El cuerpo energético

becker

No cabe duda de que existe una anatomia con cable y que equivale a un cuerpo fisico, pero también existe una anatomía inalámbrica, una anatomía sin cables que equivale a nuestro cuerpo energético o en palabras de Becker a nuestro cuerpo eléctrico.

No se trata de ciencia-ficción sino de biofísica, una asignatura que nos «pelamos» cuando estudiábamos medicina y a la que la bioquimica le ganó la carrera por varios cuerpos.

Pero no cabe duda de que tarde o temprano tendremos que volver a matricularnos de biofísica si queremos entender de que va esto de la vida.

Pues nuestro cuerpo no solo es materia proteinica o «carne» sino que tambien cada una de nuestras células componen un pequeño campo electromagnético. Un campo electromagnético que rodea y envuelve nuestro cuerpo proteínico y que no puede verse. Quiza por esta razón de que no pueda verse ha pasado tanto tiempo desapercibido y un poco ninguneado por nosotros los médicos. Tiene esta forma:

toro

El mismo Sheldrake ya habló de él poniendole nombre, les llamo «campos mórficos» y según él en estos campos están los planos de construcción del cuerpo. Algo que podemos ver en esta salamandra. ¿Cómo se las arregla para reparar o recomponer una pata entera este curioso reptil?

Pero en realidad el misterio está en el ADN, esa molécula que se dedica a sintetizar proteinas y que lleva una especie de papel de celofán, invisible que es el «campo mórfico», otra manera de hablar de las rutas electromagnéticas que envuelven la materia como en un papel de regalo.

Estos son comentarios breves que he querido dejar aqui para acompañar un video, que me parece muy interesante y que quizá sirva para dejar de contemplar ciertos conceptos de esa forma esotérica que les acompaña. Después de visionarlo estoy seguro de que todos tus prejuicios habrán sido disueltos:

Pincha sobre mi si quieres ver el video del Dr Manuel Ballester «Medicina energética: las bases cientificas»

Y un post relacionado

Embarazos fantasma

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Se trata de una patología poco común, diriamos exótica y si traigo este tema es a propósito de un caso que hemos visto en nuestro Hospital y que ha obligado a algunos de nuestros profesionales a hacer una revisión del estado actual del tema.

La pseudociesis que es como se conoce en la jerga psicológica este trastorno y que se cataloga como un sindrome somatomorfo en el DSM-IV es la creencia por parte de una mujer de que está embarazada. Pero no es una simple creencia sino que desarrolla todos y cada uno de los síntomas que acaecen en el embarazo, desde el aumento de peso, hasta los antojos y la amenorrea. Y aún: se han descrito incluso aumentos de la prolactina tal y como si la mujer estuviera embarazada de verdad.

Los autores que han revisado el tema, concluyen que en la pseudociesis se dan todos y cada uno de los síntomas del embarazo, salvo que ni existe feto, ni por supuesto latidos ni por supuesto parto, aunque la mujer puede «ir de parto» en la creencia de que el tiempo de gestación ha terminado e incluso en el caso que nos ocupa se desencadenó un parto con dolores y contracciones.

Entre los factores desencadenantes se citan la infertilidad y la perdida de un niño o abortos anteriores. El factor psicológico más citado en la bibliografía es el «deseo de ser madre». Freud describió este cuadro en su paciente Anna O que creía estar embarazada de su terapeuta Breuer. Fue esta la razón por la que el maestro de Freud, Breuer abandonó su tecnica hipnotica horrorizado por aquella declaración de amor de su paciente.

El caso es que Freud atribuyó la pseudociesis de Anna O. a la transferencia amorosa hacia Breuer, sin embargo este es un caso atípico. En la mayor parte de los casos la pseudociesis no se desarrolla en terapia sino en pareja. Es muy probable que el deseo de consolidar una pareja determinada juegue su parte de causalidad en la pseudociesis. Y tambien es muy probable que la presión por tener descendencia tenga algo que ver tal y como sabemos por el caso de Maria Tudor, esposa de Felipe II, que tuvo al parecer dos episodios de pseudociesis antes de morir.

