Fantasias femeninas: la sombra feminista

Una colaboración de Santiago Ledesma

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Hace una semanas cayó en mis manos un libro, que podríamos denominar como arqueología de la sexualidad femenina.

El libro se titula «My secret garden» (Mi jardín secreto) y fue escrito por una tal Nancy Friday que bien podría ser un pseudónimo y cuya primera edición vio la luz en 1973.

El libro trata un tema muy poco expuesto en la época: las fantasías eróticas femeninas. De hecho la sexualidad femenina era un campo poco investigado hasta la segunda mitad del siglo XX y su investigación hasta entonces se focalizaba más hacia aspectos patológicos y casi virgen hasta los trabajos de Masters y Johnson iniciados a finales de la década de los 40 del pasado siglo y continuados durante los 50. Incluso la época dorada del psicoanálisis siempre se fijó más en los aspectos más medicalizables de la fantasía sexual femenina.

La revolución cultural de Mayo del 68 marca un hito en el reconocimiento de una sexualidad femenina que se completa con la década del destape los 90 del siglo pasado, cuando la sexualidad femenina se destapa del todo.

Por lo tanto el libro de Friday entra de lleno en los inicios de esa revolución sexual. Según la autora todo lo descrito en el libro se basa en mas de diez mil entrevistas, presenciales, telefónicas o epistolares. Lo cual nos da si es cierto un amplio abanico más que suficiente para sacar conclusiones. Tal vez el único pero que se le puede poner es cierto sesgo sociocultural ya que la mayoría de ejemplos expuestos corresponden al concepto «WASP» (blanco anglosajón y protestante de clase media) y apenas hay ejemplos de otros estratos socioculturales. También hay que poner en contexto temporal la obra; primeros de los 70 sociedad estadounidense. Porque hay determinadas cosas que chocan como la cantidad de mujeres menores de 25 años con uno o varios hijos ya.

Aun teniendo en cuenta todas esas variables temporales y sociales si hay diversas conclusiones extrapolables a la actualidad. Friday concluye que hay 5 grandes grupos de fantasías que se repiten en la mujer y que suelen aparecer en forma de ensoñaciones despiertas o bien como incentivo masturbatorio o bien como apoyo para lograr una mayor excitación durante el sexo o incluso como forma de vencer la insatisfacción sexual. Estas 5 fantasías madre son:

-Las fantasías de sumisión
-Las fantasías de dominación
-Las fantasías de sexo grupal
-Las fantasías de exhibicionismo y voyeurismo
-Las fantasías de hurgar en la sexualidad de terceras personas.

Sobre estas fantasías quiero hacer algún apunte. Las dos primeras sumisión y dominación pueden parecer antagonistas sin embargo, siempre se presentan como la protagonista como objeto de atenciones tanto si es a través de la sumisión como la dominación la mujer aparece como el centro de atención de la fantasía y esto es especialmente interesante porque en este tipo de fantasías en hombres ellos tanto desde arriba como desde abajo siempre adoptan un rol de servidumbre. Las fantasías de sexo grupal también muy comunes en el libro en la mayoría de casos repiten el patrón; la protagonista fantasea con la idea de ser poseída por varios hombres generalmente siendo ella la única mujer, por lo tanto el centro de atención o la fuente del deseo.

Cuando ya entramos en lo puramente descriptivo y sin entrar en casos concretos nos encontramos con diversas cosas que llaman poderosamente la atención quizá la que más es la poderosa impronta del falo. Son innumerables los testimonios que describen con todo lujo de detalles el pene, desde el sabor, hasta la textura o los cambios que producen en este órgano las acciones femeninas. Es sorprendente también que muchas de esas fantasías tengan un componente zoofílico, son habituales descripciones de fantasías en las que aparecen animales como perros, caballos o asnos en los cuales siempre se describe un falo enorme o afilado recreado con detalle que las posee. Posiblemente esto sea debido a que la primera visión de un pene erecto en la infancia en muchos casos fuera el de un animal. También son frecuentes la fantasías con un hombre de raza negra el cual es siempre descrito con un pene descomunal. Un caso en concreto une a esa fantasía el voyeurismo ya que confiesa fijarse siempre en los negros más rudos en el metro por ejemplo y no poder evitar dejarles de mirar la entrepierna. Si nos ponemos en contexto histórico los Estados Unidos de primeros de los 70 era un país con aun muchos prejuicios raciales y tanto la idea de un animal con un gran falo o un negro con idéntico atributo nos expresa un deseo de una supuesta animalidad fuera de control. La importancia del falo se ve incluso en las fantasías lesbianas ya que una fantasía muy común entre las lesbianas entrevistadas es la de un clítoris que muta a falo durante el acto sexual con el que penetrar o ser penetrada por su compañera de juegos durante el acto sexual.

