El i-liberalismo (5)

La palabra «liberal» puede usarse como sustantivo y como adjetivo, casi todos podríamos estar de acuerdo con los postulados liberales que como su nombre indica tiene que ver con la libertad. Todos queremos ser libres por eso nos solemos definir como liberales si no somos marxistas o conservadores, aunque paradójicamente no exista en nuestro país ningún partido que lleve la palabra liberal en su titulo y los que lo llevaron fracasaron, quizá porque en España el liberalismo perdió su guerra contra la monarquía.

Es lógico, el apellido liberal es redundante porque todos los partidos en España, lo son. Como adjetivo.

La democracia puede mejorarse, pero el liberalismo no puede mejorar sino solo mutar es una escalada constante de «éxitos»: mutó primero hacia el socialismo, después hacia el neo-liberalismo , más tarde hacia la dictadura blanda,  su ultima etapa es el transhumanismo y ya estamos contemplando sus primera fases: la pandemia es la mejor prueba de que andamos metidos en un proyecto llamado «nueva normalidad» o agenda 2030.

El liberalismo tiende siempre a la izquierda en lo político hasta en los partidos de derechas y la izquierda o como llaman algunos -la síntesis progresista- terminará con la democracia.

Pues el liberalismo no se limita al plano económico, es decir, a la ausencia del Estado en las transacciones voluntarias entre privados. No sólo de pan vive el hombre. ¿Alguna vez vieron una discusión entre un marxista y un liberal? Es como presenciar un cruce entre un cristiano evangélico y un mormón, sólo que ligeramente menos interesante. No debería hacer falta aclarar que el liberalismo va un poquito más allá, y que se trata de una forma única y completa de ver el mundo. Estamos hablando de un nuevo paradigma occidental: el derrocamiento del tradicionalismo europeo en favor de una nueva teoría de la naturaleza y del hombre. No deja de ser paradójico que una ideología racionalista que emergió para luchar contra las tiranías medievales, las monarquías absolutistas se haya degradado de una forma tan notable.

El paradigma del liberalismo es el individualismo y también la emancipación, siempre individual. Para el liberalismo el individuo es la única identidad que existe o debe existir. Todo tipo de identidad colectiva o interindividual es un obstáculo y debe, por lo tanto, ser superada o destruida, todos los tabúes, la tradición, la religión, la familia, costumbres, la nación, todo ha de ser sacrificado en la pira de lo individual. Todo es mero concepto, y barrera para el individuo. El problema con estas ideas locas es que con el tiempo terminan infectando y destruyendo a la propia civilización que las gestó.

¿Y qué mayor limitación existe que ser hombre o mujer?

Ser un hombre o ser una mujer es una limitación, a la vez que es una forma fundamental de colectivismo. Un individuo libre debe poder elegir lo que quiere ser -autodeterminación de género- porque ya hemos oído que el género se vive a nivel personal. Por este motivo es que la lista de géneros se sigue agrandando: el punto será que habrá un género para cada individuo.

El liberalismo clásico es un estado de transición entre el orden tradicional y una posmodernidad incierta. Es un proceso. Y en esa postmodernidad incierta estamos ahora instalados en un estado de confusión sin saber bien hacia donde nos dirigimos, pues no existe ni modelo, ni una jerga para definir hacia donde vamos o qué queremos conseguir. Es por eso que algunos hablan de «marxismo cultural» para referirse a este fenómeno donde pareciera que nuestros políticos hubieran enloquecido proponiendo una sociedad que más bien parece una distopía que otra cosa. Lo cierto es que las políticas de Irene Montero a cargo del ministerio de Igualdad no tienen nada que ver con el marxismo. Ni siquiera la política que Pablo Iglesias tiene en la cabeza me parece marxista -salvo en su manía por la propiedad privada- y por buscar algún tipo de parecido, me recuerda más a Erdogan que a Lenin.