Con todo la pseudociesis no es exclusiva de los humanos y se ha descrito en perras, aunque probablemente el caso más conocido -por observable- se de entre las gallinas. Quien haya tenido un corral de gallinas sabe que de vez en cuando las gallinas se ponen «cluecas». Ponerse clueca significa que la gallina se pone a incubar sus huevos o los de las compañeras de corral en la creencia falsa de que han sido fecundados. Naturalmente una gallina clueca no sirve para mucho dado que deja de poner huevos, de modo que hay que evitar que incube si queremos devolverle su capacidad ponedora. O sea que en las gallinas ya se observa esta capacidad endocrina de supresión de la regla (en este caso de poner huevos), una amenorrea gallinácea.

Los etólogos suponen que se trata de fallos de reconocimiento, es decir el animal por razones -estresores- no aclarados se pone a funcionar en modo embarazo incluyendo en esta reacción a su sistema endocrino. No es de extrañar que en humanos se hayan descrito tumores hipofisiarios como causa de la pseudociesis. En cualquier caso ciertos medicamentos pueden operar como disparadores endocrinos, en el caso de nuestro Hospital se trataba del sulpiride, un medicamento que forma parte de un tranquilizante (el Ansium). Entre los efectos secundarios del sulpiride se ha relatado un sindrome de galactorrea-amenorrea, que recuerda vagamente al embarazo y al puerperio.

Ahora bien, de lo biológico a lo psicológico, no hay un solo paso y los aumentos de prolactina por sí mismos no explican una creencia tan compleja como la pseudociesis que se parece más a una creencia delirante que a una mala interpretación de signos endocrinos.

En el caso que cito, la mujer mantuvo la creencia incluso después de que los médicos certificaran que no ha habia habido embarazo, ni parto. Y a pesar de que acudió a urgencias fingiendo «estar de parto». Fue alli donde todo se descubrió, lo interesante es que logró engañar durante 9 meses (mal contados pos despistes) a toda su familia incluyendo a su pareja.

Lo que nos lleva de cabeza al ultimo renglón de esta historia: la psicología del engaño. La paciente logró engañar a toda su parentela con el asunto de su embarazo y llegó a creerse sus propias mentiras. De modo que no era un delirio (como se demostró más tarde) sino una mentira, un mito.

Y mentir para qué se preguntarán los mas sagaces entre ustedes.

¿Por qué mentimos?

Lo hacemos para obtener ventajas, tal y como comenté en este post, lo hacemos para medrar. Por alguna razón esta mujer (que no era desde luego ninguna lumbrera) entendió que era la mejor estrategia para retener a su nueva pareja, después de una vida de malos tratos y abortos espontáneos (o traumáticos) con su pareja anterior.

En el post que más arriba vinculé pueden ver una entrevista que Punset realizó a Robert Trivers que es el que mas sabe del mundo de «inversiones parentales» y tambien de engaños y autoengaños. Vale la pena recordar que la mejor manera de engañar a los demás es creerse las propias mentiras, es por eso que existen los pseudólogos, que son mentirosos con cierta gracia para engañar. Pues no hay que olvidar que el engaño y la detección de la mentira coevolucionaron. Es por eso que el autoengaño no deja de ser una sofisticación para engañar mejor.

Bibliografia.-

Engaño y autoengaño en Robert Trivers por Alfredo Ruiz

La dopamina en llamas

Vías refuerzo

No cabe duda del éxito que la pornografía (tanto la gratuita como la de pago) ha tenido y tiene en Internet, tanto es así que según ciertas investigaciones es muy posible que los muchachos se inicien en esta actividad a partir de los 10 años y que esta actividad sea tan frecuente en hombres, por razones que más abajo explicaré.

Lo cierto es que hasta hoy no conocíamos nada de sus efectos sobre la salud psíquica, el rendimiento sexual y otras variables que interfieren en eso que llamamos salud sexual. Todos los argumentos que habia oido eran moralistas o bien procedían del feminismo pero no habia oido hablar de la neurociencia de la excitación sexual. Y de sus variantes según el género. Hasta que me topé con esta conferencia de Gary Wilson no tenia ni idea de que habia gente explorando esta relación entre el acceso fácil a la pornografía y el consumo de Viagra por ejemplo.

