¿Quien es el Trump español?

tridimensional

Antes de contestar esta pregunta déjenme hablarles de un diagnóstico dimensional de la ideología.

Usualmente solemos clasificar a las personas en izquierda/derecha aunque solemos pensar que la mayoría de nosotros somos de centro. La existencia virtual de ese centro sucede porque no nos vemos en los extremos de las ideologías, ni somos muy conservadores, ni somos comunistas. Pero este punto de vista unidimensional es muy simple.

Es el conocido continuum unidimesional, la recta.

Subamos el nivel añadiendo otra variable ortogonal. Esta variable introduce la segunda dimensión, hablamos entonces de autoritario/libertario. Casi cualquiera de nosotros podría ubicarse en esos cuatro cuadrantes que salen de la introducción de este segundo eje de coordenadas. Diríamos soy de derechas pero libertario (liberal) o de izquierdas y autoritario (comunista), de izquierdas pero libertario (ácrata) o de derechas y autoritario (conservador)

cuadrantes
Pero aqui no termina la cosa, porque existe una tercera dimensión, la que introduce el eje soberanista/globalista, que es el que hoy en día está en juego oscureciendo las otras variables del plano.

Ya somos un cubo. Somos tridimensionales. Ser de derechas/izquierdas o autoritario/libertario son variables trasnochadas que ya no definen nuestra posición en el mundo que nos ha tocado vivir.

En este sentido Trump es DAS (de derechas, autoritario y soberanista) mientras que Iglesias es de IAS y digo que Iglesias es soberanista porque así se dio a conocer, era anti-UE, pero no se si habrá cambiado de opinión. Que es autoritario no cabe ninguna duda y si no que le pregunten a Errejón.

El fenómeno Trump es imposible en España por varias razones, la más importante de las cuales es que las mujeres no le votarían, otra razón es porque en España todo lo que huela a extrema derecha será condenado al ostracismo, por razones bien sabidas por todos los que vivimos en Planilandia y aunque Abascal el de Vox es el representante canónico de la llamada alt-right, en España tiene poco recorrido . Pero no hay ninguna razón para que pudiera existir un Trump de izquierdas y con coleta. En ese sentido estoy convencido de que Iglesias es el Trump español y acabará -llegado el caso- llevándose los votos que el PP ha dejado a su derecha y a los que Rivera no ha sabido meter el diente.

Y aun: existe una cuarta dimensión  es decir el tiempo, no es lo mismo tener 20 años y estar sin trabajo que tener 65 y estar al borde de la jubilación ¿Se entiende no?

De manera que no tenemos más remedio que imaginarnos estas dimensiones en un hipercubo.

hipercubo.gif

Un hipercubo es una figura que nosotros no podemos ver, pero que es posible pensar e imaginar gracias a las matemáticas y a ciertos benéficos y generosos usuarios que nos lo desgranan para hacerlo más fácil de entender. El hipercubo sería pues un cubo de cuatro dimensiones, un cubo en movimiento. Si miras el gif de arriba con detenimiento verás como a la izquierda aparece un hipercubo que es en realidad un cubo desplazándose al azar dejando como una estela en su trayectoria. El hipercubo sería el resultado del desplazamiento aleatorio de un cubo sólido a través de la cuarta dimensión, esa 4ª dimensión no puede ser otra sino el tiempo, pero contiene una novedad:el cubo está delante y detrás al mismo tiempo, arriba y abajo, porque el hipercubo está presente en todos y cada uno de esos instantes en que se descompone el tiempo, al menos para hacerlo apreciable a la vista humana.

En este video puedes ver un habitaculo hipercúbico desde dentro, como si habitaras en él, mejor dicho como si estuvieras preso en él.

Y nos pasará como a los habitantes de Flatlands.

Edwing Abott escribió una novela profética casi hace 100 años llamada “Flatlands”, que en castellano podemos traducir como “Planilandia”. Este universo habitado por sujetos en dos dimensiones y que viven en el plano han alcanzado un cierto desarrollo científico, hasta que un dia son visitados por especímenes que viven en tres dimensiones (como nosotros), los cientificos de Flatlands tratan de explicarse determinados fenómenos incomprensibles, puesto que en su universo y su percepción- diseñada para las dos dimensiones- no es posible percibir a seres que presentan una dimensión adicional. De ellos solo pueden apresar ciertos contornos, las sombras.

pipa.jpg

Como puede observarse en esta figura, si en ese universo plano cayera esta pipa, sus habitantes sólo podrian percibir la huella o intersección de la pipa en el plano mientras cae o se desplaza, hasta desaparecer. Una huella ininterpretable, misteriosa y de alguna forma un enigma para ellos y sus cientificos que no pueden ver o percibir esa tercera dimensión. Una huella que sería fácilmente descrita como una casualidad.

A veces eso pasa en la vida política, a veces pensamos que ciertos políticos representan lo más antiguo como si viviéramos un día de la marmota eterno y nos volviera lo viejo. En realidad lo que sucede es que seguimos viviendo en Planilandia y lo que interpretamos es algo relativo a las coordenadas de nuestro plano de categorizaciones.

Y también pensamos que un Trump en España necesariamente debería ser una copia del mismo, un militante antiguo del PP , un ex-falangista, Aznar o algún miembro poco conocido de Vox como ese Abascal. A nadie se le ha ocurrido que el Trump español es Iglesias, solo que…..

