La generación del Yo

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A la Psiquiatría no le gusta demasiado la palabra “narcisismo”.

Y es comprensible porque en realidad el concepto “narcisismo” no procede de la Psiquiatria sino del psicoanálisis. Fue Sigmund freud quien lo rescató de la mitología y se lo enfundó a ciertas caracteristicas de la evolución de la mente infantil y no tan infantil.

De tal manera que hoy, esta palabra tiene múltiples acepciones:

  • Narcisismo como un trastorno de personalidad catalogado por la Psiquiatria en el DSM-IV.
  • Narcisismo como etapa evolutiva de la maduración de la mente.
  • Narcisismo como sinónimo de egocentrismo y opuesta al etnocentrismo.

Y luego está la versión popular, narcisismo seria algo así como estar enamorado de uno mismo, la tendencia a darse excesiva importancia, a la grandiosidad, al sentimiento de que uno está destinado a un alta misión.

Por definición el narcisista sería aquel que no sólo se da a si mismo una excesiva importancia sino que se la quita a los demás. Pues todo parece indicar que el Yo engorda precisamente a base de suplementos de autoestima que se sustrae vampíricamente a otros: a los que piensan y sienten de manera diferente. Pues el narcisista no puede tolerar las diferencias porque en el fondo siente que los otros son simples prolongaciones de sí mismo.

Algo asi parece que les sucede a los niños.

Cuando somos pequeños creemos que lo que uno piensa y siente es necesariamente lo mismo que piensan los demás, que lo que vemos o percibimos coincide con lo que ven y perciben los otros. El otro simplemente no existe como una persona separada que tiene sus porpias necesidades y opiniones sino que se siente como una interface, como una prótesis del Yo, una especie de prolongación externa de nuestro propia mismidad. Asi que es lógico que tengamos una enorme decepción cuando comenzamos a vislumbrar que el otro siente y piensa diferente y mucho más que eso: cuando notamos que el otro no adivina nuestras necesidades o cuando no anticipa nuestros deseos. Es un dia catastrófico aquel en que damos el salto y descubrimos que el otro es un otro.

Ese dia perdemos magia, intensidad y grandiosidad, algún juguete valioso se rompió en nuestra ludoteca particular, desde entonces no tenemos más remedio que aceptar que el otro no es un Yo adherido sino alguien con una subjetividad propia lo que es lo mismo que decir con una subjetividad diferente.

No tenemos más remedio que aceptar que el otro es libre.

Y negociar de forma interminable cada posición individual.

O eso o la confrontación, pues cada meme narcisista no hace otra cosa sino tratar de imponer su punto de vista a los demás.

Creo que el narcisismo más que un conjunto de rasgos de personalidad o estilos de relacion interpersonal puede definirse tambien como la condición de ciertos tipos de conciencia primitivas que encuentran anidadas en los organismos individuales en las condiciones idóneas para sobrevivir, en realidad el narcisismo es un meme, una idea que encuentra muchas razones para parasitar las mentes de las personas concretas y que puede traducirse en la práctica por un individualismo feroz y un vacío sustancial que no sólo desconoce al otro sino que lo elude en sus diferencias y se encuentra precisamente por eso en guerra permanente con lo diferente.

Toda la patología psiquiátrica, social, y cultural se encuentra infectada por este meme.

Aunque los modos de infección son diversos y proceden de distintos entornos.

Los que alcanzamos la mayoria de edad en la década de los 60-70 somos probablemente los individuos más narcisistas de la historia reciente. Mi generación se caracteriza por la rebeldía, el idealismo y el individualismo. Somos narcisistas rabiosos aunque con algun toque de trascendencia, somos muy fáciles de reconocer y tenemos además una carcteristica astrológica común: todos tenemos a Plutón en Leo, algo que infectó a toda una generación como suele hacer Plutón, un planeta que tarda algunos años -tantos como una generación- en transitar por un signo zodiacal (248 años en transitar por todos ellos).

Aqui hay una buena descripción de las caracteristicas de haber nacido bajo esa influencia:

Plutón estuvo en Leo desde 1.939 hasta 1.957, un período marcado por las experiencias traumáticas de la Segunda Guerra Mundial y el lanzamiento de la primera bomba atómica. Perteneces a una generación que experimenta con frecuencia períodos de intensa creatividad, haciendo posible profundos cambios en la vida interior, una intensidad creativa que es buena para la música, la poesía, el arte etc. Eres muy sensible (incluso vulnerable) cuando se trata de expresarte, de «sacarlo fuera».

Somos la unica generación que tiene un himno a su propia generación, este de The Who:

Somos la generación que llegó a la luna y la de los grandes descubrimientos científicos, los que se opusieron a la guerra de Vietnam y los que inventaron la musica pop, los del amor libre y los de la psicodelia ,los de la paz universal y los de las barricadas de Paris en 1968. Somos la generación que sobredimensionó el Yo y lo elevó a los altares.

Pero fuimos tambien los primeros en sucumbir a las nóminas y a los intereses, a las mentiras y a las apariencias, fuimos, por asi decir, los abanderados del “cada cual a lo suyo” que sustituyó nuestra consigna mas conocida. “A mi nadie me dice lo que tengo que hacer” o la aun más conocida:

“Prohibido prohibir”

No es de extrañar que mi generación haya oscurecido -por su brillantez- a las siguientes y posteriores generaciones mucho más light o incluso incógnitas como aquella generacion X de la que no conocemos aun su identidad y que terminó por diluirse en los efluvios de las drogas o de la anomia social.

