Lo trágico en la cultura

La naturaleza es fascista pero la cultura es trágica. @pacotraver

La muerte no es un derecho sino una fatalidad @pacotraver

Recientemente ha sido aprobada en nuestro país una ley sobre eutanasia por una gran mayoría en el Congreso, solo PP y Vox se han posicionado en contra. Es verdad que no he leído la ley y que no conozco el cuidado con la que se ha elaborado pero me parece que el debate al que vamos a asistir no será muy distinto al debate que se mantiene aun con respecto al aborto.

Respecto al aborto ya me pronuncié en este post (en este mismo blog) y también coincido con los argumentos que mi colega Pablo Malo escribió en una entrada de la misma época.

Lo interesante es que ambos bandos se enzarzan en discusiones que no pueden llegar a buen puerto pues cada uno pone el foco en un plano de definición distinto al de su oponente, pasa con el aborto y pasa ya con la eutanasia. Y lo peor: no se escuchan entre sí.

Hoy mismo en twitter he podido observar como ya comienza el debate acalorado entre unos y otros -los defensores de la vida como si la vida fuera un valor absoluto  y los defensores de la dignidad como si hubiera algo en la muerte de digno- todo ello aderezado con la intervención de la OMC (organización medico colegial) que nos recuerda el juramento hipocrático y que los médicos estamos para defender la vida, cosa que por otra parte es obvia. Algo que me ha recordado a cuando se propuso el tratamiento con metadona de los adictos a la heroína por vía intravenosa. Se decía que permutar una droga por otra no podía considerarse un tratamiento médico y hubo muchos colegas (no necesariamente de derechas) que se opusieron a este plan que poco a poco fue implantándose en todo el territorio nacional. Y hay que decirlo: fue un éxito y lo fue por dos razones: la primera porque de lo que se trataba no era de curar sino de minimizar los daños de la jeringuilla compartida, apartar al drogadicto de la vía inyectable y acercarlo al sistema sanitario y la segunda razón porque el tema no se politizó, había representantes de los dos bandos en las dos posturas.

Con el aborto y la eutanasia pasa todo lo contrario, cada bando mantiene una postura fija e inamovible, algo que siempre sucede cuando se habla sin saber de qué se habla porque ¿qué es la eutanasia?

Eutanasia significa «buena muerte» es decir eso que los chinos llaman septimo cielo, una muerte dulce, sin sufrimiento, una muerte sobrevenida y dulce, quizá durmiendo, algo que en cualquier caso no lleva ningún dolor para el «mortiturus» que apenas se entera de que está muriendo. En este sentido la inyección letal que se aplica a los condenados a muerte, es eutanásica (eutanasia procesal), también los que descerrajan un tiro en la nuca a un opositor político. Es una muerte rápida e indolora y por tanto eutanásica.

Desenchufar los aparatos de ventilación que preservan una vida vegetativa se llama eutanasia pasiva, mientras que no enchufarlos (privar al enfermo de tal prótesis) se llama eutanasia activa. También están los cuidados paliativos que se prestan en situaciones terminales y son una forma de eutanasia (por sedación terminal) cuando ya es imposible esperar ninguna mejoría en un paciente determinado. Los cuidados paliativos se emplean ya en nuestros hospitales y precisan de un permiso especial tanto por los comités de ética de los hospitales como del conocimiento de la familia. Así y todo dan lugar a pleitos cuando la familia no acaba de estar de acuerdo con ciertas decisiones. En este sentido los médicos que practican esta forma de eutanasia con esta ley van a sentirse mucho más amparados, pero lo cierto es que cuando pensamos en eutanasia no estamos pensando en estos casos limites entre la vida y la muerte, estamos pensando en el caso de Ramón Sampedro de aquella película de Amenabar llamada «Mar adentro» que cuenta un caso real.

