Pucherazos

Poca gente lo sabe pero en realidad el “pucherazo” es un invento de los españoles, entendiendo como “pucherazos” a la falsificación de los resultados de unas elecciones. Tan español como el jamón o la siesta. Algo que comenzó ya en la Restauración, aunque entonces el plan era asegurar la turnicidad del Gobierno, un invento que hubo que desechar por aquello de los “cesantes”, es decir los que perdían su empleo a cada cambio de gobierno. Por eso se inventaron los funcionarios con plaza para toda la vida.

En realidad “el pucherazo” es la esencia de la democracia, sin pucherazos ninguna democracia existiría, lo que demuestra que el Sistema no confía nada en los ciudadanos que somos caprichosos y volubles. Lo que ha cambiado es la forma de darlos. Así, al principio se echaba mano de los caciques de los pueblos donde se agolpaba la mayor parte de la población. El cacique como distribuidor de prebendas y jornales “compraba” así los votos de sus conciudadanos, aquellos que dependían de él. La gente de Madrid no tenia más remedio que recurrir a ellos cuando venían elecciones. Aunque el caciquismo aun persiste en algunas regiones de España la II República tuvo que cambiar de estrategia pues no podía depender de ellos que eran casi todos de derechas, así se pasó directamente a la falsificación de las actas, formas muy ancestral de proceder si atendemos a las prácticas habituales que hoy se usan. Ideal para cuando no había teléfonos, ni Internet.

1.- El voto por correo, tiene poca importancia en España pero es muy tradicional en EEUU como hemos visto hace pocos días. Y más si hay una pandemia en marcha, la gente siempre preferirá no exponerse a votar en directo. Es ideal promoverlo con cartas marcadas pero es redundante si hay baja participación. La baja participación impide darle la vuelta a los pronósticos.

2.- El censo electoral es también manipulable, con empadronamientos masivos de ultima hora, los muertos-vivos, los que no votan nunca, y el doble empadronamiento.

3.- En España es imposible hacer trampas en las mesas que están vigiladas por apoderados de todos los partidos. Se cuentan los votos por correo de cada mesa después de los votos presenciales y luego se rellenan las actas que el Presidente acerca a Gobierno Civil o al Ayuntamiento. Allí los recibe un funcionario que entrega las actas a otro para que las introduzca en un ordenador que transmitirá los resultados a la sede central del gobierno.

A estas horas la TV ya está dando resultados reales de manera que han quedado ya obsoletas las encuestas a pie de urna que se hacían para tener con que entretener a los espectadores los días de elecciones hasta que llegaban datos oficiales. Naturalmente las encuestas a pie de urna y los datos reales no coincidían porque la gente puede mentir cuando les preguntan, de manera que el gobierno español dejó de hacer encuestas a pie de urna hace muy poco tiempo.

¿Entonces los datos que nos dan apenas han cerrado las urnas de donde proceden?

Pues de un sistema informático mágico que ya sabe anticipadamente lo que va a suceder.

Una de las cosas que han cambiado desde los pucherazos antiguos a los modernos es que la gente hoy conoce mejor a sus políticos y desconfía de ellos mientras que la gente del pasado era indiferente a lo que sucediera. Estoy pensando en esos trabajadores que dependían de los jornales para subsistir ¿Qué les importaba a ellos quien ganara? Lo que les importaba es que mañana el señorito les eligiera para un nuevo jornal en el campo al alba en la plaza de la Iglesia.

La gente se ha vuelto muy desconfiada y en las ultimas elecciones que hubo en España ya hubo muchos que comenzaron a denunciar irregularidades en el conteo de los votos y a no creerse el resultado de las elecciones que dieron ganador al PSOE. Hasta existe una plataforma llamada “Elecciones transparentes” que se dedica a monitorizar el asunto y a hablar de otras cuestiones “conspirativas”.

Lo que es sorprendente es que estas denuncias proceden siempre de la sociedad civil y nunca de los partidos perdedores. Nixon no denunció a JFK cuando le arrebató Illinois gracias a la intervención de la mafia. Al Gore si denunció a Busch y llevó el asunto a los tribunales hasta que perdió la batalla y así lo anunció de buen grado. En España ni en Europa se ha dado el caso de que un perdedor denuncie irregularidades en las elecciones. ¿Por qué? Pues porque el perdedor forma parte del mismo sistema corrupto que pretende denunciar y también porque denunciar un fraude electoral llevaría a la gente a una situación prebélica, o al menos a una desconfianza absoluta en las instituciones o en la misma democracia. De manera que si alguien sabe o cree saber que ha habido un fraude a nivel nacional lo mejor es callar. No solo porque el Estado se echará encima con todas sus armas de propaganda y desprestigio sino porque callar hoy será recompensado mañana con el cargo de presidente como le sucedió a Nixon o a Rajoy que también ha callado mucho de todo lo que sabe.