Ken Wilber escribió sobre nosotros -sobre él mismo- en un libro ya mitico titulado “boomeritis” que es como él llama a la enfermedad del narcisismo que se instaló en toda nuestra generación – la del “baby boom”-, aquella que creció de espaldas a la segunda guerra mundial y nació -entre nosotros- en la postguerra española.

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Para Wilber la “boomeritis” es el principal obstáculo para alcanzar el pensamiento de segundo nivel, es decir aquel estado de expansión de la conciencia -una expansión que se realiza en espiral- segun la teoria de la “dinámica espiral” propiciada por Clare Graves que representaria el alcanzar un estado tal de elevación que superara las contradicciones y antagonismos propios del pensamiento egocéntrico que caracterizaría el primer nivel.

Pero la boomeritis no aqueja solamente a mi generación porque el narcisismo-egocentrismo es desde el punto de vista evolutivo muy potente: representa algo asi como el muy adaptativo “sálvese quien pueda” que seguramente ha producido grandes servicios a nuestra especie. Despegar de él no es cosa fácil sobre todo en un mundo donde el lucro y los rendimientos personales seguidos de premio o de recompensa son los ídolos en los que creen la mayor parte de la población infectada.

Sin contar con el hecho psicológico de que primero tenemos que diferenciarnos para más tarde integrarnos. Muchos de mi generación lograron el primer objetivo pero no el segundo.

La generación actual (los que tienen ahora entre 20-30 años tienen tambien un gran riesgo de boomeritis a pesar de pertenecer a una generación donde la amistad  y los valores cooperativos han terminado por desplazar el autoritarismo y las decisiones fuertemente jerarquizadas al museo de los horrores de la historia. Esta generación que practica el relativismo pluralista puede fenecer de éxito precisamente por no saber discriminar la jerarquia de crecimiento de la jerarquia opresiva, su rechazo de todo orden es precisamente el obstáculo más importante con el que tendrán que lidiar y lo que segun Wilber puede llevarles en un siniestro camino de retorno hacia la boomeritis o el narcisismo ensimismado que caracterizó a nuestra generación.

El narcisismo tiene pues varias puertas de entrada.

Ellos deben ser capaces de dotar de sentido a su eslogan fundacional “que cada uno haga lo que quiera” y transformarlo en un sentido cooperativo en este otro “no todas las ideas tienen el mismo valor” lo que supondría una via de escape de su relativismo postmoderno y el atrapamiento de alguna verdad que se coló por entre las grietas del progreso.

Un confundir “churras con merinas” que se adivina en esa nueva falacia que se conoce con el nombre de nueva era, donde casi cualquier cosa es aceptada como verdad simplemente por el hecho de ser nueva o conectar con algo pseudotrascendente y que entre bastidores permite entrever a creadores de nuevos paradigmas que crecen como setas poniendo en cuestión las verdades universales que antaño sostuvieron nuestros sistemas de creencias y donde podemos adivinar a otros narcisistas tratando de venderse a si mismos ocultos tras sus máscaras de siempre.

Un narcisismo especulativo, tendencioso y que además cobra royalties.

Policías del sentimiento

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Primero leímos a Ray Brabdury y su novela de anticipación, Fahrenheit 451 de 1953 donde los bomberos se ocupan de quemar libros en lugar de apagar fuegos, describe una sociedad distópica donde la gente deprivada de cultura sufre de neurosis cotidianas no muy distintas a las de hoy, en estas condiciones emerge una nueva clase de disidentes que se ocupan de memorizar libros enteros para poderlos transmitir a las generaciones siguientes. Luego leímos a Aldous Huxley y su “Mundo feliz”, otra distopía donde se adelanta el origen de las tecnologías reproductivas y la psicodelia con drogas que cambian permanente la sociedad y la convierten en un lugar donde vivir eternamente felices aunque también algo tontorrones. Huxley escribió otra obra no tan radical para salir airoso de las criticas que tuvo que soportar por esta novela y dio a luz a “La isla” donde blanqueó en parte su mensaje original, que no era otro sino la idea de que es imposible liberar al hombre sin someterlo a distintos yugos.

Pero sin lugar a dudas la novela de anticipación política más importante del siglo XX fue “1984”, escrita por George Orwell en 1948, en plena postguerra mundial y donde el autor -que era un excombatiente comunista y presente en la guerra civil española- describe un mundo totalitario (que él mismo vivió sin duda) donde el Estado vigila todas y cada uno de los movimientos de los humanos a través de tecnologías que han recibido el nombre genérico de “Gran hermano” y del que todos tenemos hoy buena noticia. En este mundo está prohibido el amor y cualquier tipo de disidencia aun mental está perseguida por la policía.

Aquí no acaban las novelas de anticipación pero me interesa detenerme ahora y no profundizar en otro de los temas recurrentes en las actuales: los androides y las relaciones que supuestamente mantendremos con ellos. Me interesa detenerme aquí por lo que entiendo es una clave para entender el mundo de hoy y el papel que juega el amor y la soberanía individual como antídoto de las ingenierías sociales que ya están en marcha y que de un modo cada vez más nítido, aparecen ante el observador de un modo más evidente incluyendo a los más recalcitrantes negacionistas.

El ensayo de Cristina Martin Jimenez no es una novela de anticipación sino un trabajo periodístico de investigación sobre uno de los clubes más misteriosos (a pesar de ser públicos y nada secretos) que es el Club Bildelberg.

El clubconferenciagrupo o foro Bilderberg es una reunión anual a la que asisten aproximadamente las 130 personas más influyentes del mundo, mediante invitación. Los miembros de este grupo se reúnen en complejos de lujo ubicados en EuropaNorteamérica y Asia occidental, donde la prensa no tiene ningún tipo de acceso, y sus oficinas están en Leiden (Países Bajos). El nombre de este club procede del hotel en el que tuvo lugar la primera reunión, en los Países Bajos.

