Autoritarios pero sutiles (4)

Lo cierto es que la democracia goza de buena prensa a diferencia de otros regímenes políticos que son -sin embargo- mayoritarios en el mundo. Tan buena prensa que incluso países que no son nada democráticos se declaran de ese modo, recordemos la (RDA) República democrática alemana, que de democrática no tenia nada, o la misma URSS que se autodefinía de ese modo, y como olvidar la celebre democracia orgánica que Franco inventó para justificar su dictadura.

De manera que la democracia no es universal tal y como podemos ver en ese mapa de arriba, pero lo cierto es que Occidente es la zona del planeta con mayor bienestar y la democracia es el régimen común instalado en él. Sin embargo es cierto que no todas las democracias occidentales tienen el mismo nivel de calidad ni de complejidad en su sistema de representación. Pero lo cierto es que en la democracia liberal se encuentra el germen de su destrucción.

USA por ejemplo es el país que ostenta la marca de la democracia ha sido el país que ha intentado exportarla más veces alrededor del mundo, en una especie de evangelización muy poco democrática y con métodos a menudo letales. Han tenido que suceder varios desastres (el último en Irak) para que llegaran a comprender que la democracia no es exportable y que en algunos países no existe una cultura democrática en sus tradiciones lo que les hace impermeables a esa pretensión. Y más: algunos países prosperan mejor con regímenes no democráticos (teocráticos por ejemplo) o cesaropapistas como Rusia que en democracias formales (liberales). No basta con que haya elecciones, es necesario que los adversarios no sean envenenados o asesinados, de lo contrario no podemos hablar de democracia. En el caso de Rusia es evidente que se trata de un país difícilmente manejable con un modelo democrático similar al europeo. ¿pero entonces por qué disimular con elecciones fraudulentas? ¿No seria mejor que cada país se gobernara de la mejor forma posible y más adecuadamente a sus tradiciones y a la mentalidad de sus ciudadanos?

Es obvio que la democracia cumple funciones trascendentes en la mente de nosotros los occidentales y estamos dispuestos a proponerla como forma óptima de gobierno para cualquier país y con independencia de su idiosincrasia. Nuestra mejor excusa son los derechos humanos, como si las democracias no tuvieran esqueletos en el armario, secretos de Estado que no se pueden divulgar o crímenes ocultos por razón de Estado. Todo estado los tiene, sean democráticos o no.

Hay una cierta confusión entre democracia y liberalismo. El liberalismo como ya hemos visto anteriormente es la esencia de la democracia: nunca hubiera existido democracia sin liberalismo pero el liberalismo -a su vez- parece que ha funcionado mejor en los países anglosajones con predominio de religiones protestantes o calvinistas. Se acopla peor a los países católicos o a los del sur de Europa. La razón es obvia: la mística del trabajo, y la mística del individualismo van en el mismo paquete tanto del liberalismo como del protestantismo: la libre interpretación de la Biblia es un sucedáneo de la libre individualidad. Para un liberal lo individual es algo sagrado, algo difícilmente comprensible para un chino educado en valores colectivistas, es por eso que la pandemia del coronavirus ha hecho estragos en Europa y EEUU sobre todo, mientras que en los países asiáticos (de donde salió el virus) pudo ser contenida de forma eficaz por las autoridades. ¿La razón? En Occidente los ciudadanos ponen sus derechos por encima de la salud colectiva. “Nadie puede obligarme a llevar mascarilla, ni a guardar distancia social ni a vacunarme”, suelen decir algunos, otros simplemente niegan la mayor: que exista realmente la pandemia.

Naturalmente a ningún chino se le ocurriría manifestarse por derechos individuales tan metafísicos cuando lo que está en juego es la propia salud o la de mis familiares o convecinos. Esta es la prueba que ha demostrado que ciertas formas de gobierno son superiores a otras, al menos en lo que respecta a la contención de epidemias. Las democracias liberales occidentales carecen de anticuerpos políticos para casos extremos como una pandemia, la suspensión de derechos siempre es demasiado breve, mal explicada, interrumpida por cuestiones ajenas al control de la pandemia o cuestionada por amplias capas de la población. En este sentido estamos en desventaja y atravesando una tercera ola mientras en China y su área de influencia ya se han controlado totalmente los brotes.

El caso de China.-

China es una sociedad de tipo I tal y como describí en este anterior post. Es una sociedad autoritaria que presenta no obstante algunas novedades respecto a las sociedades tipo I comunistas anteriores. No es una sociedad autárquica sino que ha abrazado la economía de libre mercado de forma abierta. En este sentido es una sociedad híbrida que combina el capitalismo en lo económico con el autoritarismo en lo social. En China se puede hacer cualquier cosa en el mundo de los negocios pero no se puede discrepar del gobierno, ni hay prensa libre, ni se permiten las manifestaciones como en Occidente, más que eso se reprimen con fuego real como sucedió en Tianamen.

