España: entre el foralismo y el globalismo (y 6)

No cabe ninguna duda de que el mundo está en ebullición y todos tenemos la impresión de que detrás de la escena suceden cosas que solo algunos se atreven a imaginar, los conspiranoicos. En realidad nadie sabe qué está pasando por ejemplo en EEUU. ¿Dispone Biden del botón nuclear? ¿Y si no lo tiene quién dispone de él?

Se trata de problemas complejos, endemoniados donde proliferan las interpretaciones y las teorías delirantes, algo bien comprensible pues los individuos estamos sedientos de saber qué pasa, lo que nos mueve es ese deseo tan humano de tener algún tipo de certidumbre y lo que tenemos son indicios y sospechas pero pocos hechos que se interpreten por sí mismos.

El mundo es un espacio multilateral: significa que hay muchos actores haciendo de las suyas en su interés de llevarse el gato al agua, es decir dominar el mundo, algunos en clave comercial, otros militar, otros financiera. Y otros, los globalistas lo que quieren es cambiar el mundo, conseguir un mundo plano para ejercer un poder omnímodo que incluye naturalmente el enriquecimiento personal.

Los «globalistas» es una etiqueta informal que denomina a aquellos que buscan un único gobierno mundial, una religión única, una moneda única, una unidad de pensamiento uniforme con una nueva moral, sin embargo «globalista» es una denominación plural que no tiene un mando único, lo que les une es su proyecto financiero -el reseteo- que lleva incluidos ciertos cambios políticos, sociales, ecológicos y demográficos llamados Agenda 2030, que tiene hasta pagina web propia y que señala hacia lo que denominan eufemísticamente desarrollo sostenible. También tiene su pin, ese que lleva nuestro presidente Sanchez y hasta el Rey lo llevó durante cierto tiempo hasta que -sospechosamente- dejó de llevarlo.

La palabra «globalista» convoca sobre todo al mundo del dinero pero también convoca a otros actores empeñados en otras tareas más relacionadas con lo social, lo sexual, lo medioambiental y en suma lo demográfico y geoestratégico.

Naturalmente los globalistas desean destruir los estados-nación, esos son los principales enemigos, otros son algunas religiones como la católica, y sus querencias psicológicas que no son otras sino el individualismo. El mundo globalista es un mundo colectivista y sobran los emprendedores, los ascensores sociales, sobra toda la clase media. Destruyendo la clase media y los pequeños negocios, se da un fuerte golpe a las economías de los pueblos soberanos. La soberanía de los pueblos es veneno puro para los planes globalistas. También lo es la familia y el sexo reproductivo. La libertad para vivir donde uno quiera, viajar, divertirse está censurada por los globalistas, solo el consumo será permitido en esa nueva religión que llamamos en NOM, incluyendo las drogas recreativas.

De todos los países de nuestro entorno España es el más globalista, debe ser por eso que Pedro Sanchez se ha entrevistado más veces con George Soros que con el Presidente de la oposición, o con Macron o Angela Merkel. Es evidente que nuestro gobierno ha apostado fuerte por este plan que naturalmente le enfrenta a otros planes y agendas. ¿Quién se enfrenta a los globalistas? Pues los soberanistas, llamados patriotas en otros ambientes, empezando por China y Rusia y también los USA de Trump. Nada más y nada menos, esas tres potencias son enemigas del NOM. A Trump han conseguido descabalgarle, pero ni Rusia ni China tienen el mayor interés en hacerles el juego, ellos tienen su propia agenda. Informalmente se conoce con el nombre de «la Alianza» a este grupo de países soberanistas que contrariamente a estas ideas reseteras, proponen una vuelta a los ideales patrióticos. No existe entre ellos coordinación que yo sepa, pero no creo que sean con los intereses globalistas tan sumisos como lo hemos sido nosotros los españoles a través de nuestro gobierno entregado del todo a esa agenda 2030.