Parece ser que sí, pero esta vez los argumentos presentados me parecen más serios que aquellos que hablan de una adicción abstracta a Internet o a los videojuegos o una crítica -politica- a la cosificación de la mujer, argumentos para mí llenos de temor a lo nuevo (ciberfobia) cuando no de «moralina». Del mismo modo estaré alerta a partir de hoy respecto a la influencia de los videojuegos como una de las variables que pueden intervenir en la violencia juvenil por su carácter bélico o violento.

Comience usted por ver este video, está en inglés y la traducción al español no es muy buena pero puede entenderse y que se titula «El gran experimento porno».

Hay una razón por la que los chicos son mas vulnerables a la pornografía. La razón es que los chicos están más interesados por el sexo que las chicas. Los hombres se masturban más que las mujeres, rechazan menos ocasiones sexuales y están más motivados para el sexo casual (para una síntesis: Baumeister et al. 2001), especialmente con mujeres más jóvenes que ellos. Todo lo cual se traduce en que los chicos acumulan muchas más decepciones sexuales que las chicas, se encuentran subjetivamente más deprivados, recurren más al sexo mercantil, tienen más fantasias sexuales y tienen más temores relacionados con el rendimiento sexual.

Y consumen más pornografía.

La pregunta que tratan de responderse con estas investigaciones y que tratan de relacionar la pornografía con determinados sindromes psicológicos como la disfunción eréctil, es ésta: ¿Es perjudicial el consumo de pornografía para los chicos?

Es dificil contestar abiertamente a esta pregunta, pero algunos datos son interesantes de conocer: todas las adicciones humanas tienen algo en común, el uso de la via dopaminérgica de la recompensa (o refuerzo) tal y como aparce arriba en la figura cuyo centro de maniobra es el nucleo accumbens.

Es importante señalar ahora una cuestión: recompensa no equivale al placer sino que muchas veces se le opone. El cerebro busca la recompensa muchas veces por el método negativo (aversivo), para evitar el displacer. Las ganas de algo (craving) son muchas veces las ganas de desprenderse del malestar a través de aquello mismo que generó placer al principio de la adicción.

La relación que existe entre recompensa y placer es la misma que plantea el psicoanálisis con los conceptos de placer y goce.

No importa si desarrollamos una adicción a la cocaína o cualquier otra droga, la comida, el ejercicio fisico, el juego o la pornografía. Podemos hacernos adictos casi a cualquier cosa con independencia de que esa cosa sea una sustancia química, un acción motora o una conductua compleja. Y todas estas adicciones comparten una misma via química en nuestro cerebro, tienen el mismo soporte neurobiológico.

No importa si desarrollamos adicción a una actividad saludable (como el sexo o las carreras de fondo) como si se trata de drogas insaludables. En ultima instancia lo que se consigue es secuestrar recursos del cerebro que pasan a quedar inservibles para obtener placer de otra manera.

Lo que para Wilson explica que el uso de la pornografía entorpece las relaciones entre chicos y chicas mientras que el propio Zimbardo ha llamado a este fenómeno «el desfallecimiento de la masculinidad».

La pornografía puede ser nefasta para un muchacho por varias razones:

  • No existe ninguna mujer real que pueda competir con esas actrices del porno.
  • No existe ningun hombre real que pueda competir con las prestaciones sexuales y tamaños de los actores del porno.
  • No requiere ningun tipo de esfuerzo por parte del muchacho.
  • Se puede consumir a la carta y consumir asimismo grandes recursos de tiempo que se sustraen a otras actividades.
  • En la pornografía no hay embarazos, ni enfermedades de trasmisión sexual, ni riesgo alguno en el sexo.
  • Las mujeres están siempre dispuestas como si se tratara de muñecas articuladas en torno al deseo del hombre.
  • Las mujeres siempre salen satisfechas.
  • Todo sucede en una pantalla, es decir en lo imaginario. Su soporte es la imagen y no equivale al consumo literario de la pornografía que en cualquier caso impone una disciplina de lectura y de decodificación.
  • La excitación que se consigue a través de la pornografia secuestra recursos de la realidad y el sujeto puede acabar prefiriendo esta actividad al sexo real que en cualquier caso siempre llevará las de perder con la experiencia imaginaria.
  • Una vez desarrollada la adicción, la conducta se mantiene por sí misma como si de una droga se tratara al haberse incendiado a causa de ese combustible que llamamos dopamina todas las vias de la saciedad.

