No escape from reality

El titulo de este post remite a una canción de Queen, cuyo autor Freddy Mercury escribió quizá una de las canciones más celebradas del siglo pasado, me refiero a Bohemian rhapsody, que es efectivamente una rapsodia escrita con fragmentos de otros estilos musicales distintos al rock progresivo y que incluye algunos guiños a la opera. Eso es una rapsodia un ejercicio de mezcla de fragmentos que dan como resultado una obra unitaria, que no pierde en la suma de sus partes la esencia de su unidad.

En ella el cantante acompañándose del piano le cuenta a su madre que acaba de matar a un hombre y es de ese pasaje donde sale el titulo de este post, pues el criminal sabe que no puede escapar de la realidad pero en este caso se trata de una realidad sin marcha atrás. es como aquel que ha cruzado un limite y ya no puede retroceder, o puede hacer otra cosa sino intentar escapar de la angustia de haber perpetrado un crimen. Haga lo que haga no se puede volver atrás y recomponer aquella escena, no hay salida, solo queda purgar por esa culpa, podrá ser perdonado pero no puede ser absuelto moralmente de su decisión.

En eso andaba yo pensando mientras leía este libro de Deaton que habla de salud, progreso y desigualdad.

Un experimento mental.-

Imagínese que usted es un soldado y que ha sido hecho prisionero y ubicado en un campo de concentración enemigo. Vamos a suponer que ese campo tiene 100 cautivos y que usted como casi todos los que allí se dan cita lo que quieren es escapar. Hay varios compañeros que hacen planes para construir un túnel que comunique el campo con el exterior. de manera que usted y digamos 20 más de su barracón comienzan a excavar un túnel. La marcha de las obras ha de ser necesariamente lenta para pasar desapercibidos para los guardianes, y ustedes tienen una idea: no construiran solo un tunel sino dos de manera que si uno quedara descubierto e inutilizado siempre quedaria el otro. Para ello necesitan más manos, de modo que el plan ya no se limita a su propio barracón sino que se lleva la noticia más allá a otros barracones siempre a través del secreto de estas comunicaciones.

Llega el día en el que el plan parece haber llegado a un consenso entre los lideres de la fuga: unos 20 saldrán por el primer túnel y otros 20 saldrán por el otro después de dejar pasar una hora más a o menos para dar tiempo al primer grupo a que se aleje lo suficiente y dispersar a los soldados perseguidores en el caso de ser detectados.

Lo interesante de esta fuga es que -después de la construcción del túnel- no todos los cautivos parecen dispuestos a abandonar el campo, donde al menos tienen comida y pueden guarecerse de los elementos climáticos., incluyendo a aquellos que colaboraron en su construcción. Al final solo 20 son los decididos a escapar y se dividen en dos grupos. El resto (80) prefieren no correr ese riesgo, que no es otro sino perder la vida y en el caso de volver a ser capturados perder todas las prebendas que ahora disfrutan pues pasarían a otro campo con condiciones de vida mucho más duras.

De manera que tenemos un grupo (1) de 20 escapistas y un grupo (2) de 80 conformistas.

Podrá preguntarse porqué esas 80 personas rechazan la aventura de escapar. Bueno, unos por miedo, otros por alguna enfermedad, herida o incapacidad para sobrevivir en la escapada, otros por su edad. Pero hay una segunda lectura que procede de los escapistas. Estos lo hacen porque prefieren la libertad a la seguridad y porqué no decirlo, de llegar a las posiciones amigas serian inmediatamente devueltos al frente. Para algunos es mejor permanecer en el campo que volver a la trinchera.

Pero hay más: los delatores. Basta con que en esos 80 haya un delator para que el plan se venga abajo, al menos en parte. Esto es lo que sucedió: 2 delatores de dos pabellones adyacentes dieron parte a los guardianes de que se acercaba el momento de la fuga y aunque no podían saber a ciencia cierta por donde discurrían los túneles, lo cierto es que avisaron a tiempo suficiente para impedir la segunda fuga. De manera que solo 10 escapistas lograron su propósito. Inmediatamente se dio la voz de alarma y fueron perseguidos no sin antes comprobar qué dirección habían tomado los escapistas.

Es interesante este experimento mental para que cada uno de nosotros piense en qué haría en esa situación, veamos el resultado de la fuga:

  • Diez fueron los fugados por el primer tunel. De esos 10, 5 fueron ejecutados durante la persecución, los otros 5 consiguieron llegar a las lineas amigas.
  • Los delatores ganaron prestigio y prebendas entre sus guardianes y consiguieron beneficios por su «soplo», mejores raciones de comida y eludir los trabajos más penosos. Naturalmente sus compañeros ignoraban quien eran los delatores aunque habian ciertas sospechas bien fundadas.
  • Las condiciones del campo empeoraron con la fuga y el régimen disciplinario se endureció. Las raciones fueron más cortas, el tabaco escaseaba y los trabajos y los registros fueron mas duros y frecuentes.

En resumen: de esos 100 solo lograron su objetivo 5, lo que representa un 5% de la población total. 5 murieron en la intentona. El resto de internos acabó perdiendo en ese juego donde pocos ganaron. Los únicos que se beneficiaron de la situación fueron esos dos delatores.

Sin embargo hay un matiz que creo importante señalar. Los 80 que quedaron en el campo de manera voluntaria sostuvieron un moral muy alta y dirigieron sus oraciones y deseos al éxito de la empresa de sus compañeros, aunque perdieran comodidades llegaron a suplirlas con algo más: un criterio moral de resistencia. Los delatores por su parte no terminaban de estar bien a pesar de haber ganado bienestar en el campo, pues lo hicieron a costa de traicionar a sus propios compañeros.

