidad: aquella que no se encuentra fijada al placer sino a los proyectos, los valores y al sentido de la vida. A las fortalezas de cada cual, hablamos entonces de una felicidad o pasión eudeimónica. Un bien estar que tiene que ver con la conexión a los propios valores y habilidades y no tanto enfocada a los resultados o los beneficios individuales.

Hablamos entonces de personas engaged o equipos engaged, también de instituciones engaged o bien como dice Salanova: organizaciones saludables. Ese lugar donde todos nosotros quisiéramos trabajar.

Entornos que favorecen el engagement o como lograr que su organización sea saludable.-

1.- El liderazgo positivo es aquel que se especializa en mejorar a las personas y atender sus necesidades emocionales y no tanto a controlar, vigilar o mandar. Una de las características de los líderes positivos es que son transformacionales y no tanto autoritarios. El líder es necesario pero el “amo” es un producto medieval, el capataz una función siniestra de la revolución industrial primigenia, el jefe, una antigualla del XX. Nadie trabaja con pasión si está sintiendo que trabaja para otro y que no participa del reparto de los bienes que acumula su trabajo. Por eso suele decirse que el mejor líder es el que no se nota, está ahi, como referencia y es además un catalizador.

Funciones del catalizador o líder positivo.-

-propicia y facilita.
-empodera y responsabiliza.
-enseña a pensar.
-resuelve problemas.
-siembra ideas y plantea preguntas que impulsan la conciencia hacia niveles de definición superiores.
-genera focos de liderazgo a su alrededor, legitima, descentraliza y delega.
-atiende más de un nivel de definición por vez e integra opiniones diferentes.
-no atiende objetivos sino a pequeñas decisiones sensatas.
-trabaja localmente y en red.
-sabe que ninguna decisión es definitiva pero todas son necesarias.
-carece de planes para arreglar el mundo.

2.-Naturalmente las organizaciones saludables precisan también de recursos, la inversión en recursos es necesaria para construir equipos engaged. En la miseria o los recortes es difícil encontrar los recursos necesarios para transformar una organización basada en la competitividad, la lucha contra la toxicidad de los jefes o el malhumor de los compañeros. La ausencia de recursos “quema” la organización del mismo modo que el burnout individual puede definirse como el resultado de exigencias mayores que los recursos individuales. Hoy sabemos que una de las causas de “estar quemado” es no disponer de formación suficiente para lidiar con problemas usualmente complejos, también el no conocer el destino de los propios esfuerzos o el no sentirse valorado por la organización y los jefes. Los recursos han de ser adecuados a fin de propiciar esos entornos que llamamos “love companion”, es decir el cariño y apoyo entre todos los miembros del equipo: la existencia de buen rollo.

3.- Los individuos han de tener oportunidades de aprendizaje, control sobre su trabajo y variedad a fin de no atrincherarse en el “síndrome del funcionario”, bien conocido nuestro y que consiste en esa manera de percibir el trabajo como una condena (de 8 a 3) y que procede de la idea -en cierto modo falsa-, de que necesitamos trabajar para pagarnos nuestras necesidades. Para el “funcionario”, el trabajo no es central en su vida sino una dura tarea que hay que cumplir acogiéndose a todas las oportunidades para dejar de estar en cuanto sea posible.

Sin generosidad, responsabilidad, optimismo y amabilidad individual no hay manera de que una organización progrese hacia ninguna parte pues sus usuarios acabarán contagiándose de esta manera de proceder deshumanizada: hay que saber que tanto el engagement, como el burnout o el “síndrome del funcionario” se contagian.

No hay que confundir el engagement con la adicción al trabajo (workaolic). La adicción al trabajo es una manera de obturar otras dificultades personales y no genera engagement en los equipos sino ansiedad y culpa. El individuo trabaja porque no puede parar de hacerlo sin tener un buen bajón de autoestima y cierto síndrome de abstinencia.

La atracción de talento y el mentoring son otras dos formas de conseguir organizaciones saludables y conseguir además que aquellos que hemos captado no se vayan con otra organización a la menor dificultad. Fidelizar los recursos humanos es tan importante como fidelizar a los clientes, usuarios o pacientes.

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Naturalmente el engaged es un compromiso, de manera que hay que terminar diciendo que -salvo excepciones- son las organizaciones las que malgastan los recursos humanos disponibles y que la mala organización es la responsable de que las cosas no funcionen. las personas concretas tienen una responsabilidad limitada y el futuro además está orientado en la dirección de que los empleos innecesarios terminarán siendo absorbidos por las máquinas. De modo que es posible predecir que el futuro será engaged o no será de ninguna otra forma.

Enamórate de tu trabajo o confórmate con ser un excedente laboral.

Marisa Salanova tiene una web donde ha desarrollado un Hospital Optimista y podeis pedirle cita para que os arregle vuestra organización.