Ingeniería social globalista.-

Solo así se puede entender como es posible que en España existan brotes nacionalistas in crescendo en no pocas autonomías. ¿Si somos globalistas como somos al mismo tiempo foralistas? ¿No es una contradicción? Bueno, la mejor forma de desequilibrar un estado nación es hacer emerger todas las contradicciones latentes e inventar cualquier otra que rompa la concordia entre sus ciudadanos. Y cuando no haya razones nacionalistas de por medio se pueden incendiar las calles por motivos tan melifluos como la condena a prisión de un rapero bajo el pretexto de la «libertad de expresión». En realidad sus agentes son los mismos y sirven para sacarlos a la calle bajo cualquier pretexto como sucedió en USA con los BLM. Destruir económicamente a Cataluña era el principal objetivo aprovechando su querencia histórica de rebelión frente al centro casi siempre por motivos fiscales.

Separar a la sociedad con idiomas secundarios, guerra de sexos, leyes disonantes para cada autonomía y polarización ideológica es la mejor manera de desfavorecer la cohesión de un país. Todos estos elementos son utilizados para debilitar al estado-nación, el otro es una deuda impagable que hace que el deudor sea un siervo de aquellos a quienes obedece. Y es obvio que toda la UE es globalista si bien mirando desde la barrera y defiende las tesis de esos especuladores profesionales que llamamos élites. No es el Capital, es el metacapital el que fuerza las sinergías entre la extrema izquierda y el neoliberalismo más cruel.

De manera que cuando dentro de unos años los historiadores hagan una crónica de que sucedía en España en los años del COVID tendrán que emplearse a fondo para moverse en este oleaje de complejidad donde nadie parece ser quién es. Tendrán que explicar la connivencia del foralismo con el globalismo, del neoliberalismo con el comunismo, de la izquierda con el feminismo, el aborto o la eutanasia. Es poco comprensible si seguimos usando etiquetas antiguas, las ideologías han sufrido una transformación tal que ya no reconocemos a los comunistas originales, a los socialdemócratas o a los conservadores de toda la vida. Pareciera como si todos hubiéramos mutado hacia una ideología indefinida llamada por algunos «populismos» que es la que nos marca el paso a través de planes globalistas que carecen de ideología y les da igual favorecer a unos u a otros. En realidad pueden estar financiando a ambos bandos como siempre han hecho, por si acaso.

En mi opinión personal y a pesar de que el globalismo tiene recursos financieros infinitos (poseen la reserva Federal y Banco central Europeo), no podrán llegar al 2030 con su agenda y sólo llegarán a ganar ciertas batallas pírricas como ya está sucediendo en España.

El problema o mejor la barricada que tenemos en España para sus planes es la Constitución y la Monarquía, debe ser por eso que en la tarea de gobierno se bordea constantemente la ley a fin de implantar -por decreto ley- nuevos pasos en esa dirección y debe ser por eso que existan ataques feroces a la Monarquía y se ningunee la Constitución constantemente. Pero mi impresión es que la Constitución prevalecerá y la Monarquía resistirá.

Trump que era la bestia parda del globalismo ha sido removido de su puesto pero no podrán remover a esos millones que le votaron y que son «patriotas» y no están por políticas extremas. En el mundo hay muchos millones de personas que se oponen a esos planes y aunque la mayor parte de la gente o no los conocen o viven de espaldas a ellos, ya sienten en sus carnes donde nos ha llevado la pandemia que es efectivamente globalista. Y gran parte del malestar individual se manifiesta precisamente por las coerciones de la pandemia.

Y si llegamos a ver implantada GESARA, esos planes se derretirán como un azucarillo.

¿Aun no sabes que es GESARA?

5 comentarios en “España: entre el foralismo y el globalismo (y 6)

  1. La realidad político-solcial-económica mundial y local parece complejísima, abrumado estoy. Cierto es que soy de los que piensan que lo que sobra en el planeta es el ser humano y su gusto por la depredación, cada vez entiendo mas a los «científicos locos» de las pelis.