Y esto es lo que está sucediendo precisamente ahora en EEUU, pero a mi me parece que los indicios de fraude son tan evidentes que habrá que preguntarse qué es lo que se pretende. Es decir qué pretende el Poder.

Pues lo lógico es que el fraude no se note. Lo que estamos viendo hoy es tan descarado que uno debe preguntarse dónde quieren llegar los que manipulan (si es que ha habido manipulación después de todo) este sistema de votación tan intrincado y laberíntico que es EEUU, un lugar llamado “dictadura de los abogados”.

Y no sólo es descarado todo el sistema de contaje de votos, la lentitud y las apariciones bruscas de centenares de miles de votos después del cierre de las urnas y la aparición de sistemas informáticos mágicos capaces de calcular las desviaciones en un sentido y corregirlas sobre la marcha con un algoritmo concreto.

Pero lo más descarado para mi es presentar a un personaje senil como Joe Biden para competir con Donald Trump un monstruo del marketing político. ¿No es extraño que eligieran a un contrincante tan débil para una elección como ésta donde parece que el globalismo se la juega? ¿Es que el partido demócrata no tenía a nadie más presentable? ¿Y no es extraño que las encuestas le dieran ventajas de 10-12% a tal personaje tan poco atractivo?

¿No es extraño que twitter censurara los tuits de Trump? ¿No es extraño el comportamiento de las televisiones americanas cortando el discurso de su presidente y acusarle de que estaba mintiendo?

Es muy posible que estemos asistiendo a un simulacro. donde lo que interesa es enfrentar a los partidarios de uno y de otro candidato. Si gana Trump sacamos a los BLM pero y ¿si gana Biden qué hacemos?

Difícil lo tiene el tribunal Supremo si tiene que decidir sobre si ha habido o no algún fraude electoral, más allá del fraude que es el propio sistema. Diga lo que diga acabará provocando un enfrentamiento entre unos y otros, cuya gravedad está por dilucidar.

Pero si mira hacia otro lado, ya podemos despedirnos de eso que llamamos democracia, es decir eso que hacemos cada 4 años y donde se constituyen mayorías que creen que gobiernan porque son más.

Pero en realidad gobiernan porque los poderosos así lo han decidido.

Y ellos lo saben y ya no tienen vergüenza ni miedo a  exponerse.

Una nueva vuelta de tuerca.-

¿Y si todos fueran globalistas?

¿Y si Trump y Biden fueran del mismo equipo? ¿Y si el reseteo del NOM y el reseteo de Trump es el mismo?.¿Y si de lo que se trata es de polarizar la sociedad buscando un nuevo conflicto civil en EEUU?. Un conflicto que naturalmente daría al traste con la hegemonía militar y económica de EEUU y que se cobraría mas vidas que el COVID-19. Un conflicto donde los poderes económicos financiarían a ambos bandos (como siempre han hecho) hasta la hegemonía completa de China en todo el planeta.

Hace un tiempo escribí un post donde comentaba:

“Tengo mis dudas acerca de esta supuesta confrontación entre Trump y los globalistas, es todo demasiado teatral. Llevo varios meses investigando este asunto a través de youtube y los bulos, mentiras, exageraciones y infoxicación que existe me hace pensar que de lo que se trata es de confundir al personal haciéndole creer que hay una guerra entre pistoleros e indios como en las películas del oeste y donde se atribuyen a un bando todos los vicios como la pederastia, la corrupción, la traición, la programación mental (nadie sabe qué es esto) y a otro todas las virtudes, verdaderos benefactores de la humanidad que pretenden instituir un régimen económico ideal. Yo ya soy demasiado mayor para esto y aunque entiendo que haya confrontaciones comerciales entre bloques por ejemplo por el control del 5-G e intereses distintos entre diferentes agencias estatales o privadas, me inclino más por pensar que globalistas y soberanistas están conchavados o responden a intereses mucho más pedestres que lo que nos cuentan en los canales alternativos”.