Se trataba del caso de un tetrapléjico que vive inmerso en su propia cama y que necesita cuidados de todo tipo para seguir viviendo, así y todo Sampedro tenia una vida social más intensa que la mía: recibía visitas continuas de amigos, cuidadores y de algunos activistas del asunto que nos incumbe. Al final convence a una cuidadora «compasiva para que le administre una inyección letal. Curiosamente no anima a sus activistas a reivindicar una mejor atención a los dependientes.

Dicho de otra forma: pensamos la eutanasia como una petición formal de alguien que se ha cansado de vivir, alguien que conserva los cinco sentidos intactos para realizar tal petición y además existe una patología intratable que no es posible que vaya a mejorar con el tiempo. Necesita además alguien que se haga cargo de «quitarle la vida» puesto que él solo no podría llevarlo a cabo. Estamos en el territorio del suicidio asistido.

De manera que la palabra «eutanasia» es confusa y nos hace pensar en prácticas que nada tienen que ver con la eutanasia propiamente dicha. En Sampedro estamos pensando o bien en este caso, donde el marido acaba suicidando a su esposa también por compasión.

De manera que el conflicto procede del hecho de si se puede o no «quitar la vida» a alguien por compasión.

Pero la ley no se ha llevado al Congreso por este tipo de casos que son en cualquier caso discutibles según las preferencias sentimentales de cada cual. Se trata de casos extremos y lo peor que se puede hacer es legislar para los casos extremos pues lo que va a suceder una vez esta ley se haya aprobado es que van a surgir innumerables casos promedio que no van a reclutar tanta empatía en el publico en general. Al tiempo que cada vez se banalizará más tal práctica y las peticiones que alcanzarán a personas absolutamente desquiciadas, llevando la ley al esperpento.

¿Pues qué hacer en el caso de una demencia de larga duración, donde el paciente no puede dar su consentimiento ni ha verbalizado su intención de llevar a cabo la eutanasia? Estos van a ser los casos más abundantes junto con los grandes dependientes psíquicos o físicos. ¿Quién va a pedir la eutanasia por ellos?

Y nos queda el caso de los pacientes psiquiátricos. Es seguro que esta ley va a promover demandas de eutanasia, estoy pensando en casos que he visto personalmente: psicóticos crónicos, depresivos profundos, incluso anorexias graves, trastornos de personalidad, etc. Todos ellos pacientes jóvenes que intentaron suicidarse algunas veces en su vida sin éxito y que es probable que se acojan a esta ley que en ningún caso parece que va a hacer excepciones con ellos llevando a su asistencia a una contradicción: son pacientes que usualmente reciben tratamientos o ingresos involuntarios pero podrán elegir de forma voluntaria la eutanasia.

Hay algo en la cultura -tal y como dice Simmel- que es trágico y lo es porque existen contradicciones insalvables entre la ética que es individual, la moral que es grupal o social y el Derecho que es Estado.

El Estado es un mal garante de la moral social y de la ética individual pues la política no se ocupa de estas cuestiones y nos lleva a un atolladero: podemos pensar que la eutanasia es inmoral y al mismo tiempo vivir en un entorno donde está permitida con toda la tecnología puesta a su servicio.

Pero nadie ha resuelto el dilema de fondo: los mismos que promueven el aborto y la eutanasia son los que se oponen a la pena de muerte, es decir a la eutanasia procesal.

No es necesario que nadie me lo explique, porque también es verdad lo contrario: los que defienden el derecho a la vida no se oponen en el fondo a la pena de muerte, por las mismas razones: por compasión. La pena de muerte tiene algo de compasiva pues determinados criminales pareciera que anduvieran buscando un castigo proporcional a sus crímenes y su degeneración moral es similar a la decrepitud física de muchos enfermos.

La felicidad canalla

Decía Marco Aurelio en uno de sus aforismos que «lo que es bueno para el enjambre es bueno para la abeja», pero no es cierto pues enjambre y abeja, grupo e individuo pertenecen a dos niveles bien distintos de definición. Es por eso que existe la ética que es individual y la moral que es grupal. A lo que hay que añadir la política que es la razón del sujeto politico, es decir del Estado.

