Las guerras entre oligarquías

Ayer le hicieron a Javier Cercás una entrevista en TV a propósito de su ultimo libro, una nueva entrega sobre su héroe a mitad camino entre policía y bibliotecario, llamado Melchor Marín, sobre el que seguramente volveré en otro momento, lo que me llamó la atención de esta entrevista fue la pregunta que le hizo el entrevistador sobre el tema de estos días ¿Qué opina de la guerra Ucrania-Rusia? Es inevitable para un periodista preguntar eso aunque no venga a cuento de la ultima novela del entrevistado. Pero la contestación e Cercás me dejó aun más perplejo: «Se trata de una guerra entre las democracias y el comunismo». Esta es la narrativa oficial y debe ser por eso que tanta gente -incluso inteligente- la cree y la repite hasta la saciedad.

Lo cierto es que el comunismo ya no existe diga lo que diga Jimenez Losantos, tampoco las democracias; existen otras cosas que se le parecen, una especie de sucedáneo. Lo comprendí perfectamente durante la pandemia donde esas democracias se saltaron a la torera todas las reglas y los derechos de los ciudadanos, y Trudeau le dio el ultimo toque totalitario para terminar con el acoso de los camioneros que protestaban por las sanciones a los que se ha sometido a la población durante estos dos últimos años: confinamientos, cierres de negocios, administración bloqueada, trabajo a destajo para los sanitarios, teletrabajo, toques de queda, prohibiciones de viajar, pasaportes sanitarios e incluso obligatoriedad de vacunarse, etc. Dicho de otra manera, la democracia liberal tal y cómo nos la imaginábamos en 2019 ha sido suspendida y casi al final de esta pandemia nos viene una guerra en el corazón de Europa.

Y entonces vuelven los dos bandos, unos, la izquierda cantando «Give peace a chance» y apelando al diálogo, «a Putin se le vence con la Paz» dicen algunos. Mientras otros , la UE en su conjunto se apresta a darles armas a los ucranianos para que defiendan su patria. Pero todos, incluyendo a Biden, están de acuerdo en dos cosas: que la OTAN no va a intervenir y que van a hundir la economía rusa merced a ciertas maniobras financieras para bloquear económicamente al país. Hasta el corralito, dicen.

Un país del que -paradójicamente- depende Europa aunque solo nombraré el gas ruso. Dicho de una forma más clara: es toda Europa y no solo Rusia la que ha sido castigada por esas medidas económicas y sanciones diversas aunque lo cierto es que la luz y el gas comenzaron a subir antes de la invasión de Ucrania, como si adelantaran el coste. O sea igual que en la pandemia.

Pero para entender este galimatías tendré que explicar alguna cosa más y tiene que ver con las oligarquías. Se habla mucho de los oligarcas rusos y casi todos los días sale en TV algún yate de unos 300 millones de euros que ha sido embargados por el estado tal o cual, dejando al oligarca sin recursos marítimos, también sin cuentas en los principales bancos y todo el mundo queda boquiabierto de lo malos que son esos ricachones rusos que apoyan a Putin, pero en realidad esos oligarcas no mandan en Rusia, quien manda allí es una antigua estructura sovietizante llamada KGB, esos oligarcas que tienen clubes de futbol como Abramovich, que acaba de vender el Chelsea, son los que se benefician de contratos del estado pero no son el verdadero poder ruso. Pero lo curioso es que nadie habla de los oligarcas occidentales, ¿Quién manda en Biden , en USA, en Europa? ¿Quienes son esos que apoyan a Biden y ponen gobiernos?: Trudeau, Macron, Sanchez o Draghi.

Nosotros los demócratas españoles no comprenderemos nada si no aceptamos que nuestros gobiernos, esos que elegimos con nuestro voto, son en realidad vasallos de ciertas oligarquías ocultas a veces en la UE o a veces detrás de nombres como Soros, o Rothschild, el G-7, Hildelberg o el G-20, la Trilateral o el viejo Kissinger en cualquier caso, siglas o caras que ocultan a los verdaderos artífices del complot. Y estos oligarcas son los que inventaron una ideología para sustituir los viejos valores republicanos y que está teniendo un éxito extraordinario en occidente.