Después de esa omnipresencia del falo de hecho no se describe en ninguna fantasía los genitales femeninos con la excepción del clítoris y son mucho mas descritos los pechos o las nalgas propias por ejemplo. El otro punto en común de todas las fantasías es la pérdida de cualquier responsabilidad en el acto sexual eso explica por ejemplo el porque de tantas fantasías femeninas en las cuales está presente cierto grado de forzamiento o de no tener más remedio que «someterse» sexualmente y es que parece existir un resorte en la sexualidad femenina que para disfrutar del sexo necesite no tener responsabilidad en él, como si al perder esa responsabilidad la mujer pudiera dejarse llevar y así ser solo cuerpo, incluso para la masturbación.

Estas dos realidades.expuestas chocan de frente con la idea dominante en la actualidad impuesta desde el lobby feminista/LGTB del empoderamiento de la mujer en todos los aspectos y personalmente creo que el fracaso de esa idea va a venir precisamente del sexo. El feminismo niega la sombra de la mujer, su lado oscuro, su sexualidad mas libre y animal entendiendo como animal que toda mujer es una hembra. Como dice Anita Phillips en otro libro: Una Defensa del Masoquismo:

» Allí donde el feminismo fomenta la afirmación y el logro, inevitablemente niega otro lado de la vida. El masoquismo es parte de la sombra feminista, una parte en cuyo seno yacen las imágenes y los anhelos que el feminismo ha descartado pero que perviven con fuerza y están necesariamente presentes en la vida de todas las mujeres »

Así es el feminismo es anti mujer tanto en cuanto niega a la hembra por lo cual amputa por interés una parte imprescindible de la feminidad y nos presenta una mujer capada que no es real solo un deseo de una perversa obra de ingeniera social condenada al fracaso, ya que serán las mujeres quienes acabaran con el feminismo para salvarse a si mismas de la mutilación que supone a su propia feminidad.

Uno de los testimonios del libro confiesa con un cierto goce: » someterme me comporta el placer indescriptible de verlo provisionalmente flácido, flojo e impotente, tengo ese poder» a mi eso si me parece empoderamiento.

¿Quien mató a Ofelia?

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John Everett Millais, Ofelia, 1851-52

Ofelia es un personaje de la obra de Shakespeare, Hamlet que acaba suicidándose por inmersión. Hamlet es una obra enmarañada que se clasifica como una tragedia y donde al final todos mueren pero recuperan así el honor, un motivo muy del Barroco y del teatro isabelino del que Shakespeare fue un gran maestro. Pero el interés de las obras de este autor no proceden tan solo de su calidad literaria sino sobre todo porque en ellas aparecen locuras y delirios que hasta entonces no se encontraban documentados.

Shakespeare es por así decir un notario de esta realidad que hoy llamamos esquizofrenia o al menos los trastornos delirantes que acompañan a esta psicosis que hoy acuñamos con el nombre de esquizofrenia o bien locuras parciales. (personas que parecen normales pero están locos). En La tragedia aparecen dos personajes bien perfilados como «locos», uno es el propio Hamlet y la otra es Ofelia.

Mi intención al escribir este post es basarme en el análisis que Hubertus Tellenbach (1914-1992) llevó a cabo sobre las patologías del padre o como él mismo dice las inconsistencias paternas, no cabe duda de que han sido pocos los psiquiatras interesados en estas deficiencias paternas, el propio Tellenbach tuvo durante su época de profesor en Heidelberg un seminario abierto sobre este tema . Sin embargo es más conocido por haber descrito el «TYPUS MELANCHOLICUS» un rubro que sirve para definir a aquellas personas que presentaban una caracterología “pre-depresiva” y se caracterizaban por presentar los siguientes rasgos constitutivos en su personalidad: afán por el orden, escrupulosidad, obsesividad, autoexigencia con respecto al trabajo, alto rendimiento, hiperresponsabilidad, “sentido de ser para otros” y con elevado sentido de la amistad y lealtad. En suma Tellenbach está describiendo lo que hoy entendemos como personalidad obsesiva.

La locura de Hamlet es fingida, cualquier lector de la obra o espectador de la obra teatral sabe que Hamlet finge, lo hace del mismo modo que hizo Ulises, en este caso para evitar ir a la guerra. Hamlet finge estar loco para no delatar su plan de vengar la muerte de su padre a manos de su tío el adultero que yace con su madre aunque Polonio supone que ha enloquecido por la negativa de Ofelia.