Podríamos decir que China ha logrado combinar lo peor del capitalismo con lo peor del comunismo y si digo lo peor es porque el crecimiento económico chino -que efectivamente ha logrado sacar de la pobreza a gran parte de su población- lo ha hecho a un precio demasiado alto e insostenible. La mayor parte de las emisiones tipo invernadero salen de China donde las grandes obras publicas (puentes, ferrocarriles, embalses) carecen de controles de calidad lo que hace multiplicar el numero de accidentes y agresiones al medio ambiente. Este enriquecimiento de China procede del abaratamiento de mano de obra que ha hecho que gran parte de las inversiones de occidente vayan hacia allí. Personalmente conozco muchas personas de mi entorno que desplazaron en su día sus fabricas a China y desde entonces ganan dinero mientras que con anterioridad mordieron el polvo del cierre patronal aquí en España. Las consecuencias de la descentralización (deslocalización) de la producción significa dos cosas: paro en nuestro país y ganancia para los empresarios y por supuesto la carencia de bienes absolutamente esenciales para nuestro propio consumo, basta con recordar la carencia de mascarillas o Epis al principio de la pandemia.

El modelo chino fascina a nuestros globalistas occidentales que tratan de llegar a pactos e implantar en Europa y en America -sin importarles en este caso el cambio climático que los chinos provocan con sus fábricas (China entera es una fábrica)- sin parar de lanzarles sonrisas y masajes a los chinos (por ejemplo en Davos) sin caer en la cuenta de que ellos tienen su propia agenda y no pactarán nada con los globalistas occidentales. No les necesitan en absoluto.

Mi opinión personal es que el modelo híbrido de China es insostenible y terminará por colapsar a medida de que vayan mejorando las condiciones de vida de sus ciudadanos, sin embargo no será mañana ni pasado, vamos a asistir durante muchos años a un poder chino en lo comercial que tendrá que convivir con el modelo globalista de las élites europeas y americanas sin que USA renuncie a mantener su poderío militar que de momento es superior al chino. En realidad la libertad de comercio china se sustenta en la falta de libertades suscritas por el modelo liberal.

Si existen sociedades híbridas es porque no ha aparecido aun un modelo que enfrentar al modelo neoliberal que en la actualidad carece de enemigos sólidos. La URSS representaba un modelo que enfrentar al modelo capitalista (mejor metacapitalista) y desde su colapso, los neoliberales se han quedado solos. Se las prometían muy felices -el fin de la historia proclamó Fukuyama- pero no cayeron en la cuenta de que les esperaba un nuevo giro histórico: el modelo chino que ha venido a poner sobre el tapete algunas cuestiones:

  • La imposibilidad de una sociedad multicultural.
  • La debilidad de un Estado que conceda nuevas libertades a sus ciudadanos, pues las libertades tienden a una escalada continua. Apenas se alcanza un nuevo derecho ya aparece otro en el horizonte y cada derecho no hace sino debilitar al Estado y hacerlo más vulnerable frente a sus oponentes que suelen ser sus vecinos.
  • La vulnerabilidad de los sistemas de bienestar que se basan en altos impuestos y una deuda inasumible.
  • El colapso demográfico.
  • La vigilancia estrecha de los disidentes.

Es por eso que han aparecido nuevos modelos que tratan de poner limites al Estado liberal. Se trata del modelo i-liberal del que hablaré en el próximo post y que son estados autoritarios pero sutiles, al menos no tan escandalosos como los controles que ejerce China sobre sus ciudadanos.

 

 

2 comentarios en “Autoritarios pero sutiles (4)

  1. Muy interesante este grupo de artículos. Siempre me ha llamado la atención el modelo de Singapur, imagino que en el próximo capítulo iremos hacia allí.

  2. Pese a que todos nos aferramos a la ‎fábula que nos presenta a Estados Unidos como la panacea de la democracia, sólo hace falta leer la Constitución estadounidense para comprobar que no reconoce la soberanía del Pueblo, sólo ‎la de los Estados que componen la Unión. El principal redactor de la Constitución ‎estadounidense, Alexander Hamilton, lo dijo y lo escribió en los Federalist Papers: el objetivo ‎de la Constitución de Estados Unidos no es establecer una democracia sino instaurar un régimen comparable a la monarquía ‎británica –aun sin aristocracia. ‎De ahí el afán en extender el imperialismo de la democracia de los USA.
    El sistema ‎estadounidense es liberal y tolerante pero muy oligárquico. En Estados Unidos, casi todas ‎las leyes son redactadas por grupos de presión organizados, sin importar quiénes sean los ‎políticos elegidos para sentarse en el Congreso y sin importar quién esté en la Casa Blanca. ‎El personal político es sólo una cortina de humo tras la cual se esconde el verdadero Poder.
    La Constitución estadounidense no prevé que el Pueblo elija ‎al presidente, ni siquiera en una elección indirecta o de segundo grado, sino que el presidente ‎sea designado por un “colegio electoral” cuyos miembros han sido designados a su vez por ‎los gobernadores de los Estados.
    Es por esto que los “jacksonianos”, partidarios de la democracia, desgraciadamente no tienen ahora más opción, para lograr la ‎victoria de su causa, que recurrir a las armas, como está previsto explícitamente en la Segunda ‎Enmienda de la Constitución. Según el sentido original de ese texto, el derecho de los ‎estadounidenses a adquirir, poseer y portar todo tipo de armas tiene como objetivo permitirles ‎rebelarse contra un gobierno tiránico, como en los tiempos de la lucha contra la monarquía ‎británica. Ese es el sentido del compromiso de 1789, que los jacksonianos ven ahora como un ‎compromiso roto, y que apoyan a Trump como su última posibilidad antes de iniciar su derecho constitucional a la rebelión armada contra un gobierno tiránico. ‎

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