Por ultimo y como conclusión, la adicción o la disponibilidad de pornografia de forma gratuita y accesible puede ser disfuncional para los chicos al sustraer recursos que debieran destinarse a encontrar y mantener una pareja estable, puede correlacionar a su vez con las dificultades sexuales y el miedo a la mujer real, al tiempo que las evidencias que se acumulan señalan hacia un soporte evolutivo biológico como sostén de estas preferencias: el mayor interés sexual de los varones asi como su fascinación por la variedad de contactos sexuales.

Y una recomendación sanitaria: devolved a vuestro cerebro su capacidad de estimularse solo.

Bibliografía.-

Baumeister, RF, Catanese, R, Vohs, KD. (2001) Is There a Gender Difference in Strength of Sex Drive? Theoretical Views, Conceptual Distinctions, and a Review of Relevant Evidence. Personality and Social Psychology Review. Vol. 5, No. 3, 242–273

La depresión de la Sra Turvey

Por su interés ejemplarizante de la teoría de la competencia social de John Price en la depresión, traigo este episodio (en realidad una viñeta clínica) del mismo autor y que publicó en un articulo (que completo está aqui), titulado: «La función adaptativa del cambio del estado de ánimo».

Lo interesante del caso es que en él aparecen los grandes temas que para Price provocan y causan las depresiones, el estrés, las posiciones de escalada y desescalada en cada uno de los tres niveles del cerebro y por ultimo el bloqueo emocional que captura la conducta e imposibilita la salida de la depresión, concretamente la codicia, la terquedad, la ambición y el orgullo.

El caso clinico.-

Permítanme ilustrar el funcionamiento normal de estos mecanismos a través de un ejemplo típicamente inglés. La Señora Turvey, nuestra heroína, está casada con Sir Topsy, y vive en una bonita casa solariega en algún lugar de los Shires. Un día Sir Topsy muere en un accidente de caza. Este es un Baremo de Stress para Lady Turvey, que se ha convertido en la Señora Viuda de Turvey. Sabe que ahora se espera de ella que se mude de la mansión para dejarsela a su hijo y a su nuera, la nueva Señora Turvey. Ella debería irse a vivir a la casa ganancial (una casita adyacente)  que es considerablemente más pequeña que la casa solariega.

En el nivel superior, racional, la viuda tiene opciones sobre qué hacer. Su estrategia de desescalada es aceptar lo inevitable y pasar a la casa ganancial. Su estrategia de escalada es quedarse donde está. Ella puede reforzar esta estrategia con muchas justificaciones: su hijo aún no tiene edad suficiente para asumir la responsabilidad de la mansión; su nuera no es lo suficientemente madura para manejar tanta servidumbre; ella tiene que quedarse a supervisar algunos trabajos en la casa llevados a cabo recientemente; y así sucesivamente usaría su fértil mente. En verdad, a pesar de la tradición, ella no quiere dejar la casa en la que ha vivido durante tantos años.