Mi testamento psiquiátrico (extended)

El pasado dia 2 de Junio tuvo lugar una cena de despedida a mi persona con motivo de mi jubilación forzosa, en ella conté algunas cosas a modo de despedida (testamento) que me gustaría ahora dejar por escrito de un modo más largo de lo que hice en mi intervención oral. Es ésta:

Queridos amigos y compañeros:

Lo primero que quiero decir es que os agradezco a todos vuestra presencia aquí, no solo es un acto de amor sino de higiene mental. Las transiciones de la vida hay que hacerlas mediante un ritual, así sucede con las comuniones, los bautizos, las bodas y los funerales, sin ritual nuestro cerebro -que es tonto- no se enteraría de lo que sucede más que de un modo cognitivo pero no mediante ese código de conducta que precisa rituales y demostraciones, ese lugar donde los símbolos nos apresan y podemos fluir. Y un ritual exige un discurso, es éste:

Cuando pensaba en qué decir esta noche se me ocurrieron tres modelos, el primero es -como hace casi todo el mundo-, una especie de historia sentimental de mi pasado, de mis padres, novias, amantes, una justificación de la vocación que en mi caso despertó a los 14 después de leer un libro -que no entendí- y que se llamaba “Introducción al psicoanálisis” de Freud. Que no entendí pero que era un regalo procedente de uno de esos amigos del alma que tanto nos influyen en la vida y que siempre desaparecen prematuramente. Mi segundo guión hubiera estado relacionado con mi historia en ese Hospital Provincial de Castellón, en el que lo fui todo: medico interno, adjunto de psiquiatría, medico de guardia, Director gerente y últimamente jefe de servicio de Salud mental, pero no me gustó porque necesariamente hubiera tenido que hablar de política, politiqueos, traiciones, persecuciones, exilios y venganzas, de modo que elegí como tema el futuro de nuestra especialidad, la Psiquiatría.

Digo “Psiquiatría” y no “Salud mental” porque me parece que este término y como diré más abajo es uno de los errores más graves de banalización que se han cometido con nuestra especialidad. No hay salud mental porque nosotros los profesionales no nos dedicamos a promover la salud de nadie sino a atajar las enfermedades con los medios de que disponemos y a modificar su curso -usualmente maligno- de las enfermedades mentales más graves, así como a rehabilitar a aquellos que han quedado con secuelas. Lo mismo sucede en Medicina: los médicos no alargan la vida media de la población porque nos proporcionen salud sino porque hemos sido capaces de atajar las causas de mortalidad precoces como las enfermedades infecciosas, la mortalidad infantil y puerperal o los accidentes con graves daños.

Por otra parte en nuestra especialidad, lo que llamamos salud se confunde con la palabra “bienestar” y “felicidad”, la misma OMS define así la salud. De modo que cuando hablamos de salud mental no sabemos de qué estamos hablando. La psiquiatría no emergió para procurar salud sino para identificar qué cosa eran enfermedades y qué cosa no eran sino “formas de ser”, de modo que el término “salud mental” no es más que una falacia.

Yo he atravesado tres siglos en la organización de nuestra especialidad aunque solo he trabajado 41 años: la era manicomial, la era “progre” (que ahora vuelve) y la era DSM. Las tres epistemologías han fracasado, si bien hemos aprendido algunas cosas de este periplo por las ideas del siglo XX.

En lo que existe un consenso universal es que los manicomios, frenopáticos u Hospitales psiquiátricos eran instituciones alienantes y totalitarias y había que acabar con ellos. Uno entraba en uno de esos antros, mediante una orden gubernativa (Ley de la República de 1931) pero no sabía como salir. El manicomio era como una cárcel pero sin condena, el condenado no sabia ni siquiera de que se le acusaba como en la novela de Kafka.

Eran finales de los años 70 y comienzos de los 80, la antipsiquiatría -una ideología radical que negaba la enfermedad mental- tenia muchos seguidores en España, era hegemónica fuera de la Universidad y fueron estas ideas radicales las que lograron imponer una revisión de eso que se llamaban “manicomios”. Sin la antipsiquiatría no hubiéramos sido capaces de cerrar esas instituciones, si bien las ideas radicales nunca consiguen lo que se proponen, pues inmediatamente surge una reacción, un revisionismo. La antipsiquiátria era un movimiento populista similar al “Podemos” actual en el campo de la política. No tenían razón pero les asistían muchas razones.

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Por eso surgió la antítesis: “la Comisión Espino”, fue una comisión ministerial nombrada para arreglar el desaguisado y cerrar los manicomios. La llamada informalmente  “comisión Espino” tuvo sobre todo dos grandes ideas: la creación de unidades de hospitalización psiquiátrica en todos los hospitales generales (UHB) que nacían para homologar a la Psiquiatria con el resto de especialidades bajo el paradigma de la brevedad del internamiento y la creación de una red de unidades ambulatorias de salud mental (USMs) dispersas por el territorio que en teoría deberían haberse cargo de estos pacientes dados de alta desde las UHB. Se pensó también en unidades a medio camino que nunca se desarrollaron.

Como todos los proyectos y leyes que nacen sin presupuesto finalista, la reforma solo fue un “brindis al sol” en el fondo de la cuestión porque aunque es verdad que el estatuto de los enfermos mentales mejoró con su nueva ubicación en lugares ortodoxos como son los Hospitales en igualdad de condiciones con el resto de enfermos, lo cierto es que las USM fueron muy pronto bloqueadas por una multitud de demandas de psiquiatría menor que colapsaron sus plantillas. Unas plantillas que nunca llegaron a completarse por falta de recursos económicos y de desidia de los políticos que nunca abordaron el problema de frente y se limitaron a hacer política con los enfermos mentales, anunciando prioridades que nunca han coagulado en nada práctico.