El bienestar no siempre coincide con la felicidad, pues el bienestar es la valoración que hacemos de nuestros actos y de nuestro modo de vida, mientras que la felicidad es un estado fisiológico, una emoción que va y viene pero que casi nunca persiste.

Si a mí me preguntaran de qué va este libro de Deaton, no contestaría sino que pondría este experimento mental para que el lector se haga esa pregunta que más arriba me hacía. ¿En qué grupo se situaría? Naturalmente nadie se pondría en el papel del delator, pero es necesario que aquel que se traza un mapa del mundo sepa que los delatores o traidores existen en una proporción al menos similar a ese 2%. El libro de Deaton nos da ciertas claves para disminuir la desigualdad y parece que se alinea con la idea de: más capitalismo, más democracia, más seguridad y más libertad. Pero no termina de resolver el dilema de la desigualdad pues el hecho de no aprobar las ayudas a los más necesitados de ella no parece que resuelva nada, si bien es cierto que las ayudas acaban siempre corrompiendo instituciones y promoviendo dictaduras en los países a los que se destina. Los poderes extractivos funcionan como los delatores, impidiendo u obstaculizando el progreso.

En suma alcanzar un buen nivel de bienestar está relacionado con el dinero (renta per capita) pero no solo con el dinero. ¿De qué sirve tener bienestar material en un país como Bulgaria o Togo donde la realización personal es de las mas bajas del mundo? ¿De qué sirve ser rico en un país lleno de delincuentes o de inseguridad para la vida o la propiedad? Ese algo más que se añade al dinero es precisamente la seguridad pero sobre todo la libertad. Encontrar un equlibrio entre ambas es la tarea que nos corresponde a los ciudadanos del siglo XXI pues es muy posible que hayamos tocado fondo en expectativa de vida y en opulencia material sin olvidar que el progreso por si mismo lleva aparejadas bolsas de desigualdad, de alienación y de patologías mentales. No hay que olvidar que la opulencia sienta muy mal a nuestro cerebro. Y más.

La idea fundamental es que se puede escapar de la pobreza, de la muerte precoz y de la miseria moral.

Sin olvidarnos de la suerte.

Aqui hay una buena critica del libro.

El machismo y la hipergamia

Lo más probable es que usted crea que lo contrario del machismo es el feminismo pero está usted equivocado, el feminismo -al menos el feminismo realmente existente- es una especie de machismo protagonizado por ciertas mujeres hembristas, como más adelante veremos. En realidad lo contrario, lo opuesto al machismo es la hipergamia.

Es también posible que usted crea que hipergamia es sinónimo de promiscuidad, pero siento decirle que está también equivocado. La hipergamia es un emparejamiento hacia arriba, el acto o práctica de buscar pareja o cónyuge de mejor nivel social y/o económico o de una casta más alta que uno mismo. distinto de la promiscuidad donde no se mira con quién se copula, lo importante es copular con muchos. Así descrita la hipergamia es la conducta sexual preferida por la mujer occidental, es decir de las mujeres que habitan el mundo opulento y liberal en el que vivimos en Europa, USA y Canadá y Australia-Nueva Zelanda.

Machismo e hipergamia representan pues opuestos o contrarios y mantienen entre si relaciones dialécticas. Para saber qué demonios es eso de las relaciones dialécticas lo mejor es que el lector lea antes este post que dediqué a la Aufheben hegeliana. Pero si usted cree que ese concepto es demasiado complicado puede conformarse con mi explicación para dummies.

Si existe Podemos ha de existir Vox, si existe derecha ha de haber izquierda, si existen partidarios de aborto ha de existir detractores, si existe Dios ha de existir el diablo, si existe el bien ha de existir el mal etc. Esto es dialéctica.

Este mes de Diciembre ha sido un mes «horribilis» para el ministerio de Igualdad, pues 11 asesinatos de mujeres en un mes ha levantado todas las alarmas, máxime cuando estos asesinatos han sido terriblemente crueles llevándose la vida de una mujer embarazada a termino bien descrito por la prensa amarilla, o sea toda. Las declaraciones de nuestra adolescente ministra de Igualdad son más un berrinche pidiendo más policías, más protección y más recursos para las previsibles (solo ella sabe quienes son las beneficiarias de esa predictibilidad) víctimas de la violencia machista. Pero ningún intento de repensar las cosas, de modificar el hábito del pseudodiagnóstico y de ponerse a trabajar más allá de favorecer los chiringuitos de género que se llevan las inversiones de ese gran negocio que es la ideología de género.

Para entender mejor las causas de este estropicio que ha generado la LVG y la ideología de género, es necesario recurrir al pensamiento dialéctico y plantearse algunas preguntas:

¿Qué quieren los hombres? ¿Y qué quieren las mujeres? Me refiero en general, no a las activistas de género o a los asesinos (hombres) y a las asesinas (mujeres) potenciales. Para ello es necesario plantearse una pregunta en clave evolucionista con la ayuda de Hegel.

El machismo existe realmente -es un extremo de la masculinidad- aunque no tiene nada que ver con el patriarcado, tiene que ver con la testosterona y la manera que entendemos cada uno de ser hombre, sin embargo es un estado mental y físico muy similar a la hipergamia. El hombre anhela fuerza, determinación, competencia, dominio y subordinación, mientras la mujer quiere estatus, coacción de la potencia masculina, y obediencia del hombre a la seducción a través de la exhibición de caracteres sexuales secundarios. Y sobre todo protección, una mujer aun la más empoderada y autónoma lo que busca en un hombre o en un gremio es protección para ella y sus hijos. Como puede verse machismo e hipergamia son cosas que parecen distintas e incluso incompatibles. Lo parecido y lo diferente sin embargo guardan ciertas similitudes: ambos persiguen un fin vinculado al sexo de cada uno de los contendientes. Dicho de otra forma: son fenómenos de distinta naturaleza pero enredados en un mismo caldo social e incluso en una misma matriz. Se refuerzan el uno al otro o por decirlo en términos cibernéticos: se retroalimentan.