Después de algunas semanas, empieza a estar claro para la familia y amigos que ella no está haciendo ningún plan para mudarse. Ella hace oídos sordos a los argumentos racionales sobre los precedentes. En esta etapa, se accede al nivel medio, o conjunto de estrategias emocionales. El detonante de esto puede ser la crítica a su conducta, o un intento deliberado de inducir el nivel medio de desescalada con preguntas como: “¿No te da vergüenza desafiar las tradiciones de esta manera?” y “¿No te hace sentirte culpable vivir en esa casa enorme por capricho?” Si estos comentarios tienen éxito, e inducen un nivel medio en la estrategia de desescalada, caracterizada por la culpa y la vergüenza, el pensamiento de la viuda en el nivel superior puede verse afectado por estas emociones, y una de estas dos cosas puede suceder: ella puede pasar a un nivel superior en la estrategia de desescalada y mudarse a la casa ganancial; o, la vergüenza y la culpa son insuficientes para superar su deseo de permanecer donde está, y se queda aunque se siente mal por ello. Por otra parte, su conjunto de nivel medio puede seleccionar la estrategia de escalada, y entonces se enoja con estos entrometidos que se toman la libertad de decirle lo que debe hacer, y en el furor de su ira los tacha de su lista de visitas y da rienda suelta a otros castigos similares sobre ellos. Está impulsada por un sentimiento de superioridad moral.

Después de algunos meses, podemos imaginar que la nueva Señora Turvey está perdiendo la paciencia con su suegra, ya que no puede hacer planes definitivos para gestionar la casa solariega. Luego de unas conversaciones con el abogado de la familia, envía a unos arquitectos a la mansión para hacer los planos provisionales de ciertas reformas que desea hacer.

Esta intrusión en su territorio trastorna a la Viuda, podemos suponer que también activa el conjunto de nivel inferior de la estrategia agonística. Si ella implementa la estrategia de desescalada (que también hemos llamado ISS), sufre un descenso de RHP/SAHP, del Valor del Recursos y la Propiedad. Todo esto efecta profundamente a su pensamiento de alto nivel. Su descenso en RHP/SAHP o concepto de sí misma, es probable que la haga sentirse inadecuada para llevar toda la responsabilidad de la mansión sin el apoyo de su esposo. El descenso en Valor del Recursos debilita su apego por la casa solariega, que ahora le parece mucho menos atractiva, y que no vale la pena montar tanto escándalo por ella. La caída en Propiedad remarca su conocimiento de que es su nuera, y no ella, la que ahora tiene derecho a la casa solariega. Este “depresivo” cambio de pensamiento puede cambiar su conjunto de nivel alto a desescalada. O tal vez no, y ella puede quedarse en la casa solariega como una persona deprimida, tal vez asumiendo el papel de un inválido crónico, y bien puede ser que finalmente, por razones de salud, sea sacada de su casa de campo en una camilla para ser cuidada en otro lugar. En tal caso, su nivel más bajo de desescalada estaría expresado a través de la metáfora de la enfermedad física (Price y Gardner, 1997).

Como última posibilidad, la intromisión de los arquitectos de su nuera puede implicar, no la depresión, sino la elevación del estado de ánimo. Esto aumentará su autoestima, al hacer que parezca que merece aún más la pena defender la casa solariega y fortalecerá su sentido de propiedad. Entonces ella aumentará el nivel de energía para ejercer presión sobre los miembros de la familia para que se pasen a su bando, para consultar a las firmas de abogados para llevar el asunto a los tribunales si es necesario, y para difundir calumnias viles de su nuera, por lo que todas las demás damas de los Shires se unirán a ella en la condena de la prisa indecente con la que la nuera parece estar usurpando su posición. Tal vez tenga éxito, y entonces la nuera desescalará, y ella seguirá siendo feliz al verse pasando sus días fuera de la casita del jardinero. Pero lo más probable es que la nuera está hecha de “otra pasta”, e insistirá en sus derechos. Este último escenario es la materia con la que se construyen las disputas familiares.

Comentario

Para la viuda, mudarse a la casa ganancial era el equivalente de encender la calefacción central. En cualquier momento, podía terminar con la dolorosa experiencia de su medio y bajo nivel de desescalada simplemente desescalando del nivel superior. Pero era demasiado orgullosa, o demasiado terca. Si uno hubiera sido llamado a tratarla en cualquiera de las etapas, no habría tenido mucho éxito tratando la “depresión” o sus equivalentes somáticos; la única manera lógica de proceder hubiera sido preguntar: “¿Por qué no se mudó a la casa ganancial?”