Aunque la creación de UHB fue una buena idea en algunos aspectos y que mejoró sobre todo el estigma manicomial, lo cierto es que la mentalidad gerencial hospitalaria no está pensada para los enfermos mentales, el índice de rotación de las camas en nuestra especialidad es siempre más largo y oneroso que en cualquier especialidad, además nuestros pacientes no necesitan guardar cama como del resto de pacientes y es difícil mantenerlos en unidades cerradas y en algún caso abyectas y mal dotadas. Su ubicación en pisos altos es siempre un riesgo en nuestra especialidad y la ausencia de servicios intermedios ha hecho que el trasiego entre lo hospitalario y lo ambulatorio más que un escalón sea una grieta. Los enfermos más graves se pierden por esas grietas mientras las USMs siguen bloqueadas por problemas mentales espurios, problemas sociales, informes jurídicos y laborales y diversas adversidades de la vida.

No hay un observatorio mejor que una USM para ver como los individuos recurren a la Psiquiatría para resolver problemas que ni son psiquiátricos ni sanitarios. Y naturalmente la Psiquiatría no sirve para eso y la psicología tampoco. La mayor parte de la población buscan soluciones fáciles que no hacen sino menoscabar su resiliencia. Y no hay nada tan fácil como buscar una pastilla para dormir sino se duerme o en otra para estar relajado si uno está preocupado.

Vienen muy malos tiempos para la Psiquiatría, van a haber más recortes en el seno de una reforma inacabada, más patologías que atender y más pacientes graves resbalando por las grietas del sistema. Obviamente el crecimiento sostenible no existe: todo crecimiento es insostenible y si se aguanta es gracias, al déficit, la deuda y los impuestos.

Y si no podemos crecer eternamente no tenemos más remedio que repensar nuestra especialidad, repensar qué pacientes tienen enfermedades y qué pacientes no las tienen. No quiero decir que el sufrimiento mental no haya que atenderlo en algún lugar, lo que quiero decir es que los psiquiatras y sobre todo el sistema sanitario no tiene porqué recoger esos malestares. Habrá que repensar qué mecanismos intermedios hemos de inventar para que la gente desdichada tenga un espacio de atención y que esa atención no sea necesariamente psiquiátrica o médica, ni siquiera sanitaria.

Necesitamos una nueva nosología psiquiátrica que supere los DSMs generados bajo el auspicio de la industria y que defina y discrimine lo patológico de lo adaptativo. Necesitamos redimensionar la atención sanitaria que prestamos a los pacientes gravemente perturbados y necesitamos además recuperar a aquellos que hoy duermevelan en algún hospicio de Bienestar Social, un ministerio que ha de servir para lo que se pensó: para mejorar las condiciones de vida de las personas y no para inventar “manicomios” con otros nombres. Vale la pena señalar que a pesar de la Comisión Espino aun existen en España 8 CCAA que mantienen manicomios a los que se les ha cambiado el nombre pero siguen siendo lo que son: manicomios.

Lo que me lleva a hablar de un problema que aun no ha explotado pero que ya amenaza con hacerlo: me refiero a los recursos de tutela de niños y adolescentes que la administración atiende y cuya asistencia delega en lugares muy poco procedentes. No se trata de si son atendidos por monjas, frailes o personal funcionario: los centros de menores han de liquidarse de una vez e implementar políticas de tutela, familias de acogida o adopciones congruentes con lo que sabemos hoy de las teorías del apego y de la crianza. Hay que abordar de una vez una ley de adopciones que prioricen el bienestar de los niños y no tanto el de los padres biológicos o adoptantes.

La infancia- adolescencia es uno de los colectivos mas abandonados que tenemos en nuestro país, con leyes y reglamentos que parecen pensados para la beneficencia del siglo XIX y no tanto para un mundo donde ciertas evidencias se han hecho oir a pesar de la sordera con la que se han manejado. Me refiero a la evidencia del apego: sin respeto a las leyes del apego un niño hoy tiene todas las probabilidades de convertirse en un enfermo mental mañana.

Leí el otro dia un articulo que decía que en USA una de cada 4 niñas de 14 años presenta una depresión. No se si este dato es extrapolable a nuestro país, lo que es cierto es que si hay un hecho inexplicable desde el punto de vista de la epidemiología psiquiátrica que yo aprendí es que cada vez las enfermedades mentales severas son más frecuentes a una edad más precoz. Niños o niñas con trastorno bipolar a los 8 años no son hoy una rareza: lo que yo aprendí es que el trastorno bipolar era más bien una psicosis de la edad adulta mientras que la esquizofrenia era más frecuente en la juventud. ¿Qué ha sucedido para que esto sea así?¿Qué estamos haciendo mal?

La psiquiatría del futuro tendrá que abordar este problema de una vez y denunciar como ciertas ingenierías sociales interfieren con la salud de los niños: la sexualización precoz, la infantilización de los padres, las políticas de igualdad, la mercantilización de la vida, los escasos espacios de juego al aire libre, la alimentación deficitaria y la escasa presencia de los padres en el hogar son multicausas de un estado de cosas que no parecen independientes de una mente perversa que trata sin duda de socavar nuestra civilización y nuestra forma de vida. Obviamente será función de los psiquiatras denunciar estos hechos y ofrecer a la población ideas y conocimientos de la manera en cómo lidiar con estos conflictos que los padres mantienen con sus hijos.

Así y todo me parece que el futuro en el que vais a tratar de sobrevivir no me parece muy halagüeño, es por eso que no recomendé a mi hija que siguiera mis pasos en una profesión (e incluyo también a la psicología) que parece diseñada para seguir neutralizando un sistema que parece desmoronarse y no tanto con las ideas que me llevaron a ejercer esta profesión.

En mi caso, lo que quería era una respuesta a esta pregunta.

¿Qué hay en la mente de esta persona para actuar de este modo?

