La revolución molecular disipada

El concepto de revolución molecular procede de Felix Guattari y es algo así como un tratado de la insurrección.

Muy inspirado en la corriente francesa del 68 y la escuela de Frankfurt, Guattari era lo que hoy conocemos como un «progre». Un psicoanalista «progre» discípulo de Lacan y compañero de armas de Deleuze, uno de aquellos intelectuales a los que hay que leer varias veces apara atrapar sus ideas, muy enquistadas en el marxismo y que buscaban una nueva teoría para guiar a las masas oprimidas hacia su liberación.

Marx se equivocó varias veces al enunciar su teoría -que se demostró como la teoria psicoanalítica que no era nada predictiva- (aunque pudiera ser explicativa) y no lo era porque Marx se equivocó al pensar que la revolución socialista se produciría en una sociedad industrializada. Lo que sucedió es que se llevó a cabo en una sociedad agrícola y profundamente atrasada y tradicional como en Rusia. La clase trabajadora que era el fundamento de la teoría marxista fue diluyéndose poco a poco a medida de que en Europa los trabajadores mejoraban su nivel de vida, gracias a los salarios altos y a las leyes socialdemócratas que -mientras pudieron- conservaron el nivel de vida a varias generaciones de trabajadores que poco a poco fueron alimentando lo que hoy entendemos como clase media.

De manera que no es posible fiarlo todo a los trabajadores, fue por eso que ciertos intelectuales desengañados por la traición de la clase trabajadora comenzaron a pensar en un plan B. Ya no bastaba con apelar a la conciencia de clase, los trabajadores querian mejorar sus condiciones de vida, piso propio, coche propio y segunda vivienda aunque fuera en el pueblo. China esta hoy en esa fase del desarrollo. Pero en Europa las cosas han tocado fondo: los salarios son cada vez más bajos, los empleos van a ir descendiendo a medida de que progrese la tecnificación de los procesos y el futuro de los hijos va a ser peor que el de sus padres y quizá peor que el de sus abuelos.

Es por eso que era necesaria una nueva vuelta de tuerca y ahí apareció la palabra «molecular». Ya no se trata de encontrar una clase revolucionaria sino en todo caso una serie de identidades fugitivas (al decir de Foucault) que se sientan oprimidas o que puedan ser fácilmente convencidas de que lo son. Así nació el nuevo paradigma identitario: mujeres, gays, razas diversas, inmigrantes, trans, indigenas, etc. Cada uno con su propio problema y su propia subjetividad. La idea era que todos unidos podrían formar parte de esa nueva fuerza revolucionaria para terminar con la opresión.

Los trabajadores ya no interesan como fuerza de cambio, bienvenidas las identidades.

Alexis López Tapia es en realidad un entomólogo chileno que ha profundizado sobre la estrategia molecular de Guattari, es decir sobre ese tratado de insurrección que proponía afinando todavía más en su definición y añadiéndole el epítome de «disipada» a esa revolución molecular. Más abajo veremos porqué disipada.

En todos los modelos revolucionarios anteriores, el comunismo, el marxismo y todo lo que mencioné, siempre trabajaron con grupos o con clases sociales. Así los proletarios, los trabajadores, los campesinos con Mao, etc.

Siempre la noción, la idea de clase estaba allí, en los modelos revolucionarios. Pero los deconstruccionistas se dieron cuenta que eso tenía un problema. Un problema efectivamente hasta el día de hoy. Cuando una persona, por ejemplo el trabajador, no tiene lo que ellos llaman consciencia de clase, es decir, está, -en lenguaje marxista- “alienado”, hay que desalienarlo, adoctrinarlo para que tome conciencia de clase y, entonces, se puede transformar en sujeto revolucionario. Hay un trabajo sistemático que hacer, para que una persona pase de ser una persona socialmente integrada, en el “nivel de clase” que esté, a transformarse en un revolucionario.

Los deconstruccionistas sacaron del juego esta noción de clase. Eso es lo primero que hicieron, lo más importante. Ellos van a empezar a hablar de que el nuevo sujeto revolucionario es todo aquel que se encuentre en los márgenes o en la anormalidad. Estos son los dos conceptos, los dos criterios. “En los márgenes” se refiere a que en una curva normal de distribución de la población, todo aquel que está en el margen va a ser transformado en nuevo sujeto revolucionario, pero para esto, y aquí está lo más importante, ellos dicen que basta que una persona se sienta marginada o marginal para que pueda ser transformado en sujeto revolucionario.

 Las clases sociales siempre han sido una teoría falsa de división social. La ocupó Marx precisamente para generar el sujeto revolucionario. Los deconstruccionistas dejaron eso de lado y trabajan con una nueva categoría. Esta categoría de margen o de anormalidad. Digamos de paso, y esto es muy importante para entender por qué lo hicieron, que estos cuatro autores son todos franceses, pero tres de ellos, al igual que Marx, son franceses de padres judíos religiosos y, lo primero que van a hacer, es atacar a la propia religión de sus padres, porque obviamente estamos hablando de comunismo y en el comunismo no hay ninguna idea a trascender. Podían atacar a la religión por ende, pero de una forma mucho más profunda que la que el propio Marx, o cualquiera de los demás, pudo haber hecho. 

Lo segundo es que tres de ellos fueron homosexuales y van a transformar su homosexualidad, que es normal, porque en la sociedad y en la humanidad siempre ha habido homosexualidad, pero es marginal, porque están los márgenes de la distribución de la normalidad, en un elemento de lucha, es decir, en un elemento revolucionario.

De ahí viene todo el movimiento LGTB, al que se le suma el feminismo radical, el indigenismo, el racismo y así lo que ellos llaman fracturas o pliegues sociales, que son áreas donde la sociedad tiene estos márgenes. Como basta que una persona se sienta marginado o marginal, no es un problema objetivo. La persona que por algún motivo llegó a pensar que se la está marginando, puede ser transformado el sujeto revolucionario radicalizándolo ¿pues quién estará contento en su marginalidad?. Ahí está la primera aproximación a este nuevo modelo de deconstrucción y de revolución molecular.

Ya sabemos porque es molecular. Porque es revolución, como todas las revoluciones anteriores, pero ahora, como no hay grupos o clases que vayan a entrar en el proceso revolucionario, sino personas individuales, es decir, moléculas en el lenguaje de la deconstrucción, cualquiera puede ser un sujeto revolucionario o, lo que los deconstruccionistas llaman nuevas máquinas de guerra. Ahí está la explicación más sencilla que puedo dar del nombre de revolución molecular, al que se le agrega, más importante ahora, disipada, porque una vez que los grupos se coordinan, actúan, hacen los actos de protesta, vandalismo, violencia, etc. se desarticulan, desaparecen, se disipan.

Esa es la noción de disipada del modelo.

Significa que estos grupos que tenemos identificados como la guerrilla urbana en Cataluña (tsunami democratic), los BLM en USA, los movimientos antifascistas en Madrid carecen de una estructura orgánica sino que se alimentan de si mismos y de sus vandalismos convocando a una amplia guerrilla de diversas procedencias que gracias a las redes sociales y a la benevolencia de policía campan a sus anchas e incluso tienen sus propios libros de cabecera de guerrilla. El plan es como hemos visto en Chile, aprovecharse de la debilidad de los gobiernos para ir implementando cambios que no se buscan en sí mismos (en realidad las reivindicaciones son pretextos, deconstrucciones) sino para forzar a los gobiernos a sentarse a negociar jactándose precisamente de este hecho sin que lleve adosada una rendición o apaciguamiento en la violencia, que seguirá -no obstante- sea cual sea la respuesta del gobierno, que cada vez estará más débil e irá cediendo hasta que se convierta en una institución vacía.

Dicho de otro modo, el modelo revolucionario actual se parece más al go que al ajedrez. ya no se trata de derrocar al rey sino de ganar territorio.

De tener éxito se trataria del fin del modelo republicano.

Basta observar lo que esta pasando en nuestro país para entender como el Estado y sus instituciones se van vaciando de contenido: policía, parlamento, sistema judicial, autonomías, oposición, orden publico, partidos políticos y lo hace además con la complicidad de casi todo el arco parlamentario, es como si Felix Guattari hubiera renacido de sus cenizas a lomos del neoliberalismo disfrazado de movimiento revolucionario para imponer su dictadura.