Lo que nos lleva a contradicciones permanentes entre la ética individual y la moral del grupo y también, la razón de Estado que nos gobierna y que frecuentemente vampiriza a las otras dos agencias.

Dicho de otro modo: lo que es bueno para el individuo puede ser letal para el grupo y viceversa. Marco Aurelio estaba equivocado pues no sabía que la moral había evolucionado para controlar la conducta de los demás y no la propia y que la ética era sobornable, tampoco sabia que el Estado puede ser letal tanto para los individuos como para los grupos. Es por eso que cuando un problema se moraliza se acaba demonizando al adversario.

Pues el grupo quiere uniformidad y el individuo quiere singularidad. Frente a ellos el Estado acaba depositando su elección en uno de los bandos, delegando y privatizando su posición, como hoy hace con el feminismo, las leyes LGTBi o las cesiones al nacionalismo.Los «chiringuitos» no son sino franquicias del Estado, allí donde el Estado no quiere estar sino apoyándose en agentes moralizantes que tratan de derribar los argumentos del contrincante.

Un ejemplo que viene a cuento sobre estas cuestiones lo podéis ver en este video donde Carlos Madrid aborda dos de los problemas ético-morales de nuestros Estados del bienestar, me refiero al aborto y a la eutanasia, dos temas que no han sido resueltos de una forma bioética por ninguno de los bandos en confrontación. Ambos están equivocados y lo están porque no significa nada ni el «derecho a la vida» pues el derecho solo puede ser positivo, es decir alguien te tiene que conceder el derecho a algo (el Estado) ni el derecho de la mujer a disponer de su cuerpo, pues nadie puede ser dueño de su propio cuerpo pues el cuerpo es precisamente el sujeto. Ambos se baten en una discusión sin fin sobre el tema del aborto en el que el Estado ya metió su mano en tiempos de Zapatero y que ahora parece que van a meterse con el tema de la eutanasia, donde se abusa de otro concepto abstruso: la muerte digna, ¿qué significa la muerte digna?. Vale la pena ver el video para saber de qué estamos hablando y la posición del materialismo filosófico de Gustavo Bueno en estas cuestiones.

El supercentro

soraya

Escribo este post hoy después de haber visto por TV como Rajoy dimitía como presidente del PP. Muchos conocidos míos se han alegrado mucho de esta dimisión y han aprovechado para decir o preguntarse qué hubiera pasado si hubiera dimitido antes.

La mayor parte de mis lectores estarán de acuerdo con la siguiente idea: Rajoy y el PP son de derechas. Y de eso va este post qué comienza con la siguiente pregunta ¿Existe en España algún partido de derechas?

Bueno alguien podría decirme que es Vox ese partido de derechas, pero lo cierto es que Vox no tienen representación parlamentaria de modo que lo dejaremos en el frigorifico porque mi hipótesis de la que beberá este post es que en España todos los partidos que pretenden gobernar son de Centro.

¿Qué es el centro político?

El Centro político es un invento de alguien (probablemente de Suarez) que pretendió hacer emerger un partido que no oliera demasiado al antiguo régimen y que se aprovechó del miedo que el votante español de entonces tenia de las izquierdas y el rechazo de la derecha tradicional de AP. Pero lo cierto es que Centro nos remite a una posición geométrica, un punto equidistante entre una supuesta extrema izquierda y una supuesta extrema derecha. Pero la verdad del asunto es que el Centro no es un punto sino un tumulto de partidos que abrazan una misma política: la que les dicta la UE y esa constelación de intereses que nos dicta lo que ha venido en llamarse «la corrección política». Soros, Rusia, USA, la propia UE y como no Merkel y otros actores de las finanzas internacionales.