Los sueños totalitarios de algunos miembros de nuestro gobierno se parecen más a un desvarío adolescente  que a otra cosa, pero siempre teñido de las falacias liberales tomadas al pie de la letra. Si no supiéramos que todo forma parte de un plan de las élites y qué es lo que pretenden casi que podríamos pensar en los populismos como una alternativa a la decadencia de ese liberalismo. Pero las élites saben muy bien que ciertos actores son necesarios para teñir el proceso de cierto estilo libertario, pues ¿quién iba a estar en contra de la igualdad así de una pieza? ¿quién va a estar en contra de ayudar a los pobres inmigrantes que abandonan sus países de miseria o guerra en el mar? ¿Es que no vemos como arriesgan su vida con tal de venir a Europa? ¿Quien hoy en día sostendrá tesis racistas y justificar un apartheid? ¿Estamos a favor de la discriminación?. Claro que no, somos todos liberales.

La democracias formales tienen hoy dos enemigos: el globalismo y la izquierda indefinida, la tercera generación del liberalismo.

Es por eso que se han llevado a cabo correcciones en las democracias liberales y algunos estados que anduvieron oprimidos por la antigua URSS han terminado por adoptar algunas de sus propuestas, me refiero al i-liberalismo.

El i-liberalismo.-

El término democracia iliberal (en inglés, illiberal democracy) es un término relativamente reciente, sobre todo utilizado en el mundo anglosajón y acuñado por un periodista llamado Fareed Zakaria. Una democracia iliberal, también llamada una democracia parcial, una democracia de baja intensidad, una democracia vacía, un régimen híbrido o una democracia guiada, sería un sistema de gobierno en el que, a pesar de que tienen lugar elecciones, los ciudadanos están apartados del conocimiento de las actividades de quienes ejercen realmente el poder debido a la carencia de libertades civiles, y por ello no es una «sociedad abierta«. Hay muchos países «que no se pueden categorizar ni como ‘libres’ ni como ‘no libres’, sino más bien como «probablemente libres», estando en un lugar intermedio entre regímenes democráticos y no democráticos». Rusia podría ser un ejemplo.​

Esto puede ser porque o bien existe una constitución que limita los poderes del gobierno, pero los que están en el poder pasan por alto las libertades reflejadas en la constitución, o porque no existe un marco constitucional legal adecuado sobre libertades.

No todos los países i-liberales son iguales y han desarrollado suertes bien diversas. En cualquier caso el i-liberalismo ha de entenderse como una corrección del liberalismo de tercera generación (el socialismo progresista).

Un ejemplo es Singapur, un país (en realidad una ciudad estado) con varias islas dependientes que figuran en el cuarto lugar del mundo en cuanto a PIB por persona. Singapur fue una colonia británica y de ella y su sistema parlamentario extrajo una forma de gobierno​ tan enrevesada y sin constitución que le permite establecer gobiernos largos y accesos a la presidencia complicados que dejan en suspenso la idea de la democracia. Singapur es un ejemplo de país con varias etnias y religiones coexistiendo y con un nivel de vida y educativo (ocupa el primer lugar en el sistema PISA)  y que parece atractivo para vivir, sin embargo los ciudadanos influyen muy poco en la política del país y se encuentran bastante desconectados de las decisiones.

Singapur se declara una democracia multipartidista, pero el Partido de Acción Popular ha dominado la vida política del país desde la independencia. Aunque las elecciones son libres, no existe una autoridad independiente que las supervise y el gobierno tiene una influencia excesiva y represiva sobre los medios. La Economist Intelligence Unit califica el sistema de Gobierno de «un régimen híbrido» que cuenta con rasgos democráticos y autoritarios. La Freedom House califica a Singapur de «parcialmente libre», los derechos humanos son sistemáticamente violados en Singapur, y las libertades civiles y de expresión están sumamente restringidas.Mientras que el índice de democracia de The Economist califica a Singapur como «democracia defectuosa», el segundo mejor de los cuatro rangos y está ubicado en el lugar 69 de 167, no es considerado debidamente una «democracia electoral» por el informe de Freedom in the World. (Extraído de la wikipedia).

Otro ejemplo son los países del pacto de Visegrado (Polonia, Hungría, Chequia), no podemos decir que sean países plenamente democráticos y se han convertido en un estorbo para la UE, con sus cambios constitucionales, las enmiendas al poder judicial y su rechazo a las políticas de género, leyes de aborto y LGTBi, sin embargo estos países son ordenados y laboriosos, y han comenzado un despegue económico importante. Muchas empresas se han mudado allí donde encuentran seguridad jurídica, y una fiscalidad no depredadora.

Lo interesante de estos países que anduvieron muchos años bajo el yugo soviético y antes bajo la dominación nazi es que parecen estar vacunados de todas las lacras de la modernidad. Si a esto unimos su tradición católica como es el caso de Polonia nos encontramos con la paradoja de que estos paises no se encuentran en su entnro más cómodo entre las politicas de la UE a la que constantemente hacen trampas. Pues la UE es la representante más genuina del liberalismo económico y también la defensora de las políticas liberales.

Es por eso que Hungría se ha hecho i-liberal y contrató a Zacharia para redactar su constitución y dejar a George Soros fuera de cualquier influencia en su país. Desde entonces recibe malos informes de las instituciones internacionales que califican al gobierno de Orban como autocracia competitiva.

En mi opinión existe cierta similitud entre estos países y China aunque por distintas razones: ambos se oponen a ser perforados por una inmigración acultural y también de hecho a la multiculturalidad, son en este sentido enemigos declarados de los planes de las elites globalistas y les veo con un futuro de sombras chinescas cuando la UE se quiebre. De hecho para 2024, esta previsto que China aterrice en Hungria con la primera universidad en territorio de la UE.

Para los próximos años imagino que este tipo de países i-liberales que han tratado de adaptar la democracia liberal a su peculiaridades van a dar mucho que hablar, sobre todo después de ver el marasmo que recorre a países como Francia o como España.

De manera que en mi próximo post hablaremos del gobierno.

4 comentarios en “El i-liberalismo (5)

  1. Interesante serie.

    Pienso que todos los países supuestamente democráticos somos en realidad i-democráticos en distintos grados, porqué como bien dijo Jesucristo: “¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo?”

    Todo poder es, ontológicamente, una física de la coerción y una metafísica de la dominación.

    El poder es intrínsecamente conspiranoico por naturaleza debido a que su metafísica de dominación le obliga a ser maquiavélico, oculto, optando en primera instancia por las conspiraciones, incluida la sutileza de la política y la ingeniería social, con el fin de evitar en lo posible toda evidencia de coerción física, más difícilmente ocultable, como puede ser la represión o la guerra. Poner la dominación permanente del poder en demasiada evidencia diaria, pondría poner en peligro su objetivo de continuidad.

    La escuela de Frankfurt, con Marcuse y su tolerancia represiva, lograron su cometido. Increíblemente consiguieron que se conozca como tolerante a aquel que acalla a quien lleva la contraria a las ideas del poder. La cultura de lo políticamente correcto y de la cancelación se ha impuesto, y quienes osan transgredirla son señalados como negacionistas y peligrosos conspiradores antisistema. Las élites dominantes clasifican de buen grado a sus oponentes bajo el nombre genérico y conveniente de «campo del odio», poniendo así entre ellos y quienes piensan diferente, una especie de cordón sanitario emocional que sería arduo y peligroso que alguien intentara romper impunemente.

    Frente al liberalismo individualista con ausencia del Estado que nos están imponiendo sutilmente los globalistas mediante su nueva normalidad” o agenda 2030; quizás la mejor opción sea algo parecido al anarquismo colectivista, que mediante democracias federativas populares, admite una economía de mercado que genere socialmente el equilibrio entre la evolución ecológica y social de la especie humana. Si todo funciona bien, podríamos sustituir los líderes y el individualismo, para que la individualidad colectiva funcione. La organización social del futuro ya no será por liderazgo, será una organización como forma de funcionamiento social, sin jerarquía.

    Quizás sea preferible tender a la utopía de una planetización humanista que quedarse en la distopía de una globalización transhumanista.

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  2. Las conspiraciones y anticonspiraciones, son una herramienta de doble filo: tanto sirven para cambiar como para continuar el poder establecido.

    La minería de datos, el sistema QFS; y las TIC’s en general, puede permitir una nueva organización social con una democracia profunda del tipo anarquista colectivista funcionando en tiempo real. El problema es que las TIC’s son transhumanistas y pueden quedar bajo la tecnocracia de una inteligencia artificial autoprogramable con unos algoritmos ajenos a las necesidades de la humanidad.

    Es posible que los humanos ni siquiera nos demos cuenta cuando las máquinas superinteligentes conquisten el mundo de la tecnología. Quizás ya están aquí, y sin ser conscientes nos encontramos todos bajo su lógica del poder.

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