Patrones, planetas y fenotipos

Un patrón puede definirse -aun siendo una palabra muy polisémica- como un conjunto de rasgos o sucesos recurrentes, esto es que se repiten, sean motivos geométricos como las teselaciones o los fractales o sean los relativos a la economía, el diseño o la climatología. Son también interesantes esos patrones dobles que aparecen en las ilusiones ópticas : ver o no ver un determinado patrón. En suma lo que hay que esperar de un patrón es que aparezca de nuevo, pues está sometido a la ciclicidad,

Existen también patrones psicológicos, asi existe patrones tipo A, tipo B, tipo C o tipo D que más bien remiten a la psicopatologia y han sido adoptados como predictores de salud. Existe pues una relación entre patrones de personalidad y la tendencia a sufrir determinadas enfermedades, por ejemplo sabemos que el patrón tipo A está relacionado con el infarto de miocardio.

Lo interesante de los patrones es que nuestro cerebro se afana en encontrar patrones -es decir repeticiones- a fin de orientarse en el mundo y es probable que nuestro hemisferio derecho se ocupe de emitir y leer patrones que -sin embargo- no puede relatar. De eso se encarga nuestro hemisferio izquierdo, que es el que construye relatos.

La idea de un hemisferio que emite y lee patrones y de otro hemisferio que los piensa, narra o ejecuta, se encuentra en muchos pensadores de la neurociencia y se apoya en ciertas evidencias que encuentran -por ejemplo- que las alucinaciones auditivas de los esquizofrénicos se producen en el hemisferio derecho y probablemente también los paroxismos vocales del síndrome de la Tourette.

Sin embargo las areas de Broca y de Wernicke existen tanto en el hemisferio izquierdo como en el derecho, sólo que con distinta función. Asi el area de Broca izquierda está relacionada con la emisión del lenguaje y el area del mismo lado de Wernicke lo está con la comprensión del mismo. ¿Qué funciones desempeñan estas mismas estructuras en el hemisferio derecho?

Las áreas relacionadas con el lenguaje en el hemisferio derecho son paradójicamente mudas y se ocupan de la expresión no verbal: creatividad, lenguaje corporal e intuición que han de ser puestas en palabras a través del hemisferio izquierdo (la corteza cerebral izquierda) que es la que narra la experiencia que procede de su costado derecho. Concretamente, sabemos que en el hemisferio derecho se ubican la percepción u orientación espacial, la conducta emocional (facultad para expresar y captar emociones), facultad para controlar los aspectos no verbales de la comunicación, intuición, reconocimiento y recuerdo de caras, voces y melodías. El cerebro derecho piensa y recuerda en imágenes de un modo fundamentalmente geométrico.

Diversos estudios han demostrado que las personas en las que su hemisferio dominante es el derecho estudian, piensan, recuerdan y aprenden en imágenes, como si se tratara de una película sin sonido. Estas personas son muy creativas y tienen muy desarrollada la imaginación y la expresividad artistica pero también las conductas apragmáticas que observamos en las enfermedades mentales donde es posible especular que el hemisferio izquierdo es incapaz de dotar de sentido las experiencias que remite el hemisferio derecho.

Leyendo el libro de Linden «El cerebro accidental» el autor nos lleva de viaje a través de la idea de que en realidad el cerebro humano no es una obra maestra de la ingeniería -o como suele decirse del diseño inteligente- sino una de las chapuzas más grandes de la historia evolutiva. Efectivamente el cerebro humano se formó a partir de retazos, de agregaciones y no de rediseños. Como bolas de helado superpuestas en un cucurucho pre-formado y cuyo volumen es imposible de rebasar por el tamaño de las caderas de las hembras humanas.

El hemisferio derecho es pues desde el punto de vista del lenguaje, admonitorio y el hemisferio izquierdo ejecutivo. Dicho de otro modo, el señor Broca derecho seria algo así como una emisora de señales preverbales, de patrones de acción fijos (diseñados por la filogénesis y la ontogénesis), el cerebro derecho gime, gruñe, ordena, grita, susurra, alude, insulta, apela de una forma más o menos tosca puesto que lee patrones fundamentalmente ratoniles (emocionales) pulsantes y repetitivos. La función del hemisferio izquierdo sería la de encontrar sentido verbal y narrativo -máxima relevancia de contexto- a aquellas señales que emergen del hemisferio derecho y para eso dispone de muchos recursos: la racionalización y la narrativa que muchas veces y como veremos a continuación raya en la fabulación.

Observen ahora estos dos patrones de personalidad: el patrón del señor R y el patrón del Sr F.

Señor R.

Es una persona con amplias habilidades sociales, con una gran facilidad para establecer amistades y contactos, es diplomático y agradable y tiene bastante éxito en su profesión. Disfruta de un alto estatus y tiene muchísimos amigos en todas partes que le ayudan a conseguir sus fines. Apenas tiene enemigos y tiene una habilidad especial para encontrar apoyos para sus planes y encontrar argumentos para halagar a todo el mundo que le rodea. No escatimará esfuerzos ni gastos para conseguir apoyos relevantes.

Señor F.-

Es una de esas personas que carecen de intereses sociales, sin ser un asocial no tiene demasiadas habilidades para relacionarse con los demás que le consideran un tipo raro, ensimismado y siempre distraído. Tiene buena reputación debido a que ha alcanzado un alto estatus en su profesión y porque todo el mundo admira su carisma personal y su nivel de conocimientos e inteligencia. Pero apenas tiene amigos y por otra parte no los busca, no encuentra placer en las relaciones sociales, si acaso solo de uno en uno y no con todo el mundo. Se trata de una de esas personas que parece un sabio distraído que apenas se preocupa de los quehaceres concretos de la vida y depende para su gestión diaria de otros, mientras sobrevuela sobre mundos que parecen cerrados para los demás.

Se trata de dos patrones bien conocidos, todos tenemos amigos o conocidos de ambos tipos. ¿No es así? El único problema es que R piensa que F es un holgazán y que no se esfuerza lo suficiente en mantener las relaciones sociales, mientras que F piensa que R es un «pelota», un adulador que ha progresado gracias a sus dotes para la manipulación de egos ajenos, Piensa también que está sobrevalorado en su medio y que su talento no es tan brillante como se le piensa.

A pesar de que los dos señores son Sagitario.

Obsérvese cómo cada patrón tiene además su interpretación: el hemisferio derecho capta el patrón de personalidad pero el hemisferio izquierdo construye un relato.

Leer patrones y conjugar relatos son cosas diferentes. A la ciencia le gustan poco los relatos y prefiere los datos, es decir identificar los patrones para luego relacionarles con otra cosa, sean enfermedades físicas, sean particularidades psicofisiológicas o sean rasgos psicopatológicos. A la ciencia le interesa predecir y no tanto describir.

De hecho esos dos patrones tan banales y frecuentes de los que he hablado más arriba no proceden de la psicología sino de la astrología.

Patrones en la astrología.-

La astrología no es una ciencia sino una pseudociencia pues solo consideramos ciencia a aquella disciplina de donde pueden extraerse predicciones. Si la astrología permitiera conocer el futuro de la vida de los examinandos entonces seria una ciencia. Y así fue -en realidad- como surgió: una forma de adivinación del futuro que vendría determinado por la posición de las estrellas y los planetas a la hora de su nacimiento y según su longitud y latitud, es decir de su posición en la elíptica en ese momento de su nacimiento.

En realidad ni el lugar, día o posición de los planetas determinan nada y tampoco la astrología puede adivinar el futuro de nadie y sin embargo en la astrología hay gotas de verdad. ¿Cómo se explica este fenómeno?

Se explica porque la astrología, al menos la astrología moderna -de inspiración jungiana- trabaja con arquetipos. El Sr R y el Sr F son arquetipos (el Emperador y el Mago) bien distintos a pesar de compartir el signo astrológico de nacimiento, Sagitario. Pero más allá de dónde estuviera el Sol el día que nacimos, lo que interesa en una carta astral son los aspectos, es decir donde están ubicados los planetas en la elíptica.

Para ello vamos a observar cómo ejemplo los aspectos de Mercurio que están relacionados con la sociabilidad que es el tema que exploré en ambos sujetos.

El Sr R tiene a Mercurio en Tauro (un signo de Tierra) y por tanto su concepto de lo social es muy terrestre, ligado a los intereses y ambiciones propias, mientras que el Sr F lo tiene en Sagitario (un signo de Fuego) y por tanto ligado a la búsqueda, al viaje interior. Ahora vamos a olvidarnos de los nombres de los planetas y vamos a pensar en genes.

A los genes del Sr R que se expresan en su cerebro y que están relacionados con el cerebro social les llamaremos Gen_R y a los genes del Sr F que están relacionados con lo mismo les llamaremos Gen_F. No importa si es un solo gen o un grupo de genes, lo cierto es que hay genes que se expresan en nuestro cerebro y que están relacionados con la sociabilidad y sus múltiples variaciones, pues lo importante es comprender que los genes constituyen un mosaico. No es una relación dicotómica, «o es o no es» sino que constituyen una escala analógica de «mucho a poco» y la peor noticia: ciertos genes operan en contradicción con otros, algo que la astrología interpretó como posiciones mal aspectadas, anticipando el hecho -bien conocido- de que algunos rasgos se contradicen con otros en un mismo individuo: lo que aquí es una ventaja, allí es un lastre. Lo que es obvio es que los Genes_R y los genes_F son bien distintos y las ventajas del Sr R son para el Sr F un producto de su manera de adular a los demás mientras que para el Sr R el lastre del Sr F reside en su falta de sensibilidad con los demás, en su rudeza. Ambos construyen un relato, como cualquier astrólogo hace, solo que no todos los relatos son de igual validez o profundidad y todo depende de la formación psicológica de cada cual. A mi me gusta mucho Liz Green una psicóloga jungiana que hace descripciones muy interesantes sobre los datos de cada patrón. Dicho de otra manera Liz Green construye relatos coherentes.

El relato sin embargo es el punto débil de cada patrón y todos podemos sentirnos concernidos por un relato cualquiera (efecto Forer), pues es difícil que un relato abarque toda la complejidad de un determinado rasgo y hay que recordar que el peligro más importante de la construcción de relatos es olvidar que son ficciones, es decir interpretaciones que pueden llegar a la confabulación.Y necesariamente cuando relatamos algo podemos confundir la traducción. No olvidemos que el hemisferio izquierdo ha de traducir lo que capta el derecho.

En realidad la carta astral carece de interés más allá de esa descripción de sucesos-rasgos. No importa cuando se nazca ni dónde, lo que sucede es que por algún sitio hay que empezar. Lo que la astrología describe son patrones, adobados necesariamente con el lenguaje, con relatos que vienen a acompañar a la posición de los astros, siempre cambiantes y de forma cíclica, No importa tampoco que acierte o no en sus predicciones sobre nuestra personalidad, lo que importa es el señalamiento que hace de esos patrones que se repiten indefinidamente.

La astrología del futuro tendrá que afinar mejor esos patrones y dejar de hacerlos interpretables por personas sin formación psicológica.

Dicho de otra manera: Lo que importa no es la carta astral de nuestro nacimiento, lo que importa es que cada uno de nosotros es portador de un grupo de genes que se expresan en nuestro cerebro y que determinan nuestra personalidad. Y que estos genes compiten entre sí para manifestarse y muchas veces pelean y derrotan a sus contrincantes. El cerebro es un lugar de conflicto parlamentario donde las mayorías imponen sus leyes.

En mi opinión la astrología contiene definiciones que la psicología podría aprovechar al haber dejado de lado en su práctica los relatos. fiándolo todo a las ciencias experimentales: a cuestionarios y test muy reglamentados pero que no contienen información relevante sobre los sujetos reales.

Bibliografia.-

Ringo JL, Doty RW, Demeter S, Simard PY (1994) Time is of the essence: a conjecture that hemispheric specialization arises from inter- hemispheric conduction delay. Cereb Cortex 4:331–343

Michel Gazzaniga: «El pasado de la mente».1999. Editorial Andres Bello

Julian Jeynes:»El origen de la conciencia en la ruptura de la mente bicameral». 1987. Fondo de Cultura economica.

David Linden: «El cerebro accidental: la evolución de la mente y el origen de los sentimientos» 2010.» Madrid. Kairós, transiciones.

La generación del Yo

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A la Psiquiatría no le gusta demasiado la palabra «narcisismo».

Y es comprensible porque en realidad el concepto «narcisismo» no procede de la Psiquiatria sino del psicoanálisis. Fue Sigmund freud quien lo rescató de la mitología y se lo enfundó a ciertas caracteristicas de la evolución de la mente infantil y no tan infantil.

De tal manera que hoy, esta palabra tiene múltiples acepciones:

  • Narcisismo como un trastorno de personalidad catalogado por la Psiquiatria en el DSM-IV.
  • Narcisismo como etapa evolutiva de la maduración de la mente.
  • Narcisismo como sinónimo de egocentrismo y opuesta al etnocentrismo.

Y luego está la versión popular, narcisismo seria algo así como estar enamorado de uno mismo, la tendencia a darse excesiva importancia, a la grandiosidad, al sentimiento de que uno está destinado a un alta misión.

Por definición el narcisista sería aquel que no sólo se da a si mismo una excesiva importancia sino que se la quita a los demás. Pues todo parece indicar que el Yo engorda precisamente a base de suplementos de autoestima que se sustrae vampíricamente a otros: a los que piensan y sienten de manera diferente. Pues el narcisista no puede tolerar las diferencias porque en el fondo siente que los otros son simples prolongaciones de sí mismo.

Algo asi parece que les sucede a los niños.

Cuando somos pequeños creemos que lo que uno piensa y siente es necesariamente lo mismo que piensan los demás, que lo que vemos o percibimos coincide con lo que ven y perciben los otros. El otro simplemente no existe como una persona separada que tiene sus porpias necesidades y opiniones sino que se siente como una interface, como una prótesis del Yo, una especie de prolongación externa de nuestro propia mismidad. Asi que es lógico que tengamos una enorme decepción cuando comenzamos a vislumbrar que el otro siente y piensa diferente y mucho más que eso: cuando notamos que el otro no adivina nuestras necesidades o cuando no anticipa nuestros deseos. Es un dia catastrófico aquel en que damos el salto y descubrimos que el otro es un otro.

Ese dia perdemos magia, intensidad y grandiosidad, algún juguete valioso se rompió en nuestra ludoteca particular, desde entonces no tenemos más remedio que aceptar que el otro no es un Yo adherido sino alguien con una subjetividad propia lo que es lo mismo que decir con una subjetividad diferente.

No tenemos más remedio que aceptar que el otro es libre.

Y negociar de forma interminable cada posición individual.

O eso o la confrontación, pues cada meme narcisista no hace otra cosa sino tratar de imponer su punto de vista a los demás.

Creo que el narcisismo más que un conjunto de rasgos de personalidad o estilos de relacion interpersonal puede definirse tambien como la condición de ciertos tipos de conciencia primitivas que encuentran anidadas en los organismos individuales en las condiciones idóneas para sobrevivir, en realidad el narcisismo es un meme, una idea que encuentra muchas razones para parasitar las mentes de las personas concretas y que puede traducirse en la práctica por un individualismo feroz y un vacío sustancial que no sólo desconoce al otro sino que lo elude en sus diferencias y se encuentra precisamente por eso en guerra permanente con lo diferente.

Toda la patología psiquiátrica, social, y cultural se encuentra infectada por este meme.

Aunque los modos de infección son diversos y proceden de distintos entornos.

Los que alcanzamos la mayoria de edad en la década de los 60-70 somos probablemente los individuos más narcisistas de la historia reciente. Mi generación se caracteriza por la rebeldía, el idealismo y el individualismo. Somos narcisistas rabiosos aunque con algun toque de trascendencia, somos muy fáciles de reconocer y tenemos además una carcteristica astrológica común: todos tenemos a Plutón en Leo, algo que infectó a toda una generación como suele hacer Plutón, un planeta que tarda algunos años -tantos como una generación- en transitar por un signo zodiacal (248 años en transitar por todos ellos).

Aqui hay una buena descripción de las caracteristicas de haber nacido bajo esa influencia:

Plutón estuvo en Leo desde 1.939 hasta 1.957, un período marcado por las experiencias traumáticas de la Segunda Guerra Mundial y el lanzamiento de la primera bomba atómica. Perteneces a una generación que experimenta con frecuencia períodos de intensa creatividad, haciendo posible profundos cambios en la vida interior, una intensidad creativa que es buena para la música, la poesía, el arte etc. Eres muy sensible (incluso vulnerable) cuando se trata de expresarte, de «sacarlo fuera».

Somos la unica generación que tiene un himno a su propia generación, este de The Who:

Somos la generación que llegó a la luna y la de los grandes descubrimientos científicos, los que se opusieron a la guerra de Vietnam y los que inventaron la musica pop, los del amor libre y los de la psicodelia ,los de la paz universal y los de las barricadas de Paris en 1968. Somos la generación que sobredimensionó el Yo y lo elevó a los altares.

Pero fuimos tambien los primeros en sucumbir a las nóminas y a los intereses, a las mentiras y a las apariencias, fuimos, por asi decir, los abanderados del «cada cual a lo suyo» que sustituyó nuestra consigna mas conocida. «A mi nadie me dice lo que tengo que hacer» o la aun más conocida:

«Prohibido prohibir»

No es de extrañar que mi generación haya oscurecido -por su brillantez- a las siguientes y posteriores generaciones mucho más light o incluso incógnitas como aquella generacion X de la que no conocemos aun su identidad y que terminó por diluirse en los efluvios de las drogas o de la anomia social.

Ken Wilber escribió sobre nosotros -sobre él mismo- en un libro ya mitico titulado «boomeritis» que es como él llama a la enfermedad del narcisismo que se instaló en toda nuestra generación – la del «baby boom»-, aquella que creció de espaldas a la segunda guerra mundial y nació -entre nosotros- en la postguerra española.

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Para Wilber la «boomeritis» es el principal obstáculo para alcanzar el pensamiento de segundo nivel, es decir aquel estado de expansión de la conciencia -una expansión que se realiza en espiral- segun la teoria de la «dinámica espiral» propiciada por Clare Graves que representaria el alcanzar un estado tal de elevación que superara las contradicciones y antagonismos propios del pensamiento egocéntrico que caracterizaría el primer nivel.

Pero la boomeritis no aqueja solamente a mi generación porque el narcisismo-egocentrismo es desde el punto de vista evolutivo muy potente: representa algo asi como el muy adaptativo «sálvese quien pueda» que seguramente ha producido grandes servicios a nuestra especie. Despegar de él no es cosa fácil sobre todo en un mundo donde el lucro y los rendimientos personales seguidos de premio o de recompensa son los ídolos en los que creen la mayor parte de la población infectada.

Sin contar con el hecho psicológico de que primero tenemos que diferenciarnos para más tarde integrarnos. Muchos de mi generación lograron el primer objetivo pero no el segundo.

La generación actual (los que tienen ahora entre 20-30 años tienen tambien un gran riesgo de boomeritis a pesar de pertenecer a una generación donde la amistad  y los valores cooperativos han terminado por desplazar el autoritarismo y las decisiones fuertemente jerarquizadas al museo de los horrores de la historia. Esta generación que practica el relativismo pluralista puede fenecer de éxito precisamente por no saber discriminar la jerarquia de crecimiento de la jerarquia opresiva, su rechazo de todo orden es precisamente el obstáculo más importante con el que tendrán que lidiar y lo que segun Wilber puede llevarles en un siniestro camino de retorno hacia la boomeritis o el narcisismo ensimismado que caracterizó a nuestra generación.

El narcisismo tiene pues varias puertas de entrada.

Ellos deben ser capaces de dotar de sentido a su eslogan fundacional «que cada uno haga lo que quiera» y transformarlo en un sentido cooperativo en este otro «no todas las ideas tienen el mismo valor» lo que supondría una via de escape de su relativismo postmoderno y el atrapamiento de alguna verdad que se coló por entre las grietas del progreso.

Un confundir «churras con merinas» que se adivina en esa nueva falacia que se conoce con el nombre de nueva era, donde casi cualquier cosa es aceptada como verdad simplemente por el hecho de ser nueva o conectar con algo pseudotrascendente y que entre bastidores permite entrever a creadores de nuevos paradigmas que crecen como setas poniendo en cuestión las verdades universales que antaño sostuvieron nuestros sistemas de creencias y donde podemos adivinar a otros narcisistas tratando de venderse a si mismos ocultos tras sus máscaras de siempre.

Un narcisismo especulativo, tendencioso y que además cobra royalties.

Poetas gnósticos

Mañana dia 27 se presenta en Castellón el penúltimo libro de Rosa Maria Vilarroig titulado ·»Sine qua non (poemas astrológicos)», un libro que prologué yo mismo y cuyo texto completo podeis leer aqui.

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Rosa Maria Vilarroig es una poeta gnóstica: se trata de un viejo refugio de aquellos poetas y artistas en general que han pretendido hacer del lenguaje poético, un medio de conocimiento, como Blake,como Yeats, como Whitman o Kavafis. Personalmente la poesia con pretensiones noéticas me interesa mucho más que aquella poesia que habla de sí misma, es decir de la poesia académica, pienso ahora en Garcia Lorca o en Quevedo o Góngora, grandes poetas sin inclinación por esa busqueda esóterica, esa forma de escarbar en lo oculto que preside la estética y la vocación de Rosa Maria Vilarroig, un desasosiego que parece encarnarse en los misterios de la maternidad, es por eso que creo que Rosa Maria Vilarroig es una Gea postmoderna, una madre renovada y universal, no es de extrañar que mucha de su poesia esté destinada a aclarar ese misterio de la fecundidad, ese misterio de la mujer escudriñado desde el punto de vista mitico, desde el punto de vista del arquetipo.

Anque en ciertas colecciones y antologías se la incluya como escritora feminista, -una investigadora poética de las cuestiones y perspectivas de género-, lo cierto es que sólo forzando la máquina clasificatoria que Rosa puede ser interpretada de ese modo. Es verdad que el leit motiv de Rosa es la femineidad ¿podria ser de otro modo? Personalmente me parece un error encajarla en un movimiento filofeminista, es como si a Silvia Plath se la incluyera como una escritora feminista sólo por el hecho de que mantuvo durante toda su vida un pleito emocional con su padre, al parecer uno de esos tiranos domésticos que troquelan las mentes de aquellos que dependen de ellos -los hijos- hacia un resentimiento vital que impregna todas y cada una de las acciones que emprenden en su vida. La Plath no escribia para una causa feminista sino para aclarar, reparar y restituir una relación con un padre personal (no mitico) al que como a todos los padres se les odia y añora simultáneamente y mucho más si existen razones objetivas para ello. Pues ese es el fundamento de lo humano, nuestro mito fundacional como seres humanos. La Humanidad se desplegó y expandió su conciencia a través de un crimen ritual: un parricidio y una vez consumado ese parricidio hubo que recuperar al padre a través del tótem, a través del sacrificio de la carne y a través de una cierta incorporación paterna simbólica, algo que todos los pueblos hacen -hacemos- a través de la incorporacion canibalistca -comunión- de sus atributos. Lo prohibido, lo imposible y lo oculto mantienen pues relaciones de vecindad.

Y de eso se ocupan precisamente algunas formas de arte, de entre ellas algunas formas de poesia que he llamado gnósticas como homenaje a aquella primitiva herejía que proclamó que no era suficiente con la fe ni con el sacrificio de Jesucristo para liberar y redimir al hombre. Que era necesario algo más: una especie de transformación de la conciencia que nos llevara hacia el conocimiento velado de lo oculto, algo que solo podia hacerse de uno en uno, a veces en parejas. Dios no nos recibirá si ve tumulto, lo que es lo mismo que decir que la via del conocimiento es una experiencia individual y por tanto algo que no depende de la estadística ni de procesos racionales o conscientes sino de ese otro lado del espejo donde habitan la incertidumbre y la indeterminación.

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El libro de Rosa Maria Vilarroig es un poemario sobre los signos astrológicos, es decir un libro sobre los mitos, los simbolos, las imágenes, los iconos que se constelan en cada signo. Toma de cada uno de ellos lo esencial -el arquetipo- y lo transfiere a un poema que encarna las caracteristicas de cada uno de los signos del zodiaco que conocemos bien gracias a la persistencia de la astrologia como un saber tradicional que -aunque se rechaza y no se toma demasiado en serio- no deja de tener interés para todos nosotros que conocemos bien al menos algunas caracteristicas de nuestro signo. ¿Pero puede hoy en pleno desarrollo del pensamiento egoíco servir de algo la astrologia? ¿que hay de verdad en ella?

Antes de contestar esta pregunta es necesario que pongamos en orden algo relativo al campo de la verdad, no hay una verdad absoluta sino multiples verdades, una verdad para cada nivel de definición y hay que recordar ahora que la mente humana es un conjunto de sustratos filogeneticos con al menos tres niveles de definición (tres cerebros) enclaustrados en una misma esencia. Significa que la verdad de la ciencia no es la misma verdad de la metafisica, la filosofia, la mitologia o  la religión, la verdad de la ciencia tampoco es la verdad del sueño, de la intuición o del arrebato mistico ni la verdad inmediata de nuestras percepciones o creencias, lo humano se encuentra enroscado en pequeñas verdades individuales e intrasferibles, lo humano se enrosca en certezas inefables que a veces son consensos y otras veces disidencias. La verdad de la astronomia no es la misma verdad que la que se esconde en la astrologia ni la verdad de la metáfora es la verdad de la sintaxis. Aunque la astrologia nació en pleno pensamiento mítico, algo que coincidió en la conciencia humana con el invento del futuro, lo cierto es que la astrologia no sirve para saber nada de él. Pues la astrologia -aunque nació para predecir- solo sirve para señalar. Es a la ciencia a la que le corresponde predecir.

Ahora bien existe un segmento de transición entre el destino y carácter, entre el pathos y el daimon que conviene ahora señalar: «En el hombre su carácter es lo mismo que su destino», esta es la máxima heraclitina. ¿Que hay de verdad en ello?

Pues que todos sabemos que nacemos condicionados, una cultura, un tiempo, un entorno, una familia, una clase social, un barrio, una etnia, un sexo, etc. No cabe ninguna duda de que los hombres somos una extraña mezcla de determinismo y libre albedrio y que nos movemos en un espacio de indeterminación al mismo tiempo que somos capaces de admitir que las experiencias tempranas, los aprendizajes de la infancia tienen un enorme peso causal en nuestro desarrollo posterior como individuos. Si la ciencia se ocupa de lo determinado, lo cierto es que hace falta otro registro que de cuenta de lo indeterminado, de la no linealidad, de lo acausal. Este espacio está rellenado por ese otro conocimiento que llamamos humanidades. arte, poesía, espiritualidad, religión, metafísica o como queramos llamarlo. Las tradiciones como la astrología, la adivinación, la magia, el Tarot, la Cábala y las tradiciones misticas de todo el mundo existieron mucho antes de que en Grecia emergiera aquel tropel de cientificos que como Arquímedes o Pitágoras iniciaran la ciencia moderna y el metodo de observación se impusiera sobre la especulacion filosófica. Pero -más que nunca- necesitamos de ese conocimiento que no es ciencia y que esconde gotas de verdad práctica y chorros de verdad en su propio nivel de definición, es por eso que este libro de Rosa Maria Vilarroig ofrece una oportunidad única para aclarar el sentido que para el hombree moderno tiene la astrologia: una forma de saber que señala hacia nuestro origen y complementa a otros saberes que se ocupan del mañana y del bienestar en el hoy.

Pero no es posible delegar en la ciencia el peso de esta responsabilidad, hay cuestiones que la ciencia no podrá predecir nunca y por eso necesitamos saber como la conciencia humana ha evolucionado desde el animismo urobórico hasta el racionalismo egoico pasando por lo mítico-tifónico, qué ganancia y qué perdidas han ido produciendose con estos trasiegos, donde estamos y qué podemos pedirle a los saberes ancestrales. Es por eso que el arte, los poetas existirán siempre pues hay en ellos una verdad, un saber que les adviene como un don, algo profético que hace que en este caso Rosa haya adivinado el arquetipo de Sagitario con una claridad que nos trae a Nostradamus a la memoria.

Y lo hace, como él, a través de versos:

Según Rosa Maria Vilarroig está es la esencia mítica de mi signo Sagitario, una convección fractal donde emergen al menos tres mitos que representan en distintas octavas una misma esencia, Zeus, Prometeo y Quirón:

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Un rescoldo, una brasa de sangre resistente

vive bajo el escorzo de la llama

destinada prende hacia lo alto

mudable viajera de espacios

desoídos, tilo o caza

cerrazón donde la verdad permanece amurallada.

Una estrofa donde aparecen tres elementos de la esencia de Sagitario: el Fuego como elemento purificador que enlaza lo de abajo con lo de arriba, la Tierra con el Aire, la Verdad que habita en una manera de entender la vida orientada hacia las convicciones, las certezas de quien fundó un nuevo orden sobre las cenizas de lo viejo, y el amurallamiento, la cerrazón del signo que permanece de alguna forma inaccesible para quien no haya encontrado la forma de franquear sus muros.

Aqui aparece otro de los fractales de Sagitario, el buen Quirón médico altruista herido de muerte en su parte animal que demanda a Zeus ponerse en el lugar de Prometeo y terminar asi con sus sufrimientos eternos:

En tu doble faz, claridad oscura de la herida

daña o sana el cielo ardiente

mitad hombre, mitad caballo

impulso y voluntad redime con tus pócimas

el veneno vomitado sobre tus caderas

interpreta constelaciones.

Zeus es el fundador de un nuevo orden olimpico, un orden jurídico nuevo que crece en aposición al antiguo orden de las deidades femeninas que le antecedieron, un orden podriamos llamar democrático que impone un parlamento de dioses, desde entonces todos los dioses deberan ser oidos antes de tomar una decisión, Zeus es pues designio, algo que vienea  imponerse al destino y a la fatalidad:

has urdido un nuevo orden

en la clarividencia del conflicto

se instala

en tu poder procedencia y ley.

Donde vemos que Zeus no solo inventó la ley sino tambien la filiación, desde entonces saber de dónde se procede es tan importante como saber a dónde se va, pasado y futuro encuentran en lo mítico una forma de expresar las ansiedades de una nueva conciencia emergente.

Y que nos promete una nueva emergencia, la del hombre centauro, parecen adivinarse en estos versos hacia donde se dirigirá ese camino de transhumanización del que hablaban Huxley y Jung, un camino que necesariamente habría que enlazar el azul con el fuego, el aire y la Tierra y el agua en una nueva sintesis.

Arquero de piedra y sol

en tu firmeza desposas el azul con el fuego

está escrito en el universo, la tierra encinta conduce

hacia el ultimo enigma del invierno.

Ahi estamos, parece. En tránsito hacia el invierno.

Fibonacci y los astros

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Leonardo de Pisa más conocido como Fibonacci fue un matemático que vivió en el siglo XIII y que acuñó lo que desde Kepler conocemos como la serie Fibonacci: una extraña sucesión de numerales árabes que se caracterizan por que cada uno de los  números que componen la serie  se forma sumando los dos anteriores. Así:

0, 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55, 89……..

Se trata de una sucesión teñida de misterio y de magia porque cada numero dividido por su precedente da como resultado un mismo número que no es un número cualquiera sino el numero phi, más conocido como proporción aúrea o número divino, otra de esas constantes que presiden las formas con las que la naturaleza gobierna lo vivo y que parecen señalar en la dirección de que las matemáticas -suprema ciencia del simulacro- están muy cerca de la vida. En este blog pueden observarse la de cosas que ese numero phi  que vale 1,6 más o menos puede hacer en la disposición de las espirales de las semillas del girasol entre otras curiosidades.

Pero a mi personalmente la serie Fibonacci me gusta por otra razón: lo que me resulta sugerente es ese salto que desde un número puede hacerse hacia otro guardando una proporción con el anterior, en este caso es una simple suma, pero las iteraciones me resultan sugerentes sobre todo para explicitar algo que sucede en la mente, en la naturaleza y en la vida. Me refiero al concepto de fractalidad, algo que surge necesariamente de lo anterior pero no es lo anterior ni una suma de sus elementos a pesar de su autosemejanza.Cualquier numero de la serie Fibonacci elevado al cuadrado es igual al producto (multiplicación) del anterior con el posterior menos 1.

Todo pareciera señalar en la dirección de que cuando la naturaleza se pone a hacer cuentas echa mano de los números de Fibonacci, lo que indica que la serie es una combinación de propiedades continuas y discretas de la materia, lo que en términos matemáticos significa que la sucesión Fibonacci es una extraña combinación entre las propiedades de la suma y de la multiplicación.

Si miramos cualquiera de esos números de Fibonacci,  por ejemplo el 34, nada nos dirá en si mismo, salvo que es par y divisible por dos. Más allá de eso la cifra en sí carece de significado. Sin embargo al ponerla detrás del 21 y antes del 55, adquiere un significado que viene del lugar que ocupa en una determinada secuencia y no de su valor numeral.

Es asi como funciona nuestra mente, solo que en lugar de números operamos con palabras, es decir con significantes que luego tienen que adquirir significado a través de nuestras operaciones psíquicas. Un cerebro es un órgano que trabaja de un forma conectiva y cooperativa, ningun significante tiene un significado cerrado sino en función del entorno en que se encuentra o de la cualidad de otros significados que arrastre en esa cadena asociativa que es nuestra mente.

Algo parecido me sucede con la astrologia. Personalmente no creo que los planetas tengan ninguna influencia en la vida y el destino de las personas, pero estoy convencido que la astrologia es un sistema de codificación de la realidad que precisamente por apoyarse en significantes colectivos de un indudable valor semántico determinan de alguna forma nuestra forma de ver la realidad. Pues los planetas o las constelaciones -como los números de la serie de Fibonacci-, asi tomados de uno en uno son como polvo no son nada (¡gracias Jose Agustin!), pero puestos en fila india adquieren algún que otro significado.

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Por ejemplo, observen ustedes el simbolismo mítico de cada uno de los planetas de nuestro sistema solar:

1.- Sol, Yo íntimo.

2.-Luna, aspectos afectivos, inconsciente y femineidad.

3.-Mercurio, comunicación y logros.

4.-Venus, belleza, sexualidad, arte, seducción.

5.-Marte, autoafirmación del Yo, asertividad.

6.-Jupiter, creatividad, transformación, Yo en acción, liderazgo, conocimiento. Expansión.

7.- Saturno, principio del deber, el tiempo, el padre, la senectud y la enfermedad.

8.-Urano, los cambios bruscos y los virajes d ela vida, lo raro, inusual, desconocido o bizarro.La originalidad.

9.-Neptuno, misticismo, lo dionisiaco, el placer, el éxtasis, la locura, los fenomenos de infraconciencia.

10.- Plutón, muerte y transformación, pero tambien poder y abundancia.

Ahora vamos a aplicar  a cada uno de estos planetas una operación parecida a la que inventó Fibonacci para ver dónde nos lleva:

Sol+Luna=Mercurio

Yo+ afectividad=Comunicación

Efectivamente la comunicación eficaz alude a un Yo teñido de sentimientos para nuestro interlocutor, hay un reconocimiento de lo otro a través de la afectividad. Para que existan logros es necesario que haya un Yo que esté comprometido afectivamente con el otro al que se reconoce como un Tú, alguien ajeno con el que se establece la comunicación eficaz: la alteridad.

Mercurio+Luna=Venus

Comunicación+afectividad=Placer

El principio del placer que impulsa nuestra conducta se articula necesariamente a través de esta comunicación y divide el mundo entre lo placentero (que provoca acercamiento) y lo displacentero que provoca rechazo o aversión, el placer -en todas sus vertientes- que representa Venus es el resultado de la armonización entre las habilidades mercuriales y la afectividad lunar.

Venus+Mercurio=Marte

Placer+Comunicación= Autoafirmación

La autoestima y la asertividad se regulan a través del placer que extraemos de la comunicación con aquellos que nos lo proporcionan y la posibilidad de evitar a aquellos que nos resultan -por el contrario-aversivos.

Marte+Venus=Jupiter

Autoafirmación+placer=Expansión

La capacidad expansiva y creadora de Jupiter procede de la armonización de los principios que rigen los arquetipos de Marte y Venus (que en la mitologia se encontraban desposados con los nombres de Ares y Afrodita), un matrimonio muy eficaz que da lugar al Dios mayor del Olimpo, Zeus o Jupiter.

Jupiter+Marte=Saturno

Expansión+Autoafirmación=Principio del deber

Si Jupiter (Zeus) representa el hijo filicida que resulta exitoso y Marte representa la belicosidad y la dureza del guerrero, Saturno representa la decadencia del padre ya anciano, aquel que inventa e impone a los humanos el tiempo y que nos recuerda a través de la enfermedad la vulnerabilidad de lo viviente. Un principio del deber que solo puede ser asumido de forma completa a través de las ganancias de los arquetipos de Jupiter y  Marte.

Saturno+Jupiter=Urano

Principio del deber+Expansión=Originalidad

Un salto más en la creatividad expansiva de Jupiter, Urano no es solo un creador sino un artista, alguien que ha bajado al infierno y he vuelto a la superficie con un presente para los humanos. Prometeo es el arquetipo de Urano, aquel que robó el fuego de los dioses para entregarlo a los hombres.

Urano+Saturno=Neptuno

Originalidad+Prinicpio del deber=Fusión mistica

Un salto más y ya nos adentramos en el territorio de lo trascendente, de la fusión con el todo, con lo numénico, lo insondable y lo inefable. Nos adentramos en el teatro de lo imposible, aquello que se situa mas allá de la prohibición.

Neptuno+Saturno=Plutón

Fusión mistica+Principio del deber=Poder interior

Se trata del poder que se adquiere cuando ya se han abandonado los instrumentos terrenales de poder, una renuncia que convierte a nuestro héroe en realmente poderoso, el poder de curar y de convocar los milagros, las sincronicidades y lo extraordinario.

Pero en la siguiente vuelta de tuerca sucede lo inesperado:

Plutón+Neptuno=Sol

Poder interno+Fusión mistica=Yo

¿Pero de que Yo se trata? ¿es el mismo Yo que comenzó la serie?

Hemos vuelto al origen, pero no es el mismo lugar de partida, hay una topologia bien distinta, estamos en otra vuelta de la espiral pues el que muere lo hace para el pasado, sólo podemos morir para el pasado. Una muerte que se aprovecha para renacer, aquel que no muere para su pasado se autodestruirá o morirá en el futuro, es por eso que sólo aquel que es capaz de morir para sí mismo alcanzará de hecho la inmortalidad.

Como la serie de Fibonacci que la podemos perseguir hasta el infinito.

La persistencia de la astrología

La ciencia construye un mundo y luego se niega a habitarlo

(Merleau- Ponty)

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Bessel van der Kolk es un psiquiatra de Harvard y uno de los expertos más importantes del mundo en trauma psíquico. Este fin de semana participó en un Congreso en Castellón de la Plana a propósito de «La familia y sus crisis: modelos de intervención para el siglo XXI» que contó con dos intervenciones estelares: la del propio Van der Kolk y la del sabio Minuchin.

Durante sus intervenciones contó una anécdota que es la que les quiero relatar ahora.

Después de los atentados de las Torres Gemelas el gobierno de USA decidió convocar una ayuda extraordinaria para atender a los afectados por el atentado. En previsión de que la población en riesgo pudiera desarrollar un trastorno por estrés postraumático el gobierno reunió a los expertos en el asunto para que aconsejara qué tipo de terapias iban a ser dotadas con fondos públicos a fin de sufragar estos gastos. Los expertos convocados pusieron a punto un listado de técnicas psicoterapeuticas de las que han demostrado cierta eficacia para tratar este tipo de casos. Aunque se impuso una clausula adicional: que cada afectado pudiera elegir de entre ellas. Una vez designadas estas técnicas se convocó a los ciudadanos en riesgo para que retiraran los fondos para financiar sus terapias.

El asunto es que no se presentó nadie.

Van der Kolk persiguió el misterio y se propuso investigar qué habia sucedido y qué tratamientos habian seguido aquellos potenciales traumatizados. Lo que encontró le dejó boquiabierto: el personal había optado por las medicinas complementarias, concretamente habían elegido los masajes terapeuticos y la acupuntura para protegerse de la aparición del TEPT.

Naturalmente Van der Kolk comentó que ninguno de los tratamientos elegidos por el público era eficaz para tratar o prevenir el trastorno de estrés postraumático pero el fenómeno estaba señalando algo importante: el público elige cuando está enfermo aquello que cree que puede ayudarle más allá de si está demostrada su eficacia o no. Y lo que quedó claro es que el público no se fia de la ciencia pura y dura: cuando busca ayuda lo que quiere es sobre todo ayuda humana, contacto fisico y no ciencia.

Un poco lo mismo sucede con la astrología: aunque nadie «cree» en ella lo cierto es que la sección de astrología de los periódicos es una de las mas consultadas, todos sabemos nuestro signo astrológico y algunas de sus características aunque muchos de ustedes desconocen su grupo sanguíneo. Algunos de nosotros hasta conocemos nuestro ascendente y tenemos algunos mapas descriptivos acerca de lo que los astros nos señalan acerca de nuestro carácter y también de nuestro destino. Y esto sucede en el siglo XXI en plena efervescecia de la ciencia y la tecnología. Este fenómeno tambien está señalando algo. Y en la misma dirección que el fenómeno de las medicinas alternativas en el Nueva York postatentado.

Si usted aun no tiene una carta astral no lo dude: en esta pagina web -una de las mas serias del mundo y a cargo de Liz Greene- puede realizársela gratis junto con alguna predicción a corto plazo y alguna recomendación para la semana. Naturalmente estamos hablando de interpretaciónes analógicas, genéricas, ninguna carta astral le va a decir si le va a tocar la lotería o si va a tener un accidente la semana que viene, pero ¿puede la ciencia hacerle esta predicción?

No, no puede, ni siquiera es posible predecir si usted morirá de ese cancer que tiene o de otra cosa, cuando recaerá de su trastorno bipolar o si alguna vez dejará de fumar. La ciencia no puede predecir más que en entornos lineales, en entornos no-lineales la ciencia tiene la misma capacidad de predicción que la astrología.

Ese es el problema: que lo humano transcurre entre la incertidumbre y dado que la ciencia no quiere mojarse con lo humano, es comprensible que los humanos le hayan dado la espalda a la ciencia. En realidad la astrología se parece mucho a la climatología que aun siendo una ciencia tampoco puede predecirnos el tiempo (el futuro) más que dos o tres dias, a lo sumo una semana. Ningún hombre del tiempo puede predecir el tiempo que hará el 14 de Marzo del año próximo, si lloverá o hará sol.

Sucede porque los sistemas abiertos (no lineales) no se pueden predecir, son inciertos y presididos por el caos, pequeñas modificaciones aquí provocan terremotos allí, las variables son tan numerosas que sólo pueden manejarse en distancias cortas, de manera que puestos a vivir en la impredictibilidad la gente opta por aquello que al menos es estético y lo cierto es que la ciencia es fea y aburrida. No es por persistencia del pensamiento mágico o superstición que la gente prefiere las medicinas alternativas al huraño psicoterapeuta o la astrología al hombre del tiempo sino un toma de posición ética y estética frente al conocimiento: puestos a desconocer al menos que sea divertido y la astrologia es eso, divertida.

Y es precisamente lo que falla en la ciencia, en pro de la objetividad la ciencia ha renunciado a posicionarse frente a lo humano, siendo como es una invención humana y siendo como está hecha por hombres, lo cierto es que como dice Merleau-Ponty, un cientifico es aquel que construye una casa y luego se niega a habitarla por resultar tan fria e impersonal como un motel de carretera.

Una amiga mia llamada Cristina Trullá lo dice aqui, se puede decir más alto pero no más claro:

Y es que ‘lo humano’ se le escapa a la ciencia porque la ciencia no pudo todavía ser diseñada para lo humano. La ciencia estudia ‘lo humano’ de similar forma que estudia ‘lo animal’, o sea, lo que se supone que no está provisto de emociones, de lenguaje, de función simbólica, de recuerdos, de pasiones, de sueños, de deseos.. ¿cómo medir lo inmensurable? ¿cómo comprender lo que no puede ser observado en un microscopio o aislado para su estudio?. Efectivamente, el psicoanálisis no es una ciencia como no lo son tampoco la mayoría de teorías psicológicas. Las que lo pretenden ser, que las hay, se alejan más de lo humano cuanto más científicas pretenden ser. Sencillamente, lo humano no encaja en la ciencia aunque la ciencia tenga origen humano. Y es que lo humano siempre estará mucho más allá de la ciencia. Pretender conocer lo humano tan solo a través de la ciencia es dejarse en el tintero la esencia de la vida. Lo humano está sujeto a cambios constantemente; imposible pues proponer hipótesis falsables. Imposible la objetividad. Por dicha razón, cuando hablamos de lo humano -y hasta que no tengamos algo mejor- sería mejor utilizar los métodos cualitativos además de los cuantitativos. Personalmente, no me es imprescindible el método científico para seguir investigando sobre lo humano, aunque muchas de las premisas en las que me apoyo estén formuladas desde la ciencia. Pero ceñirme tan solo a ellas sería renunciar a mucho del saber que ha generado hasta el momento la Humanidad.

Dicho de otra manera, la ciencia y el arte tiene que confluir.

Y esto es precisamente lo que propone Ernst Peter Fischer en su libro «La otra cultura«, un ensayo dedicado a divulgar las ciencias naturales lejos de una parafernalia demasiado complicada para ser entendida por el publico general. Lo cierto es que -asegura Fischer- a pesar de que todos nos beneficiamos de la energia eléctrica pocas personas entienden  el concepto de energia y mucho menos el de electricidad, lo que no es obstáculo para que la gente ilumine y caliente sus casas con ella. Es verdad que la ciencia ha mejorado la vida material de las personas pero no proporciona respuestas a la incertidumbre ni las ayuda a ser menos infelices o a hacer frente a las adversidades de la vida. Fischer propone una refundición de la ciencia y el arte y volver al paradigma Leonardo da Vinci, un humanista cientifico.

La colaboración entre ciencia y arte ya ha comenzado y pone como ejemplo las estructuras buckmisterfullerianas o la anamorfosis como nudos, puntos de encuentro entre la imaginación artistica y la ciencia.

No es de extrañar: al fin y al cabo ambas actividades procede de la curiosidad y de las ficciones que cada cual construye para entender el mundo, los paradigmas de lo cientifico y del arte no está tan lejos unos de otros como nos enseñaron en el colegio.

Observese como esta estructura geodésica de 60 carbonos nos puede dar una pista de cómo son los virus.

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