Miren Alemania, ¿quien gobierna allí? Pues una coalición de un partido liberal y otro socialdemócrata, los dos se definen como de Centro. ¿Quien gobierna en Francia? Pues un tal Macron al que no conocía nadie y que de la noche a la mañana aparece como el líder de un país donde precisamente tanto izquierda como derecha salieron derrotados. ¿Quien gobierna en Italia? Pues parece que una coalición de extrema derecha y extrema izquierda que paradójicamente se ponen de acuerdo en elegir a un primer ministro que curiosamente recibe vetos por parte del Presidente de la República. No importa, de lo que se trata es de seguir las consignas de Bruselas y que todos paguen sus deudas. Ah de aquel que no pague.

En España se bromea mucho con el PPSOE y con la «casta» o con el bipartidismo, pero lo cierto es que Rivera no parece diferenciarse mucho de Rajoy o de Sanchez. El PP y el PSOE salvo cuestiones puntuales harían y harán la misma politica: la que nos venga dictada por Bruselas. Rivera del mismo modo hará una política en el caso de que algún día gobierne muy parecida a sus predecesores.

¿Y cual es el ese programa de gobierno?

Pues parece que la nomenclatura belga ha optado por un programa buenista que en otros lados se ha llamado la «síntesis progresista» y que es un heredero de la socialdemocracia postmoderna, entiéndase bien la socialdemocracia de cuando los socialistas dejaron de interesarse por las necesidades de la gente y pasaron a tratar al mundo como identidades, de cuando renunciaron a gobernar individuos para tratar con colectivos. Es verdad que la socialdemocracia ha sido una ideología que ha tenido mucho éxito en Europa pero que se encuentra en decadencia no cabe tampoco ninguna duda: los ciudadanos han sabido percibir ese cambio de ejes en las preocupaciones de sus políticos: desde las necesidades a las igualdades.

Hoy mientras Rajoy pronunciaba su discurso de despedida y se atribuía éxitos que sin duda ha tenido en el campo de lo económico no he podido sino construir un discurso paralelo en plan abogado del diablo. Por ejemplo, es cierto que recibió un país en bancarrota por parte de Zapatero pero también es cierto que la precariedad en el mundo laboral no parece que incline a nuestro país en un sentido de crecimiento más allá de las grandes cifras y todo ello lo llevó a cabo el PP sin tener en cuenta al individuo promedio que desde el inicio de la crisis se ha empobrecido independientemente de lo que digan las cifras. Dicho de otra manera, no cabe ninguna duda de que Rajoy ha hecho la economía que le mandaron en Bruselas y lo ha hecho bastante bien.

También es cierto que ETA desapareció en el gobierno del PP pero también es cierto que Rajoy dio por buena la hoja de ruta que había pactado Zapatero sin borrar ni añadir una sola coma. Tal y como él mismo decía hoy «no moverse cuando no toca» ha sido la máxima de su gobierno. No se le puede criticar por lo que ha hecho pero muchos en su propio partido le critican por lo que no ha hecho «atado al mástil del barco como Ulises a fin de desoir el canto de las sirenas», lo cito textualmente.

Lo cierto es que si el PP es un partido de derechas lo ha disimulado muy bien:

  • Ha mantenido la ley del aborto de Bibiana Aido.
  • Ha mantenido el matrimonio homosexual.
  • Ha respetado la hoja de ruta del fin de ETA, haciendo la vista gorda a algunas excarcelaciones.
  • Ha dado dinero a las organizaciones feministas.
  • No ha derogado ni «la ley de memoria histórica», ni la «ley de violencia de género», verdaderas monstruosidades de la legislatura anterior.
  • En las CCAA y a través de barones del PP ha promulgado leyes a favor de la transexualidad y eso que ha venido en llamarse «identidad de género».
  • Ante el problema catalán reaccionó tarde y de forma muy débil, depositando el peso del Estado en manos de los jueces y abandonando a su suerte a los catalanes españoles que hoy se sienten ninguneados y abandonados por el Estado. El referendum de la independencia se llevó a cabo a pesar de que negó por activa y por pasiva que fuera a celebrarse.

