El tablero de Europa: ¿Ajedrez o go? (I)

Después de la segunda guerra mundial, Europa se convirtió en un laboratorio para las democracias liberales, impulsadas por EEUU e Inglaterra. Solo España quedó al margen, -una nota a pie de página-siendo el régimen de Franco, un régimen antiliberal, pero no fascista. Franco se apoyó durante la guerra civil en partidos y grupos de corte fascista como Falange pero entendió muy pronto que España no necesitaba adherirse a ninguna ideología -y mucho menos a las que habían perdido la guerra- para resultar un régimen autoritario y autárquico, aquí teníamos la milicia y la inquisición. España tenia, por así decir tradición en ese sentido y efectivamente el régimen de Franco fue exitoso en lo económico y en cuanto a cohesión social a pesar del aislamiento del que saldría paulatinamente, hasta que al morir el dictador las potencias angloparlantes dirigidas por Kissinger decidieron imponer, esta vez si, la democracia que pivotaría sobre la tradición española, es decir sobre la monarquía.

La resistencia a las democracias liberales está ampliamente distribuida incluso a día de hoy: los países árabes no quieren saber nada de apertura en ese sentido con pornografía y tetas al desnudo, sean o no monarquías o teocracias, más o menos embadurnadas de una apariencia de democracia. Rusia es un país zarista con Putin y el putinismo es un zarismo a largo plazo, pero también celebran elecciones. Las elecciones han pasado a ser un certificado de buena fe democrática pero sabemos que en esta idea hay mucho de trampa. Los países sudamericanos están llenos de gobernantes totalitarios de corte marxista o indigenista con mucho comunismo mal digerido que también salen de las urnas y que inmediatamente se destapan contra los gays. Y está desde luego Corea del Norte, el comunismo más ortodoxo, vecino de China que practica desde hace tiempo un modelo híbrido de capitalismo salvaje y comunismo ortodoxo. Y parece que a China le va bastante bien.

El asunto es que Europa es la heredera de una política de bloques que nos legó la segunda guerra mundial y que consiste en que a EEUU le interesa que Europa sea un conjunto de estados-tampón, que hagan de dique al comunismo o mejor a la posibilidad de una hegemonía comercial comunista . Mejor dicho, que hicieran de dique, pues hoy Rusia ya no es comunista. Lo cierto es que Putin carece de ideología como Franco, no hizo como Hitler que pasó de militar en un partido comunista a inventarse una ideología propia (el nazismo), o como Mussolini otro antiliberal que inventó el fascismo aunque su procedencia política fuera socialista. Putin aun no ha inventado su propia ideología y es por eso que la llamo provisionalmente, trumpismo-putinismo a esa ideología que pretende abandonar a Europa a su suerte frente al enemigo ¿enemigo? ruso. El problema es que Trump perdió las elecciones contra las maquinas de votar y Putin se quedó con un palmo de narices. Trump pretendía romper sus alianzas con Europa a partir de una balanza de pagos fuertemente orientada hacia el lado europeo y un gasto excesivo en seguridad que más allá de la venta de armas no sirve para justificar el enorme dispendio de mantener bases en el mediterráneo y el enorme despliegue de la OTAN donde EEUU corre con los gastos mientras sus socios dicen «OTAN de entrada no».

Lo cierto es que fue Felipe Gonzalez quien nos metió en la OTAN contra la voluntad de gran parte de los españoles y que más allá de liquidar la mili obligatoria, nos ha servido para muy poco. Solo él, Felipe sabe porque cambió de opinión y qué presiones le llevaron a transicionar ese nuevo camino. Pero nos las podemos imaginar. Presiones anglosajonas por no decir americanas.

Pero hoy este panorama ha cambiado y la URSS ya no existe. Más que eso, Rusia es el principal proveedor de gas para Europa y suspira con ampliar su mercado más acá de los Urales. Cuando la UE amenaza a Putin de represalias si invade Ucrania uno no puede más que tomárselo a broma: Putin tiene a Europa cogida por los cataplines. Además la UE no tiene ejercito propio y a Putin le importan un rábano las represalias europeas. Lo que quiere Putin es que la OTAN no avance ni un cm más en su expansión hacia el este. Aquí podemos ver una entrevista donde Putin se expresa mejor que cualquier otro gobernante democrático liberal.

Pues qué quieren que les diga, me parece que Putin tiene razón.

Pero en EEUU las cosas no van demasiado bien, parece que el liberalismo ha llegado a su ultima fase de desarrollo y la democracia parece que no acaba de resolver las dificultades de la población ni las demandas de las mayorías. No parece que haya sido buena idea dar tanto poder a las minorías disidentes, abandonando sus tejidos productivos más allá de sus fronteras. Por otra parte la política de puertas abiertas frente a la inmigración, una política tan liberal como la transexualidad ha demostrado su carácter de inmunodeficiencia política y parece que Biden -sin aceptarlo públicamente- está retrocediendo en aquellas decisiones anti-Trump. Eso parece que vino a demostrar la huida precipitada de Afganistán, un desastre militar en toda regla que Biden se comió solo, a su edad.

La estrategia del futuro ya no pasa por dar jaque al rey sino de ocupar territorio como sucede en el go.

La sobreproducción de elites y la crisis del modelo liberal.-

Peter Turchin es un psicólogo y antropólogo americano pero de origen ruso con intereses evolucionistas y autor de una nueva transdisciplina que llama «cliodinámica«. La idea es que a partir de un catálogo de datos (Big data) y su tratamiento matemático podemos hacer predicciones sobre el futuro, más concretamente: que la historia se puede predecir.

Su investigación mostró que alrededor de 40 indicadores sociales aparentemente dispares (pero, según la cliodinámica, relacionados) experimentaron puntos de inflexión durante los años setenta. Históricamente, tales desarrollos han servido como indicadores principales de la agitación política. El modelo indicó que la inestabilidad social y la violencia política alcanzaría su punto máximo en los años 2020. Y ya lo estamos viendo.

Además, hay otro importante acontecimiento que han pasado por alto la mayoría de los expertos: el papel clave de la «sobreproducción de élite» en las oleadas de violencia política, tanto en las sociedades históricas como en las nuestras (véase Blame Rich, Overeducated Elites como Our Society Frays ) . El aumento de la desigualdad no sólo conduce al crecimiento de las mejores fortunas, sino que también da lugar a un mayor número de poseedores de riqueza, el» 1 por ciento «se convierte en» 2 por ciento «. O incluso más … De 1983 a 2010, el número de hogares estadounidenses por un valor de al menos 10 millones de dólares aumentó a 350.000 de 66.000.Los estadounidenses ricos tienden a ser más activos políticamente que el resto de la población.

La sobreproducción de élite suele conducir a una mayor competencia intra-élite que gradualmente socava el espíritu de cooperación, que es seguido por la polarización ideológica y la fragmentación de la clase política, porque cuanto más contendientes hay, más terminan perdiendo. Una clase grande de los aspirantes a la élite descontentos, a menudo bien educados y altamente capaces,  han visto negado el acceso a las posiciones de la élite.

Debe ser por eso que una de las variables que explora Turchin y que predicen inestabilidad es el número de abogados en una comunidad dada. Y no cabe duda de que el incremento de abogados marca lo que el llama una sobreproducción de élites. Y es cierto que las élites están incrementando su número y por tanto fortaleciendo la desigualdad y la brecha entre ricos y pobres con un progresivo deterioro de la clase media, no sólo en cuanto a su poder adquisitivo sino también en sus indicadores de salud y de bienestar.

Y esto puede explicar lo que sucede en España, pero será en mi próximo post.