La falacia del hombre de paja

La mejor forma de guardar un secreto es divulgarlo parcialmente y conseguir que los divulgadores no sean creídos, sean descalificados como escritores de ciencia ficción, cuentistas, conspiranoicos o como se dice ahora negacionistas. Este método se conoce con el nombre de “la falacia del hombre de paja”.

En realidad no se trata de un hombre sino de un argumento, una creencia o una idea que se pretende invalidar por estúpida o delirante. Para ello lo mejor es seleccionar a un divulgador que no merezca ninguna credibilidad y que diga tantos disparates que sea imposible creerle. Lo cual no significa que no tenga razón o parte de razón. Lo que importa es que sea descalificado en su totalidad. Vean este ejemplo:

Los argumentos son tan débiles y el tono en el que se expresa genera tanta aversión que cualquier verdad que se encuentre en tal discurso es inmediatamente rechazada por el interlocutor que atiende a la totalidad del argumento y a su emisor.

Lo mismo sucede cuando las cámaras de TV salen a la calle y lo que pretenden es desacreditar a un movimiento, manifestación o reunión. ¿A quien van a entrevistar? Naturalmente a alguien que defienda las hipótesis oficiales pero también pueden buscar la opinión -en este caso negativa- de algún personaje enloquecido. Si quiero desacreditar una manifestación tachándola de extrema derecha, el periodista hará bien en buscarse a un manifestante desarrapado, con bandera de España, cabeza rapada o alguien que simplemente de miedo por su extravagancia.

Las falacias del hombre de paja precisan siempre de un hombre de paja que opere como reclamo de algo o como rechazo de algo. Es por eso que siempre he creído que algunos de nuestros políticos, sobre todo los más extremistas forman parte de eso que se llama “disidencia controlada”, participan en un teatro donde a su derecha o a su izquierda reposan los bienpensantes que no son otros sino los partidos clásicos de toda la vida. A mi no me cabe ninguna duda de que el PSOE (el poli bueno) acabará deglutiendo a Podemos y que el PP hará lo mismo con Vox.

Las barbaridades que dicen son demasiado escandalosas para que creamos que van en serio. Todo teatro.

Otro ejemplo que me viene a la cabeza está relacionado con la pandemia de coronavirus que estamos padeciendo. Por una parte:

  • Hay una versión oficial sobre la pandemia que contiene muchas falacias en sí misma y muchas mentiras, empezando por el numero de muertos y contradicciones y doble vara de medir en las medidas que se imponen a los territorios. Pero es la versión fuerte que impone toques de queda, confinamientos, cierres perimetrales, etc.
  • Hay otra versión “conspiranoica” que dice que no hay tal pandemia o que no es tan grave como se dice sino un plan para dominar a los ciudadanos e imponer medidas totalitarias a la población.

Ambas posturas están enfrentadas como está sucediendo hoy en España y hemos visto en USA, donde hasta el mismo presidente se ha alineado con esta corriente de opinión. Lo importante es comprender que la segunda versión es una reacción a la falta de transparencia de la primera y que a pesar de todo no se descarta que haya algo o mucho de verdad en esa idea de dominio totalitario que se nos quiere imponer. Lo cierto es que es una buena oportunidad para generar cambios y caos, pues sin caos no puede haber cambios.

La falacia, sin embargo reside en el hecho de que aun no sabemos si el virus es de origen natural o ha sido creado en un laboratorio. En realidad hay ciertas pruebas que señalan en esa dirección como esta viróloga china que sostiene la idea de una conspiración biológica, pero también un ejército de virólogos que dicen lo contrario.

Lo interesante es que nadie se ocupa de validar o negar los argumentos de la china, pues toda falacia del hombre de paja, está destinada a ocultar algo mientras se exhibe algo. Y lo que se exhibe es una creciente opinión publica contraria a las mascarillas y a las restricciones de movimiento de las personas, al cierre de los comercios, bares y restaurantes y etc. Una opinión publica que se trata de combatir con medios impositivos a través de la fuerza del estado. Todo pareciera que es una guerra entre personas sensatas (que acatan las decisiones del gobierno) y personas díscolas que tratan de saltarse estas restricciones. En realidad este segundo grupo de personas entre los que cuento a los promotores de la idea de que todo es un coronatimo son los hombres de paja de la pandemia pues cualquier verdad que se esconda en su discurso -y no es nada improbable de que todo responda a un plan global de dominio de ciertas élites- es inmediatamente descalificado por el sentido común de la gente y por los recaderos del gobierno.

Pues el sentido común de las personas les impide ver más allá de su propios anteojos, siempre de espaldas al mal.

Muchos disidentes han caído en la trampa: no se puede negar una pandemia que ha causado 45000 muertos (las cifras son insólitas y poco fiables) y al mismo tiempo sostener que que la pandemia no existe o cuya mortalidad es similar a cualquier virus estacional. es por eso que la mayor parte de la gente les acusa de conspiranoicos pues la contradicción pandemia/timo es fácil de desmontar.

Del mismo modo no se puede decir que el gobierno oculta las cifras reales de muertos y al mismo tiempo sostener que la mayoría de muertos no lo han sido por causa del coronavirus. O una cosa o la otra.

Mucho más complicado es desmontar la estrategia de los gobiernos que están empeñados en utilizar estrategias medievales para contener la expansión del virus mientras que se empeñan en ocultar que en Wu-Ham existe un laboratorio de experimentación de virus en un lugar muy cercano al mercado de los murciélagos.

Y que sobre todo no dan ningún valor a las declaraciones de muchísimos científicos que apoyan la versión de un virus artificial.

Así que en mi opinión esa debe ser la verdad oculta entre falacias tanto de parte del gobierno como de los disidentes y para acabar de enredarlo todo, tenemos la censura en las redes que vienen a complicar aun más el asunto dando la impresión de que esos hombres de paja mienten y son un peligro para la salud publica. Pero yo he observado sobre todo en youtube que una buena parte de youtubers conspiranoicos no tienen ningún problema de censura, lo que me permite sospechar que ellos son los verdaderos hombres de paja a los que les dejan decir cualquier cosa porque nadie les cree.

Mientras tanto China ya parece haber superado la pandemia mientras el mundo occidental, -pero no Africa que parece ser inmune al virus como Trump -siguen inmersos en un cierre empresarial que parece va a durar bastante tiempo.

La pandemia existe pero parece haber un plan.

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