La ideología woke.-

Al principio de este post he escrito que el comunismo y la democracia ya no existen. Me propongo ahora esclarecer esta afirmación que puede crear ciertas disonancias cognitivas en aquellos que todavía rotulan ciertas ideologías y formas de gobierno de esta manera. Cuando oía a Cercás hablar de ambas -democracia y comunismo- me pregunté en qué año estamos, pues esa reflexión podría estar fechada en los años 70 y 80, pero no sirve para hoy por dos razones, el comunismo, como sistema político y económico ya fracasó con el derribo del muro de Berlin y el colapso de la URSS, es cierto que aun hay países que se rigen por esa doctrina como Corea del Norte, Venezuela o Cuba, pero se trata de países marginales o fronterizos donde la etiqueta «comunismo» aun sirve para aglutinar a la población en torno a una idea. De donde se deduce otra: hay dos formas de cohesionar una sociedad, o vía religiosa o vía política y las dos pueden ser utilizadas para fragmentarla. La vía política necesita de una ideología, pues las personas comunes consumen ideas y necesitan creer en algo por encima de sí mismos, sea la patria, la República, el comunismo, la anarquía, el imperio, el feminismo o cualquier otra cosa que se pueda inventar. Pero las élites que dominan los países no precisan ideologías, solo necesitan poder pero saben que para obtener poder y un dominio global del mundo necesitan atontar a la gente común con algún tipo de señuelo. A esta oligarquía tan secreta como la KGB se la conoce informalmente como NOM (nuevo orden mundial).

La agenda woke.-

Pero estas elites saben alguna cosa más: saben que hay que adornar la píldora de la ideología que nos venden con envolturas atractivas: la igualdad, la sostenibilidad, el clima, la lucha antidiscriminación, la tolerancia, la justicia social, las minorías oprimidas, las buenas ideas, cargadas de valores democráticos y -porqué no decirlo- cristianos, ¿Quien no estará de acuerdo con eso?. Eso vende en Europa, no tanto en el mundo árabe o en China. Ninguna ideología tendría éxito hoy en occidente sino se tratara de una ideología hedonista. El sacrificio, el respeto a la autoridad, la idea comunitaria, la maternidad, y los valores estoicos no arrastrarían tantos votos como el botellón, una justicia con castigos blandos y desiguales según sexo, la poliginia, los chiringuitos feministas y sus cuotas y facilidades para entrar en la administración, los carnavales LGTBI, el despiporre, las drogas y el alcohol, junto con el sexo fácil son los señuelos que propone la ideología woke. «No tendrás nada pero serás feliz».

Podríamos decir que esta ideología está fuertemente implantada en todo occidente y es asumida tanto por partidos de izquierda como de derecha. En España todos los partidos del arco parlamentario son woke desde el PP hasta Podemos, el único que se mantiene al margen es Vox. Por eso ya no tiene sentido el binomio izquierda-derecha sino este otro, globalismo-soberanismo.

Lo paradójico es que Vox y Podemos tienen respecto a este conflicto de Ucrania ideas muy parecidas: están en contra del envío de armas a Ucrania. Bien es cierto que cada uno de ellos por una razón, Podemos porque son un partido de izquierda indefinida que mantiene vivos ciertos mitos comunistas, aunque yo no estoy de acuerdo con los que piensan que Podemos es comunista. Es verdad que tiene algunos lideres que proceden de ese mundo -como el propio Putin- pero no son comunistas, como organización, son woke. ¿Algún país comunista defiende el cambio de sexo en los niños, el feminismo, el matrimonio homosexual o la ideología queer? Bueno, solo Irán pero no es comunista sino teocrático, debe ser por eso que cuelgan a los homosexuales de grúas. Tampoco Vox son fascistas, ni ultraderechistas cómo dicen algunos, sino conservadores. Vox tampoco está de acuerdo con esa idea de mandar armas, porque piensan que puede recrudecer la guerra y obligar a Putin a ser todavía más agresivo de lo que es a medida que aumente la resistencia del pueblo ucraniano. Vox sospecha que USA ha utilizado su poder para envenenar la situación pre-bélica y dejar después en la estacada a la UE y a los ucranianos. Ciertamente, pues la estrategia de Biden, (no confundir a Biden con USA) es arruinar Europa incluyendo a Rusia, y una guerra larga y de desgaste es la mejor estrategia para conseguirlo. Hay que recordar que la balanza de pagos era superior a la UE con respecto a USA, pero ahora el gas licuado ha venido en ayuda de USA.