Ofelia está enamorada de Hamlet y acepta su compañía y sus devaneos, pero tanto su hermano Laertes como su padre Polonio se oponen a este enlace y tratan de desengañarla y de socavar su confianza en el príncipe Hamlet al que acusan de mentirle para poseerla. Ofelia es una muchacha pura y delicada que se deja arrastrar por las ideas que tanto su padre como su hermano tratan de inducirle y al final solo consiguen un tipo de obediencia compulsiva: Ofelia no sabe qué pensar y es indecisa y sumisa, es por eso que obedece y rompe con Hamlet devolviéndole todas sus cartas. Su hermano parte a la guerra y ella que es huérfana de madre queda sola con su padre al que solo obedece por respeto pues ella sigue enamorada de Hamlet.

Poco después Hamlet inicia su tragedia dando muerte por error a Polonio que le espiaba detrás de una cortina. Este desenlace es el que hace que Ofelia se enfrente a un dilema sin solución, ¿como amar a quien ha dado muerte a su padre cuando su propio padre la había tratado de convencer de que Hamlet no la amaba?

Polonio era un padre inconsistente, insuficiente, incapaz de brindar a su hija un espacio propio para edificar su propia subjetividad separada de él. Es un delator, un «pelota», un un cortesano sumiso y obsequioso, un soplón, un chivato. Un padre deplorable e insuficiente, Hamlet le llama «pescadero». Impide el despliegue natural de la pasión de Ofelia, forzándola a fingir, a entrar en el mundo de la apariencia. Ofelia no es capaz ni de oponerse con juicios propios.

Algo parecido sucede en la novela de Paul Claudel, «El rehén».

El rehén plantea una drama personal complejo: el de una mujer que ha de renunciar al amor a causa de un matrimonio de conveniencia con una persona que además ha arruinado a su familia. Como podrá observarse no se trata de un drama cualquiera sino de un drama doble. Una persona ha de decir “no” al amor y además tiene que correr con los gastos de convivir con su enemigo al que odia. Es aquí donde aparece la mueca, pues es aquí donde el deseo (frustrado) ha de convivir con el deseo (rechazado).No se trata de una frustración cualquiera sino de una frustración a la que se obliga a convivir de forma  subsumida en el rechazo. De tal forma que conforma una herida que jamás puede cerrarse.

Ofelia enloquece cuando siguiendo la opinión de su padre cree que este le ha dado muerte siguiendo su locura que procede del hecho de haberle rechazado. Ofelia se siente culpable de haber propiciado esa muerte y con la muerte de Polonio ella se siente impulsada a borrar de su corazón a Hamlet, su delirio es una mixtificación de Hamlet y Polonio. una identificación ficticia cuyo única salida es la muerte.

Tellenbach creia que estos padres inconsistentes estaban en la base de desarrollos patológicos en sus hijos, incluso dejo escrito que la revolución del 68 en Paris no se debia tanto a una rebelicón contra el padre, como sostienen multitud de investigadores sino a la inconsistencia de la función paterna que se sustraía a toda confrontación y cuyo compromiso con toda esa generación de baby boomers fue muy débil y discontinua.

De manera que repudiar al padre fue muy fácil, casi salió gratis.

Pero el principal efecto secundario de Paris-68 fue la emergencia de un feminismo. No de cualquier feminismo, sino de un feminismo desquiciado, el que hoy vemos como a las claras pretenden el asesinato del padre y una vuelta atrás: hacia una supuesta sociedad arcaica y feliz donde los hombres no ejerzan su paternidad. En ello están.

Una sociedad de mansos como Polonio.

El gran plan

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1) se entregan alcaldías a los populistas

2) se llenan las ciudades de pobres, inmigrantes y drogatas

3) las clases medias huyen de las ciudades

4) fondos buitre compran las viviendas abandonadas

5) Se venden a los ricos o se dedican al alquiler turístico

6) se expulsa a los pobres, mendigos, inmigrantes y drogatas y

7) nadie dice nada y se sigue votando populismos.

Lo cierto es que nadie sabe a ciencia cierta quienes son los populistas y tampoco nadie sabe cuando comenzó esta tendencia, pero lo cierto es que hoy el plan aparece como transparente, sobre todo en grandes ciudades como Barcelona o Madrid. Todo pareciera que estamos ante un plan de degradación de ciertos barrios como la Barceloneta o el Raval en Barcelona. Se trata de la primera fase del plan cuyo objetivo es expulsar a las clases medias de sus viviendas para dedicarlas a otros objetivos más boyantes.

