¿Putas o prostitutas?

Hoy he estado viendo un video en polímatas donde se hace una tertulia entre dos prostitutas y dos feministas sobre el tema de la prostitución. Las feministas declaran su ya conocido mantra de que la prostitución no es un trabajo, pues «los trabajos todos tienen una dignidad» (sic) y apelan al siniestro trato de mujeres por parte de mafias que se afanan en cubrir el mercado nunca satisfecho del todo con nuevas carnes venidas de no se dónde. Las prostitutas aclaran que ellas están en el oficio porque quieren y no porque nadie las obligue, que incluso les gusta «chupar pollas» pero las feministas insisten en que la prostitución voluntaria se nutre se la prostitución obligada o forzada y es por eso que ellas son abolicionistas. Y así.

Pero lo que más me ha sorprendido es el largo debate sobre qué es y qué no es un trabajo. Un debate algo metafísico que parece ignorar la idea de que ciertos trabajos son «work» y otros son «job» es decir ocupaciones. Yo no escribo este post porque sea mi work sino que es en cierto modo un job que hago además gratis. Soy una puta barata.

Lo cierto es que es imposible hablar de la prostitución sin hablar de otras cosas que me propongo escarbar en este post gratuito. Una de ellas es qué es prostituirse y otra cuestión importante es explorar las necesidades sexuales (y de otro tipo) que tiene la población masculina sobre todo.

¿Qué es prostituirse?

Hay dos acepciones sobre esta palabra, la primera y más conocida es intercambiar sexo por dinero. Las prostitutas cobran dinero por fornicar con sus clientes, pero esto no es la clave de la prostitución femenina -pues hay otros cobros de la misma actividad- sino el hecho de las prostitutas son mujeres publicas. ¿Qué significa ser una mujer publica? Cualquier bien publico como una playa o un bosque puede ser usado por cualquier ciudadano. No tiene titularidad privada, no pertenece a nadie. Significa que una mujer publica es aquella que al ser elegida no dice nunca no. Y una mujer que nunca dice no, en realidad hace lo contrario del resto de mujeres, es por eso que considero as prostitutas mujeres consagradas. Lo hacen por dinero si, pero no niega nunca sus servicios a quien puede pagarlos.

La segunda acepción de la palabra es de aquellos que hacen, piensan o sostienen ciertas opiniones por dinero, porque alguien les paga, así suele decirse que la prensa española está prostituida, porque los que mandan en las redacciones de nuestros medios más importantes son los que imponen su marchamo y su enfoque. En este sentido «prostituirse» seria obedecer al amo en lugar de la deontología de cualquier profesión incluso en contra de las propias opiniones.

Dicho de otra manera: las relaciones de poder influyen en la «prostitución» de determinadas profesiones, al menos de las que dependen de un comité de accionistas determinados. En este sentido metafórico las relaciones laborales suelen estar contaminadas de esta lacra, al menos las que más importancia tienen en la opinión publica.

¿Y qué sucede cuando los pagos no son en metálico? ¿Qué sucede cuando se intercambia sexo por favores, por promociones profesionales, por mentorías intelectuales, por recursos? Bueno, entonces no lo solemos catalogar como prostitución pero acabamos hablando de puterio. El mundo está lleno de puterio y no cobran como las otras. El puterio es el sindicato de las mujeres mientras son jóvenes. Lo hacen porque quieren, dicen, como las profesionales.

De manera que es momento es catalogar las estrategias que hasta ahora hemos sido capaces de inventar para resolver la asimetria en las necesidades sexuales. Como es sabido los hombres tienen más necesidades sexuales que las mujeres tanto en intensidad como en variedad. Los hombres nunca dicen no a una mujer, somos como las mujeres publicas, sin embargo las mujeres suelen ser muy selectivas en sus elecciones con la excepción del periodo hipergámico de la que hablaré mas abajo.

Las estrategias que se han inventado hasta ahora son tres: la monogamia, la poligamia y la promiscuidad.

La monogamia.-

La monogamia es probablemente la estrategia mas eficaz de las que hemos sido capaces de inventar hasta ahora, significa que «cada oveja con su pareja», es decir una pareja de por vida para cada cual. Resuelve el problema de los solteros y de los que quedan sin pareja pero tiene varios problemas. El principal es que restringe las posibilidades sexuales y es muy aburrida tanto para ellos como para ellas y otro: sin el apoyo de los dogmas religiosos es muy difícil de seguir y más desde que Enrique VIII inventó el divorcio obsesionado por Ana Bolena. Desde entonces un hombre y una mujer pueden divorciarse sin culpa y buscar otra pareja si no la tienen ya. Es por eso que la monogamia absoluta ya casi no existe en el mundo y ha sido sustituida por la monogamia sucesiva, una pareja detrás de otra y casi siempre ella más joven o él si es que es ella la que tiene el dinero o el estatus como cierta duquesa.