Es obvio que ninguna de estas políticas es de derechas sino de centro progresista (socialdemócratas postmodernas). No es de extrañar pues que muchos de sus votantes se hayan ido a Ciudadanos y otros a Vox según dicen.

Y todos estos errores se podrían acumular a otras cosas que no ha hecho: 1) abordar el plan hidrográfico nacional, 2) Abordar de forma valiente el problema de la corrupción de su partido y 3) Llevar a cabo un proyecto  educativo que al menos nos dure unos cuantos años y 4) Modificar algún texto de la Constitución para que el español pueda ser aprendido en cualquier lugar de España, 5) Legislaciones a favor de energías renovables, etc.

Dicho de otra forma: el mandato de Rajoy se recordará por su inactividad, bien es cierto que no se pueden llevar a cabo grades reformas con la aritmética parlamentaria actual pero también es cierto que Rajoy venia de una mayoría absoluta que aprovechó para apretarnos los tornillos fiscales a los españoles. No ha hecho pues ni una sola política de derechas, ni un solo gesto. Es por eso por lo que los españoles tardaremos mucho tiempo en otorgar otra mayoría como la que Rajoy disfrutó en la legislatura anterior.

Los españoles hemos aprendido que con o sin mayorías absolutas los políticos no van a gobernar por y para los ciudadanos sino para esa constelación de intereses que llamamos la Troika.

Rajoy lo ha hecho mal en mi opinión, pero no solo lo ha hecho mal sino que ha provocado una enorme desafección en su votante natural, ¿quien recogerá esos votos?

Se abre ahora un periodo de incertidumbre, pues el PP ha de elegir un nuevo presidente, o más bien presidenta que sea del agrado de Bildelberg. Mientras tanto gobernará Pedro Sanchez con los presupuestos expansivos del PP y tiene un buen año por delante sin demasiadas interferencias salvo el casus belli de Cataluña que ha venido para quedarse muchos años por obra y gracia de una Constitución que no supo anudar las competencias del Estado y de las Comunidades autónomas. Pedro Sanchez toreará mejor que Rajoy ese asunto sin mojarse demasiado. Es verdad que necesitamos otra Constitución pero no hay consensos y por lo tanto tendremos que tirar con la que tenemos.

Mientras tanto la Troika ira evaluando a sus tres candidatos, el que salga del PP renovado, a Pedro Sanchez y a Alberto Rivera y ellos dirán qué es lo que conviene a los españoles: aquel que demuestre mejor ser de centro centrado.

Nota liminar.-

En un post anterior hablé del club Bildeberg y me gustaría ahora hacer una apostilla sobre los planes que según Cristina Martin tiene este selecto club con España. Mi opinión es que el plan de federalizar España no es un proyecto europeo, creo que el proyecto propiamente europeo es el de centrar el voto y el deseo en los europeos. Pero el lector debe entender que existe una confluencia de intereses que proceden de distintos lugares. Obviamente a George Soros le importan un bledo los transexuales: su interés es otro, y la secesión de Cataluña puede interesarle a él pero no a la Merkel ni a las elites europeas. Lógicamente Rusia también tiene oscuros intereses en Europa y a Trump lo que le interesa es dejar de pagar la factura de la OTAN. Y no descarto de que haya otras agendas que no soy capaz de detectar.

En resumen, a mi no me preocupa nada que Pedro Sanchez sea el presidente interino de España, lo que me preocupa es a quién designarán los poderes fácticos y economicos para dentro de dos años.

Y creo que será una mujer. De armas tomar, claro.

La superioridad moral de la derecha

La derecha moraliza más el sexo y la izquierda moraliza más la comida y los animales (Haidt)

¿Por qué la derecha tiene una mayor superioridad moral que la izquierda?

Este es el titulo de un articulo que leí recientemente firmado por Miguel Angel Quintana y que podeís leer aquí.

El autor echa mano de Jonathan Haidt que describió los 5 pilares de la moral y cuya obra podes seguir en el post anteriormente vinculado.

La idea de Haidt es que los sentimientos morales no son algo que se tiene o no se tiene, sino que existen al menos 5 dimensiones que hay que valorar una a una y que configuran patrones morales bien distintos entre los individuos. Concretamente en el video de más abajo podréis ver una serie de diapositivas donde Haidt agrupa estos valores morales según culturas, aunque lo más interesante son sin duda la distinción, el agrupamiento que hacen los individuos concretos según sus opiniones políticas. Así los conservadores aparecen como un grupo bien distinto de los liberales (utilizando terminología americana).

Lo interesante de esta investigación es que tanto los conservadores como los liberales se distinguen no tanto por el valor que dan a su defensa de los oprimidos o su aversión a las injusticias sino a otros parámetros. Así es posible observar como difieren en los valores de Lealtad/traición, Autoridad/subversion y Divinidad/degradación.

En términos concretos significa que los individuos de derechas no se pondrán inmediatamente de parte de minorías oprimidas o de grupos minoritarios (como suelen hacer los de izquierdas) sin valorar además la lealtad debida al grupo, la existencia o no de una autoridad identificable o de hacer algo que degrade la dignidad humana. Es por eso que izquierda y derecha nunca se pondrán de acuerdo (sin abandonar su posición inicial) sobre temas como el aborto, la inmigración ilegal, el feminismo, la eutanasia, el consumo de drogas, el matrimonio homosexual o la educación de los niños.

Lo que nos lleva a concluir que los liberales (los de izquierdas en términos europeos) son personas que se preocupan por los oprimidos y son muy sensibles a las injusticias pero escotomizan las otras tres dimensiones que son también consideradas por los individuos de derechas.

Aqui está el video de TED con subtítulos en español.

Un post relacionado

La historia como ciencia exacta

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Peter Turchin es un psicólogo y antropólogo americano pero de origen ruso con intereses evolucionistas y autor de una nueva transdisciplina que llama «cliodinámica«. La idea es que a partir de un catálogo de datos (Big data) y su tratamiento matemático podemos hacer predicciones sobre el futuro, más concretamente: que la historia se puede predecir.

Su investigación mostró que alrededor de 40 indicadores sociales aparentemente dispares (pero, según la cliodinámica, relacionados) experimentaron puntos de inflexión durante los años setenta. Históricamente, tales desarrollos han servido como indicadores principales de la agitación política. El modelo indicó que la inestabilidad social y la violencia política alcanzaría su punto máximo en los años 2020.

El modelo sigue una serie de factores. Algunos reflejan los acontecimientos que se han observado y discutido extensamente: creciente desigualdad de la renta y de la abundancia, estancamiento e incluso el descenso del bienestar de la mayoría de los americanos, creciente fragmentación política y disfunción gubernamental (véase el retorno del oprimido). Pero la mayoría de los científicos sociales y los comentaristas políticos tienden a centrarse en una parte particular del problema. No está ampliamente reconocido el hecho de que estos desarrollos están todos interconectados. Nuestra sociedad es un sistema en el que diferentes partes se afectan entre sí, a menudo de maneras inesperadas.

Además, hay otro importante acontecimiento que han pasado por alto la mayoría de los expertos: el papel clave de la «sobreproducción de élite» en las oleadas de violencia política, tanto en las sociedades históricas como en las nuestras (véase Blame Rich, Overeducated Elites como Our Society Frays ) . El aumento de la desigualdad no sólo conduce al crecimiento de las mejores fortunas, sino que también da lugar a un mayor número de poseedores de riqueza, el» 1 por ciento «se convierte en» 2 por ciento «. O incluso más … De 1983 a 2010, el número de hogares estadounidenses por un valor de al menos 10 millones de dólares aumentó a 350.000 de 66.000.Los estadounidenses ricos tienden a ser más activos políticamente que el resto de la población.