Podemos apuntar otra similitud con la analogía “del frío”. De la misma forma que el malestar de tiritar puede aumentar la sensación de frío y por lo tanto disponer a la persona a encender la calefacción, así el pensamiento depresivo de medio y bajo nivel de desescalada, aumenta la sensación de perder y por lo tanto dispone a la persona para una sumisión voluntaria. La culpa facilita la aceptación del castigo. La vergüenza facilita la aceptación del rango inferior. El abatimiento facilita el abandono de metas inalcanzables. Del mismo modo, el estado de ánimo deprimido facilita el cambio de la ira al abatimiento. La gente se enoja cuando son insultados por una persona de menor rango (como señaló Aristóteles); el sentido de inferioridad que se produce en la depresión ayuda a la persona a ver al insultador como de rango superior, en respuesta a lo cual la emoción apropiada es sentirse humillado. En una sociedad igualitaria, nos enojamos cuando sentimos que tenemos razón y nos sentimos humillados cuando nos damos cuenta de que no tenemos razón, y el estado de ánimo depresivo nos hace sentir que no tenemos razón ― sentimos que nos equivocamos, y por lo tanto nos sentimos culpables. Nos enojamos cuando alguien coje algo que nos pertenece, y el estado de ánimo depresivo elimina el sentido de propiedad, o de tener derecho a las cosas. El estado de ánimo depresivo también favorece la desescalada en el nivel más alto ―nos quita la esperanza de victoria, nos quita la confianza en nuestras propias habilidades, nos quita el sentido de la importancia que tiene lo que sea por lo que estemos luchando y nos hace sentir demasiado cansados y enfermos como para querer seguir haciéndolo.

Así, el diagrama de flujo se lee: al entrar en una situación de conflicto, o luchas o cedes. Si luchas y aún no ganas, te enojas y luchas más duramente, o te siente humillado y cedes. Si luchas más duramente y aún no ganas, elevas el estado de ánimo y luchas todavía más duramente, o deprimes el estado de ánimo y cedes. En la mayoría de los casos en el EEA este algoritmo probablemente permitió la rápida solución de las controversias. Pero en nuestra sociedad compleja, hay una serie de motivos de “bloqueo de la sumisión voluntaria” que impiden que el agonismo sea funcional, y las disputas sean resueltas.

A veces el bloqueo de la resolución del conflicto no se encuentra en la persona sumisa (el que cede, el perdedor), sino en el “ganador”, cuya función es la de aceptar la sumisión y pasar a la reconciliación. A veces no hay suficiente cantidad de sumisión en cualquiera de los niveles para inducir al otro a ejercer la “misericordia” del ganador (Weisfeld, 1977). Suponga que la nuera siente un odio imperecedero hacia la Señora Viuda de Turvey, posiblemente porque se oponía a su matrimonio con su hijo por su insuficiente nivel social. Entonces, con la viuda expuesta a la venganza al faltarle el apoyo de su marido, puede ser que por muy sumisa que sea la viuda la nueva Señora Turvey continuará castigándola con un trato frío y distante o humillándola por otros medios, y por eso la viuda nunca podrá remitir del nivel más bajo de su estrategia de desescalada. Esto ocurre en situaciones de tortura y otras formas de intimidación. Pero por lo general, el bloqueo de la resolución recae en el perdedor, que es demasiado orgulloso o terco para hacer la apropiada desescalada en el nivel superior. En otras palabras, en el tratamiento de la depresión a menudo estamos manejando “bloqueos de desescalada en el nivel superior”.

Habia algo en la Sra Turvey que le impidió llevar a cabo la estrategia más inteligente: abandonar la casa solariega y mudarse.

¿Por qué creen ustedes que no lo hizo y terminó en la consulta del psiquiatra?

Se admiten opiniones

¿Es la ideología politica una adicción?

Jimenez Losantos, Nestor Szerman y Raul del Pozo el viernes pasado en el Congreso de patología dual.