Es un foro donde se reúnen las elites a hablar del Estado del mundo y funciona por cooptación (invitación). En realidad los contenidos de lo que allí se habla si es discreto como en la masonería, pero las reuniones son publicas y están publicitadas, sabemos quien es invitado y cuantos españoles lo han hecho ya. Sobre el club Bildelberg existe muchas bibliografía casi siempre orientada hacia las teorías conspirativas, como antes fueron calificadas “la comisión trilateral”, los propios “Iluminati” o la masonería. Muchos piensan que en realidad el Club Bildelberg es una especie de masoneria social, mientras otros creen que en esas reuniones se trama sobre todo la creación de un gobierno mundial, un dominio capitalista y/o una economía planificada.

En realidad no tendría ninguna importancia que ciertas élites financieras y otros muchos agentes políticos, económicos o de la sociedad civil se reunieran de vez en cuando para conocer las opiniones de los demás, pero lo cierto es que el que una teoría sea conspiracionista no implica que sea falsa, del mismo modo que un paranoico puede ser perseguido o un hipocondriaco morir de infarto. Y todo parece indicar que en el mundo y más concretamente en Europa hay demasiadas sinergías en las políticas de los Estados para liquidar el tema como de simple casualidad.

Personalmente no se de donde vienen las órdenes y me da igual puesto que no podemos hacer nada contra todos esos lobbyes que parece que dominan el mundo y hacen coincidir los acontecimientos. Me interesa más saber como neutralizar sus movimientos que parece que no persiguen otro plan más allá de desestabilizar gobiernos y países enteros. De momento os dejo aquí una entrevista donde Cristina Jimenez nos cuenta su visión de los planes del Club para Cataluña:

Cristina piensa que el Club Bildelberg persigue el fin de federalizar España para debilitarla pero yo no veo la diferencia que habría en cuanto a la vitalidad de Estado comparando esa “federalización” con el estado actual de las autonomías. Lo cierto es que Alemania es un estado federal y nadie piensa que Alemania sea un gobierno débil, en el otro lado está Francia que es un estado muy centralizado  y a nadie en Bildelberg se le ocurre meterse en ese berenjenal. Lo que es cierto es que en España el modelo de las autonomías es caro de mantener y no parece haber un marco jurídico que sostenga sus decisiones casi de Estado. Si alguien ha pensado en una reforma de la Constitución española en Bildelberg es obvio que será en el sentido de una recentralización de ciertas competencias. Es obvio que Extremadura o Andalucía podrían vivir mejor sin parlamentos autonómícos. Otra cosa es que se pueda volver atrás, cosa que me parece imposible con el equilibrio de fuerzas actual.

Con todo no me parece que “federalizar” sea una inquietud más allá de ciertos partidos españoles que no se sabe qué entienden por federalizar. Lo cierto es que este debate ha llegado a un punto muerto tras la salida de Ciudadanos de la comisión que se había organizado para debatir el tema.

Más que federalizar yo creo que una de los propósitos de estos lobbyes de intereses se llamen como se llamen es la de disminuir la población mundial y para ello han cambiado de opinión en sus sus dos acciones anteriores: los métodos anticonceptivos solo sirven en los países opulentos pero no en los más empobrecidos como sucede en Africa o en aquellas culturas donde casi están prohibidos por religiones o costumbres, la política del hijo único en China ha provocado muchos malestares sociales al invertir la sex-ratio, el aborto electivo no parece estar al alcance de la población más sensible del mismo modo que sucede con los anticonceptivos. La población mundial no deja de crecer y aunque la mitad de ella vive en condiciones deplorables, hay otra mitad que consume demasiados servicios: pensiones, sanidad o educación gratuitas son un quebradero de cabezas en esta elites que no saben como enfrentarlas.

Orden y caos.-

Lo que yo creo es que no hay una única agenda, no hay un solo grupo de think tanks que piense en cómo arrimar el ascua a su sardina, del mismo modo que creo que habrá otros intereses desinteresados en cómo lograr un mundo mejor. La diversidad de estas agendas es demasiado compleja para poderlas discriminar. En Europa es obvio que hay una agenda rusa, una agenda israelí, una agenda Bildelberg y distintas agendas useñas y otras que van por libre. No se trata de un plan unificado sino de varios planes que se fortalecen o debilitan unos a otros según las circunstancias. Conocer quien es quien tiene la misma dificultad que orientarse en la guerra de Siria. ¿Quien es alli el que usa bombas químicas y para qué? Nunca lo sabremos pero de una cosa podemos estar seguros, Siria es muy importante geopolíticamente, lo que uno crea depende de la propaganda y de las pruebas falsas que como en 1984, podemos confeccionar a nuestra medida en los ministerios de la verdad.

Y también podemos estar seguros de que en nuestro país  alguien o alguienes están conspirando para desestabilizarlo. No sabemos quienes son ni porqué, y es por eso que hay muchas opiniones y teorías al respecto. Pondré algunos acontecimientos ordenados en una listado no necesariamente relacionados unos items con otros pero que me parecen significativos de ese plan de desestabilización:

  1. El plan de secesión de Cataluña
  2. La emergencia de un poder feminista radical (el feminismo de género) con un enorme poder mediático y político.
  3. Leyes LGTBI en casi todos los parlamentos regionales, aprobadas de forma rápida y consensual.
  4. Subvenciones y prebendas a la inmigración.
  5. Silenciamiento de la violencia sexual y otra de bajo umbral por parte de estos elementos foráneos. .
  6. El ataque a los símbolos nacionales, instituciones, Corona, ejercito y recientemente al Poder Judicial.
  7. Persecución virtual y real de los disidentes.