Paradójicamente, algunos populistas de base son a su vez «turismofóbicos» y se ocupan en actuar contra los deshaucios o contra la saturación de turistas que no hacen sino encarecer los espacios, mientras sus jefes por el contrario se ocupan de recortar las plantillas de policía o de servicios en los mismos barrios. De manera que el plan sigue adelante con independencia de las contradicciones entre los miembros de un mismo grupo. Al fin y al cabo los tumultos siempre favorecerán la estrategia inicial. Podriamos decir que el gran plan es el opuesto al plan de regeneración que tuvo lugar en Barcelona en 1992. Y que todos los partidos están en el ajo, al fin y al cabo desde que el Gran Capital entró en política son ellos los que mandan.

Vale la pena visionar este video donde de forma documental podemos perseguir la historia de esta tendencia que ya comenzó en Nueva York en los 70.

Hipernormalización:

El temple y el grial

temple

«Temple» es una palabra con varias acepciones, una de ellas, la más común apela a cierta propiedad de los metales y -metafóricamente- también a ciertas particularidades de la forja de un carácter. Pero aquí voy a hablar de otro temple, me refiero a una orden clerical-militar que tuvo mucha importancia en nuestra España medieval y cuya historia me parece interesante para todos aquellos que nos interesamos en el inicio y la decadencia de una idea.

Las ideas surgen casi siempre puras, todas las ideas son buenas -decía mi abuelo- pero con el tiempo sufren un proceso de degradación y de colapso que las llevan incluso a desaparecer. A veces mueren de éxito, ese parece ser el destino de «los caballeros templarios» una existencia que se prolongó durante tres siglos, hasta que fueron perseguidos y aniquilados por un papa, llamado Clemente V. Y que dieron lugar en nuestro país a un linaje de templarios que comenzaría con Jaime I.

Paisajes de la alta edad media.-

En torno al siglo XI había en Europa una gran igualdad: todos sus habitantes eran pobres, exceptuando al clero (que no podía tener descendencia y por tanto todos los bienes que un clérigo pudiera alcanzar en vida no podían legarse) y los nobles que eran los únicos que podían testar en favor sus hijos. Los vasallos que eran todos los demás no podían dejar a sus hijos ningún bien en herencia. Los esclavos habían dejado de existir en el momento en que los señores feudales cayeron en la cuenta de que adquirir y mantener esclavos les resultaba muy caro. La razón era que aunque trabajaran gratis, había que alimentarlos, guarecerlos y eventualmente enseñarles algún oficio. Era mejor y mas eficaz la servidumbre, al fin y al cabo del trabajo de estos siervos podía el señor cobrar impuestos y diezmos.

Es interesante saber que estos señores feudales vivían en castillos fortificados mientras que sus vasallos ocupaban las tierras mas bajas y fecunda o bien en pequeños poblados. El trato era que en tiempos de guerra el señor debía de protegerlos de sus enemigos. A cada vasallo se le daba un trozo de tierras para que lo administrara y una choza donde vivir. A cambio el señor cobraba una parte de la cosecha, al tiempo que extraía de este estrato social sus soldados en forma de levas o sus propios criados y criadas.

El problema era que estos señores feudales estaban casi perpetuamente en guerra con sus vecinos y si a esto unimos, las pestes y las malas cosechas extraeremos una buena consecuencia: que durante esa época no se rebasara nunca el dilema malthusiano. Se trata del conocido -desde Malthus- la disonancia que existe entre la población y los recursos. Dicho de otra forma: la guerras, el hambre y las pestes eran un regulador poblacional. Cuando las cosas iban demasiado bien o se dejaba de guerrear volvían las penurias impuestas por la maldición malthusiana.

Ora et labora.-

Una buena opción de medrar socialmente o quizá una de las pocas opciones que se abrían a los hijos de los vasallos e incluso a ciertos nobles venidos a menos era ingresar a sus vástagos en ciertas abadías o conventos desde niños. Entre ellos destacó la orden Cisterciense regida por la regla de San Benito y probablemente la más rica de la antigüedad, hay que recordar que las abadías también podían cobrar diezmos en connivencia con el señor feudal.

Allí entre aquellos muros donde se vivía bastante bien en comparación con la vida de un vasallo corriente se gestó la idea de Bernardo de Claraval: la idea de gestar un ejército «profesional». Hay que recordar que en aquel entonces las milicias se nutrían de mesnadas ( es decir de soldados sin ninguna preparación militar) y de mercenarios cuyo objetivo era la rapiña en sí misma.