El problema es que la ideología woke no tiene oposición. Aun no se ha inventado una ideología que le sirva de contrapeso. Es como si el mundo hubiera derribado el muro de la democracia liberal, esa donde los individuos -la libertad, los derechos individuales- eran el referente de todas las cosas y donde el ciudadano contaba para diseñar el futuro, instalando otra cosa sin la más mínima oposición, pues Vox no es alternativa a lo woke pues no han sido capaces de pergeñar un sistema de pensamiento que pueda neutralizar las acometidas de la «progresía» que ocupa a los woke. Vox se limita a ir a la contra, no lleva la iniciativa cultural y no ha encontrado la manera de meterle el diente a las miles de contradicciones que tiene nuestro gobierno, donde hoy alguien dice algo y mañana se desdice o se descuelgan con alguna ocurrencia improvisada de oscuro perfil freudiano.

Putin no es woke, pero tampoco han sido capaces en Rusia de dar con una ideología que defienda los valores europeos sin necesidad de recurrir a las armas. Cuando se tiene que recurrir a ellas ya podemos entender la debilidad de sus argumentos. Putin es un sátrapa, un dictador, pero hubiera podido convertirse en un líder anti-woke, si Trump hubiera ganado las elecciones, aunque por sus orígenes era dudoso que se hubiera convertido al proyecto que diseñaba Trump en el sentido de oposición al partido demócrata de USA que es el motor que hace girar la rueda de los woke junto con las democracias liberales europeas. Pero hay que recordar que tanto Trump como Putin morirán algún día y es muy posible que la ideología anti-woke siga latente en la mente de muchos pensadores o lideres.

En este sentido la guerra Rusia-Ucrania, no es la lucha de la democracia contra el comunismo, sino la lucha de Occidente- Oriente, un occidente que ve colapsar sus ideales republicanos -probablemente insostenibles- en manos de una ideología-ingeniería impuesta y Rusia que hubiera debido aspirar a una Euroasia unida si hubieran encontrado el método, el momento y el lider propicio.

UN consejo a Vox o a quien corresponda:

Enfrentarse una a una a todos esos elementos que cuelgan en ese gráfico donde describo las tres agendas del NOM, es un error. Es mejor enfrentarse a aquellos elementos no hedonistas, a las obligaciones, a las imposiciones. Estar contra las mascarillas es mucho más eficaz que meterse con el recibo de la luz. Creanme, la gente moriría si le quitan la posibilidad de viajar, divertirse, le cierran los bares, tener gatos en casa o copular, pero no moverán un dedo si les acribillan a impuestos o les suben la cesta de la compra. tampoco dirán nada si prohiben la carne y nos obligan a comer grillos. Ese será el momento de pasar a la clandestinidad.

9 comentarios en “Las guerras entre oligarquías

  1. Buenas tardes Don Francisco

    Sería interesante analizar como personas de tan diferentes orientaciones como usted, Cesar Vidal, o Pio Moa (por decir tres) acaban teniendo pensameintos tan coincidentes.

    Por otro lado, asusta que toda esa unanimidad a la hora de aceptar el relato de las democracias contra el comunismo del cual Cercas es uno mas. Y como es posible que personas inteligentes e informadas entren al trapo de una manera tan infantil.