Es obvio que para llevar a cabo estos planes hay que disponer de mucho dinero y también de muchas complicidades políticas. Hoy somos muchos en España los que vemos que desde el PP hasta Podemos, más allá de la escenificación de las diferencias actúan obedeciendo las consignas de algún extraño Amo.

Y todo parece indicar que los planes para nuestros políticos está ya trazado:

Primero sustituir al PP por Ciudadanos y más tarde al PSOE por Podemos, o sea vuelta al bipartidismo, un país con tantos partidos es ingobernable. esto podría explicar que PdCat se haga socio de ERC en sus antípodas ideológicas, que Podemos sea tan bien tratado en las televisiones, que VOX no salga nunca en TV, que un ministro del gobierno se meta con el otro poder del Estado, el judicial. Que Puigdemont se refugie en Bruselas, la sede de la UE (el hijo querido de Bildelberg), que Alemania nos haga el feo de no devolvernos a Puigdemont o que Montoro niegue el despilfarro de Cataluña.

Todo el mundo sabe que después del caos viene el orden, y ese es probablemente el orden que nos quieren imponer y que algunos llaman NOM.

Pero lo más probable es que todo sea un simulacro y todo esté pactado.

No hace falta gastar demasiado dinero en disminuir la población europea, ella solita lo viene haciendo desde hace muchos años. En unos 20 años seremos sustituidos por otros seres más obedientes y resignados y que no cobrarán desempleo ni exigirán medicinas ni educación, solo fútbol y drogas.

Y las tendrán, tal y como Huxley predijo.

La persistencia del carlismo

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Casi todas las zonas urbanas se mostraron leales a la monarquía, restos de la muralla liberal de Castellón

Probablemente Fernando VII fue el rey español más nefasto que hayamos tenido en nuestro país, conocido por el rey felón por unos y “El deseado” por otros ya que dejó España sola cuando fue invadida por el francés.

Casó cuatro veces y solo con su cuarta esposa acertó a tener descendencia. El problema es que al no tener un heredero varón se le ocurrió cambiar la ley -llamada sálica- que impedía reinar a las mujeres. Hoy sería aclamado por este hecho pero lo que importa recordar es que cambió la ley cuando se le antojó y con esta decisión arrastró a España a un siglo de atraso con respecto a nuestros vecinos, un atraso que se vería mayormente ampliado al final del siglo XIX, después del desastre de Cuba.

Con su cuarta mujer Maria Cristina de las Dos Sicilias tuvo dos hijas, una Isabel que posteriormente sería reina de España con el nombre de Isabel II y otra que desapareció de la escena española Maria Fernanda al casarse con el duque de Montpensier. Fernando VII murió joven  con tan solo 44 años en 1833, razón por la que su esposa Cristina fue la regente durante la minoría de edad de Isabel que tuvo que ser reina prematuramente antes de alcanzar la mayoría de edad.

El problema es que no todo el mundo estuvo de acuerdo con esta abolición de la ley sálica, más concretamente no lo estaba su hermano menor Carlos Isidro cuya personalidad manipuladora y conspiradora ha pasado a la historia con mayor o menor razón. El caso es que Carlos Isidro tras morir su hermano Fernando el 29 de septiembre de 1833, emitió el Manifiesto de Abrantes el 1 de octubre, en el que declaraba su ascensión al trono con el nombre de Carlos V. El 6 de octubre, el general Santos Ladrón de Cegama proclamó a Carlos como rey de España en la localidad de Tricio (La Rioja), fecha en la que se da como comenzada la Primera Guerra Carlista.

Es importante señalar que durante el siglo XIX España tuvo tres guerras carlistas y algún episodio marginal relacionado con ellas, como la Octubrada en 1900, después el carlismo desapareció al menos militarmente hasta la guerra civil española donde los requetés navarros prestaron una ayuda trascendental a Franco y al Alzamiento Nacional, una ayuda que el dictador les pagó en forma de concierto o cupo vasco, sobre todo a Navarra, puesto que Vizcaya y Guipuzcoa fueron castigadas por no sumarse al bando nacional (aunque recuperaron su propio cupo en la Transición).

¿Qué es el carlismo?

Aunque el carlismo aparece en la escena política a partir de ciertas ideas legitimistas, es decir la defensa de un rey verdadero frente a una reina “impostora”, el carlismo es un movimiento mucho más complejo y de alcance más profundo de lo que aparenta. Este post está escrito para alumbrar ciertas ideas que puedan ayudar a comprender como el carlismo del XIX logró sobrevivir al desastre de Cuba, a la guerra civil, al propio Franco y a la Transición democrática española. El carlismo es un fenómeno de largo alcance y aun hoy lo podemos rastrear en ciertos movimientos políticos como el nacionalismo vasco y catalán. No hay que olvidar que tanto el nacionalismo vasco como el catalán aparecen a mitad del siglo XIX.

Más allá de su apariencia legitimista el carlismo es sobre todo un movimiento rural y tradicionalista, un movimiento reaccionario que en sus orígenes propugnaba, no solo la vuelta al Antiguo Régimen, sino también una política de Cristiandad.  Hace falta señalar que el carlismo fue un movimiento anti-urbano, una llamada a la vuelta a los orígenes y que estaba compuesto por beatos, clero, propietarios rurales y gañanes sin educación, no es de extrañar que el carlismo prendiera en el Maestrazgo pero no en Castellón ni en Valencia, lo hizo en Aragón, pero no en Zaragoza, y también en las vascongadas pero no en Bilbao. Por supuesto fue muy importante en Cataluña pero no en Barcelona. 