Fue Bernardo de Claraval el que escribió las reglas de los caballeros templarios, concebidos como una especie de monjes (con votos de pobreza, castidad y obediencia) y al mismo tiempo soldados. Llama la atención que un monje pudiera a su vez ser soldado saltando por encima del mandamiento divino del «No matarás», pero los teólogos de la época resolvieron esa contradicción privilegiando la defensa de la fe por encima de cualquier otra consideración. Un poco lo mismo que hoy vemos con los yihadistas.

Hay que comprender que en el siglo XI y siguientes la gente estaba aterrorizada con la idea de morir en pecado y pasarse toda la eternidad ardiendo en el infierno. No se trataba de un temor metafórico, la Iglesia trabajaba mucho este temor que se convertía para aquellos campesinos rudimentarios en algo literal. Si a esta idea unimos la escasa probabilidad de pasar de los 40 años y la amenaza real de pestes (atribuidas siempre a los pecados colectivos) y las guerras y hambrunas, el resultado es que la vida no tenía entonces el mismo valor que tiene para el ciudadano de hoy.

Sin embargo, no fue Bernardo de Claraval el que inventó a los caballeros templarios sino que fue más bien algo que surgió de los caballeros europeos que acudieron a la llamada del papa para llevar a cabo la primera cruzada. Fue allí en Jerusalén cuando Hugo de Payns y otros caballeros fueron adoptados por un rey llamado Balduino como los verdaderos defensores de tierra santa a los que entregó la custodia del templo de Jerusalén.

Es importante señalar que el templo de Jerusalén estaba en ruinas y ya había sido triturado por anteriores sitios bélicos. De modo que si algún día albergó un tesoro es poco probable que Hugo de Payns y sus 8 caballeros volvieran a Europa con algo más que restos de pergaminos o alguna reliquia sin valor. Pasaron allí 9 años y luego volvieron a su casa habiéndose ganado una buena promoción a base de propaganda y leyendas propagadas por la idea de ser los guardianes de los caminos a tierra santa.

Poco más que leyendas puesto que el camino que conducía a tierra santa estaba lleno de peligros y todas las cruzadas (nueve en total) acabaron en un fracaso real y un éxito propagandístico para los templarios que como iconos del papa acaparaban cada vez más y más riquezas y notoriedad. Y en el pecado está la penitencia.

Porque los templarios acabaron estando más pendientes de acaparar territorios, honores y riquezas en Europa (comenzando por Portugal) que por defender a los peregrinos que viajaban a tierra santa, hasta el punto de que esta tarea con frecuencia la llevaban a cabo «empresas subsidiarias» como la secta de los asesinos que era paradójicamente sarracena.

El fracaso de las sucesivas cruzadas y quizá también la envidia que los templarios despertaron en reyes europeos, más concretamente en el rey de Francia, Felipe IV fueron el principio de su fin. Probablemente también ciertos cultos heterodoxos como el que profesaban a Maria Magdalena, una especie de prostituta para la Iglesia oficial. En mi opinión gran parte de su poder procedía del hecho de que se suponía que los caballeros templarios guardaban reliquias extraordinarias como el Santo grial, la copa de la que bebió Jesucristo en su ultima cena. De manera que esta publicidad, pues en aquella época poseer tamaña reliquia imponía un santo respeto y un enorme poder a quien la poseyera. Es por eso que la leyenda sobre el santo grial continua, pues todo aquello que no puede saberse con seguridad histórica llega a constituirse como leyenda o como diríamos hoy como un fake.

No deja de ser curioso que antes de Internet las noticias ya pudieran viralizarse durante siglos, al menos ha de admitirse que se trata de un meme muy penetrante y que ha levantado montones de teorías, libros y ficciones cinematográficas y novelescas. También me resulta curioso que ejércitos de la Europa medieval asolada por la miseria, el hambre y el frío acometieran la enorme tarea de cruzar toda Europa para atacar Jerusalén, un lugar sagrado que ha sido devastado más veces que Roma. Y luego nos parece raro que Bush invadiera Irak, al menos allí había petróleo pero en Palestina no había mas que arena. Nada que ganar. Quizá por eso los templarios cambiaron su estrategia y utilizaron la propaganda para hacerse tan grandes (y tan amenazantes) como cualquier reino.

De manera que es poco probable que el grial que hay en Valencia sea verdadero.

Juan Pablo II en el 2000 pidió perdón por todos los pecados que se cometieron durante las cruzadas.