Significa que en una sociedad donde haya muchos elementos hipergámicos habrá mucha rivalidad intrasexual femenina y es previsible que haya también muchos «incels» o MGTOW-likes, es decir hombres opuestos y combativos con el feminismo que acumulan grandes decepciones en su vida sentimental y que por supuesto acumulan rencor hacia las mujeres.

También es cierto que existen mujeres que acumulan rencor hacia los hombres, pues ¿cómo discriminar al protector del depredador? Muchas mujeres han tenido experiencias sentimentales muy frustrantes y/o se han sentido discriminadas o maltratadas por hombres concretos, por padres abusivos o ausentes, por humillaciones en el trabajo o por exclusiones sociales que por alguna razón u otra han sido adjudicadas a su género.

Los hombres tienen un miedo ancestral a la mujer, un miedo que procede de la posibilidad de que la mujer le engañe, Y terminar haciendo cuckoldry (cuernos), es decir cargar con los hijos de otro, es por eso que los celos masculinos y la vigilancia controladora de la mujer están bien definidos entre los jóvenes que aun no han tenido el suficiente aprendizaje social o bien madurez. Hay ciertas diferencias entre los celos de hombres y mujeres y lo que sabemos es que los celos son mucho más perturbadores psicológicamente en los hombres.

Podríamos decir entonces que el feminismo es en realidad un grupo de autoprotección que las mujeres adquieren para defenderse de este maltrato que o bien han sufrido o bien esperan en algún momento. Pero lo cierto es que al mismo tiempo que buscan protección en ese entorno niegan la mayor a los hombres. es decir niegan sus deseos de protección, lo de llegar a casa «sola y borracha» no es más que un deseo infantil. En realidad irse de noche a casa sola y borracha tiene muchos riesgos para las mujeres. Riesgos que niegan de forma «naif» como si la seguridad fuera un derecho que tenemos solo por el hecho de ser mujeres. En realidad los hombres también tenemos muchos riesgos, si volvemos solos a casa y borrachos, peleas, drogas y accidentes de tráfico son las penalidades nocturnas de los padres que tienen hijos varones. Existe mucho más riesgo cuando se niegan los peligros y la vulnerabilidad. Lo realmente sorprendente es que las mujeres en realidad lo que hacen es identificarse con lo peor de los hombres, así se muestran descaradas, desafiantes, obscenas o agresivas como si fueran machitos sin civilizar. Este es el modelo de mujer empoderada que vemos en las películas, en las series y que tanto éxito ha tenido en ciertos estratos sociales. ¿pero no habíamos quedado en que los hombres son detestables? ¿Por qué imitarles?

En realidad estas dos posturas de género, el macho que vigila el móvil de su novia o la chica que inmoviliza a su novio dejándole sin movimiento como la Gorgona, son dos posturas extremas de lo que estoy contando. Ninguna masculinidad podrá ser transformada a partir de los deseos de la mujer, ni ninguna femineidad podrá ser controlada a partir del deseo del hombre. Hay que dejar de contemplar la transformación de la masculinidad (las nuevas masculinidades) desde el punto de vista femenino., al servicio de la mujer. Y si eres hombre lo mejor es que busques una mujer que se situe bajo la campana de Gauss y no esté aun demasiado contaminada por ideas extremas.

Y esto es lo que puede resolver la dialéctica. De lo que se trata es de repensar conjuntamente, debatir sobre cómo queremos los hombres ser y cómo quieren las mujeres ser, pero a distancia de los maximalismos. No se trata de noquear al adversario, sino entenderle y sobre todo respetar la idiosincrasia del otro y lo que no interesa no interesa.

Insistir en la polarización de los sexos es favorecer la violencia sexual, no se trata de poner más policías, se trata de enseñar dónde están los riesgos de una manera realista. Y favorecer que se cumplan los deseos femeninos más profundos, la protección, que se deje de buscar en entornos feminizados que solo podrán ser sucedáneos de un padre, un hermano o de un marido.

La mala noticia es que la identidad y los mas importantes aprendizajes sociales se adquieren en la familia. Y en la medida en que esta se debilite habrá más anhelo por encontrar protección en otro lado. Y a más pánico moral más delitos sexuales.

El pánico moral y el terror politico

Pánico moral es un concepto sociológico que debemos a Stanley Cohen que en su libro de 1972 «Folk Devils and Moral Panics» aborda la reacción de un grupo de personas, basada en la percepción falsa o exagerada de algún comportamiento cultural o de grupo, frecuentemente de un grupo minoritario o de una subcultura, como peligrosamente desviado y que representa una amenaza para la sociedad.

Estas reacciones son a menudo, estimuladas por cobertura mediáticas o propaganda en torno a un asunto social, aunque algunos pánicos morales semi-espontáneos pueden ocurrir. La histeria colectiva puede ser un elemento en estos movimientos, pero el pánico moral se diferencia de la histeria en masa porque está específicamente enmarcado en términos de moralidad y es usualmente expresado más como un atentado que como un miedo. Es decir no se vivencia como una fobia o temor sino como un asunto moral que es necesario atajar de algún modo. Cohen estudia en su libro el pánico moral en la sociedad británica y USA contra el rock, los rockeros de los sesenta y posteriormente las drogas que se asociaban a estos movimientos.

En realidad hay pocos grupos o fenómenos sociales que hayan escapado a este escrutinio de modo que voy a citar a algunos para que el lector entienda que el término «caza de brujas» tiene mucho que ver con el pánico moral, pues efectivamente las llamadas «brujas», nombre mediante el que fueron perseguidas algunas personas en la Edad media y en la America puritana son buenos ejemplos de pánico moral, contra aquellos que en realidad eran disidentes, enfermos mentales, minusválidos o personas sospechosas de algún tipo de culto prohibido.

Efectivamente los enfermos mentales son uno de esos grupos secularmente perseguidos al entender que podían ser amenazantes para la mayoría, aun hoy lo son, si bien ahora se conoce este fenómeno como estigma, al haber perdido parte de su magia transformadora. La estigmatización es una consecuencia del pánico moral que otrora sufrieran, los cristianos en época romana, las prostitutas, los homosexuales, los leprosos, los albinos, los herejes, los portadores del virus del SIDA, los judíos en Rusia o en la Alemania del III Reich, los comunistas durante la presidencia de Mc Carthy, los negros en la USA sureña o los gitanos en casi toda Europa, las mujeres adulteras, el movimiento psicodélico en los sesenta (recordar que la prohibición y persecución de las drogas procede de ese movimiento llamado hippye) y vale la pena recordar que Timothy Leary abanderado en favor de las drogas fue catalogado como el hombre más peligroso de America.

Como el lector sagaz habrá ya observado parte de estos grupos estigmatizados lo son de modo semi-espontáneo, o por supersticiones, es decir lo son en cualquier sociedad y lo son por parte de las mayorías sociales pero están contaminados por la persecución de los poderes públicos, es decir es el Estado quien declara la guerra a las drogas, los que ejecutan homosexuales en ciertos países, o los que castigan a las mujeres díscolas, pero en otro orden de cosas es la sociedad civil la que persigue a los negros en Alabama a través de sociedades semisecretas racistas como el Ku Klux Clan, los que tienen cierta prevención con los gitanos o los inmigrantes y los que pretenden terminar con la prostitución.

Lo importante en este momento es retener que las sociedades humanas han evolucionado -cada una de ellas- en distintos entornos ambientales (las sociedades del desierto no tienen nada que ver con las sociedades fluviales), bajo el cobijo de distintas religiones y con distintos deseos de crecer, o de hacerse más potentes e importantes. Por ejemplo el pueblo hebreo se considera a sí mismo como el «pueblo elegido» por Dios, nada menos y sabemos por la Torah, el tipo de ley que acataron y acatan. De lo que se trataba era de construir un pueblo políticamente homogéneo, cohesionado en torno a la religión y a la raza. No es de extrañar que el principal mandato fuera reproducirse a la mayor velocidad posible y con la mayor intensidad. Para ello se favorecía que los hombres tuvieran cuantos más hijos mejor, la poligamia estuvo permitida hasta la llegada del cristianismo, esposas y esclavas podían ser madres de hijos del mismo patriarca y con los mismos derechos que se heredaban de forma patriarcal. Es fácil entender que en esa sociedad la homosexualidad estuviera estigmatizada, prohibida e incluso penada. Más aun: los judíos carecían de una palabra para estas prácticas homosexuales, le llamaban sodomía. La sodomía puede practicarse tanto con un hombre como con una mujer pero tiene un mismo resultado: no es una práctica reproductiva . De manera que la reproducción es el bien a proteger en la prohibición de la homosexualidad y no tanto el placer -como piensan algunos autores- que creen que el placer de los otros es amenazante para el estado de las cosas realmente existentes. La homosexualidad era en aquellas sociedades primitivas subversiva en tanto que no contribuía a sostener el valor social más importante en aquellas culturas, que no era otro sino la reproducción.

Las religiones monoteístas han contribuido sin ninguna duda a prolongar esta estigmatización de ciertas conductas sexuales a pesar de que ya no son necesarias. Hoy ya no es necesario aumentar la población si atendemos al crecimiento de la población en el mundo, por tanto estas obligaciones han pasado a mejor vida y sin embargo ciertas conductas siguen estando estigmatizadas. No cabe duda de que los homosexuales están mal vistos si bien ya no es el Estado, ni la religión quién lo hace sino una especie de miedo o fobia que ha quedado como resto en la población heterosexual mayoritaria. Digo una especie de fobia porque ese resto ha de convivir con otra cuestión: la tolerancia. la mayor parte de nosotros ha de convivir con esos dos extremos que se manifiestan en lo siguiente: «Cada cual que se acueste con quien quiera» o «Yo no me meto ni me importa en lo que hacen en la cama» y al mismo tiempo una cierta incomodidad, un cierto desasosiego ante la idea obsesiva que tienen algunos con «¿Soy homosexual?» o dicho de otro modo: el miedo a serlo. Ser homosexual sigue estando estigmatizado a pesar de que el discurso oficial o particular lo niegue e imponga leyes para desfavorecer la homofobia.

La homofobia no es una incomodidad o un prejuicio sobre los homosexuales. se trata de algo más profundo: un odio. Un odio que tiene sus grados, algunos incluso matan homosexuales, otros les violan, les maltratan, les excluyen o les amenazan para que vuelvan a su armario. Pero no solo pasa con los homosexuales, sino que la fobia es el resultado final de un señalamiento que en algunas personas induce conductas muy agresivas, ataques de ferocidad histérica o incluso atentados terroristas. recordemos el atentado del noruego Breizic contra jóvenes socialdemócratas. Recordemos también a Unabomber que estaba convencido de que la tecnología era el problema que estaba llevando al mundo a un desastre apocalíptico y que por tanto estaba justificada su lucha, a bombazos, contra esos poderes.