Muchas gracias a todos por vuestra atención y repito mi agradecimiento por vuestro amor.

Al fin y al cabo habeís venido aquí por amor

Lo unico que puede redimirnos.

Y para que veaís que también nos divertimos y todos juntos:

El conflicto de Geminis

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Paz era una muchacha que contaba con 15 años cuando ingresó en nuestra unidad para tratamiento por una anorexia mental que arrastraba desde hacía más de un año y que la mantenía 12 kilos por debajo de sus necesidades y 25 kilos con respecto a su hermana gemela univitelina. Paz tenía amenorrea desde los 14 años y solo había tenido el período durante unos pocos meses. Era una muchacha muy talentosa que sacaba muy buenas notas en el colegio y que además realizaba toda clase de deportes siendo una buena danzarina de rock acrobático que era al parecer lo que más le gustaba hacer.

Paz era inteligente pero esquinada, reservada y manipuladora, enseguida detectamos que se sometía pasivamente a todas nuestras indicaciones a fin de conseguir el alta hospitalaria, pero no habíamos logrado modificar de ningún modo su percepción interior, la hospitalización no había logrado esa iniciación que muchas veces se consigue simplemente con la exposición del cuerpo en un lugar estructurado y donde es posible contemplar el destino que espera a una anoréxica de seguir con sus malos hábitos alimentarios. Además Paz era dominante y se lograba imponer a sus padres, un hogar donde Paz reinaba sobre todos los demás debido al prestigio que había conseguido por sus esfuerzos y también debido a la escasa capacidad observadora por parte de los padres, cuyas limitaciones intelectuales contrastaban con la hipermadurez y capacidad de disimulo de Paz.

En cuanto consiguió llegar al peso acordado se le dio de alta y se decidió su tratamiento ambulatorio, pero apenas llegaba a su casa comenzaba de nuevo con sus medidas restrictivas llegando a perder el peso que había conseguido en el ambiente cerrado del Hospital. Paz llevaba camino de convertirse en una paciente resistente y decidimos ingresarla en el Hospital de día a fin de comenzar con ella el tratamiento cognitivo-conductual que prescribimos a todas las pacientes y que, en ese régimen, incluye además ciertas técnicas grupales y de tratamientos intensivos destinados a modificar sus hábitos y creencias alimentarias.

Pero Paz no mejoraba, apenas era dada de alta volvía a sus hábitos y resultaba difícil de manejar ambulatoriamente. Tampoco resultaba fácil abordarla a través de la conversación, donde se mostraba huidiza, casi hermética, contestado con monosílabos y sonrisas tímidas y escurridizas.

El equipo se reunió para hablar de ese caso y se decidió modificar algunas cosas en la técnica que estábamos aplicando. Mi opinión fue la siguiente: se trataba de construir un hipótesis narrativa que fuera capaz de rescatar a Paz y de acercarla al tratamiento que hasta ahora había sido rechazado, en mi opinión por estar demasiado alejado de sus intereses. Paz tiene una hermana obesa, la gemela que nació primero y que es lo opuesto de Paz: ella es torpe, obesa, dócil, indolente, obediente y conformista, mientras que Paz es lista, inteligente, rebelde y disciplinada. Es evidente que Paz no ha mejorado porque mantiene objetivos distintos a los nuestros: Paz sabe perfectamente cuáles son los riesgos de la anorexia, pero también sabe hacernos creer que está colaborando, ha renunciado a su rock acrobático pero mantiene su deseo de adelgazar y lo mantiene precisamente porque observa a su hermana y no quiere ser como ella, con la que por otra parte se identifica. Este es el problema de Paz, aseguré. El objetivo del tratamiento de Paz ha de centrarse en aceptar esa visión de las cosas, hay que legitimar a Paz en ese miedo y hay que ayudarla a no convertirse en un clon de su hermana, hay que ayudarla a diferenciarse de Beatriz.

La hiperrealidad de los gemelos.-

Los gemelos representan desde la antigüedad algo numinoso, siniestro que conecta con la ilusión del doble y que nos lleva de cabeza otra vez hacia el tema del cuerpo y el simulacro, la realidad y su representación. Aún hoy nos resulta fascinante ver a dos personas que pareciendo la misma persona no lo son. Los gemelos representan la polaridad de los opuestos y no es raro encontrar en la mitología un gemelo bueno y otro malo, uno varonil y otro afeminado, uno amado por sus padres y otro rechazado, uno guerrero y el otro poeta. Aún en los mitos de Afrodita y Atenea podemos rastrear esta polaridad; al fin y al cabo Afrodita era sensual y promiscua y Atenea una diosa virgen, no cabe una polaridad mayor aún sin ser gemelas. En la gemelaridad se produce además otro fenómeno, y es la incapacidad de poder escapar a esta misma polaridad más que sumergiéndose en la indiferenciación. No es de extrañar que ese miedo opere como polo en tanto que sirve como frontera del Yo amenazado por el gemelo (vale también hermano, esposa o marido), Usualmente las personas, cuando estamos en guerra con nosotros mismos, podemos proyectar nuestros problemas en otros y así atribuir a los demás lo que no son sino antagonismos propios. En los gemelos, este dinamismo de ida y vuelta, proyección-introyección, se hace imposible porque los antagonismos se han hecho carne huyendo del magma de lo común, amorfo o indiferenciado y cada uno de ellos asume el papel opuesto que ha quedado vacante en el reparto de papeles en la familia.