Ayer sábado terminó en Madrid el XIV congreso de patología dual al que asistí para conocer las novedades que se cuecen entre aquellos que las tejen, los clínicos. Lo cierto es que no hay ninguna novedad, más allá de la progresiva demonización que persigue al tabaco y al hábito de fumar que ahora si, dispone de un tratamiento farmacológico –la vareniclina- que por cierto no está financiado por la seguridad social y que funciona también como ansiolítico. De modo que si no es usted rico y quiere dejar de fumar lo mejor es optar por la vieja y castiza fórmula de «por mis huevos»que tan buenos resultados daba antes de que se supiera tanto sobre los receptores nicotínicos.

Pero no es de tabaco, ni de drogas ni de receptores sobre lo que voy a hablarles en este post sino de la dualidad, un poco homenajeando al congreso de Madrid.

Lo primero es pues definir ¿qué es esto de la patología dual?

Pues la patologia dual es cuando una persona tiene una adicción que se solapa con una enfermedad psiquiátrica cualquiera. Se trata pues de un artificio creado por los clínicos para dar visibilidad a algunas personas que se encuentran en los guettos del sistema, me refiero a los toxicómanos o drogadictos que -por si ustedes no lo saben- tienen una red asistencial propia: la red de toxicomanías, segregada de la red sanitaria convencional. La patologia dual es pues un invento para señalar la obviedad de que los drogadictos también pueden enfermar de otras cosas junto con otra obviedad: un enfermo mental puede también consumir sustancias (de hecho es lo más frecuente). De lo que se trata es pues de convencer al personal de la politica y al personal médico de que lo mejor sería tener una sola red y no dos, de ahi lo de dualidad.

Pero por lo que hablé en Madrid con otros colegas procedentes de distintos sitios de España las cosas aun están muy verdes en lo de la integración, de modo que aun hay servicios financiados por ayuntamientos arruinados, diputaciones fantasmales y sobre todo recursos muy dispersos, mal coordinados y sobre todo redundantes.

España sigue pues estando invertebrada y aqui no parece haber gobernante que le eche mano al tema de las vértebras. Es por eso que necesitamos urgentemente un buen ortopeda.

De manera que no hay sitio mejor para hablar de dualidad que en un congreso de patología dual siempre que nos olvidemos de aquello de la comorbilidad,  de la evidencia de que ciertas enfermedades pueden coexistir y de hecho lo hacen no solamente en psiquiatría sino en toda la medicina y que si hay dualidad no es tanto por inventarse un nexo de unión sino porque la separación crea dicotomias y aqui la dicotomia nos viene de serie.

Pero lo más interesante en un congreso donde el único interés procede de la dualidad es que se hable de dualidad y no tanto del tabaco y la ansiedad, cosa que todo el mundo sabe que existe y por eso fuma. Lo mejor del Congreso, digo, fue una conferencia que dieron a alimón Federico Jimenez Losantos Raul del Pozo, dos periodistas, tertulianos, pensadores, intelectuales, agitadores de conciencias, comunicadores ilustrados que platican  a diario y que saben bastante más que nosotros de adicciones y de adictos al menos a la politica  y por tanto interlocutores ideales para responder a la pregunta que titula este post y de paso ver si esta adicción -de existir- coexiste con la locura, que me da a mi que si. Uno de izquierdas y otro de derechas que enseguida se metieron en harina para tratar sobre la manía que el personal tiene de ser de derechas o de izquierdas, ser dual, en definitiva.

La intervención de Jimenez Losantos fue desde luego antológica, pues empleó en su argumentario a Freud y a Lacan para refrescarnos algunos conceptos que unos habian olvidado y otros sencillamente nunca oyeron hablar. Nos habló del ideal de Yo y del Yo ideal, de la forclusión y del repudio (verleugnung) hasta en alemán se lo sabía el culto radiolocutor, una audiencia estupefacta asistía a un insólito hecho: por primera vez en un congreso de esta naturaleza se hablaba de psicoanálisis. Esta desde luego fue una de las guindas de Jimenez Losantos. Nos habló de Zapatero, de Cataluña y de Convergencia, de Más, de Rajoy, de Mugica y de Gallardón y les puso como ejemplo para que entendieramos que el Yo ideal es siempre de izquierdas, reducto de las utopías, de los ideales y preñado de narcisismo instintivo, de principio del placer y por contra el ideal del Yo es un constructo bien distinto relleno de lideres, cultos carismáticos y teístas, instrumento de la dependencia, principio de realidad y de la tradición. En realidad ambos constructos -segun Freud- forman parte de una estructura de mayor nivel de definición y a la que conocemos con el nombre de Superyó.