Si hubo tres guerras carlistas es porque se trataba de un empate infinito, cada guerra terminaba más por agotamiento logístico y hambruna que por victorias claras de un rival sobre el otro. Y el hecho de que durara casi 100 años demuestra que no se trataba de un conflicto baladí sino de algo mucho más profundo que un “quita tu rey para poner el mío”. Lo que estuvo en juego en esa larga guerra fue una España atrasada e inculta, rural, conservadora y ultracatólica contra una España que aspiraba a la modernidad a través de las ideas liberales con una constitución la de 1812 que duró bien poco al ser aniquilada por el propio Fernando VII. Liberales contra carlistas es una forma de decir, rural-católicos contra urbano-aperturistas en la interpretación que hace Sergio del Molino sobre este conflicto.

En este sentido vale la pena leer el libro de Sergio del Molino, titulado “La España vacía”, para del Molino se trataría mas bien de una guerra de una España que empezaba a despoblarse contra la España llena de las ciudades. Una España vacía contra una España llena, tendencia que el propio Molino señala como el Gran Trauma que culminó después de la guerra civil española con el abandono del campo de casi media España.

El anhelo campesino del español medio permanece en nuestro inconsciente colectivo, vale la pena pensar en eso que hemos llamado “fines de semana”, esa especie de peregrinaje continuo de nuestros ciudadanos urbanos en busca de la pureza campestre, que hablan de un retorno, de una nostalgia, de algo que se perdió y que no tuvimos nunca (de ahí su valor de fetiche perdurable) y que podemos recobrar aunque de formas edulcoradas a través de la gastronomía o del turismo rural. Casi todos nosotros si nos remontamos dos o tres generaciones somos campesinos.

Los carlistas de hoy ya no llevan boinas rojas, ni son católicos furibundos y de alguna forma han alzanzado la ilustración, tienen carrera o al menos la empezaron y estudios y aunque están en paro no son en realidad conscientes de sus orígenes. Casi todos son urbanitas y militan en partidos o colectivos de izquierdas o nacionalistas (excepto la CUP o Podemos que tienen otra extracción). Pdcat, Esquerra republicana, el PNV y Bildu son en su origen carlistas reconvertidos al nacionalismo, también algunos representantes del PSOE y del PP.

El nacionalismo en realidad mantiene vigentes ciertas ideas del carlismo, su gusto medievalizante y su añoranza de las instituciones forales. Podría hacerse un catálogo de topónimos y de “nombres medievalizantes. “Juntas”, “Xuntas”, “Cortes”, “Diputación (del) General”, “sindic de greuges“, “Generalitat”, “Consellers”, etc. ¿Cómo puede explicarse que en pleno siglo XXI hablemos de cupos vascos o navarros?

La desigualdad en España se ha profundizado con el estado de las Autonomías que es un sistema federal encubierto y asimétrico, un generador de desigualdades entre los ciudadanos españoles.

No cabe duda de que la España de las autonomías abrió una espoleta oculta de nostalgia de “otro tiempo mejor”, el tiempo en que España aun no podía considerarse un Estado-nación, en realidad los defensores de este modelo fueron los que perdieron privilegios en la Edad Media, baste como ejemplo citar a los comuneros de Castilla, usualmente presentados como héroes, en realidad no eran sino nobles  que temían perder sus privilegios en relación a las huestes de Carlos I que se aprovisionaba en Alemania. Baste recordar que Carlos I se enfrentó al problema de la Reforma que prendió fácilmente en la Alemania feudal y que gran parte de sus problemas procedían de aquel lugar que sufrió una regresión politica con el luteranismo.

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Los poderes locales, reaccionarios y forales fueron los que se enfrentaron al Imperio y lo socavaron desde dentro valiéndose de la propaganda (la leyenda negra que tan bien explica Elvira Roca Barea en su libro “Imperiofobia”.

Hoy la cuestión es un poco más complicada: los antiguos carlistas ya no son rurales sino urbanitas contaminados por la lucha de clases y ya no son ultracatólicos sino indiferentes religiosamente hablando o bien ateos, algunos le llaman la burguesía porque efectivamente las ciudades ya no son solo de su propiedad, los charnegos y en cierta forma los inmigrantes interiores les han cogido la vez. Es por eso que entre los nacionalistas no solo están los antiguos burgueses de la catalanidad bienpensante sino los que se han reconvertido a la fe nacionalista. Rufián es el arquetipo de esta reconversión en Cataluña, una especie de mezcla de chulería y altivez desvergonzada que contrasta con la invisivilidad de sus padres y abuelos, los verdaderos emigrantes que abandonaron sus pueblos andaluces para buscarse un mundo mejor en Cataluña, un arquetipo que asoma en el personaje de Juan Marsé “Pijoaparte” . Ellos, sus nietos han perdido la vergüenza y no necesitan ponerse una boina roja para abrazar las instituciones forales sin caer en la cuenta de su pecado de reacción al progreso.

¿Qué queda de la envidia del pene?

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Uno de los errores mas graves que tuvo el maestro Sigmund Freud, fue la observación de que las mujeres tenían la secreta ambición de ser hombres y que desarrollaban a lo largo de su infancia una fantasía muy especial: la de haber sido desprovistas de tan preciado órgano. En realidad la observación de Freud no era del todo descabellada si tenemos en cuenta a las mujeres que estudió sobre todo en su época de Viena.

Mujeres burguesas sacrificadas por sus padres a ser las cuidadoras de padres enfermos y de madres al borde del ataque de nervios. Todas las histéricas que Freud nos relata en su ya celebre ensayo “Estudios sobre la histeria” eran mujeres espabiladas y ambiciosas que habían sido designadas por el dedo parental como solteronas al servicio de padres tuberculosos cuando no sifilíticos.