La población española está demasiado envejecida para votar a Iglesias.

¿Cómo explicar el hipercubo en un bar?

 

Falsos recuerdos

La mayor parte de nosotros estamos convencidos de que la memoria es un proceso de evocación-anticipación que va desde el pasado hacia el presente, siguiendo la flecha del tiempo. Es lo que se llama la flecha energética, desde el pasado hacia el futuro. Sin embargo la memoria funciona también al revés tal y como Alfred North Whitehead propuso allá por 1929 en “Proceso y realidad”. El presente puede modificar el pasado o el futuro el presente. Decimos entonces que existe una causalidad invertida que va en contra de la flecha del tiempo.

Es por eso que los recuerdos se pueden implantar, sugerir y construir incluso narrativas falsas, identidades inventadas o incluso confabulaciones complejas.

Es entonces cuando comprendemos en toda su profundidad aquella frase de Freud que rezaba así: “La culpa es anterior que la falta”, lo que significa que en el psíquismo humano muchas veces el efecto es anterior a la causa y lo es no porque el tiempo se desdoble como escribí en este post sino porque el tiempo puede ir en el sentido energético o en el sentido inverso, pues el tiempo va plegado en las formas y el tiempo que nosotros medimos con el reloj no es el tiempo en sí sino la duración de las cosas.

En este video de TED puedes oír algunas cosas sobre la memoria realmente asombrosas

Salutogénesis

Hay algo en la consciencia humana que no es fenoménico y que causa lo fenoménico. (G. Lachman)

carruaje Bukingham

Lo cierto es que la Medicina se ha ocupado mucho hasta el momento de conocer las causas de las enfermedades, pero han sido otras disciplinas las que se han ocupado de cómo mantener la salud, así las políticas distributivas, las políticas medio-ambientales, las políticas sociales incluyendo a las políticas sanitarias tienen un cierto impacto en la salud percibida por la población y contribuyen a la salud de los ciudadanos mucho más que el consumo de fármacos por ejemplo. Pero hasta ahora la Medicina y sus tecnologías complejas no parecen haberse decidido por cambiar el rumbo de su paradigma a fin de hacerlo compatible con una visión mas saludable de nuestra vida.

Es por eso que hoy hablamos de salutogénesis (Antonovsky, 1979), un nuevo paradigma que ya no se detiene en la polaridad salud-enfermedad poniendo el énfasis en las causas de las patologías sino que se preocupa de cómo mantener la salud en organismos que aun no han enfermado, se ocupa pues de las causas de la salud. Del mismo modo este mantenimiento de la salud entronca con otro concepto que es el concepto de sanación, opuesto en cierta manera al concepto pasivo de la curación.

Es verdad que la mayor parte de las enfermedades se curan solas y el organismo vuelve a recuperar el estatu quo que le correponde siempre y cuando este impacto no sea lo suficientemente virulento. La mayor parte de las enfermedades sin embargo necesitan el concurso y el saber de un médico. El médico es el que cura aunque cuenta para ello no solamente con sus herramientas técnicas sino también con la vis medicatrix, es decir con esa tendencia de las enfermedades a curarse solas, un poderoso aliado. Por otra parte el sanador no necesita ser médico porque opera desde un punto de vista espiritual, cura -sana- por la fe, el trabajo físico o la adquisición de algún tipo de conocimiento.

La cuestión central del paradigma salutogénico parte de la pregunta: Por qué razón, si nos enfermamos, algunos se recuperan mas fácilmente que otros? ¿Por qué algunas personas son propensas a múltiples enfermedades mientras que otras parecen mantenerse sanas y jóvenes aun en edad provecta?

Para entender mejor este fenómeno tenemos que saber que el mantenimiento o la ganancia de una buena salud está relacionada con dos características de los organismos vivos: la resistencia y la coherencia y ambos se funden en un concepto psicológico relativamente reciente: la resiliencia un concepto tomado de las propiedades de los metales y que es aplicable a la acción de ciertos impactos en la vida psicológica de un individuo y lo pone en relación con la capacidad de que estos impactos terminen por fortalecer la respuesta de los individuos a las contrariedades de la vida.

Pero no es de la la resiliencia como concepto psicológico de lo que voy a hablar sino de la resistencia y la coherencia. Más concretamente me gustaría hablar de la coherencia, algo que podemos definir de esta forma: “Cada individuo debe encontrar para sí mismo una sensibilidad para entender o interpretar de modo positivo los diversos desafíos existenciales, insertándolos en un Todo que tenga un sentido, donde el ser humano encuentre algún significado en lo que piensa, siente, realiza y en todo lo que le acontece. Se trata aquí de un comprender la existencia, lo cual es bastante diferente a un saber sobre la existencia”.

Dicho de otra manera: la coherencia se cultiva (Bildung), no es algo que nos venga de serie, no se trata de adquirir un cierto conocimiento o destrezas especiales, sino de la construcción de un sentido, una Voluntad que gobierne desde una cierta elevación a los componentes más elementales. Para eso vamos a aproximarnos a la metáfora del carruaje, apropiada para hablar de los cuatro niveles de consciencia que conviven en nosotros los humanos, niveles de consciencia que afectan a cuatro cuerpos.