    Respecto Ucrania/Rusia le recomiendo las crónicas de Rafael Poch en su pagina web.Puede ser a veces un tanto woke, pero es lo suficientemente profesional para que la realidad pese por encima de su ideología. Y se agradece.

    Un saludo cordial

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  2. Pues porque la realidad es muy compleja y la complejidad no está al alcance de todos y menos de los que viven de simplificar las cosas. Por otra parte el sesgo ideológico, los mitos y las creencias prefijadas obturan la comprensión de las cosas.

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  3. Ciertamente creo que la guerra Rusia-Ucrania, no es la lucha de la democracia contra el comunismo, sino en primer lugar una lucha por la mera supervivencia a corto plazo de Rusia como estado independiente ahogado por las mentiras de la ‘hasbara’ de la OTAN; y en segundo lugar, más que una lucha Occidente-Oriente, que también, es la continuación del eterno ‘Gran Juego’ geopolítico-económico entre las potencias terrestres y el imperio marítimo angloamericano.

    Según la Teoría de Heartland de Mackinder, Europa y Rusia deben mantenerse divididas. Mackinder escribió esta teoría en un libro que llamó «Ideales democráticos y realidad». El modelo de Mackinder sirvió para el enfrentamiento Este-Oeste de la Guerra Fría y sigue vigente en la actualidad. No se trata de la contención de Rusia, sino de evitar que Europa comercie con un Asia cada vez más interrelacionada. De ahí los intentos de sabotaje a la ‘Nueva Ruta de la Seda’ de China y el absurdo y doloroso intento de una total descarbonización de Europa para prescindir de los recursos energéticos de Rusia.

    El verdadero peligro para el globalismo talasocrático de las corporaciones angloamericanas no es Rusia, ni China; sino Europa y la ampliación del comercio telurocrático de Eurasia.

    Pero eso no es todo, hay más. El mundo de hoy está atrapado entre dos futuros posibles: por un lado, una alianza multipolar en defensa de los estados nacionales soberanos que se ha organizado en torno a un paradigma de pensamiento a largo plazo, optimismo científico y cooperación de beneficio mutuo, mientras que el otro lado representa la evolución de las compañías del imperio británico, un paradigma unipolar de gobierno mundial, de pensamiento de suma cero que impulsa un programa de Gran Reinicio eugenésico transhumano mediante la despoblación y la guerra.

    Con las sanciones a Rusia, fuertemente apoyadas por la ‘quinta columna’ de los ‘Young Global Leaders’ de Klaus Schwab, Europa sale tan perjudicada como Rusia, y aumenta su dependencia de los EE.UU. sin descarriarse del mando de las corporaciones angloamericanas, de la OTAN y del reinicio transhumanista.

    Recordemos que Benito Mussolini dijo una vez: «El fascismo debería llamarse más propiamente corporativismo, ya que es la fusión del Estado y el poder corporativo».

    Obtener información sobre los dos paradigmas ideológicos opuestos, el ‘woke’, y el otro, aún por definir totalmente, es más importante ahora que nunca, y un buen lugar donde comenzar es la inquietante “Cuarta Revolución Industrial» donde se cree que la automatización, y la Inteligencia Artificial dejará obsoleta a la mayor parte de la humanidad.

    El filósofo estrella del Foro Económico Mundial, Yuval Harari, ha descrito esta perspectiva: «La tecnología puede perturbar la sociedad humana y el significado mismo de la vida humana de muchas maneras, desde la creación de una clase inútil global hasta el surgimiento del colonialismo de datos y las dictaduras digitales».

    El desastre que inició Nuland en Ucrania con el Maidan, y los ocho años de masacres del Donbass, han servido para enriquecer a algunos, potenciar la globalización de la ‘supremacía blanca’ y convertir a Ucrania en carne de cañón. El interés del globalismo es alimentar la guerra para conseguir beneficio y muertos.

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  4. Parece que va muy bien encarrilado el plan de USA para impedir una alianza económica y sobre todo un posible acuerdo en materia de defensa entre la Unión Europea y Rusia.