Pero además los gemelos comparten un mismo destino genético, de manera que cada uno de ellos se convierte en el espejo del otro y que incluye el compartir la tendencia a padecer las mismas enfermedades y las mismas o casi mismas peripecias médicas. Podríamos decir que cada uno de los gemelos en este caso contiene el remedio (y es a su vez el veneno) del otro. Así, Beatriz contiene el remedio (sus kilos de más) de Paz, y Paz el remedio de Beatriz (su disciplina para ponerse a dieta). Es muy frecuente que los gemelos no logren diferenciarse el uno del otro hasta la segunda parte de la vida, cuando se ven obligados a enfrentarse a su subjetividad y a los conflictos interiores; mientras son jóvenes lo usual es que se mantengan o bien muy indiferenciados o bien muy polarizados, una forma de obtener algún tipo de intimidad interna.

El arco que sostiene Paz está apuntando como en el caso de Quirón a su propia herida y está señalando en su hermana otro tipo de “enfermedad” que hasta ahora no se ha identificado: su sobrepeso, que es lo que en sí misma teme.

Hasta el momento hemos tenido oportunidad de tratar 3 pares de gemelas en nuestra Unidad, después de 700 casos tratados. Nuestras pacientes siempre eran anoréxicas restrictivas; en un caso la obesidad estaba en la hermana y en los otros dos en la madre. A pesar de los informes que enfatizan el hecho de que los trastornos alimentarios dependen de un gen o genes determinados que aumentan las probabilidades de padecerlo en una determinada población que se somete a regímenes hipocalóricos, es más que evidente que en estas familias coexisten casos de sobrepeso y casos de anorexia, lo que señala en la dirección de que ambas condiciones tienen un denominador común y que, probablemente, la incapacidad para mantener el peso o alcanzarlo sean distintos aspectos de la misma enfermedad mediados por lo mental, es decir, por las maniobras que una paciente realiza para no acabar convirtiéndose en obesa y que suelen ser mecanismos obsesivos – el autocontrol sobre todo– activados y mantenidos por el ayuno. Si esto resultara cierto, el tratamiento de una anorexia no debería interrumpirse después de haber alcanzado el peso adecuado y debería prevenirse el casi seguro viraje al abandono en manos del exceso, que seguramente es el polo que tiene mayor verosimilitud biológica.

Bibliografia.-

Francisco Traver: “Mito , narrativa y trastornos alimentarios”

¿Qué es un pobre?

Si vivimos en una democracia y hay más pobres que ricos (luego más votos pobres),¿por qué se mantiene un sistema que beneficia a los ricos? 

pobres

Recientemente un amigo y colega mío publicó este tuit en su cuenta de tuiter y me hizo mucha gracia tanto por la pregunta en sí como por los comentarios que recibió la misma.

Acababa de leer un interesante articulo sobre la estupidez y quizá por eso relacioné inmediatamente esas respuestas con lo que había leído y me propuse escribir un post sobre esta cuestión que reconozco yo también me planteé cuando era un joven ingenuo y creía que el mundo se rige por criterios lineales y la causalidad -del mismo signo- puede explicar las cuestiones complejas.

Una de estas perlas: “Los pobres proyectan su deseo de ser ricos, votando a partidos de ricos”.

Y es una perla porque el comentarista presupone que sabe que es un pobre y otra cosa más: que hay partidos de pobres y partidos de ricos. Y está claro de que en España el partido de los ricos es el PP, ¿pero entonces porqué los pobres y aun, los obreros votan a este partido de ricos?

Se lo preguntaré a un pobre. Pero antes definamos qué es un pobre, cosa nada fácil porque no todos los pobres son igual de pobres, están los parias, los homeless, los marginales. La pobreza no debe confundirse con la miseria que es dónde apunta esta definición de la wiki:

La pobreza es la situación o condición socioeconómica de la población que no puede acceder o carece de los recursos para satisfacer las necesidades físicas y psíquicas básicas que permiten un adecuado nivel y calidad de vida tales como la alimentación, la vivienda, la educación, la asistencia sanitaria o el acceso al agua potable.

Dicho de otra manera, aunque creamos que sabemos de qué hablamos cuando hablamos de pobres, lo cierto es que se trata de una categoria difusa que se usa en clave politica para describir y agrupar situaciones diversas y muy diferentes entre sí a las que no son ajenas el empobrecimiento causado por el paro, las deudas o el consumo de drogas entre otros factores asociados.

Muchas veces ser pobre (o rico) son categorias subjetivas que tienen más que ver con la comparación que uno hace de lo que tiene con lo que tuvo o su entorno consume y se le niega.

La manera más segura de definir la pobreza está relacionada con los valores. Más abajo los veremos.

Historia de O.

O es un inmigrante ucraniano que vive entre nosotros desde hace ya 15 años, no habla muy bien el castellano, pero se instaló en un pueblo de la provincia de Castellón con su mujer y sus dos hijos. Vive en la actualidad en una masía en el campo por la que no paga ningún alquiler puesto que llegó a un acuerdo con el propietario de la finca para que viviera allí y evitar que la finca estuviera sola y desprotegida.

No paga ni agua, ni luz, ni alquiler alguno, tiene una pequeña huerta para cultivar allí sus verduras, un corral con gallinas y conejos que le proporcionan huevos y carne. Además O, era fontanero en Ucrania y ha conseguido empalmar algunos trabajos reglados antes de que llegara la crisis en el boom de la construcción pero en la actualidad está en paro y ya ha agotado su tiempo, ahora solo percibe 400 euros, pero O sigue haciendo chapuzas a domicilio, y de vez en cuando consigue algunos trabajos discontinuos en negro, claro.

Su mujer se dedica a limpiar casas y está superempleada. Se pasa el día de aquí para allá, tienen un coche cada uno e Internet en la masía. Por supuesto tienen ambos un smartphone.

¿Como sabemos que O es pobre?

Bueno, es obvio que O es un trabajador, con poquísima formación que sirve para hacer trabajos poco exigentes y de la manera que aprendió en Ucrania, un poco a salto de mata. Un trabajador poco cualificado por así decir.

Lo cierto es que más allá de los ingresos que consigue O y que suele ser la medida con la que algunos miden la pobreza (tantos euros al año), lo cierto es que un pobre -siguiendo ciertas ideas que he leído en alguna parte a Gregory Clarck – es el que tiene valores de pobre:

1.- Poca alfabetización.

2.- Poca inversión en la educación de sus hijos.

3.- Sin ninguna tradición de ahorro.

O, y su esposa gastan todo lo que tienen en bienes materiales, caprichos, ropa y sobre todo en viajar a su país de origen donde planean construirse una casa. Divididos entre la nostalgia de la familia de allá y la de acá tienen muy poca fe en el futuro. Nunca saldrán de pobres porque no participan de los valores de la clase media (ahorro, propiedad y alfabetización) y sus hijos serán igual de pobres que ellos.

¿Pero lo son?

Lo cierto es que no disponemos de ninguna medida cuantitativa para determinar quién es pobre y quién no. La palabra “pobre” como la palabra “rico” están bastante vacías al menos en el centro de la campana de Gauss donde nos concentramos la mayor parte de la población. Lo unico cierto es que la clase media se ha empobrecido en los ultimos años si bien aun no podemos considerarnos -la mayor parte de nosotros- como pobres. Y es verdad que no lo somos pues nuestros valores son valores de clase media.

¿Y a quien creen ustedes que vota O?

Pues al PP naturalmente, ellos vienen de un país comunista y aquí son ricos, como suelen decirles sus familiares ucranianos que les visitan casi todos los veranos en la masía donde por cierto ya han dejado de cultivar la huerta y de criar gallinas, pues tal y como dicen y puede que tengan razón, en el supermercado es más barato.

De manera que la respuesta a la pregunta que encabeza este post por mi parte seria esta:

No trates de explicar la complejidad social con un argumento lineal tan pobre como ese y no confundas a los partidos con las élites.

Son las elites extractivas las que empobrecen el país y no los partidos y además las élites son transversles.

Están en todos lados.

Bibliografía.-

Carlos Cipolla. Las leyes fundamentales de la estupidez humana

Vírgenes, cuevas y niños

coves    cueva

Lo que el lector tiene en sus manos (si compra este libro en papel) no es una novela, ni un ensayo sino un trabajo de investigación historiográfica, un reportaje sobre un hecho insólito acaecido en 1947 en Coves de Vinromá, provincia de Castellón a cargo de Jose Calvo Segarra periodista de pura cepa. Un documental como diríamos hoy que sin embargo, puede leerse casi con la amenidad de una novela aun no siendo ficción, pues la ficción y la realidad a veces se encuentran tan próximas que incluso puede aparecer como sustitutos la una de la otra. La realidad tiene la misma estructura que la ficción.

Coves de Vinromá era en la época un municipio con más habitantes que en la actualidad, algo que puede explicarse por la emigración de la población desde el campo a la ciudad. Pero en 1947 recién terminada la guerra civil Coves era un lugar inhóspito que encerraba a casi tres mil personas que, casi todas ellas vivían de una tierra esquilmada tanto por la guerra como por las bajas temperaturas y la agricultura de secano.

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Allí, una niña de 10 años llamada Raquel e hija de un telegrafista represaliado por el franquismo, fue la actora de un hecho insólito: una aparición mariana que nunca fue legitimada por la Iglesia a diferencia de Fátima o Lourdes que también tomaron como objetos mediadores a niños. No deja de ser curioso que estas apariciones siempre acaezcan en esos lugares casi sagrados llamados “cuevas” y que lo hagan a través de niños, es como si la Virgen (pues siempre es la Virgen quien se aparece), prefiriera esos espacio mitológicos (cuevas, fuentes, cruces de caminos) donde antaño reinara Hermes (Mercurio) el Dios de los viajantes y los ladrones, el Dios mediador entre lo divino y lo humano: allí donde existe aun una cruz en ese cruces de caminos está Hermes presidiendo la escena.

No cabe duda de que gran parte del éxito de la religión cristiana procede del hecho de haber santificado a la mujer a través de la Virgen María. No hay ni un solo pueblo en España que no tenga al menos su propia Virgen, su propia patrona, a veces coincidiendo con un patrono masculino. Cada virgen no es sino una subjetivación de un culto ancestral de las deidades femeninas paganas, muy queridas por el pueblo llano como mediadoras, una tarea hermética que tiene su origen en la historia clásica de Hermes el psicopompo. El sincretismo que propició el cristianismo a través de la romanización es la clave de nuestra cultura y lo que nos diferencia del islamismo y del judaísmo –las otras religiones monoteístas que florecieron en las culturas del desierto-, religiones por así decir masculinas y orientadas hacia la sumisión hacia Dios.

Raquel era pues un psicopompo, la mediadora entre lo sobrenatural, aquello que no puede verse y el mundo tangible de la enfermedad, el hambre y la miseria. Es interesante señalar que la primera “aparición” o “visión” de Raquel no fuera en la citada cueva sino en su propio domicilio. Y más interesante aun desde el punto de vista psicológico es que tal visión se produjera al despertar.