    Cuando muchos dicen ¡ Salvemos al planeta ! yo digo que no, que el planeta no corre ningún riesgo, que ha sobrevivido a múltiples cataclísmos (no sólo al mas famoso de ellos, el del meteorito) y que sobrevivirá tambien al cataclismo humano, otra cosa es que nuestra especie continúe.

    Cierto es que la democracia, como sistema esclavista, creo que hasta ahora ha cumplido con su razón de existir, no hay esclavitud mas efectiva que la del esclavo que se siente libre, aunque interiormente se resienta. Cierto tambien es que es preferible vivir en una democracia formal que en una dictadura convencional, pero, me gustaría saber el porqué de tanto antidepresivo, ansiolítico, calmantes, suicidios, drogadicción, asesinatos, presos, homeless etc etc que hay en USA, por ejemplo. ¿No serán síntomas de que el esclavo no es felíz con su situación?

    Las llamadas élites poderosas, se dieron cuenta que mediante el sufragio universal, epítome de la democracia, podrían controlarla bastante bien y por eso lo permitieron e impulsaron.

    Es evidente y constatable, que el sistema democrático no consigue que los mejores, los mas capaces y honestos, accedan a los puestos de mayor responsabilidad. ¿Es que dentro de los 45 millones de españoles no hay nadie mejor que Sánchez, Iglesias, Casado, Abascal, Ayuso, Puchi Puchi, Aragonés etc etc etc? Pero, ¿no se han fijado que bajo nivel moral e intelectual tienen? (para el puesto que ostentan o aspiran).
    A-S-O-M-B-R-O-S-O.

    Igualmente en USA elegir entre Hillary y Trump o ahora entre Trump y Biden ¿No hay nadie mejor entre los 325 millones de estadounidenses? No son los mejores como políticos, pero, al parecer si son bastante buenos a la hora de transmitir los mensajes que quieran dar a través de la tele, que eso es lo que parece que tiene que tener un político: la capacidad de mentir y manipular de forma efectiva a través de las cámaras. De hacernos creer que son los mas honestos y capaces, pero, entre tanta psicopatía o quasi-psicopatía ¿De verdad esperamos que se solucionen los problemas?

    Durante un tiempo (hasta que las náuseas me lo impidieron) me dediqué, tampoco a lo bestia, a estudiar el concepto que tenían los políticos de sus votantes analizando el contenido de lo que decían a través de la tele. Bueno, tienen que pensar que los que les votan son unos borregos inmaduros intelectuales. Aparte que ver los «debates» entre ellos durante la campaña electoral es el epítome del vómito.

    Al menos con Rajoy nos reíamos un rato, pero, Sánchez no me hace tanta gracia, y ya lo de Iglesias se sale de madre, !!! menudo bocazas, es absolutamente insoportable ¡¡¡, al menos para mi, y el masoquismo no me da para tanto, no sigo ningún tipo ni de debate, ni de declaración, ni de entrevista.

    La única forma que veo para que la democracia pueda funcionar, es abolir el sufragio universal, al menos que se supere un examen de comprensión lectora para poder votar, como mínimo. Nadie, ni el mas preparado, es totalmente inmune a la manipulación, pero, por lo pronto obligaría a los políticos a emplearse mas a fondo.

    El globalismo no me gusta nada, pero, tampoco las fuerzas antiglobalistas, ni Trump, ni Rusia, ni China, así que creo que estamos jodidos, supongo que habrá que ponerse de parte del mal menor.

    En cuanto a Trump, entre tantas opiniones, es difícil decantarme. Puede ser hipotéticamente que hubiese habido fraude electoral, pero, ¿porque no hicieron el fraude cuando Hillary? ya se sabía de que lo que iba, hubiese sido mucho mejor «cargarse» a Trump en ese momento.
    Tampoco estoy muy informado del tema, no puedo opinar mucho y si me gustaría saberlo.