La secuencia parece ser la siguiente: un grupo humano siente miedo por las razones que sea, proyecta ese miedo a una minoría que puede o no tener relación con ese miedo. Con el tiempo ese grupo es perseguido y señalado con la bandera del pánico moral y desde esa plataforma social emergerán odios feroces que sostendrán algunos de sus miembros, afortunadamente no todos, sino solo los más fanáticos de entre ellos, el resto se comporta con indiferencia. Hemos pasado del miedo informe o inespecífico al odio. Y de ahí al asesinato o al genocidio.

Ahora bien, los ingenieros sociales conocen muy bien estos mecanismos y han logrado darle la vuelta en una especie de inversión del pánico. Ahora ya no existe pánico moral hacia los homosexuales sino pánico a que te tachen de homofóbico si haces algunas critica al colectivo LGTBi lo mismo sucede con la ideología oficial como el feminismo, o la ideología de género (un nuevo dogma) intocable de palabra y actitudes y en general pánico a discrepar con eso que la izquierda considera fruto del progresismo y la globalización, como el «cambio climático» otro de de los dogmas del progresismo en la idea de que es generado por el hombre y por tanto puede ser atajado por el hombre, dejando de comer carne o de viajar en avión u olvidándose del automóvil familiar. Dicho de otro modo el Estado profundo a través de sus gobiernos sucedáneos son capaces de utilizar en su propio beneficio este principio del pánico moral subvirtiendo cualquier lógica y suplantándola por una doctrina a su medida. Aun recuerdo el llamamiento a la movilización general, -una alerta antifascista- ante el grito de Pablo Iglesias respecto a la victoria de Vox en ya no recuerdo qué elecciones. El pánico moral ahora está en el sitio de la derecha -una amenaza fascista- según el profesor Iglesias que es el peligro más importante que tiene la civilización occidental en este momento.

No es un error conceptual, es una estrategia tan burda que ni siquiera ha conseguido influir en esa España que se sitúa entre el PSOE y el OPUS Dei, y que representa a una mayoría que no tiene representación.

Pero soy muy optimista y aunque el 2023 se presenta con muy serias amenazas para el sentido común y la democracia, estoy seguro de que prevalecerán los valores que esa mayoría de españoles defendemos y que sin duda emergerá con mayor fuerza a medida de que seamos capaces de descifrar los trucos que nos prepara el Gobierno y que he llamado terror político, un derivado artefactado del pánico moral, un simulacro que con frecuencia se transforma en risa.

¿Putas o prostitutas?

Hoy he estado viendo un video en polímatas donde se hace una tertulia entre dos prostitutas y dos feministas sobre el tema de la prostitución. Las feministas declaran su ya conocido mantra de que la prostitución no es un trabajo, pues «los trabajos todos tienen una dignidad» (sic) y apelan al siniestro trato de mujeres por parte de mafias que se afanan en cubrir el mercado nunca satisfecho del todo con nuevas carnes venidas de no se dónde. Las prostitutas aclaran que ellas están en el oficio porque quieren y no porque nadie las obligue, que incluso les gusta «chupar pollas» pero las feministas insisten en que la prostitución voluntaria se nutre se la prostitución obligada o forzada y es por eso que ellas son abolicionistas. Y así.

Pero lo que más me ha sorprendido es el largo debate sobre qué es y qué no es un trabajo. Un debate algo metafísico que parece ignorar la idea de que ciertos trabajos son «work» y otros son «job» es decir ocupaciones. Yo no escribo este post porque sea mi work sino que es en cierto modo un job que hago además gratis. Soy una puta barata.

Lo cierto es que es imposible hablar de la prostitución sin hablar de otras cosas que me propongo escarbar en este post gratuito. Una de ellas es qué es prostituirse y otra cuestión importante es explorar las necesidades sexuales (y de otro tipo) que tiene la población masculina sobre todo.

¿Qué es prostituirse?

Hay dos acepciones sobre esta palabra, la primera y más conocida es intercambiar sexo por dinero. Las prostitutas cobran dinero por fornicar con sus clientes, pero esto no es la clave de la prostitución femenina -pues hay otros cobros de la misma actividad- sino el hecho de las prostitutas son mujeres publicas. ¿Qué significa ser una mujer publica? Cualquier bien publico como una playa o un bosque puede ser usado por cualquier ciudadano. No tiene titularidad privada, no pertenece a nadie. Significa que una mujer publica es aquella que al ser elegida no dice nunca no. Y una mujer que nunca dice no, en realidad hace lo contrario del resto de mujeres, es por eso que considero as prostitutas mujeres consagradas. Lo hacen por dinero si, pero no niega nunca sus servicios a quien puede pagarlos.

La segunda acepción de la palabra es de aquellos que hacen, piensan o sostienen ciertas opiniones por dinero, porque alguien les paga, así suele decirse que la prensa española está prostituida, porque los que mandan en las redacciones de nuestros medios más importantes son los que imponen su marchamo y su enfoque. En este sentido «prostituirse» seria obedecer al amo en lugar de la deontología de cualquier profesión incluso en contra de las propias opiniones.

Dicho de otra manera: las relaciones de poder influyen en la «prostitución» de determinadas profesiones, al menos de las que dependen de un comité de accionistas determinados. En este sentido metafórico las relaciones laborales suelen estar contaminadas de esta lacra, al menos las que más importancia tienen en la opinión publica.