Otro problema que tiene la monogamia son las tentaciones que proceden de otros grupos dispuestos a cualquier cosa con tal de mejorar su estatus. La infidelidad -incluso la de Piqué con Shakira- es de esperar en todas las relaciones monógamas de alto standing, hay demasiada oferta. Y para los que no son futbolistas siempre les quedan las prostitutas, una especie de premio de consolación para los que no pueden cambiar de pareja cada 3 años o no tienen oferta suficiente como para fornicar cada día, en plan rotativo con unas y otras.

Las prostitutas, contrariamente a lo que la gente piensa no solamente ofrecen sexo a cambio de dinero sino muchas veces conversación y fantasía, algo que no poseen las mujeres del omegarcado, siempre demasiado cansadas o malhumoradas. Yo he conocido muchas prostitutas por mi profesión que eran verdaderos seres de luz, entrañables por así decir.

La poligamia.-

La poligamia es la estrategia de no pocas especies animales, desde el gorila entre los simios hasta el elefante. Tiene la ventaja de que no hay mujeres desemparejadas y por tanto sin seguridad social, pero la desventaja de que deja a muchos hombres sin pareja, pues los hombres más codiciados acaparan a todas las mujeres que pueden en harenes inaccesibles para otros hombres. La poligamia tiene otras ventajas para las mujeres: encuentran apoyos aloparentales en otras mujeres de la familia (eso que ahora se llama sororidad) que es imposible de encontrar en un mundo donde la competencia femenina es feroz. Sin embargo los celos y las intrigas entre ellas no desaparecen solo por la convivencia, incluso pueden llegar a ser más intensos que en las sociedades monógamas. Envejecer en un harén o dejar de ser la favorita no debe ser una experiencia agradable.

La promiscuidad.-

Es la estrategia de los simios con los que compartimos gran parte de nuestro genoma, los chimpancés y los bonobos, tambien la estrategia del gorrión. Aunque son equivalentes, usualmente llamamos promiscuidad a la estrategia de los hombres e hipergamia a la estrategia de las mujeres porque existen algunas diferencias entre la promiscuidad de unos y otras.

La monogamia absoluta imponía la preservación de la virginidad hasta el matrimonio, la fidelidad de por vida y proscribía el divorcio (salvo en algunas culturas) pero una vez secularizadas las sociedades y liberalizadas las costumbres sexuales, eso que llamamos revolución sexual sucedieron algunas cosas con las que no contábamos: no hubo igualdad en el reparto. Lo que sucedió es que las mujeres comenzaron a competir entre ellas por los hombres más cotizados, los de más recursos, más sanos, más altos, mejor dotados genéticamente. Ese 10 % de machos alfa son los solicitados por ese 50% de mujeres que además han de evaluar su valor de pareja precisamente en estas lides. Las mejor posicionadas, las más guapas, con mejores cuerpos y más jóvenes se llevan el gato al agua y a veces consiguen emparejarse con un Piqué, pero tienen una amenaza continua: el divorcio electivo. Las otras han de conformarse con rebajar sus pretensiones, cosa que hacen cuando quieren tener hijos y ya conocen bien su lugar en la pirámide del valor de pareja. Pero mientras tanto han tenido que mantener relaciones sexuales con un sinfín de parejas provisionales quedando siempre un residuo de rencor por su perdida de valor objetivo en el mercado del sexo y sobre todo: un grueso grupo de hombres deprivados que hoy llamamos incels y que son también misóginos y rencorosos. Otras no tendrán hijos y mantendrán la hipergamia de por vida como estrategia sexual o de seducción lúdica y otras tendrán un solo hijo y formarán parte de un matrimonio sin amor o un hogar monoparental.

¿Y qué papel juega la prostitución en todo este galimatías?

Del mismo modo que el amor emergio como protector de la monogamia la prostitucion juega un papel de colchón de seguridad, de reostato que reduce las desigualdades sexuales, es por eso digo que nunca podrá ser abolida, pues ni la monogamia, ni la promiscuidad ni la poligamia aseguran un reparto equitativo de las mujeres tal y como asegura Bataille. Todo parece indicar que la monogamia es la estrategia más eficaz aunque necesite de infidelidades puntuales y de mujeres consagradas al placer de los hombres.

Para una mejor explicación de las estrategias culturales de emparejamiento recomiendo: