Tipologías de los tuiteros

Twitter es una red social donde cada perfil esconde una persona que a veces se anuncia con su nombre mientras otras veces se esconde tras un nick. Me he entretenido en clasificar las motivaciones que llevan a las personas como yo a tuitear es decir a emitir juicios, enunciar ideas, promover articulos determinados y a hacerlo públicos siempre atendiendo a la brevedad de los mensajes. He observado estos 9 perfiles o dimensiones:

1.- Los creadores de contenido.-

Solo por ellos merece la pena estar en tuiter, son informadores, divulgadores, opinadores sobre diversos temas y la mayor parte de la gente a la que sigo divulgan cosas en sus blogs, sugieren artículos, proponen temas, hacen encuestas, graban sus videos siempre sosteniendo una especie de uniformidad en sus propuestas, se aprende mucho de ellos. Pero no todos los creadores de contenido son así.

Algunos divulgan un contenido especial: ellos mismos, como si se tomaran a si mismos como marca y a veces estos contenidos tienen cierto valor artístico, con imágenes acompañadas o no de comentarios.

Luego están los aforistas: yo mismo publico casi a diario aforismos, lo que procede es explicar que un aforismo es una sentencia corta que no cierra la posibilidad de debate aunque tuiter no es un buen lugar para debatir, sino para abrir melones sin que se sea obligado cerrar ninguno. En realidad el aforismo es como una ventana que se abre para que fluya el pensamiento, de manera que no se puede estar en contra ni a favor de un aforismo, sirve para sugerir un tema en clave abstracta y pensar.

Los más pedagógicos saben construir largos hilos para sus explicaciones, esas que no caben en un solo tuit y que podrían ser incluso artículos más extensos (tuiter es un mal lugar para las explicaciones largas)

2.- Los puntualizadores.-

Son los que intervienen periódicamente para puntualizar alguna cosa, alguna opinión que precisa de una extensión para que pueda ser compartida por el puntualizador. Los puntualizadores son tímidos y casi nunca generan contenidos y mucho menos opiniones.

3.- Los exégetas.-

Son de dos tipos, los perezosos que simplemente dan un «me gusta» a alguna publicación y los más comprometidos que incluso dan al botón de retuiteo, incluso añadiendo algún comentario.

4.- Los discutidores.-

Son los que vienen a desmentir algún contenido, casi siempre operan contra corriente, parece que disfrutan con llevar la contraria aunque no es posible saber nunca qué piensan, probablemente porque lo que piensan está en función de lo que otros escriben y su habilidad es manifestarse a la contra. Su propósito es debatir y no tanto ridiculizar, probablemente porque mediante el debate aprenden algo sobre lo que piensan en realidad. Pero ya dije que twitter no es un buen lugar para el debate de ideas complejas.

5.- Los simpáticos.-

Son esos perfiles que parece que siempre estan de broma incluso cuando tratan de temas serios, algunos hacen autoterapia con su sentido del humor, mientras que otros resultan muy pedagógicos precisamente por no tomarse demasiado en serio a si mismos y banalizando de forma superficial aspectos de los mas serios. Un subtipo de este tipo son los que generan contenidos de tipo «cotilleo» tratando solo temas superficiales, como está sucediendo hoy con Eurovisión que así y todo ha llegado a un debate político de lo más cutre.

6.- Politicos y agitadores.-

No debe existir ningún político que no tenga twitter, las redes son ideales para la propaganda, pero tiene poca penetrabilidad cuando esta propaganda viene de interesados en ella, los que arriman el ascua a su sardina no interesan a casi nadie. Todos los partidos políticos tienen su gestor de redes y se dedican a la publicidad de sus partidos y se solapan con sus «creyentes» y hooligans. Estos suelen ser más creíbles que los anuncios institucionales, pero pierden credibilidad cuando son detectados como pensadores unidimensionales. «Arrimar el ascua a su sardina» ya no tiene apenas efecto.

Un subtipo de estos agitadores sociales son el grupo de antivacunas y aunque este grupo es muy heterogéneo y hay múltiples sensibilidades entre ellos, lo cierto es que suele ser el tema preferido de algunos tuiteros, algo que considero aburrido a largo plazo pues ya todos tenemos una opinión formada sobre el asunto.