¿Y qué sucede cuando los pagos no son en metálico? ¿Qué sucede cuando se intercambia sexo por favores, por promociones profesionales, por mentorías intelectuales, por recursos? Bueno, entonces no lo solemos catalogar como prostitución pero acabamos hablando de puterio. El mundo está lleno de puterio y no cobran como las otras. El puterio es el sindicato de las mujeres mientras son jóvenes. Lo hacen porque quieren, dicen, como las profesionales.

De manera que es momento es catalogar las estrategias que hasta ahora hemos sido capaces de inventar para resolver la asimetria en las necesidades sexuales. Como es sabido los hombres tienen más necesidades sexuales que las mujeres tanto en intensidad como en variedad. Los hombres nunca dicen no a una mujer, somos como las mujeres publicas, sin embargo las mujeres suelen ser muy selectivas en sus elecciones con la excepción del periodo hipergámico de la que hablaré mas abajo.

Las estrategias que se han inventado hasta ahora son tres: la monogamia, la poligamia y la promiscuidad.

La monogamia.-

La monogamia es probablemente la estrategia mas eficaz de las que hemos sido capaces de inventar hasta ahora, significa que «cada oveja con su pareja», es decir una pareja de por vida para cada cual. Resuelve el problema de los solteros y de los que quedan sin pareja pero tiene varios problemas. El principal es que restringe las posibilidades sexuales y es muy aburrida tanto para ellos como para ellas y otro: sin el apoyo de los dogmas religiosos es muy difícil de seguir y más desde que Enrique VIII inventó el divorcio obsesionado por Ana Bolena. Desde entonces un hombre y una mujer pueden divorciarse sin culpa y buscar otra pareja si no la tienen ya. Es por eso que la monogamia absoluta ya casi no existe en el mundo y ha sido sustituida por la monogamia sucesiva, una pareja detrás de otra y casi siempre ella más joven o él si es que es ella la que tiene el dinero o el estatus como cierta duquesa.

Otro problema que tiene la monogamia son las tentaciones que proceden de otros grupos dispuestos a cualquier cosa con tal de mejorar su estatus. La infidelidad -incluso la de Piqué con Shakira- es de esperar en todas las relaciones monógamas de alto standing, hay demasiada oferta. Y para los que no son futbolistas siempre les quedan las prostitutas, una especie de premio de consolación para los que no pueden cambiar de pareja cada 3 años o no tienen oferta suficiente como para fornicar cada día, en plan rotativo con unas y otras.

Las prostitutas, contrariamente a lo que la gente piensa no solamente ofrecen sexo a cambio de dinero sino muchas veces conversación y fantasía, algo que no poseen las mujeres del omegarcado, siempre demasiado cansadas o malhumoradas. Yo he conocido muchas prostitutas por mi profesión que eran verdaderos seres de luz, entrañables por así decir.

La poligamia.-

La poligamia es la estrategia de no pocas especies animales, desde el gorila entre los simios hasta el elefante. Tiene la ventaja de que no hay mujeres desemparejadas y por tanto sin seguridad social, pero la desventaja de que deja a muchos hombres sin pareja, pues los hombres más codiciados acaparan a todas las mujeres que pueden en harenes inaccesibles para otros hombres. La poligamia tiene otras ventajas para las mujeres: encuentran apoyos aloparentales en otras mujeres de la familia (eso que ahora se llama sororidad) que es imposible de encontrar en un mundo donde la competencia femenina es feroz. Sin embargo los celos y las intrigas entre ellas no desaparecen solo por la convivencia, incluso pueden llegar a ser más intensos que en las sociedades monógamas. Envejecer en un harén o dejar de ser la favorita no debe ser una experiencia agradable.

La promiscuidad.-

Es la estrategia de los simios con los que compartimos gran parte de nuestro genoma, los chimpancés y los bonobos, tambien la estrategia del gorrión. Aunque son equivalentes, usualmente llamamos promiscuidad a la estrategia de los hombres e hipergamia a la estrategia de las mujeres porque existen algunas diferencias entre la promiscuidad de unos y otras.

La monogamia absoluta imponía la preservación de la virginidad hasta el matrimonio, la fidelidad de por vida y proscribía el divorcio (salvo en algunas culturas) pero una vez secularizadas las sociedades y liberalizadas las costumbres sexuales, eso que llamamos revolución sexual sucedieron algunas cosas con las que no contábamos: no hubo igualdad en el reparto. Lo que sucedió es que las mujeres comenzaron a competir entre ellas por los hombres más cotizados, los de más recursos, más sanos, más altos, mejor dotados genéticamente. Ese 10 % de machos alfa son los solicitados por ese 50% de mujeres que además han de evaluar su valor de pareja precisamente en estas lides. Las mejor posicionadas, las más guapas, con mejores cuerpos y más jóvenes se llevan el gato al agua y a veces consiguen emparejarse con un Piqué, pero tienen una amenaza continua: el divorcio electivo. Las otras han de conformarse con rebajar sus pretensiones, cosa que hacen cuando quieren tener hijos y ya conocen bien su lugar en la pirámide del valor de pareja. Pero mientras tanto han tenido que mantener relaciones sexuales con un sinfín de parejas provisionales quedando siempre un residuo de rencor por su perdida de valor objetivo en el mercado del sexo y sobre todo: un grueso grupo de hombres deprivados que hoy llamamos incels y que son también misóginos y rencorosos. Otras no tendrán hijos y mantendrán la hipergamia de por vida como estrategia sexual o de seducción lúdica y otras tendrán un solo hijo y formarán parte de un matrimonio sin amor o un hogar monoparental.

¿Y qué papel juega la prostitución en todo este galimatías?