En estas circunstancias enfermaban y no deja de ser curioso que un genio como Freud no advirtiera que esa era la verdadera causa de sus malestares nerviosos. Hasta ese punto estamos ciegos a la evidencia cuando la evidencia viene empaquetada por los usos y costumbres de la cultura. Lo políticamente correcto.

En aquella época y en esta clase social, las niñas tenían una educación similar a la de los niños, pero al llegar a la pubertad los padres las retiraban de la educación reglada y las enclaustraban en el hogar a ejercer “las labores propias de su sexo”, a unas (las menos inteligentes) las casaban y a las más inteligentes las dejaban para “vestir santos”. Es lógico que esas mujeres y en esa clase social  desarrollaran una envidia natural hacia sus hermanos que eran libres para ejercer sus profesiones, seguir con los negocios de la familia o instituir una familia por su cuenta.

Desde entonces generaciones enteras de psicólogos y psiquiatras imbuidos en la idea de Freud, creímos a pies juntillas en esa versión de los hechos: las mujeres tenían envidia de los hombres. Nos tenían envidia porque les faltaba algo y ese algo no podía ser otra cosa que el pene, un órgano que remitía a un símbolo (el Falo).

Y lo cierto es que las mujeres pueden tener envidia de sus hermanos cuando ambos se educan en estereotipos bien distintos. Es hasta lógico que Anna O. o Dora o Elisabeth R, tuvieran envidia de los hombres o de las hermanas peor dotadas que ellas y que conseguían un marido.

Pero este hecho intuitivo ha tenido que rivalizar con otros hechos que han pasado inadvertidos para legiones de investigadores y terapeutas. Estos hechos son los siguientes:

1.- La homosexualidad masculina es sensiblemente más frecuente a la femenina, algo que en principio parece ir en contra del argumento freudiano. Lo lógico en este contexto seria encontrar un numero mayor de lesbianas que de gays. Si tomamos en cuenta el argumento de que ser hombre es mas deseable que ser mujer.

2.- Lo cierto es que “ser mujer” tiene algo de atractivo para los hombres, no solo en relación con la orientación sexual sino que es uno de los cementos de las fantasias sexuales masculinas: el travestismo, el fetichismo, y el transexualismo son más frecuentes de hombre a mujer que de mujer a hombre.

3.- Hombres que se visten (en la intimidad o en publico) como mujeres, que hablan como mujeres, que andan como mujeres, que se ponen zapatos de tacón o medias, que fantasean con ser sumisas, dominadas, sojuzgadas, violadas o vendidas como rameras forman parte del imaginario masculino y son las fantasías que con más frecuencia atienden las profesionales por parte de los hombres.

4.- Todas las parafilias son más frecuentes en hombres que en mujeres, del mismo modo sucede con los pares sadismo/masoquismo. tanto los sádicos como los masoquistas son en su mayor proporción, hombres a pesar de que Freud pensaba que el masoquismo en la mujeres es constitucional.

Los hechos desmienten pues la idea de que las mujeres envidian la posición masculina “per se” aunque es posible que en algunos entornos puedan envidiar su posición en la sociedad sobre todo en las sociedades preindustriales. En ciertos casos esta envidia pueda estar justificada sobre todo en ciertos en entornos -como los agrícolas- donde hay muchas diferencias en las oportunidades de ser, lo cual tiene una explicación antropológica: casar a un muchacho es siempre más caro (consume más recursos) que casar a una muchacha dado que a un muchacho es necesario dotarle de ciertos atributos (oficio, ganado, tierras) para que pueda disponer de esposa y casa propia.

Lo que observó Freud (por el sesgo de su clientela) es que las muchachas envidiaban a los hombres, en palabras del maestro “por estar completos” mientras que el propio cuerpo se sentía como incompleto y que sólo podia ser llenado a través de la maternidad, algo en lo que ya nadie cree. Por otra parte puede ser verdad que las mujeres envidian ciertas características de lo que ellas pueden entender como ventajas masculinas (quedando ciegas a las desventajas) pero en cualquier caso esta envidia no es una envidia por el pene que para Freud era algo literal.

Hay algo en la mujer, más allá de su funcionamiento como objeto de goce -en el mismo hecho de ser mujer- que atrae a los hombres. Algo que Lacan llamó el empuje hacia la mujer. Algo que ha sido muy estudiado por los psicoanalistas postfreudianos a raíz del caso Schreber, aquel juez que se transformó delirantemente en la esposa de Dios .

Lo cierto es que en toda mi vida de psiquiatra no he visto nunca ningún caso de transformación delirante de una mujer en hombre y he visto algunos casos de sentido contrario.

Warren Farrell no es un musico de jazz como su nombre podría darnos a entender sino un psicólogo americano que ha dedicado su vida al estudio del poder masculino y del poder femenino y a redefinir ciertos mitos que hacen recaer una y otra vez sobre un supuesto poder masculino que ha resultado históricamente opresor para las mujeres. Asi dice Farrell que:

Farrell definió poder como “control sobre la propia vida”, diciendo que “el hombre aprende a definir poder como ligado a una obligación de ganar dinero que otra persona gasta mientras ellos mueren temprano”. De esta forma, éste se convirtió en uno de sus más controvertidos libros y se lo considera de importancia en los estudios masculinos.

En suma, Farrell es un luchador por los derechos de los hombres, un ilustrado oscuro (según la definición que proponen aqui) y en particular de los hombres divorciados que son probablemente el segmento de la población masculina mas olvidado por el derecho y el sentido común. Sin olvidar las falsas denuncias con los que algunas mujeres consiguen prebendas en sus separaciones, divorcios y escarceos poligínicos.