    La puntilla a lo que quedaba del imperio soviético ya está dada.

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  5. La decisión de España de apoyar a Marruecos en el tema del Sáhara seguramente también de enmarca dentro del tema de Ucrania, el gas y todo el nuevo posicionamiento geopolítico europeo.

    Las presiones de los países importantes tienen que haber sido altamente considerables, puesto, que a España de ninguna de las maneras le interesa este nuevo rumbo, a menos, claro está que se produzca una contrapartida marroquí en cuanto a la no injerencia en Ceuta, Melilla y Canarias, en lo que respecta a parar las reivindicaciones de territorio y aguas pertenecientes a España y a la no utilización de la inmigración ilegal masiva.

    Esta contrapartida marroquí dudo que se efectúe, y, aunque así sea, no creo que se pueda garantizar que se mantenga en el tiempo, por lo que España debería unirse y aumentar su gasto en defensa para estar preparados.

    Es una decisión de Estado y espero que no se utilice en el pim, pam, pum, político-partidista.

    Alemania también «sorpresivamente» hace poco que cambió radicalmente su postura con respecto a Marruecos, por lo que algo tiene que estar pasando en forma de presiones de alto nivel (presiones que solamente USA tiene el poder de hacer).

    Cuando supe del cambio alemán, me di cuenta de que España no podría quedarse sola. Ahora vemos el resultado.

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  6. La atención médica que se hizo al líder polisario, siempre la enmarqué como un «favor» con respecto a Argelia dentro del precario equilibrio internacional que España tiene que hacer en el Norte de África aún a costa del enfado de Marruecos.

    Ahora Argelia se molesta (o hace que se molesta) por el cambio de España en cuanto al Sáhara.

    Difícil de entender todo esto a menos que USA como gran hermano y primo de zumosol de la zona lo haya dispuesto así.

    El gas de Argelia ahora es más necesario que antes y Marruecos y España pasan a ser actores más importantes en el abastecimiento de Europa.

    Posiblemente todo tenga que ver con esto.

    A Argelia supongo que le habrán recordado lo que le pasó a Libia y a Gaddafi para que coopere.

    Ya veremos próximamente cual será su postura real definitiva.

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  7. Parece que no iba mal encaminado, según he leído la subsecretaria de Estado de USA, Wendy Marshall, estuvo este mes en curso en Madrid, Rabat y Argel.

    Seguramente que España al recibir la orden de USA de que cambiara su política en cuanto al Sáhara, alegaría la cuestión del gas argelino y supongo que USA le habría respondido que no habría problema con eso. Veremos.

    Lo que es verdaderamente patético son las cotas a la que está llegando el pim, pam, pum político-mediático-partidista con respecto a este tema.

    Hasta José Maria Aznar ha salido a la palestra, él que es un atlantista convicto y confeso, partidario de estar siempre de parte de «nuestros aliados» aunque no tuviesen razón.

    ¿Es que ahora pretende que España tenga una postura contraria a la de USA y a la de la UE?

    ¿Es que ahora pretende venir con la monserga, de que si hubiese sido el presidente, habría rehusado acatar la órden de USA?

    Eso no se lo cree nadie (mínimamente informado y mínimamente formado)

    Y por supuesto que Sánchez, de haber estado en la oposición, se habría encarnizado con el presidente de igual manera que ahora hacen con él.

    Y es que esta búsqueda permanente y a toda costa de votos en el caladero hooligan está llegando a cotas insoportables.

    Y ¿Que va hacer Sánchez ahora? ¿Decir la verdad? ¿Que únicamente está obedeciendo las órdenes de USA?

    Pues por supuesto que no va a suceder, este simulacro de democracia en la que vivimos, no puede ni debe ser desenmascarada.

    Como ya dije en otro comentario, nos han dado dos opciones, o, una democracia de mentira, o, una dictadura de verdad.

    Yo sinceramente prefiero seguir con esta simulación de democracia.

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