Los cuatro cuerpos de Gurdieff.-

El carruaje es el armazón (el cuerpo), los caballos, son las emociones, nuestra parte animal, la pasión y la motivación, el cochero es el experto que guía a los caballos y se ocupa de ellos, de darles de comer, limpiarlos y guarecerlos, el cochero es el Yo convencional, el que se ocupa de las cosas rutinarias de la vida, pero en esta metáfora falta algo: el cliente, el Amo del coche o carruaje: es él quien sabe donde hay que ir y aunque él no se ocupa ni del carruaje, ni de los caballos ni conoce el tráfico de las calles ni los itinerarios como sabe el cochero, es el único que sabe donde quiere ir, el resto de los elementos “no saben” o bien su saber es instrumental como el del cochero o instintivo como el de los caballos.

Se trata de una experiencia muy concreta y cotidiana, todos hemos tomado alguna vez un taxi y cuando lo hacemos damos una orden al taxista, pero no nos ocupamos de saber si el coche está en buenas condiciones, ni si ha pasado la ITV, tampoco le medimos al taxista sus niveles de glucosa en sangre por si estuviera bajo de azúcar, suponemos que es el taxista quien ha de ocuparse de todas las tareas de mantenimiento del coche y que goza de una buena salud para conducir, nosotros simplemente alquilamos su vehículo y su experiencia en conducir para que nos lleve a cierto lugar, después le pagamos y nos apeamos del coche.

No fiamos de él, nos fiamos de que existe coherencia entre el motor, la carrocería y el taxista, confiamos en su pericia para llevarnos dónde queremos ir, la coherencia del sistema de los tres cuerpos se le supone.

Pues bien ese cuarto cuerpo, que da ordenes al taxista, que sabe donde quiere ir, que dispone de intencionalidad y de voluntad, es el Yo. Pero hay una cierta diferencia entre ese Yo y el Yo del taxista. se trata de un Yo sobreelevado, de un Yo que no se limita a conocer itinerarios sino que sabe (donde quiere ir) y que además ES. Ser y saber son las características balanceadas y armónicas por las que se reconoce al cliente (al Yo). la otra característica que distingue al Yo del amo del Yo del cochero o taxista es que es unitario, es decir lo que sabe se extiende a todo su SER, no sabe en un lugar e ignora en otro, Ser y Saber se han fundido. Y que sabe el mecanismo para poner en marcha la acción es usualmente a través del cochero (el taxista en este caso).

Se trata de la consciencia suprahumana, de una conciencia autotrascendente o extendida, a diferencia de la consciencia del taxista que es una consciencia convencional, una autoconsciencia que se sabe a si misma pero que no tiene necesariamente el conocimiento de saber donde ir, en realidad va donde le mandan por así decir.

La mayor parte de las personas tienen esos cuatro cuerpos, pero no basta con tenerlos hay que poseer algo más: la llave que abre esa cuarta puerta.

Y volviendo sobre el tema de la coherencia es necesario decir ahora que el Amo, cochero, caballos y carruajes han de comportarse como un todo. Lo que exige que no haya alteraciones entre aquello que les conecta: el cochero debe hablar el mismo idioma que el amo, los caballos deben estar enganchados al carruaje y este debe estar en óptimas condiciones para viajar. hay pues dos cuestiones que afectan a la coherencia: una es la coherencia entre los miembros del sistema (los cuatro cuerpos) y luego ha de haber una coherencia entre sus tres enlaces (idioma, riendas, y enganche de las caballerías).

Es entonces cuando el sistema anda bien y cuando podemos habitar coherentemente el cuarto cuerpo y cuando somos amos de nosotros mismos.

Y cuando el Ser y el Saber se funden armónicamente todo cristaliza en Comprensión y el Yo consige la Unidad que no alcanza el cochero que no es otra cosa sino una confluencia de zombies

Y si uno comprende su carruaje, a sus caballos y a su cochero y este le entiende a él, entonces todo fluye y lo maravilloso puede llegar a suceder.

Abducidos y paranoicos

No importa quien inventara este meme (la visera invertida) lo que importa es el éxito que ha tenido. ¿Por qué tienen éxito algunos memes?

La experiencia de ser abducido ya forma parte de la memética new age que arrasa entre nuestros conciudadanos. Consiste en declarar que uno ha sido levantado en el aire y llevado hacia una nave conducida por extraterrestres, donde el sujeto usualmente es implantado por algun tipo de mecanismo o chip destinado a estudiarle o modificar su funcionamiento. La experiencia de abducción no es un delirio en sí misma y se halla tan extendida en nuestra población urbanita que sabemos de ella seguramente a partir de testimonios televisivos o de conocidos. Quizá usted mismo haya tenido alguna vez esa experiencia de abducción y no la ha contado a nadie por temor a que lo califiquen de ser un chalado.

Aqui en este blog nos cuentan los planes de ciertos extraterrestres para con la raza humana.

Pero en realidad no hay extraterrestres sino un curioso síntoma, -un subtipo de parasomnia– que explica toda aquella experiencia.

Se llama parálisis del sueño.

La mejor imagen para recrear esta experiencia es este cuadro de Fuseli, nótese como un demonio se encuentra sentado en el pecho de la durmiente.