Las alucinaciones que se producen al dormirse o al despertar son muy frecuentes en los niños y son fisiológicas, es decir no son patológicas. Las primeras se llaman hipnagógicas y las segundas hipnopómpicas y casi siempre son imágenes parásitas que quedaron adheridas al inconsciente infantil por el impacto que causaron cuando se visionaron. Dicho de otra manera la imagenería del sueño tanto en la primera fase (adormecimiento) como en la final (despertar) se nutre de imágenes ya vistas por el niño.

Concretamente lo que vio Raquel fue a una mujer vestida con una túnica y cuyo pecho estaba atravesado por varias espadas o cuchillos. A lo que la madre la hizo exclamar:

  • Es la Virgen de los Dolores.

Sin saberlo, la madre de Raquel estaba legitimando la visión como algo genuino. No le dijo “eso es un sueño”, o “lo has imaginado” o cualquier otra cosa sino que mas bien le “dio el visto bueno” a su visión. No es de extrañar que una inteligencia vivaz y bien despierta como la de Raquel siguiera añadiendo imágenes, ora de hombres (santos), otras de mujeres similares a aquellas que su memoria guardaba copia por la impresión que causaron en ella. Y no cabe duda de que la fuente de su información eran estampitas. Y no cabe tampoco ninguna duda de que Raquel siguió con su juego hasta llevarlo al paroxismo, pues bien pronto comenzó a recibir mensajes de estas imágenes.

Estos mensajes no deben catalogarse como alucinaciones auditivas sino más bien a diálogos internos que la propia niña mantenía con esos “alter egos” que veía a través de su imaginación. Imágenes que fueron complicándose y creciendo en intensidad y complejidad quizá acrecentado por los que fueron testigos de las mismas, seguramente el cura del pueblo que fue uno de los que creyeron literalmente en sus premoniciones y apariciones. Entre los descreído estaba su propio padre y desconocemos el papel de refuerzo que la madre y el vecindario fueron dando a esta historia que comenzó a propagarse como un meme.

Un meme es una idea contagiosa, algo que como los virus se propaga de persona a persona, el meme es como la unidad de información y se parece al gen que es la unidad de información hereditaria en clave material. No cabe duda de que en aquella época el meme religioso tenia mucha disponibilidad al contagio, igual que hoy sucede con otros memes como el de la delgadez o el del rechazo de la corrupción. No hay meme más contagioso que el religioso, si bien el meme principal por el que la religión obtiene su éxito es el de la inmortalidad. Una religión que no defendiera la idea de otra vida después de la muerte no tendría ningún éxito pues es la religión la única disciplina que llena de sentido al gran sin sentido humano: desaparecer.

Las apariciones marianas siempre unidas a la curación de los enfermos explican el fervor y el sacrificio de todos aquellos que acudieron aquel primer día de Diciembre a les Coves para presenciar el milagro que Raquel prometió.

El libro de Calvo Segarra hurga precisamente en esas curaciones milagrosas –que quedaron registradas documentalmente- y otras no tan milagrosas que se suelen producir siempre por sugestión, esa forma de conmoción psíquica que se produce en presencia de algo extraordinario. Dejaré al lector libre para opinar después de haber leído los testimonios que Calvo Segarra ha podido rescatar de aquellas “curaciones”.

Raquel fue examinada no sólo por varios médicos sino también por Marco Merenciano, un psiquiatra de Valencia que regentaba un manicomio y que al parecer mantuvo una relación con Raquel a largo plazo. Observó con buen juicio clínico que la niña no padecía enfermedad mental alguna y que más allá de eso era una niña más inteligente de lo usual en aquella época de bajos niveles de instrucción, despierta e inocente sin ningún atisbo de que aquel “montaje” respondiera a algo premeditado o manipulativo.

Todo parece indicar que “la neurosis colectiva” se impuso a la imagenería individual y que un conjunto de casualidades y de “confesiones” de la niña dieron lugar en el imaginario colectivo a buena parte del prodigio. Hago notar además que en aquella época no había Internet ni casi periódicos, solo radio y teléfono. Uno no tiene más remedio que suponer que el “boca a boca” se encargó de viralizar la noticia de que en Coves de Vinromá había sucedido un milagro y que en este sentido puede considerarse que la expansión de la noticia fue un éxito de la diseminación de un meme concreto.

Vale la pena leer el libro de Calvo Segarra para ver como los poderes de la época se afanaron en negar y prohibir hasta donde pudieron que se concentraran en aquel pueblo los cientos de miles de personas que acudieron allí en busca de curación o alivio para sus males o al menos para ver de cerca en la Virgen, esta vez sí, en la cueva, el lugar donde siempre entre penumbras aparecen las vírgenes. Nada de esto sucedió pero poco importa, los que allí se concentraron aun hablan maravillas.

Es interesante señalar como evolucionó la familia de Raquel. Todo parece indicar que el fenómeno de las apariciones pasó factura en aquella familia, primero porque hubo de esconder a la propia Raquel y alejarla del pueblo, para aislarla de la procesión casi diaria de personas que acudían a su casa para verla o tocarla. Más adelante porque el padre fue destinado a Barbastro, el régimen parece que aprovechando la circunstancia le rehabilitó. La madre murió y el destino de la familia se saldó con la tragedia, la ruptura y la desunión.