Del mismo modo que el amor emergio como protector de la monogamia la prostitucion juega un papel de colchón de seguridad, de reostato que reduce las desigualdades sexuales, es por eso digo que nunca podrá ser abolida, pues ni la monogamia, ni la promiscuidad ni la poligamia aseguran un reparto equitativo de las mujeres tal y como asegura Bataille. Todo parece indicar que la monogamia es la estrategia más eficaz aunque necesite de infidelidades puntuales y de mujeres consagradas al placer de los hombres.

Para una mejor explicación de las estrategias culturales de emparejamiento recomiendo:

Una fábula contra-factual

¿Qué pasaria hoy si Trump hubiera ganado las elecciones en USA en 2020?

¿Crees que hubiera habido de todos modos una guerra en Ucrania?

Se trata de una fabula contrafactual, algo parecido a la ficción pero que discurre en el pasado en lugar del futuro donde siempre se suceden esas utopias y distopías que llamamos ciencia o política ficción. Se trata de un artefacto literario, pues es en la literatura donde podemos articular ese fenómeno que llamamos «suspensión de la operatoriedad» y que pone contra las cuerdas el concepto de hipótesis que siempre se ha de verificar en el futuro. ¿Pero podemos llevar a cabo una hipótesis contrafactual? Si, podemos hacerlo siempre y cuando aceptemos que sea cual sea esta hipótesis ya forma parte del metaverso, de esa nube de posibilidades que pudieron ser pero que ya no son operativas. Sin embargo nos permiten pensar en lo que sucede hoy y puede suceder mañana a poco que seamos capaces de tejer flechas de causalidad. Se trata pues de un experimento mental y cualquiera de mis lectores pueden dejar en los comentarios su opinión.

Es por eso que yo creo que esta guerra, de ser Trump el presidente no se hubiera llevado a cabo. Argumentaré ahora esta hipótesis.

El trilema de Rodrick.-

paradoja

El trilema de Rodrik o también llamado el trilema imposible, descrito en su libro, «La paradoja de la globalización» señala que es imposible conseguir al mismo tiempo, la globalización económica, la democracia política y la soberanía nacional. Las tres opciones simultáneas son incompatibles por lo que nos veremos obligados a escoger sólo tres de ellas. Y por supuesto a globalización es incompatible con la democracia.

-Soberanismo sin democracia, la que lleva a cabo Putin.

-Soberanismo y democracia, la que llevó a cabo Trump.

-Globalización sin democracia, la lleva a cabo Biden con sus falacias bien conocidas: argumentos morales y democracia como bandera.

El partido demócrata americano cuya cabeza visible es hoy Biden es probablemente el motor que lleva a cabo ese proyecto que llamamos globalización, al que no solo se oponen Rusia y China, sino todo el mundo árabe. Las razones de esta oposición son más de mentalidad y tradición que de intereses y tienen que ver con conceptos clave en la antropología humana: los rusos son un pueblo conservador y de raíces cristianas y no quieren verse absorbidos por ideologías estúpidas que hoy gobiernan gran parte del mundo protestante y anglófono con sus delirios feministas, sus cabalgatas gays o sus cuotas de poder regaladas a las llamadas identidades minoritarias. Naturalmente estarán de acuerdo con la «cancelación» si bien el Gulag en el caso de Rusia sustituye a la expulsión de la universidad. En este sentido es siempre mejor una ideología democrática donde se respeten ciertos valores humanos que la que viene produciéndose en Rusia y China con los opositores. No es de extrañar puesto que estamos hablando de países con regímenes dictatoriales. No son democracias sino tiranías más o menos encubiertas, pero sí usted cree que esta guerra va de democracias contra dictaduras le adelantaré que está muy equivocado.

El paradigma moral que acusa al Kremlin de esta guerra contra Ucrania parece obvio. ¿Quién puede estar a favor de bombardear un país y matar indiscriminadamente niños, ancianos y enfermos? Ahora bien, las guerras no se previenen ni se acaban con argumentos morales y mucho menos pueden estos paradigmas explicarlas.

El paradigma geopolítico también parece un poco insuficiente para explicar esta guerra. Los militares no son tontos y saben ya a estas horas que invadir un país no es fácil, sobre todo cuando la población se resiste que es casi siempre y menos aun perpetuarse en él, cambiar el gobierno y asentarse en el mismo durante mucho tiempo. El ultimo país que fue conquistado de ese modo fue la Alemania nazi después de la pinza que aliados y rusos montaron sobre Berlin en 1945. Después de esto no ha habido ningún país que haya logrado invadir a otro por la fuerza, ahí está Afganistán, Vietnam, Irak, Libia para demostrarlo. Las guerras ya no pretenden ocupar espacio vital como en la época del Reich sino en cualquier caso enclaves estratégicos como Crimea cuya adhesión se saldó sin víctimas o dejar a un país en la ruina propiciando un lento despegue a largo plazo, un Estado fallido. Las guerras se hacen por otras razones, son en este sentido cortinas de humo para hacer otra cosa o propiciar que se haga otra cosa. Es muy evidente que a Rusia no le hace ninguna gracia que Ucrania entre en la OTAN, como no le haría a China tener una Corea unificada en su frontera y que le pase como a Hong Kong. Pero se equivocan quienes piensan que esta guerra se ha llevado a cabo para liberar dos regiones de Ucrania con mayorías rusas. Hay una prueba irrefutable Rusia no ha sacado toda su potencia letal y se ha conformado con una guerra de low cost con reclutas y artillería.