Lo cierto es que me pareció de lo más acertada esta idea para señalar que el ideal del Yo y el Yo ideal son ejes de crecimiento de la personalidad politica entendiendo que los constructos «izquierda» y «derecha» son imaginarios, es decir no existen, sino que nos vienen determinados culturalmente. Pero es verdad que a las personas nos orientamos políticamente a través de rasgos caracteriales de estirpe biológica, asi unos son más conservadores mientras que otros son mas «progresistas» lo que en terminos biológicos tendría que ver con el apego y con la orientación con respecto a la autoridad.

Unos serian más obedientes o conformistas y otros más rebeldes, unos más apegados y otros más desapegados, es lógico pues nuestra estirpe evolucionó como consecuencia de haber mantenido grupos sociales de un tamaño entre 80-100 individuos, mas allá de este tamaño los recursos se hubieran consumido antes y es por eso que la evolución dispuso que algunas personas obedecieran ciertos estímulos a fin de segregarse de sus comunidades de origen. Pero no bastaba con la segregación, hacía falta además que otros les siguieran, pues de nada hubiera servido que uno o dos iluminados se desgajaran de la comunidad sin arrastrar en su fuga a otros. Y de ahi que nuestro instinto gregario tenga además otro resorte: nos encanta seguir a otros, a esos que parece que saben donde van. Desde la caverna pues que existe la política, la inventó aquel que optó por la bifurcación, alejarse o tomar este camino y no aquel que ordenaba la tradición establecida.

Las utopías desde luego no llevan a ninguna parte pues de lo contrario no serán utopías sino topos sin descubrir, y como no hay manera de saber el camino sin andarlo (al menos en tiempos ancestrales) es lógico que el personal haga equivaler su utopía personal con algun lugar o estado felicitario que está en alguna parte y que sólo hace falta descubrir.

De manera que nuestra especie no tiene adicción alguna a las derechas o las izquierdas sino ciertos cultos ancestrales que cada uno trata de una forma: «Dios, la patria y el rey», como dice el slogan carlista y que hoy podriamos traducir por religión, estado y gobernantes. Lo más peligroso es cuando estos tres poderes se confunden y toman prestados elementos del otro, algo que sucede en el fundamentalismo o integrismo, pero no menos peligrosa es la hipertrofia de uno de esos poderes como sucedió en la Alemania nazi con el culto casi religioso al lider. Todo parece indicar que la mejor manera de gestionar estas tendencias al abuso de poder -que este triunvirato de pulsiones lleva a cabo en la vida de los individuos- es llevarlos a un bajo perfil.

Algo así como si dijéramos el mejor gobernante es el que no se nota, la mejor religión la que no tiene fieles civiles, el mejor Estado el que no tiene ni busca tener amenazas externas. Estoy pensando ahora en los paises nórdicos, ¿alguien sabe cual es el primer ministro de Finlandia? ¿Alguien sabe cual es la religión mas practicada en aquel pais? ¿Alguien se sabe la estructura del estado de Finlandia?

Esta es la razón por la que Raul del Pozo sentenciara que Rajoy es un buen gobernante porque no hace nada. ¿se imaginan ustedes el lio que podría armarse en España si anduviera de primer ministro algún iluminado, prisionero del Yo ideal como Gallardón (aun siendo de derechas)?

Jimenez Losantos terminó su intervención dando el turno a las preguntas de los asistentes (algo de agradecer) y tambien para señalar que la catatonia de Rajoy no es una buena estrategia para los tiempos que corren y que ni tanto ni tan poco.

En conclusion no existen adicciones a la politica, solo existen adicciones a nosotros mismos, o dicho de otra manera: que una vez establecida una manía nos dedicamos a seguirla y perseguir a las contrarias.