    En principio dos cosas no me gustaron de Trump, por ejemplo cuando dijo que construiría el muro y que serían los propios mejicanos lo que lo costeasen. Me pareció nauseabundo y vejatorio. Tampoco me gustó nada que Roger Ailes, un personaje con alto perfil psicopático, genio de la manipulación de masas, fuera clave en su triunfo electoral.

    Votar entre Hillary o Trump, o entre Trump o Biden, ¿que basura de sistema democrático es ese? repito, ¿es que no hay nadie mejor dentro de los 325 millones de estadounidenses?
    Tambien hay gente que piensa que el mayor enemigo de Donald Trump, es el propio Donald Trump y en eso si creo, muchas de sus actitudes y comportamientos le perjudicaron, me da la impresión de que si.

    Me recuerda un poco al caso de España ¿Quien es el mayor enemigo de la Monarquía con diferencia? Pues, el rey emérito, que se ha convertido en el mejor aliado de los que la quieren destruir.

    En cuanto a Cataluña lo que percibo es un trastorno mental colectivo de importantes consecuencias, presentes y futuras. Un trastorno como efecto secundario a la inteligente, persistente, y a veces muy sutil ingeniería social que se ha aplicado a los catalanes. Ingeniería diseñada por Pujol que traicionó a Tarradellas y su política de concordia con el resto de España. Me da la impresión de que en la comunidad Valenciana y en Baleares están aplicando el mismo sistema.

    Un catalán es un español 100%, odiar lo español sería obviamente como odiarse a si mismo, como ese odio acabaría generando una enorme factura personal, la única forma de librarse de eso consistiría en proyectar ese odio en el otro. El otro es el malo, es el responsable de tolo lo malo que ha ocurrido en Cataluña y así yo, de paso, «me voy de rositas».

    Recuerdo una conversación con un mejicano que desproticaba de España y yo le decía que la única forma de que Méjico pueda prosperar, es que los mejicanos acepten de buen grado y con todas sus consecuencias su mestizaje, en definitiva, que acepten su realidad, lo que son realmente, unos mestizos culturales y biológicos.

    Podrás cambiarte el nombre por uno indígena, dejar de hablar español y hablar nauhatl, dejar de creer en Jesucristo y empezar a creer en el dios Sol, vale, ¿pero y tus genes hispanos, como demonios te los vas a arrancar? Le dije.

    Lo mismo pasa con los 2 millones de catalanes que votan indepe, me los imagino reaccionando al descubrir algo hispano en su interior, algo español en su forma de ser o de actuar, o cuando reconocen en alguien cercano y querido alguna cosa que les recuerde a España. No debe ser muy agradable para ellos, tampoco cuando necesiten hablar español cuando les haga falta.

    La única solución posible pasa impepinablemente con finalizar con la ingeniería social que se hace a través de la escuela y de los medios, pero, veo dificilísimo que eso pueda ocurrir.

    En definitiva, malos tiempos para esto de ser español y terrícola.

  2. Me parece una descripción acertada de las sociedades actuales, aunque pienso que hay que puntualizar que si el mundo globalista es colectivista, es porque aboga por un socialismo capitalista corporativo exclusivo para las élites. Un neo-colectivismo feudal.

    La política es algo demasiado serio como para dejarla en manos de los políticos, pero mientras sigamos votando cada cuando nos digan, seguiremos enrolados en su juego.

    En realidad el globalismo no es más que la continuación del denominado ‘Gran juego’, eso es, el temor anglosajón de reconectar las potencias terrestres de Eurasia en detrimento de las grandes potencias marítimas, idea que Halford Mackinder inició con su “Teoría del Corazón del Mundo”.