La parálisis del sueño es una desagradable sensación que consiste en que durante el sueño, bien al despertar o bien al dormirse el durmiente se despierta con la sensación de que no puede moverse, lo que le provoca una experiencia terrorifica en tanto que subjetivamente tiene la sensación angustiosa de que va a morir ahogado. En realidad la paralisis del sueño no reviste ningún peligro puesto que los músculos respiratorios siguen funcionando de forma automática y la crisis termina en uno o dos minutos. En cualquier caso se trata de una experiencia muy frecuente y se supone que todos nosotros tendremos un acceso de parálisis de sueño al menos una vez en la vida.

El problema es qué hacer, cómo explicar esta experiencia tan angustiosa.

Si uno no sabe de la existencia de la paralisis del sueño lo más probable es que busque entre los memes de sus creencias más cercanas algun tipo de explicación. Una explicación que más tarde podremos adornar con algun que otro elemento del mito o del memeplex en palabras de Susan Blakemore, naves espaciales, chips implantados, borramiento de la memoria, todos ellos tomados de las peliculas, novelas y programas de ciencia ficción.

Lo cierto es que la parálisis del sueño pertenece a un sindrome completo que conocemos con el nombre de narcolepsia o sindrome de Gelinaud en honor al médico que lo describió. Se trata de una enfermedad rara -en su forma completa- y que se caracteriza por esta tétrada de síntomas:

1.- Parálisis del sueño.

2.-Alucinaciones hipnagógicas (al dormirse) o hipnopómpicas (al despertar).  Se trata de alucinaciones visuales con contenidos aterradores, usualmente de monstruos, muertos, fantasmas, etc.

3.-Cataplejia o pérdida súbita del tono muscular con caida al suelo. Estos ataques pueden ser activados por emociones o incluso por la risa.

4.- Hipersonmnia y ataques repentinos de sueño.

Naturalmente el síndrome completo es mucho más raro que los sindromes recortados donde sólo aparecen las pesadillas con parálisis del sueño y las alucinaciones aterradoras. Es bueno recordar que este cuadro no es un cuadro psiquiátrico sino fisiológico, pero sus contenidos suelen formar parte de un agregado de creencias y de complejos generados por el propio paciente según sus propios gustos. Asi lo que en la edad media eran súcubos, íncubos o presencias demoníacas son hoy presencias extraterrestres pues ya nadie cree en el demonio y son legión los que creen en naves espaciales que poco a poco nos invaden para someternos a extraños planes de fecundación.

Su frecuencia e stal que existe en todas las culturas un nombre para designar estas “presencias” espectrales que nos aparecen en nuestras pesadillas, La “mara” islandesa, o el “de ma” vietnamita son expresiones y versiones distintas del mismo fenómeno, espíritus, fantasmas, animales o muertos son los que pueblan estas pesadillas en todas y cada una de las culturas en que se ha estudiado el fenómeno.

El éxito de este meme se explica -según Susan Blakemore- en que proporciona explicaciones a una experiencia aterradora, enigmática e inexplicable. Naturalmente es inexplicable en tanto en cuanto el soñador no sabe qué es una parálisis del sueño mientras que aquellos que tenemos esa misma experiencia pero conocemos el concepto “paralisis del sueño” no llegamos a cosntruir hipótesis fantásticas como ésta y nos conformamos con la explicación racional. Y es mucho más inexplicable en terminos realísticos precisamente porque se cree en aquello que se quiere creer.

Lo interesante en este momento es mapear esta experiencia y compararla con los delirios que manifiestan los pacientes psiquiátricos. ¿Por qué decimos que estas invenciones fantásticas no son patológicas mientras que un delirio esquizofrénico o paranoico si lo es? ¿Que diferencias existen entre las creencias más o menos fantásticas como las que cuelgan en ciertos blogs y que se relacionan con teorias de la conspiración, secuestros por extraterrestres o experiencias mas o menos creibles con los delirios?

Lo que caracteriza un delirio son estas tres condiciones:

1.- Perjuicio, hay un plan urdido por alguien contra mi persona y con el propósito de hacerme daño.

2.- Inocencia. El individuo es siempre inocente en esta operación de acoso.

3.- Certeza. El delirio se caracteriza por su persistencia y por la convicción inmutable de veracidad.

Los abducidos tambien suelen creer a rajatabla en sus propias interpretaciones alucinadas de la pesadilla pero no suelen persistir cuando no encuentran un caldo de cultivo que sostenga sus creencias, cosa que puede suceder a través de ciertos grupos de apoyo que añaden además otro tipo de creencias memeticas que adornan el cuadro (complejos de memes). Sin embargo lo predecible es que esta creencia se disipe poco a poco y no afecte al resto de la personalidad. Lo curioso para la gente común es que estas formas de creencias fantásticas se den en personas totalmente cuerdas.

No es frecuente que el abducido crea que está siendo víctima de un complot personalizado en su ser, más bien lo que cree es en algun plan cósmico que afecta a la humanidad entera y que es a través suyo y de otros abducidos la forma en que estos poderes extraterrestres se manifiestan precozmente para avisarnos. No hay pues una alusión perjuiciosa, sino una vivencia de pasividad en la experiencia que entronca con lo onírico, lo hipnótico o lo sugestivo.