7.- Trolls y acosadores.-

Es el perfil más odioso de tuiter, algunos son pagados bien por partidos, bien por politicos, pero otros van por libre. Insultan y tratan de intimidar a ciertos tuiteros a veces en forma de manada y otras veces traspasando el insulto se instalan en la posibilidad de delito. Hacen comentarios muy hirientes, ofendiendo o incluso llegando a desear la muerte o todo tipo de desgracias a alguien. Hay que denunciarles a la policia cuando se traspasan ciertos limites, no ya de decoro, sino de código penal.

Se trata de perfiles que aparecen y desaparecen de la red y se detectan porque no tienen seguidores y todos usan el anonimato como auto-protección. Deben tener cierto éxito de lo contrario no les contratarían.

8.- Publicidad pura y dura.-

Las corporaciones han descubierto una mina en tuiter, me refiero a bancos, teleoperadoras y televisiones, periódicos, etc. Incluso algunos tienen empleados destinados a atender las criticas que podamos hacer a una determinada entidad. En mi opinión atienden mejor que por teléfono pues tienen pánico a la publicidad negativa de sus productos y son bastante rápidos. Pero en realidad no solventan nunca nada como sus compañeros del teléfono. Son golems.

9.- Los voyeurs.-

Son esos seguidores que leen las publicaciones pero nunca dicen nada, ni positivo, ni negativo, están aquí para mirar por la cerradura, ver sin ser vistos, esa es la esencia de los voyeurs, dejan algunos rastros pero no sabemos quienes son, quizá son tímidos radicales.

¿Y tu con qué perfil te identificas?

El liberalismo y la ganancia de función (II)

Hipogrifo

Ganancia de función es un concepto que se refiere a ciertas practicas de investigación que hemos conocido recientemente que se llevan a cabo con los virus. Consiste en convertir una cepa de virus más o menos benignos en relación con su poder letal sobre nuestra especie y convertirlos en virus más agresivos con el fin de preparar vacunas o fármacos para combatirlos -si fuera necesario- al tiempo que conocemos mejor su estructura infecciosa. A veces la «ganancia de función» es espontánea, y puede darse en un receptor de nuestro cuerpo, influida por factores genéticos y es causa de algunas enfermedades, simplemente el receptor original se ha modificado cambiando así su funcionalidad. Lo cierto es que esta práctica está prohibida en algunos países, pero no en otros, lo que significa que se hace de forma secreta en distintos laboratorios del mundo, es una tecnología externalizada. Y está prohibida por dos razones, pueden haber escapes y por tanto accidentes epidémicos y por supuesto se trata de una tecnología de doble uso: puede utilizarse como arma biológica.

De lo que se trata es de modificar el virus o microorganismo para que adquiera cualidades de otro de distinta o la misma familia. De lo que se trata es de construir un hipogrifo, ese animal fantástico vulgarizado en la serie Harry Potter, que es en realidad un caballo pero tiene garras, alas y cabeza de águila. El caballo sigue siendo un caballo pero puede volar, picar, atrapar presas, etc. esta es la idea del hipogrifo, un caballo con ganancia de función.

En el post anterior había comenzado a hablar sobre las tensiones que estamos viviendo en Europa estos días y adelanté allí una idea que me parece recomendable volver a señalar: el mundo liberal agoniza y agoniza precisamente porque se ha convertido en una ideología que ha ido evolucionando desde su origen, los whigs, hasta lo que conocemos hoy, una especie de caricatura de lo que fue. Mi hipótesis es que el liberalismo en Europa fue una hibridación con la socialdemocracia y fue bien gracias al colonialismo que nos procuraba materias primas y riqueza, grandeur como llaman en Francia a ese momento histórico. Pero el colonialismo ya ha terminado y Europa ha resistido mejor que USA los embates políticos de este siglo gracias a aquella simbiosis entre servicios públicos, protección sanitaria, educación obligatoria (¿Obligatoriedad de educarse en un régimen liberal?) y una mentalidad historicista que a caballo del cristianismo reformado o no, ha mantenido a Europa lejos de la liberalización radical que ha ido implantándose en USA y que ha terminado por metastatizarse en Europa.

De tal manera que en España por ejemplo no existe ningún partido político que no sea liberal, desde el PP hasta Podemos todos representan de una u otra forma esa caricaturización infantiloide que caracteriza el pensamiento liberal que algunos han llamado pensamiento Alicia del que el pacifismo es su principal representante. Un titular de hoy es precisamente el principal ejemplo de ese tipo de pensamiento: «El no a la guerra» de Podemos es fascinante precisamente porque Podemos está en el gobierno y es el gobierno quien ha mandado a la fragata «Blas de Lezo» al mar Negro para participar en una supuesta guerra en Ucrania. Es fascinante porque no solo Podemos está contra la guerra, personalmente no conozco a nadie que esté a favor de la guerra, pero no basta con los esloganes, estamos en la OTAN. Otra cosa sería que Podemos se preguntara o propusiera por qué no nos salimos.

En realidad la OTAN como Europa tiene los días contados y lo que estamos viendo hoy con esas reuniones entre USA y Rusia es un teatro donde las decisiones van a tomarse en secreto y se trata de decisiones que ocultan la incapacidad de occidente de hacer frente a la política expansionista de Putin. No es que Biden no pueda, es que no quiere, como tampoco Trump quería seguir manteniendo la defensa de Europa con sus medios, siendo puta y pagando además la cama. A USA ya no le interesa Europa, esta es la verdad, bastante tiene con el Pacifico y con sus propios ciudadanos, cansados de tanto estúpido y vacío liberalismo Alicia, eso que ha venido en llamarse ideologia woke.

La ideologia woke es una quimera, un híbrido, un hipogrifo entre valores liberales, fascistas, comunistas y ecologistas, presuntamente liberadores que sirven a intereses financieros y empresariales bien representados en la agenda 2030 y que no es en absoluto una fantasía de conspiracionistas, es un plan trazado, financiado y traducido a blanco y negro y que tiene como principales objetivos 1) la reducción de la población 2) la desaparición de los estados- nación y 3) la sustitución de la población autóctona por inmigrantes africanos o asiáticos.

Lo cierto es que el liberalismo como ideología cuenta con muchos defensores y clientes de todo pelaje, es lógico la mayor parte de la población estaría de acuerdo en abrazar ciertos valores que nos vienen de serie en nuestra tradición ¿Quién puede estar en contra de la igualdad, la hospitalidad o el rescate de inmigrantes en alta mar?

Lo estamos viendo en la pandemia, las democracias liberales son un mal lugar para una pandemia, pues los ciudadanos de estos países creen que son soberanos para decidir si se ponen o no mascarilla, desafían las cuarentenas y los confinamientos, pretenden tomar decisiones de salud pública como decidir si se vacunan o no, como si no hubieran entendido que las decisiones colectivas tienen prioridad sobre las individuales. Que lo colectivo no es una simple suma de voluntades individuales sino que es algo que las trasciende. A veces me pregunto qué hubiera sucedido si en lugar de una pandemia de coronavirus hubiéramos sufrido una de Ebola? La escabechina hubiera sido de órdago.

Una agenda, la de 2030, que paradójicamente se llama de «desarrollo sostenible» y que sin decirlo reconoce que el liberalismo no es ya sostenible. Y estoy de acuerdo, no lo es. Entiéndase que no soy un politólogo, es decir no suelo meter en la ecuación mis deseos para hacer mis pronósticos más de acuerdo con mi ideología. No tengo sesgo de confirmación. No es necesario decir que prefiero vivir en un país democrático y liberal antes que en una dictadura totalitaria. Lo que trato de decir y de explicar es que el proyecto «liberal» es cambiar el caballo por un hipogrifo y eso no lo está haciendo Putin sino los intereses USA traducidos en la agenda 2030.

El liberalismo no es sostenible porque a lo largo del tiempo ha ido ampliando su base de libertades hasta conseguir que las mayorías se queden sin libertad al traspasar su soberanía a minorías y moléculas supuestamente oprimidas por parte de esas mayorías. Y lo ha hecho hasta el paroxismo llevando a la propia ideología hacia una paradoja constante. En España todas las CCAA tienen leyes para favorecer la transición de género ,pero no hay leyes antiokupas. Los asesinatos de mujeres y los de gays tienen preferencia sobre los crímenes donde las víctimas son hombres, blancos y heterosexuales. ¿Cómo puede leerse la LVG (ley de violencia de género) que de hecho genera una justicia diferente según el sexo. ¿Alguien puede entender jurídicamente esta cuestión que termina con la igualdad?

Suele decirse que Podemos en un partido comunista, pero no es cierto o al menos es obvio que en cualquier país comunista carecería de legitimidad y todos sus lideres serían encarcelados. Podemos solo puede existir en un país liberal al borde de su colapso. Podemos representa el colapso de la ideología liberal, más que eso: fortalece su degradación. Dicho de otra manera, aunque ellos no lo sepan trabajan de acuerdo a los planes de esa agenda 2030 neoliberal que agrupa también al PSOE, PP, y C´s. No estoy tan seguro si Vox representa esa tendencia.

Podemos es un hipogrifo, parte de sus miembros abrazan el paroxismo liberal como Irene Montero y su ideología queer. ¿Alguien puede pensar que esta ideología sería sostenible en un país comunista?. Otras de sus soluciones son de corte antiliberal como su protesta contra la presencia de España en la OTAN o sus propuestas de ley sobre el alquiler de la vivienda. Garzón por ejemplo con sus criticas a las macrogranjas está del lado de la ideología woke pero él dice ser comunista. ¿Hay algún país comunista que haya rechazado la producción intensiva de carne? Lo mismo podemos decir de Pedro Sanchez y sus bandazos a lo largo de toda la pandemia. Ha aprovechado para sacar mediante decretos, sin pasar por el Congreso leyes que son profundamente antiliberales mientras que se ha visto incapaz de reducir el recibo de la luz (controlado por intereses muy liberales por cierto). Dicho de otra manera los gobernantes no saben (o saben muy bien) a qué amo favorecen y se encuentran a gusto con el statu quo. Decir por fin que la separación de poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) es la piedra de toque de cualquier régimen liberal que se precie, del mismo modo que la libertad -secuestrada- de la prensa.

Porque el problema es que si bien la ideología woke, ya tiene su cuerpo de creencias y objetivos , así como una jerga propia (el lenguaje inclusivo) y sus pecados capitales (la carne y el cambio climático) y el diagnóstico afirmativo de cualquier disidencia sexual, libre de cualquier critica, lo cierto es que sus opositores a los que llamo provisionalmente trumpistas-putinistas aun carecen de definición, de contenidos y de una ideología propia y reconocible que no se apoye en los comunismos ya conocidos ni en los imperialismos medievales teocráticos. Es por eso que no puedo afirmar sobre las intenciones de Vox en ese sentido, todo dependerá de si es capaz de articular un discurso que no se confunda con una vuelta atrás.

Pues volver atrás es imposible, los sistemas políticos se transforman pero no es posible regenerarles desde dentro y sobre la marcha, pues se trata de algo procesual, de ahí la dificultad de transformar a lo que hoy conocemos como «reaccionarios», que son en realidad la resistencia al liberalismo en otra cosa que no suene de forma tan disonante con esa flecha que señala al futuro y que contemplamos siempre con ilusión.

El liberalismo no se puede regenerar salvo desastre universal. Preparémonos para lo que viene.

El tablero de Europa: ¿Ajedrez o go? (I)

Después de la segunda guerra mundial, Europa se convirtió en un laboratorio para las democracias liberales, impulsadas por EEUU e Inglaterra. Solo España quedó al margen, -una nota a pie de página-siendo el régimen de Franco, un régimen antiliberal, pero no fascista. Franco se apoyó durante la guerra civil en partidos y grupos de corte fascista como Falange pero entendió muy pronto que España no necesitaba adherirse a ninguna ideología -y mucho menos a las que habían perdido la guerra- para resultar un régimen autoritario y autárquico, aquí teníamos la milicia y la inquisición. España tenia, por así decir tradición en ese sentido y efectivamente el régimen de Franco fue exitoso en lo económico y en cuanto a cohesión social a pesar del aislamiento del que saldría paulatinamente, hasta que al morir el dictador las potencias angloparlantes dirigidas por Kissinger decidieron imponer, esta vez si, la democracia que pivotaría sobre la tradición española, es decir sobre la monarquía.

La resistencia a las democracias liberales está ampliamente distribuida incluso a día de hoy: los países árabes no quieren saber nada de apertura en ese sentido con pornografía y tetas al desnudo, sean o no monarquías o teocracias, más o menos embadurnadas de una apariencia de democracia. Rusia es un país zarista con Putin y el putinismo es un zarismo a largo plazo, pero también celebran elecciones. Las elecciones han pasado a ser un certificado de buena fe democrática pero sabemos que en esta idea hay mucho de trampa. Los países sudamericanos están llenos de gobernantes totalitarios de corte marxista o indigenista con mucho comunismo mal digerido que también salen de las urnas y que inmediatamente se destapan contra los gays. Y está desde luego Corea del Norte, el comunismo más ortodoxo, vecino de China que practica desde hace tiempo un modelo híbrido de capitalismo salvaje y comunismo ortodoxo. Y parece que a China le va bastante bien.

El asunto es que Europa es la heredera de una política de bloques que nos legó la segunda guerra mundial y que consiste en que a EEUU le interesa que Europa sea un conjunto de estados-tampón, que hagan de dique al comunismo o mejor a la posibilidad de una hegemonía comercial comunista . Mejor dicho, que hicieran de dique, pues hoy Rusia ya no es comunista. Lo cierto es que Putin carece de ideología como Franco, no hizo como Hitler que pasó de militar en un partido comunista a inventarse una ideología propia (el nazismo), o como Mussolini otro antiliberal que inventó el fascismo aunque su procedencia política fuera socialista. Putin aun no ha inventado su propia ideología y es por eso que la llamo provisionalmente, trumpismo-putinismo a esa ideología que pretende abandonar a Europa a su suerte frente al enemigo ¿enemigo? ruso. El problema es que Trump perdió las elecciones contra las maquinas de votar y Putin se quedó con un palmo de narices. Trump pretendía romper sus alianzas con Europa a partir de una balanza de pagos fuertemente orientada hacia el lado europeo y un gasto excesivo en seguridad que más allá de la venta de armas no sirve para justificar el enorme dispendio de mantener bases en el mediterráneo y el enorme despliegue de la OTAN donde EEUU corre con los gastos mientras sus socios dicen «OTAN de entrada no».

Lo cierto es que fue Felipe Gonzalez quien nos metió en la OTAN contra la voluntad de gran parte de los españoles y que más allá de liquidar la mili obligatoria, nos ha servido para muy poco. Solo él, Felipe sabe porque cambió de opinión y qué presiones le llevaron a transicionar ese nuevo camino. Pero nos las podemos imaginar. Presiones anglosajonas por no decir americanas.

Pero hoy este panorama ha cambiado y la URSS ya no existe. Más que eso, Rusia es el principal proveedor de gas para Europa y suspira con ampliar su mercado más acá de los Urales. Cuando la UE amenaza a Putin de represalias si invade Ucrania uno no puede más que tomárselo a broma: Putin tiene a Europa cogida por los cataplines. Además la UE no tiene ejercito propio y a Putin le importan un rábano las represalias europeas. Lo que quiere Putin es que la OTAN no avance ni un cm más en su expansión hacia el este. Aquí podemos ver una entrevista donde Putin se expresa mejor que cualquier otro gobernante democrático liberal.

Pues qué quieren que les diga, me parece que Putin tiene razón.

Pero en EEUU las cosas no van demasiado bien, parece que el liberalismo ha llegado a su ultima fase de desarrollo y la democracia parece que no acaba de resolver las dificultades de la población ni las demandas de las mayorías. No parece que haya sido buena idea dar tanto poder a las minorías disidentes, abandonando sus tejidos productivos más allá de sus fronteras. Por otra parte la política de puertas abiertas frente a la inmigración, una política tan liberal como la transexualidad ha demostrado su carácter de inmunodeficiencia política y parece que Biden -sin aceptarlo públicamente- está retrocediendo en aquellas decisiones anti-Trump. Eso parece que vino a demostrar la huida precipitada de Afganistán, un desastre militar en toda regla que Biden se comió solo, a su edad.

La estrategia del futuro ya no pasa por dar jaque al rey sino de ocupar territorio como sucede en el go.

La sobreproducción de elites y la crisis del modelo liberal.-

Peter Turchin es un psicólogo y antropólogo americano pero de origen ruso con intereses evolucionistas y autor de una nueva transdisciplina que llama «cliodinámica«. La idea es que a partir de un catálogo de datos (Big data) y su tratamiento matemático podemos hacer predicciones sobre el futuro, más concretamente: que la historia se puede predecir.

Su investigación mostró que alrededor de 40 indicadores sociales aparentemente dispares (pero, según la cliodinámica, relacionados) experimentaron puntos de inflexión durante los años setenta. Históricamente, tales desarrollos han servido como indicadores principales de la agitación política. El modelo indicó que la inestabilidad social y la violencia política alcanzaría su punto máximo en los años 2020. Y ya lo estamos viendo.

Además, hay otro importante acontecimiento que han pasado por alto la mayoría de los expertos: el papel clave de la «sobreproducción de élite» en las oleadas de violencia política, tanto en las sociedades históricas como en las nuestras (véase Blame Rich, Overeducated Elites como Our Society Frays ) . El aumento de la desigualdad no sólo conduce al crecimiento de las mejores fortunas, sino que también da lugar a un mayor número de poseedores de riqueza, el» 1 por ciento «se convierte en» 2 por ciento «. O incluso más … De 1983 a 2010, el número de hogares estadounidenses por un valor de al menos 10 millones de dólares aumentó a 350.000 de 66.000.Los estadounidenses ricos tienden a ser más activos políticamente que el resto de la población.

La sobreproducción de élite suele conducir a una mayor competencia intra-élite que gradualmente socava el espíritu de cooperación, que es seguido por la polarización ideológica y la fragmentación de la clase política, porque cuanto más contendientes hay, más terminan perdiendo. Una clase grande de los aspirantes a la élite descontentos, a menudo bien educados y altamente capaces,  han visto negado el acceso a las posiciones de la élite.

Debe ser por eso que una de las variables que explora Turchin y que predicen inestabilidad es el número de abogados en una comunidad dada. Y no cabe duda de que el incremento de abogados marca lo que el llama una sobreproducción de élites. Y es cierto que las élites están incrementando su número y por tanto fortaleciendo la desigualdad y la brecha entre ricos y pobres con un progresivo deterioro de la clase media, no sólo en cuanto a su poder adquisitivo sino también en sus indicadores de salud y de bienestar.

Y esto puede explicar lo que sucede en España, pero será en mi próximo post.

El hijo del chófer

Este post contiene spoilers, es decir revela datos de la trama de la novela citada, el lector no deberá seguir adelante con la lectura del mismo si planea leerla.

«El hijo del chófer» es una novela -más que una novela es una investigación periodística que se lee como una novela- de Jordi Amat y que describe a Alfons Quintá un periodista catalán que fue testigo de una de las épocas mas escabrosas de Cataluña: desde la transición y el acople del nuevo modelo autonómico hasta la caída del incombustible Pujol.

Pero a mi lo que más me ha interesado es la personalidad del susodicho Quintá del que me es posible intuir -siendo como es un personaje a medio camino entre la ficción y la realidad- que se trataba de una personalidad psicopática de la que no es ajena la época en la que vivió, desde el exilio y la vuelta de Tarradellas hasta las conspiraciones de la burquesía catalana para defenestrarle y ¿cómo no? el caso de Banca Catalana donde el Estado -comandado por Felipe Gonzalez- trató de mirar hacia otro lado y dejar impune una de las mayores estafas a sus clientes y al sistema bancario español. Es imposible comprender el fenómeno actual del procés y su deterioro y putrefacción sin escarbar en aquellos antecedentes de corrupción que rodearon aquel tiempo y como las «familias catalanas» llegaron a entretejer una red de favores, alianzas, conspiraciones, corruptelas y delaciones de los que Alfons Quintá, -buen conocedor de su mecánica- llegó a controlar de tal manera que consiguió escalar a los puestos mas relevantes del periodismo catalán, a pesar de no haber podido terminar sus estudios y tener que hacerlo en una segunda oportunidad ya de mayor.

Quintá era hijo de un viajante de comercio y por tanto disponía de un vehículo propio con el que llevaba a Josep Plá a conspirar con Tarradellas en Francia y con sus huestes pretendidamente intelectuales que le cortejaban como a una especie de gurú catalán. Toda su influencia posterior procede de estos cenáculos donde la créme catalana se reunia y pastoreaba a fin de preparar el día siguiente de la muerte del dictador. Quintá era testigo (su padre le llevaba consigo a ciertas reuniones) y fue así como trabó los contactos que le serian tan necesarios en su escalada social. Y todo a pesar de que era un chico bastante incomodo de soportar y al que no le importaba amenazar a unos y a otros para lograr sus objetivos. Eso mismo hizo con Josep Plá a quien eligió para que convenciera a su padre para que le dejara salir al extranjero a la edad de 17 años. En aquella época no se podía obtener el pasaporte sin permiso paterno y Quintá -que había fracasado en sus estudios de Bachiller- pensó en apartarse de la vida académica e instalarse en algún lugar del extranjero. Padre e hijo nunca se llevaron bien pues Josep Quintá era de esos hombres que llevan una doble vida y prácticamente no pasan por casa más que para dormir de vez en cuando. Algo así como si fuera bígamo o mantuviera una segunda esposa y terceras u cuartas, según sus itinerarios de viajante. Alfons probablemente le odiaba por eso pero sin embargo era algo así como su escudero en todos esos círculos que tanta importancia tuvieron para él en el futuro.

Su personalidad era abiertamente psicopática, le gustaba dominar y que todo el mundo se plegara a sus caprichos, era maleducado y violento y trataba de un modo tiránico tanto a las mujeres como a sus empleados. No le importaba traicionar a sus amigos o despedir a los que en un momento determinado le ayudaron. Tampoco le importaba destruir su obra cuando él ya no tenía responsabilidad en ella, era un egocéntrico insoportable. Era un amoral. En el libro de Amat podrá el lector interesado contemplar las escenas más truculentas y explosivas que puede imaginar, hasta el punto que uno se pregunta como es posible que esta persona fuera promocionada a los lugares de élite que llegó a ostentar: director del Pais en Cataluña o diseñador y ejecutor de TV3. Obviamente era un tipo muy inteligente pero también muy destructivo y sobre todo temible, quizá por eso -por el miedo que causaba- y por los secretos que podía albergar sobre casi todo el mundo se le consintió casi todo: hasta Pujol le encargo la puesta a punto de TV3 a pesar de que Quintá fue uno de los acosadores mediáticos en el tema de Banca Catalana hasta que Juan Luis Cebrian pudo quitárselo de enmedio.

Tan maleducado era Quintá que no usaba cuchara sino que bebía la sopa directamente del plato, hacía comentarios indecentes e inoportunos a las mujeres de su entorno y sobre todo padecía de una hiperfagia exagerada. Amat habla de «bulimia», pero no se trata de un trastornos alimentario, pues la bulimia es el resultado de sufrir hambre cuando una persona quiere hacer régimen pero no lo consigue. Es algo así como un mecanismo de reparación del hambre pasada en personas obsesionadas por el peso. Sin embargo en Quintá no había maniobras de compensación sino que su «bulimia» se parece más una falta de control frontal. Si unimos la hiperfagia, con el hipererotismo y los accesos de cólera tenemos un panorama que más bien recuerda a las caracteropatías prefrontales, donde el lóbulo frontal -ejecutivo- parece haber perdido la capacidad de modular, controlar, dirigir e inhibir y la conducta instintiva. El caso me parece recordar al príncipe D. Carlos, hijo de Felipe II, del que hablé aqui y también -como no- el primer Borbón español, Felipe V, el rey loco.

¿Cómo es posible que un personaje así tuviera tanto éxito en el mundo de seny de la burguesía catalana?

Para contestar a esta pregunta recomiendo a mis lectores que vuelen a leer este post sobre la ponerología.

El libro de Amat es interesante por la investigación que ha llevado a cabo, muy sistemática, pero está escrito de forma descuidada y atropellada, tanto que a veces resulta difícil de seguir. Su interés es histórico o si se quiere político, para saber cómo hemos llegado a esto hay que adentrarse en las claves que lo hicieron posible: y una de esas claves es la impunidad con la que ciertos grupos de presión han llegado a tomar todo el poder de sus territorios. La impunidad y porque no decirlo el totalitarismo con el que algunos siguen gobernando despreciando a sus ciudadanos o tratándoles como idiotas.