    En el apogeo del momento unipolar, el juego parecía haber terminado, pero los globalistas se toparon con los rusos, un pueblo capaz de soportar las peores privaciones, como los sirios, y aun así conservar una conciencia colectiva resiliente que siempre les permite volver a ponerse en pie.
    La mentalidad ‎rusa es incompatible con la de las élites globalistas anglosajonas, capaces de cualquier cosa ‎para aumentar su poder. Se trata de dos modos antagónicos de contemplar el honor: ‎los rusos lo basan en el orgullo por lo que hacen; mientras que las élites anglosajonas no tienen amigos, solo intereses. Los españoles éramos parecidos a los rusos, pero tras el franquismo y la supuesta transición parece que hemos cambiado y somos más papistas que el papa. Aún así, existe un gran paralelismo entre el mundo hispánico y el eslavo-oriental, entre las Españas y las Rusias, que todavía es un misterio por desvelar.

    Actualmente la política de integración de Eurasia continúa su camino, tanto la Rusia Eurasiática como la civilización China ya están en un modo post-westfaliano, con el rediseño profundo de una alianza que incluye la zona central y ribereña en Siria, Ucrania, Afganistán y el Mar del Sur de China.
    China está jugando una larga marcha. Al tomar sus decisiones ha elegido la estrategia de evitar que sus oponentes puedan confirmar la magnitud de sus proyectos. Las Nuevas Rutas de la Seda (Iniciativa Belt and Road –BRI-) justo han comenzado. El horizonte es 2039.

    Las élites globalistas occidentales están aterrorizadas por la conceptualización rusa sobre Eurasia. Estas elites temen un regreso furtivo a los viejos valores presocráticos, cuando la noción genérica de ‘humano’ no existía. Solo había humanos de origen griego, romano, bárbaro, sirio, etc. Concepto que se opone al ‘hombre universal y cosmopolita’; esto es, el ‘consumidor’ de tipo occidental.
    De alguna manera es Heráclito versus Voltaire. Aunque ahora el ‘humanismo volteriano’ de la Ilustración este de capa caída, o directamente acabado de facto, y lo poco que de él nos pulula por la mentalidad occidental depende de los cambios de los mercados.

    La alianza multipolar liderada por Xi y Putin está comprometida con el «sistema abierto», mientras que los arquitectos del ‘Gran Reinicio’ y la agenda 2030 están completamente comprometidos con los ‘sistemas cerrados’. El modelo de sistema cerrado/unipolar exige la sumisión de los gobiernos a un sistema totalitario de controles de «expertos», el modelo de sistema abierto/multipolar exige respeto por las naciones soberanas. Cuando uno se basa en un juego de suma cero de comportamiento de ganar-perder (también conocido como: la supervivencia del más apto), el otro se basa en un juego de suma no cero de cooperación de ganar-ganar.

    No sería de extrañar que uno de los efectos secundarios de la progresiva integración de Eurasia sea un golpe mortal para el neoliberalismo ‘democrático’. Gesara sería otro.

  3. Después de que mi cerebro petó ocupándose de mi complejidad interna, no se si me queda alguna neurona sana para dedicarla a comprender la complejidad externa.

    Por un lado ¿Que utilidad tendría? ¿Que puedo hacer yo para cambiar algo? Eso si, podría tener la satisfacción de sentirme no engañado ni manipulado, pero, ¿Hasta que punto? Tengo la impresión de que hay capas y capas y más capas cada vez más profundas, casi infinitas, de fakes, de mentiras y de cosas que comprender y de discernir, no se hasta que punto se puede conocer la verdad.

    Por otro lado esta lucha entre facciones intentando dominar el mundo ¿Que sentido tiene? Seguro que la mayoría de los actores habrán muerto cuando se haya conseguido lo que querían lograr.

    Además, la Humanidad va hacia su autodestrucción, otra vez , ¿Que sentido tiene esta guerra?
    Solamente se me ocurre que para pocisionarse ventajosamente de cara a la post-hecatombe, o, simplemente porque esta gente no sabe hacer otra cosa con su vida.

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