La abducción es un meme y se contamina por la via memética, a través de la imitación mientras que muy posiblemente la atmósfera de persecución que flota en las formas paranoides de las enfermedades psiquiátricas pertenece a un orden prehumano, a una serie de temores, amenazas, perjuicios, alusiones  o peligros vividos desde una mente animista con los que nuestro linaje tuvo que lidiar durante eones de tiempo y cuya preservación genética dio lugar a ciertas ventajas en la tarea de sortearlas.

Es muy posible que el delirio se haya configurado como una posibilidad interpretativa humana de cara a la prevención de daños procedentes de los desconocido mientras que el meme es intercambiable pues está sometido a las creencias compartidas por una cultura. Aunque es posible hablar de memes muy peligrosos, la mayor parte de ellos se confunden con la moda y son -desde el punto de vista de la supervivencia individual- banales.

Bibliografía.-

Susan Blakemore: “La maquina de los memes”. Paidos. 2000.

El limbo, la Nada y David Bohm

Escribo este post para protestar de que el limbo ya no existe por decreto papal. Fue precisamente ayer mientras daba una conferencia sobre Psiquiatria y espiritualidad que me enteré: resulta que el papa ha promulgado una especie de decreto suspendiendo de empleo y sueldo a una de las instituciones mas importantes de mi vida. Aun estoy indignado.

Fue asi como descubrí qué cosa era eso del limbo.

Tendria unos 5 años, le pregunté a mi madre

– ¿Mamá donde estaba yo antes de nacer?

Mi madre que no era experta en temas teológicos me espetó casi a bocajarro

– En el limbo, hijo.

Naturalmente le pregunté donde estaba ese lugar, pero mi madre me dijo que no era un lugar, como no tenia formación budista tampoco me dijo que era un estado mental, no se le ocurrió otra cosa que decir sino que el limbo era como el purgatorio: el lugar donde van los que sin ser malos no ha sido buenos del todo. Se trata pues de un lugar de paso, un lugar de perfección, pero como mi madre no habia leido a Schopenhauer, no fue capaz de aclarar las diferencias que habia entre el limbo y el purgatorio (ignoro si el papa tambien se ha cargado esa especie de AENA celestial por falta de controladores) pero lo cierto es que el purgatorio y el limbo nada tienen que ver entre si.

Tardé algunos años más en conocer la diferencia, al limbo -llamado de los justos o inocentes- iban los niños que no habian sido bautizados  y que venian de serie mortificados por el pecado original dicho en terminos mas actuales: la pena de la dualidad. En aquel lugar coincidian los no-natos como San Ramón y los niños que morian antes del bautismo. de modo que la siguiente pregunta a mi madre venia al pelo.

– ¿Y donde van los que se mueren?¿Vuelven al limbo?

Nótese como yo ya era bastante filósofo de pequeño y que en mi mente no cabian dos nadas sustanciales, si veniamos de la nada teniamos que volver a la nada, de manera que nunca me tragué eso del cielo o el infierno que me parecía un premio de consolación para ignorantes o seres de bajo nivel de entendimiento.

Tardé aun muchos años en acercarme a otros conceptos similares al del limbo, pero creo que el que más se la parece es el concepto gnóstico de pleroma. Un concepto rescatado por Garl Gustav Jung y que asimilaba a la Unidad primordial de la que todos procedemos.

De modo que ya se que es el limbo, y por eso lamento que el papa haya amortizado el concepto. El limbo es esa Nada primordial que como sabemos y por lo que dicen los fisicos no existe sino casi siempre llena de algo. El vacío-vacío es una entelequia metafísica pero no puede existir de manera que ya tenemos alguna pista de qué es el limbo.

Pero no tenemos ni idea de dónde está ese lugar, suponiendo que sea un lugar, claro está que hablar de lugares en la física moderna solo sirve para describir nuestro mundo sensible, aquel que percibimos a través de los sentidos, puesto que eso de los lugares (el espacio-tiempo) es al parecer la jaula cognitiva que nos mantiene entretenidos en este mundo de las hipotecas y de la reforma de las pensiones pero no tiene nada que ver con el Lugar consmológico primordial que explotó en el big bang.

De modo que la pregunta ¿qué explotó en el big bang? al decir de los fisicos carece de sentido puesto que un segundo antes de que explotara no habia tiempo es pues imposible cronometrar o ni siquiera pensar que sucedía antes de ese momento cosmológico. Los físicos zanjan el asunto diciendo que lo que explotó fue una singularidad, es decir una condición donde no se cumple ninguna de las leyes fisicas que rigen nuestro universo tal y como lo vemos hoy. Ni habia tiempo, ni luz, ni materia, ni masa, ni fotones, ni electricidad, ni soles, ni nada de nada. ¿Pero entonces qué habia?

Nada. Una nada creadora de seres, objetos , materia, luz y tiempo-espacio. Una tensión polar entre el ser y la nada manifestada en el orden desplegado.

Claro que si era creadora y expansiva nos resulta dificil de concebir esa Nada, lo más lógico sería pensarla como un Todo, pues un Todo sin Nada seria un Todo incompleto, pero yo propongo algo mejor pensarla como una Unidad (una unidad donde el Todo y la Nada fueran la misma cosa) o si viene al caso pensarla como una Simetria primordial (Huxley) o un orden implicado (David Bohm). (Aqui hay un buen post sobre el concepto de “orden implicado y orden explicitado”)

El orden implicado de David Bohm me parece un concepto solapado con el de Huxley y tambien con el concepto de pleroma gnóstico sin embargo el concepto de limbo me parece una chapuza inventada para dar avío a los niños que nacieron con ese pecado heredado pero que no tenian culpa alguna por falta de uso de razón para el pecado: un invento de los teólogos primitivos para salir del paso, algo asi como la chapuza del estado de alarma que nuestro gobierno ha puesto en marcha para terminar con una huelga sin sindicato que la promulgara.