Porque tal y como dice Virgilio, a los dioses no se les puede mirar de frente, sólo de espaldas mientras se alejan.

Jose Calvo Segarra 2015: “El misterio de El Miracle de les Coves”. Antinea.

Del fluir y de cómo fluir

fluir

 

Mi intervención en conferencia magistral dictada en la UJI (Universidad Jaime I de Castellón) durante el curso “Atención, meditación y desarrollo humano” en el 2012.

Mi intervención es una introducción teórica al concepto de flow, la psicologia positiva y como obtener estados de flow aprovechando las habilidades cotidianas de cada cual.

¿Qué es fluir según la wiki?

Sobre  Mihály Csíkszentmihályi

 

Video 1.-

 

Video 2.-

¿Soberanía o derechos humanos?

justicia-universal

Hace unos dias se celebraban -en mi ciudad- fiestas patronales, esas conmemoraciones anuales donde todo está permitido y la gente puede beber, trasnochar, comer, bailar en una especie de orgía dionisíaca que termina supuestamente con las coerciones de la vida cotidiana. Esos dias hasta la guardia civil deja de hacer controles de alcoholemia y se hacen oidos sordos a la prohibición de beber, orinar o drogarse en la calle.

Los niños cada vez más jóvenes tienen su oportunidad de hacer sus primeros escarceos con el alcohol, los porros, las salidas de noche y ensayar y medir (comparar) su capacidad de seducción que es la forma en que la competencia industrial ha montado franquicia en el imaginario de nuestros ciudadanos. Esos, que no saben aun que no podrán tenerlo todo a pesar de las promesas de placer que le llegan desde las peliculas, la moda o las canciones rock.

Estaba yo bebiéndome una cerveza en este contexto en una de esas “collas” que se montan para celebrar de forma semiprivada las fiestas cuando un negro de esos que venden pichigüilis para los niños entró en el recinto de una de ellas. El camarero inmediatamente invitó al negro de los pichigüilis a una cerveza y a picar altramuces y cacahuetes y entabló conversación con él. Dado que era inevitable no advertir que se trataba de un subsahariano, le preguntó:

– ¿Tu has entrado por Ceuta o por Melilla?¿Por dónde saltaste?

Es necesario recordar ahora que esta escena se desarrollaba durante las peleas políticas que siguieron al incidente habido creo que en Ceuta donde murieron algunos subsaharianos, esos que hacen cola en la frontera para entrar en territorio español.

Y contestó:

– No, no, yo vine en avión.

Entonces llega alguien que al parecer ostenta mando sobre la citada cerveceria y le dice al camarero que ¿por qué razón está invitando al negro?. El camarero apela al sentido de la fiesta, a la compasión humana y al mandamiento cristiano de “dar de comer al hambriento”.

A lo que el mandamás replica: “esta es una “colla” privada”, aqui no puede estar, ¡ala! mandalo para afuera. Naturalmente no todo el mundo en la barra estuvo de acuerdo con esta decisión, hasta tal punto que pronto la muchachada se dividió en dos: los que estaban de acuerdo con invitar al subsahariano y los que estaban de acuerdo en defender la privacidad del local.

Unos estaban por la soberanía y otros por los derechos humanos.

Y caí en la cuenta de que ese era precisamente el problema.

Puesto que soberanía y derechos humanos empastan mal. Se trata de conceptos contradictorios entre sí.

Lo interesante de mi observación fue que los individuos -una parte importante de ellos- son dados a la compasión, eso que antes se llamaba caridad. Una persona normal se siente conmovida ante ciertas privaciones de la miseria y esta dispuesta a ayudar al menesteroso. Siempre que se den dos condiciónes: 1) ha de verle, es decir el menesteroso no puede ser una abstracción sino un ser de carne y hueso y 2) el acto caritativo tiene un principio y un final, una cerveza, unos cacahuetes, y a otra cosa.

Naturalmente la caridad no resuelve la pobreza en el mundo pero la ONU tampoco. Lo que es necesario señalar es que la caridad es la forma en que los sujetos individuales entendemos la cooperación, un poco a base de pequeños gestos como ofrecer unos altramuces.

Los derechos humanos si son abstractos, nadie sabe que derecho tenemos los humanos para inferir que existen derechos para nuestra especie y que además son universales, tanto como para exigir que un juez español abra diligencias contra un ciudadano de otro país, tal y como acostumbraba Garzón, un debate que ha vuelto recientemente a las páginas de los periódicos.

El principio de soberanía se opone al principio “derechos humanos”. Pasa en las vallas de Melilla y pasa en las invitaciones del camarero. Y vuelve al debate político a través de eso que ha venido en llamarse Justicia Universal.

Personalmente no creo en esa entelequia que llamamos “Justicia universal”, pues la Justicia en realidad emana del Estado que se asienta sobre la base de su soberanía nacional.

Del mismo modo estoy impulsado a creer más en la compasión individual que en ese sentido de Justicia que dicen muchos que es innato en el ser humano como dicen aqui. en este articulo que pretende demostrar un sentido de justicia innato en el ser humano confundiendo justicia con codicia comparativa. Lo cierto es que todos podemos ser justos a la hora de detectar las injusticias que nos perjudican pero bastante torpes y ciegos para no ver las injusticias que nos favorecen.

La compasión es la forma biológica en que la soberania se manifiesta en un organismo.

Los derechos humanos ni siquiera se hubieran inventado sin el Estado que es el depositario de la soberanía nacional

Es por eso que existen vallas.

Y subsaharianos que quieren cruzar.