Donald Trump era soberanista y demócrata pero intuyó que la prosperidad de China era la ruina de USA propiciada básicamente por la deslocalización de la producción de ciertos bienes y que si bien ha contribuido a disminuir la pobreza de algunos países, tuvo consecuencias nefastas en las economías mas fuertes del planeta sobre todo en USA. El paro ha sido la consecuencia de cierres patronales de empresas que han desplazado sus factorías a países donde la mano de obra y los costes empresariales son menores. La libre circulación de personas con permeabilización de las fronteras ha sido otra de las consecuencias de esta globalización con las secuelas conocidas por todos los occidentales, algo que ha venido en llamarse multiculturalidad, una forma de blanquear estas dificultades a veces insuperables que llamamos integración.

De manera que podemos decir con toda claridad que la globalización ha sido una buena idea para las élites financieras y también para ciertos países que han visto disminuir su pobreza consuetudinaria.

Volviendo al trilema de Rodrik, lo que este autor apunta es que es imposible aspirar a la globalización al tiempo que se mantiene la democracia o la soberanía nacional. De las tres hay que elegir a dos. Trump eligió la soberanía (junto a la democracia) y China optó por la globalización que en cualquier caso la beneficia y la soberanía pero renunció a la democracia y Rusia optó por el soberanismo sin democracia. La UE es un ensayo general de algo más complejo: de lo que se trata es de un experimento de supranacionalidad que necesariamente ha de sacrificar la soberanía de sus miembros en aras de esa entidad que llamamos Unión Europea, algo muy alineado con las tesis globalistas.

El problema es que la Unión europea es en realidad una unión a la alemana en la que apenas caben los países latinos, Francia, Italia y España-Portugal no encajan bien en ese proyecto que parece pensado para sesudos alemanes y  beatos calvinistas. Un proyecto donde los ricos han impuesto sus condiciones a los países del Sur, como ya vimos en Grecia y posteriormente hemos visto como los países de Europa del Este (Polonia, Austria, Hungría) se han sumado al descontento oponiéndose a la inmigración tanto como a la austeridad para llevar a cabo políticas fiscales globales. De manera que el proyecto de la UE, después de la salida de UK, parece hallarse en un impasse, donde el descontento parece haberse transformado en una opción política más, que ahora se articula en una serie de partidos que reciben la etiqueta despectiva de «ultraderecha», cuando en realidad son partidos que cuestionan esa cesión de soberanía a ese ente burócrata con sede en Bruselas.

Pero además sucede otra cosa: la UE juega al disimulo con sus aliados naturales (USA), en realidad USA y la UE son competidores con la balanza de pagos a favor de esta ultima. USA a través de Trump inició un proceso de renegociación de las condiciones comerciales con la UE y la amenaza de desmantelamiento de la OTAN puesto que se cansó de pagar por la seguridad de Europa mientras Europa le ofende continuamente a través de alianzas chavistas, castristas y gobiernos de izquierdas en general, como hace nuestro país desde la época de Zapatero. Lo cierto es que no hay un enemigo común y la UE juega a la ambivalencia desde hace mucho tiempo.

Trump planeaba dejar que Europa se las apañara sola y que decidiera cuales eran sus reclamos de seguridad sin el concurso de la OTAN. Que se pagara un ejercito propio si es que temía ser invadida por Rusia hasta que llegó Biden e invirtió este programa recrudeciendo la postura de la OTAN, algo que viene también de la mano del gas y de sus propios intereses. A USA le interesa que Europa deje de comprar el gas ruso y se lo compre a ellos aunque sea mucho más caro (gas licuado y transportado en barco). Y esta parece ser una parte de la jugada. A mí personalmente me parece que hemos de comprar el gas a quien nos lo venda más barato o a quien nos convenga. ¿Por qué no comprar el gas a Rusia o a Argelia? ¿Solo porque son comunistas?

El argumento moral tiene pocas probabilidades de instalarse en un país como Alemania, ellos seguirán comprándole el gas a Putin aunque sea a escondidas. Mientras tanto en nuestro pais el «tracking sigue siendo ilegal a pesar de que lo acabaremos comprando a USA donde no lo es por orden de la UE.

Lo cierto es que Biden y su prole tienen intereses poco limpios en Ucrania, algo que ya había sido denunciado por Trump y que fue negado no solo por el partido demócrata sino silenciado por casi toda la prensa norteamericana. Ahora los periódicos serios dan marcha atrás y comienzan a destapar la verdad sobre el asunto. Al final es verdad eso de que en Ucrania había laboratorios biológicos clandestinos.

De manera que sí renunciamos al paradigma moral y al geopolítico nos encontramos de bruces con el paradigma globalización-soberanismo. Y con Trump no hubiera habido guerra Rusia-Ucrania porque tanto Trump como Putin eran y son soberanistas y enemigos declarados de la globalización. La OTAN hubiera sido poco a poco desmantelada o trasladada a otro lugar y Europa habría tenido que definir su política de seguridad. El polo Euroasiático hubiera tenido una oportunidad con Trump que no tenia intereses ni en el gas ni en el petroleo ni mucho menos en Ucrania.

Hay algunas pistas que nos permiten responder a la pregunta ¿Qué busca Putin con esta guerra?

Prepararse para el reseteo.

Algunas pistas: 1) Rusia solo aceptará el pago de su gas en rublos que es lo mismo que decir en rublos-oro. Y ¿quién cree usted que tiene las mayores reservas de oro del mundo?

Y otra pista, el próximo día 1 de Abril se pondrá en marcha el sistema cuántico que vendrá sustituir al viejo SWIFT. El dólar dejará de ser la moneda madre en las compras internacionales.

China gana tal como Trump predijo

Un post necesario para entender por qué los enemigos de mis enemigos son mis amigos hasta que dejan de serlo.

La respuesta está en este post