Fascinante sin embargo es el concepto de David Bohm acerca de en qué consiste esa Unidad primordial que el llama el orden implicado:

“en cualquier elemento del universo se contiene la totalidad del mismo: la parte está en el todo, y el todo está en la parte. Detrás de la apariencia del orden desplegado existe un orden implicado, afirma Bohm”

Pero aqui no termina la cosa porque a escala humana,  la conciencia humana es el delegado terrenal de ese orden primordial sin desplegar y donde no existen ni el espacio ni el tiempo, ni la masa ni la materia:

la conciencia (pensamientos, emociones, deseos, voluntad, toda la vida mental o psíquica) está básicamente en el orden implicado como lo está la materia, y, por consiguiente, no es que la conciencia sea una cosa y la materia otra, sino más bien que la conciencia es un proceso material y está ella misma en el orden implicado, como lo está toda la materia, y que la conciencia se manifiesta en algún orden explicado, como hace la materia en general”. Según su hipótesis, la diferencia entre la materia y la conciencia se encuentra en el estado de sutilidad, “la conciencia es posiblemente una forma más sutil de materia y de movimiento, un aspecto más sutil del holomovimiento”.

Se trataría pues de un continuo de densidad, la máxima en la materia, la forma más sutil sería la conciencia y de entre ellas la humana seria su máximo exponente.

Si tanto la materia densa como la conciencia sutil están en parte en el orden implicado (la Totalidad) como en el orden desplegado (explicitado tal y como lo percibimos) lo que nos queda por saber es como se comunican ambos mundos. ¿Podemos percibir alguna traza de ese Totalidad?

Personalmente me gusta la idea del hipercubo del que ya he hablado mucho en este blog pues me parece una bella y elegante metáfora de como un objeto tetradimensional puede proyectarse en tres dimensiones, de la misma manera que hacemos cuando dibujamos en el plano (dos dimensiones) un cubo que en realidad posee tres dimensiones. La idea es que el hipercubo no puede representarse en nuestro mundo sensible de tres dimensiones pero podemos proyectar su sombra como podemos ver en la imagen animada superior.

No cabe duda de que se comunican a través de vórtices, a través de túneles que en algun lugar he llamado fistulas. Se trata de momentos especiales que carecen de interpretación, un fenómeno sobre el que escribí en el post anterior, eso que se nos cuela entre las grietas de la comprensión y que es al mismo tiempo la matriz de todas las comprensiones, algo que carece de explicación siendo como es profundamente explicativo, un Eureka, una comprensión súbita si es algo cognitivo, o una experiencia jubilosa si es algo emocional o una experiencia de la memoria (hipermnesia) o de la percepción (heautoscopia o desdoblamiento). Le llamamos éxtasis cuando se comparten elementos cognitivos, emocionales, conductuales y mnésticos.

Es como un triángulo de las Bermudas de la comprensión y suplico a su Bondad dárselo a probar a quien pensare que miento.


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“Eso”

Del mundo sólo nos es dado percibir sus secciones

Ouspensky

La primera vez que me pasó “eso” me asusté. La segunda vez casi me pasa desapercibido. En la tercera ocasión traté de encontrarle un significado, no lo encontré. La última vez me limité a disfrutar de “eso” y renuncié a comprenderlo, más aun renuncié a describirlo.

Hoy después de varios años me decido a escribirlo por si a alguien le pudiera aprovechar y también -justo es decirlo- porque el hombre tiende a poner en palabras, a comprender racionalmente o a escribir para saber cómo piensa. No sé si lo conseguiré pues cuando tratamos de poner palabras a aquello que no puede nombrarse (es por eso llamado lo inefable) corre el riesgo de no ser tomado en serio o peor: de que la descripción resultante sea banal y tan alejada de la experiencia real que resulte en una calcomania intrascendente o en algo exagerado, esperpéntico o atemorizador.

¿Pues cómo traducir en palabras ese instante de júbilo, de felicidad inexplicable que no responde a ningún dato objetivo de la realidad, que no puede asociarse con nada concreto?. No se trata de una comprensión súbita al estilo del insight, es más parecido al éxtasis. Pero tampoco es un éxtasis propiamente dicho pues no va unido a imágenes, ni a recuerdos, no hay memoria, ni existe aquella quietud que describen los místicos con el nombre de arrobamiento o “pajarismo” y que invoca una contemplación preñada de quietud o de estrechamiento del campo visual. Al contrario, es una experiencia sensible pura, sin cognición, ni memoria y que no impele a conducta alguna. Ningun observador podria apercibirse de que “eso” está ahora en mi. Pues uno sólo puede saber algo de “eso” cuando eso está en él, desafortunadamente la mayor parte de las personas reaccionan como yo al principio de todo, con miedo o con indiferencia.