La sobreproducción de élite suele conducir a una mayor competencia intra-élite que gradualmente socava el espíritu de cooperación, que es seguido por la polarización ideológica y la fragmentación de la clase política, porque cuanto más contendientes hay, más terminan perdiendo Una clase grande de los aspirantes a la élite descontentos, a menudo bien educados y altamente capaces,  han visto negado el acceso a las posiciones de la élite.

Debe ser por eso que una de las variables que explora Turchin y que predicen inestabilidad es el número de abogados en una comunidad dada. Y no cabe duda de que el incremento de abogados marca lo que el llama una sobreproducción de élites. Y es cierto que las élites están incrementando su número y por tanto fortaleciendo la desigualdad y la brecha entre ricos y pobres con un progresivo deterioro de la clase media, no sólo en cuanto a su poder adquisitivo sino también en sus indicadores de salud y de bienestar.

Todo parece indicar que el contrato social se rompió definitivamente al comenzar el siglo.

La vuelta de los oprimidos.-

La idea de Turchin es en cierta forma opuesta a la idea marxista de que son precisamente los oprimidos los agentes del cambio. Ya no es de la clase obrera o los parias de la tierra, los pobres por así decir de los que hay que esperar movimientos sociales revolucionarios que pongan patas arriba al sistema. Se trata de una nueva clase de oprimidos: aquellos que se criaron en las élites pero han sido desplazados de ella.  Ese médico en paro que era hijo de un arquitecto y a su vez nieto de un panadero, la mayor víctima en su forma de sentir esa desescalada social. Curiosamente el ascenso de su padre en la pirámide social no resultó traumático para nadie y la permeabilidad «hacia arriba» resultó ser muy protectora socialmente. Sin embargo ese descenso del nieto médico que probablemente no encuentre en su país acomodo para sus ambiciones resulta ser muy desestabilizador pues la perdida de rango social es mucho más traumática que la ganancia. Aquí de lo que se trata no es de sobrevivir sino de medrar y por tanto la rivalidad es feroz.

Es precisamente esta nueva clase social -los neo-oprimidos- de los que hay que esperar grandes inestabilidades al garantizar el éxito de los populismos que son en definitiva la otra cara de la polarización -en este caso política- que se nos viene encima. Sólo para seguir alimentando decepciones, claro está pues ningún populismo podrá resolver el problema sistémico que procede del hecho de una mala estratificación social.

Una mala estratificación significa que la brecha entre ricos y pobres se ensancha y ya ha dejado de ser estrecha y larga para convertirse en dos grades bloques donde el colchón de seguridad de las clases medias acabará siendo esquilmado por los Estados cada vez más incapaces de monitorizar estos movimientos oscilatorios, que no afectan solo a lo social o económico sino también a lo político (mas extremismo derecha-izquierda) y a lo sexual: más distancias entre los sexos y más desinterés por el compromiso a largo plazo. Y no cabe ninguna duda de que el feminismo radical es precisamente otro de los marcadores de polarización.

Si a mi me preguntaran por las variables que pueden resultar significativas a la hora de predecir un futuro de inestabilidad añadiría a las nombradas por Turchin algunas que ya han sido señaladas por ciertos ilustrados del siglo XVIII como Hollbach y otras que se conocen a partir de estudios epidemiológicos y que predicen enfermedad mental o al menos sufrimiento mental y alienación y sobre todo esa sensación que tenemos todos de que el mundo se ha vuelto definitivamente loco:

1.- El número de solteros

2.- La edad en la que se tiene el primer hijo (por mujer).

3.- El indice de divorcios.

4.- El número de abortos.

5.- El número de crímenes de género/año

6.- El numero de suicidios/año.

7- El número de accidentes de tráfico/año.

8.- El consumo de antidepresivos/año.

9.- Ancianos viviendo solos.

10.- Niños ingresados en instituciones.

Todos estas variables parecen no tener nada que ver entre ellas, pero tal y como dice Turchin se encuentran relacionadas por un hilo invisible que solo los algoritmos matemáticos pueden desvelar.

Y no se trata de una profecía apocalíptica sino de ciencia.