En realidad el libro de Farrell es superponible en su argumentación a uno de Baumeister del que ya escribí aquí, de modo que les dejo el vinculo por si alguien quiere recordar los argumentos de Baumeister en este debate.

Lo que sabemos hoy a propósito de este debate sobre deseabilidad social es lo siguiente:

  • Hay mas viudas que viudos, algo que podemos ver en cualquier estadística de supervivencia en cualquier país que tenga estadísticas. Las mujeres tienen una mejor calidad de vida y salud que los hombres.
  • Los hombres son en su mayor parte (reproductivamente) prescindibles, es por ello que los trabajos mas arriesgados y las guerras nutren sus bajas de hombres que no regresan a su hogar. La mujer es un valor social, ninguna mujer pagaría por un hombre.
  • Los hombres tienen menos éxito reproductivo que las mujeres que al menos nos doblan en predecesores.
  • Menos oportunidades sexuales para los hombres que para las mujeres y más competencia por los recursos sexuales.
  • Vivimos en una cultura ginecocéntrica que favorece a las mujeres imbuidos por el mito progresista de que el patriarcado (algo que no deja de ser una abstracción) es el culpable de las desigualdades sexuales y que deja vacia a la biología y a los gustos concretos de cada sexo, tal y como ya conté, en la paradoja noruega. Una cultura que se concreta en nuestro país con leyes injustas y discriminatorias como la ley de la violencia de género y bien vista costumbre de la “paridad”.
  • Las mujeres controlan la reproducción de los hombres, no sólo a través de los anticonceptivos sino a través del aborto electivo.

En definitiva ser hombre no es nada deseable y aunque cada sexo tiene ciertos segmentos de desventaja en relación con el otro, lo cierto es que la evolución nos diseñó para complementarnos y no para hacer la guerra unos contra otros. Son ciertas ideologías y ciertos discursos del siglo pasado conocidos como “síntesis progresista” los responsables de haber ignorado tanto lo biológico como de haber construido una narrativa coherente, persuasiva y sencilla para convencer a las mujeres que tienen pene y a los hombres que carecen de él.

Los antifreudianos de toda la vida.

¿Es peligroso el sexo?

La primera vez que oí esta declaración fue a Jordan Peterson en una de sus conferencias grabadas en youtube. Ya había oído de todo, aunque lo más seguro es que ganara por goleada la idea de “pecado”o “transgresión”. También sabía que el sexo estaba muy regulado en casi todas las culturas, con fuertes prescripciones y prohibiciones. Quizá la más universal de estas prohibiciones sea el “tabú del incesto”, es decir la señalización de algunas personas como parejas prohibidas, usualmente parientes de sangre aunque no es necesario que exista un parentesco genético y a veces basta con la crianza conjunta.

Más adelante y leyendo un libro de Michael Pollan sobre los omnívoros  llegué a darme cuenta de que no solo el sexo estaba regulado por creencias religiosas u ordenanzas estatales, también la alimentación estaba muy regulada, quizá no tanto como el sexo pero al fin y al cabo regulada, con alimentos prohibidos, épocas de ayuno y abstinencia, etc. En este post hablé precisamente de eso y del porqué comer es peligroso.

El sexo es peligroso por muchas razones, las más conocidas de las cuales son quizá las menor importantes desde el punto de vista colectivo: el sexo puede dar lugar a embarazos extemporáneos a veces en edades donde la madre no tiene la suficiente madurez para ocuparse de su descendencia. Naturalmente también hay que citar las ETS, es decir las enfermedades de transmisión sexual. Embarazos y enfermedades son los dos riesgos más fácilmente identificables de su ejercicio. Sin embargo existen otros riesgos que son mucho más perturbadores socialmente hablando, me refiero a las secuelas emocionales que se derivan y se tejen entre personas (parejas) que mantienen relaciones sexuales, tanto al largo como al corto plazo.

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Los niños ya sienten celos a muy temprana edad aunque no los podamos catalogar como sexuales.

La secuela más conocida de entre ellas son los celos. Los celos son una curiosa emoción que probablemente evolucionó como una forma de intimidación a fin de ahuyentar al resto de los machos merodeadores. Hace tiempo escribí un post sobre esta cuestión, aqui.

Obviamente tal y como conté en aquel lejano post, los celos tienen muchos planos explicativos, pero de momento me inclinaré tan solo a recordar uno de ellos: la propiedad sexual amenazada. Y cuando hablo de propiedad amenazada me refiero sobre todo a la mujer como propiedad del hombre, pues de momento me interesa enfocar el tema de los celos desde un punto de vista evolucionista y no desde el punto de vista psicológico. Es obvio que los hombres no quieren alimentar hijos que no llevan sus genes y también es cierto que el hombre no tiene la seguridad de que sus genes están en sus hijos.

En un articulo ya clásico de 1982,  firmado por Margot Wilson, Martin Daly  junto a Suzanne Weghorst esta seria la razón por la que los celos de los hombres inducen muchas mas patologías mas severas y agresión que los celos de las mujeres. Ese “no saber con seguridad” es una fuente de sufrimiento para muchos hombres que evalúan de forma desconfiada a sus parejas y otras veces de forma francamente paranoide. Dicho de otra manera: los celos en los hombres serian una adaptación que conseguiría que los machos de nuestra especie hubieran podido pasar sus genes “celosos” a sucesivas generaciones blindándose frente a eventuales engaños de sus parejas.

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Como podemos observar en esta fotografía los celos de las mujeres son “evaluativos” sobre el potencial erótico de las contrincantes.

Los celos de las mujeres son bastante distintos y no se encuentran emparentados con patologías psiquiátricas tan graves como las celotipias delirantes o la conducta disruptiva hostil que caracteriza a estos hombres celosos. Los celos de las mujeres son emocionales por decirlo de una forma fácil de entender y en ellas el miedo está mas relacionado con la perdida o abandono de la pareja a manos de otra pareja más joven o dotada de ciertos encantos. Para el hombre el engaño de su pareja supone cargar con los hijos de otro y para la mujer el engaño de su pareja carece de importancia sino da lugar a un abandono del nido, más allá de -como se dice hoy- la perdida de confianza.

De estas consideraciones se derivan una serie de ideas útiles para comprender ciertos fenómenos como la violencia de género que algunos -entre los que me incluyo- preferimos llamar violencia de pareja íntima.

Nos permite por ejemplo separar dos poblaciones de hombres bien distintas: 1) aquellos que agreden a mujeres con las que no han tenido ni mantienen relación intima alguna y 2) aquellos que agreden o asesinan a parejas o ex-parejas. Dicho de otro modo: lo que parece diferenciar ambos grupos de agresores es una variable: el haber tenido relaciones sexuales con la victima o no. En el primer caso es muy probable que el deseo de mantener relaciones sexuales con una mujer que en condiciones normales rechazaría tal propuesta es la razón por la que el agresor recurre a la violencia sexual. En el segundo caso y tal y como planteaban precisamente Wilson y Daly:

Las conductas celosas se ponen en marcha muy a menudo tras la ruptura de la pareja. El sujeto que se siente abandonado tiende a pensar que esta situación viene determinada por la aparición de un tercer personaje y reivindica, a veces peligrosamente, sus derechos a quien supuestamente ha motivado la ruptura y diversos estudios sociológicos lo confirman (Daly y Wilson, 1982).

Aunque han sido descritas varias tipologías de agresores sexuales que podeis ver aqui, pera hacerlo más sencillo propongo pensarlos como dos grupos en relación con la variable tener/no haber tenido relaciones sexuales con la pareja agredida. El primer grupo de perpetradores lo constituyen personas disreguladas, eventualmente con CI bajos, trastornos de personalidad, abuso de drogas y personas disociales. Entre ellos también es posible encontrar a un subgrupo de personas sobrecontroladas que han sido descritos por Kivisto (2015) como catatímicos, es decir personas que llegan a un episodio de violencia de forma esporádica, como una explosión y por razones poco claras. Es poco probable que el maltratador clásico se encuentre dentro de esta descripción puesto que aunque también hay en ellos mucha hostilidad hacia las mujeres, la deprivación sexual y la envidia no parece ser el gatillo que dispara la agresión, sino más bien la dificultad en mantener-retener a la pareja. Esto podría explicar porqué la mayor parte de homicidios de pareja intima se producen después de que la pareja verbalizara sus deseos de separarse o de abandonar o romper la relación. Todo parece indicar que la ruptura de una relación es intolerable para los agresores de pareja íntima, naturalmente es posible además que haya solapamientos entre ambas poblaciones. Obtener-mantener y retener a una pareja son tareas que pueden separarse para poderse observar mejor pero forman parte de un mismo cluster de conductas seductoras, asi hay hombres (los más psicopáticos) que son capaces de seducir fácilmente a sus parejas pero son incapaces de comportarse de un modo adaptativo en su convivencia motivados probablemente por los celos, la desconfianza, la vida errática y la misoginia, mientras que hay otros que son incapaces de optar al tipo de mujeres que desearían quizá por ciertas peculiaridades de su personalidad que les hacen desagradables y poco fiables y acumulan un gran número de decepciones sexuales en el corto plazo.

De manera que el sexo es peligroso cuando se elige a la pareja inadecuada. Y lo es por razones menos extremas también, pero de momento me serviré de estos casos extremos para señalar el peligro que corren algunas mujeres, fascinadas por los “malotes”. No cabe duda de que son las que más riesgo corren.

La mala noticia es que es son muy difíciles de predecir los crímenes de pareja íntima.

Este estudio de Bridger y cols es muy interesante porque habla de lo difícil que es predecir el homicidio ya que en la mitrad de los caos no hay antecedentes de violencia. Encuentran que el mejor predictor disponible de homicidio doméstico es la anterior conducta suicida del agresor (intentos, amenazas, ideación o autolesiones) que aparece en un 40% de los homicidios.

Este otro estudio de Thorton encuentra que no es posible predecir el homicidio en base a datos policiales previos porque la mayoría (55%) no tienen contactos policiales previos y en los que los tienen la mayoría son catalogados como no de alto riesgo, la tasa de falsos negativos es de 90%.Y de falsos positivos el 100%. El problema es que el homoicidio es un suceso raro y la mayoría de los sujetos de alto riesgo no lo van a cometer. Este estudio tampoco confirma la opinión común de que las agresiones graves son resultado de una escalada de años. Se compara a los que intentaron homicidio o lo consiguieron con sujetos control y los sujetos control tienen más denuncias, arrestos y condenas que los que cometieron homicidio. Esto pone en cuestión la base misma en la que se basan los instrumentos de predicción.

La pregunta que habría que hacerse en este momento es la siguiente: ¿Son los celos siempre sexuales? ¿Por qué los niños tienen también celos?

Será en un próximo post.

 

Bibliografia.-

Daly M, Wilson MI, Weghorst SJ (1982) Male sexual jealousy. Ethology & Sociobiology3: 11-27.

Kivisto, Aaron(2015). Male perpetrators of intimate partner homicide: A review and proposed typology. J Am Acad Psychiatry Law 43 300-12