Se trata pues de una experiencia que sólo puede vivirse en primera persona (como todas las experiencias) pero que a diferencia de las experiencias comunes no puede comunicarse pues no existen consensos sobre ella. No es tener la mente en blanco, no es un bloqueo, ni un ataque epiléptico, no es una convulsión ni un dejà vu ni una de esas sincronicidades- coincidencias significativas- que a veces nos parecen bien siniestras o bien maravillosas; quizá la palabra “rapto” o “paroxismo noético” pudiera describirla mejor que cualquier otra palabra, es una degustación de algo desconocido como un sabor, un olor o una textura exótica o inusual – a pesar de no ser algo perceptual- como si ese algo hubiera penetrado en mi por unos instantes y que se desvanece raudo, tan veloz que no hay tiempo suficiente para atraparlo.

Y lo peor que podemos hacer cuando “eso” nos penetra es pretender atraparlo pues apenas lo intentamos se desvanece.

Todo lo sagrado se desvanece apenas tratamos de verle el rostro tal y como nos contó Virgilio. Por alguna extraña razón lo sagrado se nos muestra siempre de espaldas.

Nuestra primera intención es atraparlo para diseccionarlo, para volverlo a evocar a voluntad, para entender, para comprender cómo “eso” hace para -inesperadamente- tomarnos como rehenes, como fuente parásita de sus emisiones, como si el cerebro fuera una antena, un repetidor de una secuencia que procede de otro tiempo y lugar tal y como Sheldrake nos contó.

Hay que estar advertido para que cuando “eso” vuelva no pretender enjaularlo cognitivamente en una interpretación. “Eso” no tiene sentido ni mucho menos significado, sino que es la fuente de todos los sentidos y de todos los significados. Es por ello que se resiste a cualquier interpretación, más aun: nosotros los humanos carecemos de un sistema de referencia para entenderlo es por ello frecuente que muchas personas que han sido puestas en contacto con “eso” enloquezcan y comiencen a elaborar poderosos e irracionales sistemas de pensamiento que esclarezcan la sustancia de “eso”. Ningun delirio lo logrará, y parece que la mejor estrategia cuando “eso” llega, si es estando despiertos que obturemos su presencia con el ruido del mundo, eso hacen las personas sagaces o cuerdas. Más dificil de dominar a través del ruido es cuando “eso”aparece en los sueños, ahi sólo tenemos dos opciones: despertar o contemplarlo, si usted opta por está ultima acción hágalo -tal y como recomendaba Shakespeare- como desde la cabeza de un alfiler, sólo es necesario una pequeña apertura, un hilo de luz.

Pero hasta llegar a estas conclusiones hube de buscar, fue asi como supe que “eso” habia dado lugar a sublimes creaciones de la conciencia humana: pasajes poéticos, misticos, cientificos, espirituales y artisticos de lo más variado. Supe así que “eso” no sólo se me habia sucedido a mí sino que era una experiencia conocida por muchos que me precedieron -y también en ciertos de mis coetáneos- en la intuición de que “eso” era una manifestación de la Totalidad, algo que procede de otra dimensión donde nuestros conceptos espacio-temporales no sirven: la totalidad es una singularidad fisica. Es por eso que muchos no emplean el pronombre neutro que yo mismo inventé sino que existen denominaciones diversas del mismo concepto: hasta los hindués definen al Brahman como esa matriz, esa Unidad de donde procede nuestro universo sensible.

Lo cierto es que “eso” o bien no se presenta a todas las personas con la misma intensidad o bien existe algo en las personas que tienden a escotomizarlo, fue por ello que pregunté a Garnier-Malet acerca de la posibilidad de que Eso fuera en realidad una apertura temporal. Garnier Malet es de esa opinión pues la idea procede de su propia experiencia y es además fisico. Pero también pregunté  a Julian Huxley que mantiene una teoria más próxima a la de la creación del mundo a partir de esa singularidad que llamamos Big Bang, para él lo que explotó es precisamente un orden completo, una simetría. El universo que percibimos seria entonces una sección tridimensional de aquella simetria perfecta (aqui hay una figura de esa sección).

Pero nuestra asimetria tiene rendijas y tiene orificios por donde se cuelan proyecciones -sombras- tetradimensionales de aquella simetria, de aquel Todo que perdimos y que muchos de nosotros presentimos y añoramos como Real a través de esas experiencias periódicas de fusión que no necesariamente implican percepciones o agenticidad corporal ni siquiera actitudes extáticas.

Lo conocido y sensible, lo desconocido o sagrado, lo numénico o lo inefable se comunican a través de ciertas experiencias como “eso” se me presentó a mi mismo.

Y no hay más remedio que hablar pero ya he renunciado a comprender.

Fue precisamente aqui en este video de Carl Sagan donde entendí la verdadera naturaleza de “eso” o al menos los mecanismos que utiliza para entrar en nuestro mundo:

Y para aquel que insista en ponerle nombre a “eso”, le dejo esta cita de Jorge Luis Borges, uno de los escritores que más se han aproximado a través de las palabras a la esencia de “eso” junto a Edgar Allan Poe.

“Entonces ocurrió lo que no puedo olvidar ni comunicar: ocurrió la unión con la divinidad, con el universo (no se si estas palabras difieren). El éxtasis no repite sus simbolos”.

Jorge Luis Borges. “La escritura de Dios”

El desdoblamiento del tiempo

Jean Pierre Garnier Malet es un fisico especializado en mecánica de fluidos que recientemente ha estado en nuestro pais presentando el libro cuya imagen acompaño y que mereció además una “Contra” de la Vanguardia (puedes leer la entrevista aqui) que es una sintesis de su teoria del desdoblamiento del tiempo, algo que ya conociamos a través de la fisica tanto de lo diminuto (cuántica) como de lo colosal (nivel cosmológico). Las ideas de Garnier Malet vienen a decir que este desdoblamiento del tiempo sucede tambien a escala de nuestro cerebro y que nuestra vida psíquica se encuentra influida por este hecho del desdoblamiento algo que los psiquiatras y psicólogos ya estabamos acostumbrados a observar en la clinica a través de las múltiples formas de la disociación: heautoscopia, vivencias cercanas a la muerte, despersonalización, estados crepusculares, la desrealización o las personalidades múltiples.

Algo que ya conociamos desde el celebre experimento de Libet que recuerdo a los lectores a continuación y del que ya hablé en este post sobre “Tiempo y conciencia”:

Experimento de Libet:

Consistió en pedirle a los sujetos que doblasen varias veces un dedo, o la muñeca de la mano derecha, pero a intervalos irregulares, de manera espontánea. Al mismo tiempo deberían fijarse en una pantalla en la que aparecía un reloj digital, para recordar el instante en que se les pasaba el impulso por la cabeza. Durante el proceso se tomaba la gráfica de las corrientes cerebrales y el resultado fue que la chispa consciente se producía, en promedio, entre 0,3 y 0,4 segundos DESPUÉS de la aparición del potencial de alerta. Cuando los sujetos empezaban a acariciar la idea de doblar el dedo, la acción ya estaba decidida en realidad.

En realidad Libet no hizo sino repetir con medidas extraídas de electrodos implantados en la corteza somatosensorial el mismo experimento de Kornhuber llevó a cabo en los años 70 a través de medidas realizadas con EEG. Trataron de cronometrar los tiempos de una actividad cerebral motora comparándola con la medida voluntaria derivada de mover el dedo índice de una mano al azar.

Lo que encontraron fue que existía un retardo significativo entre el potencial eléctrico registrado en el EEG -en la corteza cerebral- y el movimiento real del dedo y que era de, aproximadamente, un segundo o segundo y medio.

¿Significa esto que la voluntad consciente necesita de ese segundo o segundo y medio para actuar?

Lo que concluyeron sus autores es que la decisión de mover el dedo era una pura ilusión porque -en cierto sentido- estaba ya programada de antemano en la actividad inconsciente del cerebro.

La mayor parte de los que citan el experimento de Libet en realidad lo hacen para negar el libre albedrío y defender el determinismo cerebral, lo que dice Garnier es precisamente lo contrario: que el cerebro opera con un tiempo distinto al de nuestra conciencia, algo que Penrose ya habia dicho aunque sin intuir que el tiempo puede ser desdoblado en nuestra mente, que existen dos tiempos, algo asi como el tiempo real en que transcurre nuestra percepción y otro tiempo que Garnier llama cuántico y que puede definirse como una sopa de posibilidades donde unas colapsan y otras se materializan guiadas por la intención.

Fotografia de Manu Momprol

Este desdoblamiento del tiempo significa que podemos anticipar un suceso futuro, modificarlo y volver para inscribirlo en nuestra memoria en tiempo real, eso es lo que hacemos durante el sueño a través de una memoria del futuro que reescribe cada noche la memoria con la que abordaremos el dia siguiente.

Este constante diálogo entre el futuro y los acontecimientos diurnos tiene su colofón durante el sueño REM o paradójico, llamado asi porque aunque nos encontremos dormidos nuestra actividad mental es similar a la de la vigilia a 40 Hz, la diferencia con la vigilia es sólo que no podemos movernos y que no hay ruido que interfiera entre los dos tiempos.

Es precisamente durante esta fase del sueño cuando nuestro cuerpo energético y nuestro cuerpo material se encuentran y se refunden modificando y reescribiendo la memoria.

Garnier propone la hipótesis del doble con amplios ecos literarios, míticos y psiquiátricos para explicar las relaciones que debemos mantener con ese futuro o con esa parte nuestra que viaja hacia adelante y que es capaz de arreglar o preparar las cosas para que no se avecinen desastres. Anticipar algo es en realidad una forma de modificar ese algo.

Para Garnier es el pensamiento y no las acciones los que contienen los potenciales para modificar el mundo, asi propone un pensamiento positivo y “no desear a nadie lo que no quisiéramos que nos sucediera a nosotros” como guia de positividad y de cambio. Mantener diálogos con nuestro doble y dejarle el mando un minuto antes de acometer el sueño modificará de forma positiva el despertar y las condiciones del mañana. Se trata de un ejercicio como beber o comer que ha de hacerse a diario y casi siempre en la intimidad cercana al sueño.

Durante la vigilia hay demasiado ruido para mantener diálogos con nuestro doble aunque pueden realizarse ciertos experimentos cotidianos para comprobar el poder del pensamiento positivo sobre las conductas de los demás. Propongo que el lector escuche la conferencia que Garnier dictó en Barcelona, es un poco larga pero puede extraerse de ella mucho jugo.

Oir la conferencia de Garnier:

En esta web o en esta otra.